All language subtitles for The Corn Is Green (Irving Rapper, 1945)

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Original subtitles

"EL TRIGO ESTÁ VERDE"

Glansarno, una pequeña y remota aldea en Gales... 1895.

- Buen día, Sr. Jones. - Buen día.

- ¿Mucho trabajo? - Hay que ocupar el tiempo.

Falta poco, Srta. Ronberry. Por una vez el tren de Londres llega a tiempo.

¿Lo arregló para que esperen en la estación, Sr. Jones? Si, y avisé al Señor también.

El coronel será puntual. Disciplina militar.

¿Bien, Sarah? ¿Has terminado?

¿Está todo impecable? Preparé la cama y limpié...

Es todo, querida. El coronel tendrá sus criados.

Entonces será mejor que me siente en la oficina de correos. ¿Qué pasa con el correo?

Qué no llega una carta desde hace siete semanas.

Nadie salvo yo sabe escribir y, yo no escribo porque nadie sabe leer.

En Gales se dice que la gente en esta parte del país son prácticamente unos bárbaros.

No entiendo por qué un coronel eligió venir a vivir a un sitio como este.

¡Nunca vi tantos libros!

Espero que las cortinas no sean demasiado femeninas.

Las elegí con tanto cuidado.

También traje la rueca y la porcelana. Sus muebles son tan distinguidos.

El escritorio, y la papelera.

¡Tan... varonil!

Hm... una papelera varonil.

¿Espera que el coronel sea tan viril como la papelera?

Eso es grosero, Sr. Jones. Incluso para un galés.

¿Qué está cantando?

Los malvados arderán en el infierno.

Buenas noches.

Entre.

El Señor. Oh.

- ¡Sr. Treverby! - Deliciosa dama.

Señor. Deliciosa sorpresa y feliz tarde tenga Ud...

como nuestros antepasados solían decir.

- Buen día Sr. Jones. - Buenas tardes, señor.

No, no, no, querido amigo, quédese ahí. Sin ceremonias conmigo.

- ¿No hay señales del nuevo habitante? - En cualquier momento llegará.

Esperemos que sea agradable.

¿Por qué? Porque...

todos esos libros, no es posible que haya

alguien que los haya leído todos, o que lo hará.

- Están aquí. - ¡Al fin!

La carreta está llena con todo el equipaje. Llegó ahora desde la estación.

- ¿Cómo es, Mr. Jones? - ¿Es joven?

- ¿De mediana edad? - No hay señales del coronel todavía.

- Sólo dos mujeres. - ¿Dos mujeres?

Vamos Bessie. Ayúdame con estos paquetes.

¿Para qué nos trajeron aquí?

- Odio hacerlo. - ¡Cállate! Este es un buen lugar,

y cuida tu lengua. Lo odio de cualquier manera.

Si nos hubiésemos quedado en Londres, podría tener ese vestido rosa que vi.

Eres una desagradecida. Pórtate como se debe.

Tenemos la oportunidad de vivir con lujo y tú quejándote por un vestido.

- Esto es hermoso. - Huele mal.

¡Silencio!

Ahora vaya a la estación y coja el baúl grande.

Oh, que desastre.

¿Quién eres tú? Oh, nunca hablo cuando no me hablan.

- Bueno, pues habla ahora, niña. - Bessie Watty es el nombre.

Si puede decirse que tengo un nombre.

- ¿Es esto Pengarth House? - Así es.

Oh. No es gran cosa ¿no?

- ¿Qué tiene de malo? - ¿Qué tiene de bueno?

Será bonito para alguien como Ud.

Mira, niña, no toleraremos tus imprudencias.

- ¿Habla Ud. inglés? - Así es.

Entonces querido, sujete esto.

- ¿Conoce a esa criatura, niña? ¿Quién es? - Mi mamá.

- Nunca tuve papá. - Lo siento, es una pena.

No tener papá es algo muy triste.

- Qué pesado. - ¿Qué tienen?

- Libros. - ¿Más libros? ¿Está su patrón enfermo?

No, nos estaba siguiendo. Ya debe estar por llegar.

Oh ¡aquí está! ¡Tally-o! ¡Pensé que le habíamos perdido!

Qué hermoso campo.

Esperaba alcanzarlos, pero esa colina fue mucho.

Buenas tardes. ¿Cómo está?

Hay clavos en la entrada, así que será mejor que meta a Priscilla dentro.

¿Puede guardarla, Sra. Watty?

Vamos, niña, échame una mano y deja de hacer travesuras.

Es más grande de lo que esperaba.

- Así que esta es mi casa. - No, no lo es.

Bueno, ¿esto no es Pengarth?

- ¿No se llama así la casa? - Así se llama.

Correcto. Me la dejó mi tío el Dr. Moffat.

Yo soy la Srta. Moffat.

¿Es Ud. la Srta. Ronberry que me escribió tan amablemente?

Pero esas cartas que recibimos fueron escritas por un hombre.

Hace años que no firmo mi nombre completo.

Es muy interesante. ¿Por qué no se les ocurrió que podía ser una mujer?

Bueno, porque el papel no estaba perfumado.

Y firmó su nombre de manera extraña.

Bueno, mis iniciales L.C... Nunca me gustó el nombre de "Lily Christabel".

Y yo pensé que significaban Teniente Coronel.

- Pero había otro título militar después. - M.A., Maestra en Artes.

¿En Artes? ¿El mismo título que mi padre compró?

El mismo, excepto que yo estudié por él en Aberdeen.

Una mujer con M.A. ¿Cuánto tiempo durará?

Espero que bastante, considerando el hecho que lo esperamos 2000 años.

¿Ud. ha sido salvada?

- ¿Disculpe? - ¿Es de la Iglesia o Capilla?

Bueno, realmente no lo sé.

Y ahora que lo saben todo sobre mi...

- ¿Qué hace Ud.? - ¿Qué?

- Me temo que yo no hago nada. - Mr. Treverby es el terrateniente.

¿Si?, nunca he conocido muchos terratenientes. Interesante.

Disculpe, querida señora. Sr. Jones. ¡Interesante!

Qué insolencia.

Nadie diría que hice una conquista aquí.

Este no es un mal dormitorio.

- ¿Dónde está su Señor? - Se ofendió y se fue.

¿Qué se ofendió? ¿De ella? ¡que tontería!

¿Qué opinan de ella? ¿No es refinada?

- Es algo extraña, ¿no? - ¡Es refinada!

Terriblemente obstinada, por supuesto. Terrible strong-willed,

Por supuesto. Terrible. Le hace travesuras y yo evito decírselo.

Me prepuso venir y me negué por mi pasado.

¿Su pasado?

Pero gracias a ella me uní al Cuerpo y todo cambió.

- ¿El "Cuerpo"? - Cuerpo de la Honradez.

Cantamos, rezamos y hacemos colectas siempre.

Desde entonces soy una mujer distinta.

- ¿Ud. ha sido salvado? - Así es.

Y yo también. ¿No es adorable?

- ¿Cuál fue su pasado? - Dedos livianos.

¿Dedos livianos?

¿Quiere decir robar? En todas partes. Terrible.

Peniques, medias, broches, cucharas, de todo.

Cada vez que faltaba algo, ¡era por mi!

Sólo les estoy contando sobre mi problema.

No les cuente más.

Me gusta el gusto del antiguo inquilino. Lleno de estanterías.

Los libros están gastados.

Y Sarah Pugh ha arreglado el piso de arriba.

Lo han arreglado todo estupendamente. Gracias.

Y ahora el jardín. ¿Echamos un vistazo?

- Si lo desea. - Iré enseguida.

- Estoy hambrienta. - Tienes el apetito de un caballo.

- No es cierto. - ¿Todo bien en la cocina, Watty?

¿Todo en orden? No he visto ratones todavía.

Bien. Cuando llegue el equipaje haz que lo suban arriba.

Si, señorita.

- Tomaremos el té cuando esté listo, Watty. - De acuerdo, señorita.

Sabía que sería bueno venir aquí. Este sitio es el apropiado.

Estas flores son para su cuarto.

Muy atento, Sr. Jones.

Había oído que en Welshmen no eran sensibles.

Como otra gente, los galeses también apreciamos la belleza.

Por supuesto que pueden. No volveré a cometer ese error.

Dígame Sr. Jones. ¿Este granero pertenece a la propiedad?

No, Srta. Moffat.

- ¿Está en uso ahora? - No señorita.

Espléndido.

- ¿Quién está cantando? - Los chicos que vienen de la mina.

- ¿Chicos dice? - Podrá verles en un minuto sobre el puente.

Me gustaría.

Me gustaría mucho ver a los niños que cantan tras el día de trabajo en una mina.

Cantan sin ninguna preparación. No les preste atención.

Dígame Sr. Jones. Dentro de un radio de 5

millas ¿cuántas familias hay a los alrededores?

Como 40 familias en la aldea y 15 en las granjas de los alrededores.

- ¿Muchos niños? - ¿De qué edad?

De hasta 16 y 17 años. En los alrededores son niños hasta los 12 años.

Luego se les envía a la mina y en una semana son hombres.

Ya entiendo,

¿Cuántos saben leer y escribir?

Casi ninguno.

Casi ninguno.

Me pregunto quien empezó el rumor de que este mundo estaba civilizado.

Es el mundo que tenemos que vivir, supongo que hacemos lo que podemos.

Demasiado fácil, Sr. Jones. Demasiado fácil.

Desde niña he visto el mundo como es y decidí que no me gustaba.

Vi pobreza y enfermedad, ignorancia e injusticia. Y

de algún modo, siempre he intentado combatir todo eso.

Así que, ahora que tenido la buena fortuna de venir a esta casa...

y algo de dinero, es una buena oportunidad para seguir luchando.

Especialmente contando con la ayuda de Uds. dos.

Watty, ¿podrías poner las flores en agua, por favor?

Si señorita.

- ¿Conmigo? - Si, con Ud. Srta. Ronberry.

¿No quieren sentarse?

Solía encontrarme amigos en las conferencias en Londres.

Vivía sola y tenía suficiente dinero.

No tenía mala educación.

Y nunca sabía que hacer.

¿No es triste?

