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Veinticinco.
Pues de bailarina en un ballet.
¿Las que más me han gustado?
"Lo que el viento se llevo"...
es una película que me ha gustado mucho.
Porque creo que es una película que tiene un drama bonito,
está muy bien hecha;
me gusta, tiene muy buenos artistas.
La que más me ha gustado es esa, "Lo que el viento se llevó".
Ah, bueno, sí, una vez.
Recuerdo que iba en un barco...,
iba con una amiga mía, estábamos en el camarote
y...
Sí, nadar sí.
Y tú, así en verano,
¿dónde has trabajado tú o donde has ido a...?
¿A veranear?
Pues me gusta mucho...
Punta Umbría,
Chipiona,
me gusta mucho Torremolinos, Marbella
y, claro, las islas Canarias.
¿Por qué tanto las Canarias?
Porque me gustan.
Tenerife es muy bonita, Las Palmas es muy bonita...
Me gustan.
Es muy parecido a la Península.
Los sevillanos...,
como yo soy sevillana, pues me entiendo con ellos.
Y los canarios me gustan,
porque tienen mucho parecido con el hombre peninsular
y me gusta.
Bueno, amigas sí, tuve una amiga,
que nos criamos las dos juntas.
Y trabajaba conmigo en el ballet.
Se echó novio...,
se fueron a pasar un fin de semana
y, cuando volvían para casa, se mataron los dos en el coche.
Es la única amiga que tuve, ya no tuve más amigas.
Para mí, la Semana Santa.
¿La Semana Santa? Sí.
Explícanos. No sé...,
será porque soy macarena.
(OFF) -"Una entrevista, una entrevista...".
"No me gustan a mí nada las entrevistas".
"Nada, llega un periodista a mi casa
con un pedazo de magnetofón exquisito".
"Sí, precisamente, sí,
sí, vamos, acabadito de rodar
la película que estáis viendo".
"Un poquito... Al mes, al mes".
"Al mes no. Bueno, cuando fuera".
"Llegó el tío. Primero, me citó, ¿eh?".
"De una revista tela de importante".
"Digo: 'Pues no, no, tío'".
"'La entrevista, en mi casa'".
"'¿Vale? Y yo te invito,
te pongo unas tapitas de queso,
jamón, nos tomamos allí...
no sé, lo que quieras. En mi casa, tío'".
"Total, que... fue a mi casa,
estuvimos allí... 'Vale, vale, venga'".
"Total, que fue más o menos...".
"A ver si la puedo más o menos... Ya verás".
"Eh... Dice: 'Esto...'".
"'Bueno, ¿qué te ha parecido,
hombre, el cámara?'".
"'El cámara, extraordinario'".
"'El cámara es... es...
un muchacho... Sobre todo,
vamos, no abrió la boca'".
"'Extraordinario. Ya le digo, extraordinario'".
"'El cámara, estupendo'".
"Sí, hombre, este...".
"El cámara, coño".
"'Oye, pregúntame...
cómo salió el rodaje'".
"El tío, tela caballeroso".
"¿El rodaje? Coño, el rodaje".
"El rodaje fue lo que más me gustó. Mira".
"A las ocho de la mañana, en punto, allí yo, el primero".
"El primero, el segundo, todos en fila, para el camión".
"El camión, al sitio. En el sitio...".
"Cuando llegamos al sitio, yo me despistaba
y decía: 'Voy a dar una vuelta, voy a dar una vuelta'".
"Total, que el rodaje, ya lo digo,
el rodaje me gustó; encantado, ¿no?".
"Los productores. Hombre, los productores...".
"No había productores allí. Los productores, bueno,
bellísimas personas, educados, puntuales en el pago...".
"Los productores, perfectos, hombre".
"Yo estoy contentísimo de haberlos conocido".
"El plan de trabajo, pues qué te voy a decir,
el plan de trabajo pues...".
"Un trabajo intenso, ¿no? Porque, claro,
el público, ustedes, los mejores, pues...".
"Para mí, el respeto es sagrado".
"Entonces, ¿qué les voy a decir? ¿Qué les voy a decir?".
"Si yo os veo a ustedes y se me cae la propia saliva
de la lengua de la felicidad, que no me cabe en la boca".
"¿Cómo no voy a decir que sois los mejores ustedes?".
"¿Vale?".
(Música lenta)
Aves y flores a tu lado anidarán
y un mar de espumas y de sol te alumbrará.
La caracola de tu pecho cantará
y el pez de amor que hay en tu llanto reirá.
Porque te espera...
la primavera.
(Tarareos)
El viento oscuro del invierno se alejó.
La negra herida de tu pena se cerró.
El fuego donde calentabas el dolor
entre recuerdos y cenizas se apagó.
Porque te espera...
la primavera.
(Tarareos)
Despierta, amor, respira y déjate vivir.
Deja jugar la niña alegre que hay en ti.
Tus ojos van, tus ojos quieren ya reír.
La primavera que esperabas ya está aquí.
La primavera.
La primavera.
(Tarareos)
Sí, era de él.
El pintor exiliado que conocí hace cinco años en Londres.
Ahora está en Sevilla...,
desde hace algún tiempo.
Me ha localizado...
y hemos quedado en vernos.
¿Qué te ocurre, Ana?
No sé qué me pasa.
No comprendo nada.
Me aburre mi trabajo...,
no me gusta.
No logro encontrarme a mí misma.
Yo te quiero, Ana.
Y quiero que lo tengas todo conmigo,
como yo lo tengo contigo.
Miguel...
Tócame.
Querría vivir siempre entre tus piernas.
Querría tener...
ríos de leche para ti.
"Nos fumamos un cigarrito y..."
Eran las cuatro de la mañana, ya se me hizo tarde
y decidí venirme para mi casa.
Entonces, me dijo que...
que no tenía vehículo para irse para su casa
y que si lo llevaba yo en mi coche.
Le dije que sí, que no me importaba.
Entonces, llegamos a los bares,
tiramos para la izquierda... El recorrido que hacía yo cada día.
Y se me echa encima un coche blanco, con unos señores muy chungos.
Abrió el tío la puerta, salió por pie.
El tío se me echó encima, con el coche me cierra:
"¿Qué pasa, hombre? ¿Qué pasa aquí?".
Pum, pum, las esposas, los tíos encima, el cacheo...
José sale a correr, un tío detrás de José...
Un rollo. Los nervios; allí todo el mundo loco perdido.
El Quique se baja del coche y le dice uno de los tíos:
"¿Tú dónde vas?. Dice: "¿Yo?".
Empieza a discutir con el tío y dice: "Ven para acá. ¡Las esposas!".
Total, que el tío da la vuelta al coche y hace "bum".
El Quique que sale por pies y el tío que viene y lo encañona.
Le atravesó la cabeza.
Y ya un corte allí, ya nos volvimos locos.
"Los vecinos saliendo de las casas".
"Un mamoneo allí en la calle".
-¿Cómo se quedó el policía?
-El policía, cuando el tío loco perdido le disparó:
"¿Qué has hecho? ¿Qué has hecho?".
Bum, me eché encima del tío,
el tío me partió la camisa, me dio una guantada.
El José: "¡Asesinos, hijos de puta, criminales!".
Nos vamos para el Quique, el Quique en el suelo boca abajo.
El tío lo vuelve boca arriba, y la cara del Quique fue ya...
La cara reventada ya.
-¿Los otros policías le dijeron algo al que disparó?
-"¿Qué es lo que has hecho?".
"Vaya ruina nos hemos buscado. Vaya ruina nos hemos buscado".
Total, que nos quita, el tío coge la radio,
empieza a llamar a señores y aparecen por todos lados.
Todos los vecinos en la calle, la gente allí... Un agobio.
Total, que nos meten en un coche y nos llevan al calabozo.
Y a la mañana siguiente, me llama el jefe de grupo,
subo para arriba en el ascensor y me dice un tío:
"¿Tú eres el que iba en el coche, en el seiscientos?".
"'Sí, yo soy'".
"Dice: 'Mira, tu amigo Enrique Mesa Bucatto ha muerto'".
"Entonces, me pasaron al abogado,"
me llevaron al juzgado con unos cuchillos,
y decían que el Quique amenazó al policía con un cuchillo
y que le atacó y que él le hizo frente.
El Quique ni había atacado al policía ni nada.
Lo único que hizo el chaval fue correr por su libertad.
Como lo hizo José.
Lo que pasa es que yo no me fui porque yo no había hecho nada,
el coche era mío y yo no tenía por qué irme.
No tenía por qué estar...
Pero ese chaval, el Quique, ya había tenido 15 ó 20 días antes...
Le habían acusado unos tíos, decían que había sido él.
Mentira. Un tío que ya había estado pasado
de pagar por cosas que...
que no debía pagar, porque él solo se dedicaba a fumar.
Y, no sé, le metieron preso. Y después, leí en el periódico
que Enrique Mesa Bucatto había atacado a la Policía,
cosa que es mentira.
Eso ni lo hizo Enrique ni José ni yo, nadie.
Eso lo habrán inventado ellos, para el sistema que ellos tienen.
