Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
CORREOS EE. UU.
¡Bernie!
- ¡Sal, vieja tortuga! - ¡Aquí estoy!
¡Toma!
¡Largo!
Siempre van con prisa. Siempre con prisa.
Al infierno todos. Maldita sea.
Maldito el día en el que me trasladaron aquí.
El tabaco y mi paga. Hala, como a un perro.
Nunca se paran a cruzar dos palabras.
Mi único amigo es el güisqui.
Shane.
Por todos los cielos.
¿Has venido a vengarlos tantos años después de haberlos enterrado yo?
Enterramos a los muertos, no su recuerdo.
Duérmete niño, duérmete ya,
que viene el coco y te comerá.
Está durmiendo.
Cuando el pico golpeó la veta de oro,
sentí tal tensión aquí…
¿Seguro? Esa vieja mina no ha dado más que disgustos.
Es oro, es oro casi puro…
en ese pedazo de tierra desolado.
¿En qué estás pensando?
Pienso en Shane, nuestro hijo. Podría volver a casa.
Podría trabajar contigo en vez de mandarlo a trabajar lejos.
Podríamos mandarlo a estudiar.
- ¿Quién viene a estas horas? - Ladrones seguro que no.
Saben que no tenemos nada que valga la pena robar.
- Buenas noches. - Buenas noches.
¿Quieres comer con nosotros, Magdalena?
¿Cómo te va?
¿Siempre cavando agujeros como un topo?
He venido a ofrecerte un trato.
¿Qué es?
Un trato para ti.
La parcela de terreno con la mina abandonada…
que está junto a la mía.
La necesito para construir un corral nuevo.
No vale ni un céntimo.
Todo agujeros y rocas, pero soy un buen amigo.
Sé que no te va muy bien.
Quinientos dólares. Firma aquí.
Toma el dinero.
Es el mejor trato de tu vida.
Debería haber sabido que solo los chacales salen de noche.
Coge tu dinero y lárgate.
Algunos no saben lo que les conviene.
Ese terreno está aislado y vives lejos del pueblo, recuérdalo.
Si sigues así de terco, te meterás en un lío.
Para convencerte, aquí tienes 250 dólares.
Firma.
- Largo, he dicho. - Espera, John.
Espera, John.
Dame unos minutos a solas con él.
- Lo convenceré. - Será mejor.
Volveré en cinco minutos a por ese contrato firmado.
Recuerda.
Solo cinco minutos.
- ¿Qué quieres hacer? - Ajustar cuentas con Magdalena.
Quédate aquí.
Mamá. ¡Papá!
- Cielo. - ¡Papá!
¡Magdalena, ven a por tu contrato!
- No te preocupes. - Mamá.
- ¡Papá! - John.
Todo debe ser legal.
SALÓN
Con el aire fresco de la cárcel se te pasará la cogorza.
Ábrela.
Rápido.
- El mexicano, fuera. - Qué pesado eres.
- ¿Quién es? - Estaba borracho, lo traje aquí.
- Muévete, canalla. - No me toques.
Tienes una cita con la horca.
- Lleváoslo. - Soltadme, no.
Soltadme.
- Vamos. - No.
Piedad. ¡No quiero morir!
No, soltadme.
¡No!
¡No!
- Aquí tenéis la paga. - Gracias y buenas noches.
Buenas noches.
- ¿Qué debo hacer? - Puedes irte.
Hasta mañana, jefe.
Oye, tú. Sin tonterías.
Si vas a morirte, hazlo en otra parte.
Una ducha fría te ayudará.
Shane. No puede ser. Escucha, era amigo de tu padre.
Te equivocas, no tuve nada que ver en la muerte de tus padres.
¡No!
Cuando Magdalena los mató, intenté detenerlo.
Ellos lo mataron. Yo era amigo de tu padre. Créeme.
Camina.
No, Shane. Te lo suplico. Te lo he dicho, no fui yo.
Ve a decirle a mi padre qué buen amigo fuiste.
Traes buena suerte.
Esta mujer da mala suerte.
Madre de Dios. ¡Shane!
Me alegro de que reconozcas al hombre que te va a matar.
¡Deja que me explique, yo no quería! No fui yo.
Y tú.