- Nada que hacer. - ¿Y apareció el caballero adecuado?

Oh, no, Srta. Ronberry. Si Ud. es una

solterona rondando los 30, ya perdió la carrera.

¿Por qué no aceptarlo y disfrutar la vida?

- ¿Cuándo perdió las esperanzas? - Oh, que horrible expresión.

No recuerdo que las haya tenido nunca.

La gente solía mirarme fijamente y decir...

"va a ser la inteligente".

Pero el futuro de una mujer es casarse y cumplir las obligaciones.

Tonterías. Además yo sería una pésima esposa.

¿Pero nunca se enamoró?

Nunca he soportado a un hombre más de 5 minutos en mi vida.

Lo que me lleva a Ud., Sr. Jones.

Mi conciencia está tan clara como la nieve.

Estoy segura. Pero también averigüé sobre Ud.

Su padre era tendero con lo suficiente como para enviarle a la escuela.

Su educación supera a la de su esfera...

pero no alcanza para para unirse a la clase alta.

Se siente frustrado y se refugia en la religión.

- ¿Estoy en lo cierto? - Ha dicho algo terrible...

- Tendré que pensarlo. - Hágalo.

Mientras tanto, ¿no les gustaría dejar de estar deprimidos y ser útiles?

- ¿Útiles? - Si.

Voy a poner una escuela.

- ¿Una escuela? - ¿Para qué?

- ¿Para qué? - ¿Ven estos cientos de libros?

Cada uno es maravilloso.

¿Por qué negarle a estos chicos esta riqueza?

¿Sólo porque han nacido sin dinero en un país incivilizado?

- Tiene razón. - ¿Quiere decir los niños normales?

Si, querida. Los niños normales...

que vinieron al mundo exactamente igual que Ud. y yo.

Pero yo no podría enseñar a esos niños. No podría. Ellos... ¡huelen mal!

Bueno, si nosotros nunca hubiésemos aprendido, también lo haríamos.

Nosotros les pondremos bajo la bomba.

Pero debo limpiar esta enorme casa...

y cuidar las flores.

La cerraremos excepto una sola habitación y

dejaremos que las flores tengan una muerte natural.

Sr. Jones, también Ud.

Soy oficinista de un abogado en Gwaenygam y gano 33 chelines semanales.

Yo le daré 34 y el almuerzo.

Pero estos niños están ganando dinero en la mina.

¿Cómo...?

Yo pagaré a sus padres los miserables peniques que ganan allí.

Y cuando termine con Ud., no tendrá tiempo de preocuparse de un elegante marido...

y Ud. no tendrá tiempo de estar tan complacido por su salvación.

¿Bueno?

No me importa que no sea de la capilla. Estoy con Ud.

Inscríbanse en la Escuela de la Srta. Moffat.

Lectura, escritura, ortografía y aritmética.

Registro de inscripciones.

Adelante.

Pasen.

¿Tú aquí otra vez?

¿Éste?

Dije, ¿otra vez aquí?

No, Srta.

¿Qué quiere decir, no Srta.?

- Nosotros no estamos aquí "otra vez", Srta. - ¿Quienes sois entonces?

No somos los de la mañana, Srta. Somos el grupo de la tarde.

Incluso después de seis semanas todos me parecéis iguales.

- ¡Señorita! - ¿Si?

- ¡Llegaron los muchachos! - Esperad y no ensuciad los muebles.

- Buenas tardes, Sr. Jones. - Buenas tardes, Sr.

Buenas tardes, chicos. Le he visto con la Srta. profesora detrás de la puerta.

Esperen a la Srta. Moffat. Ella les dará lo suyo.

Esperen a la Srta. Moffat. Ella les dará lo suyo.

- ¿Srta. Ronberry? - ¿Si, Sr. Jones? - Estos chicos son unos negligentes.

- ¿Dónde está la Srta. Moffat? - En su habitación, creo.

- Sarah Pugh me dio esta carta para ella. - La estaba esperando.

Se la llevaré inmediatamente.

¿Esperamos, Srta. Ronnyberry?

La Srta. Moffat estará con Uds. En un minuto.

De los directores de la mina.

Gracias.

Los abogados de los propietarios de la mina muy educadamente me aconsejan...

que no coja ningún niño que trabaje en la mina.

Oh, es horrible.

Debe haber alguna salida.

Nos subestiman.

Tendréis que esperar, chicos. Debo atender un recado en la aldea.

Mientras tanto, tendréis que ir al jardín a lavaros las manos y las caras.

Es por ahí.

- Srta. por favor. ¿Puedo darle un beso? - ¿Qué has dicho?

Srta. por favor. ¿Puedo darle un beso?

Por supuesto que puedes.

¿Podría obligar a alguien más?

- Sr. Jones. - Si, Srta. Moffat.

Sr. Jones, después de que se hayan lavado sería mejor que

se ocuparan con algo. Quizás escribiendo una redacción.

- ¿Alguna materia en particular? - Qué harían en vacaciones.

- Siempre funciona. - Si, señorita.

Gracias.

- Vamos, Srta. Ronberry. - Si, Srta. Moffat.

Por favor, Srta. ¿Puede golpearme en el trasero?

¡Qué horripilante!

¡Seguro que si!

- ¿Le gustaría un caramelo, Sr. Jones? - No gracias, querida.

- ¿Has ido a caminar? - Si, Sr. Jones.

- Yo sola. - ¿Viste a alguien?

Sólo a una mujer y un caballero. Pero mi madre me dijo que nunca los mire.

- ¿Por qué haces eso con tu pelo? - Son mi bucles. ¿Cree que son bonitos?

Es bonito pero está mal.

He estado haciendo rizos con mis dedos con cada unos de mis cabellos.

Mis dedos me duelen terriblemente.

- Sr. Jones. - ¿Si?

¿Es verdad que la idea de la escuela no va muy bien?

¿Quién ha dicho eso?

- Lo escuché por ahí. - Todo va espléndido, Bessie.

Me alegro.

- La Srta. Moffat ha sido muy cruel conmigo. - ¿Cruel contigo?

Odia mis dulces, y...

- también es una mentirosa. - ¿Una mentirosa?

Me dice que son malos para mi.

Y en la bolsa dice que son nutritivos.

- Es malvada. - ¡Ven, Bessie...!

- ¡Y ayúdame! - ¡No me grites!

Chicos, es hora de escribir el ensayo.

No se lavaron bien. ¿Por qué no?

Porque el agua está demasiado fría.

¡Estoy empapado!

¡Sr. Jones! ¡Sr. Jones!

- ¿Esto es de aquí? - Si, es la campana de nuestra escuela.

Los papeles. Gracias.

Llewelly Powell Abogado.

- Son realmente unos campeones. - Vamos a la pista y corramos contra ellos.

Nunca ganarán la carrera.

Me hiciste apostar medio soberano y perdiste.

- No fue una carrera limpia, Thomas. - Eres un payaso. Si no me pagas...

Te pagaré mañana, chaval.

- Tenga buen día, Srta. Ronberry. - Buen día, Sr. Thomas.

¿Cómo van los asuntos de la Srta. Moffat en Glansarno?

No quiero hablar de ella.

¿Se defenderán Uds. mismas Srta. Ronberry?

No quiero hablar de la Srta. Moffat ni de mi misma.

Buen día, Sr. Thomas.

Buen día, Srta. Ronberry.

Una maestra de escuela.

Es obvio que va dirigido a mí.

¿Le importaría traducírmelo?

Dije: "Señorita, ¿me puedo quedar después de clase?"

No les gusta la idea de una escuela.

- No nos gusta. - No esperaba que les gustara.

¡Srta. Moffat, el terrateniente!

- Perdimos el primer round, Miss Ronberry. - Oh, querida.

Tenga confianza. Puedo ser tan terca como el galés.

¡Hola, hola, hola! Tenga buenas tardes, maestra.

De hecho, iba de camino a verla.

Sostén mi caballo.

Tengo un mensaje muy importante para Ud., querida madame.

De un caballero con quien almorcé hoy, Sir Herbert Vezey.

¿Si?, que sea rápido.

Definitivamente ha decidido que aunque el granero no tenga uso...

no quiere verlo como una escuela, y bajo

ninguna circunstancia lo cederá para tal fin.

Por lo tanto, lamenta mucho declinar etc, etc, etc.

Pero él insinuó en su carta que estaría dispuesto a vender.

Bueno, toda persona importante puede cambiar de opinión, ¿no?

- ¿Usted? - Mi querida madame. Le seré franco.

No voy a tolerar estos malditos fraudes en mi aldea.

- Su aldea. - Mi aldea.

No fanfarroneo, pero tendré que saber todo lo que pueda ver desde su ventana...

Ud. no tiene mala vista, confío.

Toda mi vida he hecho lo mejor para los aldeanos.

Ellos me llaman El Señor. En términos cariñosos, Ud. sabe.

- Muy amables por su parte. - Continúe.

Ellos charlan en su absurda jerga, pero benditos sean, ¡es un país libre!

Pero ponerlos a leer inglés, garabatos y darles ideas...

Con más gente como Ud., Inglaterra sería un sitio peligroso para vivir.

¿Qué está intentado hacer? ¿Convertirlos en caballeros?

- ¿Qué pretende? - Comienzo a preguntármelo.

Y otra cosa. Esto de comprarles de la mina es un disparate.

Sepa que soy copropietario de la mina..

Eso explica mucho.

¿Por qué no se dedica a la costura, querida Srta.?

- Evite hacer travesuras. - ¡Deje de llamarme "querida madame"!

No estoy casada, ni soy francesa, y Ud. no siente afecto por mí.

- De acuerdo. Roger... - Un momento.

Sé que será como clavar un alfiler a una ballena.

Pero le diré dos palabras sobre Ud.

Ud. es el terrateniente de Bountiful, ¿no?

Me gustaría señalar que este mundo está llego de suciedad, ignorancia, y miseria...

y gran parte del mal se debe a gente como Ud.

¿Cómo?

Ud. es un estúpido, arrogante, mentecato cabeza hueca.

Y se puede ir al diablo. ¡Buenas tardes!

¡Debe estar bebida!

