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¡No!
¡No!
Es de mi maestro.
¿Su maestro el "chinés"?
Necesita mi ayuda.
Es Sebastián Ventura.
El llamado "Malasangre".
Un renegado español, pasó años masacrando a mis tropas.
El comisario morirá, según dictó el tribunal.
Si lo libera, podrá tomarme cuando quiera, como quiera.
Soy juez, señora, no admito sobornos.
¡Aparta del camino!
Márchate,
quiero que me veas así.
¿Qué pasa? ¿Por qué se lo llevan?
Van a ajusticiarlo.
¡Si esto es de oro, amo!
Es el hijo del emperador, fue secuestrado hace años en China.
El emperador le dio por perdido. Mi maestro nunca perdió la fe.
¿Cómo nos salpica todo esto, amo?
Los secuestradores eran mercaderes españoles.
¡Lo sabía! ¡Sabía que nos endosaban el misterio!
Tengo que buscar a ese niño.
Eres el hombre que toda mujer querría tener a su lado.
Pero yo no siento por ti lo que debería.
"Sé quién eres: Gonzalo de Montalvo, mi hermano."
Hernán, van a ajusticiarte.
Espero que sufras el resto de tu vida por lo que me hiciste.
No tendría que haber venido, rencoroso.
Si lo fuera, mis manos estarían en tu cuello.
Sólo quería pedirte perdón y lo has estropeado todo, idiota.
Gracias... por cambiarme la vida.
Tú y sólo tú.
Lo único que te interesa es tener la conciencia tranquila,
no te importa que me vayan a cortar la cabeza.
Por supuesto que me importa, la colocaré de adorno en mi salón.
¿No pensabais despediros de mí, hijo mío?
Al Papa Alejandro le va a encantar saber quién es usted, cardenal.
¡Fuera de aquí!
Sólo he venido a ofrecerte algo, ayudarme a salvar al comisario.
Me juego la vida. - Sí.
Quiero el mejor de tus caballos.
He venido a traerle una carta de mi amo.
¡No tenías derecho, no tenías!
Te emparedaré al lado de mi cama.
Nunca se debe iniciar una guerra que no puede ganar.
Estás embarazada.
Vas a sacar al comisario de ese torreón.
Si ese niño sigue vivo, lo encontraré.
Muy bien.
Parece que tendremos que seguir soportándonos, Hernán.
No pensaba que fueras tan estúpido.
Si no me ayuda Alonso, lo harás tú.
Ya te he dicho que no sé quién quería ayudarme a escapar.
No te creo.
Yo que tú, no me preocuparía por eso.
y buscaría al que sí se ha escapado. Te harán pagar por ello.
Vienen a ver al preso.
¿Quién es? No he mandado llamar a nadie.
No,
no te esperaba.
La carta que te trajo mi criado...
no la escribí yo.
No te perdono, Hernán.¡Jamás te perdonaré lo que hiciste!
Somos hermanos.
Eso no cambia nada.
Yo nunca voy a vivir en paz.
Tú tampoco vas a morir en paz.
Acaba de llegar una rectificación del Tribunal de Justicia,
se ha decidido modificar tu pena.
Por intento de fuga,
ha sido sustituida por otra que te haga sufrir más:
desmembramiento.
No se puede jugar "asín" con la vida de las personas.
¡Muévete!
Es la hora del cambio de guardia.
Si no tuvieras esa pistola, te saltaba "tos" los dientes.
Pero la tengo. Cállate y escucha.
Tú escalarás por un lado del torreón para atraer al guardia y yo...
Sí, claro, y así tú mientras subes por el otro.
Para que me maten a mí, ¿no?
Cuando se tiene un objetivo, siempre hay que sacrificar algo.
¡Ah!
Levanta.
¡Ayuda!
Jugad, jugad.
Me encanta escuchar vuestras risas puras.
Que lo traigan.
Así que querías escaparte.
¿Qué pasa, que no eres feliz aquí conmigo?
Mira estos niños, ninguno de ellos lo ha intentado.
A mí me encanta portarme bien con mis pajaritos.
Pero sólo si se lo merecen, claro.
Te voy a dejar que le des de comer, te has portado bien. Toma.
Vuela, pajarito, vuela.
A los niños buenos
no les suceden cosas malas.
Toma.
No pensaba que fueras tan necio.
¿No ves que estoy herido? No puedo escalar ese torreón.
¿Qué? ¿Qué piensas hacer ahora?
No puedes escalar.
Pero corre si quieres vivir.
¡Que corras!
¡Se escapa un preso!
¡Soltad a los perros!
Quiero la cabeza de ese bastardo.
Le llaman "Malasangre".
Que sufra.
Te daré una bolsa como ésta por cada trozo de su cuerpo que me traigas.
