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Original subtitles

Sra. Messinger, el teléfono.

Ahora no puedo ponerme, Darlene.

¿Puedes coger el recado y decir que ya llamaré?

Es el Dr. Spector, quiere hablar con usted.

Darlene, ahora no puedo. Dile que ya le llamaré.

- ¿Qué? - Da igual.

Timmy, solo tengo un minuto.

He quedado con Richard y llego tarde. ¿Puedes ir al grano?

¡Mierda! Darlene, el timbre.

No, era el timbre. Timmy, tengo que irme.

- ¿Quieres que pase a recogerte? - No, quedemos en casa de Cal.

¡Darlene, la puerta!

¡Por qué abolirían la esclavitud!

Timmy, tengo que irme. Te veré en casa de Cal a las 8.30.

No, no puede ser antes.

Porque la fiesta no se termina hasta las 8.

Si llego tarde a esa fiesta, Richard se divorciará.

- ¿Significa eso algo para ti? - Querida, traigo los pendientes.

- Timmy, tengo que colgar. - ¿No irás así, verdad?

Yo en tu lugar llevaría algo más elegante.

Adiós, Timmy.

Se te ve el sujetador.

Querida, podría acompañarte cuando vayas de compras.

Es ridículo que tengas ese aspecto ganando 60.000 dólares al año.

Si para cada ocasión tienes que salir volando a comprarte cualquier cosa,

eso significa que no planeas tus compras.

- No he sido yo, me ha empujado. - No es verdad.

- Sí que lo es. - No es el fin del mundo, ¿verdad?

Darlene, por favor, ¿puedes limpiar esto?

- Lo haría yo misma, pero me voy. - No soy un mentiroso.

- ¿Puede apartarse un poco, señora. - Chicos. Lo siento, Darlene.

¿Qué es todo esto? Se secará, no hace falta disgustarse tanto.

¿Julie, quieres que te busque algo más elegante para la fiesta?

¿Mamá, puedes contestar? Coge el recado y di que ya llamaré.

- ¿Diga? - ¿Sabréis comportaros en la cena?

- No os peleéis. - Es Richard y parece furioso.

- Dios mío. - ¿Le digo que ya le llamarás?

- Está dejando huellas, señora. - Lo siento, Darlene.

Cariño, dame 5 minutos para que te arregle un poco.

Cariño, lo siento, salgo ahora mismo.

Mamá, por favor, siéntate con los niños hasta que termine de vestirme.

- Serán cinco minutos. - Yo quería ayudarte.

Se le ve el sujetador, Sra. Messinger.

Sus senos relucían como dos pechos redondos y relucientes.

Fíjate bien, Tom, esto es lo que soy.

¿Todavía me quieres por esposa?

- ¿Un taxi, Sra. Messinger? - Sí, Oscar.

Que pase una buena velada, Sra. Messinger.

No puede provocarme y después rechazarme.

Fíjate bien, Tom, esto es lo que soy.

¿Todavía me quieres por esposa?

- ¿Qué? - Nada, gracias.

Julie, por Dios.

- Quédate el cambio. - Gracias, señora.

¿Quieres darte prisa?

Llego media hora tarde a una fiesta en mi honor.

Lo siento, Richard...

- ¿Qué es esto? - ¿El qué?

Hay algo vivo en tu blusa.

- ¿No llevas sujetador? - ¿Se mueven mucho?

¿Qué si se mueven? ¿Hablas en serio?

Están saltando en el aire y dándose ánimos mutuamente.

Trata de no pisar fuerte. Tal vez echen una siesta.

No quiero subir. Todos se quedarán mirando.

No seas ridícula, allí están Norman Mailer, Truman Capote,

Lee Radziwill, Bemard Kalman, Saul Bellowy los duques de Windsor.

Tendrías que estar desnuda y calva para que se fijaran.

¿En serio? ¿Toda esa gente estará ahí?

Pues claro. No creerás que se iban a perderla ocasión

de conocer al autor de un best selle para niños.

Están locos por conocerme.

Richard, estos son Grace y el Baron Von Katie.

Richard Messinger y su esposa Julie.

Maravilloso, aún no lo he leído, pero mi hija no deja de hablar de él.

Le encanta. Un libro maravilloso, muy inteligente.

Gracias. Me encanta su emisora.

No tengo tiempo para verla, pero mi hijo dijo que valía la pena.

Gracias.

Richard, por favor, no bebas demasiado.

La Sra. Lia Seen y Bernard Kalman.

Quiero presentarles a Richard Messinger y a su esposa Julie.

- Hola. - Mucho gusto.

He leído «Weissman» creo que es una novela muy importante.

Gracias. Me sorprendió que se vendiera,

no la escribí para eso.

¿Qué tal por Washington, Bernard?

Acaba de llegar de Washington. Fue a ver al Presidente.

Sí, soy presidente interino del comité de arte y cultura.

Dios sabe que yo no quería ir, pero pensé que era...

El deber del artista es ejercer influencia

en su tiempo, si puede.

Y aunque desapruebe la política del Presidente,

creo que puedo conseguir introducirme en la Casa Blanca,

en calidad de portavoz de los artistas de esta impresionante nación.

Y podré decirle al presidente:

«¿Qué tal una pequeña subvención?».

Así habré prestado un valioso servicio a la causa de los artistas.

Señora.

Perdóname, Richard.

Gracias, querida. Messinger.

Richard, estarás demasiado bebido para pronunciar tú discurso.

Discúlpeme, Irvin, solo será un minuto.

- ¡Richard! - ¡Isabel!

Julie, esta es Isabel Fitch, la esposa de Clarence.

Isabel, esta es mi esposa, Julie.

- Estamos muy orgullosos de él. - Gracias.

Llevas un vestido muy bonito.

Es mi favorito, hace tres años que lo tengo.

¿Te has fijado en los pendientes de mi mujer?

¿Son fantásticos, no? Creo que son los mejores de por aquí.

Richard, has bebido demasiado.

No, tiene razón, son realmente hermosos.

¿Hace tiempo que los tienes?

¿Cómo?

Perdona a mi esposa, está completamente borracha.

Quiere saber si los pendientes son antiguos.

- Sí que los son. - ¡Atención todo el mundo!

Quisiera presentarles a nuestro invitado de honor.

Un hombre que ha sabido robar tiempo a su trabajo habitual

como director de arte de nuestra más importante revista nacional,

para escribir e ilustrar el libro infantil más popular

desde «Alicia en el país de las maravillas»,

porque según me confió, quería comprarse un apartamento.

El creador de «Melancholy Melinda

y el huerto de los melones mágicos»,

¡Richard Messinger!

«Weissman» es una mierda.

Clarence Fintch es un pedante y Norman Mailer no ha venido.

Y era el único prometedor de esa aburrida fiesta.

Marian, prueba las tiras de cerdo, creo que te gustarán.

¿Quedasteis encantados con la fiesta que dieron en mi honor, verdad?

Realmente os identificáis con mi éxito.

No hay nada tan fascinante como oír hablar de una fiesta aburrida,

dónde todos son unos imbéciles, menos tú.

Lo malo es que no fui invitado.

Que alguien me ayude a salir de aquí. Gracias.

- ¡Estoy decidida! - Por fin has decidido comerte uno.

Maldita sea, Miranda, te pedí que cuidaras de los discos.

Lo siento, Cal, pensaba que ya bastaba con tus canciones.

Sólo estaba tarareando.

Timmy, ten cuidado con la ceniza.

¿Por qué todas esas chicas

firman sus fotos poniendo: «Agradecidamente tuyas»?

¿Acaso les limpias el apartamento?

Sí, pero no es porque se lo limpio, es por cómo lo hago.

Estas tiras son deliciosas, Cal, podría comerlas toda la noche.

- Así será al juzgar por la hora. - ¡Mirad!

¡Sopa de alubias!

Con un poquito de ajo, jerez, bacon y requesón.

Muchos chefs lo llamarían «al jerez» o «al requesón».

Me río de su estupidez.

«Huele muy bien» dijo él, muriéndose de hambre.

¿Dónde están los platos de los demás?

No te pelees con un hombre hambriento, Timmy.

Está demostrado que el hambre es más fuerte que la amistad.

- Sírvete. - Gracias.

- Dios mío, no puedes comer eso. - Lo siento.

En serio, no puedes comer nada.

- ¿No puedo comer nada? - Debo ser el peor médico.

No puede comer, mañana le operan. No puedes ni comer, ni beber.

En la primera fase de la anestesia

hay muchas posibilidades de que vomites.

Y si hay algo en el estómago, puede pasar a los pulmones.

- Gracias, Timmy, ¿alguien quiere sopa? - Yo tomaré un poco.

Me han pedido mi opinión profesional y me he limitado a darla.

He preparado esta cena en homenaje a Richard,

y resulta que no puede comer.

¿Qué me dices del licor? Ha bebido todo lo que ha visto.

Veamos, ahora son las 9 en punto,

y el Dr. Mahler le espera a las 11. Eso hace...

- ¿Hay algo para beber? - ¿Cuánto es?

- Catorce horas. - Sí.

¿Hay algo para beber?

14 horas, el hígado asimilará cualquier cosa en 14 horas.

Pero no bebas nada más por hoy.

Timmy, no lo entiendo.

¿Por qué tienen que anestesiarlo si solo se trata de sacarle un?

- Puede ser cáncer. - Deja ya de ir por ahí

dando la impresión de que estás al borde de la muerte.

No hay motivo para pensar que sea canceroso.

No ha cambiado de tamaño,

no está llagado y tampoco se ha oscurecido.

¿Y por qué se lo sacan?

Porque está a la altura del cuello y se irrita.

Rutinariamente prescribimos que se extirpe.

¿Hay pan y mantequilla?

No es que la sopa no sea adecuada,

es que no estaría mal algo más sólido.

- Lo que quieras, doctor. - Vaya, muchas gracias.

- Todavía no me has contestado. - Gracias.

¿Por qué necesita anestesia general para que le saquen un lunar?

