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Original subtitles

(Música cabecera)

¿Dónde vive? -¿Jacinto?

Creo que ahora vive en San Roque 17.

-Muchas gracias, señora, adiós. -Adiós.

-¿Y dónde vive ahora?

(Música)

Adiós.

-Enrique Menéndez Carmona, Enrique Menéndez Carmona,

Nemesio Oñate, Nemesio Oñate,

Jacinto, matador de novillo. -Catorce primero.

(Avión)

(Música)

(Truenos)

(Música)

Buenos días, un cuartillo de leche.

1,75. Ya lo sé, mañana traeré dinero.

Entonces, vuelve mañana a por ella.

Dime, ¿para quién es la leche? Para mí.

Bien, si es para ti, bébetela aquí y con esto.

Es que me gusta más en casa. Y a tu tío.

Que deje de hacer el vago y tendrá dinero para pagarse el desayuno.

Yo no he alimentado nunca a borrachos.

Mi tío no es un borracho, es que si no bebe,

se le hincha el reuma. Qué raro. Y si bebe, no, ¿eh?

Si bebe, también, pero está más alegre.

Yo también estoy más contento cuando cobro.

Vete a por el dinero y te la llevas.

La leche no se va a agriar porque tardes un poco.

Sí, señor, sí.

(Música)

Oye, tú, ¿quieres ganar dinero? ¿Qué hay que hacer?

Tienes que hacer de toro, estamos preparando una corrida.

¿Cuánto dais? Más que nadie, dos gordas.

¿Por faena? Por estocada.

¿Tenéis picadores?

Banderilleros nada más, ¿quieres o no?

Bien.

Eh, ya tenemos toro. -Eso no es un toro.

-Es un toro pequeño, pero muy bravo, ya veréis qué bien embiste.

-Toro.

(Música)

¡Olé! -Embiste.

(Aplausos)

¿Qué quieres? Los veinte céntimos.

Ahí van.

(Música)

Ey, toro. -¡Olé!

¿No sigues? No, me sobran cuatro gordas.

Ahora quiero hacer de torero. ¿Cuánto pagas?

Dos gordas como vosotros. No.

Tres. Tampoco.

¿Pues cuánto? Una peseta.

No juego, pagáis veinte y luego... ¿Luego qué?

¿Sabes tú lo que vale un toro y lo que vale un becerro?

-Si no lo sabes, se lo preguntas al maleta de tu tío.

(RÍEN)

(Música)

Ey, toro.

(Música)

Mira, torito.

Me tengo que ir porque son las nueve.

(Música)

Tío, tío, ¡tío Jacinto!

¿De dónde ha salido esto? Ha llovido mucho.

¿Cuándo? Después del avión de las ocho.

¿Por qué no me has avisado? Salí a ver el río.

Seguro que has construido otra presa.

Te he dicho mil veces que el agua es una cosa muy peligrosa.

No está hecho para jugar, pero eres más terco que una mula.

A veces me pregunto por qué me preocupo y me sacrifico por ti,

cuando podía vivir tan a gusto solo.

¿No has pensado que podías ahogarte? Hala, vamos.

(Música)

¿Otra vez el tutelar? No, no es el tutelar.

¿Traía sello? Yo qué sé.

¿Qué quiere? Reírse de mí.

(Música)

¿El último? Sí.

(Música)

Pase usted, señora, y usted, nosotros no tenemos prisa.

(Música)

Vamos a ver, por favor, los billetes; venga, los billetes.

(Música)

Hoy va a estar bien, porque ayer hubo luchas.

(Música)

Ya están ahí esos, hoy han madrugado.

(Música)

¿Qué te pasa? ¿Qué quieres que me pase?

¿Tú sabes lo que pone ahí? No.

Mi nombre. Ja-cin-to.

¿Te das cuenta? Mi nombre en una charlotada.

Será otro. No hay más Jacinto novillero que yo.

Tenía razón la carta.

Anda, vamos.

¿Puedo utilizar el teléfono? Ahí lo tiene.

(Música)

¿Me deja la guía?

¿Y qué más? Ponga uno con leche.

(Música)

¿Agencia Bernaldos? Habla Jacinto.

¿Quiere explicarme por qué me han escrito que toreo esta noche

y por qué me anuncian en los carteles?

Acabo de ver uno en la plaza. Jacinto, sí, Jacinto, con jota.

¿Cómo?

Yo no he estado nunca en esa oficina.

Yo soy un torero retirado, pero un torero serio, no de charlotadas.

Sí, espero.

(Música)

¿Diga?

¿Narciso?

Pero Narciso no es Jacinto. Jacinto soy yo.

Si ustedes han hablado con Narciso, no me anuncien a mí.

Sí, claro, un error,

pero yo no tengo la culpa de que ustedes se equivoquen. ¿Cómo?

No chillo para que me oiga, sino porque esto es un abuso.

Está bien.

Llamaré dentro de una hora.

(SUBE EL VOLUMEN)

¿Qué se habrán creído? Mi nombre en una charlotada.