Señora.
Acabo de venir de la calle y...
y me he enterado de que al comisario le han cambiado la pena.
Lo van a desmembrar.
¡Señora!
¡Señora, por Dios!
Sí, estoy bien.
Siéntese, siéntese.
Señora, ya sólo...
puede rezar por su alma.
Señora, disculpe, pero... ha llegado un caballero que desea verla.
Marta, dile que, por favor, vuelva en otro momento.
Dice que es importante. Es amigo del vizconde de Breogán
y trae esto.
Señora, soy el duque de Tomelloso y Peláez.
Sé que no es momento,
pero vengo de recorrer Europa rumbo a Marruecos,
y nuestro amigo común, el vizconde,
le pide que me aloje por un par de días.
Perdone, duque,
como bien ha dicho, no es un buen momento.
Lo sé, marquesa, lo sé,
pero en Toulouse tuve la desdicha de pernoctar en una posada
y no quiero tener que revivir semejante experiencia.
Que le preparen una alcoba.
Sí, señora.
Muchas gracias, marquesa.
Para que digan que los ricos no sufrimos.
Para ir haciendo boca,
llévame a mi alcoba cuarto y mitad de faisán,
y unas cinco pechuguitas de pularda.
Con permiso.
¡Me cago en la puta!
Ay, Dios.
Ay, Dios mío.
Ay, Dios mío.
Y aquí otra.
Qué manera de llover tiros, por Dios.
¡Ah!
¿Qué ha pasado?
¿Que qué ha pasado?
Por no salvar usted a su hermano,
no me han matado en ese torreón de milagro. Eso ha pasado.
Sátur, ¿qué has hecho?
Pues salir corriendo.
Yo creo que en un momento dado me...
me he doblado "asín", como hace usted algunas veces,
para esquivar las balas.
¿Has intentado salvarlo?
He intentado salvarlo, sí.
Pero en contra de mi voluntad.
¿Qué quieres decir?
Que el hijo de la marquesa, el malnacido ése
de "Ñuño",
me obligó a hacerlo a punta de pistola.
¿Nuño?
"Ñuño", sí, "Ñuño".
Imposible, sabe que no tendría ninguna opción.
Pues si no quiere creerme, no me crea.
Además, que lo hice para salvar a su hijo,
que también iba a ayudarle en esa locura.
¿Alonso iba a ayudar a Nuño?
Sí, amo, sí, Alonso.
Y a cambio de un caballo de mierda.
Tenías que habérmelo dicho, Sátur. ¡Podíais haber muerto!
Pues sí, tenía que habérselo dicho.
Pero, mire por dónde, quise pararlo yo...
y así evitarle a usted el mal trago,
que últimamente tiene el cupo de disgustos bien cubierto.
¿Qué hace?
¿Adónde va? No se vista, que el muchacho
está a salvo ya y con la bronca "echá".
No voy a por Alonso, voy a por Nuño.
No, amo, no. No me amague con eso, se lo pido por Dios.
Es el hijo de Lucrecia, Sátur.
¡A ése le hubiera importado poco que su hijo hubiera muerto!
¡Nuño!
No podía dejarte aquí.
Si te descubren, estás muerto. ¡Vete!
No lo haré sin ti.
Si te pasa algo, no me lo perdonaré.
Juntos, lo conseguiremos. Cógelo.
Alguna vez tenía que ser yo el que se pusiera en peligro para salvarte.
¿Algún problema?
¡Vamos!
Tú primero.
No pienso dejarte atrás.
Sube, es tu vida la que está en juego.
Sube.
¡No os mováis!
¡Tirad las armas!
¡Tiradlas!
¡Tiradlas!
Obedece.
¡Hazlo!
¡Vete!
¡Vete!
¡No!
Es la gloria, la gloria.
Ah...
Adelante.
Señor, el postre.
Ponlo por ahí.
Está todo riquísimo.
Mis felicitaciones a la cocinera.
Que venga el sastre de palacio, necesito un traje de gala
y otro más fresquito para ir de almuerzo junto al río.
Perdone, señor, es que el sastre sólo cose para la marquesa.
Siento tener que daros trabajo,
pero me han perdido los baúles en el viaje.
Oh...
¿Estás bien?
Sí, señor. Sí, sólo que... parece muy rico.
No sólo lo parece, lo está.
Mm...
¿Quieres probarlo?
No, no, señor, no se nos permite probar la comida de los señores.
Si fuese señor...,
que lo soy, dejaría que mis criados probasen de todo.
Bueno, no es lo más habitual.
Tendrías que ver a mis criados.
Parecen gorrinos, de lo cebados que están.
¿De verdad?
Anda, venga, dale al flan.
¿De verdad?
Qué bueno.
Hala, ya lo has probado, ya te puedes ir.
