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No sé quién quería ayudarme a escapar.
No te creo. - Vienen a ver al preso.
¿Quién es?
Uno de mis hijos bastardos va a morir.
Acepto su oferta.
Trabajaré para usted.
Quiero la cabeza de ese bastardo.
Le llaman "Malasangre". Que sufra.
Señora, soy el duque de Tomelloso y Peláez.
La carta que te trajo mi criado
no la escribí yo. No te perdono Hernán.
Jamás te perdonaré.
Hola, Cipri. ¿Me la cuidas mientras yo...?
He perdido a la hija de la mendiga, ¡no la encuentro!
Esa niña puede estar en peligro. ¡La han secuestrado!
Vengo de recorrer Europa rumbo a Marruecos
y nuestro amigo común, el vizconde,
le pide que me aloje por un par de días.
El hijo de la marquesa,
el malnacido ese de Nuño,
me obligó a hacerlo a punta de pistola.
Se ha decidido modificar tu pena.
Desmembramiento.
No me han matado en ese torreón de milagro.
¿Alonso iba a ayudar a Nuño?
A cambio de un caballo de mierda.
Nuño.
No podía dejarte aquí.
¿Por qué te has disfrazado así, Bernardo?
He venido a conquistar a la marquesa de Santillana.
¡Vete!
Creo que he visto al hombre que se ha llevado a la niña.
En la taberna del Cuervo.
Es el señorito Nuño.
Lo han detenido y está malherido.
¿Qué es ese estruendo?
¿Qué ocurre?
Les diré que tú me vendiste a la niña.
Debías haber escapado.
No podía dejar a mi hijo atrás. Soy tu padre.
¿Quién eres y qué quieres?
Me llamo Sebastián Ventura.
Quería saber quién eras.
¡Le ha visto la cara, amo!
Devuélveme esa pistola.
No voy a permitir que se quite la vida.
No es para mí.
Es para el comisario, lo mataré.
Iré al ajusticiamiento y lo mataré.
Tú, pajarito, mátale.
¿Entiendes por qué el Águila Roja ha salvado al comisario?
¡Ha salvado a su hermano, lo ha salvado!
¿Manrique? Ese es el hombre al que vendieron el niño chino.
El rey me ha indultado.
Vuelvo a ser el comisario de la villa.
Te dije que lo encontraría.
¿Y ahora qué? ¿Lo empaquetamos y para la China?
Se va a quedar aquí.
Esto será peor que un parto. Ven.
¿Se puede saber qué estás haciendo?
¿Es que no has leído mi anuncio?
Se buscan actores serios que sepan actuar.
¡No restregarse el mondongo por la cara!
Baja de ahí, anda. Haz el favor.
Este año la gente está esmerándose para las fiestas de la villa.
Sí, amo, sí.
¡Hay hasta un concurso de teatro!
Y agárrese... ¡Voy a presentar una obra mía!
¡De sangre y amoríos! ¡Un dramón de los de antes!
Me alegra que te intereses por la cultura.
¡Pero qué dice! La cultura para los artistas.
¡Yo lo quiero es el dinero del premio!
Escuche una cosa...
¿Le ha comentado a Alonso lo del hermano temporal chino?
Le he dicho que pasará unos meses con nosotros.
Pero he venido para hablar contigo, Sátur.
¿Conmigo? ¿Qué he hecho ahora?
Me gustaría que mañana te tomaras el día libre.
¿Cómo dice?
Repita lo que ha dicho, amo.
Pero ponga énfasis en "día libre".
Puedes tomarte el día libre.
¡Muchas gracias, amo!
No era tan feliz desde que probé la panceta.
¡Por fin vamos a disfrutar de unas fiestas
como Dios manda: ¡borrachos de sol a sol!
Pásalo bien. Te mereces un descanso.
¿Usted no se queda?
Tengo algo importante que hacer.
¡No puede perderse los festejos de este año, amo!
Habrá baile en la pradera, cata de torrijas...
¡y hasta lanzamiento de cochino!
Debo atender un asunto personal. No puedo retrasarlo más.
¡Amo, quien tire más lejos al guarro, se lo queda!
¡Contaba con su fuerza!
Disfruta de las fiestas.
Muchas gracias, amo.
El día libre.
¿Qué haces ahora caminando?
¿Te quieres bajar de ahí?
Te lo he dicho ya, que te bajes.
¡Que no me vales!
si viera cómo están las criadas en la cocina,
alborotadas con el festejo.
Como va a venir tanto mozo casadero...
La desesperación de las criadas por cazar marido
me importa un bledo.
¿Está listo el vestido para mi paseo de mañana?
Sí, señora.
¿Y la sombrilla a juego?
Sí, señora.
Me alegro mucho de que vaya al paseo.
Después de tanto sufrir, está bien algo...
Buenas noches, Catalina.
Buenas noches, señora.
Sabía que vendrías, Hernán.
¿Tienes ganas de jugar?
Has estado increíble.
No eres la primera que me lo dice.
Buenas noches, marquesa.
¡¿Qué?!
No es necesario que te tapes.
Ya he visto todo lo que tenía que ver.
Maldito, pagarás por lo que has hecho.
¡Sal de aquí ahora mismo!
Esa no es manera de dar las gracias
a quien te ha hecho disfrutar como nunca.
Hoy has aprendido algo nuevo.
Nunca te metas nada en la boca
sin comprobar a quién pertenece.
Parece sana, Majestad,
podrá dar buenos hijos.
