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(Música)
Hagan sus apuestas.
Hagan sus apuestas, caballeros.
SENTÍAN UNA EXTRAÑA Y EXCITANTE PESTE DE DÓLARES
Hagan sus apuestas. Hagan sus apuestas, caballeros.
(HABLA EN FRANCÉS)
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
26 rojo.
-¿Qué quiere que haga con esto? -Es un pagaré.
Esperaba que ganara mi número y no ha sido así.
-Como siempre, otro pagaré, Butch.
Te encargas tú de él, ¿de acuerdo? Caballeros, hagan sus juegos.
Hagan juego.
¿Tienes un full? Me parece que haces trampa?
-Ven aquí.
-Yo no he hecho nada. Os pagaré cuando pueda.
Puedo explicarlo todo.
Aposté 5 dólares al 23 y todos saben que el 23...
El que no tenga el cero no significa que...
-¿Eh?
Los zapatos.
Mis zapatos.
"Mamma mia".
Otra vez Wilson.
¿Sabes cuánto durarías en aquí?
¿Sabes lo que te habrían hecho en mi ciudad?
Señor Costello, lo siento de veras.
Pero el pagaré es bueno.
Se lo prometo.
Ya me debes 643 dólares.
Te di cinco días.
Los cinco días ya han pasado de sobra.
Y todo lo que me das es otro pagaré.
Creo que no recuerdas el nombre del juego.
Paga.
¡Ah! ¡No, no, no! ¡No se aceptan más cadáveres, por favor!
(TODOS GRITAN)
(Disparos)
¿Dónde está?
¿Dónde se ha escondido?
¡Muchachos!
¿Dónde está?
-Y yo qué sé.
-Un hombre no es un fantasma.
Vamos, empezad a buscarle. ¡Vamos!
Vosotros venís conmigo.
¡Adelante!
¿Pero qué veo?
¿Lo veis vosotros también, muchachos?
Mirad, es él.
¡Vamos, sal de ahí!
¡Te he dicho que salgas!
(LORO) -¡Que salga, que salga!
-Que Dios os proteja, hijos míos.
-Buenos días a todos.
-Lo siento.
Soy el reverendo Higgins Weber y soy un pastor, caballeros.
-Encantado de conocerle, Padre.
¿Por casualidad ha visto a un tipo escondido por aquí
con mucha barba? Un bandido muy malo.
-Si te refieres al alma que escapaba como un condenado,
pues sí, la he visto.
-Por esa alma perdida ofrecen 5000 dólares de recompensa.
¿Hacia dónde ha ido?
-Hacia la montaña. Parecía llevar al diablo en los talones.
-Sí, el diablo, padre. Usted lo ha dicho.
¡Vámonos!
-Puedes salir, hermano. Ya se han ido.
No tengas miedo, hermano.
(RÍE)
Muchas gracias, padre. Ha sido muy amable.
Van a correr inútilmente.
¿Tiene un poco de agua, padre?
No es mucha. Tendrá que beberla lentamente.
(LORO) Así te ahogues.
No hagas caso, también un papagayo es hijo de Dios.
Se llama George Washington.
Me lo dio una pobre pecadora para llevarla a buen camino.
(LORO) -Prostituta.
-Una prometedora sierva de Dios, quería decir.
¿Puedo hacer algo por ti, hijo mío? Creo que sí.
A Gilabend. Voy a sustituir a un pastor allí.
(RÍE) Gilabend.
Vaya, ni que lo hiciera a posta.
Esa es exactamente mi dirección. Bien, estupendo.
¿Por qué te están buscando, hermano?
Oh, por un pequeño descuido, padre.
(LORO) Claro.
(LORO) ¡Oh, qué golpe!
(SILBA)
¡Oh!
Mira ese bastardo.
¿Quieres callarte?
Buenos días.
Hola, querido. Tío salao.
¿Decía algo antes?
Una bendición, hijo mío.
Estaba rezando.
Que Dios te proteja.
Prefiero protegerme solo. Dios está muy ocupado.
Tiene sentido del humor, ¿verdad?
No.
Es que me caen mal los curas.
(PARA SÍ) Si supieras cómo me caen a mí...
Nada. Nada, hijo mío.
Ve con Dios, ve con Dios.
¿Quieres? Por favor, por favor, ve.
Adiós.
Qué mal aspecto.
(HABLA EN FRANCÉS)
Ahí está, el 12 rojo gana, caballeros. El 12 rojo.
Gracias. Hagan sus apuestas, caballeros.
Esta noche se puede ganar mucho dinero.
(EBRIO) -Una gota.
Solo un poquito.
(TARAREA)
-Oh.
Qué guapo.
(SIGUEN CANTANDO)
-Un poquito me sentará bien.
Eso sienta bien a todos.
-¿Qué le pongo? Güisqui.