Dijiste que podía hacerse en la consulta.

Porque está en el cuello,

y hay estructuras muy importantes en un espacio muy reducido.

Lo que implica que el paciente ha de estar totalmente relajado.

Cualquier movimiento repentino puede desviar el bisturí

y causar daños a una arteria o a un nervio.

Especialmente si Mahler sostiene el bisturí.

Es un manitas, pero apenas tiene control sobre sus dedos.

Hombre, muchas gracias.

Oh, Dios mío, este pan tiene un aspecto soberbio.

No lo cambiaría ni por un plato de verdad.

Pero tenemos un plato de verdad. El plato favorito de Richard.

- Almejas con salsa de mantequilla. - ¿Pero dónde están?

No las voy a cocer hasta el último momento.

¿Cuándo nos hayamos ido?

Tranquilo, están al caer.

No pienso quedarme viendo cómo coméis. Me voy.

No puedes irte, Richard.

Esta fiesta es en tu honor.

Esta fiesta es en tu honor.

No es culpa mía si no puedes comer.

Preparé todo lo que te gusta.

Mira.

Cosecha de 1969, tu vino favorito.

El pastel es de mantequilla y ron, tu favorito.

No lo digo para que me des las gracias,

pero lo menos que puedes hacer es quedarte y verlo que te pierdes.

Me he matado para preparar esta cena.

Cal, eres el único hombre que conozco

capaz de infligir un intenso sufrimiento a alguien,

y a la vez, hacerle sentir que debería estarte agradecido.

Richard, no me vas a creer,

pero son exactamente las palabras que cada chica usa mientras firma su foto.

¡A tu salud!

Los niños ya duermen.

Te pedí que pusieras una caja de galletas aquí.

Lo haré por la mañana, cariño.

¿Debo llevarme un reloj?

Serán un par de días y tienes el de pulsera.

Cierto. No me llevaré otro reloj.

De acuerdo, sin reloj. Veamos.

El seguro, mi póliza y mis papeles están en el cajón de la derecha.

- ¿Estás muy nervioso? - No, solo soy organizado.

Mataría por una copa.

- Nada de copas, ya oíste a Timmy. - ¿No sería gracioso que me muriera?

Richard Messinger,

de día, el flemático director de arte de una revista nacional.

De noche, el misterioso autor de un best seller infantil.

¿Famoso? Comparado con los desconocidos.

¿Importante? Comparado con los ignorantes.

Rico comparado con los pobres.

¿Brillante? Comparado con los moderadamente inteligentes.

Muerto en una operación de lunar,

y solo comparado con los que aún permanecen vivos.

Y la gente de los guetos creyendo que solo ellos tienen problemas.

Bueno, alguien tiene que apiadarse de mí.

Si no encuentro quién lo haga, lo hago yo mismo.

- Te compadezco, querido. - Apaga la luz, ¿quieres?

- Te quiero, Richard. - Yo también te quiero, cariño.

Espero poder dormir esta noche.

Richard,

bésame.

Asegúrate de que me levanto a tiempo mañana.

Tengo que pasar por la oficina antes de ingresaren el hospital.

Descuida.

Cariño,

esta cama es de tamaño gigante, hay sitio para 5 personas,

¿tenemos que dormir en sesenta centímetros?

Lo siento.

¿Richard?

¿Por qué no quieres hacerme el amor?

Cariño,

sé que solo es un lunar,

pero mañana me van a dormir,

y mientras esté vomitando en mis pulmones,

me cortarán importantes estructuras del cuello.

¿Entiendes por qué no me siento animado?

No me refería a eso.

Me refería a...

Pensaba que sería...

- Quería darte algo, eres... - Lo sé, Julie.

Creo que «animado» no es la palabra para describirlo que siento.

Lo siento, tacha lo de «animado».

Pero pensé, quería que fuera como un regalo.

Lo sé.

Cuando uno desprecia algo así,

es como si cogieran un regalo y te lo tiraran a la cara.

Un regalo no es un regalo solo porque decidas darlo.

Alguien tiene que quererlo.

Si decides darle a un hombre que vive en un estudio un piano de cola,

tal vez agradezca el gesto, pero no podrá aceptarlo,

- porque... - No quiere.

No, porque su apartamento es demasiado pequeño.

Lo siento.

- Vuelves a sentirte herida. - No es verdad.

Sólo que no sé qué hacer con mi piano de cola.

Te quiero, cariño.

Ahora te pondrás en tu lado de la cama,

y dejarás que este hombre,

al que le quedan 10 horas de vida, duerma un poco.

¿No va a decimos porqué le quiere tanto?

Eso, ¿por qué?

Porque este perro me llevará hasta Superman.

¡Nunca!

Nunca durante las comidas.

Creo que esto lo he dejado muy claro varias veces.

Mamá dijo que podríamos.

Dijo que como te ibas al hospital,

haría un trato si nos portábamos bien.

Pues mamá se equivocó.

Ya que yo voy al hospital, yo hago el trato.

¿Qué diablos pasa por la mente de las madres de este país?

¿Has cogido mis galletas?

¿Eso quiere decir que nos vamos a quedar sin regalo?

Les había dicho que te ibas por unos días,

y que al volverles traerías un regalo.

¡No, el regalo lo quiero yo!

Cuando vosotros vayáis al hospital, tendréis un regalo.

De acuerdo, papá. ¿Qué te parece un hámster?

Podrás jugar con él en la cama.

No me vas a engañar, el hámsteres para ti.

Lo que quiero es un dibujo. Uno de cada uno.

Y que sea bueno, nada de cuatro garabatos.

- Vamos, Julie. Adiós, chicos. - Adiós, corazón.

Papá está un poco nervioso, pero os quiere mucho.

Mamá volverá esta noche. Adiós, Darlene.

¿Por qué no dejas que los perros los recojan los de la perrera?

A este no lo recogía nadie y alguien tenía que hacerlo.

Gracias.

Esta es la mejor y es horrible.

- ¿Puedes hacer algo con ella? - Sí, ponerla en portada.

Recorta el texto y pon titulares de una línea incorporados.

Mañana entramos en imprenta así que date prisa.

- ¿Qué más? - Molly, dale los titulares.

He escrito 5000 palabras sobre ecología,

y me he roto los cuernos investigando.

¿Y quieres que lo recorte?

Doria, cuando se tiene una foto asquerosa,

se publica en portada, y resulta que tengo una.

- ¿Qué más? - Barney, por favor.

No le puedo decir a nuestro director de arte lo que hay que hacer

para que una foto asquerosa tenga buen aspecto.

¿Qué demonios es el festival de cine del tercer mundo?

Películas de las naciones no alineadas.

¿Un gran clásico libio?

Supongo que es una broma. ¿Por qué son todos negros?

- Porque son así en Libia. - Esto es increíble.

¿Laos es un país no alineado?

Richard, dejémonos de agudezas sobre ese festival.

Dijiste que solo tenías media hora.

Es que estoy verdaderamente desconcertado.

¿Por qué todos son negros u orientales?

¿Dónde están Suecia y Dinamarca?

Suecia y Dinamarca no son no alineados.

Los países pequeños con mayor población blanca son neutrales.

Los países de mayor población de color son no alineados.

Así sabemos qué pequeños países podemos invadir.

- ¿Qué tal el anuncio? - Me parece estupendo.

Porque nadie va a leerlo. Leonard, comprueba esas fotos.

Por fin llega mi oportunidad.

Cal, veamos tu material. Apaga las luces.

Utilicé luz filtrada deliberadamente.

Quería darle vida.

Esta sobreexposición también es deliberada.

- Me gusta ese efecto. - ¿Por qué no te callas?

- ¿No te interesa mi técnica? - No. Vuelve hacia atrás.

A mí sí que me interesa tu técnica, Cal.

¿Qué haces esta noche?

Sigue adelante.

Sigue. Esta. Esta. No.

Esta. Esta. Esta no.

Para. Una hacia atrás.

Creo que esta puede funcionar con un cambio en el centro.

Hacemos un cambio,

y la recortamos así.

¿Pero qué estás haciendo? Recortas mi espacio, Richard.

¿No te das cuenta de que es un espacio muerto?

No es cierto, compuse la foto para que estuviese ahí.

Vamos, quiero este espacio, necesito este espacio.

De acuerdo, dejaremos ese maldito espacio.

Pero cuando te pregunten

cómo era trabajar para mí, acuérdate de esto.

Lo haré.

Diré: «Justo antes de morir recortó una de mis fotos correctamente».

Devuélveme algo de mi texto ecológico,

- y seríamos dos a tu favor. - Seríais demasiados.

Además nadie hace caso a las mujeres.

- Pensarían que te lo montabas conmigo. - ¡Hijo de perra!

Pensaba que eras tú el que iba a recibir un regalo,

¿qué te ha hecho perderla cabeza?

No la he perdido. Sólo quiero asegurarme de que si muero,

generaré suficiente sentimiento de culpabilidad en mis hijos.

¡Taxi!

Gracias.

Vamos, no seas tonto, todo irá bien.

Puedes estar seguro de que todo irá bien.

¡Julie!

- ¿Ya está? - Listos.

- ¿Está bien? - Sí, está bien.

No ha habido complicaciones.

Ha sido una de las operaciones más aburridas que he visto.

Vamos.

¿De quién es esa ardilla?

No es una ardilla, es un hámster.

Richard lo compró para los chicos. ¿Te gusta?

No, no me gustan los roedores.

Era el único alumno de la clase de biología

a quién le gustaba ver morir a los ratones.

No por malicia, por supuesto,

pero para mí significaba un ratón menos en el mundo.

Ala izquierda.

Es el lunar más benigno que jamás haya sido extirpado.

- ¿En serio, ningún peligro? - No, Mahler estaba enfurecido.

¿En serio?

¿Por qué no dejas de decir en serio», es tu frase preferida?

¿Por qué una transfusión?

Para fingir que has sido operado.

