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Original subtitles

Este es el escenario de mis correrías infantiles

en la Barcelona de los 50.

Un barrio en la parte alta de la cuidad".

"Mi madre ya tenía 50 años por esas fechas.

Y ofrecía tan lamentable aspecto, que la llamaba Madame Morapio".

"En épocas remotas, bajo el pseudónimo de Rita Beni,

gozó de algún prestigio como vicetiple".

"Este chino es mi padre.

Su nombre verdadero es Rafael Marés.

Pero hasta él parece haberlo olvidado.

Y para todo el mundo es 'Fu Ching el mago'".

"De niño, soñaba con irme lejos.

Lejos del barrio, de la miseria familiar...".

Con Norma lo había conseguido.

Cinco años de matrimonio fueron suficientes

para que la personalidad de Norma

dejase de ser un secreto para mí...

una tarde de noviembre, de amargo recuerdo...

al regresar a casa de forma imprevista".

-"¿Qué es 'tururú'?". -"Que 'ahí se acabó'".

-"Sí".

"En un instante,

la más cruel y sarcástica de las evidencias

me devolvió la imagen de mi desolación.

La imagen de un hombre anonadado por los celos

y por la certeza de haberlo perdido todo.

Hasta la propia estima".

"Don, don...".

¡Hostia!

¿Qué demonios hace usted con mis zapatos?

Nada, ya ve usted.

Es indignante, oiga.

¡Es la hostia!

¿Y ahora qué?

¿Qué hace ahí sin decir nada?

¡Diga algo! ¿Eh?

Nada, que...

he visto esa maravilla de zapatos que guarda ahí

y me he dicho: "Vamos a entretenernos un ratillo".

Soy limpiabotas, ¿sabe usted? Para servirle.

Ya, ya, ya...

Ya lo veo.

Pues nada, yo me voy a ir. No, no señor.

Usted no se va.

Se queda aquí hasta que yo diga.

Pero no sea malasangre, hombre.

Estoy bien.

Estoy tranquilo.

¡Y usted no frote más ese zapato!

Es que lo mío es sacar brillo al calzado. Eso es.

He vuelto a casa cuando tenía que volver.

Después de tomarme tres cafés sin ganas.

Después de pasear las ramblas de arriba a abajo tres veces.

¡He vuelto porque esta es mi casa!

¡Pagada por mí!

Si me da su permiso, mejor me voy.

Y así arreglan sus cosillas. ¡Usted se queda!

Pero ¿para qué?

¿Cómo que para qué?

Ahí tiene más zapatos.

¿No dice que es usted "limpia"?

Sí, señor. ¡Pues hala!

¡A frotar!

¡A frotar bien fuerte!

Como usted quiera. Sí, señor.

Y cuando termine con los zapatos...

¡Joan! ¡Dele al cepillo!

¡Fuerte!

¿Es la primera vez?

Conteste, ¿es la primera vez?

No hace falta que me mienta.

No, se lo juro por mis muertos.

¿Conoce a la señora hace tiempo? Qué va.

No hará ni dos meses que limpié sus zapatos.

De casualidad.

Tiene usted unos zapatos de mucho valor.

Fue Norma la que los escogió.

Es ella la que tiene buen gusto.

Se preguntará cómo una mujer de su clase

se ha podido casar con un donnadie como yo.

"Le juro que no podré olvidar nunca ese día".

El día en que vi a Norma por primera vez.

Una tarde, a finales de otoño de 1970,

saliendo del cine y sin mejor cosa que hacer,

entré en el local de los amigos de la UNESCO,

donde se celebraba una exposición fotográfica.

"Cuando me disponía a salir..."

"Protestaban por el proceso de Burgos

en el que se dictaron nueve penas de muerte.

Norma me fascinó.

Y, por ello, decidí sumarme a la huelga de hambre.

Fueron cuatro días inolvidables".

Una casa muy grande.

Con una habitación muy grande. Ya la tengo.

Y una cama muy, muy grande.

Ya lo tengo.

Si es que los charnegos la tenemos muy, muy proporcionada.

Arriba, por favor.

Ya sé que queréis dormir,

pero de un momento a otro, pueden pasar cosas

y no convendría que nos pillara desprevenidos.

"Nos dio instrucciones de cómo comportarnos

si entraba la policía.

Que nadie respondiera a las provocaciones,

cualesquiera que fuesen".

Os escupirán a la cara y os insultarán...

"Yo no me enteraba demasiado.

Mi dedo exploraba con ansia las rendijas de Norma.

Cuando la policía franquista forzó la puerta...".

¡Me cago en la puta leche de los hijos de la Pasionaria!

A ver, ¡todo el mundo en pie!

¡Firmes!

-Qué.

¿Hay hambre?

Os voy a quitar el apetito a hostias.

Conque huelga de hambre.

"Yo perdí el mundo de vista y le sacudí con el puño cerrado.

Dos semanas de reclusión fueron el resultado de esto.

Y no fueron más gracias a la influencia

de la familia de Norma.

