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Lo mismo que una extraña aparición
las ruinas se alzan del fortín.
En un paisaje de desolación,
igual que una oración sin fin.
No hay árboles que miren,
no hay pájaros que canten,
tan solo el viento ardiente preguntó.
Ay, ay, ay, a dónde.
Ay, ay, ay, se fue mi amor.
No se oye ya la risa de mujer
que antaño fue feliz canción.
Sus muros son historia del ayer
quemado bajo el duro sol.
La muerte entre las ruinas, haciendo centinela,
mirando al infinito preguntó.
Ay, ay, ay, a dónde.
Ay, ay, ay, se fue mi amor.
El fuerte es una vieja tradición,
inmóvil bajo el cielo azul.
Palabras que con sangre escribió
y cruza desde norte al sur.
Si algún viajero mira, sus muros destruidos,
lejano escucha el eco de una voz.
Ay, ay, a dónde.
Ay, ay, ay, se fue mi amor.
Leyendas de fantasmas y de horror,
el fuerte puede recordar.
De aquellos que buscaron el amor,
sin nunca más poder ganar.
Por eso en la balada el fuerte es como un hombre,
perdido en el silencio que gritó.
Ay, ay, a dónde.
Ay, ay, ay, se fue mi amor.
Un trago, señor. Ahora no, gracias.
Es como si se los hubiese tragado la tierra.
¡Alto!
(Relincho)
Un grupo de apaches huye hacia las montañas.
¿De dónde venían?
Al parecer, de las ruinas de Fuerte Perdido.
Trompeta, toque de carga. Hay que alcanzarlos.
(Trompeta)
(Trompeta)
(Música suspense)
(Relincho)
Es inútil seguirlos, teniente. Llevan mucha ventaja.
En columna de marcha hacia Fuerte Perdido.
(Música)
¡En columna de marcha!
(Música)
¡Alto!
(Música)
No se ve señal de vida. ¡Al galope!
(Música)
Teniente, creo que llegamos tarde. Esto ha debido de ser un infierno.
Hágase cargo de la segunda sección y rodee el fuerte.
¡Sí, señor!
La primera sección conmigo.
(Música)
El cabo Grease.
(Disparo)
Mi capitán. No ha sido nada. Protéjanse.
(Música)
No se preocupe por mí, registre el fuerte.
Me han disparado desde el ala izquierda de la empalizada.
(Disparo)
(Música suspense)
(DISPARA)
Quieto.
Conozco a este hombre, es Paul Driscoll.
Debe haberse vuelto loco.
-Disparaba a ciegas, como un alucinado.
-Atiéndale, es el único que podrá decirnos
lo que ha ocurrido aquí.
Teniente, entierren a los muertos
y recojan todo lo que pueda servir para identificarles.
(Música)
Señor. -Dígame.
Vea esto.
-Contrabando para los indios.
(Música)
(Trompeta)
¡Al hombro sables! ¡Envainen!
¡En columna de a dos!
(Música)
El procesado fingiéndose uno de los colonos
que iban a posesionarse de las tierras
que les otorgó el Gobierno,
consiguió formar parte de la caravana.
Paul Driscoll estaba de acuerdo con Jerónimo
para suministrarles armas, municiones y whisky.
La caravana hostigada por los apaches
se refugió en las ruinas de Fuerte Perdido
encontrando todos la muerte.
Por eso hizo frente a las tropas e hirió a uno de los oficiales
fingiéndose loco después.
Yo acuso al procesado Paul Driscoll de traición al ejército
y al pueblo de los Estados Unidos.
Eso no es cierto. Guarde silencio el procesado.
Continúe el fiscal.
-Cuanto he expuesto son los hechos,
pero para probarlos deseo que comparezca el capitán Jeremy Nixon.
¿Jura usted decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?
Sí, juro.
Conteste a las preguntas del comandante fiscal.
¿Es usted el capitán de caballería Jeremy Nixon de guarnición en Tucson?
Sí, señor.