Hay pacientes muy graves esperando ocupar esta cama,

y tú eres un hombre perfectamente sano.

¿En serio? ¿De verdad estoy bien?

Pues claro que estás bien, cariño. De veras, estás bien.

Maldita sea, ahora soy colega de un hámster.

Procura no esparcirlas virutas por todo el asiento,

- acabo de aspirar el coche. - Lo siento.

¡Desgraciado! ¿Le has visto?

¿Has visto lo que casi le hace a mi coche?

¡Jesús!

¡Maldita sea!

Me alegro de que no haya pasado nada.

Pero ha sido por los pelos. ¿Lo has visto?

- Me refería a la operación. - Oh, eso.

Yo también. Anoche no estaba tan seguro, podía haberse complicado.

- Timmy, eres maravilloso, gracias. - De nada.

¿Te gustaría completar el día sexualmente con un médico?

Por supuesto, ¿no te importa aparcaren la calle?

Lo siento, si no tienes garaje será mejor dejarlo.

Vaya, bueno, otra vez será.

- Adiós, Timmy. - Adiós.

- Podría quedar bien con flores. - No.

Tal vez te quede mejor un tocado.

Me gustan más las flores.

Realmente, Richard, no puedo imaginarme a un novio

que ponga tanto interés en el vestido.

Es porque la mayor parte de los novios

no intentan vestirse con la ropa de su mujer.

Quédatelo, te queda estupendo.

- ¿Qué estás haciendo? - Te estoy haciendo una caricatura.

- Déjame verla. - La verás cuando termine.

¿No será peligroso estar casada contigo?

Oh, ¿vas a casarte conmigo?

- ¿Por qué no? - No recuerdo habértelo pedido.

¿No dijiste que nos casaríamos si me quedaba embarazada?

- ¿Estás embarazada? - No.

Coge el teléfono, están llamando.

¿Diga?

Han surgido complicaciones, sería mejor que vinieras.

¿Qué clase de complicaciones?

- Nada serio, pero creo... - ¿Dónde está?

- En la octava planta, en la UVI. - Voy hacia allí.

Gracias.

- ¿Está la UVI en la octava planta? - Sí.

- ¿Dónde queda eso? - Suba a la octava planta.

¿Dónde de la octava planta?

Siga la línea roja cuando salga del ascensor.

Gracias.

Te acompañaré a que le veas. Se pondrá bien.

Ahora está durmiendo, pero está en estado de coma,

- y tiene un aspecto horrible. - De acuerdo.

- Pero se recuperará. - Sí.

- Recuérdalo y no te dejes impresionar. - Sí, está en coma.

Pero responde bien y está constantemente vigilado.

- Eso está bien. - Bien.

- ¿Qué quiere decir en coma? - Inconsciente.

- ¿Qué aspecto tengo? - Julie, está inconsciente.

Lo sé, pero quiero estar bien.

Oh Dios mío.

El corazón funciona por sí mismo.

Es un electrocardiograma.

Timmy, ha dejado de respirar.

No ha dejado de respirar, está en coma.

Naturalmente su respiración se ve afectada.

- Ha dejado de respirar, lo he visto. - Si Richard dejara de respirar...

¿Julie, quieres escucharme?

Sabía que iba a morir. ¿No es gracioso? Me lo dijo.

Julie, son estas máquinas.

Si Richard dejara de respirar, si su corazón se detuviera,

si le bajara la presión, lo sabrían en el centro de vigilancia.

Sonaría una alarma,

y un equipo de reanimación estaría aquí en 20 segundos.

Por eso está aquí.

Cualquier persona que ingresa en la UVI

tiene posibilidades de salir con vida.

Voy a comprobar el catéter, Dr. Spector,

¿puede acompañar fuera a la Sra. Messinger?

No hace falta, puede quedarse. Julie, la Srta. Sheperd.

Por favor, no le haga daño.

Sólo es un catéter para recoger la orina.

No se preocupe, no puede sentir nada.

Siento que no lo hiciéramos más a menudo.

¿Lo sientes?

No puedo escribir ese maldito libro, trabajaren la revista,

y además hacer el amor cada vez que te apetece.

Doctor, este es el anillo de boda del Sr. Messinger.

¿Por qué no lo guardas tú, Julie?

- ¿Julie? - No puedo.

No puedo, tal vez debería vera un psiquiatra.

¿Julie?

Se pondrá bien, te lo prometo.

No estaba pensando en eso.

- ¿No es terrible? Es terrible. - Ten.

- ¿Qué es esto? - Su anillo de boda.

Se le han hinchado los dedos, dificultaba la circulación.

Dr. Spector, si no está demasiado ocupado,

creo que esto le interesará.

Ausencia de reflejos en la cornea y ausencia de reflejos en la pupila.

¿Qué significa?

Que no parpadea y sus pupilas no se contraen.

La salida de orina se ha reducido drásticamente.

Indica un fallo renal.

¡Sr. Messinger!

¿Puede intentarlo usted? Tengo dolor de garganta.

¡Richard!

- ¡Richard! - ¿Qué pasa, se está muriendo?

No, intentamos que reaccione. ¡Richard!

¡Richard!

¿Así es como le sacan del coma en cuidados intensivos?

¿Gritando hasta que despierte?

Hacemos todo lo posible en cuidados intensivos, Sra. Messinger.

¡Richard!

¡Richard!

¿Acaso quieres ser virgen toda tu vida?

- ¡Richard! - ¡Maldita sea!

Te voy a aplastar si esto dura toda la noche.

¡Richard!

No es muy ortodoxo que estés aquí durante las curas, Julie.

Si no cambias de actitud, será imposible que...

¿Timmy, qué le ha sucedido?

¿A quién?

Oh, bueno, ha sido mala suerte.

- Le pasa a 1 de cada 20.000 pacientes. - ¿El qué?

- ¿Qué le ha pasado? - Intento decírtelo, es una estupidez.

- Reaccionó a la transfusión. - ¿Qué quieres decir?

Reaccionó mal a la transfusión, casi nunca pasa.

- No lo entiendo. - ¿Y por qué necesitaba una transfusión?

¿Qué le ocurrió para que Necesitar a una transfusión?

Bueno, el caso es que Mahler cortó una arteria por error.

Eso pasa a veces.

Así que le dimos a Richard 500 cm cúbicos de sangre,

y tuvo una reacción alérgica.

Sufrió lo que llamamos un shock anafiláctico.

Pero le estamos cambiando la sangre, toda la sangre.

Y en cuanto se la hayamos cambiado toda,

experimentará una sorprendente mejoría.

No lo entiendo.

¿Quieres decir que es alérgico a la sangre?

Bueno, se le puede llamar así.

¿Entonces porqué se la cambiáis?

¿Con qué la estáis sustituyendo, con zumo de tomate?

¿Cómo se explica que ayer fuera alérgico a la sangre y hoy no?

Ahora que sabemos que tiene ese tipo de reacción,

hemos hecho varios análisis para aseguramos

de que le damos una sangre que no le provoque esa reacción.

¿Y ahora que se muere le dais el tipo de sangre adecuado?

No, no quiero decir eso.

Le damos el mismo tipo de antes, del grupo O.

Sólo que hemos descubierto que tiene un factor Rh negativo,

así que ahora le damos grupo O Rh negativo

en lugar de grupo O Rh positivo.

Que es lo que tendríais que haber hecho desde el principio.

Julie, el Rh negativo es muy poco frecuente en los hombres,

no llego a comprender cómo ha sucedido.

Pero puede suceder. Tú mismo lo has dicho.

Pero Julie, solo en 1 de cada 20.000transfusiones.

Oh, muy bien, ya entiendo.

No merece la pena preocuparse por esos pocos,

solo que para mí no es cuestión de porcentajes.

Soy un buen médico, Julie.

Sé que bromeo sobre ello, pero soy un buen médico.

Tal vez no sea brillante,

pero ni siquiera un médico brillante

habría hecho análisis en una situación como esta.

Está bien, Timmy. Dijiste que se pondría bien.

Seguro que sí. En cuanto hagamos el cambio de sangre,

notaremos una gran mejoría.

En ese caso, te perdono.

Richard te perdona.

Ahora perdónate a ti mismo, y todos contentos.

Eres una buena chica, Julie.

Aunque por supuesto no haya nada que perdonar puesto que yo...

Bueno, no importa, entiendo lo que quieres decir.

Lo que tienes que hacer ahora es encontrar a 20 personas,

y convencerlas para que vengan a donar sangre.

- ¿Con el factor Rh negativo? - No, cualquier grupo sirve.

Es para reemplazar la que él necesita.

Hay que reemplazarlo que se pide al banco de sangre

y normalmente la proporción es de dos a una.

Eso significa 20 personas.

Bueno, aquí tienes un dólar ochenta en monedas.

Llama a la gente que conoces.

¿Para reemplazarla sangre que provocó la reacción?

- Julie, creo que ya... - Es una broma.

- Acabo de decirte que... - Por favor, no me lo cuentes otra vez.

De acuerdo, lo siento.

Un médico que se sienta culpable es una lata,

aunque no hay nada porqué deba sentirme culpable excepto...

Bueno, mejor dejémoslo.

Te entiendo.

Vuelvo a la UCI. Nos vemos dentro de una hora, ¿de acuerdo?

- De acuerdo. - Muy bien.

Demándelos, su caso es terrible.

¿Habla conmigo?

Es un clarísimo caso de negligencia.

Lo he escuchado todo. Puedo recomendarle un abogado.

Gracias, pero creo que no fue mala voluntad.

¿No se da cuenta? Le está saliendo caro, ¿verdad?

Quiero decir que le toca a usted conseguirlos 20 donantes.

¿Oíste a ese bastardo?

Se equivocan con la sangre,

y ahora tiene que devolver el favor al banco de sangre.

Demándelos, querida.

Si realmente fue un accidente,

en muchas otras ocasiones no lo ha sido, fue negligencia.

Son unos carniceros.

Pero debería esperar hasta que le den el alta.

Por supuesto.

