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Yoruba
Zulu
No te he visto con el pelo largo.
Es de antes.
Antes de venir, me llegaba al trasero.
Y lo guardé.
Chicas.
Venid.
¿Qué hacía su hijo Félix con la camioneta de Dom?
FRÁGIL
Edición y corrección subtítulo: SubAdictos.net
Ay, Dios, dame eso. Bueno, paso, tira tú mejor.
- ¿No tienes un uno ni nada? - No tengo nada.
No es mi noche. - Bueno.
A ver…
Skip-Bo.
Sí. Anda, mira.
- ¡Hombre! - Ya están aquí.
- Hola. - Estamos acabando.
- ¿Quién gana? - Nosotros.
Qué pronto habéis vuelto.
- ¡Sí! - Jolín.
Este está gafado.
Pues es el único paquete que hay.
No, señora.
Ahora hay tres más.
Se está soltando.
Parece que somos los únicos que dormimos anoche.
¿Sabes algo de Geneviève Blais?
No.
- ¿Sabes si ha vuelto a la ciudad? - Qué va.
Geneviève...
Fui un idiota y se acabó.
No quiero ser indiscreta, ¿pero en prisión tuviste...?
¿El qué?
¿Relaciones?
Pues no.
Algunos lo intentaron, pero no.
¿No hay nada desde Geneviève?
No, desde Geneviève nada.
- Eso significa que ya hace... - Echa cuentas, sí.
Madre mía.
Tome, mi querida futura ministra, que será quien cambie las cosas.
Gracias.
No, fuma aquí. - No, no.
Como en los viejos tiempos.
- Pero cerca de la ventana. - No, no, siéntate.
Vale.
¿Qué has hecho hoy por la tarde?
Pues hoy por la tarde he pensado en ti.
Te lo juro, es verdad.
No sé, estabas conmigo
y me he puesto a pensar
en lo afortunado que soy de tenerte.
Ah, ¿sí? ¿Eso has pensado?
Menudo honor.
Nos organizaremos para estar juntos lo máximo posible.
Justo ayer, en su discurso, habló de la pobreza de esta región.
Nunca se hablaba. - ¿Vosotros vais a votarla?
- ¿Tú qué crees? - ¿Acaso tenemos otra opción?
Vivimos en un país libre. Votad a quién queráis.
No creo que le ayude que su hijo acabe de salir de prisión.
- Me temo que así es. - Ayer se comportó bastante bien.
Eso la va a perseguir durante toda la campaña.
Los periodistas no se van a dar por vencidos.
Hace falta valor para aparecer al lado de tu madre
cuando todos te miran sabiendo lo que has hecho.
Siempre ha sido muy atrevido.
Anda. Ayer no te reías tanto.
Porque Bazou también ha estado siempre en su contra.
- No tengo nada contra Félix. - Admítelo, va.
Mancilla la gran imagen del clan.
Sabes que odio que digas eso.
Vale, vale.
No te enfades. - No me enfado.
Relajaos.
Sí, Félix mancilla el honor de los Lanthier y es una pena.
- Vale. Tranquilo. - Se han dejado la piel por la región.
Han sido muy generosos.
Tengo que decirte algo, pero es delicado.
Te vieron con un chico.
Tengo entendido que aún puedo ver a gente.
¿Dónde? ¿Cuándo?
No lo sé.
Te vieron pillando droga.
Eso no puede ser, qué va.
¿Es una broma? Sabes que estoy limpio.
Lo espero.
- ¿Tienes dudas? - No.
Pues no lo parece.
¿Quién te lo ha dicho?
- Eso no importa. - Perdona, pero sí.
Alguien del trabajo.
Dijo que entraste en el Évasion.
¿El Évasion? No voy desde antes de ir a prisión.
No se lo iba a inventar.
No, no.
Una vez estuve en la puerta, para ver a Jonathan después de la sesión,
pero cambié de opinión y no entré.
Te lo juro, no entré.
Olvídalo.
No hay que hablar sin saber.
Ya, Félix, pero después del accidente...
Lo sé, justo por eso, Camille.
A ver, no puedo volver atrás,
pero jamás te pondría en la misma situación.
Al final ha estado bien.
Me gusta ver a Cynthia tan alegre.
Sigue así.