Tuve una conducta indigna. Pero me siento bien por ello.

Yo me alegro que haya actuado así.

A veces me pregunto si los hombre realmente saben más.

¿Qué haremos ahora?

- ¿Tiene un pañuelo? - Es buena idea.

Adoro llorar cuando estoy deprimida. Siempre

he pensado que es una ventaja sobre los hombres.

Quiero sonarme la nariz.

Srta. Moffat, tenemos la campana de la escuela.

Al menos es bueno verla. Estaba en el monasterio antes de que se incendiase.

He decidido dejar la escuela, Srta. Rodenderry.

Oh...

¿Qué hacen estos libros de ejercicios aquí?

¿No lo recuerda? Ud. le mandó a los chicos que

hicieran un ensayo sobre "Qué hago en mis vacaciones".

Debía estar loca.

"Si estuviera de vacaciones, desayunaría y hablaría...

almorzaría, descansaría, tomaría té, después nada, después cenaría...

hablaría hasta la exasperación, y me iría a dormir, supongo."

En otro momento me hubiese hecho gracia esta idea de las vacaciones

- hecha con un dibujo torpe. - ¿Qué es?

Soy yo paseando en bicicleta con calzones.

¿Qué será este año? ¿deslizarme entre las

nieves eternas o disfrutar del "Padre Neptuno"?

¡Es hermoso. Extraordinario!

Si, habría pensado lo mismo si no lo hubiese

visto en el libro que está abierto sobre la mesa.

Oh...

Oh, no. Su terrateniente tiene razón.

He sido una estúpida, idiota y poco práctica.

No puedo imaginarme como...

"La mina es oscura".

Si la luz entrara en la mina...

los ríos...

los ríos en la mina correrían veloces como la voz de muchas mujeres...

los muros caerían y sería el fin del mundo.

- Subimos la campana... - ¡Shhh!

La mina está oscura, pero cuando camino hacia la oscuridad...

puedo tocar con mis manos las hojas de los árboles...

bajo tierra, donde el trigo está verde.

Siga leyendo.

Hay un viento en el pozo...

no el monóxido de carbono del que hablan.

Huele como el mar.

Sólo como si en el mar hubiera flores frescas sobre él.

Y esas son mis vacaciones.

- ¿Es Ud. Morgan Evans? - Si, señorita.

¿Ha escrito esto?

No, señorita.

- Pero está en su libro. - Si, señorita.

Entonces ¿quién lo escribió?

No lo sé, señorita.

- ¿No escribió Ud. esto? - No lo sé, señorita.

¿Qué tiene de malo?

Siéntese.

La ortografía... Quítese la gorra.

La ortografía es deplorable, por supuesto. "Mío" con "y" y hojas sin "h".

- ¿Cómo es lo correcto? - Empieza con "h".

- Yo nunca escuché la "h", señorita. - No me llame señorita.

¿No es Ud. señorita?

Si lo soy, pero no es educado.

Diga: "Si, Srta. Moffat" o "No, Srta. Moffat".

M-O-F-F-A-T.

- ¿Sin "h"? - Sin "h".

¿Dónde vive?

Bajo tierra, señorita.

- Me refiero a su casa. - Llyn-y-Mwyn, Srta... Moffat.

- A cuatro millas de aquí. - ¿Cómo es de grande?

Es una casa pequeña.

- ¿Algún pasatiempo? - Oh, si.

- ¿Cuál es? - El ron.

El ron.

- ¿Vive con sus padres.? - No, vivo solo.

Mi madre murió y mi padre y 4 hermanos tuvieron un accidente cuando tenía 10 años.

- Murieron. - Si, todos murieron.

¿Qué tipo de hombre era su padre?

Tenía algo de inglés.

- Oh. - Él me enseñó a hablarlo.

- ¿Va a la capilla? - No, gracias.

¿Quién le enseñó a leer y a escribir?

- Aprendí solo. - ¿Por qué?

No lo sé.

- ¿Qué libros ha leído? - ¿Libros?

Un poco la Biblia y un libro que conseguí.

¿Cuál era?

"La Dama de Compañía".

- ¿Puedo irme ahora, por favor? - ¡No!

¿Quiere aprender más?

No, gracias.

¿Por qué no?

Los otros hombres se reirían de mi.

Ya entiendo.

¿Ha escrito alguna vez antes de estos ejercicios?

¿Qué tiene de malo?

Nada de malo, al contrario.

Parece muy inteligente.

¿Inteligente?

¿Es eso lo que ha dicho?

En efecto, ¿es una novedad para Ud.?

Bueno, es un poco inesperado.

Me hace querer ser más inteligente todavía.

Quiero saber que hay tras todos esos libros.

¿Puede venir mañana?

Por la noche podría venir. De día trabajo de 6:00 a 4:00.

Bien.

Entonces a las 7:00.

Mientras tanto le corregiré la gramática.

Si, Srta. Moffat.

Eso es todo. Buenas noches.

Buenas noches, Srta. Moffat.

- ¿Es Ud. a quien golpeé? - Si, Srta...

Moffat.

¡Srta. Ronberry!

- Srta. Ronberry. - Si.

He sido una tonta. No importa el granero.

Vamos a empezar la escuela aquí, en esta habitación.

Voy a sacar a esos jóvenes de esa mina aunque...

tenga que ennegrecer mi cara y traerlos yo misma.

Seguiremos con la escuela.

"Y cuando el camino en la oscuridad..."

puedo tocar con mis manos...

"donde el trigo es verde".

Uno, dos, tres...

Está en un error, señorita. Siempre escapándose a la aldea en bicicleta.

- Llegaron mis libros de griego, Watty. - ¿Griegos?

¿Quiere decir que chapurrea griego, señorita?

Me halagas.

Todavía lo estoy estudiando...

tengo que enseñar un día antes a Evans para que pueda preparar la clase..

Y confiar en la suerte.

Mucho mejor. Lleno de sentimiento y bastante precisión.

Por favor, Srta. Ronberry. ¿Podemos seguir?

Hoy no. La clase ha terminado.

Buenas tardes.

¿Le gustaría preguntar algo, Sr. Tom?

- ¿Dónde está Shakespeare? - ¿Dónde?

Shakespeare, Sr. Tom, fue un gran escritor.

Pobre de mi. Y yo pensaba que el hombre era un lugar.

La clase ha terminado.

Han terminado sus ejercicios, Srta. Moffat.

Bien.

Mañana trabajaremos con las ecuaciones.

Si, Srta. Moffat. Buenas tardes.

Wwynal, veo que tenías dificultad en diferencias entre el divisor y el dividendo.

- ¿Ya lo tienes claro ahora? - Si, Srta. Moffat.

Bien. Gracias, Sr. Jones.

- ¿Terminaste, Evans? - Si, Srta. Moffat.

- ¿Cuántas páginas? - Nueve.

Tres de más. Debía ser seis.

La próxima semana empezaremos con el griego.

Evans, ¿este ensayo de la riqueza de las naciones es tuyo?

Si, Srta. Moffat.

Pon tu nombre. Nada irrita más a un maestro que ese tipo de cosas.

El siglo XVIII se basó en el carbón. Hirvió hasta que la cocina social lanzó

lanzó hedores que se filtraron a la superficie.

- ¿Entiendes lo que significa? - Si, Srta. Moffat.

Yo no. Más claridad, muchacho, más claridad.

Hedor sin "h". Eso es un error muy grave.

Siete sobre diez. No está mal, pero no basta.

Deberías evitar usar palabras largas a menos que sepas exactamente lo que quieren decir.

- Si, Srta. Moffat. - ¿Leiste a Voltaire?

Si, Srta. Moffat.

Son las tres. Tienes una buena caminata.

Aprovecha y aprende a a Voltaire con el corazón.

Si puedes alguna vez argumentarlo, hazlo.

Vuelve en 20 minutos. Sácate el lápiz de la oreja.

"Si, Srta. Moffat". "Ahora da una voltereta y suplica".

- ¿Puedes oler mi perfume? - Si.

¿Te gusta?

No lo sé.

Nunca antes huelo perfume.

Nunca antes había olido un perfume.

¡Correcto! ¿No te cansas de tantas lecciones?

Oh, querido, que puede ocurrir si... Allí va.

La arrogante mascota de la maestra.

Oh, querido, que puede ocurrir si...

No debes decir eso, querida. La Srta. Moffat dice que es listo.

La Srta. Moffat se decepcionará.

Todas esas órdenes.

Tengo ojos en mi cabeza y ella no.

Y él se está hartando.

Pienso que una señorita tendría que ser delicada.

Ella no tiene ni idea.

- Sr. Jones. - Si, Bessie.

Tengo perfume en mis manos.

¿Le gustaría olerlas?

No, gracias. Puedo olerlas desde aquí.

Mmmm... me encanta.

Por favor, Srta. Moffat, ¿el dinero para mi entrada?

¿Qué entrada?

Para la feria en Tregarna mañana.

Dijo que podía ir.

Al contrario. Dije que no podías ir en horario de clase.

Ron, ¿esta cuenta de Liddel y Scott se ha pagado?

Me temo que no. Es del traje nuevo de Evans.

Tendré que vender más acciones.

- Oh, querida. - Ocúpese de ello, ¿de acuerdo?

Oh...

Bessie Watty. ¿qué son esos suspiros?

- Si, Srta. Moffat. - No me digas que sí y explícate.

Mamá dice que estas lecciones son malas para mi interior.

¿Qué le pasa a tu interior?

Me da vueltas y vueltas cuando estoy sentada.

Quizás necesito un cambio.

Nada te impide ir a caminar entre las lecciones.

De hecho puedes ir ahora. ¡Rápido, en marcha!

No voy a ir.

¿Qué has dicho?

Qué no voy. Todo el mundo está en contra mía.

Voy a tirarme al acantilado y matarme.

Sería un buen caso para los periódicos. Yo en el fondo de los acantilados.

A trozos. Me estoy volviendo loca.

Voy a suicidarme. Nada me detendrá.

Muerta en el fondo del acantilado.

Se mojó el piso, pero ha merecido la pena.

¡Esta niña tiene mala sangre, acuérdese de lo que le digo! ¡Se lo hará pagar caro!

