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Cuando la gente hablaba de su pasado con cuentos...
explicaban su presente contado sus cuentos...
y predecían su futuro con cuentos...
El mejor lugar junto al fuego, estaba reservado para...
... El Cuentacuentos
LOS CUENTOS de Jim Henson
De un antiguo cuento popular alemán
Los gnomos son los últimos que querrías tener como amigos.
Son repugnantes. Ni siquiera se soportan los unos a los otros.
El gnomo de esta historia tenía una hija que se fue de casa en cuanto pudo.
En su lugar, el gnomo encontró una huérfana...
...una niña, para servirlo en cuanto quisiera.
Pero a esta niña le esperaba algo más que servirle a un gnomo.
Oh, no. Ella tenía un destino.
LA NOVIA DE VERDAD
Anja no tenía padre ni madre, y el gnomo era el único.
Así que le obedecía aunque fuera cruel.
Lo que el gnomo no podía soportar era la obediencia.
Por supuesto que si ella no le obedecía, pobre de ella.
Debería haberles comentado, los gnomos siempre se contradicen.
Y al gnomo le gustaba contradecirse con un palo pesado.
Hacía un ruido horrible al volar por el aire...
...y al golpear la espalda de la pobre niña.
Se contradecía en su espalda hasta que la tenía llena de moretones.
Saldré, afuera.
Dentro de este saco hay 9 kilos de plumas.
Deshazlos y empácalos antes de que vuelva. Sí, señor.
Y recuerda, soy alérgico a las plumas.
Una sola me afecta la nariz de tal manera...
...la hace estornudar, ¡y no me gusta!
Agradéceme, y ten gratitud para conmigo.
¡Eso es imposible!
- Ella sola. No es justo. - Lo sé.
Las separó y limpió; y empacó y empacó...
...pero aún las plumas llenaban el cuarto, aún peleaban con los sacos.
No tengas miedo. He venido a ayudarte.
- ¿De dónde vienes? - De tus pensamientos.
Tú pensaste: "¿No hay nadie en todo el mundo que me tenga lástima?"
Bueno, hay alguien. Y aquí estoy.
Ahora, tú estás cansada. Duerme.
No puedo.
El gnomo es mi padre y mi madre, ya que no tengo a nadie.
- Tengo que obedecerle. - Confía en mí. Duerme.
Persuadida, Anja se recostó y cayó en un sueño.
Y al despertar, qué vista, qué milagro.
Gracias, gracias...
He regresado. Sí, señor.
¡Lo has logrado! ¿Las has hecho todas?
Estoy asombrado. Me dejas sin habla.
- ¿Es ésa una sonrisa? - No.
No, señor. No me gustan las sonrisas.
Vete a dormir sin cenar.
Despierta. Tengo otro trabajo para ti.
Observa este estanque. Dirías que es profundo.
Y tendrías razón. Bastante profundo.
Vacíalo.
Vacíalo con tu cuchara.
Y si al regresar encuentro una gota de agua...
...si llego a mojarme mi piecito...
...que Dios me ayude.
León, mi cuchara está llena de agujeros.
Estás cansada, pequeña.
- Recuéstate y duerme un poco. - No, no me atrevo...
...porque mi señor, el gnomo, me golpeará con su terrible palo.
Recuéstate.
Y el león caminó gentilmente hasta el estanque...
...y bebió, bebió y bebió...
...y mucho antes del atardecer lo había vaciado.
¿Bien? He vuelto. ¿El estanque está vacío?
- Sí. - ¿Sí?
¡Sí, lo está! ¡Cuánto me hace enojar!
¿Estamos seguros?
Puedes reírte, pero la caída del gnomo le costó mucho a la pobre niña.
Esa noche no pudo dormir por los moretones en la espalda...
...del palo contradictorio.
Lloró toda la noche por sus moretones.
Y en la mañana, el malvado gnomo le tenía otra tarea, peor que antes.
