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EL SECRETO DE CONVICT LAKE
El 27 de septiembre de 1871, 29 prisioneros se fugaron
del centro penitenciario de Carson City en Nevada.
Poco despu�s 23 de ellos fueron capturados o muertos.
Pero al cabo de 5 semanas, los otros seis segu�an en libertad.
Los hab�an visto por �ltima vez dirigi�ndose al valle del r�o Owens.
Una patrulla encontr� el rastro de los fugitivos
y consigui� seguirlo a trav�s de las monta�as
hasta llegar a un lugar cerca del lago de Monte Diablo.
El rastro se perd�a bajo la acci�n de la terrible ventisca.
Un viento g�lido soplaba en las cumbres
y la nieve y el agua cegaban a los hombres y a los caballos.
Al cabo de tres d�as de tormenta, los caballos se vieron incapacitados
para seguir avanzando. El sheriff y su patrulla tuvieron que regresar.
Abandonaron a los fugitivos a una muerte segura en las monta�as
de fr�o.
- �Hemos pasado! - S�.
- Vamos, Sam. Hemos pasado. - �l no. No puedo levantarse.
Arriba, Sam.
Est� ardiendo. Y congelado.
Deber�amos enterrarlo.
�C�mo? El suelo est� como una piedra. Es imposible.
Tendr� que enterrarse �l mismo.
Mientras la tormenta arreciaba en las cumbres,
los fugitivos encaminaron sus pasos hacia el lecho del valle.
Al anochecer, hab�an alcanzado el refugio de la �ltima garganta.
Tenemos que comer algo.
Y eso vamos a hacer. Mirad.
Limey, t� y Matt echad un vistazo all� abajo. Os esperaremos aqu�.
- T� tambi�n te quedas. - Tengo que quitarme estos grilletes.
No me encuentro bien.
No nos des m�s problemas de los que ya tenemos.
Este es el sitio, �eh?
- �Qu� sitio? - Donde tienes escondido el dinero.
�El fr�o te afecta a la cabeza, Greer?
Te lo he dicho mil veces. No busco dinero.
S�, me lo has dicho, pero eso resulta dif�cil de creer.
No soy imb�cil. Matan a un hombre, �verdad?
Su dinero desaparece. Alguien lo escondi�,
pero un muerto no puede hacer esas cosas.
Luego te fugas de la c�rcel y vienes directamente aqu�.
�Qu� esperas que piense?
Hablas demasiado.
Y t� no lo suficiente. Pero lo har�s.
- �A ti qu� te parece? - �Qu�?
- Que no hemos visto un solo hombre. - Eso no me importa.
Vamos con los dem�s.
�Tan, ven aqu�!
- Millie, �eres t�? - S�, Mary.
- �Ocurre algo? - No lo s�.
- �Qu� ocurre, Millie? - Ojal� lo supiese.
- �Has o�do t� algo extra�o? - S�lo a Tan, ladrando como un loco.
Esperad. Tan, ven aqu�. �D�nde est�s?
Tan, �d�nde est�s? Vuelve.
- Debe haber algo. - Seguro que s�lo es un coyote.
�C�mo lo sabes?
No ha podido ser un coyote. Si lo fuese, Tan lo hubiese perseguido.
Escuchad.
Es el lago que se est� helando. No hay por qu� tener miedo.
S�, tengo miedo. Yo tengo miedo siempre.
�Por qu� no volver� Luke? �Por qu� no volver�?
Pues claro que volver�. Todos volver�n un d�a de estos.
Llevamos tres meses esperando y ese d�a no llega.
No soporto m�s seguir estando sola.
No quiero que nazca nuestro hijo sin que Luke est� aqu� conmigo.
Susan, te portas como una ni�a y ya vas a tener uno propio.
Esperar a un marido es dif�cil, pero no tener a quien esperar es peor.
Es la abuela.
�Marcia, Harriet! Desagradecidas.
Querr� tomar su caf�. Ven a tomar caf� con nosotras.
Te sentar� bien.
Lo que te pasa es que a�n no est�s acostumbrada al matrimonio.
Los hombres te abandonan por un motivo o por otro.
Si no es por la plata, es por otra cosa.
Mi primer marido no quer�a envejecer y busc� la fuente de la juventud.