No hay nada como el agua fría, señorita. Lo aprendí con su padre.

Era extranjero ¿sabe?

¿Cómo te sientes ahora?

No puedo recordar nada. Estoy en coma.

Iremos a nuestra habitación ahora con la puerta cerrada e intentaremos recordar.

La próxima semana irás a trabajar.

Y veremos si eso te gusta.

- ¡Ron! - ¿Si?

No olvides que el terrateniente viene a las seis.

Pero no lo hemos visto desde ese terrible día.

Lo sé. Espero no portarme de forma tan tonta otra vez.

Es vital causarle una buen impresión.

- ¡Srta. Watty! - Adivine que me pasó.

- ¿Qué? - Soy Sargento Mayor.

Dios santo.

¿Recuerdan desertando al Sargento Mayor

Hopkins en Cardiff y casándose con un marinero?

Bueno, pues la semana pasada murió después de dos meses de dejarnos.

Y Ud. calzará sus zapatos. Son un poco grandes

pero les pondré algo de papel. El uniforme es encantador ¿no es cierto?

- ¡Srta. Watty! - ¡Allí voy!

- ¡Adiós! - Llegaremos tarde a la reunión.

De acuerdo, Srta. Stit, ¿a que viene tanta prisa?

¡Todo Corpse esperando!

Otra, Glen.

- ¿Ron? - Lo mismo.

Dame una botella para llevar, Glen.

Dije que me des una botella para llevar.

- ¿Ahora hablas en inglés, Morgan? - ¿Qué si lo hago?

Nuestro querido Morgan va a la escuela.

- No es asunto tuyo. - ¿En que idioma escribiste aquí, Morgan?

En Latin.

¿Las palabras significan algo?

Significan:

"yo amo, tú amas, él ama".

¿Palabras que has aprendido en la escuela?

- Así es. - ¿Para que se usan, Morgan?

¿Te ayudarán a mover la pica más rápido cuando vuelvas a la mina?

Yo amo, tú amas, él ama...

Estas palabras no son graciosas.

Yo amo, tú amas, él ama, ella...

Lo siento muchacho. Los chicos sólo se divierten.

Parece que otros también se divierten, Glen.

¡Estoy salvada, sí! ¡Estoy salvada, sí!

- ¿Va a entrar en cantina, Sargento Mayor? - Debo salvar a los pecadores.

¡Estoy salvada, sí! ¡Estoy salvada, sí!

¡Srta. Moffat!

¡Srta. Moffat! ¡Es el terrateniente!

Hágale pasar, Ron.

Muy bien. ¡Ya voy!

Señor.

Buenas tardes. Así que esto es un centro de enseñanza.

- ¿Su sombrero? - No gracias, no me quedaré.

Puede decirle que no he venido aquí para ser insultado de nuevo.

Seguro que no. Digo...

Ella me llamó mentecato cabeza hueca.

Srta. Ronberry, querida. Mis rosas se están muriendo. ¿Podría ponerles un poco de agua?

Tengo una jaqueca...

¡Señor! Me escribió.

- Puede que lo haya olvidado. - ¿Cómo podía olvidarlo?

Sólo pensé que después de mi mal comportamiento de nuestro último encuentro.

Ud. ignoraría mi torpe invitación.

Srta. Ronberry, una silla, querida, para El Señor.

Me temo que no tengo mucho tiempo para quedarme.

Por supuesto que no. Sólo le decía a la Srta. Ronberry...

que estaba Ud. tan ocupado que nunca puede visitarnos.

Srta. Ronberry, querida ¿podría ponerle agua, por favor?

Dígame, Señor...

¿Cómo estuvo la entrega de premios en la feria de esta tarde?

Me temo que bastante aburrida.

Siempre he querido verle como juez. Me encantan las flores.

No eran flores. Eran vacas.

Bueno, yo quería oír su discurso por supuesto.

Oí que dio uno excelente en el club de cricket.

¿En serio le dijeron eso? Fue bastante bueno.

¿Puedo sentarme? Por favor.

Pensé que el presidente del club se iba a caer de la risa.

¿De veras? ¿Sabe, Señor, eso me hace estar muy orgullosa?

¿Orgullosa? ¿Por qué?

Porque no hubiese entendido ni una palabra de lo que dijo si

dos de sus niñas no hubiesen aprendido inglés en mi escuela.

No lo había pensado.

- ¿Puedo ofrecerle un té? - No, muchas gracias. No soporto esas cosas.

He entrenado a mi barriga a tomar mejores cosas que el té, muchas gracias.

Lamento no poder ofrecerle algo más fuerte, pero en esta casa somos sólo mujeres ¿sabe?

Entiendo, la barriga femenina, como siempre he dicho, es como la mente femenina.

Son algo endebles.

Cuánta razón tiene, Señor.

No somos criaturas demasiado fuertes ¿sabe?

¿Qué le ocurre? ¿Una jaqueca?

Señor, ve ante Ud. una mujer cansada.

Vivimos y aprendemos, y aprendí cuánta razón tuvo ese día.

He trabajado como una esclava, golpeándome la cabeza contra la pared.

Creí que le iba muy bien.

Oh, no.

Debo decir, que es muy sincero de su parte admitirlo.

¿Ve?, una mujer entusiasmada olvida que las cualidades

vitales del éxito en una empresa de este tipo

estamos carentes de inteligencia, coraje,

autoridad. En resumen, las cualidades de un hombre.

Oh, vamos, vamos. No debe ser tan dura consigo misma.

Después de todo, lo hizo con buena intención.

Es muy amable, Señor, pero necesito más que palabras.

- Necesito ayuda. Su ayuda. - ¿Qué clase de ayuda?

Mire, me enfrento a un problema.

La cuestión de que hacer con el futuro de Morgan Evans.

¿Morgan Evans?

- Era uno de mis mineros, creo. - ¿Qué le pasa? ¿Una pelea?

- Oh, no. - ¿Se mezcló en asuntos de faldas?

¿Algo de ese tipo?

- No es eso, Señor. - ¿Es esa chica barriobajera?

¿Bessie Watty? Oh, no, le aseguro que es sólo una colegiala. No es nada de eso.

Pero es un problema igual.

Y, como mujer que soy, tengo que gritar pidiendo ayuda a un hombre.

A usted.

No grite más, querida señora.

No grite más.

Bueno...

Morgan Evans es inteligente. Sabe escribir.

¿Sabe ahora?

Es más que inteligente. Este chico es muy especial.

¿Está Ud. segura?

Estoy tan segura como si uno de sus mineros

estuviera picando carbón y sacando diamantes sin fallar.

Este chico ha nacido con un talento excepcional.

- Deberían darle una oportunidad. - ¿Quiere decir que podría ser un literato?

- Si, podría. - ¿Cómo lo sabe?

- Por su trabajo. Es muy bueno. - ¿Cómo sabe que es bueno?

¿Cómo se sabe que Shakespeare es bueno?

- ¿Shakespeare? - ¿Qué tiene que ver?

- Él era un literato. - Lo era, ¿no?

Si Morgan Evans tuviese un protector...

¿Qué?

Un protector. Los tuvimos en Inglaterra antes, ¿sabe?

Escuche.

Dedicado al honorable Conde de Southhampton...

William Shakespeare.

Oh.

Imagino el orgullo de ese buen Conde

al saber que su aliento permitió el surgimiento

de las obras maestras de un humilde escritor.

Su pequeño inquilino, Señor, le dará mucho crédito.

Por Júpiter, es mi inquilino ¿no?

Si este chico es realmente tan listo, sería una pena que no haga algo, ¿no?

Una gran pena. Y le diré exactamente lo que puede hacer.

- Se ofrecen becas en Oxford. - ¿Oxford?

Lo aceptarán con una condición. Qué Ud. lo recomiende.

Mi querida señora, para Ud. todo el bizcocho...

¿No puede ser inteligente en casa?

Oh, no. Él debe perfeccionarse. Tiene todo lo demás.

La Universidad sería inapreciable para él.

- Mi querida señora... - ¿Lo hará?

Es pedir demasiado...

Piense en Shakespeare, Señor. William Shakespeare.

Si el Conde de Southhampton produjo un Shakespeare...

Yo... Yo...

Piense en su nombre, Señor. Pasará a la posteridad.

- ¿Posteridad? - ¡Posteridad!

¡Claro, querida señora!, ¡claro!

Le enviaré unas líneas a alguna persona influyente la próxima semana.

¡Por Júpiter!, es gracioso, ¿eh?

- Será como entrar en el Club Hípico. - Exactamente como en el Club Hípico, Señor.

No se preocupe.

Señor. Le agradecería que la carta saliera mañana.

¿Le gustaría que yo la redacte y la envíe al Ayuntamiento?

- Ud. está tan ocupado en su finca. - Si, es cierto.

Mañana por la noche tengo una cena. Hágalo.

- Adiós, querida señora. - Muchas gracias, Señor.

Que le vaya bien, y todo eso.

- Me alegro que haya cobrado la sensatez. - Gracias otra vez, Señor...

desde el fondo de un corazón agradecido.

De nada.

Siempre dispuesto a echar una mano a un futuro

escritor. Bueno, adiós otra vez, querida señora.

Adiós otra vez, Señor. ¡Adelante, Evan!

Ese hombre es lo más estúpido que existe.

Gracias por tu chal, Ron.

Mejor tener cuidado. Sigamos con esto.

- ¿Qué pasó? - Nos hemos ganado al terrateniente.

En 10 minutos le hice creer al terrateniente

que se pasa la vida acogiendo genios analfabetos.

Persuasión y cortesía.

Ron, Morgan Evans solicitará una beca para la Universidad

de Oxford y el terrateniente responderá por él.

¡Aleluya!

Pero no aceptan mineros en la Universidad de Oxford.

Lo harán.

- Bueno, buenas noches. - Buenas noches.

Oh, eres tú, Morgan. La Srta. Moffat está en su estudio.

- Le diré que has vuelto. - No quiero ver a la Srta. Moffat nunca.

Querrás decir: "No quiero ver a la Srta. Moffat".

- Es doble negación. - ¡No empecemos!

