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Original subtitles

Muy buenos días. Bienvenidos a la Universidad de La Habana.

Mi nombre es Claudia Felipes.

Soy historiadora del arte y directora de Patrimonio Cultural de esta institución.

Muy buenos días a todos.

Mi nombre es Lubia Díaz.

Soy profesora de la Dirección de Patrimonio Cultural Universitario.

En esta mañana los invitamos a dar un recorrido por la historia

y los principales valores patrimoniales de la Universidad de La Habana.

Nuevamente bienvenido.

La Universidad de La Habana es el centro de estudios superiores más antiguo de Cuba.

El tercero más antiguo del Caribe y el décimo sexto de América Latina.

Pero no solamente se trata del más antiguo, sino que por más de 200 años fue la

única universidad en Cuba, puesto que no sería hasta 1947 que se funda la Universidad

de Oriente en Santiago de Cuba.

Por supuesto, en casi 300 años de vida la universidad ha acumulado un muy vasto

patrimonio, de muy diversa naturaleza material e inmaterial, colecciones, museos,

tradiciones que hacen realmente de nuestra institución un lugar muy especial para la

cultura cubana.

Pero por supuesto, la Universidad no se fundó aquí, sino en el Centro Histórico de La

Habana Vieja, de hecho, muy cerca de la plaza fundacional de la ciudad de La Habana.

Lamentablemente, el lugar donde se funda el antiguo convento de San Juan de Letrán

desapareció. Fue demolido a principios del siglo pasado tras un abandono, un deterioro

bastante notable.

Pero ya para ese momento, la universidad, que había nacido como Real y Pontificia

Universidad de San Gerónimo de La Habana, pues ya había venido para donde

estamos hoy nuestro el lugar donde está nuestro campus central, conocido como la

Colina de Aróstegui o Pirotecnia Militar.

Aquí se ubicaban antiguos edificios militares coloniales.

La universidad vino para acá exactamente en 1902 y comienza entonces a gestarse, a

construirse lo que es hoy, quizá nuestro gran orgullo, nuestro campus central.

Estamos, de hecho, en uno de los lugares más especiales de la Universidad, de la Colina,

como la llaman los cubanos y los habaneros en particular.

Estamos en la escalinata de la universidad.

La escalinata se construyó muy rápidamente en apenas tres meses, a finales de 1927

principios de 1928, puesto que la universidad se iba a desarrollar, se iba a

celebrar la Sexta Conferencia Panamericana.

Este es un lugar realmente muy especial, no solamente para la comunidad universitaria,

sino para todo nuestro, para todos los habitantes de la ciudad.

La escalinata consta de 88 peldaños, tiene varias mesetas para el descanso, tiene dos,

digamos, escaleras más pequeñas y en los costados para hacer más fluido el tránsito

por ella. Pero más que un sitio bien diseñado, en lo urbanístico o en lo

arquitectónico, este es un sitio de un alto carácter simbólico para todos los que nos

sentimos parte de la comunidad universitaria.

Todos los que piensan en la escalinata, piensan en los movimientos estudiantiles, en

la Federación Estudiantil Universitaria, en grandes conciertos, eventos políticos,

eventos culturales y en particular, hay un monumento muy especial que creo que valida

esta apreciación.

Justo al pie de la escalinata de la universidad se encuentra el monumento, un

monumento dedicado al líder estudiantil y comunista Julio Antonio Mella, un joven que

murió realmente en la flor de su juventud, fue asesinado en México por sicarios del

entonces dictador cubano Gerardo Machado y Mella, pues en el imaginario de los cubanos y

de los estudiantes es una figura fundamental.

Mella muere en 1929.

Él fue el fundador de la Federación Estudiantil Universitaria, uno de los

fundadores del Partido Comunista Cubano y sus restos fueron traídos desde México y

desde 1975 descansan en ese memorial que se encuentra al pie de la escalinata.

Es un monumento muy bien diseñado que tiende a la abstracción, concebido por un grupo de

arquitectos cubanos muy destacados y que realmente es un digno homenaje a la memoria

de Mella. Y hace, pues, que se exprese que la universidad es mucho más que las

piedras o los lugares construidos, sino que tiene un valor para los cubanos bien

particular. Desde lo alto de la escalinata, pues se aprecian otros valores y

particularidades de nuestro campus muy valiosos y que vale la pena explorar más de

cerca. Vamos a verlo.

Coronando la escalinata universitaria se encuentra una obra de arte, una escultura de

alto valor simbólico para no solamente la comunidad universitaria, sino también para la

educación superior cubana y para el pueblo cubano en general.

Se trata de El Alma Mater de la Universidad de La Habana.

Esta escultura data de 1919 y fue concebida por el escultor de origen checo Mario Joseph

Kórbel, quien utilizó a dos modelos para concebir la escultura: una muchacha joven de

aproximadamente 16 años para el rostro.

