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Original subtitles

(Música)

(Música)

(Relinchos)

(Disparos)

(Música)

Aquí está, es la última. El tabernero se negaba a dármela.

-¡Otra vez la dama de picas! ¿Por qué? ¿Ya no vende whisky?

-En dos días esos han gastado 30 botellas

y teme dejar al pueblo sin bebida. ¡Sheriff! ¡Tenemos sed!

Qué clase de gente me dan para ahorcar.

Eligen a los que beben más.

Solo para ese México se necesitaría una cuba.

-Mañana por la mañana los llevaremos a la horca a cuestas.

Están ya borrachos.

-Cuatro. (RÍE)

Cuatro.

¡Eh, sheriff! ¿Nos queréis dar de beber de una vez?

Me gustáis poco los de la ley. Siempre llegáis con retraso.

Toma.

Y cierra el pico.

Estoy a dos pasos de la horca y digo lo que me parece.

Si no os gusta, dejadme salir.

¿Puedo pedir un último deseo? Dilo y apresúrate. Habla.

Quisiera una mujer para esta última noche.

(RÍE)

No le hagas caso.

Ten, bebe esto. Quítate de en medio.

¿Qué efecto te produce la horca, México?

No la he probado nunca.

Esos cobardes hermanos Criss han logrado hacernos condenar.

Las mujeres...

Siempre las tiene en la cabeza.

Por eso nos han cogido. ¡Cállate!

No soporto tus palabras. Digo y hablo cuanto quiero.

Matamos a aquella pobre gente por tu culpa.

Será mejor que os tranquilicéis.

Enfadarse no sirve de nada.

En el juicio, además de los Criss, había cuatro testigos.

Todos estaban de acuerdo.

Yo y Gringo intentamos demostrar nuestra inocencia,

pero no sirvió de nada.

"¡He aquí a los asesinos de la familia Perkins!", gritaban.

La verdad...

...es que los Criss y la familia de Gringo

se odian desde hace tiempo. ¿Y sabéis por qué?

Por pocos dólares,

el precio de una botella de whisky.

El hermano de Gringo fue asesinado por los Criss.

Entonces, Gringo se encontraba lejos, y a su vuelta al pueblo,

los Criss lo hicieron detener.

Sabían que Gringo es rápido con el revólver.

¿Pero tú qué tienes que ver en todo eso?

Eh... Es lo que me pregunto.

Solo sé que dentro de poco me colgarán.

Pero no me doy por vencido.

Tengo una idea.

Si nos sale bien, nos reiremos de ese sheriff.

Dilo ya. -Vamos, México, habla.

(Gallo)

Cualquier día le cortaré el cuello a ese gallo.

(Gallo)

¡Sheriff! ¡Sheriff, venga enseguida!

No ha querido esperar, sheriff.

Apresúrate, Jack, que pesa. (RÍE)

(RÍEN)

¡Vamos, rápido!

¡Vamos, Gringo!

Ahí están las armas. Cogedlas.

Gringo.

Cuidado.

Apartaos.

Vamos.

Hace muchas mañanas que te oigo cantar.

Ahora vendrás conmigo. En Wichita, amigo mío, se vive mal.

(Música)

Pienso que aquella diligencia nos iría bien, Gringo.

Tardará en llegar a Pueblo, pero la prefiero al caballo.

Estoy de acuerdo también.

Hace tiempo que no viajo en diligencia.

¡Un momento, no se vaya!

-¡Jia! ¡Jia!

¡Vamos!

(Relinchos)

(Música)

Tú aquí.

Usas demasiado el revólver, Bill.

Lo uso porque soy capaz de hacerlo.

¡Vamos, México!

¡Jia! ¡Jia! ¡Jia!

¡Vamos, rápido! ¡Jia!

¡Jia! ¡Jia!

(Disparo)

¡Adiós, Wichita! (RÍE)

(RÍEN)

(Música)

¡Jia! ¡Jia!

(Continúa la música)

¡Jia! ¡Jia!

¡Jia! ¡Jia!

¡Jia! ¡Jia! ¡Jia!

¡Jia! ¡Jia!

¡Eh, amigos! ¡Ahí va una botella para vosotros!

(RÍE)

¡Todavía tengo dos más! Por el sheriff McDonald.

(RÍEN)

¡Eh! Ya has bebido bastante. (RÍEN)

-¡Por México!