Me gusta negar dos veces. ¡Así es como hablo y nadie me dirá como hablar!

- Morgan, nunca te había visto así antes. - No, no lo ha hecho, ¿verdad?

Oh, has vuelto, Evans. ¿Buena caminata?

- Si, Srta. Moffat. - Siéntate, tengo una sorpresa para ti.

- Me quedaré de pie, Srta. Moffat. - Si quieres.

- Buenas noches, Ron. - Buenas noches.

Voy a solicitar una beca para ti en Oxford.

¿Oxford?

¿Dónde van los lores?

El mismo. A propósito de tu griego.

Te he hecho un alfabeto simplificado para empezar,

Es bastante interesante después del latín.

Échale un vistazo para el martes para poder empezar bien.

Ah, antes de continuar la lección, conseguirás

una lima de uñas. Te enseñaré a usarla.

No necesitaré una lima de uñas en la mina de carbón.

- ¿En dónde? - Voy a volver a la mina de carbón.

No te entiendo. Explícate.

No quiero aprender griego, ni pronunciar palabras

largas en inglés, ni tener las manos limpias.

¿Qué te ocurre? ¿Por qué no?

Porque nací en un pueblecito galés cuando mi madre estaba recogiendo la cosecha

y siempre viví en una casa sin escaleras, sólo una escalera de mano y sin agua...

y hasta que mis hermanos murieron dormíamos tres en una cama.

Sé que es terrible, pero es verdad.

¿Qué tiene que ver tres en una cama con aprender griego?

Tiene mucho que ver. Los últimos dos años no he

podido hablar en inglés con los tipos de la mina...

porque estaba demasiado ocupado intentando

superarme de la vieja gramática de este sitio.

¡Intentado superarme día y noche! ¡No se puede llevar una lima de uñas a la cantina!

Mi querido muchacho, usa la lima en casa. Además, tú no vas a la cantina.

Si lo hago, he estado todas las tardes toda la semana, gastando su dinero.

Y he estado allí ahora y por eso puedo decir lo que pienso.

- No tenía ni idea que te sintieras así. - Porque no se interesa por mí.

- ¿No me intereso por ti? - Cómo puede interesarse en una máquina...

que le echa un penique y si no funciona Ud. le da una buena sacudida.

"¡Evans, escribe un ensayo! ¡Evans, levántate y

haz una reverencia! ¡Evans, qué es un subjuntivo!"

¡Me llamo Morgan Evans y todos mis amigos me llaman

Morgan! ¡y algo que me pone malo es que me llamen Evans!

¿Y sabe cómo me llaman en la aldea?

¡El perrito faldero de la maestra!

¿Qué le importa si mis uñas están sucias? ¡Métase en sus cosas!

Nunca quise que supieras esto.

He gastado dinero en ti. No me importa. El dinero está para gastarlo.

Pero el tiempo es diferente.

Tu vida está empezando Yo ya he vivido la mitad.

Dos años es un tiempo valioso.

Yo dediqué dos años en ti.

Desde ese primer día, lo más importante de esta escuela era tu carrera.

A veces en medio de la noche...

cuando estoy desesperadamente cansada...

me quedo despierta haciendo planes,

grandes y pequeños, sensatos y tontos.

Planes para ti.

Y tú dices que no me intereso por ti.

Si digo algo más me echaré a llorar.

No he llorado desde que era más joven de lo que tú eres.

Y nunca te perdonaría por ello.

No me gustan ese tipo de conversaciones.

Por favor, no lo menciones otra vez.

Si quieres continuar, ven a la escuela mañana.

Si no, no vengas.

No quiero su dinero ni su tiempo.

¡No quiero deberle nada a ninguna mujer!

No te entiendo.

No te entiendo en absoluto.

¡Morgan!

Ayúdame a bajar.

¡Ayúdame a bajar!

Hola.

Me hice daño en la rodilla al deslizarme desde el tejado.

Oooh.

Quizá soy invisible.

- ¿Vas a caminar? - Si.

- ¿Te importa si voy contigo? - Es un país libre.

No camines tan rápido, Morgan. Me dejarás sin respiración.

- ¿Hablo mucho, no? - Si.

- Bueno, Uds. también. No soy sorda. - ¿Estabas espiando?

Si me encierran en una habitación bajo llave no me pueden culpar por oír.

- Ella es mala. - Métete en tus cosas.

¿Escuchas la noche, Morgan?

¿No es hermosa?

Te gustan esas canciones, ¿no?

¿Sabes?, es raro.

Nunca habíamos estado solos antes.

No sabías que sabía galés, ¿no?

¿Te gusta esa canción?

Por eso la aprendí.

Eres distinta cuando cantas.

¿Si?

¿Qué es esto? ¿Medicina?

Sabe a goma.

No está mal.

¿Sabes?, hiciste muy bien en ponerla en su lugar.

Un tipo inteligente como tú recibiendo lecciones de una mujer.

No tienes que ir a Oxford.

Un tipo inteligente como tú.

Es cierto.

Lo que un hombre quiere...

es un poco de solidaridad.

Un pronombre es una palabra que se uso en vez de un nombre.

Correcto.

Ahora miren esta frase: "James agarró el sombrero de James...

y pone el sombrero de James en la mesa de James" ¿Es correcta?

No, Srta. Moffat.

Escriban la frase en su pizarra mientras piensan en como se debería escribir.

Gwyllam, parece que tienes dificultad. ¿Puedes intentarlo?

Si cojo mi sombrero lo pongo en el escritorio... ¿Qué tiene de malo?

Gwyllam, no estamos hablando del sombrero,

estamos hablando sobre la estructura de la frase.

El uso de los pronombres.

No lo entiendo.

Idwal, lee la tuya.

James cogió su sombrero y lo puso en su escritorio.

Exacto. Gwyllam, ¿lo entiendes ahora?

No, Srta. Moffat.

Muy bien, lo intentaremos otra vez mañana. La clase ha terminado.

Me temo que Gwyllam no tiene cabeza para la gramática.

Es diferente con Morgan Evans.

No siempre la liebre gana las carreras, Sr. Jones.

¿Ah no, Srta. Moffat?

Pero yo la vi esforzándose con Gwyllam Hughes y los otros...

No era mi intención empezar la escuela para los más dotados.

Debemos ayudar a quien quiera ayuda.

Viejos y jóvenes, lentos y rápidos.

- Ah, Sr. Jones. - ¿Si, Srta. Moffat?

La Sra. de Simon Thomas recibió una carta de América. ¿Iría a leérsela?

- Si, señorita. - Gracias.

- ¿Morgan? - Entre.

Buenas noches.

¿Qué quiere?

Muchacho, vengo como amigo.

- En un mes empieza el frío en Glansarno. - La Srta. Moffat le envía.

No. La Sra. Moffat no me envía.

La Sra. Thomas recibió una carta de América.

Y puesto que no sabe leer, y me he pasado por allí a leérsela.

¿Qué tiene que ver conmigo?

Bueno, tú podrías habérsela leído y haberme ahorrado el viaje.

Es verdad que hace tiempo que no vas a la escuela.

- Es asunto mío. - Si, pero...

Aún así, es muy valioso poder leer.

Libros, por ejemplo.

"La Historia de los Reyes de Norwood"

¿De dónde lo sacaste, Morgan?

- Es cosa mía. - Morgan...

debes volver a la escuela.

La Srta. Moffat... ¿Por qué debo?

Porque Dios te dio un cerebro y debes usarlo.

- Estoy bien como estoy. - Si, pero no eres feliz, chico.

Cualquiera se da cuenta.

No necesito a la Srta. Moffat. No necesito leer ningún libro.

Puedo sostenerme yo mismo con la cabeza alta. ¡Ahora fuera!

Pero recuerda esto, Morgan.

Una cosecha llena de trigo se dobla Pero una vacía se mantiene en pie.

El deber de un rey es gobernar bien a su gente.

Debe comprobar que las leyes están bien hechas.

Y también debe cuidar de que la gente las obedezca.

Continúe, Sr. Tom.

Y la tarea de un obispo es rezar y predicar...

y cuidar que todos los sacerdotes que están bajo su...

Me gustaría aprender griego.

Me gustaría entrar en Oxford.

Encontrarás la primera y segunda lección señaladas.

Cuidado con los verbos.

- En cuanto a la Historia Inglesa... - La leí 20 veces.

Me la sé de memoria.

Empezaremos por la mañana.

Muy bien. Ahora me gustaría que conjugaras el verbo "pimpar".

Dime sólo el presente.

- Pimpo, pimpas... - Pimpo, pimpas, pimpai, pimpomen...

- Pímpomen... - Pimpomen, pimpoti, pimposi.

Deberías siempre acentuar la primera sílaba, Evans. Inténtalo otra vez.

Pimpo, pimpas, pimai.

Pimpomen, pimpoti, pimposi.

N-A-N-O-3

LAO 1564, 1642.

¡Hola, Morgan! ¡Morgan!

¡Termina, chico! ¡Vamos! Hemos venido para llevarte al examen.

No, Morgan, no. Ahora debes hablar siempre en inglés. ¡En inglés!

¡En inglés, Morgan! ¡Igual que lo vas a hacer en el examen!

¡Cuando estés en Oxford!

Inglés, Morgan, Inglés.

De acuerdo entonces. Como si estuviese en Oxford.

Primero de todo quiero decir que estoy encantado de que hayáis venido por mi.

No tardaré más que un momento.

Pero recordad, que aun si tengo suerte para pasar

el examen hoy, todavía estaré lejos de Oxford.

Sólo me dará derecho a poder hacer el examen oral.

Pasarás el examen de hoy.

Y cuando llegue el momento, pasarás el oral.

Sois todos buenos amigos, Robert.

Y si tengo la suerte de pasar el examen y después ganar la beca...

sé que en Oxford no aprenderé sobre la amistad.

Bueno, vamos. Si nos quedamos aquí, no llegaremos a tiempo.

Estoy salvada, estoy, estoy salvada, estoy...

Estoy S-A-L-V-A-D-A.

- ¿Para qué esa silla, señorita? - Viene el terrateniente.

- Hará de observador. - ¿Qué ha dicho, señorita?

