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El preso no ha confesado todav�a d�nde est� el oro, Majestad.
Lo har� seguro all� donde le voy a enviar, a la Isla de los Muertos.
Voy a plantar cacao y esas tierras ser�n m�as.
Disculpe, se�ora, �qu� hago con sus marineros, me los llevo?
Ahora mismo hay un hombre, Cipri, nuestro amigo, que va a pagar por ti.
�Por favor, clemencia!
�No hay clemencia para los que traicionan a Su Majestad!
Pelearemos por mis tierras. A muerte. -Acepto.
�D�nde est� el hombre que utiliz� el sello real?
�A d�nde lo trasladan? -A la Isla de los Muertos.
Soy un hombre y como tal puedo hacer lo que me plazca sin dar explicaciones a nadie.
He estado buscando en la Torre de los Cuervos, en Castillos, en Atalaya Reales.
No hay ni rastro.
Quiero saber con qui�n sale Nu�o, a d�nde va y qu� hace cada noche.
Yo suplant� al rey. Yo deber�a ser el condenado a muerte, y no Cipriano.
S� que andas con el marqu�s de Santillana.
Nu�o ha encontrado al amigo que necesitaba.
Seguir� haciendo cuanto yo dicte.
�Qu� has hecho?
�D�nde lo has metido? �Qu� le has hecho?
Dile que le amo.
Y que le amar� siempre. -Lo har�.
Ha llegado a mis o�dos cierta informaci�n sobre Luis de la Vega,
el terrateniente que vino a verte esta ma�ana.
�A qu� te refieres?
A que yo nunca har�a negocios con alguien as�, Lucrecia.
�D�nde lo escondiste? Confiesa.
�Has vuelto?
He venido a repartir comida con las hermanas.
Mis tierras por tu cuerpo. Pi�nsatelo bien.
�Soltadle!
�Alonso!
Voy a ser la mayor comerciante de cacao de toda Europa.
�No, no, confesar�!
Vas a ir a salvar a Cipri sin saber pelear.
Yo soy adulto. -No puedes hacerlo. No eres un hombre de armas.
Ahora mismo voy a informar al Vaticano de todo lo que ha hecho, Cardenal.
No dejar� que ese miserable quede con vida. Lo matar�.
�No! Hasta que consiga sus tierras.
Nadie humilla a la marquesa de Santillana.
Hemos encontrado un hombre.
Margarita. -�Le conoces?
S�.
�Hemos llegado antes que ellos?
Y esa ventaja puede salvarle la vida a Cipri.
Cuando lleguen les estar� esperando.
�Madre! �Madre!
�Madre!
�Es usted, amo!
�Ha visto algo? �Alguna noticia nueva?
Nada, S�tur.
He vigilado todos los caminos que llevan a la playa
y ni rastro de los guardias.
Entonces d�game por qu� llevamos encerrados aqu� toda la noche como eremitas.
�D�nde leches se han metido?
S�tur, no lo s�.
Ya deber�an haber llegado.
Y �si han matado a Cipriano?
Que la vida de un preso vale menos que el aire.
S�tur, Cipri no es un preso cualquiera.
El rey orden� que lo trajeran a estas costas y sus hombres obedecer�n.
Luego est� esta humedad,
que me va a salir musgo hasta en las orejas.
Lo �nico que podemos hacer es esperar.
Esperar, s�, pero �hasta cu�ndo?
Que cuando vayamos a buscar a la se�ora Margarita, lo mismo se nos ha convertido en abadesa.
Y luego est� este tufo a bacalao.
Este olor me recuerda a Antonia, la poco limpia.
Se acerca un caballo.
Quiz�s un jamelgo, yo no oigo nada.
Ya vienen.
No te pongas en medio, Catalina.
No quiero pasar a la posteridad con esa cara de acelga que tienes.
Lo siento, se�ora.
�Has hablado con el cochero?
S�, ya le he dicho que recoja a sus invitados antes del �ngelus.
Saca la vajilla inglesa.
Quiero que se sientan como reyes, no como mercaderes.
Se�ora.
�Sigues adelante con el cacao?
Esperaba que tuvieras un ataque de cordura.
�Te aburres, Hern�n?
�Por qu� no vas a la villa y detienes un par de mendigos?
Deber�as encargar otro cuadro con tu cabeza cortada sobre una bandeja.
Es lo que har�n los ind�genas cuando pises esas tierras.
Tienes miedo de que tenga �xito. �Verdad?
Hoy firmar� acuerdos con los principales mercaderes del pa�s.
Les he invitado a una chocolatada y al terminar firmaremos los contratos.
�Qu� sabes t� de contratos, Lucrecia?
Te enga�ar�n.
Se�ora. -Ahora no, Catalina.
Lo siento, pero es muy urgente.
�Y esa ni�a?
Ven�a con la carta.
�Es mi ahijada!
La hija de la condesa de Barahona.
Su madre ha muerto y debo hacerme cargo de ella.
Imposible. Que vuelva por donde vino.
No puedes hacer eso, Lucrecia, es tu ahijada.
Soy la madrina de 15 ni�os, Hern�n,
no pretender�s que me haga cargo de todos si se mueren sus padres.
Se�ora, si no le importa yo puedo acomodarla con nosotros,
con el servicio. No nos importar�a.
�Est�s sorda, Catalina?
Que busquen un buen orfanato y se la lleven.
Se har� como usted diga, se�ora.
Ven conmigo. �C�mo te llamas? -Blanca.
