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Zulu
Con el tiempo,
cada momento que vivo,
lo hago por cada momento contigo.
MOMENTO A MOMENTO
Para verte, tocarte, para imaginar que éste será
el momento en que un sueño se hace realidad.
Por poco un día normal
se convierte en aventura.
Una dulce aventura
que nunca conocí.
Y la vida será un arco iris
mientras aprendo el secreto
del milagro que el amor puede hacer
de todos los momentos contigo.
¡Daphne! ¡Daphne!
¿Qué te pasa?
-¡Tienes que ayudarme! -¡Entra! ¡Entra!
¿Qué ha sucedido?
Kay, ¿qué?
¿Qué pasa?
En la cocina...
Está muerto.
Debería ser yo.
¿Es quien me imagino?
Sí.
Vamos. Bébetelo.
Vamos.
Ahora, cuéntame.
¿Qué quieres que te diga?
-Ya está hecho. -Vamos, tienes que tranquilizarte.
Pues habrá que hacerle frente.
¿Qué ha pasado?
¿Recuerdas...?
Hace una semana o 10 días, no lo sé.
Louise se iba de vacaciones.
Sí.
Era un sábado. Timmy no tenía colegio.
La acompañamos hasta el autobús...
que salía del muelle.
-Adiós, Louise. Buenas vacaciones. -Gracias, señora.
¡Adiós, Timmy!
Pórtate bien.
Sí, lo haré.
-Buenos días. -Buenos días.
-¿Tiene rosas bonitas? -Sí, señora. Aquí.
Ya te dije lo que haría el alférez al pisar tierra.
El Picasso de la sexta flota.
Nos vamos al casino. ¿Vienes con nosotros?
No. Picasso ahorra su dinero.
Pues ahí te quedas, pintamonas.
-¡Hola, marinero! -¡Hola!
Yo también soy americano.
¿Sí? ¿Cuál es tu barco?
El Rayo, ¿y el tuyo?
-El portaaviones. -Eres piloto, ¿eh?
-Mecánico. -¿Qué estás dibujando?
Ahora, aquella torre de estilo medieval.
-En la ciudad vieja. -¿Y por qué no te acercas más?
Lo haré pero no es fácil encontrar un taxi.
Si quieres subir allí, te llevaremos.
-¿Quienes? -Mi mamá y yo.
Vamos, Timmy.
Ya has dado bastante la lata a este señor.
-Perdone si... -Es mecánico en el portaaviones.
Quiere pintar de cerca la torre vieja.
No encuentra un taxi y le dije que le llevaríamos.
Su hijo es muy amable, señora.
No quiero molestarla. Ya buscaré otro medio de...
En absoluto. Me encantaría.
Primero dejaremos a Timmy en casa. Le espera un amigo.
Luego le llevaré a usted. Está muy cerca de allí.
Será el paseo más agradable de mi vida.
-¿Está segura? -Pues claro. El coche es ése.
Soy Kay Stanton. Señora de Neil Stanton.
Mark Dominic, alférez.
Encantada, señor Dominic. ¿Nos vamos?
-Vamos, Timmy. -Voy a ayudarle, mamá.
No han venido aún.
Tendremos que esperar por el autobús del colegio.
-¿Quiere pasar? -Bueno.
Son graciosos los nombres de estas villas francesas.
-Eso quiere decir gallos. -Me lo había figurado.
El de al lado es aún más extravagante.
-Le lit d'un Ange. -Es decir, El lecho de...
Eso es. El lecho de un ángel.
Será una casa muy tranquila.
Bueno...
Coge la chaqueta, Timmy. Va a refrescar.
Sí, mamá.
Me gusta. Es muy bonita.
Una auténtica granja provenzal del siglo 16.
Construida más o menos en 1950.
¿Cómo lo sabe?
He estudiado arquitectura.
Buenos días, señora, señor. ¿Dónde está Timmy?
Buenos días, Pierre. ¡Timmy!
Pierre está aquí.
Hola, Pierre. Estoy listo. Un momento.
Date prisa, es muy tarde. Nos esperan.
No quiero que lo lleves.
Deja que Julius venga con nosotros. Necesita hacer ejercicio.
Hasta la vista, marinero. Espero verle otro día.
Eso espero, Timmy.
-Adiós, mamá. -Pasadlo bien.
¡Sí!
¡Vamos a descubrir rocas!
¡Adiós!
La madre de Pierre dirige el colegio de Timmy.
-Se han hecho muy buenos amigos. -¿Quién es Julius?
Un pequeño, verde y muy desgraciado lagarto.
-¿Lo han amaestrado? -Yo desistí.
Voy a ponerlas en agua y nos iremos.
De acuerdo.
¡Vaya!
-¡Hola! -Hola.
¿Dónde está Kay?
¿La Sra. Stanton? Arreglando unas flores.
-¿Es para celebrar algo? -No lo sé.
Soy la Sra. Fields. Daphne Fields. La vecina de al lado.
-Me llamo Mark Dominic. -¿Un viejo amigo de Kay?
No. He desembarcado del portaaviones
y ella se ofreció a llevarme a la colina.
¡Ah! ¡Qué valiente!
¡Daphne!
¡Oh! Tienes que sacarme de un apuro.
Espero a la mitad de la Marina y me he quedado sin vodka.
-¿Me prestas unas botellas? -Claro que sí.
-¿Os habéis presentado ya? -Naturalmente.
¿Quieres hacerme otro favor
y dejar que invite a este joven a mi fiesta?
-Gracias pero tengo que marcharme. -Es un artista.
Quiere pintar la torre vieja de la colina.
Cosas de Louise.
Cerró el armario de las botellas.
Teme que el jardinero robe una e intente atacarla.
Si conociera a Louise le haría más gracia.
Mira lo que tenía en su habitación.
No quise comprarle una y no ha parado hasta conseguirla.
-¿Está cargada? -No lo sé.
Démela.
Se disparan con solo respirar.
Está cargada.
Esa mujer está como una regadera.
Cuando tu psiquiatra vuelva después de todos sus viajes
debes hacer que la reconozca.
Es inaudito.
¿Tienes bastante?
Muchas gracias. Eres un encanto. Me marcho.
Kay tiene alergia a mis fiestas.
Si usted cambia de opinión pásese por allí.
Esta vez no puedo.
Si estando en puerto cambia de parecer,
pregunte por El lecho de un ángel.
No lo interprete literalmente. ¡Adiós!
¿Qué haría con esa pistola?
Y con Timmy por aquí.
Escóndala en un sitio alto para que no pueda cogerla.
Déjeme pensar.
La cocina. ¿Qué le parece?
Sí.
-¿En uno de esos cacharros? -Bien.
Esto aquí.
Y...
el cargador aquí.
¡Menos mal!
Neil se hubiera puesto furioso.
¿Su marido es médico? ¿Psiquiatra?
Ahora está en Zurich, en una convención.
¿Trabaja aquí?
No. Es profesor de psiquiatría en la Universidad de Columbia.
Hemos venido de vacaciones. Se suponía que era un año sabático.
Perdone.
¿Sra. Fields? Dick Blogen nos dijo que viniésemos.
Es el teniente Lee.
Se han equivocado de casa.
La de la Sra. Fields es al lado.
¡Ah! Perdóneme, señora. Gracias.
El que siente equivocarse soy yo.
