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No, Léo, no esperes a mamá.
Yo también siento no estar con ustedes...
pero, cuando mamá detiene a los ladrones...
después tiene que hacer deberes, ¿entiendes?
¿Y cuándo vuelves a casa?
En dos horas.
Dos horas. ¿Sí?
Dos horas. Dos horas.
Te iré a dar un beso enorme cuando estés dormido.
Ánimo con tus deberes, mamá. Un beso.
Un beso.
- ¡Dos horas! ¡Dos horas! - ¿Quieren palomitas?
Sí, podemos ver el partido.
¡Gol! ¡Gol!
Entonces, ¿empezamos el interrogatorio?
¿Sí? ¿Ahora?
EL CAZADOR CAZADO.
Espera que terminen de hacer los preliminares.
Tiene pulso. ¿Puedes parar la ventilación?
Podemos moverlo. Cuidado.
Vamos. Seguimos con la transfusión.
- ¡Oh, el gigante verde! - No sigas, durante la cena...
Audrey quiso que repintara el cuarto del bebé.
¿No te tomaste la semana pasada dos días para eso?
Sí, pero ahora cree que es un varón.
- ¿Y? - Stéphane Combas, 32 años.
Huésped del hotel.
Lo tiraron desde el primer piso.
Por su estado, creo que no va a poder responder preguntas.
El portero nocturno vio huir al atacante y llamó a la policía.
¿Nos tenemos que ocupar nosotros?
Attia quiere que nos ocupemos personalmente.
Mira. El tipo atacó a un minusválido.
Es repugnante.
Ahora levántalo. Vamos, arriba.
No tiene pelo y está delgado. Parece enfermo, ¿no?
¡En qué mundo vivimos!
Agredir a un disminuido es asqueroso.
Stéphane está bajo quimioterapia. No tiene fuerzas.
- ¿Lo conoce mucho? - Lleva 4 meses aquí.
Es del Béarne, pero aquí en Montpellier hay un especialista formidable.
El mejor, para su leucemia.
Su cuarto está enfrente.
Es complicado para un hotel alojar a un enfermo, ¿no?
Cuando llegó aún estaba bien.
Poco a poco nos dimos cuenta de que estaba muy solo.
Su mujer lo dejó y sus padres creo que murieron.
Y su hermana está demasiado ocupada para venir a verlo.
No se queja, pero nos parte el corazón.
Es un tipo adorable.
Hacemos de todo para que se sienta como en casa.
El cocinero le prepara comidas caseras porque...
con el tratamiento, ya no tiene apetito.
Omar, el de recepción, le hace los mandados...
y la mucama se ocupa de la ropa.
¿Cuánto hace que está en silla de ruedas?
10 días. No lo dijo, pero creo que la quimio fue un fracaso.
"Durante el día llego a engañarme, casi a dominar el dolor".
"Porque tengo gente alrededor".
La computadora se quedó en esta página.
Escribe todos los días en su blog.
"Pero por la noche, cuando estoy solo...
se adueña de todo".
"La puesta de sol me aterra".
"Me encuentro totalmente..." Ahí lo dejó.
Ahí lo debieron agredir.
¿Es de él?
Creo.
Está vacía.
Ya robaron dos veces.
Pero, se acabó. Voy a poner cámaras por todos lados.
Quiero atrapar al hijo de puta que lo hizo.
Yo estaba en mi sitio, viendo la tele. Eran las 9 y media.
Y oí un gran ruido que venía del pasillo.
Vine corriendo y chocó conmigo.
Debería ir al médico, ¿no?
¿Y después?
Después me caí, me dolía mucho.
Cuando me levanté, ya se había ido.
Entonces vi al pobre Stéphane en el suelo.
Pensé que estaba muerto.
No. Voy yo.
Recepción. Buenas noches.
¿Tienen almohadas suplementarias?
Sí, claro. Arriba.
No, se nos acabaron. Hacen mal para la nuca.
No hay mal que por bien no venga.
- Buenas noches, señor. - ¿Pudo ver cómo era el tipo?
Era joven, 20 o 25 años.
