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(SILBA)
¡So!
(Música romántica)
Un sitio encantador,
tan pacífico.
¿Es muy diferente al gran Mercury? Vamos, dígalo:
"¿Cómo es que una chica como yo se ha metido...?".
(RÍEN)
Es fácil.
Le gusta, a mí también estando usted.
Yo siempre estoy en el Mercury.
Sí.
Pero yo no quiero compartirla. Ja.
Tengo un patrón,
y a él le gusta que atienda a los clientes.
Tal vez fuera amable con usted si trabajase para él.
¿Es lo que quieren?
Y pensaba que le interesaba yo. Volvamos a la ciudad.
Si no es eso lo que usted quiere, ¿qué es?
Puede que sea usted.
Imagino que es diferente.
Quizá podríamos ser...
Usted vende, yo compro.
¿Qué quiere que haga?
No es tan sencillo.
Soy una mujer muy cara.
A Joe le agradaría hablar contigo.
Cree que puede hacer algo mejor que ser un herrero.
Vete arriba. Lo discutiré con él ahora.
Bueno...
Marie...
me ha dicho que quizá me daría un empleo.
¿Cuánto?
Mil dólares, y campo libre...
con ella.
Estoy convencido de que usted no tiene precio.
Todo el mundo tiene un precio.
¿Y yo qué saco? Me tiene a mí.
¿Qué hará con tanto dinero?
Pues...
puede que me compre un salón en San Luis.
(RÍE)
Eh, no empujes. -Yo no he hecho nada.
-Anda, anda.
Esta es hasta ahora la peor mañana de lunes.
Catorce casos de perturbación del orden
y uno de robo.
¿Dónde han ocurrido esos delitos, sheriff?
George, limítese a... Aquí dentro llámame "su señoría".
¿Entendido?
De acuerdo, su señoría.
Pero usted insiste en que los traiga del Grand Mercury,
que es donde organizan sus alborotos.
Eso parece.
Dígame, ¿es usted minero?
-Sí, señor. ¿Cuál de estos sujetos le puso...
ese ojo negro? No fue ninguno de estos hombres.
Fue uno de los tipos que trabajan en el Mercury.
Si hubiera estado solo, le hubiera dado su merecido.
¿Quién estaba con él?
El sheriff Anderson y un par de hombres más.
¿Alguno de ustedes resultó herido por pelear con alguien
que no sea el sheriff o los esbirros de Culligan?
Muy bien.
Todos los casos de desorden quedan sobreseídos.
-Oiga, no puede hacer eso. Acabo de hacerlo.
¿Y cómo quiere mantener la ley y el orden
si, cuando los detengo, los deja libres?
Encárguese del orden, yo me ocuparé de la ley.
-Como abogado, considero esa declaración lesiva.
Tiene derecho a opinar.
Usted,
vuelva a su trabajo.
El ladrón, que se acerque al estrado.
¿Qué es lo que has robado?
-Yo no he robado nada.
-Estaba jugando al póquer, perdió y no tenía dinero para pagar.
¿Y eso es robar?
-Sí, su señoría.
Lo hizo con el evidente intento de defraudar al ganador del envite,
y eso va contra las reglas de la casa.
¿Quién era el ganador? -Un hombre de la casa,
un jugador honrado. Vaya.
He oído todo lo que es posible oír durante las últimas semanas.
¿Creen que pueden gobernar a este tribunal
de acuerdo con sus reglas?
¡He aguantado a todos ustedes, y también a ese Culligan!
El acusado queda en libertad, con las excusas del tribunal.
¡El juicio se aplaza!
Caramba.
Shhh.
Por primera vez después de que Fred, Louis y yo fundamos esta ciudad,
vamos a realizar algunos cambios en la forma de Gobierno.
Lo primero: nombraremos un presidente de esta reunión.
Yo presento mi solicitud, el que esté a favor que diga "sí".
(LOS DEMÁS) ¡Sí!
Los síes lo ratifican.
Ahora, amigos, deliberen entre ustedes durante unos minutos
y escojan seis delegados para el consejo municipal.
