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Original subtitles

¿Qué daría por vivir eternamente?

(REY) No se puede vencer a la muerte.

Creedme, Majestad, se puede.

¡Lo que estáis haciendo es una atrocidad!

Debería haberte protegido.

Sé que sois actrices.

Y voy a daros una oportunidad en una obra muy especial.

"Estimado Hernán Mejías.

Éste es el trabajo que debe realizar."

¿Eres Nicolás?

¿Sátur?

He aquí el sueño perseguido por alquimistas durante siglos:

la piedra filosofal.

(DOLORIDO)

Sátur, ¿dónde has estado?

En una cruz. Que me han "crucificao".

Y no sólo a mí, amo, también al sucesor.

¿Te gustaría coser para la Reina?

Tengo que proteger a las dos hijas de un embajador.

Sus vidas dependen de mí.

¿Quién va a querer hacerles daño?

El duque de Bayona, enemigo a muerte de su padre.

¡No!

(ILUSIONISTA) La piedra filosofal... le devolverá la vida.

¡Amo! ¡Amo! (TOSE)

¡No respires!

Es un cubo perfecto.

Acabo de ver a una conocida

salir de la alcoba y no me venía el nombre a la cabeza.

La sorpresa fue para su madre cuando vio que venían dos.

Eran idénticas, como dos gotas de agua.

¿Qué haces aquí? ¡Vamos, vete!

No te dejaré.

¿Qué clase de mente crea un sitio así?

(VOZ HOMBRE) "Una mente superior a ti.

Me apresaron por tu culpa.

Pero no me ajusticiaron.

Mi destino fue peor que la muerte."

- ¿Ha muerto ya? - Monseñor sigue vivo.

Que redoblen la guardia en el Monte del Olvido.

¡Hernán!

Esas chicas no eran las hijas del embajador. Eran actrices.

Ya te buscas las amantes de dos en dos. Y además gemelas.

(SOLLOZA)

(Terremoto)

(Gritos de pánico)

(GRITA)

¡No te vuelvas a meter en mi vida!

(Terremoto)

Vete.

(REY) Todas las mañanas, cuando abra esa ventana,

querré ver con mis ojos

su cabeza clavada en aquella pica.

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

¡No!

(Relincho)

(Grito)

Cuando le bajé de la cruz estaba muerto.

(EXPIRA)

Pero luego volvió a la vida.

(VOZ HOMBRE) "Eres el héroe del pueblo.

Yo voy a masacrar a ese pueblo.

Y lo haré en tu nombre."

(Música alegre de danza)

¡Paula, mira, es el Águila Roja!

Paula.

¡Águila, Águila!

¡Águila Roja!

(Desenvaina)

(Relincho)

(Gritos de pánico)

¡¡Aah!!

¡Rápido!

(GRITA DESESPERADO)

(GRITO RONCO)

¡Ah!

(Caballo: se aleja)

¿Madre?

¿Madre?

(Llaman a la puerta)

Espera.

Buenos días. Perdón por la hora.

Soy Santiago Merino, vengo desde Castro Urdiales...

No estamos interesados en comprar nada.

Señor, yo no vengo a vender nada.

Verá, quisiera hablar con Saturno García.

- Me han dicho que vive aquí. - Sí, sí, le han dicho bien, pero...

¿Para qué le busca? ¿Le debe dinero?

No, hombre, por Dios. Ni mucho menos.

Oiga, entonces, ¿está Sátur o no está?

Ahora mismo no.

Perdón, para mí sería muy importante verle.

¿Va a tardar mucho en volver?

Probablemente un par de días.

Ya...

Pero... pase, por favor.

Si quiere esperarle, al final de la calle hay una posada.

Puede quedarse aquí. En un momento le preparamos un sitio donde dormir.

Hombre, por Dios, no quisiera abusar.

No es molestia. Alonso, enséñale dónde puede dormir.

Hijo, si eres tan amable... La bolsa.

Muchas gracias, de verdad.

No sabemos nada de él, Gonzalo.

A mí me huele que este tipo no dice toda la verdad. Esconde algo.

(ANCIANO) ¡Una matanza! ¡Una matanza en el río!

¡Una matanza! ¡Una matanza en el río!

¡Una matanza en el río! ¡Una matanza!

¡Dos familias enteras han muerto!

¿Qué ha pasado?

Todos han muerto, dos familias enteras.

¿Alguien ha visto algo? ¿Quién ha sido?

El Águila Roja.

(ALONSO-AL) ¿El Águila Roja? No puede ser.

Él siempre está con el pueblo, siempre nos ha protegido.

Perdone, caballero, ¿qué ha pasado?

(CIPRI-CP) ¿Dónde ha sido? Díganos.

(HOMBRE) Había una boda y estaba todo el mundo...

(CP) Cuéntenos.

Es para ti.

¿Quién te lo ha dado?

Estaba en la puerta de mi casa.