Dele la pistola al señor.
¿Por qué?
Lo dice la Ley.
"Prohibidas las pistolas en Gilabend".
No he dicho "un" güisqui, he dicho "güisqui".
Oye, ¿por qué no me das un poco a mí también, eh?
-Lárgate de aquí.
En este local no se fía.
-Caballeros, adelante. Sus apuestas, por favor.
Si no lo intentan, no ganarán.
Es fácil hacerse rico.
(HABLA EN FRANCÉS)
Cinco rojo.
Por favor, sus apuestas, caballeros. Quien no especula no acumula.
-¿Qué diablos es esto?
-¿Qué te pasa? -¡No he dicho nada!
-Hagan sus puestas.
¿Qué número ha salido la vez anterior?
15, ¿por qué?
Bien.
15 menos 9 más 10 son 16,
menos 12 más 1...
Cada día vienen con un sistema nuevo.
No más apuestas, caballeros.
(LO REPITE EN FRANCÉS)
Uno, el suyo.
Así que 8 y 3 son 11,
dividido entre tres, cuatro,
por dos... El ocho.
Al ocho, por favor.
(HABLA EN FRANCÉS)
Ocho negro.
Bien, señores, hagan juego. Hagan juego.
-Hijo de...
Es todo tuyo, abuelo.
No, no.
Antes cómprate algo para comer.
El güisqui sienta mal con el estómago vacío.
Muchas gracias, eres un chico muy generoso.
Aunque no te he visto antes por aquí. ¿Cómo te llamas?
Me llamo Butch Jenkins, amigo.
Pero suelen llamarme Caridad.
Escuche con atención, mendigo.
Caridad, si no te importa.
Hay una importante diferencia entre los dos nombres.
Te llames como te llames, será mejor que me escuches.
Caridad, no sé qué truco has usado en la ruleta,
pero los tipos como tú, en este local, duran poco.
De modo que lárgate antes de que pierda los nervios.
Espera un momento, ¿qué día es hoy?
13, ¿por qué? Gracias.
13 menos 8, ¿cuántos son?
Seis. (NIEGA)
¿Seguro?
(GRITAN)
-Tengo póquer de ases.
-¿Te ha hecho daño? -¡Déjame!
¡Caridad!
(GRITA)
¡"Mamma mia", cuánto ruido!
Retirad la artillería los dos.
Será mejor que guardéis eso.
Arruinaría la reputación del local.
¿Cómo has dicho que te llamabas?
Pero me llaman Caridad.
Ah, Caridad.
Yo a ti te conozco.
El cazador de recompensas
que acabó con la banda de Brothers.
Eso es.
Tienes dos horas para abandonar el pueblo.
No queremos cazarrecompensas en Gilabend.
No los necesitamos.
¿Ni agentes del gobierno?
¿Qué hace aquí el gobierno?
Dentro de dos días, llegará el dinero para el nuevo ferrocarril,
un millón de dólares.
Lo sé.
Es mi banco el que efectuará el pago.
Sí. Por eso me ha llamado el gobierno.
Para ayudarle a no quitar el ojo de la caja.
¿Satisfecho?
No solo, estoy saltando de alegría.
Está bien, ¡moved las nalgas!
Vamos chicas, ¡moveos, moveos!
Tenéis que trabajar para que os paguen.
(Música)
Buenas noches.
(LORO) Buenas noches.
¡Cállate!
(Toca la puerta)
¡Abre la puerta, maldita sea!
(LORO) ¡Maldita!
(LORO) Por qué no tiras la puerta, ¿eh?
-¡Le deseo suerte, hermano! ¡Le deseo suerte!
(LORO) -¿Qué diablos le pasa?
¿Hay alguien aquí? (LORO) ¿Aquí?
Estos muertos de hambre...
Lo siento por ellos.
Yo también me muero de hambre.
¿Quieres estarte quieto?
Necesito un trago. Maldita sea.
Qué peste hay aquí.
Qué peste a podrido.
Bien, ya no puedo más.
Te voy a dar yo.
Qué peste.
¿Es usted el Sheriff de esta ciudad?
Sí, claro. Lo soy.
Le traigo una cosita que le pertenece.
¿Hacía falta traerla?
Sí, parece que alguien lo ha olvidado en mi iglesia.
Ah, ya veo.
¿Que ha dicho? ¿Su iglesia? Sí, soy el nuevo pastor de Gilabend.
Y no necesito estos pies en casa.
Lo siento mucho, reverendo. Ha sido un error.
Eso es todo.
No ha sido intencionado.
Su hubiera sabido que llegaba, lo habrían retirado.
Le aseguro que no volverá a suceder.
Mejor para los dos.
Y ahora que está entre nosotros, nos gustaría saber su nombre.
Sí, ya sabe lo que quiero decir. ¿Cómo se llama, reverendo?
