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¡Mierda!
¡Mierda!
¡Emma, levántate!
No te preocupes, están todos en el colegio.
¿Ahora te haces el marido perfecto?
Si te molesta, puedo liberar el sofá.
Y tomar un cuarto en un hotel por las tres noches que quedan.
No es ningún problema.
Los chicos me matarían.
Mira lo que te traje.
Directo de Singapur.
¡Un durián!
- La fruta que... - Que apesta a pie.
Cómetela antes de que te denuncien los vecinos.
¿Son simpáticos?
Sí, sí, lo son.
Madre, cómo apesta.
Hiciste bien en tomarte el día.
Pareces agotada.
¿Por qué lo dices?
- Estoy bien. - Sí.
♪ Todo está bien, señora marquesa ♪.
No cambiaste.
Sí. Cambié.
Hoy es mi día de descanso...
me acaba de llamar mi asistente y no atendí.
¿Tienes guantes? Gracias.
¿Qué tal?
Perdona por molestarte, pero JB está de licencia por paternidad.
- ¿Le da la teta? - Casi.
ES BASTANTE RICO EL QUE NO DEBE NADA
Maud Bucaille, 41 años.
Diría que murió de SDRA, síndrome de dificultad respiratoria.
¿Ven los dedos? Azules, como pitufos.
Típico de falta de oxígeno.
- ¿La estrangularon? - No, para nada.
Ni marcas de estrangulación...
ni impacto en los pulmones, ni equimosis.
No desplazaron el cuerpo ni hay señales de lucha.
- ¿Fue un accidente o...? - Eso parece.
¿Te despides o...?
No, huele a cólquico.
¿Y te gusta el perfume?
Me trae muchos recuerdos.
Mi abuela le hacía tisanas a mi abuelo.
Muy diluido es muy eficaz para la gota.
Conmovedor.
Y muy concentrado, un veneno mortal.
Si la autopsia lo confirma, es una mala noticia para ustedes.
- ¿Por qué? - Porque la colchicina actúa...
de 24 hs a 7 días después de ser ingerida.
Y también pudo ser un accidente.
- O un suicidio - O un asesinato.
O sea, una pesadilla.
Qué bien.
¿Qué tenemos?
No hay marcas de frenos.
Estacionó tranquilamente a un lado de la ruta...
y apagó el contacto.
Después salió del coche, seguramente porque se ahogaba.
Dio unos pasos, se derrumbó.
¿Hay señales de otro pasajero?
No, pero encontré cerca su celular.
Intentó llamar a su marido antes de morir.
¿Vas a comprar el coche o...?
Miren.
Una tetera de arcilla de Yixing.
Es linda, ¿no?
No lo entiendo.
No.
¿Semillas de cólquico?
¿Aquí?
No lo sé. Las plantas, todo eso...
mi mujer era la especialista.
Odiaba la medicina tradicional.
Disculpen.
Hola.
¿La reunión? No. Sí, no lo olvidé.
Pídele a Paul que te acompañe.
Sí, ya sé que es importante.
¡De verdad, no puedo!
¡Murió mi mujer!
¿Lo entiendes? ¡Murió mi mujer!
Señor Bucaille.
¿Su mujer parecía distinta últimamente?
No. Estaba bien.
Solo se quejaba de dolores de panza estos días.
¿Y a qué lo atribuía?
A un whisky que se tomó.
La semana pasada.
¿Se acuerda de qué día fue?
El jueves.
Nunca bebía.
¿Cree que se pudo envenenar por accidente?
No. Era profesional.
¿Hace cuánto que volvieron de Singapur?
Nos instalamos aquí hace un año.
Mira. La gran noria de Singapur.
¿Por qué eligieron Montpellier? ¿Tienen familia aquí?
No. Nadie.
Soy ingeniero.
Hubo muchos despidos en mi empresa.
Y era o Montpellier o la calle.
¿A su mujer le gustaba estar aquí?
Bastante.
Habría preferido trabajar, claro.
Antes de irnos, hacía prótesis dentales.