Imposible. Todo seco, piensas...
...terminado. Estás equivocada.
Ahora puedes construirme un palacio.
Todos los trozos y pedazos...
...para esta noche, señorita.
Horas más tarde, sólo había movido una roca unos centímetros.
Querido León, ahora ni tú puedes ayudarme.
Debo construir un palacio para esta noche, lleno de cuartos y riquezas.
Estás cansada, pequeña. ¿Por qué no descansas un poco?
No puedo. No me atrevo.
Duerme, descansa.
Y ella duerme, recostándose a su lado.
Y mientras ella sueña, ¡cuánta magia sucede!
¿Cómo lo has logrado?
Lo sé. Sé que no he hecho lo que me pediste.
¡Qué hermoso!
Oh, oh. El palacio está aquí, pero Anja no lo hizo.
Hay una contradicción...
...y donde hay una contradicción, tenemos que conversar con nuestro amigo.
- ¿No lo crees? - No lo sé. Probablemente.
Muy probablemente. Ciertamente, de hecho.
Mira. ¡Absolutamente escandaloso!
Un palacio entero en un día.
Esto es lo que un gnomo importante se merece.
Bien. Pollo, bueno.
Sí, señor. ¿Hay jerez?
¿Hay una bodega para el vino? Ve a ver.
Prueba en esa puerta.
No puedo alcanzarla.
- Deja que busque una luz. - Un gnomo ve perfectamente claro.
¡León, rápido! El gnomo está en problemas.
Lo sé.
Pobre gnomo.
Sin padre ni madre, él era el único que tenía.
No era pobre, pequeña, era malvado y cruel.
Yo hice el palacio. También hice la puerta.
Bien hecho. Odiaba a ese gnomo. Era totalmente malo.
- Sí. - ¿Y entonces qué pasó?
Nuestra niña tenía un palacio todo para ella.
¡Qué transformación!
Por primera vez en toda su pobre vida, Anja se sentía de maravillas.
De maravillas.
Y cuando se corre la voz de que hay algo hermoso en un gran palacio...
...los pretendientes llegan en manadas...
...el Príncipe Bla-bla de acá, el Príncipe Bla-bla de allá.
Pero son un poco demasiado bla...
...y en ocasiones, tontos.
Y pasa un año, hasta que una mañana...
...al estar parada suspirando en su balcón...
...¿quién es esa persona?
Él levanta la vista. Ella la baja. Él sonríe. Ella también.
Tiene mariposas en su estómago.
Y de repente, cada día quiere flores en su cuarto...
...flores en la mesa, flores para su cabello.
Y de a poco, las sonrisas se convierten en palabras. Y las palabras en susurros.
Y los susurros en besos.
Es amor.
- ¿Se enamora del jardinero? - ¿Por qué no?
Ella pasó de sirvienta a princesa. ¿Por qué no él de jardinero a príncipe?
Eres mi verdadera novia.
¿Lo soy? Entonces no dejes que nadie más te bese la mejilla.
Nunca. Nunca jamás.
"Nunca", él dijo. "Nunca jamás". Pero lo siento.
La pena merodea, el dolor ronda, el pesar acecha.
¿Por qué? ¿Qué sucede? ¿Vuelve el gnomo? ¡Oh, no!
No. Bueno, sí, de algún modo.
Sí, vuelve.
Se acerca el día de la boda de Anja.
Su amado sale una mañana hasta la aldea, un largo viaje.
Tiene una cita con el sastre, el barbero y el zapatero.
Va a estar todo arreglado.
- ¿No vienes conmigo? - No.
Hay que coser mi ajuar, y no puedes verlo.
Pero contaré los minutos hasta que vuelvas a casa.
Y lo hace. Cuenta los minutos.
Los cuenta hasta la hora de encender las lámparas.
Los cuenta mientras el miedo se acurruca en su estómago.
Cuenta los minutos hasta que son días...
...y comienzan a llegar las lágrimas.
