All language subtitles for The Red Danube (Sidney,1949.1

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Original subtitles

EL DANUBIO ROJO

ROMA Despu�s de la II Guerra Mundial.

Mi querido amigo, las cosas han cambiado aqu�.

"Ya no es Teatro Mussolini." "Ahora es Teatro de las Naciones Unidas."

S�, todo cambia con el tiempo.

"Yo no cambio." "Yo siempre democr�tico."

Yo siempre he aborrecido al odioso Mussolini.

S�, claro que lo aborrece. Como yo la cerveza.

Hola Stape.

Tenga, ahora vaya con esto al 224 de la Via Barberini.

- All� le dar�n el billete. - Gracias, se�orita.

"Yo siempre democr�tica." "Nunca gustarme el odioso Mussolini."

Gracias.

Todos dicen lo mismo. Uno no sabe a qui�n se puede creer.

Para el coronel, Srta. Quail. Es letra de su hija.

Dentro de poco lo tendr� en su casa y no necesitar� escribirle.

S�, est� impaciente por regresar y ver a Sarah.

Habla la Srta. Quail.

El comandante McPhimister est� con el coronel.

�Ah, ya! La Condesa Cressanti.

Claro que la recuerdo. Esta es de las que no se puede creer.

Y yo tambi�n la recuerdo. Usted es la sirvienta del coronel.

Se equivoca Condesa, yo no soy la sirvienta.

Soy Audrey Quail, oficial de tercer grado de Estado Mayor,

categor�a Comando, equivalente a la de Capit�n.

Gracias.

Ah� viene Twingo, d�selo t� misma.

Al habla McPhimister.

Oh, s�, Condesa...

Siento haberla hecho esperar. El coronel me entretuvo.

La espero en la g�ndola dentro de 10 minutos.

Ir� a pie, que llegar� antes que en taxi.

Janetta... Aqu� no puedo decirte eso...

Hay demasiadas personas... Esc�cheme.

S�... S�...

S�...

S�, claro...

Claro... Consid�ralo como dicho.

Y consid�ralo como hecho.

Te ver� all� enseguida.

Nos vemos pronto. Bien.

�Qu� es lo que encuentras en esas extranjeras, Twingo?

Misterio, mi querida Audrey. Misterio.

Parecen peces gordos, Moonlight. Un General del Ministerio de la Guerra.

Firmes.

- Algo importante traman. - Ojal� no sea contra el coronel.

No se preocupe, Moonlight. El General y los soldados suelen ser buenos.

Los de en medio somos los quisquillosos.

No interrumpan.

No, no, no. Vamos a empezar desde el principio.

En primer lugar, est� convencido de que la malaria

proviene de la picadura de un mosquito.

Y, por consiguiente, lo que hay que hacer

es exterminar los mosquitos, �no es as�?

Ahora bien, seg�n su punto de vista,

�nicamente la hembra del mosquito le gusta la sangre humana

y por lo tanto, la que transmite la malaria.

Sin embargo, debido a la imposibilidad de distinguir el mosquito macho de la hembra,

no va a tener m�s remedio que exterminarlos a todos.

Tanto de los inocentes, como a los culpables.

Coronel Nicobar, hay un General... del Ministerio de la Guerra.

�Un General? �Del Ministerio de la Guerra?

Srta. Quail, ese es un jefazo.

Que pase, no hay que hacer esperar a los "Capitostes"

Pero coronel Nicobar... est� aqu�...

Quiero decir, ah�.

Haga pasar a ese General a mi despacho y si es demasiado decr�pito

para venir por su propio pie, tr�igalo arrastrando.

Est� ah� dentro.

�Cu�ndo le dejaron vac�a esa manga?

En L'vase, se�or. 1917.

- Si�ntese. - Gracias.

- Usted es Nicobar. - S�, se�or.

Aqu� ha llevado a cabo una buena labor. �Y ahora qu� har�?

Espero el traslado a Inglaterra de un momento a otro.

No ir� usted a Inglaterra.

- �Que no ir�? - �Conoce al Brigadier Catlock?

Catlock, �es General de Brigada ahora?

Le conozco desde que era teniente y le llam�bamos el joven Catlock.

Acabo de verle en Viena. Dice que es usted inteligente

y que le hace falta su inteligencia all�.

- �En Viena? - Ser� una tarea dif�cil.

- Actividades subversivas. - Mi General...

�Puedo pedirle que me aclare la definici�n del t�rmino "actividades subversivas"?

El t�rmino "actividades subversivas" comprende cualquier acto o propaganda

contrarios a la pol�tica del gobierno de Su Majestad

o a la pol�tica de cualquiera de los aliados del gobierno de Su Majestad.

�De todos los aliados, incluyendo a los rusos?

Incluyendo a los rusos.

- Pero supongamos... - �Qu�, coronel?

Que la pol�tica que en Viena desarrolla uno de nuestros aliados

sea contraria, en s�, a la del gobierno de Su Majestad.

Dicen que tiene usted cerebro. Le aconsejo que lo emplee.

Usted ha tenido �xito con los italianos. Espero que logre lo mismo en Viena.

- �Quiere decir con los austriacos? - Quiero decir con los rusos.

Audrey, el jefazo lo ha dispuesto. Me trasladan a Viena.

�A Viena? �Pero no regresaba a Inglaterra?

A nuestro amigo General de la Brigada, Catlock... le debo ese favor.

- �Catlock es Brigadier? - S�.

Pero si es mucho m�s que usted,

aun ir�a al colegio de primaria cuando usted mandaba compa��a en la otra guerra.

�Se�orita!

Perdone Audrey.

Oh, de Sarah, �eh?

Gracias.

Escuche esto:

"Estamos aprendiendo alem�n en este curso, pero creo que nadie

va a necesitar hablarlo despu�s de terminada esta guerra."

El mes que viene cumplo 12 a�os

y como ya estar�s en casa daremos una fiesta, �verdad?

El mes que viene.

Seguramente los aliados aun estar�n en Viena durante 5 a�os.

Audrey, �qu� tal le sentar�a a usted Viena?

Gracias coronel, yo no...

No he dicho nada de que Twingo vaya a Viena.

- No, no ha dicho nada. - Eso ya es cuesti�n de �l.

Por desgracia Twingo tiene otros asuntos.

Supongo que querr� quedarse aqu�. Yo no me dejar�a desanimar, Audrey.

Acepto ir a Viena, coronel. Me halaga que quiera llevarme.

Magn�fico.

Tal vez sea una suerte que Twingo no vaya.

Creo que me sentir�a tan fracasada en Viena, como me he sentido en Roma.

En realidad, creo que fracasar�a con �l en cualquier capital de Europa.

Probablemente en eso establecer�a un r�cord.

Usted sabe que para m� tampoco va a ser muy f�cil separarme de Twingo.

�Puedo ir a hacer mi equipaje?

- S�, vaya, Audrey. - Gracias.

Audrey, si mientras hace el equipaje viera al comandante McPhimister,

d�gale que saldr� por carretera en un par de horas.

El comandante est� ahora en la g�ndola...

mejorando nuestras relaciones con los italianos.

Me alegro de encontrarte aqu�.

- Hooky dice que vayas a despedirte... - �Despedirme?

Le han destinado a Viena y yo voy con �l.

Para eso ha venido ese jefazo.

- �Nos tomamos una copa de despedida? - No gracias.

Twingo, �por qu� no me quieres?

- Qu� cosas dices. - �Por qu�, Twingo? Yo no soy fea.

No, qu� vas a ser fea.

Y perdona que te diga que soy de buena familia.

�Qu� es lo que me pasa entonces?

Querr�s decir, �qu� me pasa a m�?

Audrey t�...

T� eres de lo mejor que conozco.

No s�... Ni yo mismo lo comprendo.

Bueno...

�Ah! La Condesa rebosante de misterio.

La Condesa es pura y simple diversi�n.

Bueno, simple puede ser.

- Adi�s Twingo. - Adi�s Audrey y buena suerte.

Que Dios te bendiga, Twingo.

Pues no las tengo aqu�. �Srta. Quail!

�Srta. Quail!

�C�mo se puede tardar tanto en hacer el equipaje?

Habr� ido a tomar una taza de t�.

�T�! Si no fuera por esa costumbre que tienen los soldados brit�nicos

de ingerir t� tanto a media ma�ana como a media tarde,

habr�amos ganado la guerra dos a�os antes.

- Voy a buscarla ahora mismo. - D�gale que se apresure.

�D�nde demonios lo habr� metido?

Twingo, yo...

- Sab�a que vendr�as a despedirte de m�. - �Despedirme? Pero Hooky...

No, no, no. D�jame hablar.

Despu�s de lo que hemos pasado juntos, creo que tengo derecho...

La guerra no ha sido mala para ti. Buena graduaci�n, medallas.

Tambi�n las tienes t�, Hooky.

Oh s�, pero... aquella era una guerra anticuada.

No luch�bamos contra tantos adelantos.

Dentro de unos a�os, cuando seas General,

espero que recordar�s con cari�o al viejo coronel que dec�a tantas tonter�as.

Bueno... Buena suerte Twingo.

�Te disgusta dejarme, Hooky?

No hagamos una cuesti�n sentimental de una tonter�a.

Entonces, �no te importar� que vaya a Viena contigo?

�Y el General?

He ido a la caza de ese General por toda la ciudad

para que me diera su consentimiento.

Entonces, �por qu� has consentido que diga tantas sensibler�as despidi�ndome de?

Porque quer�a ver que hab�a debajo de ese caparaz�n, Hooky.

�Diga?

No, yo no me llamo preciosidad ni necesito comprarme medias de seda.

Ven, v�monos ya.

Moonlight, si nos lleva usted a este paso,

todav�a estaremos en Italia cuando empiece la pr�xima guerra.

Lo siento, mi coronel. Fuimos por aqu� para recoger el equipaje del comandante

y tropezamos con una de esas peregrinaciones que hay a cada momento.

No lo comprender� nunca. �Para qu� les servir� hacer esto?

