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Águila Roja - Episodio 107
Di la orden de que lo cogieran por el camino cuando venía a verme.
No sabe dónde está.
Yo, Hernán I, rey de todas las Españas,
te condeno a morir. (GRITA)
Está hablando solo, Ha perdido el juicio.
Todos los mapas llevan una inscripción
en la zona de los océanos:
"Aquí hay sirenas".
Voy a verla de cerca.
Han detenido a Anaís por la muerte del duque de Téllez.
ALGUACIL: Anaís Medina, el presente tribunal de justicia
la declara... culpable.
¡Voy a morir!
¿Cuánto dinero para que ese niño no tenga el apellido Santillana?
¿Cien ducados? ¿Doscientos?
La honra de mi hija no se compra.
SIRENA: ¡Eduardo, eres tú!
¿Quién era la gente con la que estabas? Si tú no tenías familia.
Lamento que me hayas reconocido, preciosa.
¡No!
La han matado.
Encontré un botón en el agua, tiene que ser del asesino.
Sólo puede ser de él.
Bartolo, ¿de dónde has sacado el dinero para todo esto?
Es el dinero de la marquesa, padre.
Gastar ese dinero significa que nos tenemos que ir de aquí.
Has arruinado nuestro futuro, el futuro de nuestra familia.
Yo os he metido en este embolado y yo lo he solucionado.
Aquí está el dinero. Muchas gracias por prestarme el dinero.
Si no me lo devuelves,
ya sabes lo que va a pasar.
Antes de que te vayas,
voy a mostrarte lo que te espera el resto de tu vida.
(ELLA GRITA)
¿Estás bien? ¿Quién me golpeó?
Un tipo muy raro, con los ojos como saltones, muy azules.
Dijo que era consejero del rey.
Malasangre.
Y dijo que habían anulado mi sentencia. ¡Soy libre!
Estoy aquí otra vez, no me lo creo.
Me alegro.
Es azufre.
Si tu hermano hizo que su invento escupiera fuego, necesitaba esto.
¡Ah!
¿Sabes si ha venido un chico joven a tu mina a buscar azufre?
Vino con varios hombres.
¿Dónde fue la entrega?
En el puente del Ahorcado.
TRINIDAD: ¡Es él, es mi hermano!
(Música épica)
A este hombre no lo he visto en mi vida.
Si firma, tendremos su permiso para poder encerrar al paciente.
¿Qué es esto?
Eres hijo del rey. ¿Y qué piensas hacer?
Reclamar mi derecho al trono.
Lo tienes todo pensado.
También tengo planes para ti.
Un anillo de compromiso. ¿Me estás pidiendo que me case contigo?
Si lo aceptas,
estarás sometida y sin voluntad hasta el fin de tus días.
A cambio, serás reina.
Sí,
me casaré contigo.
(Música arabesca)
El baño turco es un hallazgo de los otomanos.
Esos infieles se dieron cuenta de la importancia
de la limpieza corporal para el espíritu.
¿Y bien?
Traerás buenas noticias, supongo.
En Francia todo ha ido según lo esperado.
Ella ya está en camino.
¿Sabe a lo que viene? - Sí.
Bien.
Eminencia...
¿Qué quieres?
Todavía no me ha explicado qué pretende lograr con todo esto.
¿Y qué te hace suponer que tengo que dar explicaciones
a un insecto cómo tú?
Vete.
No.
A no ser que acepte aumentar mis emolumentos.
¿Con quién te crees que estás hablando?
Sal de aquí ahora mismo.
Si no quiere explicármelo a mí, tal vez podría...
aclararle al rey cuando le cuente lo que sé.
Sólo quiero proponerle un trato
que nos beneficie a los dos.
(El agua hierve)
¡Ah!
(Sintonía)
Seas quien seas,
te encontraré.
(HABLAN FRANCÉS)
Las fiestas en la corte francesa son mucho más duras,
se lo puedo asegurar.
"Bien sûr!" (RÍE)
¡Fondue de chocolate y fresas!
Creía recordar que eran de vuestro agrado.
(COMPLACIDA) Umm.
¿Cuándo... conoceré a mi prometido?
Ah... (DUBITATIVO) Eh...
Sí,
acaba de llegar a palacio.
No quiero recibirlo recién levantada.
Comprendo la coquetería femenina,
pero debo deciros
que una joven como vos está...
muy bella de cualquier manera.
Debería ir cambiando sus viejas costumbres.
A partir de ahora, será usted quien acuda a mis llamadas; y no al revés.
Ah, precisamente os he mandado llamar
en el cumplimiento de mi vocación de servicio.
"Sophie, s'il vous plaît."
Os presento a vuestra futura esposa.
Me han hablado mucho de usted.
No puedo decir lo mismo.
Sophie, quizá queráis daros un baño.
Mi servicio os atenderá, sí.
¿Me vais a explicar qué significa todo esto?
Ya os lo he dicho, Comisario.
Es vuestra futura esposa, la futura reina de las Españas.