Una, dos, tres...
- ¿Dónde estaba? - Nadie sabía.
Y Anja no pudo soportarlo más.
Salió sola a buscar a su amado.
Hasta que un día se encontró vagando en la nieve.
Perdida y abatida.
Y sin decir una palabra, el León puso a Anja en su lomo y comenzó...
...a atravesar la nieve a grandes zancadas, a velocidades imposibles...
...sobre acantilados y cavernas, grietas y abismos, cuevas y cañones...
...caos y tierras lejanas.
Y allí, al ver un pueblo, el León la dejó bajarse.
Ahora debes irte.
Llévate esto. Adentro hay regalos.
- Úsalos con sabiduría. - Gracias, querido León.
Y Anja se fue caminando con los tres regalos.
¡Mi amado! ¡Mi querido!
Ella lo llama, y el caballero la mira, inclina el sombrero...
...sonríe con amabilidad y continúa su camino.
Por favor, espera.
Grita: "¡No!" ¡No puede ser!
- El gnomo. - No puede ser. Está muerto.
Y luego ve una cola de cerdo, un aro de oro...
...un trozo de seda en la garganta. No es el gnomo.
Debe de ser, no puede ser, pero debe de ser...
...¡su hija!
Es la hija del gnomo.
El doble de fea y malvada. Y cabalga con su amado.
Anja no puede creerlo. ¿Cómo puede ser?
¿Y qué le sucede a su amado? ¿Se ha olvidado de ella?
¡Ella lo buscó por todo el mundo y él la ha olvidado!
¡Se escapó con una marrana!
Pero luego su determinación se hace más fuerte.
"¡Soy la novia verdadera, y él es mi amado!"
Y se va, decidida.
Camino al pueblo, se encuentra con un hombre...
...que le cuenta de la hija del gnomo, la marrana.
Fue a visitar a su padre, pero había desaparecido.
Conoció a un príncipe apuesto y lo trajo de vuelta a su castillo.
Él está hechizado.
- Están comprometidos. - Esa marrana es muy avara.
Si ve oro, lo quiere, si ve plata, la toma.
Colecciona hombres apuestos como trofeos.
"Mi ornamento", los llama.
Entonces, Anja se apuró a llegar al pueblo...
...tramando un plan.
Es hermoso.
- Lo necesito. - Señora.
Estoy bajando. ¿Tiene eso precio?
Supongo que es un regalo para su reina.
- Qué amable y gracias. - Es magia, Su Majestad.
No se puede vender, sólo se puede cambiar por otra cosa.
¿Cambiar? ¿Por qué? Sé más clara.
Una noche con su prometido.
¿Con mi nuevo ornamento? ¡Una locura!
Entonces quédese con lo que es suyo y yo con lo mío.
Seda. Qué lindo.
- Buen día, Su Majestad. - No, ven aquí.
¿Una noche con mi ornamento?
Y es muy dulce.
Soy muy generosa por tan poca magia.
Bueno, está bien.
¡Sí!
El trato estaba hecho. La Verdadera Novia pasaría una noche con su amado.
"Solos", piensa. "Una vez que estemos solos, me reconocerá".
¿Mi amor?
Mi querido, soy yo, tu verdadera novia.
- Pero no despertaba. - Por favor despierta.
No podía despertar, ¿y cómo podría?
Ya que en la taza junto a su cama había un té para dormir. Poderoso.
Duraba toda la noche hasta la mañana.
¿Qué podía hacer nuestra muchacha? El trato estaba hecho.
El primer regalo había sido desperdiciado.
¿Qué podría hacer, más que tratar de nuevo?
Imposible y mágicamente, moneda tras moneda caía al suelo.
La marrana no podía creerlo.
No puedo creerlo.
Rápido, la marrana quería cerrar un trato.
Y una vez más, cambió las monedas de oro por otra noche con su amado.
Esa noche pasó lo mismo.
Querido.