Dicen que le ha atacado, que le ha encañonado con una pistola.
Un tío con una pistola y uno con una navaja.
No sé cómo lo va a atacar.
El tiro se lo metió por la cabeza y le salió por las cejas.
Como lo vimos nosotros en el suelo. Después, lo llevaron...
a García-Morato.
El mismo tío que lo había matado decía que no sabía qué había pasado,
"que no sabía lo que había pasado".
Además, tenía que estar loco perdido, porque la manera de la que llegó:
allí con el revólver, como un pistolero,
trayéndole a José la pistola a la cabeza;
esposados, cacheo...
Eh... Yo no sé.
Y nosotros no habíamos hecho nada.
Veníamos de tomar unas copas, eran las cuatro de la mañana.
Lo que pasa es que no debíamos de haber corrido,
porque estábamos esposados ya.
Y ya estábamos hartos, esto ya había pasado tres o cuatro veces.
Y habíamos acabado así por cosas de fumar.
Pero yo no me dedico a dar de fumar.
Yo, de mi trabajo, llevo trabajando toda mi vida.
Y he tenido la mala suerte de que me han cortado el rollo
dos o tres veces, pero...
(OFF) "Estuve yo ahí en la Feria de Sevilla,
caminito de...
de esto... de...
del chocolate ya, que íbamos...
que íbamos de recogida, fuimos el domingo".
"Porque en la Feria de Sevilla, me gusta ver...
me gusta llorar el último día".
"Fíjate tú lo que sería...
todo el año en feria, niño".
"Por eso le digo al chaval: 'Venga, vamos a coger el taxi'".
"Se lo dije yo, ¿no? No, me lo dijo él".
"Dice: 'Oye, pues...'".
"Era domingo, ya él se había ido...".
"Nos habíamos peleado el sábado, el sábado por la noche".
"Y entonces, va y me dice...".
"No me dijo nada, llegó, se sentó allí
y dijo: 'Venga, vamos a...'".
"¿Cómo era, coño? ¡Ah!".
"Digo: 'Vale, vale'".
"Dice: '¿Cómo estará la Feria?'".
"'¿Encontraremos taxi?'. Digo: '¿Hoy?'".
"'¿Hoy, a las doce de la noche que son?'".
"'Ahora mismo vamos'".
"'Nos damos una vuelta para que, cuando volvamos,
volvamos en taxi, tío. No lo tenemos ni que buscar'".
"'Dice: 'Venga, bueno'. Digo: 'Sí, hombre'".
"Total, que nos fuimos para allá".
"Y entonces..., después ya nos veníamos para acá,
veníamos ya de...".
"Digo: 'Bueno, pero los chocolates, allí en la Virgen de los Reyes'".
"'Vale, vale'".
Quizá no sea así en el futuro.
Pero por ahora, somos de donde somos.
Me siento impresionado por toda la ciudad,
por esta luz de abril,
por la locura de esta gente.
Sigue habiendo tantos locos como hace cuarenta años.
¿Locos aquí?
Tenía que volver.
Por encima de todo, volver.
Trabajar aquí.
Bueno, cuéntame tus cosas, Miguel.
¿Cómo va tu trabajo? Bien.
El trabajo en la radio va bien.
Ahora colaboro con los informativos.
Desde luego, mucho mejor que cuando te conocí en Londres.
Qué gracia tuvo nuestro encuentro en Londres.
Hombre.
Aquello fue auténtico auténtico.
¿Estabas ya con Ana entonces?
Yo hace poco tiempo que estoy con Ana.
Bueno..., ya no estoy con ella.
Últimamente, la encontraba...
un poco extraña.
Anteayer me dijo que...
nos separáramos
por algún tiempo.
Quizá sea para siempre.
Ana es una mujer encantadora.
Sí.
Ana es encantadora.
Bueno..., ya encontraré a otra.
Yo siempre he pensado...
que lo que importa...
es la mujer,
no... una mujer.
Otra,
otra llenará el vacío de Ana.
(OFF) "Bajo el aguijón de su roñosería,
por cuatro reales forzado para hacer la guerra,
disimulando, riendo como los chavales generosos,
cobarde para recordar sus nombres, mi mujer me manda un médico
y me dice: 'Golfo para hacer su vida,
pero en la cama, para siempre'".
¿Tienes un poquito? Por 300.
¿300?
¿Esto me vas a dar por 300?
"Y busca la verdad, mírate al espejo si tienes una BamBam".
"Dentro de poco, los perros ladran por el sendero de la muerte;
obedece, Curro".
"¡Curro! Vete para los cuernos de Satanás".
"¡Adelante, lobo, venga!".
"Inundada la ciudad de la ley ya la tenéis; águila de la noche".
"Tu memoria te falsea, no es la tuya".
"También a ti te parece que la sangre no es aire".
"Vuelve los ojos, saca la lengua".
"Brilla la luna vieja, águila de noche,
el aire se abre en el horizonte".
"¿Se llamaría un hombre Hambre? No".
"Pero no ha tenido tiempo Cristo, que murió".
"Venga ya, hombre. Hasta el último adiós".
"¡Ah, oye, adiós! Y dile que si la quiere,
se lo diga por escrito, que no se vaya".
"Vacíate y tírate a las 'privatas'".
"No te molestes más, tío, en explicarme de tu vida".
"Hombre, más dulce, más dulce".
"¿Más dulce vas a ser tú que mi chavalita?".
"Anda, niño, suelta la polla y vete ya para allá".
"Y todos los rabitos serán para ti, dulce chavalita".
"Si no me quieres, dinero te daré".
Está bueno, te lo voy a hacer cortito.
"El campo donde yo dormiré, siempre y por siempre;
y son tus ingles como visillos de seda,
acariciando morderé como bizcocho de nata,
para que la luz de la aventura gustosas se repartan".
"Esto es una carta que me han mandado".
"No sé de quién será".
"Vamos a seguir leyendo".
"'Es de malvivir hacer asco de lo que no se tiene;
y tú ya sabes, yo estoy aquí a tu lado, más oscuro,
o al sol en la orilla del río, húmedo, denso, profundo'".
"'Dulce chavalita, yo tengo lo que tú más deseas
y eres mi gran amor'".
"'No hagamos esperar a la vida
y empecemos ya'".
"La vergüenza es solo de los lobos,
que se esconden las ramitas debajo de las patitas
cuando van camino del bosquecito'".
"Y aquí termina la carta esta".
Oye, perdona, ¿me podrías decir dónde encontrar algo para fumar?
¿De fumar? ¿De fumar qué?
Es que he venido a pasar unas semanas a Sevilla,
acabo de llegar y no conozco todavía el ambiente.
Ah, ¿de ambiente?
De ambiente tengo yo...
un poco en... en mi casa.
¿Vamos para allá? ¿A tu casa?
A ver, date una vuelta, Bertoni.
Baila cadera.
Pam, pam, pimpán, pim, pimpán.
Bueno, vámonos.
¿Tú tienes papel de fumar? No, lo estaba buscando.
A esta hora...
Bueno, vale.
Pasa, ponte cómoda.
Espérate un momentito que vuelvo volado.
La cartera.
¿Qué haces, tío? Si me estoy buscando la vida, igual que tú.
Venga ya, hombre. Si estoy intentando picar un coche.
Va a venir la pasma y nos va a coger a todos juntos.
¿Qué hacemos con él?
-Dejadlo ya y vámonos.
-Ahí te quedas, roba coches.
-Vamos ya.
Oye, tío, ¿tienes un papelito?
-¿Un papelito? ¿Quieres diez montañas de papeles verdes?
Es papel de fumar, tío.
-¿Papel de fumar? ¿Tienes tú ahí?
-Toma ya, anda.
-Vámonos.
Yo no soy de Brasil,
yo soy de Cuba, Cuba. Yo no soy de Brasil,
yo soy de Cuba, Cuba.
El de la cartera me ha dado papel de fumar.
Esto es un cuadro, o sea, un dibujo, que se llama
"Homenaje a mi tío Antonio, 'The Memory'", la memoria.
A ver qué te parece.
O sea, aparte de la firma.
Bueno, realmente te voy a decir lo que es.
O sea, es un homenaje a mi tío Antonio,
muerto en la guerra de la División Azul en Stalingrado.
Después de tres meses inactivo,
solo hombres, mierda, piojos y enfermedades
y vida subterránea, esa vida subterránea,
llegaron bajo el cielo verde y eléctrico
las tormentas de hierro, o sea, la ofensiva soviética.
Entonces...
No tiene ningún contenido político,
va en contra de la guerra en principio.
Además, me tranquiliza esto porque he visto un libro
que se llama "Las ratas rojas de Stalingrado",
de gentuza de esta también; o sea, que era una problemática...
Existe una cualidad que es la ética en la guerra y en todo.
Sin ética no hay nada.
¿Y qué representa este animal colgado?
Pues un gato colgado con la bandera alemana.
Es eso, es lírico.
Es un homenaje a mi tío Antonio, que era mi tío y lo quería.
Su motivación de ir a la guerra no la sé; era muy joven, 21 años.
Terminó la guerra en España y fue allí,
en zapatillas, a Stalingrado.