La próxima vez no le daré a la madera.
Quedas avisado.
Georgiana Bennett, ¿cómo estás? Te veo estupenda.
El pequeño Christian ya debe de estar enorme, ¿no?
Siempre andas sola. ¿No piensas volver a casarte?
Una mujer hermosa como tú… Ven algún día a tomar el té.
- Nos vemos luego, cielo. - Adiós.
Buenos días, señora Bennett.
No me toque. Sé subir sola.
Oiga, forastero.
Oiga.
Levántese. Yo le ayudaré.
So.
¿Christian?
¡Christian!
¡Christian!
Mamá, estaba en el viejo pastizal. Está herido.
Le ayudé, lo traje aquí.
- ¿Hice mal? - No.
Ve a buscar alcohol y vendas, anda.
¿Crees que se pondrá bien?
Si se le pasa la fiebre, sí. La herida no es grave.
- ¿Quién lo habrá herido? - No es asunto nuestro.
Me daría pena que se muriese.
Lo encontré y es amigo mío.
Claro, Christian.
Se recuperará.
- Ahora, acaba de comer. Es tarde. - Sí, mamá.
Mi padre. Mi madre. Mi hermana.
No estuve allí, pero ahora lo pagarán. ¡Todos ellos morirán!
¡Morirán todos!
¡Pagarán por mi soledad, por mi pesar!
Tengo frío.
¡Los mataré!
Morirán todos.
Tengo frío.
Ve a la cama, Christian.
Buenas noches, mamá.
- ¿Me buscabas? - Sí, Magdalena, así es.
- ¿Y bien? - Shane mató a González.
- ¿Estás loco? - Tarde o temprano vendrá aquí.
Te aseguro que no pasará.
¿Por qué has venido a decírmelo?
- González me contó toda la historia. - ¿Qué historia?
La historia de Shane, que encontró una mina.
- Benson, sube. - Sí, jefe.
No eres tan tonto como pareces. Quítate el sombrero.
- ¿Qué quieres? - Solía pagarle a González cada mes.
Me conformo con menos.
Adelante, Benson.
Se queda con nosotros, ocúpate de él.
Búscale una casa. Esto de momento.
- El resto, luego. - Disculpe.
- No sé cómo agradecérselo. - No te molestes. Puedes irte.
¿Aquí te vale?
Es un buen lugar.
No veo ninguna casa.
¿Para qué necesitas una casa?
Hola, me llamo Christian. Yo te encontré.
- Casi te moriste. - ¿Cuánto tiempo ha pasado?
Has dormido dos días.
¿Quién te disparó? ¿Eres un bandido?
- ¿Dónde estoy? ¿Vives solo? - Con mi madre. Estamos solos.
Mi madre fue al pueblo a por provisiones.
- ¿No tienes padre? - Murió hace tiempo.
Ya no me acuerdo de él. Mi madre es vieja, pero guapa.
Volverá pronto, ya la conocerás.
¿San Fernando está lejos de aquí?
A dos horas con un buen caballo.
- ¿Cómo te llamas? - Shane.
- ¿Y? - Y nada.
- Solo Shane. - Ya veo.
- ¿Y mi caballo? - Está bien.
Me encargué de él.
Lo lavé a diario y lo saqué a pasear. Es un caballo precioso.
¿Quieres irte ya?
Tu pierna aún no está curada.
Tienes que matar a alguien, ¿no?
- Hablas demasiado. - Mi madre dice lo mismo.
- ¿Te preparo el caballo? - No.
- Adiós, señora Bennett. - Adiós.
Una pena que una mujer tan guapa tenga que ir por ahí sola.
- Necesita un caballero. - Apártese.
No sea maleducada.
No necesito su ayuda.
- Te ha puesto en tu sitio. - Cierra el pico, imbécil.
¿Algún otro graciosillo?
¿Estás loco? Vete al salón si quieres liarte a leches.
CIA. MINERA MAGDALENA
- Benson. - Voy, jefe.
Siempre se pelean frente a mi tienda.
Es una locura.
Te dije que fueras a ver a Arvin. ¿Qué haces aquí todavía?
- Yo… - Largo.
- Pagará por eso. - Olvídalo, Benson te supera.