¿Qué es una charlotada? Una majadería.

Hacer el ridículo para que el público se ría de uno.

¿Pero hay toro?

Toro pequeño.

Payasos, y banda y... Tonterías.

Todo lo que no debería haber en los toros.

Pero este público de la noche... Chabacano.

(TOCA EL CLAXON)

Hola, ¿me dejas montar? No, pero te dejo que me empujes.

Ayer te empujé y me dijiste que me ibas a dejar hoy.

No te dije hoy, te dije mañana.

¡Mentiroso! ¡Gordinflas!

(Música)

¡Pepote, venid!

(Música)

(RÍE)

La pluma Parker 51 americana, me la vendo barata,

me la vendo barata, caballero.

Mojado.

"¿Dígame?" ¿Ha llegado ya el señor Bernaldos?

"Sí, soy yo, dígame".

Hablé antes con su secretaría, soy Jacinto.

"Sí, ya me han dicho. Se trata de un error".

¿Y cree usted que con esa explicación queda arreglado todo?

Es un error que me perjudica.

Estoy dispuesto a hacer una rectificación en la prensa

y si no temiera ofenderle aún más, me atrevería a ofrecerle el asunto,

porque le confesaré, no sé cómo dar con Narciso antes de la noche.

¿Aceptaría usted?

Pues sí, acepto. "Las condiciones de la casa.

Si quiere verme, esté aquí de un par de horas".

Nos veremos en la plaza. "¿Tiene usted traje?"

Claro que tengo. "Si necesita usted algo..."

Gracias, aún no he llegado a eso.

"Oiga, sea puntual". Descuide.

¿Va usted a torear?

Eso parece.

Cuando hay torero, el tamaño del toro es lo de menos.

¿No sería mejor que viniera su amigo a probárselo?

No puede, por eso me ha dado el encargo a mí.

Es más o menos como yo.

Mire este que es una talla más pequeña.

Estate quieto, niño.

Me parece que este.

¿Cuánto vale?

Tiene el precio en la etiqueta de la manga.

3000 pesetas, está como nuevo.

Pero se lo dejaré en 2000.

Así puede ganarse 1000 pesetas o más.

Solo es para alquilarlo. ¿Por cuánto tiempo?

De momento, para esta noche. ¿Para un baile de disfraces?

No.

¿Para una película? Tampoco.

No me venga con secretos.

Tengo que saberlo porque los precios varían

según sea para una cosa o sea para otra.

Es para la plaza.

Entonces necesitará toda la ropa, desde las zapatillas a la coleta.

¿Un capote? Capote no.

Bueno...

Le haré un buen precio.

Por ser para usted, porque el traje es para usted,

se lo dejo en 300 pesetas.

Tenga en cuenta que los desgarrones y las manchas de sangre

corren de mi cuenta

y quiero pagarle 10 duros a ese para que lo vigile.

No puedo correr el riesgo de extravío.

Niño.

Puede vestirse aquí tranquilamente.

Federico le acompañará a la plaza con su ropa en una maleta

y después de la corrida me traerá la mía.

300 pesetas. Tiene que pagar por adelantado.

No puedo fiarme. Ni lo he pedido.

Entonces, estamos de acuerdo.

De señal le dejo mi paraguas.

¿De dónde saco yo 300 pesetas?

Vamos a buscar más colillas.

¿Ves esa camioneta?

Llena de colillas valdría 300 pesetas.

Voy a afeitarme.

Quita, es mío.

Gracias.

Buenos días. Buenas.

Buenos días. Hola, Pepote.

Tenga un sello. Trae.

No está mal.

¿Qué te parece?

¿Uno de Nicaragua?

Hoy, sí puede ser, quiero dinero. ¿Dinero? Vaya, hombre.

¿Una peseta?

Gracias.

(Música)

Ahora vuelvo.

Buenos días. "Good morning". "Thank you".

Oiga, ¿me lleva esas camas a la tienda?

Bueno...

Voy delante, si me entretengo y llega antes, vaya descargando.

(Música)

¿Qué le debo? Diez duros.

¿Ya está borracho al mediodía? Uno y va que arde.

No he hecho nunca este trabajo, me parece que un duro...

¿Qué hay, Pepote? Buenos días, señor Paco.

¿Quieres trabajar conmigo? No sé.

El que no quiere soy yo, el chico ya tiene trabajo.

Pero no como el que yo le ofrezco. No, porque es un trabajo honrado.

Podría ganar en un día 30 pesetas, qué digo 30, 50.

¿Estafando a la gente?

Además, ¿por qué necesitas precisamente a este chico?

Hay tantos, búscate a otro. Cuidado, que no admito lecciones.

Si me interesa, es porque es listo, es simpático

y porque quiero que sea algo en la vida.

Con esa cara.

Yo te voy a partir la tuya si no le dejas en paz.

Ya será algo menos, vamos, digo yo.

Anda, vamos.

(Música)

(Campanas)

(Música)

Espérame aquí.