Yo entiendo el concepto "ario"
por gente que prefiere el valle sano al valle malsano.
El fascismo es una cuestión...
El fascismo de Mussolini es una cosa, la dominación del Estado.
Solo es una cuestión de guerra, de táctica.
Es un humanismo. ¿Entiendes lo que te quiero decir?
Aceptaran o no a Mussolini.
Franco...
vivió más que Mussolini. Franco es santo.
Yo soy rojo, azul marino, soy azul y negro.
¿No?
"Pregúntale a Franz Kafka si es verdad
que se quedan tan solos los muertos". De Gustavo Adolfo Bécquer.
Y este jeroglífico no tiene antítesis,
con permiso de los intelectuales.
¿Ve usted como la frase no tiene antítesis?
Utilizando el léxico auténtico de la Real Academia,
ya seas rojo, de derechas
o de los azules.
Me gustaría torear, creo que podría hacer algo.
Sí, que el toreo es una cosa...
La pintura es mi profesión, es mi expresión, ¿no?
Pero el toreo me gusta.
Creo que podría comunicarme con el toreo también.
Con el cinismo de una manera; yo nunca hablo en tercer persona.
Y de mis novias... no está conmigo ninguna;
son santas, por supuesto.
Es la mujer, ¿no?
Es una madona, una santa.
Es una madona, ¿no?
Es una santa.
Porque una madona le puedo decir.
Tiene voluptuosidad también.
Pero me gustaría ampliar el flamenco hasta Van der Weyden
y, sobre todo, a Alberto Durero,
a "Hamlet", a Shakespeare...
Es decir, que...
no me gusta lo sencillo.
Creo que el folclore siempre será utilizado por el imperialismo.
Tarquino el Soberbio, por ejemplo.
Lo que el padre quiso de Tarquino...
Le mandó un mensajero, el mensajero se puso a cortar amapolas:
plas, plas, plas, plas.
Tarquino vio que era cortar las cabezas de los superiores.
Eran tiempos antiguos, ¿no?
Todo tiene su tiempo, lugar y circunstancia.
Es que es difícil.
Arroyo es un artista que baila,
baila un poco como...
Parece que está bailando conga.
Mira, aquí hay uno que pone...
"Fe ciega en un ejército fuerte".
O sea, el invencible para todos los españoles.
Esto lo hago improvisando un poco.
"Celosa de tu sueño habrás llegado. ¿Qué es demasiado pronto para ti?".
Es de una frase de Nietzsche.
"Unidad, salud, paz, orden y libertad".
"Viva España, con sus animales, ríos y plantas".
O sea, que creo que el humanismo
representa una relación nacionalista, el nacionalismo.
Científicamente, me refiero.
Y más ahora que he leído que el ministro de Educación dice
que la ciencia no tiene colores, lo cual me gusta mucho.
Es de todos los colores; es bonito el humanismo.
(Música lenta)
Huele a paisaje tu pelo.
Huelo tu pelo y me duele.
Ese olor de árbol y suelo...
que a vida y muerte me huele.
Tus ojos huelen a espejo,
azogue de espejo frío,
a cristal de catalejos,
a amargo musgo de río.
"Ay de aquellos que no admiran la arquitectura gótica".
"Compadezcámoslos como a unos desheredados del corazón".
"Santuario de la ciencia y del arte".
"La catedral gótica no debe ser considerada
como una obra dedicada a la gloria del cristianismo,
sino más bien como una unión de ideas,
de tendencias y fe a la que podemos recurrir sin temor
cuando tratamos de conocer
el pensamiento de nuestros antepasados".
"Porque en ella está el mismo sentido abstracto...
del ideal caballeresco, de la suma teológica,
del pensamiento escolástico,
de la razón de ser
y de vivir del hombre gótico".
Son tantos los que quedaron en el camino,
los que no han podido conocer esta vuelta.
En el año 58, conocí a Ramón Alvarado.
Poco tiempo después, le hice ese retrato.
Era un hombre totalmente acabado.
Seis años antes, su mujer se había ido con otro tío.
Quiso volver clandestinamente a España,
pero no pudo.
No se resignaba a tener que perder...
la identidad consigo mismo,
su identidad.
A todos nos era muy duro tener que soportar
que el ser español
fuera algo totalmente diferente
a lo que siempre habíamos sido,
a lo que queríamos seguir siendo.
Nos sentíamos usurpados.
Ramón murió en el año sesenta y dos.
Poco antes,
sintiéndose ya morir,
olvidando su orgullo,
su dignidad...,
llamó a su mujer.
Todo le daba igual.
Y la quería.
Ella volvió.
Y le cuidó durante los ocho últimos meses de su vida.
Lo hizo bien.
Siempre lo recordaré.
Una vez muerto Ramón,
volvió con su amante.
Lo que era bastante lógico.
(Campanas)
Ella se llamaba Clara
y llevaba un montón de años también en el exilio.
No sé si todavía vivirá
y si también habrá vuelto.
Es tan sorprendente cómo huele esta ciudad estos días.
Casi siempre me falla la memoria para los olores.
Es tan difícil poner olores en un cuadro,
en una película,
en una canción,
poner el olor a piña,
a pelo de mujer,
el olor de azahar que inunda Sevilla hoy.
Todo va mejor, he encontrado un trabajo que me gusta.
Me siento más tranquila.
Me encuentro bien contigo,
pero está Miguel.
Le he pedido una pausa.
No estoy segura de lo que siento.
Pero de ir con alguien, creo que debería volver con él.
No me parece bien que este amor se acabe
sin una causa que de verdad lo justifique.
Lo único que importa, Ana,
es el amor.
El amor que está ahora aquí entre nosotros.
El amor que debe traer más amor
y no apagar...
ninguno ya existente.
Yo te quiero.
Que el amor mío dé fuerzas a tu amor por vivir.
Que aceptes mi amor...
que no te pide ninguna condición.
Ya veremos lo que ocurre con Miguel.
Solo me siento capaz de amar a un solo hombre a la vez.
Y es verdad que te quiero a ti.
(OFF) "Aquí me he encontrado una carpetita
de unas letritas que yo...
escribí hace tiempo para unas canciones, ¿sabéis?".
"Sí, en el momento en el que ustedes tengáis una oportunidad,
llamadme".
"Voy a grabar yo para ustedes,
para el que pueda, para que contrate una casa de discos
unas canciones muy bonitas. Ahora vamos a verlas".
"Vamos a ver, por ejemplo, las letritas".
"No hay instrumentos".
"No hay complicaciones".
"Si quieren, también lo tarareo, pero no es mucho".
"'De la noche sevillana', un poquito más tarde".
"¿Eh? Sí".
"Aquí había una...".
"'Estos ruidos lejanos, casas cerradas
y hogares anhelados,
ay, el cielo azul y negro, el viento helado;
celeste, como encharcado y sucio era aquel amanecer'".
"'Pero aquello todo me importaba un pito,
porque cuando desperté, me di cuenta
que lo que yo quería saber era
si me estaban haciendo justicia o venganza'".
"Sí, claro, esto viene a cuento...".
"Esta es una letrita de un chico que estaba encarcelado,
como se lo están imaginando".
"Dice: 'Cuesta abajo, cuesta arriba, lo mejorcito de mis amigos...'".
"No, esto está copiado de otro lado, esto no vale".
"'Pero el martes, por la puerta yo me escapé y el miércoles...'".
"Ah, esto sí. Este es el abecedario, el un, dos, tres. Dice:"
"'Yo era un muchacho correcalles sin dinero ni satisfacción'".
"Ay, a mí un lunes me arrestaron, sin trabajo y sin honor'".
"'Pero el martes, por la puerta yo me escapé
y el miércoles, a una chavala yo me ligué
y el jueves, al carnaval yo la invité'".
"'Síguela, síguela. Vaya tela, tú. Síguela, síguela'".
"'Ay, yo me la llevé, yo me la llevé'".
"'El viernes, cansado, yo también la violé'".
"'Y el sábado, de nuevo me han buscado
y el domingo, entre rejas de nuevo me encontré'".
"'Pero yo soy culpable, sí, sí'".
"'Bueno, señoría, sí, pero yo no soy de aquí, yo soy de Cuba'".
"Esta es 'Baila cadera' Hay muchas, hay muchas".
"O sea, como os estáis imaginando, en el momento...".
"Ustedes, por ejemplo, tenéis una casa de discos".
"Llamadme, llamadme".
"Entonces, yo voy para allá, me presento;
ustedes buscáis los músicos".
"Ustedes buscáis los músicos".
"Y entonces, como yo ya tengo las melodías,
yo tengo las melodías, tengo las letras,
pues... nada, en familia queda todo".
"Entre amigos, entre amigos lo hacemos después".
"Que repartir bienes... No, no, de eso nada".
"Los bienes para ustedes, para ustedes los bienes".
"Mira, aquí hay otra que se llama 'Banana coco, banana eh'".
"Dice: 'No quiero saber si eres buena o eres mala,
si piensas así o piensas asá, no tengo tiempo,
lo que quiero ya en la vida, lo que quiero es a ti,
banana coco, banana eh, banana coco, banana coco, eh'".
