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¡Ansiaba tu amor! ¡Podrías haberlo tenido todo, Pandora!
Ahora verás qué ocurre cuando me rompen el corazón.
¡No la toques o vendrá mi padre!
Crees que tienes padre, ¿eh?
¡Nadie te salvará!
Te entregaré como sacrificio al Dios de la nada.
¿Sabes lo que significa eso, muchacho?
Salva a mi hijo y te entregaré mi vida.
¡Demasiado tarde!
Ofrezco mi vida a quien salve a mi hijo.
Ofrezco mi vida a quien salve a mi hijo.
Ofrezco mi vida a quien salve a mi hijo.
Ofrezco mi vida a quien salve a mi hijo.
¿Morirías por mí?
Salva a mi hijo...
¡Pandora, no sabes lo que acabas de hacer!
Cuidado con invocar a las almas de la muerte
porque, a veces, los difuntos responden a la llamada.
A ver, ¿dónde está mi carne fresca?
¡Ha sido él! ¡Ahí!
Ñam. Mi carne fresca.
Un momento, espera.
-Puedo serte útil. -Sí.
A partir de ahora, trabajarás para mí.
¿Y así podré vengarme?
¿De quién?
¡De Pandora! Si no es mía, no será de nadie.
Como desees.
Ya está.
Y ahora, véngate
y destruye a aquel que me ha robado mi carne fresca.
Sí. Esa es una de las ventajas. Podemos volar.
Mamá, ¿dónde estamos?
Perdóname. Ha sido un error traerte con mis fantasmas.
Seguro que ninguna mujer sueña con esto.
Espero que no te aburras demasiado.
¿Aburrirme? Nunca había visto nada tan... fascinante.
¿Alguna otra "mala noticia"?
Siempre tendrás la misma edad.
¡Podré vivir con ello!
¿Y yo? ¿Seguiré teniendo la misma edad?
Sí, muchacho.
¡Qué bien!
¡El Príncipe!
Quién sabe en qué abominación le habrá convertido su amo.
¿Lo derrotarás?
Querida, te he salvado de un hombre,
pero ahora que se ha entregado al Dios de la Nada, es...
¿Aún más tonto que antes?
Tal vez, querida, pero no soy invencible. Debemos huir.
Nunca elijo al hombre adecuado.
Es broma. Apenas nos conocemos, pero contigo iría al fin del mundo.
Vale, huimos, pero ¿adónde?
Bueno, querida.
Ya está. Nadie podrá vernos bajo esta cúpula.
¿Puedes hacer eso?
Pues claro.
¿Y han tardado tres siglos en pensarlo?
Ya sabes, querida. Los inmortales y la noción del tiempo.
Pobrecito.
Cuando pienso en todas las atrocidades que ha vivido.
Olvida todo esto, Vampir.
Olvida.
Olvida.
¿Esta es la casa encantada?
Dicen que quien entra ahí nunca logra salir.
¿Y tú te lo crees?
Sé que los fantasmas existen, pero no podemos verlos.
¿Estás seguro?
Mis padres están en el cielo. Hablo con ellos, pero nunca me contestan.
¿No crees que bajarían a saludarme si pudieran?
Entonces, no te dará miedo entrar, ¿verdad?
Si un chico quisiera impresionarme, entraría en la casa encantada.
-¿Estás bien, Miguel? -Sí, sí.
¿Lo ves? No hay nadie.
¡Gallina! Voy a darte una paliza. ¡Ni siquiera tienes madre!
Y muy pronto tú no tendrás dientes.
Hace 300 años que tengo 10 años.
Y hace 300 años que me aburro.
¡Estoy harto de estar atrapado aquí!
No digas eso. Salimos mucho.
Tu madre siempre te lleva con ella cuando va al hospital.
¿Para robar bolsas de sangre de los pacientes? Fascinante.
Y el Capitán de los Muertos deja que le acompañes a los eventos sociales.
¿Te refieres a los funerales?
Y para salir, necesitamos un escolta armado.
¡Todo nos asusta en esta familia!
Me gustaría poder salir solo.
¡Oh, no! ¡Eso está prohibido!
Y cuando pregunto por qué, nadie me contesta.
¡Eh! Deja de quejarte, Vampir.
Lo siento, soy joven. No puedo evitarlo.
Así son las cosas, muchacho. A veces es mejor no saberlo todo.
Mírame a mí. Yo no sé nada. No hago preguntas ¿y qué soy?
¿Qué soy? ¡Feliz!
Qué suerte tienes...
¡Qué grosero! ¿Qué clase de educación te dan?
¡Límpiate los pies!
-¡Pero si no tengo! -¡Eso da igual!
Lo siento, pero la vida eterna
no puede girar en torno a la noche de cine.
Depende de la peli, Vampir.
No, Fantomate, depende de quién esté al mando del club de cine.
¡Soy yo! ¡Yo soy el que pone las bobinas!
¡Cuidado! ¡Cuidado, jovencito! ¡Es muy antigua!
¡No!
¡Basta de tonterías!
Es frágil, ¿me oís?
-¡Es frágil! -¡Es frágil!
-Es frágil, así que... -¡Silencio!
Esto es un cine, no un circo.
Como sigáis así, se cancela el cine.
-¡Pero es nuestra pasión! -¡Somos apasionados!
Pues apasionaos sin herir las pasiones de los demás.
-Pandora y yo estamos apasionados por... -Por la calma y la armonía.
¡La maldición de Frankenstein!
¡Con Peter Cushing!
¡Quítate los sombreros!
Y un monstruo de verdad en el papel del monstruo.
No es un monstruo de verdad.
Sí que es de verdad.
¿Cómo lo hacen si no son monstruos de verdad?
¡Tengo miedo! ¡Tengo miedo, tengo miedo!
¿Cuándo piensa callarse?
-¡Margarito, cierra el pico! -Te estás cargando la noche de cine.
Me da miedo que el monstruo pierda.
Pero, Margarito, los monstruos siempre pierden.
Sí, pero siempre acaban volviendo.
Eh, ¿algo va mal, muchacho?
Necesito aire fresco. Y dar un paseo.
¿Un paseo? ¿Un paseo?
¡Vamos! ¡Tírame un hueso!
¡Eh, vamos! ¡Hazlo! ¡Hazlo!
¡Fantomate, basta! ¡Para ya!
¡Sí! ¡Qué malos modales!
En mis tiempos jamás habría ocurrido algo así.
¿No ves que estamos jugando? ¡Déjanos en paz!
Fantomate, ya basta.
Lo que quiero es jugar con niños de mi edad.
Tienes un perro. ¿No te basta?
-Quiero salir fuera. -¡Ja, ja! ¡Qué gracioso!
Me da igual. ¡Pienso salir de esta casa!
-¡Venga, vamos! -¡Estás loco!
¡Va a salir!
¡Ha perdido la chaveta!
No.
¿Por qué no, capitán? Se supone que eres un temido pirata.
¿Qué te da tanto miedo?
Yo te concedí la vida eterna, pero debes pagar un precio por ello.
Vamos, no soy un bebé.
Si ocurre algo grave, puedes decírmelo. Ya estamos muertos.
No entiendo qué más podría pasarnos.
Capitán, Vampir ya es lo bastante mayor, ¿no crees? Habla con él.
¿Permites que tu mascarón opine sobre la educación de mi hijo?
No, cebollita. Ella solo intenta echarnos una mano.
¿No es cierto, Bella Durmiente?
Siempre se malinterpreta todo lo que digo, así que...
¿Estás contento con tu pequeña rabieta? ¡Has enfadado a tus padres!
Me dejo los cuernos intentando entretenerlo.
Jugamos con la pelota, con huesos y al Monopoly,
pero nunca está satisfecho.
¡Quiero que se me trate como al resto de niños!
-Ya te tratamos como al... -¡Quiero ir al cole!
¡Los niños van al cole! ¡Soy un niño! ¿Sí o no?
Si los otros niños te vieran, se morirían del susto.
No puedes salir de casa.
¿Por qué no?
¿Qué ha sido eso?
¡Margarito! ¡Te vas a enterar!
¿-Qué pasa ahora? -Ha vuelto a romper la pantalla.
-Margarito... -¡Yo no he hecho nada!