No le preguntes el nombre, Catalina, no te vayas a encari�ar.
Le digo a usted que en esta playa no vienen ni los mosquitos.
A ver si va a estar empezando a fallarle a usted el o�do.
Ah� est�n.
Pues igual voy a tener que comerme mis palabras.
As� que hala, vaya usted y deles hasta...
�Amo!
�C�mo lo ha matado, si no lo ha tocado siquiera?
Ya estaba muerto, S�tur.
�Joder, qu� escabechina!
�C�mo le han rebanado el cuello, amo?
Y �d�nde est� el Cipriano?
No lo s�, pero �ste es un guardia del rey.
Lo que no s� es d�nde est� el resto.
Mire, amo.
Esta camisa es...
Son las iniciales de Cipri.
Lleva el bordado que nos hace la se�ora Margarita en toda nuestra ropa.
Y tiene sangre, amo.
Y la ha tra�do el mar.
La ha tra�do el mar.
Cuando lleguen los mercaderes no quiero voces ni carreras. �Entendido?
Por supuesto, se�ora.
Y que nadie toque el cacao.
Si lo hacen o falta algo har� que os corten los dedos a todos.
Sal. -S�, se�ora.
�Eso no ser� sudor?
�Ay, es lo que me faltaba, Catalina!
No entiendo por qu� sud�is tanto los criados.
No volver� a pasar, Se�ora.
Quiero que cojas esta jarra,
la selles con cera y se la env�es al rey con una nota
en la que diga que es un regalo m�o.
Si, Se�ora.
�Es as� como cierras tus acuerdos?
M�s que un negocio parece una boda.
No creo que hayas estado nunca en una boda con tanta clase.
Donde no he estado nunca es en una reuni�n de negocios con tanto adorno.
�Qu� har�s luego? �Leerles la Biblia?
Y �qu� deber�a hacer, seg�n t�?
Llevarles al mejor lupanar de la ciudad.
Eso har� que se sientan m�s relajados.
Sabiendo tanto, Hern�n, no entiendo c�mo no ha llegado m�s lejos.
Hazme caso. No funcionar� sin un hombre.
Tienes raz�n.
�Quieres servir el chocolate?
�Ay, est� todo perfecto!
�Idiota, mira c�mo me has puesto! -�Perd�n!
Blanca. -�Qui�n la ha dejado acercarse?
�Dije que no quer�a verla!
Lo siento, Se�ora. Ha sido un accidente.
Ya sabe usted c�mo son los ni�os.
Ya est�n aqu� los mercaderes, se�ora marquesa.
Hazle pasar. Y t�, prepara un vestido nuevo. �Vamos!
Bienvenido, caballero.
Bienvenido.
Si�ntase como en su casa.
Bienvenido, caballero.
Caballero. Encantada de verle.
Es un placer.
Disfrute.
Ve sirviendo a mis invitados.
Todo esto es por mi culpa.
Ojal� no hubiera nacido.
Ojal� mi madre me hubiera matado a pedradas.
S�tur, yo tambi�n soy responsable.
Y �qu� leches hac�a Cipri en el agua? No lo entiendo.
Seguramente mat� al guardia e intent� escapar.
�Hacia el fondo del mar? �Si no sab�a nadar!
S�tur, estar�a desesperado.
Le persegu�an, le disparaban, eligi� la �nica opci�n que ten�a.
Aunque eso le llevara a la muerte.
Y �cu�ndo ha pasado todo esto?
Porque usted dijo que nosotros hab�amos llegado antes. �Lo dijo o no lo dijo?
Me equivoqu�.
Me salv� la vida.
As� le conoc�.
�C�mo que le salv� la vida?
Hace a�os, volviendo a casa, intentaron robarme.
Estuvieron a punto de apu�alarme, pero de repente apareci� un chico y me defendi�.
Al final lo hirieron a �l, pero...
Ese chico era Cipri.
�Hay que joderse!
�Y yo que siempre le hab�a tenido por alguien apocado!
La gente como Cipri no sale en los libros
y quiz�s sean ellos los verdaderos h�roes.
Siento como si lo hubiera ahogado yo mismo.
Cada hombre debe asumir las consecuencias de sus actos, S�tur.
T� ya no puedes hacer nada.
S� que puedo, amo.
Claro que puedo.
Voy a darle a Cipri el descanso que se merece.
�A d�nde vas?
A recuperar su cad�ver.
Y voy a hacerlo aunque tenga que tragarme el mar a buches.
S�tur, es muy dif�cil que lo encontremos.
Se lo debo a Cipri, a Cipri y a los suyos.
No quiero que lloren sobre una tumba vac�a, amo, por mi culpa.
Les hemos servido, tal y como usted dijo.
Trae.
Y haz que venga a verme la due�a de ese antro
donde van a beber los guardias.
Pero se�ora, eso es... -S�, s�, un prost�bulo.
Que traiga sus dos bailarinas m�s flexibles.
�Qu� pasa, Lucrecia?
�Qu� has hecho?
Nada, Hern�n.
�Nunca hab�as visto un hombre desnudo, hija?
Yo... S�, alguno, madre, pero es que no me lo esperaba.
Tuvimos que quitarle la ropa para curar su herida.
Dijiste que le conoc�as.
�Sabes si tiene familia en la villa o alguien que quiera saber de �l?
Bueno, es s�lo un antiguo amigo. No tiene a nadie.
Est� muy d�bil.
Todas las hermanas rezaremos por �l.