Pero estaba fuera del circuito laboral por nuestros años de expatriados.
Sé bien de qué habla.
La consideraban sobrepasada por las nuevas tecnologías.
Exacto.
Pero se esforzaba. Esta mañana...
fue a un curso de reinserción laboral.
¿Dónde era?
En la ruta de Lunel.
Lo siento, pero encontramos su coche en la ruta de Sète...
en la otra punta de la ciudad.
Cuidado, mi querida. No te caigas.
- Soy Louison, ¿quién eres tú? - Soy Candice.
¿Y tu bebé, cómo se llama?
Gaia, ¿le das un beso?
Hola, Gaia.
Tiene una pashmina muy bonita.
Ayer me la dio mamá, para que cuando duerma...
piense en ella cuando no esté.
Huele bien.
¿Cuándo vuelve?
Ven, vas a tomar frío, ven.
Entra en casa.
Voy a hacer la merienda.
Le tengo que hacer una pregunta.
¿Qué hacía ella para ocupar sus días?
Se hace largo esperar a que acabe el colegio.
¿Conservó costumbres asiáticas...
como masajes, yoga...
No. Aquí los spas son caros.
Con un solo sueldo no vivimos mal, si nos cuidamos.
En Singapur era otra vida.
¡Maldición! ¿Por qué no funciona?
Según los vecinos se llevaban bien y adoraba a su hija.
Una mujer normal.
¿Normal con 60 mg de colchicina en la sangre?
Informe forense.
Ya que no conocían a nadie, el primer sospechoso es el marido.
Es ella la que debería estar la primera.
¿Crees que se suicidó?
Una expatriada que la pasa mal...
sin amigas, sin expectativas de futuro, de dinero...
Conocía los efectos de la colchicina.
¡Maldita sea!
Candice, un consejo.
Deja de hablarle y conecta el router del wifi.
¿Sorprendente, no?
Lo comprobé, nunca asistió a formación profesional.
A propósito, ¿sabes que en la policía hay cursos de informática?
Son buenísimos.
Y si no iba a ese curso, ¿adónde iba?
Según los vecinos, tomaba el coche todas las mañanas...
y volvía por la tarde.
En el colegio dicen que llegaba tarde a recoger a su hija.
- Yo diría que en el hotel Neptune. - ¿Qué?
Es el único con spa, en la ruta de Sète.
¿No escuchaste a su marido? Dijo que nunca iba a spas.
El chal olía a aceite de tamanu, que es para masajes tailandeses...
así que le mentía a su marido.
¿Vienes?
Es un detalle, Candice.
¡Estoy cansada de que critiques todo lo que digo!
Es nuevo que muerda.
Es nuevo.
Venía a hacerse masajes varias veces por semana.
Avanzamos.
¿Qué tipo de masajes, porque en la lista no veo el tailandés?
De todo tipo.
Su marido dice que adoraba los masajes wengi.
Wengi, exacto.
La volvían loca.
¿Me puede mostrar el programa?
No. No me suena.
Pero no vengo mucho.
Bueno, gracias.
Perdone, ¿vio a una rubia que estaba aquí hace 10 minutos?
- Así de alta. - ¿Linda?
Creo que sí.
Se fue por ahí, a las salas de masajes.
No quisiera molestar.
Ah, Antoine. Mañana es mi cumpleaños.
Este año decidí hacerme un verdadero regalo.
Qué bien. Si quieres un coctel, llama y te lo subo.
- Dime, Antoine. - ¿Sí?
Me cuesta creer que la Sra. Bucaille pagara por masajes tan suaves.
Si es así, la dejo tranquila.
Antoine, no la dejes ir y detenla.
¿Acusada de incompetencia al masajear, tal vez?
No, nos mintió. Maud Bucaille no era clienta.
Era masajista clandestina.
Es inútil que lo niegue los masajes wengi no existen.
Es una palabra que inventé al llegar.
Y si usted es masajista, yo soy papa.