¿Es que no es así siempre?
Bueno, sí, pero no es eso.
Nancy y ella tienen un montón de energía, es increíble.
No paran dos segundos.
Pero desde que la conozco es la primera vez que la veo con alguien.
¿Lo has pasado bien en Montreal?
Sí.
Ha sido genial. La suite y todo.
También te va bien.
Sí.
Creo que han mejorado las cosas.
¿En qué sentido?
A ver, cómo lo diría.
Con Dom la cosa es algo particular.
- ¿Particular? - No sé.
Nunca es normal con él. No te aburres nunca.
Mejor.
Dicen que los hombres somos unos sosos. ¿Tú te lo puedes creer?
Pues Dom no. No es un chico corriente.
Todo ha ido superbién con Kim.
No lo ha visto.
¿Y no te da miedo de que se dé cuenta? En algún momento.
No, mamá.
No te preocupes, lo que puedo darle se lo doy.
Buen chico.
Y en lo que a mí respecta,
tengo una espina clavada.
- ¿Espina? - No sé.
Quiero volver a Montreal para ver al doctor Phaneuf.
¿Lo vas a hacer?
Ya lo veremos.
Pues tú decides.
Sí.
He pensado en lo que hablamos el otro día sobre el perdón.
¿Qué vas a hacer?
Quieres que Malaka te perdone.
No me lo invento, lo que dijiste el otro día.
¿Lo he soñado? - No.
¿Qué vas a hacer?
Lo he estado pensando mucho...
y no hay muchas opciones.
Tienes que verla.
Tienes que plantarte frente a ella.
¿Está en Montreal?
Porque, si quieres, yo te puedo llevar.
¿En qué crees que he pensado estos cinco años?
En todas las posibilidades.
¿Me imaginas llamando a su casa?
''Hola, Malaka, soy yo''.
¿Paramos un rato?
Podrías empezar por llamarla.
- Le envié una carta y no me contestó. - ¿Seguro que la recibió?
Tío, para aquí.
El 16 de mayo de 2014
sería un día bastante normal para ti,
pero yo no dejo de revivir ese día en mi cabeza.
Hubo tantas advertencias, tantas señales...
que, en fin,
ese chico, Sohel Rashed,
aún seguiría vivo
si no hubiera estado allí.
Presente.
¿Cómo está mi pequeña familia?
Buenas noches, amor.
Buenos días.
Pórtate bien.
A mí también me pasaron muchas cosas ese día.
No estoy listo.
- ¿Y me lo dices justo antes de salir? - Necesito un descanso.
El doctor Phaneuf nos espera.
Va muy rápido.
Vale. Pero, ¿qué vamos a hacer si...?
No lo sé.
Estoy bien. Me encuentro bien
y podemos esperar.
Ahora estás bien, pero igual en unos años...
Mamá, sé lo que me hago.
Mierda.
¡Félix!
¿Has visto la hora? - No es momento.
- Cómo no. Es que nunca lo es. - ¡Para, joder!
- Tú deberías parar. - Todo el rato detrás de mí.
- Ya está bien, Félix, para. - No, no está bien.
No me trates así, no soy idiota.
Tengo prisa, necesito...
que pase este día y mañana todo irá bien.
¿Has llamado a tu madre?
Está en la ciudad. - Joder.
Seguro que quiere verte.
Sí, hay un atasco en Viger.
Llegaré en unos 20 minutos.
Ya se despejará, empezad sin mí.
Estaré allí lo antes que pueda.
Adiós.
Venga, tío, llevo un día de mierda.
Te daré el dinero, esta noche te lo doy.
Que te den.
- ¿Hola? ¡Hola! - Hola, mi Félix.
Perdona, mamá, no he tenido tiempo de llamarte.
He tenido un día de locos hoy.
- ¿No nos podremos ver? - Bueno...
Podríamos tomarnos un café ahora mismo si estás disponible.
Claro que sí. Ven al hotel, traerán desayuno.
No, solo un café, no tengo más tiempo.
Ya voy. - Vale. Hasta ahora.
¿Otra vez?
Igual me equivoco.
¿Y qué vas a hacer?
Pues esperar a verle.
- Dijimos que la siguiente recaída... - Me las apañaré.
Es mi hijo.