Sí, señor. Su permiso.
¡Joder, otra vez!
Vamos, que tiene cara de querubín, pero ese rubiales
es el mal en potencia. Recapacite, por favor, se lo pido.
Si Nuño ha conseguido llegar hasta el Comisario, lo habrán detenido.
O algo peor.
Pues perdone que sea tan bruto y tan claro, pero...
ojalá que se joda bien jodido.
Fue mi alumno y es hijo de Lucrecia.
Ya lo sé. Si lo rescata usted primero,
me lo pasa, que tengo un par de cosas que "dicirle".
Sátur.
¿Eh?
Gracias.
¿Cómo dice?
Si no llegas a intervenir, Alonso...
No, no, no. No mienta eso, haga el favor.
Al final no ha pasado nada y el chico está bien, así que...
No sé qué hacer con él, Sátur.
Pues ya se lo digo yo: jarabe de palo,
cada mañana un buen sopapo hasta que cumpla los veintiuno.
A ver si espabila.
¡Ay, no, no, no!
No, amo, no. La guardia no.
Eso es más "abujero" que carne, por Dios.
¿Trabajas para el rey?
Para la marquesa de Santillana.
¿Por qué te perseguía?
Parece que hay alguien que quiere descuartizarme.
Pues casi lo consigue.
Hola, Cipri.
Buenas...
¿Me la cuidas mientras yo...?
Sí. Sí, sí, claro. Ve, ve tranquila.
Gracias.
Pórtate bien, ¿vale?
Bueno,
¿cómo estás? NIÑA: Bien.
Espérate.
Ve dándome los clavos.
Muy bien.
Dame otro.
Muy bien.
¡Joder! Si es que cuando no quieren, no quieren.
Dame otro.
¿Dónde se ha metido?
¿Has visto a la niña que estaba aquí conmigo?
Cipri. - Alonso.
¿A quién buscas?
A la hija de la mendiga, la que se pone en la esquina de Cuchilleros.
Me la ha dejado un momento y...
La acabo de ver calle abajo de la mano de un hombre.
¿De un hombre?
¡Ay, Dios!
¡Dios!
¡Ah!
¡Un médico! ¡Un médico!
He visto muchas veces un tiro en el estómago. Es muy doloroso.
Lo estás haciendo muy bien.
No quiero que me alabes.
Ha salido todo mal.
Que avisen a la marquesa de Santillana inmediatamente.
Obedece o habrás preferido no nacer.
Mañana te ajustician.
Te juro que conseguiré matarte antes.
Tranquilo.
Tenías... la ocasión.
Debías haber escapado.
No podía hacerlo, nunca lo haría.
Pero te van a matar...
mañana.
No podría dejar a mi hijo atrás.
¿Qué?
Soy tu padre.
No.
No puede ser.
No puede ser.
No puede ser.
¡Ni se te ocurra tocarme!
¡Guardias!
¡Abrid la puerta!
¿Qué más? ¿Qué más, Sátur? ¿Qué más? ¿Qué más? ¿Qué más?
¡El cuchillo jamonero!
El cuchillo jamonero, eso es.
Vamos ahí, vamos ahí. ¿Qué más?
¡Sátur!
¡Sátur! Tienes que ayudarme.
He perdido a la hija de la mendiga, no la encuentro.
Si la has perdido tú, la buscas tú. Además, ¿qué hacías con esa niña?
Me la ha dejado su madre para que la cuidara.
Hay que ser burra y mala madre para dejarte a una chiquilla,
tú que no sabes cuidar ni de ti mismo.
¿A ti qué te pasa, eh?
¡Esa niña puede estar en peligro, la han secuestrado!
No puedo, tengo algo importante que hacer.
¿Importante? ¿Qué hay más importante que salvar a...?
Es sólo una niña, joder. Es sólo una niña.
Lo siento, pero es que no puedo, Cipriano.
¡Eres un desalmado! Parece mentira que tengas un hijo.
¡Cipri!
Cipri, creo que he visto al hombre que se ha llevado a la niña.
En la Taberna del Cuervo. CIPRI: ¿Y la niña?
¿Estaba allí? ¿Estaba con él? - No.
Señora, venga.
Salga ya, que está calentita. Se la he puesto frente al fuego.
Señora...
Venga, señora. Vamos.
Venga, siéntese.
Lo he matado yo, Catalina.
He matado al Comisario.
Siéntese.
Le voy a traer algo calentito, ¿eh?
Para que se acueste y pueda descansar.
Sólo quería decirle que entiendo y comparto...
su profundo pesar.
Y que sepa...
Que sepa que no debe guardar sus lágrimas conmigo.
Puedo ser el hombro donde llore.
¡Cuidado, cuidado! ¡No se mueva, no se mueva!