Ésa es una decisión que me concierne sólo a mí.
Y ya he elegido.
Me voy a casar con la marquesa de Santillana.
Ésa es una nefasta decisión, Comisario.
Es la mía, eminencia.
La familia de Sophie
es mitad francesa y mitad española,
y en ambos reinos
cuenta con el respeto de las grandes casas.
Estratégicamente, es la reina perfecta.
Además, es una hermosa joven,
llena de vitalidad.
Os dará unos herederos sanos y fuertes, nadie mejor que ella.
Esa decisión... es sólo mía.
Comisario...
Quizá os guste saber que Sophie es...
Está intacta. No como...
Tengo razones que me van a satisfacer mucho más...
que "estrenar" a una joven.
(Hierve el agua)
Os dará unos herederos sanos y fuertes, nadie mejor que ella.
(Música épica)
(SUSURRANDO) Todo será mío.
Mío.
Me sorprende.
Sonreír es lo último que pensaba que estaría haciendo,
dada su situación.
Estaba pensando
en qué haré con el mundo cuando lo tenga a mis pies.
¿No es como para estar feliz?
Si casarse con quien no quiere
le parece razón suficiente para estarlo,
no seré yo quien diga lo contrario.
Así me gusta.
Es lo que más aprecio en la gente, que no me lleve la contraria.
¿Cuál le apetece hoy?
He estado pensando en qué tipo de reina voy a ser
y he leído las vidas de reinas pasadas.
¿Y para qué, si me permite la pregunta?
Para no repetirme. Quiero ser única. Aunque parece que está todo cogido.
Está la aburrida de "La Católica"; su hija, "La Loca";
Berenguela, "La Grande";
Urraca, "La Temeraria"...
Yo creo que a Vd. la gente la va a recordar
por ser una de las reinas
más infelices de la historia.
¡Qué sabrás tú!
¿Qué pasa?
¿Qué es eso?
El Comisario quiere que firme inmediatamente.
Querrá tener por escrito
todas aquellas condiciones de las que me habló.
Es un contrato matrimonial.
Si no lo firmo, no habrá boda.
¿No me diga que quiere poner condiciones a su enlace?
Sólo una.
Me prohíbe volver a ver a Gonzalo nunca más.
Si alguna vez me acerco,
aunque sea a saludarlo,
si mantengo el mínimo contacto con él, será mi fin.
(AMBAS RÍEN)
Enseguida. ¡Ya estoy, ya estoy!
Perdona, creo que te estás poniendo el zapato en el pie que no es.
Bueno... Ven.
He puesto una mesita aquí, porque tampoco hay mucho sitio.
Bueno, están las alcobas, pero...
No, aquí... aquí estamos bien.
Un carboncillo rojo para que, cuando haga mal las cosas, se vea bien.
No lo uso, mi método no contempla el rojo.
Bueno...
Esto es una araña.
Efectivamente, la "a" de araña.
Pero esto es para niños pequeños.
Sí. Todos mis alumnos han aprendido a leer así.
Pero... yo no tengo cinco años.
Por lo que a mí respecta, sí, tienes cinco años.
Me explico.
Los niños aprenden más rápido que los adultos por una sencilla razón:
no tienen vergüenza. Y tú tienes vergüenza.
Bueno, para no tenerla...
A mi edad y sin saber leer...
Pero porque no tuviste la oportunidad.
Lo importante es que ahora quieres cambiarlo.
Bueno, espérate a ver si lo consigo, que puedo llegar a ser muy burra.
No hay malos alumnos, sino malos maestros.
Claro. Pues trae para aquí la araña.
"A".
Bueno, ésta ya me la sé. ¿Qué más?
No, no, no vayas tan deprisa. Ahora tienes que escribirla.
(Salta la mina del lápiz)
Tengo mucha fuerza en la mano.
No te preocupes. Deja que te ayude.
¿Ves?
Mira. Primero muy suave,
de arriba... a abajo.
Arriba...
FLORA: ¡La madre que te parió! ¡Dios!
La condenada es muy huidiza.
Flora, ¿no será una petición de algún cliente?
Tenemos más que hablado que aquí de animales nada.
No, no, no lo ha pedido ningún cliente.
Desde que pasó aquello con la gallina, no ha entrado más bicho.
No sabe usted lo que cuesta desenganchar
a un hombre de una gallina.
Me lo imagino.
Cuatro personas estuvimos ahí para quitarle y no había...
Flora, no le interesa.
Ah.
Ésta es un regalo del Comisario de la villa.
Ha dado orden de regalar comida
por su enlace con la marquesa de Santillana. Se casan mañana.
Flora, tenemos que seguir con la clase.
Bueno, pues yo me llevo a ésta al caldero, que está impaciente.
¡Vamos! - ¿Seguimos?
(INDECISO) Si... Si me perdonas,
tengo que irme inmediatamente.
Vuelvo otro día y continuamos, ¿te parece?
Sí, sí, claro.
No sé si vamos a estar a la altura en la boda, Mari. No... No sé.
