Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Corsican
Croatian
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
Frisian
Ga
Galician
Georgian
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romansh
Runyakitara
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovenian
Somali
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
EL PROCESO DE VENECIA
�Nina! �Nina! �T�rame la llave!
T�rala, Nina. Nina, he olvidado mi llave.
Mi amor, hace m�s de una hora
que llamo.
�Nina!
Nina. S� amable, mi amor.
T�rame la llave, por favor.
�Tengo ganas de dormir!
Estoy cansado. �Nina, Nina!
- �Por qu� no me dejas entrar? - No, no entrar�s. No insistas.
Vamos, s� amable. D�jame entrar, querida.
Buenos d�as, joven panadero.
S�, escucha...
- No, no entrar�s. - En tu casa estaremos mejor.
- Te digo que no. - S�, vamos...
No se dice que no durante el carnaval.
No es no, incluso en carnaval.
Vamos, d�jame entrar.
No. No quiero.
- S� amable. Cinco minutos. - No.
�Se�or Conde! �Pero qu� pensar�n de usted?
�Se�or Conde!
�Se�or Conde!
�Qu� est�s haciendo aqu�, Pietro?
�Qu� sucede aqu�?
Dios m�o, �lo has matado?
�Has perdido la cabeza? Vete r�pido, que no te vean.
- �Por qu�? - No te quedes aqu�.
�Asesino!
Vete r�pido, Pietro.
�Socorro!
�Qu� te sucede? �Te corre el diablo?
Buenos d�as, Pietro. Has llegado tarde esta ma�ana.
�Qu� tienes? �Qu� te ha sucedido?
Est�s lleno de sangre.
�Has matado al Conde!
Esc�chame, por favor.
�Por qu�? �Por qu� lo has hecho?
�C�mo has osado hacer una cosa as�?
- Esc�chame. - �Entonces crees que te he mentido?
Te voy a explicar. Yo no lo mat�, te lo juro.
Cuando lo encontr� ya estaba muerto.
Annella, te lo ruego. C�lmate.
No llores. No he sido yo.
- �D�nde est� tu patr�n? - No puedo ver toda esa sangre.
Dime d�nde est� tu patr�n.
Lo ignoro. En el Consejo, tal vez.
Ha estado fuera toda la noche.
Buenos d�as, Excelencia.
"No se puede ser agradable a los poderosos
"sin violar los derechos y los intereses del pueblo.
"Aquel que gobierna debe servir al pueblo
"puesto que sus ideas son m�s leg�timas que las de los poderosos.
"�stos s�lo tienden a oprimir
"mientras que el pueblo rechaza la opresi�n."
- �Lorenzo! - Buenos d�as, Sof�a.
�A esta hora? �Qu� cara! �Ha bailado hasta el amanecer?
La reuni�n del Consejo ha durado toda la noche.
Pero quer�a saludarla antes de volver a casa.
Creo que usted es la �nica mujer de Venecia levantada a esta hora.
Levantarse temprano no es s�lo privilegio de los grandes hombres.
Yo a�n no me he acostado. Es diferente.
Y yo estoy arriba todo el d�a. �Est� celoso de m�, Excelencia?
Disc�lpeme por haber interrumpido, querido Tiziano, la voz que lo inspira.
S�lo la Condesa puede hacer soportable la prosa de Maquiavelo.
�De qu� han hablado esta noche?
Hemos condenado a muerte a un culpable, y liberado a un inocente.
Y hablamos de los turcos, con quien pensamos aliarnos.
Hemos decidido abstenernos de atravesar el istmo de Suez.
�Han hablado de las elecciones?
S�, es un asunto que altera a todos los consejeros.
Se dice que usted desea ver representantes del pueblo en el Consejo.
- �Es verdad? - S�, estar�a bien.
Muy bien. Yo lo apruebo totalmente.
Y es muy raro que yo me ocupe de ese tipo de cosas.
�Y conseguir� imponer su punto de vista?
Ya lo veremos. Est� la opini�n de mis colegas.
El pueblo al Consejo.
Una propuesta muy interesante aunque un poco prematura.
Una experiencia generosa que puede volverse peligrosa.
Son todos unos hip�critas. Todos estar�n contra m�.
Usted ser� el pr�ximo Duque. Ya sabr� como imponerse.
Y yo har� su retrato. Usted tiene un rostro que me inspira.
Aquello que hoy parece peligroso, quiz�s tenga luego el aval de todos.
�Condesa!
�Condesa Sof�a!
Mis respetos, Sof�a. �Dios m�o, c�mo he corrido!
Alvise, Alvise Guoro.
�Qu� le ha sucedido a�Alvise Guoro?
Alvise Guoro est� muerto.
Perfectamente asesinado.
De una pu�alada.
�Alvise fue asesinado?
No me sorprende tanto.
Era un final f�cil de prever.
Querido Lorenzo, todos lo est�n buscando.
Se corre el rumor de que el asesino est� en su casa.
Se ha refugiado en su palacio.
�C�mo? �Ya lo han encontrado?
Hay que reconocer que tenemos una justicia
particularmente eficaz.
Y matinal, adem�s.
�Sabe usted el nombre del culpable?
El joven panadero Pietro Faciol, aquel que le lleva el pan.
A menudo est� en su casa. Siempre cortejando a su sirvienta.
Es un buen muchacho, no creo que pueda asesinar a un hombre.
Eso no prueba nada. Hay tantos buenos muchachos que por estos d�as matan...
�Qu� sucede?
El joven panadero ha matado al conde Guoro.
Le ha clavado un pu�al.
�Qui�n les ha dicho que ha sido Pietro?
�Qui�n lo ha dicho? �Yo lo he visto con mis propios ojos!
�T� no has visto nada! �Ni siquiera estabas ah�!
Cuando llegu� yo, el conde ya estaba muerto.
�Ahora vas a decir que lo mat� yo!
Yo jam�s he visto a Pietro con un pu�al.
De todas maneras no nos concierne. �Ah� llega el conde Parma!
Se�or, se lo ruego. Tiene que hacer algo.
- Pietro es inocente. - Eso lo decidir� la justicia.
�Por qu� te has escondido en mi casa?
Porque no he hecho nada malo, Excelencia.
Yo no quer�a esconderme, s�lo quer�a ver a Annella
y reclamarle justicia. - �Y por qu� a m�?
Porque s� que usted es justo.
Ver� lo que puedo hacer. No temas, todo saldr� bien.
Si eres inocente...
- �Tu patrona ya ha sido advertida? - No, Excelencia.
Todav�a duerme.
�Qu� ocurre?
�Qu� hora es?
Perd�name la molestia.
Lorenzo. T� nunca me molestas.
Sabes que aqu� est�s en tu casa. Si es que dispones de tiempo...
�Hace cu�ntos d�as que no nos vemos?
�Dos? �Tres? �Tal vez m�s?
Tendr�amos que vivir en una casa m�s peque�a,
para tener m�s posibilidades de encontrarnos.
Disc�lpame. �A qu� debo atribuir el honor de tu visita?
Tengo que hablarte.
�De verdad? �Qu� sorpresa!
Lorenzo, �qu� sucede?
�De golpe te das cuenta de que tienes una mujer,
una mujer a qui�n puedes hablarle?
Perd�name si me burlo de ti, Lorenzo.
Siento que no existo para ti,
que mis sentimientos no cuentan para nada.
�Si supieras cu�nto he sufrido tu frialdad!
No lo parece. Nunca has estado tan bella.
Lo s�. Soy bella, s�. Es todo lo que puedes decirme.
Sin duda crees que es la �nica frase que puedo entender.
Para ti, una mujer bonita no entiende nada.
Y si su marido tiene que encerrarse en su mundo personal,
eso no tiene ninguna importancia: la mujer est� para esperar.