Dense prisa.
Ben.
Debería usted estar allí. No serviría de nada.
Perkins ha tomado una decisión irrevocable.
Y yo también.
Tengo mucho dinero en este lugar
y estoy dispuesto a defenderlo.
El alcalde me comunica que todos ustedes son aceptados.
Y él propone, como su primer acto público,
se destituya al sheriff Anderson de su cargo,
dejándole libre para que se quede donde ha estado últimamente,
en el bolsillo de Michael Culligan.
Acordado por unanimidad.
Ahora, amigos, nombren un nuevo sheriff provisional
hasta que podamos hacer la elección.
-Señor presidente, yo propongo a Joe Novak
como sheriff provisional de Jasper.
Estoy seguro de que ese nombramiento tiene la aprobación del alcalde.
Solo hay un problema, caballeros.
Yo no deseo ocupar ese cargo.
Desechada la objeción. Cállese, sheriff.
Ahora, señores concejales,
¿tienen algo más que deliberar esta noche?
¡Se levanta la sesión! Muchas gracias.
Ustedes vengan conmigo.
Tengo que hacer algo que me proporcionará un gran placer.
-Vamos.
(Piano)
Como representante legal autorizado de esta comunidad,
el alcalde me ha pedido que ejecute una orden
de nuestro ilustre consejo municipal
por la que se destituye a Ben de su cargo de sheriff de Jasper.
Ha terminado su misión, amigo.
Entrégueme la placa.
Y, siguiendo con los deseos del consejo municipal,
experimento un gran placer al nombrar a Joe Novak...
para el cargo de sheriff.
¿No quieres decir nada, Joe?
Pues...
espero que cumpla las leyes, señor Culligan.
No faltaba más.
Deseo colaborar con usted lo mismo que lo hice con Anderson.
Pero... eso a lo mejor no me conviene.
El sheriff Anderson acaba de ser destituido.
(RÍEN)
(Piano)
Soy incapaz de hacer más de lo que hago.
Cuando Joe fue nombrado sheriff, pensé que las cosas serían...
diferentes,
y son peores.
Lo que hace es complicarlo todo.
Ella es una clase de chica
de la que no esperaba que se enamorase.
Reconoce una cosa, George,
él no es el tipo de hombre que pensábamos.
Voy a hablar con él nuevamente.
Luego, si eso no da resultado,
tendremos que convocar otra reunión del consejo municipal.
No me gusta esto, Joe.
No contaba con enamorarme de ti.
Culligan no te habrá molestado, ¿verdad?
No, hace semanas que no se me acerca.
Entonces, ¿qué hay de malo en lo nuestro?
Sinceramente, no lo sé.
De pronto,
odio a Culligan,
odio este lugar,
incluso a mí misma.
(RÍE) ¿Y a mí también?
Hablo en serio, Joe.
Nunca había sentido esto por otra persona.
Empiezas a ser demasiado importante para mí.
Eso me gusta.
No.
No puede ser.
No te convengo.
Sí me convienes,
y Culligan.
Me gusta esta forma de vivir.
(RÍEN)
Hola, papá.
No está bien que lleves eso en tu propia casa.
De acuerdo. Ya me lo he quitado, ¿lo ves?
Hola, George.
¿Sobre qué será esta vez el sermón?
¿Recibes dinero de Culligan, hijo?
¿Está acusándome? Solo preguntándote.
Eso es algo como prejuzgar a un hombre, ¿no le parece?
¿Por qué no te limitas a responder a sus preguntas?
¡Porque ya soy mayorcito para tener que responderlas!
¿No crees que estás disparando ese cacharro demasiado últimamente?
Fred me ha dicho que a un tipo casi le arrancaste la mano de cuajo.
Mi misión es disparar este cacharro. ¿Y sabe una cosa?
Me gusta.
El tío Louis me enseñó a hacerlo. Es una pena que no aprendieses
algo de lo que yo te enseñé.
Quizá sea porque lo que él me enseñó eran cosas prácticas.
¡Estúpido asesino!