No seas as�, Hooky.

�Esto impidi� la otra guerra, acaso logr� impedir

la pasada o conseguir� impedir la venidera?

- Vamos Moonlight, salgamos de aqu�. - S�, se�or.

�Se pude saber que les pasa? Cre� que todos est�bamos tan contentos de ir a Viena.

Ve, ve, vete al mar...

VIENA Despu�s de la II Guerra Mundial

Como saben, Viena est� dividida en zonas...

Brit�nica, americana, francesa...

rusa e internacional.

El General dijo que mi trabajo ser�a cooperar con los rusos.

Exacto Hooky. Descubrir� las actividades subversivas de los desplazados

y entregar� a los soviets los ciudadanos que residan

ilegalmente en Austria para ser repatriados a Rusia.

Los rusos prestar�n una cooperaci�n rec�proca.

Dicen que no est�n muy dispuestos, siempre faltan...

Calma, calma Hooky.

Cuando lleve en esto el tiempo que yo aprender� a tomarse con calma las cosas.

Ya no hay nada que me indigne.

En realidad, ya no hay nada que indigne a nadie.

Pues yo cre� que luchamos en la guerra por indignaci�n.

Porque todas las personas decentes se sent�an indignadas...

Entierre todos esos trastos viejos.

Usted...

�No hab�a estado en Viena, Srta. Quail?

Es la primera vez, pero creo que me gustar�.

Dicen que se puede ir al peluquero hasta las 9 de la noche.

Tiene gracia.

Ya he mandado sus equipajes a su alojamiento.

- Gracias. - �Hooky!

�Su alojamiento!

�Qu� alojamiento, Hooky!

Bueno, �podr�a decirnos qu� le hace tanta gracia de �l?

Es... Es en un...

�Es en un convento!

�Monjas Nicobar! �Hooky entre rezos!

�El Coronel en el claustro!

Buenas tardes, creo que nos esperan.

S� se�or, la Madre Superiora desea saludarles. �Quieren pasar?

Con mucho gusto.

S�ganme, por favor.

- �Por qu� se meter�n a monjas? - No lo s�.

�Por qu� cree que profesar�n?

Siempre he deseado preguntarlo, pero nunca me he atrevido.

Como no conozco a ninguna, lo ignoro.

- Buenas tardes, soy la Madre Aurelia. - Buena tardes.

Le presento a la Srta. Quail, el comandante McPhimister

y yo soy el coronel Nicobar.

Sean bienvenidos.

Los llevar� a sus habitaciones.

Espero no causarles demasiadas molestias.

El ej�rcito suele ser algo complicado.

Tambi�n lo es la Iglesia a veces.

Pero tenemos la ayuda del Se�or para guiarnos.

Ten�a entendido que �l guiaba al ej�rcito tambi�n.

No creo que los gu�e de la misma manera.

Este es su cuarto, coronel.

- Gracias. - Buenas tardes.

Un poco destartalada, �verdad, mi coronel?

S�, un poco.

�No cree que resulta pesada la broma del Brigadier

de alojarnos aqu�, conociendo sus opiniones?

Seguramente es tan molesta para las monjas como para nosotros.

- Perd�n, �no quiere pasar? - Gracias.

- Reverenda Madre. - Diga, comandante.

Esa joven con quien hablaba, �no podr�a?

Esa joven no desea que su identidad sea conocida.

Pero yo solo quer�a...

Le repito que no desea que su identidad sea conocida.

Adi�s comandante.

Tu gusto va mejorando Twingo. Es bonita.

S� que lo es.

Pero va a resultarte algo dif�cil encontrar la soluci�n de este misterio.

- Magn�fico, �c�mo lo ha conseguido? - Siguiendo sus pisadas en la nieve.

�Rumanos! Generales rumanos. �Sabes la desfachatez que me dijo?

- No, se�or. - Claro que Rumania fue siempre neutral.

Al principio fue un poco neutral contra los aliados,

pero al final result� ser muy neutral contra Alemania.

�Voy a ver ahora mismo a Catlock!

- �Qu� es esto? - Donde puedes encontrarla.

�A qui�n?

A esa joven cuya identidad no quiere que se conozca.

- Audrey, �es que conoces a esa chica? - No, pero te conozco a ti.

Cuando te veo vagar taciturno con una cara m�s larga que un d�a sin pan...

�Pero como demonios has logrado encontrarla?

Es sencillo, siguiendo sus pisadas en la nieve.

�Oh, Audrey!

No le des ninguna importancia a lo que he hecho, porque no la tiene.

Sargento.

�No, si�ntese!

Sargento, �podr�a decirme qu� es lo que estoy viendo?

Es la antigua compa��a de la �pera de Viena

Como sabe, las bombas destruyeron el teatro.

Pero han vuelto a emprender sus actividades en bodegas o en sitios como este.

Este es solo el cuerpo de baile.

�Y a usted... le interesa mucho?

S�, mi familia proviene de Viena. Tengo parientes aqu�.

Y he llegado a conocer a alguna de las chicas.

Entendido.

- Hola Lani. - Hola Livlee.

- Perdone se�or, Lani este es... - Comandante McPhimister.

- �C�mo est�? - Se�orita Lani Hansel.

Habla muy bien el ingl�s.

�Est� usted bien? Espero.

Muy bien, gracias.

- Sargento. - �Cual quiere que le presente?

Aquella.

- Oh, �Mar�a Buhlen? - �C�mo se llama?

- Maria Buhlen. - �Esa?

Le advierto que siempre va sola.

Ru�guele a Lani que lo intente.

Lo intentar�.

Si fracasa hay una amiga de Lani, Lotta Crog.

Tendr� que optar por Lotta. No crea que es mala compa��a.

D�game, Sargento. �Volver�n a ensayar ma�ana por la noche?

S�, todas las noches y por las tardes tambi�n, excepto cuando

alguna de las chicas tiene la suerte de encontrar alg�n empleo.

Hasta luego, Srta. Lani.

Hasta ma�ana.

He ido a los ensayos noche tras noche y ni siquiera ha querido mirarme.

Me gustar�a conocer a esa misteriosa mujer capaz de hacerte eso a ti.

Tambi�n me gustar�a a m�.

Esa no es manera de tratar a un h�roe.

La verdad, Twingo. A veces creo que no merecemos haber ganado esta guerra.

Bueno, siempre podemos perder la siguiente.

- P�ngalo junto al fuego. - S�, se�or.

- Twingo. - �S�, se�or?

El General me ha pedido...

Bueno, no quisiera importunarte.

Dime, �qu� te pasa? �Es por esa chica?

No ser� tan serio, �verdad?

Me temo que si, pero ya no voy a ir m�s tras ella.

- Bueno, ya puedes irte, Twingo. - No, Hooky, est� ah�.

- �Qui�n est�? - Es ella.

- �La chica de la que me has hablado? - S�.

Bueno, �y qu� vas a hacer ahora?

Maria, te presento al coronel Nicobar y al comandante McPhimister.

La Srta. Maria Buhlen.

�C�mo est�?

Twingo, no te quedes as�. �No tienes nada que decir?

- No puedo hablar. - Tranquila, que recobrar� el habla.

Reverenda Madre, �habla nuestro idioma?

El alem�n es mi lengua materna.

Que mala suerte Twingo, porque t� alem�n es espantoso.

Pero tal vez pueda usted ense��rmelo.

Tal vez.

Ser� un buen alumno, Srta. Aprendi� el italiano en un santiam�n.

Al menos yo s� que tiene paciencia y es decidido.

- Oh, bueno... - S�, me lo ha estado contando todo.

Reverenda Madre...

�Ser�a correcto que invitase a la Srta. A cenar conmigo en un club de oficiales?

A m� me parece que no es incorrecto invitarla.

Y yo creo que es muy posible que el hambre la decidiera a aceptar.

�Quiere usted?

Estar� encantada de irme a cenar con usted cualquier noche.

�Cualquier noche?

- Una noche. - �Esta noche?

- Esta noche. - Espl�ndido.

Reverenda Madre, es usted... usted es un as.

- Ven Maria. - Perdone...

No creo que a ninguna muchacha inglesa la tutease usted tan pronto.

No, quiz�s dejar�a pasar dos minutos.

No, claro que no.

Lo siento mucho, la he estado llamando as� en mis pensamientos todos estos d�as y...

y no es extra�o que se me haya escapado.

Perd�neme. �Srta. Buhlen?

Mientras esperaba tener la ocasi�n de conocerla,

imaginaba cientos de frases brillantes que decir

Y ahora que la tengo aqu�, estoy mudo como un pez.

Como no s� lo que a las muchachas austriacas...

Yo no soy austriaca.

�Pues qu� es?

Desear�a que no habl�semos de eso.

He cometido otra inconveniencia. �No es cierto?

Perdone... Me estoy portando mal con usted.

No, en absoluto, soy un est�pido.

Est� en su derecho a portarse mal conmigo.

Suponiendo que se portara mal.

Claro est� que no es as�.

�Sabe cu�l es mi nombre?

John, familiarmente me llaman Twingo.

Twingo.

Es un nombre... muy gracioso.

Oh, eso es un apret�n en "negocio privado".

�En "negocio privado"?

S�, es una expresi�n norteamericana.

�Pero qu� significa?

En realidad significa, con absoluto abandono al placer del momento.

Ya veo...

�Tiene apetito?

Solo le dir� que saborear� esta sopa...

Como el "negocio privado".

- Aqu� tengo la llave. - Espere un momento.

�Quiere encender?

�Es un rinconcito muy simp�tico!

�Si hasta tiene un canario!

Qu� suerte tienes, granuja.

La suerte es m�a de tenerlo.

As� tengo con quien hablar cuando estoy sola.

Si por mi fuera, nunca estar�a sola.

Si hemos de ser amigos...

es mejor que vayamos despacio... �No, Twingo?

Cuando me llama Twingo, no puedo negarle nada.

Entonces ma�ana, �querr� acompa�arme al ensayo?

�Tal vez? Como el "negocio privado".