¡No he hecho nada!
Margarito, ¿has vuelto a atravesar la pantalla
para ayudar a los monstruos?
¡Los monstruos siempre pierden!
Estoy harto. ¡Siempre lo rompéis todo! Aquí no hay nada que hacer.
-Necesito un entorno más estimulante. -¿Qué has dicho?
¡Me largo!
Me mata este aburrimiento.
Necesito trazar un plan.
Vamos, pequeñas kawais.
Encontrad a Pandora y al Capitán de los Muertos.
¡Te acabo de salvar la vida!
¡No, qué va! Yo estoy bien.
De no ser por mí, ese coche te habría atropellado.
No es cierto. Yo iba con cuidado.
Vale, esta vez has tenido suerte, pero has de admitir que da miedo.
-¿El qué? -¡La muerte! ¡Podrías morir!
-¿Cuándo? -¡En cualquier momento!
¡De repente! Un coche, una caída, una enfermedad.
-Pobre de ti. -¿Y qué hay de ti?
¿Yo? ¡Yo soy inmortal! ¿Te gustaría serlo?
-¿Cuánto cuesta? -¡Es gratis! ¡Firma aquí!
No, no quiero ser eternamente un...
¡Un kawai!
¡Sí!
¡Me niego! Tiene que haber alguna forma de...
No quiero ser un...
Los vampiros están escondidos. Busca un defecto en su sistema de defensa.
Encuéntralos. Un niño, su madre y un viejo pirata.
Luego, reexaminaré tu caso. Tal vez.
¿Y cómo puedo contactar contigo?
¡Gracias! ¿Por quién pregunto?
Ya está. ¡Perfecto!
Vale, genial. Poned la peli.
-Pero si aún no hemos elegido. -¿Has cambiado de opinión?
-¿Ahora te gustan las pelis? -Sí, sí. Rápido. No tengo toda la noche.
¿Y qué te apetece ver?
Lo que sea. Quiero ver... esta.
¿Te has vuelto loco, Vampir? ¡Son unos dibujos animados adorables!
-¡Estás chalado! -Vale, mala elección.
-¡Esta! -La máscara de la Muerte Roja.
¡Esa sí que es buena!
¿Piensas irte sin mí?
Si te chivas, dejarás de ser mi amigo.
Sabía que se podía ver a los actores detrás de la pantalla.
-¿Dónde están? -No se trata de eso, Margarito.
Vuelve al cine.
Sí, vamos a un sitio superespecial y no puedes venir.
Ni siquiera sabes dónde voy, Fantomate.
-¿Adónde vas? -¿Adónde vas?
Voy al colegio. Es muy importante para mí.
Quiero tener amigos de mi edad.
No se lo digáis a mis padres, o seré el niño más infeliz del mundo.
Lo sabía.
-¿Qué mosca les ha picado? -Esos sinvergüenzas van a delatarte.
No puedes fiarte de ellos. ¡Yo soy tu único amigo!
¡Toma! Es caca. A todo el mundo le gusta.
Gracias, Margarito. Es todo un detalle, pero ¿para qué la quiero?
¡Es para la profesora! Si vas al colegio, tienes que hacerle un regalo.
Llévate este libro de mi garaje. Úsalo como cuaderno.
Total, no sé escribir...
-Yo tengo una pluma... -Y un trozo de carbón y una cartera.
-¿Entonces vais a ayudarme? -Supongo que sí.
¿Le diréis a mis padres que me he quedado viendo pelis?
No diremos ni que sí ni que no. No sabemos nada.
¿Y no os da miedo que me vaya? El Capitán dijo que...
¡Por supuesto que no! ¡Son viejas leyendas!
Estamos acostumbrados a tener miedo, pero nadie sabe el motivo.
Y vas a ir con Fantomate. Él no le teme a nada.
Sí, claro, claro.
¿De verdad no quieres más caca?
-No, gracias. -Porque puedo prepararte más.
¿Y vosotros?
¿Qué haces aquí, marinero? El capitán es muy estricto, no puedes...
-Te traigo un tentempié. -¡Gracias!
Pero, por favor, dime qué es. Desde que perdí la nariz y la lengua,
ya nunca sé lo que como.
El capitán ha colocado centinelas por todas partes.
Tenemos que ser discretos.
-¿Estás seguro de lo que haces? -Vamos, miedica.
¡Es tan bonito! ¡Mira, Fantomate! ¡Mira!
Sí, sí.
-¿Es aquí? -Supongo que sí.
¿Para qué serán esos ganchos?
¿Quién sabe? Tal vez para colgar a los niños traviesos.
¿Y esta es la clase?
-¿Dónde están los alumnos? -¿Cómo quieres que lo sepa?
-Solo soy un bulldog. -Ha sido inútil venir aquí.
Oh, ya sé. ¡Juguemos! Yo haré de profesor y tú de alumno.
Un esqueleto ocupa 80 centímetros cúbicos
y el interior del coche fúnebre son 3 metros cúbicos.
¿Cuántos cadáveres caben?
Mira, Fantomate. Aquí hay un cuaderno con el nombre de un alumno.
Miguel Duffin.
¡Oh, vaya! No parece muy buen estudiante.
-¿Qué estás haciendo? -Mates.
Procura no equivocarte.
Él ni siquiera ha hecho los deberes, así que...
Miguel, ¿podrías leernos las respuestas de los ejercicios?
-Cuatrocientos veint... -Diana, no se lo chives.
Cuatrocientos veintiséis tres litros y treinta y tres manzanas.
-Pero no sé qué clase de manzanas. -Exacto. Es correcto.
Muy bien, Miguel.
Parece que ya no me necesitas.
Gracias por hacerme los deberes. ¿Quién eres?
¡Estás loco! Venga. Te estoy hablando.
Tú estás majareta. Eh, espérame.
-¿Adónde vas, Vampir? -Voy al cine.
Muy bien.
¿Y si vuelvo a hacer de profesor?
La lección de hoy es: "Cómo cuidar bien de un perro".
"Gracias por hacerme los deberes. ¿Quién eres?".
¡Eh, Fantomate! ¡El pequeño Miguel me ha contestado!
-¿Cómo se atreve a hablar contigo? -Me ha preguntado quién soy.
-No irás a contestarle. -No te preocupes.
Un vampiro.
¿"Un vampiro"? Eso es imposible. "No me creo que seas un vampiro".
"Entonces, ¿quién crees que soy?".
"No lo sé. ¿Un ladrón?".
"¿Crees que un ladrón no tiene nada mejor que hacer que tus deberes de mates?".
"Te digo que soy un vampiro".
"Y quiero ser tu amigo".
-¿Me acompañas a casa? -Sí.
¡Dejad de correr!
¡No, no corráis! ¡No, no!
Vampir, ¿adónde vais?
Al cine. ¿Dónde sino, señora Pandora?
¿Atravesando el jardín?
Es por Fantomate, mamá. Antes necesita dar un paseo.
Eso lo explica todo.
Se nos da muy bien mentir, ¿verdad? No hay ninguna posibilidad
de que tu madre descubra lo que estamos tramando, es muy ingenua.
Bueno, en cuanto a eso, deberíamos... tener cuidado. Tengo un malento.
-¿Qué es eso? -Un mal presentimiento.
-¿Cariño? -Un momento, cebollita.
Estoy componiendo mi ópera.
Han pasado siglos y solo veo páginas en blanco.
-El arte no se puede forzar. -Es sobre Vampir.
Tranquila, está bien.
Los niños no necesitan socializar, ni salir, ni aprender, ni corretear.
-Ah, ¿no? -No.
Le encanta pasar las noches delante de la pantalla.
Exacto. Esa repentina pasión por el cine me inquieta.
No te preocupes. Mi pasión por la ópera surgió de repente.
¡Corred, corred, corred!
-¿Adónde vamos? -Necesitamos una coartada irrefutable.
Mamá, ¿qué estás haciendo aquí?
Me preguntaba qué película visteis ayer.
-El sabueso de... -Se lo he preguntado a Vampir.
El sabueso de los Baskerville, con Peter Cushing. De 135 minutos.
-Se estrenó en 1959. -¿Y esta noche qué vais a ver?
Roger Corman. El péndulo de la muerte, con Vincent Price. De 142 minutos.