(ANCIANO) ...un montón de cadáveres. Dos familias enteras han muerto.

Creo que estaban Consuelo y Segismundo, su marido.

Estaban los dos allí. Creo que han muerto los dos.

No lo sé.

Se lo han contando, pero yo creo que es verdad, porque había...

- Yo qué se... - ¿Ha avisado alguien a la guardia?

(VOZ HOMBRE) "Me he tenido que esforzar

para arrancarles las vísceras,

sobre todo a los que seguían con vida.

Espero que te guste el regalo.

Te espero en el Bosque del Norte."

No es suficiente.

Pero, señora, si es más grande que Vd.

Es mi cumpleaños y quiero una tarta majestuosa.

Que la tiren y hagan otra.

No nos va a dar tiempo, la fiesta es hoy.

Nos hemos pasado toda la noche para hacer ésta.

¿Ves que eso me interese? No, ¿verdad?

Tírala. Y esta vez que sea de merengue.

Si dijo de nata.

Pues he cambiado de opinión.

Y otra cuestión, señora:

¿En la tarta quiere poner los mismos años del año pasado, el anterior...?

No, este año cumpliré uno más.

De vez en cuando hay que dar una cucharadita de verdad

para después poder ofrecer tres jarras de mentira.

¿Adónde vas tan distinguido?

Adonde vaya o lo que haga a ti no te importa.

Me has hecho llamar, ¿qué quieres?

¿No te acuerdas de qué día es hoy?

Sí, un día cualquiera.

Pues en este día cualquiera estás invitado a mi cumpleaños.

Podrías habértelo ahorrado.

No pensaba asistir.

Y otros años era el primero en darle su regalo...

¡¿Algún día te callarás?!

¿Y esa cara? ¿Qué ocurre?

¿Quién es usted? ¿Quién le ha dejado entrar?

Nadie puede escapar a su destino. Nadie.

(TENSA) ¿Qué dice?

(CON VOZ MISTERIOSA) Cuando el reloj marque las 5,

en este lugar

la fatalidad se cernirá sobre usted.

¡Ay, Dios santo y bendito!

¡Vieja chiflada!

¿Quién se ha creído para maldecirme?

Nadie puede escapar a su destino.

¡Nadie!

Guardia... ¡Guardias!

(Jarrón roto)

¡Ay, por Dios, señora!

"Me he tenido que esforzar para arrancarles..."

"Espero que te guste el regalo. Te espero en el Bosque del Norte."

Ahí estaré,

pero no pienso irme hasta enterrarte.

Perdón... si le molesto.

Quería agradecerle su hospitalidad.

No, no es necesario. Si no le importa, estoy ocupado.

Sí, le dejo solo.

Claro, todavía estará asumiendo lo que ha pasado esta mañana.

Algo así afecta a cualquiera.

Sí, sí, es natural.

Pero perdone mi intromisión, creo que a Vd. le ha afectado más.

¿Qué quiere decir?

A lo mejor es mucho hilar, ¿no? Pero entre lo afectado que está

y la caja que le acaban de entregar...

¿Qué caja?

No he podido evitar el ver cómo se la daban.

(ANCIANO) No lo sé, porque yo...

Lo que me han entregado no es de su incumbencia.

Disculpe si le hago tantas preguntas.

Es un viejo defecto que tengo por mi profesión.

En Castro Urdiales era el máximo representante de la ley, ¿sabe?

Representante de la ley...

Entonces, estará acostumbrado a imponer su voluntad en todo momento.

Cuando un hombre se casa, pierde la esperanza de hacerlo.

Si me disculpa...

"El Cantar de Mío Cid".

Bonito libro.

Es usted un hombre afortunado.

Hay ediciones que no llegan a provincias.

- Ya tiene el catre preparado. - Gracias.

Gonzalo.

Cipri, dile a mi hijo

que se acerque a la escuela y diga que hoy no va haber clase.

Tengo... algo que hacer.

Oh, ése lo envían de la misma Francia. Monsieur "Dudu".

"Dubois", Marta, "Dubois".

(SUSPIRA) Madera, tela...

¿Pero es que nadie regala ya joyas?

Señora, hay otro regalo fuera.

Es... No sé cómo explicarlo,

distinto, como... especial.

¿Especial, distinto? ¿Por qué no me lo habéis traído?

Es que no sabíamos qué hacer con él.

¿Pero qué es? Quiero verlo. Vamos.

Sí.

Antes ha desplegado la cola como si fuera un abanico

y ha montado una en la cocina...

¿Y qué hago yo con esto?

Bueno, a mi modo de ver, señora...

Esto lo deja en el jardín y... le da un punto de distinción.

¡Qué sabrás tú de distinción, cateta!

Ve a ocuparte de los canapés para la cena. Venga, vamos.

¿Están ya las candelas en el jardín?

No, señora.

¡Si no llegamos a tiempo, te comes el pavo crudo!