Seguro que era asiático.
- ¿Lo puede describir? - No era alto, pero sí fuerte.
Llevaba una campera, de cuero, como la suya.
Marrón, creo, porque fue muy rápido.
Me tiró al suelo.
¿Algo más? ¿Recuerda algún detalle?
- ¿Y? - No. No hay nada.
En esta época hay pocos clientes y nadie en el piso de la víctima.
En los pisos de arriba solo oyeron...
el ruido de la caída y no vieron a nadie.
Yo tampoco. Empecé mi turno a las 9 y no entró nadie.
¿No hay cámaras de seguridad?
Es el único que lo vio. Nos puede ayudar a hacer un identi-kit.
Pero, antes de la caída, ¿oyó gritos? ¿Una pelea?
Pues, no. Estaba viendo la tele.
¿Y qué estaba viendo en la tele?
- Fútbol. - ¿Esta noche dan fútbol?
Sí.
¡Esos desgraciados!
¡Paren! ¡Basta! ¡Ganamos! ¡Silencio!
¿Todo bien? ¿Ya se acostaron?
¿Ya están durmiendo?
Se durmieron como bebés. Fantástico.
Emma, deja de tomarme por tonta y pásame con Léo. Ahora mismo.
¿Era así?
Sí. Exactamente.
- Más o menos. - No, ¿más o menos o exactamente?
Haga un esfuerzo, podría ser cualquiera.
¿No puede precisarlo más?
Solo lo vi un segundo.
- No parece muy chino. - Sí, lo sé..
¿Todo bien? ¿Todos duermen?
Lo siento, pero no quiero que los chicos...
vean fútbol antes de ir a dormir.
No es lucha libre, es fútbol.
Desengáñate, el fútbol puede ser sumamente violento.
Mis hijos tienen 8 años, y solo saben arreglar los conflictos con los puños.
Y cuando ven a un centro delantero que empieza a pelear...
solo lo quieren imitar.
- Candice, creo... - ¿Qué?
Sr. Omar, seguro que Ud. me entiende.
A los 5 minutos, cuando le empezó a pegar al árbitro...
se merecía tarjeta roja, ¿no?
Sí, es cierto que abusó un poco, pero...
Ya revisamos el partido, ¿podemos seguir?
No. Mejor vamos a arrestar al Sr. Omar...
por agredir al Sr. Combas.
Si no hice nada.
¿Me lo explicas?
Hoy no hubo tarjeta roja.
El centro delantero se portó como un corderito.
Omar mintió.
Juro que no lo empujé.
No estaba en mi puesto, pero no fui yo.
- ¿Dónde estaba? - ¿Deben decírselo a mi jefe?
No está en posición de negociar.
Vamos.
Jugaba al póker.
¿En el hotel?
Todos los martes y jueves organizo partidas.
Está muy de moda, además, cobro las bebidas...
así puedo llegar a fin de mes.
En invierno siempre hay una suite libre y la aprovecho.
¿Y anoche dónde era?
En el primero.
La partida recién había empezado y oímos un ruido enorme.
Bajamos corriendo pero solo vimos al tipo de lejos.
Por eso no lo puedo describir mejor.
¿Y cómo sabemos que ahora dice la verdad?
Hágame una lista de los jugadores, y apúrese...
no lo quiero tener con pensión completa.
Además, el servicio no es...
Aquí va Combas.
Muy bien. Gracias, señora. Adiós.
Era del hospital. No saben si va a sobrevivir.
Mejor nos vamos a acostar y seguimos los interrogatorios mañana.
¿Ya? ¿Están cansados?
Hola, ¿te desperté?
Perdona. ¿Ya?
No, no miré la hora.
Pero, ya que estás despierto, a lo mejor...
puedo pasar.
Voy.
- Hola, ¿qué tal? - Hola.
- Hola. - Hola.
¿Qué tal? ¿Dormiste acá?
No. Facturas con chocolate. Medias lunas y a interrogar.
Gracias.
Mathias Boetsch, 37 años.
Agente inmobiliario. Mi agencia está cerca del hotel.