El matrimonio del Infante con la casa Farnesio será muy ventajoso.
Mi reino dispondrá del dinero que necesita.
Son malos tiempos para la economía,
sin embargo, se dispendia en festejos y algarabías.
Al pueblo se le puede quitar el pan,
no sus fiestas.
Pan y circo, Eminencia, pan y circo.
¡Cómo te atreves! ¡Es también hijo mío!
Veo que ya te ha llegado la buena nueva.
Te presento a la futura madre de tus nietos.
¡Su familia no es digna de un Austria!
¡Mi sangre no va a mezclarse con la de una Farnesio!
¿Quién te crees para cuestionarme?
Soy tu rey.
Me debes respeto.
¡Arrodíllate ante mí, mujer!
¡Hazlo!
Disculpe. Volveré en otro momento.
No.
Espera.
Esas fiestas, las del pueblo,
¿cómo son?
¿Nuestras fiestas?
Pues... No sé.
Muy diferentes a las de palacio.
Menos refinadas.
Bien.
Voy a ir a esos festejos.
¿Sus Majestades van a ir?
No, iré yo sola, sin escolta.
¿Sin escolta, Majestad?
No es un sitio adecuado para usted.
Voy a ir.
Y tú me acompañarás.
Un tartazo por maravedí. ¡Prueben suerte!
Sabía yo que me encasquetaban al chino.
¡Bien!
Esto ya es lo último, Cipriano.
El bufón del barrio.
Solo intento ganar algo de dinero.
¡Que eres el criado del maestro, vives en una casa decente!
¡Nos estás dejando a todos en ridículo!
Le daré a mi hijo todo lo que yo no he tenido.
Y si tengo que pringarme hasta los ojos, me pringo.
Tú pagas por aparecer en tu obra, ¿verdad?
Podrías hacerme un hueco en el reparto.
Mira, Cipriano, para ser actor precisa dos cosas:
una, saber leer. Y dos, no tener esa cara.
¿Qué le pasa a mi cara?
Que solo mirarte aburre, eso es lo que pasa.
Anda, vamos.
Amo, ¿dónde se había metido usted?
Ya te lo dije. Asuntos personales.
Muy bien, guárdese el misterio.
Le quería pedir un favor.
¿Podría usted actuar en mi obra?
No voy a subirme a ningún escenario, Sátur.
¡Se lo suplico! Necesito un galán para cautivar a las mujeres,
un macho que las acalore.
Seguro que encuentras a alguien dispuesto.
¡No, no!
El español medio es feo y unicejo.
¡Usted ha roto el molde!
No soy actor, no insistas.
¡Manda huevos!
¡Si se pasa la mitad del día haciendo lo que no es!
Eso lo hago por obligación.
Piense en el dinero del premio.
Que tenemos una boca más que alimentar.
¡El oso panda parece que está hueco por dentro!
Lo siento, tendrás que buscarte a otro.
¡Amo!
¿Vive aquí Saturno García?
Depende.
Traigo carta de París. De su hijo.
¡De parís! De mi hijo.
Muchas gracias.
Me has tratado con desdén, sin respeto.
Pero olvidaste algo...
Yo siempre seré tu superior.
Estarás siempre por debajo de mí, ¿me oyes?
Ahora ya no olvidarás cuál es tu lugar.
¡Ahora ya todos lo sabéis!
¡El comisario de la villa ha vuelto!
¡Sí, señor!
Buenas noticias.
Has tenido suerte.
Vuelves a ser mi lugarteniente.
Hagamos nuestro trabajo.
Caballero, señorita,
hay otras formas más cristianas de celebrar las fiestas de la villa.
Van a tener que acompañarme.
¿No me habéis oído?
Si fornicáis como perros, tendré que trataros como a perros.
Capitán Blasco.
Disculpe mi señor.
¡No, no, no, no...! ¡Quitádselo!
¿Cómo que me lo quiten?
Vengo del palacio Peñagrande.
Una criada me ha dicho que la baronesa
va a ir al paseo de blanco roto. Igual que usted.
Zorra imitadora...
Pero ella saldrá perdiendo.
Con el blanco, sus caderas de rumiante parecerán aún mayores.
Vete a por mi vestido dorado, vamos.
Sí, señora.
¿Gonzalo?
Perdona, no sabía que estabas vistiéndote.
Volveré en otro momento.
Vamos, has visto de mí esto y mucho más. Quédate.
Venía a pedirte un favor.
Disculpa. ¿Te importa abrocharme?
Mi hijo quiere ser militar.
Me preguntaba si podrías conseguirme un encuentro con algún oficial.
Por supuesto.
Hablaré con el General Sáez de Vergara.
Es más, tu hijo necesitará un caballo,
yo se lo voy a comprar.
No, Lucrecia, de eso ya me estoy encargando yo.
¿Por qué no?
Yo dispongo de medios para hacerlo.
Te lo agradezco, pero no.
Tu orgullo es tan absurdo como irresistible.
Haré lo que me pides.
Gonzalo...
Gracias, Lucrecia.
¿Qué hacía aquí?
¿A qué ha venido?
Su hijo quiere ser militar, me ha pedido ayuda.
¿Qué tal tu primer día de trabajo?
Ladrones, rateros, borrachos...
...y el Capitán Blasco.
¿El Capitán?
¿Qué ha hecho ese puritano?
Fornicar con otro hombre vestido de mujer.
Vaya con nuestro viril capitán.