(RÍE) Hig, Hig.
Llámeme padre, es mucho más fácil.
Que Dios le bendiga. Gracias.
Jefe, si fuera por mí, lo hubiera mandado a la mierda.
Si fuera por ti, sí.
Pero yo no me meto con las órdenes sagradas.
Trae mala suerte, ¿sabes?
AYUDA A TU IGLESIA A LIBRARSE DE LAS CADENAS DE LA ESCLAVITUD
(EL LORO HACE RUIDOS)
(LORO) Aquí viene otra.
Tal vez no.
(RÍE) ¿Está disgustado, reverendo?
Le sugiero que busque otra parroquia.
No conseguirá nada por aquí.
No hay mucho trabajo para un cura en Gilabend.
Escucha un momento, hermano.
Puedes servir a Dios más honestamente
si te ocupas solo de tus asuntos.
Y como está el trabajo, solo tendrás a un pobre cura.
Yo no tengo que cuidar la iglesia, solo tengo que preocuparme de mí.
Pues empieza a preocuparte.
Puedes ir empezando.
Y tú cállate, pájaro. ¡Ya estoy harto de ti!
De Caridad Jenkins.
Yo suelo mantener mi palabra.
¡Está aquí! ¡Cabrón!
Cabrón y cornudo. Hijo de mala madre.
El muy hijo de puta.
Tenía que venir justamente ahora.
¿Por qué no se habrá quedado donde estaba?
¿Quiere que acabe con él?
No digas estupideces. No, claro.
El Gobierno Federal enviaría cientos.
Y cambiarían de banco.
¿Te das cuenta en dos días? Un millón de dólares.
Un buen puñado.
Van a quedarse en esta caja fuerte, aquí mismo.
Y dentro de tres días,
los jefes del Departamento del Tesoro
del Ferrocarril se lo llevarán, ¿eh?
De modo que solo tenemos un día para que suceda algo con ese dinero.
Pero ahora nos mandan a Caridad. No es justo.
Está bien, ¿qué traes ahí? ¿Yo? ¿Dónde?
El telegrama, cretino. Ah, sí. Me había olvidado de él.
Es de su hermana. Vendrá en el mismo tren que trae el dinero.
¿Y quién te ha dicho que puedas leer mis telegramas?
No lo he leído, me lo dijo el cartero.
Es cuñado de mi tía. ¡Sois un puñado de cabrones!
Sois peores que una manada de fúfalos.
Tú cállate, que el jefe tiene que leer.
Espera un momento.
Dices que María viene en el tren que trae la pasta.
Exacto, el cartero... ¡Cállate, imbécil!
"Allora".
La última parada que hará el tren será en Stamford.
Y nosotros tendremos que estar en Stamford
para recoger el millón de dólares, ¿no es así?
Y por supuesto, nuestro hermano Caridad
estará presente para la ocasión. ¿Y si le ponemos pólvora en el café?
¿Pero qué dices? Pólvora.
Bueno, es que... ya sabe.
Le pondremos en manos de María.
Una chica muy pulcra.
¿Sabes lo que significa eso?
Sí, claro que sí. Todo el mund...
Bueno...
No sé.
Es muy femenina.
Orgullosa.
¿Cómo está? ¿Cuánto hace que está en la puerta?
Solo unos minutos.
¿Está limpiando la iglesia? ¿Cómo lo sabe?
Es buena idea deshacerse de ese cobre y hojalata.
No es más que basura.
En realidad, parecía oro.
¿Quiere que le diga algo?
Yo me largo de aquí.
¿Y los pobres feligreses de Gilabend?
¿Qué pasa con ellos?
¿Quién va a sustituirle?
Hay mucha gente mala por aquí, ¿sabe?
Hijos de puta. Son todos unos hijos de puta.
Estoy totalmente de acuerdo.
Por supuesto, me refiero a esa gentuza.
A propósito, hijo mío,
¿estarías dispuesto a venderme algunas municiones
por cinco dólares?
Un hombre tiene que defender su fe
para que su fe le defienda a él. Podría dárosla, reverendo.
Pero ¿qué iba a hacer con ellas?
¿Habéis visto a algún ministro de Dios con pistola?
Nunca.
Pero ¿qué podría hacer yo...? (EL LORO HABLA)
Muy bien, muy bien. Ya me protegerá el altísimo.
Gracias de todos modos.
Espero encontrarle aquí cuando vuelva a Gilabend.
¿Se marcha?
Voy a Stamford a escoltar un millón de dólares
del Gobierno Federal.
¿Un millón de dólares?
¿Ha dicho un millón de dólares?
Sí, van a ingresarse en el banco de Costello.
Un millón de dólares. Se podría...
Construir iglesias, ¿verdad, reverendo?
Sí, claro. Es lo que pensaba, ¿verdad?