Siento haberte asustado.
Le estaba limpiando el... -Perdona.
Se encuentra en el convento de San Juan Bautista.
�Recuerda por que est� aqu� o qui�n le ha hecho esto?
Es mejor que no lo sepas.
�Ya saben qui�n soy?
No. Les ment�.
Y la verdad, todav�a no s� por qu�.
Desde que le conozco s�lo me ha dicho verdades a medias.
La persona que me ha hecho esto, si sabe que estoy aqu�,...
Tranquilo. No se esfuerce.
Voy a seguir limpi�ndolo.
Margarita.
Nadie puede saber que estoy aqu�.
Llevamos horas pateando la playa.
Pero �cu�nto tarda el mar en devolver un cuerpo?
A veces no lo devuelve jam�s.
�C�mo que jam�s? Las aguas devuelven todo, lo traen todo de vuelta. �O no?
S�tur, muchas viudas de pescadores se pasan a�os mirando el mar esperando sus cad�veres para nada.
Pero la camisa de Cipri estaba ah�.
Su cuerpo no debe estar lejos.
S�tur, no sabemos d�nde Cipri se meti� al mar,
la marea pudo traer su ropa desde cualquier punto de la costa.
No podemos rastrear el mar entero.
Espere, espere. �Qu� est� intentando decirme, amo?
Que deber�amos volver a casa.
Amo, no, no abandone.
S�tur, no estoy abandonando, estoy siendo realista.
Lo importante era salvarle, y le he fallado.
S�lo nos queda guardar a Cipri en la memoria.
�Por qu� te paras?
Aqu� se separan nuestros caminos, amo.
Soy un proscripto del rey, no puedo volver con usted a la villa.
S�tur, no conocen tu nombre.
Te esconder� hasta que encuentre a los que robaron el oro.
�Y poner en peligro a su familia?
No quiero causar m�s muertes, que soy peor que la ti�a y la peste negra juntas.
Y �d�nde vas a ir? No tienes a nadie.
Pues no s�.
Tirar� para arriba hasta los hielos, donde haga falta,
donde no haga da�o ni a las plantas.
S�tur, que seas responsable de la muerte de una persona
no significa que tengan que sacrificarte.
S� tengo que hacerlo.
S� tengo que hacerlo.
Sabr� cuidarme.
�Ay, Dios!
�Amo!
�ste es el carro donde llevaban a Cipri.
No escap�, le soltaron.
�C�mo que le soltaron?
Amo, no empiece usted con los acertijos.
Estas huellas no son de la guardia real.
Alguien atac� al destacamento.
�Qui�n?
No, y �c�mo leches sabe usted esas cosas?
Era un grupo de cinco, quiz�s seis.
Salieron al camino, llevaron a los guardias hasta aqu�.
Les arrodillaron y les ajusticiaron uno a uno, a sangre fr�a.
Usted los iba a matar igualmente, as� que no se me haga el apenado.
Y siga reconstruyendo, siga. �Qu� pas� despu�s?
Despu�s volvieron hasta la jaula y soltaron a Cipri.
�Y despu�s?
No hay m�s huellas. Algo no encaja, S�tur.
S� encaja, s�. Encaja aunque me duela.
Cipri se escap� de los bandoleros y muri� en el mar.
El final es el mismo, amo. -No. Volvemos a la playa.
El chocolate estaba envenenado, sin duda. Una suerte que no hayas bebido.
Estaba claro que era el chocolate. No soy est�pida, Hern�n, pero �qui�n lo ha hecho?
C�lmate, Lucrecia, tenemos un problema mayor,
c�mo deshacernos de los cad�veres.
�chaselos a los cerdos, qu�malos, enpar�dalos si hace falta.
Eso ser�a lento y ruidoso.
El servicio lo sabr�a.
Lo van a saber de todos modos porque pienso desollarles a todos hasta descubrir qui�n fue.
Eso despu�s.
Los mercaderes vinieron juntos y juntos se ir�n al otro mundo.
�Si ya est�n muertos, Hern�n, y en mi sal�n!
�O es que los vas a resucitar?
Casi.
Los meter� en el carruaje en que vinieron y los despe�ar�.
Un tr�gico accidente, una rueda rota.
�Qu� l�stima!
El cochero hablar�.
El cochero ir� con ellos.
Debo reconocer que en los asuntos turbios tienes talento, querido.
No es lo �nico que hago bien.
�El rey! -�Qu� pasa con el rey?
Le env�e una jarra como regalo, a mi nombre.
Si prueba el chocolate morir�.
Hola, Margarita.
Hola, se�orita Irene. �Qu� hace usted por aqu�?
Catalina me ha pedido que te trajera esta carta de camino a la villa.
�C�mo est�?
Pues te echa mucho de menos.
En realidad todas en el palacio lo hacen.
A�n recuerdo el tiempo en que yo tambi�n quise ser monja.
�Cu�ndo tomas t� los votos?
Cuando la madre superiora lo decida, pero por m�, cuanto antes.
�Te ocurre algo? -No. Disculpa.
�Ay, pobre hombre!
�Puedo ayudar en algo? -No, no se preocupe, se�orita.
Ya nos encargamos nosotras.
Lo que haces por los dem�s no tiene precio, Margarita.
Reza por m�. -Lo har�, descuide.
Le dir� a Catalina que est�s bien.
�Qui�n es?
Es la se�ora Irene, la mujer del comisario y la sobrina del cardenal Mendoza.
�Pasa algo?
