All language subtitles for Lothringen.1994.DVDRip.Jean-Marie.Straub.Daniele.Huillet - VO

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French Download
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal) Download
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

�Lorena!

pel�cula

sacado de la novela

M�sica

ALREDEDORES DE METZ

El flujo germano

ha crecido sin cesar y amenaza con sumergirlo todo.

Con un total de veinticuatro mil (sin contar la guarnici�n),

los inmigrantes dominan electoralmente a los veinte mil ind�genas.

La abuela de Colette

hab�a visto las desgracias del asedio

y las convulsiones de la Jornada del 20 de octubre de 1870, donde fue

hecha la Proclamaci�n de Bazaine al ej�rcito del Rin,

a la vez que los regimientos Franceses firmaban protestas pidiendo el combate,

y que los grupos de obreros y de burgueses

recorr�an las calles con banderas bajo el ta�ido de todos los campanarios.

Un d�a, Colette y el profesor Asmus,

a quien la se�ora Bourdache hab�a alquilado dos habitaciones equipadas,

van a dar a un n�mero de l'Austrasie

donde en un pasaje se contaba que en la �poca de Henri l'Oiseleur

Metz hab�a pasado la atracci�n germ�nica.

Vea, se�orita, que usted ha sido Alemana

una vez.

Se�ala el profesor con una malicia bonachona.

Y declara no comprender que las gentes razonables

pierdan su tiempo obstinadamente contra los hechos consumados.

Yo no s� qu� pensaban hace ya mil a�os las gentes de Metz,

pero yo s� bien que no puedo ser una Alemana.

Una ordenanza.

Suprimir la ense�anza de franc�s en las escuelas de cuatro pueblos.

Moyeuvre-Grande, Fontoy, Knutange y Audun-le-Tiche.

Medidas as� eran frecuentes,

y su efecto siempre el mismo:

estas alegraban al inmigrante a la vez que indignaban al ind�gena.

Para gran esc�ndalo de sus colegas, el se�or Asmus sostiene

que destruir la lengua francesa en Lorena

ser�a de hecho destruir las inteligencias.

Pongamos, dice �l, a un ni�o que llega a la escuela� Vuestros maestros

rechazan de si aprender a leer y a escribir el franc�s,

�no pueden por tanto hacer que el alem�n sea su lengua natural!

He ah� un lisiado para la vida.

�D�nde est� para nosotros el beneficio? He visto

deberes redactados en nuestra lengua por chiquitines ind�genas;

no nos presentaban ning�n sentido,

eran tan s�lo una sucesi�n de palabras ineptas.

La ordenanza fue revocada.

Mira ese camino que baja,

el camino de Metz a Nancy. Aqu�, tu abuelo y yo, vimos cosas apenas cre�bles.

Era a finales de septiembre de 1872, y sab�amos

que aquellos que no se marcharan para el 1 de octubre devendr�an Alemanes.

Todos bien habr�an querido irse,

pero dejar su pa�s, su casa, sus campos, sus comercios, es triste

y muchos no pod�an.

Tu padre dec�a que hab�a que quedarse

y que pronto nos liberar�an.

Ese era el consejo que daba Monse�or Dupont des Loges.

Y luego la familia de V suplicaba que nos qued�ramos

a causa del castillo y de las tierras.

Cuando lleg� el �ltimo d�a

una muchedumbre de personas se decidieron de repente. Un verdadero contagio, una locura.

En las estaciones, para coger un billete, hab�a que hacer cola horas enteras.

Se de comerciantes que dejaron sus tiendas a simples chicas j�venes.

Cr�ase que en el hospicio de Gorze

�octogenarios abandonaban sus camas! Pero los m�s resueltos eran los j�venes,

incluso los chicos de quince a�os. "Guardar vuestros campos, le dec�an al padre y a la madre;

en Francia seremos peones."

Fue terrible para el pa�s cuando se iban a trav�s de los prados

centenas y centenas. Y preve�amos bien lo que vendr�a,

que las mujeres, los a�os siguientes deber�an hacer ellas el arado.

Nosotros montamos, con tu abuelo, de Gorze hasta aqu�,

y ve�amos a toda esa gente que se iba hacia el oeste.

A lo lejos, los veh�culos de mudanzas se chocaban,

los hombres conduc�an a la mano a sus caballos,

y las mujeres reun�an con los ni�os montones de mobiliario.

Los desgraciados empujaban sus pertenencias en carretillas.

De Metz a la frontera

hab�a un atasco, como en las carreteras de Paris

No se habr�a podido o�r una canci�n, todo el mundo estaba demasiado triste, pero, a intervalos,

llegaban voces que gritaban: "�viva Francia!"

Los gendarmes, ni nadie de los Alemanes osaba decir algo;

miraban con estupor a toda la Lorena irse.

Por la tarde, el desfile se paraba; desenganch�bamos los caballos;

vel�bamos hasta la ma�ana en los coches

cerca de los pueblos, en Dornot, en Corny, en Nov�ant.

Baj�bamos, como todo el mundo, para ofrecer servicio a aquellos pobres campamentos.

Les pregunt�bamos: "�D�nde vais?"

Muchos no sab�an responder: "En Francia�"

Y cuando tu abuelo les dec�a: "�Como vivir�is?"

Respond�an obstinadamente: "Nosotros no queremos morir Prusianos."

Lloramos al verlos as� durante la noche. Era una l�stima,

todos esos colchones, esa ropa blanca, esos muebles api�ados en barullo y ya totalmente estropeados.

Parece que llegando a Nancy

se sentaban alrededor de las fuentes,

mientras se les constru�an r�pidamente en las plazas campamentos de barracas.

Pero su n�mero crec�a tanto

que se temi� ri�as con los alemanes, los cuales aun ocupaban a Nancy,

entonces dirigimos de oficio hacia Vesoul varios trenes de gente joven�

Ahora, para saber cu�nta gente se marcho,

sabe que en Metz, d�nde est�bamos cincuenta mil,

despu�s del uno de octubre no encontrar�as m�s que treinta mil�

El 7 de septiembre de 1871, cuatro meses antes del tratado de Frankfurt,

la ciudad,

todav�a plena de su poblaci�n francesa, pero postrada en el dolor y que parec�a muerta,

se levanta, de un solo movimiento, a las ocho y media de la ma�ana.

Al toque f�nebre de la catedral, los cuarenta mil Mesinos

salen a sus lugares de oraci�n,

unos a cantar en la catedral la misa de los muertos,

otros a recitar al templo el c�ntico del exilio de Babilonia,

y otros a la sinagoga para sus salmos de duelo.

Despu�s, todas las campanas de la ciudad sonando,

se colocaron, plaza de armas, detr�s de sus sacerdotes y sus magistrados

y se rindieron, para estupor de los alemanes,

en Chambi�res,

frente al monumento que las mujeres de Metz ofrecieron

a los soldados franceses muertos en las batallas del asedio.

"D�a de c�lera, d�a de l�grimas�"

Juez vengador y justo, conc�dame remisi�n�

l�branos del lago profundo al que hemos deslizado;

l�branos de la boca de le�n;

qu� el T�rtaro no nos absorba;

qu� no caigamos en la noche�"

Durante un mes, Colette se preguntaba:

"�Despu�s de treinta y cinco a�os,

es excusable casarse con un alem�n? "

Y ahora...

Profesor Asmus, yo no puedo casarme con usted.

Le estimo y le guardo una gran amistad; estoy agradecida por lo bien que piensa usted de nosotros.

No se ofenda conmigo.

Comentario hecho en frances por En aleman por

Sonido Mezcla

Image

Camara Negativo Laboratorio

Production

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.