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(Golpes)
No creo que logre sujetarlo,
y soy un buen herrero.
Uno de los caballos está agotado, tendré que eliminarlo.
Uno de los caballos está agotado, tendré que eliminarlo.
-Lo siento, pero si quieres...
-Cargaré lo que pueda sobre el otro animal,
hasta algún lugar habitado.
Bonito regalo: la víspera de la Navidad, aquí solos.
Debimos quedarnos junto a los otros carromatos.
-No te preocupes.
Todo se arreglará.
-¿Podrás aguantarlo? -Sí.
Perfectamente.
(Disparo)
(Música wéstern)
Marika, mira.
(Tarareos)
(Risas)
-Eh, doctor, cuando estuviste en aquella facultad,
¿tuviste trato con las ranas? La disección, la conservación...
-Naturalmente. ¿Por qué?
-Porque más pareces una rana, ¿verdad, juez?
no podría asegurarlo sin comprobar la evidencia.
Pero como amante de la música, debo decir que su voz...
más parece croar que cantar.
-El problema es que vuestras voces son demasiado femeninas.
Es posible que os ayudara extirpándoos las amígdalas.
-No te permitiría ni coserme un roto de mis pantalones.
Eso es injusto, Louis.
Yo he visto a Fred zurcir a un hombre
y coser el botón a una chaqueta.
Sí. Y te aseguro que lo de la chaqueta
quedó estupendamente.
(AMBOS RÍEN)
Sí.
No es mucho, pero tenemos refugio y agua.
Todo saldrá bien ahora.
(TARAREAN)
-George. ¿Eh?
¿Qué opinas de eso?
Es curioso, ¿qué estarán haciendo allí?
Es el viejo apeadero de Pony Express.
-Hay fuego encendido.
Puede que alguien necesite ayuda.
(Llanto de bebé)
-¡Vengan, deprisa!
Es mi mujer.
-Bueno, felices Pascuas.
-Lo siento.
Ha muerto.
El niño está bien. Al menos tiene un hijo precioso.
¿Cómo lo va a llamar?
-Caín; ha matado a su madre.
No puede hacerle responsable.
-Tranquilícese.
Vida y muerte siempre están presentes.
Hay un pequeño poblado llamado Jasper fundado hace poco
Traeremos un carromato para ustedes
por la mañana temprano; podrán estar algún tiempo.
(Música dramática)
Bueno, te llamaremos el muchacho Navidad.
Hasta que encontremos un nombre mejor.
(Música animada)
Eh, Joe, ¿dónde está tu padre?
Voy a buscarle.
(Continúa la música)
Padre.
Eh.
¡Joe! ¡Joe!
John, ¿por qué no te vas?
¿Te ha roto algo?
No lo sé, no creo.
Entonces, pórtate como un hombre. Si no te pasa nada, levántate.
No tengo nada roto.
Pero estoy molido.
Lo que debes procurar es no caerte del caballo más.
Mueve las piernas; no te darán lecciones toda la vida.
¿No me va a ayudar a subir al caballo?
Si estuvieras solo, no tendrías quien te ayudase, ¿verdad?
Me parece que te voy a dar una buena zurra.
Ten más respeto a los mayores.
Qué tío.
Así ejecutan las tareas de Gobierno en Washington.
Bueno, por hoy ha terminado la clase.
Sí, señor.
Su hija no tiene nada serio, yo no me preocuparía por ello.
¡Tío Fred, tío Fred! ¡Venga! ¿Qué quieres? ¿Qué pasa?
¡Vamos! Perdóneme.
No le ocurre nada grave.
Está otra vez borracho.
Tío Fred.
Usted es médico, ¿por qué no le cura?
Es una larga historia.
Nadie puede curarle excepto él mismo.
Lleva demasiado odio dentro.
¿Odio? ¿Por qué?
¿A quién?
Ya que nadie te lo ha dicho...
Creo que ha llegado la hora.
Tu madre murió al darte a luz.
Cuando llegamos, ya era tarde.
Tu padre la quería apasionadamente.
Por eso te culpa a ti y a todos de la muerte de ella.
Usted es médico;
no pudo salvar a mi madre
y ahora dice que tampoco puede salvar a mi padre.
¿De qué sirve usted? ¿Para qué sirven todos ustedes?
¡Les odio!
¡Dale fuerte! -¡Vamos ahí!
-¡Dale fuerte, Joe!
-¡Levántate, Joe!
¿Dónde vas? ¿Dónde vas?
¡Ven, ven! ¡Ven acá!
Cobarde.
Vamos. -¡Dale fuerte!
Nunca aprenderá a devolver los golpes.
(Alboroto)
-¡Eh, Joe!
Deja esa piedra.
Vamos.
¡Es que no hay forma de que aprenda!
Mocoso.
Vas a aprender. No sea bestia.
Aquí se lo traigo.
(JINETES) ¡Yuju!
¡Yija!
Has enseñado al muchacho a cabalgar estupendamente.
-Pero no era todo lo que tenía proyectado.
(RÍEN)
Devuelve los golpes.
(RÍE)
Siempre luchando y haciendo exhibiciones con armas.
Nadie se atreve a tener un revólver en la mano
sin que él dispare para arrancárselo.
Si esto fuese como Tombstone,
estaría muerto,
o sería un asesino.
Lee mis libros
y me los recita de memoria.
Pero se ríe de lo que dicen.
-Somos culpables de querer hacerle como nosotros.
Tal vez nos hemos equivocado. -O se cree capaz de vapulearme.
(AMBOS RÍEN)
Algún día...,
puede que sí.
Los caballos son como las personas, pequeño,
cada uno tiene su carácter,
y lo importante es llegar a conocerlo.
Oye, Charlie, vete a casa.
Luego te veré, ¿de acuerdo?
Sigues bebiendo, ¿eh?
Vamos, Joe.
Un trago no hace daño cuando la ocasión lo merece.
(RÍE)
Una gran ocasión:
la reelección de Louis Carrillo como alcalde.
Esto se repite desde antes de que yo naciese.