Más vale no enfurecerlos mientras le tengan en el hospital.

Si no está realmente perdida.

Gracias, les agradezco de veras su interés.

Ahora tengo que llamara algunos donantes, gracias.

No los demandará.

- ¿Sí? - Soy Julie, Richard está en coma.

- Entiendo. - Necesita donantes de sangre.

Voy enseguida, Julie.

Era Julie Messinger, Richard está en coma.

Necesita donantes de sangre.

¿Qué?

Dios mío.

- ¿Diga? - Mamá.

Julie, ¿puedes llamar más tarde? Me estoy vistiendo.

Ven al hospital, es urgente.

Oh Dios mío, voy enseguida. Sólo he de acabar de vestirme.

Sí, los mejores médicos.

Julie.

Un momento, Cal. Llama a todos los que se te ocurran, ¿de acuerdo?

Gracias. Adiós.

La proporción es de dos a uno.

Lo que no recuerdo es cuántos donantes más necesito.

Llévatela al bar y haz que se tome un café.

Venga, Julie, llamaré yo. No te preocupes.

Cal, necesito muchos donantes.

- Sí, ya lo sé. - Reacciona mal, por eso

- le están cambiando la sangre. - Llamaré a todos los que tengan sangre.

Le están cambiando la sangre y se pondrá bien.

Se me hace difícil imaginar la vida sin Richard.

Se me hace difícil imaginar la vida sin Richard.

Richard era... Es...

el único hombre al que he amado.

Tal vez porque fue el único hombre que me amó.

¿Crees que fue por eso?

No creo que tenga importancia, Julie.

Nos espera una época maravillosa.

Mi madre dijo que no.

Ella cree que nadie querrá salir conmigo.

Tu madre se equivoca.

Tu madre no sabe lo guapa que eres.

Probé una crema limpiadora, se seguía viendo, así que pensé,

a la mierda, si no me lo puedo quitar, lo acentuaré.

Así que cogí un lápiz de los ojos, lo oscurecí,

y convertí una depresiva y antiestética marca de acné

en el detalle tan bonito que ahora podéis ver.

Es una historia maravillosa, Audrey,

ahora cuéntame cómo te hiciste rubia.

Igual que tú, Lorrie, con tinte y un par de guantes de goma.

Ahí está Julie.

- ¿Julie, dónde te habías metido? - Estaba...

- ¿Cómo estás? - Bien. Gracias por venir.

¿Conoces a mi madre? Mamá, esta es...

- ¡Julie! - Hola, tía Harriet.

Estaba en casa de Sydney y he venido corriendo.

Has sido muy amable viniendo. ¿Conoces a mi amiga Audrey?

Hola, Julie.

Harriet, no te vayas cuando estoy hablando con alguien.

Me he girado para hablar con una persona y al darme la vuelta...

- Hola, Julie. - Hola, Pamela.

- Gracias por venir. - No digas tonterías.

Pamela, esta es la tía Harriet y el tío Eddie.

- ¿Conoces a mi madre? - Hola, mucho gusto.

Ella es Audrey Lebon y ella Pamela Grossball.

Pamela Howell, me he casado con un hombre riquísimo.

- He dejado de llamarme Grossball. - ¿Y cómo le va?

¡Julie!

¿Quieren prestarme atención, por favor?

Doug y yo nos hemos separado, ¿lo sabías?

Bueno, por eso no puedo hablaren su nombre,

pero le conozco suficientemente para saber cómo se siente...

¡Quieren prestarme atención, por favor!

Sólo Dios sabe lo duro que fue.

Quiero decir que aguanté un montón de reuniones.

Un maratón de 48 horas en 6 semanas,

antes de poder acabar con todo.

Es maravilloso.

Sí, fue maravilloso, pero hubo momentos

en los que llegué a tener alucinaciones por falta de sueño.

¡Quieren prestarme atención, por favor!

- ¡Audrey! - ¡Jessica!

¿Cómo estás? Tienes un aspecto estupendo.

Es la nariz, me la han arreglado.

Está muy bien. ¿Te la han recortado o algo así?

Amputado sería más exacto, pero al final me la devolvieron.

Pues no te la devolvieron toda, Jessica.

La recuerdo unos centímetros más grande.

¡Quieren prestarme atención, por favor!

- A lo mejor volcando el pupitre. - No se enterarían.

Lo que hay que hacer es Ir entregando las tarjetas.

No es exactamente lo que debería hacer.

Hay un montón de personas caminando por aquí,

¿quieres hacerlo cómo deberías o quieres conseguir su sangre?

Y entonces el líder de mi grupo, Dios lo bendiga,

se volvió hacia mí y dijo: «¡Mentira!

Lo único que te pasa es que te enfrentas a la madurez».

Dijo: «Porque tú sabes que una vez que eres adulto,

ya no puedes volver a ser niño».

Bueno, y me puse a llorar.

Y entonces todo el grupo

fue y me rodeó y me animó

durante unos 25 minutos hasta que pude reincorporarme.

- ¿Le han hecho una transfusión? - No.

- ¿Ha tenido hepatitis? - No.

¿Alguna enfermedad venérea?

No.

Acabe de rellenar esta ficha y espere

- a que llamen su número. - De acuerdo.

Porque tú bien sabes que jamás

se habían llegado a enturbiar nuestras relaciones.

No podíamos amamos como dos personas maduras,

porque de hecho éramos una sola persona.

- Hola, Julie. - Hola, Doug.

Hola, Marcy, ¿cómo estás?

Bien, gracias, Doug.

Perdona, Julie. Me ha encantado verte, Doug.

Lo mismo digo, Marcy.

¿Qué te ha contado?

¡77!

¿Te ha contado que me lanzó un altavoz estéreo

de 139.95 dólares?

Ni siquiera en un supermercado

estaríamos perdiendo el tiempo así.

- ¿Dónde está Julie? - Ady, ¿quién te ha llamado?

Fui yo. Julie me dijo que Llamar a todo el mundo

y eso es lo que hice.

Y yo llamé a Sid inmediatamente.

Es mi hijo, otorrinolaringólogo.

Seguro que a Julie le emociona que venga Sid.

Disculpe.

¿Alguna vez le han hecho una transfusión?

No.

- ¿Ha tenido hepatitis? - No, gracias a Dios.

¿Alguna enfermedad venérea?

¿Cómo si nunca he estado en el trópico?

Lo que quiero decir es que tenía miedo físico, Julie.

¡Julie!

Molly, has sido muy amable viniendo.

¿Qué demonios le sucede al cornudo de tu marido?

¿Conoces a Doug Burns? Te presento a mi amiga Molly.

- ¿Estás casado? - Bueno, sí.

Su primo Sid es uno de los mejores otorrino de Norteamérica.

Créeme, le echará un vistazo a Richard. No te preocupes.

¡Número 79!

Soy yo, ya voy. Disculpe.

- Pase, por favor. - Siéntese.

Si necesitan algodón, camisas, trajes,

blusas, vestidos, cualquier cosa de algodón,

llámenme y les haré un precio fabuloso.

- ¡Número ochenta! - Es el mío.

Bueno, creo que me ha llegado la hora.

- Volveré enseguida. - Es absolutamente encantador.

Di lo que quieras, pero no hay nada tan atractivo como los buenos modales.

Una nariz bonita también es importante.

Tendrías que olvidarte de tu nariz.

Si tú te olvidas, los demás también lo harán.

Me pregunto si habrá alguna tienda en el vestíbulo.

Me gustaría que subieran un tentempié para aguantarla espera.

¡Ochenta y uno!

Si hubiese sido un cenicero o un plato,

pero es que me tiró el altavoz más caro que tenía.

Me parece detestable. Supongo que te divorciarás.

No.

- Pero estamos separados. - ¿Cenaremos juntos esta noche?

¿Alguna vez le han hecho una transfusión?

No.

¿Ha tenido hepatitis?

No.

¿Ha tenido enfermedades venéreas?

¿Cómo clasificaría la sífilis?

La clasificaría como venérea.

Escuche, acabo de acordarme, sí que tuve la hepatitis.

- ¡Ochenta y dos! - Vaya, el mío.

- Disculpe, vuelvo enseguida. - Estaré esperando aquí.

Pensaba en un poco de frutos secos variados,

y un poco de fruta si la hay.

Y algunos refrescos.

Enfermera, que oportuna,

¿podría llamar a la tienda del vestíbulo

y pedirles que suban frutos secos variados,

y un poco de fruta fresca, si la hay.

Y también algunos refrescos, por favor.

¿Le han hecho alguna transfusión,

ha tenido hepatitis o enfermedades venéreas?

¿De qué me está hablando?

¿Es usted donante?

Soy la suegra del paciente si eso es lo que quiere saber.

¿Ha venido a donar sangre o solo a mirar?

¡Cómo se atreve!

¿Pueden prestarme atención, por favor?

¡Pueden prestarme atención, por favor!

¿Alguno de ustedes acompaña al Sr. Douglas Burns?

Se ha desmayado y necesita que alguien le lleve a casa.

Yo misma.

De acuerdo, Matt, nada de movimientos bruscos.

Ha de ser suave.

- Mira. - Acarícialo con mucho cuidado.

¿Cuándo podré cogerlo?

Lo intentaremos mañana.

No hay que ir demasiado deprisa.

Devolvámoslo a la jaula.

Mañana daremos el siguiente paso.

- Coge la jaula y a dormir. - ¿Y mi beso de buenas noches?

Buenas noches.

Buenas noches.

Buenas noches.

- Es desconcertante. - ¿El qué?

¿Cómo lo conseguiste?

Tienes 12 años y lo tienes todo controlado.

Tengo 24, pero gracias.

Tengo que irme y tú tienes que dormir.

- Te veré mañana. - Miranda, muchas gracias.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Eres una chica muy mona.

En potencia, pero francamente, ahora mismo pesas demasiado.

Te miran mucho porque tienes un buen busto

y sobresales por encima de las demás,

pero no tienes que ser vulgar para conseguir ese tipo de atención.