Venía...
Venía ya al rescate.
Si le llega a picar, podría haber sido muy grave.
Me hubiera dado igual.
La vida puede ser muy dura,
pero, cuando uno menos se lo espera, puede aparecer alguien.
Alguien que nos ayude, que nos entienda...
¿Qué hace?
Lo siento, se me ha ido la boca.
Señora.
Es el señorito Nuño.
Lo han detenido y está malherido.
Perdona que te haya atado,
pero tenía la certeza
de que, de lo contrario, te escaparías.
¿Quién eres y qué quieres?
Vayamos paso a paso.
Me llamo Sebastián Ventura,
más conocido como "Malasangre".
Encantado.
¿Por qué me has apresado si te he salvado la vida?
Por lo que a mí respecta,
no veo ninguna contradicción.
¡Suéltame!
No.
Todavía no.
Señor, ya está aquí la niña nueva.
Que la lleven al Estanque de la Alegría y que le enseñen a nadar.
Es bonito ver cómo mis pajaritos se sumergen en el agua.
¡No hacía nada malo, lo juro!
¿Qué es ese estruendo?
Estaba merodeando por las afueras de palacio.
Y bien, ¿te vas a explicar ahora o lo dejamos para otro día?
Sí, señor, disculpe.
He venido porque... creo que...
Creo que aquí trabaja un hombre que se ha llevado a una niña.
¿Ah, sí?
Sí, le vi... Le vieron llevársela en la calle de San Felipe.
Y lo seguisteis.
No, señor. Fui hasta la Taberna del Cuervo, allí lo conocían.
Me dijeron que...
que trabajaba para usted.
Me temo que eso no es exactamente así.
Tú me vendiste a esa niña. Estuviste ayer aquí.
¿Qué? No, señor, se equivoca.
Yo no he estado aquí nunca.
Sí.
Sí, tú me la trajiste.
Y te pagué muy bien por ella.
No, señor, yo no cogí ningún dinero.
Pero, ¿qué ocurre?
Ocurre que como vuelvas a pisar este suelo,
llamaré a las autoridades
y les diré que tú me vendiste a esa niña.
¿Qué? - ¿A quién piensas que van a creer?
¿A ti, un pordiosero,
o a mí, un rico hombre de negocios?
Echadlo de aquí.
¡No! ¡Suéltame!
Estaba como loco. Los hemos tenido que separar.
Abra esa puerta inmediatamente.
Veo que respiras.
¿Me puedes decir cómo se te ha ocurrido hacer semejante barbaridad?
¿Qué se siente?
¿Qué se siente con qué?
Cuando humillas a tu esposo...
y tienes un hijo con otro que no es él.
Lo sé.
Sé que el Comisario es mi padre.
Y tú, una furcia.
¡No te permito que me trates así!
¿Y cómo quieres que lo haga?
Soy un bastardo. ¡Un maldito bastardo!
Cálmate, Nuño.
Cálmate.
¿Sabes... qué pasará si se hace público?
Me quitarán mi título...
y mis posesiones.
¿Qué será de mí?
¿Qué será de ti? ¿Ésa es tu reacción?
¿Averiguas quién es tu padre y lo que te importa son tus privilegios?
Es un simple plebeyo.
Un plebeyo.
Consiento que estés enfadado,
que me insultes,
pero no que trates así a quien siempre te ha protegido,
a quien ha estado contigo desde que saliste de mi vientre.
¿Qué ser he educado?
A uno que vela por sí mismo.
Si en eso te has convertido, hijo,
ahí te pudras.
¿Me vas a dejar aquí?
Es lo que te mereces.
Lamentablemente, la naturaleza condiciona a las madres
hasta la estupidez. Vamos, levántate.
Sé lo que estás pensando.
Estoy pensando en cómo vas a volver a casa cuando te parta las piernas.
No va a ser necesario.
¿Por qué me has traído aquí?
Por curiosidad.
Quería saber quién eras. Siempre se puede aprender
de alguien que tiene en jaque a todo el poder establecido,
pero... he visto...
que yo tengo que enseñarte más a ti.
¿Sabes por qué he logrado capturarte?
He bajado la guardia.
Simplemente...
no lo esperabas.
Si salvas a alguien, lo que esperas es agradecimiento.
Yo me aprovecho de esos "malos hábitos"
para salir siempre vencedor.
Es cuestión...
de conocer la naturaleza humana.
No deberías sentirte tan orgulloso.
Conoces al ser humano, pero has olvidado algo.
Serlo.
Ahora, si ya ha terminado la lección,
tengo cosas más importantes que hacer que seguir hablando contigo.
¡No te muevas!
Ay, Dios, que le ha visto la cara, amo.
Baja el arma, Sátur.
Hasta la vista.
¡Que se ha ido!