-Deberían cambiar los nombres. -¿Cómo?
A ésta llamarla El lecho de un ángel y a la de la Sra. Fields, Los gallos.
No juzgue a Daphne tan duramente.
Fue desgraciada en su matrimonio y ahora quiere
reincidir y está eligiendo. Pero es una muy buena amiga.
-Son las 2. Debemos irnos. -Ha sido muy amable.
-¿Puedo invitarla a almorzar? -No, de verdad.
Yo tengo hambre y seguro que usted también.
Bueno...
Louise me preparó una ensalada de pollo.
¿Quiere usted compartirla conmigo?
Me encantaría.
Podemos comer en la terraza. Tiene buenas vistas.
Estupendo.
-Perdone, no le ofrecí de beber. -No, gracias.
-¿Seguro? -No bebo.
Es increíble siendo marino.
Solo lo he probado una vez.
Y solo un par de copas.
Porque sé que según el día que se tenga,
tanto puedes reírte como destrozarlo todo.
Muy sensato.
Marchando una de pollo y ensalada.
¿La aburro con mis historias?
No. Siga.
Mi padre trabajó mucho toda su vida.
Quiso hacer de la Marina su vida
pero solo fue patrón de barco.
Quería que yo fuera un oficial. Que fuera a la academia.
Y no escatimó para darme una educación.
No le podía decepcionar.
Claro que no, Mark.
Mi madre...
Gracias por lo de Mark. Me gusta.
-¿Por qué no? -Gracias.
Mi madre quería que yo fuese arquitecto pero
mi padre decía que los buenos griegos fueron marinos.
Seguro que mis antepasados construyeron algún templo.
Y ahora tiene que decidirse, ¿no es eso?
Haré mis tres años de servicio.
Es agradable hablar de esto con alguien.
¡Kay!
-Kay, ¿te has marchado? -Estoy aquí.
¡Ah! Estás aquí.
¡Qué romántico!
Así que no se fue usted a pintar.
Kay, no me parece justo que lo quieras para ti sola.
¿Qué quieres ahora?
Aunque parezca mentira, otra botella de vodka.
Tengo una invasión de americanos pero beben como rusos.
Desde luego.
¡Vaya! ¡Qué suerte tienes! ¿Dónde lo encontraste?
No habré interrumpido tu plan, ¿verdad?
No dices más que tonterías. Toma esto y vete.
No te lo reprocho con Neil siempre fuera.
¡Oh! Adiós, cariño. No olvide mi invitación.
Adiós.
Recuerda, cariño, no seas como yo.
Tu táctica da mejores resultados.
-Discúlpela usted. -Supongo que habría bebido.
-Será mejor que me vaya. -Sí, vamos ahora.
Me iré dando un paseo. El ejercicio me sentará bien.
¿Le llevo hasta la ciudad vieja?
No. Se ha ido ya la luz.
-Le agradezco el almuerzo. -No hay de qué.
Un día que estemos en el puerto, lleve a Timmy a ver el barco.
Cuando vuelva mi marido iremos encantados.
-Regresa el miércoles. -Estupendo.
Siento que haya perdido la tarde.
No la he perdido, ni un solo minuto.
-Adiós. -Adiós.
Oiga, centralita.
Conferencia con Suiza, por favor. Zurich.
La Universidad de Zurich.
Señor Stanton.
Gracias.
-El Sr. Stanton al habla. -Le llama su esposa.
-¿Neil? -¿Kay?
¡Kay, cariño! ¿Cómo estás?
¡Oh! Bien.
Bueno, no es verdad.
Me encuentro muy sola.
Contando los días hasta el miércoles
para darte la bienvenida.
Escucha, nena.
No llegaré el miércoles. Tengo que salir para Londres.
Me han pedido que dé unas charlas en la academia.
Luego iré una semana a Edimburgo.
Se suponía que era un año sabático.
Se trata de tus vacaciones. ¡Las nuestras! Recuérdalo.
No olvides que lo hemos planeado durante 7 años.
¿Crees que no te echo de menos?
Por favor, compréndelo, Kay.
Sí, claro.
Lo comprendo.
-¿Cómo está Timmy? -Bien.
Se fue con Pierre y Julius a descubrir rocas.
-El coche le espera, señor. -¡Oh!
Escucha, nena.
Ahora no tengo más remedio que dejarte.
Tengo que irme.
Estoy demasiado lejos para retenerte.
Vete.
Me alojaré en el Dorchester en Londres.
Te quiero. Adiós.
Yo también. Adiós.
¡Timmy! ¿Estás levantado?
Y vestido.
-¿Enchufo la cafetera? -Sí, gracias.
Acabo de asomarme a la ventana. Se ha ido la flota.
Mejor.
¿Por qué es mejor?
Porque eso quiere decir
que alguien mira por nuestro negocio.
¿Qué negocio?
Del de nuestro país. Del tuyo y el mío, tonto.
¡Ah! Ya lo entiendo. Te quiero mucho, mamá.
"Estimada Sra. Stanton,"
"supongo que su marido ya habrá regresado."
"Me encantaría que ustedes y Timmy se reuniesen conmigo en el Carlton"
"este sábado al mediodía".
"Es día de visita."
"Y espero me permita llevar a su familia a bordo"
"para que Timmy pueda disfrutar tanto como yo."
"Atentamente, Mark Dominic."
Perdona que llegue tarde.
-¿Dónde está tu Cristóbal Colón? -Dijo que al mediodía.
No creí que te hiciese esperar.
De todos modos, aquí me tienes, dispuesta para protegerte.
¿Quieres dejar de gastar esas bromas tan pesadas?
¿Por qué no le llamaste por teléfono?
¿O le has dejado una nota cortés pero personal?
-Daphne. -Vamos, no te pongas dramática.
Después de una invitación tan amable lo menos que podía hacer...
Aquí está.
-Hola. -Hola.
Me alegra volver a verle. ¿Recuerda a la Sra. Fields?
-¡Claro! -Pocos hombres me olvidan.
¿El Dr. Stanton vendrá con Timmy?
No. El Dr. Stanton sigue en Londres.
-Ha aplazado su regreso. -¡Cuánto lo siento!
Pero, ¿y Timmy?
No le pude avisar. Pero ya estaba invitado.
Fue con un amigo y sus padres a disfrutar de las últimas nieves.
De todos modos ha sido muy amable en venir.
Y la Sra. Fields también.
Le visitaremos en otra ocasión, cuando esté Neil.
Eso espero.
-¿Puedo invitarlas a tomar algo? -Para mí no, gracias.
Usted debe ser un artista, un arquitecto o algo así, ¿no?
Lo menos que se puede hacer por él es llevarle a dar una vuelta.
Enseñarle la vieja ciudad. ¿La ha visto usted?
Lo deseo desde que anclamos. ¿Es posible?
Es una idea estupenda, Daphne. Deja tu ranchera aquí.
-En el mío verá mejor el paisaje. -Kay, a mí no me incluyas.
A mí no me interesan los muros antiguos.
-Empiezan a parecerme espejos. -¡Daphne!
Además tengo una cita con alguien que también es un poco antiguo.
Encantada de haberle visto. Que se diviertan.
Si está despejado se pueden ver los picos nevados.
Adonde ha ido Timmy.
¡Ah, sí! Claro. Timmy.