Señora...

He dado orden de suspender todos los preparativos de su fiesta.

¿Cómo? ¿Qué has dicho?

Señora, esa maldición se va a cumplir.

Debe usted irse lejos, no celebrar esa fiesta.

¿Pero qué has hecho? ¡¿Cómo te has atrevido?!

Señora,

esa anciana dijo que en este palacio, a las 5 de la tarde,

la fatalidad se cerniría sobre usted.

Tiene que irse lejos, hágame caso.

¿Pero quién piensas que soy?

¡Yo no doy crédito a esas supersticiones de la chusma!

Señora...

Que al cabrero le echaron una maldición y acabó despeñándose.

¡Esas cosas ocurren!

Nadie, ¿me oyes?

Nadie va a estropear mi fiesta.

¡Así que ya puedes bajar ese tonito y seguir con los preparativos!

¡Vamos!

Señora, el señor comisario..., digo, don Hernán,

ha dejado esto para usted.

(ENTUSIASMADA)

(ALEGRE) Ay...

"Esta arena es el último regalo que te voy a hacer.

Hoy parto para el desierto de Argel."

(LEE) "Voy a ser capataz de una misión allí.

Que pases un feliz cumpleaños...

éste...

y el resto que tengas en tu vida."

No...

No...

(JADEA)

- Alonso, ayúdame a... - Cipri...

Cipri...

¡¿Por qué?! Pero... (LLORA)

¡Dios!

Pero... ¿Quién ha hecho esto?

¡Dios!

¡Debí haberte matado cuando tuve la ocasión!

(INTENTA DECIR ALGO)

(VOZ HOMBRE) "¿Creías que iba a ser tan fácil, héroe?"

¡¿Dónde estás?!

¡¿Dónde estás?!

¿Dónde estás?

¿Qué hace aquí?

Tengo que decirle algo.

¿Cómo me ha encontrado?

¿La ha cogido de mi alcoba?

Hay momentos en que los formalismos y las normas de cortesía

son lo de menos.

¿Qué quiere decir?

Debe volver.

¿Por qué?

En... la escuela...

Su escuela.

¿Qué ha pasado?

¿Qué ha pasado?

(MURMURA REZO EN LATÍN)

No quisiera perturbarle, pero...

si puede darse un poco más de prisa en lo de bendecir...

No quiero este vestido, tiene poco escote.

¿De qué me sirve tener los pechos que tengo si no los muestro?

¿Qué ocurre aquí?

Señora, yo...

Usted, fuera. ¡Suelta!

Era solo un poquito de agua bendita.

¿Qué pretendes?

¿Que todos sepan que la marquesa de Santillana está maldita?

¿A quién más se lo has dicho?

A nadie, señora.

Como llegue a oídos de la corte, seré una apestada.

Nadie querrá venir a mi palacio ni osarán mirarme a la cara.

(Pasos)

Ay, Hernán...

Por fin has vuelto.

Vamos a hablar de ese aire que te ha entrado con marcharte.

Precisamente de eso venía a hablarte.

Bien, sabía que entrarías en razón.

Irene no viene conmigo. Se queda aquí, en palacio.

¿Y a mí qué me importa Irene?

¿Ocurre algo conmigo?

He aceptado un cargo en Argel.

Te quedas aquí, no me acompañas.

Hernán, vamos a hablar de lo que nos incumbe y no de ésta.

No tengo nada más que hablar.

Es todo lo que te quería decir.

Parece que tendremos que seguir viéndonos.

Señora, disculpe, ¿cómo quiere los adornos de la tarta?

(SUSPIRA RESIGNADA)

Vaya humor tiene para ser su cumpleaños.

Será que a cierta edad ver pasar los años no es motivo de felicidad.

¡Ay, la manilla!

Se me ha movido un poco.

¿Recuerdas qué hora era?

Sí... No... Ay, déjeme pensar.

La... una y algo.

(Tictac reloj)

Solucionado.

Mejor vete a casa, Gonzalo.

Gonzalo...

Vete,

ya lo limpio yo.

Voy a por más agua.

(Campana: tañe a funeral)

(VOZ HOMBRE) "Si hubieras visto

sus caras de felicidad al ver llegar al Águila Roja...

Qué sonrisas, qué alegría

y qué gritos de terror al descubrir lo que les esperaba."

(GRITA ENFURECIDO)

(LLORA)

(LLORANDO) Los ha matado, padre.

Los ha matado.

Nunca tendría que haber existido. Nunca.

Hijo,

quizá haya una otra explicación.

No.

No hay nadie bueno.

Si le quedaba algo de niño, lo acaba de perder.

Sé perfectamente...

¿Qué implicación tiene usted en todo esto?

No tengo ninguna relación con esto.

Escúcheme.

Puedo tener cara de idiota, pero no lo soy. ¡Quiero ayudarle, hostias!