Al salir...

ella me estaba esperando".

A casa.

"No es fácil para un humilde ciudadano como yo,

ventrílocuo de profesión y aficionado a tocar el acordeón,

entrar en la lujosa Villa Valentí

de la mano de su única y total heredera".

"Todo resultó extremadamente sencillo.

Los padres de Norma adoraban y a la vez temían a su hija.

Fueron muy poco exigentes en relación a mí

y a mi condición social".

Un...

dos...

¡tres!

Otra más.

"No podía de darme una explicación

sobre estos acontecimientos que, de manera tan sorprendente

y agradable,

estaban cambiando el curso de mi vida.

Hoy conozco, a mi pesar, la medida de mi desgracia.

No he sido para Norma más que un juguete.

Un capricho pasajero".

Antes que usted hubo, que yo sepa, un camarero,

un taxista y un morenazo que vendía macramé en el metro.

Todos de habla castellana, claro.

un limpiabotas que ha encontrado en un bar.

Dios mío.

Bueno, pues yo aquí ya no hago nada.

Además, ya va siendo hora de que me vaya.

Pienso que debería pagarle algo por su trabajo.

No sea usted capullo, hombre.

¿Qué puedo hacer si no es pegarme un tiro?

Pero no diga barbaridades.

Pegarse un tiro.

Hombre, no.

Mire, lo mejor que puede hacer es ir a buscar a su mujer.

En el fondo ella lo quiere, se lo digo yo.

Ya verá. Quede usted con Dios.

Mujer,

si puedes tú con Dios hablar.

Pregúntale si yo, alguna vez,

te he dejado de adorar.

Y al mar,

espejo de mi corazón,

las veces que me ha visto llorar

la perfidia de tu amor.

Te he buscado dondequiera que yo voy

y no te puedo hallar.

Para qué quiero tus besos

si tus labios no me quieren ya besar.

Y en ti...

¡Eh, eh! ¡Que vienen los fachas!

Rápido, que son los fachas.

Los fachas. ¡Va, va, rápido!

-¡Ey, vamos!

¡Arriba España!

¡Cataluña española!

-¡Catalanes al paredón!

-¡España una! -¡Cataluña española!

-¡España! -¡Una!

-¡España! -¡Libre!

¡Fuego!

¿Señor Marés?

Ha llegado este paquete a su nombre.

Solo funciona un ascensor.

¡Un momento, un momento!

Gracias. Muchas gracias.

Hay luna llena.

Bueno, señores, esto se ha acabado.

Todo el mundo para casa a ver al Barça,

y yo también. Gracias.

Sí, sí. Es correcta. Perfecta.

-Es más catalán.

De nada.

¿Asesoría lingüística, dígame?

Oiga, llamaba para una consulta. "Dígame".

Me han dicho que pregunte por Norma Valenti.

"La 'Sósoli'".

Sociolingüista. "Eso".

Verá, yo tengo unos almacenes de prendas de vestir

y ropa interior con rótulos en castellano

para cada sección.

Y quiero ponerlo todo en catalán, por si acaso.

Ya sabe cómo se las gastan

"esos malparidos de la 'Terra Lliure'".

Perdone, pero no hace falta insultar a nadie.

"Siga, por favor, ¿qué desea?".

Yo solo quería saber una cosilla de nada,

una cosilla de nada.

"Llame a Serluz".

Esa entidad ofrece un 10 % de descuento

a todos los establecimientos que encarguen rótulos en catalán.

Trabajan para nosotros.

Pero yo no tengo dinero para eso; mi negocio es muy humilde.

Si hasta me escribo yo mismo los rótulos a mano.

Lo que necesito es que me diga cómo se escriben en catalán

"el nombre de algunas prendas".

Bueno, ¿qué quiere saber?

"Pues mire, señora, tengo aquí una lista.

Es un poco larga, pero...".

Dígalo en castellano y yo se lo traduzco.

Pero dese prisa, por favor.

"'Jaquetas'".

Chaleco. "'Armillas'".

"Coño, qué raro suena eso".

¿Qué quiere que le diga? "Claro, claro".

"Usted perdone, señora".

"Es usted muy amable".

"Está usted perdiendo el tiempo con mis problemas".

Diga, diga.

Calzoncillos.

"'Calçotets'".

"¿Ya lo escribe correctamente?" Sí, señora. Sí.

Sujetadores o sostenes.

"'Sostenidors'".

Liga o liguero.

"'Portaligas' y 'Lligacames'".

Braga. "'Calces'".

Albornoz.

"'Barnús'".

Oiga, eso suena a insulto.

En catalán se dice así, señor mío. Y bien, ¿ha terminado?

"No, espere".

Espere.

¿No es una tienda de prendas interiores?

"La mía sí, señora Norma"

Es para un amigo que tiene un negocio de coches".

Espere un momento.

No, no.

Pues mire, buen hombre, nos ha puesto en un aprieto.

Podría ser "tub d'escapament", pero no estoy segura.

¿Por qué no llama a Serluz?

