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Chicago, en los 80. En pleno auge y rebosante de vida.
La puerta de entrada al oeste.
Pon esto en la caja fuerte, por favor.
Sí, señor. Los caballeros van a jugar otra partida.
Quieren saber si le interesa tomarse la revancha.
Quizás esta vez tenga más suerte.
Hay una dama esperándome.
Tal vez mañana.
Puede que ya se hayan ido para entonces.
Mala suerte entonces.
Eso es lo que le sobra, señor.
Debería recuperar lo que ha perdido.
¿Te parece bien esto como compensación, Jeff?
Gracias, señor Peake.
Un billete nunca me ha dado mala suerte.
¿Dónde está tu mamá?
No tengo mamá.
Pobrecita, tan sola.
¿Vives en el hotel?
Mi padre está de viaje de negocios. Y no estoy sola.
¿Quieres jugar con mi hija? A ella le encantaría.
¿Verdad, Agnes?
No, gracias. Espero a mi padre.
No le gustaría que me fuera.
¡Qué ricura!
Vamos, cielo.
¡Papá!
¿Por qué las señoras siempre me quieren dar besos?
No pueden evitarlo.
Pero no besan a los demás.
Entonces no serían señoras.
Me siento como si fuese un espectáculo.
¿Te gustaría ver uno esta noche?
¡Fanny Davenport!
¿La recuerdas en "Camille"?
-LLoré. -Yo también.
Quiero ser actriz como ella.
Puedes serlo.
Selina, vivir es como ser actriz.
Quiero que aprendas que la vida
es una gran aventura.
Tienes que saber actuar en ella. Y recuerda:
Pase lo que pase, ya sea bueno o malo,
siempre tendrás algo que ganar.
¿Cómo se llama eso?
Se llama "espárrago".
¿Esparago?
No, "espárrago".
Espárrago.
-¿Está bueno? -Sí, y es muy sano.
Mira.
Sí, mira.
Damos risa, ¿verdad, Selina?
Sí, y mira tu escote, Julie.
Parece mentira que nos vistiéramos así.
Bueno, no tendré que preocuparme por la moda
si a mi padre le sigue yendo mal en los negocios.
Eso es una pena.
Creo que nunca me has dicho a qué se dedica.
Sólo negocios, Sra. Hempel, en el mercado.
Mi marido también se queja mucho del mercado.
Madre, no vende carne, como papá.
Es el mercado de valores.
¿Verdad?
-Tengo que irme a casa. -¿No te quedas a cenar?
Hoy no puedo, gracias.
Mi padre va a traer urogallos.
No me tientes.
Hoy es lunes y tenemos col en la pensión.
¿Y por qué no te quedas?
Mi padre no querría y la Sra. Tebbit se pondrá a criticar.
Sé lo mal que debéis estar allí, habiendo tenido que dejar el hotel.
No nos importa; hemos conocido a gente interesante allí.
-Adiós, Sra. Hempel. -Adiós, Selina.
El escote te quedaba bien...
-¿Qué pasa, Mary? -El Sr. Peake.
Está muerto.
¿Muerto?
Le dispararon en el salón de juegos de Mike McDonald.
Fue un accidente.
Cuidado con la esquina.
¿Qué pasa, Sra. Tebbit?
¿Qué pasa?
Su padre.
Padre...
¿Sí?
Tiene una carta, Srta. Peake.
Gracias, Sra. Tebbit.
-La trajo el Sr. Hempel. -¿El Sr. Hempel?
Él es quien me vende la carne.
Y le pregunté por qué su hija no ha llamado.
Venía aquí a menudo.
Dijo que se fue a pasar el invierno fuera, en Kansas.
¡Ni siquiera vino a verla! No lo entiendo.
Así actúan algunos cuando hay problemas.
Mi madre me ha prohibido que te vea,
como si importara que tu padre se ganara la vida jugando.
Mi padre te aprecia y te ha conseguido trabajo,
de maestra en High Prairie,
Ve allí y habla con el director, un granjero llamado Klass Pool.
Te escribiré pronto. Julie Hempel.
¡Qué hermoso es todo esto, Sr. Pool!