- Es muy duro. - ¿En serio? Carl.
- ¿Mañana estás libre? - No.
Pero a esto me apunto.
Y entonces le disparó y el bandido cayó al suelo.
Tiroteos, muertes…
Esas cosas no son para ti.
- ¿Has matado a alguien? - Hablemos de otra cosa.
Así no acabarás pronto.
¿Te gustaría ser granjero? Es buen trabajo.
¿Te duele? Díselo a mamá, es buena.
Una vez curó a una vaca que había caído en una zanja.
¡Christian!
Ahí viene mamá.
- ¿Cómo está? - Mejor, pero no mucho. Se levantó.
Lleva el caballo al establo.
El niño dijo que era vieja.
No es culpa mía no serlo, vuelva en 30 años.
No, quería decir que me quedaré algún tiempo.
No será agradable tenerme aquí.
No quiero ofenderla, pero…
no me gusta dar las gracias y estar en deuda.
Tome, ya le debo mucho.
A mí no, a Christian.
Y a usted.
Todo listo, mamá.
¿Ya os conocéis? ¿Qué me dices?
- Es simpático, ¿verdad? - Ve a buscar agua.
No, yo lo haré.
Miguel, ¿sabes dónde está el jefe?
¿Qué te ha dicho Arvin?
No puede decir mucho. Alguien lo enterró vivo.
- ¿Qué piensa? - ¿Desde cuándo te digo lo que pienso?
Disculpe.
Quiero saber si ha llegado algún forastero al pueblo.
- Que nuestros hombres que lo averigüen. - Carta.
- ¿Entendido, Benson? - Sí, jefe.
- ¿Lo he cuidado bien? - Muy bien.
Es un animal precioso.
Nuestro caballo está viejo y gordo, pero puede correr si quiere.
- Llévalo al establo. - Ven, bonito.
- Disculpe. - Podría haber llamado.
Lárguese.
Fuera de aquí.
No sabía que venías.
Dame la pistola.
Perdona. No lo hice aposta. Solo estaba jugando.
Vale.
No juegues con estas tonterías. Podrías hacerte daño.
Era de mi padre. Por favor, enséñame a disparar.
Vale, vamos a descargarla.
Pero luego la olvidas. ¿Vale?
Vale, Shane.
- Bien. - ¡Christian!
Qué guapa estás, mamá. Nunca te había visto así.
- Entra en casa. - Mamá.
- Que entres en casa. - Es culpa mía.
Nadie le ha preguntado. Christian.
Vale, entendido.
- Escuche… - Escuche usted.
- ¿No está exagerando? - ¿Cómo se atreve? Sé quién es.
Le oí cuando estaba enfermo. Ha matado a gente.
Eso es lo que es, un asesino.
Y ahora quiere arruinar también a Christian.
- Usted es… - No diga más.
Y dé gracias por ser una mujer.
Christian tenía esta pistola, casi me mata.
Y le explicaba que una pistola es una forma estúpida de tener razón.
Aunque a veces sea necesaria.
Me voy a dormir, buenas noches.
- He dicho buenas noches. - Buenas noches, Christian.
Está bien.
Quizá me equivoqué. Entiéndame, por favor.
La entiendo.
No debería haber dicho esas cosas, pero me sorprendió.
Discúlpeme.
- Mi marido murió en un tiroteo. - Pero tenía razón, soy un asesino.
No, seguro que no.
Lo escuché hablar mientras dormía.
Estaba atormentado, no le gusta matar.
Estaba delirando. Pero debo llegar hasta el final.
¿Qué más le da?
Desde que Christian lo trajo, tengo curiosidad por lo que hace.
Algo cambió en mi vida, o al menos eso espero.
- Seguiré matando. - ¿Por qué?
La gente a la que busco mató a mi padre, a mi madre
y a mi hermana pequeña, una niña como Christian.
- No les devolverá la vida. - Pero me devolverá la mía.
Intenté olvidarlo, lejos de aquí, pero no pude encontrar paz alguna.
Era como si sus almas me acusasen.
Mañana me iré.
Podría causarle problemas.
No se preocupe por nosotros, quédese.
- Quizá pueda olvidar aquí. - No.
Benson nos lo hará pagar caro.