Siempre ha sido un acontecimiento, y a Louis le agrada.
¿Por qué llevas siempre eso encima? Me lo enseñó el gran Louis.
Tú siempre me respondes irónicamente
cada vez que intento corregirte.
Y tú nunca me has dicho nada estando normal.
Si me escucharas, lo haría.
Nunca podríamos hablar.
¡Cállate! ¡Soy tu padre, escúchame!
Claro, papá. Lo que tú quieras, papá.
Joe.
Sé que nunca he hecho nada por ti.
Intenta comprenderme, estaba equivocado.
¿Es que no puedes olvidarlo? Eso ya lo he olvidado.
Toma otro trago, papá.
(Música animada)
Enhorabuena. -Gracias.
-¡Hola, Joe! ¿No vas a votar?
¿Y por qué hacerlo?
Sabemos quién es el elegido.
Nadie se enfrenta a él.
¿Por qué no lo haces tú si te apetece?
Es posible que lo haga cualquier día.
-Caramba, Joe.
Esa es una idea estupenda.
Las urnas no se cierran hasta esta noche.
¿Por qué no empiezas ahora mismo?
¡Joe Novak para alcalde! -Venga, habla, Joe.
¡Eh, vamos!
Mis queridos ciudadanos de Jasper, les agradezco su confianza en mí.
-Por dos centavos, iría a darle una buena zurra.
-¿Qué te pasa, Louis?
¿No puedes soportar la competencia? -Bua.
-No te preocupes, ya tienes suficientes votos.
Y me siento halagado al pensar que me quieren como alcalde.
Pero lo siento de veras, no puedo aceptar.
Pero nuestro buen amigo Jud puede serlo.
-Cualquier otro alcalde excepto Louis Carrillo
podría revolucionar este pacífico pueblo.
El progreso vendría con él.
Se harían algunas reformas importantes.
Puede que trajera a unos capitalistas que darían nueva vida a esto.
¿Podemos exponernos a eso?
¿Verdad que no, amigos? (LOS DEMÁS) ¡No!
¡Pero esperen un poco!
Tienen que tomar una decisión.
Yo creo que Jud sería un buen alcalde.
-¡Un magnífico alcalde!
-¿Dejaremos el Gobierno de la ciudad a los viejos carcamales,
que se conforman con poco? Jud sería un buen alcalde.
Tal vez lograse que Louis modernizase su bar,
y hasta podría traer algunas chicas que llenarán esto de alegría.
¿Qué les parece, amigos?
¿Tengo razón? (LOS DEMÁS) ¡Sí!
-¡Baja de ahí, joven cachorro!
Y te enseñaré quién es un viejo carcamal.
Pero bueno, ¿qué le pasa? ¿No acepta una broma?
No, no creo que hables en broma.
¡Atención entonces, amigos!
Escuchemos al candidato para alcalde.
Cualquier hombre de por aquí
que quiera enfrentarse conmigo en cualquier momento
contará con mi respeto.
Pero este clon a quien estáis escuchando...
tiene una enorme falta. -¿Cuál es?
-¡Está en el cascarón!
(Risas)
-¡Cobre!
¡Cobre!
¡Han encontrado cobre!
Eh, oídme todos.
-Han hallado cobre en la hacienda del viejo Larsen.
-¿De qué clase? -Cobre completamente puro.
-¿Has oído lo que ha dicho?
-Dicen que la vena es de una milla de ancho
y que debe correr desde aquí hasta Santa Fe.
-Vamos a ser ricos.
-¿Y por qué tú? Está en la propiedad de Larsen.
-Un tipo como es debido no necesita cavar,
otro le hará la tarea.
seré más importante que todos vosotros.
-Para ti, el dinero es lo primero, Jud.
Eres el hombre más ambicioso que he conocido jamás.
(RÍEN)
-Creo que he dado en el clavo.
-De verdad pienso que has estado oportuno.
Si lo que dice ese es cierto, Jud también lo ha conseguido.
-¿Qué quieres decir? Si han hallado cobre allí...,
esta ciudad va a tomar incremento,
y va a resultar demasiado grande para nosotros.
No será así.
Fundamos esta ciudad. -Eso fue hace casi treinta años.
Es posible que tenga razón.
Unos viejos carcamales.
(Música animada)
Adiós, Carrillo.
-¿Qué tal? ¿Cómo está?
(EBRIO) ¿Cómo que no tienes más cerveza?
¡Yo haré que tengas más cerveza, Curling!
¡Quiero brindar por nuestro alcalde permanente,
Louis Carrillo!
(RÍEN)
-¡Viva el alcalde! -¡Trae aquí el barril!
Os voy a demostrar cómo me sostengo.
¡Oh!
-Vamos.
-Ahora voy yo.
-Tú y tus amigos,
largo, ¡largo!
Pero solo queremos divertirnos un poco.
No te he preguntado.
Te lo he dicho.
No has debido...
Vamos, jovencito.
¡Bah!
¡Levántate, y pelea como el hombre que crees ser!
No puedo, Louis.
Me ha vencido.
¡Joe!
Ven acá.
¿Qué diablos haces paseando a estas horas de la noche?
La verdad es que no tengo sueño.
Bueno, pero debes intentarlo; un joven necesita descansar.
Creo que debes tomar un vaso de leche y...
¿Por qué no dice lo que está pensando?
Usted no quiere hablar de eso, ¿verdad?
Bueno, es verdad, realmente no sé lo que tengo que decir.
Yo sí que lo sé.
A usted no le gusta que yo haya peleado en el bar con Louis.
Quiere decir que soy un inútil.
Tal vez, me agradaría discutir un poco contigo,
si me lo permites, claro.
De acuerdo, puede empezar cuando quiera.
Eres peor que tu padre.
Él bebe...,
pero no se mete con nadie.
En cambio, tú... ¿Pretende aconsejarme que beba?
Como seguramente hizo con él.
No tengo nada que ver con lo que hace tu padre.
Tiene justificación.
Tú no necesitas almacenar tanto odio.
Algún día, con él,
Eso solo son palabras.