¿Qué es hermoso?
¡Esto! ¡Las coles!
¿Las coles son hermosas? Que son hermosas...
Pues lo son, con esos colores jade y burdeos.
¿La Sra. Pool está esperando? Hay una Sra. Pool ¿No?
Claro, pero tres hijos ya son muchos y no queremos más.
Por supuesto.
Serán unos alumnos fantásticos.
¿Quiere decir que no serán mis alumnos?
No todos.
¿Por qué? ¿Cuál no lo será?
Geertje y Jozina van a clase pero Roelf trabaja en el huerto.
-¿Cuántos años tiene? -Doce.
-¿Y no va a clase? -Me ayuda en el huerto.
-¿No le gusta estudiar? -Sí.
¿Entonces por qué no va?
¡Roelf me ayuda en el huerto!
Las coles son hermosas...
Maartje, esta es la maestra.
Encantada, Sra. Pool.
Encantada.
Ven a dejar tus cosas.
Este es Jacob Pogadunk
Trabaja en el huerto.
Encantada, Sr... Honkadung
Hola, maestra... ¡... de las coles!
¿Quién es Jozina y quién es Geertje?
¡Volved abajo! ¡Vamos!
Todo está tan limpio y ordenado.
Nadie la ha usado desde el funeral de mi madre.
¡Qué arcón tan bonito!
Lo tengo desde mi boda, hace catorce años.
Es el arcón de mi ajuar. Tenía diecisiete años.
¿Sólo tiene treinta y uno?
Casi. No soy tan joven como tú.
¿Qué es esto?
-Un bidón. -¿Bidón?
-Calienta la habitación. -¡Maartje!
Ya se está quemando algo.
¡No has comido nada! ¿No tienes hambre?
No mucha. ¿Le ayudo en algo?
No. Siéntate. Estás en tu casa.
¡Quietas! ¡A la cama ahora mismo!
Buenas noches.
Tenemos que enriquecer la tierra.
Aunque sea con fertilizantes.
Cada vez es más difícil cultivarla.
Los fertilizantes cuestan mucho.
¿Qué son los fertilizantes?
Los fertilizantes son... fertilizantes.
¿Qué tienen?
¿Qué tienen?
Son buenos fertilizantes:
Nitrato, harina de pescado y sangre seca.
¡Sangre seca!
¡Qué significa eso!
La sangre seca es... sangre seca.
Se pone en el campo para que las coles y las cebollas crezcan.
Igualmente...
las coles son hermosas.
Me iré a dormir. Estoy muy cansada.
Claro. Yo tengo que preparar el pan.
Roelf, deja de leer y ponle el calentador.
Está leyendo el diccionario.
Se lo dio la anterior maestra.
Tiene miles de palabras diferentes.
Quiero que aprendas que la vida
es una gran aventura.
Tienes que saber actuar en ella. Y recuerda:
Pase lo que pase, ya sea bueno o malo,
siempre tendrás algo que ganar.
Adelante.
¿No pesa mucho para ti?
Estaría bien aquí junto a la cama.
Gracias, Roelf.
Coles.
Son hermosas, como usted dijo.
¿Siempre hace tanto frío?
En un rato hará más calor.
Pones combustible, queroseno
-... y una mazorca. -Y lo enciendo.
Pero a veces cuesta que arda.
Vendré y lo haré yo.
-No soy muy buena en esto. -Yo sí.
Eso veo. Ya se nota el calor.
-Sus libros. -Gracias.
Y gracias por encenderlo.
¿Y esto?
Un dibujo.
¿Para mí?
Es precioso.
¿Es tuyo?
Me gusta dibujar.
Dijiste que las coles eran hermosas.
-En tu dibujo lo son. -Tengo que irme.
Es una pena que no te quedes.
Me necesitan en el huerto. Esta época es dura.
Tengo un libro, Ivanhoe ¿Quieres leerlo?
Apenas tengo tiempo.
Puedes leerlo por las noches, en lugar del diccionario.
Tal vez pueda antes de cenar.
¿Lo intentarás?
Tengo otro, Los tres mosqueteros.
Adiós. Tengo mucho trabajo.
¿Quién es?