Qu� importa si los d�as son largos, interminables y sin alegr�a.
Ella s�lo tiene derecho al aburrimiento y a la soledad.
Es muy triste.
Y me temo que tu soledad ser� a�n m�s grande.
Tu primo Alvise ha sido asesinado esta noche.
Atr�palo, guapa.
Est�s hecho a imagen de un arist�crata.
Sigues en lo alto mientras los dem�s se agotan.
Aquellos que est�n abajo soportan todo tu peso en sus espaldas.
Pero una vez arriba, nos arriesgamos a rompernos el cuello.
�Atenci�n a los de abajo!
Yo no s� si fue �l quien lo mat�.
Yo he contado lo que vi, y no vi nada.
El Consejo dir� si es inocente o no.
Esa gente lo sabe todo. Como si estuvieran en tu cama.
Si todos hiciesen como yo, y se quedasen por la noche en sus casas
no le ocurrir�an todas esas cosas.
T� te quedas en tu casa porque tu mujer te tiene atado al pie de la cama.
El panadero no lastimar�a a una mosca.
Siempre son los pobres los que pagan.
Ahora no lo soltar�n f�cilmente.
�Miren eso!
�Ah� sale la viuda! �Parece estar bien consolada!
Si est� triste s�lo tiene que decirlo. Yo la consolar�a sin problema.
�No tienes verg�enza! �Decir eso a tu edad!
�Cochino! �Hace m�s de diez a�os que no sirves para nada!
Oh, querida Sof�a. Toda Venecia est� aqu�.
Pobre Alvise, estar�a feliz si nos viese.
�Amaba tanto estas reuniones!
�Qu� placer verla en estas ocasiones! El duelo le sienta tan bien, Sof�a.
Princesa, ya la acompa�o.
Perd�neme, Sof�a. Usted conoce el camino.
Querida Princesa, ap�yese en mi brazo, por favor.
As� si usted cae, entonces caeremos juntos.
Sof�a, �quiere casarse conmigo?
No tiene que responder ahora. No es el lugar ni el momento.
�Por qu� raz�n la ha elegido?
La m�sica me da coraje.
�Me tiene miedo?
No, tengo miedo de perder su amistad.
Les puedo mentir a todas pero no a usted, Sof�a.
Deber�a imitar a Alvise. Usted es muy t�mido.
No, no lo crea.
Todos parecemos t�midos frente al atrevimiento de Alvise.
Una reuni�n del Consejo parece una reuni�n de familia.
Necesitamos una bocanada de aire fresco,
que se sumen otra clase de personas aparte de nuestros t�os o primos.
Nuestro gobierno es fuerte porque tiene tradiciones seculares.
Nuestros padres y abuelos gobernaron esta ciudad antes que nosotros.
No olvide que gobernar quiere decir resistir.
Jam�s les abrir� las puertas de nuestro gobierno a comerciantes enriquecidos.
No olvide que la ca�da del Imperio Romano no tuvo mejor artesano
que la tribuna de la plebe. Para m� la medida es peligrosa.
Se�ores, ya no es hora de ocuparse de los comerciantes de la ciudad,
cuando tantas bellas mujeres los esperan. La pol�tica los volver� mis�ginos.
�Usted desprecia la pol�tica porque es la �nica que la comprende?
No, yo no la desprecio pero no me gusta hablar.
�Se desprecia el amor cuando no se habla?
Se�ores, les ruego que pongan menos ardor en sus discusiones,
y dejen de ocuparse de asuntos tan graves.
Ser�a imperdonable desperdiciar una noche como �sta.
�De qu� se trata?
El Conde Strocchi sostiene que la fuerza y la mejor arma de una mujer
est�n en su propia debilidad.
Alvise sostiene que ella es vulnerable justamente cuando se cree fuerte.
�Hasta el mismo Salom�n olvidar�a su hebreo!
Garzoni es irreductible. Contarini duda.
Lo he invitado a cenar ma�ana. Lograr� convencerlo.
No lo dudo.
Yo soy tu aliada. Un poco de celos por un ideal...
qu� noble sacrificio por una causa justa.
Pero tengo confianza en ti.
Te equivocas. �Sabes qui�n me ha propuesto casamiento?
S�, lo s�. Alvise Guoro.
�Nosotros hemos inventado un nuevo juego, venga!
�C�mo lo sabes?
Yo le inspir� esa idea. Yo soy el autor.
�T�?
Me dije que la noticia de tu compromiso con Alvise
terminar�a con los rumores que circulan sobre nosotros.
Es la primera vez que te preocupas.
�Y �l acept�?
No me ha costado mucho convencerlo.
Me pregunto si no te ama.
Yo me pregunto si no voy a casarme con �l.
Te lo merecer�as.
�Casarte con Alvise? No vale ni la sombra de tu sonrisa.
En el nombre de Dios y de la Rep�blica de Venecia,
frente al Gran Consejo de los Diez,
con la aprobaci�n del Consejo Supremo
de la comuna de San Marcos,
se abrir� el proceso contra la persona de Pietro Faciol,
20 a�os de edad, de profesi�n panadero,
nacido en Venecia de Marco Faciol y de la difunta Arianna Chiosachi,
acusado de la muerte del patricio veneciano Alvise Guoro,
asesinado de una pu�alada sobre el puente de la Misericordia.
Este d�a del 24 de febrero del a�o 1507,
en presencia de los consejeros:
Francesco Garzoni, patricio veneciano, decano de los consejeros,
Girolamo Capella, patricio veneciano,
Giovanni Venier, patricio veneciano,
Matteo Donia, patricio veneciano,
Francesco Bragadin, patricio veneciano,
Giovanni Vendramin, patricio veneciano,
Francesco Tiepolo, patricio veneciano,
Lorenzo Parma, patricio veneciano y defensor del acusado,
Pietro Faciol,
Zaccaria Contarini, patricio veneciano,
Pietro Morosini, patricio veneciano, consejero honorario
y procurador de la Rep�blica de Venecia.
Bajo la presidencia de los consejeros del Duque,
y con el consentimiento del Seren�simo
pr�ncipe Leonardo Loredan, Duque de la Rep�blica de Venecia,
comienza el proceso del acusado.
�Puede reconocer �sto?
Puede ser. No pude verla bien, lamentablemente.
"Puede ser", no es una respuesta. Tiene que decir s� o no.
Entonces es m�s prudente decir que no.
�Usted no est� seguro de reconocerla?
S�, Excelencia.
�Por qu�? �La ha visto mal?
S�, cuando yo llegu� el joven panadero ten�a la vaina en su mano.
- �Usted pudo verla? - Claro.
El acusado dice que usted lo incit� a fugarse. �Es verdad?
S�.
�Por qu� raz�n?
En aquel momento, pens� que as� se evitar�a problemas.
�Y ahora qu� piensa usted?
Que en una situaci�n similar es mejor callarse.
�Y le dir�a a cualquier otro lo mismo?
�A su hijo, por ejemplo?
Oh, no.
�No es posible que su hijo pudiese tener los mismos problemas?
Mi hijo no tiene nada que ver con el conde Guoro.
Nunca le ha dirigido la palabra.
Y el joven panadero... �Qu� tiene que ver con el conde?
Bueno, no le ten�a ninguna simpat�a.
Sea claro.
Cuando usted vio al acusado cubierto de sangre,
inmediatamente crey� que se trataba del asesino.
Y usted crey� eso porque �l ten�a una raz�n para hacerlo.
�S� o no? Le recuerdo que est� bajo juramento.
S�.
Lo que me esperaba. Una cosa est� clara.
Se ha dado un paso hacia la verdad. Lo del panadero y la v�ctima
no fue la simple relaci�n pasajera de un transe�nte
que por azar se encuentra con un hombre asesinado,
sino que hab�a una relaci�n directa, basada en razones personales.