Y yo necesito algo más que palabras.
Es posible que Jud tenga razón,
la mejor forma de vivir es a base de mujeres y dinero,
es lo único que tiene valor.
(Música animada)
¿Qué ha pasado en nuestra pequeña y pacífica ciudad?
Me imagino que no puede ser detenido el progreso.
Podríamos haberlo intentado con más energía.
Parece como si lo único que desease la gente es enriquecerse.
(RÍE) Puede que yo me haga rico tanto si lo deseo como si no,
si todos esos mineros y fundidores siguen accidentándose
de la forma que lo vienen haciendo.
Pues yo estoy resolviendo más casos ahora en una mañana
de los que solía tener en todo un verano.
Esto no me gusta.
Es posible que hayamos progresado hasta el máximo.
No imagino qué tendría que suceder para que las cosas cambiasen.
¿No te parece? Por el momento, así es.
Pero yo continúo manteniendo la esperanza.
(Música animada)
Ahora ya sé por qué es famoso Jasper.
Por la hospitalidad de sus habitantes.
No es una cortesía, señor, simplemente miramos.
¿Quién es usted, señor?
Una pregunta astuta, amigo mío, que merece una respuesta adecuada.
Mi nombre es Michael Culligan, servidor de ustedes.
¿Vende prendas de caballero, o piensa comprar la ciudad?
He oído hablar de un descubrimiento de cobre en Kansas City,
y la compra de Jasper sería una buena inversión.
Pero la verdad es que mi negocio es
La clase de diversión que uno merece después de un día de duro trabajo.
¿Y ha traído algunas muestras de esta diversión?
(RÍE) ¡Caballeros de Jasper,
es un honor para mí presentarles
a Marie Lefleur, la reina de Nueva Orleans!
(Silbidos)
-Vaya muñeca.
(SILBAN)
-A ver.
Marie es la mejor cantante y bailarina
de toda la ribera del Misisipi.
Y puede decirse, caballeros,
que sabe cómo entretener a un hombre.
Y ahora, si lo permiten, vamos a inspeccionar
las habitaciones de su espléndido hotel.
Ven, Marie.
(Murmullos)
-¡Bienvenida, Marie!
(Música romántica)
¿A qué viene esto?
Yo no he cerrado.
Martin. Diga, señor.
Venga aquí.
¿Me necesita a mí también?
Cuando te necesite, ya te lo diré.
Ah, sí, haz algo útil.
Dile al empleado que te abra la puerta.
Que tienes miedo por la noche.
Martin.
Esos dos edificios de enfrente, cómprelos.
¿Cuánto ofrezco? Lo que haga falta.
No quiero gangas, sino una pantalla.
¿Cuándo tendremos material de construcción?
La semana que viene. Cómprelos hoy.
Tenga.
Gracias.
-Represento al señor Michael Culligan.
-El forastero recién llegado en ese maravilloso coche.
-Soy su consejero; le interesa comprar su almacén.
-¿Ese petimetre en el negocio de lencería?
-No es eso, lo que quiere es su propiedad.
-Pero no está a la venta. -Pagaremos muy bien:
dos veces lo que vale.
-Mi marido y yo construimos esto hace treinta años con nuestras manos,
y nunca hemos dejado el negocio. No se puede valorar toda una vida.
-Cuatro veces.
-No pierda el tiempo.
Su proposición es absurda.
¿Para qué quiero tanto dinero? ¡Adiós!
-Cinco veces su valor. -¡No!
-Bueno... -Perdóneme, señor. Perdón.
¿Y usted se llama abogado?
Solo practica la incompetencia.
Pero si es que no quieren vender. Todo el mundo tiene un precio.
Estos no, son demasiado bárbaros para eso.
Si no quieren vender...,
peor para ellos.
Conseguiremos otro local,
y hasta puede que cambien de opinión, ¿verdad?
¿Habéis visto qué guapa está?
(Silbidos)
-¿Me quieres hacer caso, por favor?
-Fijaos.
-Sí, sí.
-¿Y dónde vas tan solita?
(HOMBRES RÍEN)
-¿Me permites el brazo?
(Alboroto)
-Por favor. -Vaya.
Esa elegante forastera está en un apuro.
Más vale que la ayudemos. -Es el tipo de muchacha que me gusta.
Vamos allá, ¿os parece?
Habrá que librarla de esa chusma.
-¡Cuidado!
¡Animales!
-¿Por qué hacéis eso? ¿Qué derecho tenéis?
(GRITAN)
¡Mire lo que me ha hecho en el vestido!
Lo siento, no ha sido a propósito.
Si da un paso más, le abro la cabeza.
Bonita manera de tratarme después de haberla salvado.
Salvarme.
¡Dirá raptarme!
Bueno, tuvimos que escapar de la ciudad,
o me habrían despellejado vivo. ¡Lléveme otra vez allí!
Si quiere marcharse, hágalo.
Yo esperaré a que se tranquilicen esos muchachos.
Iré andando.
Si fuese un hombre educado,
me cedería su caballo. Considérelo suyo.
Buen chico.
Sujételo un momento.
Y si fuese un caballero,
me ayudaría a montar.
No, es usted demasiado peligrosa.
Iré andando.
¿Está seguro de que no dijo ella adónde iba?
Se fue a pie, señor Culligan.
Tal vez me preocupo sin motivo.
Estará bien.
Oh.
Es más cómodo el caballo, señorita.
¡Prefiero la muerte!
No se preocupe, señor Culligan, vendrá pronto.
Sí, en cualquier momento.
(Música tensión)
¡Fuego! ¡Vamos!
¡Eh, fuego!
-¡Cubos, agua!
-¡Venga, rápido! ¡Venga, venga!
-¡Rápido, rápido!
-¡No os entretengáis! ¡Dame, dame, dame!
Señores, ¿qué hacen ahí mirando? ¡Más deprisa, más deprisa!
Hay que ayudar a pagar el fuego. -De acuerdo, vamos.
-¡Venga, venga, venga!
-¡Deprisa! -¡No os entretengáis!
¡Agua, agua!