El cardenal es quien me ha hecho esto.
�Qui�n eres?
�Qu� haces aqu�?
O hablas t� o habla por ti mi amigo el pedrusco. �Qui�n eres?
No, por favor, no me llev�is con vosotros.
Tranquilo.
Yo soy Gonzalo de Montalvo y �l es mi criado.
No queremos hacerte da�o.
Vi unas figuras en la playa y pens� que erais ellos.
Me escond� aqu�.
�Ellos?
�De qui�n estabas huyendo?
�Sois forasteros?
�No hab�is o�do hablar del Nueva Cydonia?
No conoc�is la maldici�n de estas costas.
El Nueva Cydonia.
Yo me he quedado m�s con lo de la maldici�n, amo.
El Nueva Cydonia fue un barco que naufrag� aqu� hace m�s de 50 a�os.
�Un barco? Y �qu� pinta aqu� ahora un barco?
Los libros cuentan que era un buque majestuoso de 40 brasas de eslora, una maravilla del mar,
pero no causaba fascinaci�n sino terror a los que se cruzaban con �l.
Porque el Nueva Cydonia era un barco tripulado por ladrones y asesinos
que atravesaba los mares desde el Mediterr�neo hasta el �ndico.
Una noche el barco fonde� cerca de una aldea.
Los ladrones saquearon el pueblo y mataron a hombres, mujeres y ni�os,
a todo aquel que no tuvo tiempo de huir.
Pero el mayor error de los marineros del Nueva Cydonia
fue profanar la iglesia del pueblo y hacerse con su bien m�s preciado,
una talla de la Virgen del Mar, patrona de la aldea.
Al salir de la costa cuentan que una gran tempestad se desat� y el barco naufrag�.
Nunca jam�s se encontraron los cuerpos de los tripulantes del Nueva Cydonia
ni los restos del barco hundido
a excepci�n de cierta reliquia que apareci� al d�a siguiente en la arena.
Se trataba de la talla de la Virgen del Mar.
Apareci� completamente intacta.
�Jes�s, Mar�a y Jos�!
�Intacta!
Ocurri� en estas costas, S�tur.
El Nueva Cydonia naufrag� aqu�.
Desde entonces las �nimas de los marineros regresan del mar
para llevarse a todos aquellos que vienen a esta playa.
�Acab�ramos!
Yo que vosotros huir�a lejos.
Aqu� correis peligro.
�Ay, la leche, amo! �Que se han llevado a Cipri los espectros!
Eso son leyendas, S�tur.
Pues todo cuadra.
Los errantes se cargaron a los guardias y �stos se llevaron a Cipri al fondo del mar
con las sardinas, los calamares... �Ea, v�monos!
S�tur, a esos guardias les mataron hombres, no esp�ritus.
Pero �y usted qu� sabe c�mo matan los fantasmas?
�Que esta playa est� maldita hasta las cejas! V�monos.
�Qu� hace?
�Qu� hace?
Son armas.
Y �qui�n cr�a armas en estas cuevas, amo?
Ese hombre, S�tur.
Las estaba guardando aqu�.
No deber�ais de haber venido a nuestra playa.
Me has dejado en rid�culo, Mariana.
Has dado la espalda a una ejecuci�n.
�Por el amor de Dios, es un beb�!
No permitir� que lo presencie.
Es mejor que aprenda cuanto antes,
as� no le temblar� el pulso cuando tenga que enfrentarse a traidores.
Tiene tiempo para aprender.
Quiz� deber�ais esperar unos a�os, Majestad.
No creo que nos falten traidores en el futuro.
Guarde sus sermones para la iglesia.
Carlos debe hacerse fuerte desde la cuna.
Podr�is llevarle cuando sepa entenderlo.
El heredero de un imperio �nico debe tener una educaci�n �nica.
�Cu�ndo es la pr�xima ejecuci�n, Cardenal?
En cuatro d�as, Majestad.
Un traidor especial, alguien a quien vos conoc�is muy bien, seg�n creo, morir� decapitado.
As� es.
El heredero asistir� conmigo aunque tenga que encerrarte en tus aposentos.
�sta es mi �ltima palabra.
Y �qu� es esto?
Lo acaban de traer.
Chocolate, parece, ese brebaje infernal de las Indias.
�Qu� espera para servirnos?
�R�pido!
�M�s r�pido, in�til!
�Se�ora, por Dios, que nos vamos a matar!
C�llate, Catalina, que te tiro del carro en marcha.
D�jame pensar.
�A d�nde vamos, se�ora?
Al palacio real.
Me alegro que el chocolate no sea contrario al ayuno, Cardenal.
De momento, Majestad, de momento.
Pues aprovechemos.
�No quieres t�, Mariana?
�Es una orden o una sugerencia?
Basta ya, Mariana.
�No beb�is, Majestad, est� envenenado!
Catalina, debo ver a Su Majestad. T� espera aqu� sin moverte.
Si tardo, vuelves y avisas al comisario. �Entendido?
S�, se�ora, pero... -No hay peros, Catalina.
Pero se�ora, antes que vea a Su Majestad, yo tengo algo que decirle.
Est�s agotando mi paciencia, Catalina.
Se�ora, me olvid� de a�adir la nota cuando envi� el chocolate al rey.
�De qu� est�s hablando?
Que ahora por mi culpa al rey no sabr� que el chocolate lo envi� usted, que la jarra es suya.
Se�ora, s� que me merezco que me despida, que me pegue, pero... es que se me olvid�.