- En el muelle. - ¿Hace mucho que juega con Omar?
Hace como un año, pero nunca por mucho.
Lo hacemos por diversión, somos aficionados.
¿Cuánto suelen apostar?
50 por mano.
¿50 por mano?
Me llamo Mélanie Perez. 57 años.
Y adoro el póker.
¿Hace mucho que juega en el hotel?
Unos dos años. Paso la mitad del año en ese hotel.
Soy viajante de cosméticos.
Caillé Benoît, 39, cocinero del hotel.
¿Y juega a menudo?
Cuando hay partida, Omar silba y Caillé va.
Estábamos jugando y oímos gritos.
Un estruendo en la escalera.
Y después nada.
Salimos corriendo, pero llegamos tarde.
Aún tengo escalofríos, fue horrible.
¿Cómo se puede hacer eso? Atacar a un hombre enfermo.
No le hacía mal a nadie.
Solo nos dio tiempo a verlo escapar.
Jeans, campera de cuero.
Unos 30 años.
Pelo corto, asiático.
Chino.
Chino o coreano.
Quizás vietnamita.
Lo comprobé. Ninguno tiene antecedentes.
Si Omar nos lo hubiera dicho antes, habríamos perdido menos tiempo.
¿Los soltamos, pidiéndoles que estén disponibles?
Pascale encontró huellas en la silla de ruedas...
pero no están fichadas, qué lástima.
Llamé al puerto, un carguero taiwanés...
zarpó esta mañana rumbo a Marsella.
10 a que el tipo está a bordo.
No lo creo. Creo que es un ratero, que lo agarraron, la costa está llena.
No se tira a un tipo desde un 1º piso para robarle.
- ¿Por qué no? - Hola. ¿Estás aquí?
Jean-Baptiste, los marineros son una buena pista.
Ve a Marsella, sube al carguero, toma las huellas...
y las comparas con las de Pascale.
Chrystelle, tu ratero también es una buena pista.
Busca en los archivos todos los casos de robo...
con sospechosos asiáticos.
- Bueno. - Gracias.
¿Y tú? Si crees que el robo es un motivo débil...
¿qué propones?
La habitación está justo enfrente. Debió ser muy rápido.
Pero, ¿por qué lo empujó?
Para impedirle hablar o que nos lo describiera.
Demasiado violento para un ratero de hoteles.
Son profesionales.
Quizás fue un principiante que se asustó.
Se nos escapa algo.
Hay que investigar a Combas. Su agresión no fue al azar.
¿Por qué ensañarse con un enfermo terminal?
El gerente del hotel dijo que iba a empezar...
con cuidados paliativos.
¿Tenía leucemia, no?
En realidad, una enfermedad rara de la médula.
Síndrome neodisplásico...
que degeneró en leucemia.
- Entonces, sufría mucho. - ¿Qué haces?
¿Qué haces?
¿Es irritante, no?
Cuando alguien tiene una idea y se niega a compartirla.
Muy irritante.
Muy irritante.
Este es el motivo.
Su médico le recetó un analgésico de tipo 3, a base de morfina...
imprescindible en esta etapa de la enfermedad.
Y, extrañamente, no está en su cuarto.
¿Y crees que se lo robó un drogadicto?
- Exactamente. - Jean-Baptiste está a bordo.
Un tipo con abstinencia de morfina...
podría haberlo tirado por encima de la baranda.
¡Qué rápido eres!
Espera a que te cuente cómo interrogó a la farmacéutica.
Gracias a eso sabemos que compró dos cajas hace dos días.
A lo mejor el adicto lo vio ahí.
La farmacéutica lo habría visto.
Se fijó en el blog, o en el hospital.
Podría ser en el hospital, sí. Debemos ir ahí.
¿Eres el jefe? Voy a buscar unos papeles a mi oficina.
- ¿Lo hueles? - ¿Qué?
Huele a hospital.
Bueno, si eres un adicto y buscas...
un tipo enfermo que tome morfina, ¿dónde vas?
- A oncología. - No. A la cafetería.
¿A la cafetería?