¡Vamos, vamos! -¡Venga!
-¡Toma, toma!
Arre.
-Venga, seguid.
(Toses)
-No quisiera que ocurriera esto todas las noches.
-¿Cómo se habrá iniciado?
Anoche, la señora Lambert recibió una oferta para vender el negocio.
Tú y yo...
habríamos aceptado el dinero, ¿verdad?
¿Qué, cómo fue eso? Suave como una seda.
Debería haber visto sus caras cuando les dije que el precio
continuaba siendo el doble. Hoy, adoran al señor Culligan.
El juez no estaba muy contento con el asunto.
Cuando volvimos para firmar, me preguntó que...
qué íbamos a hacer con el terreno. ¿Qué le dijo?
Le dije que no lo sabía;
que, a no ser por la clase de persona que es usted,
podría incluso erigir una iglesia.
(RÍEN)
(Música animada)
(Vítores)
-¡Sí!
(Murmullos)
¡Adelante, caballeros, adelante!
(Alboroto)
Estoy satisfecho de lo conseguido, caballeros.
-¡Juego!
¡Y ruleta! Igual que en las grandes ciudades.
¿Por qué no dejan a mis chicas que se los enciendan?
Y ahora, tomen un trago, señores. -Hola.
Esta noche, la casa invita.
-Gracias. -Gracias.
(Música animada)
-¡No me hagas trampas!
-¡Déjenle!
¡Está borracho, déjenle!
No se preocupe, sheriff.
El pobre, por lo visto, ha bebido demasiado.
Mis muchachos se encargan de él.
-¡Hagan juego, señores! ¡Hagan juego!
A propósito, sheriff,
¿tendrá usted la bondad de acompañarme
a tomar un trago tranquilo en mi despacho?
Quiero hablar con usted.
(Piano)
Gracias.
No, no se vaya.
Percy Martin es más que mi abogado, sheriff,
Quiero que escuche lo que voy a decirle.
Siéntese...,
Ben. ¿No es así?
Bueno, Ben, vamos al grano.
Usted y yo podemos ser amigos.
Me gustaría tenerle a mi lado.
¿Qué quiere insinuarme? Quiero decir que soy un realista
y, aunque no lo deseo, estos negocios promueven jaleos.
Así es, y para eso estoy.
Pero seré franco con usted. No creo que sea justo.
Tengo una responsabilidad en Jasper y debo ponerme a su altura.
Considerando que es el que cumple el trabajo más difícil,
pienso que es justo compensarle por sus esfuerzos.
Sospecho que eso no le gustaría demasiado al juez...,
ni tampoco a otros. Estoy convencido.
Pero teniendo este acuerdo en secreto...
¿500 dólares semanales? ¿500 dólares?
"Valor por valor" es mi máxima.
Creo que es el precio justo por ocuparse de los alborotadores
que descubran mis muchachos.
Así que... quedamos de acuerdo, ¿no?
Usted venga a ver a Percy los sábados por la noche
y él le entregará dicha cantidad.
Y ahora, ¿qué le parece si bajamos al salón a divertirnos?
(Piano)
Veintitrés negro, impar y pasa.
Hagan juego, señores. Hagan juego.
Recoge el sombrero.
Anímense.
Hagan juego, señores. Hagan juego.
Treinta y seis rojo, par y pasa.
¿Quién es ese tipo?
-Joe Novak. ¿Camorrista?
Siempre que quiere.
Todos los jóvenes del pueblo le idolatran,
hacen lo que él ordena. Me gustaría conocerle a fondo.
Ya tendrá ocasión.
-Veinticuatro. -Un momento, señor.
Se ha equivocado. Se paga el veintiuno.
-No, señor, es el veinticuatro.
-¡Usted la puso ahí, pero se paró en el veintiuno!
Este tipo es un tramposo,
ha cambiado la bola.
Eh.
Venga aquí.
Quiero decirle una cosa.
(Mujer grita)
Recoged vuestro dinero, y a casa.
¿Qué ocurre aquí?
¿A qué viene este jaleo?
Un pequeño equívoco, pero creo que ya está todo aclarado.
¿No creéis, muchachos, que os excedéis en vuestro cometido?
No se debe resolver nada por la violencia.
¿Cuántas veces tendré que decíroslo?
Sheriff, acompañe a estos jóvenes a casa con su dinero.
¿Me permite usted que le invite a un trago?
-Hagan juego, señores.
Algunas veces, la gente pierde los estribos.
Mis amigos se han pasado un poco de la raya.
Estoy de acuerdo.
Yo también soy un poco precipitado a veces.
Sí, ya.
Ya lo he visto.
Tal vez debiera trabajar para mí.
¿Qué podría usted hacer con un herrero?
Tiene otras habilidades.
Lo que yo hago por mis amigos no está en alquiler.
Solo soy herrero.
Bueno..., allá usted.
Confío en que seamos amigos.
Catorce negro, par y falta.
Ustedes dos ya se conocen, ¿verdad?
Encantado de volver a verla.
¿Por qué no se toman un trago juntos?
Yo tengo que irme a trabajar al despacho.
Ah, Marie,
Joe Novak es un buen amigo mío, trátale bien.
Siete rojo, impar y falta.
No parece propio que esos hombres que trabajan en las minas
entreguen su dinero a Culligan.
La ciudad es una letrina; Culligan lo había comprado todo.
Incluso la Comisión Territorial.
He apelado a ellos cinco veces y me han dicho que...
los mineros necesitan diversión.
Bonita diversión.
Ser robados y apaleados por los esbirros de Culligan.
-Lo había visto antes de ahora, cuando manejaba armas.
Cuando llegaban esos coyotes, no dejaban ni rastro de un pueblo.
Tenemos que evitarlo como sea.
Todo el mundo está en la nómina de Culligan.
Nosotros no lo estamos.
Y aún tenemos amigos aquí.
Es preciso intentarlo.
Buenos días.
¿No le extraña que me dirija a usted?
(RÍE)
¿Qué está haciendo?
Asegurando una rueda al carro.
¿Monta en él?