(RÍE)

A la salud de México, que nos ha salvado de la horca.

(RÍEN)

Bebe, Gringo.

Tú has bebido primero en esa botella.

No me sirve.

Si queremos hacer este viaje juntos,

mantengamos la calma.

De acuerdo.

¡Jia! ¡Jia! ¡Jia!

¡Vamos, caballitos! ¡Vamos, corred!

(Música suspense)

Andar tras ellos es una locura. Son seis y todos peligrosos.

Convendría reunir unos cuantos hombres.

-No. Correrían demasiado y yo soy viejo.

Tengo tiempo para encontrar a Gringo y a los otros.

No se preocupe, sé cómo encontrarlos, juez.

-No podemos dejarlo ir solo, sheriff. Iremos con usted.

(Música alegre)

(EBRIO) Don Pedro, yo conozco a esos hombres.

Recuerdo muy bien sus caras. -Sí, lo sé.

Cuando bebes, conoces a todo el mundo.

Hasta el presidente de los EE. UU. podría convertirse en tu hermano.

¿No es cierto? (RÍE)

-No me cree. No me cree... Estoy acostumbrado a eso,

pero yo le digo que los conozco. -Sí, muy bien.

(Continúa la música)

Bienvenidos, amigos.

Me llamo Pedro Suárez. ¿En qué puedo serles útil?

Necesitamos caballos de refresco.

Imagino que también necesitan confortarse un poco.

¿Qué es lo que ha dicho? Que necesitamos confortarnos.

¿Es una palabra ofensiva? Significa comer y beber.

¡Ah, bueno! Entonces sí. (RÍE)

¡Muchas gracias, don Pedro! Vengan conmigo.

Es un gallo de pelea.

(Continúa la música)

Bebe, esto es para ti.

Y nosotros nos comemos a tu hermano.

¡Eh, tú!

En Wichita me había olvidado de que existe el buen vino.

-Y los buenos gallos. (RÍE)

Yo, en cambio, me había olvidado de que existen las buenas gallinas.

(RÍE)

Para lo que te sirven... (SE CARCAJEAN)

-¡Anda, baila! -¡Baila un poco, Carmen!

(Música flamenca)

Bonita fiesta.

¿Le gusta? Sí.

¿De dónde vienen? ¿Hacia dónde se dirigen?

Al sur.

(Continúa la música)

¿Quién es? Carmen.

Es hija de un colono mío y de una india.

Ahora se encuentra sola, sus padres han muerto.

Perdone, tengo que atender a otros huéspedes.

(Continúa la música)

¡No! Oye...

(Continúa la música)

(EBRIO) Yo le conozco y usted lo sabe.

Los conozco a todos.

Incluso puedo decirles cómo se llaman.

-Cierra el pico y lárgate.

(Continúa la música)

¿Quieres beber, amigo? Ten.

No, ya he bebido mucho. (RÍE)

Todo el mundo dice que bebo demasiado.

-Oye, borracho, si tienes dólares, siéntate.

Echaremos una partida.

¿Qué dices? ¿Eh? (RÍEN)

(Continúa la música)

Entonces, lárgate de aquí si no quieres que te eche yo.

-¿Has oído lo que te ha dicho?

-Foster, Smith... Yo lo oigo todo.

No me pierdo un juicio en Wichita.

(RÍE)

(Continúa la música)

Tú, Foster...

Has mandado al otro mundo a mucha gente.

-¡Don Pedro, han matado a Juan!

-¡Rodead la casa enseguida!

Ha sido Foster.

Alejémonos antes de que nos descubran.

¡Estáis rodeados!

¡Que salga al patio el responsable!

¡De lo contrario, os mataremos a todos!

¡Tenéis de tiempo un minuto!

¡Solo un minuto!

-No, no saldré.

Tienes que salir.

Has matado a un borracho y es justo que pagues.

Tiene razón Foster.

Es mejor matar a esos bastardos.

No mataremos a nadie, Bill. No nos daría tiempo.

Tú no disparas porque no sabes usar el arma.

Eres un cobarde.

Tiene razón Gringo.

Me he salvado de la horca y no quiero morir por culpa de Foster.

Son demasiados, no podemos defendernos.

No nos arriesgaremos por ti. Es verdad.

¡Sal! Sal fuera.

¡No! ¡No podéis hacerlo!