Perfecto.
Ya te las apañarás con tu hijo.
- Hola. - Hola.
Deja que te vea. Te noto cansado, ¿eh?
Tengo mucho trabajo, por eso no puedo quedarme mucho.
No termina de hacerles gracia que me tome una pausa para el café.
- Siéntate. - Tranquila.
- ¿Qué tal está Geneviève? - Bien.
Sí, sí, superbién.
No nos vemos demasiado, pero bastante más que antes.
Es buena chica, me gusta su estilo.
No, en serio, sé que la juzgué demasiado rápido, pero...
- Es inteligente. - Sí.
Es brillante, una mujer increíble.
A veces me pregunto qué hace conmigo.
Hacía tiempo que no sentía esto. - Bien.
Creo que es la adecuada.
No quiero perderla.
Bueno, pues intenta no hacerlo, ¿eh?
Pues he venido por eso. La he cagado.
- ¿Qué has hecho? - No quiero que lo sepa.
Soy idiota, lo digo en serio, tengo un don para los problemas.
Félix.
Le pedí dinero a su hermano
para saldar una deuda de droga y le dije que se lo devolvería hoy.
Félix.
Mamá. Vamos.
Hola, Félix.
Vale.
Le pagaremos tu deuda al hermano de Geneviève,
pero después, pasaremos por tu casa a por tus cosas e iremos al centro.
- ¿Al centro? - Sí.
Siempre tienen habitaciones disponibles.
Lo tomas o lo dejas.
- ¿Ha sido idea suya? - No.
- Vete a la mierda. - Aunque fuera idea mía...
- ¿Y qué harás si no acepto el trato? - Yo no...
¡No hablo contigo!
¿Solo has venido a verme para pedirme dinero?
No soy un banco, ¿vale? Soy tu madre.
¿Quieres cambiar? ¿De verdad quieres cambiar las cosas?
¡Que te den!
¡Podéis iros todos al infierno!
Hay que ceñirse al plan o nosotros caeremos con él.
¿Vale?
Piensa en ti ahora.
¿Vale?
Concéntrate en tu presentación para la cámara de comercio.
Mírame.
Te juro que todo irá bien.
¿Vale?
¿Vale?
Es como si algo dentro de mí quisiera esperar.
Diciéndome que no hay prisa, ¿me entiendes?
Igualmente, siempre tendrás tiempo.
Eso es a lo que me refiero.
Hasta la fecha me ha ido bien, ¿por qué no alargarlo aún un poco más?
Por supuesto.
Puedes vivir así siempre si quieres.
- Ya veremos, pero... - Lo importante
es que te sientas bien con tu decisión.
Sí.
¿Podrías explicárselo a mi madre, por favor?
Vamos, contesta.
Hola, Camille, soy yo.
Es bastante urgente, llámame en cuanto puedas.
Adiós.
Ey, estoy cerca.
- ¿Qué haces? Estamos esperando. - Mi madre está en Montreal.
Tengo que ir a verla ahora
por un asunto familiar chungo,
así que me uno en una hora y lo dejamos listo, ¿vale?
Adiós.
Hola, Félix.
- Patrick. - Fíjate.
¿Cuánto hacía? - Mucho, sí.
¿Has venido a ver a tu madre?
Perdona, es que no me lo esperaba. Qué casualidad encontrarme contigo.
Esta semana es la fiesta de Jean-Charles.
Estás al corriente, ¿no?
Bueno, te va a sonar a chiste, pero no sabía que iba a estar aquí.
Venía a buscar dinero. Mi madre iba a darme mil dólares
para comprarle el regalo, pero no ha podido porque estaba él.
Tengo que ir a comprar el regalo por ella
solo tengo hasta las 12:00 para recogerlo.
Así que, ¿tienes 600 dólares?
Llamaré a mi madre y te los devolverá hoy o mañana, ya la conoces.
Es que necesito sin falta el mechero este fin de semana.
He salido de la oficina sin el monedero,
está en el Mile-End, solo llevo 400.
Hay un cajero del hotel, me sería de gran ayuda.
- Vale. - ¿Sí?
¡Acabas de salvarme la vida! Vamos.
Como la intervención se pospone,
bueno, mejor dicho, se suspende,
por mi parte, no hay más.
