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Original subtitles

Ricardo, ten cuidado, no vayas a hacerte daño.

(Graznido)

¡Mamá!

¡Toma!

(LLORA)

¡Ricardo!

¿Qué pasa? (LLORA)

Mi amor. Eh, ¿qué pasa?

Amor, ¿qué?

Yo no quería... ¿El qué?

(LLORA)

(RÍE)

No me hace gracia, mamá. ¿El qué?

¿Qué querías, dejarlo ahí?

Si lo dejas ahí, su vida no habría tenido sentido.

De esta manera, por lo menos, ha muerto con un propósito.

Ya, pero yo no me lo voy a comer, mamá.

(Conversaciones lejanas)

Además, lo he matado sin querer.

¿Que me estás amenazando? Los negocios son los negocios.

¿Qué pasa, mamá?

Mi amor,

entra en casa.

Entra en casa y no salgas hasta que vayamos a buscarte.

¿De acuerdo? ¿Pero qué pasa?

No pasa nada, no pasa nada, mi amor,

pero necesito que me hagas caso.

Entra.

Entra.

¿Y qué dices tú que te debo?

Ángela...

No sabía que estabas en casa.

(ÁNGELA) Yo tampoco te esperaba por aquí. ¿Te quedas a cenar?

No, cariño.

Estábamos discutiendo una cosa, pero ya se van.

¿Está mi sobrino en casa?

No está.

¿Quieres hablar tú conmigo y dejar a Ángela y a mi hijo en paz?

Ven y habla conmigo.

No, no te preocupes, Juan.

Lo que tengáis que hablar lo podéis hablar delante de mí.

Aquí no hay secretos.

¿Ahora no hay secretos?

Entonces, ¿le has contado que me has robado?

Eso es mentira y lo sabes. He cogido lo que es mío.

Eso no te pertenece.

(ÁNGELA) Por favor, sois hermanos.

Tú no te metas.

Llevo el mismo tiempo que tú en esto.

¿Por qué ibas a tener tú más? Mira hermano, se puede extorsionar,

se puede traficar, se puede incluso matar,

pero nunca se puede robar a alguien de la familia.

Y no se puede matar. Yo no cruzo esa frontera.

A la vida hay que echarle cojones. Hay que echarle cojones, ¿no?

Si no fuera por mí, ¿dónde estarías tú ahora?

Pues a ver si hay cojones de quitarme lo que es mío

y de tocar a mi familia.

(JADEA)

(JADEA)

(Música triste)

(SUSPIRA)

(JADEA)

(Sintonía)

(Música country)

¿No me vais a pagar? ¿Cómo que no me vais a pagar?

(TARTAMUDEA) Ya están cargando las bebidas en las cajas.

¿Perdón? -Pues que he dejado las cajas ahí.

He dejado la mercancía y vosotros me pagáis, hombre.

Te las voy a pagar. -Me vas a pagar.

Me las vas a pagar y me las vas a pagar ahora.

¿Les das tú de comer a mis tres hijos? No, ¿verdad?

No tenéis vergüenza.

Lo llego a saber y no descargo las cajas.

Las cosas no se hacen así.

Te lo he dicho y... -Mira, lo llego a saber...

Lo tenías que haber dicho antes.

Me las pagáis, me las pagáis. -Un pequeño contratiempo.

¿Eres el famoso Ricardo? Depende de quién lo pregunte.

Lo pregunto yo.

Soy el que ha estado haciendo estas cajas durante un mes para ti.

Y ahora, ¿no me las queréis pagar? -Le he pedido unos días.

No le fío ni a mi madre, ¡ni a mi madre!

No tenía el placer de conocerle.

Me han dicho que sus cajas son las mejores.

No me venga con esas ahora. Venga conmigo.

Le doy mi palabra de que en una semana

le daremos lo que le debemos.

Y usted me la devuelve.

Dos días.

Dos días.

