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Original subtitles

Este año la gente está esmerándose para las fiestas de la villa.

Hasta va a haber un concurso de teatro

y voy a presentar una obra mía.

Te presento a la futura madre de tus nietos.

Su familia no es digna de un Austria.

Mi sangre no va a mezclarse con la de una Farnesio.

¡Ahora ya todos lo sabéis, el Comisario de la villa ha vuelto!

VARIOS: ¡Sí, señor!

Traigo una carta de París, de su hijo.

Voy a lanzar la primera publicación de escándalos de la villa.

Firmaré como... Ponce Lara.

Esas fiestas, las del pueblo, ¿cómo son?

Muy diferentes a las de palacio.

Voy a ir a esos festejos. Iré yo sola, sin escolta.

Mi hijo se avergüenza de ser español. Tengo que ir a la Francia.

Tiene Vd. que participar en la obra,

es la única forma que me asegure

de ganar un dinero rápido y de forma honrada.

Mis guardias necesitan refuerzos estas fiestas

y he pensado en ti.

Si lo haces bien, tendrás un puesto fijo en mi guardia.

Sí, acepto.

"La reina de las Españas

y el cardenal Mendoza son amantes."

Si descubro que ese rumor es cierto,

no le salvará ni el mismo Dios

Bueno, pues ya ve cómo se divierte el pueblo.

¿Podemos volver a palacio, por favor, majestad?

No, he leído que después habrá un concurso de teatro.

Acabo de cruzarme con el notario de la calle Carretas.

Se presenta a concurso con un entremés.

Su actriz principal es Manuela Laranda.

¡Se había comprometido conmigo! ¿Manuela Laranda?

¡No te acerques a mi hijo!

Tú... eres mi familia.

Para mí estás muerto.

¿Qué es eso que llevas ahí?

Una obra de teatro.

Tengo que besar a Gonzalo, en la boca.

No tienes por qué pasar por ese mal trago. Yo lo haré por ti.

¿Lo tienes claro?

Tengo que raptar a una mujer.

Se llama Manuela Laranda.

¿Cómo es?

No tiene perdida, lleva un pañuelo rojo

sobre los hombros con unas flores blancas bordadas.

Majestad,

póngase esto, que por la noche refresca.

¡Ah!

Yo contraté a un matón

para secuestrar a la actriz de la competencia y...

creo que ha raptado Mariana de Austria.

Quiero un futuro. ¡Y tú...! Tú no has sido capaz de dármelo.

He visto a la reina en una carreta, la van a quemar por bruja.

El Águila Roja la ha salvado, majestad.

Su esposa habrá aprendido la lección.

Esos ojos, Sátur... Podría ser tu hija.

Si no quiere que mire, que no vaya "asín" vestida.

Ay, Dios mío, qué cogorza.

¿Dónde copón estoy?

No, no, no, por favor.

Por favor, calla, calla.

Pero, ¿qué pasó aquí ayer?

¿Qué pasó aquí ayer?

Pero, ¿qué pasó aquí ayer?

Buenos días, señor Lara.

¡Ah!

¿Qué quiere? ¿Qué quiere?

Le daré joyas, dinero.

Señora, ¿qué ha pasado? ¡Dios mío! ¿Está usted bien?

¡Guardias, guardias!

Pero si el sol ha salido ya hace un buen rato.

El gallo del Joaquín cada día está más chocho.

¿Qué quieres?

Creo que quiere limpiarte los pies.

¿Quieres limpiarme los pies?

No, eso no. Aquí no.

Pobre criatura, lo que ha tenido que sufrir.

Está en alerta todo el rato, con miedo a lo que le puedan hacer.

Poco a poco verá que aquí no tiene nada que temer.

Eso espero.

Llévalo al cuarto de Alonso.

Que intente descansar.

Vamos.

Mi aportación a esta casa.

Por fin llego, amo.

Por fin llego.

No se lo va a creer, pero...

le prometo que no vuelvo a probar vino... ni en Nochevieja.

¿Qué te ha pasado, Sátur? Y dónde has estado.

En un pajar ahí, en Membrillera.

Pero, vamos,

no me pregunte qué he hecho porque no sabría contestarle.

¿Y tu zapato?

¿Eh?

Tu zapato.

No sé ni dónde tengo las orejas.

Cálzate, tenemos que irnos.

¿Qué? Escuche, escuche, escuche...

Escúcheme. Ya sé que venimos del día de descanso, pero...

le voy a pedir otro día de descanso el día de descanso porque...

No, Sátur, tenemos que irnos.

Amo, por Dios, se lo pido por favor.

Por favor... Es como si tuviera aquí metido

un clavo de retranca.