Le citaron en Oxford y la Srta. Moffat va a

observar a Morgan Evans mientras está con el examen.

- ¿Por qué? - Así no hace trampa.

¡Qué vergüenza!

- ¿Qué hora es? - Casi las nueve, señorita.

Sería terrible que Morgan no llegara.

Ella no salió de ahí en toda la noche. No pegó ojo.

- Podía escuchar sus pensamientos. - Es un día muy importante para ella, Watty.

- El correo, señorita. - Parece que es una carta de Bessie.

- ¿Le importaría, señorita? - Pensar que yo le enseñé a escribir.

"Querida mamá, no me gusta nada el servicio doméstico.

El mayordomo es terrible. La señora es terrible. ¿Puedes darme un chelín?

Tu niña obediente."

¿Obediente? Eso me gusta.

Ya lleva allí tres meses. Debería estar acostumbrada.

- ¿No la echa de menos? - No. Ella no me gusta, ¿sabe?

- Nunca me gustó. - ¿Por qué, Sra. Watty?, es su propia hija.

Lo sé. Pero nunca la aguanté.

La primera vez que la vi dije: "¡No!"

¿Cree que podrá venir con esta lluvia?

Nada lo detendrá esta mañana.

Estoy tan contenta.

¿No sería espléndido que ganase?

No es muy probable, me temo. Ellos tienen

muchos candidatos muy preparados en contra de él.

¿Pero no sería emocionante?

Si, pero más que eso, sería maravilloso para la educación rural de todo el país.

Sobre todo sería maravilloso para Ud.

Supongo que si.

Es extraño estar tantas horas con otro ser humano y...

encerrados en privado en una comunión intelectual.

Y ha sido así.

Conozco cada recoveco de su cerebro.

Sé exactamente donde dudaría y dónde no.

Sin embargo, no lo conozco en absoluto.

Me desperté a mitad de la noche pensando en Enrique VIII.

Presiento que le preguntarán sobre él y el pontificado.

Le recordaré uno o dos puntos en el último momento.

Oh, Dios mío, debe ganar. Debe hacerlo.

Una taza de té, señorita.

Ahora, señorita, no se eche abajo. De esa manera no recordará nada.

Supongo que el terrateniente no viene.

Vendrá. Ve al muchacho como un caballo de carreras.

Ahí está el terrateniente.

- ¡Bessie, no puede ser, tú madre... - Me fui el mismo día que la envié.

Esto es inesperado...

He estado viajando toda la noche.

Desperté al Sr. Jones y consiguió que nos trajeran de la estación.

- ¿Qué bueno, no? - Llegas en un momento inoportuno.

- ¿En serio? - ¿Has venido a ver a tu madre?

No.

- Entonces ¿por qué estás aquí? - Preguntas y respuestas.

Como en la escuela otra vez.

Sr. Jones, ¿por qué ha traído a esta chica aquí esta mañana?

Yo no la traje, Srta. Moffat. Ella me trajo a mí.

¿A quién has venido a ver?

A Ud.

Puedo darte exactamente un minuto de mi tiempo.

¿Es por dinero?

¿Les importaría esperar en el estudio?

¡Rápido!

- Un minuto. - ¿Por qué?

Morgan Evans hará su exámenes de ingreso para Oxford esta mañana.

- No lo necesita. - ¿Qué quieres decir?

- Porque no irá a Oxford. - ¿Por qué no?

Porque habrá una nuevo extraño.

- Voy a tener un pequeño extraño. - Estás mintiendo.

Vea al Dr. Breth en Cheltenham.

Y si no cree que es de Morgan Evans, pregúntele sobre esa noche que me encerró.

La noche en la que discutió con él.

Ya veo.

¿Él lo sabe?

Vine a decírselo. Estaba muy afectada, por supuesto.

Ahora que he perdido mi trabajo tiene que ayudarme a cuidar al pequeño extraño.

¡Deja de decir pequeño extraño!

Si vas a tener un niño, llámalo bebé.

- ¿Se lo has contado a alguien? - Sólo al Sr. Jones.

Morgan Evans no debe ser molestado durante 3 horas.

- Tú no vas a verle. - Ud. no me intimida.

¿No es emocionante?

Yo enseñándole algo a Ud., ¿no?

No pudo ver lo que pasaba ante sus propias narices.

Ya no puede manejarlo más porque ahora él tiene que cuidar de mi.

Me temo que manejaré las cosas ahora mismo.

Irás a la cocina donde tu madre te preparará el desayuno.

Luego te acostarás. Después del examen subiremos y hablaremos

cuando estemos más calmadas.

Él está aquí. Tengo que verlo. Si intentas

desobedecerme no responderé con las consecuencias.

Ud. no se atrevería a ponerme un dedo encima.

Oh, si que lo haría.

Si te quedas aquí...

o si cuentas esto a alguien antes de que tengamos nuestra pequeña charla...

incluso a tu madre,

esta mañana estoy bastante nerviosa

y te pegaría tan fuerte que probablemente te mataría.

Hablo totalmente en serio.

No me importa. Tres horas pasan muy rápido.

- Buenos días. - Lo siento, un día horrible ¿no?

- En absoluto. - Ron, el terrateniente está aquí.

Todo por el muchacho. Suerte que no me examino yo.

- Señor. - Gracias.

- Está empapado. - Si, me mojé un poco.

Tengo buenas noticias para Ud. Compré el granero a Sir Herbert...

y podrá trasladar la escuela allí a final de año. ¿Qué le parece?

- Maravilloso. - No parece muy contenta.

Si, pero... estoy muy preocupada con este examen.

- Señor, su silla. - Gracias.

- Buen día a todos. - Buenos días.

Dame tus cosas. Gracias.

- Un tiempo horrible. - Si, así es.

No te habrás resfriado, ¿no?

- No, Srta. Moffat. - Presiente que te preguntarán Enrique VIII.

- ¿Memorizarías esto? - Gracias.

Brezo blanco de la suerte.

Gracias.

Buena suerte, muchacho.

- Gracias señor. - Estoy contento de no ser yo.

¡Mucha suerte, muchacho!

Gracias.

Falta un minuto, Evans. Mejor siéntate.

Intenta ahorrar tiempo, y no te entusiasmes.

No.

- Ni ilegible. - No.

¿No le deseará suerte a mi pequeño protegido?

Buena suerte.

Gracias.

¿Listo?

Enrique VIII.

- Saludos, señora mía. - Buenos días, Señor.

¿Sabe?, estoy empezando a sentirme como un tonto director de escuela

vigilando a estos pequeños mendigos recibiendo su educación.

Se debe tener una perspectiva adecuada.

¿No cree que mi presencia les molesta,

o les cohíbe, o algo por el estilo?

Por supuesto que no. Nos encanta que venga.

Es Ud. muy amable. ¿Hay alguna noticia del joven Evans?

Las espero en un día o dos.

No he podido sacármelo de la cabeza en estos días.

Bueno, debo dar mis primeros pasos, querida señora. Adiós.

No debe llegar tarde a clase.

- Me pregunto donde estará mi chequera. - Ayer mismo la uso.

Ahí la tiene.

Oh, si, por supuesto, aquí está.

Más facturas del colegio. Desearía que fuera más cuidadosa con los gastos.

Tonterías, la moderación es una virtud enormemente sobrevalorada.

Ron, tu próxima clase te está esperando.

¿Sabe que le ocurrió a Bessie Watty?

¿Por qué preguntas eso? Bueno, hay mucha curiosidad.

Chismorreos.

Ella volvió al trabajo en Cheltenham.

¿Hay algo raro en eso?

No, supongo que no.

Sólo que la gente está haciendo preguntas.

Querida Bessie: Te adjunto el cheque habitual.

Morgan Evans sigue bebiendo mucho.

Elizabeth conocida como la Buena Reina Bess.

- ¿Lo han entendido todos? - Si, Sr. Jones.

- Déjame ver tu pizarra, Robbart. - ¡Sr. Jones!

¿Si?

En la palabra "había" ¿qué función tiene la "h"?

Bueno... es así porque...

porque es así como se escribe. Pero no se pronuncia.

Suena como "abía". La "h" no se pronuncia. Ud. no escribe "abía".

¿No es cierto, Señor?

Debo admitir que tiene razón.

A-B-Í-A. H-A-B-Í-A.

Lo que dice es muy lógico. Nadie puede negarlo.

Por favor, señor. ¿Cuántas "eres" hay en "arremangarse"?

¿Arremangarse? El número habitual, supongo.

- ¿Una "r" o dos, señor? - Mire, buen hombre.

Si no sabe deletrearla adecuadamente búsquela en el diccionario.

Es Ud. supuestamente el que está recibiendo educación.

No yo. Yo ya pasé esto hace años.

No hay razón por la que tenga que pasar por esto de nuevo.

Y ahora, alumnos, tengo una sorpresa para Uds.

- Morgan Evans, - Si.

Nuestro Morgan regresará de la Universidad de Oxford.

Y si se portan bien...

podrán quedarse aquí para darle la bienvenida esta tarde.

Mientras tanto, la clase debe continuar.

Ahora, chicos, deben sentarse, o no les dejaré esperar a Morgan.

¿Alguna señal de él?

No, ninguna señal del joven Evans. Sólo es la vieja Sarah.

Llegará con el tren que salió de Oxford esta mañana.

Quizá sería bueno esperarlo en la estación.

Por favor, siéntese, señor. Los alumnos tienen dificultad para concentrarse.

Perdonen. No puedo dar mi clase, no se pueden concentrar.

¿Cree que Morgan sabrá los resultados cuando llegue?

Lo dudo. La Srta. Moffat dijo que recibirá una carta en un día o dos.

Creo le esperaré en la estación.

- Por favor, Señor. - ¿Qué pasa, chico?

- ¿Cómo es Oxford? - No estoy seguro.

Yo estuve en Cambridge.

Gracias, Jones.

Ahora, alumnos, continuaremos con la clase de historia de esta mañana.

Sarah Pugh, ¿para qué toda esa ropa?

Por Morgan Evans. ¿Hay alguna noticia?

¿De Morgan? Oh, rápido.

- ¿Alguna noticia? - Todavía no, Sr. Jones.