Si eso se supiera...
Nadie puede enterarse.
¿Cómo van a respetarle sus soldados
si saben que se deja montar como una ramera?
Madre mía, señora, ¿vestido de mujer?
Eso es el chisme de los chismes. El no va más de los novamases.
La gente hasta pagaría por saberlo.
¿Qué has dicho?
Que es el chisme de los chismes.
El no va más...
No. Lo último.
Has dicho que la gente hasta pagaría por saberlo.
No puede ser, mi hijo no...
No puede ser.
Amo...
tiene usted que ayudarme.
Tiene que participar en mi obra. Necesito ese dinero sea como sea.
Ya hemos hablado de esto, Sátur. Sabes mi respuesta.
Acaba de llegar esta carta.
No es vanidad de artista. Esto es necesidad de padre.
Se lo aseguro.
¡Es de Gabi!
Se quiere hacer francés.
Se me ha afrancesando.
Dice que es feliz en su nueva vida.
Y que está haciendo progresos.
Sáltese eso, vaya a la mitad de la carta.
Al principio no que son alegrías. Lea hacia al mitad.
"Los franceses dicen que los españoles olemos mal
y que somos analfabetos, la basura de Europa.
Y tienen razón.
Aquí en París todo el mundo es culto.
Los franceses son mucho mejores que nosotros".
¡Mi hijo se avergüenza de ser español!
Es casi un crío.
Está conociendo una nueva cultura. Ya se le pasará.
No, no, no.
Esto ya me lo sé yo.
Yo también he conocido a españoles que se llamaban Pepe y Manolo
y después de estar dos meses allí
se hacen llamar Paolo y Françoise.
No es fácil empezar una vida lejos de tu hogar.
Muchos solo intentan integrarse.
¡Que es mi hijo! ¡Mi hijo!
Y no voy a permitir que olvide sus orígenes,
¡Con todo lo bueno que tiene esta tierra!
Puedes estar orgulloso de tu país y ser crítico con él.
Lo mejor que ha dado España son los españoles,
el pueblo llano.
Gente honrada, con arrestos.
¡Que es capaz de trabajar un día entero
para conseguir un mendrugo de pan!
¡No quiero que mi hijo reniegue de eso!
Tampoco puedes obligarle a sentirse orgulloso.
¡Dice que no va a volver a las Españas!
Que este país es un país de mierda.
Tengo que ir a Francia a hablar con él.
Así que tiene usted que ayudarme.
Tiene que participar en la obra.
Es la única forma que se me ocurre
de ganar el dinero rápido y de forma honrada.
Diga usted que sí.
Está bien, lo haré.
Actuaré en ella.
Gracias, amo, gracias.
¡Le aseguro que esa obra va a traspasar los siglos!
¡La van a estudiar los chiquillos en el futuro!
¡Ni Lope ni leches!
Señora, usted tendría que estar en el paseo,
¿por qué me ha traído hasta aquí?
Para que veas esto.
No sabes lo que es, ¿no?
Es una imprenta.
Llevaba aquí desde que mi difunto esposo
la compró a saber para qué.
Ahora yo voy a darle uso.
No sé cómo va a utilizar usted este trasto lleno de polvo.
Voy a lanzar la primera publicación de escándalos de la villa.
¿Qué?
La gente sabrá que el conde de Valseca
tiene como amante a una oveja,
que el duque de Celaya
tiene el miembro tan pequeño como un dedal,
y que la archiduquesa de Ferrera
no fornica con su marido...
sino con su hijo.
Señora, ¿per qué dice?
Nadie quedará ajeno a las bajezas, vergüenzas y vicios de los nobles.
Conocerán su verdadera vida.
¿Por qué ahora? ¿Qué necesidad tiene usted?
Catalina, yo nunca me rindo.
Esto me dará dinero suficiente para seguir con mi negocio del cacao.
Pero, señora,
usted no puede airear los trapos sucios de la gente.
Es la vida de los demás, eso está muy mal.
Déjate de dilemas morales.
La vida ajena interesa a todo el mundo.
Una noticia de alcoba importa más que un imperio se derrumbe.
¿No ve que contando esas cosas, va a crearse muchos enemigos?
Más de los que tiene.
¿Crees que soy tonta?
Tendré un seudónimo.
Firmaré como...
Ponce Lara.
¿Y?
Es...
Es mi vida.
Toda mi vida está en este libreto.
Tampoco exagere.
Igual hay una leve inspiración.
Cuentas la historia de dos hermanos enfrentados.
Uno es bueno y otro es malo.
Como Caín y Abel, amo. Que los parientes cabreados
ya eran un clásico antes de llegar ustedes.
Sátur... El hermano malo se llama Fernán.
Hernán, Fernán...
Pero en mi obra descubrimos que son hijos del rey.
¡Y ustedes no son hijos de su Majestad!
Reconozco que ese giro me sorprendió.
Pues aclarado esto,
vayamos al reparto de papeles.
Yo seré el hermano oscuro,
usted el bueno, que ya tiene costumbre.
¿Y quién hace el papel femenino?
No se lo va a creer. ¡Manuela de Aranda!
Una diva, una diosa de las tablas.
¡La vi actuar en el Coliseo del buen Retiro
y lloraban hasta las estatuas!
Intentaré no defraudarte.
Seguro que no.
Gracias, amo.
Muchas gracias.
Tengo que ganar este concurso como sea.
Toma, los petardos que me habías pedido.