"'Vamos, chavala, vente para acá, para acá, para acá'".
"'Vente, chavala, vente, vente, vente'".
"Coño, es que tanto esto no".
"Porque si hubiera un organito,
un pianito, ¿no? Qué gusto, hijo".
"Pero eso, más tarde, cuando ustedes me invitéis".
"Invitadme, hombre, por favor".
"'Mira, chavala, que yo ya no te digo 'tengo',
yo ya te digo 'toma, toma, toma, toma,
bananas maduras, pum, pum, palito de ron, pum, pum,
ginebra colocón, pum, pum''".
"Ea. Esa, otra letrita".
"Ya me estoy yo hartando de las letritas".
"Aquí hay otra. Uf, esto no, está escrito a lápiz, está borroso".
"'Ella se fue...'. Ah, si tengo...".
"Mira. Letras para las mujeres estas descarriadas,
letras para los borrachos,
letras para la independización de las mujeres".
"Bueno, para terminar, que estoy viendo aquí otra".
"Esta es de rocanrol".
"'Mira hacia la distancia, mira hacia el horizonte'".
"'¿Qué es mejor, morir por amor o por dinero?'".
"'El hombre no contestaba y al rock, una uña en el corazón le salió'".
"'¿Qué es mejor, morir por alcohol o por dolor?'".
"'El hombre no contestaba
y al rock, en el corazón una botella le salió'".
"'¿Qué es mejor, morir o morir? 'Joder, joder, joder!'".
"'Perdonen, señores, perdonen'".
"'El rock, un cuchillo en el corazón se clavó'".
"Una última, se titula 'Baila cadera'".
"Dice: 'Baila cadera,
en el lecho del amor es lo que yo siempre quisiera,
es lo que yo siempre quisiera que tú hicieras,
baila cadera, baila cadera'".
"Dice: 'Yo lloro, lloro, lloro, lloro, lloro,
porque es lo que yo más quisiera, que tú...
baila cadera, baila cadera en el lecho del amor'".
"'Yo lo siento, siento, siento, siento,
siento ya que te amo'".
"'Como un puñado de agua...'"
"'Como un puñado de agua,
no pretendas darme lo que nunca tuviera'".
"'Baila cadera, mueve tu azúcar, mueve tu azúcar'".
"'Y sácame de este laberinto'".
"'Tengo, tengo, tengo, tengo, tengo tu corazón,
tengo tu jugo, tengo tu azúcar'".
"'Baila cadera, dentro del tórax'".
"'Que yo lo sienta, baila cadera, baila cadera, baila cadera'".
"Esta es ya para... Es la cancioncita...".
"Bueno, no sé si está jamón".
"Esto lleva órgano, lleva guitarra...".
"Uf, esto lleva muchas cosas: lleva violines,
lleva un ritmazo que le metemos por detrás".
Vienes quemando la brisa
con soles de primavera,
para plantar la bandera
con la luz de tu sonrisa.
(Música bachata)
Vienes quemando la brisa
con soles de primavera,
para plantar la bandera
con la luz de tu sonrisa.
Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia,
comandante Che Guevara.
Lola, ¿te acuerdas de mí? ¡Hola!
¿Tú eres Luis?
Cuando te fuiste
cuando lo de Franco.
Con tanta hambre como pasamos.
¿No? Uy.
Un hambre... ¿Y adónde fuiste?
A Inglaterra, me tuve que escapar.
Ah, escapar, para que no te fusilaran.
Oye, ¿cuántos años tienes, Lola?
Pues me faltan cinco para el siglo.
¿Y qué voy a hacer?
Y ahora, me entretengo...
en vender agua.
Vendo agua,
vendo caracoles.
Y vamos para adelante, estudiante.
-Y baila. -Ah.
Y toma que toma, y dale que dale.
¿Has visto a la mujer que me acompaña?
Qué guapa.
Qué guapa es.
Muy guapa, muy bonita.
Está usted muy guapa.
Usted también es muy guapa, Lola. Sí, con los labios pintados.
(TODOS RÍEN)
¿Y qué? ¿Qué pasa con Luis?
Pues nada.
Ay, Luis, ¿es una mujer como las de antes?
Lo mismo. Oh.
No varía.
¿Y es que a ti no te gustan esas cosas?
A mí no. ¿Por qué?
Porque eres muy granuja.
Eres muy granuja.
Y por eso no te quiero.
¿Y no me quieres? No.
Te has echado otra mujer y ya...
acabamos, rematamos.
Me dejaste con un crío.
¿Yo? Tú.
¿Quién va a ser? ¿Voy a ser yo?
Tú lo hiciste y yo lo parí.
(TODOS RÍEN)
Pero me sigues queriendo, ¿verdad? Muy poquillo.
¿Nada más que un poquillo? Nada más.
Porque tienes a otra señora.
Pero bueno, eso no importa.
Ah, ¿que no importa? Porque tú eres un cariño antiguo.
Ah, yo soy un cariño antiguo. ¿Y este es moderno?
Yo no digo nada. De verdad, maravilla eres.
De maravilla, y se lo lleva la chiquilla.
¿Qué?
¿Y por qué no te has teñido las canas?
Así te querría más. ¿Sí?
Sí, con las canas teñidas.
Pero de color de mazorca.
Ay, Teresita. Ay.
Ay, Teresita.
Ay, Teresita, qué bien te has portado, hija.
Te tengo que decir ¡ole, ole y ole, hija!
¡Estupendo, estupendo, "chochi"!
¿Realmente te ha gustado tanto?
¿No me va a gustar, niña? ¡Si ha sido magnífico, magnífico!
Y además, es que tienes dos pezones que son dos rositas.
Y ese... ese cuello...
ese cuello que es bambú puro.
Ay, Teresita, qué bueno ha sido.
Ay. Y esos dos ojitos
como dos almendras dulces dulces cuando me miran.
Ay. ¿Y tú te acuerdas de cuando me dabas esos bocaditos
y esos suspiros y me decías esas cositas al oído?
Ay, Teresita.
Y qué forma... y qué forma de darme la boca tienes tú.
Es que cuando te beso, vamos, me creo que...
que me la estoy comiendo, que me la estoy comiendo.
Y ahora, te vuelvo a mirar y la tienes ahí tu boquita linda.
Si es que eres milagrosa, Teresita.
Yo ya no sé qué decirte más, hija.
Porque es que me traes... me traes loquito, loquito de verdad.
Y después... Si es que eres...
Y esa cinturita,
fina ella, fina ella como junco marinero.
Y cuando tú te pegas esos meneítos debajo de mí...
Ay, qué meneítos.
Ay, Teresita.
Qué bien, hija, qué bien.
Qué bien esos meneítos.
A mí también me gustas mucho, Miguel.
Me gustas porque eres un hombre muy de pelo en pecho.
De pelo en pecho.
Hombre, Teresita... No hablemos de mis pelos, Teresita.
No hablemos de mis pelos, porque para pelos,
para pelos, Teresita...
Ay, Teresita.
Ay. Qué bien, Teresita. Ay, Miguelito.
Ay, Miguelito, por favor. Qué bien, Teresita.
No, no.
Déjame, Miguel, déjame respirar un poquito.
Hombre, Teresita...
Me lo voy a tener que llevar en un cartucho.
¿En un cartucho te lo vas a llevar? ¿Te lo vas a llevar en...?
Pero ¿qué cartucho ni qué cartucho?
En un buen... En una buena caja de bombones.
Además, Teresita, si estás cansada,
si no quieres más...
Lo que tú quieras, Teresita, lo que tú quieras.
Ahora mismo, lo que tú quieras.
Vamos, que... si tú quieres...
No sé, Teresita,
si tú quieres que yo ahora mismo...
Si tú quieres que yo te vaya...
Vamos, quien dice...
Teresita, ¿tú quieres que yo te traiga
una buena tapa de bacalao con tomate?
Teresita, ¿o una buena ración
de montaditos de lomo?
¿Prefieres los montaditos de lomo?
Mira...,
bueno... Ay, eso.
Mira, te voy a comprar... te voy a comprar un...
un buen traje de perlas.
Te voy a comprar un buen traje de perlas, de perlas así,
de perlas así, vamos.
¿Tipo Hawái Hawái?
No. Tipo Hawái Hawái no, tipo Torremolinos,
tipo Costa Brava, de las buenas playas de España.
Que ahí va a ser adonde nos vamos a ir, Teresita.
Vamos a coger un buen coche y nos vamos a ir allí,
vamos a llegar, vamos a comprar un buen local,
vamos a contratar a dos buenas cuarentonas chinas
y vamos a montar nuestro restaurante chino.
Y las vamos a poner en la puerta, con sus dos varas de bambú;
invitamos a todo el mundo y, cuando lleguen,
va a salir una voz de una esquina de la puerta principal
y van a decir: "Venga, señores, pónganse de rodillas,
quítense sus buenos zapatitos, los calcetines fuera también".
Entonces, pum,
las dos buenas cuarentonas con sus varas de bambú
venga a darles en los tobillos, pimpán, pimpán.