"Tubs d'escapament" eso suena fenomenal, señora Norma.

"Con apóstrofe, no lo olvide". Sí, señora.

Bueno, no sabe cuánto le agradezco la atención que ha tenido

con este pobre charnego ignorante que está tan agradecido

a esta Cataluña tan rica y tan plena.

De nada, hombre.

Hala, que usted lo pase bien. Muchísimas gracias, ¿eh?

"Adéu, adéu".

"Filla de puta".

Niña pija, coño loco, mala puta.

En la proa de un barco tendía que estar tu culo,

cuando te corres, seguro que oxidas hasta el somier.

Hasta tocarle el alma se la metía yo a Norma.

¡Un poco de ternura antes de rendirme a las pesadillas!

¡Eso me vendría bien!

"Los animales lo llaman goce divino".

"Los demonios lo llaman sufrimiento infernal".

"Los hombres lo llaman amor".

"El amor es un comercio tempestuoso

que acaba siempre en banca rota".

"En el amor manda siempre,

por derecho propio,

el que menos ama".

"Juan. Juan Marés".

"Despierta, chico".

"A las buenas noches".

¿Otra vez tú?

¿Qué quieres? "Norma Valentina está esperando".

Que te crees tú eso.

"¿Cuánto tiempo hace que no follas, Marés?

Te conviene hacer una locura, chico".

No insistas.

"Saldrá bien. Debes creerme, so pasmado.

Tú déjame hacer a mí.

Voy a hablar con esa mujer

y esa mujer volverá a tus brazos.

Lo juro por mis muertos".

Ella no quiere ni verme.

"Pues iré yo en tu lugar.

¿No lo has entendido?".

Ni siquiera sé cómo te llamas.

"¿Y cómo va a ser que me hayas olvidado?".

Nunca recuerdo nada cuando sueño.

"Yo soy aquel chavalín llamado Faneca.

Un buen amigo tuyo que un buen día se fue a Alemania

en busca de fortuna.

Qué...

¿Lo recuerdas o no, so pasmado?".

Ah.

Sí.

"Yo sé, y tú también...

que tu Norma siente debilidad por los charnegos.

Recuerda la aventura que vivió con un limpiabotas.

O aquella otra con un camarero de Nijar.

Provincia de Almería, la bella".

Sé lo que te propones. No va a salir bien.

"Confía en mí, catalanufo".

¡Que no!

"Otra vez el loco amor, después de tanto tiempo.

Tu vida y la mía, Norma.

Recuérdame solamente una vez.

Perfidia siempre está en mi corazón".

A tu edad y con tu facha es de locos volverse a enamorar.

No me parece decente.

Pero enamorarte otra vez de tu mujer...

¡Cierra la boca!

Solo en mi locura encuentro alivio.

Lo que te pasa es que no has acabado de aceptar que la tienes pequeña.

-Mujer, si puedes tú con Dios hablar.

Pregúntale si yo alguna vez

te he dejado de adorar.

Y al mar,

testigo de mi corazón...

¡Bah!

Os invito a un trago.

También tengo tortilla de patatas,

que se caga la mosca,

y croquetas de pollo con jamón.

De la Viña del Cura.

Con 15 grados como 15 soles.

Otro.

Más.

Marés.

¿Es verdad que a tu mujer le gustan los gitanos?

¿Quién te ha dicho eso?

Ese. ¿Es verdad o no?

Hace tiempo que no es mi mujer.

Aunque ahora tengo entendido que le gusta un tal Faneca.

¿Quién es Faneca?

Uno que soy yo.

Pero que es otro.

Uno que le toca los huevos en sueños.

¡Podría tener más cuidado usted!

Ay... ¡Ay, mi lentilla!

¡Ay!

¡Ay, mi lentilla!

¡Ay!

Podría ayudarme al menos, ¿no?

¡Uy!

¡Uy, uy, uy, uy...!

¡Adiós!

"¡Hombre!

Ha llegado la hora de que te vuelvas loco de verdad.

No se puede estar al borde toda la vida".

Soy un perro abandonado en la calle para siempre.

¡Yo no podré ser tú nunca!

"Lo primero es darte un baño, Marés".

Soy el Fantasma de la Ópera.

Esa chica se asusta cuando me ve.

¡Doy miedo!

¡Y eso no lo arregla ni Dios!

"Que sí, hombre, que sí.

"Todo es proponérselo.

Si de verdad la quieres...".

¡La quiero!

¡Ah!

Mi vecina no tiene los ojos azules.

"Y tú tampoco, colega".

Hola, cornudo.

¿Te acuerdas de cómo tu padre se convertía

en el mago Fu Ching?

¿Dónde tienes la caja de los milagros?

Pon el calete a trabajar.

En esto te va la vida.

Te ha quedado para ponerte un piso.

¿Y si vamos a gastarle una broma a nuestra vecina?

Tiene un ojo azul, como el mío.

¿No estaremos muy mamados para timar a una putilla?