Déjalos aquí.
¿Para qué quieres tantos?
Regla básica del arte teatral, Cipriano.
¡Cuántos más explosivos, mejor!
Y alegra esa cara, hombre,
vas a tener el orgullo de actuar en mi obra.
¿Y cuántas monedas pagas por ese orgullo?
Pagar, pagar...
¿Ya estamos con los caprichitos de actor?
Primero tendremos que ganar, ¿no?
Bueno, en ese caso... Dime.
¿Cuál será mi papel?
Uno corto.
Sales a escena y te mato.
No vamos a tenerlo fácil, Sátur.
Acabo de cruzarme con el notario de la calle Carretas.
Se presenta también al concurso con un entremés.
¿Y que sabrá un notario de teatro?
¿Ha pisado alguna vez la corrala del Príncipe?
¿Se ha ido de mancebías con Molière?
¿Lo ha hecho?
Su actriz principal es Manuela de Aranda.
¿Cómo que Manuela de Aranda?
¿Cómo que Manuela de Aranda, Cipriano?
Ella se había comprometido conmigo.
La función es esta tarde...
Y yo no puedo perder, Cipri.
Espera, todavía no me has dicho cómo muero.
¿No será peligroso?
Dejadnos solos.
Señor, no sé qué hago aquí.
No he hecho nada. Se lo prometo.
No estás aquí por lo que has hecho,
sino por lo que harás.
Mi guardia necesita refuerzos estas fiestas.
Jóvenes ayudantes, savia nueva.
Y he pensado en ti.
¿Quiere que trabaje para usted?
Quiero que trabajes para la villa.
Si lo haces bien,
tendrás un puesto fijo en mi guardia.
Es un trabajo.
Ganarás dinero para aportar en casa.
O para lo que quieras.
Los jóvenes tenéis anhelos,
seguro que tienes alguno.
¿No tienes ningún sueño que cumplir?
Estoy esperando tu respuesta.
Sí.
Lo acepto.
Muy bien.
Acompáñame, te explicaré cuál será tu función a partir de hoy.
Y, ¿bien?
¿Dirías que parezco yo?
Nadie la reconocería, Majestad.
Pues si es así, vámonos.
Hasta la villa hay un largo trecho bosque a través.
¿Acaso no tengo piernas?
Sí, pero hay muchos peligros:
bandoleros, osos...
Vamos, quiero divertirme. - Por favor, Majestad...
¡No lo entiendes!
Es una cuestión de amor propio.
Mi esposo tiene que aprender.
Sí, pero su esposo no es un esposo cualquiera,
es el rey de las Españas.
Doy a luz a sus hijos, los crío,
gobierno este palacio...
¿Y con qué me responde?
Tratándome con el mayor de los desprecios.
Soy el Cardenal Mendoza.
Abre.
Pase, Eminencia.
La reina se está vistiendo.
¿Qué desea?
Disculpad, Majestad.
El rey me ha mandado que os entregue esto.
Es la tiara de la reina Ana de Austria,
la abuela del rey.
Ordena que la llevéis puesta durante el almuerzo.
No se preocupe eminencia. Yo se la entregaré.
La orden es clara.
Debo entregárosla yo personalmente, Majestad.
Cardenal, entréguesela a ella y márchese.
Como gustéis, señora.
Vámonos.
Venga, tranquila que vas a hacer muy buen caldo.
Menos mal que te encuentro.
Estoy en un apuro.
No encuentro actriz para mi obra. ¿Tú estarías disponible?
¿Yo?
No encuentro a nadie que lo quiera hacer.
Todas se me niegan.
Estoy desesperado, de verdad.
Sátur, no sé. Yo soy muy cerrada para estas cosas.
Que no, mujer, que no.
¿Cuál sería el papel?
¡Nada! Un minucia, salir solo al final un poco.
Bueno, si solo salgo al final...
¿Qué tendría que hacer?
Pues nada, subir al escenario y...
besar a Gonzalo hasta dejarlo más seco que los Monegros.
¿Besar a Gonzalo?
Sí, Catalina, un beso de amor.
No me vengas con remilgos, que besas a diario al Cipriano
y le canta el pozo a ajos que no veas.
Hombre, pues...
Gracias, Catalina.
Muchísimas gracias.
Te espero esta tarde en el Claro del Sotillo.
Es un papel, bonito, bonito.
Lo vas a hacer estupendamente, gracias.
Escucha una cosa... La madre que me parió.
Maldita máquina infernal.
¿Qué es eso que llevas ahí?
Es...
Es una obra de teatro.
Me he metido en una, que no sé cómo salir.
Menuda vergüenza.
Tengo que besar en la boca a Gonzalo,
al maestro.
¿Besarle?
No te preocupes, no tienes por qué pasar por ese mal trago.
Yo lo haré por ti.
Majestad, por favor, no se separe de mí.
¿Qué hacen?
La carrera. La de llevar a la parienta a cuestas.
Preparados, listos, ¡ya!
No me imagino al rey haciendo eso.
Pues ya ve cómo se divierte el pueblo.
¿Podemos volver a palacio?
No.
He leído que después habrá un concurso de teatro.
Me encanta el teatro.
No creo que sean obras que estén a su altura, señora.
Sátur.
Manuela, ya sé que vas a actuar en la obra del notario.
Lo siento, Sátur. Me pagaba más.
¡Ni lo sientas, mujer!
Solo venía a decirte que sin rencores.