La joven Feliciana Villalón y presumiblemente una modelo de mayor edad de

aproximadamente treinta años para el resto del cuerpo.

La escultura fue fundida en los Estados Unidos.

Es de bronce y se encuentra, como comentaba,

aproximadamente es de 1920.

La Universidad, para quienes conocen el campus de la Universidad de La Habana.

Es difícil imaginarse tres elementos disociados o fragmentados.

La escalinata que como ya comentamos es de finales de la década del 20.

El edificio del Rectorado que es de principios de esa misma década y el Alma

Mater. Sin embargo, estos tres elementos fueron ubicados en momentos diferentes.

Sin embargo, llama la atención lo bien articulado, lo armonioso que resulta este

este conjunto en particular el Alma Mater, pues tiene una función prácticamente de

organización dentro de nuestro campus, que es perfectamente simétrico.

Axial, es un campus evidentemente de inspiración clásica.

Esto se ve muy claramente en el edificio del Rectorado.

Un edificio también concebido por arquitectos e ingenieros cubanos muy

destacados de la época y que, sin lugar a dudas, un homenaje a un templo clásico, a un

templo greco romano.

En su frontón, por ejemplo, vemos la figura de la diosa Minerva, símbolo, por supuesto,

de la sabiduría, del amor al conocimiento.

Y es entonces una suerte de pórtico, de acceso privilegiado a nuestro campus.

Un campus, por supuesto, dedicado al conocimiento, a la investigación, al saber y

a la cultura. Es decir, supone una suerte de tránsito muy fluido hacia el interior de

nuestro campus. Solamente quisiera añadir, a propósito del Alma Mater que fue adoptada por

el movimiento estudiantil cubano, que así se llama su principal revista y que sin lugar a

dudas es un símbolo extremadamente querido por todos los que nos sentimos no solamente

parte de la universidad sino también de La Habana y de la cultura cubana.

Desde lo alto de la escalinata se aprecia la ubicación privilegiada del campus central de

la Universidad de La Habana en pleno corazón de la ciudad.

De hecho, nos encontramos en una intersección que conecta, comunica la ciudad

tradicional, La Habana Vieja, Centro Habana, La Habana Antigua, con las zonas más modernas

de la ciudad, por ejemplo, el barrio del Vedado. También quien asciende por la calle

San Lázaro, pues se topa con una perspectiva probablemente de las más impresionantes de la

ciudad cuando aprecia la escalinata universitaria, cuatro de sus facultades, el

Alma Mater y el edificio del Rectorado, coronando el horizonte.

Sin lugar a dudas, un conjunto envidiable, bien resuelto, de alto valor estético y

simbólico. Sin embargo, dentro de la universidad, dentro de nuestro campus, pues

hay otras sorpresas, otras historias de mucho interés para el visitante.

Nos encontramos en la Plaza Rector Cadenas más tarde y rebautizada Ignacio Agramonte.

Concebida en los años 1939 y 1940 por el arquitecto Pedro Martínez Inclán, fue

diseñada como un espacio libre en el centro del campus universitario, con varias áreas

diseñadas para el tránsito y la concentración masiva.

Si a esto le sumamos la vegetación del lugar, el mobiliario urbano y los edificios,

o sea, la cercanía a los principales edificios del centro del campus, lo hace un

espacio único para la sede universitaria.

Circundando tenemos varios edificios emblemáticos y uno de ellos es la Facultad de

Derecho. Ejemplo en las edificaciones con una personalización, puesto que su uso está

refrendado en sus fachadas por las siglas LEX.

Otro de los elementos importantes de este edificio es las personalidades que han

estudiado en él y una de ellas es válido mencionar ha sido la personalidad de nuestro

Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

La Universidad de La Habana conserva varios bienes de carácter histórico y uno de ellos

nos los podemos encontrar en uno de los laterales de la Plaza Agramonte.

Estamos hablando de un tanque o tanqueta que fue arrebatado por los estudiantes del

Directorio Revolucionario en la Sierra Maestra en una lucha desigual.

Este tanque llegó a nuestros predios en 1959 y completa el conjunto dos tarjas conmemorativas

que relatan esta historia para todo el visitante que quiera venir a la Universidad.

Al otro extremo de la Plaza Cadena nos encontramos con el majestuoso edificio Felipe

Poey. Este mueble tiene sus orígenes en 1939 y como dato curioso, podemos decir que

desde la década del 20 ya se había concebido para fundar el histórico Patio de los

Laureles, donde desde 1902 estaba emplazada la escultura al eminente científico

Felipe Poey, la cual conservamos hasta nuestros días.