Y cuando estén esos tobillos bien hinchados,
coloraditos como tomates, otra vez la voz que va a decir:
"Señores, muy tranquilamente vengan
y pónganse aquí los zapatitos y los calcetines otra vez
y ya pueden entrar".
Y dentro vamos a estar nosotros estupendamente allí.
O si no, Teresita,
tú...
¿tú quieres que llenemos toda la habitación
de caramelos y pañuelitos de colores?
¿Eh? Te voy a decir también otra cosa.
Teresita, ahora que me acuerdo yo.
Si no cansamos de aquel restaurante chino,
nos vamos, nos vamos a cualquier lado,
si a nosotros no nos va a importar nada,
si nosotros somos una pareja enamorada.
Vamos, a cualquier lado:
Cuenca, Guadalajara...
Nos da igual, ¿no?
Entonces, llegamos allí tranquilamente
y nos instalamos, nos instalamos muy bien, Teresita.
Nos vamos a instalar lo mejor del mundo.
Compramos nuestra buena plaza de toros y...
¿Y qué te digo yo? Pues allí, nada,
con ese tipito que tú tienes, Teresita,
bien vestidita de torero, y yo igual.
Yo voy a ser tu peón, tu peón de confianza, Teresita.
Y allí, entre pase y pase,
nos vamos a morir, nos vamos a morir de amor,
de besos locos, Teresita.
Ay.
Además...,
mira...
Muchas cosas, vamos a hacer todo lo que nos dé la gana.
Además, también...
vamos a tener muchas...
muchas... muchas amplias conversaciones, Teresita.
Muchas amplias conversaciones.
Para nosotros, para nosotros solos.
Nosotros, venga a charlar,
venga a charlar, Teresita.
Ay, qué bien lo vamos a pasar, hija.
Qué bien lo vamos a pasar.
Ay, Teresita, qué bien, hija.
(OFF) "La prensa sevillana hablaba muy mal de El Palmar de Troya,
llamando a alguno de sus videntes
'repugnante, soez e infeliz de la vida'".
"Por eso mismo, Luis, siempre sorprendido
por la tradición de locura de la ciudad,
por su sentimiento más hondo de no aceptación de la realidad,
fue con respeto, y con sus amigos, al extraño sitio".
-(LEE) "Alégrense los cielos y regocíjese la tierra
porque ya está con nosotros el salvador.
Causa de nuestra alegría,
vaso espiritual,
torre de marfil...,
(Claxon)
puerta del cielo,
estrella de la mañana,
reina de santos,
reina de la paz,
María amabilísima,
María luminosísima,
María esperanza nuestra,
esperanza de salvación,
María consoladora nuestra,
María estrella sublime,
María ángel de salvación,
María cantada por los ángeles,
María esperada por los patriarcas,
María anunciada por los profetas,
María escala celestial,
María pórtico de la gloria,
María madre de todo lo creado,
María reina de nuestros corazones".
"Dios te salve, María, llena eres de gracia,
el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús".
Gracias, Teresa.
Muchos han creído que tuviste una visión ayer por la tarde.
Yo pienso que entendí todo.
Hay un amor, Alberto,
que llega de pronto,
que arrebata.
Yo comprendo perfectamente lo que tú sientes por ella,
como tu padre,
como Miguel.
Hay otra clase de amor...
que se gana poco a poco,
día a día.
Yo estoy en ese punto.
Los dos amores valen.
-"Sí.
Tal vez, yo puedo ayudarte". Tal vez,
yo puedo ayudarte. Repítelo.
Tal vez, yo puedo ayudarte. Más fuerte, más fuerte.
Tal vez, yo puedo ayudarte,
para conseguir...
Es que no me acuerdo de todo.
"Tal vez, yo puedo ayudarte para que lo entiendas mejor".
Tal vez, yo puedo ayudarte
para que lo entiendas mejor.
(OFF) "Esta valla molestó a Miguel,
le pareció una descarada grosería
el invitar al ciudadano a rellenar una esquela mortuoria con sus datos".
"Era una agresión del todo inaceptable".
"Este cartel, sin embargo, le causó profunda emoción".
"Era un mensaje ingenuo, lo sabía".
"Pero Miguel estaba sorprendido por cómo ahora
un montón de cosas ingenuas tomaban un nuevo valor para él".
"Era como una vuelta a la adolescencia".
"También esta lápida le pareció ingenua y emocionante".
"Era una losa normal,
pero en la que unos padres, en los años treinta,
quisieron romper la sobriedad de las habituales inscripciones
pidiendo al marmolista que añadiese la exclamación,
repleta de amor desquiciado, '¡hijo del alma!'".
"Le recordó por supuesto a Quique y también a Farruquito,
el hijo de Farruco,
muerto en accidente hacía unos años,
y que podía tener quizá una lápida así,
hecha con el baile y el grito de su padre".
A ver las manos.
¿Qué?
Mira, esta es un poco más grande, pero es casi igual.
Esta es más grande, esta también
y estas son...
Bueno, esta también grande y esta es casi igual también.
Tú la tienes muy chiquitita. Mira.
A ver, Iván.
-La mía es más grande.
A ver la tuya con la mía.
La mía es mucho más grande.
A ver, Vanesa.
A ver.
No, trae. -La otra.
Esta, esta.
La de Vanesa es más chiquitita, como ella es más chiquitita...
¿Eh, Vanesa? -La mía es más grande.
Nos vamos a tener que marchar.
No vaya a ser que haya venido mamá.
(OFF) "Es que es un conflicto, ¿eh?".
"Es un conflicto lo que estamos pasando todos".
"Hombre, claro, porque es un momento de transición".
"Es un momento de transición: ahora para acá, ahora para allá,
ahora que vamos para adelante...".
"Yo no lo niego, vamos para adelante,
pero tampoco me negaréis que la estamos pasando un poco...".
"Porque claro, con la velocidad de las relaciones,
la convivencia humana, no te veas, no te veas".
"Bueno, una carta, una carta, una carta".
"Cartita. Dice: 'Si encuentras dinero,
cógelo como si te cayeras en arenas movedizas'".
"'Te prostituyes y, si te cansas, enciende la luz roja'".
"'No se puede vivir sin ellas,
ay, lucecitas coloradas, cuánto me gustan'".
"Uy, qué mala letra tiene este tío, no se entiende nada".
"No sé qué le pasaría a este chaval".
"A este chaval le pasa como cuando escucho
a un cantante de estos que se ponen desahogadísimos perdidos,
unos alaridos, unas cosas, unos gritos,
que digo: '¿Qué le pasará a este chaval?'".
"Bueno, dice: 'Después, la Policía, al amanecer, llamará a su puerta'".
"'Solo es eterno...
el...'".
"Aquí parece que ha caído una lágrima".
"Bueno, está la tinta un poco borrada. No importa".
"Aquí dice:"
"'Solo es eterno el vino de mi larva...'".
"'Es motivo para estar abajo el ser un canto rodado,
para rodar hacia arriba. No existe el milagro,
por eso es mejor morir en el camino que en llano'".
"Dice: 'Es mejor morir en el camino
que en el paro'. Vaya tela el paro".
"Dice: 'Es mejor morir...'. Por supuesto, amigo".
"'Y pelo y uñas seguirán creciendo después de muerto'".
"¿Esto a qué viene?".
"Dice: 'Me gustaría ser como un cristal,
que solo el diamante
pudiera cupular'".
"Uy, uy, qué lío".
"'Y la serpiente no trepar,
porque no me quiero
rajar el diente'".
"Ya ni más cartita ni más nada".
"Una vez le escribí una cartita...".
"Estaba yo con un chaval, arruinado por una playa
y digo: 'Coño, mira...'".
"Antes de que viniera la pornografía a España".
"Se lo dije yo a él, dije: 'Bueno, ¿qué?,
¿por qué no... no nos ponemos ricos nosotros?'".
"Porque vamos, este...
el señor Franco tampoco había muerto".
"Pero vamos,
por algo sería que yo le dije:"
"'¿Por qué no hacemos nosotros, amigo mío...?'".
"Por la orilla de la playa íbamos paseando muy tranquilamente".
"Nos habíamos puesto de... ¿De qué era?".
"Ah, de... de limonada".
"Pero limonada hecha por mí, en un restaurante del bueno".
"Formé un lío, pedí unos limones, un azucarero...".
"Nos pusimos ciegos de limonada".
Vaya barrio feo, niña.
Este es el barrio más feo de toda Sevilla.
Y a la hora de ponerle los nombres,
se ponen tela de virtuosos.
Una cosa... La calle Virtud,
la calle Trabajo,
la calle Constancia.
Demasiada virtud, desde luego, para Sevilla.
Esto es más o menos como dice mi amigo Luis,
que ni nada ni nada.
O sea, que no han podido cambiar la esencia popular.
Aquí había otro barrio, aquí al lado.
Que estaban los arriados estos.
"Bueno, pues nada, os vamos a dar unas viviendas subvencionadas".
Estupendo.
Se ponen a esperar, venga a esperar.
Total, que ya terminan el barrio, se va la gente a vivir al barrio.
"Ea, ya está".
