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Bueno, inspector, gracias por venir.
Sí, hicimos bien en aclarar el caso.
¿Puedo encender el celular?
- Sí. - ¿Queda algún detalle por decirme?
No, no.
No. Todo bien. Hasta la próxima reunión.
Agarro algo para comer. Me muero de hambre.
Mierda.
Está...
ESTAMOS AHÍ EN 5.
¡Mierda! ¡Ya llegan los chicos!
Dijiste que volvían esta tarde.
Te tienes que vestir. Toma.
¡Ya están aquí! ¡Toma! ¡Rápido!
Agarra todo, camisa, zapatos...
¡Apúrate! ¡Apúrate!
¡Corre! ¡Corre!
Vamos, entren. ¡Mamá!
Cu, cu.
¿Qué tal?
Hola, chicos. ¿Pasaron un lindo week end?
♪ Lo que quieras, bebé, lo tengo. ♪
♪ Lo que necesitas tú, sabes que lo tengo ♪
♪ Todo lo que pido ♪
♪ es un poco de respeto cuando llegas a casa. ♪
♪ Solo un poquito. ¡Oye, bebé! Cuando llegues a casa. ♪
♪ Solo un poquito. Señor. ♪
♪ No voy a engañarte mientras estás fuera. ♪
QUIEN BIEN TE QUIERE, TE HARÁ LLORAR.
- Buenos días, capitán. - Hola.
Perdonen. Me quedé dormido.
¿Era linda?
Aurélie Lafont. 32 años.
La encontró el cartero. Era asesora en la Oficina de Desempleo.
- Registraré la casa. - No. No hace falta.
Lo está haciendo Chrystelle.
Entonces, me ocuparé del garaje.
Bueno. ¿Empezamos o no?
Estuviste fastidiosa toda la mañana. ¿Qué te pasa?
Evidentemente no lo sabes.
Evidentemente.
La muerte viene de hace 12 o 13 hs.
Al principio de la tarde.
Varias cuchilladas en la espalda.
No hay lesiones de defensa. No se debatió.
No hay señales de lucha en el cuarto.
Creo que conocía a su atacante.
Que debió irse con el arma del crimen.
- ¿Qué será? - Creo que un cuchillo de cocina.
Hablo de la planta.
Parece una dalia.
- Chrystelle, ¿qué piensas tú? - Nada.
- Ven a ver. - Qué mal ambiente hay esta mañana.
¿También tú estás de mal humor?
- ¿Por qué tienes mala cara? - ¿Qué pasa?
Que es lunes. No hay máquina de afeitar ni ropas de hombre.
Un solo cepillo de dientes en el baño.
Y mira.
Yogures naturales, jugo de zanahoria...
Jamón desgrasado. Vivía sola.
Me parece que no.
Mira. Solo marcó los programas de deporte...
películas de guerra y de acción.
Era una mujer enamorada.
Pues a mí me gustan los deportes y el cine de acción.
Desde hace 15 días, no marcó nada.
Y eso me huele a ruptura.
Vengan a ver lo que encontré.
PUTA.
Fue muy claro.
Es un aficionado. Está todo corrido.
O alguien muy furioso, o alguien despechado.
Encima era asesora de uno de los empleos más odiados.
¿Crees que fue un crimen pasional?
- Eres demasiado romántica. - Y tú, no lo suficiente.
Miren. Las dalias, podría haberlas plantado aquí.
Tenía lugar acá o en el jardín del fondo.
- ¿Hablamos con los vecinos? - Sí.
Tú por ahí, Chrystelle. Antoine y yo vamos a ir por allá.
- Tienes ojeras. - No dormí bien.
Es la luna llena. La gente está muy excitada.
En luna llena tenemos el doble de trabajo.
Es una locura cómo influye.
También dicen que sube la libido.
¿Ah, sí?
No lo había notado.
¿Vio algún detalle que le llamara la atención? ¿Algo fuera de lo habitual?
No. Anoche no estuve en casa.
¿Sabe si había alguien en la vida de Aurélie?
No. O no desde hace mucho.
Me encanta su esmalte. ¿Es el Fucsia Power?
No. El Pink Flamingos.
¡El Pink Flamingos! Sí, me encanta ese esmalte.
Pero con los chicos, no tengo tiempo. Sin contar el lavado de platos.
Comparémoslas. ¡Sus uñas son sublimes!
Menos este índice. Está un poco estropeado.
Tuve un problemita.
¿No será por usar una pintura en aerosol, por casualidad?
Y usó disolvente para quitársela.
Y quizás queden en el dedo restos de pintura.