Sí, muchas iglesias, casas de Dios...
Bueno, adiós, reverendo.
¿Está decidido a irse?
¿A irme?
No lo sé, no lo sé.
Tengo que pensar en todos los pecadores, como ha dicho.
Me lo pensaré con calma.
En cualquier caso, buena suerte.
Un millón de dólares.
¿En iglesias?
Eso es mucho dinero, reverendo. Eso es mucho.
(TODOS VITOREAN)
¡Stamford!
¡Última parada, Stamford!
Todo en orden.
Revíselo.
Todo en orden.
Por favor, firme aquí.
-Bueno, verá. Yo...
-Yo firmaré por usted.
RECIBO POR LA ENTREGA DE LA CAJA CON UN MILLÓN DE DÓLARES
Perdone, ¿es usted la hermana de Costello?
Sí, lo soy.
¡Eh! ¿Pero qué hace? Debe estar loca.
Totalmente loca.
¿Qué pasa aquí?
Este desconocido me ha tocado.
Quién sabe con qué intención.
¿Pero qué dice?
No se preocupe, conozco a este señor. Se llama Butch Jenkins.
Es representante del gobierno.
Oh, un político importante.
Por favor, discúlpeme.
La diligencia estará dentro de dos horas.
Tal vez quieran refrescarse mientras tanto.
He alquilado una habitación al otro lado de la calle.
Gracias, me gustaría arreglarme.
Bien, la llevaré allí.
(RÍE)
(TARAREA)
(TARAREA)
(Tocan a la puerta)
(GRITA)
¿Quién le ha dado permiso para entrar en mi baño?
Este es un baño público. Hay un cartel en la puerta.
Lo siento, tiene toda la razón.
Ha sido culpa mía.
La puerta estaba abierta, así que yo... Bueno.
¿Quiere decir que podía verme? ¿Me ha visto?
(ASIENTE)
Oh, Dios mío.
¡Vamos, adelante!
¡Moveos, vamos!
¡Vamos! ¡Deprisa, moveos!
-¡Cuidado!
-¡Mira!
¡Una banda de mexicanos!
-¡Deprisa, cogedles!
¡Vamos, deprisa! ¡Vamos, moveos!
¡Rápido, rápido!
¿Estás loco? ¡Es una trampa!
Hasta un niño se daría cuenta.
Métete en tus asuntos, Caridad. Soy quien manda aquí, ¿entendido?
Vamos, atiza a esos caballos. Tenemos que salir de este cañón.
-De acuerdo, Jefe.
(ATIZA A LOS CABALLOS)
-¡Bien, manos arriba!
(RÍE)
¿Por qué no tiráis las armas, eh?
(RÍE)
Diles que tiren las armas.
¡Ya habéis oído lo que ha dicho! ¡Hacedlo!
¡Empieza a usar los puños estúpido!
¡Empieza a usar los puños, estúpido!
-Claro, claro.
¡Empieza a usar los puños!
Ya estoy harto.
Está bien dejad uno para mí.
¡Matadle!
-¿Y qué quieres?
-¡Qué patada me ha dado, qué patada me ha dado!
¡Qué bestia, qué bestia!
-Yo estoy por la no violencia.
No me creísteis
cuando dije que no era violento.
-¡Venga, que os vamos a matar a todos!
¡Oh!
(GRITA)
¡Ven otra vez si te atreves!
(GRITA) ¡Se ha atrevido, se ha atrevido!
(GRITAN)
¡Vámonos deprisa!
(TODOS) ¡Vamos!
Gracias.
Ey, Andrew.
No hay por qué preocuparse.
Era solo un pequeño truco.
-¿Un pequeño truco, dices?
¡Vete al infierno! -Ya habéis oído lo que ha dicho.
¿Qué te parece? Un millón de dólares.
Eso es lo que pienso yo.
Pues al ataque.
Ahora están bien protegidos.
Ni el diablo podría abrir mi caja fuerte.
Está subvalorando al diablo, Costello.
Yo...
tengo más confianza en mi pistola.
Ah, qué divertido eres.
¿Piensas pasar la noche en el banco, Caridad?
No será necesario.
Pero igualmente cuidaré del dinero.
Es su deber.
Es por el interés de la comunidad.
Y por consiguiente, también mío.
¿Está claro?
A propósito, todavía no le he felicitado
por su intervención contra esos bandidos.
Mi hermanita está entusiasmada con usted.
Reverendo.
¿Es a mí?
Es obvio, ¿no?
Tengo intención de realizar un servicio religioso
mañana por la mañana,
y pensaba que a usted le gustaría saberlo.
Creo que sería mejor hacerlo dentro de un par de días.
Ya he avisado a nuestros feligreses.
Además, no podemos hacer esperar al padre eterno.
¿No lo cree así, reverendo?