Pues la chuminada ésta en el cuello le hace sentirse a uno como vestido.
¿Te quieres poner algo, so animal? Una cosa es ir cómodo por la casa
y otra es ir enseñando las vergüenzas.
Había pensado también ir de cazador,
con un buen par de perdices al cinto, mi arcabuz y mi morral
para la pólvora. - ¡Qué estás diciendo!
¡Que esto no es un baile de disfraces, que esto es una boda!
No te soliviantes, que te voy a terminar pinchando con la aguja.
Es que nos jugamos mucho, Mari. No se trata solo de encajar,
tenemos que hacer que esta gente se sienta orgullosa de nosotros.
Yo no voy a ir.
Pero, ¿cómo que no vas a ir? Si tú eres la futura nuera.
¿Pero no ves que estoy hecha un buey y no me cierra ni el corpiño?
¿Qué quieres, que se rían de mí? - Nadie, nadie se va a reír de ti.
Lo que tienes que hacer es ponerte un vestido más amplio.
Es que el modelo que me gusta a mí es éste.
¡Así no vamos a "ensamblar" nunca!
Nos falta...
¡Nos falta pompa! ¡Pompa nos falta!
¿Y qué quieres que hagamos?
En las únicas bodas de postín que hemos estado
ha sido sirviendo pescado. - Estamos improvisando,
tirando de un conocimiento que no tenemos,
y así vamos a parecer lo que somos: pescaderos.
Pues habrá que ir a las fuentes.
¿Y qué se nos ha perdido en los jardines ahora, eh?
¡Este niño es lelo! - ¡Esas fuentes no!
Este palacio está lleno de retratos de nobles.
Basta con copiar cómo van vestidos y ya está.
Si es que...
¡Si es que tenías que ser licenciado, hijo mío!
(MARI ASIENTE)
¡Vamos a los pasillos a buscar inspiración!
Yo os alcanzo ahora, que no quiero espantar a las chicas del servicio.
No tengo el dinero todavía. Deme un poco más de tiempo, por favor.
¿Qué estás haciendo para conseguir mi dinero? ¡No estás haciendo nada!
(AHOGÁNDOSE) Por favor... Por favor...
Te lo voy a poner fácil.
Voy a venir esta noche, cuando todo el mundo duerma,
y tú me vas a abrir la puerta de Palacio.
Pero... ¿Qué? ¿Y qué va a hacer?
Eso es asunto mío. Pero si no me abres,
voy a tener que dejar impedido a tu padre.
Le voy a partir los huesos uno a uno.
SOLEDAD: Acabamos de recoger su vestido de novia.
¿Y?
Que todavía no ha firmado el contrato.
Y si no lo hace, no habrá boda.
No me cuentes lo que ya sé.
No firme.
Lo único que quiere es hacerle daño.
Y sabe bien cómo.
Quizá me dé un respiro con el tiempo.
No lo hará.
El castigo no aburre, vicia.
Irá a más. Y cuando vaya a ver al maestro,
porque usted y yo sabemos que ese día llegará,
el Comisario, que será el rey,
se cebará con usted.
Y no le bastará con repudiarla y condenarla al destierro.
¡Cállate!
¡Detened el carruaje!
SOLEDAD: ¿Adónde va?
Ve a palacio, yo ya volveré.
Aquí está.
"Gonzalo".
"Lucrecia".
(Música romántica)
Me he enterado de que pretendes casarte. Con el Comisario.
¿Recuerdas este sitio?
Aquí nos conocimos.
Tú te habías subido a un árbol...
y no podías bajar.
Y tú me ayudaste.
En realidad, te tiraste, Lucrecia. Yo sólo te recogí entre mis brazos.
Sí, pero después de que tú mataras al jabalí,
que me obligó a subirme al árbol.
Cuando te fuiste,
marqué este árbol...
para no olvidarlo nunca.
Fue hace mucho tiempo eso.
Sin embargo, para mí todo sigue igual.
No puedes casarte con él.
Ya sabes que no es mi primera opción.
Es un ser despreciable que sólo provoca sufrimiento a su alrededor
y tú no vas a ser una excepción.
Entonces, ¿has venido porque te preocupas por mí?
Me preocuparía por cualquiera que quisiera casarse con un miserable.
¿Cualquiera?
¿Eso soy para ti? ¿Ahí me sitúas?
Casi preferiría que me odiases.
El odio lo reservo para cosas más importantes.
No te arruines la vida, Lucrecia.
No te cases con él.
Señor Comisario, yo...
Ante todo, me gustaría expresarle...
que se ha ganado un servidor para lo que se le antoje.
Uno no se percata de lo que importa una mano
hasta que no están a punto de dejarle manco con un hacha.
No sé de qué me hablas.
En... la calle, esta mañana,
un guardia me iba a amputar. Si no llega usted a intervenir...
No recuerdo haber hecho nada por ti.
Sí, que ha perdonado usted los castigos
para celebrar su enlace.
Ah, te refieres a eso.
Muchas gracias, de verdad se lo digo.