Tenemos ahí un equipo científico. Es muy fácil de verificar.
Yo hice la pintada del coche.
¡Hace 2 años que no tengo trabajo y esa puta se lo daba a los presos!
- ¿A los presos? - Reinsertaba reclusos.
¡Son delincuentes, que no pagan alojamiento...
y encima al salir les busca un buen trabajo!
¿Qué hizo anoche, Sra. Coudray?
¡Yo no la maté! Estaba en casa de unos amigos.
Deberían buscar entre esa gentuza. Uno vino a amenazarla a su casa.
- ¿Cuándo? - Hace unos 15 días.
- Se pelearon ahí delante. - ¿Cómo sabe que era un ex-preso?
¿Y qué otra cosa podría ser?
Voy a comprobar si Lafont tuvo algún problema...
.. en la cárcel con algún preso.
Bien. Chrystelle, encárgate de la compu y el celu de la víctima.
Busquemos a ese amante.
¿Sigues con el crimen pasional, después de escuchar a la vecina?
No te puedes fiar de una mujer que se pone Pink Flamingos.
Vayan. Me olvidé de algo.
¿Y ahora qué va a hacer?
Una planta muerta. Es adorable. No te hubieras molestado.
Se las debe haber regalado su amante.
Si no, las habría replantado en el jardín.
Dime cuánto tiempo llevan muertas.
No soy una experta, pero diría que unos 10 días.
¿Quieres que pida una autopsia para saber más?
Me lees el pensamiento. Y dime su color. Es importante.
Sí. ¿Hablas en serio?
Sí.
Y al menos podrías disculparte. Por plantarme ayer.
Íbamos a cenar en el Cuba Libre.
Sí, es verdad. Lo siento.
Es que una amiga, que conozco desde hace mucho...
apareció en casa...
Que habla mucho. Habló y habló sin parar.
Se me pasó la hora. Lo siento mucho.
Ya veo. ¿Y hablaron de hombres?
Sí. Del suyo. Tienen sexo casual. Puro sexo, y el tipo está buenísimo.
La pobre está reventada.
- ¿Y hace mucho que están juntos? - 2 meses. Me dijo que 2 meses.
Entonces no es solo sexo casual. Es una relación.
¿Eso crees?
Es evidente. Tu amiga, ¿es algo tonta?
Sobre el amante de Aurélie, no hay fotos ni en el celu ni en la compu.
Ni emails. Sus amigos nunca oyeron hablar de él.
150 expedientes de presos a los que tenía que encontrar trabajo.
Candice.
Habla conmigo. A mí sí me interesa.
Se la pasaba preparando curriculum y buscando empresas que aceptaran ex-presos.
Creía de veras en su misión.
Estaba en la cárcel. Es evidente.
- ¿Quién? - Su amante.
Veía los mismos programas en la tele que él...
tal como la mujer de un preso.
Y no podía hablar de él, o la echarían del trabajo.
- ¿Y cómo lo encontramos? - Es muy fácil. Buscamos...
un preso liberado hace poco y que entienda de flores.
No se regalan dalias por casualidad.
Por ese precio, tendrá vista al mar.
¿No? ¿Y tampoco está amueblado?
Entiendo. Es muy caro, ¿no cree?
Lo llamaré. O no.
Rodolphe Becker. 45 años. Ex-profesor de ecología.
Le dieron 10 años por matar a su mujer.
Hace 2 semanas Aurélie apoyó su liberación...
y le encontró trabajo en este vivero.
¿Cómo mató a su mujer?
No encontraron el cuerpo. Dijo que era inocente.
Según los testigos, tenían problemas. Ella lo quería dejar.
- ¿Qué pasa? - Estoy decepcionada.
No huele a nada.
Si un hombre le regala mandevilla, es que le parece encantadora.
Si una mujer le muestra una placa de policía...
es que le parece sospechoso.
Capitán Dumas. Teniente da Silva.
¿Conocía a Aurélie Lafont?
- Sí. - ¿Cuándo la vio por última vez?
- ¿Pero, por qué? - Las preguntas las hacemos nosotros.
No le dijeron nada. Apareció muerta esta mañana.
- ¿Qué hizo usted anoche? - Estuvo conmigo.
- Estuvimos solos en casa. - ¿Quién eres tú?
Es mi hijo, Hugo.
Su testimonio no es válido. Lo siento, joven.
¿Nos acompaña, Sr. Becker?
¿A qué viene esto? ¿Adónde lo llevan?
- No hizo nada. - Espera. Tranquilo.