¿Aún no la has visto y ya te lo sabes todo?
Es porque vamos a volver a verla, señora Pandora.
-¿Es eso cierto? -Sí, señora Pandora.
Es-es-es muy cierto.
No me puedo creer que hayáis logrado contar una mentira decente.
¿Crees que somos tontos?
Señora Pandora, ¿quiere ver la película con nosotros?
No, gracias. Estoy muy ocupada.
¿Sabías que iba a decir que no? ¡Eres un genio de la mentira!
¿En serio? ¡Qué ilusión ser un genio en algo!
¿De verdad tenías que coger el hueso de en medio?
-Tú lo has roto, tú lo arreglas. -¡Échame una mano!
-No, estoy ocupado. -"Los vampiros no existen".
Te digo que soy un vampiro de verdad.
¡Menuda noticia!
¡Hola! ¡Hola, es urgente! ¡Pásame con el jefe!
Si me acerco a él, pondré mi vida en peligro.
El jefe me da miedo.
-Confía en mí. Merecerá la pena. -Cuéntame.
Ah, ¿sí?
-¡Jefe! ¡Jefe! -¿Que no existo?
¡Te demostraré que existo!
-Hay una dirección en el cuaderno. -¿Qué estás pensando?
-¡Tenemos que volver a casa! -Miguel va a ver si existo o no.
¡Le haré una visita!
Lo de venir al cole ha sido una mala idea, pero esto es muy peligroso.
¿Te asusta un niño que no sabe resolver problemas de mates de primer curso?
No, pero...
¡Giboso! ¡Giboso!
¿Por qué nos espachurras?
Me gusta el sonido que hacéis cuando lo hago.
Ya tienes muchos humanos con los que entretenerte, ¿no te basta?
Un kawai espachurrado entre el pulgar y el índice es una delicia.
Como tomar un bombón con el café.
-¡A mí no! -¿Y por qué a ti no?
-Porque tengo una gran noticia. -Desembucha.
Te pondrás tan contento que me devolverás mi forma humana.
-¡Habla! -Mi primo está en un colegio
no muy lejos de aquí, y tiene algo superkawai que contarte.
Primo, habla con Giboso.
Ten paciencia, enseguida contestará.
Teniendo un perro como yo, no deberías asumir riesgos
por un desconocido llamado Miguel al que se le dan fatal las mates.
Vámonos a casa. La peli está a punto de acabar, tenemos que volver.
¡Te estoy hablando!
Pasaje Charles Naudin. ¡Es aquí!
-¿Crees que es él? -No. Son gente mayor.
Espero que esta sea la casa.
Hola.
-¡Amordázalo! ¡Amordázalo! -¡Silencio! ¡No grites!
No hay nada que temer.
Fantomate, ve a ver si sus padres siguen dormidos.
¡Vale, jefe!
Tus padres no deben saber de mi existencia.
No son mis padres, son mis yayos. Perdí a mis padres.
-¿Y dónde los pusiste? -Qué gracioso.
Es una expresión, significa que están muertos.
¿Ah, sí? Como los míos. Mis padres son muertos vivientes.
Vaya, entonces, sí que eres un vampiro.
Para mí, no es lo mismo. Los míos están muertos muertos.
-Por eso, soy huérfano. -¿Y cómo es ser huérfano?
Normal, supongo. Como yo.
Todo controlado, jefe. Están roncando como elefantes.
Este es Fantomate. Mi perro.
¡Es guay!
Oh, espera. Mira, este es Alfonso. Mi pez. Es mi amigo.
Me parece feo. Un perro es mejor.
No le hagas, está celoso.
-Me reconoce. -Ah, ¿sí?
Si pego la nariz a la pecera, se acerca.
¡Fantomate! No volveré a llevarte a ningún sitio.
¡Oh, vamos! ¡Ha sido sin querer!
¡Tu perro es genial!
-¿Hola? ¿Primo? -Soy otro primo.
El anterior ya no está en condiciones de hablar.
¡Ve a buscar a Giboso! Si escucha mis noticias, nos recompensará.
-¿Eso le dijiste al último? -Tengo que hablar con Giboso.
Volverá a convertirnos en humanos. He visto a los vampiros.
¿De veras?
¿No duermes, Miguel?
No, yayo. Me he encontrado un perro.
Habrá trepado por el canalón y entrado por la ventana.
¿Podemos quedárnoslo, yayo? ¿Podemos?
Ya lo hablaremos mañana. Duérmete, bichito.
¿Bichito?
Vale, déjalo.
¡Yo no pienso quedarme aquí, con este pececillo!
Sí. Vámonos. La peli ya casi habrá acabado.
-¿La qué? -Ya te lo explicaré. Tu cuaderno.
-¿Quieres que te haga los deberes? -¡Sí! ¡Sí, por favor!
-Los problemas de mates son divertidos. -Y vuelve mañana, ¿vale?
¡Jefe! ¡Jefe! Atienda esta llamada. Vale la pena.
¿Es una nueva obsesión? ¿Quieres que te espachurre?
¡Giboso! ¡Jefe! ¡Giboso! ¡He visto al vampiro!
-Mientes. ¡Descríbelo! -Un niño vampiro.
Vaya, si te gustan tanto las mates, es que te aburres mucho en tu ataúd.
No vivo en un ataúd.
Bueno, duermo en uno porque mis padres son algo tradicionales,
pero podría dormir igual de bien en un sofá cama.
¡Memos! Tenemos que irnos.
-¿Me enseñas donde vives? -Es que es un pelín peligroso.
-¡No durarías ni dos horas! -Pues nos vemos mañana.
-¡Hasta mañana, amigo! -¡Espera!
Es para darte las gracias por los deberes.
¡Gracias!
-¿Qué pasa, chaval? -Esa cosa está trepando a casa de Miguel.
¡Giboso, cuidado!
-¿Qué demonios es eso? -¡Corre! ¡Vamos, corre!
El Capitán los está protegiendo. Ya no los puedo ver.
¿Qué hacemos ahora, jefe?
Nada. No importa. Conocemos la grieta de su armadura.
-¿El qué? -El crío tiene un amigo.
¿Qué era esa cosa?
Chaval, es algo de lo que ni siquiera deberíamos poder hablar.
No sabía que aún existiera.
Hacía siglos que nadie lo veía por aquí.
-Parecéis alterados. ¿Qué ha pasado? -¡Cállate!
Más vale que no lo sepáis. No habéis visto ni oído nada.
-Será mejor así. -Vaya rollo con tanto secreto.
-¿Qué era eso con forma de luna? -¡Sí, la luna!
Puede verse todas las noches.
Yo también me preguntaba qué hacía ahí arriba, pero dicen que es normal.
Creo que está colgando de una goma o algo así.
Fantomate, ¿no sería el Giboso?
-¡Sí, pero cállate! -¿Qué tal mis pequeños cinéfilos?
De cine, señora Pandora. Todo de maravilla.
Mamá, ¿qué es el Giboso?
¡No hemos hecho nada! ¡No hemos hecho nada!
Aunque yo soy un genio mintiendo.
¿Quién te ha hablado de eso, Vampir?
Ha sido Margarito, señora Pandora.
Había una luna en la película y Margarito ha dicho que era el Giboso.
¡Eso no es cierto!
¡Sí que lo es!
-¡Pelea de monstruos! -¡Ya basta!
Os quedáis sin cine durante una semana. ¡Todos a la cama!
Mamá, si metes a un muerto-muerto en un ataúd, ¿nunca vuelve a moverse?
¿"Muerto-muerto"? Qué gracioso ¿Dónde has oído eso?
¡Mamá! ¡Contéstame!
Pues por lo general, no.
Con nosotros no ocurre lo mismo.
No, es muy diferente.
¿Y podríamos convertirnos en muertos-muertos?
Estás en una edad en la que se tienen muchas preguntas y...
¡Mamá, por favor!
Vale, digamos que sí.
Hay seres en este planeta que pueden llegar a destruirnos.
Asesinos. Trabajan para el Dios de la Muerte.
El Dios de la nada.
El Giboso, aquel cuyo nombre has pronunciado antes,
es uno de esos seres.
Por culpa del Giboso, nadie puede abandonar esta casa.