Como una virgen,

se lo haces 10 veces y se convierte en una fulana insaciable.

Sólo quería un onceavo asalto. Entonces me volveré frígida.

Timmy, no lo entiendo.

Dijiste que cuando le cambiaran la sangre se recuperaría.

Primero, el cambio de sangre todavía no ha acabado,

Y en segundo lugar... Dos manzanas, por favor.

Y en segundo lugar está respondiendo muy bien.

- No, yo no quiero. - ¿Segura?

Gracias.

Como quieras.

Si está respondiendo al cambio, ¿cuál es la complicación?

- ¿Café? - Sí, gracias.

Bueno, en primer lugar porque

todavía no ha salido del coma.

- ¿Leche? - Solo.

Aquí tienes.

Ahí está el Dr. Mahler.

- ¿Podemos sentarnos? - Por favor.

Bleiweiss le está haciendo unas pruebas.

Parece ser, Sra. Messinger,

que el hígado de su marido ya tenía algunos problemas.

¿Quiere decir que no fue la transfusión?

Sin duda la transfusión le produjo una reacción,

pero eso ya está controlado.

Hay algo más.

Aunque no me sorprendería nada descubrir

- que una cosa está relacionada con la otra. - Ni a mí.

¿Quiere decir que primero fue su sangre y ahora es su hígado?

¿Qué pasa cuando alguien viene para someterse a una operación seria?

¿Le desarrollan el tumor?

No la entiendo.

- Era una broma. - Buenos días, caballeros.

- Buenos días. - Es el Dr. Bleiweiss, Julie.

Dr. Bleiweiss, esta es Julie Messinger.

Le pedimos al doctor que inspeccionara a Richard

en cuanto el Dr. Mahler sospechó que ocurría algo con su hígado.

El Dr. Bleiweiss es uno de los mejores hepatólogos.

- ¿Y eso qué es? - Especialista en hígado.

De las distintas especialidades de la medicina,

elegí la del hígado.

Basándome en mi experiencia y en los análisis realizados,

estoy de acuerdo contigo, Ralph.

¿Es que no se trata del hígado? Creía que ya estaba claro.

El Dr. Bleiweiss se refiere a mi diagnóstico anterior.

De modo que el hígado está siendo atacado

por una poderosa sustancia externa introducida en la sangre

durante aproximadamente las últimas 72 horas.

¿Quiere decir que la sangre atacó al hígado?

Sra. Messinger, eso no tiene nada que ver con la sangre.

¿Por qué seguimos machacando el asunto de la sangre? Ya pasó.

La reacción a la transfusión ha dejado de formar parte del cuadro clínico.

Perdóneme, es difícil seguir el cuadro clínico sin indicaciones.

Sra. Messinger, entiendo su confusión.

Pensamos, y yo estoy casi seguro de ello,

que su marido tuvo una reacción a la anestesia.

¿Ala anestesia?

Sí, al Halothane.

He visto 4 reacciones semejantes este año.

Los anestesistas, desgraciadamente son muy aficionados al Halothane

porque no tiene ninguno de los efectos secundarios habituales

- excepto uno. - La muerte.

¡Julie!

Creo que también tendríamos que explicar a la Sra. Messinger

que este anestésico se utiliza habitualmente en todas partes.

Y los informes indican que en situaciones como esta

solo se produce en 1 de cada 10.000 casos.

Sólo se produce en 1 de cada 10.000 casos.

Diez mil casos menos para la reacción a la transfusión.

Bueno, chicos, tienen las de ganar,

así que no me extraña que siempre tengan razón.

Sra. Messinger, por favor, intente no amargarse demasiado.

Ya tendrá tiempo para pensaren ello.

Ahora mismo nos es difícil hablar con usted.

Dr. Bleiweiss, me arrepiento de que mi marido viniera aquí

para que le extirparan el maldito lunar.

Ahora está en coma por una transfusión de sangre,

y con el hígado destrozado.

Ya empieza otra vez con lo de la transfusión.

Sí, así es, Sra. Messinger,

pero los cuidados de un hospital solo son realmente adecuados

cuando la vida de un paciente está en peligro.

De lo contrario son tan pobres,

que lo que hay que hacer es no pensaren los que mueren,

- sino en los que sobreviven. - Un momento, Irvin, yo...

Por favor, déjame terminar, Ralph.

Y créame, Sra. Messinger,

ahora los cuidados que recibirá su marido serán los mejores.

Le vamos a controlar, día y noche,

hasta que su hígado se haya recuperado.

¿Y cuánto cree que puede durar eso?

Una semana, dos semanas, el hígado se cura por sí mismo,

afortunadamente,

porque para el hígado no hay cura posible.

¿Entonces qué hace un hepatólogo?

Todo lo que puede, Sra. Messinger.

Un ramo muy bonito de claveles, de los compañeros de la editorial.

Tengo de jamón, de pavo, de ternera, de hígado...

¿Quieres uno, Julie?

No, gracias, no tengo apetito.

Vamos, tienes que comer.

Prueba el de pavo. Está muy bueno.

Qué amables han sido.

Ponte bien pronto. Annie McCarter.

Mira, me voy a comer uno de jamón.

Tú también tienes que comer algo.

No has comido nada en dos días.

Es que no puedo, Cal.

¿Quieres que salgamos a comer fuera?

Sí, es una idea excelente.

Pero hoy no, ¿de acuerdo? Tal vez mañana.

Hola, Julie.

Hola, Emily.

- ¿Cómo estás? - Bien.

¿Cómo lo has sabido?

Todo el mundo lo sabe.

Lamento que ayer no pudiera venir a donar sangre,

pero mi canguro se puso enferma.

No sabía que te hubieras casado.

Tres veces. Tres niños.

¿Cómo está Richard?

¿Es tan bueno en la cama como yo?

Mejor.

Me alegro.

¿Hay algo que pueda hacer por ti?

No, pero gracias porvenir.

¡Julie!

¿Tienes un momento, por favor?

Julie, tienes que traerla póliza del seguro de Richard mañana.

Quiero saber, bueno el hospital quiere saber qué cubre.

Tranquilo, tiene una maldita cláusula médica.

No importa lo que le destrocéis ahora, lo cubrirá.

Oh, Julie, por favor.

¿Julie, va todo bien?

Estupendamente.

Estábamos hablando del seguro de Richard.

Parece que hay unos pequeños honorarios adicionales

por destrozar el hígado del paciente

y el hospital no quiere pillarse los dedos.

Es muy difícil hablar contigo.

Richard, ya se han ido, puedes abrirlos ojos.

Vamos, Richard, ya no tiene ninguna gracia.

Fue una broma al principio, pero ya te estás pasando.

Lo siento, créeme, sea lo que sea lo que dije, lo siento.

Ahora, mírame.

Como no me mires te juro que pienso pedir el divorcio.

¿Richard, me oyes? Voy a divorciarme de ti.

¿Sra. Messinger, me ha llamado?

No, disculpe, estaba hablando sola.

Voy a salir.

No sé a dónde, necesito aire fresco.

¿No puedes quedarte en casa por una vez?

- Me siento un poco sola. - ¿Tienes dos hijos, no?

Tú querías tener dos hijos,

pues deja que ellos te hagan compañía.

No puedo soportar el maldito ruido.

Richard tan solo mírame,

y no volveré a decir nada de tu necesidad de aire fresco.

Amordazaré a los niños.

Iremos a vera Master y Johnson y nos amaremos locamente.

Y pasaré las noches contigo en el bar que tú prefieras.

¿Está hablando conmigo, Sra. Messinger?

No, sigo hablando sola.

Le hemos puesto nombre.

- ¿Qué nombre? - Richard II.

Me gusta.

Muy bien, vuelve a la cama, Richard II.

Vamos, es hora de acostarse.

- Buenas noches, chicos. - Buenas noches.

Buenas noches, Richard II.

Buenas noches.

Muy bien, ahora que tenemos su póliza,

podemos seguir y destrozar su vesícula biliar.

- ¿Qué? - Estaba bromeando.

Un chiste malo, pero pensé que era mejor que me anticipara a ti.

Siento mucho lo de ayer por la tarde, Timmy.

- Me comporté como una estúpida. - Sí.

Ten.

- Firma esto. - ¿Qué es?

Vamos a hacerle una diálisis y necesitamos tu firma.

¿Qué es una diálisis?

Ya sabes que los riñones todavía no le funcionan bien.

La diálisis es una especie de riñón artificial.

Venga, Julie, es importante que se lo hagamos.

¿Por qué necesitáis que firme?

- ¡Julie! - Un momento, Cal.

Verás, implica una intervención quirúrgica

y necesitamos autorización antes de hacerla.

Por favor,

en cualquier momento van a llegar Mahler, Bleiweiss y el Dr. Meyer.

¿Quién es el Dr. Meyer?

Julie.

Es especialista del riñón. Por favor, Cal.

¿Tiene bien los riñones, verdad?

Timmy, dime que...

Julie, está reaccionando muy satisfactoriamente,

pero los riñones todavía no le funcionan.

¿Tenemos ya la autorización?

No, todavía no.

Tengo una histerectomía a las 3 en punto.

Disculpen, yo me tengo que ir.

Tengo un posible coronario esperando en mí consulta

desde hace una hora y media.

- Llámame si quieres verlas fotos. - De acuerdo.

¿Las fotos del hipemefroma?

No, unas fotos que hice en Puerto Rico.

- Dr. Meyer. - Hola, Dr. Bleiweiss.

Sra. Messinger. ¿Tienes ya la autorización, Ralph?

Pues parece que aún no.

No, aún no la he firmado, Dr. Bleiweiss.

Fírmela, Sra. Messinger.

Ano ser que quiera añadir problemas agudos de uremia

a la lista de complicaciones de su marido.

Cal, llévame a comer, necesito salir de aquí.

¿Dónde está Miranda?

- Hoy no vendrá. - ¿Se encuentra mal?

No está muy bien.