Prepara los caballos, Sátur.

Tengo la lengua como...

como si tuviera una rata muerta... ¡Hostia!

¿Y esto qué es?

¿Esto qué es?

¡Me da igual que tengas trabajo! Han estado a punto de matarme.

Puede que sólo quisieran robarte.

Ha ido directo a mi cuello, a estrangularme con esa soga.

Por lo que veo, te has defendido bien.

¿Y si no hubiera podido?

¿Para eso vivo con el Comisario, para tener que defenderme yo sola?

Tú lo has dicho, Lucrecia, soy el Comisario,

y estoy muy ocupado: llevo toda la noche trabajando.

Antes te quejabas por no tener trabajo y ahora por tenerlo.

Decídete, Hernán.

No me quejo, Lucrecia,

El rey y el cardenal quieren muerto al responsable de esa gacetilla.

No tengo tiempo que perder.

Dime que ese desgraciado no me ha dejado el cuello marcado.

Te he hecho una pregunta: ¿estoy o no estoy marcada?

Sí, señora.

Lo siento.

¡Por Dios, Catalina, déjalo! Me estás poniendo histérica.

Soy yo la que ha estado a punto de morir.

Mi tío se debe al señor.

Jamás yacería con nadie y menos con la reina.

Esto no son más que mentiras. Hay que encontrar al responsable de esto

para que jamás vuelva a publicar nada parecido.

¡Mira que eres zopenca!

¿Qué ocurre?

¡No puede ser!

Han puesto precio a mi cabeza.

Por eso han querido matarme.

Amo, le digo que ha cambiado de color

y ha le salido un dibujo.

Y la resaca no da visiones, que yo sepa.

Sólo es un colgante, no tiene nada de extraño.

Era una calavera

que helaba la sangre.

La misma imagen de la muerte.

Y también creo que he oído

así como una respiración estentórea.

Aunque eso igual se debe a mi estado.

Quiero escuchar lo que dicen.

Si quiere pasar por aquí, tendrá que pagar.

Llevo... más de treinta años utilizando este camino

y nunca he tenido que pagar.

Si no paga, no pasa.

¡No, no, por favor!

¿Me ha entendido?

Mírale,

ni siquiera se mueve.

No le veo yo cara de aprobar la situación.

Pues no hace nada para evitarlo, Sátur.

¡Vamos!

No tiene más remedio. Es su trabajo, debe cumplir órdenes.

Si permito que siga así, cualquier día verá esto como normal.

El chiquillo es más listo que todo eso.

Además, que lo ha educado usted.

¿Ve lo que le digo?

Mire cómo va a ayudar al pobre anciano.

Ya ha oído.

Paga...

o paga

Se acabó.

¿Qué hace? ¿Qué hace?

Es su hijo.

Pues si han puesto precio a su cabeza, que se prepare.

No sé, Cipri.

¿Es que ella se para a pensar en los demás?

¡Cipri!

Es Jimena, la hija del curtidor.

¡Dios mío! Pero, ¿qué le han hecho?

Eres uno de los proveedores de tinta más importantes de la villa.

¿Quién es Ponce Lara?

Yo... Yo no he vendido a nadie con ese nombre, señor.

¿Quién está detrás de esto?

Lo juro, no lo sé.

¿No lo sabes?

De acuerdo, no lo sabes.

Dado tu oficio, seguramente podrás contestarme a una pregunta.

Claro, señor, sí, lo que sea.

La tinta negra contiene una base de hollín, ¿verdad?

Ajá.

¿Algo así?

Eso no parece hollín, señor. parece pólvora...

Bien visto.

Muy bien visto.

A lo mejor esto te ayuda a recordar.

¡Sacadlo de aquí!

Hernán,

necesito tu ayuda.

Ya te he dicho que estoy muy ocupado, Lucrecia.

Tengo que encontrar al responsable.

¿Y si no tuvieras que hacerlo?

¿Y si no tuvieras que seguir buscándolo?

No es una opción, Lucrecia.

Descubrir de dónde sale esa publicación es mi prioridad.

Soy yo.

¿Qué has dicho?

Que soy yo.

Las imprimo aquí mismo, en palacio.

Estás loca.

Necesitaba dinero, Hernán, y me pareció una buena idea.

Aunque admito que no lo era tanto.

El cardenal te quiere muerta.

Tienes que ayudarme.

¿Ayudarte? Tengo que entregarte.

Siento decirlo así, pero ahora mismo eso no es tan importante.

Es mi primera misión desde que he vuelto al cargo.

Tengo que cumplirla.

Ya lo sé, Hernán, pero me van a matar.