¿Y qué? ¿Matando el comecome de la boda con un poco de ejercicio?
Son muy malos los nervios del día de antes.
Yo me harté a arar antes del casorio y me quedé como la seda.
Ah, claro, que luego en la noche de bodas "cumplí" justico.
¿Qué es esto?
Lo acaban de traer para usted. No sé qué será, pero pesa
como un atún de Barbate.
Ponlo en la mesa.
Es perfecta.
No he visto nada así en toda mi vida.
La ha hecho para mí el mejor forjador de las Españas.
Parece una espada del mismísimo rey.
Exacto.
Bueno,
les dejo, que tendrán ustedes muchas cosas que ultimar.
Mi más sincera enhorabuena a los dos.
Les auguro un matrimonio muy feliz.
No hay más que ver cómo se miran.
Deja el contrato sobre la mesa.
No lo he firmado.
Por favor...
Hernán,
no puedes pedirme algo así.
Te juro que no mantendré ninguna relación con él.
No te estoy pidiendo mucho.
Sólo que me dejes saludarle si me cruzo con él.
Si no firmas, no habrá boda.
Y si no hay boda, nunca serás reina.
Tú decides.
(DESPECTIVO) Y además pierde un botón.
¿Se puede saber por qué tocas mi ropa?
Por muy tuya que sea, habrá que limpiarla de vez en cuando.
Pues lo haces cuando yo te lo ordene.
Pero no aproveches que estoy dormido para cogerla.
¡Tú a mí no me das órdenes!
¡Porque tú lo digas!
Tú necesitas que alguien te enseñe todo lo que no sabes.
Yo, por lo menos, no voy por ahí estropeando todo lo que toco.
Has perdido un botón. - ¿Y?
Pues que es un botón que puso la señora Margarita. Y vale mucho.
Hay que recuperarlo. ¿Dónde lo has perdido?
¿Has perdido un botón?
Sí, he perdido un botón. ¿Qué pasa? ¡Tampoco es para tanto!
Vamos a ver a Gonzalo y que él decida si es importante o no.
¡Eh!
¡Suéltame! - ¿Dónde crees que vas?
¡Suéltame!
(LE DA UN ATAQUE)
¡Emilio! ¡Tío Emilio!
¡No te acerques, Alonso! - ¿Qué le pasa, Cipri?
MUJER: El dorado estaría perfecto, llamarías la atención.
Buenos días,
señora y señoritas.
Hagan lo que se les diga y mantengan la calma.
Yo les aseguro que no les va a pasar absolutamente nada.
Eso sí, háganme el favor
de ir metiendo esas bellas joyas en la bolsa.
¡Vamos!
Y no pongan esa cara,
van a tener una emocionante anécdota que contar a sus amigas.
No todos los días se tiene la oportunidad de dar un donativo
a Trinidad Pérez de la Calzada, para servirles.
¡Ah!
Pueden irse.
¿Pero se puede saber qué te pasa?
¡Si somos socios, hombre!
Para esto no.
De alguna manera tendré que ganarme la vida.
Porque tú, ¿cómo te financias?
Si vuelves a saltarte la ley, yo mismo te meteré en un calabozo.
¿Esto qué es?
Tus tareas. Éstos son los lugares
donde tu hermano podría conseguir piezas para sus inventos.
¿Y tengo que hacérmelas yo todas?
Sí.
Pues ya se podía haber dedicado al negocio familiar...
¿Erais comerciantes?
¿Comerciantes? ¡No, no, no, no!
Bandoleros. Igual que mi padre, que mi abuelo antes que mi padre
y así sucesivamente, pero... hacia atrás.
Este mundo necesita más gente como tu hermano.
Deberías estar orgulloso de él.
(SOPHIE Y HERNÁN RETOZAN)
¿Qué es todo este alboroto, Hernán?
No puedo pensar.
¿Quién es?
¿Que quién soy?
Éste es mi palacio. ¿Quién eres tú?
Mi futura esposa, tu futura reina.
"Enchantée".
¡Qué!
Sí, te he sustituido.
¿Te vas a casar con ella?
Mañana mismo, tal como estaba previsto. ¿Qué esperabas?
En el fondo, me has hecho un favor.
Ella es mucho más adecuada para ser reina,
entre otras cosas.
Esperaba que cedieras,
que recapacitases.
¿Ceder? ¿Recapacitar?
Esas palabras no están en el diccionario de un rey.
Pero no te preocupes,
te guardaré un sitio en una de las mesas principales.
Ni siquiera parece mayor de edad.
Diecisiete años, ¿no te parece suficiente?
Debo decirte que, para ser su primera vez,
no lo ha hecho tan mal.
(ENOJADA) ¿Qué has dicho?
Que me recuerdas a mi madre.
Con tu permiso, vamos a seguir "conociéndonos".
CIPRI: Se desmoronó sobre el suelo, echaba unos espumarajos por la boca
que parecía más animal que persona. No sabes lo que era eso.
Pero, Cipri, ¿qué le habéis hecho?