¿Se ha llevado a Julius también esta vez?
Julius ya no está con nosotros.
-¿Falleció? -No. Se escapó.
Pierre le tenía agarrado y quiso moderle.
Así que le soltó y se perdió de vista.
Feliz Julius.
¿Sabe que es más hermosa que la mayoría de las francesas?
Gracias.
MOUGlNS
Ya hemos llegado. Mougins.
Es extraordinario.
¿Ve algo que le gustaría pintar?
Todo. Aquí.
Es una fuente preciosa. Solo le falta su perfil.
Creo que me sorprendió estudiándola durante el camino.
Perfecto.
Fíjese cómo nos miran. ¿No se da cuenta?
Estamos llamamos la atención.
-¿Ha jugado alguna vez a las bochas? -No. Hay que hacerlas chocar.
Hay que acercarse lo más posible a la bola amarillla.
-¿Nos permiten, señores? -Sí, naturalmente, señora.
Gracias.
Póngase en este círculo y coja dos bolas.
-Le toca. -Está chupado.
No, no. Tiene que chocarlas primero.
¿Por qué?
No me lo pregunte.
-Está chupado, ¿eh? -Ha sido de prueba.
Está chupado.
¡Bravo! ¡Bien hecho!
-¡Magnífico! -Gracias, señores.
He hecho el ridículo, no es justo.
-Jugamos muchas veces en casa. -¿Y ahora qué?
Déjeme pensar.
Tiene que conocer el museo de Saint Paul de Vence.
Habrá estado en esos sitios un millón de veces.
Sí, pero...
No me interesa el arte ahora mismo.
Prefiero algo divertido.
¿Qué le parece el casino?
-No puede, lleva uniforme. -¡Ah, sí!
HIPÓDROMO DE LA COSTA AZUL.
¡Carreras de caballos en Niza! ¡Estilo provenzal francés!
¿De veras? ¿Le gustan las carreras?
Me encantan.
Si nos apuramos veremos las 4 últimas. Vamos.
-Va usted rezagada. -Es que soy muy cortés.
¡Fíjese!
¡Mire cómo salta! ¡Mire cómo corre!
Bien, ¿qué hacemos mañana?
Mañana estaré ocupada.
-El lunes, tengo 3 días de permiso. -Mark...
-¿Qué? -No volveremos a vernos.
-¿Por qué? Solo porque yo... -Porque está mal.
Tengo un marido extraordinario y le quiero mucho.
Claro.
Simplemente se siente solo.
En serio, debería aceptar la invitación de Daphne.
Conoce a todas las chicas solteras de la ciudad.
Lo pensaré.
Buena suerte, Mark.
Gracias, Kay. Igualmente.
¡Hola! Ahora mismo iba a despedirme de ti.
¿Adónde te vas?
A Villefranche, solo por un par de días.
Bueno, eso depende de él.
¿Le conozco?
No. Pero espera a conocerle.
He ascendido de graduación. Es todo un comandante.
Un tipo distinguido.
Guapo, con las sienes plateadas, viudo, independiente y rico.
No se puede pedir más.
¿Cuándo vas a dejar de ser una cabecita loca?
Eso es fácil para ti.
Tienes a Neil.
Y a Timmy.
Al menos, deja que lo intente.
Daphne, perdona. No tenía derecho a decirte eso.
Tonterías. Sí que lo tienes.
Es que siento debilidad por la Marina.
¡Oh! ¿Cómo te fue ayer con tu almirante?
Lo pasamos muy bien.
-¿Lo volverás a ver? -No.
No pienso volver a verle.
Me lo figuraba.
Eres inteligente.
Bueno...
Deséame suerte. En esta ocasión voy dispuesta a jugármelo todo.
-Adiós. -Adiós.
-Su conferencia, señor. -Hotel Dorchester, buenos días.
-Un momento, por favor. -No se retire. Le pongo.
¿Diga?
Le llama la Sra. Stanton, señor. Conferencia.
-¡Ah! Póngame. -Está al habla.
¿Neil?
Cariño, hola. ¿Cómo estás?
Bien, muy bien.
No sabía si te iba a encontrar. Creí que estarías en Edimburgo.
No. Los domingos no hay conferencias. Mañana.
Neil, he tenido una idea estupenda.
¿Por qué no vamos Timmy y yo a reunirnos contigo en Escocia?
Pero Kay,
¿crees que sería conveniente sacar a Timmy del colegio ahora?
No, supongo que no.
En fin, solo era una idea.
No sabes cuánto me gustaría verte.
Porque Louise está de vacaciones, ¿no?
Y no te atreverías a dejarle con Daphne.
No.
Oye,
dime qué vas a hacer hoy.
Vendrán a recogerme para llevarme a...
casa de Lord y Lady no sé cuántos, en Surrey.
Tienen un partido de cricket.
Eso te servirá de descanso.
Mis recuerdos al palo.
Kay, cariño.
-No te enfades. ¿Te ocurre algo? -No, estoy bien.
Es que me encuentro muy sola, eso es todo.
Dime dónde te alojarás en Edimburgo, ¿eh?
Y... ven pronto.
¿Lo dudas?
Te quiero.
Yo también.
-Adiós, cariño. -Adiós, mi vida.
Hola, la he llamado desde el aeropuerto.
Fui a acompañar a un amigo.
Pero su teléfono estaba estropeado o algo parecido.
-Mark, habíamos quedado que... -Ya lo sé.
Tengo un taxi esperando.
Solo he venido a traerle un regalo a Timmy.
Para todas las edades. Es muy divertido.
Es muy amable de su parte.
Es un regalo de despedida porque es el último día que estaré aquí.
Anoche recibimos órdenes. Zarpamos mañana.
Regresamos a casa.
¡Ah!
Bueno...
Ha sido genial.
Adiós, Kay.
Adiós, Mark.
Si le escribo, espero que me conteste.
¡Mark!
Pensaba en ir a bañarme a playa. ¿Quiere venir conmigo?
¿Que si quiero?
¡Eh! Dígame cuánto es.
Rápido, rápido, rápido.
-Ha sido muy rápido. -Dispuesto a luchar.
¿Es su placa de identidad por si cae herido?
Si tiene tanta prisa, vamos.
De acuerdo.
-¡Oh! Está helada. -Vamos.
Está fría.
Veamos.
La primera vez que falles, eres un cabezón.
La segunda, un payaso.
A bordo se apuesta mucho jugando a esto.
-Es divertido. ¿Dónde lo compró? -En el aeropuerto de Niza.
Era el último que tenían.
No querían vendérmelo porque le faltaba una pieza.
Ésa, la amarilla en forma de corazón.
Se había caído del estante pero se puede jugar sin ella.
Ya he tomado bastante sol.
Si queremos ver el museo debemos irnos ya.
Claro.
-Yo lo haré. Vaya a vestirse. -Bien.
SAINT PAUL DE VENCE.
LA PALOMA DE ORO.
¿Le gusta el sitio?
Es precioso.
-La colombe d'or. -La paloma de oro.
¿Y por qué de oro?
Son todas blancas.
Dentro de un momento lo sabrá.
¿Qué más he de saber?
¿Cómo se llama esta melodía? Es encantadora.
D'un instant à l'autre, señora.
Momento a momento.
Gracias.
Eso soy yo.
¿Cómo?
Momento a momento.