Un Bloody Mary? Con poco zumo de tomate y sin hielo.

- ¿Julie? - Nada.

¿Dónde está tu madre?

Está depilándose. ¿Dónde está la tuya?

- ¿Qué? - Nada.

Creía que no bebías antes de comer.

Y no bebo, pero es que hoy no he desayunado.

Prueba uno de estos panecillos. Son muy buenos.

Oye, Cal, ¿qué te pasa?

¿Qué? Gracias, y dos menús.

- ¿Puedo sugerirles? - No.

El Bloody Mary más rápido de la ciudad.

¿Has engañado a Richard?

No.

- ¿Y alguna vez te ha engañado él? - No.

¿Cómo lo sabes?

¿Cómo sabes si alguien te engaña si no los pillas o te lo dicen?

Porque lo sabría.

Es algo que las esposas saben.

Es como en las películas.

Hombres con sedosos cabellos negros en la chaqueta,

llamadas misteriosas, cosas en los bolsillos...

Ya le avisaremos cuándo lo decidamos.

Muy bien, monsieur.

Apenas sabe pronunciar monsieur».

¿Cal, te has peleado con Miranda?

Sí.

Una comida magnífica, ¿eh?

Me alegra haber podido alejarte de la tensión del hospital,

para meterte en la agonía de mi vida personal.

¡Camarero!

Quiero una tortilla, ¿qué quieres?

Una tortilla.

Dos tortillas,

dos cafés y un Bloody Mary? Y llévese los menús.

Es... no sé cómo decirlo.

¿Miranda está liada con alguien? ¿Has averiguado algo?

¿Qué?

¿Cómo lo puedo averiguar?

Averígualo igual que hacen en las películas.

Sí, es cierto.

¡Qué rapidez!

Seguro que el barman tiene una botella de zumo en una mano

y una de vodka en la otra.

Debo haber pedido lo único que sabe preparar.

¿Quieres que hablemos de ello?

No hay nada que decir.

Podríamos ponerlo a prueba.

Pedir un daiquiri a ver si también pone zumo de tomate.

Ya sabes a qué me refiero.

¿Quiere que hablemos de Miranda

y de su infidelidad?

Claro.

Hace un año que tiene un asunto con otro hombre.

Y encuentro montones de sedosos cabellos negros en su chaqueta

y cosas en sus bolsillos.

Nunca pensé que eso significara algo.

Es difícil tratándose de una morena.

No sabes si te está engañando o quedándose calva.

Camarero, otra especialidad de la casa, por favor.

Cal, te vas a emborrachar.

Puedes estar segura.

Bueno, ¿quién es? ¿Le conozco?

Sí, eso creo.

¿Quieres decirme su nombre?

No, pero lo haré porque soy un ser maravilloso.

Richard.

¿Cómo ha tardado tanto?

Hemos tenido que exprimir más tomates.

- ¿Richard qué? - Messinger.

Vamos, Cal, estoy hablando en serio.

Yo también. Miranda me lo dijo anoche.

- ¿Qué es esto? - Su tortilla, monsieur.

Escuche, no se ofenda,

si le digo esto es porque me intereso por su carrera.

Pero la «n» de «monsieur» es muda.

Gracias, monsieur, no me ofende.

Pero me divierte su extraña pronunciación de «monsieur».

¿Miranda te dijo que Richard y ella

han estado liados durante un año?

Sí.

Me dijo que tenía que decírselo a alguien,

porque si Richard moría solo lo sabría ella.

Y no quería ese secreto.

Dijo que cuando la muerte está cerca, es más difícil engañar,

y también que ha descubierto que realmente le caes bien.

Dijo,

que al cerrarlos ojos, había visto la cara de Richard.

Dijo que le quería.

Y dijo, que por supuesto,

le sabía mal herirme.

Oh Dios mío, la tortilla se va a enfriar.

Julie.

Está fría, pero muy buena.

Julie.

Sí.

¿Es duro, verdad?

Quiero decir, ¿qué puedes hacer

cuando el tipo que se lo ha montado con tu chica durante un año

está en el hospital en coma?

Supongo que se hace lo que tú has hecho, Cal.

Pasarme el muerto a su esposa.

Julie.

- ¡Julie! - Su cuenta, señor.

¡Sal de ahí!

¡Julie!

Levántate por favor.

- Necesito un taxi. - No lo necesitas.

- ¡Necesito un taxi! - Vamos, salgamos de aquí.

¿El taxista estará bien?

Estará bien, además tiene 800testigos.

- Me sabe tan mal. - ¡Cállate!

- Perdóname, yo... - Es culpa mía.

- Basta, cállate yo nunca... - Tienes todo el derecho.

- No debí... vamos, Julie, cállate. - ¿Qué tendrá que ver eso?

Dejaré que Richard los tenga durante las vacaciones.

Excepto en Navidad, porque creo que tienen que estar conmigo.

Es una suerte que quieran a Miranda.

Será más fácil para ellos.

Dios mío, ¿por qué te lo habré dicho?

No, tranquilo.

Me parece muy interesante.

Pensaba que me quería.

¿No te parece interesante que alguien pueda engañarte así?

Maldita sea, termina tu bebida y prepárate.

Te recogeré a las 8.

¿Qué?

Voy a llevarte a una fiesta.

Tenía una cita hoy, pero...

no creo que se presente.

- No puedo, Cal. - Pero debes.

Nos deben una fiesta.

Por Dios, Julie, dejemos de ser simples muñecos en sus manos.

¡Richard y Miranda nos deben una fiesta!

No puedo, Cal, tengo muchas cosas que hacer.

Pero muchas gracias Por tu invitación.

Será mejor que coja un taxi y me vaya a casa.

Está bien, buscaré un taxi.

No me gusta la forma que tienes de pararlos.

Tenga, buen hombre, quédese el cambio.

¿Qué me quede el cambio? Faltan 30 centavos.

Perfecto, se los ha ganado.

¿Puede ayudarle, señora?

Quisiera ver a mi madre.

Querida, si Richard no ha muerto, ni empeorado,

¿quieres decirme qué te pasa? Es inútil que intente adivinarlo.

Sólo quería verte.

¿Tardará mucho, Sra. Wallman?

Tengo un labio superior en la habitación de al lado.

Está bien, haga el labio.

La avisaré cuando esté lista para el otro muslo.

Querida, está reaccionando por lo de los últimos días.

Has estado acumulando mucha tensión. Ya sabes.

Mamá.

¿Sí?

Me siento... tan mal.

Pues claro que sí. ¿Cómo ibas a sentirte, cariño?

Te diré algo. ¿Por qué no dejas que te arreglen el pelo,

te limpien el cutis y te hagan la manicura?

Te relajará y algo tan sencillo como eso

es increíblemente eficaz para levantar el ánimo.

Puede parecer frívolo, pero creo firmemente,

que junto con la oración,

arreglarse es el mayor consuelo para una mujer.

Madre.

¿Sí?

¡Madre!

Querida, tendrías que utilizar otras palabras

además de «madre» para comunicarte conmigo.

No estoy muy versada en estos lenguajes primitivos.

¿Qué tengo que hacer?

¿Qué tienes que hacer con respecto a qué?

Intenta acabarla frase.

¿Qué puedo hacer para sentirme mejor?

No soporto sentirme así.

Ya te he dicho lo que creo que debes hacer,

¿por qué no lo intentas?

No funcionará. Dime otra cosa que pueda hacer.

No se me ocurre nada más, Julie.

Tiene los pies bonitos, bien formados.

Tendría que verlos pies que pasan por aquí.

Callos, juanetes, el segundo dedo más largo que el primero,

talones callosos...

Las mujeres no se dan cuenta

de que los pies forman también parte del cuerpo.

Le sorprendería saber hasta qué punto unos pies feos

pueden afectar a un hombre.

Lo siento, Julie, esto me resulta difícil decirlo,

pero si quieres saber porqué lo hice, es porque...

Julie, no soportaba tus pies.

Y en cuanto se ponen unos zapatos que no les convienen,

entonces sí se acuerdan de los pies.

Sr. Paul, no sé si esto le parecerá bien,

el laúd tal vez sea más apropiado,

pero me gustaría que lo oyera una vez con la cítara.

Adelante, cada sonido que introduzca en Shakespeare

es una gran aportación.

¡Miranda!

¡Vamos, todo el mundo callado!

Creo que no sé la música, ni siquiera con el laúd.

Pues prueba con «Y no volverá jamás», esa sí la sabe.

Sí.

Ed, dale la entrada para «Y no volverá jamás».

- De acuerdo. - ¡Silencio!

Pensamiento, aflicción, pasión, el propio infierno,

ella prefiere el favor y la belleza.

De acuerdo, muy bien, Miranda.

Verás, Tom, un sonido magnífico,

es muy oriental,

¿pero podemos hablar un momento?

¿Qué pinta un sonido oriental en una obra que transcurre en Dinamarca?

Pero no te conocía.

Ni a Matt, ni a Nick.

Quiero decir que si te hubiese conocido,

pero no te conocí personalmente hasta que sucedió.

¿Tan distinto hubiera sido si me hubieras conocido?

Pues claro que sí, créeme.

¿Sabes si Richard?

¿Si Richard piensa seguir casado conmigo?

No lo sé.

Dijo...

Me preguntó si quería casarme con él.

Dijo que si yo quería, pediría el divorcio.

Pero yo no sabía qué hacer.

No estoy segura.

Todo un problema.

Hay que pensarlo muy bien

antes de dar un paso tan importante.

Sea cual sea, voy a estar al pie del cañón

esperando conocer tu decisión.

Julie, lo siento.

Sé que me odias,

me sabe mal que lo hagas,

porque te aprecio.

Claro, me aprecias mucho, ¿no es cierto?

Tú puedes apreciar a todo el mundo.

Al fin y al cabo la vida de todos está en tus manos.

La de Cal, la de Richard, la mía...

Cuando tienes poder puedes permitirte ser generoso.