¿Ves este ojo? ¿Lo ves? En pleno espasmo me dio con el pie.
Era él o nosotros.
No teníais que haberlo atado así.
Se me ocurrió a mí, padre.
¡No, no lo toques!
¿Cómo que no lo toque?
Debe haber cogido algo muy malo encerrado en aquel sitio.
Hay que avisar a un médico, Cipri.
(ENFADADO) ¿Qué me habéis hecho? ¿Por qué estoy así?
Tranquilo, te ha dado como una especie de ataque.
¿Cómo te encuentras?
Bien, bien,
pero esto no era necesario.
No me voy a escapar a ningún lado.
Lo sé. Lo siento.
Tiene que verte un médico.
No, de verdad, no me hace falta.
Sólo necesito descansar un rato.
De todas formas, avisaré al doctor Almeida.
¿Te acuerdas de él? Fue el médico de la familia. Se alegrará de verte.
¡He dicho que no necesito a nadie!
(JADEA)
De verdad, sólo quiero descansar un poco.
Por favor, dejadme dormir, ¿eh?
Bien.
Alonso, tráele un poquito de agua.
Alonso, muchacho, oye,
¿tú me traerías una cosa? - Sí. Sí, claro.
Oye, no quiero molestar a tu padre con esto,
así que... mejor que quede entre tú y yo, ¿de acuerdo?
Verás,
hay un remedio que le iría bien a mi enfermedad.
¿Tú me lo traerías?
Sí. ¿Dime dónde puedo conseguirlo?
Tienes que ir a Las Peñuelas.
Espera... ¿Al barrio de las Peñuelas?
¿Y... tiene que ser allí? ¿No puedo comprarlo en una botica?
No, estas cosas
no lo dan en las boticas.
Pero, tío, es muy peligroso.
A ese sitio no se acerca ni la guardia.
No te preocupes, no va a pasarte nada.
Toma, tráeme esto.
(Tocan a la puerta)
(RECUERDA) "Voy a venir esta noche, cuando todo el mundo duerma.
Si no me abres,
voy tener que dejar impedido a tu padre.
Le voy a partir los huesos uno a uno."
(Vuelven a llamar a la puerta)
¡Aparta!
¿Quién son esta gente? ¿Qué vais a hacer?
Yo sólo no puedo llevarme todo lo que hay en este palacio.
¿Vais a desvalijar el palacio entero? ¡Mi deuda no es tan grande!
Tengo dos carros ahí fuera
que espero llevarme bien cargados.
No, no, os va salir bien. Si aquí vive mucha gente, os van a avisar.
Los muertos...
no pueden dar la voz de alarma.
¿Vais... a matarlos a todos? ¡No, no, por favor!
(QUEJIDO)
¡Ah!
¡No, no, no, no! (EXPIRA)
(Música trágica)
(SUSPIRA)
(SORPRENDIDA)
¡Leches, padre, me ha asustado!
¿Qué pasa? ¿Que no puedes dormir?
Más bien no. - Anda, échate para allá.
Vale.
¿Estás preocupada por lo que va a venir?
No tienes por qué, todo va a salir muy bien.
Tú vas a ser una madre de las buenas.
No, si no estoy preocupada.
Es el niño, que no deja de dar patadas.
Pues porque ha salido a ti.
Menuda preñez le diste a tu madre,
que parecía que tenía ahí dentro los tambores de Calanda.
(RIENDO) ¿Sí?
¡Uy, mira!
¿Lo notas?
Pues tendrá sangre azul, pero...
éste trae toda la fuerza de la familia Gordillo.
Con éste lo vamos a hacer muy bien, verás.
(Golpetazo en la puerta)
(REMEDIOS SE ASUSTA)
¡Padre! ¡Padre, padre!
JUSTINO: ¡No!
¡No, no, no, por favor! ¡No, no, no!
¡Mi hijo no, por favor! ¡No, no!
¡Mi niño no, por favor! JUSTINO: ¡No, no! ¡Remedios!
(Disparo)
(SOBRESALTADA)
¡Ah!
(SE ASUSTA)
(RESPIRA DE FORMA ENTRECORTADA)
¡Hernán!
Ya está. Ya está, ya pasó.
Ya pasó, ya pasó.
¿Por qué has tardado tanto?
Cuando me iba, me han intentado robar. He conseguido escapar.
Sí, sí...
Lo he protegido con mi vida. - Ya, ya.
¿Dónde has estado toda noche?
¿Quién te ha hecho eso?
(SIMPÁTICO) Nada, cosas de chiquillos.
Una peleílla por una mozuela.
¿Qué te ha dado?
Nada, padre.
Esto es cannabis.
Ve a curarte eso.
Lo necesitaba.
¡Ve a curarte!
Puedo darte una explicación.
Verás,
hace tiempo que padezco este mal
y esto es lo único que me calma.
¿Por qué no has ido tú?
Porque... Porque es ilegal
y difícil de conseguir.
¿Y envías a Alonso? ¡Has puesto la vida de mi hijo en peligro!