Pero la señora Bennett no le dirá nada a nadie.
¡Mamá!
Mamá.
Se ha ido y ni siquiera me dijo adiós.
¿Por qué? Yo le tenía aprecio.
- Éramos amigos. - Christian, no llores.
Siempre hemos sido felices solos. ¿Verdad?
A ti no te importa, no lo aguantabas, pero yo…
era amigo suyo. Sir, encuentra a Shane.
Te lo suplico.
- ¡Suéltame! - ¡Christian! ¡Dejadlo en paz!
- ¡Suéltame! - Voy a por ella.
¡Mamá, ayúdame! ¡No me toques!
- ¡Déjame! - Cuidado o perderé la paciencia.
- ¿Qué quieres de mí? - Ya te imaginas.
No me gustan las que dicen sí de inmediato.
¡Christian!
¡No me toques! ¡Déjame! ¡No me toques!
- Quieto. - No me toques.
- Quieto o será peor para ti. - ¡Dejad a mi madre en paz!
Maldita sea. Ya verás.
¡Shane!
¡Christian, para!
Camina.
Levántate.
Levántate.
Pistolas al suelo.
¡Pistolas al suelo!
Montad. No quiero volver a veros.
Ni aquí ni en el pueblo. Fuera de mi camino.
Sir, ¿qué te ha hecho?
Nada grave, una patada en la pata. Se la curaremos.
- Tu madre hará lo mismo por mí. - Le debemos mucho.
Más me deberá cuando me vaya. ¿Puede ayudarme?
- Claro, adelante. - Gracias.
Aparta. Dame algo de beber.
- ¿Y tus amigos? - Se fueron esta mañana.
- ¿Adónde? - No lo sé.
- ¿Tenían que decírmelo? - Dímelo o te mato.
No tengo nada que ver con esto y lo sabes.
¿Quieres que te reviente la cabeza? Habla.
Fueron valle abajo, junto a la señora Bennett.
Ya conoces a Peterson. Le avisé.
Tus amigos se las verán conmigo. ¿Entendido?
¿Eres tú, Carl?
No, te espera cerca.
En el infierno.
No fui yo. Yo no quería ir, fue Carl.
Todos los cobardes son iguales ante la muerte.
Fuiste tú, Carl me lo dijo antes de morir.
- Deja que te explique. - Vale, te dejo.
Pero primero, quiero saber quién te hizo eso.
Dudo que fuese la señora Bennett.
Esa gatita solo araña.
Un forastero. Estaba allí, escondido en el cuarto de la señora Bennett.
Cerdo mentiroso.
Querías mandarme al infierno, pero pronto acabarás allí.
Adelante.
¿Qué haces aquí?
- Vi a su hermano. - ¿Qué quería?
Creía que usted estaba en el pastizal, así que fue allí.
- Continúa. - Sabe lo que ocurrió.
Dice que es una señal del destino.
Le suplica que no haga nada.
Mi hermano es imbécil.
Que se guarde los sermones para otro. Y punto.
- Benson. - ¿Sí?
Ayer te peleaste con alguien por la señora Bennett.
Escucha.
Tarde o temprano necesitaré sus tierras.
No quiero que te pongas sentimental.
Recuerda que aquí nos odian todos.
No los enfades, ¿entendido?
Vale, jefe.
¿Qué tal la pierna?
Mejor, gracias.
Me alegro.
¿Por qué no se queda, al menos esta noche?
Dijeron que vinieron para enfadar a Benson.
- ¿Quién es Benson? - Trabaja para Ralph Magdalena.
Es su alma negra. Si es que Magdalena tiene alma.
Benson está…
Me está cortejando.
- Lo sé, ese tipo me lo dijo. - Pero siempre lo rechazo.
Hace bien. Si trabaja para Magdalena…
pronto se quedará sin trabajo.
¿Busca a Magdalena?
Jamás lo logrará. Es el hombre más poderoso de los alrededores.
Hace lo que quiere, aquí él es la ley.
Si él es la ley, yo traigo la mía propia.
No vayas, Shane. Hazlo por mí, por favor.
No intentes detenerme o te odiaré. No pienses más en mí.
Solo te meterás en problemas. Soy un asesino.