¿Conoce usted al procesado?
Combatió a mis órdenes durante la guerra civil
y fue un buen soldado.
Vino a verme cuando llegó a Tucson
a solicitar tierras de las que otorgaba el gobierno en Arizona.
(Música)
(Relincho)
(Música)
Por favor, ¿el capitán Nixon? ¿Le ha llamado?
No, pero se alegrará de verme.
En ese caso, soldado, acompáñele.
Vaya, si es el cabo Paul Driscoll.
Me alegra mucho verle, capitán Nixon.
¿Qué le trae por aquí? Pues verá.
Desde que terminó la guerra, he probado fortuna en muchas partes,
Me enteré que el gobierno reparte tierras en Arizona.
Supe que usted estaba aquí y... Esta vez ha llegado a tiempo.
Siéntese, Paul, hablaremos de ello.
Muchas gracias, mi capitán.
¿Se ha casado? Pues aún no he tenido tiempo.
Si quiere un consejo, debe hacerlo.
Ya no somos los mismos que cargábamos en Gettysburg.
Y si de veras está decidido a ser colono,
necesitará una mujer a su lado.
Seguro, pero no es fácil encontrarla.
Es usted un hombre sensato, Paul.
Desde luego, informaré favorablemente la petición.
No es nada fácil, colonizar es un poco hacer la guerra.
Recordaré viejos tiempos, capitán.
Como, por ejemplo, las vísperas de Bull Room.
(Música)
De París, ha viajado por medio mundo antes de llegar a tus manos.
Son seis dólares. Es precioso, ¿verdad?
Y muy práctico.
Todas las mujeres que se preocupan por el talle, deberían usarlo.
¿Han llegado los vestidos? Sí, están arriba, voy a buscarlos.
(Música)
Por favor, ayúdame.
(Música)
No consigo abrochar estas cintas. Ayúdame, por favor.
Más fuerte.
Está bien.
Gracias.
¿Verdad que es muy bonito? Deberías comprarte otro igual.
Así tu marido no se escaparía tantas veces.
Acércame las ligas.
Aunque te parezca una tontería,
me gustaría conocer
la opinión de un hombre sobre este corsé.
Precioso. Sí, pero...
No puedo ir así por la calle. No, claro que no.
¡Un hombre! ¡Márchese de aquí, sinvergüenza!
¡Márchese de aquí! Bueno, señorita, bien, sí.
¡Márchese! Sí, ya me voy.
¿Qué hace usted aquí?
Me estaba probando un corsé maravilloso.
¿Cómo? Sí.
Una cantimplora, por favor.
(Música)
Deliciosa.
Elija usted. Sí.
(Música)
(RÍE)
(Música alegre)
(Aplausos)
Un dólar.
-Lo que tú pidas, guapa. -Otro.
-Gracias, guapa.
-Estúpidos yanquis, para esto habéis ganado una guerra.
(Música)
Eh, muchacho, ven aquí.
No encontrarás nada bueno en este infierno.
Salvo este trago.
(Música)
Gracias.
¿Nos conocemos?
Te vi en la oficina del gobierno y para mí es suficiente.
Al sargento Grey nunca se le despinta una cara.
-15 dólares, ganados pulgada a pulgada.
-No me digas.
-Qué lástima que no sean más largas.
Por lo visto, eres un gran conservador.
Prefiero seguir llevando esta ropa a que me confundan con esa gente.
Me llamo Paul Driscoll y llevamos el mismo camino.
Sueño ya con mis tierras.
Vosotros, los de la Unión, olvidáis pronto.
1 de julio de 1862.
La Batalla de los Siete Días.
¿Tú no estuviste en Richmond?
No, no estuve, esa me la perdí, afortunadamente.
Fue hermosa para los del sur.
En fin, tanto tú como yo somos paisanos,
pero ahora me fastidia que esos soldaditos de la Unión
nos acompañen hasta llegar a nuestras tierras.
¿Qué sabes de ellas?
Solo que están al otro lado del territorio apache.