Dos mentes piensan más que una.

Déjeme en paz.

Si su hijo piensa que no hay nadie bueno,

dudo mucho que él pueda llegar a serlo.

Si tienes algo que ver en esto, puedes cambiarlo.

Sígame.

¡Cojones! ¡Madre del amor hermoso!

Con razón se daba esos aires Sátur en sus cartas.

Vaya... Y siendo sólo un criado.

Es el único que sabe quién soy.

Pues...

ha elegido usted bien, caballero.

Sátur preferiría morir antes que traicionar a un amigo.

Sólo me decía una cosa de usted... Qué bonita.

Y es que... era muy importante.

Ahora... comprendo por qué.

Usted también debe guardar el secreto.

Si alguien descubriera esto...

Yo no pienso ponerle en peligro. Estoy para ayudarle,

no para que le maten. Con permiso.

Había oído hablar de estos cacharros... ¡Coño!

Pero nunca había tenido uno en mis manos.

Estuve durante muchos años en China.

¿En China? (LE HABLA EN CHINO)

¿Sabe chino?

No.

Pero llegó un matrimonio a la aldea, empezaron a vender pan muy barato y

algo aprendí: "Gracias por el pan".

Pero, bueno, caballero, esto no es lo que ahora nos atañe.

Dígame, ¿cómo lo ve?

La verdad es que yo lo veo jodido, muy jodido.

Este malnacido

lleva preparando esto desde hace tiempo.

Tengo que encontrarlo. Pero ni siquiera sé por dónde empezar.

¿Me permite un consejo?

Hay momentos en los que los formalismos son lo de menos.

Donde está el hombre, siempre hay miseria y dolor.

No entiendo en qué puede ayudarme esto.

Me acaba de recordar usted a mi difunta esposa. Siempre me decía:

"Santiago, abrevia; Santiago abrevia".

Le dije en una ocasión: "Al ratón

no se le caza esperándole con el sacudidor en la puerta.

Es más rápido y no sabemos cuándo va a actuar.

Hay que ir a su guarida y sacarlo".

No puedo ir a su escondite porque no sé nada de él.

Sólo que estuvo preso.

Escuche. Cuando no sabemos cómo seguir la investigación,

hay que volver al origen.

¡No tengo tiempo! ¡Y va a volver a matar!

A veces hay que perder el tiempo para después ganarlo.

¿Y dice usted que estuvo preso?

En una prisión secreta, en la montaña.

Hay que encontrarla.

- Señora. - Felicidades.

Gracias.

Muchas felicidades.

Felicidades, Lucrecia.

Muchas gracias, muchas gracias. Gracias, muchas gracias.

Queridos, recordad que más tarde en los jardines

se lanzarán cometas y palomas al vuelo

para dar paso a la esplendorosa piñata.

Y al caer la noche tendremos una... (SUSURRANDO) mascarada.

Así podremos dar rienda suelta a nuestra imaginación

y jugar a quien no somos.

Por favor.

Dicen los mozos que no caben los carruajes y que no saben qué hacer.

¿Y qué quieren que haga yo? Diles que los lleven a la era.

Vale.

Señor.

Madre.

Feliz cumpleaños.

¿No lo vas a abrir?

Sí.

(SUSPIRA)

(IMPRESIONADA)

Hice que un joyero de Alcalá lo forjara para ti.

He ido yo personalmente para que llegara intacto.

(DELEITADA)

Lo afortunada que será la mujer que te despose.

Aunque el mérito realmente es mío.

Te ha educado la mejor.

(Risas)

Ya hablaremos de cuánto te has gastado en esto.

Lourdes.

Gracias.

(ANCIANA) "Cuando el reloj marque las 5,

en este lugar

la fatalidad se cernirá sobre usted."

La tengo, la tengo. Sé dónde está esa prisión.

La mar. Pero... si es el mismo.

Yo también he encontrado lo que estábamos buscando.

Dicen que podría estar en esta ladera.

Si ese asesino ha estado allí, quizá encontremos algo que nos lleve a él.

Pero hay una cosa que no entiendo.

¿Por qué una prisión en la montaña? No lo veo práctico.

Preso arriba, preso abajo...

Son unas antiguas mazmorras medievales.

Y el traslado no les importa.

El preso que entra no sobrevive a las torturas.

¡Hay que joderse! No lo había pensado.

Pero hay gente que dedica su tiempo a eso,

a poner su imaginación al servicio del dolor.

En ese edificio prueban con los presos las máquinas de tortura.

Y sólo para saber hasta dónde llega la resistencia humana.

Perdón, ¿va a desnudarse?

Deje que salga, no hay confianza.

Voy a ponerme el traje.

No, no debería ponerse el traje de Águila Roja.

Tiene a toda la guardia detrás

y ahora el pueblo quiere asesinarle.

Tiene razón.

Muchas gracias, me ha ayudado mucho.

No, no. ¿Qué pretende?