Algunas veces.
¿Adónde suele ir?
¿Solo?
A veces. A veces.
(SILBA)
¡So!
(Música romántica)
Un sitio encantador,
tan pacífico.
¿Es muy diferente al gran Mercury? Vamos, dígalo:
"¿Cómo es que una chica como yo se ha metido...?".
(RÍEN)
Es fácil.
Le gusta, a mí también estando usted.
Yo siempre estoy en el Mercury.
Sí.
Pero yo no quiero compartirla. Ja.
Tengo un patrón,
y a él le gusta que atienda a los clientes.
Tal vez fuera amable con usted si trabajase para él.
¿Es lo que quieren?
Y pensaba que le interesaba yo. Volvamos a la ciudad.
Si no es eso lo que usted quiere, ¿qué es?
Puede que sea usted.
Imagino que es diferente.
Quizá podríamos ser...
Usted vende, yo compro.
¿Qué quiere que haga?
No es tan sencillo.
Soy una mujer muy cara.
A Joe le agradaría hablar contigo.
Cree que puede hacer algo mejor que ser un herrero.
Vete arriba. Lo discutiré con él ahora.
Bueno...
Marie...
me ha dicho que quizá me daría un empleo.
¿Cuánto?
Mil dólares, y campo libre...
con ella.
Estoy convencido de que usted no tiene precio.
Todo el mundo tiene un precio.
¿Y yo qué saco? Me tiene a mí.
¿Qué hará con tanto dinero?
Pues...
puede que me compre un salón en San Luis.
(RÍE)
Eh, no empujes. -Yo no he hecho nada.
-Anda, anda.
Esta es hasta ahora la peor mañana de lunes.
Catorce casos de perturbación del orden
y uno de robo.
¿Dónde han ocurrido esos delitos, sheriff?
George, limítese a... Aquí dentro llámame "su señoría".
¿Entendido?
De acuerdo, su señoría.
Pero usted insiste en que los traiga del Grand Mercury,
que es donde organizan sus alborotos.
Eso parece.
Dígame, ¿es usted minero?
-Sí, señor. ¿Cuál de estos sujetos le puso...
ese ojo negro? No fue ninguno de estos hombres.
Fue uno de los tipos que trabajan en el Mercury.
Si hubiera estado solo, le hubiera dado su merecido.
¿Quién estaba con él?
El sheriff Anderson y un par de hombres más.
¿Alguno de ustedes resultó herido por pelear con alguien
que no sea el sheriff o los esbirros de Culligan?
Muy bien.
Todos los casos de desorden quedan sobreseídos.
-Oiga, no puede hacer eso. Acabo de hacerlo.
¿Y cómo quiere mantener la ley y el orden
si, cuando los detengo, los deja libres?
Encárguese del orden, yo me ocuparé de la ley.
-Como abogado, considero esa declaración lesiva.
Tiene derecho a opinar.
Usted,
vuelva a su trabajo.
El ladrón, que se acerque al estrado.
¿Qué es lo que has robado?
-Yo no he robado nada.
-Estaba jugando al póquer, perdió y no tenía dinero para pagar.
¿Y eso es robar?
-Sí, su señoría.
Lo hizo con el evidente intento de defraudar al ganador del envite,
y eso va contra las reglas de la casa.
¿Quién era el ganador? -Un hombre de la casa,
un jugador honrado. Vaya.
He oído todo lo que es posible oír durante las últimas semanas.
¿Creen que pueden gobernar a este tribunal
de acuerdo con sus reglas?
¡He aguantado a todos ustedes, y también a ese Culligan!
El acusado queda en libertad, con las excusas del tribunal.
¡El juicio se aplaza!
Caramba.
Shhh.
Por primera vez después de que Fred, Louis y yo fundamos esta ciudad,
vamos a realizar algunos cambios en la forma de Gobierno.
Lo primero: nombraremos un presidente de esta reunión.
Yo presento mi solicitud, el que esté a favor que diga "sí".
(LOS DEMÁS) ¡Sí!
Los síes lo ratifican.
Ahora, amigos, deliberen entre ustedes durante unos minutos
y escojan seis delegados para el consejo municipal.
Dense prisa.
Ben.
Debería usted estar allí. No serviría de nada.
Perkins ha tomado una decisión irrevocable.
Y yo también.
Tengo mucho dinero en este lugar
y estoy dispuesto a defenderlo.
El alcalde me comunica que todos ustedes son aceptados.
Y él propone, como su primer acto público,
se destituya al sheriff Anderson de su cargo,
dejándole libre para que se quede donde ha estado últimamente,
en el bolsillo de Michael Culligan.
Acordado por unanimidad.
Ahora, amigos, nombren un nuevo sheriff provisional
hasta que podamos hacer la elección.
-Señor presidente, yo propongo a Joe Novak
como sheriff provisional de Jasper.
Estoy seguro de que ese nombramiento tiene la aprobación del alcalde.
Solo hay un problema, caballeros.
Yo no deseo ocupar ese cargo.
Desechada la objeción. Cállese, sheriff.
Ahora, señores concejales,
¿tienen algo más que deliberar esta noche?
¡Se levanta la sesión! Muchas gracias.
Ustedes vengan conmigo.
Tengo que hacer algo que me proporcionará un gran placer.
-Vamos.
(Piano)
Como representante legal autorizado de esta comunidad,
el alcalde me ha pedido que ejecute una orden
de nuestro ilustre consejo municipal
por la que se destituye a Ben de su cargo de sheriff de Jasper.
Ha terminado su misión, amigo.
Entrégueme la placa.
Y, siguiendo con los deseos del consejo municipal,
experimento un gran placer al nombrar a Joe Novak...
para el cargo de sheriff.
¿No quieres decir nada, Joe?
Pues...
espero que cumpla las leyes, señor Culligan.
No faltaba más.
Deseo colaborar con usted lo mismo que lo hice con Anderson.
Pero... eso a lo mejor no me conviene.
El sheriff Anderson acaba de ser destituido.
(RÍEN)
(Piano)
Soy incapaz de hacer más de lo que hago.