¿Cuándo salimos? Tardaremos aún tres días en salir.
Primero marcharán unas cuántas caravanas.
Días después, saldrá el resto con mujeres y niños.
Aún tres días.
(Aplausos)
(Música)
Volveré, me dijiste aquel día,
volveré para amarte otra vez.
Y la luz de la noche estrellada,
al mirar en tus ojos hallé.
Y tú nunca ya más
retornaste a mí,
dentro del corazón
una voz oí.
Volveré cuando el trigo
esté verde
a sentir en mis manos tu olor.
(Música)
¿Conoces a esa mujer?
Desde que estoy aquí, vengo a oírla cantar todos los días.
No creía que me la volvería a encontrar tan pronto.
¿Qué quieres decir? No, nada,
pero tengo que devolverle una cosa.
(Música)
Y tú nunca ya más
retornaste a mí.
Dentro del corazón
una voz oí.
Volveré,
pero el alma me grita
que jamás me amarás otra vez.
(Aplausos)
Preciosa mujer.
Eso mismo pienso yo. ¿Te gustaría ser el padrino?
¿El padrino? El whisky te hace efecto enseguida.
Con esto pienso echarla el lazo.
(RÍE)
(Música)
Por favor, ¿la habitación de la señorita que estaba cantando?
¿Mary? En el 6.
Mary. Pasa, está abierta.
(Música)
Salga de aquí inmediatamente, vaquero asqueroso.
Déjeme que me explique.
Yo solamente quería devolverle
una cosa que me llevé esta mañana por equivocación.
Márchese. ¿Y qué hago con esto?
¡Lárguese! Bien, bien, ya me voy, ya.
Lo siento, tenía algo que decirle muy importante para usted.
¿Ha oído hablar del destino? Sí.
Escúcheme bien, vaquero, si vuelve a molestarme,
avisaré para que le expulsen del salón.
(Música)
Señorita, ¿quiere usted casarse conmigo?
¿Cómo?
Hablo en serio, me gusta usted mucho.
Aún no, pero lo estaré en cuanto me diga que sí.
Está usted loco, ¿verdad? Por usted.
¿Quiere casarse conmigo? ¿Sí o no?
¿Pero se ha creído que casarse es como tomarse un whisky?
No, no, supongo que más complicado.
Pero, atiéndame, yo soy un colono. Necesito tierras y una mujer.
Las tierras me las da el gobierno y de pronto me tropiezo con usted.
Dejemos eso. Usted me pidió ayuda.
Luego vengo a devolverle una liga y me dice que pase.
Y otra vez la veo así. ¡Descarado!
No ha contestado a mi pregunta.
Diviértase con otra. Bien, volveré a verla.
Tengo tres días para arreglar los papeles.
Vaya preparando las cosas, Mary.
(Música)
Perdón. ¿Ha probado a caminar de frente?
Sí, es como normalmente lo hago, pero a veces...
Pues no se haga el gracioso y lárguese.
Vuelvo a pedirle perdón.
(Música)
¿Va a tomar algo? Sí, un whisky doble.
Oiga, amigo, no me gusta meterme en vidas ajenas,
pero deje en paz a esa chica. ¿Es una amenaza?
Es un consejo. No lo he pedido.
Pero yo lo doy gratis.
A Joffren no le gustaría si se enterase.
No está aquí, pero es preferible para usted.
Terreno vedado, forastero. Deme el whisky.
(Música)
Lleva todavía su vistoso uniforme gris.
-¿Sabes por qué? Porque es un caballero del sur.
Aciertas, compañero, y con poca paciencia.
(Gritos)
(Música)
¡Cuidado, vaquero! Gracias, preciosa.
¿Está herido? Estoy en la gloria.
Venga conmigo.
(Música)
Sigo creyendo que usted no está bien de la cabeza.
Ahora es posible, ese bestia me atizó duro.
¿Está herido?
Sí, aquí.
Si le gusto más herido, vuelvo ahí dentro y con un poco de suerte...