Queda pizza en la heladera. Pon el despertador y te levantas mañana.
- Prométemelo. - Vamos. Vamos.
- ¿Tenía una relación con Aurélie Lafont? - No, no tenía una relación.
La quería.
Aurélie buscaba excusas para vernos.
A veces era para redactar el curriculum, otras para preparar las entrevistas.
Nos encerrábamos en su despacho y... ¿Quieren detalles?
- No. - Es igual... Insisto.
Porque parece que no lo entienden.
Cuando no nos veíamos, nos escribíamos.
Cartas largas. Todos los días mandaba una.
En vez de acariciar su piel, acariciaba las palabras que había escrito.
Es muy romántico, Sr. Becker.
Pero debió decepcionarse cuando lo soltaron.
Esperaba vivir su amor a la luz del día...
pero ya libre, la rutina diaria ya no la hacía soñar.
Veo adónde va, pero se equivoca.
Gracias a ella, encontré mi lugar en la sociedad.
Me consiguió trabajo, también a mi hijo.
¿Para qué matarla? No tiene sentido.
Porque lo quería dejar. Un crimen pasional es como...
un crimen de orgullo, y eso no le falta.
Está mal encaminada.
Fui yo quien la dejó.
¿Lo ves? ¿Qué decía yo?
La quería pero la dejó.
Perdone, pero no es lógico.
No me podía quedar con ella. Todo en ella me recordaba la cárcel.
Una vez libre, supe que la tenía que dejar.
Para empezar desde cero.
Y decidió cortar.
Acompañado de una dalia, así la ruptura es más gentil.
Quería agradecerle todo lo que había hecho por mí y por Hugo.
No fue fácil, pero lo entendió.
En el fondo, lo sabía.
- Nos separamos en buenos términos. - ¿En buenos términos?
Sin embargo, la Sra. Coudray, la vecina...
nos habló de una discusión violenta.
Ud. le gritó que no le podía hacer eso.
La mujer que amaba lo quería dejar. Era una pesadilla para usted.
La historia se repetía.
Reaccionó exactamente igual que hace 10 años. La mató.
Vacíe sus bolsillos.
Quítese el cinturón y los cordones.
Son las 13:58. Está detenido.
Tiene derecho a llamar a un abogado y a un médico.
No quiero su abogado.
Quiero a un policía de Montpellier.
Canovas. Y no voy a hablar con nadie más.
Bien equipados. No sabemos lo que nos espera.
- ¿Está todo bien? Sí, bien. - Canovas.
- ¿Un segundo? - ¿Yo?
Cállate.
- ¿5 minutos? - Sí.
Eres muy oportuna. Tengo un caso que no me pertenece.
En el apuro, las metiste con mis llaves. No son de mi talle, así que...
¿Qué relación tienes con Becker?
¿Becker? Es de la época de Marseille. ¿Por qué me hablas de él?
Está en la comisaría, acusado de matar a su novia...
y pregunta por ti.
No es posible. ¿Tienes pruebas?
Quería dejarlo. Es lo mismo que con su mujer.
No la mató. Desapareció.
Que ella se vaya sin su hijo, no lo puedo creer.
Lo condenaron por asesinato con premeditación.
Es una boludez. Becker llevó al chico con los abuelos.
Quería aprovechar para reconquistarla.
Cuando volvió a casa, ella había desaparecido.
Mi jefe creyó que dejó al chico para matarla tranquilamente.
Encaja con su perfil psicológico. ¿Por qué no lo crees?
Porque encontramos otro ADN en la casa y no logramos identificarlo.
Mi jefe acusó a Becker para deshacerse del caso.
Le dieron 10 años, porque no trabajamos bien.
Te repito la pregunta.
¿Tienes pruebas?
No. No las tienes.
- Te basas en sus antecedentes. - No. Tengo el testimonio de una vecina...
Y mi propia convicción.
Haz tu trabajo, Renoir, sigue buscando. Becker no es un asesino.
Con lo que pasó en la cárcel por su hijo, nunca cometería un asesinato.
¿Conoces a su hijo?
Cuando Becker esté en manos del juez, no vas a poder dar marcha atrás.
Y vas a tener que vivir con eso.
¿Tienes noticias de mi dalia?
Según el forense, la muerte se produjo hace unos 10 días.
- ¿Pudo determinar el color? - Sí.
Es el primer forense que hace la autopsia de una flor.
La disecó, sacó muestras, comparó su código genético...
con el de otras dalias disecadas...
Te estás burlando, ¿eh?
No se la diste al forense.
No, boba. No quería hacer el ridículo.