(Música)

Vuelve dentro de media hora que estará el contratista.

Por mí, ya lo sabes.

Empezabas la vigilancia esta misma noche.

Pero es mejor que antes hables con él para que luego no haya jaleas.

¿Tú crees que puedo pedir un anticipo?

¿Un qué?

¿Un anticipo?

No sabes lo que dices. Sí, es que necesito 300 Pts.

Tú no estás bueno de la cabeza. ¿Por qué?

Ni lo intentes. Solo conseguirías perjudicarme.

¿A ti? ¿Por qué?

¿Tú sabes lo que es recomendar a un vigilante nocturno

que lo primero que hace es pedir dinero adelantado?

Como para que me echen a patadas. Anticipo...

-¿300 Pts.? No has dicho tú nada.

El sueldo de un ministro.

Al que trabaja no le queda tiempo para ganar dinero.

60 machacantes.

Es mucho. Ya lo sé, pero me hacen falta.

¿Por qué no pruebas el asunto de los listines a ver?

¿Qué es eso?

La verdad, no lo sé.

Porque a Gómez no hay quien le saque una palabra.

Pero debe ser un trabajo cómodo, puesto que a él le gusta...

Hoy tenía que avisarle.

¿No le aviso y vas tú en su lugar?

¿Hace? Hace.

Lo que sé es que no se puede preguntar nada.

El tío es un tipo raro.

Cuanto menos hables, mejor.

¿Paga bien?

Tampoco lo sé.

Pero hay que ver el traje que lleva Gómez. No es del rastro.

¿A dónde hay que ir?

A la huerta. En casa del maletero, en el último piso.

Encima de la puerta hay un letrero que dice "Restaurador".

Di que vas de mi parte.

Gracias.

¿Puedo jugar con vosotros?

(Silbido)

Sí, puedes jugar.

Ahora te toca a ti.

-Pura chiripa...

(Música)

(Puerta)

Buenas.

Vengo de parte del cerillero. ¿Por qué le ha mandado a usted?

Gómez no puede venir hoy.

¿Le ha sucedido algo? No sé.

¿Cómo se llama el cerillero? Miguel.

Deberá llevar una guía telefónica a la dirección que yo le daré.

Y cambiarla por otra que le darán allí. Eso es todo.

Por cada guía que cambie, recibirá 50 pesetas.

Así no puede trabajar

porque, seguramente, tendrá que ir a sitios de lujo.

Si le parece, voy a casa y me pongo el esmoquin.

Déjese de bromas.

¿Dónde está la guía y a dónde hay que llevarla?

Calma, calma, calma. Siéntese y espere tranquilamente.

¿Hasta cuándo? Hasta que se lo diga yo.

Lo mismo puede ser 10 minutos que cuatro horas.

Entonces, no lo hago. Espere.

10 duros

y 2 por la espera.

Está bien. Por dos duros espero media hora.

30 céntimos.

-A mí 5.

-¿Esa grande de cristal cuánto vale? Esas no se venden.

(Organillo)

¿Una modesta subvención para el último defensor de la música pura?

Gracias, muchas gracias.

Fuera, chicos.

¡Oh!

¿Te gusta la música, pequeño? Sí.

¿Te gustaría ser músico? Me gustaría ser más limpiabotas.

¿Qué dices? ¿Limpiabotas?

¿Por qué? Hacen bien las cosas y ganan mucho.

Lástima que elijas un oficio tan bajo.

Si quisieras ser músico, yo podría ayudarte.

No hay nada más bello que la música. No sé...

Ven.

Vamos a hablar. Te invito a una gaseosa.

No serás mi empleado, sino mi socio.

En poco tiempo podemos hacernos ricos.

Tú pasarás el platillo

mientras yo ejecuto las piezas del repertorio.

No deberás presentarlo ni a los ancianos ni a los niños

porque es perder el tiempo. Y no digas ni pío, pero sonríe.

Sonríe siempre.

Cuando se pide algo hay que sonreír.

¿Me has comprendido? Sí.

Te prometo solemnemente que haré de ti un artista.

¿También son artistas los toreros?

A medias. Mitad artistas mitad matarifes.

¿Por qué lo preguntas? Mi tío es torero.

Y un torero de los buenos.

¿Cómo se llama? Jacinto.

No he oído hablar de él.

¡Che!

Guárdalo hasta que yo te haga una seña.

Y ahora coge una mosca. ¿Para qué?

Para evitar que te condenes.

El alma de los pecadores va derechita al infierno.

Por eso hay que evitar caer en la tentación.

Serán muchas las veces que no podré vigilarte

porque estarás detrás de mí o detrás del organillo.

Quizá entonces sientas la tentación de guardarte una perra o una peseta,

porque hay quien da una peseta.

Para evitar esa tentación,

tendrás en la mano derecha una mosca.

Cógela. Ahí tienes varias.

Atiende bien.

Si se te escapa o la aplastas, te daré una paliza.

Anda.