Aquí tenemos una protección mágica muy poderosa, pero fuera...
¿Lo que estás diciendo es que ese monstruo nos conoce
y tiene el poder de convertirnos en muertos-muertos?
Así es, el Giboso tiene ese poder.
Por eso nunca debes salir solo de esta casa.
Duerme.
Parece que tu nuevo amor por las mates y los pececillos es cosa del pasado.
Yo ya no vuelvo a salir de aquí, ¿eh? ¿Me oyes, cabra loca?
No volveremos a salir de esta casa. ¡Nunca jamás!
¡Vampir!
¡Vampir!
¡Vampir!
¡Vampir!
No habrá más noches de cine por tu culpa.
No sé cómo vamos a sobrevivir a esta tragedia.
¿A qué jugaremos esta noche?
Tengo cosas que hacer. Jugad sin mí.
¡No! ¡Tienes que jugar!
¿Por qué?
Porque si no la señora Pandora se enterará
de que no viste las pelis con nosotros y que...
¡Vale! ¡Escondite en cuadros!
-¡Bien! -¡Yuju!
¡Ahí está!
¿Estás loco, chaval? ¿Es que no has oído a tu madre?
¡No puedes salir de aquí! ¡El Giboso está fuera!
Miguel también está fuera, y ayer el Giboso acechaba su casa.
-Es mi amigo y... -Eso es lo que hace el Giboso, chaval.
-Se lleva a la gente a... -¿Adónde?
-A la Tierra de los Muertos-Muertos. -¿Tú lo sabías y no me lo dijiste?
-¡Sígueme! -No. ¡Espera!
Es cosa del destino. Si ese es el destino de tu amigo, es una pena,
pero tú no vas a salir ahí fuera.
¡Suéltame! Tengo que asegurarme de que está bien.
-¡Capitán! -¡Ni una palabra, Fantomate!
-O jamás volveremos a ser amigos. -Menuda pesadilla...
-¿Me estás escuchando o no? -Perdona, cebollita.
Me preocupa el aburrimiento de Vampir,
y he pensado que podríamos recrear el colegio con el que sueña.
Reunir a los fantasmas en el comedor para que hagan de alumnos y...
-¿Y? -Y tú de profesora.
¡Qué desastre! ¡El chico! ¡No sé dónde está!
-¿Lo ves? El pobre se siente asfixiado. -¿Se ha ido?
Es como yo. Si se está agobiando, le durará.
¿Y nadie sabe en qué cuadro se ha metido?
¡No! ¡No lo entendéis! ¡Ha salido fuera! ¡A la ciudad!
-¡Ay, madre! -Que no cunda el pánico.
Además, al Giboso, a esa cara risona, llevamos sin verlo...
-¿Mucho tiempo? -72 años.
-Sí. Y aparte de a él, no tememos a nadie. -¡Exacto! Eso es lo que quería decir.
Fantomate, si sabes algo, dínoslo.
No. Nada. Solo ha ido a visitar a un joven humano.
¿Y no nos lo has dicho? ¡Esto es grave!
-Iré yo. -¡No! Se avergonzaría si nos viera.
Y ya sabes lo sensible que es nuestro pequeño, querido.
-¡Fantomate! -Sí, capitán.
Ve a por a Vampir con los monstruos inmediatamente.
Y al joven humano. Si sabe que existimos, tendremos que...
...asegurarnos de su silencio.
-Salid de ahí ahora mismo. -¡Sí, por favor! ¡Fuera!
¿Qué pasa?
Tenemos que salvar a Vampir, y asegurarnos de que un humano
mantenga la boca cerrada, y así evitar un castigo.
¡Qué bien lo estamos pasando!
Mi patinete, sí. Los patines de Oftalmo, vale.
Pero tu carretilla no hará que vayas más rápido.
¿Cómo lo sabes?
No puedes saberlo.
¡Miguel!
-Se encuentra bien. -Bud Spencer mola.
Yayo, ¿me enseñarás a abofetear como Bud Spencer?
Tiene las mismas figuritas de acción que Margarito.
Aunque él sí sabe montarlas.
"Querido Miguel, nuestra pequeña cebollita.
Este es un cuaderno con fotos de tus seres queridos
para que añadas tus dibujos.
Cuenta historias que te hagan sentir bien. Firmado: Tus abuelos".
Esta letra es de Miguel.
"Mis padres: Me avergüenza no recordarlos más.
No me atrevo a dibujar encima de sus fotos.
Una foto de su clase. La segunda por la izquierda es Diana.
Estoy enamorado de Diana. En medio, está mi profe.
Estoy enamorado...". ¡Vaya! ¡Está enamorado de todas!
"Tengo un amigo llamado... Ripmav".
Qué nombre tan raro. ¡No, es en clave!
"Tengo un amigo llamado Vampir". ¡Ha entendido que es un secreto!
Ocho.
Siete.
Seis.
Cinco.
Cuatro.
Parece feliz.
Pero sus abuelos son mayores. ¿Qué hará cuando estén muertos?
¿Estás loco o qué? -¿Qué pasa?
Me espiabas y te he gastado una broma. No es para tanto.
Ahora puedo presumir de que he asustado a un vampiro.
¿No viste nada anoche?
¿Quién más se va a colar en mi jardín
aparte de un pequeño vampiro y su perro rojo?
Tranquilo, son mis primos o algo así.
El verde es Claudio. Le gustan la velocidad y la violencia.
Como a cualquier cocodrilo mutante, y adoro la velocidad.
Él es Oftalmo.
Le gustan los experimentos químicos que destruyen el medioambiente.
Soy un producto puro del programa nuclear francés del Pacífico.
-Y a Margarito le gustan... -¡Los abrazos!
-¡Huele raro! -Es el aire nocturno.
¿Qué haces aquí, Fantomate? ¿Se lo has contado a mis padres?
¿Te has escapado?
¡Sí! Eso es justo lo que ha hecho. Y nos ha puesto a todos en peligro.
¡Así que, venga, nos vamos a casa!
¡Espera! ¡Aún no hemos jugado!
Es curioso. Mis primos monstruos no te dan miedo.
-No, ¿por qué? -No lo sé.
Por ejemplo, a él lo crearon
pegando trocitos y partes de mucha gente diferente.
¡Cosiéndolos! ¡Cosiéndolos!
No es culpa mía. No deberíais reíros del aspecto de la gente.
Es cierto. A veces yo cojo algún kilo,
pero no es culpa mía, es porque disfruto de la comida.
No sé. Desde que te conozco, estoy contento.
Yo también.
Ahora sé que hay algo después de la muerte.
-¡No nos gusta la muerte! -Creemos que la muerte es una faena.
¿Cómo permanecéis con vida después de morir?
-No lo sé. -Nos escondemos.
O nos ocultamos.
¿Habéis encontrado un sitio donde estáis a salvo?
Pues sí. Se llama la Casa del Terror y vas a venir con nosotros.
Ah, ¿sí? ¿Adónde?
A la siniestra Casa Encantada del Terror.
-Vale. -Donde te enseñarán a cerrar la boca.
Sí, sí, claro.
No te reirás tanto cuando veas al Capitán de los Muertos.
¿El Capitán? ¡Ay, madre! ¿Y quién es ese?
Vamos. Monta a Fantomate. Cuanto antes acabemos con esto, mejor.
Vampir, tu perro es el mejor.
¡Sí, y te quiere un montón!
¿Qué me va hacer el Capitán de los Muertos?
Asesinarte, está claro.
¡Vaya! ¿Vives aquí? ¡Conozco este sitio!
¿Cómo es posible?
Porque has sido invitado. Sin invitación, no puedes ver nada.
¡Muy buenas!
Hola, fantasmas. Dejad que os presente a...
¿Dónde se ha metido?
¡Miguel! ¡Miguel, no te escondas! ¡Son muy simpáticos!
Sí, claro. En tus sueños, colega.
¡Miguel!
Tienes razón. A mí también me dan miedo.
La última vez incluso jugaron con mi cabeza.
¡Miguel!
¡Miguel!
¡Miguel!
¡Miguel!
¡Miguel!
¡Por fin! ¿Dónde te habías metido?
-Tenía que hacer pis. -No debes hacer pis en las tumbas.