Es lo que estoy viviendo ahora.
Allá van. Fíjese ahora.
Es maravilloso.
¿Ve? Se han vuelto de oro.
Todas las tardes cuando el sol se pone,
vuelan despidiéndose del día.
Yo... no puedo...
Debemos irnos, Mark.
-Está temblando. -No.
-¿Por qué? -No lo sé.
La tormenta siempre me pone un poco nerviosa.
Kay.
-Mark... -No es la tormenta.
Y yo no puedo despedirme del día.
No puedo decirte adiós otra vez, Kay.
Mark.
No.
Por favor.
Kay, creí que estabas...
Eres tan bella.
No hay nadie más bella.
No, Mark. Por favor.
Tienes que escucharme.
Kay, ¿qué te pasa?
De todo. Ahora veo lo que he hecho.
-Todo. -No.
¿Es malo lo que nos pasa?
Estoy enamorado de ti, Kay.
Es bueno.
Y estará bien de ahora en adelante.
Siempre.
Lo único que tenemos que decidir...
-Kay, amor mío, imagínatelo. -Es precisamente por eso.
No está bien.
Te he hecho creer algo que no es verdad.
Entonces, ¿qué es verdad?
Porque tú...
no has pensado en las consecuencias.
Solo ha sido un impulso animal. Pero yo pienso en mi marido.
Mi vida con él.
Estoy tan avergonzada.
Por favor.
Por favor, perdóname.
¿Qué? ¿Perdonar el qué?
Un impulso.
Avergonzada, ¿eh?
lntentaré olvidarlo bebiendo.
Mi intención no fue herirte. No lo haría por nada del mundo.
¿Sabes cómo me siento?
-Podrás olvidarlo. -Seguro.
Puede que me pase lo que a ti. Que ya lo olvidaste.
-No bebas más. -¿Por qué no?
Bebiendo, a lo mejor, llego a comprender las cosas.
Y las vea más claras.
Seguro. Es sencillo.
Solo te hiciste de rogar un poco. Eso es todo.
Pero no eres como tu vecina. Tú guardas las apariencias.
Te haces la decente. Es parte del juego.
¡Oh, Mark!
Cuidado con la chica del Citroen rojo, muchacho.
Te puede pillar.
La criada está de vacaciones y el marido de viaje.
¡Qué imbécil!
Lo planeaste perfectamente.
Primero escucha la historia de tu vida,
luego dice que no quiere volver a verte.
Pero ya has picado, chaval,
porque también te da a entender que ella quiere lo mismo.
¡Oh, sí!
Y el hijo estará fuera todo el fin de semana
en la nieve.
Y te lleva a ver la vieja ciudad y su arquitectura.
Después te lleva a nadar,
y parece tan feliz a tu lado
que llega a volverte loco.
De repente te das cuenta que te has enamorado.
Pero para ella solo eres otro gallo más.
¡Oh, Mark!
Eso sí, tiene clase.
Nadie puede negarlo.
Siempre pagamos según la clase.
Ahí tienes 150.
Recógelo.
Recógelo.
¡Maldita sea! ¡Recógelo!
Kay. Kay. Kay.
¡Kay! Cariño, lo siento.
Por favor, abre la puerta.
¡No, Mark!
¿Mark?
¡Mark!
¡Mark!
¡Mark, deja eso!
¡Nadie te separará de mi lado!
¡Mark, espera! ¡Dame esa pistola!
¿Quieres que desaparezcamos juntos?
¡Mark!
¡Ah!
¡Kay!
¡Kay, déjame entrar!
¡Kay, soy yo, Daphne!
¿No has oído un tiro y luego un grito?
Sí, pero supuse que sería el reventón de un neumático.
No me pareció que fuese en la carretera.
Parecía que venía de aquí.
¡Qué susto me he llevado!
Perdona, yo no...
¡Kay!
¿Qué te pasa? ¿Estás bien?
Un poco mareada. Tomé una píldora para dormir.
¡Ah!
¡Ah!
¿Te importa que beba un trago? Tengo frío y aún estoy temblando.
-Creí que estabas en Villefranche. -Acabo de regresar.
Es un encanto mi comandante.
Creo que será fácil que me enamore de él.
Bueno...
Daphne, estoy cansada esta noche, es tarde....
No te preocupes, mañana será otro día.
-Buenas noches. -Buenas noches.
¡Qué raro! Juraría que era un disparo y...
Si fuera un crimen o algo así nos hubiéramos enterado.
Vete a la cama. Hasta mañana. Buenas noches.
Buenas noches.
¡Daphne! ¡Daphne!
¿Qué te pasa?
-Tienes que ayudarme. -Vamos, entra. Vamos.
No hay nada, nada, nada y nada.
-¿Has encontrado algo? -Aquí no hay nada.
Nada.
Es inútil. Vendría en la primera página.
Han pasado ya 4 días.
Me estoy volviendo loca.
Es posible que siga allí.
No seas ridícula, cariño. Llamaste a la policía.
No fue muy buena idea pero no pude impedírtelo.
Les dijiste dónde estaba. La capilla, todo.
Es igual. Tengo que saberlo.
Soy responsable. Yo...
Prácticamente yo le maté. Y ahora Neil va a regresar.
Escucha, tenemos que estar juntas en esto
e intentar serenarnos.
Es posible que la Marina lo esté silenciando.
-Es igual. Tengo que saberlo. -¡Kay!
-¿Vas a venir conmigo? -¡Por supuesto que no!
-Escúchame, Kay. -Pues yo me voy ahora.
¿Es que te has vuelto loca?
Está bien. Espera un momento.
¿Has pensado qué harás
si continúa allí?
¿Madame Stanton?
Un momento, por favor.
Pase, por favor.
¿Es la esposa de Neil Stanton?
La licencia de su coche lleva ese nombre.
Lo soy.
Permítame.
EDOUARD DE FARGO, OFICIAL DE POLICÍA
-¿Sí? -Vengo en visita oficial.
El inspector Albie de Cannes, el oficial Givet,
y el teniente Heindricks jefe de la patrulla americana
en esta zona.
Encantada.
¿Podemos continuar la conversación dentro?
Desde luego.
-Perdóneme pero estoy algo perpleja. -Se lo explicaré dentro.
¡Qué casa más bonita!
Encantadora.
No me gusta salir de París pero no me importaría vivir aquí.
Sí.
Madame Stanton,
¿puede decir por qué paró su coche en la carretera de Vallauris
frente a una capilla hace una hora?
Sí. Se me voló el pañuelo y me paré a recogerlo.
¿Quiere decir que no lo dejó caer a propósito desde el coche?
No. Eso sería ridículo.
La estaban observando, madame.
Los prismáticos del inspector Albie se han usado
para inspeccionar aquella zona
después de haber encontrado allí el cuerpo de un oficial americano.
-¿Un cuerpo? -Exacto.
Un alférez. Alférez Mark Dominic.
Un simpático y apuesto marino.
¿Le conocía usted?
Lo siento. Es algo terrible.
Cierto. ¿Tiene usted o su marido un arma corta calibre 635?
Claro que no. No tendría algo así en esta casa.
Tengo un hijo de 8 años.
Muy sensato.
Después de recoger el pañuelo, ¿por qué se quedó allí un rato?
Me gustan las vistas desde allí.
Casi todo el tiempo estuvo mirando a la cuneta.