Intenté enseñarte a vivir como ser humano, no como fiera.
Tú has tenido lástima de ti mismo desde los seis años.
Tú condenaste al mundo.
No creo que nunca te haya preocupado ni nada ni nadie,
ni siquiera tu propio padre.
Ustedes me han dado muchas preocupaciones.
-Hay jaleo en el Mercury, Joe. Date prisa.
Eso es lo que me gusta, que haya jaleo.
Para eso me paga Culligan.
¿Te sorprende mi reacción?
Voy a ver a quién tengo que matar. -No vayas excitado, hijo.
Iré yo contigo.
No, papá.
Tú quédate aquí, y escucha al predicador.
(Risas)
Esto sí que es divertirse en grande.
Somos los dueños de un salón repleto de asustados matones.
(Disparos)
Sam, si uno de estos se mueve...,
dispara sobre el patrón. Quietos todos.
Amigos, ¿por qué no se tranquilizan un poco?
¿Saben lo que propongo? Una botella del mejor güisqui.
¡Invita la casa!
-Señor..., la casa invita a todo.
(RÍEN)
(Risas)
(RÍEN)
-Hola, Joe.
-Eh. Fíjate, Sam.
Don Juan Ley acaba de llegar.
Ahora es cuando nos vamos a divertir.
Sheriff, quítese el cinturón y tírelo hacia aquí.
No puedo hacerlo, me sentiría como desnudo sin él.
Yo puedo ayudarle, si quiere.
(Disparo)
Dejen las armas y demos un paseo.
Tiene un revólver en mi espalda. No va a disparar.
¿Verdad, vaquero?
-Parece que tenemos un problema, Sam.
¿Disparamos todos sobre él?
Escuchen esto.
Quiero decirles lo que voy a hacer.
Saldré de aquí, y ustedes también y se marcharán.
Yo les dejaré ir.
Pero si causan nuevos problemas, tendré que matarlos a todos.
Solo intentábamos pasar un rato alegre, sheriff.
No hay mala intención.
¿Tienen ganas de divertirse?
¿Nos preparará una emboscada ahí fuera?
No, no lo hará.
Probablemente, les dejará alejarse.
No quiere jaleos mientras esté seguro
de que solo desean pasar el rato.
Bien.
Conforme, sheriff, saldremos de la ciudad ahora.
Eso está mejor.
Ya veo que lo único que querían era divertirse.
Y no vuelvan por aquí, pandilla de borrachos.
(Disparos)
¡John!
-¡Es John!
(Música tétrica)
(Lamentos)
-Ya nadie puede hacer nada por él.
Lo siento, Joe.
(Continúa la música)
Quizá debiéramos aguardarle un poco más.
No serviría de nada, no vendrá.
-Me pregunto dónde podrá estar.
Y yo también.
Sigamos con esto.
Dios nuestro Señor romperá tu esclavitud
y tendrá misericordia de ti.
Y tú volverás al camino, en el cual vas perdido;
el Señor te ha hecho un gran bien.
(Música dramática)
Tiene usted razón, George, voy a intentarlo a su modo.
Me satisface, hijo.
¿Dónde te has metido?
Nos tenías preocupados a todos.
He venido a ver a Marie, ¿dónde está?
Hablando del rey de Roma...
Mira por dónde aparece.
Aquí tienes un pasaje para la diligencia de San Luis.
Y...
algún dinero para los primeros gastos.
Es su dinero; estoy seguro de que te lo debía.
No me gusta que nadie se meta en mis asuntos
y que me diga lo que tengo que hacer.
No me meto en sus asuntos.
Simplemente, que la deje marchar; y usted y yo, en paz.
Adiós, Marie.
Vete ahora.
No te preocupes.
Y sé feliz.
Te irás cuando yo diga y adonde yo diga.
¿Lo entiendes?
Recuerda lo que eras cuando nos conocimos.
¡Óyeme!
No permito que nadie me pisotee, ¡jamás!
Tú no quieres irte. Cállese y suéltela.
¿Un hombre no puede hablar a su propia mujer en esta ciudad?