(Organillo)

Ya ha debido pasar la media hora.

Todavía no.

Lo siento, pero hoy no puedo esperar más.

Es hoy cuando le necesito, espere.

Media hora más si me da otras 10 Pts.

(Teléfono)

¿Diga?

Sí, soy yo.

¿Eh? Restaurant Mariscal.

Tres cabinas. Bien, ahora mismo. Descuide.

¡Ja!

Vaya inmediatamente al Restaurant Mariscal.

Tome un taxi y lleve estas tres guías allí, porque son tres cabinas.

Aquí tiene.

10 duritos y dos duros más para el taxi. Y váyase.

En total, son 150 Pts. ¿Por qué?

Tres veces 50 son 150. Si lleva las tres al mismo sitio.

Son 50 por guía, usted mismo lo dijo.

Pero...

Bueno, no podemos perder más tiempo.

Aquí tiene, 10 duros más y apártese de mi vista.

¡Fuera!

¡Y tome el taxi, se lo he pagado!

¡Taxi!

¡Taxi! ¡Taxi!

Restaurante Mariscal.

(Organillo)

¡Bandido! ¡Ladrón!

¡Voy a castigarte ahora mismo a la vista de todos!

-No, hombre, no. -Deje al niño.

-¿Tiene Chester? -No, pero voy a buscarlo.

(Música)

Tome.

-Gracias.

Bien, chico, yo no lo hago mejor.

¿Hay que ir mucho a la escuela para ser limpiabotas?

Cuanto menos, mejor.

¿Te gusta el oficio? Mucho, y pitar con los dedos.

Pero no sé... Es muy fácil.

¿Cómo se hace?

(RÍEN)

Vente por aquí una mañana antes de que haga el primer servicio.

Si puedo, sí.

¡Eh! Por la puerta de servicio.

Buenos días, señorita. Buenos días.

Vengo a cambiar las guías. ¿No las cambiaron a principio de año?

Sí, pero hay muchos números nuevos.

¿Me da las antiguas?

Buenos días.

Y ahora, volviendo al cuadro, ¿qué decide?

-Nada, ese cuadro es un lujo excesivo para mí.

-Un lujo excesivo para usted.

Cualquiera diría que no le conozco. Y cómo le conozco.

No es un lujo, sino un buen negocio.

En la actualidad encontrar un Murillo ya es una inmensa suerte.

Y más si se compra a ese precio.

¿Pero no se da cuenta? Un Murillo.

-Sí, pero para uno que no entiende nada de pintura...

-Para eso estoy aquí yo. Lo importante es que le guste.

Y esta mañana le gustaba mucho.

-Sí, pero la verdad, ese cuadro está bien para un museo,

nunca en mi casa.

-Cierto, sí, señor.

Es que en el Museo del Prado no se lo han quedado

porque no tenían fondos suficientes.

-¿Y se han puesto sin discusión de acuerdo?

-Sí, desde el primer momento.

-¿En cuánto se lo valoraron?

-En 5000 menos de lo que le han pedido a usted.

-Es raro que en un museo no hubiera fondos, ¿eh?

-Es muy natural.

Los museos, sobre todo los del Estado,

no tienen grandes subvenciones.

Los vendedores, entonces, deben esperar hasta tres años

y, a veces, más, hasta que les liquidan.

En este caso, el propietario del cuadro está en un apuro

y necesita urgentemente el dinero. "Voilà tout".

Pero usted no me cree. -Porque no...

-No, no, no, usted no me cree. Camarero, traiga la guía, por favor.

Para que no tenga más dudas, va a hablar usted con el museo.

-¿Hablar yo? -Sí, usted.

Seguro que se acuerdan del cuadro porque lo han tenido tres meses.

-Ya...

-Aquí está.

Discúlpame, amigo, he olvidado las gentes.

Busque usted el número.

Museo del Prado. -Museo...

-Dirección.

(Teléfono)

¿Dígame?

Dirección del Museo del Prado.

No sé si habrá llegado todavía. ¿De parte de quién?

¿Puede esperar un momento, por favor?

(VOZ RONCA) Al habla Sánchez Cantón.

(Música)

Hola, señor Paco. Hombre, Pepote. ¿Qué dices?

¿Puedo trabajar con usted? Pues...

Pues claro que sí, ven.

¿Qué tengo que hacer? Una cosa muy sencilla.

Estar a mi lado cuando hable

y decir de vez en cuando: "Papá, tengo hambre".

Papá, tengo hambre. Papá, tengo hambre.

Así ni tienes hambre ni soy tu padre...

(RÍE)

Tienes que decirlo con mucha pena para que te crean.

(SOLLOZA) "Papá, tengo hambre". Como si fueras a llorar.

"Papá, tengo hambre, papá, tengo hambre". A ver...

(SOLLOZA) Papá, tengo hambre. Papá, tengo hambre.

Eso suena mejor. Ahora, a colocar el reloj.

Por ahí viene uno con cara de tonto.

Los que tienen cara de tonto no nos valen.