Pero se�ora... -Shh. Silencio.
Cochero, volvemos a mi palacio.
�Arre, v�monos!
Amo, por Dios, deje usted de moverse.
Me va a estrujar los intestinos.
S�tur, tenemos que liberarnos antes de que vuelvan.
Mire que me han encadenado de veces, pero por lo menos sab�a qui�n era.
Son contrabandistas.
Trafican con las armas que luego venden a los otomanos.
Los otomanos, ya.
�Qu� cojones son los otros humanos?
Turcos. -�Turcos?
�Est�n vendiendo armas a los de Lepanto?
�Manda huevos, encima traidores a la patria!
Usan la leyenda del barco para mantener a la gente fuera de las costas.
Ellos mataron a los guardias.
Y llevaron a Cipri a su muerte.
�Me cago en su negra estampa!
Lo tengo presente, S�tur.
Vamos.
�Qu� hac�ais en una de nuestras cuevas, y qui�nes sois?
Ya te lo dije. Yo soy maestro de escuela y �l es mi criado.
Mientes. Reconozco un hombre de acci�n nada m�s verlo.
Vas a ver.
�No! -Espera, espera.
Tienes raz�n, ni yo soy maestro ni �l es mi criado.
Habla.
Venimos del norte. Nos dijeron que aqu� habr�a trabajo para nosotros.
Y sin preguntas.
Necesito hombres para navegar a Puerto de Argel.
Pero �por qu� he de confiar en dos extra�os?
Estuve a las �rdenes de Richard Blake y respondo por mi amigo.
No te decepcionaremos.
�Qu� est� diciendo, amo? -Y si mi amigo falla yo mismo le tiro al mar.
�C�mo?
Cuando era ni�o mi capit�n me di� un cuchillo
y me pidi� que me cortase un dedo all� mismo.
Como prueba de voluntad, dijo.
Yo me cort� dos.
�Qu� quieres?
Una prueba de voluntad.
Ma�ana, al amanecer.
Arriba est�bamos Catalina y yo, nadie m�s.
Bueno, la se�ora, claro.
�Qui�n moli� los granos?
Entre Catalina y una servidora.
Se�or, Catalina no dej� de removerlos,
y si no fue del gusto de los invitados no ser�a por falta de cuidado.
No, no fue de su gusto.
Puedes retirarte.
Ac�rcate.
�Se puede saber qu� est�s haciendo, Hern�n?
Ret�rate.
Lo que tengo que hacer, nada m�s.
Te he dicho que lo dejaras.
Ha muerto una criada del rey, est�n buscando a los culpables.
�Quieres que nos ahorquen?
En todo caso ser�a a ti a quien ahorcar�an, Lucrecia.
Si atraes la atenci�n del rey sobre m�, Hern�n,
te aseguro que no subir� al pat�bulo sola.
No pienso vivir con un asesino en palacio.
�Qui�n ser� el pr�ximo, nuestro hijo?
�Blanca!
�Se puede saber qu� hace todav�a aqu� la ni�a?
Lo siento mucho, se�ora, es que no me ha dado el tiempo.
Me da igual tu vida, Catalina, me da igual c�mo lo hagas.
No quiero volver a verla. -S�, se�ora.
�Fuera! -Ma�ana mismo la llevo al hospicio.
�Blanca!
T�. �Quieres ganarte unas monedas? -Claro.
Esta noche quiero que cojas a esa ni�a,
la lleves a lo m�s profundo del bosque, y la dejes ah�.
�A d�nde nos llevan, amo?
�Ni qu� prueba ni qu� leches!
Que el tullido ese se cort� dos dedos, a saber qu� le rebana a usted.
S�tur, har� esa prueba y cuando conf�en en nosotros escaparemos.
�C�mo que escaparemos? �Escapar, d�nde?
�Que lo mismo le despiezan!
Ahora veremos si eres tan duro como pareces.
Y ��ste qui�n es, ahora?
�Qu� pasa? �Qu� tiene que hacer?
No lo s�.
Dale 30 latigazos y me demostrar�s que eres uno de los nuestros.
S�, amo, s�, h�galo.
Que es �l, o somos nosotros.
No voy a hacerle da�o a un inocente.
�Qui�n ha dicho que sea inocente?
Le encontramos en el bosque. Era un prisionero real.
�Gonzalo!
Dijiste que hab�ais venido buscando trabajo.
�De qu� le conoces?
Vinimos a por �l. -Me mentiste.
Seguimos queriendo trabajar bajo tus �rdenes.
�Qu� m�s pruebas quieres de que estamos fuera de la ley?
Est� bien. En ese caso la prueba contin�a.
Y ahora con m�s valor, si cabe.
No voy a hacerle da�o.
�Ves esto? Es un l�tigo con puntas.
Si golpeas lo suficiente puedes llegar al hueso.
�Ya basta!
O lo haces t� o lo hago yo.
Y como no te has ganado mi confianza
mor�s todos.
Amo,...
Empieza.
M�s fuerte.
Buenos d�as, Eminencia. Le traigo su desayuno.
�Demonio de criada!
�Es que me quieres dejar ciego con toda esta luz?
Lo siento. Si lo desea puedo volver a cerrarlas.
No. No, no hace falta.
No te conozco, �verdad?
No, Eminencia, es mi primer d�a.
Estoy seguro que nos vamos a entender muy bien.
El rastro de sangre se pierde en el bosque.