Una vez en el interior del inmueble, podemos apreciar una gran cantidad de museos de la

Universidad de La Habana y en los predios del edificio nos encontramos el Museo de

Ciencias Naturales más antiguo de Cuba.

Museo Felipe Poey. En su colección atesora una gran cantidad de fauna nacional e

internacional, así como fósiles y una amplia documentación del eminente científico.

En el segundo piso, podemos interactuar con el Museo Antropológico Montané, el cual

atesora una colección de nuestros aborígenes cubanos, así como objetos e instrumentos de

trabajo y una amplia documentación igualmente sobre este período histórico.

En lo más alto del edificio, nos encontramos el Observatorio Astronómico de la Universidad

de La Habana. Este emplazamiento tuvo un sitial mucho antes, databa de

1919 hasta 1922, aunque fue destruido. Luego por la fundación del

edificio, la construcción del edificio en el 39 fue trasladado hacia este lugar.

Además de cumplir con sus funciones docentes e investigativas, conservó una amplia

colección de patrimonio científico tecnológico dentro de la Universidad de La

Habana.

Transitando desde la plaza Ignacio Agramonte hacia el Aula Magna, cruzamos por el edificio

Rubén Martínez Villena, Biblioteca Central de la Universidad de La Habana.

Este edificio fue concebido en 1937 por el arquitecto Joaquín Weiss.

Es el único del conjunto arquitectónico que conserva un estilo art decó y antes de entrar

al Aula Magna queríamos dar un detalle natural que tiene la Universidad de La

Habana, pero con un significado histórico muy importante y es la ceiba fundacional

plantada en 1902, cuando la Universidad de La Habana pasaba hasta este

recinto por el entonces Presidente de Cuba, Don Tomás Estrada Palma.

Estamos ingresando al Aula Magna de la Universidad de La Habana.

Sin lugar a dudas, un escenario muy importante, no solamente para la historia de

nuestra institución, sino también para la historia de la nación cubana.

Este edificio es el más antiguo de los que se conservan hoy en el conjunto universitario

de nuestra institución.

Cuando la universidad se muda para este emplazamiento actual, la denominada Colina,

pues ninguno de los edificios que hoy constituyen nuestro campus existía, sino que

se reutilizaron edificios viejos, edificios militares coloniales para las clases, la vida

universitaria. Poco a poco las autoridades de la universidad, pues empezaron a encargar

nuevos edificios y este es el más antiguo de los que hoy conservamos.

Data exactamente de octubre de 1911.

Ese año, el curso escolar se inició en este nuevo lugar de reunión para los

universitarios, los profesores y la comunidad universitaria en general.

Es un sitio ciertamente muy especial, entre otras razones porque es altamente personalizado.

Qué quiero decir con esto? Pues que durante su gestación, mientras se iba proyectando,

se consultó a los estudiantes, los profesores, a las autoridades, a la comunidad

universitaria, pues cómo querían que fuese este lugar.

Y por ejemplo, se solicitó a las facultades de la época que propusieran a sus profesores

más representativos.

Efectivamente, están allí representadas sus efigies.

Llamó la atención sobre un elemento interesante y es que todos eran hombres.

Por supuesto, una expresión de una universidad que hasta aquel momento era, por

supuesto, mayoritariamente masculina.

Igualmente, cerca de estas efigies se encuentra un grupo de inscripciones latinas

muy interesantes y que se refieren, por ejemplo, al amor al conocimiento, la

sabiduría, a la importancia de la entrega a la actividad docente investigativa.

Por ejemplo, hay una que es bien interesante, bien curiosa y que se refiere

específicamente a que cualquiera puede equivocarse.

Es decir, que es de humanos errar.

Sin embargo, sólo los necios perseveran en el error.

Otra demostración de cómo prácticamente todos los espacios de este lugar, están

diseñados en función de comunicar los principales objetivos, labores y aspiraciones

de la comunidad universitaria de nuestra institución.

Prestigian al Aula Magna de la Universidad algunos objetos y monumentos históricos de un

altísimo valor para la historia cubana.

Tal es el caso, por ejemplo, de este monumento que se encuentra, que me

encuentro muy cerca de él y que custodia los restos del padre Félix Varela.

Varela murió en los Estados Unidos.

Sus restos fueron trasladados a Cuba a principios del siglo XX y desde entonces

están ubicados en nuestra Aula Magna.

Un dato interesante asociado a este monumento es que en un momento determinado,

en la década del 50, hubo dudas de si efectivamente se trataban de los restos,

se trataba de los restos de Varela.

Si no podía haber habido una equivocación.

Y sin embargo, considerando que en aquel momento prácticamente todas las

especialidades que pudieran estar involucradas en una investigación de esta

naturaleza se encontraban en la universidad:

los antropólogos, los médicos, los historiadores, los científicos.