A las cinco y media le espero aqu�.

Buenas noches Twingo.

Buenas noches Maria.

Hola.

�Qu� hay nena?

Buenos d�as... Sr. Ingl�s.

Buenos d�as... Rat�n Mickey.

�Rat�n Mickey?

�Rat�n Mickey! �Rat�n Mickey!

Nosotros hacemos las guerras y ellos las pagan.

Mire las piernas.

Esto es lo que se llama "tener medios de vida desconocidos".

Adi�s Rat�n Mickey.

�Rat�n Mickey! �Rat�n Mickey!

Adi�s.

�Rat�n Mickey! �Rat�n Mickey!

�D�nde estar� ese maldito informe?

- Buenos d�as. - Bueno, ya ha llegado.

Hooky, los rusos est�n metiendo mucho ruido con nuestros campos de expatriados.

Se quejan de que admitimos a toda clase de elementos subversivos con...

- �D�nde estar� ese? - �Qu� est� buscando?

Ya lo tengo, vea, es muy importante.

Tome nota.

Tienen mucho inter�s en encontrar a una tal... Olga Alexandrova.

- �C�mo se escribe eso? - A l e x a n d r o v a.

Esto es asunto del Servicio de Espionaje.

Hooky, el paquete es suyo. Cargue con �l.

Con que vayas al campo de expatriados como un buen chico y no discuta.

S�, se�or.

Twingo me ha encargado que le diga que hoy no cenar� en casa.

Twingo nunca cena en casa.

�Maldita sea! Yo quer�a que me acompa�ara

esta noche al campo de expatriados.

Durante seis noches seguidas la bailarina no quiso hablarle

y ahora seis noches seguidas se va a cenar con �l.

La Condesa era un pasatiempo, pero esto es una carrera.

Pues deber� olvidar las otras seis noches

porque tenemos que encontrar a esta tal Olga Alexandrova.

La segunda puerta.

Reverenda Madre, perdone, pero se trata de Maria Buhlen.

- Hoy no ha ido al ensayo, fui a su casa... - Entre.

Disculpe.

Maria.

Maria, �qu� es esto? �Qu� ha pasado?

Te dije el primer d�a que no soy vienesa.

Ahora me atrevo a decirte lo que realmente soy.

Soy Wolgadeutsche.

Rusa Wolgadeutsche.

No s� lo que eso significa.

Mi familia era de una colonia alemana en Rusia

llamada "Los alemanes del Volga"

Ciudadanos rusos, pero de origen alem�n.

Comprendo.

Yo era primera bailarina de la �pera de Mosc� cuando estall� la guerra.

Los dirigentes sovi�ticos no ten�an confianza en los Alemanes del Volga.

Y deportaron a toda la colonia a Siberia.

Incluyendo a mi madre y a mi padre.

All� murieron.

Oh, Maria.

Durante mucho tiempo sufr� por todo lo que estaba sucediendo en mi patria.

Y entonces comprend� que era necesario salir de Rusia.

�Y c�mo pudiste conseguirlo?

Hall� los medios.

Finalmente llegu� a Viena...

y me llam� Maria Buhlen...

que no es mi verdadero nombre.

Cre� que me podr�a esconder haci�ndome pasar

por una chica del cuerpo de baile de la �pera.

Pero estoy ilegalmente en Viena.

Y si los rusos descubren quien soy me...

Twingo.

Por eso no quise entablar amistad contigo enseguida.

Por eso mismo me resist�a a hablarte de esto

a pesar de que estaba dese�ndolo con toda mi alma.

Pero hoy, delante del local donde ensayamos,

He visto un autom�vil ruso.

- Con soldados esperando. - S�, los he visto.

Por eso no quise entrar.

Lo s�, estuve all� y los vi. Fui a tu casa inmediatamente.

- �Tengo miedo, Twingo! - Maria.

Seguramente sea una inspecci�n formularia.

T� no conoces a los rusos.

No, pero...

- Hola Reverenda Madre. - �Puede atenderme un momento?

Con mucho gusto, tome asiento.

Esta noche ha llegado al convento una muchacha en busca de asilo.

Usted la conoce.

- Es Maria Buhlen. - Ah, s� claro.

Tiene motivos para creer que los rusos la buscan.

Pero esa chica es austriaca, �no es cierto? �Buhlen no es un apellido alem�n?

El apellido es alem�n,

- pero ella es ciudadana rusa. - Ah, ya.

Hay unos soldados rusos ah� que preguntan por m�.

- �C�mo? - Estoy intranquila por mis hermanas.

Si encuentran a esa joven se pondr�n furiosos.

Bueno, no se preocupe Reverenda Madre. El paquete es m�o y cargo con �l.

- �El paquete? - S�.

Perdone, quiero decir que eso es asunto m�o y que yo lo solucionar�.

Tengo miedo de causarle a usted graves complicaciones, coronel.

Porque es usted un aliado de Rusia

y se pueden figurar que usted ayuda a la ocultaci�n de esa chica.

Bueno, no les hagamos esperar.

�Pero c�mo, teniente? �Una bailarina?

Esto es un convento, no un teatro.

Y le aseguro que esta es la �nica entrada y salida del edificio.

- Coronel, el teniente parece creer... - Teniente Omansky, se�or.

Mi jefe, el coronel Piniev, les saluda.

Gracias, me apellido Nicobar.

El coronel Piniev quiere saber si se aloja oficialmente en este convento.

Haga el favor de decirle que su conjetura es cierta.

�Contextura?

No comprendo que tiene que ver la contextura

del coronel Piniev con que usted se aloje en el convento.

No es contextura, es conjetura.

Conjeturas, naturalmente.

Los idiomas tienen a veces bromas de esta clase.

S�, me alegro mucho de que unos representantes del Mariscal Stalin,

el Papa P�o XII y del Rey Jorge VI tengan ocasi�n de sonre�r juntos.

Usted representa a un aliado de la Rusia sovi�tica.

Creemos que una ciudadana de la Uni�n Sovi�tica,

una joven que se llama Olga Alexandrova,

se oculta en este convento.

�Olga Alexandrova?

S�, as� se llamaba en Mosc�.

Aqu� usa otro nombre, Maria Buhlen.

Rogamos que nos la entreguen para ser devuelta a Mosc�.

He sido informado oficialmente respecto a esa joven.

Entonces no le cabr� duda de que las autoridades sovi�ticas tienen

absoluto derecho de repatriar a todos los ciudadanos sovi�ticos de Viena.

En efecto, ese es el acuerdo internacional.

Por consiguiente, me entregar� a esa muchacha si est� aqu�.

�Est� aqu�?

No tengo ning�n inconveniente de que sus hombres registren el convento.

�Tambi�n cuento con la aprobaci�n oficial del coronel?

No teniendo inconveniente la Madre Superiora, yo tampoco lo tengo.

- �El Coronel me acompa�ar� como testigo? - No es necesario.

- Yo preferir�a que el coronel viniera. - Le acompa�ar� el comandante McPhimister.

Coronel, gracias por haber callado lo que le dije.

No he encontrado a la muchacha ni a ninguna mujer.

�D�nde est�n sus monjas?

- En la Capilla, rezando. - �Por qu� no me dijo antes d�nde estaban?

Usted no me lo pregunt�.

�Por qu� est�n rezando?

Rezan para que lleguen a convertirse al cristianismo todos los comunistas.

- �Quiere que llame a las hermanas? - No, prefiero ver yo mismo d�nde est�n.

Le presento mis excusas. No hemos encontrado a Maria Buhlen.

- Le acompa�ar� hasta la puerta. - Gracias.

- �Le gusta Viena, coronel? - Much�simo.

Pero, claro est�, me gusta m�s mi patria.

S� y a m� la m�a.

Pero tenemos una labor aqu�, �verdad?

S�, debemos ayudar a este pa�s a rehacer su vida, �no es as�?

Su naci�n y la m�a habr�n cometido errores la una con la otra.

S�, pero... quiz�s con...

alg�n sacrificio y buena voluntad aprenderemos

a trabajar juntos por la paz del mundo.

Crea usted que los ciudadanos de mi pa�s

desean la paz con tanto ardor como los del suyo.

Conf�o en eso.

Ah, respecto a Maria Buhlen...

El Mariscal Stalin tiene inter�s en que regrese a Rusia porque es...

- Una gran bailarina. - �Ah, s�?

Una bailarina excelente.

Si regresa a Mosc� a bailar para Rusia no tiene nada que temer.

All� la aguarda una calurosa acogida

y es que el pueblo ruso ha demostrado siempre un cari�o inmenso a sus artistas.

- Eso es magn�fico, coronel. - S�.

- Bien, buenas noches, coronel. - Buenas noches.

Se ha salvado de milagro.

Ha estado todo el rato en la Capilla vestida de monja.

La ha visto de frente y no la ha reconocido.

Srta. Buhlen, tengo que felicitarla por su caracterizaci�n.

Ha sido maravillosa. A m� me ha costado reconocerla.

Coronel Nicobar, es usted un as.

�C�mo, un "asa"?

- Un As. - Oh, un As.

Bueno, me parece que ha llegado el momento de

que me convierta en un ser bastante antip�tico.

Srta. Buhlen.

Tengo que prohibirla que abandone el convento esta noche.

Se presentar� en mi despacho ma�ana por la ma�ana.

�Ser� usted capaz de entregarme a los rusos?

Olv�dese por un momento en las reglas del ej�rcito.

Esto es una cuesti�n de justicia y de caridad.

Reverenda Madre,

Hasta esta noche no ten�a idea de que Maria Buhlen fuera la Olga Alexandrova

que mis superiores me hab�an ordenado entregar a las autoridades de su pa�s.

No la he delatado a usted por prestarle cobijo ni voy a delatarla ahora.

Pero a ella debo de entregarla a los rusos.

- Hooky, �te das cuenta? - La Srta. Buhlen no tiene nada que temer.

Las autoridades sovi�ticas la acoger�n con todos los honores.

�Conoce las altas autoridades sovi�ticas?