Por favor, ¿pueden decirme por dónde se va a Gilabend?
Creo que me he perdido.
-No solo eso.
Creo que ha perdido algo más.
-Un alma perdida me dejó así.
-Hay muchas almas perdidas por aquí, ¿verdad, Pablo?
(CON DIFICULTAD) -Sí que es verdad.
-Lo siento por usted. La vida es dura.
Adiós. -¡No, por favor!
¡Esperad, amigos!
Mierda.
¿Qué diablos hago ahora? Es tu funeral. ¿A quién le importa?
(CARRASPEA)
Mis queridos hermanos.
Ahora empezaremos el servicio recitando un salmo.
¿Cuál?
¿Cuál? Cualquiera. Cualquier salmo es bueno.
Ya, pero ¿cuál vamos a recitar?
El que más nos gusta.
El 147, el más largo, ¿eh?
El que habla de George Washington.
(LORO) No me metas en eso.
-¿Ha dicho el 226?
No lo voy a repetir. La próxima vez, prestad más atención.
Tendríais que avergonzaros.
Fuera de aquí, fuera. Todos, ¡moveos!
Y de penitencia, aprended las diez primeras páginas
¿Qué hace? Fuera.
Qué mal genio. ¡Fuera!
¡Fuera, fuera, fuera!
¡Vamos, vamos!
Vamos, las diez primeras paginas de memoria. ¡Fuera!
¿Qué es lo que quiere? El servicio a acabado.
¿Se refiere a mí? Yo ya me sé la Biblia de memoria.
Haga el favor de salir de aquí y de dejarme en paz.
Tiene una extraña manera de hablar, algo fuera de lo normal.
Digamos, bastante raro.
Me estás hartando, hermano.
Será mejor que salgas de aquí.
¡Lárgate, me has hecho perder la paciencia!
"Bronco Kid".
"Vivo o muerto, 5000 dólares".
¿Cuánto tiempo hace que lo sabe? Desde el principio.
¿Y por qué me lo dice ahora?
Por dos razones.
Una, el dinero está en la caja.
Dos, no quiero que haya confusiones.
Te doy una hora para que te vayas. Y no reclamaré los 5000.
¡Dame el revolver o te rompo el brazo!
¿Por qué me haces esto, padre?
No te lleva a ninguna parte.
Está bien, salmo 147.
(GRITA)
¿Por qué has vuelto a intentarlo?
Tienes la cabeza muy dura.
Por favor, basta. Mañana saldré de la ciudad.
Antes del medio día, ¿eh?
Antes del medio día.
No nada que hacer con él, ¿eh, Bronco?
(GRITA)
Cinco de los nuestros atacarán el banco mañana.
Ofreceremos un poco de resistencia y les dejaremos.
Se llevarán la caja vacía y el dinero se quedará en el banco.
¿Estás seguro de que nadie les reconocerá?
Es imposible, parecerán una banda de mexicanos.
¿Qué piensa hacer con el cazador de recompensas?
No te preocupes por ese hombre, Andrew.
Mi hermana María se encargará de él.
¿Qué quiere?
Estoy avergonzada.
¿Por qué no se queda en su habitación?
Porque también allí estoy avergonzada.
No la entiendo, explíquese mejor.
¿Por qué lo esta?
Porque me ha visto desnuda.
Escuche, María, no hay nada malo en eso.
No hay nada malo si él la ama.
Está bien, yo la amo.
¿Se siente mejor ahora? No.
¿Por qué no?
Porque sigo avergonzada.
Pero si acabo de decirle... Sí, ya sé lo que ha dicho.
Pero ya no estoy avergonzada por lo de antes,
lo estoy por lo de ahora.
Pero por favor, María, ¿de qué diablos estás avergonzada?
Estoy aquí contigo...
sola e indefensa y has dicho que me amas.
¿Por qué no vuelves a tu habitación? Vamos, muévete.
No me toques si no quieres que grite.
¿Quieres que nos oiga tu hermano?
Ahora ya da lo mismo.
Ahora que he perdido el honor.
Entonces...
¿Qué hacemos? Dime.
Me has deshonrado.
Si me echas, gritaré.
¿Y si dejo que te quedes? Gritaré de todos modos.
Pero no muy fuerte.
No tengo elección.
Me siento tan bien...
No soy muy experta.
Bien, es la hora del adiós, amigo mío.
Al fin y al cabo, eres mejor que muchos cristianos.
Cuídate. Vete a tomar por...
¿Te vas a callar?
Solo palabras, solo palabras.
Buenos días.
Soy la hermana de Alfredo Costello.
Quiero confesarme.
¿Confesar qué?
Quiero confesarme, padre.
Soy una pecadora.
Se ha equivocado, yo no confieso aquí.
Pero usted es un cura.
Un hombre de Dios sí, pero no católico.
Eso no importa. Da lo mismo.