Tú te lo has buscado, Lucrecia.

Hernán, por favor. Por favor, escúchame.

Han ofrecido una recompensa por mi cabeza.

Por eso han querido matarme y cualquiera volverá a intentarlo.

Si te matan, se acabaron mis problemas.

Hernán...

Tienes que ayudarme.

¿Cómo está, doctor? - Muy grave.

Es la primera vez que veo algo así en mi vida.

¿Se repondrá? MÉDICO: No lo sé.

Tiene fracturada la nariz, el pómulo y algunas costillas.

Los traumatismos del resto del cuerpo también son muy graves.

¿Qué salvaje podría hacer algo así?

También tiene varias mutilaciones.

Y la han forzado.

¿Cómo que la han forzado? - Han abusado de ella.

Bueno, de momento

es mejor que trate de descansar todo lo que pueda.

Gracias, doctor.

Ya nunca volverá a ser la misma.

Con lo preciosa que era.

Está viva. Eso es lo que importa.

Ay, sus padres, cuando vuelvan y la vean así...

Shh. No, no hables. No hables.

¿Qué intentas decirme? No te entiendo.

¿Qué?

ÉL: No.

¡No puede ser!

¡No puede ser!

Este hombre... Este hombre ha perdido la cabeza.

La ha perdido completamente.

Pero, ¿qué quiere hacer con el chiquillo?

¿Qué haces?

¡Eres un desgraciado!

Pero, ¿qué tripa "te se" ha roto?

¡La has violado!

¿Qué? Pero, ¿a quién?

A la hija del curtidor. ¡La has dejado medio muerta!

¿Qué dices? ¿Cómo voy hacer yo algo así?

¡Me ha dicho que has sido tú!

¡Es mentira, yo no hecho "na"!

¡Eres un cobarde! ¡Admítelo por lo menos!

¿Cómo voy a admitir algo que no he hecho?

Si la llegas a ver... La hemos encontrado en el bosque

medio desnuda, herida... ¡Como tú la has dejado!

¡No he hecho nada!

¡Vi cómo la mirabas, vi cómo ibas tras ella!

¡Mira, Cipriano, sal de aquí, pero ya! ¡Venga!

¡Y como sigas contando mentiras sobre mí,

te reviento la cabeza!

Me das asco.

¡Fuera!

¡Hombre!

Venir a insultarme y a romperme la camisa,

que sólo tengo dos.

¿Te gusta lo que ves?

¿Qué es esto?

Muertos.

¿No los hueles?

¿Por qué me has traído aquí?

Todos, sin excepción,

son víctimas de la guardia de la villa a la que perteneces.

No te entiendo.

Si sigues con ellos, tú también acabarás siendo responsable de esto.

¿Es lo que quieres? ¿Llevar muertos a las espaldas?

¿A cualquier precio? ¿Por encima de todos ellos?

¡No!

No lo sé.

Primero voy yo y luego los demás.

Así que, ¿ya no te importa cómo hacer las cosas?

Ya no ves la diferencia entre el bien y el mal.

¡Ya basta!

Ya no crees en mí.

Espero que mañana veas las cosas de otra manera.

¿Qué quieres decir?

Que si eres capaz de maltratar a un anciano,

también puedes pasar aquí una noche entera.

No. ¡No!

¡No!

¡No me dejes aquí!

No lo hagas.

¡Déjame! Si no fuese por esta imprenta yo no estaría en peligro.

No quieras atribuirle tus propios méritos, Lucrecia.

Te has puesto en peligro de muerte tú sola. Además, la necesito.

¿La necesitas? ¿Y para qué, si puede saberse?

Para imprimir las invitaciones de una fiesta que voy a celebrar.

Mi cabeza tiene precio, cualquiera puede querer matarme.

Y tú quieres organizar una fiesta. ¿Para qué?

¿Para celebrar mi funeral?

La verdad es que, en realidad, la vas a celebrar tú. Hoy mismo.

¿Es que has venido a reírte de mí?

Me has pedido ayuda, Lucrecia,

y es lo que estoy haciendo, ayudarte.

¡Sal de aquí ahora mismo!

En la calle hay demasiada gente, mucho espacio.

No podría protegerte.

Sin embargo, aquí en palacio sería más sencillo.

¿Y qué tiene eso que ver con una fiesta?

¿Es que tú ya has empezado y estás bebido?

El Marquesado de Santilla

va a ofrecer generosamente una fiesta de puertas abiertas...

para confraternizar con la gente de la villa.

Cualquiera podrá entrar.

Cualquiera que quiera matarme.

Precisamente.

Estoy seguro de que también vendrá el que puso tu recompensa.