¿Dejarme ahora en el puerto

como una mujer que está esperando a su marido?

Voy a ir con usted.

No, es peligroso.

Pues claro que es peligroso, por eso voy a ir.

¿Está seguro?

Mira, hijo, desde que me retiré me aburro mucho.

Y el que le ha hecho eso a esas criaturas

tiene que pagar por ello.

Pero dígame una cosa, ¿cómo pretende entrar? Porque...

muy accesible no parece.

Eso déjemelo a mí.

Si él ha conseguido salir de allí,

nosotros vamos a poder entrar.

Marquesa.

Este vino es estupendo.

(Campanadas reloj)

¿Lo ves?

Tonterías de la chusma.

Catalina.

- ¿Qué? - Ha venido Cipri.

Dice que en cuanto puedas, bajes.

- ¿Pero te ha dicho lo que pasa? - No, pero venía muy triste.

Me quedo yo.

(SUSPIRA)

Queridos...

Vais a probar la tarta más deliciosa

de todo el reino.

Os lameréis los dedos de placer.

¿Otra vez? Pero si ya han sonado las 5.

¡Avisad a un médico! ¡Rápido! ¡Rápido!

¡Madre!

(ARCADAS)

(HOMBRE) ¡Que hagan algo!

Respira, respira.

Respira.

Madre...

Yo.

Lucrecia.

Lucrecia.

(Gritos de tortura)

Si llego a saber que éste es el procedimiento,

me habría dejado el sombrero en casa.

Debemos darnos prisa, el ruido habrá alertado a los guardias.

¡La madre que lo parió!

Éste es el despacho del alcaide de la prisión.

Dicen que es un sádico.

No sé quién es peor: el que es castigado por matar a alguien

o el que castiga al asesino de esta manera.

Aquí tenemos todo el registro de los reclusos de la prisión.

El problema es que no sabemos cuál de ellos es el que buscamos.

Esto parece un registro, puede ayudarnos.

(LEE) "Recluso 23: aguanta seis minutos

sin perder el conocimiento metido en aceite hirviendo.

Prueba satisfactoria."

¡Pero qué hijo de puta!

"Recluso 413: dos días con el vientre abierto en canal.

No pierde el conocimiento hasta el final. Prueba satisfactoria."

Qué bestia.

Descansen en paz.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

(LLORA)

¿Y Gonzalo? ¿No...?

- No habrá sido capaz de venir. - Ya.

Pobre.

Primero fue su madre y ahora sus amigos.

Voy con él.

Ya descansan en paz, Alonso.

Ya nadie les volverá a hacer daño.

Ay, Cipri.

Y pensar que mi Murillo podría haber estado en la escuela.

Ahora estaría ahí. (LLORA)

(MARGARITA) Ahora lloras por lo que han sido.

Pero luego te darás cuenta de que...

de que no se han ido.

Y sonreirás por lo que siguen siendo para ti.

Están muertos.

Y eso no lo va a cambiar nada.

¡Han visto a Águila Roja junto al camino de la mina!

Vamos a matarlo.

- Catalina, ¿dónde vas? - Con los demás.

Catalina, deja que la justicia se encargue de él.

Para los que están bajo tierra no va haber justicia.

Si fueras madre, lo entenderías.

"Recluso 102:

pierde el conocimiento tras desmembrarlo por completo,

pero lo recupera para morir a los cuatro días.

Nota: distanciar más cada extracción."

"Recluso 606:

huido."

Pues tiene que ser él.

Aquí está.

Vivía en la calle Madera.

¡Arreando!

Vamos.

Ah, que vamos a hacerlo otra vez.

Sí, usted primero.

No, no, por favor, déjese de formalismos. Pase usted.

No, no. Insisto.

Bien, esperemos que no se me salgan los calzones esta vez.

Vamos.

(HOMBRE) ¡Quietos!

¡Váyase! ¡Váyase!

¡Váyase!

Ya está muerto.

¿Pero qué te han hecho? ¿Qué te han hecho?

¡Lo mismo que él a nuestros hijos!

¡Él es el Águila Roja, éste es su embozo!

¡No, trabaja en la mina! ¡Era para la mina!

¡Lo habéis matado!

¡Lo habéis matado!

¡Él no ha hecho nada!

No era él.

Pero si es que sonaron las 5 y se puso del color de...

de esas berenjenas.

Lo que empezó siendo un cumpleaños, terminó casi en funeral.

Si la viera ahí, sin poder... respirar.

¡Ay, qué angustia!

Claro, con esa manía que tiene de meterse todo en la boca...

Vamos, todas pensamos lo mismo:

el susto lo tenía bien merecido.

Señora, ¿puedo servirle en algo?

¿Dónde está la que hizo la tarta?

(CON MIEDO) Se... Se ha ido. Se ha despedido.

Mmm. Así que es lista.

Pues yo lo soy más.