Ella no tiene nada que ver con usted, puede ir adonde quiera.
No quiere irse.
No tengas miedo, Marie.
No te hará nada.
No me importa cómo lo hagas,
liquídalo antes de que suba a la diligencia.
Pero a la luz del día y de esa manera...
A la luz del día, donde todo el mundo pueda verlo.
Quiero que el pueblo sepa quién manda aquí.
-Creo que tiene razón.
Las gentes de aquí están indignadas.
Déjalos que rabien.
El único que podía preocuparnos era Joe Novak.
¿Qué más tengo que hacer?
¿Una instancia, para que nadie se meta con vosotros?
Adiós. Adiós, Marie.
Adiós. -Adiós, adiós.
Gracias por todo.
¿No vendrás conmigo?
Ya nada tienes que hacer aquí.
De momento, no.
Pero ya veremos.
Pórtate bien en San Luis.
Lo intentaré.
Siempre he pensado...
que eras un hombre.
Ahora estoy convencida.
Otra cosa, Joe.
Joe.
Eres el único...,
el único al que de verdad he querido.
Y esperaré...
hasta que vengas.
Toda la vida.
Te lo juro.
(Disparos)
(Disparo)
(Disparo)
(Música tensión)
Pete, toma esta estrella.
Tú eres mi primer comisario y un hombre honrado.
Espero que lo hagas mejor que yo.
Es tuya, Joe.
¡Vamos, vamos!
¿Qué hacemos? -Venga, vosotros, las antorchas.
Repártelas entre todos. -No tenemos que dejar nada.
Deseo hablar con mis clientes.
El jefe dice que no os preocupéis.
Él os sacará de aquí.
Vosotros, únicamente, a callar.
Buenas noches, caballeros.
¡Venga, daos prisa, muchachos! -¡Adelante!
¡Vamos, todos! ¡Todos, adelante! -¡Vamos, muchachos!
-¡Hay que incendiar todo! -¡Venga, vamos!
No habrá ningún linchamiento, podéis estar seguros.
George dejó en libertad a Culligan.
No podía hacer otra cosa.
Estos no hablarán.
Y nada le relaciona con el asesinato.
Saber que es responsable no es suficiente.
Tenéis que hacer algo para calmar ese motín.
Yo dimití, ahora el sheriff es Pete.
Lo serás hasta que seas destituido.
¡Venga, muchachos!
-¡Adelante!
-¡Vamos, muchachos!
-¡Venga, duro!
Y yo no quiero hacerlo.
Haré lo que pueda.
¡Justicia!
¡Justicia! -¡Prendedle fuego!
-¡No queremos irnos! -¡Vamos a lincharlos!
¡Marchaos a vuestras casas!
-¡No queremos! ¡Queremos justicia!
No se va a asesinar a nadie, ya ha habido suficiente sangre.
-¿Qué sangre? ¡Me conocéis de toda la vida!
¡Os aseguro que esos hombres serán juzgados legalmente!
-¡Todos! -¡Queremos destruir ese antro,
y a los hombres! -¡Aquí está la cuerda!
Para vosotros, el Grand Mercury.
A Culligan dejádmelo a mí.
(Alboroto)
Caballeros.
El Grand Mercury está cerrado.
No está cerrado, señor Culligan. Se acabó.
Esto es humillante.
Usted debe proteger mi propiedad.
Demasiado tarde, señor Culligan. Tengo que proteger al pueblo.
Diga a sus hombres que depongan las armas
y que salgan pacíficamente.
Después, vendrá usted conmigo; tenemos poco tiempo.
No le creáis. Si tiráis las armas, os matará uno a uno.
Nadie sufrirá daños si hacen lo que digo.
¡Venga, vamos!
-¡Prendedlo, vamos!
¡Quemadlo todo!
-¡Venga, hay que quemarlo todo!
-¡Vamos, venga!
(Música dramática)
¡Vamos, venga!
¡Eso es!
Esto parece ser el final de todo. No.
Tengo una cuenta pendiente.
¿El dinero está en la caja fuerte? Y a prueba de fuego.