Es tan evidente, que quienes vieron al acusado junto al cad�ver
pensaron ipso facto que el asesino no pod�a ser otro.
Es lo que tambi�n pens� usted.
S�. Casi me derriba de la prisa que llevaba.
�Y qu� expresi�n ten�a? �Lo recuerda?
Parec�a asustado. Ni siquiera ve�a hacia d�nde iba.
�Le ha ocurrido alguna vez, intentando ayudar a un borracho,
descubrir que no se trataba de lo que usted cre�a,
sino de un hombre que ya estaba muerto?
No, Excelencia.
Entonces no pod�a saber qu� efecto le provocar�a.
No.
�Quiz�s tambi�n usted se asustar�a? �Tambi�n huir�a?
S�, s�. Es decir, no... No lo s�.
Nunca me ha sucedido.
El acusado iba a casarse con una cierta Annella. �Es as�?
- S�. - �Por qu� fue aplazada la boda?
Yo soy amigo de Pietro y de su padre,
y a menudo pasaba la noche con ellos.
- �Qu� quiere decir eso? - Lo que he dicho. Punto.
Cuando se trata de estas cosas, o se habla con claridad o no se habla.
Entonces, pongamos las cosas en claro.
Con lo que s� de Anella yo te prohibo casarte con ella.
- Me casar� con ella. - La pasar�s mal sin mi consentimiento.
�De qu� vivir� tu familia si te saco a la calle?
Hay cientos de otros oficios aparte del de panadero.
�Vas a callarte?
Escuche... Usted... es un hombre honesto.
�Entonces por qu� repentinamente ha cambiado de idea?
D�game qu� ha sucedido. Tengo derecho a saberlo.
No le presto atenci�n a los chismes. Nunca fue mi costumbre.
�Entonces?
Entonces escucha, Pietro.
Tu Annella se pasea por las noches,
mientras t� est�s aqu� trabajando.
La he sorprendido conversando con Alvise Guoro.
Estaban en el porche de entrada del palacio Parma.
�Eso es todo?
�Y qu� le dice que han hecho algo malo?
Apenas me vieron, �l se puso su m�scara
y ella huy� hacia la calle.
Hijo, t� conoces a Alvise Guoro,
y sabes que no es un hombre que va a retener a una joven
para hablarle de c�mo est� el tiempo.
Alvise Guoro.
Hete aqu� el motivo del asesinato.
Es el cl�sico motivo, viejo como el mundo:
los celos.
Por celos, el cordero se transforma en lobo
y el panadero asesina a su rival. Nuestros ancestros lo han proclamado:
"El hombre celoso enciende su antorcha en el fuego de las Furias."
La imagen es exacta. Y desde siempre
los celosos han reaccionado igual.
�Hace cu�ntos a�os que usted sirve al conde Guoro?
- Hace ya seis a�os, Excelencia. - �Conoce usted al acusado?
- S�, Excelencia. - �Se ha relacionado con �l?
S�, una vez. Hace unos ocho d�as.
Ser�an algo as� como las diez cuando se present� en el palacio
diciendo que quer�a hablar con mi amo.
Entre, Se�or. Por favor, entre.
- Lo siento. Pero mi amo ha salido. - Eso no es cierto.
- �Qu� es lo que quieres? - Quiero hablar con �l.
Primero hablas conmigo.
�Crees que te tengo miedo, pedazo de puerco?
Michel, Alfonso,
Antonio, �atr�penlo!
�D�jenme! �Su�ltenme, sucios lacayos!
�Su�ltenme! �D�jenme!
�Su�ltenme!
�No, no! �Basta! �Eso no! �Det�nganse!
Alvise Guoro no quiere verme. �Pero yo sabr� d�nde encontrarlo!
Est� claro que la precisi�n de un testimonio como �ste
producir� un efecto considerable en los jueces.
Pero estoy seguro de que si el joven panadero
hubiese podido pasar a trav�s de aquellos sirvientes,
le hubiese pedido al conde lo mismo que luego le pidi� a ella.
En efecto, luego de tomar un ba�o involuntario,
se dirigi� hacia la casa de ella. �No es as�?
- S�. - �Y qu� ocurri� all�?
Primero lo tuve que secar. Lleg� empapado hasta los huesos.
Seguramente. �Pero usted neg� haberse encontrado con el conde Guoro?
No, Excelencia. No hab�a ninguna raz�n para negarlo.
- No ten�a nada que ocultar. - �Y �l pregunt� la raz�n de ese encuentro?
Claro, no paraba de hacerme preguntas.
Me parec�a estar frente al Consejo de los Diez.
Si hace falta, ya le dar� una lecci�n a ese Alvise Guoro,
y a ti, y a todos los que te cortejan.
No pensemos en otra cosa que en nuestro casamiento.
- �Qui�n habla de casamiento? - Yo, por ejemplo. Ya lo sabes.
Pero es dif�cil cuando no se tiene dinero.
Si t� esperas que yo me haga rico...
�Y de qu� crees que estuve hablando ayer con el conde?
No lo s�, hace una hora que pregunto y t� no me respondes.
�Me parece que tengo derecho a saber qu� ocurri�!
Entonces, esc�chame. �Quieres saberlo, si o no?
T� quieres casarte conmigo, quieres cambiar de oficio,
quieres que nos arreglemos sin tu padre...
Le he pedido al Conde que te contrate como gondolero.
- Y me ha prometido que lo har�. - �Es verdad?
S�, es verdad.
�No me lo podr�as haber dicho antes?
�Me hubieras evitado el ba�o!
Te quer�a dar una sorpresa.
T� ser�s el gondolero m�s guapo de Venecia.
Me pasear�s en la g�ndola y yo posar� como una condesa.
- Dame un beso. - No, no lo tendr�s.
No te lo mereces.
Me dices que me quieres pero te dejas llevar por los chismes.
Tienes raz�n. Te confieso que estaba celoso.
�Me quieres?
- �Entonces me perdonas? - S�.
- Ese no es un perd�n de verdad. - S�, s�. No mereces m�s nada.
Annella. Annella, esp�rame.
�Espera!
Annella, �d�nde est�s?
�Cuidado!
�Lo ves? Te he perdonado. Ya no te reprocho nada.
Dos ba�os fr�os, se�ores, no atizan la llama de los celos.
Ni "encendida en el fuego de las Furias." Es un sistema infalible
que el consejero Garzoni deber�a emplear.
Es el �nico que puede extinguir el fuego de su �nfasis.
Con la condici�n de que sepa nadar, si no se extinguir� tambi�n �l.
Esta es la triste historia del Conde de Luna...
Que un desconocido mat�, y un joven panadero encontr�.
�Hola!
�Est� durmiendo? �O est� muerto?
�Para qu� lo preguntas? �El pu�al no te lo indica?
Estoy muerto y asesinado.
�Oh, muerto y asesinado! �Por todos los santos!
�Y qui�n pudo entonces asesinarte?
�Para qu� lo preguntas? Si t� me has encontrado.
- Ah, s�. - Entonces t� me has asesinado.
Amigo, esta es la verdadera popularidad.
Jam�s podr� sentir lo mismo que esta buena gente.
�T�, Conde de Luna, eres de gran nobleza?
Tengo sangre cruzada por parte de madre...
�Y mil marqueses por parte de padre!
�Y t�, cu�l es tu linaje? �De d�nde vienes t�, panadero?
Cien deudas impagas por parte de madre...
�y mil pleitos por parte de padre!
Cogirandus, cogirorum...
Gracias a ti, el Consejo no osar� condenar al joven panadero.
Es muy pronto para decirlo.
Pantal�n parece hablar por ti.