Querrá disfrutar viéndote morir.

Lo que tienes que hacer es protegerme,

no servirme en bandeja.

No pienso hacer algo así, es una barbaridad.

Se trata de mostrar el queso

para atraer a las ratas.

Ponte tu mejor vestido...

y organiza la mejor de las fiestas posibles.

Que todo el mundo vea que la marquesa de Santillana

es una anfitriona sin igual.

¿Cómo puede pensar que yo he hecho algo así?

Criatura...

Pobre niña.

Tranquila, tranquila.

Que yo no he sido. Tranquila, escucha.

Que yo no he sido, de verdad que no.

Llevé a Alonso a un lugar con víctimas de la guardia,

pero no ha servido para nada.

Está cambiando, Sátur.

No le importa lo que está bien o mal si es para conseguir lo que quiere.

¡Ya ni siquiera cree en el Águila Roja!

¿Qué pasa?

¿Estás bien?

¿Se ha enterado de lo de la chiquilla del curtidor?

Sí. Y pienso encontrar al que le hizo eso.

Tengo que pedirle algo relacionado con...

con esa chiquilla.

¿Qué sucede?

Investígueme.

¿Que te investigue?

Sí, que esta vez su misión sea yo.

No te entiendo. ¿Qué tiene que ver lo que ha ocurrido contigo?

Pues que ella dice que he sido yo.

No, Sátur, tú serías capaz de hacer algo así.

Ya, amo, pero...

tendría que haber visto cómo me ha mirado.

Parecía que hubiera visto al mismo demonio.

Tenía el pánico metido en la "profundidad" de los ojos.

No. No puede ser, Sátur, no.

Si la hubiera visto, amo: toda destrozada,

desfigurada... Que yo no he podido hacer eso.

Yo estaba rabioso noche

y bebí por lo de la carta de Gabi.

Esta mañana me he despertado en ese pajar y...

Es que no me recuerdo de nada más.

Escúchame: era de noche, te pueden haber confundido con otra persona.

Ya, amo, pero...

mire usted esto.

Parecen arañazos,

de mujer.

Investígueme, amo, siga mis pasos de anoche.

Necesito llenar ese vacío que hay entre que la vi

en la calle

y que me he despertado esta mañana el pajar.

Hágame ese favor, por Dios.

Has llenado mi palacio de chusma, Hernán.

Evidentemente, Lucrecia.

Es el tipo de gente que necesita el dinero de la recompensa.

Y, además de dejarlos entrar, los has provisto de armas.

Espero que sepas lo que haces.

Cualquiera de todos ellos puede querer matarme.

¿Se puede saber dónde están tus hombres?

Van de paisano para que no los reconozcas.

Se trata de que los que quieran matarte, tampoco lo hagan.

Si no sé quién es guardia y quién no,

al ver a alguien armado no sabré si quiere protegerme o matarme.

Estás rodeada por mis hombres, estás protegida.

Hay un hombre...

a mi espalda mirándome con muy mala cara. ¿Lo ves?

¿Con una cicatriz en la cara? Es uno de mis hombres.

¡Un trago!

¡Vamos ahí!

Odio este plan.

Eminencia.

Lucrecia.

Eminencia.

Comisario.

No sólo no os encuentro ocupándoos de vuestras obligaciones,

sino que además estáis disfrutando de una fiesta.

Disculpe, eminencia, si está aquí es porque...

le he pedido un favor personal.

Ah,

bien.

Pues entonces tenéis hasta mañana a estas horas para encontrar

al responsable de la publicación;

de lo contrario, ateneos a las consecuencias.

Lucrecia.

Eminencia.

Eminencia.

Céntrate en lo importante, Hernán, que soy yo.

¿Qué sucede?

Tú, caballo.

Vaya, has tenido una buena tarde.

¿Has cogido muchas piezas?

Sí.

Podría acompañarte la próxima vez, conozco un valle donde cazaremos.

No puedo, estoy muy ocupado.

Me mudo al palacio de invitados.

Qué detalle de la marquesa, hacer una fiesta para los menos pudientes.

MUJER: El día es maravilloso.

No vuelvas a dejarme sola, Hernán.

¡Cuidado!

Perdón, lo siento.

¡Hernán!

Ya... Ya lo devuelvo.

¡Sácame de aquí, Hernán!

¡Hernán!

¡Lucrecia!

¡Sácame de aquí, sácame de de aquí!

¿Cómo puede ser, amo?

¿Cómo puede ser que alguien haya hecho algo así

y no se acuerde?

Sátur, todavía no sabemos lo que pasó.

Ya, pero por un suponer, ¿podría ser...?