He de creer en la palabra que me dio oficialmente el coronel Piniev.

El coronel Piniev tambi�n puede creer lo que se le dice oficialmente.

�Usted no?

Millones de rusos ya no pueden creer nada de lo que se les dice.

Pero no pueden hacer nada m�s que lo que yo hago.

Comandante McPhimister, le hago responsable de la custodia de la Srta. Buhlen.

La llevar� a mi despacho ma�ana a las 9 de la ma�ana.

Buenas noches, Reverenda Madre.

Ya que va a ser su carcelero esta noche, aqu� tiene la llave.

Buenas noches y que Dios les bendiga a los dos.

Maria.

No... No consentir� que hagas esto.

- Por favor, Maria. - No.

Perder�as tu carrera militar.

El ej�rcito no me fusilar�a por esto.

Perder�as algo m�s.

A tu amigo, el coronel Nicobar que tanto te aprecia.

Hooky me perdonar�.

Hazme saber d�nde est�s... como sea.

�Maria! Los rusos han vuelto.

Me doy cuenta de las posibles consecuencias de lo que...

�C�llate Twingo!

�Qu� pasa aqu�?

�Se han cre�do esos malditos rusos que son los amos?

Le presento a la Srta. Buhlen. La Srta. Quail.

La Srta. Es una rusa expatriada que tengo que entregar ma�ana.

- Le ruego que la acoja en su habitaci�n. - Por supuesto.

Vamos, por favor, no se entretenga Srta. Buhlen.

Comandante, pres�ntese ma�ana por la ma�ana en mi despacho.

S�, se�or.

�Deprisa Audrey!

Madre Superiora, los rusos han vuelto.

H�gales pasar.

Perdone que la moleste, pero tengo que hablar urgentemente con...

- el coronel Nicobar. - A sus �rdenes, coronel.

Cuando sal�a antes de aqu�, ten�a ciertas sospechas.

Durante el camino, el teniente Omansky me dijo una cosa.

Antes que usted, algunos de mis hombres estuvieron alojados aqu�.

La comunidad ten�a 24 monjas.

�Y qu�?

Cuando registr� la capilla cont� 25.

La situaci�n es delicada. Deseo proteger a las monjas

y usted tambi�n, como oficial brit�nico, de lo que dir�amos...

- un incidente. - Eso le honra a usted.

De modo que no dir� en mi informe que he encontrado aqu� a esa joven, si no...

- En un caf�. - Muy amable.

Por favor, no vale la pena.

Era mi intenci�n entregar a esa se�orita

a las autoridades sovi�ticas ma�ana por la ma�ana.

Pero ya que usted ha dicho que debemos proteger a las monjas

La dilaci�n no es necesaria.

Reverenda Madre, �tendr�a la bondad de traer aqu� a Maria Buhlen?

Estoy dispuesta, Reverenda Madre.

Srta. Olga Alexandrova,

cuento con la palabra de mi General de que solo

se le acusa de permanecer fuera de la Uni�n Sovi�tica.

Y esta falta tan insignificante ser� borrada de su historial

cuando vuelva a su puesto de 1� Bailarina del Teatro Bolshoi de Mosc�.

Coronel Nicobar.

Me entristece pensar que me he equivocado con usted.

�Por qu�, porque cumplo con mi deber?

Usted dijo ma�ana por la ma�ana.

�Y qu� diferencia hay entre esta noche y ma�ana por la ma�ana?

�Qui�n sabe si durante la noche hubiera ocurrido un milagro?

Si el Se�or decide realizar un milagro no se lo impedir� lo que acabo de hacer.

Es usted blasfemo.

Y, adem�s, cruel. �No se dio cuenta del sufrimiento de esa pobre criatura?

�No sabe lo que va a tener que arrastrar?

Yo no s� nada.

Oy� al coronel que ser�a bien recibida en Rusia.

�Usted me pide que dude de su palabra?

Si lo hiciera, toda nuestra labor aqu� ser�a imposible

y esta paz de ahora se convertir�a en otra guerra.

Uno tiene el instinto de la justicia o no lo tiene.

A uno le afecta el sufrimiento del pr�jimo y a otro no.

La he protegido a usted esta noche y tambi�n el coronel Piniev.

Deber�a estar agradecida.

Usted quer�a que esa chica permaneciera aqu� esta noche,

no porque confiara que la Providencia hiciera un milagro,

sino porque esperaba que el Comandante la permitir�a escapar.

Una falta de disciplina de la que le salv� el coronel Piniev en el momento oportuno.

Usted pertenece a esa escuela de pensadores que no creen en los milagros.

Yo no pertenezco a ninguna escuela de pensadores.

Ya me lo supon�a.

Buenas noches, Reverenda Madre.

Ya est�. Ya le he cosido el...

...esto.

Nosotros le llamamos un huevo frito.

- �Un huevo frito? - Un huevo frito.

Gracias, pues le he cosido un huevo frito.

Muchas gracias.

D�game, �c�mo est� la Madre Superiora?

Yo... hace bastantes d�as que no la veo.

Gracias, est� bien. Muy bien.

Est� en la Capilla rogando a Dios por la libertad de Maria Buhlen.

Ah... ya.

�Quiere sentarse y tomar una taza de caf�?

Gracias, pero no puedo.

Nuestra fundadora, Santa Vallberga de Graz,

Estableci� en una de sus severas reglas...

que sus hijas espirituales no podr�an, jam�s, comer ni beber

en otra compa��a que las religiosas de su propia orden.

- �Jam�s? - Jam�s.

Esta regla la observ� r�gidamente la propia Santa Vallberga.

Incluso cuando vol� a Roma en el a�o 1585.

�Hizo eso?

�Vol� en 1585?

Vol�.

Pero... �c�mo se las arregl� para volar en el siglo XVI?

Un �ngel se la llev� consigo por el aire.

�Ah! Ahora lo entiendo.

Pero, d�game...

�Para qu� fue volando a Roma?

Vol� a Roma a predicarle al Papa.

�Al Papa? �Ha dicho a predicarle al Papa?

S�, a informar al Papa Sixto

que solo una reforma radical podr�a evitar la ruina de la Iglesia.

- Ah, ya. - Y regres� volando.

- Mucho m�s deprisa. - No lo dudo.

Siento estropearte la noche, Twingo, pero el General me lo ha mandado.

- Quiere que realices parte de mi trabajo. - S�, Se�or.

�No quieres tomar una taza de caf�?

Hace una noche tan hermosa que prefiero esperar fuera.

Muy bien.

El primer nombre de la lista es el c�lebre profesor Bruloff.

Debe ser aqu�, mi coronel.

�El Profesor Serge Bruloff? Perdones se�or, �habla ingl�s?

Bastante decentemente, coronel.

Una vez di varias conferencias en St. John's College.

De Cambridge.

Recuerdo bien aquel precioso puente sobre el r�o.

- El puente de los suspiros lo llamaban. - S�.

- �Quieren pasar? - Gracias.

Se�or... yo...

- Si�ntense, por favor. - No, gracias.

Profesor Bruloff, como reside en la zona brit�nica

he venido oficialmente a comunicarle que...

se le ha reservado plaza en un convoy que sale ma�ana a primera hora.

- �Un convoy, coronel? - A Mosc�.

Mi superior, el General Catlock, me pidi� que viniera personalmente, porque...

es usted un hombre muy famoso, profesor.

Una personalidad en el campo de la astronom�a y de la f�sica.

�Eso es...

...una invitaci�n o...

Naturalmente se trata de una reclamaci�n

que ha formulado el mando de la zona rusa.

Como usted entender�, las cuatro potencias aliadas,

han acordado ayudarse mutuamente en lo que

concierne a la repatriaci�n de sus respectivos s�bditos.

Yo... yo no puedo negar que soy s�bdito de Rusia.

Coronel.

�Querr� usted hacerme un gran favor?

Procurar� hac�rselo.

Mi mujer est� aqu�, en Viena.

- Nadie sabe que es mi mujer. - Comprendo.

Si la desgracia viene a por m�, quisiera que ella se salvase.

Y la desgracia ya ha venido.

�Qu� quiere que haga?

D�gale... d�gale el caso en qu� me encuentro.

- Por favor, enseguida. - Pero �d�nde podr� encontrarla?

Es una de las mujeres que limpia en las oficinas brit�nicas de su zona

- bajo el nombre de... - No tema nada.

Helena Nagard.

Por favor, no le digan a nadie qui�n es en realidad.

Por lo que m�s quieran.

�Verdad que no le dir�n a nadie... que es mi mujer?

No se preocupe, le dar� a Helena Nagard su recado.

Que el cielo le bendiga.

Ahora...

d�game

- �Puedo hacer un momento las maletas? - Por supuesto.

Gracias.

Con su permiso.

Se lo que est�s pensando.

En Maria.

Tal vez no ocurra lo mismo en su caso.

O tal vez s�.

Bueno, �qui�n sigue ahora en la lista?

Helena Nagard.

Pase usted, por favor.

- �Es usted Helena Nagard? - Helena Nagard.

Nacida en Hungr�a, de padre noruega y madre polaca.

Tengo que darle un recado de parte del profesor Bruloff.

�Qui�n? �Qui�n es?

Su marido.

Ten�a que salir en un convoy ruso ma�ana por la ma�ana repatriado.

Pero tengo que cumplir el penoso deber de comunicarle que su marido ha muerto.

Prefiri� no volver all�.

S�, me dijo que lo har�a si sobreven�a lo peor.

Lo siento.

Y ojal� no tuviera necesidad de decirle esto, pero...

Su nombre tambi�n aparece en las listas de personas

que los rusos piden que sean repatriados.

�Yo? �Tengo que volver a Rusia?

En realidad, no ten�a esperanzas de escapar.

�Puedo sentarme un momento?

Por supuesto, si�ntese aqu�.

La llevaremos nosotros mismos a los rusos y les explicaremos

porque no podemos entregar al Profesor Bruloff.

Tal vez pueda present�rsela a Maria Buhlen.