Yo nada entiendo de todo esto, ergo ignoro qui�n lo mat�.
Pero como un juez sabe por naturaleza zanjar,
yo le quitar� las cadenas a este pobre desgraciado.
Y este pu�al tan molesto a este Conde desafortunado.
Joven panadero, dame la mano.
Yo te condeno a vivir, y a ti, a repartir el pan.
Conf�a en mi intuici�n. Tu hora ha llegado.
He esperado demasiado como para no poder presentirlo.
Ahora el pueblo est� contigo.
Eso no es suficiente.
Tal vez, pero tu victoria en el proceso har� el resto.
Vencido Garzoni, nadie m�s osar� enfrentarte.
Las elecciones ser�n dentro de un mes.
Tu �xito ser� tal que nadie se alzar� contra tu persona.
Estoy segura, Lorenzo. Y t� no ser�s un Duque como Loredan.
T� ser�s fuerte y justo. Es lo que Venecia espera.
Un Duque reformador y valiente.
Es una pena que no puedas andar gritando eso por ah�.
Puedo hacer algo mucho mejor. Puedo ayudarte a ganar el proceso.
Te ilusionas. Es una apuesta capital para Garzoni.
Por eso lucha con tanta energ�a.
Lo importante es impedir que yo sea el vencedor,
y que el poder no sea sacudido demasiado.
Har�n todo lo posible para demostrar la culpabilidad del joven panadero.
No dudar�n en fabricar pruebas.
Escucha, Lorenzo. Poco antes de su muerte,
le hab�as sugerido a Alvise que pidiera mi mano, �recuerdas?
�C�mo hab�as logrado convencerlo? Era m�s joven que yo.
Fue muy f�cil.
Alvise estaba al tanto de nuestra relaci�n,
y acept� mi proposici�n como un desaf�o.
- �Como un desaf�o? - Claro.
Era una magn�fica ocasi�n para probar su superioridad
y confirmar su reputaci�n como seductor. Yo pasar�a a figurar en su colecci�n
de amantes y maridos ridiculizados.
Eso no le disgustaba, al contrario.
�Por qu� esta pregunta sobre Alvise?
Porque estoy pensando en todos esos hombres que lo odiaban.
�Est�s convencido de la inocencia del panadero?
S�.
Entonces hay una sola manera de provocar la ca�da de Garzoni:
encontrar al verdadero culpable.
�Te parece f�cil?
Hay que buscar entre aquellos que odiaban a Alvise.
�Ir a buscarlos ad�nde? Debe haber por todas partes.
�l se jactaba de sus conquistas. Yo te encontrar� al asesino.
Te lo traer� en una fuente de plata.
Si lo consigues, ser� tu obra maestra.
Mi obra maestra eres t�.
Por favor.
Mire bien este cofre.
�Lo reconoce?
No.
Sin embargo ha sido encontrado en su cuarto, bajo la cama.
M�relo bien. �Es suyo?
- S�, Excelencia. - En buena hora.
Creo que usted aprecia mucho este cofre como para no reconocerlo.
Y ya que ha recuperado la memoria,
�puede decirnos si lo que contiene tambi�n le pertenece?
Responda, �es suyo o no?
S�.
Este cofre contiene una verdadera peque�a fortuna en ducados de oro.
�Y la testigo declara que no se pod�a casar por falta de dinero!
�Por qu� ha escondido el oro? �Qui�n se lo ha dado? �Responda!
Yo no lo he escondido.
Los hechos la contradicen. �De d�nde proviene este dinero?
�De d�nde provienen estas piezas de oro?
�Es un regalo de su patrona?
S�.
�Es mentira! �No lo hubiera escondido bajo la cama!
Es un regalo de Alvise Guoro. �Usted era su amante!
��l se lo ha regalado!
S�.
�Y por qu�?
Juro que yo no he sido su amante.
�Tienes que creerme, Pietro! Jam�s te he mentido.
Jam�s he sido su amante.
M�rame a los ojos, por el amor del cielo.
As� es, perfecto.
Nosotros comprendemos sus l�grimas. Tambi�n comprendemos su verg�enza.
Pero eso no debe impedirnos precisar un detalle.
�Puede decirnos si el conde Guoro le ha dado el oro de una sola vez?
No.
La verdad siempre termina por aparecer.
Esa historia del gondolero s�lo era la mentira de una intrigante
atrapada en flagrante delito.
Seguramente se han sucedido varias citas galantes,
probablemente tantas como ducados hay en este cofre.
Cuando el joven panadero se enter�, enceguecido por los celos,
mat� al conde Guoro. - �No es verdad!
�Entonces por qu� el conde ha sido de una tan constante generosidad?
Mis felicitaciones al ilustre consejero Garzoni por su celo en pos de la verdad.
Pero hay que recordarle que este proceso intenta establecer con certeza
si el acusado Pietro Faciol es o no culpable
del asesinato del conde Guoro,
y no si Alvise Guoro ha sido o no el amante de Annella Bertone.
Es dif�cil disociar ambas cosas,
cuando claramente todos los afluentes convergen hacia el mismo r�o.
Sin duda. Veamos.
Todo prueba que Annella Bertone era la amante de Alvise Guoro.
Bueno. Muy bien.
�Pero cu�ndo nos enteramos de eso? Ahora.
En el momento en el que la joven Annella lo ha dicho delante de nosotros.
Y remarquen que s�lo lo ha confesado bajo presi�n,
gracias al muy h�bil interrogatorio del consejero Garzoni.
Annella ha reconocido que guardaba el oro.
Y nosotros nos hemos enterado ahora.
Y el acusado tambi�n se ha enterado ahora.
S�, ahora mismo. Acaba de enterarse, no lo sab�a.
Acaba de enterarse de algo que ignoraba en el momento del asesinato,
y eso solo ya lo disculpar�a.
En aquel momento el acusado ten�a sus dudas,
pero Annella siempre hab�a conseguido convencerlo de su inocencia.
Se�ores, miren al acusado.
Ahora el joven panadero ser�a capaz de matar a Alvise Guoro.
Pero Alvise Guoro ya est� muerto.
�Cuidado! El agua est� helada.
Un beso suyo, Sof�a, y el fr�o pasa enseguida.
Espere hasta ma�ana. Ese fuego del infierno ser� su castigo.
Esc�cheme. Necesito una informaci�n.
�Se acuerda de lo que sucedi� en mi casa?
Recuerdo cada minuto vivido a su lado.
�Por qu� aquel d�a separ� usted a Alvise y Strocchi?
�Estuve bien, no?
Ambos estaban muy enardecidos y seguros de tener raz�n.
Creo que ambos se equivocaban.
Estuvo maravilloso.
- Se trataba de una mujer, seguramente. - S�, se trataba de una mujer.
Pero no llegu� a comprender completamente la raz�n de la querella.
Se deb�a tratar de alguien muy importante
para que ellos llegasen a batirse a duelo.
Sin embargo, estoy segura de que el duelo tuvo lugar aqu�,
justo frente a la iglesia.
Lo siento, se�ora. No he visto nada. Ning�n duelo.
No se ve nada por aqu�. Nunca viene nadie.
Tome �sto, y no me obligue a emplear otros medios.
Qu� raro, todo llega al mismo tiempo.
Una noche, muy tarde, ya estaba dormido,
y escucho un ruido que me despierta.
Cuando despert�,
ya no hab�a nadie. �Ya encontrar� a ese perro!
Es in�til toda esa batahola. No hay un alma.
Disculpe, se�ora. Necesito hacerle una pregunta.
Yo soy pariente del conde Strocchi.
�Sabe d�nde puedo encontrarlo?
No s� nada. S�lo s� que se ha ido.
Tal vez a su propia casa, �qui�n sabe?