Lo arrollaron unos b�falos, pero logr� lo que quer�a.
No lleg� a ser viejo.
- �No vamos con ellas? - �Para qu�?
T� no tienes miedo, �verdad? Eso son tonter�as.
Bueno, iremos con ellas.
Echa un vistazo, Marcia.
Suj�talo, B�rbara.
Tranquilo. Vamos, ven conmigo.
- Vienen unos hombres. - �Hombres? �Nuestros hombres?
No, son forasteros.
- T� qu�date con la abuela. - S�lo quer�a verlos.
T� haces lo que yo te diga.
No s� de qu� ten�is miedo. Son hombres, no osos salvajes.
Preguntadles qui�nes son.
Marcia, ven a coger el rifle.
Es s�lo por si resultan ser osos salvajes.
�Qu� te hab�a dicho? S�lo hay mujeres. Ni un solo hombre.
Buenas noches, se�oras.
- �Puedo preguntarles d�nde estamos? - En el lago Monte Diablo.
- Viven en un sitio muy aislado. - No tenemos muchas visitas.
Y menos en invierno.
�Qui�nes son ustedes?
S� que no tenemos buen aspecto, pero somos gente honrada.
No he dicho que no lo fuesen. S�lo he preguntado que quienes son.
Somos top�grafos. Nos sorprendi� la tormenta y conseguimos llegar aqu�.
Le agradecer�a que pudi�semos seguir hablando dentro.
�Trabajan en las monta�as en el invierno?
Se hacen muchas cosas con tal de encontrar oro.
- �Oro? �Hay oro aqu�? - El oro no est� donde se busca.
Sino donde se encuentra.
- �Y sus caballos? - En la ladera con el equipo.
S�lo necesitamos un lugar para dormir.
- Y comer algo. - Un poco de caridad cristiana.
- No me gustan. - Tienen que dejarnos entrar.
Morir� si no nos ayudan.
Tiene 18 a�os, se�ora. Est� muy enfermo.
Usted, ac�rquese. Quiero verle a la luz.
- No est� para contestar preguntas. - Tendr� que contestar esta.
�Por qu� cojea? El rifle est� cargado y s� usarlo.
Ens��enme los tobillos. Todos. Me han o�do.
Ahora el otro.
- �Qu� haces, Marcia? �Qu� ocurre? - Son botas de Oreg�n.
Grilletes de presos.
Somos presos fugados. Todos nosotros.
Nos hemos fugado. Pero seguimos buscando comida y un techo.
Porque si no, moriremos todos.
Nuestros maridos no est�n. No se quedar�n aqu�.
- Pueden seguir su camino. - Por favor. Api�dese de nosotros.
Le repito que s� usar este rifle.
Creo que carga con demasiada responsabilidad.
Juez, jurado y verdugo. Todo bajo un bonito vestido.
�Por qu� no organiza un linchamiento?
He dicho que se vayan.
Necesito descansar. Ya no puedo m�s. Estoy agotado.
Puede empezar a disparar. Est� claro que �l no se mover�.
Adem�s, no creo que falle el tiro a un hombre tirado en el barro.
- Vamos, disp�rele. - No se mueva.
Antes han dicho que eran gente honrada.
Bien... Lev�ntenle.
Susan, prepara una cesta con carne, con pan y un poco de whisky.
Que haya un buen trago para cada uno.
�Qui�n estaba hablando de jueces, verdugos y linchamientos?
- Yo, se�ora. - Est� bien.
Parece saber qu� es la decencia. Aunque dudo mucho que la tenga.
Hablar� con usted. Dejaremos que se queden aqu�.
Les daremos comida y podr�n alojarse.
Cuando pase la tormenta, se ir�n inmediatamente.
Bien, es todo lo que necesitamos.
Mientras est�n aqu�, se mantendr�n alejados, �est� claro?
De lo contrario, les volaremos la cabeza.
Nos parece un trato justo.
Tenemos armas para defender nuestra parte.
Pero ustedes no. O nos las habr�an ense�ado.
D�selas.
Si se portan bien, quiz�s les demos m�s comida ma�ana.
�Ven esa caba�a junto al lago?
�En la caba�a de Rudy?