Amo, que se ha ido.
¿Pero cómo puede tener usted ese cuajo?
Me ha liberado. Si hubiera querido entregarme, lo hubiera hecho.
¿Ah, sí? ¿Y qué es, una hermanita de la caridad?
Le recuerdo que le ha traicionado a las primeras de cambio
y justo después de que lo salvara usted a él.
Vamos.
¿Y se queda así, tan tranquilo?
No, Sátur, no.
Disculpe, señora.
El médico del señorito Nuño acaba de marcharse.
Él ahora descansa tranquilo.
¿Qué hace? ¿Qué hace? ¡No, no, no!
¿Qué haces?
Señora, no vale la pena.
Devuélveme esa pistola.
No, señora.
¡Ahora mismo!
No voy a permitir que se quite la vida.
No es para mí.
Es para el Comisario.
¿Cómo?
Voy a dispararle.
Iré a ese ajusticiamiento y lo mataré.
No puedo permitir que muera sufriendo así.
Pero, señora, eso ante Dios está muy mal.
¿Qué me importa a mí Dios?
¿Qué me importa a mí Dios?
¿Sabes cómo es esa muerte?
Claro que lo sé, señora.
¿Lo que tardarán en desgarrarse
sus brazos, sus piernas?
Pero... habrá guardias. Le van a ver.
Va a morir... como un animal.
Señora, escúcheme.
Se está dejando llevar por los sentimientos, no por la razón.
¿Sentimientos?
Si pudieras evitarle algo así a ése que te ha preñado, ¿no lo harías?
Era el Comisario de la villa.
Infundía respeto.
No voy a permitir que lo último que recuerden de él...
sean sus gritos de súplica.
El Comisario morirá con la dignidad que merece.
¡Me cago en el Nuño de los cojones!
¡Tanto ir y venir para que al final...!
La marquesa ya lo hubiera sacado de allí.
Desensilla los caballos, Sátur. Me voy a acostar.
¿Cómo?
Ah, que hoy sí se va a acostar. ¿Hoy sí duerme?
No levantes la voz.
¡Hay que joderse, amo! ¡Hay que joderse!
Que mañana despedazan a su hermano.
Ese tema ya está zanjado. Ya le he dicho que tu carta era mentira.
¿Qué ha dicho?
Usted no tiene ni caridad...
No se la merece, mató a nuestra madre.
¡Pero que él no sabía que lo era!
Sólo tenía que haber dejado usted las cosas como estaban,
aunque usted no hubiera escrito la carta.
Me voy a dormir.
Eso, usted vaya a dormir. ¿Eh?
Y siga durmiendo mañana,
cuando estén ahí desmembrando a tirones a su hermano.
No, Sátur, mañana estaré buscando al heredero chino.
No, al chino sí.
Al chino sí que...,
pero a hermanos no.
¡La madre que... me parió!
¡Mira el otro!
¡Eso, lléname todo esto de agua! ¡Llénamelo!
Déjame en paz.
¿Qué te pasa? ¿Estás llorando?
¡Que me dejes en paz!
Pero, ¿estás bien, Cipri?
¡Sí, estoy bien!
Pues me parece muy bien,
porque yo tengo cosas muy importantes que hacer.
"Asín" que, si el amo pregunta por mí, le dices que...
a mí también me ha dado por ir a zanjar asuntos pendientes.
"Sor María Jesús de Ágreda,
amiga y confesora,
vuelvo a escribirle para contarle algo que nadie sabe.
Uno de mis hijos bastardos va a morir.
A todos ellos los aprecio, a todos,
menos a él.
Siempre ha sido fuente de vergüenza.
Y ahora podría evitar su muerte,
pero no lo voy a hacer.
Pido a Dios perdón por dejar morir
a quien nunca debió nacer.
Yo, el rey."
¿Cómo ha llegado hasta aquí? Todo el palacio está rodeado de guardias.
La ira de un hombre es capaz de derribar murallas.
Ha pretendido matarme.
Por lo que veo debí haberlo hecho hace mucho tiempo
Una vez, en el Amazonas, el jerarca de una tribu
me capturó.
Casualmente, también quiso matarme y acabó siendo mi cena.
Pero sería una pena
ensuciar estas alfombras.
Déjese de tanta palabrería. Si va a matarme, hágalo ya.
Nadie me ordena. ¡Nadie!
Yo hago lo que quiero cuando quiero.
Así que... acepto su oferta.
Trabajaré para usted.
¿Cómo?
¿Pretende que, después de lo que ha pasado,
le entregue la dirección de mis ejércitos?
Si he conseguido entrar en su alcoba,
es que realmente necesita mi ayuda.
Disponga toda el ala oeste de palacio.
La quiero para mí solo.
Quiero agua y algo de comida.