�No ha quedado ning�n sirviente?
Tambi�n se han ido. Han empacado por la noche
y se han ido.
Gracias.
Seguro que hay una mujer detr�s de todo.
Seguro.
Cuando un hombre tiene problemas, seguro que es por una mujer.
Siempre es as�.
Este proceso se presenta en el momento m�s inoportuno.
Se ponen a prueba las fuerzas del pueblo y la nobleza.
Parma empu�a la inocencia del panadero como un estandarte.
Nos corresponde a nosotros arranc�rselo de las manos.
Todos han remarcado que el duque es de una prudencia tal
que siempre termina por seguir el juego de Parma.
Pero en un proceso siempre cuentan los votos.
Garzoni, Capella, Venier, Bragadin y yo.
La cuenta est� bien. Somos nada m�s que cinco.
He hablado con los otros.
Todos coinciden en que Annella fue sin dudas amante de Guoro,
pero no concluyen nada en cuanto a la culpabilidad del panadero.
Poco importa si es el asesino o no, y la opini�n de los otros consejeros.
El asesino tiene que ser condenado.
Un solo objetivo debe guiarnos:
impedir a toda costa que el pueblo sea representado en el Consejo.
Lo mejor ser�a terminar el proceso lo antes posible.
Y recuerden las palabras de Parma:
"El panadero se ha enterado reci�n hoy
"de que su prometida fue la amante de Alvise Guoro."
�Y entonces?
Destruyan en un hombre sus cosas m�s sagradas...
y ser� un hombre aniquilado, dispuesto a aceptarlo todo.
Una vez puesto en ese lugar, ya nada le importar�.
Ni la vida, ni la muerte.
S�, fui yo. Yo mat� a Alvise.
S�, s�. Yo lo he matado.
S�... fui yo.
Parma es un hombre justo.
Antes de condenar a un acusado, reunir� pruebas de su culpabilidad.
�Una confesi�n espont�nea no es la mejor prueba?
Parma, �qu� est� esperando? Venga a impartir justicia.
Se�ores, por esta vez me disculpo. No mezclemos el arte con la justicia.
No est� mal. Hay que reconocerlo.
�Quiere saber por qu� dice que no est� mal?
Para obligarnos a todos a decir lo mismo de su trabajo.
La idea de tratar el mismo tema es bastante original.
As� se destruyen viejas amistades.
Eso no tiene importancia cuando el arte llega a buen puerto.
Giorgione y Tiziano luchan de manera singular, y Venecia aclamar� al vencedor.
Gracias a este concurso, todo el Consejo est� de acuerdo.
Y por el proceso se est�n despedazando.
Eso es lo que dicen.
Toda Venecia se desvive por este proceso.
Yo felicito al conde Parma por sostener la inocencia del joven panadero.
Yo tampoco puedo creer que ese muchacho sea un asesino.
Y sin embargo, la mayor�a del Consejo cree en su culpabilidad.
Es muy dif�cil pensar de otra forma, si queremos ser justos.
Morosini, qu� mal suenan esas palabras en su boca.
Y usted, Parma, ni siquiera protesta.
El panadero es culpable. Lo ha confesado todo.
Ha confesado bajo tortura, claro.
La tortura es un medio permitido por la ley.
�T�, all� afuera! �Ilumina bien el rostro!
Tengo que informarte de un nuevo hecho.
- Por eso quer�a verte. - S�, he recibido tu mensaje.
Me he enterado de que Alvise se ha batido a duelo con Strocchi.
Y Strocchi ha hu�do de Venecia.
Qu� curioso. �Y c�mo lo sabes?
He ido a su casa. Ha desaparecido con sus sirvientes.
- �No te parece importante? - No, francamente.
�C�mo que no? Alvise hiere a Strocchi.
Strocchi quiere vengarse y lo manda asesinar.
Habr�a que encontrar a Strocchi, pero no ser� f�cil.
La muerte de Alvise es consecuencia de la vida que llevaba,
y es l�gico que �sa sea la raz�n de que lo hayan matado.
Lo que te he averiguado sobre Strocchi puede guiarte hacia una soluci�n.
- Deber�as... - �Qu�?
No lo s�. Esperaba m�s entusiasmo de tu parte.
T� eres una mujer extraordinaria, Sof�a.
Ya no te entiendo.
Ahora abandonas al joven panadero.
Ya te hab�a dicho que ante tales circunstancias ser�a dif�cil salvarlo.
Hay demasiado contra �l.
Env�alo a la c�rcel si quieres, pero no lo abandones.
Lo han forzado a la confesi�n. El proceso est� terminado.
Ma�ana o pasado ma�ana el tribunal dictar� la sentencia.
Ya es imposible encontrar al verdadero culpable.
Tenemos que encontrarlo, Lorenzo. Es nuestro deber.
Conf�a en m�.
Hay que intentarlo todo. Consigue un aplazamiento.
Un peque�o lapso... un d�a, una hora...
A veces es suficiente para ganar una batalla.
Una gran cantidad de conjeturas nos ayudan a ver m�s claro.
Diversos hechos confirmados por los testigos fueron reforzados
por la declaraci�n de Annella Bertone.
Mejor a�n, el elemento determinante de nuestro juicio
es la misma confesi�n del acusado.
Confesi�n que ha realizado delante nuestro, como exige la ley.
Esta confesi�n ha sido registrada por nuestro escribano.
Propongo entonces que pasemos a la votaci�n.
No, se�ores. No nos apresuremos.
�Por qu� tanta prisa en condenar a un inocente?
�Un inocente? Pero si ha confesado.
Su confesi�n le ha sido arrancada con violencia.
�"Arrancada" es una palabra sorprendente para este Consejo!
�Lo que es sorprendente es la ausencia del acusado!
Que se ha quedado en su celda, a medias inconsciente.
El acusado ha confesado. Debemos pasar a la votaci�n.
�Se trata de la vida de un hombre!
No debemos precipitar un juicio cuya sentencia ser� irrevocable.
Parece usted aferrarse mucho a la vida de un joven plebeyo
y no hacer mucho caso de la muerte de un patricio que era primo suyo.
El gesto del acusado no es el de un simple asesino.
Es una demostraci�n popular del odio hacia la aristocracia.
Es contrario a los principios y las leyes.
Es absolutamente necesario dar un ejemplo.
Si hace falta dar un ejemplo de represi�n,
entonces habr�a que reprimir la arrogancia de los patricios,
que no hacen otra cosa que atizar el odio popular.
Los motivos de disensi�n entre el pueblo y los patricios
son de mucho inter�s y nadie aqu� dudar�a de ello.
Pero ya habr� tiempo para discutirlo en otro momento.
El Consejo ha dado un gran espect�culo de indecisi�n.
La ciudad se interroga sobre las razones de nuestra perplejidad.
Es hora de pasar a los votos.
Hay tareas mucho m�s importantes y urgentes
que reclaman nuestra atenci�n.
- Se�ores, votemos. - S�, votemos.
�A los votos!
�Vamos, artesanos! �Luchen!
�Luchen!
�Luchen! �No tengan miedo!
�Coraje!
�Los panaderos son unos asesinos!
�Tiren a los mercaderes al agua!
�Todos los mercaderes son ladrones, unos canallas!
�Vamos, panaderos!
- Espero que no nos traicione. - Ah� est�.
�Vamos, artesanos!
�Al agua!
All� est�.
Gracias.
Usted asisti� al duelo entre su amo y el conde Strocchi.
�Yo asist� a un duelo?
Deje de simular, estoy al tanto de todo.
Incluso le dio un golpe en la cabeza al guardia.
Fue s�lo por bromear. Ya lo hab�a olvidado.
�C�mo termin� ese duelo?