Cuando Joe fue nombrado sheriff, pensé que las cosas serían...
diferentes,
y son peores.
Lo que hace es complicarlo todo.
Ella es una clase de chica
de la que no esperaba que se enamorase.
Reconoce una cosa, George,
él no es el tipo de hombre que pensábamos.
Voy a hablar con él nuevamente.
Luego, si eso no da resultado,
tendremos que convocar otra reunión del consejo municipal.
No me gusta esto, Joe.
No contaba con enamorarme de ti.
Culligan no te habrá molestado, ¿verdad?
No, hace semanas que no se me acerca.
Entonces, ¿qué hay de malo en lo nuestro?
Sinceramente, no lo sé.
De pronto,
odio a Culligan,
odio este lugar,
incluso a mí misma.
(RÍE) ¿Y a mí también?
Hablo en serio, Joe.
Nunca había sentido esto por otra persona.
Empiezas a ser demasiado importante para mí.
Eso me gusta.
No.
No puede ser.
No te convengo.
Sí me convienes,
y Culligan.
Me gusta esta forma de vivir.
(RÍEN)
Hola, papá.
No está bien que lleves eso en tu propia casa.
De acuerdo. Ya me lo he quitado, ¿lo ves?
Hola, George.
¿Sobre qué será esta vez el sermón?
¿Recibes dinero de Culligan, hijo?
¿Está acusándome? Solo preguntándote.
Eso es algo como prejuzgar a un hombre, ¿no le parece?
¿Por qué no te limitas a responder a sus preguntas?
¡Porque ya soy mayorcito para tener que responderlas!
¿No crees que estás disparando ese cacharro demasiado últimamente?
Fred me ha dicho que a un tipo casi le arrancaste la mano de cuajo.
Mi misión es disparar este cacharro. ¿Y sabe una cosa?
Me gusta.
El tío Louis me enseñó a hacerlo. Es una pena que no aprendieses
algo de lo que yo te enseñé.
Quizá sea porque lo que él me enseñó eran cosas prácticas.
¡Estúpido asesino!
Intenté enseñarte a vivir como ser humano, no como fiera.
Tú has tenido lástima de ti mismo desde los seis años.
Tú condenaste al mundo.
No creo que nunca te haya preocupado ni nada ni nadie,
ni siquiera tu propio padre.
Ustedes me han dado muchas preocupaciones.
-Hay jaleo en el Mercury, Joe. Date prisa.
Eso es lo que me gusta, que haya jaleo.
Para eso me paga Culligan.
¿Te sorprende mi reacción?
Voy a ver a quién tengo que matar. -No vayas excitado, hijo.
Iré yo contigo.
No, papá.
Tú quédate aquí, y escucha al predicador.
(Risas)
Esto sí que es divertirse en grande.
Somos los dueños de un salón repleto de asustados matones.
(Disparos)
Sam, si uno de estos se mueve...,
dispara sobre el patrón. Quietos todos.
Amigos, ¿por qué no se tranquilizan un poco?
¿Saben lo que propongo? Una botella del mejor güisqui.
¡Invita la casa!
-Señor..., la casa invita a todo.
(RÍEN)
(Risas)
(RÍEN)
-Hola, Joe.
-Eh. Fíjate, Sam.
Don Juan Ley acaba de llegar.
Ahora es cuando nos vamos a divertir.
Sheriff, quítese el cinturón y tírelo hacia aquí.
No puedo hacerlo, me sentiría como desnudo sin él.
Yo puedo ayudarle, si quiere.
(Disparo)
Dejen las armas y demos un paseo.
Tiene un revólver en mi espalda. No va a disparar.
¿Verdad, vaquero?
-Parece que tenemos un problema, Sam.
¿Disparamos todos sobre él?
Escuchen esto.
Quiero decirles lo que voy a hacer.
Saldré de aquí, y ustedes también y se marcharán.
Yo les dejaré ir.
Pero si causan nuevos problemas, tendré que matarlos a todos.
Solo intentábamos pasar un rato alegre, sheriff.
No hay mala intención.
¿Tienen ganas de divertirse?
¿Nos preparará una emboscada ahí fuera?
No, no lo hará.
Probablemente, les dejará alejarse.
No quiere jaleos mientras esté seguro
de que solo desean pasar el rato.
Bien.
Conforme, sheriff, saldremos de la ciudad ahora.
Eso está mejor.
Ya veo que lo único que querían era divertirse.
Y no vuelvan por aquí, pandilla de borrachos.
(Disparos)
¡John!
-¡Es John!
(Música tétrica)
(Lamentos)
-Ya nadie puede hacer nada por él.
Lo siento, Joe.
(Continúa la música)
Quizá debiéramos aguardarle un poco más.
No serviría de nada, no vendrá.
-Me pregunto dónde podrá estar.
Y yo también.
Sigamos con esto.
Dios nuestro Señor romperá tu esclavitud
y tendrá misericordia de ti.
Y tú volverás al camino, en el cual vas perdido;
el Señor te ha hecho un gran bien.
(Música dramática)
Tiene usted razón, George, voy a intentarlo a su modo.
Me satisface, hijo.
¿Dónde te has metido?
Nos tenías preocupados a todos.
He venido a ver a Marie, ¿dónde está?
Hablando del rey de Roma...
Mira por dónde aparece.
Aquí tienes un pasaje para la diligencia de San Luis.
Y...
algún dinero para los primeros gastos.
Es su dinero; estoy seguro de que te lo debía.
No me gusta que nadie se meta en mis asuntos
y que me diga lo que tengo que hacer.
No me meto en sus asuntos.
Simplemente, que la deje marchar; y usted y yo, en paz.
Adiós, Marie.
Vete ahora.
No te preocupes.
Y sé feliz.
Te irás cuando yo diga y adonde yo diga.
¿Lo entiendes?
Recuerda lo que eras cuando nos conocimos.
¡Óyeme!
No permito que nadie me pisotee, ¡jamás!
Tú no quieres irte. Cállese y suéltela.