El que compra una cosa de 300 Pts. pensando que vale 2000,

es porque es un granuja. Venga.

Ya está.

Deme otras. Ya no hay más.

¿Que no hay más? No.

¿Por qué? ¡Ah!

He hecho bien el trabajo y aún puedo repartir 8 o 10.

Tal vez le avise otro día, por hoy basta.

Pero es que hoy me hace falta dinero.

No me interesa.

Deje usted esa ropa ahí y váyase.

La gorra.

-Caballero, ¿querría comprarme un reloj? Lo vendo barato.

Papá, tengo hambre. ¿Qué quieres?

Déjame ahora, cuando lleguemos a casa comerás.

Usted perdone, los chicos... Es la madre la que lucha con ellos.

Pero ahora, desgraciadamente, este es el mayor.

Papá, tengo hambre... Ya lo sé, hijo, déjame en paz.

Ahora iremos al hospital a ver a mamá y después irás a comer.

Pero antes hay que comprar las inyecciones.

Dicen que, si se las pone, se salva. Si no, es cuestión de días.

Usted haría lo que yo, vender lo que fuera.

Todo menos dejar que se muera a los 28 años por 300 cochinas pesetas.

Después ya veremos cómo salimos de trampas, que cuando hay salud...

¿Me da las 300 Pts.?

-¿Puedo verlo?

-Después, cuando decida el señor.

300 pesetas dos inyecciones.

-200. -No puedo, me costó 1920.

-¿Cuándo?

-Hace dos meses, antes de que operasen a mi mujer.

-¿Qué marca es? -Omega.

-Si es un Omega, le doy 250. -¿250? Por lo menos, 300.

Además, está antes el señor.

Papá, tengo hambre. Papá, tengo hambre.

Bueno, me quedo con él. -Gracias, muchas gracias.

Hale, vámonos ya. ¿Lo he hecho bien?

Tan bien que casi me haces llorar. Eres un chico listo.

Ven. ¿Y las 10 Pts.?

Toma, 5 y 10.

¿Estás contento? ¡Granuja, estafador sinvergüenza!

¿No te tengo dicho que dejes al muchacho?

El muy cretino el escándalo que arma. Y todo para perjudicar el negocio.

Ya te voy a ajustar a ti las cuentas.

Más vale que des de comer al chico o que le dejes trabajar.

Mientras yo me mato a trabajar,

tú estás con ese granuja aprendiendo a estafar a la gente.

Que no vuelva a verte con él, ¿eh?

Nos va a ser difícil encontrar otro igual.

-Este chico servía para el asunto.

-Oye, ¿por qué no pruebas al mío?

-¿Pero tú tienes...? -Sí.

-¿Cómo es? -Como yo.

-No vale.

Guárdatelo, lo has ganado tú.

Lo he ganado para usted.

¿Aún te falta mucho, Jacinto?

Otro tanto más.

Porque tendré también que tomar un taxi para ir a la plaza y cenar.

Si no fueras como eres,

tú mismo podías hacer el asunto de los relojes,

que es un buen negocio.

¿Para ganar dos duros? No seas idiota.

Si los vendes tú, mantienes toda la ganancia.

Pero hay que tener los relojes. Naturalmente.

Paco los paga a 65 Pts.

Con lo que tú tienes puedes comprar dos,

y aún te sobra dinero.

¿Comprar yo?

Yo no sirvo para eso.

Puedo hacerlo por menos dinero. Ya hablaremos otra vez.

Lo he pensado bien y 50 Pts. es mucho.

Puedo hacerlo por la mitad.

¡Es usted es un imbécil!

¿Me quiere dejar en paz de una vez para siempre?

¿Dónde se compran los relojes? Pregunta por Sánchez.

En la Viña de Oro.

No le des más de 70 por cada uno.

¿Me ayudas? Sí.

Tú espérame aquí.

¿Conoce usted al señor Sánchez? ¿El señor Sánchez? Aquel.

¿Es usted el señor Sánchez? Depende.

Es que yo quiero hablar con usted. ¿De qué?

De relojes. Ah...

Venga conmigo.

(Música de trompetilla)

Era allí.

¿A cuánto vende los relojes ese sinverg...?

Bueno, Paco.

A 300 Pts.

Qué bárbaro.

Buen negocio.

Anda, ven.

Oye, deja que se lave las manos y péinale un poco.

Anda.

(Música)

¿Cuánto vale esto?

38 Pts.

Lo siento, no me alcanza.

¿Cuánto puedes pagar? 25.

Trae, es lo mismo.

Gracias.

Date prisa que se nos hace tarde. Ya está.

Oye, Pepote. ¿Qué?

Oye, ¿qué les decía el señor Paco? ¿Cuándo?

Cuando quería colocarles el reloj.

Hablaba del hospital y de inyecciones.

Decía que lo había comprado por mucho dinero.

1000 pesetas o más. ¿Y qué decías tú?

"Papá, tengo hambre", nada más.