Los esqueletos se enfadan.
Son mayores y muy gruñones.
-Es por la artritis, pequeño. -Es un sitio muy húmedo.
Les sale musgo en las articulaciones y chirrían.
¿Qué es este espectáculo?
Vamos, ¿no creéis que estáis exagerando un poco?
¿Qué estás haciendo, Capitán?
Me pongo la máscara de los vivos.
No quiero asustar demasiado a ese crío.
Normalmente no suelen reunirse así.
Es solo porque estás aquí.
Adelante, mortal. El Capitán de los Muertos desea verte.
Todo irá bien.
Acércate.
Por cierto, me encantan los piratas. ¿Es usted un pirata?
Sí. Hace muchos muchos años fui el capitán de un navío holandés.
-¿Cuando estaba vivo? -Sí.
Tomé decisiones drásticas, y como resultado...
-¿Se convirtió en un muerto viviente? -Sí.
Y luego salvé a la mujer a la que amo y a su hijo.
¿Yo también podré ser así? ¿Inmortal?
No. Hacerle eso a un crío sería... ¿No lo entiendes?
Después, no podrías crecer.
¿Y qué hay de Vampir? ¿Qué le pasó a él?
Estuvo a punto de morir. Le salvé congelándolo en un estado intermedio.
-¿Intermedio entre qué y qué? -Entre la vida y la muerte.
Pero, entonces, ¿dejará que sea su amigo?
¿Teme que le traicione?
No, te he mirado a los ojos y tengo claro que se puede confiar en ti.
¿Cómo? ¿Así, sin más? ¡Vaya chasco!
¿A qué te refieres?
Hágame jurarlo, no sé, sobre una calavera.
Algo que recuerde cuando sea mayor.
¿Quieres prestar un juramento pirata?
De acuerdo.
¿Soy lo bastante piratesco para ti?
Oh, sí. ¡Cuantísima clase!
Juro que seré un buen amigo para Vampir y que jamás le lo pondré en peligro.
Nunca le contaré a nadie que está escondido aquí.
¡Ni a mis amigos, ni a la Muerte, ni siquiera a una chica!
Sí que están tardando...
La última vez que un vivo entró ahí, salió en trocitos y metido en varias maletas.
Fantomate...
Os informo de que ya soy parte de la familia.
-¿En serio? ¿Podemos ser amigos? -Miguel podrá venir a verte.
Pero tú no podrás salir solo, imagino que ya sabes por qué.
El Giboso.
¡Callaos todos!
Llevamos décadas sin ver al Giboso.
Vampir ya está al tanto de su existencia
y entiende por qué no podemos salir esta casa.
No sé de quién habláis, pero da igual. ¡Ahora ya puedo venir todas las noches!
-¡Ni en broma! ¿Imagina que...? -¿Qué?
Imagina que Giboso ha visto tu casa.
Podrías conducirle hasta aquí con tus idas y venidas.
¿Y por qué iba a haber visto la casa de Miguel?
Bueno, no lo sé. Es decir... Yo...
Tú puedes ir a recoger a Miguel, Fantomate.
Qué gran idea. Volar es más discreto.
¡Genial!
Yo veo que mi opinión os importa un bledo.
¿Qué ocurre ahora, Vampir?
Bueno, es que no hay mucho que hacer en esta casa.
¿No?
Aparte de cuadros que te llevan a otros mundos, las motos de Claudio,
los experimentos científicos de Oftalmo, los juguetes de Margarito
o las peleas de espadas en el barco pirata.
¿Tenéis un barco pirata? ¿De qué tamaño?
Ven conmigo.
Mi barco mide unos treinta centímetros y se puede meter en el agua.
Una vez, lo metí en la bañera y flotó.
Este también flota.
Algo me dice que pronto corretearan por mi espalda, dando gritos de guerra.
Es un barco precioso, ¿puedo correr y gritar sobre usted?
Para eso estoy aquí.
Fantomate, ¿vienes a jugar con nosotros?
No, no quisiera interferir entre dos amigos de la misma edad.
¡Vale!
¡Oh, genial! ¡Le importa un pimiento!
Vampir, tu madre es superguapa.
Y la señora del barco también.
Bien. Prepararé algo de comer.
Con estas manos puedo hacer cosas.
No hay mayor desprecio que no hacer aprecio.
-¡Búscate un hombre! -¡Señoritas, señoritas!
¡Acabamos de empezar a jugar, señora Pandora!
¡Cuidado! ¡Ten cuidado!
Habrá que volver a coserme.
-Vamos, cariño, diles algo. -Cierto.
¡Cuidado con el crío! Ya os hemos dicho que es mortal. ¡Es frágil!
¡Tú no puedes! ¡No puedes!
¡Miguel! ¡No!
Mamá, si sigues diciendo que no a todo, no querrá volver.
¿A que no puedes soltar una mano?
Sí que puedo.
¿Y a que no puedes soltar la otra?
¡No puedes! ¡No puedes! ¡No puedes!
Vale. Se acabó.
Esto es demasiado peligroso para Miguel.
Mejor vamos a comer algo.
-¿Tú no bebes? -¡Vamos, pruébalo!
-¿Es sangre? -¡Qué va! ¡Es chocolate caliente!
A los monstruos también nos gusta el chocolate.
Entonces, vale.
¿Qué tiene tanta gracia?
Es que los dos se parecen mucho.
Miguel, voy a llevarte a casa.
Es usted muy amable, pero puedo volver andando.
-Mañana, para avisar a Fantomate... -Niños, niños.
-¿No os dais cuenta? -¿De qué?
En solo una noche Miguel ha estado a punto de morir dos veces.
¡Eso es porque no está acostumbrado!
Sí, él me enseñará cómo va todo esto.
Y si lo preferís, solo jugaremos a juegos en los que estemos sentados,
como buenos chicos.
No nos prohibiréis ser amigos, ¿verdad?
Prohibir no es mi estilo, válgame Dios. Soy un pirata.
Pero si sales, solo pondrás en riesgo tu vida,
y si tu amigo viene sin vigilancia, acabará hecho trocitos de sashimi.
¡Es mi vida! ¡Haré lo que quiera!
Bajo mi mando, nadie pondrá en riesgo su vida.
¿Quieres que te haga olvidar todo lo que has vivido esta noche?
No. Prefiero sufrir terriblemente a olvidar.
¡Ponme con el jefe! Están pasando cosas.
¡Arriba, jovencito! Es hora de desayunar.
Yaya, ¿puedo tener Internet?
¡Ni hablar! Hay mucho loco en ese sitio.
¿Has estado llorando?
No, yaya. Estoy enfermo. ¿Me haces una nota?
No digas tonterías. ¡Al cole!
Acábate la tostada, jovencito.
¡No es culpa nuestra!
Tus padres exageran.
Juegos tranquilos. ¡También podemos hacer eso!
Juguemos a "Adivina quién soy".
Vale, pero tienes que decirme quién eres tú primero.
¡No! ¡Tú primero!
Si yo te lo digo primero, antes quiero saber quién eres tú.
¿No quieres jugar, Vampir? Es un juego muy inteligente.
Creo que ha sido la decisión correcta.
No tenía nada que hacer aquí ese pequeño...
¿Te has lavado los dientes?
Oye, si no...
-¿Pero qué...? -Túmbate y no te muevas.
Vale.
Miguel, hemos asistido a alguna clase de milagro,
pero tus mates vuelven a empeorar.
Es que últimamente no he tenido tiempo de hacerle una visita.
Sal de clase. A ver si así se te quitan las ganas de hacer el payaso.
-¿El sol no es peligroso para ti? -¿Qué eres, mi madre?
Dime una cosa, tus abuelos son mayores, ¿verdad?
Sí, bueno...
No me malinterpretes, no son tan mayores como yo.
Lo que quiero decir es que morirán pronto.
¿Quieres herir mis sentimientos, o qué?
¡No! Pero imagina que pudieran vivir para siempre.
Y si tú no fueras tan frágil, podríamos jugar juntos todo el tiempo.
¿Qué has pensado?
Transformaros a todos en muertos vivientes.
-¿Estás loco? -Viviremos juntos y nos divertiremos y...
Ni siquiera me has preguntado si quiero hacerlo.