No. Aquí lo que se tercian son unas maniobras operativas

que demuestren que no hay tía que se abstenga ante un servidor.

Buenas.

Señora, ¿sería usted tan amable de contestarme a unas preguntas

para una encuesta?

Pública, por supuesto.

¿Una encuesta? ¿Yo?

Ha sido usted elegida entre miles de personas.

¿Y para qué? Es para la Generalitat.

Va a salir en la televisión.

Pase, pase. No se quede ahí de pie. Pase.

Gracias.

Pase.

Siéntese.

Siéntese, por favor. Primero, dígame cómo se llama.

Haga usted el favor.

Vicenta Ramón Gil.

¿Y dice que saldré en la tele? Así es. Sí, señora.

Siéntese, haga el favor.

Gracias.

¿Edad?

¿Tengo que decirlo?

Si no le molesta...

A mí no me importa que se rebaje usted unos pocos.

Bueno, pues mire, me ha caído usted bien.

No lo parece.

Gracias.

¿Profesión?

Soy taquillera en el cine Fantasio.

Pero estudio catalán para entrar de dependienta en el Corte Inglés.

¿Lugar de nacimiento?

Sevilla.

¡Ole!

¿Estado civil?

Y sin compromiso. ¡Me cachis en la mar!

¿No?

Eso no se pregunta.

Uy, el suflé.

¿Y de qué murió su marido si puede saberse, señora?

Y que conste que esta pregunta no es de la encuesta.

Pura curiosidad.

Banderillero, y gracias.

¡Será perra suerte!

No me quejo, mire usted.

Se fue sin dar molestias.

Perdone usted, señora.

No sé si me atrevo a decídselo, pero...

Diga.

Atrévase.

No merece usted tener tan mala suerte.

Con esa piel, que parece de la Virgen del Rocío.

Con ese tono de plata en la boca que le encanta a uno oírlo.

No tiene derecho a estar sola en el mundo, se lo digo yo.

Muchas gracias.

Y sus ojos...

Sus ojos son preciosos.

¿Me deja usted verlos?

¿Cómo me ve usted ahora, señora?

Como en un sueño.

Los miopes vemos muy bien de cerca, ¿sabe usted?

También su ojo es muy bonito.

¿Y qué le pasó en el otro? Lo perdí en el ruedo.

¡No me diga! ¿Usted también?

Un morlaco de 500 kilos llamado Nerón. ¡Maldita sea!

No me diga, que no hay mal que por bien no venga.

Y el parche le sienta divinamente.

Le da misterio.

Se agradece el cumplido.

Bueno...

Vamos a ello.

La encuesta consiste en la siguiente pregunta.

¿Estaría usted de acuerdo en hacer una propuesta al Parlament

para que el tenor Josep Carreras dejase de ser considerado

en el extranjero como una gloria de España

y pasase a ser un catalán universal?

Piénselo bien antes de dar la respuesta.

Mire, soy andaluza.

Pero no necesito pensarlo.

Mi respuesta es sí.

Y le diré más aún.

El Carreras y la Caballé

deberían de cantar las óperas en catalán.

¿No está usted de acuerdo?

Pues no sé, señora.

Yo no soy nada más que el mandado.

Bueno...

Pues muchas gracias.

No la molesto a usted más.

No, si no es molestia.

Pregunte.

Pregunte más, por favor.

¿No me va a hacer más preguntas?

Lo más del mundo me gustaría preguntarle por su vida,

pero...

¿el suflé es solo para usted?

Es que huele que encanta.

¿Sabe lo que me gustaría?

Como ha sido tan amable conmigo y se ha portado tan bien,

me gustaría que me llevase al teatro.

Ya ve usted.

¿Me llevará al teatro?

Después de comer el suflé, naturalmente.

Al teatro y al fin del mundo la llevo yo a usted si hace falta.

Y esto no tendría razón ni gracia si no fuese cierto.

Venga conmigo.

Qué pensará usted de mí, después de enseñarle mi dormitorio.

Lo del parche, fenómeno.

Me ha gustado.

También a ella le ha gustado.

Eres un imbécil.

No hacemos mal a nadie, chico. ¡A mí no me incluyas!

Charnego de mierda.

Tiene una piel muy fina

y un gran corazón.

Qué,

¿te decides o no?

Hemos probado con tu vecina y ha salido chipén.

Mejor de lo que esperábamos.

Es una pobre solitaria que no ve tres en un burro.

Todos somos unos pobres solitarios.

Tu Norma también.

No funcionará.

Te vas a conformar con oír su voz por teléfono,

¿a que sí?

Mi mal no tiene cura.

Vamos, hombre, ¡ánimo!

Ella está esperando un hombre como yo.

Mírame y convéncete.

¡Despierta ya, "mal follao"!

¿Tú me has oído? ¡Que me despierto!

Y dale.

Ya que te empeñas...

sal de tu sueño y entra en el mío.

-¿Y ese "chorizo tuerto" es amigo tuyo?

Es una ocasión estupenda para que le cortes el cuello

con una navaja de afeitar.