No, no me ha entendido.
Aquí no nos está permitido confesar.
¿Y cómo lo hacen? ¿Hacer qué?
Confesar. No puedo perder más tiempo.
Debo abandonar la ciudad antes del medio día.
Así que diga lo que tenga que decir ya.
Sino, váyase. He cometido el pecado de la carne.
¿El pecado de qué?
He hecho el amor con un hombre.
¿Y qué?
Quiero decir carnalmente. Ah.
¿Y con quién?
Se llama Jenkins.
Butch Jenkins. (RÍE)
¿Qué más?
Mi hermano lo sabe todo.
¿Quiere decir que lo ha descubierto?
No, padre.
Me pidió que sedujera a Jenkins.
Ah, así que fue él.
Espere un momento.
Y usted lo hizo.
Sí, lo hice.
Y me di cuenta de que le amaba.
Quiere decir después.
¿Durante qué, María?
Pues durante.
Me di cuenta de que estaba enamorada.
Ese es el problema.
Escucha, María, ¿por qué no te sientas?
¿Va a confesarme? ¿Y qué estamos haciendo?
María, ¿por qué has dicho que ese era el problema?
Porque me he enamorado y...
no tenía que haberlo hecho.
Tenía que retenerlo mientras cogían el dinero del gobierno.
Ahora escucha, hija mía,
si quieres ser perdonada por el padre eterno,
podrás salvar tu alma si haces lo que yo te diga.
Hay que mantener esto solo entre nosotros.
Y ni una palabra a tu hermano. Sí.
Y olvida que has venido a esta iglesia, ¿de acuerdo?
Si esta es la voluntad del señor...
Te lo aseguro.
¿Estoy perdonada, padre?
Estás bendecida, hija mía.
Gracias.
(RÍE)
(Campanas)
¿Qué significa esto?
No lo entiendo, hijo mío. ¿No te gustan las campanas?
Es medio día, ya tendrías que haberte ido.
Es verdad, pero he cambiado de idea.
Me quedo.
Si eso es lo que quieres, vamos a ver al Sheriff.
Estos zapatos siempre se me desatan.
Oh, a propósito...
tengo alguna información sobre Costello
y lo que quiere hacer...
¿Qué sabes sobre eso?
Hijo, un pastor genera más confianza que un agente del gobierno.
(RÍE)
No soy un idiota.
Ahora escúchame un momento.
Te voy a contar el plan que Costello tiene para ti.
Puedes coger a Costello con las manos en la masa.
Y recibirás el reconocimiento eterno del gobierno de los Estados Unidos.
Mi recompensa será que te hagas el tonto
mientras recibo un poco de dinero del señor Costello.
Al fin y al cabo, es dinero robado.
Y por lo tanto, no tendrás remordimientos de conciencia.
¿Qué me dices? Digo que es un farol.
Tú no sabes nada de Costello.
¿Insinúas que no sé que has estado con su hermana?
Bien, Caridad, ¿qué me dices? ¿Vamos a ver al Sheriff?
Escúchame bien, Bronco,
no tocarás ni una moneda del dinero del gobierno.
Solo el dinero de Costello, ¿está claro?
Solo el de Costello, te doy mi palabra.
¿Hacemos el trato?
Trato hecho.
Recarga el revolver.
¿Pasa algo, Sheriff?
Un telegrama, señor.
Del mayor Johns, el comandante del tercer batallón.
Dice que estará aquí mañana por la mañana
para escoltar el dinero.
Esto le exime de toda responsabilidad, ¿verdad, Sheriff?
Pero mantendré los ojos abiertos, señor.
Muy bien.
Pero mañana por la mañana será demasiado tarde.
No van a encontrar nada.
Vamos.
Pablo.
Pablo.
Te he dicho que tienes que hacerte el dormido,
ten los ojos bien abiertos.
-Los tengo abiertos, pero solo veo mi sombrero.
-Pero tienes que estar mirando.
Si no lo haces, ¿cómo vamos a estudiar
el sistema para entrar en el banco?
-Por la puerta, Ramírez.
-Pablo.
-Sí, Ramírez.
-Vete a freír espárragos.
-Sí, Ramírez.
-¡Pablo!
Pablo. -No me molestes, por favor.
Estoy pensando.
-Déjalo ahora.
El Sheriff.
Está mirándonos.
Vamos a levantarnos y nos vamos
caminando con total indiferencia.
-¿Cómo se camina con indiferencia? -Con los pies, idiota. Con los pies.
-Sí, Ramírez.
-Buenos días, reverendo.
¿Sí, hijo mío?
¡Sí, joder!
Reverendo, ¿le pasa algo? Le he oído gritar.
No, no podía estar mejor.
Y tú no me rompas la biblia.
Dos ovejas perdidas en busca de refugio.
Venidas quién sabe de dónde a la casa del Señor.