¿Podría ser que lo hubiera hecho yo...

y no recordar "na"?

Hay veces en las que la mente olvida cosas que considera duras

de asumir.

Pero lo más normal es acabar recordándolas, antes o después.

Aquí no hay nada.

Ahí arriba me desperté yo.

A lo mejor si...

Eso iba a "dicirle" que me desperté ahí arriba.

Que lo mismo si sube usted...

Ya que está, mire a ver si encuentra mi zapato.

Amo, ¿por qué hace usted esto?

¿El qué?

Pues no sé, esto, confiar en mí.

No se trata de confiar, sino de demostrar que no eres culpable.

Ya.

Pero, ¿y si lo fuera?

Y si lo he hecho yo, ¿usted qué haría?

Lo mismo que haría con cualquiera que hubiera hecho eso a esa chica.

Ya, pero es que yo no he sido.

Estoy seguro de que... no he sido yo.

No he podido hacerlo

Aquí hay algo.

¡Ay, Dios mío, que...!

Eso es su ropa interior.

No tienen rastros de violencia, puede que no sean de la chica.

O puede que se los quitara yo antes de...

¿Dónde te despertaste? Exactamente.

Pues creo que ahí, donde ha encontrado usted los pololos.

Preguntaré en los alrededores, quizá hayan visto algo.

Sí, vamos.

Sátur, no.

Esta vez prefiero ir solo.

¡Deja de seguirme de una vez!

Marquesa, qué terrible accidente.

¿Por qué no me has esperado?

No deberías andar sola por el palacio.

He hecho el ridículo más absoluto por tu culpa.

Pensaba que alguien quería atacarte.

¿Con un platito de plata?

Esa chusma se me ha reído a la cara en mi propia casa.

No ha sido para tanto, Lucrecia.

¿No ha sido para tanto? Y lo siguiente, ¿qué va a ser entonces?

¿Rebozarme en estiércol?

Toma, creo debe de ser tuyo. Lo encontraron en el estanque.

Pues claro que es mío.

¿Cuánta gente se mete en ese agua asquerosa?

Supongo que nadie.

¡Ni se te ocurra tocarme! ¡Vete!

No te quiero cerca.

Escúchame, alguien quiere matarte. Todo esto no tiene importancia.

Cámbiate y vuelve abajo. Debemos seguir con lo planeado.

¿Qué ha sido eso?

"La chica iba con un hombre, lo llamaba 'Sátur'.

Salían juntos de la verbena."

"-Me crucé con ellos en el camino del molino."

"-Yo los vi, iban hacia las afueras de la villa."

"-Ella quería estar sola, pero él insistió en acompañarla."

"-La chica iba con un hombre..." "-...ellos en el camino del molino."

"-Salían juntos de la verbena." "-Ella quería estar sola,

pero él insistió en acompañarla."

"-Iban hacia las afueras..." "-...insistió en acompañarla."

"...lo llamaba 'Sátur'. Salían juntos de la verbena."

Gonzalo, perdona que te moleste, pero...

necesito un caballo para ir a avisar a los padres de Jimena.

¿Cómo está?

Muy grave.

Ayer marcharon a Toledo a visitar a la familia.

Tengo que darme prisa.

Coge el de Sátur.

¿Qué?

Ya lo has echado, ¿verdad?

¿Echar a quién?

A Sátur.

Tranquilo, me parece bien.

No, no lo he echado, Cipri. Ni pienso hacerlo.

¿Qué? ¿Vas a permitir que siga aquí?

Ésta es su casa.

Estaba con él cuando fue tras ella, Gonzalo.

Iba borracho y la miraba como no se debe mirar a una mujer.

Pero puede que no haya sido él. Ni siquiera lo recuerda.

¡Pero ella sí!

Gonzalo,

mírame a la cara y dime que no crees ni un poco

que Sátur sea capaz de hacer algo así.

¿Lo ves?

Ésta es tu casa, Gonzalo, y puedes hacer lo que quieras,

pero mientras él esté aquí,

yo no vuelvo.

Está bien, Cipri.

Lo entiendo.

Lo que ha hecho es peor que matar.

Para matar puede que haya alguna razón,

pero para eso...

Para eso no hay ninguna.

Tengo que acordarme de algo.

Tienes que acordarme de algo.

No recuerdo, por Dios.

"Esos ojos, Sátur, podría ser tu hija."

"Si no quiere que mire, que no vaya 'asín' vestida."

"Si no quiere..."

"Podría ser tu hija."

"...vaya 'asín' vestida."

"-¿Vienes al baile, Sátur?"

"Déjame, ¿vale? No me apetece. No quiero. Déjame."

""

He sido yo.