Y, al parecer, estaba bastante preocupada.
Por favor, inspector De Fargo,
¿no ha visto alguna vez a una mujer intentando recordar
dónde puso la lista de la compra?
Muy bueno, madame.
Después pasó media hora en la iglesia.
¿Seguía intentando recordar?
¿O tal vez confesándose?
Me estoy cansando de contestar a sus preguntas.
¿Por qué no...?
-¿Un cigarrillo? -No, gracias.
-Caballeros. -Gracias, madame.
-Decía usted, madame. -Gracias.
¿Por qué no he leído nada en los periódicos?
Porque tenía el presentimiento de que la mujer que nos llamó
volvería al lugar del suceso para asegurarse
de que el cuerpo ya no estaba allí.
Entiendo.
Ya veo adónde quiere llegar.
Y también la tentación del criminal de volver al escenario del crimen.
Ahora entiendo.
¿Telefoneó a la policía por el cuerpo en la cuneta?
-Inspector, de una vez por todas... -¿Habla francés, madame?
Sí.
Esto la ayudará.
¿Quiere repetir para mí esto en francés?
Hallarán el cuerpo de un oficial americano
en la cuneta de la carretera de Vallauris
en frente a una capilla.
-¿Es necesario todo este misterio? -Haga el favor, madame.
Está listo, madame.
Vous trouverez le corps...
Más deprisa.
Vous trouverez le corps d'un officiel américain
dans le fossé juste en face d'une petite chapelle
sur la route de Vallauris.
-Gracias. -Habla un francés excelente.
-Gracias. -Pero con acento, claro está.
Naturalmente.
La señora que llamó aquella noche
también tenía acento, inglés o americano,
no podemos estar seguros.
Madame Stanton,
aquel domingo por la noche, ¿dónde estaba usted?
-Estuve aquí. -¿Con su marido?
Mi marido se encontraba en Londres. Ahora está en Edimburgo.
¿Los sirvientes?
Mi criada está de vacaciones.
Y su hijo pequeño.
Se fue de fin de semana.
Entonces, estaba sola.
Sí.
Los americanos que viven en Cannes
invitan a oficiales de la flota que llegan a nuestro puerto.
¿El domingo por la noche invitó a un oficial americano?
lnspector De Fargo...
-Los chicos están lejos de casa. -Y también mi marido.
Perdone, pero a veces, eso ofrece una oportunidad ideal
para tener una visita.
Por favor, no me haga perder el tiempo insultándome.
Mis disculpas.
Ahora, madame Stanton,
reflexione antes de responder a mi próxima pregunta.
¿Disparó contra el alférez Dominic?
¿O acaso se hirió él mismo?
lnspector, no estoy dispuesta...
Madame, según un informe del portaaviones de aquella noche
el alférez Dominic habría cobrado su paga
unos 150 dólares,
que fue encontrada en su bolsillo.
Esto indica que lo que ocurrió no tiene que ver con el dinero.
El motivo no fue el robo
sino alguna otra razón más sentimental.
¿No es así, madame?
¿Ha terminado ya, inspector?
Casi.
-¿Los dormitorios están arriba? -Sí.
No habría sido difícil.
Un hombre podría haberlo hecho. O dos mujeres.
Sobre todo si una de ellas tiene una ranchera.
Como su vecina, madame Fields.
Inspector, tengo muchas cosas que hacer.
Lo comprendo. Ya la hemos molestado bastante.
Vamos, caballeros.
¡Ah!
Debo pedirle su pasaporte.
¿Mi pasaporte?
Será mejor que no salga del país hasta que el asunto se aclare.
Francamente no estoy segura de dónde está.
Mi marido es quien se ocupa de todo eso.
¿Cuándo volverá su marido?
Regresa pasado mañana.
Muy bien.
El inspector Albie vendrá entonces para recogerlo.
Espere.
Creo recordar dónde pudiera estar.
Bien, perfecto.
Bien, perfecto.
Albie esperará para recogerlo. Adiós, madame.
-Espere por el pasaporte. -Sí, señor.
Podría meter el cuerpo por aquí.
Esta ranchera es ideal para una cosa así.
Sí. Se pudo llevar el cuerpo aquí.
Sí, en diagonal, así.
Su pasaporte, por favor.
Habrá que comprobar las huellas dactilares.
-¿Sí?. -Sí.
-¿Madame Fields? -Sí.
Inspector De Fargo de la policía de París.
Teniente Heindicks. ¿Nos concede unos minutos?
¿Policía? ¿Qué he hecho esta vez?
Hace años que no me han multado.
-Solo unas preguntas, madame. -¡Ya sé lo que es!
No me lo diga.
Es por esas cotorras que viven ahí en frente.
Ya han amenazado con denunciarme pero no creí que lo hicieran.
Le juro que en mis fiestas todos se comportan
con el más absoluto decoro.
Pongo el tocadiscos bajito para que no moleste
y los chicos de la flota son verdaderamente encantadores
y muy bien educados.
Toman unas copas, bailan un poco...
-¿Le gustaría beber algo? -No, gracias. Madame...
Si hace caso a esas chismosas pensará que mi casa es un...
Es posible que algunas parejas salgan al jardín
o a la terraza de atrás para fumar un cigarrillo pero usted...
Inspector, usted es un hombre y lo entiende.
Madame, sus diversiones no tienen nada que ver con esto.
¿Conoce a un joven oficial, el alférez Mark Dominic?
¿Dominic?
¿Dominic? No, estoy segura.
En todo caso, los alféreces son como son, ya sabe.
¿Dónde estaba el domingo por la noche hacia las 12?
El domingo por la noche... Déjeme pensar.
Estaba aquí, en casa.
Sí. Sola.
¿Durante esa noche oyó algo parecido a un disparo?
¿Un tiro? ¡No!
¿Por qué? ¿Qué ha pasado?
¿Quiere usted leer en francés, Albie,
lo que está en esta tarjeta?
Encontrarán el cadáver de un oficial americano...
Quiere decir que entonces...
Haga el favor, madame, y acabaremos antes.
-En francés. -En francés, por favor.
Vous trouvez
le corps
de un
officiel
américain
dans...
-¿Cómo se dice cuneta? -Fossé.
Dans le fossé.
Esto estará muy claro para usted
pero mi francés no va más allá de "la plume du débutant".
-¿A qué viene esta lección tan rara? -Muchas gracias, madame.
Perdone que la haya molestado.
Gracias, madame.
¡Inspector!
Es emocionante. Estoy impresionada. No es un secreto, ¿verdad?
¿Puedo decírselo a mi amiga, la Sra. Stanton?
Tal vez le parezca muy interesante.
¿Sí, Louise?
Sí.
Eso es. Ya te avisaré cuando hayamos vuelto.
No hay de qué, Louise.
Adiós.
Acaban de venir a verme y han estado aquí.
Ya te dije que no fueses. Presentía que pasaría algo.
Ahora ya está hecho.
¿Y qué has dicho? ¿Qué ha pasado?
He negado todo.
Me cubrí lo mejor que pude.
Seguro que sospechan algo.
Lo sabía.
¿Te hizo la prueba de la grabación?
Sí.
¿Hablabas con Louise?
¿Qué pasará cuando vuelva?
No encontrará su pistola y con la policía haciendo preguntas
empezará a atar cabos.