Ya.
Te estoy hablando a ti.
Mira qué suerte.
Justo ti te estaba buscando, así no tengo que subir.
¿A qué has venido?
A devolverte algo.
¡Ah!
¿Cómo te atreves? ¡Soy noble, no puedes tocarme!
¡Casi me matan por tu culpa!
¡Casi matan a Alonsillo, que es como un hijo para mí!
Eh, ¿qué creías? ¿Que te ibas a ir de rositas como siempre?
¡No me importan nada vuestras vidas de mierda!
Si no llego a estar herido,
te mato con mis propias manos.
¿Qué te ha pasado?
Me han disparado en el torreón.
Te está bien empleado.
Así, la próxima vez aprenderás la lección.
Anda, sube a que te miren antes de que me arrepienta.
Sube.
¡La madre que lo parió!
Ni "te se" ocurra volver, que todavía estoy calentito.
Yo sólo venía a por unos muslitos de pollo.
Pero, ¿qué ha pasado aquí, Saturno?
Saturno.
Coño, Bernardo.
¿Qué...?
¿Qué haces aquí?
Me has dejado morir.
¿Por qué? Somos hermanos.
Yo nunca lo hubiese permitido.
Escúchame.
¡No, me destrozaste la vida!
Ni siquiera sabía a quién estaba haciendo daño.
Te he buscado durante años, pero no te encontré.
Creía que habías muerto.
¡Cállate!
Si pudiera volver atrás,
si tuviera otra oportunidad,
lo haría bien.
Gonzalo.
Gonzalo...
Gonzalo.
La marquesa
está desesperada, va a hacer algo horrible.
¿Pero qué haces tú en este palacio?
No grites.
¿Y por qué estás disfrazado así, Bernardo?
Y aquí no soy Bernardo,
soy el excelentísimo duque de Tomelloso y Peláez.
Ah. Pues la última vez que nos vimos, te recuerdo
que estabas cazando ratas en el callejón del Manojo.
¿Se puede saber qué te ha "dao"?
Tuve una visión, Sátur, una epifanía.
Encontré un objetivo en mi vida:
casarme con una mujer rica y vivir de las rentas.
Es que eso no es una epifanía, Bernardo,
eso es el sueño de todo español.
Bueno, llámalo como quieras.
Yo he venido a conquistar a la marquesa.
¿Cómo? Pero, pero...
¿te has mirado bien? Quiero decir, ¿has mirado bien a la marquesa?
Sí, pero también he leído
que está sufriendo por el antiguo Comisario.
Está vulnerable, blandita. ¡Es mi momento!
Vamos a ver, vamos a ver, Bernardo, vamos a ver.
Ni aunque tú fueras el último ser vivo de esta tierra,
la marquesa no te toca a ti... ni con un palo.
¿Sabes cuál es la clave para conquistar a una mujer?
Emborracharla.
Escucharla.
"Escucharla", dice.
¡No me jodas, Bernardo! ¡No me jodas, que nos hundes!
Como quieran ahora todas que las escuchemos, nos hundes.
Mira, Saturno, aquí cada uno se gana la vida como puede.
Aunque reconozco que la marquesa está siendo complicada.
Mira.
Solté a "Paquito"
para presentarme como un salvador
y, en cuanto lo vio, lo estampó.
Qué mujer, qué valentía.
Muy bien, Bernardo, muy bien. Todo esto está muy bien.
Mira, yo me voy ahora para la casa.
Pero cuando lo tengas todo preparado,
que no "te se" olvide invitarme a la boda.
¡Espera, espera!
¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?
¿Cómo has llegado aquí, a palacio?
Pues a caballo. ¿Cómo quieres que venga?
Es la hora.
No quiero confesión.
¿Está seguro, hijo?
No he logrado ser perdonado en la tierra.
No me importa lo que me suceda en el infierno.
"Per signum Crucis...
de inimicis nostris...
libera nos, Deus noster.
In nomine Patris et Filii...
et Spiritus Sancti. Amen."
¿Qué haces?
¿Adónde vas? No es fácil matar a quien quieres.
No voy a matarlo, voy a ayudarle a morir.
Tú, que eres tan humanista, deberías entenderlo.
Y lo hago.
Cuando lo tengas frente a ti y lo mires, no podrás disparar.
Disparar será mejor que oír el sonido de su cuerpo al destrozarse,
que ver su cara de dolor.
Si lo haces, recordarás su mirada mirándote justo antes de disparar.
Y no te vas a perdonar haberlo matado tú.
Me da igual.
No se merece lo que le van a hacer.
Ha sido un hombre bueno, sólo había que saber entenderle.
¡Baje del caballo!
Déjeme pasar.
Le pagaré lo que sea. Déjeme pasar, por favor, tengo que llegar.