Lo podremos tener por la mañana. Lo sacaremos esta noche.
En cuanto las brasas se enfríen.
Ese amigo de Novak, Jud,
hágalo subir. ¿Qué va a hacer?
Tráigamelo aquí arriba.
(PETE BOSTEZA)
Vete a casa, Pete. Yo dormiré aquí esta noche.
No hay problemas.
Así lo haré. Al amanecer, ya estaré descansado.
¿Quién es? Martin.
Adelante.
¿Les ha visto alguien? Hemos entrado por detrás.
Siéntate, Jud.
-La razón de que esté aquí es porque dijo que era...
muy importante. Lo es, Jud.
Importante para ti, e importante para mí.
Me debes siete mil dólares.
¡Siete mil dólares!
No creí que fuera tanto.
Sí, y estoy dispuesto a romper estos recibos,
si me haces un favor.
¿Qué clase de favor?
Que me ayudes a deshacerme de Joe Novak.
Joe es mi amigo.
¿Por quién me ha tomado? Oh. Sabemos que eres Jud,
un hombre de negocios, y astuto como para hacer un trato
que te beneficie. Yo no vendo a mis amigos.
Escucha.
Solo deseo que parezca que él intentaba robarme.
No quiero saber nada de eso. Piénsalo un poco.
Todo lo que le puede pasar es algunas pequeñas molestias.
El juez y sus amigos no permitirán que le suceda nada.
Y tú, en cambio, libre de deudas y...,
tal vez, con diez mil dólares de añadidura.
Diez mil dólares. Piénsalo, Jud.
Podrías irte a San Luis
y vivir allí como un rey.
Bueno...,
¿qué decides?
¿Qué debo hacer? Es muy sencillo.
Estaremos aquí sentados dos horas para conocernos mejor.
Y luego, me traerás a Novak.
(Música suspense)
Joe.
Intentaban abrir la caja de caudales en el Grand Mercury.
¿Quién? Pues no lo sé, Joe.
Pero, como soy tu amigo, pensé que debía avisarte.
Bueno, iré a echar un vistazo.
Joe.
Ve con cuidado.
Martin.
¿Qué está usted haciendo?
Aprovechándose de las circunstancias.
Venga conmigo.
(Disparo)
(Murmullos)
¿Por qué lo has matado? -Iba desarmado.
¿Dónde está Jud?
Me dijo que esta comadreja estaba desvalijando la caja de caudales.
-¿Le dijiste a Joe que alguien intentaba robar la caja?
-No, no se lo dije.
Yo me marchaba a casa.
No tengo nada que ver en eso. -¡Joe ha mentido!
¡Él es el culpable de todo! -¡Sí, sí!
-Siempre pensé que acabaría haciendo alguna cosa de estas.
Él es el que debería ser linchado.
Disparar contra ese individuo a sangre fría,
y sin armas. -Hay que lincharlo.
-Hay que lincharlo. -No habrá ningún linchamiento.
Lo siento, Joe.
Vamos.
Las pruebas son las relativas
al caso contra Karl Humber y Burt Worlds,
acusados del más horrendo de los delitos:
quitar la vida a un semejante.
Su crimen es más bestial...
porque la víctima era una mujer.
Las pruebas señalan claramente su culpabilidad.
Y como tales, son juzgados.
Serán llevados a la plaza pública enseguida...
y colgados por el cuello hasta que mueran.
El caso siguiente es
del pueblo del condado de Arizona
contra Joseph Novak,
acusado de asesinato.
Por la larga asociación personal de este tribunal con el acusado,
me declaro incompetente para actuar como juez en este asunto.
Cedo mi puesto
al honorable juez
Ezra Frankle, de Agua Dulce,
quien presidirá este juicio.
(Murmullos)
Se declara abierta la causa.
Comienza la vista.
No tengas ideas estúpidas, Jud.
Tú no escondiste tan bien tu dinero.
Y no olvides que puedo hablar, ¿eh?
-Y luego, ¿qué ocurrió?