De hecho, te traigo este presente
para que veas que yo olvido y perdono.
Con permiso.
Pues nada... Que gane el mejor.
Gracias.
Mucha suerte, Manuela.
¡Manuela!
Antonio.
¿Lo tienes claro?
Tengo que raptar a una mujer.
Exactamente.
Se llama Manuela de Aranda.
Llévatela lejos, cuanto más lejos mejor.
A Portugal.
¿Y qué hago después?
Después...
Pues nada, la dejas allí.
Si no sabe volver, que haga carrera allí.
¿Cómo es?
Lleva un pañuelo rojo con unas flores blancas bordadas.
Majestad.
Póngase esto, que por la noche refresca.
General Vergara...
Pase, pase.
Es un honor.
No hacía falta que viniera usted a mi casa.
Por aquí.
Estoy más hecho al campo de batalla que a mi palacio.
Cualquier excusa para salir es buena.
Siéntese, por favor.
Gracias.
¿Y bien? ¿De qué le gustaría hablar conmigo?
Lucrecia me dijo algo acerca de su hijo.
Sí.
Quiere ser militar.
Sé que soy pobre y que no tengo apellido,
pero mi hijo tiene talento y es valiente.
Si le dieran una oportunidad...
Bueno... Siempre puede alistarse como voluntario.
Sería furriel, tambor, pífano...
Quizá escudero de algún hidalgo.
Quiero lo mejor para él.
Me gustaría que llegara a ser alguien, que hiciera carrera.
En ese caso, necesita dinero para comprar un buen cargo.
Más dinero del que usted pueda conseguir.
Esta es la casa de mis padres.
La vendería si fuera necesario.
Cuando haga eso, avíseme y hablaremos.
Gracias.
Muchas gracias.
Padre...
No hace falta que vendas nuestra casa.
Yo mismo conseguiré ese dinero.
¿Tú?
¿Y cómo vas a hacerlo?
El comisario me ha ofrecido un trabajo.
¿Qué?
Quiere que forme parte de su guardia.
Jamás.
No estoy pidiendo tu opinión, padre.
Estoy buscando mi camino.
Alonso, no voy a dejar que entres en la guardia.
Tarde.
He aceptado el empleo.
¡Alonso!
Por Dios...
Esto no está bien.
Señora, es un sacrilegio.
Estamos en un lugar sagrado, de Dios...
Y de nobles que vienen a confesar sus pecados.
Qué mejor lugar para conseguir información.
Y tengo un montón.
Por favor, señora, vámonos.
¿Qué es eso?
¿Un libro?
¿Esperas a que me agache yo?
Es una Biblia.
Vaya, qué novedad, una Biblia en una Iglesia.
Se le habrá caído a alguien. A ver si lleva nombre.
Tiene algo oculto.
Trae, déjame ver.
Toma.
¿Ocurre algo, señora?
Dios mío...
Así me gusta, amo.
Metiéndose en el papel, interiorizando el drama.
Sátur, vete.
Necesito estar solo.
¿Qué le pasa, ha pasado algo?
Mi hijo va camino de los calabozos.
¿Qué?
¿Pero qué ha hecho ese niñato esta vez?
Va a hacerse guardia.
¿Cómo?
¿Cómo que va a hacerse guardia?
Va a trabajar para el comisario.
Ay, la leche... Que va a hacerse guardia.
¡No puede hacerse guardia!
¡¿Y usted no se lo ha impedido?!
¿Crees que a mí me gusta?
¿Que es el futuro que quería para mi hijo?
Amo,
que los guardias son los mayores hijos de puta del Reino.
¡La mayor basura!
¡Nos lo van a corromper!
He visto de lo que son capaces.
Como entre aquí con el uniforme, ¡se lo arranco a bocados!
¡No respondo de mí, fíjese!
Jamás creí que mi hijo formaría parte de todo contra lo que lucho.
¿Pero qué hemos hecho mal con este crío?
Igual hemos discutido mucho delante suyo...
No, Sátur.
Solo hay un culpable de todo esto.
¿Qué hace? ¿Dónde va?
Estas no son formas de visitar a un hermano.
Sabes a qué he venido.
¿A preocuparte por mí?
Casi me despedazan.
No te acerques a mi hijo.
Él vino a mí...
Escoltado, pero vino a mí.
¡No te acerques a él!
¿Qué vas a hacer? ¿Matarme?
Aléjate de mí.
Y de los míos.
Él es mi familia.
Tú eres mi familia.
No pienso alejarme.
¡Para mí estás muerto!
Pero no lo estoy.
Estoy vivo.
Y voy a ocuparme de vosotros aunque te pese.
Puedo daros una nueva vida a tu hijo y a ti.
¡La que os merecéis!
Coge mi mano, Gonzalo.
Acepta mi ayuda.
Nunca.
Aléjate de nosotros...
O la próxima vez que nos veamos...
habrá sangre.
Majestad...
me ha hecho llamar de urgencia. ¿Qué ocurre?
¿Me puede decir qué significa esto?
"La reina de las Españas y el Cardenal Mendoza son...
amantes".
¿Qué es esta insidia?
¡Una publicación nueva que se está vendiendo en la villa!
¡Usted y mi esposa! ¡En mi palacio!
¡Por Dios, Majestad, por Dios!
Ella es mi reina.
¡La madre de sus hijos! - ¡Cállese!
¿Usted y mi esposa han compartido lecho?
¡No!
¡Jamás osaría traicionaros, Majestad!
