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¡Quietos! ¿Qué ha pasado aquí?
Un asunto personal.
Escuche, Joffren, no me importan sus razones ni las de él,
pero si vuelven a armar camorra, continuará solo su camino.
Lo tendré presente.
Ten mucho cuidado con ese hombre.
Si me necesitas, ya sabes que puedes contar conmigo.
Hay ciertas cosas que debe arreglar un hombre solo.
(Música)
No te pongas triste, niña, ese Joffren no lo matará.
En el oeste, se mata y se muere por el lodo,
pero no por una mujer. ¡Arre!
No conoces a Joffren, es capaz de todo
para satisfacer su vanidad.
Pero supongo que ese chico, Paul, con el que te casaste,
se sabrá defender. Eso espero.
(Música)
¡Toma el mando!
(DISPARA)
(Música)
¡Ay!
(Música)
(Tambores indios)
Sargento, yo sé que para usted y estos hombres tengo poca experiencia.
Quiero confiar en usted, mi padre es el general Anson
y este es mi primer acto de servicio. No quisiera defraudarle.
Sé que usted conoce a los indios. ¿Puedo contar con su amistad?
-Y con mi vida, teniente.
-Teniente, se acerca un indio.
(Tambores indios)
¡Alto! ¿Quién viene?
-No disparar, soy amigo.
-¿Qué es lo que quieres? -Hablar con jefe.
-Dejadle pasar y atentos a lo que ocurre fuera.
-¡A la orden!
-Desmonta.
(Tambores indios)
-Hombres blancos ser amigos de tribus colungas.
Cuchillos largos defender mi pueblo.
Gerónimo atacar.
-Te quedarás aquí hasta mañana.
Cabo, dele una manta y que duermo debajo del cobertizo.
No le pierdan de vista. -A la orden.
(Relincho)
¿Cómo sabes que puede Gerónimo quien atacó a tu pueblo?
-Los colungas conocen muy bien en los apaches.
Ser enemigos.
-Soldado, informa a la comandancia de Tucson
del probable ataque de Gerónimo a los colungas.
Y que nos hemos refugiado aquí para buscar protección durante la noche.
Suerte, muchacho. -A la orden.
-¿Qué quieres hacer, muchacha?
-¿Por qué has agredido a este colunga?
-No es un colunga, es un apache.
Tabaly conoce bien a los enemigos de su pueblo.
-Ser colunga.
-Esa marca la llevan todos los guerreros de su tribu.
-No, jefe blanco ser muy joven y no conocer astucia de apaches.
(Relincho)
¿Tu traer rifles? -Sí, están en mi carro.
Traigo también el whisky y las municiones
que habíamos convenido.
Cuando mañana salgamos de aquí, yo me quedaré atrás.
Iba en su busca, teniente. ¿Qué quiere?
Acabo de escuchar a uno de los colonos hablar con el indio.
En su carro lleva armas para Gerónimo.
No he podido ver quien era porque estaba de espaldas,
pero aún está ahí. Vamos.
-Gerónimo no olvidar amigos. Te pagará bien.
-¡Entréguese, James, entréguese!
(Música)
Es usted un pendón, tendrá que explicar esto.
(Música)
(Explosión)
Teniente, teniente.
Un farol ha hecho explotar la pólvora.
(Música)
James.
(Música)
No se puede hacer nada, está destrozado.
-Tome usted el mando de estos hombres.
Es usted el más capaz de todos.
-Hay soldados yanquis y yo soy un rebelde.
-Usted sabe mandar y conoce a los indios.
-Cabo, obedézcale, como si se tratara de un sargento de la Unión.
El es el único que puede sacarles de aquí.
Se lo ordenó.
Sargento,
evite a cualquier precio,
que esas armas lleguen a poder de los indios.
-¿De qué está hablando?
-Paul Driscoll se lo explicará.
Díganle a mi padre que hubiera querido morir luchando
y no de esta forma. Dios mío.
(Música)
Era un gran muchacho.
¿Qué sabe de esas armas de las que hablo?
Sorprendí una conversación entre James y el indio.
James llevaba armas y municiones para Gerónimo.
Venga conmigo.
Este es el carro de James.
Rifles, municiones, whisky.
Que nadie sepa que aquí hay alcohol.
Por lo menos hasta que tengamos agua.
Con este calor, esto puede ser dinamita para los hombres.
(Música)
Descanse en paz, teniente.
¡Rompan filas!
-Bien, sargento, creo que debo ponerme bajo sus órdenes.
-Sí, pero cuádrese para recibirlas. -¡No las aceptaré de ninguna manera!
-Cabo, recuerde que mientras estemos aquí
soy yo quien da las órdenes. -Está bien, sargento.
-Usted con su odio siga recordando la guerra civil que nos dividió.
¿Por qué no quiere verme ahora como a otro hombre
unidos ante un mismo peligro?
-Mi hermano murió a manos de los sudistas.
-El mío fue muerto por los de la Unión.
Estoy seguro que ahí arriba se habrán puesto de acuerdo.
Redoble la vigilancia. -A la orden.
(Trompeta)
Hay que traer agua, el río está cerca.
La india les indicará el camino.
-¿Y usted cree que podemos fiarnos de esa india?
Ella dice la verdad.
Los caballos necesitan agua y todos estamos sedientos.
-¿Por qué no nos vamos de aquí?
Si los indios quisieran atacar, ya lo habrían hecho.
-Sé muy bien lo que tengo que hacer, cabo.
Suerte, muchachos.
(Música)
No cambiar la guardia hasta que regresen,
suponiendo que vuelvan. -Bien.