Sí. Nadie quiere quedarse en su cuarto.
En cuanto puede agarra el goteo y va a la cafetería.
Para ver a la familia, a los amigos, cambiar ideas.
Entonces hay que ir a Cirugía, Oncología y Cafetería.
Propongo que...
¿Cómo lo hace? No es posible.
- Hola, Dra. - Hola. ¿Es la Sra. Combas?
No, soy la inspectora Renoir. ¿Su familia aún no vino?
- No. - ¿Cómo está?
Estable, pero me preocupa mucho su columna vertebral.
¿Y qué harán con la quimio? En casos así, ¿la detienen o siguen?
¿Qué dice?
¡No es posible! ¡Debe haberse equivocado!
¿Cómo dice?
Sus ficheros, ¿están al día?
¡Escuche! ¡Hace 5 años que trabajo acá!
¡Conozco a mis pacientes por su nombre!
¡Y a sus hijos también!
Así que puedo revisar esas fichas 10 veces y no va a cambiar nada.
¿Son recetas del Dr. Paoli, su jefe de servicio?
¡Aquí nunca hubo un Stéphane Combas!
- Mire. No lo estoy inventando. - Ella tiene razón.
No hay historial para Combas, simplemente porque Combas mintió.
No tiene leucemia.
Es cierto que son mías, pero imitaron mi firma.
Son falsas.
En la farmacia no se dieron cuenta.
El tratamiento es creíble. Podría haberlo recetado.
¿Conoce a Stéphane Combas?
- Esto es una locura. - ¿Lo conoce?
Sí.
Conozco a Stéphane Combas.
Vino hace unos meses.
Quería ayudar a los pacientes con síndrome mielodisplásico.
Mi especialidad.
Tenía muchas ideas para recaudar dinero...
y acoger a las familias durante el tratamiento.
¿La Fundación Véronique Combas?
Su mujer.
La había perdido un año antes por una leucemia.
Y Ud. es el presidente honorario.
¿Cómo pude ser tan tonto?
¿Qué pudo empujarlo a hacerse pasar por un enfermo terminal?
Vi tarados, pero no tanto.
En la camilla estaba calvo, flaco, pálido. Me convenció de que estaba enfermo.
O sea que adelgazó, como un actor que se caracteriza para un papel.
- ¿Por qué? - Por dinero. No le iría mal...
con una fundación falsa como esa.
Hola, Chrystelle. Quiero que revises las cuentas de Combas...
y de la Fundación Véronique Combas, por favor.
¿Cómo dices?
Ya voy. Dile que espere.
No vas a adivinar quién nos espera en la comisaría.
¿Véronique Combas?
Fallecida por leucemia. Parece de novela.
Cuando me llamaron del hospital, les colgué.
Creyó que era mentira.
Cuando conocí a Stéphane, me contó que tenía...
una malformación cardíaca y que estaba condenado.
Un día me dijo que una operación lo podía salvar.
Pero había que ir a Los Ángeles, al Hospital Cedars Sinaí.
¿Y él había creado una asociación?
No. Fuimos mi madre y yo, con vecinos.
Organizamos rifas, vendimos camisetas con "Salven a Stéphane".
Pegamos un centenar de carteles.
¿Cómo supo que mentía?
Un chico de la asociación, estudiante de medicina...
empezó a hacer preguntas.
Stéphane desapareció.
Me derrumbé.
¿Cuándo pasó eso?
Hace tres años.
Cuando me recuperé, me quise divorciar...
pero no respondió.
Nadie sabía dónde había ido.
¿Descubrió otras estafas?
No creo que sea un estafador. No es el dinero lo que le interesa.
Quiere ser el centro de atención.
Que lo quieran y lo cuiden.
Como en el hotel.
- ¿Sabe por qué? - No. Bueno, me decía siempre...
que tenía suerte de ser hija única.
Que ser el cuarto de seis, era ser un número.
Stéphane era un pozo sin fondo.
Lo amaba mucho pero eso no servía para nada.
Es un enfermo, no un estafador.
Se cortaría un brazo para que lo miraran.
Un problema.