¡Soy el confesor de la reina, su guía espiritual!
¡No su amante!
¡Amenazan mañana con sacar nueva información!
¡Se habla de cartas lujuriosas!
¡Es una falacia, una infamia!
¡Un rumor propagado por algún enemigo del Reino!
¡Creedme, os lo suplico!
Majestad,
quizá deberíamos esperar la nuevas informaciones.
Creed en la inocencia del cardenal hasta entonces.
No le hablo como rey,
le hablo como hombre.
Si descubro que este rumor es cierto,
no le salvará ni el mismo Dios.
Majestad.
Enhorabuena,
te felicito por tu gran hazaña.
Estás acostándote con la reina en plena cara de su Majestad.
¿Cómo es en el lecho?
Me das asco.
Jamás he tocado a la reina.
Vuelve a tu isla de salvajes y púdrete.
Detecto la mentira nada más verla,
oírla,
olerla.
Y tú...
mientes.
¿Se puede saber qué haces aquí sentado?
¿Dónde está Gonzalo? ¡Somos los siguientes!
No va a haber obra, Cipri.
Y espera que no haya un entierro... o dos.
¡Amo!
¿Qué ha hecho?
¡Míreme y dígame que ha hecho! ¿Se lo ha llevado por delante?
No, no te preocupes.
¡Ay, por favor, menos mal!
Menos mal, qué alivio.
Pues nada, vámonos a la casa, que no tendrá cuerpo de teatro.
Voy a perder a mi hijo, no dejaré que tú pierdas al tuyo.
Lo haré.
Gracias, amo.
Vamos, que nos toca ya. ¡Cipriano!
Venga, Cipri, vamos.
¡Venga, vamos!
Tú quédate aquí.
Has mirado a mi mujer, criado.
No. No, señor.
Yo jamás...
La mentira es el peor de los pecados.
¿En qué te has convertido, hermano?
En lo que me ha hecho la vida.
¡No sabía que existías!
Nos encerraron en aquella sucia torre,
¡nos separaron siendo niños!
¡Cállate!
Marcha en paz, hermano.
¿Dónde está Catalina?
¡Tiene que salir la chica!
Volvemos a vernos...
No es a ti a quien esperaba.
Sorpresa.
Algún día serás mío.
Eso no estaba en el libreto...
¡Esto sí es un final y no el de "Fuenteovejuna"!
¡Hemos ganado, amo! Seguro que ganamos el premio.
Gracias, señora marquesa.
¿Qué haces tú aquí?
Muchas gracias.
¿Majestad?
Gracias.
Debería cuidar más sus modales en la mesa, Eminencia.
Habéis tardado más de lo conveniente.
Estaba haciendo mi trabajo.
Le recuerdo que he recuperado mi cargo.
Déjese de vanaglorias.
¡Tráigame la cabeza del bastardo que ha hecho esto!
Si esto es cierto, Eminencia, se encuentra en graves problemas.
Pudo haber sido cualquiera,
pero sea quién sea, noble o plebeyo,
¡Quiero su piel a tiras, secándose al sol!
Es una pena que esto vaya a echar por tierra su labor de tantos años.
Cuidado, comisario,
cuidado.
Una fiera es más peligrosa cuando está herida.
Si un día caigo, no caeré solo.
Le digo que ha sido un boicot a mi obra.
¡Un atentado por envidia!
Fue un accidente. Alguien dejó allí esos petardos.
Calle, calle...
que casi se carga a todo el reparto.
Y menos mal que usted se lanzó sobre el niño,
si no aquel tablón lo espachurra.
¡Estamos vivos de milagro!
Una mujer ha muerto.
Una mujer, no, perdóneme.
Era la churrera. Tenía pie y medio en la tumba.
Esto ya está.
Nuestro gozo en un pozo.
Ha ganado la obra del notario.
Premio especial para Manuela de Aranda.
¿Qué dices?
Eso es imposible.
Manuela de Aranda...
Gonzalo...
Buenas.
Has vuelto.
No sabía a quién acudir. Tengo un problema muy grande.
¿Qué ocurre? ¿Estás bien?
La reina se escapó de palacio conmigo
y yo la llevé a las fiestas. Ahora no sé dónde está.
No te preocupes, te ayudaré a encontrarla.
¿Como iba vestida?
Pues... no sé.
De paisana, como cualquier mujer de la villa.
¿Que la reina se fue de parranda con usted vestida de paisana?
Si quieres que te ayude, necesito más detalles.
Tienes que recordar.
Llevaba una pañoleta roja. Con una flor bordada.
Está bien, no te preocupes.
Tú vuelve a palacio, puede que haya vuelto por su propio pie.
¿Y si no está? Me culparán a mí.
Ve y no hables con nadie.
Solo entérate si la reina ha vuelto.
Gracias.
Ay, Dios, amo, que...
que ya sé dónde está la reina.
¿Qué dices, Sátur?
Digo que contraté a un matón
para que secuestrara a la actriz de la competencia.
¡Y creo ha raptado a Mariana de Austria!
Sátur, esto es muy grave.
Sí.
Necesito saber más. ¿Dónde está la reina?
¿Ahora mismo?
En la grupa de un caballo camino a Portugal.
¿Portugal?
¿Te das cuenta de lo que has hecho?
¡Has cometido un crimen de estado!
¿Dónde vive el hombre al que pagaste?
¡Ay, Dios mío que he entregado a la reina a los portugueses!