Si no paga ella, lo hará su familia.

Y el reloj, ¿quién lo adelantó?

Deberías estar en la cama.

Estoy bien. Por cierto,

gracias por salvarme la vida.

No me las des a mí, no fui yo.

¿No fuiste tú? ¿Entonces quién fue?

El comisario.

Si no es por él, ahora estarías muerta.

Sí, porque ninguno de tus amigos se prestó a ayudarte.

La condesa de Úbeda hasta se desmayó.

¡Calla!

¿Dónde está? Quiero darle las gracias.

Tendrá que ser por carta. Se ha ido.

¿Hace mucho que partió?

Pero, madre, ¿dónde vas así?

Dios mío...

¿No estará pensando en subirse?

No, está demasiado alto.

Sería una muerte segura.

Sin armas no podemos enfrentarnos a los guardias que nos custodian.

El Señor podía habernos provisto de alas

a la hora del reparto.

Estamos jodidos, ¿eh? Pero bien jodidos.

Aunque, claro, todavía se puede estar peor.

Gonzalo...

Debería haberse ido sin mí.

Nunca dejo a nadie atrás.

¡Coño! Perdón, ¿eh? No he podido evitarlo.

Tenga cuidado, podría hacerse daño.

¿Con esto? ¿Pero cómo?

Hay varios sitios donde puede meterse.

Cojones...

(HOMBRE GRITA)

Hay que escapar de aquí. Mientras yo esté aquí dentro,

el que está fuera dará el siguiente paso.

Tiene razón.

Pero verás, hijo, cuando no puede mover ficha,

lo mejor es esperar a que lo haga el adversario.

Así que tome asiento.

Es curioso, pero esto me recuerda

cuando conocí a Sátur,

sólo que con una reja de por medio:

él de reo y yo de guardia.

¿Lo detuvo?

Sí, por ladrón.

Pero luego, mientras esperaba la sentencia en el calabozo,

hablando y hablando,

al final terminó salvando mi matrimonio.

¡Sáquenos de aquí, no somos reos!

Han tenido el detalle de venir hasta aquí

y van a ser tratados como el resto.

(Campana)

¿Aún no estáis preparadas?

¿Preparadas? ¿Para qué? Si todavía no es hora del Ángelus.

Nos vamos a la catedral de Toledo.

Unas novicias como tú se van a hacer monjas.

Mañana es su ordenación.

Eh...

Pues... lo... siento mucho, madre, es que tengo mucho trabajo aquí.

Margarita, vas a ser monja.

He decidido que el domingo te ordenes.

¿Este domingo? Pero si... si quedan tres días.

Por ese motivo tienes que venir.

Tiene razón, madre, termino esto y enseguida voy con ustedes.

¡Ah!

(ADRIÁN) Deberías dedicarte al huerto. Es menos peligroso.

(SORPRENDIDA) Pero...

Pero... ¿Qué hace usted aquí?

La última vez no estaba en las mejores condiciones

y no quería que te quedases con ese recuerdo.

Pues...

¿Y cómo huyó? Si yo pensaba que no volvería a verle.

Me iba a marchar, pero cuando...

me estaba yendo, me acordé que olvidaba algo.

Su Biblia. Su Biblia está en su...

Perdóname.

Perdóname. Perdóname, de verdad.

Que es que esto tenía que ser al final...

y no tenía que ser así. Perdona.

Eh...

Margarita, que no, que yo sólo venía a decirte que ya...

no soy monseñor.

- Eh... ¿Cómo? ¿Qué ya no es cura? - No.

No, no. Me voy a las Indias

a ayudar a las familias más necesitadas.

Pues sí ha empezado por el final, sí.

Con todo lo que tenía que contarme...

(SUSPIRA)

Quería decirte algo más.

Que te quiero.

Si quieres venir conmigo, te estaré esperando en la Posada del León.

Partiré en una semana.

¡Por Dios, levántese!

¡Tenemos que salir de aquí como sea!

Como usted ha dicho antes,

hay cosas contra las que es mejor no malgastar fuerzas.

Sí, lo he dicho, es una gilipollez. ¡Yo digo muchas gilipolleces!

Me voy a entregar yo a ése sádico, que haga conmigo lo que quiera.

Así usted queda libre.

Mi vida no vale más que la suya.

No, yo ya he vivido todo lo que tenía que vivir.

¡Usted no puede morir aquí!

(Puerta abriéndose)

Escuche, toda mi vida he sido representante de la ley

y éste no es el procedimiento.

No sabemos por qué estamos aquí. ¡Ni siquiera hemos sido juzgados!

Aquí las normas son otras y las decido yo.

¡Santo Dios bendito!

¡¿Pero qué es eso?!

No se impaciente. Ahora lo verá y tendrá el honor de probarlo.

¿Pero qué hacen? ¿Meten aquí a la gente y la abrasan?

Ésa es la idea, sí.