Di vuelta la maceta y miré la etiqueta.
Era malva.
¿Malva?
¿Contrariada?
Una dalia malva significa reconocimiento.
No es pasión, no es amor loco.
Ni siquiera significa amor eterno.
Es menos romántico que las rosas rojas.
Mi sospechoso no mintió.
No lo podemos liberar. ¡Es nuestro único sospechoso!
No tenemos pruebas en su contra.
Apretémoslo.
Ya no hace falta interrogarlos, basta con que hablen de flores.
Hablé con Canovas. Estuvo en la primera investigación.
Está convencido de que lo condenaron por error.
¿Y desde cuándo le hacemos caso?
No vamos a seguir dando vueltas. Se terminó. No tenemos pruebas.
Y el móvil de los celos no se sostiene.
Lo soltamos y recomenzamos desde cero.
Me preguntaba si conocía bien a David Canovas.
Creía que había terminado el interrogatorio.
Sí, pero soy curiosa.
Hace 2 años estaba en la cárcel y pasaba por una mala racha.
Hasta mi hijo creía que había matado a su madre.
¿Sí? Pero parece que lo quiere mucho.
Sí, gracias a Canovas.
Hace unos meses detuvo a Hugo por robar en un negocio.
Estaba desquiciado. No estaba escolarizado, Canovas me lo vino a contar.
¿Canovas fue hasta Marseille?
A mí también me sorprendió.
Hizo más. Convenció a Hugo para que me viniera a ver a la cárcel.
Lo convencí de hacer un curso de horticultura.
Yo también lo hice, para motivarlo.
Nos dieron el diploma a los 2 juntos.
Sin Canovas, no tendría a mi hijo.
- No. Enciéndelo. - No. Se duchan y después cenamos.
No nos mandas, no eres mamá.
Mamá trabaja toda la noche, así que ahora mando yo.
- Cuento: 1... - Espera. Vamos a negociar.
- 5 y no hay ducha. - Y nos das el control remoto.
De acuerdo. Por el control, 5.
Pero la ducha se la dan.
¿Qué? Eso es un robo.
Tengo un caso muy urgente. No podía esperar.
A sus órdenes, inspectora. ¿De qué se trata?
Del caso Canovas.
No, por favor. Otra vez, no.
Pero tengo cómo hacerlo hablar.
Diablos. La sangre de Cristo. Si me tocas los sentimientos...
Es bueno lo que hiciste por los Becker.
Si no hice nada...
¿Por eso, tras la investigación, pediste el traslado a la brigada?
¿Estabas harto de crímenes?
¿Por qué preguntas tanto?
Contesta, David.
Así que sabes mi nombre.
Sí, y me gustaría saber más cosas.
De acuerdo. Y por cada pregunta, te quitas una prenda.
¿Sí, Antoine?
¿Estás seguro? Ahora voy.
¿Qué pasa?
Encontraron ADN en la escena del crimen. El de Becker.
Y sus cabellos en la ropa de la víctima.
- Es normal. Salían. - ¡No! Hace 15 días que no salían.
No lo entiendo, pero seguro que hay una explicación.
La explicación es que tu querido protegido es un asesino.
No debería haberte hecho caso. ¡Carajo! ¡Qué idiota soy!
Así aprenderé.
¡Papá!
¡Alto o disparo!
¿Por qué viniste aquí? No hay salida.
Por nada. No hice nada.
¡Becker, alto o disparo!
¡Langlois, escúcheme!
¡Voy a arreglar el problema de forma definitiva!
¡Becker!
¡Antoine! ¿Estás herido?
- ¿Estás bien? - Sí.
Ve a buscarlo.
- ¿Estás bien? - Sí.
Lleva un pantalón verde y un suéter gris.
Gris oscuro. No va armado.
Puede ser peligroso. Rastrillen toda la zona.
Ve al coche. Voy a ver a Chrystelle.
Becker se escapó. ¿Qué haces?
Las herramientas tienen mangos de madera...
menos las palas, que son de hierro.
¿Te recuerda algo? Los presos esconden...
sus tesoros en los barrotes de camas y sillas.
- No está mal. - Toma.
Sigue tú. Estoy reventada.
Esperaba a Becker. ¿Qué pasó?
Es mi culpa. No pude correr por mis tacos.
¿Y qué pasó con Dumas?
Queríamos acorralar a Becker y, cuando apareció, me torcí el tobillo.
Antoine estaba lejos.
O no bastante rápido. ¿Sabe que retomó el trabajo antes de que le dieran el alta?
Y seguro que debió presionar para que se la dieran.