Eso no está bien. Decir eso es una vergüenza.

Conmigo dirás...

Conmigo dirás... ¿Y si pido una horchata?

¿Será mejor?

Bueno... Sí.

Quizá.

Anda, vamos.

(Música)

(Música)

(CHISTA)

Oiga, ¿me compra un reloj? No.

(Música)

Oiga... Tengo que vender este reloj.

¿A quién?

A usted. ¿A mí por qué?

Porque me hace falta dinero. Ya...

¿Y para qué le hace falta dinero?

Por un asunto que se ha presentado de pronto.

¿Qué asunto?

Tiene a su mujer en el hospital. Un asunto muy importante.

Quiero una horchata, papá. Quiero una horchata.

¿Eso es todo? Eso es todo.

Toma, para la horchata.

(Música)

Oiga, señor.

Se lo vendo.

¿Qué quiere por él? 300 Pts.

¿Es usted comerciante? No, señor.

Entonces, ¿por qué vende relojes?

Porque no tengo dinero y me hace falta.

Comprendido.

¿Es suyo? Sí, señor.

Le ha costado mucho, más de 1000 Pts.

¿De verdad? De verdad.

¿Y si le ha costado tanto por qué lo vende por 300 Pts.?

Es que tiene mala a su mujer y yo tengo hambre.

No mientas.

Solo quiere una horchata. No acaba de gustarme.

Si por casualidad tuviese otro... Sí, señor, tengo otro.

Acompáñame a la comisaria.

Y sin armar escándalo, ¿eh?

(Música)

Atiza, a este le han pescado.

(Continúa la música)

Tú esperas aquí.

-¿Es tu padre? No, es mi tío.

¿Qué ha hecho?

Nada.

(HACE RUIDOS CON LA BOCA)

¿A quién has robado estos relojes? A nadie.

No he robado nada.

Te los has encontrado al doblar una esquina.

Yo no he hecho eso. ¿Entonces?

Los he comprado. ¿A quién?

Te pregunto que a quién has comprado los relojes. ¡Contesta!

No lo sé. ¿Tampoco sabes en dónde?

En la calle. ¿En qué calle? ¿En la Gran Vía?

No me acuerdo. Enciérralo, a ver si hace memoria.

Vas a tener tiempo de acordarte.

Pide a la dirección sus antecedentes y trae al chico.

(Máquina de escribir)

¿En dónde estás?

(LEE) "Las escasas condiciones de salubridad que reúne el inmueble

y el estado ruinoso de alguna de sus dependencias

hacen temer que cualquier día, de no ponerse un rápido remedio..."

Está bien. Habla también de los sótanos.

¿Cómo te llamas?

Pepote García. ¿Cuántos años tienes?

Seis.

¿Por qué mientes?

Tienes más.

¿Vas a la escuela? Todavía no.

¿Sabes leer? ¿Escribir?

No, pero sé los números.

Toma.

Cómete esto. No tengo hambre.

¿Has comido ya? Sí.

Se dice: "Sí, señor".

¿Te enteras? Sí.

¿Qué has comido?

Café, pan, tortilla y pimientos.

¿Con tu tío? Sí.

Me he comido lo suyo también porque no tenía ganas.

¿Vives con él? Sí.

Entonces, no querrás que se quede aquí mucho tiempo, ¿verdad?

No. Ah...

Pues tienes que decirme de dónde ha sacado esos relojes.

Los compró.

¿A quién? A un señor.

¿En dónde? En la calle.

¿Qué hay, Méndez?

No tiene antecedentes penales. Está bien.

Saca al chico y tráeme al otro.

Di las cosas claras.

Hay que hacerles comprender

que este caserón es una inmunda pocilga,

indigna de la Comisaría del distrito.

¿Qué? ¿Lo has pensado mejor?

¿Te acuerdas ya de quién te ha vendido los relojes?

Es que no sé cómo se llama. Ni en dónde le viste.

En la calle.

Mira, será mejor que no agotes mi paciencia, ¿eh?

Los has comprado en una joyería en la Puerta del sol.

Yo no he dicho eso, los compré en el rastro.

Vaya, hombre... En el rastro.

Seguramente, al cojo. No.

¿Pretendes hacerme creer que ha sido al Lolo?

No pretendo hacerle creer nada.

Pues si no ha sido a ninguno de esos dos, tiene que haber sido...

Ni a ese ni a ninguno porque no los compré en el rastro.

Y si me toma por un soplón, se equivoca.

¿Has vuelto a ver últimamente a Sánchez?

Sí, señor.

Búscalo y tráelo.

Tienes que hablar también de las ventanas.

No hay una que cierre bien.

O ponen burletes o este invierno nos morimos todos.

¿Sánchez?

Andaba buscándole. El jefe quiere hablarle.

-¿A mí? ¿De qué?

¡Ahora soy un ciudadano honrado, puede usted informarse!

Y si en alguna ocasión he hecho algo que no debía de hacer,

ahora vivo como una persona decente.