¿Quiero no decir más tonterías? A propósito, me llamo Paul Driscoll.
¿A propósito de qué?
Supongo que le gustará conocer el nombre de su marido.
Otra vez. Soy irlandés.
Todo el mundo dice que tenemos la cabeza muy dura.
Hace un rato lo he demostrado.
¿Qué le parece? Una broma muy graciosa.
Si la prolonga, puede ser pesada.
No, no lo tome a broma, tómelo en serio.
Si me metí en este lío, fue para que no nos quedásemos sin padrino.
No sé si reírme o... Ríase. Está más guapa.
Caramba, ahora que me fijo, si está vestida.
Casi no la reconozco. Terminará por enfadarme.
Como tenemos poco tiempo, le diré todo.
Tengo 32 años, seremos granjero y me gustaría tener cinco hijos.
¿Por qué cinco?
Tres chicos para que me ayuden a mí
que dos chicas para que ayuden a su madre.
¿Y por qué no tres chicas y dos chicos?
Bueno, podremos discutirlo.
(RÍEN)
Qué tontería, todos los hombres son iguales.
¿Sabes qué me ha propuesto? Cualquier cosa.
Quizás llevarte a Filadelfia y cargarte de joyas.
Quiere casarse conmigo.
¿Y tú te lo has creído? Sí.
Y si vuelve a decírmelo otra vez, me casaré con él,
ya sabes lo que pienso. Quiero escapar de todo esto.
Eres una buena chica y me gusta verte soñar despierta,
pero el regreso de Joffren crear a volver a la realidad.
Joffren es un cuatrero que acabará colgado de una soga.
Pero él cree que le perteneces y no dejarás que le quiten su presa.
Antes que vuelva, me marcharé.
(Música)
Tienes razón, Lucy.
Es un bello sueño, jamás podré salir de aquí.
(Música)
Vamos a dormir, está amaneciendo.
Camino de la aventura. Será el comienzo de una vida mejor.
Quien sabe, te veré luego, lleva el carro a la herrería.
De acuerdo.
(Galope caballo)
No te rías de mí.
Levántate, venga.
(Relincho)
Buenos días, señorita.
¿Usted otra vez? Soy irlandés, recuerde.
¿Quiere dar un paseo? Iba a hacer unos encargos.
Los hará luego, suba.
Caballos.
Mary. ¿Qué?
Supongo que habrá pensado en lo que le dije anoche.
¿A qué se refiere?
Tenga, Mary, lo he comprado para usted.
¿Qué es esto? La sortija de compromiso.
Pero, Paul, ¿se da cuenta de que no nos conocemos?
¿Que no sabemos nada el uno del otro?
Tenemos toda la vida por delante para conocernos.
Es que tengo miedo.
Vamos, Mary, queda poco tiempo.
La caravana va a salir dentro de unos días.
Mary, la necesito junto a mí.
Si quieres ser la mujer que busco, debemos casarnos ahora mismo.
¿Qué decide? Es una locura.
¡Arre, caballo, vamos a preparar la boda!
(Música)
En virtud de las facultades
que me confiere la Constitución de los Estados Unidos,
yo os declaro marido y mujer.
Firmen aquí.
(RÍEN)
-Un momento, el padrino tiene derecho a besar a la novia.
Paul, enhorabuena. Gracias, muchas gracias.
Enhorabuena. Gracias.
Señorita, poco de formalidad, una boda es una cosa muy seria.
(RÍEN)
Casi no me lo puedo creer. ¿Qué?
Que estoy casada, que tú eres mi esposo.
Desde hace 18 horas.
Exactamente las mismas que tú eres mi mujer.
¿Y no te parece extraño? No.
Desde el instante en que te vi, lo pensé.
Estabas tan sugestiva.
Pero quiero ser sincero contigo. Necesitaba esposa.
Para conseguir tus tierras. Sí, casado era mucho más fácil.
Creo que nadie hace nada sin motivos.
Yo también tuve los míos para aceptarte como marido.