No tienen que volver.
Que tu médico de familia te haga un seguimiento anual,
pero, si cambias de idea
o vuelves a plantearte la operación, ven a verme.
¿De acuerdo?
De acuerdo.
Eres muy valiente.
En serio.
Muchas gracias por todo.
Esta mañana hemos tenido una visita sorpresa.
Félix.
¿Hacía mucho que no lo veían?
¿Por qué crees que ha visitado a su madre?
Le ha pedido dinero.
Es mi sobrino. Voy a cogerlo, será breve.
Sin problema.
Dime, Dom.
Ya estamos, volvemos.
Yo también, estoy de camino.
¿Ha ido todo bien? - Sí, ya no tengo que volver.
Qué bien escuchar buenas noticias.
Sí, estoy contento.
Yo también lo estoy.
Bueno, luego nos vemos. - Vale.
Mi cuñada y su hijo han ido a Montreal esta mañana.
Mi sobrino tiene problemas de huesos.
Los tiene débiles y le causa una leve desviación de la columna.
Siempre lo han controlado, pero ahora está bien del todo.
Mejor.
- ¿Félix ha ido a pedir dinero? - Sí.
Pero Mireille no ha cedido esta vez, no se lo ha dado.
Creíamos que había solucionado
sus problemas de consumo y dependencia, pero parece que...
Cuando ha venido esta mañana, tenía un mono tan brutal
que daba pena verlo.
- Oye, Camille, ahora no tengo tiempo. - Acabo de hablar con Geneviève.
- Estoy bien. - Ah, ¿sí?
Pues no lo parecía cuando me has dejado el mensaje.
¿Has conseguido la coca? ¿Por eso ya no me necesitas?
Ni siquiera puedes devolverme la llamada
¿y ahora no tienes ni un segundo para mí?
Cariño, por favor, cógeme el teléfono.
Ya no sé cómo pedirte perdón.
Oye, espérame en el bar.
Quedamos allí y nos vamos juntos, ¿vale?
Mañana cógetelo libre y estaremos juntos todo el día.
Llámame, te quiero. Te quiero, te quiero, te quiero.
Hola, te llamaré lo antes que pueda. Adiós.
Y sanseacabó.
Pero encima me discutió. Así que, ahí le...
Dije de hablar con el encargado y entonces...
Se calmó el energúmeno.
Yo estaba pensando:
''Tú eres tonto''.
¿Al final te enviarán la tierra?
¿Qué te pasa?
Estás pálido.
Levanta el brazo.
Levanta el brazo.
Hay que llevarlo al hospital.
Pálido como el papel.
¿Te duele algo? - Dom.
No es normal.
Es el estrés.
Necesitamos una ambulancia al 512 de la calle Saint-Jean Baptiste.
¿Un infarto?
Sí.
Si no te hubiera prestado ese dinero, no sé si habría pasado.
He hablado con mi madre esta tarde. Te manda besos.
- ¿Está bien? - Sí.
Ha pensado en Nour
como posible nombre.
''La hija del sol y de la luna''.
Hasta luego. - Hasta luego.
Te quiero.
Y yo.
- ¡Bravo! Buen trabajo. - ¡Sí!
- Un brindis. - Cómo no.
Como hayas sido tú la que ha hablado con mi jefe...
¡Camille, la has jodido pero bien!
¿Quién coño te crees que eres?
Ocúpate de tus asuntos y deja que yo me encargue de los míos.
¡Estoy hasta los cojones!
Gilipollas.
Vaya día, ¿eh?
¿Qué?
Aún recuerdo cuando...
Volvisteis a la región.
Tengo grabada tu cara al bajar del autobús.
Te dije:
''Dominic, supongo.''
Tú me tendiste la mano y dijiste:
''Dom''.
Y te dije: ''Hola, Dom''.
''Yo soy Bazou''.
Te debo una.
Anda ya, no me debes nada.
Descansa, va.
El taller, hijo...
lo tendrás.
Te ayudaré.
Descansa.
Tienes que estar en forma para el sábado.
Sí, ya te digo yo que no me lo pierdo.
No olvides ir por la mañana.
No.
¿Oye, y Geneviève?
No ha venido.
Ponnos cuatro chupitos.
Y otros cuatro a mi cuenta, ¿vale?