No ha llegado la transferencia del alcohol que mandamos a América.

Ya lo sé, Andrés.

El cabrón de Baena intenta meterse en medio.

Se habrá puesto nervioso. Al final, le arranco la cabeza.

Sabes que cuando salgamos a la calle va a ser la guerra.

Bien, baja el precio del alcohol. Hay que vender.

Hay que vender...

Vamos, no pasa nada.

Los farmacéuticos dicen que mañana podemos empezar con la distribución.

Esta noche, salimos.

Hace falta liquidez para la que se nos viene encima.

¡Buenas tardes, señores!

¡Vamos señores, que nos estamos durmiendo! ¡Al lío!

Luis...

(SUSPIRA)

Joder. Buen tiro.

Benítez ha venido a denunciar a su sobrino.

Dice que le debe dinero y no le paga.

¿Cuánto? Mil cajas.

¿Mil cajas? Sí, señor.

Creo que se están preparando para mover algo nuevo.

Una droga.

¿Qué tipo de droga?

No lo sé, la verdad es que no conseguí averiguarlo,

pero sí se rumorea por ahí

que van a dar un buen golpe. Iba a venir a contárselo.

(SUSPIRA)

Muy bien, gracias por la información.

Claro. Ya puedes irte.

Gracias.

Acuérdate de lo que les pasa a los chivatos.

¡Muévete!

¿Nadie va a sentarse hoy a comer?

¡Ya voy, ya voy!

No sé para qué llevo toda la mañana en la cocina.

(Campanas)

(Música rock)

Vamos, tú, la pasta. (ANDRÉS) Danos lo que nos debes.

Te arranco la cabeza, ¡vamos!

Venga, suelta. ¡Vamos!

(Música pop lenta)

(Silbido)

(Silbido)

¿Qué haces ahí? Venga, para dentro.

¡No fumes!

(TARTAMUDEA) Señores, lo siento, pero vamos a cerrar.

La última copa, la vamos a tomar. ¿A que sí?

¿Podrías servirles una última? ¡Perico!

Vete a casa, ya cierro yo.

(TARTAMUDEA) Don Alfonso, va a necesitar ayuda

con la verja, pesa mucho. Vete tranquilo.

Ya me ayudan aquí.

(TARTAMUDEA) No me importa quedarme. Ponme una copa.

¿No has oído? Que te largues, vamos.

(SILBA)

Alfonso, me debes un dinero desde hace tiempo, recuérdalo.

Puede ser porque no podía ir con las manos vacías.

Pero si me das un par de semanas... ¿Un par de semanas?

¿Y qué hago yo ahora contigo? ¿Eh?

Quietos, quietos. (ANDRÉS) Eso pasa cuando no se paga.

Madre mía, madre mía. Ven aquí, coño.

Buscad cosas de valor y dinero,

que tengo que hablar con el señor Abascal.

Alfonso, sabes cuáles son las normas, ¿no?

O pagas o cobras.

Debería matarte por la mierda de alcohol que tienes.

Si me matas, no recuperarás tu dinero.

Jefe, esto es una mierda, aquí no hay nada de valor.

Vaya...

Esto son malas noticias para ti.

Jefe, arriba se oye música.

Me dejé puesto el gramófono. Pero arriba no hay nada de valor.

Ya. No.

¿Qué hay arriba? No hay nada, no hay...

¿Nada?

A ver.

No hay nada, Ricardo. ¡No hay nadie!

¿Adónde vas? Claro...

(Música jazz animada)

(Conversaciones lejanas)

("La llorona" - Nikki Kelly")

Lo estás haciendo de pena.

Así no.

Tienes que mantener la distancia.

¿Estás tenso, querido? ¿O es que te pongo nervioso?

Deslízate con suavidad, así. Así, venga, inténtalo otra vez.

(RÍE)

Así, mejor.

¿Lo sientes? Es como si flotaras.