Renoir, es la segunda vez que lo deja escapar.
Tiene 24 hs. para encontrarlo, o si no, rendirá cuentas.
Y lo de los tacos no corre.
Así que ya verá.
No sé dónde está. Se lo juro.
No hizo nada. Se fue porque lo acosan.
- Yo tampoco hice nada. - ¿Sabe su cliente que está detenido...
por obstruir la justicia y ocultar dinero robado?
- ¿Dinero robado? Es de mi padre. - ¿Ah, sí?
¿Y cómo lo obtuvo?
Estuvo 10 años preso y no ganó el loto.
El dinero lo teníamos en una cuenta.
Antes de que mi madre muriera.
Era para crear nuestra empresa. Queríamos repartir flores.
Si no me ayudas a encontrar a tu padre tu proyecto va a tardar mucho en realizarse.
Mi cliente ya respondió a eso. No sabe dónde se esconde el Sr. Becker.
Sí, pero ayudó a escapar a su padre...
y si no me ayuda ahora, lo voy a mandar directamente al juez.
Mi padre y Aurélie se pelearon por mi culpa.
Fui a verla para preguntarle cómo se crea una empresa.
Cuando le hablé de los 20.000 se puso como loca.
Decía que mi padre la había usado para salir de la cárcel...
y que había aprovechado para dar un golpe.
Pero eso es mentira.
Papá no es así.
¿Tenías miedo de que lo denunciara?
Era dinero limpio pero no le creyó.
Papá se asustó y lo escondió en las herramientas.
Pero no la mató.
Encontramos su ADN en la escena del crimen.
¿No estabas con él la noche del asesinato, no?
¿De veras cree que mató a Aurélie?
- ¿Hay noticias de Becker? - Nada aún.
Ya se dictó la orden de búsqueda.
¿Y su celular?
Perdimos la señal cuando salió del vivero.
Creo que se deshizo de él.
Estaba revisando sus últimas llamadas.
Podríamos pedir autorización del juez para escuchar amigos y abogado.
Sí, muy bien.
Tengo su última llamada. Fue a David Canovas.
¿Qué pasa con Becker?
¿Dónde está?
- No lo sé. - Si tuvieras datos, ¿me lo dirías?
Sí, claro.
Si te hubiera llamado, ¿me lo dirías?
- ¿Confías en mí? - Por supuesto, Candice.
Tenías razón. Becker no mató a Aurélie.
- ¿Quién fue? - Fue su hijo.
Confesó.
¿Qué es ese delirio sobre Hugo?
Solo se trata de un rumor. Quiero que Becker lo escuche.
Y se entregue. Siempre protegió a su hijo.
- ¿Y qué vas a hacer? - Tendrá amigos en la cárcel.
Su compañero de celda me ayudará.
¿Un preso va a ayudar a un poli?
No pienso ir como poli. ¿Me tomas por tonta?
- ¿Por qué me hablas así? - ¡Porque me mentiste, Antoine!
¡Volviste y no estabas preparado!
Si no hubiera vuelto, te habrían quitado el caso.
Lo hice por ti, por el grupo.
¿Encima te tengo que dar las gracias?
¿Viste la mierda en que me metiste?
Vas a dejar. No estás bien.
No digas estupideces. Voy a estar bien. Si dejo, voy a estar peor.
No estás listo. Busca ayuda.
Voy a volver a la psicóloga. Te lo prometo.
No me hagas esto.
CENTRO DE DETENCIÓN PREVENTIVA
- Ya está, pueden entrar. - Ya era hora.
- ¿Y la ropa? - ¿No traes la ropa para tu hombre?
¿La deja en la lavandería? Dile que no haga eso.
- Aquí se roban todo. - ¿Ah, sí?
¿Sabes lo que hago? Le pongo mi perfume...
a su ropa, así piensa en mí en la celda.
Vamos, apúrate.
¡Ah, las llaves del coche!
Vamos, rapidito, que vamos a perder la visita por tu culpa.
Ya dejé todo. La máquina es la que anda mal.
No, no. Parece que son las ballenas de su corpiño.
- ¿Aquí? - ¿Quiere ir a un probador?
- Sí. - No tenemos.
Apúrese que cerramos en 3 minutos.
Vamos.
Se le olvida algo.
- ¿Es tu primera vez? - Sí.
Ya te vas a acostumbrar.
- ¿Cuánto le tocó a tu hombre? - En realidad, vengo a ver a un amigo.
Te hubieras puesto más sexy. Ahí adentro no suelen ver mujeres lindas.
Dale el gusto a tu amigo. Desabróchate un poco.