Muy enojoso lo del Profesor Bruloff.

Creo que su posici�n queda bien aclarada.

Est� oficialmente dictado.

Si un s�bdito sovi�tico prefiere la muerte que volver a su patria,

Este hecho, es una prueba de actividades subversivas y de traici�n a la conducta.

�Twingo!

�Comandante McPhimister!

Aqu� tiene el recibo oficial ruso del Helena Nagard.

Era una orden superior y la cumpl�.

S�, ya lo s�.

�Est� bien, Twingo!

A sus �rdenes.

Moonlight, una mecan�grafa enseguida.

No hay ninguna, mi coronel. La soldado ha salido a tomar una taza de t�.

Si no fuera por la costumbre del soldado brit�nico de ingerir t�...

Ya lo s�, la guerra hubiera terminado dos a�os antes.

�Moonlight!

Tal vez pueda ayudarle. No se taquigraf�a,

pero hago unos garabatos r�pidos que luego puedo entender.

Est� bien, si�ntese y haga esos garabatos que dice.

"Al General de Brigada Catlock para que se sirva

transmitirla al Ministerio de la Guerra en Londres."

- �Al Ministerio de la Guerra? - Llegar� all� directamente.

Porque indicando Ministerio de la Guerra

le servir� de excusa a Catlock para no leerla.

"Asunto...

La cuesti�n de la repatriaci�n forzosa de disidentes pol�ticos."

Una tragedia mundial se est� desarrollando en Austria

equivalente a un asesinato en gran escala.

Y el Gobierno de Su Majestad se hace c�mplice de este hecho.

�Hooky! Digo... coronel Nicobar. �No es demasiado fuerte eso?

�Srta. Quail!

Hooky, no se enfade conmigo.

Comprendo sus sentimientos y s� que es espantoso, pero

�no puede escoger sus palabras m�s cuidadosamente?

�No puede dejar de ser el rudo Hooky Nicobar

y ser un poco m�s diplom�tico?

Esto se ha dicho centenares de veces en lenguaje diplom�tico.

�Alguien tiene que hablar claro alguna vez!

�Pero por qu� usted? �Por qu� ahorcarse uno mismo?

Usted ya ha salido escaldado otras veces...

Entonces demostremos que todo el mundo tiene raz�n. Escriba.

Hay...

Hay millares de personas expatriadas no solamente en la zona brit�nica de Viena,

sino en toda Austria, que no desean regresar a sus propios pa�ses.

Debido a las condiciones pol�ticas... prefieren...

literalmente prefieren una vida miserable en

los campos de expatriados antes que regresar a su patria.

Nosotros los ingleses creemos que somos una naci�n civilizada y humanitaria

y sin embargo no solo permitimos, sino que ayudamos a los rusos a...

- Vuelve a descarrilar. - �Est� bien, no me importa!

Sino que tambi�n ayudamos a los rusos a cometer

horribles crueldades sobre millares de personas inocentes

cuyo �nico crimen es no gustarles el comunismo.

Moonlight. �Hooky, est� usted aqu�!

Hola Audrey, precisamente llega a tiempo de ayudarme a abrir esto.

Con mucho gusto.

Es de Sarah.

�Qu� tarjeta! �Ha visto Moonlight?

La ha dibujado ella.

�Qu� es eso?

�Una bufanda! Es preciosa, �verdad?

Pues sepa que la ha hecho ella misma.

Qu� lana tan fina y tan suave.

- Es un trabajo serio, �verdad? - Claro que lo es.

P�ngamela en el cuello, haga el favor.

Es cumplidita, �eh?

Querido Hooky, una Nochebuena en la fiesta de la UNRRA

no es precisamente mi ideal como diversi�n, pero...

�Por qu� no viene conmigo?

No, gracias Audrey.

Seguramente me quedar� aqu� y pasar� una velada tranquila.

V�yase Audrey y divi�rtase.

Entonces, feliz navidad, otra vez, Hooky.

- Y gracias por su precioso regalo. - No hay de qu�.

Feliz navidad, Twingo.

No es la primera navidad que pasamos juntos, aunque en distintas circunstancias.

Muy distintas, Se�or.

Aguafiestas.

- Feliz navidad, coronel. - Lo mismo le deseo.

Pase, Reverenda Madre.

Y gracias por su sonrisa. La he echado mucho de menos.

Y en todo este tiempo yo he estado tratando

de hacer acopio de valor para ir a solicitar su perd�n.

No, es usted quien debe perdonarme.

Cumpli� con su deber a su modo. Y mi comportamiento no fue cristiano.

He pedido en mis oraciones ser perdonada y me ha sido concedido.

Cuanto me alegro de que volvamos a ser amigos.

Venga, si�ntese aqu� mismo.

Oh, �qu� muchacho tan guapo!

�Es hijo suyo? Me habl� de una hijita, pero nunca de su hijo.

S�, es mi hijo, Reverenda Madre.

�D�nde est�?

Tengo aqu� su �ltima carta por si le interesa a usted leerla, Madre.

El caso es que no leo muy bien el ingl�s, sobre todo, si es manuscrito.

Bien, la primera parte no es importante.

"Conozco... S�...

"Conozco otro modo de pensar respecto a las formas y ceremonias religiosas"

"y no creas que a m� mismo me afectan demasiado."

"Pero lo que hay en el fondo de ellas es asunto muy distinto."

"Quiero decirte con esto, que he llegado a creer en Dios"

"de un modo absoluto y sin reservas."

"He hablado de ello con..."

"los mejores compa�eros de mi escuadrilla y todos pensamos lo mismo."

"Y, en consecuencia, ayer ingres� en la Iglesia."

"Me temo que esto te sorprender� bastante"

"pero conf�o en que no sea obst�culo para que..."

"me escribas dici�ndome que ello no

conseguir� entibiar de ning�n modo el afecto"

"y la camarader�a que siempre ha habido entre

nosotros y que tanto significan para m�."

Luego habla del viaje postrero.

Es una bella carta.

Al d�a siguiente, en un telegrama,

se me hac�a saber que hab�a ca�do en Alemania.

- �Qu� puedo decirle? - Nada.

Cuento con su sincera compasi�n, Reverenda Madre.

Para mi resulta mucho m�s consoladora que todas esas vac�as

trivialidades religiosas que mi hijo abraz� antes de que le mataran.

Yo solo le puedo pedir a Dios que en su infinita bondad

conceda a su alma el eterno descanso.

Dios, en su infinita bondad...

Disculpe, Reverenda Madre.

Nicobar al habla.

�El General Catlock? Bien.

�Pero los rusos no pueden hacer eso!

�Pero qu� se ha cre�do esa gente?

Me gusta su...

�Ocurre algo grave?

Los rusos han enviado un tren de carga lleno de refugiados y tengo que ir all�

con el fr�o que hace y en Nochebuena, a protegerlos de actividades subversivas.

Coronel, me gustar�a poder acompa�arle a la estaci�n en su coche.

S�, pero no puede ser.

Art�culo 3�: Los paisanos austriacos no podr�n circular en veh�culos militares.

Tiene que echar una ojeada a las calles de Viena.

Encontrar� un centenar de bellas paisanas

austriacas circulando en veh�culos militares.

Bien, Reverenda Madre, me ha convencido usted.

�Guardias! �Atenci�n, firmes!

Teniente Guedalia-Wood, int�rprete de la Guardia de la estaci�n.

Coronel Nicobar, Actividades subversivas. Vengo a inspeccionar el tren de refugiados.

Es usted, teniente Omansky.

�Qu� se proponen los soviets al mandar a esa gente a zona brit�nica?

He recibido �rdenes de mi General.

Estamos en zona brit�nica y su General no tiene autoridad sobre ella.

Teniente, averig�e qui�n es esta gente y de d�nde procede.

S�, mi coronel.

Cinco d�as en este tren.

Dios en su infinita bondad.

- Es Navidad. - S�, Navidad.

Seg�n parece son expatriados de toda Europa. Ignoran por qu� los env�an aqu� los rusos.

Yo creo que lo s�.

Lo �nico que se me ocurre es que esto solo pueden

hacerlo los hombres que han abandonado a Dios.

Bien, coronel Nicobar.

�Ha encontrado algo de importancia entre todos esos refugiados?

Teniente Omansky, esas gentes no saben

por qu� los han tra�do aqu� los rusos, pero yo s�.

Nos los entregan porque son demasiado viejos, demasiado j�venes o d�biles

para emplearlos como esclavos en el trabajo y se ahorran su manutenci�n.

Est�n en zona brit�nica, por lo tanto, ya no somos responsables.

�Qu� va a ser de esa pobre gente?

Aunque no es m�o el paquete, cargo con �l.

Har� que los lleven al campo brit�nico de expatriados

y ya les encontraremos alojamiento.

Excelente, ahora ya puedo retirar mis guardias.

Buenas noches, teniente Omansky. Vamos, Reverenda Madre.

Feliz Navidad. �Oh! No me acordaba que los Comunistas no celebran la Navidad.

- Devuelva el farol. - S�, mi coronel.

Coronel, estoy pregunt�ndome s� puedo confiar en usted.

Eso tendr� que decidirlo usted misma, Reverenda Madre.

Ya lo he decidido no hace ni 5 minutos.

Maria Buhlen est� en ese tren.

- �Est� segura? - He hablado con ella.

�C�mo ha ido a parar a ese tren?

Por un milagro consigui� escapar del convoy ruso mientras atravesaban Hungr�a.

Con milagros o sin ellos, estar� tan poco segura

en nuestros campos de expatriados como en su convento.

Ese oficial dijo que los rusos no quer�an para nada a la gente de ese tren.

Eso es f�rmula, pura f�rmula tan solo.

Tengo amigos muy apreciados en el sur de Austria.

En la zona brit�nica.

- �En zona brit�nica? - Junto a D�lsach.

Es un rinc�n apartado.

A nadie se le ocurrir� buscar all� a una joven austriaca

cuyo nombre no ser� Maria Buhlen.

Est� bien, Reverenda Madre.