Padre, por favor. Mi bigote.
Con Dios, hijo. Ve con Dios. Ve con el Padre.
Puerco.
-¿Le duele el bigote, señor?
-Bien, espero que le vaya bien salvando almas.
Bueno, así así. Ya sabe. (RÍE)
Entonces, ¿no te fías de mí?
No, de quien no me fío es de él.
Él se despertará cuando todo haya acabado.
Tú solo tienes que vigilarle.
¿Estás seguro de que funcionará?
No te preocupes, María.
La "cosa nostra" se encargará de todo.
No pareces muy contento de verme.
Mañana va a ser un día muy duro.
Tengo que dormir.
Vas a dormir mucho más de lo que piensas.
¿Es idea tuya? De mi hermano.
Te está esperando en su oficina.
Quiere brindar a tu salud y a la del gobierno del país.
Es muy generoso. ¿Generoso?
Es un Judas.
Te pondrá una droga en el vino.
Ajá.
¿Adónde vas?
A ver a tu hermano. Debes estar loco.
Eso es lo que él quiere.
¿Por qué crees que he venido a decírtelo?
Eso, ¿por qué?
Sí aún no lo sabes...
¿Cómo podría decírtelo?
Espérame aquí. Volveré en seguida.
Bienvenido, Caridad.
Tenemos que celebrar un gran acontecimiento.
Los negocios de mi banco
con el tesoro de la nación.
Ven a tomar algo.
En el fondo,
ha sido mérito tuyo que el dinero haya llegado a su destino.
Vamos, amigo, bebamos.
Un momento.
¿Qué pasa, Jenkins?
¿De qué se trata?
¿Tienes 25 centavos?
Claro que los tengo. ¿Para qué los quieres?
¿Cómo?
He dicho que los tires al aire.
En Oregón hacemos esto antes del brindis.
Trae buena suerte.
Así tienes el doble de suerte, ¿verdad?
Bien, a la salud de Jenkins.
Y de la tuya.
"Amore".
¿Qué pasa?
¿Volveré a verte?
Cubríos bien las caras.
No hagáis ni un ruido.
Vaya grupo de mexicanos.
Pero creo que funcionará.
-Silencio.
-Bien.
¿Qué pasa? ¿Estáis locos?
¡Dejadlo!
¿Queréis hacer el favor de parar?
¡He dicho que os paréis!
(GRITA)
-Mucho mejor, amigo.
-¡Soltad las pistolas estúpidos!
(GRITA)
¡Mi mano, mi mano!
-Un momento. -¿Por qué?
No hagáis ruido. ¡No hagáis ruido!
(RÍE)
Oh, sí. Claro que sí.
-Espere un momento, vamos a dar unas vueltecitas.
-Déjame pasar.
-¡Toma!
-Vamos, muchachos. ¡Vamos!
-¡Espérame, Ramírez!
-¿Crees que funcionará, Beni? -Claro que funcionará, idiota.
Todo irá bien. Es un montaje.
-Así lo espero.
-Estáis hablando como viejecitas.
Mirad al jefe.
¿Os parece que esté preocupado?
(RONCA)
Bien, muchachos, ya están aquí.
Vamos, pasad.
(RÍE)
-Lo hacéis muy bien, deberíais ser actores.
(GRITA)
(RÍE) -Por ahí, chicos.
La caja está abierta. -Gracias, amigo.
(RÍE) -¡Mi dinero!
Con cuidado, amigos.
Con cuidado. -Vamos.
-Lo habéis hecho perfectamente. -¿Me aguanta el sombrero?
-Sí, encantado.
(RÍE) -¡Vamos, vamos!
¡Pare, pare! ¡Por favor, pare!
-¡Alto!
¿Qué desea?
-Por favor, general, ¿podría llevarme a la ciudad?
-Se equivoca, señor, soy coronel, no general.
Debería ser general, sí,
pero hay otros que tienen influencias,
y yo no las tengo.
En cualquier caso, como militares, no podemos llevarte.
¡Al galope!
-¡No me dejéis aquí, por favor!
-¡Está vacía!
-¡Bronco Kid!
¡Apuesto la cabeza a que ha sido Bronco Kid!
Vamos.
¡Abajo!
Respetad al hábito, hijos míos.
La iglesia es muy pobre.
(RÍE)
¡Cómo pega este tío!
-¡Anda, anda, anda!
¡Vamos, vamos!
¡Vamos, vamos!
¡Vamos, te espero!
(RÍE)
¿Qué pasa?
¿Qué ha pasado?
¿Dónde diablos está Andrew?
No se preocupe, Jefe. Todo está bien.
Se han llevado la caja.
Pero no ha sido fácil.
¿Dónde diablos está Andrew?
¡Eh, jefe!
¡Jefe!
¿Qué te ha pasado? ¡Habla!