¡A los portugueses! ¡Al enemigo!
¡Como si se la hubiese dado con lacito envuelta!
¡Sátur! ¡¿Dónde?
¡Hernán!
Sonreías mucho.
¿En qué pensabas?
Si te dijera todo de mí, perdería el misterio.
¿Y eso que llevas ahí?
Tengo orden de encontrar a quien lo ha escrito.
Y no puedo fallar.
Si lo hago, volverán a retirarme del cargo.
Perderé todo lo que tengo.
¿Te retirarán?
Nunca te pido nada, Lucrecia,
pero si escuchas algo de Ponce Lara, me vendría muy bien tu ayuda.
Es mucho lo que me juego.
Sí, claro, claro.
Lo haré.
Por cierto,
¿ha vuelto ya Nuño de la cacería?
No.
Decidió hacer noche en nuestro coto de Yebes.
Aún no he podido hablar con él.
¿Hasta cuando va a estar evitándome?
Es difícil asumir que eres un bastardo.
Señora...
Sí.
Su chocolate.
Si necesita más azúcar, me lo dice.
No.
Pero hay otra cosa, Es un tema que surgió
y no hemos tratado debidamente a fondo.
¿Qué tema, señora?
No vas a tener a ese niño.
¿Cómo?
Eres mi dama de compañía, vienes conmigo a todas partes,
la gente verá tu vientre.
Señora, por Dios...
No me obligue a eso, a hacer una cosa así.
Haberlo pensado antes de abrirte de piernas.
Aquí no hay nadie. ¿Estás seguro de que era aquí?
¡Oh!
Aquí era, amo.
Mire...
Mire.
Ni tiempo le ha dado de tirar las aguas mayores.
Lo mismo ya está galopando para Portugal con la reina.
Amo, un gato...
Tiene sangre en los bigotes.
¿Era él?
Era él, sí.
¿Quién le ha hecho eso, amo?
¿Qué está pasando aquí?
No lo sé.
Lo mismo fue la reina...
Dicen las crónicas que se gasta muy mala leche.
Mira los cortes, casi le decapitan.
Solo pudo hacerlo un hombre.
¿Un hombre? ¿Qué hombre?
¿Y qué ha hecho con su Majestad?
Sátur...
En este barrio secuestran a mujeres para venderlas.
La reina puede estar en cualquier lugar. ¡O muerta!
No, muerta no.
No diga eso.
¿Hasta dónde eres capaz de llegar?
¡Pagaste por raptar a una mujer inocente!
Lo siento.
Lo siento mucho. Lo hice por mi hijo.
No sé qué es lo que ha pasado aquí, pero...
Lo único que sé es a quien van a culpar.
A la señora Margarita.
¿Estás lista?
Catalina, estoy siendo muy benevolente.
Podría haberte despedido y te estoy dando una oportunidad.
Señora, es que...
Mírate, estás seca.
No vas a poder amamantarlo. ¿Qué le espera a ese niño?
Nacerá raquítico, enfermo.
¿Y cuánto vivirá?
¿Un mes, días?
¿No es mejor que muera ahora, que ya nacido?
Sí, señora.
Ya me lo agradecerás.
Mañana puedes venir un poquito más tarde.
Túmbate.
Empieza a gustarme la vida de palacio.
Te dejamos perfume para que lo eches en las sábanas.
¿Quién anda ahí?
Soy Gonzalo...
Venía a ver si estabas bien.
¿Gonzalo?
Eh...
Me estaba bañando. Enseguida salgo.
¿Gonzalo?
¿Has entrado por la ventana?
Sí. ¿Qué ha pasado? ¿Estás bien?
Sí. Te mandé una nota para avisarte.
La reina ya está en palacio.
¿Está aquí?
En su alcoba. Un guardia me lo ha dicho.
Muy bien.
Así que nada, al final todo ha sido un susto.
Oye, pero...
¿Has entrado por la ventana?
Sí.
Es aburrido hacer siempre lo convencional.
Sí, últimamente...
haces muchas cosas muy poco convencionales,
como por ejemplo... actuar.
Fue cosa de Sátur.
Pues lo hiciste muy bien, muy natural.
Sobre todo el beso con Lucrecia.
Será que soy buen actor.
Sí, resultó muy... creíble.
Tanto que yo pensé que era verdad.
Pues no lo era.
Ya.
Después de los fuegos viene el baile.
Has elegido la vida de la corte y no estar allí.
He elegido vivir mi propia vida.
Sí.
De todas formas tampoco estoy presa.
Nada me impide ir al baile, ¿no?
No.
Pero...
Yo de ti me vestiría o vas a tener muchos pretendientes.
Sí.
¿Vas a salir por la ventana?
Tengo el mismo problema que cuando vine.
Los guardias.
¿Y desde cuando sabes escalar?
Te lo digo abajo.
Sé que no me entiendes,
pero eso de ahí arriba se llaman fuegos de arti--,
arti--.
Fuegos.
Hala, para casa,
que ya es tarde.
¿Pero qué...?
Cipri...
¿Qué te pasa?
¿Qué te ha pasado?
Nuestro hijo...
¿Qué le ocurre a nuestro hijo?
La marquesa...
me ha obligado a a deshacerme de él.
No lo he hecho.
Yo no lo he hecho.
¡Dios!
¡Viva la muchacha más hermosa!
¡El barrio de San Felipe da las mujeres más guapas del mundo!
Hija, vas a ganar.