Pero quiero que sepas,

que si alguna vez está en mis manos hacerte daño,

te lo pienso hacer.

Te romperé

esos lindos dientecitos de niña de 12 años.

No, no soy Miranda.

He cambiado de idea.

Nos deben una fiesta.

Estás preciosa, Julie.

¿Por qué no me dijiste? Ten, tómate un trago.

Cuenta hasta cien y ya estaré listo.

Fíjate bien, Tom,

esto es lo que soy.

¿Todavía me quieres por esposa? El caso es que nadie me quiere.

Quieta, no te muevas, tal como estás.

No podré aguantar mucho más.

Sí que puedes. Te voy a hacer hermosa.

¡Hazme hermosa!

Eso es.

Sigue, muy bien.

- Hazme hermosa. - Eso es, sigue.

Dame la botella.

Eso es, sigue.

Sigue dando vueltas.

Muy bien, vamos, quítate lo de arriba.

¡No! Estoy casi desnuda.

- Perfecto. - No, no quiero salir desnuda.

No te cubras, nadie más que yo va a verlas.

Vamos, eso es.

- Espera. Quédate ahí. - ¿Qué es eso?

Una instantánea.

Quiero ver qué tal está de luz.

Muy bien, así no podrás guardar los negativos y hacerme chantaje.

¿Qué tal sí te quitas la parte de arriba.

- No. - Quítatelo todo.

No, no me lo quiero quitar.

¿No quieres ver qué aspecto tendrías en una portada?

Muy bien.

Ven aquí.

Oye, estoy fantástica.

Admito que me parezco mucho a una mujer desnuda.

- Tiéndete en la alfombra. - ¿Qué?

Que te tiendas en la alfombra.

Ahora apunta el techo con la nariz.

Y ahora cierra los ojos.

Exacto, mantén esa pose.

Eh.

- ¿Sí? - ¿Qué significa esto?

A esto se le llama establecer relaciones con la modelo.

Y esto...

Se llama desarrollar una estrecha relación de trabajo.

Fíjate bien, Tom,

- ¿Qué? - Nada.

Eres preciosa, Julie.

Eres preciosa, Julie.

Eres preciosa, Julie. Preciosa.

- ¿En serio? - La chica más bonita que jamás...

he fotografiado.

Dime que estamos haciendo algo malo para que pueda disfrutarlo.

¿Qué?

Quieres dejar de decir qué».

- ¿Te puedes estar quieta? - Ya lo estoy.

- ¿Y estar un momento sin hablar? - Claro.

Si quieres me voy y vuelvo cuando hayas terminado.

No lo entiendo.

Muchos hombres pierden su erección

cuando van a hacer el amor con una nueva mujer.

Tal vez, pero yo no.

Durante años solo he tenido relaciones con mujeres nuevas.

¡Maldita sea!

Tengo la impresión de que no marcha muy bien.

Maldita sea, Julie, te lo voy a hacer aunque para ello...

tarde toda la noche.

¡No, para!

- Todavía no he empezado. - ¡He dicho que pares!

Te aseguro por Dios que esto no me había pasado nunca.

Maldita sea, no me va a pasar ahora.

Cal, no te sientas mal, le puede pasar a todo el mundo.

A mí, no.

Esto no me había pasado nunca.

Bueno, a mí me ha pasado.

Nunca me pasó con, si me disculpas por el nombre, Richard,

pero te aseguro que me ha pasado con otros hombres.

Más bien a otros hombres les ha pasado conmigo.

Tal vez sea culpa mía.

«Julie Wallman, dale una oportunidad, impotencia instantánea garantizada».

¿Mamá, dónde estabas?

- He ido a una fiesta. - ¿Papá está mejor?

Aún no,

pero lo estará porque mamá no se lo ha pasado bien en la fiesta.

¿Si papá muere seguiré teniendo mi asignación semanal?

¿Quieres callarte y dejarme dormir, estúpido?

- Nunca me deja dormir. - Soy yo la que no os deja dormir.

Nadie me deja dormir.

Mira, has despertado a Richard II.

Tú lo has despertado porque gritas cuando hablas.

- Yo no grito. - Callaos de una vez.

Soy yo la que lo he despertado.

Quería que llamara a Bobby Clyde para que viera a Richard,

pero no quiso escucharme.

- Tal vez te escuche a ti. - Bobby Clyde está loco.

¿Has visto a tu agente?

- ¿Mi agente? - No soy frío, ni insensible,

pero pienso en los chicos,

y has de prepararte para lo peor.

Afortunadamente es un buen momento

para convertir algunas de tus acciones.

¿Tienes aun las deACT que te regalé para tu boda?

No, ya no.

¿Ya no?

No, lo siento, tío Howard,

vendimos las que nos regalaste hace algunos años.

¿Las vendisteis?

Intenté decírselo, Howard, pero no sabe de negocios.

¿Por qué? ¿Por qué las vendisteis?

Julie, ya han terminado las pruebas a Richard.

Si quieres, puedes verle ahora.

Gracias. Disculpadme.

¿Pero tuvisteis que venderlas?

Nunca me divorciaré de ti.

Nunca.

Y te pondré en ridículo por toda la ciudad.

Le diré a todo el mundo que he posado desnuda para Cal.

Y todos pensarán que me lo he montado con él.

Y lo haría si tuviera la oportunidad de hacerlo.

Y te odio.

Te odio por lo que...

Julie.

Se está recuperando, de verdad.

Tranquilízate, pronto se pondrá bien.

¿Puedes acompañarme a casa?

- ¿Estás mejor? - Un poco mareada.

Oye, Julie, si crees que vas a vomitar, avísame antes.

No quiero parecer grosero, pero el coche es blanco y...

Timmy, tal vez sea mejor que me baje.

Así tu coche estará a salvo,

y yo podré vomitar sin sentirme culpable.

No seas tonta, ven a mi casa. Te echaré un vistazo.

Vomitaré en tu alfombra.

No importa, no tengo que conducir mi alfombra.

- ¿Cómo va eso? - Bien, gracias.

Ha llamado la Sra. Rayner, 8720425.

¿No está Marian?

No, no volverá a casa hasta que hayan cerrado todas las tiendas.

¿Qué has comido hoy?

- Nada. - En serio, ¿qué has comido?

Nada.

- ¿Por qué, no te encuentras bien? - Oh sí.

Sólo que ayer Cal me reveló

que Richard está liado con Miranda desde hace un año.

Y Miranda me dijo que Richard quería casarse con ella,

pero que ella no sabía qué hacer.

Y entonces Caly yo nos...

Bueno, bebimos más de la cuenta,

y eso ha debido quitarme el apetito.

Julie, escúchame bien.

Hay algo de lo que estoy seguro.

Richard no quiere casarse con Miranda.

Quiero decir que ella creerá que él quiere casarse con ella,

porque Richard es un romántico incurable.

Para él todo tiene que ser amor.

¿Qué ocurre?

¿Entonces lo sabías?

Claro, Richard me lo dijo.

¿Cuánto hace que lo sabías?

- Desde que empezó. - ¿Lo sabes desde hace un año?

- Julie. - ¿Acaso lo sabe todo el mundo?

No, por supuesto que no.

Julie, Richard te quiere.

Te necesita.

Por eso va con tanto cuidado.

Para que no descubras a las otras,

- porque no quiere que nada cambie... - ¿Qué otras?

- Julie, deja que... - ¿Qué otras?

- No hay otras. - Timmy, has dicho «otras».

Eso quiere decir que hay otras. ¿Qué otras?

- No se puede hablar contigo. - Me lo vas a decir, bastardo.

Tengo que saberlo. ¿Qué otras?

¡A mí no me grites, ni me digas lo que tengo que decirte!

¡Además no tengo porque decirte nada!

¡Richard es mi amigo y mi paciente!

¡Debo serle leal a él

y no a una esposa celosa, que después de siete años,

ha descubierto de repente que algo va mal en su maldito matrimonio!

Tienes razón.

Tienes razón, haces bien al serle leal a Richard.

Admiro la lealtad cuando la veo.

Bueno, no quería ser tan duro.

Tenías derecho a decir lo que pensabas.

Quiero decir que lo que dije tal vez estuviera bien,

pero el tono, he sido demasiado áspero hablando.

Siempre has sido muy amable conmigo.

- Amable conmigo y leal con Richard. - Disculpa.

Tengo que contestar.

Podría ser una urgencia.

La Sra. Reyner ha vuelto a llamar. 8720425.

Esta Sra. Reyner, llama cada veinte minutos.

Me gustas mucho, de verdad, yo soy...

- Tú también me gustas mucho. - Sí, tú lo sabes.

- Sí, me doy cuenta. - Gracias.

- ¿Puedes hacerme un favor? - Claro.

¿Me acercas aquel teléfono?

Aborrezco las camisetas,

- pero cuando uno suda como yo... - Van muy bien.

¿Me acercas el teléfono? Está en la mesa. Desenchufa y pásamelo.

Esa mujer no parará de llamar hasta que la llame yo.

- ¿Lo has encontrado? - Sí.

Sólo hay que desenchufar.

¡Mierda!

Puedes enchufarlo en esa pared de ahí.

- ¿Aquí? - Sí.

No, en ese no, en el otro.

Así es.

- Ya está. - ¿Lo has enchufado?

Estupendo. Tienes que asegurarte de que esté bien.

¿De acuerdo?

Tienes que enchufarlo. No tengo línea, no está bien enchufado.

- ¿Y ahora? - Sí, eso es, ya está.

La Sra. Reyner, por favor.

Soy el Dr. Spector.

- Dr. Spector. - ¿Qué le sucede, Sra. Reyner?

Tengo un dolor terrible y no he podido dormir en toda la noche.

- No puedo comer... - ¿Se ha puesto el termómetro?

- Sí, lo he hecho y marcaba... - ¿Cuánto marcaba?

- 36,6. - ¿36,6?

- Sí. - Bueno, eso está muy bien.

- Pero me sigue doliendo. - Sí.

- ¿Cuándo empezó el dolor? - No sabría explicárselo.