La viuda Paarlenburg, es muy rica.
Fíjate cómo le mira.
-¿A quién? -Pervus De Jong.
Es muy guapo.
Sí. A la viuda le gusta.
La colecta de hoy
se donará a los más pobres.
El miércoles se celebrará
la reunión anual de la iglesia
en la escuela dominical, aquí en el sótano.
Las damas traerán cestas de comida que serán subastadas.
Este año
nuestro propósito es comprar un nuevo órgano.
La organista tocará ahora el cuarenta y tres.
¡Cuarenta y tres!
¿Quién da más?
-¡Treinta! -Treinta y cinco.
Lo siento, caballero.
-¿Alguien da cuarenta? -¡Cuarenta!
Recordad que el ganador cenará con la cocinera.
¿Alguien da cuarenta y cinco?
Adjudicada por cuarenta centavos
a este generoso caballero.
-Cuidado. -Lo siento.
Intentaba llevar mi comida.
-¿Esa? -Sí, para la subasta.
Soy Selina, la maestra de la escuela.
Sí, la vi en la iglesia.
¿En serio? Jamás pensé...
Espere, ahora vuelvo.
Y aquí tenemos la cesta de la viuda Paarlenburg.
La cesta de la viuda Paarlenburg.
No sé qué hay dentro.
Quien haya comido sus pasteles y su pollo ya lo sabrá.
¿Quién empieza?
¡Vamos, hombres de High Prairie!
¡Usted, Pervus de Jong!
Pervus de Jong.
¿Alguien puja?
Cincuenta.
¡Ofrecen cincuenta por aquí!
¿No puja usted, Pervus?
¿No puja?
Os diré un secreto.
No hay pollo. Es pato asado.
Ochenta.
Ochenta por el pato.
¿Ha dicho un dólar, Pervus de Jong?
-¿Qué tal le va en la escuela? -Muy bien.
¿Ha dicho un dólar?
Es pequeña para ser maestra.
¿Pequeña? Soy más alta que usted.
No lo ha dicho.
Adjudicada por ochenta centavos.
Mirad que cosita.
No os quitará el hambre
pero la dama también está incluída.
Selina Peake.
¿Quién puja por esta cajita?
Cinco.
¿Alguien da cinco y medio?
Un dólar.
Pervus de Jong ofrece un dólar.
Recuerden que la comida es para cenar con la chica.
Un dólar y medio.
-Uno con sesenta. -¡Tres!
No debería. Guarda ese dinero para pinturas.
Cinco.
¡Cinco y medio!
Seis.
Seis y medio.
-Déjelo, son sólo bocadillos. -Diez.
Diez dólares a la de una, a la de dos,
Adjudicada a Pervus de Jong.
¿Por qué lo hizo? Gastar ese dinero cuando podría estar comiendo pato...
No sé. Es tan pequeña y todos se reían de usted.
No es razón para desperdiciar diez dólares.
Los recuperaría en el mercado, si supiera contar bien.
Pero los demás son más listos.
Hacen las cuentas de cabeza, así de rápido.
Yo le enseñaré.
-¿Qué quiere decir? -Por las noches.
¿Y cómo se lo pago?
No me pagará nada.
¿Sabe qué?
Mi huerto está junto a la escuela.
Le encenderé el calentador cada mañana.
Eso ya lo hace Roelf Pool.
¿Vendría entonces a dar clase, unas tres veces a la semana?
Bueno, nadie me espera en casa por la noche.
-Pero si usted... -Me encantaría.
¿Por qué no comes?
Mira, es de cerdo.
Lo hice yo misma.
El favorito de la maestra.
Pervus viene a dar clase con la maestra.
Seguro que le van bien las clases.
Analicemos esta frase.
Blücher llegó a Waterloo
mientras Wellington luchaba contra Napoleón.
"Mientras" es el adverbio, es decir...
...que "mientras"...
He olvidado por dónde iba.
Disculpe.
Tenga.
¡Son preciosas!
Las cogí en el bosque.
¿Tan lejos?
Son las que le gustan.
¿Qué pasa?
Nada. ¿A qué se refiere?
Es gracioso cómo me mira.