¿A eso lo llamas problema?
Seguro que es ella de nuevo.
Dile que JB está de servicio. No es complicado.
No soy su secretaria.
Y no sé cómo tratar con embarazadas histéricas.
Háblales amablemente.
Vamos, atiende.
Listo, voy a hablar yo con ella, así no molesta más.
Hola, Audrey, soy Antoine, JB está en una misión y...
Está bien, no pasa nada. Ya voy, ya voy.
Rompió bolsa, rompió bolsa.
- ¡Rompió bolsa, carajo! - ¿La vas a llevar en moto?
Solo tengo un casco.
Llévame. ¡Vamos!
¡Llévame! Las llaves, el abrigo.
Rompió bolsa.
Cuando nació Emma, Laurent estaba tan estresado...
que me llevó al servicio de ortopedia.
¡Y cuando me quisieron enyesar...
tenía una dilatación de 5 cm!
¿Estás bien?
- Rápido. Rápido. - ¿Por ahí, no?
- Señora, perdone. - No tengo tiempo.
No tiene tiempo.
Buenos días. Es una paciente. Audrey. Audrey Medjaoui.
Tenemos tres partos ahora, va a tener que esperar un poco.
¡Esperar, no! ¡No querrá que dé a luz aquí mismo!
¿Alguien puede ocuparse del padre?
¡No soy el padre! Señora, por favor.
- Tengo sed. - Hace mucho calor.
- ¡Tengo sed! - Tranquila, tranquila.
Cuando llegue el anestesista, vas a ver, es milagroso, no vas a sentir nada.
- ¿La inyección duele? - No, menos que las contracciones.
Pero te voy a dar un consejo.
Cuando lo veas llegar, cierra los ojos.
Recuerdo que cuando vino con su aguja así...
me dio tanto miedo que le empecé a pegar.
¡Y no se me quería acercar!
¿Puedes sacarla de aquí?
- ¿No quieres ir a tomar algo? - Sí, sí.
Madre mía, qué pechos. Le van a gustar a tu hijo.
Y a tu marido también. La naturaleza es sabia.
¡Basta! ¡No me hagas reír!
Querida, lo siento. ¿Estás bien?
5 cm de dilatación.
¿Pero cuántos papás tiene el bebé?
Uno. Soy yo.
Entonces les voy a pedir a los demás que salgan.
¡Vamos! ¡Fuera!
Va a salir todo bien. Ya vas a ver.
Fuera. Fuera.
- El padre se puede quedar. - Sí, claro.
Tranquila, querida. ¿Estás bien?
Sopla. Así.
Tranquila. Tuviste tres.
Ya no puedo más.
¿Quieres asomarte para ver qué pasa?
No me quiero asomar.
¿No quieres tener hijos?
¿Crees que te voy a contar ahora mi vida?
No sé. Sí.
Hace un año, mi novia quería uno.
Una nena. Listo. Fin.
¿Y este año?
Me dejó.
Quería que viviéramos juntos, pero no pudo ser.
- ¿Y? - Ya soy papá.
Lo malo es que tengo que volver a pintar el cuarto.
- Entonces, ¿ya está? - Sí, es una nena.
Gracias.
Gracias por venir.
Tuvimos una tarde algo movida.
¿Pudieron detener al agresor de Combas?
No, la mujer de Jean Baptiste rompió bolsa.
Y como él estaba en una misión...
Las huellas de los marineros no encajan con las de la silla de ruedas.
Pero hay otras pistas...
Recién leí el interrogatorio de su mujer y comparto tu desagrado.
Pero, por más estafador que sea...
fue agredido y hay que encontrar a su atacante.
Sé hacer mi trabajo.
¿Ya no consideras a Combas una víctima, no es así?
¿Y qué fue? Lo de Medjaoui, ¿nena o varón?
Nena. 2,845 kg. 50 cm.
- ¿Cómo se llama? - Lili.
Es lindo. Buenos días.
Vamos, camina. Un momento.
Hay novedades sobre el caso Combas.
- ¿Quién es? - Un dealer de remedios.