Hemos revisado todas las posadas y los pueblos del camino
y nadie sabe nada de Monse�or Adri�n.
Ret�rate.
Buenos d�as, t�o.
�Le molesto?
�Oh, querida! Buenos d�as. No, no.
Si quieres desayunar conmigo puedes acompa�arme.
Dime, �qu� inquietud te mueve a hacerme una visita a una hora tan presta?
Me gustar�a saber cu�les son las causas principales para anular un matrimonio.
Muchas,
y de muy variada naturaleza, pero no creo que t� encajes en ninguna de ellas.
A no ser que me ocultes algo.
No hablaba de m�.
Por supuesto, y me alegra saberlo.
Siendo mi sobrina no estar�a muy bien visto.
Quiero recordarte una cosa.
El matrimonio, su finalidad es la procreaci�n, no la felicidad.
No entiendo por qu� tiene que ser as�, t�o.
�ste no es momento para hablar de esas cosas, hija.
Debo cumplir con mis obligaciones,
tengo que ir al convento de San Juan Bautista a confesar a las mojas.
Precisamente ayer estuve all�.
�Te puedo acompa�ar?
No entiendo qu� puede tener de interesante una visita que yo quisiera no hacer,
pero en fin, si as� lo deseas, podemos hablar durante el camino.
�Pero qu�...?
Se olvidaron de m� en el bosque pero supe encontrar el camino.
Tu no deber�as...
Catalina. �Catalina!
Te he tra�do el desayuno.
Se�ora. -Ll�vatela.
Ll�vatela de aqu� ahora mismo.
Lo siento mucho, se�ora.
�Qu� pasa, Lucrecia?
La ni�a, hice que la abandonaran el bosque y ha regresado sola.
�Da miedo, Hern�n!
Me ha despertado mir�ndome como una muerta.
�La dejaste en el bosque?
Deber�a ser ella quien te temiera.
No hiciste nada para quit�rmela de encima, as� que lo hice a mi modo.
Es una ni�a, Lucrecia. -�Me da igual que sea una ni�a!
Ya tengo bastantes problemas, y t� no eres una ayuda, precisamente.
Dijiste que sabr�as portarte como un hombre
pero pierdes los papeles como una mujer.
�C�mo les fue a los mercaderes?
Han sufrido un terrible accidente.
No ha sobrevivido nadie.
Todo buen trabajo se merece una recompensa, �no crees?
Si quieres unas monedas tendr�s que gan�rtelas...
a�n m�s.
Amo, �est� usted seguro que con esta cochinada
vamos a curarle este estropicio?
As� le vamos a desgraciar todav�a m�s.
S�tur, no te preocupes.
Cipri, siento haberte hecho esto.
Mejor t� que otro.
�Qu� hac�is aqu�?
Vinimos a interceder por ti ante los guardias del rey.
Te d�bamos ya por muerto.
Nos asaltaron.
Yo escap�.
Me met� en el mar pero me cogieron.
Pero �c�mo se te ocurre tirarte al mar, Cipri,
si t� no nadas ni en una tina?
Levantad. Vamos a hacernos a la mar.
�Cu�ndo vas a liberarnos?
Cuando no vean mis ojos que me matar�s al darme la vuelta.
S�tur, ay�dame.
�l no.
�l tambi�n puede acompa�arnos. -�Piensas que mi barco es un albergue?
En altamar cualquier ayuda es poca.
Si as� lo deseas... �ste es el trato:...
uno te acompa�a, el otro muere.
La decisi�n es tuya.
�Qu� piensa hacer, amo?
Yo no quiero morir.
Nadie va a morir. Encontraremos la forma de salir.
�Que son muchos!
Y adem�s que nos est�n vigilando.
Que la opci�n del escape igual no es una buena opci�n, amo.
S�tur, no voy a decidir qui�n vive y qui�n muere.
Pero o muere uno o morimos todos.
Ya est�, se acab�, el�jame a m�. -No voy a hacerlo, S�tur.
S�, amo, s�, que si estamos aqu� es por mi culpa.
As� por lo menos me ir� al otro lado habiendo hecho algo bueno.
No.
Amo, que no tiene que decidir.
Que le estoy pidiendo por mi honor que me elija a m�.
Les dije yo a las hermanas que tuvieran fe,
que Su Eminencia vendr�a.
Es una pena que no pueda dedicar m�s tiempo al convento.
Vosotras sois lo que da verdadero sentido a mi vocaci�n.
Alguien tiene que hacerlo
y Dios se lo agradecer�.
�Desea que re�na a las hermanas en la capilla?
No, no es necesario. Ir� de celda en celda
como en las estaciones de Cristo.
Hemos guardado la estola que dej� aqu� en su �ltima visita.
Muchas gracias, reverenda madre.
Enseguida empezamos con las confesiones.
Yo creo que con dos docenas de suspiros y unas rosquillas ser� suficiente.
Ojal�, mi querida sobrina,
pero me temo que no bastar�.
Hay demasiados menesterosos en la villa.
D�gale a la hermana Asunci�n que ponga tres docenas de cada uno de los dulces
y que el mozo se los cargue en el carruaje.
Ven, acomp��ame a la sacrist�a.
Debo decir mis oraciones antes de la confesi�n.
Perd�n, Eminencia.
Cualquiera dir�a que has visto al mismo diablo, hija m�a.
Lo siento, Eminencia, es que no le esperaba por aqu�.
Perd�n. -Es que vas como una loca.
Hay mucho trabajo que hacer, Reverenda.