Eso te aliviará, Marés.

Y aún te aliviará más si los cazas en plena jodienda

y le rebanas el pescuezo a los dos.

No has entendido nada.

Yo estoy muy interesado en que mi amigo se ligue a mi mujer.

ese amigo mío y yo somos como una misma persona.

Uña y carne.

¿Sabes qué te digo, Marés? Que eres un cacho cabrito.

Estoy esperando el día en que me cuentes

cómo has conseguido darte por culo a ti mismo.

¿Dónde vas tú, chorra? Demora con chepa.

-Me he quedado aquí con mi prima Olga.

Nos vamos a correr juntos el carnaval y luego "taca, taca". Lo prometió.

Tu prima Olga no va a venir.

Hace un par de horas negociaba un polvo ahí, en el Amaya.

Porque además de jorobado, ibas a ser sifilítico.

-Marés.

-¿De qué vas disfrazado?

-De hombre invisible.

No quiere que le veamos la jeta.

Dice que la está cambiando.

-Macho, pues a ver si te sale peor que la otra.

Que será desgracias.

¡Marcha!

¿De qué vas tú, camarada?

Me han operado de la garganta.

Qué tragedia, ¿no?

Sobre todo me cuesta mucho pronunciar la "J".

Aprende catalán, ahí no hay jotas.

Aquí, la señorita puede darte lecciones de bien hablar.

-Y cómo se puede cortar una lengua para que crezca otra.

-O de cómo tener dos lenguas, que es más práctico.

¡Mía! ¡Tú!

¿Y a ti quién te manda a meterte a zapatero?

¡Pijo!

Hostias.

No llorarás nunca más.

Marés.

Pasa, está abierto.

Ay, rey, no me beses que podría contagiarte.

Una tragedia, voy a tener que dejar de fumar. ¿Quieres té?

Sí. Coge la bandeja.

Me esperaba.

Oye, ¿sabes cómo se dice "cosquillas" en catalán?

"Pessigolles".

¿Sabes cómo se dice?

"T'estimo".

Muy bien. Dilo otra vez, anda.

"T'estimo molt".

Qué bien lo dices.

Qué va.

Llevo cinco años en esta tierra bendita

y sigo sin entrarle.

Solo sé decir "lliga" y "no fotis",

pero nada más.

Pues yo me conformo solo con dos palabritas.

Tienes que leer este libro. Es muy bueno.

Aprendes catalán

y te enseña lo que es la vida.

Todo tiene una explicación psicológica, ¿sabes?

Hace dos meses leí este libro,

y fue como si me hubieran encendido una lucecita en la frente.

Me puse a hablar catalán.

Para muestra, un botón.

Anda, fallúllame algo.

No.

Pues toma virus.

¿Por qué te empeñas en seguir con los vendajes

si la recaudación ha bajado a la mitad?

La clientela cree que hay truco. Hay truco.

Debajo de las vendas, mi cara es de plata.

De la que cagó la gata.

-¿Puede tocar "El vals de las velas"? Es mi cumpleaños.

Va por ti.

Qué de amargos recuerdos, Cuxot.

Todos los años nuevos, cuando sonaban las campanas,

Norma y yo bailábamos esta pieza

sosteniendo juntos una vela.

Hoy hace buen día, no nos lo jodas, Marés.

¿Ya estamos?

¿Qué te pasa ahora, Marés?

La quiero.

¿La señora de Marés, por favor?

Quiero hablar con la señora Norma Valentín.

¿De parte de quién, señor?

"La señora no me conoce.

Dígale que tengo un recado de su marido".

Espere un momento, por favor. Señora, la llamada es para usted.

¿Señora Norma Valentín?

"Sí".

Me llamo Juan Faneca, y soy muy amigo de su marido.

El motivo de mi llamada

es para pedirle una entrevista. ¿De qué se trata?

"Es una cuestión delicada.

Un servidor no se atreve por teléfono.

Tengo que hablarle de Juan Marés". ¿Le pasa algo?

Que se ha vuelto loco, señora.

Ha desaparecido, no sabemos dónde está.

¿Y qué quiere que haga yo? Ya aparecerá. Espero.

Parece mentira, mujer.

¿No quiere usted saber de él?

¿No le importa lo que le pase a ese infeliz?

Llame dentro de un par de días, ya habrá aparecido.

"No, no".

No puede ser. Hay una cosa muy importante, mujer.

Joan ha dejado para usted un cuaderno todo lleno de letras

con su vida.

Y encima, al lado de su nombre pone

"urgentísimo".

Bueno, ya será menos.

Mire, estoy muy ocupada hasta las 18:00.

Puedo recibirle a las 19:00. ¿Conforme?

Sí, señora, gracias. A las 19:00.

Adiós.

"Esta es la última página de mi vida.

Nunca sabrás qué ha sido de mí.

Dejo de ser Juan Marés y me incorporo a la eternidad

en sacrificio y homenaje a una sola deidad

A un solo sentimiento inmenso...

oceánico, universal".