Y nadie puede reprocharme... (CHISTA)

(Tictac de relojes)

Vamos.

(Máquina de escribir)

Vaya, hombre, ya estás aquí otra vez.

No por mi gusto. Claro que no.

Puedes cambiar de oficio y te ahorras las visitas.

Señor inspector,

a mi edad es muy difícil cambiar de oficio.

Allá tú.

Venga, sacúdete.

No te olvides de hablar del váter.

Y que no hay derecho, que es un verdadero asco.

¿Y cómo lo hago?

De un modo claro y conciso.

Respecto a la parte habilitada para servicios,

hemos de poner de manifiesto que toda ella ofrece condiciones

que están muy por debajo de las normales e imprescindibles

y exigidas

para el corriente uso a que se destinan los expresados servicios.

Y punto.

Y esta vez con todas las existencias.

Desde luego, todos serán falsos.

Solo los de marca.

¿Conoces a este? De vista.

¿Buen cliente? Qué va.

Hoy me ha comprado por primera vez. Y por última.

¿Sabes si compraba a otros?

No creo. Llévatelo abajo.

Voy a dejar que te vayas

porque es la primera vez que asomas las narices por aquí.

Pero como vuelva a verte, te mando a la cárcel.

Ya te tendremos al corriente de lo que se hace con tus relojes.

He dicho que puedes irte tú, el chico se queda.

¿Por qué?

Él no ha hecho nada.

He de confiarlo al tutelar de menores.

Allí sabrán lo que tiene que hacer

para conseguir que mañana sea un hombre de provecho.

Naturalmente, si tú no tienes inconveniente.

Sí lo tengo.

Ha vivido siempre conmigo desde que perdió a sus padres.

¿Cuántos años tiene? Acaba de cumplir 7.

6.

¿Y todavía no va a la escuela?

Porque no quiere. ¿Lo has matriculado?

A tu lado acabará siendo un vago, si no acaba en algo peor.

¿Con qué derecho puedes impedir que hagan de él un hombre honrado?

Si le quieres de verdad, debes ser tú mismo el que le hables.

Explícale que es por su bien.

Pepote,

ya has oído lo que...

Sí, inspector.

Yo no puedo.

¡Quita! ¡Déjame, quiero irme con él! ¡Quiero irme con el!

¡Quiero irme! Escúchame.

Vamos a hablar tú y yo. ¡No quiero ver, quiero marcharme!

¡Déjeme salir! ¡Basta ya!

¿No te da vergüenza portarte como un salvaje?

Ya te llegará el día que podrás ir con él, si quieres.

¿Cuándo?

Cuando tu tío trabaje y pueda mantenerte decentemente.

Mi tío trabaja.

Hoy me ha comprado esta camisa y esta corbata y estos zapatos.

¿En qué trabaja? Lo que puede, como yo.

Ajá. Tú también trabajas. Sí.

Cuido los coches, busco taxis,

pongo en hora todos los relojes...

Cuando tengo un sello, lo cambio o lo vendo.

Hoy me han dado una rubia por uno que había aquí.

Le dan 1500 pesetas

por torear esta noche.

¿Pero ese hombre es torero? Por lo visto.

Podía haberlo dicho.

Si no es un vago, tiene derecho al chico.

¿Me prometes que irás a la escuela si te suelto?

¡Sí, señor! A ver si lo alcanzas...

(RÍEN)

(Música)

¡Venga! ¡Venga, vamos!

(Continúa la música)

¿Sabes por qué me han soltado?

Porque he prometido que voy a ir a la escuela.

¿Tengo que hacerlo porque se lo he prometido a la policía?

¿O no?

(Continúa la música)

¿Tienes para el metro? Sí.

Hala, vete a casa.

¿Has oído?

¿Va usted a beber? ¡Voy a beber, sí!

¡Es a lo único que tengo derecho! ¡A emborracharme!

¡Lo único que no puede impedirme nadie!

¿Y tú lo oyes bien? ¡A obedecer y a callar!

¡Hala, lárgate a casa! ¡Que no tenga que repetírtelo!

¡Fuera ya! ¡Largo!

¡Fuera!

(Música)

¿500 pesetas? Es un robo. -A estas horas...

-Aunque fueran las 3.

2 pesetas por saco y ni un céntimo más.

El que quiera, lo toma. El que no, lo deja.

-Por menos de 500 no lo hacemos.

-Con Dios. -Adiós.

Oiga.

Yo lo hago por 300 Pts.

¿Tiene gente? Sí, señor.

¿Pueden empezar ahora mismo? Ahora mismo.

Dentro del almacén está el camión.

Cuando termine, me buscan en la bodega de Isidro.

Sí, señor.

(Música)

¡No cierren, no cierren!

¡Mi tío va a venir! ¿Qué pasa?

Dígale que no cierre. ¿Por qué? Es la hora.

Mi tío va a venir. ¿Tiene el dinero?

No, pero lo va a tener luego. ¿Luego?

¿Cuándo es luego? No sé. Está buscando.