¡Ahora mismo podría estar ajusticiado o muerto en una zanja!
Pero el chaval está bien.
No entiendes nada, ¿verdad? Alonso es lo único que me queda.
Pero no le ha pasado nada.
Además, míralo por el lado bueno:
le ha servido para curtirse, que lo tienes muy protegido.
(IRACUNDO) ¡Coge tus cosas y vete!
¿Qué?
¡Que te vayas!
Ay, que ver cuán voluble es la vida.
En vez de estar celebrando hoy vuestros esponsales,
por poco celebramos vuestro funeral.
(SUSPIRA)
Y decidme, ¿qué estabais haciendo
para no enteraros de tremenda masacre?
¿Acaso sois de sueño profundo?
Digamos que estaba "perfeccionando el castellano" de mi prometida.
Ya.
Sí, en efecto, Dios creó al varón
con la incapacidad de hacer dos cosas a la vez
y, cuando se encuentra en el empeño...
de ciertos "menesteres",
se le olvidan el resto de sentidos.
(Pasos)
"Belle Sophie."
Dicen que...
trae mala suerte ver a la novia antes de la boda.
No se preocupe,
nosotros ya nos hemos saltado varios...
"protocolos prenupciales".
Por cierto, eminencia, venía para pedirle un favor:
¿podría confesarme?
Favor concedido.
Ya veo que es necesaria esa confesión.
Los pecados de la carne no se eximen fácilmente.
Os espero en el confesionario.
Vas a ser una esposa perfecta.
En esa cualidad entra ser agradecida.
Gracias por salvarme anoche,
luego te lo corresponderé aplicando todas tus enseñanzas.
¿Qué haces vestida de novia?
Acepto lo que me pides.
¿Y qué pasa conmigo?
¿Qué significa todo esto?
¿Qué te hace pensar que voy a aceptar?
Contra ella no tienes nada...
y contra mí lo tienes todo.
Si quieres convertirme en la persona más desdichada del mundo,
tienes que casarte conmigo.
Así es,
pero ella en una noche...
me ha dado más felicidad que tú en años.
Estaré en palacio...
aguardando tu respuesta,
Hernán.
¡Cuidado, señora! GUARDIA: ¡Paso, paso! ¡Al ladrón!
(Dos disparos)
(Choque de espadas)
(Golpes)
¡Se acabó! Te dije lo que pasaría si volvías a robar.
¡Eh, eh, eh, que yo no he robado nada!
¿Y esta caja? ¿No la has robado?
Son engranajes.
Pues claro.
Por lo visto, alguien ha estado haciendo pedidos de esto a mansalva.
El encargo era llevarlos todos al mismo sitio:
el antiguo matadero.
Ese lugar lleva años abandonado.
La orden era dejar el pedido en la puerta a medianoche y marcharse.
Nadie ha visto nunca nada, pero se oyen ruidos muy extraños.
Hoy el pedido... lo entregaré yo.
No quisiera irme sin despedirme de ti.
Bien, pues ya lo has hecho.
Muchas gracias por acogerme en tu casa.
Gracias por todo.
No es mucho, pero tampoco tenemos demasiado en esta casa.
Gonzalo, dame otra oportunidad.
Yo te juro, por lo más sagrado, que no volverá a pasar.
No me acercaré más a Alonso...
Está en una edad en la que se está haciendo hombre,
no eres el mejor modelo para él.
Por favor, no tengo adónde ir.
Eres un hombre con recursos. Encontrarás otro sitio, seguro.
Si me echas, me matas.
Gonzalo, ahí fuera seré como un perro,
sin futuro ni esperanza.
Lo siento, no puedo hacer otra cosa.
La única posibilidad que tengo de volver a ser persona
sois vosotros,
mi familia.
Te lo suplico,
sois lo único que tengo.
Lo siento, pero no.
Está bien.
Puedes quedarte.
Gracias, muchas gracias.
Todos merecemos una segunda oportunidad.
Sí,
no lo olvidaré.
¡Maldito!
¿A qué estará esperando para contestar?
¿Me ha hecho llamar?
¿Sabes si el Comisario ha vuelto a Palacio? ¿Lo has visto?
El doctor me estaba curando.
Ah, sí, lo de anoche.
Me apuñalaron. Y a quince de sus criados.
Pues que los entierren.
Son sus criados, llevan toda la vida trabajando para usted. Merecen...
¿Crees que me importa eso ahora?
Estoy a punto de perder lo que más deseo en este mundo.
Creía que plantándome ante él
iba a volver con un "sí",
pero todavía no tengo una respuesta y en breve va a ser la boda.
(PREOCUPADA) No voy a ser reina.
Si no hubiera tardado tanto en firmar ese documento,
si lo hubiera firmado desde el primer momento...
Señora marquesa, una carta para usted.
Puede.
¡Trae aquí!
¿Y bien?
(LEE) "Preséntate a las 5,
Me caso contigo."
No espere que lo celebre.
Vamos, no hay tiempo que perder.
Corre a por la peinadora.