Tenía un proveedor calvo, flaco y en quimio.
Que vendía para pagar sus cuidados.
¿Identificó a Combas?
Exacto, pero esa noche estaba con los de Drogas Peligrosas.
Y es tan asiático como yo.
Ya está. Se pueden ir.
JB está muy preocupado. La bebé perdió peso.
¿Y? Eso es normal, primero lo pierden y después lo ganan.
¿Quieres ver una foto de la bebé?
¿Qué crees?
¿Qué es esto?
Los mensajes de los que apoyan a Combas en su página.
Es increíble. Tiene cientos de visitas de todo el mundo.
Traduce sistemáticamente el blog al inglés.
Mira, Louis, de Montreal. "Conmovedor. ¿Cómo puedo ayudarte?"
Miren. Hay un enlace de donaciones en línea...
para financiar un trasplante en Los Ángeles.
¿Y cuánto recaudó?
En los últimos 4 meses, 13.000 dólares.
Vaya.
Con los donativos y la venta de remedios, pagaba el hotel.
Estoy segura de que no lo hace por dinero...
Es una locura los mensajes que recibe.
"Stéphane, no te desanimes. Hace unos meses estaba con quimio...
y ahora estoy mejor. Voy a pelear contigo".
"No te voy a abandonar".
"Ahora mi pelea eres tú".
¿Qué pensará ese pobre enfermo cuando sepa que el tipo estaba actuando?
Yo le partiría la cara.
Falta saber si buscamos a una víctima o un culpable.
¿Quieres que identifique las direcciones IP, no?
Sabía que dirías que sí.
Es raro. Menos duermo, mejor me siento.
Sí, pero me asustas.
¿Cuántas noches sin dormir?
Dos.
- Me voy. - Recién empezamos.
Interrogatorio urgente.
Qué devoción.
- ¿Estás enojada? - No.
Siempre que me cuentes el interrogatorio con todo detalle.
- Es un trato. - ¿Enciendes la cámara?
Quiero verte acosar al sospechoso hasta que confiese.
Quería esperarte en casa en bata, pero me olvidé.
Qué lástima.
Y como ahora te pasas el día en el hotel...
sabía que no te desorientarías.
Adelante.
Disculpe. El jefe me dijo que arregle el cuarto.
Van a venir los siguientes clientes.
De acuerdo.
¿Nos da 5 minutos para prepararnos?
Sí. Como no.
¿Qué es eso de los siguientes clientes?
Reservé el cuarto por 2 horas. Como no tenías mucho tiempo...
¿Te parezco tacaño, no?
No. Por el contrario, te adoro.
Correo.
¿Vista al patio o al mar?
Siempre soñé con manejar un hotel.
Sí, todas las chicas juegan a ser vendedoras.
No. Yo no quería ser vendedora, lo que quería era un hotel.
Porque cuando era chica veía una telenovela llamada "Desayuno incluido".
¿La vio?
- Era con Pierre Mondy. - No tengo tiempo para ver la tele.
Puedo entenderlo. Es difícil manejar un hotel.
Cuando veo un hotel lindo como este, me cuesta creer que no esté lleno.
Por ejemplo, hoy, ¿cuántas habitaciones tiene ocupadas?
- ¿Cuatro o cinco? - Seis.
- Es invierno. - Claro.
Temporada baja.
Pero en el tablero, faltan diez llaves.
Las mucamas tienen que limpiar.
Sí, claro.
- Perdón. - Muchas gracias.
Si lo entendí bien, las mucamas ahora están limpiando 4 habitaciones.
Así es.
La 233, esta, está libre.
Pero la llave no está en el tablero. Si la abro, voy a encontrar una mucama.
Espere. No lo haga.
¿Qué? ¿Le mando una inspección fiscal?
¿O lo acuso de proxeneta?
A mí solo me interesa la lista de clientes en negro...
de la noche de la agresión a Combas.
Nadie ve nada, no se registra nada y los pagos son en efectivo.
Muy astuto.
El director, esa noche, solo reservó un cuarto.
La 115, justo al lado de la de Combas.