¡A mí no me roba el caballo ni Dios!
Era causa de fuerza mayor, Saturno.
De fuerza mayor el "josconcio" que me has dado, que todavía me duele.
Y todo para robarle a la marquesa.
No quería robarle, quería salvarla.
¿Salvarla? ¡Pero si has sido tú quien la ha atacado!
Quería atarla a un árbol para luego aparecer yo mismo y liberarla.
Tú... no eres más tonto porque no entrenas.
Tú no me entiendes porque tienes todo lo que un hombre puede desear.
Tienes un hogar, una gente a la que puedes llamar "familia"...
Yo vivo en una habitación de mierda, cuando puedo pagarla.
Y lo más cercano que tenía era "Paquito", mi alacrán.
¿Es tanto pedir
tener a alguien que me arrope cada noche?
¡La madre que me parió!
Haberlo dicho antes.
Anda que no hay tulliditas por ahí
deseando amar y ser amadas.
A lo mejor... A lo mejor tienes razón.
Pues claro que sí, Bernardo.
No hay como "rebajar" las expectativas para que se cumplan.
¿Y tú no conocerás ninguna...
ninguna tullida?
¿Qué haces aquí?
Vengo...
Vengo a traer la leña para el fuego.
Me han dicho fuera que la dejara aquí.
Está bien. Pero date prisa.
Sí, señor.
Escucha, voy a llevarte con tu madre.
Escóndete aquí. ¡Rápido!
Llévame a mí también, por favor.
Por favor...
Es que... no cabéis los dos en el saco.
Por favor...
¿Me llevas a mí también, por favor?
VARIOS: Llévanos a nosotros también,
por favor.
Llévame a mí, por favor.
No puedo llevaros a todos.
¿Me llevas a mí también, por favor?
No habíamos pedido leña.
Señora, no debería haber venido.
Soy la esposa del ajusticiado,
mi tío me ha dicho que debía estar.
¿A quién buscas?
A la marquesa. Dijo que vendría.
¿Lucrecia va a venir?
Señora, por favor, no lo haga.
¡Vete!
¡Padre!
Vete de aquí... ¡Vete!
Alonsillo, ¿has visto a Cipriano?
No.
¿Tú no sabes
si tenía una amiga "asín", tullidita?
Ni idea.
Debería haber vuelto ya, pero se fue al palacio de un tal Manrique.
Ésta al este de la villa. Y todavía no ha vuelto.
¿Quién es ese Manrique?
¿Y "pa" qué ha ido "el" Cipriano a su palacete?
Pues al parecer es un prestamista.
Cree que la niña que se llevaron puede estar allí.
¿Todavía sigue con eso?
Anda, déjame, que estás destrozándolo "to". Quita, anda.
Oye,
¿tú entiendes por qué el Águila Roja ha salvado al Comisario?
¿Cómo has dicho?
Que el Águila Roja ha salvado al Comisario.
¿Qué ha salvado al Comisario el Águila Roja?
¿No lo sabías? Pues todo el mundo está hablando de eso en la villa.
¿Que todo el mundo...?
¡Me cago en mi negra estampa! ¡Y yo aquí, a por uvas!
Ése es tu camino.
¿Por qué me has salvado?
Hasta el más miserable deja atrás a gente que sufrirá por su ausencia.
Tengo delante a la persona que he perseguido durante tanto tiempo.
Sólo tendría que disparar.
Hoy te perdono.
La próxima vez que te vea,
te mataré.
No habrá próxima vez.
¡Que ha salvado a su hermano! ¡Que lo ha salvado!
He dejado marchar a un asesino, Sátur.
También le digo: vaya despedida fría, ¿eh?
Ni un abrazo ni un "Escríbeme por la Pascua" ni nada de nada.
Es mi enemigo y lo será siempre.
Hay que ver: de Comisario a "poscrito".
Parece el título de un sainete.
¿Y adónde irá ahora?
No me importa. ¡Vamos!
¡Escuche, escuche!
¿No le habrá hablado usted del "valle de Volver a Empezar"?
Porque ese hombre, donde pone el ojo, crece un cementerio.
No se me ocurriría jamás, Sátur.
Así me gusta.
Pues ya que estamos, vámonos al palacete del tal Manrique ése.
Cipri ha ido allí.
¿Manrique?
Manrique, sí. ¿Por?
Debe de ser un potentado
que vive por ahí, por el cerro de las Sombras.
Sátur, ése es el hombre al que vendieron el niño chino.
¡Arre!
Tenga en cuenta que los generales a los que va a dar instrucción
le recibirán de manera hostil.
Espero que no estén armados.
No se lo tome a la ligera,
le costará hacerse respetar.
No dudaré en sacrificar a cualquiera de ellos
para conseguirlo.