He sido yo.

He sido... He sido... He sido yo.

¡Bueno, ya está bien!

Quiero saber de una vez qué ha sido esa explosión.

Llevo horas aquí y nadie me dice nada.

Ya sabe que no puede salir, marquesa.

Déjame salir.

Yo no le voy a decir nada. ¿Lo vas a hacer tú?

Sí.

Perrito faldero.

Ya era hora.

¿Se puede saber qué ha pasado?

¡Fuera!

Las caballerizas han estallado

cuando alguien las estaba llenando de pólvora.

¿Llenándolas de pólvora para qué?

Querían hacerlas explotar cuando te acercaras.

Ha sido intencionado.

Te recomiendo que te compres un caballo nuevo.

Dime que lo has cogido, dime que está muerto.

Se ha escapado.

¿Ese asesino sigue suelto por mi palacio?

O asesinos. Cualquiera que vea tu anuncio, puede venir a por ti.

Ya sé cuál es el problema, Hernán. Lo que no sé es qué hacer.

Cuatro guardias estarán pegados a ti vigilándote constantemente.

¿Y van a dormir conmigo?

Y cuando tenga alguna indisposición u orine,

¿también van a estar ahí mirándome?

Si es necesario.

¿Por cuánto tiempo? ¿Horas, días, años?

No pienso vivir con el aliento de tus hombres en mi nuca

a cada momento. Eso no es vida.

Es la única manera de garantizar tu seguridad.

¡Que alguien prenda la luz!

Ahora mismo.

Vamos

¿Dónde está la marquesa?

¡Cerrad las puertas! Que nadie salga de palacio sin mi permiso.

Sí, señor.

Venga, que el agua ya está.

Ya verás qué bien te sienta.

No tienes ganas de nada, ¿verdad?

Yo sé que ahora...

te parece imposible,

pero conforme vaya pasando el tiempo...

Te lo digo porque lo sé bien. A mí me pasó.

Me hicieron lo mismo.

Venga, vamos a por ese baño.

Venga, cariño, yo te ayudo.

Mi cara...

Mi cara... ¿Qué me han hecho?

Tranquila.

Llevará su tiempo, pero se curará. Ya lo verás.

Venga.

Venga, que te va hacer mucho bien. Venga, cariño, vamos.

Venga, mi amor. Muy bien, muy bien.

¿Cómo te está sentando el...?

¡No!

¡No, por Dios, por Dios! ¡Por Dios!

Pero, ¿qué has hecho?

¿Qué le hs hecho? ¿Qué le has hecho a mi hija?

Lo siento.

Lo siento. Lo...

¡Dadle!

¡Cabrón!

¡Ya basta!

¡Basta!

Sátur...

Si queréis matarlo, tendréis que matarme a mí también.

Gracias a Dios que ha venido, amo.

Me da igual que no la hayamos encontrado en toda la noche.

Seguid buscando. Voy a dar con la marquesa de Santillana

aunque tenga que tirar abajo cada piedra de este palacio.

Sí, señor.

No sería necesario

de haberlo pensado mejor antes de organizar esa fiesta.

Era la mejor manera de detener a quien...

Era una idea lamentable.

Alguien con un mínimo de formación militar se daría cuenta de eso.

Tu madre no ha salido de aquí, las puertas están vigiladas.

Voy a encontrarla, Nuño.

Y al que la haya cogido también.

Espero que así sea.

La has puesto en peligro.

Ahora mismo puede que esté muerta

por tu culpa.

Una cosa es que últimamente me hayas perdido el respeto...

y otra, tu madre.

Nadie se preocupa por ella más que yo.

¡Ayuda!

¡Ayuda!

Lucrecia, Lucrecia.

¡Ayuda, ayuda!

¡Lucrecia!

Lucrecia...

La acabo de encontrar aquí, está herida.

¡Lucrecia! ¿Qué ha pasado?

Madre...

Lucrecia...

Lucrecia...

Amo... Amo... Amo...

Sátur, estás en casa. Tranquilo.

No debería haberme salvado, amo.

Si no llego a hacerlo, te matan.

Ese hombre merecía aliviar su pena.

No con alguien que no ha hecho nada.

Bebe, has perdido mucha sangre.

Fui yo.

Fui yo, lo he recordado. Lo he recordado todo, amo.

Sátur, ¿qué has recordado exactamente?

Recuerdo...

Recuerdo cómo la obligué a venir conmigo por la calle.

Recuerdo...

haber estado encima de ella.

Sátur, ¿estás seguro?

Sí, amo, sí.

Usted lo dijo y tenía razón.

Lo había olvidado

porque todo era demasiado horrible, pero...

pero es que lo he recordado.