Y ahora, concéntrate, no podemos perder el ritmo.

Esta gente ha pagado para vernos bailar.

¿Papá?

Mi amor, qué susto.

¿Qué haces que no estás durmiendo?

¿Estás bien? ¿Sí?

Pues venga, a la cama. Va, descansa. Te quiero.

(SUSPIRA)

Por supuesto que le concedo este baile.

¿Será capaz de seguirme el ritmo?

("La llorona" - Nikki Kelly)

Y... "slow, slow, quick, quick, slow, slow, quick, quick".

Buenos días. Buenos días.

Hmmm... qué bien huele, café.

Hoy se ha levantado muy temprano. Hmmm...

¿Le preparo el desayuno? No, ya está todo.

Padre, ¿está bien?

Padre.

¿Pero qué le ha pasado? Nada, nada.

Anoche, que me caí por las escaleras.

Ah...

¿Por qué no me avisó?

No había bebido, si es lo que quieres saber.

Tranquilo, mi amor, papá está bien.

Solo un poco más viejo y más torpe cada día.

Usted no es viejo. Hmmm...

Avisaré al doctor. No hace falta, si no es nada.

Será Gloria, que se habrá dejado las llaves otra vez.

Usted quédese aquí, padre, ya voy yo.

¡Que ya voy!

¿A qué viene tanta prisa, Perico?

(TARTAMUDEA) ¿Cómo está tu padre?

¿Lo sabías? Quise quedarme, pero...

pero no me dejó.

Pues casi no lo cuenta. Tropecé y me caí por la escalera.

No es para tanto. ¿Qué hace aquí?

Le he dicho que yo me encargaba. Estoy bien.

Siempre con esa manía de ahorrar luz.

Le tengo dicho que esas escaleras son muy traicioneras.

Tiene razón, jefe. ¿Está usted bien?

¿Pero tú estabas aquí? ¡Estoy bien, estoy bien!

Perico, acompáñame, es sábado y hay que reponer las bebidas.

(SUSPIRA)

(TARTAMUDEA) ¿Qué ha pasado?

(TARTAMUDEA) Debería haberme quedado, Don Alfonso.

Nos hubieran matado a los dos. (TARTAMUDEA) ¿Matado?

¿Quiénes? No tenemos mucho tiempo.

Necesito que me ayudes.

(TARTAMUDEA) ¿Yo?

Esto es todo lo que hay. Escúchame, Perico.

Tienes que sacar a mi hija de aquí.

Dile que te ha caído una herencia, lo que se te ocurra.

Pero tienes que sacarla de la ciudad cuanto antes, ¿vale?

El pequeño se quedará con Gloria, no correrá peligro con ella.

¿Entendido? (TARTAMUDEA) Don Alfonso,

(TARTAMUDEA MUCHO) cuando me pongo nervioso, tar...

Cuando me pongo nervioso, tartamudeo.

Andrea me conoce mejor que nadie, se va a dar cuenta.

¡Se va a dar cuenta!

La quiere a ella, lo vi en sus ojos, la quiere a ella.

Está cerrado.

Ese tipo es capaz de cualquier cosa por conseguirla.

(TARTAMUDEA) ¿Dónde quiere que la lleve?

¿No me ha oído?

Estaba abierto.

He quedado con tu padre. ¿Con mi padre?

Querrá decir el señor Abascal.

Eso mismo. "Eso mismo, señorita".

Ricardo León.

Encantado.

Espero que no se haya comprometido con usted a darle trabajo.

Bueno, más o menos.

Pues lo siento, pero no necesitamos a nadie.

Y ahora, si es tan amable, tengo mucho que limpiar.

¿Vas a limpiar esto tú sola?

Si gusta, puede entrar de aprendiz. Sin cobrar.

Pero le advierto, soy muy exigente. Ya lo veo, ya.

Deje, deje, que no habrá cogido una escoba en su vida.

Haga el favor de salir.