Y que los alaridos de la persona que esté aquí dentro

puedan salir por estos orificios como si fueran bufidos de un toro.

¿A qué espera? Empiece cuanto antes. ¡Conmigo!

¡¿Pero cómo que cuanto antes?! ¡¿Cómo que "conmigo"?!

- Métame a mi primero, por favor. - ¡Agarradlos!

¡Deje que las cosas sigan su camino!

(SANTIAGO) ¡Empiece...!

¿A qué espera? De la orden.

Como quiera. A mí me da lo mismo tanto uno como el otro.

Al final todos lloráis igual ante el dolor. ¡Vamos!

¡No, empiece conmigo, por favor!

¡Gonzalo, Gonzalo!

Gonzalo...

¡Sacadlo de ahí!

Haremos noche en el convento de las concepcionistas franciscanas

y mañana al amanecer seguiremos camino a Toledo.

¿Puedes cogerme las riendas un momento?

- Margarita, ¿me estás oyendo? - ¿Qué decía, madre?

Que si me puedes coger las riendas un momento.

- ¿Algún problema, hija? - Eh... No, no, está todo bien.

¡Hernán!

¡Hernán!

¡Hernán!

Vas poco apropiada para cabalgar, ¿no crees?

No he venido a hablar de mi indumentaria.

¿Qué quieres?

Darte...

Darte las gracias por haberme salvado.

Muy bien, pues ya lo has hecho. Si me permites, he de irme.

¡No!

No te vas a ir.

No quiero vivir con ese cargo de conciencia.

Cuando me levante cada mañana,

quiero pensar en qué vestido ponerme

y no dónde estarás.

Eres la mujer más egoísta, egocéntrica y frívola

que haya habido jamás en la tierra.

Bien, entonces te quedas, ¿no?

Mírame a los labios. Se acabó.

Te he cuidado, ayudado, he matado por ti. ¿Y qué he recibido a cambio?

Nada.

Como comprenderás, me importa una mierda lo que sientas.

Si te quedas, le diré a Nuño que eres su padre.

¿Ahora?

Que ni siquiera se atreve a mirarme de la vergüenza que siente.

(Galope)

Hernán.

¡Hernán!

(Relincho)

¡Lucrecia!

¡Lucrecia!

(GRITA)

(SANTIAGO) Por Dios, se lo suplico. Por Dios, sáquele de ahí.

¡Sáquele de ahí, por Dios!

(Golpes)

(GRITA MÁS FUERTE)

Gonzalo... No puede ser. ¡No puede ser!

(Silencio)

Vaya, ha durado muy poco. Sacadlo.

¡Su madre se arrepentiría de haberle parido si viera esto!

¡Doña Irene!

Doña Irene, se le olvidaba un detallito.

Gracias, Marta.

- Se me ha olvidado el collar. - Señora, Vd. no necesita joyas.

En el baile a los caballeros les va a atrapar su belleza.

Seguro que todas las damas estarán despampanantes.

¿Crees que estoy bien? ¿El vestido es adecuado?

Es que es mi primer baile, Marta.

No se preocupe, he servido en más de 50 bailes.

Estará por encima de las otras damas.

¿Vas a una fiesta?

¿Puedo acompañarte?

No.

Si voy sola me será más fácil conocer a gente.

¿A qué fiesta vas?

Al baile de los condes de Marzá.

Qué casualidad, yo también estoy invitado.

Pues que te lo pases muy bien.

Espero que me reserves un baile.

No creo que tenga ningún hueco.

Irene, tú estás libre y yo también.

Sabes perfectamente que no vas a divertirte con nadie como conmigo.

- ¡Madre! - ¿Qué ha pasado?

(SANTIAGO) Podía haberme avisado de su plan,

porque tiempo y espacio ha habido para ello.

Sabía que les cogería desprevenidos.

Un enemigo muerto no es un enemigo.

¿Y si llega a salir mal?

Ahora estaría usted recocido, como un lacón.

A lo mejor ya no vive aquí.

No, hay comida reciente aquí.

¡Virgen Santísima! ¡Pero cuánta mierda hay aquí!

¿Qué es esto?

"Águila Roja salva a un hombre de la horca."

"El héroe del pueblo rescata a una familia de un incendio."

"Águila Roja ayuda a una madre viuda."

Pues está claro:

o hay otro obsesionado con usted

o estamos en casa del asesino.

Huele a quemado, ¿no?

Sí.

¿Y esto?

Coño, una iglesia.

Esta construcción la he visto antes.

Es de la catedral de Toledo.

Pero, ¿por qué habrá hecho una maqueta?

Es lo que tienen los perturbados:

destrezas que otros no.

Yo conocí uno una vez. Pero, oiga,

¿por qué hacer este trabajo de chinos para luego quemarlo?

¿Qué pasa? ¿Ha encontrado algo?

¿Ha dado con la clave?

(ATÓNITO) Antorchas...