-¿Y cómo lo harías? -No lo sé.
-¿Duele? -No lo sé. Vamos a preguntarlo.
¿A quién?
-¿Qué hacéis, chicos? -No te preocupes, muchacho. Nada doloroso.
-Te examinamos. -¡Miguel va a vivir con nosotros!
¡Miguel va a vivir con nosotros!
¡No grites! Si tus padres descubren que he venido, acabaré muerto-muerto.
Oftalmo, ¿qué vas a hacer? Has dicho que solo querías examinarlo.
Sí, voy a empezar por el interior.
Vamos, Miguel. ¡Sé valiente!
No, escuchad. Hay otra forma.
Si no confías en mis capacidades médicas, puedes consultar con otro especialista.
Vale, no hagáis nada hasta que yo vuelva.
Voy a intentar sacarle información al Capitán de los Muertos.
¡Ha dicho que no hagáis nada! ¡No hagas nada!
-¡Para! -¿Qué pasa?
Esto no me gusta. No puedo dejaros a solas con él.
Ya sé lo que te preocupa, que Miguel acabe muerto-muerto.
Sí, en resumen, sí.
Pues eso será un problema, según los manuales lexicológicos y orgánicos,
antes de unirse a los muertos vivientes,
hay que someterse a un breve periodo de "asesinación".
¡Asesinación!
¡Asesinación!
¡Asesinación!
A un breve periodo de...
-¡Asesinación! -¡Asesinación!
Si tiene que ser así, que así sea, pero que sea lo más rápido posible.
¡No! ¡Esto es una tontería! ¡Vamos a suspenderlo!
Esa es la clase de actitud que hace que la ciencia retroceda.
Vale, Miguel, vuelve a casa sin que te vean.
Yo intentaré hacer averiguaciones.
-Sí, sí, seguro. -¿Qué?
Está claro que no quieres que viva contigo.
¡Claro que quiero! Pero es muy peligroso.
No quiero que mueras inútilmente.
Tienes miedo de que te quite a tu pequeña familia. ¡O a tu madre!
Miguel, ¿te has vuelto loco o qué? ¡Pero si ha sido idea mía!
¡Vuelve aquí, no seas tonto!
De todos modos, nadie me quiere.
Te dijimos que no te queremos por aquí. ¿No lo entiendes?
Tranquilo. Esta vez me iré para siempre.
Fantomate, ¿qué has hecho? ¡Miguel!
¡Jovencito! ¿Dónde estabas?
Debes volver antes de que anochezca.
Lo siento. Tengo migraña.
-¿Te encuentras mal? -No.
-¿Quieres cenar algo? -Buenas noches.
Lo siento, es que estoy agotado.
Jovencito. Jovencito.
Yaya, déjame tranquilo.
Tu dulce yayita.
¿Quién eres?
-¿Te encuentras bien, cielo? -¡Sí, yaya! ¡No entres!
Ha llamado tu profesora. Dice que hoy has montado un numerito.
¿Se puede saber qué ocurre, Miguel?
Ya sabes que si estás disgustado por algo, puedes hablar conmigo.
¡Yaya, es peligroso, sal de aquí!
Oye, limpio todos los días y no he estropeado tus maquetas.
Quizá prefieras hablar de hombre a hombre. Voy a buscar a tu yayo.
Yaya, no, por favor. Estoy bien, te lo juro.
¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí? Te lo advierto, no le tengo miedo a nada.
¡Chico listo! No tengo nada contra ti,
pero si me desobedeces, cambia la cosa, podría llevarme a tus yayos conmigo.
-¿Adónde? -Al sitio al que me llevo a la gente.
Con tu papá y tu mamá.
Pero no tiene por qué ser así. Haz lo que te pido y les perdonaré la vida.
¿Qué quieres?
Justicia. Solo justicia.
Quiero hablar con Pandora, con su hijo y con el Capitán de los Muertos.
-No sé quiénes son todos esos. -No lo sabes, ¿eh?
Imagínate a un príncipe rico, apuesto y poderoso. ¡Yo! Bueno, era yo.
Una noche, yendo a caballo bajo la luna por la playa de su reino
se topó con la doncella más preciosa que había visto.
Una noble de las regiones tropicales, menos rica y menos importante que él.
Pero aún así le ofreció su amor.
¿Y ella le amaba?
El príncipe anunció la boda. Todo estaba organizado.
¿Y qué descubrió? ¡Que ya tenía un hijo!
-¿Con quién? -¿Qué importa eso? ¡Lo traicionó!
Te topas con una chica, decides casarte con ella,
¿y luego te pones furioso porque descubres que tiene un hijo?
-¡Eres es un niñato caprichoso! -¡Sí! ¡Sí! Furioso. ¡Estaba furioso!
Y quise demostrar de lo que era capaz cuando me rompían el corazón.
Pero alguien los ayudó a escapar. ¡Me despojó de mi venganza!
-¡Van Haecken! Tu amigo Van Haecken. -No le conozco.
Dicen que ahora se hace llamar el Capitán de los Muertos.
Creo que vas a chantajearme de un modo horrible.
O te ayudo, o harás daño a mis seres queridos, ¿es así?
¿Por qué me necesitas para ver al Capitán?
Solo quiero que les des un mensaje. Y que hagan lo que quieran con él.
-No. -¿Estás bien, cielo?
A ver, ¿a quién me llevo primero?
¿A tu yayo o a tu yaya?
¿Por qué estás moqueando? ¡Estás llorando!
¡Espera! ¡Ya voy! ¡Juguemos!
¿Qué te ha hecho ese crío?
Telequinesis.
¡Ay, madre! Cuando hace eso, es que está muy enfadado.
¿Se puede saber a qué vienen estos portazos? ¿Qué te pasa, Vampir?
Es de día. Hora de acostarse.
No quiero dormir. El resto de niños viven de día y yo no.
Cuando eres un vampiro, todo es más complicado.
Me esfuerzo, pero la lío y todos me odian.
¿Quién te odia?
¡Miguel! He hecho todo lo posible por convertirlo en un muerto viviente.
¿Qué?
Él quería, pero vi que era peligroso,
así que le dije que teníamos que parar y se enfadó. Ya nunca volverá, mamá.
¿Qué es esto?
¡No lo toques! Me lo dio Miguel.
¿Tan importante es ese amigo para ti?
-Sí. -Vale. Pues supongo que...
¿Le convertiremos en un muerto viviente? Tendrá que ser sin matarlo.
No. No, no podemos hacer eso.
¿Por qué no?
Porque los muertos vivientes son personas a las que les han roto el corazón.
Y no querrás hacerle eso a tu amigo.
Pero si a mi nadie me rompió el corazón.
Si lo has olvidado, mejor.
Mamá, cuéntamelo.
Hay cosas que es mejor dejarlas en el olvido.
¿Y qué pasa con Miguel?
Bueno, si aprende
qué partes de nuestra casa son peligrosas y cuáles no...
-¿Podrá volver? ¿Verdad? -Supongo que sí.
Eres la mejor mamá del mundo.
No tiene sentido que tu madre te acueste si te levantas inmediatamente después.
Cuando está dormida, solo la despierta una cosa.
Capi... Eh, pero ¿qué haces aquí?
¿Qué nombre ibas a decir?
El de nadie, estaba durmiendo.
¿Con quién soñabas? ¿Quieres que se lo cuente a mi madre?
Eh, Vampir, ¿quién te crees que eres?
Soy el barco del Capitán. Lo conocí antes de que tu madre naciera.
Y he tenido otros capitanes antes que este.
Lo siento, no pretendía chantajearte,
pero es que nadie quiere decirme cómo me convertí en vampiro...
y empieza a resultar molesto.
Fue por el Giboso, ¿verdad?
¿No ves que estás interrumpiendo una conversación importante?
¡Son mis cámaras de videovigilancia! ¡Tenemos un intruso!
¿Qué está haciendo? ¡Ha entrado en mi cuarto!
-Venga, vamos a decirle que estamos... -¡Espera!
-¿Qué narices está haciendo? -Yo no lo veo nada bien.
Parece triste.
¿Qué está diciendo? ¿Qué está diciendo?
Lo siento, Vampir. No tengo elección.
¡Haz zoom! ¡Haz zoom!