Si hubiera buscado trabajo por meses...
también habría inventado un diploma de papa.
¿Y qué hizo para poder dar masajes?
Un curso de esteticista.
Pero después de varios meses en el paro, retoqué mi curriculum.
Fui cocinera cuando hubo un puesto libre en un restaurante.
Y masajista en el spa de un hotel. Lógico.
Salvo que un día se topó...
con una clienta experta en masajes asiáticos...
y mucho más exigente que las otras.
Y ella destapó la olla.
Pero en lugar de ir a quejarse, me propuso un trato.
Me sustituía a escondidas de la dirección y daba masajes con aceite de tamanu.
A las clientas les encantaba.
¿Y a cambio?
Le daba parte de mi sueldo.
¿Y la mató para evitar eso?
Dada mi incompetencia, un sueldo recortado es mejor que nada.
¿Sabe qué hacía con el dinero?
No realmente.
Maud tenía un comportamiento raro.
A veces desaparecía un par de horas sin avisar...
y volvía eufórica, para hundirse después en la depresión.
No pudo caer en la droga en Singapur.
¿Ah, no? ¿Por qué?
Porque ahí se castiga con la horca.
Los remedios, el alcohol, demuestran que quería...
terminar con todo, que estaba desesperada...
No creo que fuera un suicidio, habría dejado una nota.
Le dejó un recuerdo a su hija antes de morir.
Le dijo que era para que pensara en ella.
- ¿Qué más quieres? - Es una coincidencia.
Qué testaruda eres. ¿No podrías pensar...
en todo el trabajo atrasado que tenemos?
¿Y después qué? ¿Caso cerrado? ¿Eso quieres?
¿Cuando vivía, la pasó muy mal, y ahora...
muerta, le haremos exactamente lo mismo?
¿Eso quieres? ¡Yo no!
¡Mierda!
- ¡Carajo! - Las tengo yo.
Quiero seguir investigando. Confía en mí.
Bueno.
Hola. ¿Ahí, ahora mismo?
Ya voy.
Es Attia, me quiere ver.
Hoy no es tu día.
No, manejo yo.
¿Sí?
El expediente de Etchegoyen contiene muchos errores.
Y el juez lo va anular.
¿No sabes usar el programa RP3?
Le recuerdo que nos faltan efectivos.
Y que, en vez de criticar mis habilidades informáticas...
sería mejor que me buscara un reemplazante.
No se escude en la licencia de Medjaoui.
Desde que llegaste, tengo que corregir...
sistemáticamente todos sus procedimientos.
Quiero una jefa de grupo que haga su trabajo. ¿Queda claro?
Lo va a tener todo, mañana sin falta, sobre su escritorio.
¿Qué tal el día libre?
¿Descansaste?
¿Te estás instalando?
No, son los chicos.
Quieren que cuelgue fotos.
Mira esta.
No, esa no. Me deprime.
Hablé con la directora del colegio.
Los gemelos no tienen al día sus vacunas.
Voy a ir el sábado.
Bien. Y también me permití firmar el cuaderno de asistencias de Emma.
Faltó 3 veces, ¿lo sabías?
- No te lo reprocho... - ¡Vete a la mierda!
¡Si no hubieras hecho horas extra con tu jefa, no estaríamos así!
¡Mierda!
Candice.
- Hola. - Hola.
¿Qué tal? Se te ve bien.
Si te acuestas con tu marido, te mato.
No te preocupes. Lo mataré antes yo.
Candice, lo siento.
- Hola. - Hola.
Soy Laurent, el marido.
Bueno, el ex, el futuro ex.
Encantado. Hervé, su vecino.
Esta mañana le pregunté a Candice si tenía vecinos simpáticos.
Ella sabe que mi puerta está siempre abierta.
No sé ustedes, pero yo tengo que recuperar 20 hs. de sueño.
- Buenas noches. - Buenas noches.
Las zonas grises son sus horarios en el Neptune.
Mira lo que escribió.
18 h. Costurero.
19 h. A.A.
- A.A., como... - Alcohólicos Anónimos.