Probando, probando.

Un, dos...

Probando la voz subyugante y varonil que va a conquistar a mi Norma.

Encantado de conocerla, señora.

Quiero expresarle mi agradecimiento por su confianza.

Y decirle que es mucho más guapa de lo que me habían dicho.

Es usted muy amable.

La verdad es que tengo el tiempo muy justo.

Siéntese, haga el favor.

Me temo que le he hecho venir para nada.

Hace mucho que perdí el contacto con Juan.

¿Cómo dijo que se llamaba? ¿Faneco?

No, faneca.

Juan Faneca.

¿Quiere usted tomar algo?

Una copita de ginebra con hielo no estaría mal.

Tiene los mismos gustos que Juan Marés.

Pues sí, señora, es natural.

Nos criamos juntos en la calle Verdi, ¿sabe usted?

Hábleme de mi exmarido, señor Faneca.

¿No ha venido usted a eso?

¿Qué le pasa?

Que se abandonó a su suerte.

Y la suerte no quiso tratos con él.

Piensa mucho en usted.

Todo el día.

Una cosa mala, oiga.

Eso que le dicen un "amor loco".

Estás perdido, Marés.

Un amor loco es lo peor del mundo.

Si necesita dinero, que me haga llegar su número de cuenta.

Sigue viviendo en Walden, supongo.

Sí, pero el apartamiento es de usted.

Si es por eso, dígale que no tema.

Está solo, como un perro.

Da una pena muy grande verle así.

Todo el día pensando en lo mismo.

Todo el día buscando un poco de descanso para sus penas.

Todo el día pidiendo alivio para el dolor de su corazón.

Habrá alguna mujer en su vida.

En su perra vida solo hay una mujer.

Usted. Vaya.

Cuánto lo siento.

Concretemos.

¿Es verdad que ha desaparecido? Pues sí.

Dejando esto para usted.

¿Que me divierta leyendo sus fantasías?

¿Han avisado a la policía?

No, no.

A la policía, no.

Queríamos saber qué pensaba usted.

Pienso que es un truco de Juan. Usted perdone.

Si he venido aquí es porque soy muy amigo de Juan Marés.

Nos criamos juntos en la calle Verdi.

Eso ya se lo he dicho antes.

Pero si a usted no le gusta...

Todo el mundo tiene miedo de los recuerdos felices.

Joan no es ni siquiera un recuerdo.

No es nada. No diga usted eso.

¿No tiene usted corazón?

Es la verdad.

¿Usted a leído esto?

No.

¿Cómo iba a hacer yo eso? No crea que me escandalizo.

Si lo ha leído, allá usted.

¿Lionella?

¿Por qué no me da su teléfono, señor Faneca?

Por si cambio de opinión después de ver este cuaderno.

Me gustaría.

Pero estoy recién llegado a Barcelona y no me lo sé.

Pero yo la llamo para dárselo.

Y para invitarla a una copa, si quiere.

"Hoy estaba en la plaza de San Jaume

y he visto pasar a Norma.

La hija de puta llevaba unos pantalones ajustados

que resaltaban, aún más, si cabe,

sus gloriosas nalgas respingonas.

La he seguido echándole casi al oído

las obscenidades más atroces.

Y ella sonreía.

Sonreía la hija de puta.

Espero que, algún día, pueda leer estas líneas

y sepa que ese fantasma con la cara quemada,

ese mendigo que ha conseguido excitarla,

era yo.

Juan Marés, su exmarido.

Su amante eterno".

¿Quién es?

¿Qué desea?

¿Tiene habitaciones libres?

Sí, señor.

¿Pensión completa?

No, solo para dormir.

Son 1500 por noche.

¿Se va a quedar muchos días? Depende.

Una semanita por lo menos.

¿Me puede dar el teléfono de la pensión?

317..

¿Quiere rellenar la ficha? Haga el favor.

Me llamo Juan Faneca.

De crío viví en esta calle,

donde ahora hay un taller de coches.

Tú aún no habías nacido todavía.

Aquí tiene la llave, es la seis.

¡Abuela!

¡Un huésped!

Suba usted, mi abuela le enseñará la habitación.

Gracias.

La seis.

Gracias.

Tendrá que aguantar la juerga de esos.

Tienen cuerda para un par de horas, no más.

¿Ya no se acuerda de mí, señora Lola?

Ha pasado mucho tiempo.

Soy Juan Faneca.

"Fanequilla".

No es posible.

¿Juan Faneca?

¿Seguro? Sí.

Pues me debes 40 duros

que me pediste prestados antes de irte para Alemania.

Si te has hecho rico,

me lo vas a devolver con intereses.

Están celebrando no sé qué historia de las bodas de platino

con la profesión.

"Las bodas del hambre" deben ser.

Ni en la bodega bohemia los quieren ya.

Ven.

Mira, ¿quieres verlos?

Al pasar el caballero

por la puerta del jardín...

Sigan, sigan, que son cuatro días.

Hechizado por los ojos

que lo miran desde aquí.