SI QUIERES VOLVER A VER A TU AMIGO MIGUEL CON VIDA,
VEN A BUSCARLO
¡Es un traidor! ¡Activa la trampa de las estacas!
-Pero... -¿Cuál es el botón de la trampa?
El rojo, pero...
¡El traidor se escapa! ¿Dónde están las cápsulas de ácido?
¡Cállate, Fantomate!
Lo siento, yayo. Lo siento, yaya. No puedo hacerlo.
¡No sintáis lástima por él! ¡Atrapadlo!
¡Fantomate, ya basta! Oftalmo, tráelo aquí.
¿Por dónde saldrá?
Por el techo de la cueva, pero la cesta de aterrizaje no está en su sitio.
¡Va a estrellarse!
¡Bella Durmiente, cógelo!
¡Pero si no tengo brazos! ¿Con qué voy a cogerlo?
¡Me tienes harto! ¡Nos estás poniendo en peligro!
¡Eres un traidor! ¡Un traidor! ¡Un traidor!
-¡Me has pegado! -¡Y tú me has gruñido!
¡Adiós! ¡Me voy!
Tiene razón. He traicionado el juramento pirata.
¡Eso no importa! ¡Olvídalo! Mi madre ha dicho que puedes volver.
No, esto es muy grave. Os he traicionado.
Pero ha sido por ese tío con cara de luna. Me dio mucho miedo.
Espera, ¿has visto al Giboso?
Ahora matará a mis abuelos por haberle desobedecido.
Y si me ha seguido, sabrá dónde vivís. Lo siento muchísimo.
Esta situación es peliaguda, tenemos que ponerle fin.
Tú y yo, Miguel, vamos a ocuparnos de ese Giboso. ¿Qué me dices?
¡Estoy de acuerdo! ¡No le tocará ni un solo pelo a mi abuela!
Sí, basta de tenerle miedo al Giboso.
-¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! -¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!
Calmaos, niños.
Esta noche, hablaremos con el Capitán.
Le contaremos que los abuelos de Miguel corren peligro y...
¿Esta noche? ¡No! ¡No podemos esperar!
Los adultos han tenido su oportunidad,
pero han preferido esconderse en esta casa donde me muero de aburrimiento.
¡Es nuestro turno! ¡El Giboso no sabe lo que le espera!
-¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! -¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!
Ahora estará durmiendo. ¡Tenemos que actuar ya!
-¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! -¿Cómo vamos a encontrarlo?
¿Y estáis seguros de que duerme durante el día?
-Bueno, tiene cara de luna... -Eso significa que solo sale de noche.
Durante el día es vulnerable.
Si queremos acabar con él, este es el momento.
Apuesto a que si volvemos a casa de Miguel, habrá atracado allí.
Vamos allá, me siento enjaulada aquí.
¿Qué estás haciendo, Bella Durmiente?
Obedecer a mi capitán. ¿No recuerdas quién me besó?
Genial...
Si el capitán se entera...
¡No lo hará hasta que hayamos ganado la batalla!
¡Ahí! ¡Mirad!
¿Es él?
¿Quién sino?
¡Vamos, lo pillaremos por sorpresa mientras duerme!
No sé si estará dormido.
Parece que siempre es de noche en el sitio en el que vive.
-¡No seas miedica! -No, parece que se está asfixiando.
¿En qué estaba pensando? Los vivos necesitan aire.
Hay escafandras para eso.
¡Vampir, ve al en el camarote del Capitán, corre !
-Cálmate. Vampir no tardará. -Enseguida podrás respirar.
No pienses en aire...
¿Qué es eso?
¿Ese es el barco del Giboso? No lo recordaba así. ¿No tiene mascarón?
¡Aguanta, Miguel! ¡Ya voy!
¿Quién ha apagado la luz?
¡Miguel! ¡Miguel!
-¿Qué es eso? -¡Su tripulación!
¿Y ahora qué? ¡Cielo santo!
Le meteré uno en cada fosa nasal.
-Esto lo salvará. -¡Respirará tus pedos!
¡Vaya! ¡Qué suerte!
Qué ignorantes.
Ciertos organismos sintetizan tanto metano como oxígeno, y...
Bueno, que no tenemos elección.
¿Quién eres? Siento como si te conociera.
Duerme.
Solo mi aliento podrá despertarte.
¡Eres tú, sucio Giboso!
Calma. ¿Qué sabes tú de mí?
No mucho, pero te odio.
Cuesta creerlo, pero resulta que yo soy el bueno aquí.
¡Mira!
Vale, admito que tengo unos dientes horribles y una piel asquerosa,
pero no se puede juzgar a alguien por eso, ¿verdad?
Debo ponerle esa escafandra a mi amigo.
¡No hace falta! ¡Tus amigos están bien!
-¿Qué ha sido eso? -¿Cómo vamos a salir de aquí?
Vampir nos ayudará. Los buenos siempre acaban ganando.
¿Qué pasa, Margarito?
Estoy pensando en mi mamá y en mi papá.
-¿Por qué? -¡Porque no existen!
No sabéis lo que se siente al estar hecho de trocitos de gente diferente.
Bueno, es como si tuvieras muchas mamás y papás.
Sí, yo tengo cientos de hermanos.
Mis padres nos pusieron números
porque sus cerebros no eran capaces de recordar nuestros nombres.
A veces se olvidan de mí.
Me caéis bien porque vuestras familias son un desastre.
Es genial llorar con vosotros. ¡Gracias!
Tenemos que salir de aquí. El olor de los pedos me mata.
En mi mundo, siempre tengo que fingir que todo va bien.
Como todos saben que soy huérfano, me miran con pena y exclaman:
"Oh, pobre niño". Les daría un puñetazo
cada vez que les oigo decir eso, así que lo compenso diciendo:
"Eh, mirad qué gracioso soy", pero estoy harto.
¡Solo quiero ser normal!
Tengo derecho a llorar si echo de menos a mis padres.
Con vosotros, si lloro,
sé que eso no cambiará nada porque vosotros también sois normales.
Es la primera vez que dicen que soy normal.
-Todos creen que soy un bicho raro. -Yo siempre me he considerado normal.
No, hablo en serio.
Fantomate, ¿no puedes esperar a que nos levantemos para tu paseo?
No es eso, es que he tenido un lapsus de concentración
y alguien se ha llevado a tres monstruos, a su hijo y el barco del Capitán.
¡Mi barco! ¿Qué le ha pasado a mi barco?
¡Cuidado!
-¡Fantomate, habla! -¡Yo no he hecho nada!
Les he dicho que ese tal Miguel era una mala influencia,
pero todo se ha descontrolado y me han dicho:
"Fantomate, ya no te queremos aquí. Vamos a ir a ver al Giboso sin ti".
¡El Giboso!
-Bueno, eso creo. -¿Lo crees o estás seguro?
Seguro, el Giboso volvió casualmente cuando apareció Miguel.
Fantomate, serás castigado por todas tus mentiras,
pero ahora no tenemos tiempo que perder.
¡Todos al barco!
-¡Sí! -¡Sí!
Come. ¡Es todo para ti!
No tengo hambre.
¿Qué son esos insectos?
Mis pequeños protegidos. Los salvé de la muerte,
y al hacerlo tengo el poder de reencarnarlos como kawais.
¡Qué horror! ¿Y qué quieres de mí?
¿Yo? Te utilizo para que tu madre venga aquí.
-¿Mi madre? -Sí.
Llevo 300 años queriendo decirle que la quiero, y casarme por fin con ella.
¿Y por eso llevas tanto tiempo traumatizando a todo el mundo?
¿Amenazando a la familia de mi amigo e impidiendo que yo salga de casa?
Sí, quiero que nos casemos. Ya no quiero matarla.
¡Quiero amarla! Nos divertiremos los tres juntos.
-Y me llamarás "papá". -¡Tú no eres mi padre!
-¿Estás seguro de eso? -¡Sí!
Sí, estoy seguro.
Muy bien, pero tampoco lo es Van Haecken.
¡No quiero escucharte! Eres un muerto de la Muerte.
-Solo uno de sus muchos empleados. -¡Mi gente no muere!
¡Coged a ese ratón!
Tendrías que haber sido bueno y esperar a tu madre.