¿Un hombre no puede hablar a su propia mujer en esta ciudad?
Ella no tiene nada que ver con usted, puede ir adonde quiera.
No quiere irse.
No tengas miedo, Marie.
No te hará nada.
No me importa cómo lo hagas,
liquídalo antes de que suba a la diligencia.
Pero a la luz del día y de esa manera...
A la luz del día, donde todo el mundo pueda verlo.
Quiero que el pueblo sepa quién manda aquí.
-Creo que tiene razón.
Las gentes de aquí están indignadas.
Déjalos que rabien.
El único que podía preocuparnos era Joe Novak.
¿Qué más tengo que hacer?
¿Una instancia, para que nadie se meta con vosotros?
Adiós. Adiós, Marie.
Adiós. -Adiós, adiós.
Gracias por todo.
¿No vendrás conmigo?
Ya nada tienes que hacer aquí.
De momento, no.
Pero ya veremos.
Pórtate bien en San Luis.
Lo intentaré.
Siempre he pensado...
que eras un hombre.
Ahora estoy convencida.
Otra cosa, Joe.
Joe.
Eres el único...,
el único al que de verdad he querido.
Y esperaré...
hasta que vengas.
Toda la vida.
Te lo juro.
(Disparos)
(Disparo)
(Disparo)
(Música tensión)
Pete, toma esta estrella.
Tú eres mi primer comisario y un hombre honrado.
Espero que lo hagas mejor que yo.
Es tuya, Joe.
¡Vamos, vamos!
¿Qué hacemos? -Venga, vosotros, las antorchas.
Repártelas entre todos. -No tenemos que dejar nada.
Deseo hablar con mis clientes.
El jefe dice que no os preocupéis.
Él os sacará de aquí.
Vosotros, únicamente, a callar.
Buenas noches, caballeros.
¡Venga, daos prisa, muchachos! -¡Adelante!
¡Vamos, todos! ¡Todos, adelante! -¡Vamos, muchachos!
-¡Hay que incendiar todo! -¡Venga, vamos!
No habrá ningún linchamiento, podéis estar seguros.
George dejó en libertad a Culligan.
No podía hacer otra cosa.
Estos no hablarán.
Y nada le relaciona con el asesinato.
Saber que es responsable no es suficiente.
Tenéis que hacer algo para calmar ese motín.
Yo dimití, ahora el sheriff es Pete.
Lo serás hasta que seas destituido.
¡Venga, muchachos!
-¡Adelante!
-¡Vamos, muchachos!
-¡Venga, duro!
Y yo no quiero hacerlo.
Haré lo que pueda.
¡Justicia!
¡Justicia! -¡Prendedle fuego!
-¡No queremos irnos! -¡Vamos a lincharlos!
¡Marchaos a vuestras casas!
-¡No queremos! ¡Queremos justicia!
No se va a asesinar a nadie, ya ha habido suficiente sangre.
-¿Qué sangre? ¡Me conocéis de toda la vida!
¡Os aseguro que esos hombres serán juzgados legalmente!
-¡Todos! -¡Queremos destruir ese antro,
y a los hombres! -¡Aquí está la cuerda!
Para vosotros, el Grand Mercury.
A Culligan dejádmelo a mí.
(Alboroto)
Caballeros.
El Grand Mercury está cerrado.
No está cerrado, señor Culligan. Se acabó.
Esto es humillante.
Usted debe proteger mi propiedad.
Demasiado tarde, señor Culligan. Tengo que proteger al pueblo.
Diga a sus hombres que depongan las armas
y que salgan pacíficamente.
Después, vendrá usted conmigo; tenemos poco tiempo.
No le creáis. Si tiráis las armas, os matará uno a uno.
Nadie sufrirá daños si hacen lo que digo.
¡Venga, vamos!
-¡Prendedlo, vamos!
¡Quemadlo todo!
-¡Venga, hay que quemarlo todo!
-¡Vamos, venga!
(Música dramática)
¡Vamos, venga!
¡Eso es!
Esto parece ser el final de todo. No.
Tengo una cuenta pendiente.
¿El dinero está en la caja fuerte? Y a prueba de fuego.
Lo podremos tener por la mañana. Lo sacaremos esta noche.
En cuanto las brasas se enfríen.
Ese amigo de Novak, Jud,
hágalo subir. ¿Qué va a hacer?
Tráigamelo aquí arriba.
(PETE BOSTEZA)
Vete a casa, Pete. Yo dormiré aquí esta noche.
No hay problemas.
Así lo haré. Al amanecer, ya estaré descansado.
¿Quién es? Martin.
Adelante.
¿Les ha visto alguien? Hemos entrado por detrás.
Siéntate, Jud.
-La razón de que esté aquí es porque dijo que era...
muy importante. Lo es, Jud.
Importante para ti, e importante para mí.
Me debes siete mil dólares.
¡Siete mil dólares!
No creí que fuera tanto.
Sí, y estoy dispuesto a romper estos recibos,
si me haces un favor.
¿Qué clase de favor?
Que me ayudes a deshacerme de Joe Novak.
Joe es mi amigo.
¿Por quién me ha tomado? Oh. Sabemos que eres Jud,
un hombre de negocios, y astuto como para hacer un trato
que te beneficie. Yo no vendo a mis amigos.
Escucha.
Solo deseo que parezca que él intentaba robarme.
No quiero saber nada de eso. Piénsalo un poco.
Todo lo que le puede pasar es algunas pequeñas molestias.
El juez y sus amigos no permitirán que le suceda nada.
Y tú, en cambio, libre de deudas y...,
tal vez, con diez mil dólares de añadidura.
Diez mil dólares. Piénsalo, Jud.
Podrías irte a San Luis
y vivir allí como un rey.
Bueno...,
¿qué decides?
¿Qué debo hacer? Es muy sencillo.
Estaremos aquí sentados dos horas para conocernos mejor.
Y luego, me traerás a Novak.
(Música suspense)
Joe.
Intentaban abrir la caja de caudales en el Grand Mercury.
¿Quién? Pues no lo sé, Joe.