Más contento se su suerte...

Dan pena, ¿verdad?

Ya verás la noche que van a pasar.

Al médico, que es más viejo que ellos,

ya lo tengo avisado.

¿Y a ti qué te pasó en el ojo?

Un accidente de coche.

Solo nos faltaba eso.

Un tuerto.

Este guarro de Marés...

"Querido amigo Marés.

Confío en tener noticias de tu mujer

de un momento a otro.

Tu cuaderno de memorias ha sido entregado a Norma,

tal como tú deseabas.

Sé que le gustará mucho.

Un abrazo, y ojalá revientes.

Faneca".

Señorita.

¿Quiere darle mi número de teléfono a la señora?

Soy Juan Faneca.

Anote usted.

Muchas gracias.

A las 17:00.

Y usted, según me dijo, ha leído esto.

No, señora, yo no dije eso.

No importa.

Tal vez estuviese obsesionado por mi culo,

pero su amor hacia mí era auténtico, me consta.

Auténtico, como el sol que alumbra nuestra miseria, señora.

Tal es así, que cuando la perdió a usted, perdió la razón.

Descubriré que estuve casada con un desconocido.

El Juanito Marés que conoció era un cuento chino.

Un camelo.

Un personaje inventado por un muchacho de la calle Verdi.

O sea, un desgraciado.

¿Era?

Habla de él como su estuviera muerto.

Es que siento que ha muerto, señora.

Hay que ver cómo se ha echado a perder ese muchacho.

Un catalán tan guapo,

tan inteligente y tan "cultivado".

Ni inteligente ni cultivado.

Pues ahora es un pingajo en una esquina.

Una calamidad.

Hay algo en usted que me tiene intrigada.

Se presenta haciendo el papel de valedor de Joan...

y acaba una presintiendo que lo detesta.

Le quiero como a un hermano, pero me jode ver cómo se mata.

Lo lamento, no consigo sentir nada por él.

Si algún día tiene apuros económicos, dígamelo.

Siempre se le podrá tender una mano.

Mientras, prefiero cambiar de tema.

Sigo pensando que todo es un montaje de Juan.

Una estratagema.

Muy propio de él.

¿Quiere tomar una copa?

¿Una ginebra con hielo, como siempre?

Lo que usted diga.

Una copita no vendrá mal.

Hábleme de usted.

¿A qué se dedica?

¿Cuántos años tiene, Faneca?

¿Cuántos me echa?

Usted es más joven que Joan.

Dejémoslo así.

¿Lugar de nacimiento?

No se lo va usted a creer.

Yo nací en la calle Verdi, como Juan.

Pero luego se lo llevaron a usted al pueblo, supongo.

No, señora.

De la calle Verdi para Alemania y vuelta para la calle Verdi.

No me diga.

¿Y ese acento?

Es que mis padres eran murcianos.

En casa hablábamos así.

O sea, que ha vivido usted en Cataluña, ¿cuántos años?

Descontando los de Alemania, deben ser así como...

30. ¿Y no habla catalán?

No, señora.

Es que no se me da.

Pero hablará alemán.

Malamente, sí.

Pero es que allí no entienden el español.

Pues lo mismo con el catalán.

Malamente, pero puede hablarlo.

Eso sí es verdad.

Haga la prueba.

No lo deje para mañana.

¿Ahora?

Diga algo en catalán.

Vamos, diga algo.

Lo que se le ocurra.

Es que me da un poco de vergüenza.

Es natural que tenga usted acento.

No debe avergonzarse.

No es por el acento, señora.

Dígalo.

Muy elocuente.

¿Quiere otra copa?

Por favor.

Tiene usted una notable caradura.

Ha sido con la mejor voluntad, señora.

No me diga.

¿La he ofendido?

No haga preguntas idiotas.

Es usted una mujer maravillosa.

Me gustaría saber qué le habrá contado Joan de mí.

Me ha dicho que estaba muy acostumbrada

a manejar a los hombres.

Eso es casi un insulto.

Pero vamos a dejarlo.

He pasado un rato la mar de entretenido, Faneca.

Y se lo agradezco.

Me gustará ver la calle donde se criaron

usted y el fenómeno de mi marido.

Tal vez me anime a hacerle una visita.

Muy bien.

¿Y eso cuándo va a ser?

No lo sé.

Ahora váyase, se lo ruego.

Cierra los ojos.

Será el ojo, Grise.

Bueno, el ojo.

Ya está.

El ojo cerrado.

Ponme las manos en el culo.

Aúpame.

Abre el ojo.

¡Grise! ¡Soy otra, Juan!

Mira mis ojos, son azules, como los tuyos.

Me han hecho un peinado de moda ah, y lo más importante,

¡ya soy dependienta del Corte Inglés!

¡Fenómeno, oye!

¡Ay, Juan!

Estás más buena que el pan.

"T'estimo" más que el aire que respiro, Grise.

"M'agrada més que les tortitas amb mel".

Quieta, Grise, no te muevas.

