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Ahora que la bestia los atrapó a todos, ya nadie podrá decir que yo mentía.
Tengo que volver.
Sacarlos de ahí.
Madre… ayúdame…
Madre… el espejo…
Sal.
Sal del agua.
Rubio, vuelve al barco.
Allí hay algo.
En la noche del naufragio del Rubio, un rugido inundó nuestra aldea.
Un sonido envenenado entraba en nosotros.
Las corrientes van hacia el norte.
Si el Rubio se ahogó aquí, hay que buscarlo hacia el norte.
Óxido.
Óxido.
Solo hierros oxidados.
Este mar está lleno de barcos hundidos.
El Rubio es un fantasma.
En treinta años de buzo con él,
nunca vi nada.
Brazos, pies.
Cuerpos podridos.
Pero no hay ningún monstruo.
Hace una semana esa roca no estaba allí…
Creo que todo lo que está pasando en nuestra aldea es culpa de esa roca.
Es la ola que hundió el barco del Rubio.
Mira que sacó cuerpos el Rubio del mar.
Nadie conoce el fondo como él.
Ya de niño era increíble.
Se metía en todas las grutas.
Parecía vivir allí, en el fondo del mar.
Más de cuarenta cadáveres recuperó.
De no ser por él, ¿cuántas familias no tendrían a quién llorar?
Tenemos que despedirnos de los muertos.
Mira la madre del Rubio ahora.
Esa meiga se está volviendo loca.
Dicen que habla con los muertos.
Usa los espejos para hablar con los muertos.
Da miedo.
Esperemos que el mar le devuelva a su hijo.
Sangre.
Sangre.
¿Nadie entiende el rugido?
Sangre es lo que dice.
Quiere nuestra sangre.
El Rubio tiene razón.
Nadie le cree, pero tiene razón.
Tampoco me creían a mí.
La luna manda sobre el monstruo.
Sube y baja como la marea.
Él viene siempre con la luna.
El Rubio no debió intentar cazarlo.
Ahora lo enfureció.
Se está vengando de nosotros.
El Rubio tiene razón.
Nadie le cree, pero tiene razón.
Tampoco me creían a mí.
La luna manda sobre el monstruo.
Sube y baja como la marea.
Él viene siempre con la luna.
Qué ruido tan espantoso.
¿Cuánto hace ya?
Mil años.
Mil años bajo la luna roja.
Tengo el cuerpo dormido.
La mano…
Ya casi no puedo moverla.
Ah…
Ya sabía yo que algo malo iba a pasar desde que se cerró la presa.
Ya sabía yo que algo malo iba a pasar desde que levantaron la presa.
¿Qué hará la madre del Rubio allí dentro?
De esa meiga no te puedes fiar.
Aire en el aire.
Agua en el agua.
Luna roja.
Os invoco.
Haced, meigas, que mi hijo vuelva.
Aire en el aire.
Agua en el agua.
Luna roja.
Os invoco.
Haced, meigas, que mi hijo vuelva.
Madre, lo siento mucho…
Créeme que lo siento.
No sabía que esto iba a pasar.
Os sacaré de aquí.
Encontraré al monstruo.
No tengas miedo.
¿Cuánto hace ya?
¿Mil años?
Mil años en el vientre de la bestia.
Qué oscuridad…
Tres meigas llegaron en nuestra ayuda buscando el cuerpo del Rubio.
Vinieron de nadie sabe dónde.
El color del agua…
Los peces muertos…
La presa lo envenena todo.
Está llena de muerte.
Míranos.
Solo la bestia puede vivir aquí.
El monstruo es el mar.
Lleva durmiendo siglos.
Somos su sueño.
Rubio, sal del agua.
Vuelve al barco.
Como si la marea llegase a la aldea, llevándose la sangre de nuestro cuerpo.
Como si la marea nos hubiese llegado al cuello y quisiera estrangularnos.
Mi hermano ahogado.
Trece días perdido en el fondo.
Lo abracé para sacarlo y le cayeron las tripas.
Me quedé con la piel azul vacía.
El mar es el demonio.
Ya se lo dije ayer, cuando salió a por el monstruo.
Pero el Rubio no escucha.
Y ahora míranos… Lo estamos pagando todos.
Eso no fue ayer,
fue hace cien años.
Y será también mañana, y dentro de mil años.
Y el Rubio nunca escuchará a nadie.
Y tú y yo seguiremos aquí.
Maldiciendo.
Sangre.
Sangre.
Sangre es lo que dice.
¿Nadie entiende el rugido?
Luna de sangre.
Luna de sangre.
Era la primera vez que entraba en esa casa.
Me mandó ponerme delante del espejo y hablaba:
Quita el aire de muerto, que venga el de vivo.
Quita el aire de muerto, que venga el de vivo.
Cogió un cuchillo y dijo:
Mírate en el espejo.
Y en el espejo yo veía salir humo de mi cuerpo.
Mi respiración es débil.
Ya no la siento.
Solo siento la del monstruo.
Todos respiramos a su ritmo.
Sube y baja como la marea.
Nos arrastra al fondo.
El que me quiera mal, que lo lleve para él.
El que me quiera mal, que lo lleve para él.
El que me quiera mal, que lo lleve para él.
El que me quiera mal, que lo lleve para él.
El que me quiera mal…
No es la primera vez que esto ocurre.
La luna roja despierta a esa bestia.
Ya sufrí su bramido en Malpica, hace cien años…
… o trescientos.
Miles de muertos.
Si aguanto un poco más, quizás pueda volver a huir por el espejo.
El ojo del monstruo…
Si aguanto un poco más…
Cada marea alta traía de vuelta al Rubio, y cada marea baja lo engullía de nuevo.
Y nosotros deshaciéndonos, como rocas viejas.
No sé cuánto tiempo llevo aquí.
Ya no siento una cosa detrás de la otra.
Todas las olas son ahora.
Tal vez siempre fuera hoy.
Traga los cadáveres.
Por eso vino el monstruo hasta aquí.
Por los naufragios.
Los ahogados que nunca aparecieron no se perdieron en el mar.
Los devoró él.
¿No oyes el rugido del mar?
El aire denso…
El monstruo está acabando con nosotros.
Nos está quitando la vida poco a poco.
Quedaremos presos en nuestros cuerpos.
¡Malditas meigas!
¿Dónde estáis?
Hace cien mil años, esa roca ya estaba allí.
Todo lo que sucede hoy es culpa de esta roca.
Es la ola que hunde el barco del Rubio.
El Rubio es un monstruo.
¿Y él nos tiene que salvar?
Esto no es real.
No puede serlo.
Somos el sueño de alguien.
El sueño de un mar dormido.
Qué paz.
Qué horror.
El cielo de noche es un mar negro.
Las estrellas, peces brillantes.
La luna, un monstruo.
El cielo de noche es un…
… estrellas, brillantes…
… luna, un monstruo.
Andrés, ¿me oyes?
Soy el Rubio.
Quiere vuestra sangre.
No parará hasta tenerla.
¿Me sientes allí dentro?
Necesito un cuerpo para atacarlo.
Avisa a las meigas.
Ayúdame, Andrés.
Bajo las telas blancas, nos hervía la sangre.
El ojo del monstruo nos vigilaba desde el cielo.
Estábamos preparados para partir.
El monstruo es la luna.
Devora el tiempo.
Rubio, sal del agua.
Vuelve a la tierra.
Vuelve a la tierra.
La sangre salía de nuestro cuerpo.
La veíamos alimentar a la luna roja.
Fue entonces cuando el Rubio volvió para buscarnos.
Pero ¿a dónde nos llevaría?
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