¿Qué he hecho, Dios mío?
¿Qué haces en medio del camino?
¡Aparta!
Perdón.
¡Vámonos!
¿Quiénes son?
Brujas.
Mañana arderán en la hoguera.
Majestad...
Pues ya estamos aquí.
Que te diviertas en el baile.
Sí. Bueno, pues...
Gracias por acompañarme.
Buenas noches.
Buenas noches.
Gonzalo...
¿podemos intentar recuperar la normalidad?
Es que un día vamos a estallar de tanta tensión.
Para mí es difícil.
Ya, pero hoy es el día más bonito del año.
Podemos quedarnos aquí parados o...
intentar ser como el resto.
Como el resto...
¿Y qué sugieres para ser como el resto?
Pues...
¡Amo!
¡Amo!
¡Menos mal que le encuentro! Perdone, señora...
Discúlpenos un segundo.
Menos mal, amo.
¡He visto a la reina en una carreta!
¡La van a quemar por bruja!
He estado en palacio. Todo está tranquilo, la reina volvió.
¡Escúcheme, que mañana la van a asar como un lechón!
¡Llevaba la pañoleta puesta! ¡Era ella!
Muchas mujeres llevan pañuelo.
Pero no rojo y lleno de gardenias blancas.
¡Que era su Majestad la reina!
Hágame caso.
Está en palacio, Sátur.
Este asunto se acabó.
¡No, amo!
Llevo toda la noche trabajando, padre,
me gustaría descansar.
Yo también llevo toda la noche despierto, esperándote.
Estamos a la par.
¿Qué tal tu primer día?
¿Te sientes orgulloso?
Me siento alguien.
Es más de lo que me sentía ayer.
Enhorabuena entonces.
Ya formas parte de la peor calaña del reino.
Prefiero eso a estar mano sobre mano.
¡Son matones, Alonso!
¡Escoria! ¡No tienen corazón ni moral!
¿Esto es lo que quieres?
¿Sabes lo que quiero?
¡Quiero un futuro!
¡Y tú no has sido capaz de dármelo!
Esto es una venganza...
¡Dímelo! ¿Esto es por mí?
Alonso, para conseguir tus sueños,
vas a dejar muchas desgracias en el camino.
Muchas familias rotas... ¡Familias como la nuestra!
Mientras me paguen, me da igual.
Tu madre se avergonzaría de ti.
Amo, escuche.
Escuche esto.
"Mariana de Austria.
reina consorte y esposa de Felipe IV.
Nacida en 1634...".
¡Y churruscada hoy en la hoguera!
Amo, le digo que la mujer que vi era ella.
No tengo ganas de discutir, Sátur.
¡Si no hay discusión porque no hay duda, amo!
¡Aquí tengo una prueba gráfica!
Era de noche. Pudiste ver cualquier cosa.
Por supuesto.
¡A la reina de las Españas camino del cadalso!
¿Usted la vio? No, no la vio. La vi yo, yo la vi.
Me voy a dormir.
Sátur...
Que si no hace algo, va a dejar un pueblo huérfano de reina.
¡Que nuestra Majestad está a punto de morir!
¡No!
¡No!
¡Soy la reina! ¡Soltadme!
¡Calla, bruja!
¡Suéltame!
¡Suéltame!
¡No, no!
¡Padre, soy la reina!
¿no me reconoce, míreme?
-Miserere mei, Deus: secundum magnam misericordiam tuam.
Soy la reina, la reina.
¡Soltadme!
Esto es un error.
¡Soy la reina!
El Águila Roja la ha salvado, Majestad.
Creo que su esposa habrá aprendido la lección.
Toda desobediencia tiene un precio.
Si no la hubiesen rescatado,
¿la habría dejado morir en la hoguera?
Informe, amo... ¿seguimos teniendo reina?
¿Su Majestad sigue viva?
No sé cómo terminó en esa hoguera,
pero llegué a tiempo.
Gracias, Dios mío.
Si es que como héroe y escudero no tenemos precio.
Pero como padres,
vaya tela.
Los dos hemos fallado en lo único que importa.
Hay que joderse: su hijo guardia, el mío francés.
Lo mismo cuando vuelva a ver a Gabi solo come roquefort...
Me voy a casa.
Toma, anda. Un poco de vino de la tierra.
La han nombrado la moza más bella de las fiestas.
La primera vez que gana alguien del barrio.
Perdona que no aplauda.
Esos ojos, Sátur, que podría ser tu hija.
Si no quiere que mire, que no vaya vestida así.
En fin...
Te dejo con tu felicidad.
Enhorabuena, Jimena. - Muchas gracias.
¿Pero qué pasó aquí ayer?
Le prometo que no vuelvo a probar el vino
ni en Noche Vieja.
Es Jimena, la hija del curtidor.
Cualquiera puede querer matarme, ¿y tu quieres organizar una fiesta?
¿Para celebrar mi funeral?
¿Pero qué pasó aquí ayer?
Mi tío se debe al Señor. Jamás yacería con nadie.
Han puesto precio a mi cabeza.
Por eso han querido matarme.
¿Pero qué haces, Cipriano?
Eres un desgraciado.
Nuño, por Dios, ¿no ves que estoy desnuda?
Tengo que pedirle algo relacionado con esa chiquilla.
Tú serías incapaz de hacer algo así.
¿Pero y si lo fuera?
Investígueme.
Mi madre está en peligro y tienes que protegerla.
Ya es mayorcita, Nuño.
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