Y está roja como un tomate.
¿Si?
Estoy cansada. Será alergia.
Pues qué pronto ha llegado la primavera este año.
¿Y si lo dejamos aquí hasta la próxima clase?
Quizás no pueda venir.
Hay mucho que plantar y arar.
¿Cree que voy bien?
Ciertamente.
Aún así me olvido. ¿Cree que voy bien?
Muy bien.
Sobre todo en aritmética.
No creo que vuelva hasta que acabe la cosecha.
-Es una pena. -Lo es.
Estaré solo.
A veces quisiera...
...quiero decir...
Si no va a volver deberíamos acabar la lección.
-Pero está cansada. -No lo estoy.
¿Por dónde íbamos?
Napoleón y Wellington.
Ah, sí.
mientras Wellington luchaba contra Napoleón.
"Mientras" es el adverbio, es decir...
Selina...
Despierta, dormilona.
Vamos, ahora estás casada con un hortelano.
¿Ya es por la mañana?
Está oscuro.
Son las cuatro. ¡Hay que desayunar!
Ya llevamos ocho horas casados.
Sí, ¡Cómo pasa el tiempo! Y tengo mucho trabajo.
Sí, hay mucho que hacer.
Hay que arreglar las paredes de la cocina.
Pondremos en la mesa el mantel que nos regalaron los Pool.
Hay que arreglar la fachada antes del verano.
Y tienes que pintar el carro. ¿Lo harás?
Un día de estos.
-¡A desayunar! -Voy a vestirme.
-Pervus. -Sí.
-No has dicho "buenos días". -Buenos días.
Pervus, bésame.
Pervus.
Date la vuelta.
¡Selina!
¡Ven enseguida!
Pervus.
Pervus.
¡Pervus!
¡Pervus!
¿Qué pasa, doctor? Maartje nunca ha estado enferma.
La mujer de un granjero no tiene tiempo.
-Lo que necesita es descansar. -Y mucho.
Su esposa está muy agotada.
Tal vez necesita algún reconstituyente.
Le compraré algo.
Cuando una máquina se estropea lo que necesita son piezas nuevas.
No puedo darle eso, pero le vendrá bien descansar.
Tiene que reposar.
¿Reposar?
Y lejos del huerto, si no es muy tarde.
Adiós, tengo que irme.
Esperan un bebé en casa de Pervus.
Nacerá en cualquier momento.
Es un buen año para la cigüeña.
Vamos...
¿No te da vergüenza? Tu madre enferma y tú sentado.
Entra. Hay mucho que hacer en la casa.
Es un niño.
-¿Y mi mujer? -Luchó como un soldado.
Entra. Quiere verte.
¡Qué colorado está!
Mamá ha muerto.
Matan a todo el mundo.
A todo el que los toca.
¡Odio las cebollas, las coles y el suelo en el que crecen!
Roelf, sal de aquí, debería darte vergüenza.
Así es...
¡Odio a los hortelanos, y a ti también!
¿Cómo es mi niño de grande?
¡Así de grande!
Mi grandote.
Serás un gran hombre.
-¿Cómo estás, Roelf? -Bien.
Hace mucho que no vienes. Mi grandote te echa de menos.
¿A que va a ser un gran hombre?
Trabajará en el huerto.
¿Mi niño en el huerto? Nunca.
Dirk verá mundo; hará muchas cosas.
Yo también.
Vengo a despedirme.
¿Despedirte?
Me voy.
Entiendo. Oí que tu padre y la viuda Paarlenburg se casan.
No es sólo eso... Es por todo.
Llevo mucho tiempo queriendo irme.
¿A dónde vas?
Lejos, a donde sea. Chicago, tal vez.
-Toma tus libros. -No, quédatelos.
Y necesitarás dinero. Espera un momento.
¡Roelf!
Déjalo ahí.
-Y ahora... -No.
Venga.
Una vez dijiste que trabajar el huerto es trigo.
Puede ser. No me hagas caso.
Es un trabajo de esclavo.
Desde las 4 con el carro lleno de zanahorias
y lo que gano no nos da ni para tomates.
Planta espárragos.