- �Qu� otro sitio tenemos? - Pero... es para cuando se case.
La limpiaremos cuando se hayan ido. Pueden dormir en el suelo.
Y procuren no ensuciar demasiado.
�Usted... es quien va a casarse con ese hombre?
�Y qu� le importa?
Nada. Nada en absoluto.
Vamos a entrar.
Millie, t� y Mary llevad a los ni�os a casa de Harriet.
Os quedar�is con ella y con B�rbara.
Susan, coge al peque�o y tr�elo. T� y Rachel os quedar�is.
- Un momento... - Abuela, tienes que descansar.
Tenemos que organizarnos.
Hay que reunir todas las armas y traerlas aqu�.
Las esconderemos para que no las encuentren los presos.
Yo no doy mis armas. Tengo que proteger a B�rbara.
Yo tengo que protegeros a todas. Haz lo que te digo.
Vamos, peque�a.
- �Te preparo algo de comer? - No, gracias.
- �Qu� te pasa? - �C�mo sab�as lo de los grilletes?
Para eso tiene ojos en la cara. Da gracias que los haya visto.
Coge el rifle y ponte en la ventana.
Tendremos que vigilar por turnos. Empieza t�.
Marcia...
Ve a ayudar a Susan con el peque�o. No podr� traerlo todo. Ve con ella.
Espero que no tengamos que matar a ninguno.
A mi edad los entierros son insoportables.
�Por qu� no dejas a la chica en paz?
�Qu� mala sangre hace que trates a la gente de esa manera?
Lo �nico que he hecho es hacerle una pregunta.
- Se va a casar con mi hermano. - No creo que tu hermano la merezca.
�Qu� sabemos de esa mujer? �De d�nde viene? �Qui�n es?
Sabemos como es. Bastan 10 meses para conocer a alguien que vive conmigo.
Est� procurando establecerse, Rachel. Quiere una nueva vida.
No tiene parientes. S�lo tiene lo que hay en el Monte Diablo.
Y si no congeni�is, no olvides que es Rudy quien se casa con ella.
Rudy es mi hermano, y si no puedo hacer una simple pregunta...
No ha sido una simple pregunta.
Anda, ve a vigilar la caba�a.
�Ves lo que hacen?
No. Han encendido una luz y han hecho una hoguera.
Se est�n acomodando.
Vamos, ven aqu�. He dicho que vengas.
No me gusta tu forma de matar el tiempo.
Tranquilo, Sr. Canfield. S�lo atra�amos su atenci�n para hablar.
Hablad solos. Yo no tengo nada que decir.
Veo que no se te ocurren muchas ideas, as� que te dar� una.
Es muy simple. La tormenta no durar� eternamente.
Contamos con las mujeres para conseguir armas y caballos.
- Y contigo para conseguir dinero. - No hay ning�n dinero.
S�, s�, claro. �D�nde lo has escondido?
He visto sabuesos seguir rastros que al final no conduc�an a nada.
Y seguirlo hasta caer muertos.
Jam�s cre� que un hombre fuera tan est�pido.
Voy a dec�rtelo bien claro.
Yo no rob� ning�n dinero y tampoco mat� a nadie.
Yo...
He venido para matar al que me acus� de hacerlo.
Coged los caballos y largaos ahora que pod�is.
No hab�a visto a nadie tan est�pido en mi vida.
�Y t� Matt? �Limey?
Matt, �crees que podr�as persuadirle para que diga d�nde est� el dinero?
- Cuando t� quieras lo intentamos. - Chicos, por favor. Estoy enfermo.
�Qu� te pasa?
Al principio no le des muy fuerte.
�Un momento, Matt! No le obligues a hacerlo, Canfield.
- T� lo has querido. - Amarra a tus perros.
Espera, Matt. No nos ha dicho a�n d�nde est� el dinero.
Vamos a presentar nuestros respetos a las se�oras.
Estar�n preocupadas por nosotros.
Les dijimos que se quedasen en la caba�a.
- Pudimos quitarles las armas anoche. - Y tambi�n pudieron matarnos.
Jim... Jim... Estoy ardiendo. Voy a morir, �verdad?
No, Clyde. No vas a morir.
- �Qu� crees que vas a hacer? - No es un animal. Debemos ayudarle.