Ahora, los tíos se ponen:
"¿Qué nombre le vamos a poner? San esto, San lo otro".
La gente dice: "No, no, este barrio se va a llamar El Tardón".
Pues natural, consiguieron...
Vamos, lo han conseguido. Tú coges un autobús
y tiene su buen letrero
en el que pone "El Tardón".
O sea, el nombre del barrio, como le puso la gente.
Volviendo a este barrio tan virtuoso,
aquí mismo mataron a un chaval, Quique.
Amigo de tela de gente, yo también lo conocía un poco.
Vamos, fue una cosa más o menos...
El coche llegó por ahí, que venían de tomar una copa los chavales.
De pronto, llega la Policía, los encajona aquí.
Uf, chungo.
El tío, José, que venía...
El chofer no, José, un amigo de Quique,
sale corriendo hacia un callejón sin salida, a la calle Virtud.
Total, que llegan ya;
el tío encajonado, esposado,
con la pistola en la sien.
Y ahora, el Quique, macho,
no se le ocurre nada más ni menos que salir otra vez a correr,
al mismo callejón sin salida, la calle Virtud esta.
Y hace el tío... "fua".
El tío que tenía encajonado y esposado al otro,
y que lo apuntaba con la pistola.
El chaval cayó allí,
con la cabeza destrozada.
Vamos, allí,
en la esquina de la calle Virtud y la calle Trabajo.
(Guitarra y palmas)
Salga el sol o que no salga.
Y el sol que me importa a mí.
El sol que me importa a mí.
Y el sol que me importa...
a mí.
Si en cuanto a mí me alumbra,
ay, es cuando te veo...
a ti.
Que salga el sol o que no salga.
Ay, el sol que me importa...
a mí.
-¡Ole!
-Mira lo que es la ignorancia...,
-¡Ole!
-¡Arsa!
-mira lo que es la ignorancia,
que viene la flamenquita
y me cuenta
lo que le pasa.
Ay, compañera de mi alma,
ay, me cuenta lo que...
le pasa.
¡Vamos ya!
-¡Ole! ¡Arsa!
¡Va, va, va!
-¡Toma ya! -¡Vamos!
¡Arsa! ¡Arsa!
¡Va, va, va!
-¡Toma ya!
-No niego que te he querido.
-¡Qué arte!
-No niego que te he querido.
-¡Vamos, vamos!
-Pero me pesa en el alma
el haberte...
conocido.
Ay, compañera de mi alma,
ay, el haberte...
conocido.
-¡Toma ya!
-¡Va, va, va!
-¡Va, va, va!
-¡Ole!
-No puedo ni pensar que cuando te vas con otro...
-¡Arsa, arsa!
¡Ole!
-Ay, compañera de mi alma,
ay, el haberte conocido.
Ay, compañera de mi alma.
(Aplausos y vítores)
¿Qué es realmente lo importante, una mujer o la mujer?
-Yo creo que en el caso de Miguel,
y tal como se está planteando el problema sociológicamente
en amor, lo importante es la mujer.
O sea, la mujer en general.
Quitándola ya del contexto este de posesión
y de...
de sociedad privada.
-Cuando Miguel quiere tener un sentido
digamos poético de la mujer,
tiene que referirse siempre a Ana.
Pero en su vida, en este momento de la película, es Teresa.
De alguna manera, ¿hay ese conflicto de que él quiera seguir fiel
a la idea del caballero con una sola mujer,
o le tiene que costar trabajo romper con ese pasado
y ser un hombre que piense en la mujer
en un sentido más colectivo?
-Yo pienso que tiene que costar trabajo.
-Tiene que costar trabajo, pero tiene que llegar.
Tiene que llegar a ver a Ana como ve a Teresa.
O sea, a verla completamente liberada del personaje este histórico
del caballero que siempre ha pertenecido,
o ha querido que le pertenezca, una mujer, Ana.
-¿El deseo es la mayor fuente de vida
y al mismo tiempo, el deseo es ya amor o no?
-El deseo creo que va tan unido
a la forma de manifestar ese amor
que no encuentro ninguna separación lógica,
ni puedo decir siquiera que sea paralelo.
Creo que va realmente unido, sí.
¿Tú qué opinas? -Me has pisado un poco la respuesta.
Yo pienso que...
no se puede disociar el deseo del amor
ya que, para mí,
el deseo es la parte
que la sociedad ha subrayado como mala,
como pecaminosa,
y el amor la ha oficializado.
Entonces, al hombre se le ha dicho, para que se quede tranquilo,
que puede amar, pero no puede desear.
Pensemos en el "no debes desear a la mujer de tu prójimo".
Entonces, el amor sin el deseo es algo muy aburrido.
Y el deseo sin el amor es algo que te da
un vértigo muy grande en cuanto te separas de la sociedad.
La sociedad te dice que eres como un quinqui, un malvado,
un fuera de la ley, si no amas
al mismo tiempo que deseas.
Y yo creo que el hombre tiene que darse cuenta
de que esto ha sido una trampa que la sociedad, históricamente,
dentro de la gran oscuridad de la historia, le ha tendido.
-¿En qué sentido es diferente
el deseo de Miguel por Teresa que por Ana?
-Yo lo veo igual.
-Yo no. Yo no.
Por Ana le veo realmente cogido sentimentalmente,
en todos sus aspectos. Ana...
Perdón. Teresa es...
la aventura con la que se encuentra,
como él quiere realmente ver a Ana también.
-Pero... -Lo que para él sería más cómodo.
-Es que para amar, tienes que aceptar...
Tienes que tener la aventura, tienes que tener el deseo.
Si no, el amor, como decía antes, es algo muy aburrido.
-De todas formas, pienso que es un complemento;
él puede amar a las dos perfectamente.
-¿Miguel desea a Ana?
-Sí, claro.
Claro. O sea, precisamente.
-Sí.
-¿Fundamentalmente la desea
y con eso basta? ¿Es igual que Teresa o no?
-Hombre, yo creo que eso es problema de Miguel.
Hay que saber exactamente...
El que tendría que responder a esta pregunta es Miguel.
(OFF) "Pues le estuve diciendo yo lo que me parecía absurdo esto...
esto de la morfina
y esto de la heroína".
"Porque la verdad...".
"Una vez, estaba yo en Londres,
y una chavala con dos pedazo de ojos increíbles,
los ojos...
rajados, rajados,
preciosos, hijo,
y me dice la chavala:"
"'¿Quieres
un poquito de...
de esto, inyectarte?'".
"Digo: 'No, no. No, niña no'".
"'Que a mí no me gusta la ortopedia'".
"Ya me ha pinchado, pero...
es el efecto".
"O sea,
nada más te la hinca,
hace, pim, se te mete, y haces tú... "fiu",
una cosita para arriba, pero ya está".
(OFF) "Miguel miró a Teresa y se le ocurrió decirle:"
"'Teresa, ¿por qué no te quitas el vestido?'".
"A Teresa le hizo gracia la ocurrencia
y le añadió:"
"'Qué libre me siento aquí, Miguel,
respirando aire y sin vecinos que nos puedan ver'".
"Al acabar la operación, le quiso decir también:"
"'De todos modos, llevo combinación'".
"'Vente aquí, ¿no?', le pidió Miguel".
"Al verla acercarse, le dijo:"
"'Qué guapa estás así'". Qué guapa estás así.
"La vio con la combinación blanca que recordó que tanto le gustaba".
"'Levantarle la falda a una mujer es lo mejor que han hecho estas manos
en toda su vida', dijo Miguel".
"Luego, le añadió:"
"'¿Qué prefieres que te diga,
que te amo y te deseo...
¿Te amo y te deseo?
o que te deseo y te amo?'".
¿O que te deseo y te amo?
"Teresa también le respondió enseguida:"
"'Ahora, dime: 'Te deseo y te amo''".
"'Cuando me vaya,
dime:'" Cuando me vaya, dime...
"''Te amo y te deseo''".
"te amo...
"Miguel añadió: 'Si pudiésemos solo ver
el vientre y los muslos de todas las mujeres,
el único problema consistiría...
en que tuviésemos la suerte de que todas llevasen bragas blancas'".
...en que tuviésemos la suerte
de que todas llevasen...
"'Podríamos liarnos con cualquiera de vosotras,
o con todas a la vez'".
Podríamos liarnos con cualquiera de vosotras.
"'Sin peleas, sin celos,
sin que nadie tuviera que abandonar a nadie'".
Sin celos,
sin que nadie...
tuviera...
que abandonar a nadie.
"'Pero te han debido enseñar por ahí, amor mío,
que las mujeres somos algo más
que unas bragas blancas obedientes,
como yo en estos momentos'".
"'Claro, ya lo sé', le dijo Miguel".
"'Sois también la ilusión,
el descanso,
las caderas, la fuerza, las manos,
los pechos,
la inocencia, el cuello, el perfume, el pelo,
los labios, la cara, la alegría y los ojos'".
...el cuello, el perfume...,
el pelo...,
los labios...,
la cara...,
la alegría...
y los ojos.
"'¿Con qué prefieres hacer el amor de todo eso que has dicho?'".