Susurraba la Verdadera Novia.
Amado.
Pero sin respuesta.
Y para el mismo Príncipe sus días eran vagos.
Sus noches sin sueños. Si le preguntaran sus pensamientos, ¿cuáles serían?
"¡Oh!" O "Bueno..."
La marrana había borrado su pasado con el maldito hechizo.
No escuchaba a su verdadero amor cantar por la noche, ni llorar por la mañana.
"¡Oh!" dice. "Bueno..."
Pero los prisioneros sí. Sus ojos parpadean en la oscuridad...
...sus oídos escuchan.
Sí, oyeron el sonar del oro.
Pero también los lamentos de la Verdadera Novia.
Así que al día siguiente, cuando el Príncipe caminaba por las murallas...
...lo llamaron.
Su Majestad.
¿Cómo puede dormir por la noche con una belleza sentada a su lado?
"Amado", lo llama, y "querido".
"Tu verdadera novia," dice.
- "Yo soy tu verdadera novia". - ¿Cuándo oyen esto?
Toda la noche.
Él no había escuchado nada.
¿Quién era su verdadera novia? Estaba muy confundido.
Y verán, duerme tan profundo.
Cada noche bebe su trago, y luego duerme muy profundo.
Estoy impaciente por un nuevo juguete.
Déjame ver.
Es justo para mí. Me encanta.
Necesito más.
E hicieron otro trato.
Y esa noche, Anja llega para su vigilia...
...sin más regalos.
¿Nunca despertarás?
No llores.
¿Qué?
- ¡Querido! - Allí no.
Lo prometí.
- No en mi mejilla. - ¡Me lo prometiste a mí!
Y así lo besó...
Y el hechizo de la marrana desapareció y su mente se disipó.
Un beso tan tierno, una mejilla tan dulce.
Mi verdadera novia.
Él susurró.
Y en ese mismo momento, en las bóvedas del castillo...
...algo muy raro sucedía, muy extraño.
¡Vuelvan! ¡Mis monedas de oro!
¡Mis sedas! ¡Mis joyas!
Demasiado tarde, se fueron, lejos...
...los amantes corren hasta su casa, juntos.
"¡Tras ellos! ¡Atrápenlos! ¡Apúrense!"
Y en su ira, la marrana se acerca a ellos, cada vez más...
...hasta que de seguro los atrapará.
Pero miren. No puede creerlo. Miren quién está aquí.
¡Suben a su lomo y él sale rápido, a través de tierra estéril...
...zancadas, velocidad, acantilados, cavernas, grietas, abismos...
...cuevas y cañones, caos y casa!
- Lo lograron. - Sí, lo lograron.
Gracias, León, y una vez dentro, cerraron la puerta y descansaron.
Encendieron un fuego e intercambiaron historias...
...y mientras tanto, se abrazaron, y todo el tiempo se besaron.
El León mueve su melena orgulloso y se aleja, dejando a los amantes.
Pero no sin una inesperada tarea final.
¿Qué?
¿De quién nos olvidamos? De la marrana. ¿Dónde está?
No lo sé. A muchos kilómetros, más allá de acantilados...
...cavernas, grietas, abismos...
No. Para cuando la Verdadera Novia y su amado fueron a dormir...
...ella llegó al palacio.
Una vez dentro, los buscó con el olfato...
...sus fosas nasales abiertas, planeando su venganza.
¡Allí! Le dice su nariz. Y al subir, escucha sus voces...
...claras y sin sospecha, detrás de la puerta.
Y desde ese día, nuestros enamorados vivieron en paz.
Fueron bendecidos con bebés y el sol brilló para siempre...
...y tuvieron una estatua del León, al que llamaron León del Pensamiento.
Le dijeron a sus hijos que podía cobrar vida en un instante si quería...
...y si lo llegaban a necesitar.
Pero a los niños les pareció difícil de creer.
Adaptado por Gasolero A.C Subtitulado por Argenteam
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