- Oye, tú. - Otro güisqui.
Bien.
¿Quién eres? Te he preguntado quién eres.
Veo que no eres el sheriff. ¿Qué te importa quién soy?
Sir, quizá lo logre.
Güisqui.
Le daré un consejo: lárguese.
El que escapó fue a llamar a los demás.
- He dicho güisqui. - Enseguida.
Vamos, Sir.
¡Sir!
Esto es para que aprendas a no disparar por la espalda,
como suele hacer tu jefe.
¡Christian!
Sé que estás ahí, sal.
- Estoy aquí. - No deberías haber venido.
- Ahora saben que estaba con vosotros. - Quería ver lo que harías.
Le diste lo suyo.
- ¿Has venido a caballo? - Sí.
Tendréis que iros unos días. Ve, díselo a tu madre.
Date prisa.
No, espera. Voy contigo, será mejor.
Benson, Miguel me contó lo del forastero.
¿Adónde ha ido?
Idiota. Quizá era Shane.
Lo mataré, así tenga que condenar mi alma.
¡Shane, sal!
Benson.
Miguel.
Tom, James.
- ¿Qué hacemos? - Id a ver.
Miguel, mira arriba.
¡Aquí no hay nadie!
SALÓN SHORE'S
¿Adónde vas? Vete por ahí.
Pregúntale a nuestro amigo si ha visto al forastero.
¿Lo has oído?
¿Quieres que te refresque la memoria?
Benson, los muertos no hablan.
Pero son útiles para hacer hablar a otros.
- Él será el último. - Venga, deprisa.
- Moved el culo. - Camina.
Venga. Ahí, así.
- Quietos. - Alto.
Busco al forastero que se esconde por aquí.
Lo busco a él y a la viuda de Bennett.
Ella lo acogió en su casa.
¿Quién sabe algo del tema?
No os estoy pidiendo un favor, es una orden.
Si sabéis dónde se esconden, hablad o tendréis problemas.
Tu pastizal está por allí. ¿Los has visto?
No.
Piénsalo bien, amigo.
Si no me lo dices, no volverás a hablar.
No lo sé. Nunca los he visto.
La próxima vez verás mejor.
¿Prefieres hablar o acabar como tu amigo?
No, Benson, quiero darle una oportunidad.
En fin…
¿Vas a hablar o a probar suerte?
Estás de suerte.
¿Quieres probar de nuevo? ¿O hablar?
Menuda suerte tienes.
Veamos si tienes tanta suerte como yo.
- ¿Seguimos preguntando? - Continúa.
- Yo puedo decirle… - ¿Quieres hablar primero?
No, ni yo ni él.
Bastardo.
Ahora puedes hablar.
Hoy, mientras volvía a la ciudad…
vi a alguien cerca de la vieja misión católica.
Bien. No lo parece, pero tienes buena vista.
- De recuerdo. - Sí.
Echaré un vistazo por aquí.
Déjalo dormir.
- Escucha. - Dime, Shane.
Deberíamos irnos. Vienen hacia aquí.
Intentaré distraerlos.
Esperad aquí hasta que el sol esté en lo más alto.
Tendréis más probabilidades. Luego id al río.
Cuando lleguéis, esperadme unos minutos, después marchaos.
Si no vienes, ¿significa que te habrán matado?
- No cambiará nada. - Para nosotros sí.
Christian te quiere… y yo también.
En su día dijiste que era un asesino.
- ¿No quieres que lo olvidemos? - Lo soy, de verdad.
¿Para qué me quedaría? ¿Para arruinar tu vida y la de Christian?
No.
Adiós, Georgiana.
Adiós, Shane.
Le dije al jefe que me dejase echar un vistazo por aquí. Tenía razón.
¿Dónde ha ido el que estaba contigo? Habla.
- Corre, Sir. - Será mejor para ti y para el niño.
Se largó y os dejó en un apuro.
- ¡Mamá! - Vamos, y no intentéis nada.
Sobre todo tú o tu hijo acabará muy mal.
- ¡Mamá! - Vamos.
- ¡Suéltame! - Anda.
¡Suéltame!
A la mina abandonada.
Manos arriba. He dicho manos arriba.
¿Y bien?