La masajista tenía razón, tenía una adicción.
El alcohol.
- ¿Qué? - No, nada.
¿Y tú?
Nada. Nada, ni rastros de alcohol, ni en los cuartos ni en la basura.
Ya se lo dije. Mi mujer y yo no bebemos.
Ayer nos dijo que le dolía la panza después de beber whisky.
En las casas suele haber un espacio para las cosas grandes que ya no sirven.
Valijas, por ejemplo.
Está llena.
- ¡Oh! - ¿Qué?
¿Alcohol? ¿Drogas?
No, electrodomésticos.
Por duplicado.
También está llena.
Mira, la tetera que encontré ayer en el coche.
¿Qué es este lío?
Tenían razón, sí tenía una adicción.
Pero a comprar.
No lo entiendo. Hacía meses que estaba curada.
Nos va a acompañar a la comisaría, Sr. Bucaille.
Según su banco, tuvieron un gran lío en Singapur.
Su mujer gastó 10.000 en unos días.
Pero esa historia es vieja.
No, porque al volver a Francia, empeoró.
Multiplicó los préstamos para consumo...
hasta el punto de tener que hipotecar la casa.
- Hace 6 meses. - Tuvo miedo de arruinarse.
Así que se lo impidió con un método fácil y eficaz.
Veneno.
Esperen. Sí, Maud me engañaba con el dinero...
pero después de la hipoteca, se detuvo.
Estaba tan traumatizada, que iba a un psiquiatra.
Pueden revisar nuestras cuentas...
tienen saldo a favor desde hace 4 meses.
Pueden comprobarlo.
Su mujer trabajaba a escondidas, era masajista en un spa.
No lo entiendo.
Seguía con su terapia todos los jueves por la tarde.
Antes nos dijo que el jueves pasado...
estuvo bebiendo whisky, al salir de su psiquiatra.
¿No le parece extraño?
No. Esa noche participó de un grupo de apoyo.
Se llama Adictos Anónimos.
Ahí veía a mucha gente. Quizás tomó uno o dos vasos.
Nunca faltó a una sesión.
O le mintió.
Abandonó la terapia y la formación profesional.
No sé. No entiendo nada. Estoy perdido.
Les juro que no la maté.
La quería. Juro que no la maté.
Le sonreía, tipo: "todo está bien, Sra. marquesa"
Lo hacía por Louison, por mí.
Si lo hubiera entendido, si lo hubiera visto...
tal vez no estaría...
Y te digo que Maud no se suicidó.
Estaba desesperada, harta de vivir una mentira...
- y punto final. - Creo que no.
Hasta su marido está seguro de que se suicidó.
¡¿Qué más quieres?!
¿Tienes algún problema? ¿No te estarás identificando?
A lo mejor.
Candice. Attia dice que rehagas el informe Etchegoyen.
- ¿Dónde vas? - Me voy.
¿Qué pasa?
Nada bueno, creo.
¿Qué te pasa?
¿Te entrenas para el concurso de Miss Ojeras?
¿Por qué no te tomas el día libre?
La verdadera pregunta es porqué no lo dejo todo.
¿Hablas en serio?
Ya no sé dónde estoy parada.
Estoy nerviosa, me enojo por cualquier cosa...
con cualquiera.
Me pasó una vez.
Me vine abajo.
Estaba en 5º de medicina y quería ser cirujana.
¿Qué te pasó?
Cuesta decirlo.
La presión, el miedo a equivocarme.
Lo hacía todo bien, pero me iba derrumbando.
Volví a casa, puse la calefacción y dormí durante 8 meses.
Cuando me desperté, aprobé el examen para forense.
¿Lo lamentas?
Me harto algunos días.
Cuando veo que tengo un cero menos en mi salario.
Pero, al menos, no me estreso.
Mis muertos están muertos, no puedo hacerles nada.
¿Crees que sería más feliz con un trabajo menos expuesto?
Claro que no. No dije eso.
Creo que necesitas dormir.