-Cuando oí el disparo, salí corriendo de la oficina
y vi a Joe agachado sobre ese hombre y con un revólver en la mano.
-¿Qué tenia en la otra mano? -Un fajo de billetes.
-¿Había disparado el revólver? -Olí el cañón,
y hacía poco que había sido disparado.
-Pero no cree que fuera Joe.
-No, no lo creo.
-Díganos, Jud, ¿qué cree que sucedió exactamente?
-¡Yo no vi nada!
Realmente, no vi nada.
Iba paseando por la calle cuando se armó todo aquel jaleo.
¡Honradamente, no sé nada de ello!
-¿Qué clase de amistad les unía, Jud?
¿La suficiente como para tratar de salvarle?
-No estoy mintiendo. No sé nada, se lo aseguro.
-¿No es verdad que usted y él hablaban siempre
de que iban a abandonar Jasper para marcharse a San Luis?
-Bueno, sí, algunas veces.
-¿Y no es cierto que los dos necesitaban dinero para marcharse?
-Es verdad, pero yo no hice nada. -No le estamos acusando, Jud.
¿Puede que Joe necesitara dinero para abandonar Jasper
y que este era el mejor procedimiento para conseguirlo?
-Sí, es posible. Pero déjeme, yo no sé nada.
-¿No cree que le está utilizando para cubrirse él?
-Solo sé que si Joe ha hecho algo, ha sido sin que yo lo supiera.
-Entonces, admite la posibilidad de que fuera él.
-Bueno, sé que él perdió a su padre y a su novia,
y culpaba a Culligan.
Su actitud era demasiado extraña.
Pero yo no tengo nada que ver. -Muchas gracias, Jud.
Ha jurado sobre la Biblia, Joe. ¿Sería capaz de mentir?
Hace tiempo, lo hubiera hecho.
Pero hoy día, no.
Entonces, ¿intenta usted decirnos
que estos testigos y su buen amigo Jud mienten?
No, no, yo no he dicho eso.
Ellos han declarado lo que vieron.
Y lo que vieron y la verdad pueden ser dos cosas distintas,
posiblemente.
Jud sabe lo que sucedió.
Y ha mentido. No sé por qué, pero...
ha mentido.
Créame que es gracioso.
Usted no parece estar loco.
Y, sin embargo, nos está diciendo que su íntimo amigo ha mentido.
Así es.
Y llevará sobre su conciencia esa mentira toda la vida.
¿Trabajaba usted para Culligan?
Sí. ¿Le pagó mientras fue sheriff?
Sí, sí me pagaba. ¿Trató usted de robarle su novia?
Conseguí separarla de él, sí.
Y, de repente, usted se ha reformado.
Poco antes de matar al abogado de Culligan.
¡No me he reformado!
La noche que murió mi padre...,
me di cuenta de que me equivocaba en muchas cosas.
¿Cree usted que mató a su padre, Joe?
Sí, sí lo creo.
-Oh, no. Con la ayuda de Culligan.
-No tengo nada más que preguntar.
-¡Silencio! -¡No, no!
-¡Silencio!
Las pruebas son, en cierto modo, aplastantes.
Aunque esa conclusión pueda...
no ser popular aquí en Jasper.
De acuerdo con el código, debo proclamar mi sentencia.
Y encuentro a Joseph Novak
culpable de homicidio.
Ahora será llevado, junto con los otros dos acusados,
a la plaza pública...
y, poco más tarde, colgado. -¡No!
¡No!
-¡Se levanta la sesión!
(Música tétrica)
¿Qué os parecen los caballos?
Nunca se ha celebrado un ahorcamiento,
y el juez consultó algunos libros para hacerlo con propiedad.
Nadie podrá decir que no sabemos hacer las cosas en Jasper.
(Continúa la música)
¡No!
¡Él no lo hizo, fui yo!
¡Él no lo hizo! ¡Culligan me lo ordenó!
He aquí el dinero que me dio por mi mentira.
¡Maldito estúpido!
(Disparos)
(Música tétrica)
Todo ha terminado, Joe.
(Música wéstern)
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