¡Vaya! Una rubia.
Hola, Kamel. Soy amiga de Rodolphe. Becker.
No lo consigo localizar. Encerraron a su hijo, por asesinato.
Pero qué linda eres.
Gracias. ¿Podrías ayudarme a encontrarlo?
- ¿Y después ocuparé su lugar a cambio? - ¿Qué?
Ya sabes, debajo de la mesa, con los pies, se hacen muchas cosas.
Como hacías con él.
¿Con los pies?
No, no quiero que Rodolphe se moleste.
¿Crees que le importaría? No eras la única. Venían a verlo muchas.
El muy desgraciado sabía lo que hacía. Y además ganaba dinero.
- ¿Dinero? - Sí, les pedía para la cantina.
¿Tú no le dabas? Las demás sí. Las volvía locas.
Vaya cartas que les escribía.
Las leí cuando salió. Eran ardientes.
Muy ardientes. "Caliente".
- ¿Tantas conquistas tenía? - Pero yo no soy así.
Yo soy muy, pero muy fiel.
Puedes confiar en mí. Te ayudaré a encontrarlo...
pero vendrás a verme una vez por semana, ¿no?
Toma. La lista de todas las mujeres...
que visitaron a Becker en la cárcel.
Creo que los 20.000 vienen de ahí.
En 10 años de cárcel pudo ahorrar.
- ¿Era un gigoló? - No, un estafador.
Supongo que una de ellas destapó la olla.
Que Becker la engañaba con otras.
¿Crees que mató a Aurélie?
Sí. Y puede matar a otra.
¿Y por qué había ADN de Becker sobre Aurélie?
Le vamos a tomar declaración y...
¡Me importa un carajo! ¡El culpable soy yo!
¡Suelten a mi hijo! ¡No es nada complicado!
Antoine.
Yo maté a Aurélie Lafont. Suelten a mi hijo. ¡Por favor!
- ¡Por favor! - Vamos.
Antoine, lo voy a interrogar yo. Con Chrystelle.
Renoir. ¿Qué pasa?
¿Por qué lo detuviste? Creía que el asesino era Hugo.
Era un bluff. Funcionó.
¿Querías que yo le avisara a su padre?
Sí, así es. Y lo hiciste No necesité controlar las llamadas.
No puedo creer que me hayas hecho eso.
¿Me estás tomando el pelo? Tú fuiste el primero que mintió.
Hablabas con Becker y no me ayudaste.
Carajo, si no fueras mujer...
Y si tú fueras un hombre...
Después hablamos.
Ah, no, se acabó.
No quiere un abogado.
No, es inútil. Quiero confesar y firmar.
Pero primero suelten a mi hijo.
Antes necesito verificar algunas circunstancias.
¿Cómo la asesinó?
Fui a su casa, llamé. Me abrió.
Hablamos. Intenté besarla. Fue inútil.
Y me dijo que ya no me quería.
¿El cuchillo lo tenía en la mano o fue a buscarlo a la cocina?
¿Y eso qué importa?
¿Era suyo o no?
¿Usted qué cree?
Levántese.
- ¿Cómo? - Levántese.
Soy Aurélie. Muéstreme cómo la mató.
No me acuerdo.
Estaba desquiciado.
¿Qué vio en sus ojos cuando le clavó el cuchillo en la panza?
Vi miedo.
Gracias, Sr. Becker.
Llamaron de la Fiscalía. Mándeles a Becker.
No, es demasiado pronto. Hay zonas oscuras.
- ¿Zonas oscuras? - Su confesión, no le creo.
Dice que la mató de frente.
Pero las cuchilladas las tenía en la espalda.
Mándelo. El expediente está completo...
y el fiscal hace demasiadas preguntas sobre nuestras fallas.
Si no les entrega a Becker, van a arrojarse sobre Dumas.
- Usted no la mató. - Ya les conté todo.
¡Hugo! ¡Hugo!
¡No debí creerte!
El abuelo tenía razón. Fuiste tú el que mató a mamá.
¡Eres un asesino! Ahora ya lo sé.
Sí, soy yo otra vez. Gracias.
No te enojes. Llámame.
¡Cuánto tomaste! Lo mismo, por favor.
¿Es el caso Becker el que te pone en ese estado?
Mandé a un inocente a la cárcel y destruí una familia.
Un adolescente cree que su padre es un asesino...
y no sé qué va a ser de él.
¿Esperas una llamada?
No. Bueno, sí, de esa vieja amiga que...
¡Ah! Esa famosa vieja amiga.
¿Qué pasa ahora?