Pues se conformó una comisión que efectivamente demostró la veracidad de

histórica de este evento.

Realmente honra a la comunidad universitaria.

Pues contar con este monumento que puede considerarse incluso prácticamente sagrado

para la historia patria.

Igualmente se encuentra desde hace mucho menos tiempo en el Aula Magna la mascarilla

mortuoria de Julio Antonio Mella. Mella fallecido en México a muy temprana edad, pues

se realiza como era práctica en aquella época.

Se le realiza una mascarilla justo en el momento de su fallecimiento y permaneció

hasta la década. Esta mascarilla permaneció hasta la década del 90 en México, cuando es

entregada al General de Ejército Raúl Castro, quien la entrega a la universidad.

Fue custodiada durante muchos años en nuestro rectorado y hace pocos años fue

restaurada y ubicada en este lugar que fue un escenario habitual de las luchas

estudiantiles liderada por Mella y por otros líderes de la Federación Estudiantil

Universitaria años después.

Dentro de los conjuntos artísticos de la Universidad de La Habana, uno de los más

interesantes se encuentra aquí en el Aula Magna, precisamente también por su alto nivel

de personalización. A qué me refiero?

Pues que se le encargó al artista Armando García Menocal, quien ganó un concurso a

propósito de la construcción del Aula Magna, que representara a los

principales saberes y especialidades que se encontraban en ese momento, que se estudian

en ese momento en la universidad.

Y lo representó, pues, en paneles pictóricos que desde 1911 se encuentran en el interior

de este recinto.

Por qué digo que eran especialidades que se estudiaban en aquel momento, puesto que la

Universidad de La Habana, al ser la universidad madre de la educación superior

cubana, en aquel momento acogía a especialidades que ya hoy no están en

nuestros predios. Por ejemplo, la medicina, la Escuela de Medicina.

Por esa razón, cuando miramos a estos paneles encontramos que está el Derecho, las

Ciencias Comerciales o la Economía, la Filosofía, las Artes Liberales,

especialidades o carreras que todavía hoy se estudian en nuestra universidad.

Pero también está representada la Medicina.

Y por supuesto, ya hoy Cuba cuenta con universidades dedicadas al estudio de la

medicina, pero que ya no se encuentran en nuestra universidad. Representadas todas

estas especialidades por Menocal a la manera de lo clásico.

Precisamente en sintonía con el resto del conjunto universitario.

En buena medida el Aula Magna, su interior, su exterior, pues fueron sentando las pautas

del estilo del resto del conjunto.

Hay un elemento muy interesante: el visitante que viene al Aula Magna puede darse cuenta

que hay una especie de hilo invisible que conecta el Alma Mater.

O sea, usted puede ubicarse en el Alma Mater, atravesar toda la plaza actual Plaza Ignacio

Agramonte, puesto que tanto el edificio del rectorado como la biblioteca, pues son

edificios, llamémoslo transparentes y pueden ser atravesados.

Usted ingresa por la puerta principal del Aula Magna y termina donde? En la presidencia.

Exactamente en la silla del rector o de la rectora, que por protocolo universitario

siempre debe ir al centro de la presidencia.

No importa, digamos, la relevancia de otros visitantes que tengamos en algún acto

público de los muchos que se celebran en el Aula Magna, que no es solamente, por

supuesto, la sede de graduaciones o inicios de curso, sino también un sitio donde

recibimos a grandes personalidades de la ciencia, premios Nobel, presidentes.

Por ejemplo, aquí se recibió al Papa Juan Pablo II.

Realmente es un lugar que no es solamente importante para nosotros los

universitarios, sino también para la historia contemporánea, fundamentalmente del

siglo XX hasta hoy de la nación cubana.

La Universidad de La Habana fue declarada Monumento Nacional desde 1978.

El grado de protección más alto que otorga al estado cubano a un monumento, a su

patrimonio. Es un patrimonio vivo en pleno enriquecimiento, crecimiento permanentemente

alimentado por las tradiciones actuales, contemporáneas y también históricas de su

comunidad, de sus estudiantes, sus profesores y sus trabajadores.

Así como el Alma Mater es probablemente su gran símbolo, el símbolo de la educación

superior. Y se trata de una mujer de la madre nutricia que recibe con los brazos

abiertos cada año a los nuevos estudiantes y también despide a los que se gradúan.

También recibe con cariño, con afecto, pues a todos quienes se acercan de una manera u

otra a su historia y su cultura.

Por esa razón, permanentemente tenemos nuestras puertas abiertas para recibir a

quienes deseen, tanto dentro de nuestro país como visitantes extranjeros, quienes deseen

acercarse a la historia de esta institución emblemática de excelencia.

Ya no solamente para quienes hoy formamos parte de su comunidad, sino para toda la

historia de Cuba. Muchas gracias.

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