¡Padre!

Hombre, el jefe de la casa. Eh, mi amor...

Mi amor, no pasa nada.

Eh, no pasa nada.

Hola, chaval. ¿Qué pasa?

Muy buenas, señor Abascal. ¿Le conoce?

Veo que no la ha puesto al corriente.

¿De qué, padre?

Cariño, vamos a dar un paseo y te lo cuento.

(Llaman a la puerta)

¡Está cerrado! Tranquila, vienen conmigo.

Que se queden, no pasa nada.

Perico, cuida del pequeño.

Perico...

Tranquila, que yo estoy con él.

Padre, ¿me puede explicar qué está pasando?

Peque.

Este es el jefe de la casa.

¿Qué pasa, machote?

¿Su socio?

Pensé que podríamos solos pero el negocio no remonta.

¿Y por qué no me dijo nada antes? Hubiese podido ayudar.

Lo siento, no me perdonaría fallaros otra vez.

Le tengo dicho que deje de martirizarse.

A veces, hablas exactamente como tu madre.

Usted no tiene la culpa de lo que le pasó, fue un accidente.

Padre.

Me preocupa que no me haya dicho nada.

Es un hombre con experiencia en restaurantes y en hoteles,

ya verás como irá bien, ya verás. Confía en mí, mi princesa.

¿Confía en él?

Claro. Padre, ¿se encuentra bien?

Perfectamente, vamos.

Vamos.

(Caja de música)

¿Qué tal, chico?

(CHISTA)

(TARTAMUDEA) No hemos abierto... todavía.

Ahora sí.

Espabila.

Vamos tartaja. Ponme de beber, coño.

¿Lo has hecho tú?

Anda...

¿Y este quién es?

¡Salud! (RÍE)

¿Qué se bebe aquí? -Bebe.

(TARTAMUDEA) No, no, gracias.

He dicho que bebas.

No te pongas nervioso.

Eh, silencio, que peligra la vida del artista.

(Risas)

Ese es mi chaval.

Ahora tú.

Dejad en paz al chaval. -Venga, hombre.

Si solo nos estamos divirtiendo. Échale cojones.

¡Eh, eh, eh, eh! -Eh, eh, eh.

Sin mirar.

¡Eso es! -Vamos, va. (RÍE)

¡Eh, eh, eh, eh!

¡Con dos cojones, tartaja!

¿Qué hacéis aquí? Fuera todos. -Ven aquí cosa guapa.

Estoy bien... -Ven aquí, ven.

¡Eh, eh, suéltala! -¡Suéltame!

¡Suéltala, he dicho!

¡He dicho que la sueltes! ¡Fuera!

¡Suéltala! -¡Déjame!

¡Fuera de aquí! ¡He dicho que...!

Que sueltes el cuchillo. Ya estamos...

¡Vamos!

Quédate aquí. No te muevas, ¿eh? No te muevas.

(Risas)

La cara del tartaja, niño.

Perico...

(Risas)

Señores, les tengo que pedir que se marchen.

¿Qué quieres, jugar? -Que se vayan.

Te va la marcha, chica. -Eh, eh, ¿qué pasa?

¿Somos caballeros o no? -Gracias.

Por favor... -¡Eh!

(Jaleo)

¡Ven aquí!

¿Qué pasa, Pablo?

¿De quién es la pistola?

La pistola es mía.

Pero tiene su explicación. La culpa es de Julián,

que me ha calentado. Ha empezado con el cuchillito.

(Jaleo)

(GRITA) Puto cabrón de mierda.

¡Cabrón!

Jefe... ¿Qué pasa?

No, que... joder.

¡Joder!

Joder...

Y tú, la próxima vez que apuntes,

dispara.

¿Te ha hecho algo?

No, no...

¡Ricardo! Ricardo.

¿Qué pasa?

Yo también me alegro de verte... Gloria. Me llamo Gloria.