Y no me pongas la excusa de la herida,
que las piernas las tienes bien.
Hoy empieza mi reinado.
A partir de ahora, olvídese de la felicidad
y viva de los recuerdos,
porque es lo único que le va a quedar.
(RECORDANDO) Lucrecia.
¿Qué haces aquí?
Pasaba por el barrio.
Lucrecia...
(Música romántica)
Lucrecia...
SOPHIE: Lo que me ha hecho es un insulto.
Exijo una disculpa por su parte.
Tranquilizaos.
En el fondo saldréis beneficiada. El Comisario no va a ser el marido
ejemplar que toda mujer pretende, os lo puedo asegurar.
Ah, ahí llega.
Yo hubiera sido una esposa mucho mejor.
No es un mito,
las francesas estáis mucho más guapas enfadadas.
Espero que tengas un buen viaje de vuelta a París.
"Connard!" (=¡Cabrón!)
Se vuelve deshonrada y sin desposar.
¿Qué le voy a decir a su padre, Comisario?
Dígale que es un valor añadido,
que irá al matrimonio sabiendo qué hacer.
Su esposo se lo agradecerá.
Visto así...
¿No estaremos rizando de más, hija?
Tú dale a la tenacilla, con este vestido tengo que ir muy rizada.
¡Pero mira qué hija más guapa que me ha dado Dios! ¡Guapa, guapa!
¡Estás todo pegajoso!
Que me quitas el polvo de arroz.
¿Y tú mujer qué? ¿Que es una bacalada?
A mi mujer no quiero ni mirarla que "me se" salta
la abotonadura del calzón.
(ELLA SE TRONCHA DE RISA)
He dejado el carro que no lo vais a conocer.
Cuando nos vean llegar, van a pensar que somos "archiduqueses".
Aquí está el héroe.
Estoy orgulloso de ti, chaval. Te has portado como un héroe.
No ha sido nada. - ¿Nada?
Si no llega a ser por ti, esos "degollan" a todo el palacio.
Que no ha sido para tanto. - Di que sí, hijo, Bartolo.
No te quites importancia. - ¿Y cómo entrarían en el palacio?
Bueno... (DUDA) Eh... Este sitio de seguridad anda muy flojo.
Le recomendaré a la marquesa al que nos puso el cierre en la pescadería.
¿Y alguien te ha dicho algo, hijo? - Pues no.
Pero, vamos, que mejor no airear el asunto.
Pues esto... tiene que saberse,
una cosa así tiene que saberse. - Hombre que sí.
Claro.
Entre canapés y canapés lo dejo caer.
No va a haber invitado que se vaya sin saber la hazaña de mi hijo.
De verdad, si con ver que vosotros estáis orgullosos, no necesito más.
Míralo, encima humilde, ¿eh?
Venga, vámonos para la boda, que al final nos quitan los sitios buenos.
JUSTINO: Venga. MARI: Va.
Al final te has casado.
No.
Ahora mismo tendría que estar haciéndolo.
Entonces, ¿vas a la boda o huyes de ella?
Depende... de lo que me respondas.
Cuando...
estuvimos juntos,
dijiste mi nombre.
¿Te acuerdas?
Contéstame: ¿te acuerdas?
Sí, dije tu nombre.
Nadie nombra a la persona que tiene en ese momento a su lado
si no siente nada por ella.
Lucrecia, eres una mujer increíble.
Ningún hombre podría estar contigo y mantenerse indiferente.
No hablo de otros hombres.
Hablo de ti y de mí,
juntos, en la cama.
Dijiste mi nombre, me miraste...
y por un instante noté que sentías lo mismo que yo.
Necesito que me digas si fue así.
Podría darte mil excusas, pero...
serían todas mentira.
Cuando estuvimos juntos, fui muy consciente de dónde estaba
y de que estaba contigo.
Por eso dije tu nombre.
Aunque no tenía haber sido así,
sí,
sentí algo, pero, Lucrecia...
No me casaré.
Si me dices que tenemos una posibilidad,
una mínima posibilidad,
no me casaré.
¿Comisario?
¿Habéis visto el carruaje de la marquesa en el camino?
No, señor.
Podéis iros.
JUSTINO: ¡Justo hoy, Remedios, justo hoy!
Me ha entrado como una angustia...
El atracón de boquerones fritos que te has metido. A quién se le ocurre.
¡Encima que hemos tenido que dejar el carro en "castroculo"!
¡No te metas con la niña, que está aún muy revuelta!
No nos perdemos de vuelta,
porque menudo reguero que ha dejado desde el palacio hasta aquí.
¿Os habéis cruzado con la marquesa?
No, no, señor. ¿Ha pasado algo?
Nosotros pensando que veníamos tarde
y aún no ha llegado la novia.
Para ser una boda de este postín, hay muy poca concurrencia, ¿no?
Es que el Comisario mucho tirón popular no tiene.
No querría yo insinuarlo, pero...
todo indica que habéis sido plantado delante del altar.