(Disparos)

¡Y ahora, largaos!

(Música tensión)

¿Cómo se llama?

No recuerdo su nombre.

Me llaman don Pedro.

Don Pedro.

No nos mate por la espalda.

(Continúa la música)

(Disparos)

¡Auxilio!

¡Don Pedro!

¡Ayudadme!

¡Rápido, México!

¡Jia! ¡Jia!

(Música)

¡Jia! ¡Jia!

¡Arre! ¡Arre!

¡Jia! ¡Jia!

(Música suave)

Lo siento.

Foster era un gran amigo.

-No pensemos más en ello.

En mi pueblo, cuando uno muere, parientes y amigos se emborrachan.

Entonces, hay que beber.

Bebe. Vamos, bebe.

En tu pueblo no son muy amables con los forasteros.

Pero yo lo seré contigo.

Me gustas, ¿sabes?

He de coger el cigarro, Bill.

Será mejor que la dejes tranquila. Yo decidiré lo que tengo que hacer.

El viaje hasta la frontera es largo y con ella será menos aburrido.

¡So! ¡So!

México, ¿qué ocurre? No, nada, es...

Es que tengo que... Bueno, es que...

Dame tiempo, al menos, para... Enseguida vuelvo.

Yo aprovecho el descanso. -Yo también.

¿No bajas, Gringo? No, me quedo.

¿A dónde tenéis intención de llevarme?

No soy yo quien debe responder. Para mí eres libre.

Si es que todos pensáis aprovecharos de mí, os equivocáis.

Antes tendréis que matarme. Bill podría hacerlo.

Pero ahora tiene otras intenciones.

Carmen, detente.

No es el mejor momento para largarse.

Tu pueblo está a 20 millas de aquí y a pie no es fácil llegar.

Encontraré el modo de que vuelvas a tu casa.

Baja.

He dicho que bajes.

Aquí nos separamos.

Sin ti viajaremos mejor. Estaremos más cómodos.

¡Jack! Que México suba al pescante.

De acuerdo.

¡Al pescante!

¡Vamos, andando!

Sube.

Espero no encontrarte jamás. No me eres simpático.

Y si te encuentro, te quitaré de en medio.

¡Vamos, Jack! (DISPARA)

(RÍE)

¡Jia! ¡Jia! ¡Jia!

Partimos enseguida. -Está bien.

-Solo dos de ellos no han disparado.

Exactamente, este y este.

-Han raptado a una muchacha. Es necesario encontrarles

y juzgarles.

-Evidentemente, se dirigen a la frontera,

pero yo buscaré el modo de que no la crucen.

-Es gente muy peligrosa.

-Sheriff...

Si necesita usted más hombres, disponga de los míos.

-Gracias, don Pedro.

-Hasta pronto, sheriff. -Buena suerte.

(Relinchos)

Sudas demasiado, Smith. Tienes razón.

Aquí hace calor.

-Me parece el momento justo. ¿Qué opinas, Dick?

-Yo esperaría hasta el paso de los buitres.

Los dólares no se escaparán.

-Bien, así no quedará ni rastro de sus cadáveres.

(RÍEN)

Beba un sorbo de esto y ya no sentirá calor.

-Nunca he oído decir que el whisky quite el calor.

-A mí sí me lo quita.

-Es usted un tipo extraño. (RÍE)

¡So...!

No trates de hacerte el astuto. Tranquilízate, me gusta mucho vivir.

Señor inspector, esa gente me parece peligrosa.

Sería preferible continuar el viaje.

Tú quédate aquí. (RÍE)

Jack, vigílala. ¡Hola!

Deje descansar a los hombres.

Además no hay prisa, llegaremos a San Juan a la hora prevista.

Oiga, amigo. ¿Qué?

¿No tendría cualquier cosa para beber? ¿Eh?

Nos quedaba solo una botella y nos la bebimos.

¡Oh! Aguarde, creo que me queda algo.

-Inspector, la verdad es que...

yo no me fiaría de esa gente.

-Tranquilícese. -Eh...

(RÍE)

¿Esos de ahí van junto con usted?

Son nuestra escolta, llevamos un cargamento a San Juan,

pero no han querido decirme de qué se trata.

¡Eh, basta ya! Gracias, amigo.

Nosotros vamos a San Juan. ¿Y ustedes?