Ya... ¿Qué hacéis tú y tus hombres aquí?

Podría preguntarte lo mismo, ¿no, Gloria?

¿No te acuerdas la última vez que nos vimos?

Ahora trabajo aquí.

Pues qué pena.

Qué pena que hayas dejado las relaciones públicas

porque estás igual de guapa que siempre.

Y hueles igual de bien. Ricardo, por favor.

¡Gloria!

¿Qué?

Que me alegra mucho tenerte en mi negocio.

¿Qué?

Me gusta mucho cuando te cabreas.

¡Perico! Perico.

Perico. ¡No llores! No llores.

A ver, cuéntamelo todo, ¿vale? -(LLORA) Vale.

Mira, tómate algo, ¿eh? Venga.

Tómate algo, venga.

Dame, coño.

(PERICO BALBUCEA)

Escúchame, busca un papelito y me lo escribes.

¿Vale? Venga, yo te ayudo, mi vida.

Al final, le he partido la nariz a Pablo.

Lo tiene merecido, ¿no?

A ver si aprende de una puta vez.

¡Señores, estamos cubiertos! -¡Venía buscando trabajo!

¡Estamos cubiertos, señores, estamos cubiertos, no hay trabajo!

¿Cómo que no? -El mes que viene.

Vuelva el mes que viene, el que no vaya a comprar, fuera.

Nos vamos a morir de hambre. -No, joder.

No hay que ser pesimista. -Francisco, llevamos casi un mes aquí

y ya nos hemos comido lo poco que traías.

Vamos a confiar, ¿eh?

Eh, eh, que te van a ver. -Que no sirve para nada.

Te van a ver. -Que no sirve para nada.

Anda, ven, vete para casa, que ahora voy yo.

Algo se me ocurrirá, ¿eh?

Ponte el abrigo, que hace frío. -¡Eh, eh!

¿Qué hace ahí? Venga, arreando.

Eh...

Estoy buscando al responsable.

Soy Francisco Márquez, me están esperando.

Eh... ¿Es usted consciente de los quebraderos de cabeza

que le puede causar? -¿Eh?

Se montará una gorda, me esperan desde hace tiempo.

¿Viene de parte de Benítez? -Claro, Benítez, por supuesto.

Pase, pregunte por Andrés. -Muy bien, ya me estaba enfadando.

Por fin, ¿dónde estabais? Dando un paseo.

¿Qué te ha pasado?

Nada, nada, me tropecé y me caí por la escalera.

No pasa nada, está bien, está todo bien.

Gracias. ¿Qué es eso de Ricardo León aquí?

Va a estar con nosotros de socio una temporada.

¿Le conoces? No.

Pero he llegado y había unos hombres

y me lo ha explicado el tal Ricardo ese.

¿Siguen dentro? No, se han ido ya.

Padre, pero hay que poner normas.

No se puede llegar así, con esa prepotencia.

Todo a su tiempo.

Me tienes que contar qué ha pasado.

Tenemos que hablar de esto, pero no es el momento ahora.

¿De acuerdo? En otro momento.

Ay, Dios mío, madre mía.

Estoy muy satisfecho con el trabajo de todos y cada uno de vosotros.

Pero nos va a venir muy bien compartir gastos...

Y obligaciones, que quede bien claro, padre.

Esta no se calla ni debajo del agua. -¡Shhh!

Tú y yo tenemos que hablar después.

Necesito que todos luchemos codo con codo

para sacar a flote El Continental. ¡Uy!

Si aquí no flota ni un tropezón en el caldo.

¡Shhh! ¡Calla!

Bueno, ¿puedo hacer una pregunta, por favor?

Sí, claro. Eh...

¿Todo esto nos va a traer más género aquí, en la cocina?

Porque la verdad es que... -Disculpe.

Es que a veces no sabemos qué inventar.

Yo confío en que todo irá mejorando poco a poco.