- Está muerto, lo apuñalaron. - Entra a ver.
No lo atraparemos gastando balas.
Tenemos que sacarlo como a una rata.
Buscad madera,
ponedla en la entrada de la mina y prendedle fuego.
Luego disparad de vez en cuando.
Mantendrá la calma.
DINAMITA
¡Aquí estoy, jefe!
Cuidado, Benson, está detrás del carro.
- ¡Vale! - ¡Lo quiero vivo!
Yo me ocupo de él. Mando al niño arriba.
¡Déjame en paz!
- ¡Mamá! - Para.
No te muevas.
Tira la pistola y sal con las manos en alto.
¡Mamá!
- Mi Christian. - Lo traeré de vuelta.
Christian, mi niño.
Quédate aquí y no te muevas.
Ralph, ¿qué haces aquí?
¿Qué ha pasado?
Dominique, ese hombre, Shane o su hijo, me está siguiendo.
Es como un muerto que ha vuelto a la vida.
Quizá sea el remordimiento que empeora las cosas…
para castigarnos por lo que hemos hecho.
No tengo remordimientos, quiero matarlo.
Como al resto de su familia, y tú me ayudarás.
Fui contigo una vez…
y me convertí en un asesino.
Era joven y creía en ti.
Y ahora…
¿sabes con quién hablas?
Un cobarde que se esconde bajo el hábito.
Me lo merezco.
Pero no me pidas que mate de nuevo.
Escucha, si ese hombre viene, hablaré con él.
Vete de aquí.
Y déjame… pagar por ambos.
Bien, me voy. Pero te arrepentirás de no hacerme caso.
Ralph, ¿quién es ese niño?
Mi seguro de vida.
Mientras lo tenga, Shane no me hará daño.
- Déjalo aquí. - Para o…
El niño, Ralph.
U olvidaré que eres mi hermano.
Si no convences a Shane de que se vaya,
lo mataré a él, al niño y a ti.
Piénsalo bien, Dominique.
Adiós.
Vamos, hijo.
- ¿Es tu hermano? - Sí, muchacho.
- Quiero volver con mi madre. - Te llevaré.
¡Magdalena, sal!
- ¿Quién es usted? - Dominique Magdalena.
Uno de los asesinos que buscas.
- Pero es… - Un hombre de Dios.
Con la esperanza de que algún día Él me perdone.
- No es posible. - ¡Shane!
¡Christian!
Shane, Magdalena se ha ido. No lo mates.
Te lo suplico.
- Ha ganado, padre. - Yo no, el Señor.
Si tu corazón ha perdido toda su frialdad…
¿por qué no entras, Shane?
No tenemos mucho que ofrecer. Estamos solos en esta desolación.
Pero todo el que pasa por aquí es bienvenido.
¡Cuidado!
¡Saque al niño de aquí!
¡Coge la pistola e intenta matarme! Tú y yo tenemos una deuda que saldar.
Solo me queda una bala en la pistola y es para ti.
- Está muerto. - Que Dios se apiade de él.
- Está herido. - Una bala de Ralph.
- Lo llevaré al pueblo a por ayuda. - No serviría de nada.
Quiero morir aquí.
Cerca de Ralph.
Al fin y al cabo, sigue siendo mi hermano.
¿Por qué lo ha hecho?
Porque tú… también eres mi hermano.
Vuelve con tu madre, enloquecerá si no te ve pronto.
- ¿Y tú? - Mi historia acaba aquí.
Y es una historia sobre la muerte.
Un día quizá lo entenderás.
No puede haber nada más.
- No, significa mucho para ti. - Toma.
Así te acordarás de mí.
Adiós, Christian.
Adiós, Shane.
Christian, la cena está lista.
Venga.
Pavo asado con patatas. ¿Te gusta?
Toma.
Vamos, Christian, come.
- No tengo hambre. - No puedes hacer eso.
Te quiero.
Vamos, come.
Perdona, mamá.
Está muy bueno.
- ¡Mamá! - Mi pequeño.
Lo venderemos todo y nos iremos de aquí.
Tú y yo, como antes. ¿Te alegras?
Shane…
¡Shane!
FIN
Subtítulos: Alex R. Fortes
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.