-Si en una hora no están aquí, los podemos dar por perdidos.
-A la orden.
(Tambores)
(Relincho)
(Música suspense)
Mira, ahí está el río. Estaba seguro de ti, Tabaly.
(Música suspense)
(Disparos)
(Trompeta)
¡Abran la puerta, rápido! Los tenemos encima.
(Disparos)
Nos atacaron por sorpresa, cayeron Adam, Sam y Michael.
Y los soldados Sam y Richard. Perdimos varios caballos.
-¿Traéis el agua? -Sí.
A precio de sangre. Malditos.
¿Tú tener miedo a morir? No lo sé, ¿y tú?
Los sioux saber que los muertos ir a las grandes praderas de caza.
Es un consuelo.
Praderas siempre verdes, donde no hay nieve jamás.
Llenas de búfalos en grandes manadas, donde los ríos parecen lanzas
cuando el sol los alumbra.
Pero Tabaly no querer morir. Eres muy joven aún.
Tú no entender, Tabaly no querer separarse de Paul.
No tengas miedo, ya verás cómo salimos de esta.
Cada uno seguirá su destino.
Entonces, ya no importa la muerte.
(Música)
(Música)
Mire.
-Quieren parlamentar, atentos todos.
Y quietos hasta que yo lo ordene.
-Dar armas que colono traer para nosotros.
Si no entregan armas, Gerónimo matar a una mujer y hombres blancos
que tener prisioneros. ¡Mirad!
(Tambores indios)
Es Mary, mi mujer.
Hay que dar esas armas te piden, sargento.
No puedo hacerlo, nos matarían de todas formas.
Gerónimo emplea la astucia, odia a los blancos.
La van a matar.
Conozco bien a esos salvajes, yo no puedo dejarla morir.
Es mi mujer, ¿lo entiendes? Mi mujer, darles lo que piden.
(Música)
Gerónimo espera respuesta de hombre blanco.
Abre la puerta, tengo que salir. Quieto, ¿qué vas a hacer?
Entregarles las armas, Brake.
Quieto, Paul, no me obligues a matarte.
(Tambores indios)
Creo que tengo una solución.
Abre la puerta.
(Música)
Está bien, os daremos las armas y las municiones
a cambio de la mujer y de los prisioneros.
Saldremos con un carro,
pero no ande a acercarse más guerreros de los que están ahí.
-Gerónimo hablará.
(Tambores indios)
Vamos a hacer un intento desesperado.
Cabo, proteja con sus hombres la salida.
-A la orden.
(Música)
¿Dónde están las armas?
-Quieto, el no se mueva nadie hasta que yo lo ordene.
(Música)
¿Dónde están las armas?
-En el carro, pero primero soltad a los prisioneros.
(Música)
¡Ahora!
(Disparos)
(Música acción)
¡En el carro! ¡No dejen de disparar!
(Disparos)
¡Paul, Paul!
¡Vamos, rápido!
(Música)
(Disparos)
(Música)
¡Abran la puerta!
(Música)
(Disparos)
¡Alto al fuego! ¡Alto al fuego!
¡Se repliegan! ¡No malgastar la pólvora!
-Está herido. -No es grave, aún podré aguantar.
Tapóname la herida.
-Vamos, ayúdame, le meteremos ahí.
Lo mataron ahí fuera.
No, no es posible.
¿Tanto te importa ese hombre?
Intenté ayudarle para que subiera al carro,
pero le alcanzaron por la espalda.
En ese momento no pensé en ti ni en mí.
Quise ayudarle, te lo juro.
Sargento, es peor que se mueva. Ha perdido demasiada sangre.
-¡Sargento!
-Tendrá que tomar el mando, cabo.
No olvide mis instrucciones, los apaches son crueles y sanguinarios.
No permita que nadie caiga vivo en sus manos.
Economice las municiones, y ordene disparar.
Solo cuando los tenga muy cerca.
-Así lo haré.
-Cabo, ¿le importaría estrechar la mano
de un sargento sudista?
-Es un honor para mí.
(Música)
¿Tanto le amas? Es todo lo que tengo en la vida.
(Música)
Yo le traeré para ti.
(Música)
Tabaly.
Tu mujer blanca te espera en el fuerte.
Ella te ama mucho. Ven, yo te ayudaré.
Tengo sed.
Vuélvete, los apaches atacarán otra vez.
Mujer blanca te espera. Tú venir conmigo.
(Disparos)
(Trompeta)
(Disparos)
(Música)
Tabaly.
Tabaly te esperará siempre.
(Música)
Paul.
(Música)
No.
No.
No.
(Indios)
(Música)
Son 20 000.
(Música)
(Disparos)
(Música)
(Disparos)
(Música)
(Disparos)
(GRITA)
Malditos indios.
(Música suspense)
Mary.
Mary.
La idea de que Mary había caído en manos de aquellos salvajes
pero aún era peor pensar cómo habría muerto.
Ya no quería vivir sin ella y solo pensaba en matar,
matar y morir como habían muerto todos los que emprendimos
aquella desdichada aventura.
La violencia de aquel último ataque indio
y sus estridentes gritos de guerra
aún retumbaban en mis oídos con un estrépito ensordecedor.
Alucinado, creí oír otra vez el galopar de sus caballos.
Sentía que la mente se me nublaba y como pude
disparé hasta el último cartucho de mi fusil.
Es sentencia de este tribunal declarar nulas las acusaciones
decretándose la libertad del procesado,
que queda absuelto de cuantos cargos se le imputaban.
El Ministerio Fiscal tiene la satisfacción
de comunicar al procesado que su esposa vive.
(Música)
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