Sin embargo, creo yo que...
quizá...
podríais replantearos la posibilidad de casaros con Sophie.
A mí no hay nadie que me haga esto.
(FUERA DE SÍ) ¿Dónde está?
¿Quién?
La marquesa, ¿dónde está?
¿Cómo? ¿No se ha presentado a la boda?
No, no lo ha hecho.
Pero si estaba lista. La acababan de peinar y colocar el velo.
(EXTRAÑADA) Es su velo.
A mí esto me huele a espantada.
Pues qué disgusto más grande, con las ganas que tenía yo de casorio.
Menudo papelón, verte aquí, entre medias de todos tus allegados,
y tener que decir que no hay boda, que la novia te ha dejado plantado.
Oye, ¿aquí dónde se alivia uno?
Que llevo ya un rato ya apretando nalga.
¡Vaya dos!
La una todo el día pensando en comer y el otro en descomer.
(Cascos de caballo)
Viene solo, Mari, viene solo.
Hija, ¿tú cómo sigues?
¡Ay, regular! - Huele el limón, huele.
¿Sabe algo de la marquesa?
No habrá boda.
Lo lamento.
Tendrá que informar a los invitados.
¡Que soy yo, que soy "El Trini"!
¡Te dije que no vinieras!
Que es mi hermano, hombre. Como esté ahí encerrado,
tiro las paredes con las pelotas aunque haga falta.
No, lo haremos a mi manera.
¿Ah, sí? ¿Y cuál es tu manera? ¿Llamar a la puerta?
(Golpetazo)
Pero, ¿qué demonios es eso?
Un ejército.
¿Dónde está mi hermano?
Matadlos.
(Dos disparos)
¡Noel!
¡Ayuda!
¡Noel! NOEL: ¡Ayuda! ¡Trini!
¡Noel!
Trini... - Noel... Noel, ¿estás bien?
Sácame de aquí.
La que has liado, hermanito, la que has liado.
(Disparo)
Qué escabechina.
Éste es Noel, mi hermano, el que ha liado todo esto.
Lo siento. Yo sólo quería crear algo que cambiara el mundo,
que lo hiciera mejor.
¿Para qué iban a usar todo esto?
Con un ejército así, podrían hacer lo que quisieran.
¡Anda, tira!
¡Tira para casa y no vuelvas a acercarte a nada metálico!
¡Ni a inventar nada!
Eh... Escucha.
Un bandolero no suele dar las gracias.
Así que... no voy a dártelas.
Espera.
¿No necesitarás un ayudante, no?
No.
Vaya.
Pues si algún día te va mal de héroe,
siempre puedes venir a ni banda.
(Sonido metálico)
Qué buen bandolero se ha perdido el mundo.
Lamento haberles hecho esperar,
pero tengo que comunicarles que...
(Carruaje)
Es la novia, Mari, la novia.
(Canción pop en inglés)
Empiece.
Estamos aquí reunidos
para unir en santo matrimonio a este hombre y a esta mujer.
Como bien saben, el matrimonio
es la máxima expresión del amor entre dos personas.
El amor es comprensivo.
El amor es servicial y no tiene envidia.
El amor dura por siempre.
Para finalizar esta unión,
procederemos a expresar su consentimiento
delante de Dios y de su Iglesia.
Hernán Mejías,
¿aceptas a esta mujer como tu legítima esposa
para amarla y respetarla
en lo próspero, en lo adverso,
en la riqueza, en la pobreza,
en la enfermedad y en la salud hasta que la muerte os separe?
Acepto.
Lucrecia de Guzmán, marquesa de Santillana,
¿aceptas a este hombre como tu legítimo esposo
para amarlo y respetarlo en lo próspero, en lo adverso,
en la riqueza, en la pobreza, en la enfermedad y en la salud
hasta que la muerte os separe?
Acepto.
Por el poder que me otorga la santa Iglesia Católica,
yo os declaro marido y mujer.
Lo que Dios ha unido
que no lo separe el hombre.
Es un mensaje de Sátur.
Es de Margarita.
Son mías.
Te ha escrito Margarita y no me has dicho nada.
¡Me ha escrito a mí, no a ti!
Y me ha dicho que nos veríamos pronto.
¿Pretendéis que me desvista sola?
¿Dónde están mis criados?
Los he despedido a todos.
Éste es mi palacio.
Ya no, lo único que te queda ahora es aguantar.
CARDENAL: Se trata de algo totalmente obsceno,
un atentado a la moral cristiana.
Hay que deshacernos de él.
¿Por qué?
Porque la pena por tenerlo, leerlo o escribirlo puede ser la muerte.
Dice un proverbio árabe que si quieres ver el cadáver de tu enemigo
sólo tienes que sentarte en la puerta de tu casa y esperar.
Gracias.
CIPRI: He estado siguiendo a Alonso.
En esa nota estará el sitio y hora en que se verá con la señora.
Debo respetar la decisión de Margarita.
Esto es lo último que me queda para seguir siendo yo.
Lucrecia de Guzmán.
Margarita, sal, por favor.
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