Pero sé que traerá buenas noticias, por eso lo hice.

Abrí el ropero, y me puse la ropa del domingo.

Antes de tener algo definitivo eso es apresurado.

John Goronwy Jones, por favor, señor. Es Ud. un desconfiado.

¡Todo el mundo listo para encontrarnos en Railroad Station!

- Gross con su violín. - William Williams con su corneta.

Y yo con mi armónica.

Quizás preparándose para buenas noticias, se hagan realidad.

Todo está predestinado. Morgan Evans ganará la beca o la perderá.

Digamos todos juntos: "Morgan Evans ha ganado la beca".

"Morgan Evans ha ganado la beca."

Esta espera será un acontecimiento.

Vayamos a darle la bienvenida al muchacho,

¡Great Scot, vayamos y démosle la bienvenida!

¡Señor, espere, iremos con Ud.!

¡Alumnos, alumnos! No se preocupe, se lo diré a la Srta. Moffat.

Alumnos, esperen...

¡Alumnos! La clase debe continuar, por favor.

Todos se fueron corriendo a recibir a Morgan.

Ud. parece la única que no está nerviosa.

Yo ya he pasado los nervios, Ron.

Si la ganó, francamente, no podré creerlo.

¿Y si la perdió?

Si la perdió...

deberemos seguir como si nada hubiese pasado.

¿No vendrá a ayudarme a mantener el orden?

Muy bien, Ron. Iré enseguida.

Srta. Ronberry, su inglés ha mejorado mucho.

Muy bien, ahora intentaremos cantar estas palabras.

Si, Srta. Moffat.

Deberán seguirme leyendo la pizarra desde el principio.

Duerme mi amor y estés en paz...

toda la noche.

Dios te enviará los ángeles guardianes...

toda la noche.

Las dulces horas de sueño avanzan...

hacia la colina y el valle, en un sueño profundo...

impregnándolo del único amor que te vigila,

toda la noche.

Espléndido.

Y ahora, Srta. Ronberry, que intenten cantarla de memoria.

- Lo intentaremos. - Buenas tardes.

Buenas tardes, Srta. Moffat.

- ¿Listos? - Si, Srta. Ronberry.

Sr. Hughes, ¿está seguro que Morgan Evans no llegó en el último tren?

- No, lo siento, no vino. - ¿Hay algún otro tren de Londres?

No, Idwal, no hasta mañana.

- ¿Señor? - ¿Hm?

¿Cómo se va desde Oxford a Gales?

No lo sé. No sé nada de Oxford, muchacho.

No habrá tren hasta mañana. Me voy, buenas noches, chicos.

- Buenas noches, Señor. - Buenos noches.

Ud. sería la primera con quien hablaría,

me lo dije cuando llegué de Oxford.

¡Morgan!

Cogí el tren de la madrugada. Sabía que me estarían esperando.

Me bajé en la última estación antes de Glansarno...

y conseguí un coche desde allí.

- ¿Entonces?... - Oh, no, aún no sé nada.

- Excepto que no tengo muchas esperanzas. - ¿Por qué no?

Ellos estuvieron hablando de mí durante una hora.

Eso no significa nada.

Me preguntaron sobre el Nuevo Testamento

justamente como Ud. dijo que harían.

- Está Ud. muy pálida. - Estoy acalorada.

Siéntate.

Me llevó 5 minutos explicar por qué San Pablo

zarpó desde una ciudad a 300 millas tierra adentro.

- Oh, querido. ¿Parnell? - ¿Parnell?

Oh, si. Me estaba defendiendo...

pero cuando empezaron con "este individuo."

"Parnell", les conté una historia durante media hora.

Él no nació galés para nada.

- ¿Y el francés? - No muy bien.

Dije "naturellement" siempre. Pero a veces no encajaba.

- ¿El Decano te llamó? - Estuve media hora con él.

- ¿Si? - Si, pero con los otros candidatos también.

Era un viejo caballero muy amable sentado en una sala del tamaño del Ayuntamiento.

Le hablé de religión tal y como me dijo Ud.

Como te aconsejé.

Como me aconsejó.

Me preguntó si me había bebido alguna vez.

Le miré fijamente a sus ojos y le dije: "No".

Oh. ¿Cuándo sabremos algo?

Pasado mañana. Le escribirán.

Todos los vecinos estuvieron planeando una fiesta.

Es estúpido de su parte.

Porque si fallaste te resultaría más difícil.

¿Si fallé?

- Ni lo mencione. - Debemos hablarlo, Morgan.

Te enfrentaste a los hechos el día que dejaste Oxford.

Lo sé, pero fui a Oxford y regresé.

¡Regresé del mundo!

Desde el día en que nací he sido un prisionero tras los muros de piedra.

Y ahora alguien me ayuda a poder ver el otro lado.

Ellos no pueden arrastrarme al pasado otra vez. ¡Deben darme un empujoncito!

Desde que te conozco, nunca te había oído hablar tanto.

Es así, ahora puedo hablar. Los tres días que estuve

allí, hablé hasta que la cabeza me daba vueltas.

Si tres días en Oxford te causan esto, piensa que serían tres años.

¡Eso sería justo todo lo que necesito!

Pasé 3 horas discutiendo sobre la ley con uno de los otros

candidatos, uno de los más brillantes de los que había.

Esas palabras que había aprendido y había escrito pero nunca había dicho.

Supongo que decía tonterías, pero al fin dominaba una conversación.

De pronto me di cuenta de que nunca lo había hecho antes. Nunca había podido hacerlo.

"¿Como estás, Morgan? ¡Buenos días, Sr. Jones! No es mala la cosecha."

Un vocabulario de 20 palabras y, ahí estaba yo con ese candidato brillante.

Todas las palabras que me enseñó me surgían con seguridad.

Esa noche salí de la habitación y caminé por la avenida. Era High Street, ¿sabe?

Si, si...

Todo el mundo caminaba muy rápido, con sus trajes, bajo la luz de la luna.

Las campanas sonaban, y yo iba más rápido que el resto y sentía...

bueno, igual que en los viejos tiempos.

Continúa.

De repente, bajo esa luna, en High Street...

vi esta habitación. Ud. y yo aquí, estudiando...

y todos esos libros y todo lo que aprendí de Ud. y de esos libros...

se iluminaba, como una linterna mágica.

La antigua Roma, Grecia, Shakespeare, Carlyle, Milton... Todo tenía sentido

porque era un mundo nuevo, mi mundo.

Y entonces comprendí...

por qué Ud. trabajó como una esclava para prepararme para esta beca.

He terminado.

No quería que parases.

- No estuve bebiendo. - Lo sé.

- Ahora puedo hablarle. - Si, y me alegro.

Sin señales del muchacho y del tren.

Nunca había visto tal multitud en mi vida. Todo el pueblo estaba en la estación.

- Señor. - ¿Si?

- ¡Dios mío! ¡Aquí estás, Evans! - Buen día, señor.

- ¿Alguna noticia, chico? - El resultado lo enviarán por correo.

Diablos. Esta espera me está resultando agotadora.

- Señor, siéntese. - Gracias, querida.

- Morgan. - ¿Cómo está, Sr. Jones?

- ¿Entonces? - Pasado mañana.

- ¿Por qué, Sr. Morgan. ¿Bueno? - Pasado mañana.

Oh...

- ¿Cómo estás, Morgan, querido? - Muy bien, gracias.

- El suspense me está matando. - Sr. Jones ¿enciende la lámpara, por favor?

Hasta los niños están preocupados por el resultado de los exámenes.

No podían ni esperar a que terminase la clase.

- El pequeño Idwal fue el primero. - ¿Cómo fue el examen, muchacho?

- Bastante difícil, señor. - Trabajoso, supongo.

Quédese con el cambio.

Morgan, chico ¿no estás cansado del viaje?

¿No te gustaría algo de comer?

Bueno, yo...

Por supuesto, que estúpida soy. Debes estar hambriento.

- Vamos, Watty te servirá algo. - Gracias. Discúlpenme.

Parece muy ansioso de que saliera de la habitación.

Algo terrible...

¿Cómo están todos?

Todo igual que siempre ¿no?

- Miren quien está aquí. Hola, Señor. - ¿Cómo estás?

¿Qué le parece? Elegante ¿no?

¿Qué tal Ud.? ¿Rebosante?

Si, gracias.

- ¿Qué es esto? - Hola, Srta. Ronberry.

¡Bessie!, ¿Y la geografía, el mundo sigue girando?, ¿A qué debemos este honor?

La cosa es así...

Ayer, después de recibir mi habitual cheque...

tuve la suerte de enterarme de algo a través de la gaceta de Media Gales.

He venido aquí a felicitar a cierto joven caballero.

En caso de que haya ganado la beca.

¿Qué tiene que ver contigo?

Bueno, señorita, la cosa es así.

- Hace cuatro... - ¡No lo digas!

No lo digas.

Ayer hizo cuatro semanas...

Que tuve un bebé. - ¡Oh!

- ¿Qué tuvo qué? - Un bebé. Una personita.

Pesó 3,7 kilos.

¡Cielo santo! ¡Es espantoso!

- ¿Dónde está ese equipaje? - ¿Alguna novedad, Señor?

¡Bessie!

¡Pareces una muñeca barata! Disculpe, señor.

Diga lo que quiera..

¿De dónde has sacado esos brazaletes?

- Un regalo. - Ah, muy bien.

- ¿Qué estuviste haciendo? - Convirtiéndote en abuela.

¡Ohhhh! ¡Imagínate!

¡Me has dejado de piedra! Watty ¿has cogido el equipaje de Morgan?

Hola. Les estaba contando.

Ya sabe qué.

Creo que ya es hora de que nos digas quien es el padre.

- Si, querida, ¿quién es? - Bueno, de hecho es...

Te pagaré cualquier cantidad. ¡Cualquiera!

Es inútil, señorita.

- Es Morgan Evans. - ¿Qué?

Oh, señorita...

He estado temiendo esto durante meses.

Aunque sea terrible, es un alivio.

Engañándome todo el tiempo de que estaba en la cuneta.

No puedo escuchar más. No puedo aguantarlo.

Es un suceso tan horrible.