Mañana hay una ordenación en esa catedral,

miles de personas acudirán a verlo.

¡Pero qué hijo de la gran puta!

Los va a quemar a todos.

¡Hijo de la gran puta!

Conozco esa mirada.

Si va a enfrentarse así a él, está cometiendo un error.

¿Un error? ¿Cree que no puedo ganar?

Para usted esto es algo personal. Quiere resarcir a cada padre

del dolor que ha causado ese bastardo, ¿eh?

¿Qué hay de malo en eso?

Escuche, Gonzalo: hace algunos años, en mi aldea,

hubo un asesinato.

Se me escapó el asesino

porque la ira no me dejó hacer bien mi trabajo.

¿Y a qué se debió tanta ira?

Era... mi mujer.

Me la mataron.

He de irme.

Tenga, he traído las estrellas ésas que tan...

¡Qué manos de manteca! Bajo a por ellas.

No se preocupe, lo haré yo antes.

Bien.

¡¿Pero qué hace?!

¿Qué...?

(AL) ¡No te muevas! ¡Mataste a mis amigos!

(SOLLOZA)

¡Creía en ti!

Creía en ti...

(FALSEA LA VOZ) No soy quien piensas.

No.

¡Eres un asesino!

¡Y vas a pagar por lo que has hecho!

Sigue creyendo en mí.

Debo irme.

¡Guardia!

¡Guardia!

(GRITA DOLORIDO)

¡Han matado al Águila Roja!

(MÉDICO) Ha tenido un varón.

Ya puede envejecer tranquilo, tendrá siempre quien le cuide.

- ¡Está vivo! ¡Que no escape! - ¡Atrapadlo!

¿Cómo está?

Lleva mucho tiempo así. ¿Por qué no despierta?

Siempre he sido de las que se le pegan las sábanas.

¿Estás bien, madre?

Podría estar peor.

Es la perfecta culminación

para el día de mi cumpleaños.

Tengo sed.

No puedo moverme.

No puedo moverme.

¿Qué me pasa?

Haga algo, doctor.

Descúbrale las piernas.

Sí, doctor, como ordene.

Dígame si lo siente.

¿Lo nota?

No.

¿Y aquí?

Tampoco.

Ayúdenme a darle la vuelta.

¿Y aquí?

¿Dígame de una vez qué sucede?

Tiene la espalda dañada, no siente nada de cuello para abajo.

¿Qué?

Haga algo, doctor. Usted es el médico.

(RESPIRA NERVIOSA)

(ESFUERZO)

Siéntese, haga el favor.

No.

Escuche, no me gustaría enfrentarme a usted.

Pero si me obliga, lo haré. No va a pegar a un anciano.

Por favor...

Ese asesino no puede quemar la catedral.

Creo que está usted perdiendo la perspectiva.

No sé si se ha fijado, pero está hecho una completa mierda.

Ya sé cómo estoy.

Entonces, ¿por qué no buscamos una alternativa?

¡Porque sólo yo puedo matarlo!

Fíjese en el reguero de sangre que ha dejado.

Si se enfrenta a él, le va a destrozar. ¡Le va a destrozar!

Mire la parte buena. Si me mata, por fin se detendrá.

¡Aquí no se va a morir ni Dios!

No...

(Relincho)

Espero que ya conozcas Toledo,

porque vas a tener que pasar por encima de mi cadáver

para llegar hasta allí.

(RISA MALVADA)

(SANTIAGO) ¡Santo Dios! Creí que le había matado.

(JADEA)

¿No quiere verle la cara?

El rostro del mal siempre es el mismo.

No quiero.

Señora, por Dios, tiene que comer. Venga, haga un esfuerzo.

¡He dicho que no quiero!

Deberías estar camino de Argel.

No voy a irme.

Si no vas, perderás tu trabajo.

(RECALCANDO) No... voy... a irme.

Gracias.

Cenaré aquí contigo esta noche.

(COMPLACIDA)

(SUSPIRA SATISFECHA)

(Canción: "Me in the mirror")

¿Ahora qué, padre?

Seguiremos adelante, hijo.

Seguiremos adelante.

No debí disparar al Águila Roja.

Nunca dejes de confiar en el ser humano.

(Continúa canción)

(SANTIAGO) "Mi buen amigo, Gonzalo,

no puedo esperar más a Sátur. El tiempo se me echa encima.

Me han dado poco de vida

y en estas cosas que tiene el hombre cuando la muerte le acecha,

he decidido emprender un viaje para despedirme

de todos los que nunca se fueron de mi recuerdo."

(Canción: continúa)

"Lo que no esperaba es que en ese camino encontrara

la experiencia más increíble de mi vida.

Me muero, pero nunca he estado más vivo.

Gracias por darme este regalo. ¡Gracias!

La vida es muy jodida, pero, ¡qué cojones!,

merece la pena."

(Canción: acaba)

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