Tardan tres años en cosecharse.
Pero una vez plantados duran diez años.
Podemos plantar unos 4 ó 5 acres.
¿Dónde? ¿En esas tierras llenas de barro?
-Podemos drenar y usar fertilizantes. -Son muy caros.
No nos jugaremos el dinero en eso.
Mejor seguir con las coles y las patatas.
Pero tienes que darle algo para recibir más.
La tierra te está quitando toda tu fuerza poco a poco.
Tengo que dormir, o no podré trabajar mañana.
Pervus, tenemos que avanzar.
Trabajas como lo hacía tu padre hace 70 años.
Si a mi padre le iba bien, a mí también.
Buenas tardes, reverendo.
¿Es cierto que va a ir al mercado? ¿Una mujer sola?
Sola no. Dirk me acompaña.
No es lugar para una mujer decente.
Hay alcohol, juego y depravación,
hijas de Jezabel en las calles.
¿En serio?
Todo el pueblo habla de ello. No debe ir.
Lo siento si hablan, pero tenemos que irnos.
-¡Qué haces? -Tengo que vigilar el carro.
-Está sucia. -¿Sabe tu mamá que estás aquí?
Me ha traído ella. Está con los caballos.
-¿Cómo te llamas? -Dirk.
-¿Cómo? -Dirk.
-No entiendo lo que dice. -Suena muy raro.
-No parece un nombre. -No.
Sólo le estábamos preguntando su nombre...
Su nombre es Dirk; es holandés.
Somos de High Prairie. Soy la Sra. De Jong
Yo soy Elsie, de Chelsea.
Y ella es Mable, del establo...
Bueno, vámonos.
Espera. ¿Qué hacéis aquí?
Vengo a vender las verduras de mi huerto.
¿Y tu marido?
Murió hace una semana.
¿No iréis a dormir ahí?
-¿Por qué no? -Cielo santo.
Toma, buscaos algun sitio.
No nos importa dormir aquí.
Pero gracias, Mable.
Quédatelo.
No podría, en serio.
Y yo que creía que me iba mal,
pero nunca he tenido que dormir en un carro.
-Buenas noches. -Buenas noches.
Buenas noches, Mable.
Eres un cielo.
Adiós.
¡A dormir, Dirk!
Arriba.
¿Vamos a dormir aquí?
Sí, y estaremos muy cómodos.
Aquí, muy bien.
Mable era la más simpática de las dos.
Sí.
¿Cómo es mi niño de grande?
Así de grande.
Pase lo que pase, ya sea bueno o malo,
siempre tendrás algo que ganar.
Tu primer traje.
Los de tu generación sois tan sentimentales, madre.
Lo somos.
Esto me lo dio tu padre.
Flores secas.
Pues tendrán muchos años entonces.
Supongo.
Tu título universitario.
Cuatro años de esfuerzo
para cobrar una miseria como arquitecto.
Ser arquitecto es apasionante.
Acero, piedra y ladrillos,
y máquinas vibrando en su interior.
Gente que entra y sale, creando la ciudad,
-... una auténtica belleza. -Sí.
Lo último que hice fueron lavabos para una fábrica.
-Pero dentro de un tiempo... -Ya, si me porto bien
tal vez me dejen diseñar un edificio con forma de helado.
Eso para mí no es éxito.
¿Y qué es entonces?
Ganar mucho dinero ahora para disfrutarlo cuando sea viejo.
Eso no es éxito, créeme.
Esto es éxito, lo que hace Roelf Pool.
Dibujó esto cuando era niño.
-Prometía mucho. -Y lo consiguió.
Es uno de los mejores escultores en Europa.
Ayer vi una foto de su última obra, expuesta en Alemania.
Ha vuelto a ganar el primer premio.
Pero si soy rico puedo comprar esas cosas.
Es casi tan bueno como hacerlas.
Yo lo cojo.
¿Diga?
¡Hola!
Sí, estaré allí en una hora.
Perfecto.
Adiós.
Lo siento, no puedo quedarme a cenar.
Me necesitan en la oficina.
Entiendo.
No estás solo.
Las manos de una hortelana no son bellas.
Bueno, tengo prisa.