SALIMOS. HASTA LUEGO.
¡Feliz cumpleaños!
¡Bravo! ¡Bien!
Mamá, los hice para ti. Sé que te encantan.
¡Gracias, lindo! Loukoums de frutilla.
No, de frutilla silvestre.
- Gracias, mi amor. - Toma, para ti.
Pero, ¿qué es esto?
Un cenicero.
Maravilloso, claro.
Tendré que volver a fumar.
O puede servir para lápices, jabón o incluso los loukoums.
Lo siento, no tuve tiempo de comprarte nada.
No importa, la intención es lo que vale.
Es una broma.
Qué papel de regalo tan lindo.
¡Una pashmina! ¡Es preciosa!
Qué maravillosa. ¿Probamos mi torta?
Le agregué una pizca de comino y sal marina...
para acentuar el caramelo.
Gracias por la pashmina.
No es mía, es de Emma.
Mi regalo está estacionado en la calle.
Tuyo hasta mañana por la mañana.
Nada de exceso de velocidad, inspectora.
Hace años que no manejaba un coche de verdad.
Perdón por lo de ayer.
No. No te disculpes. Fui yo el que se portó como un idiota.
No, tenías razón.
Estoy completamente desbordada.
En el trabajo, en casa hago todo a medias.
No sería la primera vez.
¿Recuerdas cuando hiciste el examen para inspectora?
Emma tenía bronqueolitis, creo.
Empalmabas las pruebas y las sesiones en el hospital.
Resultado, tu hija está perfecta y aprobaste el examen.
Pero tenía 15 años menos.
Y éramos dos.
- Buenos días. - Buenos días.
Perdón por el retraso.
¿Vienen por una terapia conyugal?
No, no. Somos de la policía.
Investigamos la muerte de una paciente.
Maud Bucaille.
Maud.
¿Maud murió?
¿Tenía tendencias suicidas?
No, en realidad, no.
Es verdad que las expatriadas que vuelven...
corren mayor riesgo de deprimirse...
Pero la neurosis de Maud era anterior y presentaba otra forma.
¿Qué quiere decir con que las expatriadas...
que regresan son más sensibles a la depresión?
Se sacrificaron, sacrificaron su trabajo por seguir a su marido...
Haraganear en el trópico no es lo peor que hay.
Solo que a la vuelta los empleadores tienden...
a considerarlas productos caducados.
Y el resto opina que no tienen derecho a sentirse mal.
Ya que pasaron meses haraganeando en el trópico.
Hay que tratar los primeros signos.
Bulimia, cansancio, suelen ser los primeros síntomas de la depresión.
Perdona que te moleste en tu día libre.
Pero te necesito.
Su psiquiatra tampoco cree en el suicidio.
- Hablamos mañana. - No, hoy es jueves...
el día que se reunía con su grupo de A.A.
- Comprobé que sí iba. - ¿Y qué?
Falta a una formación que le permitiría encontrar trabajo.
Va a terapia de grupo pero no hace nada...
por mejorar. No tiene sentido..
¿Y qué tiene sentido?
Otro asunto. Chrystelle chequeó las cuentas de los objetos comprados.
El dinero de los masajes no alcanzaba para los gastos de los últimos meses.
O sea, tenía otra fuente de financiación.
¿Crees que por eso iba a ese grupo de apoyo?
Encontró otra víctima a la que extorsionar.
Y bebían whisky juntos.
Es una buena pista.
Sin mí.
¿Cuál es tu idea? Solo por curiosidad.
Porque hoy no trabajo.
Cuando paso por delante de una zapatería no lo puedo evitar, enloquezco.
Me encantan los, me encantan los...
No. No.
En realidad, lo que me enloquece...
hasta perder el control son los coches.
Tengo que reconocer que, desde pequeña...
me vuelven loca los coches.
Mi padre era mecánico...
Recuerdo la primera vez que me dio una llave de un Jaguar.
Mi corazón latía tan fuerte que creí que moriría.
Entonces me di cuenta, comprendí que era adicta.