Lo sé.
Le dije que nos íbamos de viaje. Que se quedara en Marsella.
Bien.
Veo que conservas la cabeza.
De la mía no estoy tan segura.
Se llevaron mi pasaporte.
¡No!
Sí.
Esto va de mal en peor.
Y Neil va a querer
que nos vayamos de viaje.
¡Cariño! No llores.
Saldremos de ésta.
Déjales que sospechen.
No pueden probar nada.
Nada.
CONSULADO ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA.
-Sr. Singer. -Inspector, siéntese, por favor.
Gracias.
¿Qué hay de nuevo en el caso de Mark Dominic?
¿Conoce usted al Dr. Stanton?
Un psiquiatra americano que vive en Cannes.
Sí. Conozco a los Stanton muy bien.
Una pareja muy simpática. ¿Por qué?
Él regresará pasado mañana
y desearía que le pidiese que nos ayudara.
¿Cómo? ¿En qué sentido?
He hablado con madame Stanton y he recogido su pasaporte.
Estoy seguro que usted lo aprobará.
¡Kay! ¿Kay Stanton?
¿Qué diablos tiene que ver con ese asunto?
Permita que le informe de mis progresos.
Hemos estado vigilando la carretera de Vallauris y esta mañana...
-Hola, amor mío. -Cariño.
-Hola, Timmy. ¿Cómo estás? -Hola, papá.
Me llamaron de Dublín.
Querían que fuese a impartir unos seminarios.
-¿Sabes lo que les contesté? -¿Qué?
Que tenía que regresar porque tenía trabajo
con un paciente muy especial.
Creí que nunca llegaría ese avión. ¡Qué viento de proa!
-Casi salgo a empujarlo. -¿Empujarlo? ¡Papá!
¿Por qué nos paramos aquí?
Hay que llevar a Timmy al colegio y es muy tarde.
Unos minutos más no importa. Todos a tierra. ¡Sorpresa!
Dr. Stanton, ¿han recibido mi carta?
¡Oh, sí, Dr. Stanton! Todo está listo.
El programa y su ruta, alojamiento y el precio total.
-Zarparán en una semana. -Estupendo.
-¡Oh, papá! ¿Un viaje en barco? -Sí, en ése grande que ves ahí.
¡Oh, vaya!
Fíjate, papá, tiene 2 piscinas.
¿Crees que será bastante?
Mira, cariño, estaremos en Roma el 15.
Una semana después, Atenas, alrededor del Egeo.
Y de vuelta justo a tiempo.
-¿Cumplo lo prometido o no? -¡Pero Neil!
-¿Sus vacunas están en orden? -Sí.
-¿Nos enviará un cheque por correo? -Enseguida.
Necesito sus pasaportes.
Cuando venga por los pasajes.
-Gracias, doctor. -Gracias a usted, señor.
¿Satisfecha del servicio, madame?
Neil, es muy caro. ¿No deberíamos esperar?
¿A qué? ¿Qué nos detiene? ¿Acaso estamos en la cárcel?
En la cárcel. ¡Vamos, papá!
¡Es estupendo llegar a casa!
¡Eh, Louise!
-¡Dulce hogar! -Louise no ha vuelto aún.
¿No?
Me pidió otra semana de vacaciones.
¡Oh! Me parece bien.
Especialmente ahora.
¡Oh, Neil! Te quiero.
Bien.
Parecías enfadada cuando te hablé desde Londres.
Me asustaste.
Solo tú. Siempre.
¿Diga? ¡Ah, hola, Bob! ¿Cómo estás?
Pero...
Pero si acabo de llegar a casa. No podrías...
¿De veras? ¿Es tan importante?
Está bien. Iré enseguida.
Sí. Hasta ahora.
Bob Singer quiere que vaya al consulado ahora.
No sé de qué se trata pero dice que es importante.
¡Oh, cariño! No tardaré.
Acabaré lo antes posible.
Ponte muy guapa, amor mío.
¿Neil?
¿Qué, nena?
Nada.
Son muy amables usted y el señor Singer en ayudarnos.
Aquí fue donde lo encontraron.
La capilla
y la cuneta.
Creí conveniente que se familiarizara con el lugar.
Creí conveniente que se familiarizara con el lugar.
A parte de la voz desconocida de la mujer que llamó,
ésta es la única pista que tenemos.
Ahá.
¿Qué casa más bonita? Debe de sentirse muy a gusto aquí.
¡Kay!
¡Cariño!
¡Estoy arriba!
¿Puedes bajar? Tenemos invitados.
Vale.
Un momento.
-¿Quiere tomar algo? -Gracias. Nunca de servicio.
Dr. Stanton,
¿podría darme el papel con la teoría que ha expuesto?
Está en el despacho.
-Si me disculpa. -Por supuesto.
Aquí lo tiene.
Señora Stanton, soy Mark Dominic.
¡Ah, sí, cariño! El alférez Dominic.
Tiene un problema y me han pedido que les ayude.
Inspector, mi mujer.
Es un gran placer, madame.
Igualmente.
Neil, ¿no crees que es mejor que te quites esa ropa?
Aún no te has podido cambiar.
Es verdad.
-¿Le importa? -Por favor, adelante.
Volveré con más preguntas, Mark.
-Creo que podremos descubrir algo. -Bien.
En buena me ha metido Singer.
Ese oficial fue encontrado herido en una cuneta.
Al principio le creyeron muerto.
Le hicieron una transfusión y se salvó de milagro.
La bala le recorrió el pecho como sorteando los órganos
y salió por aquí.
¿Y qué quieren que hagas tú?
Que le haga recobrar la memoria.
Parece haber una laguna en su mente antes de haber sido herido.
Posiblemente por un fuerte golpe en la nuca.
Que le dieron o se dio él mismo al caerse.
Dice que recuerda su primer permiso
cuando empezó a dibujar en el muelle y luego nada más
hasta despertar en el hospital.
¿Cómo es posible?
Es normal después de una conmoción cerebral.
Es frecuente en accidentes de automóvil.
Amnesia retrógada, lo llamamos.
-En Paris no saben jugar. -Tienes razón.
Inspector, ¿quiere venir?
-Eso no ha estado mal. -No ha estado nada mal.
¿Qué hay del niño, Timmy?
Seguro que podría reconocerle.
No quiero mezclar a un niño en una posible tragedia.
Quizá como último recurso. De momento, vamos bien.
Usted manda.
-Eso es bastante difícil. -Es totalmente cierto.
Venga usted, Mark.
Lo siento, señor.
¡Eh!
¿Bochas?
¿Ha jugado usted tal vez aquí?
No.
No.
Es solo que...
No lo sé.
Seguramente en otra parte.
Vamos.
¿Quién es?
-Inspector De Fargo, madame. -¿Quién?
¡Inspector De Fargo, madame!
¡Oh, adelante! Mi puerta no está cerrada.
Tenga paciencia conmigo un minuto, inspector.
Si rompo el ritmo puedo producirme un colapso.
Para llevar una vida activa es conveniente estar...
preparada.
Madame Fields, le presento al alférez Mark Dominic.
¿Cómo está usted?
Bien, gracias.
Creí que se habrían visto antes en algunas de sus fiestas.
¿Reconoce a madame Fields?
¿Esta habitación?
-No, no creo que... -¡Oh, no!