No puedo decir nada. He jurado que guardar�a el secreto.
Entonces hablar�s frente al Consejo. Estamos yendo hacia all�.
No. Espere, condesa.
No vale la pena. Nunca se est� seguro con ellos.
Sobre todo cuando se es un testigo reticente.
Ese golpe en la cabeza que le di al guardi�n,
fue justamente para que nadie se entere de nada.
P�gale a los sirvientes de Strocchi.
Quiero que se vayan esta noche de Venecia y no regresen.
Vamos, ap�rate.
Respecto a los nuestros: nadie ha visto nada.
�Alvise! Venga un momento. Quiero hablarle.
�El conde Parma? No es posible.
Claro que s�. Yo estaba a dos pasos.
Lo recuerdo bien. Luego tuvo una conversaci�n con mi amo.
�Qu� quiere decirme, conde Parma?
Cre�a que Strocchi era su amigo.
S�, Strocchi era mi amigo. Pero me ha ofendido.
Y lo ha matado sin dudar. Ni ha llegado a odiarlo.
Me he batido lealmente. Yo mismo pude morir.
Lamento no compartir su punto de vista.
Los duelos est�n prohibidos.
No puede quedarse en Venecia. Tiene que irse.
Y no vuelva hasta que todo haya sido olvidado.
�Ha venido hasta aqu� para darme este buen consejo?
No es un consejo. Es una orden.
Est� demasiado acostumbrado a mandar, querido primo.
Yo odio las �rdenes y nunca las tengo en cuenta.
No me ir�. Tengo excelentes razones para quedarme en Venecia.
Estoy muy enamorado.
�Ah, s�? �Y de qui�n?
De Venecia, naturalmente.
Esta escena tiene un gran inter�s.
Ella sola alcanzar�a para hacer caer la acusaci�n como un castillo de naipes.
Ya desde el principio se ha dado una versi�n tendenciosa de los hechos.
Ya no queda duda alguna. Este proceso es una cuesti�n pol�tica.
Conde Parma, cuide sus palabras.
Son indignas de este Consejo.
Excelencia Seren�sima, disc�lpeme.
Pero tengamos el coraje de admitirlo.
La pol�tica gu�a este proceso.
�De qu� sirve negarlo si todos aqu� est�n al tanto?
En este proceso no se busca en realidad saber la verdad,
o escuchar simplemente la voz de la consciencia.
S�lo se piensa en proteger los privilegios.
Se emplean todos los medios para no ceder ciertos favores
y conservar todas las prerrogativas y privilegios.
Usted habla por el populacho.
Es escandaloso. Es demagogia.
�Usted quiere levantar al pueblo contra las instituciones de la Rep�blica!
�S�lo lo gu�a su ambici�n!
�Quiere destruir el prestigio de este Consejo!
Hay que dictaminar la sentencia, sin perder m�s tiempo.
Mi hijo es inocente. �Ustedes lo saben!
Y sin embargo ser� condenado. Eso no es justicia, es un asesinato.
�Saben por qu� va a morir? Por ser un muchacho del pueblo.
Su crimen es ser el hijo de un panadero.
Es al pueblo al que quieren castigar.
Nunca un arist�crata ha muerto por otro arist�crata, �no?
�Y t�, has pensado en lo que dijiste?
Los patricios siempre tienen raz�n.
Y el acusado tiene cien veces m�s valor que el muerto.
�Tambi�n eso es un crimen!
�Cree que Alvise pudo estar enamorado de verdad?
Seguramente, se�ora. Estaba enamorado de todas.
No como yo, que s�lo la amo a usted, querida Sof�a.
Pru�beme ese amor...
confi�ndome el nombre de su �ltima conquista.
Estoy encantado de poder compartir su g�ndola,
pero no nos alejemos mucho.
Volvamos adonde todos puedan vernos.
Conozco a algunos que se pondr�n enfermos de celos.
�Hip�crita! Est� eludiendo mi pregunta.
Hablemos seriamente, si no es mucho pedirle.
Soy el hombre m�s serio que podr�a encontrar.
Entonces responda: �qui�n fue su �ltima amante?
Usted debe estar mejor informada que yo,
ya que tanto inter�s tiene en ello.
Yo no s� si esta persona era su �nica amante,
pero el d�a siguiente al duelo ella fue a lo de Alvise,
y a escondidas.
"Fuera de m�. Es el diablo.
"Y me causa grandes tormentos,
"tan grandes que mucho me cuesta poder soportarlos."
"�Y hace mucho tiempo que te hace sufrir?"
"Oh, s�, mucho tiempo. Alabado sea Dios.
"Soy m�s afortunada que ti,
"puesto que yo jam�s he tenido un diablo as�.
"Es verdad, pero en revancha, Dios te ha dado a ti algo m�s.
"Algo que yo no tengo. T� tienes el infierno.
"Y si Dios te ha enviado a m�, seguro que es para ayudarme.
"Hoy Dios te ha enviado aqu�
"para la salvaci�n de mi alma.
"Si t� me demuestras tanta compasi�n
"para aceptar devolverlo al infierno..."
Vamos, Alvise,
�es momento de abandonar as� a tus amigos?
�Te aburr�as a ese punto?
Ah�rrame todo eso.
El espect�culo era bastante elocuente.
Yo te hab�a mandado a decir que estaba enfermo.
S�lo ten�as que creerme, o al menos fingirlo.
Peor para ti.
Qued�ndote en tu casa te hubieras ahorrado una humillaci�n.
Alvise...
Como si yo te hubiese lastimado.
�Por qu� raz�n me tratas as�?
Oh, suficiente. Cu�ntas palabras in�tiles.
�Qu� te sucede? �Acabas de descubrir qu� tipo de hombre soy?
Ya lo sab�as. Nos conocemos de ni�os.
Justamente.
Cre�a que conmigo eras diferente, que me amabas.
Pero es verdad, yo te amo.
Claro que te amo. No es muy dif�cil.
Eres bella, sensual,
la mujer insatisfecha de un hombre muy ocupado.
�C�mo quieres que no me aproveche de una ocasi�n como �sta?
Eres muy est�pida.
�Qu� esperabas de alguien como yo en una casa repleta de bellas mujeres?
�Te imaginabas que me iba a tirar a tus pies?
�Que iba a implorar tu perd�n?
Yo lo hubiese hecho sin dudar...
si eso podr�a hacerte cambiar.
�Qu� tengo que hacer, Alvise?
Estoy celosa. Te quiero solo para m�.
Entonces m�tame.
Si no quieres rival, �sta es la �nica soluci�n.
Y t� ser�s la �nica en llorar mi muerte.
Querida Sof�a, espero haber satisfecho su curiosidad.
- Al palacio, por favor. Adi�s. - Adi�s.
Y si quiere saber otras historias secretas,
estoy a su disposici�n, d�a y noche.
- �Orazio, qu� sorpresa! - �Ah, usted!
He esperado desde muy temprano para verla pasar,
y ahora apenas si me atrevo a acercarme a usted.
Usted es un gran mentiroso, pero lo adoro.
He terminado, se�ores. Les he dicho todo.
Ya saben del acusado todo lo que hace falta saber.
Les he demostrado que su car�cter no se inclina al asesinato,
y que tiene la estima y el afecto de todos aquellos que lo conocen
desde su m�s tierna edad.
Todo el pueblo espera con ansiedad el resultado de este proceso.
Esperan la absoluci�n del joven panadero, al que creen inocente.
Ellos tambi�n creen en la justicia,
y en las leyes que gobiernan nuestro pa�s.
El pueblo siempre ha tenido el sentido innato de la justicia.
Sabe instintivamente d�nde est� la verdad.
Y siempre ha sido imprudente enga�arlo.