La cagó con su tipo. La cagó por completo.
- Pero no quiero aburrirte con eso. - No me aburres. Al contrario.
Trabajan juntos. ¿Te lo dije, no?
Gracias.
Hizo algo que a él no le gustó ni medio.
- Mierda. - Sí.
¿Qué?
No sé. Él no le habla y está hecha polvo porque le gusta mucho.
Es algo duro de entendederas pero... tiene hermosas manos.
- Ah. Lindas manos. - Sí, dice que tiene muy lindas manos.
Así que...
Y, además, él le dijo que se terminó.
¿Qué quiere decir que se terminó?
Te lo cuento todo, pero no lo sé contar bien.
No, lo cuentas muy bien, está muy claro.
Tu amiga quedó enganchada.
Y si lo quiere recuperar, va a tener que disculparse.
Pues, sí.
Otros dos mojitos, por favor.
- Espera. Todavía no terminé. - No. Los dos son para mí.
Buenos días, mamá.
Buenos días.
Huevos revueltos con espárragos.
- Qué amable. - No. Son 5.
- ¿Cómo? - Yo también necesito dinero...
para el verano. ¿Por qué Emma es la única que cobra?
Sí. Y tenemos que revisar mi tarifa.
Me parece bien lavar la ropa pero no hay que abusar.
Esto lo encontró Fun.
Sí, se van a reír, es que...
pedí ropa interior por Internet, se confundieron...
y pusieron un calzoncillo. Lo voy a devolver.
No es nuevo. Se nota que está usado.
Es porque...
me lo probé...
y era tan suave que dormí con él.
No lavo más tu ropa. Se terminó.
¡Claro! ¡La ropa lavada!
Les presento a tres señoras muy inusuales.
Juliette Kohler, France Lachenay y Marion Vergano.
Las tres visitaban a Becker en la cárcel.
Y todas ellas lavaban su ropa.
Cree que una mujer celosa mató a Aurélie Lafont.
Pero encontraron el ADN de Becker en la víctima.
No, el ADN venía de su ropa limpia.
La asesina sacó un cabello de su suéter y lo puso para incriminarlo.
- Sería una venganza. - Exactamente.
Una de ellas es la culpable.
¿Cuál?
¿Cuál es la naturaleza de su relación con Rodolph Becker?
Verlo es una alegría y un sufrimiento.
¿Un sufrimiento?
Cuando no estoy con él, sufro.
Y cuando estoy con él tengo miedo de que me deje.
Pienso en él todo el tiempo.
Desde que lo conocí solo vivo...
para nuestra visita mensual de 45 minutos.
Y para sus cartas.
Respondí a un anuncio en una revista.
Rodolphe quería conocer a una mujer.
¿No le importaba que fuera un preso?
No, al contrario.
Era muy excitante.
¿Le parecen sexies los presos?
Es un todo. Las puertas que se cierran...
la entrada en el foso de leones, y la brutalidad contenida de ese hombre.
Todas tenemos fantasías.
Visito la cárcel desde hace 5 años.
Cuando lo conocí, compartía la celda con un esquizofrénico, un pedófilo.
Nadie lo iba a ver.
Estaba totalmente abandonado.
¿Tiene una relación con él?
Más que eso. Luché para que se respetaran sus derechos.
Para hacerle el encierro más vivible.
¿Que matara a su mujer, no le importa?
No. El crimen pasional no es crimen.
Es el símbolo del amor absoluto.
¿Cómo reaccionó cuando salió de la cárcel sin avisarle?
Mi ego recibió un golpe. Pero se va a reponer.
Siempre se repone.
¿Salió? Pero tengo visita la semana que viene.
Me va a llamar. Estoy segura.
¿Conoce a Aurélie Lafont?
¿Juliette Kohler? ¿Marion Vergano?
- No. ¿Quiénes son? - Sus amantes.
También iban a visitarlo, como usted.
No es posible.
Qué desgraciado.
¿No lo temía?
Ahora que lo dice, no debo ser la única que respondió a su anuncio.
¡No, no, no! No es verdad, no había nadie más.
Lo habría notado. Solo podía contar conmigo.
¿No se siente bien? ¿Llamamos a un médico?
¿A un abogado?
Ya me pondré bien.
¿Por qué me hizo esto?
¿Por qué?
¿Por dinero?
Todas financiaban sus gastos...
además ahorraba para su salida.
Le habría dado todo lo que tengo.
Le hubiera bastado con pedírmelo.
Es barato comparado con el placer que me dio.
¿Y qué? No tenía elección.
Vivir en la cárcel es muy caro.