"'Vamos a ir, cada día que nos veamos, uno a uno'".
"'Bien. Hoy, la alegría;
tocarla, acariciarla,
penetrar la alegría', dijo Miguel".
Penetrar la alegría.
"Poco después, añadió...".
Quizá...
no han sido ciertas
algunas de las tonterías que te he dicho.
Pero es verdad que te quiero.
Corta. -Enlaza largo, coño.
-A once, nueve segunda.
-Acción.
Quizá...
algunas de las tonterías que te he dicho.
Pero es verdad que te quiero.
Es verdad... que te deseo,
que amo tu carne.
Te quiero...
porque eres una mujer.
También te quiero...
por ti misma.
Pero, sobre todo...,
porque eres una mujer.
(Música lenta)
Huele a paisaje tu pelo.
Huelo tu pelo y me duele.
Ese olor de árbol y suelo...
que a vida y muerte me huele.
Hay algo en ella que está por encima de ella misma.
Es un algo que está en torno suyo,
alrededor de su tiempo.
Es un mundo diferente
con otras leyes de funcionamiento.
Eso también les ocurre a otras mujeres.
Un algo que... puede ser para todos,
que nos pertenece a todos,
que no puede ser en exclusiva para nadie.
Ya no hay más.
¿Sí?
¡Eh!
¿Qué pasa? ¿Qué haces?
Este es un amigo de toda la vida.
Silvio. Qué gracia.
Este es el auténtico Bertoni.
Me alegro de verte. Igual.
Siéntate. Más que a él, porque...
Siéntate un ratito.
Hace tiempo que no nos veíamos.
Cantidad de tiempo. ¿No sabes que estoy aquí ahora?
Bueno, yo había venido...
Muy enterado no estaba.
Había venido a tomar una copa con ella, pero...
Pues aquí estoy en Sevilla, como siempre casi.
Como en los viejos tiempos. Pues aquí estamos.
Miguel me ha hablado mucho de ti. ¿De dónde eres?
Yo, del norte.
¿Del norte?
(ACENTO MEXICANO) Tienes que ir con precaución pues.
Tú sigues igual que siempre, ¿no? Sí.
¿Qué te iba a decir? Tengo unos proyectos muy buenos.
No tengo absolutamente ninguno.
Estás ensayando aquí, ¿no? Sí, eso sí.
Tienes un nuevo grupo, rollo... Sí.
Me gustaría mucho que escuchases lo que estamos tocando,
porque, en cierta manera...
Bueno, resulta que Miguel y yo...
nos conocemos desde hace bastante tiempo.
Lo sé, porque me ha contado muchas batallitas.
El primer bombo que tuve yo, ¿sabes lo que te digo?,
lo robamos los dos, le dimos un hachazo al padre.
Venga ya, Silvio.
Es cierto. ¿De verdad?
¿Lo robasteis en serio? Sí.
Venga, va. No, no. Algunas cosas son verdad.
Algunas cosas son verdad, pero no le gusta que las cuente.
Bueno, ¿qué pasa? ¿Estáis tomando algo o...?
Yo ya he terminado mi copa, ella está todavía con el limón.
Estamos celebrando... ¿Y cómo es que estás por aquí?
Que habíamos dado una vuelta... Vamos, estáis.
Estamos celebrando algo. Me marcho mañana y...
O esta noche, no lo sé.
Pero... vuelvo.
Buena cosa, Miguel.
Sí. Me alegro mucho de que estés aquí.
Yo también.
Tú sabes cómo se llama ella, ¿no?
No lo sé. Lola.
Me ha dicho que es del norte.
Me alegro. Yo me llamo Silvio.
Sí. Y soy tu amigo, en este caso.
Me ha dado una paliza muy grande contigo durante mucho tiempo.
Tanto no, ¿no?
Es que, en realidad, nos queremos mucho, ¿sabes?
Hemos jugado mucho a las cartas.
Eso sí. Pero aparte de eso, nos queremos.
Muchas pillerías.
¿Sí o no?
¿No te he contado lo que pasó con los abrigos de piel?
Tú también tienes cara de pilla.
¿Te acuerdas de los abrigos en Torremolinos?
El rollo de... ¿Los abrigos de piel?
Coño, cuando íbamos bajando... Pillados en Torremolinos.
Bueno, me parece, sí. Es que resulta que...
Sí, ya, ya me acuerdo. Eso, eso.
Nosotros estábamos... Esto de los abrigos que dice...
Estábamos tocando una vez en un sitio, de tal manera...
que aquello se tuvo... vamos, que se cerró,
no por nosotros, sino por...
una cuestión de...
Si hubiese sido Saint-Tropez, nosotros no seríamos ahora...
(AMBOS RÍEN)
Qué gracia, tío. Oye, ¿por qué no...
por qué no...? Te digo una cosa, ¿eh?
¿Qué? Ahora, vamos a tocar nosotros aquí.
Sí, ya. Qué suerte has tenido.
Pero cuéntale a Lola el rollo ese.
Que yo estoy orgulloso del rollo que pasó en Torremolinos.
Lo de los abrigos de piel fue lo siguiente.
Este hombre...
siempre se empeña...
y nunca paga.
Entonces... Eso no me lo habías contado.
¿Cómo te lo va a contar? No, no.
¿No ves que se está poniendo colorado?
Va, cuéntaselo ya, en serio.
Sí. Pues nada, que...
metimos una bronca tan grande en cierto club,
de cuyo nombre no quiere acordarse él,
que resulta que, a consecuencia de esto,
pues...
se convirtió de la noche a la mañana el club
en una tienda de venta de abrigos de piel.
Coño, empieza por el principio que es el rollo.
Estábamos escuchando un disco en el apartamento de un amigo.
Eso fue en el setenta.
Sí, eso fue hace tela de tiempo.
En el setenta. Estamos en el noventa.
Eso fue hace...
Pero cuéntale, haz el favor.
Que fue que nosotros estábamos allí completamente cortados,
de que habíamos...
Cuéntale, coño. Estás bebidico, ¿eh?
Yo, un poquito. Entonces, te lo voy a contar.
Entonces, estamos...
Total, que hicimos un desfalco, un...
¿Cómo se llama esto?
Cuenta, cuenta.
Entonces, nosotros llegamos a un apartamento
Fuimos en unas condiciones inmejorables:
gastos pagados, ¿no?
Él estaba haciendo timbales, haciendo cosas, ¿te acuerdas?
Muy mal, por cierto.
Casi no...
No era músico,
sino un gran conectador con el público.
Eso sí, ¿no?
Este es el punto nuestro. Yo tampoco lo soy.
Y ahora, ¿estás tocando mucho,
enrollándote bien con la música? Eso es cierto.
Sí. ¿Hace cuánto tiempo no os veíais?
Hace tela de tiempo. Creo que le va a gustar.
Además, te digo una cosa.
Por eso te digo lo de la suerte, porque estoy montando un tema...
¿Te acuerdas de aquello de "papá y mamá"...?
Si yo me acuerdo de todo, lo que yo quiero que le cuentes es
el rollo de las pieles, que está tela de bien.
Cuéntaselo tú.
Cuéntaselo tú, porque yo no me acuerdo, tío.
Qué corte, no me acuerdo. ¿No te acuerdas?
De verdad que no.
Bueno, pues es igual.
Pero a mí no me intriguéis más. Si no me lo estás contando.
Además, te veo los ojos un poco extraños.
Sí.
¿Te acuerdas tú acaso?
Sí. Pero es que yo no soy el que se lo tiene que contar.
Eres tú, tío. ¿Era lo del asunto del Ricky?
Es, es, es.
Vas por buen camino.
Vas por buen camino. Pero que eso no es así.
Pues cuéntalo ya.
Cuéntamelo. Pues no me da la gana.
Pues no te da la gana.
Me estáis poniendo nerviosa. ¿Me lo cuentas o no me lo cuentas?
Venga, va, cuéntamelo. Creo que esto es un corte.
Es un corte. Si yo estoy un poco cortado.
Estamos bien, ¿no, Lola? Claro que estamos bien.
Pues te lo voy a contar.
Resulta que estamos hospedados en casa de Ricky,
el mejor organista que hay en España.
Y entonces, hemos metido primero...
Por eso te digo que en lo de las pieles tenía razón.
Me está dando un... No me hables de pieles.
Tú te estás enterando de esto que te digo.
Voy a hacer un esfuerzo, de memoria.
Venga, háblame de pieles, háblame de pieles.
Acabo de tomarme unas botellicas, no unas copitas.
Y entonces, ya he dado con lo que dice Miguel.
La hija de un colaborador
de Hitler...
(Risas)
Ya has perdido el ritmo.
Pon un poquito de orden, joder.
(LEE) "Juan no podía creer que estaba con ella,
allí delante suya".
"Le pidió que abriera su bata y que viniese hacia él,
lentamente, moviendo su coño entre sus mulos".
"Se echó para atrás y mientras que ella se sentaba sobre su pecho,
sintió cómo los músculos de sus caderas
poco a poco se relajaban al poner su coño sobre él".
"Levantó los ojos para ver su cara
y Juan gimió, sufría;
era el querer ser y no poder".