Ilustres consejeros, creo que a lo largo de estos debates,
han tenido el tiempo y la posibilidad
de hacerse una opini�n sobre la muerte del conde Guoro
y sobre la culpabilidad o la inocencia del inculpado, Pietro Faciol.
Les ruego entonces emitir una sentencia
con el solo objetivo de servir a la justicia.
A ustedes les concierne decidir si el acusado es culpable o no,
e independientemente de toda pasi�n pol�tica, servir a la justicia con rigor.
S� qui�n ha matado a Alvise. Ven enseguida. Sof�a.
Y ahora pasaremos a la votaci�n.
Perdone, Alteza Seren�sima.
Yo solicito...
Solicito que la audiencia sea suspendida.
Me ser�n comunicados nuevos elementos.
Pueden cambiar completamente el resultado de este proceso.
�Por qu� no informa inmediatamente al consejo?
Es muy pronto, Alteza Seren�sima. Es imposible.
Necesito algunas horas. Por eso insisto en una suspensi�n.
Yo me opongo. El procedimiento es irregular.
Tenemos derecho a saber. La suspensi�n no puede ser rechazada.
Ya conocemos la verdad, se�ores. El culpable ha confesado.
S�lo est� buscando un golpe teatral. La justicia debe seguir su curso.
Alteza Seren�sima, estoy de acuerdo con el ilustre consejero.
La justicia debe seguir su curso.
Y precisamente en nombre de dicha justicia,
le solicito la suspensi�n necesaria
para estudiar los nuevos acontecimientos que habr� de comunicarles.
Esta suspensi�n me parece indispensable
para poder concluir una sentencia que, en lugar de resaltar nuestras divergencias,
pueda reunir la unanimidad de nuestras voces,
para que nada pueda acudir a perturbar nuestra consciencia.
Eso parece sabio y yo estoy de acuerdo con usted.
Yo le concedo la suspensi�n que usted solicita
para permitirle examinar estos nuevos hechos.
El proceso continuar� ma�ana por la ma�ana, a las 6.
Esp�rame aqu�.
�Entonces le eres muy leal?
S�.
Pero no al punto de sacrificar a Pietro.
�Pero por qu� no has revelado la raz�n del dinero del conde Guoro?
- �A qui�n quer�as proteger? - No dir� nada.
S� que s�lo una persona puede salvar la vida de Pietro:
el conde Parma.
Y yo jam�s lo perjudicar�.
�Fue ella quien te ha influenciado as�?
Ten cuidado, peque�a. Juegas un juego muy peligroso.
La condesa Sof�a Zeno.
Qu�date aqu�.
Disc�lpeme. Hoy no vengo a visitarla por gentileza.
Ya lo creo.
Ven aqu�.
Al ayudarla a salir de su casa a escondidas,
esta pobre muchacha amparaba sus citas secretas con el conde Guoro.
Por eso su amante le pagaba, �no?
A usted no le falta ni insolencia ni imaginaci�n.
No le aconsejo esa actitud,
mientras se oculta con cobard�a y crueldad detr�s de una muchacha.
Por culpa de esta mujer, Annella,
el hombre que quieres va tal vez a morir.
Ella te prometi� su absoluci�n,
a cambio de tu silencio.
Pero ella s�lo ten�a un objetivo: que el conde Parma
no se enterase de que era la amante del conde Guoro.
Eso no le concierne. No tengo por qu� hablar con usted.
Annella, acomp��ela.
Annella, puedes retirarte.
Ahora me escuchar�, le guste o no.
Le prohibo hablarme en ese tono. �sta es mi casa.
�La protecci�n de mi marido la vuelve as� de insolente?
Es para protegerla a usted. Su marido se juega la vida y el honor.
- �Protegerme de qu�? - Del castigo.
�Qu� castigo?
Lorenzo no ignora que usted hizo matar a Alvise.
�Qu�?
Y yo no dejar� que se pierda por salvarla.
Usted no se merece ese sacrificio.
Es imposible.
Usted est� loca.
Usted no puede creer eso. Es imposible.
Usted quiere deshacerse de m�, ya comprendo.
Ahora veo cu�l es su juego.
Ya veo qu� objetivo persigue.
Yo no hubiese cre�do que era capaz de semejante duplicidad.
Como no le alcanza con haberme quitado a mi marido,
usted quiere tambi�n suprimirme, acus�ndome de asesinato.
Es monstruoso.
Oh, Lorenzo. Lorenzo, prot�geme.
Prot�geme, te lo ruego. Esta mujer est� loca.
Yo te hab�a prometido descubrir al asesino de Alvise Guoro.
�Ella lo hizo matar!
�No! �Es falso!
- C�lmate, por favor. - Es horrible, Lorenzo.
Pero tienes el deber de probar la inocencia del acusado.
Esta mujer se ha mofado de ti al traer a su amante a tu casa.
Luego fue abandonada, humillada, y se ha vengado
haci�ndolo asesinar.
Este s�rdido drama es indigno de la lucha que tu encabezas.
S�, te he traicionado. Pero amaba a Alvise,
lo amaba como una loca desde la infancia.
Me cas� contigo s�lo por obedecer a mi padre.
Luego hice todo lo posible para olvidar ese amor,
para ser una esposa digna de ti, una esposa fiel.
Y sin duda lo hubiese conseguido
si te hubieses ocupado de la mujer que vive a tu lado,
si te hubieses preocupado en saber cu�les eran sus sentimientos.
�C�mo hubiese conseguido la fuerza para luchar contra mi amor?
Yo, a quien t� traicionabas, constantemente sola,
abandonada por todos,
�y sabi�ndome suplantada por una intrigante sin escr�pulos!
S�, yo amaba a Alvise.
- Yo no pod�a impedirme amarlo. - S�, lo s�.
Y por esa raz�n lo mat�.
�T�?
No.
Ahora mi primo juega a los esp�as.
Le he ordenado abandonar Venecia.
Usted sale de la sombra como un chacal.
Y usted de mi casa como un ladr�n.
Qu�dese tranquilo. No me llevo nada que le interese.
Para ti nada es sagrado. Nunca has tenido coraz�n.
Has mancillado la �nica cosa que amaba.
Nunca se deja as� de sola a la mujer amada.
Buenas noches, querido primo.
S�, yo lo mat�.
Lo mat� por celos.
Y me he callado porque ten�a verg�enza de mi crimen.
No sent�a verg�enza por haber matado.
Sent�a verg�enza por mis celos y mi cobard�a.
Por primera vez, no he conseguido dominarme.
�Por qu� ese gesto?
�C�mo pude hacer algo as�?
Yo no sab�a cu�nto te amaba.
Al enga�arme, me has hecho entender cu�nto te amaba.
No pod�a soportar la idea de que otro...
Yo no sab�a cu�nto te amaba.
Si t� hubieses olvidado a Alvise, yo te lo hubiera perdonado todo.
Yo te quiero y s�lo he conseguido perderte.
Yo soy la culpable, perd�name. Si te hubiese comprendido...
No, no, no, no. Aqu� hay un �nico culpable.
El hombre que se anim� a levantar su arma contra otro hombre.
Y el resto...
El resto no cuenta.
Gracias, Sof�a.
Gracias a ti he conseguido ver con claridad.
Has buscado la verdad y yo te lo agradezco.
No, Lorenzo.
Yo no ser� responsable por esta verdad.
- �Por qu� no me has detenido? - Porque...
no he tenido la fuerza.
- No es demasiado tarde. Olv�dalo. - �Y qu� har�s t� con la verdad?
Pues la verdad no saldr� de aqu�. Te lo ruego, Lorenzo.
Es terrible abandonar al acusado, pero el pueblo te necesita.
No estoy defendiendo mi felicidad.
Yo me ir� y te dejar� con ella.