A Pueblo. Es un viaje largo.

Un viaje largo, sí. Beba si tiene usted sed.

Ah.

(RÍE) -Eso está bien, pero que muy bien.

(RÍEN)

¡Eh, tú! ¿Qué buscas?

Una mariposa, me ha parecido que se metía aquí dentro.

No está. Pero...

He dicho que no está.

(RÍE) Bueno, después la buscaré.

Bill, ¿sabes lo que hay dentro de ese carro?

¿El qué? Oro. Dólares.

Vamos. No, espera.

La única forma de asegurarse es fingir una pelea.

¡Uh! ¡Oh!

Pero ¿qué te ocurre, estás loco?

(SE QUEJA)

(Golpes, quejidos)

(SE QUEJA)

Señor inspector, esa gente es de la peor calaña.

¡Oh!

Si descubren los dólares, estamos perdidos.

-No se preocupe, acabarán emborrachándose juntos.

¡Oh!

¡Eh, tú, sal de ahí! Eh...

¿Ha visto, amigo? Ya decía yo que estaba.

¿El qué? ¡La mariposa!

A mí me gustan las mariposas.

(Música tensión)

Alto ustedes dos, los dólares son para nosotros.

-Esto os costará la horca.

Os encontrarán donde quiera que vayáis.

-Vamos, andando.

(Música tensión)

(TODOS) ¡Ah!

¡Ah!

(RÍE) ¡Súbelo!

(RÍEN)

Gracias por lo que acaban de hacer.

-Por suerte, los dólares están a salvo.

Eso es verdad, pero ahora los cogemos nosotros.

En nuestras manos estarán más seguros.

Tráelos. Sí.

(CANTURREA) "¡Voy por los dólares! ¡Voy por los dólares!

¡Voy por los...!". Pero...

-Pero ¿cómo? ¿Quieren ustedes adueñarse del dinero?

¡Es para la construcción del ferrocarril!

Nos lo hemos ganado, ¿no?

"¡Voy por los dólares!". Y ahora lárguense, rápido.

"¡Voy por los dólares!".

Deprisa.

No me gusta perder el tiempo. (RÍE)

¡No toquen esos dólares! -Cállate.

-¡No se los lleven! Cierra el pico.

¡No se lo permito!

(RÍEN)

Esto pesa mucho.

Ya está.

A la frontera, rápido. De acuerdo.

¡Jia, jia!

¡Arre, caballitos!

(RÍE) ¡Adiós, amigos!

(RÍE)

Ya le advertí, señor inspector, que siguiéramos el viaje.

Yo presiento cuando hay algo que va mal.

-Cállese ya, es usted un pájaro de mal agüero.

¡Jia! ¡Jia!

(RÍEN)

¡Es dinamita! -Pudimos volar por los aires.

A ese maldito mexicano...

le abriré la cabeza.

¡Para! ¡Para!

Maldito mexicano, ¡para!

(GRITA) ¡So!

Prepárate a morir, mexicano, si los dólares no están aquí dentro.

Quietas las manos.

(RÍE) Ah...

Soy un viejo zorro, recuérdalo siempre.

(RÍE)

Nos lo repetiremos a partes iguales. Contando a la chica, somos cinco.

Ella necesita otra cosa.

Te haré un buen regalo. Yo no quiero dinero.

Lo único que quiero es que me dejéis libré.

Serás libre cuando yo quiera.

(Música)

(Música suave)

México, has hecho bien en unirte a nosotros.

En Pueblo, los hermanos Criss te hubieran matado a ti también.

Ellos son... son muy rápidos con el revólver.

(RÍE)

Carmen,

si te portas bien conmigo, tú también gozarás de mi dinero.

Verás cómo nos divertimos.

(RÍE)

Con esta cantidad de dólares, hay para divertirse toda la vida.

(RÍE)

Date prisa, tráeme el café.

(Continúa la música)

¡Apresúrate, eres lenta!

No te querría como mujer.

Yo, en cambio, enseguida me casaría contigo.

(RÍE)

¡Ah!

(Música suave)

Ven aquí. Oh.

Esta noche la pasarás conmigo. No te aproveches, Bill.

¡Habla cuando yo te lo ordene, mexicano!

Y también os lo digo a vosotros, ¿está claro?

(Música suave)

¡Ah! ¿Has oído lo que te he dicho antes?