Ahí va.
Bazou ha tenido suerte.
Espero que Nancy pueda conciliar el sueño.
Ya.
Mi ángel.
¿Qué haríamos si no estuvieras?
¿Estás seguro de tu decisión?
De momento, sí.
Vale.
¿Puedo quedarme a dormir aquí?
Sí.
Buenas noches.
Que tengas dulces sueños.
Sí.
El día que te encontraste a papá muerto en la cocina.
Lo vi antes que tú.
Me levanté temprano y lo vi en el suelo.
Lo miré y lo dejé allí tirado.
¿Por qué me lo cuentas ahora?
Porque no me arrepentí de volverme a dormir.
¿Hola?
NO PUEDO SEGUIR VIVIENDO ASÍ.
ES UNA PENA, PERO EL AMOR NO ES ESTO. GEN
¡Joder!
¡Geneviève, contesta, sé que estás ahí!
Normalmente suele hablar con mi tío.
Lo sé, pero hoy le sustituyo por la mañana.
¿A qué hora se pasará?
Porque yo ahora mismo estoy...
¿Qué pasa, tío?
¿No vas a apagar el motor?
¿Eres el hijo de...?
¿Quieres que les diga que has llegado?
Oye.
Solo voy a...
apagar el motor, ¿vale?
¿Estás bien?
¿Eras tú?
No me acordaba.
Sí.
Yo jamás olvidaré esa mañana.
Ese 16 de mayo no fue un día normal.
Ninguno de mis días lo es en realidad.
- Madre mía, hace un frío que pela. - Sí, y que lo digas.
Sí, llamaba para pedir cita con el doctor Phaneuf, por favor.
Soy un antiguo paciente.
Cinco años.
Sí, en mayo de 2014.
Tengo que verle.
¿Dos meses?
Soy Dominic Couture.
Seguro que se acuerda de mí.
Toma, léela cuando estés a solas.
- Bueno, ahora no puedo. - No, no es...
No tienes por qué responder.
Solo quiero que no haya más tensión.
Como quieras.
Bueno, buen día.
Y tú.
Querido Patrick:
Desde que salí de prisión,
noto cierta distancia y cierta cautela por tu parte.
Soy consciente de que la muerte de Sohel Rashed
justifica sin duda tu actitud.
No puedo culparte ni a ti ni a nadie.
Hace unos días, me vino a la mente
la trágica mañana cuando nos vimos.
Me olvidé de todo, lo oculté.
Mi comportamiento hacia ti fue perverso, imperdonable.
Te utilicé sin miramientos.
Te manipulé, te engañé.
Probablemente me aborrecieras y me maldijeras.
Nadie supo jamás que me habías prestado dinero.
Con esto, saldo mi deuda.
Es poco teniendo en cuenta tu bondad
y tu lealtad incondicional a nuestra familia.
Pero debes saber, Patrick, que ese hombre débil,
perdido y desesperado falleció a la mañana siguiente.
Solo quiero alcanzar el nivel de conciencia humana,
de caridad y de felicidad que siempre ha habitado en ti.
Eres un modelo a seguir para mí.
Ojalá hubiera tenido un padre como tú.
Daría lo que fuera por borrar una pizca de tu rencor.
Mil disculpas y todo mi respeto, Patrick.
Gracias por estar ahí.
Félix.
Eres el único con el que lo puedo hablar.
¿Si no le hubieras dado dinero crees que no habría pasado nada?
No se llega lejos diciendo siempre ''sí''.
Pasó lo que pasó.
Casi muero,
pero tú estabas ahí.
De todos modos, él no sabe que me dio un infarto.
¿Sigues guardándole rencor?
Ya no.
Y si no es así, ¿por qué no se lo dices?
No sé, solo dile
''no te guardo rencor''.
Para ti no es gran cosa, pero le aliviará.
No tengo nada que decirle.
Toma. Date un capricho.
Lo sé. Mi hijo no era un ángel.
No tenía muy buena reputación,
pero desde que salió de prisión estaba limpio.
Nuestros hijos han muerto juntos.
Fueran cuales fueran las circunstancias,
nada...
nos los va a devolver, así que...
¿Quién podría odiar a su hijo
¿hasta el punto de querer matarlo?
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