"Ella decía su nombre y le sonreía,
no porque le divirtiese su sufrimiento, su angustia,
sino porque ella ya era, ya estaba en ella misma,
en el amor, y Juan no".
"Se dio cuenta que había dos dimensiones entre ellos,
por eso le dijo: 'Quiero sentirte sobre mí,
quiero que orines en mi pecho'".
"Una leve contracción y, de nuevo, un gran relajamiento
del vientre y de los muslos sintió Juan sobre sí,
también su orín caliente".
"Era de ella, venía de dentro suyo;
se sintió parte de ella".
"Siempre pensó que este tipo de relaciones no le interesaban,
pero estaba descubriendo que solo tenían interés
con la mujer a la que de veras se ama,
que de esa forma se obtenía todo su ser
y ella lo tenía a él todo entero".
"Quiso seguir en este camino y le pidió algo
que nunca había imaginado: 'Quiero tomarte por el ano,
deseo penetrar en ti, en tus intestinos, mujer'".
"Al entrar en su cuerpo, Juan sintió que nacía allí".
"Deseó lanzar fuerte su semen y recorrerla toda por dentro,
disolviéndose en ella, en su estómago, en su esófago,
por la garganta hasta su cerebro".
Te estuve esperando, pero me quedé dormida.
Te quiero, Ana.
Soy feliz contigo.
Amor mío.
Amor mío, amor mío.
Después de tanto tiempo...,
y solo vivo por ti.
(Música lenta)
Te quiero.
Querría tener un hijo tuyo aquí en Sevilla.
Quiero llenar tu vientre con nuestro hijo,
hacer brotar de tus pechos la leche.
Ahora comprendo lo que me dijiste el primer día:
"Tu amor me llena,
me desborda,
me da fuerza".
Mañana vuelvo con Miguel.
Lo veo todo claro,
y vuelvo a sentir que también lo quiero a él.
Me cuesta aceptarlo más trabajo de lo que pensaba.
Vuelve con él, Ana.
Pero no me abandones nunca.
(Guitarra española)
Luna en el horizonte
y en noche clara.
Luna en el horizonte
y en noche clara.
Qué expresión de vacío
despierta en mi cuerpo...
ver como el alba se agita
al compás del viento.
Luna que me ha dejado
con los brazos caídos.
Tengo la pena de una sola pena.
Tengo la pena de una sola pena,
que vale más
que toda la alegría.
"Y en el filo de la muerte,
y en el filo de la muerte,
no le pedí a Dios la vida,
le pedí volver a verte,
le pedí volver a verte".
"Porque si no te veo,
me das la muerte".
"Porque si no te veo,
me das la muerte,
la mala muerte".
"La mala muerte".
Los ojitos que tienes tú en tu cara
son los que a mí me matan y me dan tormento.
Cuando tú miras
a otra persona,
me ahogan a mí las penas y cambio el sentimiento.
Si me los vendieras,
te los compraría,
para estarme recreando en ellos,
entrañas de mis carnes, de noche y de día.
Me sobra corazón.
No sé lo que quiero.
Descargar mi pecho es el desaliento.
Hoy no tengo amistad,
hoy es día de llanto en mis adentros;
me arrancaría de cuajo el corazón.
"Y ahí te quedas"
al mundo le diría.
Nainonaino naino.
Nainonaino naino, nonaino, noná.
(COROS) Ay.
Ay.
Ay.
Tengo que decirte
que sé perfectamente que todo cuanto te voy a contar
debería de callarlo.
Sé que eres feliz con Luis
y con todas las cosas que te rodean.
Sé también que yo tendría
que estar contento con eso
y que tu felicidad debería de bastarme.
Pero...
te quiero confesar la pobreza de mi carácter,
mi incapacidad para amarte desde lejos,
que te necesito cerca de mí,
egoístamente.
Que necesito
que tú veas algunas de mis cosas.
Que no soy capaz de hacer nada
que valga la pena
si tú no lo vas a ver
y me va a sentir para sentirme un poco orgulloso
ante ti.
Que necesito que aprecies mis cosas.
Que me avergüenza...
tener que decirte esto así.
Pero es que tu amor me ha hecho perder el sentido de la dignidad...,
de mi propia estimación...,
de mi propia identidad.
Que he sustituido
todos los valores que antes tenía,
porque mi único valor
eres tú.
Que he perdido, como ves,
el sentido del ridículo,
el sentido del pudor de pensar así,
de decírtelo,
de decírselo a todos
con la voz en alto si hace falta.
Que tu amor
es lo único que tengo
y lo único de lo que quiero enorgullecerme.
Que todo es por ti... y quiero que sea para ti.
Que he perdido el miedo a las palabras
y a su sonido.
Que he pretendido olvidarte,
pero que me rebelo ante esta idea
porque es como renunciar a lo que contigo he vivido.
Que hay muchas cosas
que desaparecerían si tú no estás ahí
para confirmar que existieron.
Hay mucho en ti
que ni tú sabes que tienes,
o que quizá
no sea tuyo,
pero que está...
en ti,
y no puedo vivir sin ello.
Todo por lo que vivo en estos momentos no me interesa,
porque mi constante deseo...
es estar en ti,
disolverme en ti,
dejar de sentirme yo y que tú me lleves,
ser tú...,
habitar en tu pecho,
vivir en tu risa.
Siento que la vida estalla
en esta primavera de Sevilla.
Y todo lo siento, lo vivo
desde lejos,
sin poderlo asimilar,
sin poder de verdad vivirlo.
Porque tú no estás
y necesito respirarlo de tu boca,
que tú me lo des,
que tú me lo hagas sentir.
No entiendo
por qué tu amor me asfixia,
me produce esta agonía.
Querría no tener que decir todo esto,
pero no puedo, ya ves.
Te quiero, mujer.
Te quiero.
Te quiero. Te quiero.
(Música lenta)
(OFF) "Luis hablaba con su hijo y le decía:"
"'Las cosas irán poco a poco encajando en su sitio, Alberto'".
"'Es posible que ahora no lo veas así,
pero tienes que confiar en la vida'".
"'Llegarán dos días de felicidad
que valdrán por años enteros de dolor'".
"'Y llegarán, Alberto, créeme que siempre llegan'".
"Como dice el poeta cubano:
'Lo más terrible se aprende enseguida
y lo hermoso nos cuesta la vida'".
"'Creo conocer tu preocupación como conozco tu silencio'".
"'No lamentes nunca el amor que das'".
"'Aunque creas que nadie lo recibe, no se pierde,
no se pierde'".
"'Lo importante es amar mucho,
hay que ser capaz de amar sin medida,
y también hay que estar preparado para recibir amor,
que puede venir por cualquier lado
y, a veces, incluso por donde queremos que venga'".
"'Porque, al final, el amor que recibes
es siempre igual al que has dado'".
"'Créeme que es así, hijo'".
"'A veces, creemos que no nos dan lo que pensamos que nos merecemos,
que no provocamos en algunas personas
la estimación, la admiración que creemos tener derecho,
pero también hay otras
en que recibimos cosas muy importantes sin esperarlo'".
"'Ya ves, estos meses que llevamos en Sevilla
valen para mí más que los cuarenta años de exilio'".
"'Muchas cosas que ahora nos rodean no tienen para ti sentido'".
"'Llegará un día en que un olor, una luz,
la forma de hablar de una persona de nuestra tierra,
te asombrarán como ahora me asombran a mí'".
"'Verás que estar cuatro horas con la mujer que se ama
valen por cuatro meses de espera'".
"'Todo esto es cierto,
solo tienes que ser duro y esperar'".
"Para terminar, Luis añadió...".
Créeme, hijo...,
que solo el amor
importa.
Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia,
comandante Che Guevara.
¿Por qué no me cuentas algo?
¿Qué quieres que te cuente?
Cualquier cosa.
Me gusta tanto oírte hablar.
Léeme algo de ese mismo periódico.
Los poderes públicos fomentarán la educación sanitaria,
la educación física, el deporte
y, en general, la adecuada utilización del ocio.
Los poderes públicos promoverán y tutelarán
el acceso a la cultura a la que todos tienen derecho.
Se reconocen y protegen los derechos
a expresar y difundir liberalmente
el pensamiento y las opiniones
mediante palabras, el escrito
o cualquier otro medio de reproducción;
a la producción y creación literaria,
artística y científica;
a la libertad de cátedra;
a comunicar o recibir libremente información,
información veraz por cualquier medio de difusión.
Todos tienen derecho a la educación;
se reconoce la libertad de enseñanza.
La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo
de la personalidad humana, en el respeto
a los principios democráticos de convivencia,
a los derechos y libertades fundamentales.
Los poderes públicos aseguran la protección íntegra de los hijos,
iguales ante la ley
con independencia de su filiación y de la madre,
cualquiera que sea su estado civil.
Y en la pared escribes
tu granada de sueños,
tu estallido de nuevos...
horizontes auroras.
Y tu imaginación,
contra la gris costumbre.
Pide, la vida es nuestra,
paraíso ahora.
Pide, la vida es nuestra,
paraíso ahora.
Paraíso ahora.
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