Pero muy, muy adicta.
Sí, soy adicta al olor del cuero.
Al ruido del motor.
A los neumáticos.
Los neumáticos chirriando sobre el asfalto.
La última vez fue ayer.
Era mi cumpleaños, así que mi marido...
me regaló un paseo en un descapotable, un Porsche.
El mismo modelo que el de James Dean.
¿Quién es James Dean?
Y ayer...
cuando me dio la llave...
sentí un...
tremendo calor...
que me subió así...
algo como un inmenso orgasmo.
Vamos, muy convincente. Casi creo lo de tu pasión por los coches.
¿Y por qué no por las pistolas, ya que estamos?
¿Te fijaste en esa chica?
La de azul. Es hippie, como Maud.
Te la dejo a ti, es tu tipo.
Qué lindo es su collar, ese Buda de bronce.
Gracias. Me lo regaló una paciente.
Un regalo, por haberla curado.
Espero conseguirlo también. Cuesta tanto resistirse a la tentación.
Pues no.
La clave de mi terapia es no caer en la frustración...
y aprender a consumir moderadamente.
¿Alguna vez estuvo a dieta?
¿Por qué me lo pregunta?
Cuando una se priva por completo del chocolate...
acaba tragando 5 tabletas de golpe.
- ¿No? - Sí, cierto.
¿Conclusión?
Tal vez sería mejor comer un poquito cada tanto.
Con los coches es lo mismo.
¿Sabe lo que cuesta una Ferrari? No puedo pagar mis neurosis.
Pero si le digo que estoy aquí para ayudarla...
no es algo en el aire.
La puedo ayudar, concretamente.
Hay algo que no entiendo muy bien.
¿Es psicóloga o usurera?
¿Mató a Maud Bucaille para evitar que revelara su estafa?
¿Maud está muerta?
Pero no tengo nada que ver.
Solo intenté curarla prestándole un poco de dinero.
¿Le parece un poco de dinero 8.000?
Sus datos bancarios son más claros que usted.
Es psicóloga y banquera. 20% de interés no está mal.
Maud me debía 8.000 pero ya me los devolvió.
Cuesta creerlo. ¿De dónde sacó ese dinero?
Me dijo que había encontrado un trabajo de verdad...
y que su jefe había aceptado...
darle un adelanto.
Se notaba que recién habían cerrado el trato.
Apestaba a whisky.
Se aprovechó de su status de psicóloga...
para hacerse de una reserva de adictos a gastar.
¡Felicitaciones! Fue muy astuta.
Se lo contará a nuestros compañeros en las próximas horas detenida.
Les va a chocar mucho, seguramente.
No tenía motivos para matar a su gallina de los huevos de oro.
Entonces, ¿quién?
¿Y si al que le prestó el dinero eso no le gustaba nada?
Ya nos queda solo una pista.
Ese costurero.
¿Habría encontrado trabajo en el mundo de la moda?
Costurero está anotado con "C" mayúscula.
Repasé la lista de los clientes del spa y hay un Alain Costurero.
Hola.
¿Podemos hablar?
- ¿A Nueva York? - Empezaré en dos meses.
A los chicos les encantaría.
¿Y yo?
Lo tengo todo previsto.
Cuando lleguemos, me subiré a la estatua de la Libertad...
para rogarte que me perdones.
Me arrodillaré, y te pediré la mano...
al principio vas a decir que no...
pero lo vas a pensar y cambiarás de opinión.
Y nos encontraremos en medio del Central Park...
besándonos como locos.
No te rías. Siempre pasa ahí.
Según parece.
Tenemos la dirección de Costurero.
Buenos días. Capitán Dumas. Policía.
¿Quién le permitió pisotear mi césped?
Buenos días. Inspectora Renoir.
Felicitaciones, sus cólquicos son fantásticos.
Nos gustaría conocer la naturaleza de su relación con la víctima.
Excelente. Adoraba a Maud.
Era franca, espontánea, cálida.
Y muy gastadora.
¿La mantenía?