Espera un momento. No me interesa que mueras a�n.
�C�mo sabes que no van a Volarte la cabeza en cuanto salgas?
No lo s�.
Si da un paso m�s, disparar� apuntando al cuerpo.
No lo creo, se�ora. Est� usted en desventaja.
A eso me refer�a. Ning�n ser humano decente puede matar a sangre fr�a.
Si se acerca m�s, le demostrar� lo contrario.
Uno de los muchachos tiene fiebre. Necesitamos ayuda.
Marcia, dile a ese presidiario que venga aqu�.
Est� bien. Puede pasar. Mary, vig�lalos bien.
Los dem�s qu�dense donde est�n.
Buenos d�as.
- Buenos d�as, se�ora. - Hay uno enfermo, �eh?
Creo que deber�a dar gracias por poder morir en una cama.
Tal vez, pero no es as�. �l es igual que nosotros.
Ayer s�lo quer�a un sitio para dormir.
Ahora que ya ha dormido, quiere curarse y seguir viviendo.
- Es lo m�s importante, �no cree? - �Est� d�ndome lecciones, joven?
No, se�ora. S�lo le explico como se siente. Ese chico necesita ayuda.
Medicinas o alg�n remedio casero.
Si viene a ayudarnos no la molestar� nadie.
- Le doy mi palabra. - �Su palabra?
Vuelva con los dem�s. Vamos a pensarlo.
Pi�nselo r�pido, por favor. No s� cuanto aguantar� ese muchacho.
Podr�as ir a ver al chico. T� puedes curarlo.
- No pienso ir all�. - Pero deber�amos ayudarle.
Tienes raz�n. Si les tratamos bien se les calmar�n los �nimos.
Nos dar�n menos problemas y se marchar�n antes.
No me f�o. Ni de �l ni de los dem�s.
Nadie te pide que conf�es en ellos. �Mary?
T� ir�s con ellas. Ser�s su escolta.
- Buenos d�as, se�oras. - No trate de ser amable.
No va a enga�arnos. Vuelva a entrar.
Pasad.
- Ese rifle no es necesario. - Mientras yo lo tenga, no.
Ustedes tres, p�nganse ah�, donde pueda verles.
Vamos, Clyde. Lev�ntate.
- �Van a llevarle a esa habitaci�n? - As� es, se�ora.
No tienen derecho a ensuciar esa cama.
No hay otra, se�ora.
Pudieron acostarle en el suelo como les dijimos.
- S�, pudimos hacerlo. - Rachel, por favor. No importa.
Vamos a intentar curarle y marcharnos de aqu�.
Le han dicho que se quede con los otros.
Est� bien.
Est� muy d�bil, no podemos sangrarle.
Intentaremos bajarle la fiebre haci�ndole sudar.
- Voy a hacer un poco de t�. - �Le doy sopa? A�n est� caliente.
Muy bien.
�Podr�a quitarle los zapatos?
Vamos, pruebe esto. Le sentar� bien.
Siento mucho lo de su cama. Es su cama, �verdad?
Deber�a estar m�s tapado. Hay una manta en ese armario.
Esta caba�a est� lista para ser habitada, �eh?
As� es.
- Supongo que se casar� pronto. - As� es.
- �Muy pronto? - Esa pregunta ya me la hizo anoche.
�Le interesan especialmente las bodas?
No. S�lo estaba charlando.
- Hay otras cosas adem�s de charlar. - Pero son menos interesantes.
- �Ese Rudy con el que va a casarse...? - �C�mo sabe su nombre?
Lo mencion� alguien anoche. �Ha ido a por el predicador?
No se ande por las ramas conmigo.
Si quiere saber d�nde est�n los hombres y cu�ndo volver�n,
�por qu� no lo pregunta?
- �Cu�ndo volver�n? - Antes de lo que usted quisiera.
Usted no sabe lo que yo quisiera.
Ir� a ver si est� el t�.
Yo se lo llevar�.
Que beba todo lo que pueda.
Y que est� bien tapado.
Quisiera agradec�rselo, se�ora.
No sabe lo que se agradece ver a una mujer atractiva
haciendo los trabajos de la casa. Ha sido un placer mirarla.