Sólo sé que tengo un bebé pataleando sano y hambriento.

Y que no tengo esposo para cuidarlo.

Así que, su padre debe ser mi esposo. Es justo ¿no?

- Srta. Moffat, me temo que tiene razón. - Lo llamaré.

- No hay necesidad de llamarle. - ¿Por qué no?

Lamento decir que le tengo un gran afecto a esta joven.

Y estoy dispuesto a hacerla respetable y rehabilitarla en matrimonio.

Y ofrecerle al pequeño todas las ventajas de ser aceptado como un buen cristiano.

- ¿Está Ud. en serio? - Siempre hablo en serio.

Le gustaría eso, ¿no?

¡No será una maravilla, pero para una niña que dio un mal paso es un regalo!

¿Y tendría libertad en todo, señor?

- Por supuesto. - Entonces ¿lo aceptas?

No.

De veras que me gustaría aceptar, pero no puedo.

Además, mi Alf se pondría furioso.

- ¿Tu Alf? - Es un buen caballero

deportista y apuesto.

- Posee un hipódromo. - ¡Oh!

No me miren así, lo conocí sólo hace 10 semanas.

Nunca había escuchado conversaciones de este tipo fuera de la comisaría de policía.

Voy afuera a purificarme a tomar el aire.

Supongo que Ud. no puede hacer una oferta, ¿no, Señor?

¿Qué?

¡Qué impertinencia!

¿Tu hombre no quiere casarse contigo?

Él no habla de otra cosa, pero no quiere al bebé.

Dice que si el padre se ocupara, sería distinto.

Supongo que me comprende ¿no?

Supongo que el Sr. Jones no querría al bebé sin mí.

¿El bebé sin ti? ¿Tu hijo?

- ¿Y tu amor maternal? - Pensará que soy muy cruel.

Pero no tengo ese amor.

¡Eres inhumana! ¡Eso es lo que eres!

¡Pensar que ni siquiera lo quieres!

¿Quieres que se case contigo con la esperanza de que

le coja el suficiente cariño para asegurarle su futuro,

tu conciencia estaría tranquila y más tarde los abandonarías?

- No me sorprendería. - Mientras tanto...

Vale la pena arruinar el futuro del chico. - No sé nada de eso, estoy segura.

¡Debe haber alguna salida!

¡Bendito sea Dios, señorita! ¡Lo tengo!

- ¿Qué? - ¿Por qué no lo adopta Ud.?

No seas ridícula.

¿Lo aceptarías, Bessie?

- Bueno, nunca pensé... - Bueno, ¿lo harías?

Si, lo aceptaría.

Pero ¿qué sé yo de bebés? Incluso no sé ni como son.

Son criaturas adorables. Está todo arreglado.

Oh, Watty, no podría.

Hágalo, por favor. ¿No ve? Estaría todo arreglado.

Sabría que el bebé está a salvo. Morgan Evans nunca sabría nada

y podría casarme con mi amigo y todo sería maravilloso.

Sería una locura.

Además, cuando crezca podría parecerse

y ser tan bueno como su padre.

Señora, nos estuvo animando durante tres años, y ahora nos toca a nosotros.

Pero Watty, tú eres la abuela. Seguramente...

Oh, no, yo no podría.

No suelo estar enferma, aunque cada penique que

gano va al Cuerpo. Es Ud. quien podría hacerlo.

Bessie Watty...

- Si yo llegara a adoptar a ese niño... - Morgan Evans nunca lo sabría.

- ¿Lo juras? - Lo juro.

Muy bien, entonces.

- Acepto. - Maravilloso.

Mi amigo estará encantado. Arreglaremos los detalles más tarde.

Mi amigo me dio este broche. Lindo, ¿no?

Me ofreció un diminuto real, pero creo que el falso era más bonito.

¿No?

Vas a tener a una vida de mala reputación.

No me sorprendería.

No me salió mal, ¿verdad, mamá querida?

Adiós, Srta. maestra. Sólo lo hice por pena ¿sabe?

- ¡Tú no le llegas ni a la punta del pie! - ¡Claro que sí!

Sólo porque ella haya leído muchos libros. Todos sus libros.

Yo saqué de la vida más de lo que ella sacó en todos sus días.

¡Y todavía sacaré mucho más! ¿Quiere apostarlo?

Bueno, asunto zanjado. Ahora una buena taza de té para todo el mundo.

Te ayudaré, Watty.

¿Ya se fue?

- ¿Por qué? - El terrateniente me lo contado.

¡El muy tonto. El muy idiota!

¿Entonces es verdad?

- ¡Él pensó que yo lo sabía! - No te disgustes, muchacho.

La Srta. Moffat se hará cargo del niño.

¿Qué Ud. hará qué?

Voy a adoptar al niño.

- ¿Por quien me toma, Ud...? - Morgan, chico.

Pensamos que es por tu bien.

- ¿Qué harías tú? - Que ¿qué haría yo?

No se trata de querer sino de deber.

¡Voy a casarme con ella!

Sabía que ocurriría esto, sabía...

Bessie y yo nos casaremos tan pronto como podamos.

¡Está decidido!

Entre.

¡Un telegrama! Lo enviaron de Penlan. Nunca había visto un telegrama.

Léalo Srta. Moffat. Me gustaría saber por una vez que dice el telegrama.

Has ganado la beca, Morgan.

Primero: Evans, Segundo: Fayver-lles, Tercero: Starling. Felicidades.

¡Morgan! ¡Felicidades!

Mírame, Morgan.

Por primera vez, debemos sincerarnos. Nuestros corazones cara a cara avergonzados

los minutos pasan y no hay tiempo que perder.

En este momento estás en una encrucijada.

No está bien. Tengo que casarme con ella. Y hablaré en términos sencillos.

Te pido que pases de golpe de ser niño a un hombre.

Sé que esto ha sido un gran impacto para ti

pero te pido que dejes toda esa obstinación apasionada para hacer lo correcto.

- ¿Pediste alguna vez su mano a Bessie? - No, nunca.

¿Alguna vez le dijiste que estabas enamorado?

No, nunca.

Eso no alteran los hechos de que tengo un deber hacia ella.

Ella tiene sus propios planes y no quiere al niño.

Si tu te casaras con ella, ¿sabes lo que te sucedería?

Volverías a la mina, en dos años ella os abandonaría...

tú empezarías otra vez a beber, para no parar jamás.

¿Disfrutarías siendo un loco inculto, de la aldea que una vez prometió tanto?

No valdría la pena ¿sabes?

¡Hay un niño, viviendo y respirando en esta tierra, viviendo y respirando por mi!

Mencionaste la palabra "deber" ¿no?

Si, tienes un deber, pero no hacia esta señorita o su descendencia.

¿Tengo un deber hacia Ud.?

No.

Hace un año te hubiese dicho que sí

pero esa noche en que me enseñaste los dientes me

sorprendiste y te respondí de la peor forma.

Me sentí apenada por mí misma, te insulté con ingratitud.

Fui tonta al no darme cuenta que una deuda de

gratitud es la deuda más humillante de todo.

Y que mostrarte un poco de afecto habría bastado.

Ahora te ofrezco ese afecto.

¿Por qué me dice todo esto ahora?

Porque el tiempo pasa y yo seguiré mi camino...

Sé que nunca te veré otra vez.

¿Nunca otra vez? Pero ¿por qué?

Si tú no te casas con ella, sería una

locura para ti estar en contacto con el niño.

Como voy a adoptar al niño, no debes volver a verme. Es de sentido común.

Recibes el "empujoncito" que pediste.

Pero Ud. estará aquí.

¿Cómo no voy a volver nunca?

Después de todo lo que hizo por mí.

Recuerdas, durante los últimos seis meses, he dado

largas caminatas por Moel Hiraeth, todas las mañanas.

Si.

Hay un pequeño sendero donde hay un viejo roble...

bajo él se extiende el valle entero.

Todas las mañanas, regularmente, cuando llego a ese punto...

por alguna razón me encuentro pensando en ti trabajando para tu beca y ganándola.

Y experimento algo que después de todo es relativamente raro.

Un sentimiento de felicidad plena.

¿Lo experimentaré de nuevo?

No, Morgan Evans, tú no tienes ningún deber conmigo. Tu deber es sólo hacia el mundo.

- ¿Hacia el mundo? - Ahora que te irás puedo decirte algo.

No creo que te des cuenta, que tu futuro puede

transformarse, si tú le das la oportunidad.

Prefería decirle al terrateniente que yo quería convertirte en escritor...

pero ha sucedido cosas extrañas.

Ya has logrado mucho, Morgan.

- Pero Oxford te dará el resto. - ¿Para qué?

Para convertirte en un gran hombre de nuestro país.

"Si una luz entrara en la mina", dijiste...

¿Recuerdas?

Si.

Haz que entre esa luz en la mina y libera a esos niños.

Puedes hacer eso y mucho más.

Podrías ser un hombre de una futura nación del que estaremos orgullosos.

Quizás estoy loca, no lo sé.

Veremos. Depende de ti.

Si.

Creo que es todo.

No sé que decir.

Entonces no digas nada.

He estado tanto tiempo en esta habitación...

Las lecciones terminaron.

Siempre las recordaré.

¿Lo harás?, me alegro que lo pienses.

Por favor, Srta. Moffat, la banda está afuera, y

dicen que Morgan venga al Ayuntamiento de Gales.

Idwal, lleva esto de Morgan.

Tyd, Morgan, Tyd, te están esperando.

Adiós, Morgan.

¿No es maravilloso? Nunca me había sentido así en mi vida.

Voy a salir a ver el festejo.

Me enorgullece que uno de mis muchachos haya conseguido una beca en Oxford.

Pity no estuvo en Cambridge.

- ¿Ya se fue? - Si, Watty.

Bessie envió a un caballero de la taberna para verle, señorita.

- ¿Qué es esto? - Es un certificado de nacimiento, señorita.

- Lo había olvidado. - Vamos, señorita

debe empezar alguna vez.

Moffat, mi niña. No debes ser torpe esta vez.

No debes ser torpe.

¿Habrá clases mañana como siempre?

Si, Ron.

Como siempre.

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