No sé cómo he podido ser capaz...

Pobre niña.

Pobre...

Hay algo más que tienes que saber.

La niña ha muerto.

¡Sal! ¡Sal de ahí, escoria!

¡Sal o entramos nosotros!

Hermano...

Hermano, por favor. - ¡Sal!

Hermano.

Ay, pobre Gonzalo, si él no tiene la culpa.

Si lo esconde, lo está defendiendo. No puede esperar otra cosa.

Hermano, por favor.

Hermano, por favor. - ¡Sal!

Hermano.

Hermano, por favor. - ¡Sal, Sátur, cabrón!

¡Sal!

¡Sal, Sátur!

¡Sinvergüenza! - Hermano, cálmate.

¡La mierda... llama a la mierda!

¿Es ésa tu casa?

Sí.

Ya salen.

Pero, ¿qué te han hecho, mi amor?

¡No, no, no!

Una madre nunca debería vivir esto.

¿Por qué tarda tanto el médico? ¿Es que no le habéis avisado?

Sí, señor, hace un rato.

Tenga en cuenta que tiene que venir desde la villa.

Trae agua y paños calientes.

Ya me has estropeado otro vestido

tirándome al estanque.

No se te ocurra tocar éste.

Estás herida, Lucrecia. Conviene limpiarlo para que no se infecte.

A veces eres tan ingenuo...

Estoy perfectamente, no necesito al médico para nada.

¿Qué?

Me merezco una estatua en el corral de comedias, ¿verdad?

¿Primero finges estar paralítica y ahora esto?

Siempre he pensado que tenía talento para la actuación.

¿Qué hay de malo en sacarle partido?

¿Y esa pistola? ¿Qué pretendes ahora?

Hacer las cosas a mi manera. No necesito tu ayuda.

¿Cómo que no necesitas mi ayuda?

Ni la de tus guardias.

Si alguien quiere asesinarme,

llegará a mí fácilmente y yo le estaré esperando.

¡Sal ahora mismo de ahí!

Sobre mi vida mando yo y sobre mi muerte también.

Sal de la cama, Lucrecia, no vas a hacerlo.

¿Es que tu majestuoso plan era mejor? ¿Tienes al asesino?

Entiendo que todo el mundo cuestione tu buen hacer en el trabajo.

Eres un inepto.

Suélteme. Déjeme salir, amo.

Déjeme.

Que me ha protegido.

Tiene que limpiar su nombre, si no, toda la villa les odiarán.

Serán unos malditos, amo.

Si no me entrega a mí,

mi cruz será la suya. Déjeme.

No, Sátur.

¿Cómo has podido hacerlo?

¿En qué estabas pensando?

En "na", no estaba pensando en "na".

Si, en el fondo, es más sencillo:

toda mi vida he sido un hijo de puta...

y lo sigo siendo.

Cuando te conocí, cuando te salvé,

pensaba que lo que hacías lo hacías por necesidad,

pero que, en el fondo, eras un hombre bueno.

A lo mejor lo creyó ver,

porque usted hace mucho eso: querer ver lo bueno de la gente.

Pero hay gente que no lo tiene, hay gente...

que no tiene que devolver a la vida nada más que miseria y desgracia.

Y esa gente no va a cambiar nunca.

Puede que tengas razón, Sátur.

Puede que lo malo siga siendo malo siempre.

Deberíamos venir marcados al nacer.

Así sabríamos quién merece vivir...

y a quién hay que tirar a una zanja.

No va a volver a mirarme a la cara, amo, ¿verdad?

Nunca hubiera imaginado que tendría que acabar entregándote.

Nunca.

Esperemos que la marquesa se ponga bien cuanto antes.

Ahora está sola en su alcoba, no quiere que la molesten.

Mejor. Que se quede en su cuarto y que no salga durante días.

Así nos da un respiro a todos.

Bueno, pues sí.

Dese la vuelta.

¡Nuño, por Dios! ¿No ves que estoy desnuda?

No vengo a hablar contigo. Marta.

Vas a ser mi nueva ama de llaves.

¿Yo? - ¿Ella?

Necesitarías a alguien mayor, con más experiencia.

Prefiero moldear a alguien según mis gustos y necesidades.

Yo, señor...

Bueno, es cierto que no tengo mucha práctica en el gobierno de una casa,

pero sí voluntad. - Para mí eso es lo importante.

¿Y necesitas ahora a tu ama de llaves o puede venir a vestirme?

Que no tarde mucho.

¿Adónde vas?

Nos vamos.

¿Cómo que te vas? Mi madre está en peligro.

Es lo que ella quiere.