Majestad, ¿estáis bien?
Perfectamente.
¡Es el condenado huido! ¡Cogedlo!
Así que has pensado que estos niños no estaban bien conmigo.
Creo que hay que hacer algo para solucionar ese error.
Que les dé de comer no significa que les trate bien.
¡Les ha robado de sus familias!
¿Lo veis, niños? Es un hombre malo
que quiere que volváis a pasar hambre.
Tú, pajarito, mátalo.
¿Lo quieres?
Tendrás uno igual si le disparas.
No.
No, por favor.
No lo hagan. Por favor...
No. No lo hagan.
Pues...
gracias a Dios, el Comisario ya está a salvo.
Al final parece que todo ha sido para bien.
¿Sí? ¿Tú crees? ¿Ves al Comisario aquí, en palacio?
Pues ahórrate comentarios.
Si me disculpa, señora, voy a prepararle el baño.
¿Qué haces aquí?
No me despedí de ti.
Hernán, corres peligro.
A tu lado siempre estoy en peligro.
Pero, ¿qué haces? ¡Hernán, te van a ver! ¡Sal de ahí!
¡Sal!
Esto te parece muy gracioso, ¿no?
El rey me ha indultado.
¿Qué?
Me ha indultado.
¿Para qué haces el numerito de entrar por la puerta secreta?
Poco me parece para lo que te mereces.
Mi sufrimiento no está compensado con el tuyo.
Bueno,
pues...
si ya estás contento con tu pequeña venganza,
demos paso a la celebración.
¿No quieres saber por qué me ha indultado?
Ya he perdido mucho tiempo.
Dime, ¿qué quieres hacer para celebrarlo?
¿Algo a la antigua usanza
o algo más novedoso?
Lamento dejarte con las ganas,
pero no puedo quedarme a celebrar nada. Voy a estar muy ocupado.
¿Ocupado? ¿En qué?
Vuelvo a ser el Comisario de la villa.
Pues ya está.
Elegante a la par que sencillo.
¿Tú crees? Es que no sé.
Yo, si no voy de noble, me veo poca cosa.
Bernardo, tú hazme caso: la sinceridad es el camino más corto
para llegar al corazón de las mujeres.
Saturno, que yo te he oído decir que eras cazador de osos pardos
para impresionar a una dama.
Tú lo has dicho: eso lo "dicía" para impresionar,
no para enamorar.
El amor es otra cosa.
¿Y... es guapa?
Hasta ahora sólo me has dicho lo simpática que es.
El interior. Tú mira al interior, que eso...
eso siempre es lo más importante.
Gracias por todo.
De nada.
Y no hace falta que vuelvas para "dicirme" lo bien que te ha ido.
Un placer, mucha suerte, ¿eh?
Hay una cosa que no te he dicho.
Soy virgen.
Lo que faltaba...
Te dije que lo encontraría.
Nunca hay que perder la esperanza, Sátur.
¿Y ahora qué? ¿Lo empaquetamos y "pa" la China?
No, Sátur.
Se va a quedar aquí, a vivir con nosotros.
¿Aquí?
Que este crío va a ser el emperador de la China.
¿Qué pinta en mitad de la Meseta?
Voy a escribir a mi maestro para que vengan a buscarlo.
Que entre que llega la carta y vienen ellos a buscar al crío,
el chino ha hecho la Comunión, la Confirmación y, si...
nos descuidamos, hasta se casa.
No puedo hacer otra cosa.
¿No habla español?
No, Sátur.
¿Y qué come? ¿Cada cuánto tiempo hay que sacarlo?
Sátur, no es un perro.
Acompáñalo al cuarto de Alonso, dormirá con él.
Eh.
Yo, Sátur.
"Sátul".
No, "Sátul" no. "Sátur", con "tur".
"Sátul".
¡Y dale! Joder.
"Jodel".
No... No.
Esto va a ser peor que un parto.
¡Ya!
Amo, no se puede perder usted las fiestas este año.
Hasta va a haber un concurso de teatro.
Y agárrese, voy a presentar una obra mía: de sangre y amoríos.
Ah.
Ahora ya todos lo sabéis.
¡El Comisario de la villa ha vuelto!
VARIOS: ¡Sí señor!
Es una imprenta.
Voy a lanzar la primera publicación de escándalos de la villa
Soy yo, venía a ver si estabas bien.
Mi guardia necesita refuerzos estas fiestas.
Jóvenes ayudantes, savia nueva.
Cipriano, para ser actor se necesitan dos cosas:
una, saber leer; y dos, no tener esa cara.
No te estoy pidiendo opinión.
No voy a dejar que entres en la guardia.
Tu orgullo es tan absurdo como irresistible.
¡Arre!
¡No te acerques a él!
Tú... eres mi familia.
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