¿Su colega me está preguntando...
si manteníamos relaciones sexuales, inspectora?
Me parece que sí.
Escuche, joven. Vivo rodeado de batas blancas.
Y ninguno de esos imbéciles...
tuvo aún la idea genial de recetarme Viagra.
Y me dan muchas porquerías.
No. Maud y yo éramos amigos.
Habrá oído hablar de ese sentimiento desinteresado...
que no incluye relación carnal.
¿Se conocieron en el Neptune, no?
Sí. Tengo gota.
Y los masajes con aceites esenciales me hacen muy bien.
Maud me hablaba con pasión de la Naturaleza.
De las virtudes medicinales de las plantas.
Pero también sabía escuchar, y, lo que es más raro, callarse.
Buenos días.
La Dra. Chemla no puede venir. Le pondré yo la inyección.
¿Otra maldita inyección? ¿Y, encima, usted?
Le pedí que no volviera a poner los pies en mi casa.
Sr. Costurero. Son las 18 h. La hora de la inyección.
Y, como dice la doctora, la hora es la hora.
Vamos.
Encaja, el veneno, un anciano debilitado...
dueño de un vivero, profesional de las plantas...
Y el motivo, librarse de una mujer que abusa de él, sacándole dinero.
El banco avisó a su hija.
Sr. Costurero.
El jueves pasado retiró 8.000.
Tenemos motivos para pensar que se los dio a Maud Bucaille.
Y no es la primera vez.
Desde hace tres meses retira sumas elevadas.
¿Lo estafaba?
¿Tenía que pagarle? ¿Es eso?
¡Imbécil!
¿Qué le hicieron?
¿Qué le hicieron?
Nada. Va a estar inconsciente 5 minutos.
O 10. Más no.
Podría habernos avisado que era violento.
Suele conformarse con ser desagradable.
Y creí que nos lo reservaba a la Dra. Chemla y a mí.
Tira todas sus recetas.
Le voy a dar un sedante.
¿Y tú, qué esperabas para intervenir?
No les pego a los viejos.
- ¿Qué es? - Nada.
Para mi fondo de pantalla.
Ahora que terminaste tu siestita, ¿qué esperamos?
Tranquilo.
No falta mucho.
Ahí viene la Dra. Chemla.
Mejor dicho, la Dra. Chemla Costurero.
¿Otra nueva secta que captó a mi padre?
¿Qué venden? ¿Arcilla contra el cáncer de cerebro?
¿O masajes de pie para curar el sida?
No, nuestro remedio son, sobre todo, las esposas...
y el calabozo. Somos policías.
Me permití servirme un vaso de whisky.
Su padre no debe beber mucho. Había mucho polvo en la botella.
Y restos de dedos.
¿Tomó whisky con Maud Bucaille?
Odio eso. ¿Dónde está mi padre?
Pobre papá.
Ya está. Tardará un poco.
Ya está. Terminó.
La presión sigue un poco baja.
Como de costumbre.
Es la gran ausente de la historia.
Y, finalmente, es la que tenía...
un móvil verdadero para asesinar a Maud.
No un motivo financiero, claro.
No entiendo nada de lo que dice.
Mire esas fotos.
Están todos. Familia, primos, incluso los muertos.
Su madre, por ejemplo.
Pero usted no está en ningún lado.
¿Y eso qué prueba?
A su padre le gusta curarse con medicinas alternativas.
Tisanas, masajes, como los de Maud.
Detesta la medicina tradicional.
La suya.
Tiene derecho.
¿Cuando tira sus recetas a la basura...
no tiene la impresión de que la tira a usted?
Su padre descolgó el calendario en el que anotó todo su tratamiento.
Lo reemplazó por un regalo de Maud.
Sí. ¿Y qué?
Cuando mira ese regalo...
¿no tiene la impresión de que su padre la reemplazó por Maud?
Eso es psicología barata.
Es su única hija, y, sin embargo, no está en ninguna parte.
Son las 19:05, Dra. Y la detengo...
por el asesinato de Maud Bucaille.