Vuelva a su convento. D�gale a la Srta. Quail

que vaya a mi despacho con ropas para la Srta. Buhlen.

Perdones, Se�or. He llegado algo tarde al convento.

He venido en cuanto me dieron su recado.

- Espere ah� dentro. - S�, Se�or.

Oh, Hooky.

No es momento para sentimentalismos tenemos que hacer un largo viaje.

Les esperamos en el coche.

�Vamos a esperarlos en el coche?

- Feliz Navidad. - Gracias, ratoncito Mickey.

Se�or Ingl�s, �no da nada por ser Navidad?

�Que no te doy nada por Navidad?

S�, te voy a hacer un regalo de Navidad.

Tenga, p�ngasela Audrey.

Hooky, me gustar�a que su hija pudiera ver esto.

As�.

�Qu� te parece?

�Para m�? �Siempre?

Para ti, siempre.

�Qu� me quieres decir?

�Quiere dar cigarrillos por Navidad? �Por favor?

�No eres demasiado joven para fumar?

No fumar. Vender.

�Qu� pueden darte por un cigarrillo?

Por cinco cigarrillos, zapatos.

- �Nuevos? - �Por 5 cigarrillos?

No nuevos. Viejos. Con suela nueva.

Zapatos viejos con suela nueva.

Toma, nena.

Y con esto podr�s comprarte un yate.

Gracias.

Feliz Navidad, ratoncito.

Gracias.

Adi�s, rat�n Mickey.

Gracias.

�Tienes fr�o?

Ya no tienes nada que temer.

Bueno, ya estamos reunidos otra vez.

�A ti no te parece que esto requiere algo, Twingo?

- Ve, ve, vete al mar. - Ve, ve, vete al mar.

- Ve, ve, vete al mar. - Ve, ve, vete al mar...

Esperaremos aqu�, Reverenda Madre y recuerden

que tenemos que volver a Viena enseguida.

De modo que no demore la despedida, comandante.

�Cinco minutos?

Ni uno, siquiera. En realidad no debe haber despedida.

Hablar� con mis amigos para que el comandante

se quede aqu� hasta el domingo.

Entonces me voy a ver obligado a mentir a Catlock respecto a ti.

Su conciencia se vuelve cada d�a m�s el�stica, �verdad coronel?

�Tendr� yo la culpa?

Si me lo permiten, voy a acostarme, estoy muy cansada. Buenas noches.

Buenas noches, Audrey.

- Buenas noches, coronel. - Buenas noches.

No sab�a que me estaba aguardando un hu�sped al que yo no hab�a invitado.

Perdonen mi descortes�a por haber venido sin que nadie me invitara, pero...

Estoy aqu� por un asunto muy urgente.

Entonces creo que lo mejor es que pasemos a dentro.

�Se acuerda usted de su amiga Maria Buhlen?

Claro que s�.

Maria Buhlen logr� escaparse cuando era conducida a Mosc�.

No le puedo decir a usted que lo siento. Me alegro de que se escapara.

Nicobar al habla.

S�, teniente Omansky, un momento.

- Para usted, coronel. - Gracias.

Coronel Piniev.

Coronel Nicobar, �ha estado en la estaci�n de Aspang esta noche?

S�, siguiendo instrucciones de mi General.

Inspeccionar el tren por razones de seguridad.

Y usted, Reverenda Madre, �tambi�n ha ido?

A realizar cualquier acto de caridad que fuera preciso.

Me gustar�a saber si Maria Buhlen ha regresado a Viena en ese tren esta noche.

D�game, Reverenda Madre, �ha vuelto a buscar refugio en este convento?

- No est� aqu�, coronel. - �Pero ha estado, quiz�s?

No, coronel, desde aquella noche que usted se la llev�.

Aquella noche le pregunt� si la ten�a aqu� y

usted me contest� que registrar� el convento.

Me dijo usted una mentira.

No hubo falta a la verdad por mi parte.

Mi deber de cristiana era ofrecerle refugio.

Y todo lo que me diga ahora ser� tambi�n su deber de cristiana?

Coronel Piniev, �no cree usted que con su mordacidad

est� incurriendo en incorrecci�n?

Usted tambi�n me minti� con respecto a Maria Buhlen.

�Es que ha asumido el papel de defensor de la verdad?

Creo que es la verdad lo que estoy diciendo.

�La verdad?

Usted me dijo que Maria Buhlen era reclamada �nicamente

en su calidad de gran artista para reingresar triunfalmente en la �pera.

�Y era verdad?

Soy un soldado y obedezco las �rdenes de mi General.

Bueno, no me gusta pecar de inmodesto, pero

yo llevo una peque�a marca que demuestra que soy soldado tambi�n.

Cuando su General solicita mi cooperaci�n y

no se atreve luego a decirme la pura verdad,

empiezo a dudar de la virtud de esa clase de cooperaci�n.

Le busca usted tres pies al gato para... no cooperar.

Parece usted dispuesto a mostrarse desagradable.

Y usted parece dispuesto a discutir mis malos modales esquivando la cuesti�n.

Esto, claro est�, es una costumbre que ha tomado de los que le rodean.

Y se atreve a hablar de la verdad.

Cuando las democracias occidentales arman guerras,

dicen que luchan por conseguir un mundo mejor para los dem�s.

Pero en realidad, solo les mueve el petr�leo.

Petr�leo, las importaciones y exportaciones.

Y diga, �ustedes por qu� luchan en las guerras?

�Eh? Ah s�, tal vez por lo mismo, pero...

Cuando luchamos por el petr�leo, decimos que luchamos por el petr�leo.

Decimos siempre la verdad.

Coronel, esa capa de nobleza le sentar�a mucho mejor

si le dijeran a su pueblo toda la verdad con respecto a esta guerra.

La verdad de los brit�nicos y norteamericanos que murieron

llevando a Rusia las armas con que esta derrot� a los alemanes.

Si dijeran a su pueblo la verdad de lo que ocurre hoy,

de qu� manera van sembrando odio y temores en otros pa�ses.

�Odio?

Las democracias cristianas tambi�n practican el odio

a despecho de todas sus doctrinas de Jesucristo.

Somos positivistas, decimos que la religi�n es el opio de los pueblos.

Este realismo es el que nos comunica la fuerza

Que nos hace ser tan temidos, �comprende?

Coronel Piniev.

Acaban de confirmarme que esa Maria Buhlen

estaba en el tren...

y que no ha sido alojada con los dem�s en el campo brit�nico de expatriados.

Y ustedes dos...

amigos suyos, estuvieron ausentes la mitad de la noche.

Usted sabe muchas cosas, �verdad coronel?

As� es.

Por consiguiente, no les voy a molestar haci�ndoles m�s preguntas.

Buenas noches Reverenda Madre, buenas noches, coronel Nicobar.

�Mis modales no le gustan ahora?

�Cree usted que est� bien segura Maria Buhlen?

Perfectamente segura hasta que los rusos descubran donde est�.

Cuanto me hubiera gustado contestarle yo mismo al coronel Piniev,

pero he disfrutado viendo c�mo usted lo hac�a por m�.

Replicar al coronel Piniev en cuesti�n de comunismo es una cosa,

el paquete es m�o y he de cargar con �l.

Pero, por favor, no crea que estaba defendiendo a su Iglesia ni a ninguna otra.

�A causa de su hijo?

A causa de muchas cosas.

No solo me apena el recuerdo de mi hijo.

Sino el de todos esos desgraciados que vimos en el tren esta noche.

Maria Buhlen y todas las desgracias que ocurren a nuestro alrededor.

La guerra ha terminado y, sin embargo el horror y la crueldad persisten

sin que la Iglesia, el cristianismo oficial, haga nada para evitarlo.

Me alegro de esta oportunidad.

El cristianismo oficial va a responderle.

Reverenda Madre, conozco todas las respuestas,

las he o�do centenares de veces y no me satisfacen.

Lo que yo necesitar�a habr�a de ser algo que pudiera aplicar a mi propia vida.

Mire usted, Madre,

Hay hombres sencillos, como yo,

que no son cristianos oficiales, pero que a�n creen en Dios

y quedan horrorizados por las cosas que ven en este tr�gico mundo.

Con su permiso.

Nicobar al habla.

No, el coronel Piniev ya no est� aqu�.

Olvide todo lo que le he dicho, Reverenda Madre.

Me parece que ha sido usted v�ctima de dos hombres bastante mal educados.

Usted no puede hacer nada y no tiene la culpa de todo.

Se equivoca coronel, hay algo que yo puedo hacer.

El paquete es m�o y he de cargar con �l.

�Maldita sea! �Por todos los demonios! �Podr�a tener m�s cuidado!

�Hooky, muchacho! �Hooky Nicobar!

Reconocer�a ese vocabulario en cualquier parte.

- Feliz Navidad. - �Qui�n iba a pensar que fueras t�?

Perdone coronel, el General desea verle enseguida.

El coronel Omicron, la Srta. Quail.

- Tanto gusto. - El gusto es m�o.

Hooky, no te hab�a visto desde aquel feo asunto de las conservas.

Que luego result� que eran botes de cera del suelo.

El l�o lo arm� ese est�pido de Tricking Cold,

no Buble Cold, es su hermano e igual de est�pido.

Le hubiera gustado conocerle.

D�game, �no la he visto anteriormente por alguna parte?

- Feliz Navidad, mi coronel. - Buenos d�as y feliz Navidad.

- Feliz Navidad, Hooky. - Lo mismo le deseo.

El General ha llegado de Londres y quiere verle. �Qu� ha hecho usted?

- �No ser� por lo del tren de Aspang anoche? - No, claro que no.

- Con respecto a ese asunto... - Borr�n y cuenta nueva, Hooky.

- S�, pero esa chica, Maria Buhlen... - Comun�quemelo por escrito.

- Buenos d�as mi General. - Buenos d�as, si�ntese.

Hablemos de aquel comunicado suyo.

�Qu� comunicado?

Creo que el General se refiere al comunicado que le envi� a usted

sobre la repatriaci�n forzosa de expatriados.