Esos mexicanos eran de verdad.
La caja.
Ha desaparecido.
Coge 20 hombres y sígueles.
Yo iré detrás con los demás.
Está bien, ¿dónde está el dinero?
No se preocupe por él, está en lugar seguro.
Maldita sea, ¿quién habrá inventado los zapatos con lazo?
-¡Ramírez! -¡Pablo!
-Están disparando. -¿Y qué te esperabas?
-Quería comer algo.
Mira, mira, ahí viene tu cuñado.
Esto se pone interesante.
(LORO) Adelante, chicos. Empieza la función.
¡Así, así va bien!
Caridad, todos saben que soy un sucio forajido,
pero ¿qué demonios eres tú, eh?
Métete en tus asuntos, Bronco.
Es asunto mío tener medio millón de dólares.
Ese dinero es el gobierno. Pero intentaste quedártelo.
¿Qué quieres decir?
¿Qué quiero decir? Lo repartimos entre los dos
o nada. Y así nadie se hace rico.
Tú eliges.
De acuerdo.
Ey, Jazz, ¿estás viendo eso?
Se están matando, si no me equivoco.
-Tenemos que separarles.
-Sí, vamos. -Vamos.
Caballeros, ¿pero qué están haciendo? Piensen en sus familias.
Se lo ruego.
Vamos a coger las traviesas, ¡rápido!
-A ver ahora.
-Amigo, esta vez te he engañado.
-Me has engañado. -Sí, sí.
¡Ah, mis huevos!
¡No, no le he engañado! ¡No, señor!
-¿Me permiten?
-Los de la caballería. Vaya sorpresa.
-¡Alto!
(Trompeta)
-¿Quién toca esa maldita corneta?
-Pablo.
-Qué. -Vamos.
-¿Por qué? -Porque aquí nos buscan.
-¿Y dónde vamos? -A México.
-Le felicito.
Veo que ha hecho un buen trabajo.
Es un honor para mí servir a la nación.
Quiero decir que es un honor.
Bien, ¿quiere venir conmigo? Por supuesto.
¿Dónde está? Mire, el coronel.
¿Quién de ustedes es Butch Jenkins?
Largo, vamos. Iros.
Vámonos.
Le felicito, señor. Muchas gracias.
Les hemos dado trabajo a esos malditos, ¿eh?
Sí. ¿Dónde está el dinero?
Lo he escondido.
Ah, bien, bien.
¿Y dónde está?
Esto servirá.
Bueno, estaba escondido.
Ah, no. Todo va bien.
No se preocupe en absoluto.
Lo importante era no dejar que el dinero cayera en malas manos.
Esto no es un problema para la fábrica de moneda.
Lo que harán será anular estas series y hacer otras.
Nuestra misión está totalmente cumplida.
Y reverendo, acepte nuestro agradecimiento
por su colaboración. La iglesia y el estado
deberían ir siempre juntos codo a coso,
como hemos hecho por la moral y el orden público.
De este modo se forman las naciones fuertes.
Así que regresemos a Gilabend. Haremos juntos el informe
sobre la destrucción del dinero.
El orden y la precisión son nuestra fuerza.
Está bien, como usted diga, coronel.
Felicidades de nuevo, Jenkins.
Y un favor:
ocúpese de nuestro pastor.
Se lo merece.
Le dejo en buenas manos reverendo...
¿Cómo se llama?
Hig, Hig. Por favor, llámeme padre. Es más sencillo.
De acuerdo, padre. Gracias.
No, espera un momento, Caridad. Espera.
Coronel, ¿cuándo imprimirán la nueva serie?
Señor Costello, ya sabe lo lenta que es la burocracia.
No tiene que decírmelo, lo sé.
En cualquier caso, uno o dos meses.
Ah, uno o dos meses.
Todavía te tengo a ti. Vales 5000 dólares.
No, espera. Caridad, tranquilo. No se habrán quemado todos.
¿Por qué no esperas un poco, por favor? ¡Déjame!
¿Te has vuelto loca, estúpida "Mona Lista"?
No, no estoy loca, estoy deshonrada.
Y tienes que repararlo, ven aquí.
Ve, no la hagas esperar.
Vamos, vamos. Cállate.
Está bien, aquí me tienes.
¿Qué es lo que tengo que hacer? Casarte conmigo ahora mismo.
No estoy bromeando, Jenkins.
Está bien, el reverendo nos casará.
(NIEGA)
Mi trabajo en la tierra es unir, no dividir.
Y así es como va a ser.
Perfectamente.
Arrodillaos, hijos.
Y ahora, bajad las cabezas.
Baja a cabeza, baja la cabeza.
Rezad.
(EMPIEZA A REZAR)
(RÍE)
¡Toma!
¡Mierda, mierda, mierda!
(LORO) Mierda.
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