¿Puedo saber cuáles son?
Huir de todo de los que hasta ayer me rodeaba.
¿Y por qué me elegiste de mí?
Porque en tus ojos vi la nobleza de tus sentimientos.
¿Sabes una cosa, Paul? A tu lado me siento otra mujer.
¿Y tú sabes una cosa, Mary? ¿Qué?
Que creo que vamos a ser muy felices.
Estoy segura que llevaré a quererte con toda mi alma,
porque voy a poner todo mi empeño en ello.
Mary, este es el primer momento que siento que eres algo mío,
algo que de verdad me pertenece.
(Música)
Tendremos que empezar a estudiar el asunto de los chicos.
¿Pero es que no se puede ver hablar contigo en serio?
¿Te parece una tontería tratar de nuestros hijos?
No, Paul, ¿pero no crees que es demasiado pronto?
Casi no nos conocemos y yo tengo un pasado.
Calla, Mary, ahora empieza nuestra vida.
Solo quiero conocerte desde ahora.
(Música)
Darwin, no puede quejarse, apenas incorporado
y ya has destinado al mando de una misión peligrosa.
Quiero advertirle que en las bandas de indios rebeldes
suelen con frecuencia hostilizar a los colonos
para apoderarse de sus armas y vituallas.
Por lo que le prevengo que debe estar siempre alerta
sin exponer inútilmente la vida de un solo hombre.
No olvidaré sus instrucciones. A la orden, señor.
¡En marcha!
(Música)
Dentro de tres semanas, estaremos juntos para siempre.
Te lo prometo, y tú también, tienes dinamita en la sangre.
Procura no meterte en líos.
Hasta pronto, Mary.
Vamos, Paul.
(Música)
(Música)
¡Ah! Joffren.
No me esperabas tan pronto, ¿verdad?
¿Cómo has entrado aquí? (RÍE)
Los dólares abren todas las puertas.
Si no, hubiese utilizado otra llave.
Y tenemos tantas cosas de qué hablar.
No tengo que hablar nada contigo.
Verás, las malas lenguas me han contado un cuento.
Dicen que te has casado con un colono que cayó por aquí.
(RÍE) Tú casada con un labrador, no lo entiendo.
Se llama Paul Driscoll y es mi marido.
¿Por qué has hecho eso? Contesta.
Tú sabías que no me iba a gustar. No te quiero, Joffren.
Antes de conocer a ese hombre, no pensabas así.
Antes de conocer a Paul, solo había tratado con tipos como tú.
Me ha ofrecido un hogar y otra vida.
Otra vida, eso es justamente lo que vengo a ofrecerte.
Mi último negocio de caballos salió bien.
Mucho mejor de lo que yo esperaba.
He ganado mucho dinero, ¿sabes, Mary?
Y nos largaremos de aquí para vivir juntos esa otra vida,
una vida de señores en el este. Yo no iré contigo a ninguna parte.
Dentro de unos días, me reuniré con mi marido.
¡Tú vendrás conmigo!
¡Suéltame, me das asco, odio tu brutalidad, suéltame!
Paul Driscoll, buscaré a ese hombre.
Y lo encontraré.
(LLORA)
(Rebuzno)
Y no supe más de aquellos hombres hasta que llegue a Fuerte Perdido.
¿Cómo conoce usted tan detalladamente los pormenores de esta historia?
Mary Donovan, mujer del procesado, me lo relató angustiada.
Gracias, es todo, señor.
-¿Alguna pregunta la defensa?
-Ninguna, señor. -Puede retirarse el testigo.
A la orden, señor.
Que declare el procesado.
No se le toma juramento, pero recuerde que cuanto declare
constará en el proceso.
El Ministerio Fiscal mantiene su acusación que pesa sobre usted.
¿Disparó usted contra fuerzas del ejército de la Unión?
No lo sé exactamente, creo que sí.
No puedo recordar nada de aquellos momentos,
había perdido la razón.
Cuando recobré el conocimiento, estaban todos muertos.