Adiós.
Adiós, grandote.
Pato,
patatas lionesas.
Sí, señora.
Y los espárragos De Jong.
¿Plantas espárragos en la ventana de tu oficina?
No tengo ventana.
¿Pero tienes algo que ver con estos espárragos?
No, De Jong es un apellido muy común en Holanda.
¿Qué quieres hacer?
Me gustaría ir a bailar al casino.
Es muy caro para mí.
-Te invito. -No, Paula.
Eres un holandés cabezota, pero me gustas.
El sentimiento es mutuo.
¿Cuánto te pagan?
-Si no es una impertinencia. -Lo es. 35 a la semana.
¿Sabes? lo tienes todo para conseguir el éxito.
Tu presencia, tu manera de hablar, y de no hablar,
y de ver a la gente.
-Todo, excepto dinero. -Podrías tenerlo.
Si dejas tu trabajo y te metes en un negocio de verdad.
¿Por ejemplo?
Mi marido ha hecho una fortuna vendiendo bonos
y no es ningún superdotado.
Ni yo.
-Pero eres joven, enérgico y encantador.
¿Eso es todo?
Hablo en serio.
Podrías retirarte en tan sólo cinco años.
-No sé. -Inténtalo y verás.
¿Ir a pedirle trabajo a tu marido?
No, querido.
Pídemelo a mí.
Le gustarás si yo te recomiendo.
Siempre ha sido así.
-Hace buen tiempo. -Sí, Sr. De Jong.
Y creo que mejorará aún más.
Theodore Storm. Bonos de inversión.
Dirk De Jong Asistente de dirección.
-¿Si? -La Srta. O'Mara.
Que entre.
Un segundo. Enseguida le atiendo.
-Siéntese, por favor. -Gracias.
Srta. O'Mara.
Queremos un dibujo para nuestra campaña publicitaria.
Para promocionar los bonos entre las mujeres.
Entiendo.
Esta es mi idea.
-Una señora junto al fuego... -¿Intenta hacer mi trabajo?
Me contrata para idear y hacer un dibujo, ¿no?
Sólo le daba mi...
Le gustará más mi idea. Ya he pensado algo.
¿Cuánto...?
-¿Cuánto nos cobraría? -1.500 dólares.
Qué disparate. No podemos pagar eso.
Lo siento. Es mi tarifa. Ha sido un placer.
-Adiós, Sr. De Jong. -Espere.
Si esa es su tarifa
-... podríamos permitírnosla. -¿Sí?
Si está a la altura de esa locura de precio.
Justo a la altura de sus bonos.
Pero es mucho dinero.
Para mí todo lo que supere los 9 dolares es mucho dinero.
He llegado a cobrar 25 centavos por hacer bocetos de sombreros.
Pero ha llegado alto.
¡Qué va! Acabo de empezar.
¿Alguien cobra más por lo que hace?
-Nadie, que yo sepa. -¿Entonces?
No quiero contarle toda mi vida.
-Adiós. -Adiós.
Cuando empiece ¿podré ver el dibujo?
Sí. Venga a mi estudio dentro de una semana.
-¿Eres tú, Dirk? -Sí.
Entra. No estoy durmiendo aún.
¡Qué alegría! Hace una semana que no te veo.
Soy un esclavo de mi trabajo.
Siéntate aquí.
He estado jugando al polo con mis compañeros de carrera.
Te duele todo el cuerpo. Pero es un dolor sano.
Así me sentía yo después de trabajar en el campo.
Lo siento. No te gusta oir eso. No quería hacerte sentir mal.
Lo sé, madre.
Dirk.
¿Sabes qué decía de ti el periódico de hoy?
Que eras un "Jeunesse Dorée".
Sé el suficiente francés para saber que significa "joven dorado".
¿Yo? Ni siquiera brillo aún.
Dirk.
No quiero que seas un "joven dorado".
No trabajé de sol a sol para eso.
No te lo reprocho. No es mi intención y perdóname,
pero no quiero que mi hijo sea un "Jeunesse Dorée".
Tonterías.
Pareces sacada de un melodrama.
Joven de oro.