Me da igual lo que ella quiera.

Mi madre está en peligro y tienes que protegerla.

Ya es mayorcita, Nuño.

Que sea consecuente con lo que dice.

Está bien.

La defenderé yo.

Espera.

¿Quién eres tú? No te conozco.

Perdone, venía a ver a Sátur.

Pues no está.

¿Y sabe si va a tardar mucho en volver?

Espero que no lo haga nunca.

Vaya.

¿Me podría dejar algo para escribirle una nota de todos modos?

Si por lo que sea, lo vuelve a ver, dele esto.

Por su bien, si se lo encuentra alguna vez, no se acerque a él.

Es una mala bestia. - A mí me lo va a contar...

Cipri,

¿estás ahí?

¿Qué haces?

Estoy quemando la ropa de Sátur. No soporto verla por casa.

Sólo pensar en ese malnacido... - Oye, yo...

te quería preguntar una cosa.

Me asustas, Catalina. ¿Qué te pasa?

Si yo algún día hiciera

algo horrible, algo imperdonable,

¿tú me perdonarías?

Tú eres incapaz de hacerle mal a nadie.

Ya, sí, pero... ¿tú no crees que a veces las personas tienen motivos?

Nunca.

Salirse del camino recto siempre está mal.

Al llegar a la plaza, te dejaré allí para que los guardias te cojan.

¿La justicia se hará cargo de mí?

No habrá ni juicio, ¿verdad? Está todo muy claro.

Si te declaras culpable, no será necesario.

Sólo tendrán que determinar la pena.

No se corte. Me lo merezco, dígalo con todas las letras:

me van a ejecutar.

Bájate del caballo.

¿"Pa" qué?

No puedo hacerlo, Sátur.

No puedo entregarte.

¿Cómo?

Vete, Sátur.

No, amo. No, no.

Estoy haciendo lo que no debo, pero no puedo hacerlo.

Debe hacerlo.

Sátur, no puedo entregar a alguien de mi familia.

No, amo, no.

No.

Vete.

¡Vete!

Sátur, vete.

¡A partir de ahora, tu vida me da igual! ¡Vete!

Adiós.

Hernán, has vuelto.

Bonita manera de agradecérmelo.

Estaba a punto de salir de los terrenos de palacio...

Y no soportabas la idea de que estuviera en peligro.

Vamos, admítelo,

te preocupas por mí.

He recordado que me había olvidado decirte algo.

Ah, ¿y qué era?

Mi plan era buenísimo.

Un poco infantil, ¿no, Hernán?

Volver para decirme eso.

Sí, pero gracias a eso te he salvado la vida.

Coge tu capa,

el cardenal está esperando la cabeza del editor de la publicación.

¿No me irás a entregar?

Alguien tiene que explicárselo todo y no voy a ser yo.

Pero me matará.

Haberlo pensado antes.

¿Por qué no acusas a otro?

Porque sea quien sea, negará que ha sido él.

"¡Yo no he sido, yo no he sido!"

Todos dicen eso.

Si las autoridades encuentran la publicación

y la imprenta en su casa,

las súplicas no le servirán de nada.

No puedo hacerlo, Lucrecia.

No puedo entregar a un inocente.

¿Te das cuenta, Hernán?

Con tu fuerza y mi cabeza,

somos el hombre perfecto.

Lucrecia...

"Una vez conocí a un hombre que quería cambiar.

No era bueno ni malo, pero quería ser mejor.

Y lo intentó con todas sus fuerzas.

A veces, incluso,

en contra de sus propias creencias y de su propio instinto.

Pero no lo consiguió.

¿Cuál fue su error?

Puede que ninguno.

Puede que su único error consistiera en creer que podía conseguirlo,

que podía cambiar.

Un hombre que quiso lo imposible y se encontró con lo inevitable.

Sólo podía perder."

Han robado la corona real.

La Biblia lo dice: "Amaos los unos a los otros".

El rey ha convocado un consejo extraordinario

y os quiere allí.

Ha sido una gran noche.

Ya deben de haber descubierto que la corona ha desaparecido.

Pero nunca sabrán que la robamos nosotros.

Ellos son monstruos por fuera, pero yo lo soy por dentro.

Debo pagar.

Han visto a Sátur quitarse la vida, se ha tirado de un risco.

Te sentí muy cerca. Tu alcoba estaba por aquí, ¿no?

¡No voy a dejar que lo entierres, no se lo merece!

¡Es mi amigo, Cipri!

¡Suéltame!

Estaba devorando el cuerpo.

Pensamos que la gente que queremos va a estar siempre ahí, pero...

No puedo dejar su cuerpo ahí.

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