("Downfall"- Lion)

(Campanas)

(Gruñidos de dolor)

(Golpes)

¡La comida está casi lista!

Tu mujer está a punto de llegar a comer.

La mami ha hecho buenas migas con ella.

¡No serás capaz!

(GRITA)

(JADEA)

¡Tengo hijos, joder! ¡Tengo hijos!

No te preocupes,

cuando tú faltes, tu mujer se hará cargo de ellos.

¡Morfina!

Es morfina.

La quieren distribuir por toda la ciudad.

¿Cómo, cuándo y dónde?

Tienen una red de boticarios.

Por favor, no me mate. No, no, no, no.

Tranquilo, Pablo, tranquilo.

Está encaprichado con una chica.

Se ha asociado con su padre en un local del centro.

No, no, por favor.

No, por favor, no, no.

¡Por favor, no!

Siempre tan puntual.

La vida es una guerra continua. La gente tiene miedo.

No tienen trabajo, no tienen dinero, y la morfina calma ese dolor.

¿A ti qué más te da, Baena?

Tu negocio es otro.

¿Tú sabes lo que pasa cuando la gente

toma esa mierda?

Que, inmediatamente, deja de beber alcohol.

Dime tú a mí cómo vamos a mantener todo esto.

Ahí es donde quiero que entres tú. Quiero que te encargues de esto.

Pues yo no creo que pueda ayudarte, Baena.

Contribuyen muy bien con nosotros.

Igual que tú.

Incluso mejor, diría yo.

Límpiate.

La mano.

Si hay guerra, los negocios no prosperan.

Jefe.

¿Qué hacemos con el cuerpo?

(SUSPIRA)

Llama a mi sobrino,

que él se ocupe del cuerpo.

(SUSPIRA)

Perico, no puedes llevártela. Que van a matar a Alfonso.

(TARTAMUDEA) Gloria, tengo miedo.

Pero he de hacer lo que me pide, ¿no?

Hablaré con él. Venga, venga, venga.

Por Dios...

No tardes, que ya mismo abrimos.

¿Perico? ¿Y este dónde va?

Es que me ha pedido permiso para hacer un recado.

Vamos a abrir, lo necesitamos en su puesto.

Para cuatro gatos que vienen... Está nervioso con el cambio.

Como todos.

¿Seguiremos a sus órdenes? Por supuesto.

En principio, todo sigue igual.

Seguro que nos controlará cómo trabajamos.

Uy, si a ti no hay quien te controle, maja.

No creo que les interese mucho la cocina.

Pues se pierden lo mejor, ¿verdad, mi niña?

Ya te pondré al día. Más te vale.

¿Y tú ya tendiste los manteles? Voy...

¡Venga! No seas remolona.

Estamos a punto de empezar con la distribución.

Hacemos evento para los nuevos clientes.

Que se corra la voz, que se entere todo el mundo.

Es un capricho, ¿verdad?

Ella.

¿Capricho? Tú sí que eres un capricho.

Y todo esto, mira, todo esto es un capricho.

La vida es un capricho, Andrés.

No te lo tomes a mal. Se me hace raro verte así.

Así, ¿cómo?

Así.

¿No te alegras?

Encárgate de todo.

(CHANO) ¡Eh!

(CHANO) ¡Andrés!

Gloria...

Necesito que te lleves a Jesús. ¿Yo? No.

Ese niño se muere si os pasa algo, ¿eh?

Te conoce, te quiere, lo vas a cuidar bien.

Yo no soy su madre, solo te tiene a ti y a su hermana.

Tiene que haber otra forma. No se me ocurre otra.

Y no me puedo arriesgar a que les pase nada a ninguno.

Pues hablas con Andrea.

Es grandecita para lo que quiere, le explicas la situación.

¿Sí? ¿Cómo le explico que un mafioso me ha perdonado la vida

porque se ha encaprichado de ella? ¿Eh?