Trabajo como un negro y me gano mi sueldo.
¿Qué es lo que vendes,? Nunca he entendido bien de qué va.
Bonos. Lo sabes muy bien.
¿Bonos?
¿Quién los compra?
Depende... Todo el mundo.
Yo no.
Yo invierto todos mis ahorros en mejorar el huerto.
Dirk De Jong, vendiendo bonos.
Lo dices como si fuese un delito.
Para nada, pero...
No suena muy emocionante.
Gano mucho más que cuando era arquitecto.
Eso es lo emocionante.
¿Qué vas a hacer con tanto dinero? ¿Por qué no te casas?
No hay nadie con quien me quiera casar.
Nadie que esté libre para casarse contigo.
No. Nadie.
¿Y la mujer que te convenció para que trabajaras para su marido?
No sé de qué hablas.
Dejé la arquitectura porque no me gustaba.
Ya veo.
¿Y no volverás a retomar tu... profesión?
No, madre.
Dirk.
No puedes abandonarla.
¿A quién?
La belleza; la inspiración. LLámala como quieras.
Algún día la querrás.
Y te dará la espalda.
No estará contigo.
Estás muy seria.
Sí.
Lo estoy.
¿Mejor así?
Sí.
¿Cómo es mi niño de grande?
¿Cómo es mi hijo de grande?
Así de grande.
Buenas noches.
Que duermas bien.
Buenas noches.
O sea, que pagamos 1500 dólares por el retrato de una chica.
¿Qué esperaba? ¿Una mujer comprando bonos?
Ya supuse que no en cuanto entré en el estudio.
Estoy agotada.
-Lo dejo por hoy. -Igualmente ya no hay luz.
Ruth, ya está.
-Hasta mañana. -Sí, Srta. O'Mara.
Estoy hecha un desastre.
Es mi turno de hacer un cumplido.
Estoy esperando.
Eres la chica más guapa que he conocido.
Muy bien. Es tópico, pero aún así es efectivo.
Ahora es cuando me sonrojo.
Vale. Última oportunidad. No lo volveré a preguntar.
¿Quieres cenar conmigo algún día?
-Me encantaría. -¿Cuándo?
En un futuro lejano. Tal vez... ¿esta noche?
Perfecto. ¿Vamos al casino?
No. Esos sitios elitistas me ponen de los nervios.
¿Y Thompson's Lunch?
Esta silla me está dejando jorobada.
Vamos a un hotel; allí hay todo tipo de gente.
Actores, jugadores, ladrones, contrabandistas, damas...
...y mujeres. Como yo.
¿Qué hotel?
El Blackstone es muy elegante.
-Está aquí al lado. -No.
Discúlpame un momento. Tengo que arreglarme.
-No creo que haga falta. -Adulador.
¿Qué tal si pedimos algo de marisco? Y de segundo...
Pide tú eso. Yo...
quiero el filete,
con patatas y...
-Y los espárragos De Jong. -Yo también.
¿Es que plantas espárragos en tu tiempo libre?
Yo no. Mi madre los cultiva.
¡Bien por ella! Me gustaría conocerla.
Pareces demasiado buen chico para estar en un despacho de esos.
Hace poco que soy ejecutivo. Antes era arquitecto.
¿Por qué lo dejaste?
No aportaba nada.
-¿Qué quieres decir? -Nada de dinero.
¿Y eso qué importa?
Yo preferiría diseñar una sola puerta
antes que vender bonos.
Escucha, Dallas.
¿Qué piensas de mí?
Eres un buen chico.
Eso se dice para quedar bien.
Lo siento. Te lo has buscado.
¿Qué hacen los hombres que se enamoran de ti?
-Me lo dicen. -¿Y después qué?
Se sienten mejor, y nos hacemos amigos.
¿Y tú no te enamoras de ellos?
Casi siempre.
Pero nunca dura.
Puedo darte muchas cosas.
Aunque sólo sea un buen chico.
Mándamelas por correo. Me voy a París en unas semanas.
¿Para qué?
Estudiar. Quiero hacer retratos. Al óleo.
-¿Y aquí no puedes? -No.
-No te gusto porque soy ejecutivo. -Me gustas.