Tenía aún una fiebre muy fuerte
y creo que preferí morir a caer con vida en manos de aquellos salvajes.
¿Está conforme con la declaración del capitán Nixon?
Sí, es exacta.
Relate, entonces, lo que ocurrió al salir de Tucson la caravana.
Un poco rezagado, yo me incorporé a la caravana.
(Música)
El camino es una sombra
que se pierde en la llanura.
Dónde irá la caravana
con sus carros llenos de ilusión.
Camino de la caravana
que buscó las tierras
de paz y de amor.
El camino es como un surco
que se ha abierto en la pradera.
Dónde irá la caravana,
de los hombres sin ayer ni hogar.
Camino de la caravana
que buscó las tierras
de paz y de amor.
Llevas dos días muy callado, Paul.
Y todos quisieran estar en tu pellejo.
Dentro de poco, tendrás a tu mujer a tu lado.
Lo peor del oeste es a la soledad.
¿Por qué no te has casado tú también?
Si me guardas un secreto, te diré que por miedo.
Sí, por cobardía.
Cuando era más joven, no tuve tiempo.
Luego la guerra y ahora no sé qué decir a una mujer.
No hay que decir nada, hay que decidirse.
Lo demás lo ponen ellas.
Tendrás que darme alguna lección.
¡Alto!
Quién es usted y qué desea.
Me llamo Joffren Wall y llevó la misma dirección.
Me informaron en Tucson que podría unirme a ustedes
para atravesar el territorio apache.
Soy buen tirador y si fuera preciso, podría ayudar.
Si se une a nosotros, acatará mis órdenes como un colono más.
Naturalmente. De acuerdo, síganos.
Traigo un mensaje para uno de esos hombres de parte de su esposa.
¿Quién es Paul Driscoll?
Ahí detrás, va al final. Gracias.
¡Adelante!
(Música acción)
No me esperabas, ¿verdad, James?
Te equivocas, lo que yo no podía hacer es de tener la caravana.
Habíamos acordado que si yo me retrasaba,
vendría en mi puesto Arthur.
Ese grasiento barman no quiso venir. Ya aclararemos eso.
Lo importante es que ya estoy aquí y quiero recordarte
que el negocio es a medias.
No te preocupes, Joffren, no lo olvido.
Muy bien, sigue haciendo memoria.
¿Paul Driscoll? Sí, yo soy.
Su mujer me ha dado saludos para usted.
¿La conoce? Sí, mucho.
(Música)
Eh, teniente, mire.
(Música)
Coja dos hombres se trate de detenerla.
-Seguidme.
-Atentos todos, estamos en pleno territorio apache.
Pudiera tratarse de una emboscada.
(Música)
A la orden, señor, es una india apache.
-Nos servirá como rehén, que no la pierdan de vista.
Llévenla un carro.
Perdone, teniente, esta india no es una apache, es una sioux.
Y los apaches y los sioux no son buenos amigos.
Excepto cuando luchan contra los blancos.
No podemos dejarla en libertad.
Es extraño, su pueblo está muy distante de aquí.
¡Llévensela!
Tendremos que ir con cuidado.
(Relincho)
¡Arre, caballo, arre!
-Estaba sedienta, ha debido andar muchas millas.
Ha. Ha.
Mi amiga sioux conoce nuestra lengua.
Tabaly no ser amiga de los blancos.
Nosotros no queremos hacerte daño.
¿Cómo estás en territorio apache?
Los apaches asaltaron mi poblado cuando los guerreros sioux
Mataron a ancianos y niños. Se llevaron a las mujeres jóvenes.
Tabaly logró huir.
¿Y ahora dónde ibas? Tengo que volver.
Los muertos solo reposan cuando son vendados.
¿Qué me miras? Me parece que le has gustado, Paul.
Con tal de que no le guste mi caballera.
Eso a mí no me importaría.
-Veo que lleva la guerrera de un soldado rebelde.
-Tuve el honor de luchar con los del sur
y llegué a sargento.