Imagino que no me vas a explicar cómo se te ocurrió la idea.
Rémy Saunier, vendedor de diarios, justo al lado del hotel.
¿Quién es la amante?
Hay algo que se me escapa.
¿Están casados y van a un hotel a 20 m de su puesto?
Para tener tranquilidad.
En casa, nuestro cuarto es como el andén de una estación.
Los chicos entran sin llamar y...
No tenemos ninguna intimidad.
Y, desde estos encuentros, nos va mucho mejor.
¿Ah, sí?
Nos interesa la cita que tuvieron hace dos días.
Su hora de llegada y de salida.
Nos encontramos a eso de las 19, justo después de cerrar el puesto.
Y nos quedamos unas dos horas, ¿no?
A penas.
Quería volver a casa por el partido.
Se fueron media hora antes de la agresión.
Antes de irme fui al baño...
y oí voces en el cuarto de al lado.
¿Y no se cruzaron con nadie?
- No. - No.
Al salir, en el pasillo olí un perfume.
Una mezcla muy especial de violetas y rosas.
Me trae muchos recuerdos.
Adelante. No te frenes.
Era el perfume de mi madre.
Una mujer.
No lo entiendo. Lo visitó una mujer antes de la agresión.
¿Por qué nadie dijo nada?
O los jugadores se equivocan y el chino era una china.
No puede ser. Todos los testimonios coinciden.
Demasiado.
Hola.
Gracias por venir.
¿Por qué nos llamó?
Para jugar.
¿Suelen jugar al póker, no?
¡Ah, no! Es cierto. Su juego favorito es el chino.
A ver si recuerdo las reglas, es un juego de bluff.
Cada jugador hace creer al otro que tiene una carta fantasma...
que se llama el chino.
¿El agresor de Stéphane sería una mujer?
¿Es así?
Tiene razón. Mentimos.
Cuando oímos el ruido salimos corriendo y vimos una mujer junto a Combas.
Lloraba, estaba fuera de sí.
Se quería entregar a la policía.
Pero nos explicó todas las mentiras de ese canalla...
y nos pareció repugnante...
E inventaron al chino.
Para protegerla.
- Podríamos haberlo hecho todos. - Conocíamos a Combas.
Y nos daba pena lo que nos había contado.
Es repugnante lo que hacía.
¿Cómo se llama la mujer?
No será posible.
Juramos no delatarla.
Pueden arrestarnos.
No vamos a decir nada.
En el póker, un bluff es algo natural.
- Deja que los arreste. Van a hablar. - No lo creo.
Están convencidos de defender una causa noble. Resistirán.
¿Y si la mujer fuera Véronique Combas?
No tener que pagar las deudas de su marido...
sería un buen motivo.
Pasé toda la noche en mi casa, sola.
- ¿Alguien la vio o la llamó? - No.
No. No tengo coartada. ¿Ya está?
Por ahora, sí.
- Gracias por venir tan rápido. - De nada.
No la vamos a molestar más, se lo prometo.
No fue ella.
Es fresco, es ligero. No es perfume, es colonia.
Además, tiene un toque de citronella y de alguna flor, pero...
No es ni rosa ni violeta.
Vamos a comparar sus huellas con las de la silla de ruedas.
Toma.
Dáselas a Pascale, pero seguimos investigando.
- ¿Y la lista de donantes? - Aquí.
Solo están las mujeres.
- Muy bien. - Y estoy haciendo...
una lista de los donativos en especie.
No solo recibía dinero. También remedios, material médico.
Regalos, de todo.
Capitán Dumas.
Quizás sea jazmín.
Sí, gracias. Ya vamos.
Eran del hospital. Combas salió del coma.
La flor, es jazmín.
Bueno. ¿Hablamos de botánica o nos vamos?
- ¿Vamos? - Sí.
Huele muy bien.
No lo pueden ver ahora.
¿Cuándo? Es importante que hablemos con él.
No sé cuándo, pero seguro que no le importa su investigación.
Acabo de decirle que no va a volver a caminar.
La silla de ruedas le partió la columna y está en estado de shock.