Pero, como soy tu amigo, pensé que debía avisarte.
Bueno, iré a echar un vistazo.
Joe.
Ve con cuidado.
Martin.
¿Qué está usted haciendo?
Aprovechándose de las circunstancias.
Venga conmigo.
(Disparo)
(Murmullos)
¿Por qué lo has matado? -Iba desarmado.
¿Dónde está Jud?
Me dijo que esta comadreja estaba desvalijando la caja de caudales.
-¿Le dijiste a Joe que alguien intentaba robar la caja?
-No, no se lo dije.
Yo me marchaba a casa.
No tengo nada que ver en eso. -¡Joe ha mentido!
¡Él es el culpable de todo! -¡Sí, sí!
-Siempre pensé que acabaría haciendo alguna cosa de estas.
Él es el que debería ser linchado.
Disparar contra ese individuo a sangre fría,
y sin armas. -Hay que lincharlo.
-Hay que lincharlo. -No habrá ningún linchamiento.
Lo siento, Joe.
Vamos.
Las pruebas son las relativas
al caso contra Karl Humber y Burt Worlds,
acusados del más horrendo de los delitos:
quitar la vida a un semejante.
Su crimen es más bestial...
porque la víctima era una mujer.
Las pruebas señalan claramente su culpabilidad.
Y como tales, son juzgados.
Serán llevados a la plaza pública enseguida...
y colgados por el cuello hasta que mueran.
El caso siguiente es
del pueblo del condado de Arizona
contra Joseph Novak,
acusado de asesinato.
Por la larga asociación personal de este tribunal con el acusado,
me declaro incompetente para actuar como juez en este asunto.
Cedo mi puesto
al honorable juez
Ezra Frankle, de Agua Dulce,
quien presidirá este juicio.
(Murmullos)
Se declara abierta la causa.
Comienza la vista.
No tengas ideas estúpidas, Jud.
Tú no escondiste tan bien tu dinero.
Y no olvides que puedo hablar, ¿eh?
-Y luego, ¿qué ocurrió?
-Cuando oí el disparo, salí corriendo de la oficina
y vi a Joe agachado sobre ese hombre y con un revólver en la mano.
-¿Qué tenia en la otra mano? -Un fajo de billetes.
-¿Había disparado el revólver? -Olí el cañón,
y hacía poco que había sido disparado.
-Pero no cree que fuera Joe.
-No, no lo creo.
-Díganos, Jud, ¿qué cree que sucedió exactamente?
-¡Yo no vi nada!
Realmente, no vi nada.
Iba paseando por la calle cuando se armó todo aquel jaleo.
¡Honradamente, no sé nada de ello!
-¿Qué clase de amistad les unía, Jud?
¿La suficiente como para tratar de salvarle?
-No estoy mintiendo. No sé nada, se lo aseguro.
-¿No es verdad que usted y él hablaban siempre
de que iban a abandonar Jasper para marcharse a San Luis?
-Bueno, sí, algunas veces.
-¿Y no es cierto que los dos necesitaban dinero para marcharse?
-Es verdad, pero yo no hice nada. -No le estamos acusando, Jud.
¿Puede que Joe necesitara dinero para abandonar Jasper
y que este era el mejor procedimiento para conseguirlo?
-Sí, es posible. Pero déjeme, yo no sé nada.
-¿No cree que le está utilizando para cubrirse él?
-Solo sé que si Joe ha hecho algo, ha sido sin que yo lo supiera.
-Entonces, admite la posibilidad de que fuera él.
-Bueno, sé que él perdió a su padre y a su novia,
y culpaba a Culligan.
Su actitud era demasiado extraña.
Pero yo no tengo nada que ver. -Muchas gracias, Jud.
Ha jurado sobre la Biblia, Joe. ¿Sería capaz de mentir?
Hace tiempo, lo hubiera hecho.
Pero hoy día, no.
Entonces, ¿intenta usted decirnos
que estos testigos y su buen amigo Jud mienten?
No, no, yo no he dicho eso.
Ellos han declarado lo que vieron.
Y lo que vieron y la verdad pueden ser dos cosas distintas,
posiblemente.
Jud sabe lo que sucedió.
Y ha mentido. No sé por qué, pero...
ha mentido.
Créame que es gracioso.
Usted no parece estar loco.
Y, sin embargo, nos está diciendo que su íntimo amigo ha mentido.
Así es.
Y llevará sobre su conciencia esa mentira toda la vida.
¿Trabajaba usted para Culligan?
Sí. ¿Le pagó mientras fue sheriff?
Sí, sí me pagaba. ¿Trató usted de robarle su novia?
Conseguí separarla de él, sí.
Y, de repente, usted se ha reformado.
Poco antes de matar al abogado de Culligan.
¡No me he reformado!
La noche que murió mi padre...,
me di cuenta de que me equivocaba en muchas cosas.
¿Cree usted que mató a su padre, Joe?
Sí, sí lo creo.
-Oh, no. Con la ayuda de Culligan.
-No tengo nada más que preguntar.
-¡Silencio! -¡No, no!
-¡Silencio!
Las pruebas son, en cierto modo, aplastantes.
Aunque esa conclusión pueda...
no ser popular aquí en Jasper.
De acuerdo con el código, debo proclamar mi sentencia.
Y encuentro a Joseph Novak
culpable de homicidio.
Ahora será llevado, junto con los otros dos acusados,
a la plaza pública...
y, poco más tarde, colgado. -¡No!
¡No!
-¡Se levanta la sesión!
(Música tétrica)
¿Qué os parecen los caballos?
Nunca se ha celebrado un ahorcamiento,
y el juez consultó algunos libros para hacerlo con propiedad.
Nadie podrá decir que no sabemos hacer las cosas en Jasper.
(Continúa la música)
¡No!
¡Él no lo hizo, fui yo!
¡Él no lo hizo! ¡Culligan me lo ordenó!
He aquí el dinero que me dio por mi mentira.
¡Maldito estúpido!
(Disparos)
(Música tétrica)
Todo ha terminado, Joe.
(Música wéstern)
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