¡Que me corro!

¿Dónde está, señor Faneca?

Aquí, niña, en la ventana.

¿Qué hace?

Estoy pensando.

"Qué bien se está aquí.

No salimos a cenar.

Nos quedamos".

-"Tenemos que comer".

-¿En qué piensa, señor Faneca?

En tonterías.

Pensaba cómo era esta calle hace muchos años,

cuando yo era un chaval.

Los ciegos tenemos un sentido más, señor Faneca.

Y yo debo tener medio sentido más, porque soy tuerto.

Con este sentido de más estoy adivinando muchas cosas,

aunque usted no lo crea.

A ver, un ejemplo.

Un ejemplo.

Usted no es feliz.

Yo soy ciega.

Pero sería feliz con un solo ojo.

Un ojo para ver el mundo en colores.

Para ver esa película.

Es en blanco y negro.

La felicidad dura muy poco rato.

Nunca nos conformamos con ver el mundo en colores.

Todo es poco.

¿Dígame?

Un momento.

¡Señor Tomás!

-No es ella, señor Faneca.

Pero algún día lo será, ¿verdad?

Algún día.

¿Ese día me promete ser feliz?

Si lo promete, le digo lo que veo con mi sexto sentido.

Ese día será como si viera con los dos ojos.

Pues entonces, le conviene saber

que esa mujer tan poderosa que ha partido su vida en dos

está a punto de llegar.

Ojalá, niña. Ojalá.

Señor Faneca, hay una señora que pregunta por usted.

Está en el bar, que si puede usted ir.

-¿Lo ve?

¿Cómo lo sabía?

Porque ha llamado tres veces antes de que usted llegase.

Recuerde lo que prometió.

Faneca, Valls Verdú.

Señor.

Oiga, esto es de garrafa, ¿eh?

He venido a devolverle las confesiones de mi exmarido.

Son para usted.

Prefiero que las queme otro.

Y conste que me han divertido.

Lo único que demuestran es que Joan tenía,

sobre las relaciones sexuales,

el mismo concepto que un mozo de cuerda.

Eso es lo que era.

Calla tú.

Señora, yo también he sido mozo de cuerda.

Rectifico.

Ujier de ministerio.

¿Ha sido usted ujier de ministerio?

No.

No, eso no.

Oiga, la señora, como usted la llama,

me ha dicho: "Ven, que esta noche conocerás a un murciano

que es todo un espectáculo, habla como don Vito Corleone".

Nos vamos los dos.

Usted la entiende, ¿no?

La intención, mayormente.

Póngale un carajillo aquí al señor.

Gracias.

¿Has visto qué fino?

Que me "bomben".

Ojalá.

Siento mucho lo ocurrido.

Hace tres meses que aguanto a ese hijo de Pompeu Fabra.

Hemos cenado juntos,

hemos estado bebiendo, discutido y ya estaba hasta el moño.

Olvide lo que acaba de pasar.

No tiene importancia.

Está olvidado.

También he venido a que me invite a una copa.

Lo prometido es deuda.

Sabe usted que su marido anda por ahí.

Que puede entrar en un "ex no ex".

¿Está seguro?

Yo juraría que sí.

Pues aunque lo sea, que no lo creo,

no vamos a permitir que nos amargue la noche.

Qué bien le sientan las patillas y el bigotito, puñetero.

Lo está pasando muy mal, el pobre.

Pues qué le vamos a hacer.

Nosotros no tenemos la culpa, ¿verdad?

Verdad pura y clara.

Va a pensar lo peor.

Que le vamos a poner unos pedazos de cuernos...

Yo estoy aquí para lo que mande la señora.

Una botellita de Tío Pepe enterita.

Así que este es vuestro bario.

Me gusta.

Vamos.

Sí.

¿Cómo?

No puede ser.

Qué rico.

¿Y eso?

Tú sabrás.

Es que me lo afeité el otro día y no me gustaba mi cara.

Follas como Joan.

¿Es que aprendisteis con la misma puta?

Las mujeres conmigo siempre han salido muy agradecidas.

No digo que no.

¿Está satisfecho de haberle puesto los cuernos a su amigo Marés?

No, señora.

De lo que estoy muy contento es de haber conocido, de verdad,

de verdad,

a la mujer que se follaba a Juan Marés.

¿Todavía estás ahí?

¿Qué buscas, desgraciado?

¡"Mal parit"!

Anda por ahí, cornudo.

Ya se ha acabado todo.

"Que collons".

"Serneu de merda".

¡Marés!

¡Espera, hombre!

¡Y una mierda!

¿Es que no te acuerdas...? De tu madre me voy a acordar.

¿Dónde quieres ir?

¿Dónde quieres que te lleve?

Yo no sé tú, yo me voy de putas.

No, espera. ¡Quita!

Espera.

Vamos a ir a ver a mi Griselda.

¿Qué coño dices?

Que tiene un culo estupendo, ¿sabes?

Y un corazón que no le cabe en el pecho.

Anda y que te den por saco.

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