¡Pasarás la noche conmigo!

(GRITA) ¡Déjala en paz!

(Música tensión)

¡Ah!

(Relinchos)

(Disparo)

¡Ah!

¡Quédate quieto, Smith!

(RÍE) Tengo buena puntería.

(Música emotiva)

En Pueblo cogerás la diligencia y volverás a tu casa.

Gracias por haberme defendido. No debes agradecérmelo.

Nos lo repartiremos tú y yo, Smith.

-Sí, pero cuando mueras, yo cogeré tu parte.

Eh... Hemos encontrado...

Hemos encontrado un baúl lleno de dólares.

Encontrado, ¿eh? Bueno, yo...

La verdad es que... Luego me dirás la verdad.

Ahora, vámonos.

Vosotros seguid por vuestra cuenta.

Os daré mi caballo. No puedes dejarnos.

Se necesitan dos días para llegar a la frontera.

No llegaríamos nunca, ¿verdad, Smith?

-Es cierto.

Solos no lo conseguiríamos, no somos como Bill.

A nosotros no nos gusta.

Está bien.

Pero os lo advierto,

nada de tretas.

Toma, México.

(SE ESFUERZAN)

¡Jia, jia!

Abro con 100. -Paso.

A 200.

Voy. -Tres cartas.

-Trío. No basta.

¡Jia, jia!

¡Arre, arre!

Otros 5000.

Smith, tranquilo.

El juego continúa.

(Música)

¡Gringo, nos siguen! ¡Son mexicanos! ¡Jia!

¡Gringo! Tú abres.

¡Se acercan! ¡Quieren robarnos!

¡Jia!

¡Adelante, caballitos!

¡Gringo!, ¿has oído?

¡Oh! ¡Oh!

¡Jia!

¡Jia, jia!

La dinamita.

(Disparos)

¡Jia! ¡Jia!

Voy.

-Y yo.

(Relinchos)

(RÍE) ¡Buena idea la dinamita!

Full de damas.

¡Has tenido muy buena idea, Gringo! (RÍE)

(Disparos)

¡Ya vuelven, Gringo!

(Disparos)

(Relinchos)

Trío de ases.

Tres sietes. -No está mal esto, ¿eh?

(Disparos)

¡Jia!

(Disparos)

(RÍE)

No pongas esa cara, la idea del juego ha sido tuya.

(Explosiones)

(Relinchos)

¡Jia!

¡Jia!

¡Maldito sombrero! ¡Jia!

(Disparos)

Tres damas. -No bastan.

-No. Has hecho trampa. -Mientes.

-Ah.

¡Jia!

¡Más dinamita, daos prisa!

¡Gringo!, ¿qué ocurre?

(Música)

(Disparos)

¡Jia!

¿A qué esperáis?

Siendo dos, se juega mejor.

Tendríamos que dejarlo. Tú jugarás.

Estoy perdiendo y tengo que rehacerme.

Está bien.

(Disparos)

¡Jia!

¡Arre! ¡Arre!

Juego.

¡Más dinamita, rápido!

(Relinchos)

(RÍE) ¡Gringo!

(Disparos)

¡Los hemos asustado, se retiran!

Una carta.

Servido.

¡Jia! ¡Jia!

Has vuelto a ganar otra mano.

Como ves, también sé perder.

Y yo sé ganar.

¡Vamos, caballitos!

Solo me quedan estos dólares.

Deberías...

aconsejar a la suerte que cambie.

Ya veremos.

Póquer de reyes.

De ases.

¡Ah! Ah...

(RÍE) ¿Lo ves, gallito? ¡Ya no nos sigue nadie!

(RÍE)

¡So!

(Relincho)

¡So!

¿Me equivoco o éramos más?

¿A dónde han ido los otros?

Al infierno. ¿Cómo?

Han muerto.

(RÍE)

¿Y a quién han dejado la herencia?

(RÍE) A mí. Han hecho bien.

Tú sabes administrar el dinero.

Pero el mío me lo administro muy bien.

¿Has visto la dinamita?

Es una cosa maravillosa.

Me hacían reír esos con sus armas.

(RÍE)

Y ahora, a Pueblo.

Vamos. ¿A Pueblo?

(DUDA) ¿No sería mejor ir a la frontera?

Debo encontrarme allí con una persona y...

Sube al pescante.