No. Yo le recordaría si le hubiera visto antes.
-Espere, ¿usted es el que estaba...? -Sí, madame.
Perdone que la haya molestado. Vámonos, Mark.
-He tenido mucho gusto. -Y yo.
-¡Oh! Perdón. -Pase, inspector.
¿Por qué ha visitado a la Sra. Fields?
Bueno, ya había hablado con ella antes.
Creí que podría reconocerle de alguna fiesta pero no.
Bien pensado. ¡Vamos, Mark!
Continuaremos en el despacho, Kay.
Por favor, continúen jugando.
¿Eso es todo?
Apareció igual que Houdini.
Y ese De Fargo
mezclando a Neil en todo esto.
Es diabólico.
Solo hay una cosa buena.
Mark está vivo.
Sé que debería preocuparme por él pero...
Tengo que hacerlo por Neil y por mí.
Y por Timmy.
¿Crees que Mark está disimulando?
¿Que es consciente de la situación en la que te ha puesto?
No. Además, Neil lo descubriría enseguida.
¿Y si Neil consigue que recupere la memoria?
No lo sé.
Mark, ¿suele dibujar cuando está en tierra?
Sí.
¿Por qué no hizo nada estando aquí?
Los informes del barco dicen que solo encontraron
un apunte de la bahía con la ciudad vieja al fondo.
Y dos de los oficiales, Carlford y Banks,
le vieron dibujando cerca del puesto de flores.
-Sí, me parece recordarlo. -¿Pero nada más?
Dada su afición a la arquitectura,
le interesaría conocer la ciudad vieja detrás de la colina.
Creo que la pudo haber visitado.
Yo...
recuerdo
pensarlo
pero...
Eso es todo.
Madame Stanton,
¿podría darme un vaso de agua, por favor?.
Desde luego.
El ama de casa siempre preocupada con el supermercado.
No pensará que nos quedamos a cenar, ¿verdad?
No.
Caso interesante el que trata su marido, ¿no?
Sí, mucho.
Al planear visitar la ciudad vieja, ¿había leído sobre ella?
-¿Conocía sus nombres? -Yo...
¡Eh! Un momento.
Ésta es la plaza de Mougins.
Y esto es Saint Paul de Vence.
La galería de arte. ¿Conoce esos nombres?
-Sí. -Usted estuvo en esos sitios.
¿Cómo puedo dibujarlos si no recuerdo estar allí?
Lo lleva en su subconsciente.
Continúe dibujando. Lo que sea. Nos puede ayudar bastante.
Inspector, mire esto.
Fascinante.
Mire, doctor, ese perfil de mujer a la izquierda.
Un apuesto marino con permiso, ¿eh?
Hay un detalle, algo que apenas hemos rozado.
El problema sentimental.
-¡Mark! -Sí, señor.
Mark, esta mujer de aquí,
¿le dice algo? ¿Había alguna chica?
No sé, es posible.
Intento recordar.
Pero en mi cabeza todo está confuso.
Lo siento, doctor. Tiene que estar en el hospital a las 3.
-Vamos, alférez. -Sí, señor.
Bueno, algo hemos descubierto. ¡Kay!
-¿Sí, cariño? -El Sr. Dominic se marcha.
Hablaremos mañana.
Adiós, Sra. Stanton. Un placer conocerla.
Adiós.
Mañana iremos por Mougins a ver si averiguamos algo.
No me parece bien separarle de su encantadora esposa.
Tal vez madame Stanton quiera venir mañana con nosotros.
Gracias, pero tengo una partida de bridge con la Sra. Fields.
¡Qué mala suerte, madame! Adiós.
No desperdicie sus ideas. Concéntrese en lo que hablamos.
Mañana veremos esos sitios.
Esa teoría suya,
la trivialidad de asociación, ¿cómo se explica?
Cualquier hecho vivido aquí podría provocar la lucidez.
Ese carro con el burro,
la persiana rota de aquella ventana,
una frase o comentario que haya escuchado.
¿Comentario de alguien que conociese?
No es necesario. De cualquiera.
LA PALOMA DE ORO
¿Le resulta familiar este sitio?
Parece... pero no...
"Todas las tardes cuando se pone el sol
vuelan despidiéndose del día.
Despidiéndose del día".
¿Ha recordado algo, Mark?
Sí, vagamente.
Por un momento. Sobre lo que me preguntó ayer.
-Había una chica. -¿Estuvo con ella aquí?
Es posible. Las palomas volando...
¿Qué tipo de chica era?
¿No sería una chica de alquiler, una cualquiera?
No, no.
Era encantadora.
Muy bella.
¿Está todo a su gusto, señores?
Sí. Gracias. Oiga, hemos hecho una apuesta.
¿Recuerda haber visto a este caballero?
Recientemente, quizás.
Lo siento, señor. Es imposible decirlo.
Por aquí vienen muchos oficiales americanos.
-Gracias. -De nada.
Doctor,
¿por qué no volvemos a su casa y le pedimos a su esposa
que nos invite a cenar?.
Le agradecería mucho que siguiera interrogándole
hasta que salga el avión.
Buena idea. La llamaré ahora mismo.
Vamos acercándonos, ¿eh, Mark?
Yo... Eso espero.
Pero Neil, estando Louise fuera yo no...
Bueno, no sé qué voy a daros de comer.
Entiendo.
De acuerdo, cariño.
Adiós, cariño.
Van a volver para cenar.
Hasta que él coja el avión.
Neil dice que han hecho progresos.
Te quedarás, ¿verdad?
¡Oh! Mira, lo estás haciendo muy bien tú sola.
Pero yo tiemblo solo de pensar en ese De Fargo.
Es una cobra.
Me tiene aterrada. Seguro que diré o haré algo...
Espera.
¿Has pensado en Timmy?
Estará aquí, ¿verdad?
Sí.
Lo sé.
Ya lo sé.
Se está acercando la tormenta.
-Esa puerta. -Yo la cerraré.
Gracias, inspector.
Gracias.
¡Ah! Ya está aquí. ¿Un Martini, cariño?
-No, gracias. -¿De veras?
No me apetece.
Buenas noches, Sra. Stanton. Gracias por invitarme a cenar.
Es un placer.
-Buenas noches. -Buenas noches.
Nena, ¿y Timmy? ¿No hay que ir a buscarle?
Se queda con los Dubois. Irá con Pierre al cine.
¡Ah! Le llamaré para darle las buenas noches.
Siento que no lo conozca. Es un chico estupendo.
-Y la Marina le vuelve loco. -Hace bien.
Doctor, ¿puedo usar su teléfono?
Desde luego.
Se acerca la tormenta.
Aquí le llaman Mistral.
Suele ser desagradable.
Es posible que usted lo sepa por experiencia.
Es posible.
Es posible.
Sí, es posible. Sería la última opción.
¿Y, ahora?
Sí, hasta ahora.
Madame Stanton, lamento no poder quedarme a cenar.
He de atender un asunto urgente.
El coche de la policía viene a recogerme
y, para ganar tiempo, saldré a su encuentro.
Lo siento mucho.
Me halaga usted, madame.
¿Irán con Mark al aeropuerto?
Sí. Iremos los dos. Ya hablé con Heindricks.
Bien, le deseo buen viaje, Mark.
Gracias, señor, y también por su interés.
Siento que no hayamos tenido más éxito.