Ella no sabe dónde estoy.
No te preocupes. Nos encontrará.
¡Arturo! ¿Ves al chico?
¡Cecilia, no te oigo! No me hables. Harás que me caiga.
¿Qué es esa criatura?
Parece igual de viejo que tu barco, Capitán.
Si ese es el ejército del Giboso, no hay de qué preocuparse.
No, es el abuelo de Miguel. Espero que no estire la pata.
Gracias, señorita. Es usted muy guapa.
Es "señora", pero me halaga, ya veo de dónde lo ha sacado Miguel.
¿Conoce a mi Miguel?
Ha desaparecido.
Y mi mujer ha encontrado el ancla de ese barco en nuestro huerto.
Pero... ¿quiénes son ustedes? ¡Pueden volar!
Somos los buenos. Y le devolveremos a Miguel en perfecto estado.
O eso intentamos.
Pero...
Cebollita, el tiempo apremia.
El muy infame la ha dejado inconsciente.
Tiene gracia, ¿no?
Solo ha hecho falta un beso para que cambiara de amo.
Y solo mi beso la revivirá.
Jamás permitiré que tus labios vuelvan a tocarla, Giboso.
Ah, ¿no? ¿Y por qué no?
Sí. ¿Por qué no?
¿Estás más apegado a Bella Durmiente de lo que deberías?
Por supuesto que no.
Bien.
Te ofrezco una pelea justa despertando a tu mascarón.
Y a cambio retendré a Pandora como rehén durante la batalla.
¡Jamás!
Creía que Pandora estaría impaciente por volver a ver a su hijo.
¡Pandora!
Iré contigo. Quiero llevarme a Vampir a casa.
Ya veremos.
¡Giboso! ¡Lo prometido!
Bella Durmiente...
En realidad, ¿para qué arriesgarme a librar una batalla contigo, Capitán,
cuando tengo todo lo que quiero?
A Pandora y a Vampir. ¡Mi familia!
¡Capitán, dispárale! ¡Ahora!
¿Por la espalda? ¡No!
¿No irás a permitir que Luna se escape con tu chica?
¡Eso no ocurrirá! ¡Vamos, todos a sus puestos!
Pero, capitán, el barco no se moverá.
¡No podemos hacer nada!
Sí, es cierto, sin Bella Durmiente el barco no tendrá magia.
-No obedecerá mis pensamientos. -Van a machacarnos, Capitán.
De eso nada, lo moveremos con nuestras manos.
-¿Con nuestras manos? -¿Con nuestras manos?
¡A cubierto!
Nos lanzan bolsas fétidas.
¡Amigos! ¡Amigos!
Ponte esto, chico. Siento mucho haberme enfadado contigo.
¿Qué dices? Siempre he pensado que eres el mejor perro del mundo, Fantomate.
Mi mayor sueño sería tener un perro como tú.
Con eso pareces igual de tonto que tu pececillo.
¿Cuál es la situación, Capitán?
Me alegro de verte, pequeño. ¡Vamos a atacar!
¡Saca a mi hijo de esa jaula! ¡Esto es ridículo!
No, mamá. No tengo miedo.
¿Y tienes que atarme?
Hasta que seas consciente de mis...
cualidades.
Nos atacan.
Dadles la bienvenida.
Capitán, esto es como el tiro al plato.
Hay que retirarse y pensar una estrategia.
¡Adelante!
Es valiente, eso es innegable. Vamos a rematarlo.
-¡No, para! -¿A cambio de qué?
Me está costando mucho que me quieras.
-¡Al abordaje! -Si dejamos el barco aquí, lo destruirán.
-Tendríamos que abandonarlo. -¡Nunca!
¿Por qué no abandona el barco? Podría saltar hasta el navío de los malos.
No puede abandonar su barco.
¿Ni teniendo que elegir entre su familia y su barco?
Un pirata de verdad no tiene elección, Miguel.
Venid conmigo, yo aún no soy un pirata de verdad.
Y yo solo soy un perro. ¡Vamos!
¿Tienes algún plan, Miguel?
No, pero mientras no nos vean, tenemos ventaja.
¡He hecho todo lo posible para tenerte!
Solo he pensado en ti los últimos tres siglos.
Eres cruel y pagarás por ello. ¡Fuego! ¡Fuego!
¡Ya basta!
Os lo advierto. ¡No me comáis!
¿De verdad estáis intentando asustar a un vampiro?
-¡No me enfrento a niños! -A ver si lo he entendido.
-¿Qué edad tienes? -¡319 años!
Y cuando me convertí en un muerto viviente, ¿qué edad tenías?
-Casi 19 años. Era apuesto y... -Pues yo tenía 10.
-Como hoy. -No, hoy tengo 310 años.
¿Y qué?
Pues... ¡que no soy un niño!
-¡Allá vamos! -¡Allá vamos!
¡Ahí! ¡Intrusos!
Si quieres ser un adulto, lucha.
¡Sí! Porque pegar a la gente es muy de adultos. ¡Bravo!
¡Al ataque!
¡No podemos hacer nada!
Capitán, no irás a...
¡Sí!
Preparaos para embestirlos.
¡Enanas!
¿Qué tal si os metéis con alguien de vuestro tamaño?
¡Ajá!
¡Ya está bien! ¡Basta!
¡Pero estoy sufriendo!
Llevo 300 años con el corazón roto.
Nosotros no tenemos la culpa. Deberías dejar de aterrorizarnos.
Lo único que me interesa es el amor.
Si no, me aburro. Y si Pandora no me quiere,
tendré que vengarme toda la eternidad, o me aburriré.
Te entiendo. Yo también me pasaba el día aburrido,
pero ahora tengo a mi amigo Miguel y todo va mucho mejor.
¡Y a mi perro!
Pero yo quiero a Pandora.
-¿Acaso le has preguntado qué opina? -¿Qué pintas tú en esto?
¡Sí! Nos elegimos el uno al otro como amigos.
¡No puedes obligar a nadie a quererte!
¡Pero tengo que obligarla!
Ni siquiera mis kawais me querrían si no las obligara.
Sí, jefe. Te queremos. Te queremos.
Oh, qué amables. Para el Capitán, fue fácil.
Salvó a Pandora de un tipo que quería casarse con ella a la fuerza.
No me sorprende que lo quiera... Pero ¿a quién puedo salvar yo?
Las princesas durmientes no abundan.
-¡Oh, no, no, no! ¡Mi mascarón no! -¡Intenta impedírmelo!
¿Quién eres? ¿Qué?
Eras una prisionera.
¿De quién?
De él.
¿Y tú quién eres?
Me llaman "El Giboso". Significa "jorobado".
Es por mi cara.
¿Y qué le pasa a tu cara?
Dicen que se puede ver la maldad del mundo en ella.
Si me aburro, me vuelvo malo.
Conmigo, no te aburrirás. ¡Quiero ver el mundo entero!
¿Adónde vais?
A escapar de la muerte todo el tiempo que sea posible.
Es el día más feliz de mi no-vida.
Tendré que hacer entrevistas
para contratar a un nuevo mascarón que reemplace a este.
Ya las haré yo.
¿Y qué pasa con nosotras? ¡Prometió convertirnos en humanos!
Ahora que se ha ido, estamos acabadas.
Seremos adorables y regordetas para siempre.
¡Completamente idénticas! ¡Es insoportable!
Ya ni siquiera tenemos al Giboso para que nos domine.
¡Nos habéis quitado a nuestro dictador! ¡No mola!
¿Quién será ahora nuestro líder?
Tendremos que vivir en democracia.
¡Sí!
¡Democracia!
¡Democracia!
¡Democracia!
¡Democracia!
¡Democracia!
¡Democracia!
¡Yuju! ¡Los monstruos han ganado!
¿Miguel?
¿Miguel?
Sí, Miguel. Estoy esperando.
Tengo que confesar algo. Yo no hacía los deberes.
¿Qué?
Estos días un amigo ha entrado en el cole por las noches y los ha hecho por mí.
Por eso he sacado buenas notas.
Y está claro que anoche no vino.
¡Sí que vino! Pero somos tan buenos amigos
que hacemos otras cosas más interesantes.
Pero le prometo que, a partir de mañana, haré mis deberes.
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