El cardenal ha venido a confesarnos. �No es una maravilla?
Pasar� por cada una de las celdas.
�Por cada una? Pero yo no necesito que me confiese hoy.
Bueno, y tengo que cuidar al hombre herido. Est� muy mal.
Siempre hay tiempo para una confesi�n, hija.
�Se puede saber qu� estas haciendo?
No puedo coger mi mu�eca.
Lo que me faltaba,
que te caigas por la ventana y me destroces los parterres.
�C�mo ha llegado hasta all�?
La lanc�. Estaba jugando.
No quiero perderla.
No llores. Yo la cojo.
Y cuando te la d�, vas a venir a un sitio estupendo lleno de ni�os como t�
en donde te van a cuidar muy bien.
Yo quer�a mucho a tu madre
y deseo lo mejor para ti.
Pero �qu� haces?
�Me empuj�, Hern�n, me empuj�!
Iba a coger su mu�eca y me empuj�.
Esa ni�a quer�a matarme.
No tuvo que haberme elegido para vivir, amo.
No tuvo que hacerlo.
�Cipri!
C�llate y camina.
�Cipri!
Se est� acercando.
Buenos d�as, Eminencia.
Veo que el miedo sigue reflejado en tu rostro, hija m�a.
No hay motivo para asustarse, s�lo soy un siervo del Se�or.
No me lo tenga en cuenta,
es que esta ma�ana al alba me confes�, y lo siento, porque no sab�a que ven�a usted.
Ah.
Creo que har� un alto entre confesi�n y confesi�n.
As� que le acompa�o a la sacrist�a, all� puede reposar.
No, no es necesario.
Me conformar� con un vaso de agua.
S�.
Aqu� tiene.
Siempre me ha sorprendido que mujeres en la flor de la vida, como t�,
quieran tomar sus votos.
Bueno, ya sabe, los caminos del Se�or son inescrutables.
Nunca estaremos suficientemente agradecidos a las mojas
por el enorme trabajo que hacen por nuestra Santa Madre Iglesia.
Son la viva imagen de la abnegaci�n y la fe.
Bien,
seguir� mi camino. Qu�date con Dios, hija m�a.
�Qu� es un sacerdote sin su crucifijo y su misal?
�No, no, no! �No te mueras!
�No te mueras, ya est�!
�D�nde est� tu amigo?
�Cipri!
�Acabad con �l!
�Matadlo!
�Matadlo!
�Pues eso era lo que faltaba!
�S�tur! S�tur, �qu� ha pasado?
�Y mi padre?
�Tu padre...?
Tu padre...
All� est� tu padre. -�Padre!
�Padre!
Alonso, �qu� haces aqu�? �Ocurre algo?
Pues s�, algo importante, algo muy importante.
�Amo!
Me lo llevo a la cueva, y all� le dejo.
El rey ha encontrado qui�n le rob� el oro.
Fue su propio primo.
�Cipri es libre!
�Qu� pasa?
�Por qu� me miras as�?
Has vuelto a desobedecerme viniendo aqu�, hijo.
�C�mo que "has vuelto"? -S� que intentaste escapar a Par�s.
Necesito entender por qu� haces esto, hijo,
por qu� quieres huir de m�.
No intento huir de ti.
�sta es la primera vez que veo el mar.
Y puede que sea la �ltima.
No quiero una vida as�.
Alonso, soy tu padre, y sean cuales sean tus sue�os te ayudar� a conseguirlos,
pero debes contar conmigo siempre.
�Ha estado aqu� el �guila Roja?
Los h�roes siempre est�n donde se les necesita, hijo.
Es incre�ble, padre.
�C�mo es posible que no se salga tanta agua?
Ya te lo he dicho 100 veces, me da igual, Catalina,
como si sueltas a los perros, pero que la encuentren. -S�, se�ora. Yo misma la llevar� al hospicio.
Disculpe.
�Qui�n ha destapado el agua? �Quieres que entre alg�n rat�n?
No, se�ora.
Abre.
�Est�s loco, Hern�n! �Es que quieres matarme?
Yo no, pero ella s�.
El agua estaba envenenada.
Pero eso no es posible, Se�or,
si hace un rato yo misma he bebido de ese agua.
He encontrado esto en sus pertenencias.
La escribi� su madre.
Nunca lleg� a su destino.
Dios sabe que he intentado curar la ennegrecida alma de mi hija
pero ha sido en balde.
Es horrible pensar que alguien de tu propia sangre
quiera acabar con tu vida.
S�lo le pido a Dios que tenga piedad de mi alma
y cuide de la peque�a Blanca,
que todo el mal que pudiera haber causado me sea perdonado.
�Mat� a su madre!
S�.
Y envenen� el chocolate.
�C�mo?
Peque�a, casi invisible.
Muy sencillo.
Llev�osla.
Entiendo que alguien de mi edad quiera acabar con la vida de otros,
pero una ni�a de 10 a�os, �por qu�?
A veces el mal es simplemente eso, Lucrecia, mal,
sin motivo ni justificaci�n.
Despacio, ya est�, ya est�.
Digo yo que tendremos que hablar, �no?
�Hablar de qu�?
De lo que ha pasado, del sello, y todo eso.
Mejor olv�dalo, S�tur.
�S� que los tienes cuadrados!
No s�, Cipri, gr�tame, p�game, dame un cap�n, lo que sea, pero...
que casi te matan por mi culpa.
�Para qu�?
Digas lo que digas no vamos a dejar de ser unos fugitivos.