¿Qué quieres, que yo pague el pato? ¿Eh?

No te preocupes, que ya hablo yo con él.

¡Ni se te ocurra!

Son mis hijos y soy yo el que los tiene que proteger.

Mantente al margen, por favor.

Mírame a la cara.

Mírame a la cara.

¿Qué pasa conmigo?

Eres lo único que yo tengo. Y ellos, lo único que tengo yo.

Voy a ver cómo va todo.

Gloria.

¿Qué quieres?

Quédate hoy a dormir.

Tengo miedo...

Tranquila, ya verás como salimos de esta, mi amor.

Pero déjame hacerlo a mi manera.

"Signore.

Signore, sono Francesco, Francesco Marquessi,

arribato de la Italia. Para el vostro servichio".

¿Quién te ha dejado pasar?

"Marchetti tiene tutti le porti di mundo aperti, e una cosa".

¿Cómo has entrado, espantajo? -No, no, no, no.

Perdón, perdón, es que...

Estoy buscando trabajo desesperadamente

y me lo he inventado, no sabía qué inventarme.

Eh...

"Gracie, io me ne vado.

Parliamo pronto, o no.

Usted la sua considerazione decide la...

la cosa, io..."

¿Dónde crees que vas?

¡Siguiente! -Sí, sí, yo.

(TARTAMUDEA) Deme dos billetes a París.

¿Para cuándo? -Para...

Para el primero que tenga.

Hasta dentro de cinco días no sale el siguiente.

¿Co...? ¿Cinco? No, no, no, no...

No, ¿qué, hijo? ¿Pero tienes dinero?

París es caro, ¿eh? -Sí, sí, tengo.

Vale, deme dos.

Son 100, ¿eh?

Toma.

Gracias.

Buen viaje. ¡Siguiente!

Familia Pedraza del Río. -Sí.

Don Juan María Feliciano. -También.

Pero si está todo el barrio. Aquí, ¿quién falta?

¿Tenemos que invitar a toda esta gente al barucho?

Hay que ponerlo de moda. -De moda, dice.

¿Sabemos ya quién va a hacer de camarero?

Agua.

Tú te quedas. No, no, a mí no me lías, ¿eh?

¿Y este quién es?

Nos estaba espiando mientras hablábamos.

Y qué casualidad, fíjate tú, que es decorador.

Decorador, dice.

"Francesco Marquesi. Decoradore de la Italia".

Italiano. ¿Italiano?

De Italia, dice.

Un espía italiano. No, no espía ni nada, "decoradore".

"Sono buscando laboro i el mio amicci Benítez

me ha dicho que se armó un escándalo pero que muy buona gente

gente i io solo decorador".

Dele esto a Benítez de mi parte.

Le dices que es un adelanto.

Y recupera mi cadena.

Él sabe de lo que le hablo.

Ya, ¿la cadena? ¿Cómo, la cadena? Yo no...

Mañana a primera hora en esta dirección.

Tienes trabajo que hacer. "Bienvenuti".

Peque.

"Scusi".

No deberías fumar, si te viera don Alfonso...

Déjate de tonterías. ¿Qué está pasando?

¿Mi padre con un socio?

Nada que... que yo sepa.

Estáis muy raros.

Venga, Perico, que nos conocemos desde hace mucho.

Ábrelo.

¿Qué es esto?

¿París?

¿Estás de broma?

¿Pero por qué? Es un...

Un regalo. He ahorrado para el hotel y todo.

París...

Gracias, Perico, pero no puedo aceptarlo.

(TARTAMUDEA) Salimos en cinco días de la Estación del Norte.

Son muy pocos días. No podemos irnos con este follón.

No puedo dejar solo a mi padre.

Él ya lo sabe. Sí, ha sido idea suya.

Ya, claro...

No sé, no creo que pase nada por unos días, pero...

"Mamasuel "

"Madmoiselle".

Eso. Entonces vamos, ¿no?

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