Eso es. Hace falta valor para escribirlo y talento tambi�n.

S�, claro que s�. Ya le dije que Nicobar era inteligente.

El asunto de los expatriados se discute ahora en Naciones Unidas.

Nosotros queremos poner fin a la repatriaci�n forzosa.

Pero se necesita m�s informaci�n para callar a los rusos.

- En eso podr� ayudarle, mi General. - En eso conf�o.

He convocado una reuni�n en Roma para

tratar este problema desde todos los sectores.

Usted representar� el austriaco.

- Esto le ocupar� varios d�as. - Bien, mi General.

�Varios d�as? �Qui�n le sustituir� entretanto?

�D�nde est� ese zoquete de Omicron? �No estaba por aqu� esta ma�ana?

- S�, se�or. - Que ocupe el puesto de Nicobar.

Nicobar, he ordenado que le reserven plaza en el avi�n de las 11:00.

Mi coche le llevar� al campo.

- Adi�s y buena suerte. - Gracias, mi General.

Catlock, no pierda de vista a Omicron.

Vamos muchachos, hay que beber m�s...

Que muchos bombardeos tendr�s que aguantar...

Soldados de Cristo, adelante...

Coronel, me voy a Roma con usted en su aeroplano.

- �Qu� dice? - Le he rezado a nuestra Santa

para que me muestre el medio de ir a Roma.

Y como usted se va, esa es la respuesta.

No hablar� en serio.

En 1585, nuestra Santa vol� a Roma para hablar con el Santo Padre.

Y ahora, en 1946 yo volar� a Roma con el mismo objeto.

Madre, una broma es una broma, pero...

Tengo que ver a Su Santidad

para hablarle de la conversaci�n que mantuvimos anoche usted y yo.

Ya ve que no le he hecho esperar.

Reverenda Madre, cuando lleguemos al aer�dromo ni la dejar�n pasar.

Hizo falta todo un General para meterme a m� en ese avi�n.

Conf�o en que el Se�or querr� que suba en �l.

Y por si esta es su voluntad, ir� all�.

Y ahora, Reverenda Madre, la tengo que dejar.

Adi�s.

�Qu� manera es esa de presentarse a un superior?

Si que es usted un bonito anuncio del Imperio Brit�nico.

�Abroche esa cazadora! Parece un mu�eco desaguisado.

S�, se�or.

Pero Se�or, los paisanos austriacos no tienen derecho a entrar aqu�.

- �Austriacos? - Esa monja.

Esa monja, como tan rudamente la califica, no solo tiene derecho a estar aqu�,

sino que va conmigo a Roma en ese avi�n.

Ay�deme a ponerme el capote.

�Y cuidado que no se manche de barro!

No hay plaza para ella en el aparato.

Quiero decir que no...

�Oh! Perdone Se�or.

Claro que ir� ella a Roma, si usted acepta la responsabilidad.

Acepto esa responsabilidad, pero usted aceptar� la de abrocharse esa cazadora.

- S�, Se�or. - Vamos Reverenda Madre.

- �A qu� altura volamos? - Creo que a unos 2.000 metros.

Nuestra fundadora, Santa Vallberga de Graz, vol� a 5.000 m.

Est�n ustedes algo anticuados.

- �Un bomb�n, Se�or? - No me gustan.

�Le gustar�a un bocadillo de salm�n?

No comer�a bocadillos de salm�n, aunque no tuviera otra cosa en una isla desierta.

�Entonces que le gusta, General?

Que me dejen en paz. Adem�s, sepa que no soy...

Buena la he hecho, Reverenda Madre.

Y tan buena, ha empezado a cooperar con Dios

y a la vez, Dios ha empezado a cooperar con usted haci�ndolo General.

Pero si he cogido este capote por equivocaci�n.

Estoy segura de que al General le sentar� tan bien su capote, como a usted el de �l.

�No comprende que se trata de la graduaci�n y no del capote.

No se van a creer que lo hice por equivocaci�n.

No es equivocaci�n, ha sido Santa Vallberga de Graz.

Pues espero que Santa Vallberga declare que lo hizo ella

cuando me formen Consejo de Guerra.

No hay duda de que ella har� que el General

se sienta muy dichoso de llevar el capote de usted.

S�, claro, tan dichoso que querr� ascenderme.

Para Dios Todopoderoso no hay nada imposible.

Coronel...

Roma...

La Ciudad Santa...

S�.

�Cu�nto tiempo hemos tardado desde Viena hasta aqu�?

M�s de tres horas.

En 1.585, Santa Vallberga de Graz lo hizo en tan solo dos horas.

Ha sido un vuelo agradable, pero algo lento.

Reverenda Madre, diga,

si no es indiscreci�n, �qu� se propone decirle al Santo Padre?

Le preguntar� a Su Santidad, �qu� se puede hacer

con los hombres y las mujeres que conocen todas las respuestas.

Que creen en Dios, pero no son cristianos oficiales.

Pero es que, dado su modo de ser, Madre...

la creo a usted capaz de hablarle a Su Santidad sin rodeos.

Es el lenguaje que a �l le gusta.

- Hemos empleado bien el tiempo. - Pero demasiadas comidas en fr�o.

Estoy cansado.

Pero podremos presentar un buen caso ante Naciones Unidas.

- Ahora que ellas decidan. - Nuestro informe estar� listo a las 9:00.

Deber�amos regresar a nuestros destinos al mediod�a.

Les invito a una copa.

Disp�nsenme se�ores, nos veremos en el hotel m�s tarde.

Adi�s.

Reverenda Madre, �hace mucho que espera?

No importa eso.

He venido a decirle que no necesita ocuparse de mi viaje de regreso a casa.

Vuelvo en avi�n esta noche.

Su Santidad se ha ocupado de ello.

Y Su Santidad habl� sin rodeos.

Me dijo que la Iglesia ha estado hablando claro durante centenares de a�os.

Pero que deben encontrar las palabras adecuadas para que puedan entenderla

los que creen estar al cabo de la calle.

Algo como esa escalera.

Ah� est� la escalera, ah� el techo y ah� la pintura.

Si se quiere pintar el techo, alguien tiene que subir por la escalera.

S�, hace falta un pintor.

Pero suponga que el pintor quiere quedarse al pie de la escalera.

No puede decir...

que le ha faltado la escalera,

que le ha faltado la pintura o que le ha faltado el techo.

No, claro que no.

Yo le conozco a usted m�s de lo que se conoce a s� mismo.

Se que usted quiere pintar el techo, pero...

A toda la crueldad del mundo...

A todos los horrores y tragedias que ve...

Usted nunca se opone con toda su valent�a.

No trata de reemplazarlo con sus propias

esperanzas en el mundo y en el g�nero humano.

Se queja usted de que Dios le ha abandonado...

No, hijo m�o.

Dios no abandona al hombre...

El hombre ha abandonado a Dios.

Porque todo hombre sabe lo que Dios exige de �l.

Eso es hablar claro, desde luego.

�Ha tenido �xito en su proyecto, coronel?

�Lograr� Maria Buhlen estar a salvo?

Pues creo que s�.

Nuestro informe ser� telegrafiado

a las Naciones Unidas, ma�ana por la ma�ana,

y tenemos grandes esperanzas de que lo adoptar�n.

Bien... Y ahora tengo que irme al aer�dromo.

Perm�tame que la lleve en uno de nuestros coches oficiales.

Le he referido al Santo Padre el caso del capote del General.

�Coincidi� con usted en que Santa Vallberga lo cambi�?

Cree que usted tuvo algo que ver con ello.

Pero realiz� una buena acci�n. Solo le reportar� bienes.

Dudo que el General lo considere de ese modo.

Y con respecto al otro asunto, ya lo...

Ya lo discutir� con el pintor.

Su capote.

Gracias Se�or, ya devolv� el otro en el primer avi�n que sali�.

El General ya se hab�a ido a Berl�n.

La verdad es, Hooky, que tengo que

darle una buena reprimenda por esto.

Cr�ame, Se�or, que me la llev� por equivocaci�n.

S�, lo s�. Lo malo es que la RAF inform� a Londres,

que se hizo pasar por General para poder introducir una monja en Italia.

�Una monja! �Qu� ocurrencia, Hooky!

- El General ver� esto muy mal. - El Coronel Piniev espera.

�Piniev? �Que pase enseguida!

Puede pasar, se�or.

Coronel Piniev, encantado de verle.

- El Coronel Nicobar. - Nos conocemos.

- Permita al coronel que se quede. - S�, claro que s�.

Si�ntese, si�ntese.

Coronel, le he rogado que viniera

para discutir sobre la f�brica de gas de Viena.

As� ser� m�s f�cil que mediante las f�rmulas del informe oficial.

No he venido a discutir el problema del gas en Viena.

�No?

La Uni�n de Rep�blicas Socialistas Sovi�ticas se interesa ahora

�nicamente por la repatriaci�n de una tal Maria Buhlen.

Esto es m�s importante para nosotros que la f�brica de gas.

- �Maria Buhlen? �Qui�n es? - Preg�nteselo a Nicobar.

Es aquella muchacha que los rusos reclamaron hace varios meses.

Es ciudadana sovi�tica. La esconde en la zona brit�nica de D�lsach.

Exigimos que nos la entreguen inmediatamente.

�Y si no lo hacemos?

Si esa Maria Buhlen no nos es devuelta inmediatamente,

nos veremos en la imposibilidad de colaborar

en la cuesti�n de la f�brica de gas o en cualquier otra.

Se�ores, buenos d�as.

Hooky, �qui�n mando a esa Maria Buhlen a nuestra zona de influencia en Austria?

- Fue con mi autorizaci�n. - �No es algo irregular?

- Las circunstancias... - �Por qu� no me inform� antes del asunto?

Ya lo intent�, en dos ocasiones le habl� del caso de Maria Buhlen, �no lo recuerda?

�Cree que voy a acordarme de todas las minucias que me dice usted?