El jueves pasado Maud visitó a su padre.
Era la hora de la inyección, las 18 h...
y la hora es la hora, ¿no, doctora?
Mientras su padre descansaba, le ofreció una bebida a Maud.
Pero no una cualquiera, un whisky, en el que introdujo colchicina...
con el que Maud, en dosis bajas, trataba a su padre.
Maud se fue sin saber que la había matado.
¿Encontraron mis huellas en la botella de whisky?
- No. - Dejó que Maud se sirviera.
Dianne, su padre está aquí.
La ve y la oye.
¿Usted tiene hijos?
Si aún no cometió lo irreparable...
espero que nunca haga una estupidez así.
Tiene razón. No tenemos pruebas contra usted.
Pero sí bastantes contra su padre.
Despídase de él.
Pasará la noche en la cárcel.
Lo siento, Sr. Costurero. Tendrá que seguirnos.
Lo voy a poner bajo custodia.
Siéntese, por favor.
Está libre, Dianne.
La mataste.
¿Qué te imaginabas? ¿Que te iba a robar tu herencia?
- Papá. - Me la quitaste.
¿No entiendes que tu medicina no sirve para nada...
cuando se está viejo y solo? Maud le daba sentido a mi vida.
Estaba perdida, era frágil.
Me necesitaba.
Soy yo la que te necesita.
¡Tú no necesitas a nadie! ¡Eres perfecta!
- ¿Qué te hice? - Nada, precisamente.
No me hiciste nada.
Cuando naciste, la enfermera te puso en mis brazos...
y no sentí nada.
Nada.
Maud no te robó nada, porque no te quiero.
Creí que me vendría, pero no me vino.
¡Cállate! ¡Cállate!
¿Pueden decirle que haga menos ruido?
¿Puedo irme ya?
- ¿Y? - Volverá.
No lo va a dejar.
Nunca.
La maté yo.
¿Qué haces aquí?
Cuando camino, deja de llorar, así que camino.
Hoy recorrí 1.000 Km.
¿No nos muestras esa preciosura?
Miren qué linda es.
Me tengo que ir. Adiós.
Pero no viste a Lili.
Hubieras avisado.
- La vas a asustar. - ¡No!
Tengo una pregunta.
¿Qué sientes cuando la miras?
Cansancio.
Llevo 4 días sin dormir.
- 4 días. - Lo entiendo pero, aún así...
ser padre es genial, ¿no?
Genial, sí, cansado y genial.
¿Llamamos a Salud y Bienestar Social?
Es verdad, los bebés son agotadores.
- Dámela. Descansa un poco. - No, no te preocupes.
- ¡Dámela! - No, no, no.
Además, estuviste todo el día trabajando. Y con su madre llora mucho más.
¿No, mi preciosa? Tengo que ir a darle de comer.
Ánimo. Tienes que dormir.
Papi está aquí.
- ¿Te calmó? - ¿Y a ti, te calmó?
- Sí. - Qué raro.
Bueno. Conozco bien esa expresión.
No iré contigo a Nueva York.
¿Seguro?
¿No lo quieres pensar un poco más?
Seguro.
- Aún me odias. - No.
Cuando me engañaste...
no dejaba de pensar en Stéphanie Berg...
la mujer de tu compañero Bruno, en Dakar.
La engañaba mañana y tarde, y, todos los días...
terminaba consolándola yo.
Me decía: "No me puedo ir, Candice".
"No tengo trabajo. No tengo elección"
- No soy Bruno Berg. - Lo sé.
Lo sé. Claro, lo sé.
Te lo cuento para que sepas porqué me fui tan rápido.
Me alegra volver a trabajar, Laurent, de veras.
Volví a tener libertad para elegir.
Si me voy contigo a Nueva York, no tendré una segunda oportunidad.
Lo entiendo.
Gracias por el durián.
Y gracias por venir. De veras.
Te dejo despedirte.
Saluda a tu vecino de mi parte.
Subtítulos: Oldie.
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