Tranquilícese.

Aunque hace bastante tiempo que tiene ese dolor, ¿no es así?

- Sí, no puedo comer. - Lo entiendo.

¿Y el dolor se le ha pasado de la derecha a la izquierda?

- La verdad es que siento un pinchazo... - Por Dios, Julie.

Discúlpeme, Sra. Reyner, es mi hija, Julie.

No cuelgue, por favor, voy a ver si viene su madre.

Julie, hazme un favor,

¿puedes colgar esos pantalones en el respaldo del sofá?

Son carísimos.

Gracias.

¿Hola?

- Oiga, doctor. - Sí, Sra. Reyner.

Se supone que usted es mi médico.

Disculpe, Sra. Reyner, ¿puede esperar un minuto?

Gracias, Sra. Reyner.

- ¿Has podido hacerlo? - Sí.

Hola, Sra. Reyner.

- ¿Ha estado corriendo? - No, no he estado corriendo.

Se me ha caído algo.

No me hace caso, doctor,. - Ya.

Y este dolor sigue molestándome y sigo sin poder dormir.

¿Me estaba diciendo que el dolor

se ha desplazado hacia la izquierda

pero que permanece en el centro del abdomen?

Primero estaba en la derecha, luego a la izquierda,

Oh Dios mío.

No, Sra. Reyner, es mi perro, mi perro Banwitch.

Se trata de mi perro que se está portando mal.

Quieto Bandwitch.

Oiga, ¿podría llamarme más tarde?

¿Cree que puede Ser apendicitis?

No creo que sea apendicitis.

Le aconsejo que se ponga un poco de hielo.

- ¿Hielo? - Sí.

¿Pero cómo que hielo? Le estoy diciendo que...

Sí, Sra. Reyner, sobre todo no coma nada.

Llámeme si le sube la temperatura.

- ¿Qué? - Sí.

¿Hola?

¿Dr. Spector?

- Querida. - ¿Querida?

Darlene.

- ¿Darlene? - Sí, el café en el salón, Darlene.

Verá, es mi sirviente Darlene.

Quería saber dónde servía el café.

- Ah. - ¿Qué?

¿Cuándo debo llamarle?

- Llámeme a las diez. - ¿A las diez? ¿Adónde?

Muy bien.

- ¿Doctor Spector? - La llamaré yo.

¿Adónde?

- ¿Oiga? - O mejor llámeme usted.

Quiere aclararse de una vez.

Debo colgar, tengo una urgencia.

Ven aquí. Oh Dios mío, te he golpeado la nariz.

Lo siento.

Creo que podemos decir que es gastroenteritis.

Tome solo té y tostadas,

y venga a la consulta el martes a las dos en punto.

Adiós, Sra. Reyner.

¿Puedo ayudarte, cariño?

No me acababa de decidir y al final lo compré todo.

Así que cuando decida lo que quiero,

devolveré el resto.

- Vaya, hola, Julie. - Hola.

¿Cómo está Richard?

¿Cómo está Richard?

Enfermo.

Sí.

¿Pero está mejor?

Está mejorando mucho, querida, mucho.

Bueno, ahora que estás aquí, acompañaré a Julie a casa.

Vamos.

Volveré enseguida.

¡Cállate!

Lunes 3 de septiembre.

Tres veces. ¿Reg?

Regular.

A.L.

Audrey Lebon.

Acné. Ahora marca la belleza de Ilona Massey.

Comida.

Tres veces. ¿Post?

¿Posterior?

Tres veces posterior.

Jessica Widner.

Bueno, supongo que debe ser mejor que mirarle la nariz.

¿Sólo dos veces con Doria?

¿Y regular? Bueno, los lunes, ya se sabe.

¿Marcy Bums, posterior?

Nunca pude imaginar que Marcy se prestara a hacerlo así.

¡Dios mío!

Una vez Marlen a la hora de comer.

Bueno, supongo que tuvieron tiempo mientras ella comía.

Tres veces, regular. Miranda Graham.

Entre Marcy Burns y Marian Spector.

Richard, nos engañaste a todas.

- A.L. - Audrey Levon.

- Ese punto negro significa... - Claro, la marca de belleza.

Realmente tiene un sistema fantástico, ¿no es cierto?

Una vez coges el truco no hacen falta ni iniciales.

- M.B. - Marcy Bums.

Exacto, las pestañas.

¿M. S?

Dios mío, ¡Marian Spector!

¿Por qué no? Estaba allí.

- M.G. Miranda. - Sí.

Así que con Marian, Audrey, Lory? Doria,

y un grupo demasiado numeroso para ser mencionado.

¡El gran amante!

¡El gran amante de las señoritas!

Indecisa entre romper el corazón

del director de arte que las amaba a todas,

y el simple fotógrafo que la quería por esposa.

Miranda Graham acaba siendo una más

en la agenda de conquistas más completa de Nueva York.

Mira, viernes 8 de abril, 5 de la tarde.

Tres veces.

- ¿R.e.G? - Reg.

Regular.

Por eso la querías hoy aquí.

Realmente eres un poco zorra a tu manera, ¿verdad, Julie?

He estado pensando sobre si era una zorra o no.

Y he decidido que no tiene importancia.

Toda mi vida he sido «la pobre Julie»,

y eso termina siendo toda una credencial con el tiempo.

Ahí está la pobre Julie, es una buena chica.

Miranda tenía un lío con mi marido desde hace un año, y al mismo tiempo,

cenaba a menudo con nosotros y vivía con otro hombre.

Compartió su tiempo conmigo, compartió su amor conmigo,

y pienso que debería compartir su infidelidad conmigo.

Si eso me descalifica como una buena chica,

perfecto, tienes derecho a pensar que soy una zorra.

¡Dios mío! El infierno no tiene la furia de una mujer despreciada.

Es cierto.

No quiero ser la mujer más furiosa del infierno.

No, no se lo voy a decir.

- ¿Qué insinúas? - No se lo voy a decir.

¿Vas a dejar que piense que ha sido el gran amor de Richard?

- No puedes hacerlo. - Sí, puedo.

Maldita sea, pues se lo diré yo.

Escucha, no dejaré que piense eso.

Me ha puesto en ridículo durante un año,

ya va siendo hora de que sepa lo que se siente.

Pues adelante, Cal. Dios mío.

Parece ser que el infierno no tiene la furia de una mujer despreciada.

Especialmente si es un hombre.

Quisiera despedirme.

Ha sido un placer para mí tener tanta compañía.

La última vez que mi Abbey estuvo aquí,

estuve sentada sola tres semanas.

Desde luego les echaré de menos a todos.

De haber sabido que le daban el alta hoy,

habría traído unas cervezas para celebrarlo.

Gracias, pero todavía no quiero celebrarlo.

Cuando eres judía como yo,

no te gastas el dinero hasta que lo tienes en la mano.

Nunca pensé que eso fuera un rasgo típicamente judío, Sra. Gold.

Yo sí.

Siempre he pensado que era un rasgo típicamente judío,

y me gusta.

¿Pero cómo íbamos a saberlo, madre?

Nunca hemos sido especialmente judías.

Nunca hemos sido especialmente nada.

Excepto acicaladas.

Mira el monitor.

¿Qué pasa?

Ha dejado de dar señal.

Ayúdeme a levantarlo.

Ya está.

Muy bien. ¿Alguna señal?

No, continúa igual.

¿Por qué me has hecho esto?

No te he hecho nada, Miranda.

Se lo dije a Cal igual que hiciste tú.

Y Cal te lo dijo igual que me lo dijo a mí.

- ¿Quiere que le haga compresión? - Un momento.

- Aquí tiene, doctor. - De acuerdo.

Prepare 10 centímetros cúbicos de glutamato de calcio.

Glutamato de calcio.

No responde, doctor, continúa igual.

- ¿Pupilas? - Las pupilas reaccionan.

¡Dr. Spector, acuda a la planta octava!

¡Richard! ¡Es Richard!

Sra. Messinger, ahora no puede entrar, es una emergencia.

Preparado.

- Reduzca a 40 vatios segundo. - ¡Carga!

Todo el mundo fuera.

Tres, dos, uno.

- Muy bien, daremos otra descarga. - Aquí tiene.

- Ponga la carga en 41 vatios. - ¡Carga!

Preparados.

Tres, dos, uno.

- Timmy. - Julie, guárdame esto.

- Bien, sigamos, tómele el pulso. - No hay pulso, doctor.

¿Qué ha sucedido?

Ha sufrido una embolia pulmonar

que le produce un problema en la fistula.

Llevamos más de media hora intentándolo.

No conseguimos reanimarlo.

Llévelo a rayos y háganle un angiograma pulmonar.

De acuerdo, pero hay que darse prisa.

¿Estás a punto?

Apunto.

¿Quiere que le sustituya?

- Sí, muy bien. - De acuerdo, uno, dos, tres.

Con cuidado.

Apártense.

Timmy.

Quédate, Julie, no puedes entraren rayos.

¿Vivirá?

Aún no lo sabemos, Sra. Messinger, quédese aquí.

¿Qué ha pasado, Julie?

Se está muriendo.

¿Qué le están haciendo ahora?

Está en la sala de rayos X.

Entonces aún queda una posibilidad.

¿Quieres que me vaya, Julie?

No.

No te vayas, sería absurdo.

Es la primera vez que veo morir a alguien.

Es realmente duro.

Todo ese esfuerzo solo para vivir un minuto más.

Sólo para respirar otra vez.

Así que no importa con quién se lío,

o cuántas veces,

o los sentimientos de quién hirió.

Ojalá viva.

Dicen que cuanto más tardan, mejor.

Sí, es buena señal que tarden tanto.

¿Cuánto ha pasado?

Casi una hora.

¿Ya está?

¿Ha muerto?

Sra. Messinger.

Bien, en mi opinión,

creo que debería vender este lugar,

y comprar una casita en Scarsdale.

¿Adónde vas? ¿Te acompaño?

No, madre.

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