-Pero la guerra ya acabó. -Por eso soy colono.
Hay que saber perder y resignarse.
Conservo mi guerrera como un recuerdo romántico.
(Música)
(Música suspense)
¡Alto!
Apaches. -Solo nos observan.
Si hubieran querido atacarnos, lo hubieran hecho por sorpresa.
De todas formas, debemos prevenirnos.
Nunca se sabe lo que van a hacer.
No atacarán hasta reconocernos. Procura perderte con el carro.
(Música)
Cerca de aquí están las ruinas de Fuerte Perdido.
Quizá sería prudente pasar allí la noche.
-Estaremos más seguros en un lugar donde podamos defendernos.
Quedan pocas horas de luz.
-¡Atentos! ¡A galope! ¡A Fuerte Perdido!
(Música)
(Rebuzno)
Cabo. -A su orden.
Tome posiciones de vigilancia con sus hombres.
Coloquen los carros allí, en aquella zona.
Desenganchen todos los caballos.
Pongan la pólvora y las municiones en el barracón
y descarado en el agua de los caros.
-A la orden, señor. -Tú, Johnny, a la torreta.
Vosotros, venid conmigo.
(Rebuzno)
¿No cree que extreman las cosas, teniente?
-Estoy cumpliendo con mi deber.
Yo conozco bien a los indios, no atacarán.
-¿Porque está tan seguro?
-Ya he dicho que los conozco bien, por lo tanto, yo sigo mi camino.
-Tengo orden de proteger sus vidas y lo haré.
-Se lo agradezco,
pero yo soy muy dueño de disponer de la mía como quiera.
-Usted permanecerá aquí como un colono más.
-¿Y si me negase? -¿Por qué ese interés en seguir solo?
-Deseo llegar a mis tierras cuanto antes
y no pienso cambiar mis planes porque tengan ustedes miedo.
-Aquí nadie tiene miedo.
Cuando el sol salga de nuevo, si no han atacado, seguiremos.
-¿Van a atarme?
-El teniente lleva un uniforme y se debe a él, yo no.
-Es una amenaza. -No, hijo, es una advertencia.
Vamos, coloque su carro junto a los demás.
-Gracias, sargento. -Colono, teniente. Solo colono.
Tú, vigila desde la torreta y ojo, no se vaya a venir abajo.
Este fuerte está en ruinas.
Ayúdame.
Vosotros, seguidme.
El pozo está seco, teniente.
Poco tiempo podremos resistir aquí y los caballos necesitan beber.
-Yo lo llevaré. -Gracias.
-Cuidado.
No te preocupes, conmigo puedes tropezar cuando quieras.
-John, no te ensucies las manos. Me gustan las gatitas como tú.
¡Suéltala ahora mismo! ¿Quién te ha metido en esto?
El teniente me confío a Tabaly. ¿No será que te gusta a ti también?
¡Quietos!
Este hombre estaba molestando a la india.
Vete a ayudar a los otros, ya hablaremos después.
-Dese luego, teniente, ya hablaremos.
-No quiero peleas en la caravana.
-Tabaly estar en deuda contigo. No tiene importancia.
Ahora que vas a ser un problema.
Tú eres una mujer, ellos son hombres solos y...
Tú también lo eres. Es distinto, yo ya tengo mujer.
¿Y cómo no ha venido contigo? Nos reuniremos después.
Si Tabaly fuese tu mujer, nunca te dejaría solo.
Dormirás en el carro de Michael, vete allí.
Ahora iré a hablar yo con él.
(Música suspense)
Alguien te aviso en Tucson que dejaras en paz a una mujer.
Y a Joffren Wall le gusta que se cuente con él
al tratar de sus cosas.
Es lástima no haberlo sabido antes,
porque esa cosa, si es que te refieres a Mary,
es mi mujer.
No le gusta que me den la espalda.
(Música)
Con tipos como tú, debe ser peligroso.
He venido a matarte.
Inténtalo.
(Música suspense)
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