Aunque tal vez se descubra algo de aquí al aeropuerto.
-Algo más sobre esa misteriosa dama. -Podría ser.
Aun así, haré un informe y se lo daré a Heindricks.
Adiós, buenas tardes y que aproveche.
Un tipo listo.
¡Ah, Kay! No te he contado nuestros progresos.
Hemos descubierto que Mark tuvo una aventura amorosa.
¡Ah!
Dígame, Mark, si no fue una aventura,
una chica de alquiler, como dijo De Fargo,
y era tan encantadora...
La cena estará en un momento.
Bien.
-Entonces... -¿Me permite que le diga una cosa?
¿Qué?
Tiene una mujer muy bella.
Estoy de acuerdo.
Creo que voy a fumar.
-¿Un cigarro? -No. Gracias.
-Ha sido una cena magnífica. -Gracias.
¿Qué es esto?
Un juego. Se lo compré a Timmy para su cumpleaños.
Zoquete, el nuevo juego para niños de todas las edades.
¡Ah, sí! A bordo los chicos juegan a eso.
¿De veras?
Mark, vamos a probar.
-Bueno. -Siéntese ahí.
Puede traerle algún recuerdo.
Neil, déjalo donde estaba. Lo traje para Timmy.
¿Qué? No vamos a estropearlo.
Cuando los niños no están, los mayores pueden jugar.
A veces utilizamos estos test en terapéutica elemental.
Veamos cómo se juega.
El primero fallo eres un cabezón.
El segundo, un payaso.
Bueno, probemos. Empiece usted, ¿eh?
Empezaremos con ésta como base.
Luego, vamos construyendo.
Ahora yo.
-Falta una pieza. -¿Hum?
La amarilla en forma de corazón.
Ésta.
¿Has oído, Kay? Deberías reclamar.
¡Ay! Otra vez las persianas.
Ésa se va a caer cualquier día.
Ocupa mi puesto, cariño.
Te ayudaré al volver del aeropuerto.
-Voy a terminar de quitar la mesa. -¡Tenemos que irnos! ¡Es tarde!
Ha quedado bien sujeta.
Me toca a mí, ¿no?
¡Hola!
Perdón.
Pero cuando llega una sorpresa, no se llama a la puerta.
¿Qué es esto? ¿Cómo ha hecho para...?
Ya que he venido, me llevaré mi libro.
¿Qué hace Timmy aquí?
Debería estar en la cama.
Madame Stanton, ¿no le ha gustado mi sorpresa?
Les vimos salir del cine
y como el doctor quería dar las buenas noches a Timmy,
me tomé la libertad de traerle en persona.
Pero le llevaré otra vez con madame Dubois.
Ya puedes marcharte, Timmy.
Solo vine a decir buenas noches. Nos vamos enseguida.
-Buenas noches, papá. -Buenas noches, hijo.
Timmy, no has saludado al invitado de tus padres.
Es un marinero americano. Alférez Dominic.
-¡Ah! Hola, marinero. -Hola, chico.
Vámonos, señor, madame Dubois se va a enfadar.
Madame, puede estar orgullosa de su hijo.
Y, otra vez, buenas tardes.
-Es una tontería lo que ha hecho. -Solo ha querido ser amable.
¿No deberíamos irnos, Neil?
Sí, creo que es la hora.
Va a hacer frío, Mark. Le dejaré un abrigo.
Gracias.
¡Se me olvidó una cosa!
Pero, ¿adónde va? ¿Adónde vas?
No le dije lo que pasó con Julius. Se escapó.
Le mordió a Pierre y lo soltó.
Buenas noches, marinero. Buenas noches, mamá.
No, se escapó.
Pierre lo tenía agarrado y quiso morderle.
Así que lo soltó y se perdió de vista.
Feliz Julius.
¡Kay!
Mark.
¿Qué pasa, Mark?
Nada.
Ha sido un ligero vahído.
-Creía que habría recordado algo. -No. No.
-Vámonos ya. -¿Seguro que quieres venir?.
-Claro. -Bien.
-Aquí tiene. -Gracias.
AEROPUERTO DE NlZA COSTAAZUL
No creo que suspendan el vuelo por la tormenta.
No.
¿Le gustaría llevar algo para leer?.
¿Una novela policíaca? Le compraré una.
Sabe que lo recuerdo todo, ¿verdad?
Sí.
He sido un necio poniéndola en esta situación.
Pero nunca la olvidaré, Kay.
Los dos hemos sido necios, Mark, pero fue culpa mía.
Usted olvidará. Encontrará otra chica.
No será fácil,
habiéndola conocido.
Que tenga suerte, Mark.
Buenas noches.
Así que me dije a mí mismo. De Fargo has fracasado.
Pero luego Timmy me contó que le había conocido en el muelle.
Y lo que pasó después cuando fue a su casa.
Los niños siempre dicen la verdad, ¿no es así, madame?
-Le suplico que no mezcle... -Por favor.
Sería emocionante llegar hasta el final pero
si los interesados no lo desean, ¿por qué lo haría la policía?
El caso está cerrado, madame.
Aunque tal vez a usted no le será fácil olvidarlo.
Despídame de su gran marido.
¡Oh!
Su pasaporte.
A los dos, buenas tardes.
Son 10,50 francos, señor.
-Gracias. ¿Quiere envolverlo? -No, gracias.
Un momento.
¿Esa pieza en forma de corazón no es de un juego llamado Zoquete?
¡Sí!
Se lo vendí a un oficial americano hace unos días sin esta pieza.
Se había perdido.
Pensé que vendría a reclamarlo.
¿Es aquel que está allí sentado
hablando con una señora de abrigo beige?
¡Sí!
Gracias.
Aquí tiene.
-Su avión. -Muchas gracias, doctor Stanton.
-Y perdone las molestias causadas. -No tiene mucho tiempo.
Sí, señor.
-Adiós, señor. -Adiós.
Adiós, Sra. Stanton.
Adiós.
Bueno, Mark ya se ha ido.
Todo ha terminado.
Sí.
Si quieres podemos tomar una copa.
En Allard, ¿eh?
De acuerdo.
¡Ah! Madame Stanton, Dr. Stanton, buenas noches.
Su mesa favorita.
Ah, Vermut Cassis. ¿Kay?
Lo mismo, supongo.
Bonita melodía.
Sí.
Mark Dominic reaccionó inesperadamente
al escuchar esa canción esta tarde en La Colombe d'Or.
¡Oh!
Sí, Kay.
¡Neil!
Lo sabes, ¿verdad?
Sí.
¡Oh, cariño!
¡Qué te he hecho!
Es...
Es horrible.
Tal vez yo también sea culpable.
Como en el juego,
yo era la pieza que faltaba.
No estaba cuando era más necesario.
Kay.
¿Sí?
¿Aún me amas?
¡Oh, Neil!
Vamos a casa.
Hola, muñeca.
¿Qué pasa? ¿Me he retrasado mucho?
No, cariño. Llegas justo a tiempo.
Para ver que todo es tan hermoso como siempre quisiste que fuera.
¿No es cierto?
¿No lo es?
FlN
Deseamos expresar nuestro agradecimiento
a la Fundacion Marguerite et Aimé Maeght,
al Hipódromo de la Costa Azul
y al Aeropuerto de Niza Costa Azul
por su generosa cooperación.
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