Solo la tele son 40 por mes.
¿No le tiene rencor?
Es como con mi ex-marido. Siempre es lo mismo con los hombres.
Se los doy todo y no me queda nada.
No pensaba vivir con él.
No me veía presentándoselo a mi familia.
Ni a mis amigos.
Tengo que tomar una pasilla.
¿Una pastilla?
El médico me recetó ansiolíticos.
Ve a buscar un vaso de agua, por favor.
Como decía mi abuela, locas como una cabra.
Cualquiera pudo matar a Aurélie.
France estaba con una amiga esa noche. Las otras no tienen coartada.
Yo me inclinaría por la pasionaria de las cárceles.
Se entregó en cuerpo y alma a su historia.
Se sintió traicionada.
Es posible. Parece ser la que, además de acostarse...
estaba más enamorada.
No. No fue ella.
Marion Vergano. Se contradice lo que dice con lo que hace.
Tenía una galería de arte en Aix.
Se instaló con Becker y ahora vende recuerdos en el muelle.
Cambió su status.
Y mantiene el control. Parece haber preparado el interrogatorio.
Estoy de acuerdo.
No voy a responder a más preguntas.
Me pueden arrestar, pero tengo derecho a guardar silencio.
Ya sabemos muchas cosas sobre usted, Marion.
Excepto una. ¿Cómo descubrió la existencia de Aurélie Lafont?
En casa de Aurélie, encontré una carta que le voy a leer.
"Aurélie, amor mío...
hace 10 minutos que te fuiste, y ya te extraño."
"No soporto más tener que dejarte".
"Cuando te vas y cierras la puerta...
me queda el ruido de tus pasos, alejándose por el pasillo".
No me interesa ese cuento. Me quiero ir.
"Pronto voy a ser libre".
"Por fin podré desnudarte y admirar tu cuerpo desnudo".
"Me acostaré a tu lado y acariciaré tu piel...
sin miedo a que el guardia me mande al calabozo".
"Te haré el amor despacio, dulcemente."
"Y sentiré tu aliento cálido en el cuello".
¡Basta ya! ¡Cállese!
¡Esa puta me quitó a mi hombre! ¡No tenía derecho a quererlo!
- ¿Cómo se enteró? - Cuando lo fui a ver...
por última vez, el guardia me dijo que acababa de irse.
Y me entregó las cartas que había dejado en su celda.
Y descubrió que tenía varias rivales.
¿Qué pretendía hacer? ¿Eliminarlas una tras otra?
No. Solo quería encontrar a Rodolphe.
Aurélie sabía dónde estaba.
Porque le había encontrado trabajo, así que la seguí.
Entonces los vi juntos.
Tenía que castigarla.
¿Cómo sucedió todo?
Llamé a su puerta. Me hice pasar por la tía de Hugo.
No desconfió. Me abrió.
Llevaba un cuchillo de cocina.
Cuando se dio vuelta, la maté.
Él había roto con Aurélie.
Cuando los vio, ya no eran amantes.
¿Por qué dejó su ADN en la escena del crimen?
Sabía que lo encerrarían.
Quería que todo volviera a ser como antes.
Él estaría preso de nuevo y yo recuperaría las visitas.
En la cárcel sería mío.
No se me escaparía.
Mi informe del caso Becker.
Espero que haya encontrado una buena explicación...
para la detención fallida en el vivero.
Sí. Puse que el sospechoso se escapó porque nos faltan efectivos.
Es la verdad. Nos falta J. B.
Lo usaré para apoyar mi solicitud ante la Inspección General.
Gracias.
¿Y con Dumas, qué piensa hacer?
Está bien, totalmente apto. Gracias a él cerramos este caso.
Si usted lo dice.
Pero tenga cuidado, Renoir. Está bajo su responsabilidad.
Si descarrila, la va a salpicar.
Todo saldrá bien.
Gracias por venir a declarar.
¿Qué va a hacer ahora?
Hugo y yo nos iremos lo más lejos posible.
Aquí siempre me verán como un criminal.
Y jardines hay en todas partes.
Si me permite, quiero pedirle un consejo.
Quiero que un hombre me perdone algo. ¿Qué ramo de flores le debo regalar?
- ¿El hombre soy yo? - No.
Aunque le debo una disculpa por juzgarlo demasiado rápido.
Es el drama de mi vida.
Lo declararon inocente por Aurélie, no por su mujer.
10 años en la cárcel, inspectora. Ya pagué, ¿no?
¿Admitir que pagó, es reconocer que es culpable?
Subtítulos: Oldie.
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