Te lo ruego. No destruyas nuestra obra.
S�, esc�chala, Lorenzo. Ella tiene raz�n.
Si a�n tengo derecho a hablar, te pido que trates de olvidarlo todo.
Si me quieres, quien sabe, tal vez alg�n d�a me perdones.
Te lo ruego. Esc�chame. A�n si yo he cometido un error,
no hables, Lorenzo. Te lo ruego.
No sacrifiques toda tu vida
por la verdad. No digas nada, Lorenzo.
Nos iremos de Venecia, si t� quieres. Comenzaremos de nuevo en otra parte.
Relevo de la guardia. �A sus puestos!
�Atenci�n, a sus puestos! Relevo de la guardia.
�A sus puestos! �Atenci�n, a sus puestos!
�Annella!
Oh, Dios m�o. Pietro, te han torturado.
No tiene importancia.
Ahora ya nada tiene importancia.
No val�a la pena que vengas.
Te juro que te ment� para no perderte.
Cre� que eso te ayudar�a.
Pero jam�s te he enga�ado. Jam�s, Pietro.
No llores.
Te dije lo que me dijeron que diga. Pero no es cierto.
Les he obedecido.
Me dijeron que si no obedec�a, tendr�amos problemas.
Ellos todo lo pueden.
Me hicieron decir cosas horribles en la audiencia. �Todo era falso!
Yo dije que mat� a Guoro y tampoco es verdad.
Para ti fue diferente.
A ti te han torturado.
Fui una est�pida. Ahora me doy cuenta.
Y no nos ha ayudado en nada.
Vamos, no te lamentes.
Ambos hemos corrido la misma suerte. Quer�an deshacerse de nosotros.
�Pero por qu� raz�n?
Porque nosotros no contamos para nada.
S�lo ellos cuentan.
En la vida, siempre son ellos los que hablan y deciden.
Y nosotros, sin darnos cuenta,
hacemos lo que nos dicen.
�Y c�mo terminar�?
No lo s�.
Me lo he preguntado a menudo. Mis noches son tan largas.
Quisiera tener esperanza. Pero ya no consigo hacerlo.
He visto tantas cosas horribles aqu�.
Ahora entend� que son ellos los que mandan.
Ya no puedo confiar en nadie.
�Tampoco en m�?
Si te he lastimado, perd�name.
Yo s�lo quer�a ser tu mujer, te lo juro.
No quer�a otra cosa.
Dime que me crees.
Te creo.
Te creo, Annella.
Pero ya no sirve.
No lo s�.
No entiendo.
Ya no creo ni siquiera en m�.
No digas eso. No tienes que decir eso.
Jam�s te he enga�ado.
Te lo juro.
Cr�eme. Tienes que creerme.
Ten confianza en ella.
No tienes nada que reprocharle,
aparte de que sea demasiado joven,
demasiado confiada.
- Excelencia, yo... - S�, lo s�.
Para ti, �es culpable o inocente?
Ser� lo que el consejo decida.
Lo que Parma decida, quieres decir.
Vamos, vamos. Esto no es el Consejo de los Diez.
El duque ha sido comprensivo pero Parma no se lo toma en serio.
- Todav�a no son las 6. - Raz�n de m�s.
Tenemos la situaci�n controlada.
No podemos oponernos a �l tan abiertamente.
Diez minutos nos alcanzar�n cuando comience la sesi�n.
Con el procedimiento de urgencia...
Yo solicito que la sesi�n comience enseguida.
Y que inmediatamente la sentencia se decida por los votos.
El consejero Parma a�n no ha llegado.
Me parece que ser� mejor esperarlo.
Cierto, Excelencia. El consejero Parma a�n no est� aqu�.
�Pero saben por qu�?
Hemos visto su g�ndola atravesar el Gran Canal
en direcci�n al Palacio de los Consejeros del Estado.
Si se dirige a las autoridades supremas es para obtener una nueva suspensi�n,
un aplazo por tiempo indeterminado.
Por eso se aferraba a este aplazo. Eso le ha permitido actuar.
El conde Parma nunca actuar�a as� sin prevenir al Consejo.
�Excelencia, usted lo cree as�?
�Y qu� somos nosotros para �l?
Simples marionetas.
Marionetas que Parma se jacta de utilizar.
�Usted piensa que conseguir� lo que ha ido a pedir?
S�, estoy seguro.
Como estoy seguro de que si va tras este procedimiento especial,
atraer� la mirada de toda la opini�n p�blica,
por encima de la autoridad del Consejo
y de la del duque.
Garzoni tiene raz�n:
Parma ha actuado como si ya estuviese en su lugar.
Ahora lo saben todo. Cumplan con su deber.
Y seg�n usted, �cu�l es nuestro deber?
Abandonar el proceso contra el panadero y hacerme juzgar a m�.
No, tenemos que considerar este asunto en inter�s de la Rep�blica.
Parma, comprendemos muy bien su posici�n.
Como comprendemos que al callarse,
los remordimientos no lo han dejado estar en paz un solo minuto.
Su confesi�n le permitir� tener la consciencia tranquila.
Como ha sido hecha delante del �rgano supremo de la justicia,
nosotros asumiremos la responsabilidad de no tenerla en cuenta.
Venecia tiene muchos enemigos
y debe permanecer unida y creer en su gobierno.
La sesi�n del Consejo de los Diez comenzar� ahora.
Deben actuar ya mismo.
Pasemos a la votaci�n, por favor.
Se�ores, tenemos que adoptar el procedimiento de urgencia.
En caso de condena, el acusado ser� ejecutado inmediatamente.
Su cuerpo ser� descuartizado.
Sus restos ser�n expuestos en cuatro plazas de la ciudad,
para servir de ejemplo a aquellos que no quieran respetar
las leyes de la Rep�blica.
Lo que encuentro curioso es el tiempo que se ha tomado en confesar.
He querido salvar a un inocente
sin perder al culpable.
Esperaba encontrar un compromiso entre la verdad y la mentira.
S�, eso es. Un compromiso.
Pero una verdad a medias es peor que una mentira.
Ninguna circunstancia
puede admitirla, ni siquiera una raz�n de Estado.
La verdad es una.
Es �nica e indivisible.
Lo he comprendido demasiado tarde.
Se�ores, ustedes son la jurisdicci�n suprema.
Yo acabo de confesarles mi falta.
Pero si ustedes no quieren hacerlo, alg�n otro me escuchar�.
Si ustedes rechazan mi culpabilidad, entonces me dirigir� al pueblo.
En nombre de Dios todopoderoso y de la Rep�blica de San Marcos,
Pietro Faciol, declarado culpable del asesinato
de un gentilhombre veneciano, el conde Guoro,
ha sido condenado a la pena de muerte
por decapitaci�n en plaza p�blica.
�Detengan la ejecuci�n!
Lo lamento, conde Parma.
Es demasiado tarde. Se hizo justicia.
Creen que se hizo justicia...
No. Se ha cometido un crimen contra la justicia.
La sentencia de muerte ha sido ejecutada por orden del Consejo de los Diez,
en la persona del panadero Pietro Faciol,
asesino del conde Guoro, gentilhombre veneciano.
Ya no importa lo que ten�a intenci�n de decir,
ahora s�lo es posible el silencio.
El conde Lorenzo Parma, patricio veneciano,
miembro del Consejo de los Diez, encargado de defender al acusado,
delante de Dios y de los hombres, confiesa ser el asesino del conde Guoro.
�Qu� est� diciendo, Parma? �Ha perdido la cabeza?
Y no es la justa sentencia de un tribunal
la que ha sido abucheada aqu� esta ma�ana,
sino la orden deliberada de asesinar a un inocente.
Y todos ustedes, y yo mismo,
somos todos culpables de este crimen.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.