Si hab�a algo en la villa que nos importaba
lo hemos perdido para siempre.
No delatarme es lo m�s noble que han hecho por m� en mi vida, Cipriano.
Igual yo casi te jodo la vida.
T� hubieras hecho lo mismo. -No, no, no.
Yo no hubiera hecho lo mismo, no.
Aunque al final me entregu�.
Tarde, pero me entregu�.
�Te entregaste?
Y me llev� lo m�o, ya ver�s t�.
Digo yo, Cipriano, no s�,
que podr�amos ir juntos de proscritos, o algo.
M�s que nada para no estar solos, �no?
�S�tur, Cipri!
Que pod�is volver a casa.
El rey ha anulado vuestra condena. Han encontrado al hombre que rob� el oro.
�El qu�? -Sois libres.
Gracias.
�Somos libres, S�tur!
�Hay que joderse, Cipriano, que me gustar�a abrazarte pero no se ni d�nde tocarte, leches!
Volvemos a casa.
�Libres!
Ya est�, hombre, ya est�. Ya est�, ni una vez m�s.
A partir de ahora injusticias de meseta.
Que las playas se busquen su propio encapuchado.
No, y para m�s inri traigo aqu� la costa entera.
Hombre, no.
S�tur, bien est� lo que bien acaba.
Y �por qu� est� tan contento?
Que viene todo el camino con esa sonrisita tonta. �Qu�?
Voy a ir al monasterio de Margarita
y le voy a decir de una vez por todas lo que siento.
�C�mo lo que siente, amo?
A ver, expl�quese, y vocalizando.
�Se refiere usted a declararse... de declararse? -S�.
�Con sus "te quiero" y sus "te adoro"?
�Ol�, ol�, esos huevos de oro espa�ol, co�o!
�Diga usted que s�!
Pero �y por qu� no me lo dijo antes?
Que podr�amos haber venido ensayando por el camino.
S�tur, �qu� buscas?
�sto es m�s importante que el d�a que naci� el mundo.
�sto hay que celebrarlo.
Mire, yo me quedo as�, en un discreto segundo plano,
y cuando ella va a decir el "S�, quiero"
me lio a lanzar cohetes que se va a ver al resplandor hasta que en chinchilla.
S�tur, no. Te lo agradezco, pero no.
�Est� usted seguro?
Prefiero ir solo.
�Pero si �sto es un cl�sico!
Prepara el caballo, anda.
Bueno.
�Ol�! �Ol�! �Y ol�!
�Justicia al ladr�n!
�Miserable!
�Maldito, mal nacido!
Esc�chame, si me ayudas a salir de �sta
te ofrezco mis tierras, mi castillo de Badajoz
o los vi�edos de Mor�n,
el cuerpo sobrio y alegre el coraz�n.
�Por favor, por favor!
Le van a decapitar en la plaza mayor.
Espero que sufra y pague por lo que el hizo.
Pues yo s�lo deseo que descanse en paz, Alonso.
Casi te matan por su culpa.
Ese hombre merece morir.
En esta vida hay cosas m�s importantes que guardar rencor.
Catalina.
Cipri.
�Est�s vivo!
Gonzalo, �qu� haces aqu�?
He venido a pedirte perd�n.
Perd�n �por qu�?
Perd�n por cada momento en que te he hecho sufrir.
Perd�n por no haber estado cuando m�s me necesitabas.
Perd�n por... por haber esperado tanto.
Y perd�n por no decirte cada d�a
que no concibo una vida sin ti.
Margarita,
esto es para ti.
Margarita, te quiero.
Y si me perdonas, me gustar�a que fueras mi esposa.
Has sido la persona m�s importante de mi vida.
Y durante toda mi vida he esperado que llegase este momento.
Cada noche, cada d�a.
Da igual d�nde estuviera.
Pero ya no.
Nuestro tiempo se acab�, Gonzalo,
y ya no quiero sufrir m�s.
He tomado una decisi�n y voy a seguir con ella hasta el final.
Lo siento.
Margarita, perdona...
Lo siento.
Que seas feliz en tu nueva vida.
Amo.
Que ven�a a traerle...
No, pues por si... �No?
Aunque ya veo que...
En fin.
Bueno, pues nada, que si necesita algo o quiere cualquier cosa,
voy a estar ah� en la cuadra, que tengo todo a mangas por mil.
S�tur, puedes irte.
Y gracias.
Vete, no quiero hablar.
�As� tratas a tus invitados?
Lucrecia.
�Qu� haces aqu�?
Pasaba por el barrio.
Es tarde.
Nunca es tarde para visitar a un viejo amigo.
Lucrecia, no.
S�tur, �has visto mi camisa?
�Pero qu� camisa ni qu� camisa!
Las Espa�as nunca volver�n a perder una guerra.
Una m�quina para volar.
�sta noche la guardia ha detenido a Nu�o.
Amo, tiene ante usted al hombre que va a volar por primera vez en la historia.
Ayer vino Gonzalo y me pidi� matrimonio.
Debe hacer que el rey cambie de opini�n.
Voy a hacer algo que he querido hacer siempre.
�Alonso!
Yo ya le he dicho lo que ten�a que decir y no pienso cambiar de opini�n.
Lo que vas a hacer es una barbaridad.
Te podr�a llevar a la muerte.
O a la gloria.
No pienso parar hasta saber qu� ocultas.
Hay algo que no me huele bien.
�Ay, Dios, que huele a hembra!
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