No te parezco atractivo.
-Lo eres, y peligroso además. -No vengas con eso.
Sabes qué quiero decir. Me tienes y no me quieres.
¿Sería diferente si fuese arquitecto en lugar de ejecutivo?
¿Hay que ser un artista para interesarte?
Por Dios, no.
Probablemente me case con un campesino
y serán sus manos las que me ganen.
Me gustan con cicatrices.
Cuando un hombre lucha por algo se nota en su mirada, sus manos...
Tú no tienes ni una marca.
Dejaste la arquitectura porque era un trabajo duro.
No digo que no debiste dejarlo. Puede que no fueras bueno.
Pero si te hubiese gustado lo suficiente para luchar y seguir
Ahora se te notaría, en la mirada, en ti mismo.
-Por amor de Dios... -No te critico.
Pero tú eres liso y a mí me gustan con marcas.
Eso ha sonado muy mal. No era mi intención.
No importa. Sé lo que quieres decir.
Dallas, si tú...
Volvería a trabajar de arquitecto por 35 dólares.
No.
"Roelf Pool, el famoso escultor, vuelve de Europa"
Las obras de Pool son simples, pero poderosas a la vez.
¿Por qué no está aquí?
Ya vendrá. Los artistas nunca saben qué hora es.
-Estoy buscando al Sr. De Jong. -Se fue hace diez minutos.
¿Le interesa comprar cepillos?
No, uso peine. Entra.
¿No estabas en la recepción para Roelf Pool?
Sí, pero pensé en ti, y me escapé.
Quiero que conozcas a alguien.
-No quiero molestarte... -Quiero presentártelo.
Sr. Pool.
El Sr. Dirk De Jong.
Encantado.
Dirk De Jong... ¿Sabes quién soy?
Soy Roelf Pool.
Claro que lo sé.
No quería decir eso.
Yo te conocí cuando era un bebé.
Eres el hijo de Selina, ¿no?
Así es.
¿Veis? Me gusta dar sorpresas a mis amigos.
¿Dónde os conocisteis?
En París. Estuvimos colaborando juntos.
¿No es fantástico?
Iba a llevar a Dallas a conocer a tu madre. Ven.
Me encantaría. Si no estorbo.
¡Qué tontería! Queremos que vengas.
Tu madre es la principal razón por la que he venido.
Estoy deseando verla, como un niño.
Este lugar es magnífico.
-Es como un cuadro. -Sí, es bonito.
El olor es limpio, a tierra.
Hola, Mina. ¿Y mi madre?
-En el campo. ¿La llamo? -Sí.
Esto la traerá.
Ya viene.
Este lugar me hace sentir como en la iglesia.
Mirad.
-¿Dos terrones? -Tres.
Ahora eres famoso en Europa.
Piénsalo.
Roelf Pool ha visto el mundo, y lo tiene en sus manos.
Y lo conseguiste tú solo, a pesar de todo.
¿Por qué sonríes?
Me estoy acordando.
Las coles son hermosas.
Tú también has tenido una buena vida.
-Una vida plena, rica y con éxito. -¿En serio?
No me he movido de aquí desde que te fuiste.
Incluso puede que lleve la misma ropa que entonces.
No he ido a ningún sitio, ni he hecho ni visto nada.
Cuando pienso en todo los sitios a los que iba a ir
y en todo lo que iba a hacer.
Has estado en todas partes
y visto muchos sitios de gran belleza y esplendor.
Me dijiste que, cuando eras pequeña, tu padre te dijo
que sólo hay dos tipos de persona que importan.
Unos son trigo, y otros esmeralda.
Tú eres trigo.
Y tú esmeralda.
Y te lo debo a ti.
Mira.
Por eso quiero hacer retratos.
No de damas con perlas ni faldas de satén,
sino de personas singulares.
Distinguidamente americanas, como tu madre.
Un rostro espléndido,
iluminado por la luz de su interior.
Como tus antepasadas.
Las mujeres que vinieron en el Mayflower,
o cruzaron el continente en carretas.
Sus ojos,
ese sombrero estropeado que llevaba,
y sus manos...
Es hermosa.
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