Además, esta noche le van a pagar mucho cuando toree.

Que toree, pero no con mi ropa. ¿Has cerrado atrás?

Sí, señor. Vamos.

El paraguas, dáselo y que se lo devuelva a su tío.

Ten.

¿Qué haces? ¡Mi tío va a venir, quiero la ropa!

Si no hay dinero, no hay ropa. Esto no es una institución benéfica.

¡Vamos, sal de ahí!

Le pagaré yo cuando sea mayor. Cuando seas mayor...

Cógelo ahí, hombre.

Cógelo ahí.

¡No quiero irme! ¡No quiero irme! ¡No quiero irme!

¡Deja al chico, animal!

Escucha.

Si no te marchas, llamo a la policía.

¡Llámela, quiero la ropa! ¿La ropa?

¡Ay! (LLORA)

¿Lo ves? ¿Lo ves?

¿Te has hecho daño?

(LLORA) Quiero la ropa, quiero la ropa,

quiero la ropa... ¡Cállate!

(LLORA)

(Música)

¿Qué te pasa ahora?

Quiero la ropa.

Bueno.

Aguarda hasta que venga ese hombre. Y ya lo sabes.

Me respondes de esa ropa con tu propia vida.

Si le ocurre algo, te parto la cara.

Y no discutamos más.

¡Voy a por mi tío!

(Música)

¡Tío Jacinto!

(Continúa la música)

¡Tío Jacinto!

(Continúa la música)

¡Tío Jacinto!

¿Ha visto a mi tío? ¿Y quién es su tío?

-Pero qué sinvergüenza.

Se compromete a descargar y se emborracha como una bestia.

(Música)

Tío Jacinto.

¡Tío! ¡Tío Jacinto! ¡Tío! ¡Me han dado la ropa!

¿No me oye, tío Jacinto? ¡Despierte!

Ya tenemos la ropa y usted borracho.

Sinvergüenza, borracho.

¿Qué hora es? ¡Muy tarde!

Tiene usted que darse prisa. ¡Ya tenemos la ropa!

¡Levántese, ya tenemos la ropa! ¡Vámonos!

Levántese que ya tenemos la ropa. Agárrese a mí.

Así.

(Música)

Listo.

Vámonos.

Por ahí.

¿Cogemos un taxi? Si tiene dinero...

(Música)

¡Un torero! ¡Eh, chicos, venid, un torero! ¡Mirad!

(Alboroto)

(Música)

Fuera, chicos, largo de aquí.

-Oiga, su capote.

(Música)

Entra por ahí y siéntate donde puedas.

Cuando termine me esperas ahí fuera. Anda.

(Banda de música)

¿Es usted Jacinto? Sí.

Somos su cuadrilla.

Creíamos que no llegaba. Salimos ahora.

(Continúa la música)

(Corneta)

(Banda de música)

Solo un par de largas para ver cómo dobla.

¡Fuera!

¡Eh! ¡Eh!

(PÚBLICO) ¡Olé!

¡Olé!

¡Olé!

(Aplausos)

(PÚBLICO) ¡Olé!

¡Olé!

¡Toro!

¡Toro!

¿Sabes dónde estamos? -En las Ventas.

-Estamos en la plaza de toros. -¿En la plaza de toros?

-¿Has oído? -Sí.

-Y vamos a torear.

Mira, un torero. -Pues claro, el gran Jacinto.

(HABLAN A LA VEZ)

El más valiente de los toreros.

-Hola. -¿Cómo estás?

(AMBOS) Buenas.

Señoras y señores...

La mitad de mi pagas y no toreáis al toro.

¿Sabes lo que dices? Eso es imposible.

Os doy 750 Pts.

Bueno, tú eres el responsable de la lidia, jura que nos pagarás.

Por estas.

(HABLAN A LA VEZ)

¡Eh!

(PÚBLICO) ¡Olé!

¡Olé!

¡Dejadlo!

¡Cuidado, Tomi, es un toro!

(Risas)

¡Mi reloj! ¡Me ha roto mi reloj a la 1 en punto!

¡Mi reloj! ¡Mi reloj!

(Música, risas)

Dame la espada.

¡Eh! ¿Y la banderilla?

¡Fuera!

(Truenos)

¡Eh!

¡Eh!

(Música)

No hay para tanto.

¿Que no? No he visto nada. ¿Cómo?

¿Has visto? No, un acomodador me pescó

y, como no tenía entrada, me echaron.

¿Cuándo? Seguido.

¿No has visto ni los primeros capotazos ni...?

Sí, eso sí, pero nada más.

¿Nada más?

Lástima. ¿Estuvo bien?

Sí.

Estuve bien.

Le di una serie de verónicas.

Y rematé con media. ¿Y luego?

Luego...

Con la muleta.

El toro estaba bien, se prestaba.

Se podían hacer cosas.

¡Eh!

(Música)

¡Eh, eh!

Olé...

Va por ti, Pepote.

(RÍEN)

(Música)

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