Les voy a avisar.
¡Qué ironía! Con las ganas que tenía de estar enfermo.
¿Qué? ¿Te choca? ¿No es amable?
No. Pienso en la silla.
¿Y?
Sí, también se la regalaron.
Una madre que perdió a su hijo con leucemia.
Se escribían mucho.
"Stéphane, soy la madre de Luc que le escribe hoy a pedido suyo".
"Murió hace dos días y quería que le avisara".
"Y, sobre todo, que le dijera que no se rindiera".
"Que luchara por usted y por él".
"Por favor, Delphine, siga escribiéndome, sus mensajes me hacen muy bien".
"Delphine, no necesito explicarle nada, lo entiende todo y es muy buena".
"Sé que no quieres que vaya a verte en ese estado".
"Pero dime dónde puedo enviarte la silla de Luc".
"Estás demasiado cansado para seguir caminando...
y él habría querido que la tuvieras".
"Delphine, sé que no debería escribirte esto, pero envidio a Luc".
"Aunque se haya ido demasiado pronto, tuvo la madre más maravillosa".
¿Señora Etchegoyen?
Somos de la policía.
Los esperaba.
¿Fue a ver a Stéphane al hotel, no?
Su estado empeoraba.
No soportaba imaginarlo solo.
Vi a mi hijo luchar, sufrir.
Y después morir.
Cuando conocí a Stéphane, en seguida noté algo muy raro.
Le molestó que hubiera ido.
- Pero lo que me molestó fue que... - Que no estuviera enfermo.
Me entró la duda. Luego miré sus remedios.
No tenía analgésicos.
¿Y qué hizo?
Me invadió un enorme disgusto.
Tuve que salir.
Tuve que agarrarme de la baranda, no podía respirar.
Entonces lo escuché.
Me había seguido.
Me preguntó qué iba a hacer.
Estaba ahí, en su silla.
La silla de mi hijo.
Y monté en cólera.
Lo empujé con todas mis fuerzas.
Y llegaron los jugadores.
No quiero causarles problemas.
Hace dos días que estoy aquí, reflexionando sobre lo que hice.
Me cuesta mucho sentir algo.
De hecho, no sentía nada.
¿Vamos?
¿Cuánto hace que no come?
No sé.
¿Tiene algo en la heladera?
¿O algunos macarrones?
No estamos muy apurados, ¿no es así?
Pondré la mesa.
¿También tienes hambre?
¿Con qué vas a hacer la pasta?
No sé. ¿Cómo le gustan...
con manteca y queso?
¿Seguro que engordó?
Sí, seguro. Unos 100 g.
¿No, linda?
Es preciosa.
Es hora de atenderlas.
Afuera todos.
Vamos. ¿Chrystelle está enferma?
- No, ¿por qué? ¿No vino? - No. Ni me llamó.
Quería invitarlos por el nacimiento de mi bebé.
- ¿Qué? ¿Esta noche? - Sí.
Con todo esto estoy muy despabilado, no tengo sueño.
Pero yo llevo dos días soñando con dormir.
Yo también estoy agotada. ¿Otro día, sí?
Está bien.
Soy papá.
Aquí la inspectora Renoir. ¿Pueden mandar un patrullero?
Hay alguien entrando en mi casa.
¡Policía! ¡No se mueva!
¡Papá!
¡Laurent! ¡Podrías haber avisado!
¡Estás loca! ¡Me diste un susto tremendo!
¿Estás bien?
La inspectora Renoir. Es para anular la patrulla.
El intruso no era nadie.
Papá, ¿eres tú?
Pero, chicos, ¿por qué no están durmiendo?
¡Papá! ¡Papá! ¿Está todo bien?
Sí, muy bien. ¿De dónde vienes?
- De Singapur. Vine en avión. - ¿De Singapur?
Qué suerte. ¿Qué fue ese ruido?
- Eso pregúntenselo a su madre. - ¿Trajiste regalos?
Traje un montón de regalos.
Tenemos muchísimo para contarte.
Fue genial. ¡Sí, fue genial!
Subtítulos: Oldie.
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