- Usted dijo borr�n y cuenta nueva. - Es un estribillo m�o.

- Despu�s dijo que se lo diera por escrito. - �Por qu� no lo hizo?

Un informe del caso debe estar por cualquier rinc�n de su oficina.

�Cree que voy a leer todas las tonter�as que deja sobre mi mesa? �Ni so�arlo!

Menuda complicaci�n nos ha armado.

Gracias a usted no podemos discutir el asunto del gas.

Bien, traiga a esa chica y entr�guesela a los rusos.

- Pero Se�or... - No hay peros que valgan.

- Se�or, yo... - �C�llese!

�Basta ya de esto! �Es una orden!

Entonces... es una orden que por mi parte me niego reconocer.

- Hooky, �sabe lo que eso significa? - Me parece que s�.

Es militar profesional que vive de su paga.

Soy un ser humano, un cristiano o al menos trato de serlo.

Tiene una hija y ya no es usted joven.

�Qu� har� sin la pensi�n del ej�rcito, m�s adelante?

Devuelva a esa chica a los rusos y no se preocupe.

- No puedo hacer eso. - �Se lo advierto!

Y yo se lo ruego. Esta cuesti�n est� a punto de ser debatida en Naciones Unidas.

Dentro de unos d�as no tendremos que entregar a Maria Buhlen

ni a cualquier otra v�ctima indefensa.

Le suplico que retrase la decisi�n.

Y entretanto la administraci�n aliada de Viena queda paralizada.

Pero Maria Buhlen es solo un caso entre mil.

Una de las razones por las que luchamos era por librar a los pueblos de la tiran�a.

Yo no puedo ordenar que regrese para entregarla,

ni puedo entregar ya a nadie m�s.

Nicobar...

ceder� usted su puesto al coronel Omicron... definitivamente.

Deber� considerarse sin destino hasta que el Ministerio de la Guerra

decida lo que hay que hacer con usted.

Eso es todo.

Muy bien, Se�or.

�En qu� est�s pensando, Maria?

Estoy pensando que el mundo es un bonito lugar.

Y que esto me pueda ocurrir a mi...

Que yo pueda hallar... paz.

Que yo pueda hallar amor.

Querida...

Yo no pod�a creer...

que jam�s volver�a a tener fe en el futuro.

Te lo aseguro, nunca lo hubiera cre�do.

Te dir� lo que he pensado.

Me las compondr� para que pases la frontera y llegues a Roma.

�Estar� m�s segura all�?

Desde all� ser� m�s f�cil llevarte a mi patria.

Estoy impaciente por tenerte all�.

- En mi tierra, en Escocia. - �Escocia?

Ver�s que preciosa es.

�Es m�s hermosa que esto, tu Escocia?

Mucho m�s.

�Y contigo, oh Twingo!

Voy a tener que ser muy severo contigo.

S�, s� muy severo, como en "Negocio Privado".

Entonces hasta el domingo. �Crees que podr�s venir ese d�a?

Y te traer� noticias. Buenas noticias.

Esa es.

Srta. Quail.

Enc�rguese de la Srta. Buhlen mientras comunico al General su detenci�n.

Los rusos ya est�n informados, el coronel Piniev vendr� inmediatamente.

Le advierto, Srta. Quail, que hay guardias en la puerta.

- �Qu� ha pasado? - Twingo...

- No est� aqu�. - �Que venga Twingo, por favor!

Intentar� encontrarlo.

- Audrey. - �Twingo!

�Qu� pasa?

�Maria!

�Maria!

Hija m�a... Has cometido un pecado muy grave.

Pero el Se�or, en su misericordia,

te ha concedido tiempo para tu arrepentimiento.

Yo... ya le he pedido...

perd�n para mi pecado.

Me arrepiento...

de lo que he hecho.

Perd�n, Se�or.

En tus manos, Se�or, encomiendo mi esp�ritu...

Por Dios...

No quiero verte llorar.

Twingo.

Dulce Coraz�n de Mar�a.

Twingo...

por favor...

apri�tame...

...la mano...

con...

...el negocio...

...privado.

Maria.

Para el Coronel M. Nicobar. DSO, MC.

Se presentar� al Brigada C.M.V. Catlock, DSO, MC,

a las 11:00 horas, 3.3.47.,

para poner a disposici�n su caso en el Ministerio de la guerra.

Buenos d�as, Nicobar. No perdamos tiempo.

Es un asunto de Actividades Conversivas.

Ser�n Actividades Subversivas, Se�or.

- He dicho conversivas y eso quiero decir. - Perd�n.

Hemos tenido una reuni�n en Londres.

Vamos a convertir el ej�rcito, reformarlo, desechando

viejas costumbres, el papeleo y todas esas cosas.

S�, Nicobar.

Vamos a reformar el ej�rcito. A humanizar el ej�rcito.

He decidido ponerle a usted al frente de esta operaci�n.

Operaci�n Humanitaria, �eh?

S�, Nicobar. Usted es el hombre indicado.

- �Yo, mi General? - No interrumpa.

Debo decirle cuanto admir� su jugarreta de apoderarse de mi capote.

Demostr� originalidad de ideas. Preferencia por los m�todos ortodoxos.

Enteramente encomiable.

Y todo para llevar a una monja a Roma a entrevistarse con el Papa.

Admirable.

Iniciativa, imaginaci�n, esp�ritu de estos tiempos.

- Lo que cuenta en la guerra moderna. - S�, si... es cierto.

Y por eso tiene usted su recompensa.

Pero mi General, el caso es que yo no...

No, Nicobar. No intente ser modesto conmigo.

No me diga que no se llev� mi capote a prop�sito.

Ya s� que esa es la historia que le ha contado a este bobalic�n de Catlock,

Pero yo no he nacido ayer y no me chupo el dedo.

- Pero, mi General... - Escuche Nicobar,

�Es que no lo entiende?

He decidido que es usted el indicado para esta tarea importante

precisamente porque se llev� a sabiendas mi capote.

Ahora conteste, �se lo llev� a prop�sito o no?

- Yo, mi General... - Pero insisto, Nicobar.

Insisto en que cogi� el capote intencionadamente.

Bien, ya est� arreglado.

Ahora, naturalmente ascender�. Ser� Brigadier.

Saldr� para Inglaterra inmediatamente.

�Tiene familia all�? �Esposa, hijos?

Tengo una hija de 12 a�os. Se llama Sarah.

Pues no haga esperar a Sarah.

Tome el avi�n de las 12:40. Vaya en mi coche.

No encuentro palabras apropiadas para darle las gracias.

No hay por qu� darlas.

Todav�a queda otra cosa.

Catlock me ha estado hablando de ese desagradable asunto de la muchacha rusa.

S�, le he estado explicando cuanto siento lo que ha pasado.

Claro, todos lo sentimos.

La l�stima es que no hab�a necesidad de que ocurriera.

Hemos recibido noticias de la votaci�n en Naciones Unidas.

Los expatriados voluntarios ya no ser�n repatriados forzosamente.

El comandante McPhimister y yo,

hubiera deseado que esa nota llegase un poco antes.

Todav�a estamos a tiempo de salvar a mucha gente.

S�, es una noticia magn�fica.

Y estoy muy contento.

Bien, debe pensar en irse.

Mi General, �puedo llevarme al comandante McPhimister?

Hace a�os que trabaja conmigo.

Ser� mejor soldado lejos de Viena.

- Gracias y Moonlight tambi�n. - Est� bien.

�Podr�a venir tambi�n la Srta. Quail?

No, no. La Srta. Quail ya me pidi� el traslado

pero el coronel Omicron se niega a desprenderse de ella.

- No debemos dejar vac�as las oficinas. - Claro.

Seguramente nos ser� m�s �til aqu�.

Bien.

- Buena suerte. - Gracias, Se�or.

Ya su padre me quit� una pelota de golf en 1912. Granuja.

- Ah, coronel Nicobar. - Mi General.

Esta vez lleve su propio capote.

Pero, �d�nde est� Audrey? Asegur� que vendr�a a despedirme.

No quisiera irme sin despedirme.

A veces resulta menos enojoso no despedirse.

Twingo, �est�s contento de regresar?

Te parecer� que es una gran p�rdida, pero... es como a m�.

Con mi brazo, tu... aprender�s a vivir sin lo que has perdido, pese a la herida.

Uno, al final, se siente orgulloso de ello.

S�, empiezo a saberlo.

Bien.

�D�nde demonios est� Audrey?

Tal vez ese Omicron no le de permiso.

S�... �Oh, Reverenda Madre!

- Lo siento, Srta., pero no puede entrar. - �Por qu�?

Porque ha llegado su mujer de Londres.

- �La mujer, de qui�n? - Del Coronel, la Sra. Omicron.

Yo la he visto. Son tal para cual.

Humphrey, esc�chame. �Qu� es todo eso que se rumorea

de tus coqueteos con todas las muchachas de uniforme?

Palabra de que no...

Si es verdad o no, has estado exhibi�ndote por ah� con esas mujeres.

�Claro que no!

�Lo juras?

Palabra de honor.

�Otra vez, cari�ito? �Qui�n es la nueva?

Perd�name por estorbarte, cari�o.

- Agueda, yo... - �Monstruo!

Bueno, adi�s Reverenda Madre.

- Aun no nos vamos, �verdad? - Se lo ruego, Se�or.

Espere un par de segundos, por favor.

Lo siento, mi comandante, he esperado todo lo que pod�a.

�Hooky!

Audrey, no hubiera podido irme sin decirte adi�s.

�Pero qu� es eso?

�A d�nde vas?

Mis �rdenes.

Oh, Madre Aurelia. Adi�s y gracias por todo.

- �Qu� significa esto? - Que voy con ustedes.

Por no s� qu� misteriosa raz�n, el coronel Omicron no me quiere a su lado.

- �Estupendo! - Cuidado con la escalera.

- Listo, Sargento. - S�, se�or.

Bueno, volvemos a estar juntos otra vez.

Adelante.

- Ve, ve, vete al mar... - Ve, ve, vete al mar...

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