Y vamos a Pueblo.

Se ve que estoy destinado a morir joven.

¡Arre! ¡Arre!

(Música)

¡Jia! ¡Jia!

Gringo, por lo que he oído, nos dirigimos a Pueblo.

Acepta el consejo de México.

Te tiene afecto.

Ve hacia la frontera.

Quiero confesarte una cosa.

Quizá tú no me creerás, pero también te tengo mucho afecto.

Eres una buena chica, Carmen.

Pensándolo bien, hubiera podido librarte antes de Bill,

pero significaba perderte.

Gringo...

(Música suave)

Si salgo vivo de todo esto,

¿te quedarás conmigo? Los hermanos Criss te matarán.

Tengo una cuenta pendiente con ellos desde hace tiempo.

Por unos pocos dólares mataron a mi hermano.

Si renunciase,

toda mi vida sería un tormento.

(Música)

Al final de la calle está la casa de los Criss.

Llévales esta botella...

Gringo, renuncia. Y diles que les espero.

Gringo... Haz lo que te he dicho.

Ánimo.

El tiempo pasa.

Te quedan pocas horas de vida, Gregory,

si no traen los 10 000 dólares por tu rescate.

(Música suave)

Los traerán, Ramón, los traerán.

Sí, sí, estoy seguro.

No me dejarán morir.

El viaje es largo,

pero los traerán.

(Continúa la música)

Bebe. -Sí, sí.

(RÍE)

-Los traerán.

Es tan solo...

Es tan solo cuestión de tiempo.

Los traerán. -Y yo cumpliré mi palabra.

Volverás a tu casa.

¿Verdad, Manuel?

-Tú lo has dicho, Ramón, volverá a casa.

(Llaman a la puerta)

No.

Busco a Ramón Criss.

Soy yo. Se la manda Gringo.

¿Gringo? Sí.

Ha llegado al pueblo y le espera.

Dile que saldremos a la calle.

Gringo está en el pueblo y nos ha mandado esta botella.

-¿En el pueblo?

-¿Has dicho Gringo? -Sí, Gringo.

No le hagamos esperar.

Vamos, preparaos.

Tú quédate en casa. -No, yo también voy.

-Esta vez no lo mandaremos a la cárcel, sino al cementerio.

¿De acuerdo? -Vamos.

-Y no los han traído, Gregory.

-¡Ah!

(Música tensión)

Carmen, quédate en la diligencia.

(Continúa la música)

¡Ah!

(Relincho)

(Disparos)

(Disparo)

¡Ah!

(Disparos)

(Disparo)

(Disparo)

Buena suerte.

(RÍE)

(SE QUEJAN)

Oh.

¡Oh!

(RÍE) Y van tres. Escóndete, México.

(Relincho)

Gringo, ¿por qué no usamos la dinamita?

¡Oh! No soy un cobarde.

Ah.

¡Oh!

¡Ramón Criss, sal fuera, te espero!

¡Ramón, pelearemos lealmente!

¿Me has oído? ¡Lealmente!

(Música)

¡Uh! ¡Oh!

¡Uh!

¡Oh!

Eh, Gringo, Gringo.

La habías olvidado, ¿eh? Yo no, la verdad.

(RÍE)

Te saludo, Gringo. ¿No me esperabas?

-¡No te muevas, México!

-Desde aquí he presenciado vuestra pelea.

Habían matado a mi hermano y me acusaron a mí.

Sí, en Pueblo he descubierto la verdad.

¿Y a tus compañeros de viaje qué les ha pasado?

Han muerto. Lo hizo en defensa propia, sheriff.

Créame, le digo la verdad.

Veo que has logrado conseguir mucho dinero.

Creo que sería muy útil para la construcción del ferrocarril.

¿Qué dices, Gringo? (RÍE)

Lo gané al póquer.

Pero decido devolverlo. Pues vamos.

Y ahora, Gringo, lleva a la chica y la diligencia a Wichita.

Y tú, México, devuélveme mi gallo.

(Música)

Eh... Sí, enseguida, sheriff.

¡Quieto!

¡Adelante, muchachos! -¡Jia!

-¡Jia! -¡Jia! ¡Jia!

¡Jia! ¡Jia!

¡Nos acordaremos de usted, sheriff!

(Disparos)

¡Vete con Dios, Gringo!

(Disparos)

(Música)

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