- No quiero que usted me mire. - Para eso me dio ojos el Se�or.
Para mirar.
�No me incluya en sus blasfemias!
Hac�a mucho tiempo que una mujer no me daba una bofetada.
No puedo matar a un hombre, por decir eso.
- Salgamos de aqu�. - Vamos, Marcia. Nos vamos.
�Por qu� han venido aqu�?
Nos perdimos.
�Por qu� ha recordado el nombre de Rudy?
Ya se lo he dicho. Lo mencion� alguien.
No lo recordar�a con o�rlo una vez.
A no ser que tuviera una raz�n.
�Conoce a Rudy Schaeffer?
Sus amigas la esperan.
- �Le conoce? - Vamos, Marcia.
- Mary, �qu� ocurre? - �Qu� pasa, Mary? �Qu� ocurre?
Cre�a haber visto algo, pero s�lo era un coyote.
�Te has vuelto loca? �Nos has dado un susto de muerte!
�Dios m�o! Cre� que eran los presos que nos ven�an a atacar.
- �Qui�n vigilaba la caba�a? - Yo, pero...
�Te das cuenta?
�C�mo sabemos que no ha salido ninguno mientras habl�bamos?
No hab�a visto a unas gallinas como vosotras en toda mi vida.
Y t� eres la peor, Rachel. Si no fueses siempre tan engre�da.
- No te permito que me hables as�. - Te hablo como me da la gana.
- Y te dir� otra cosa... - Tengo cosas m�s importantes
que hacer que quedarme a escucharte toda la noche.
Nadie le ha dado de comer a los animales hoy.
- �Quieres que vaya contigo? - No, gracias.
�Qui�n es? �Qui�n anda ah�?
�Qui�n es?
�Qui�n es?
No se acerque. �No se acerque a m�!
�Fuera de aqu�!
�Mary, Marcia! �Mary!
�Qu� ha pasado? �C�mo ha empezado?
�Los animales est�n dentro!
- �Dios m�o, lo vamos a perder todo! - �Tenemos que hacer algo!
�R�pido! �Deprisa!
Yo voy a sacar las vacas y los caballos.
No, Mary, no vayas. Es in�til. No puedes hacer nada.
�Mirad!
�Atr�s! vuelvan a la caba�a.
No sea est�pida. Todo lo que tienen se est� quemando.
�O�s eso? �Hay caballos dentro!
Matt, saca las vacas. Anderson, t� las ovejas. Limey, el caballo.
�C�mo ha podido suceder?
�Qu� le ha ocurrido? Est� empapado.
Estoy bien, pero este animal est� helado. Se cay� al lago.
- Vamos a buscarle alguna ropa seca. - No, gracias, se�ora.
Ya me secar� en la caba�a.
Todos tenemos mucho fr�o. Tengo un buen estofado en el fuego.
Yo...
Vengan y si�ntense.
Bueno, esto es mejor que hacerlo por la fuerza.
- Y sin peligro de que nos liquiden. - S�, desde luego.
Greer...
Escucha, como toques a esas mujeres, te matar�.
- Puede ocurrir todo lo contrario. - Se�ores, por favor.
Nos esperan las se�oras.
- �Otro plato? - No, gracias. Es muy generosa.
- �M�s caf�? - No, gracias.
No, muchas gracias. Todo estaba delicioso.
Limey, �por qu� no tocas algo para demostrar nuestro agradecimiento?
S�, con mucho gusto. Con su permiso, se�oras.
�Puedo hacer algo m�s para ayudarla?
S�. Coja a sus amigos y m�rchense de aqu�.
Me gustar�a complacerla, pero... no son mis amigos.
- T� no... - Mam�, por favor.
- Listo, chico. Ya est�. - Gracias, Matt.
Bueno, �qu� me dec�s, muchachos? Estoy guapo, �eh?
Dame ya esa navaja. Tenemos muchas cosas que hacer.
No seas tan impaciente, Johnny.
Quiero estar elegante para visitar a las mujeres.
Vamos, r�pido. Me muero por coger un arma.
Ten un poco de paciencia. Es pan comido. Las conseguiremos.
Por las buenas o por las malas.
No seas impulsivo. Si empezamos con amenazas, acabaremos enca�onados.
- �A d�nde ha ido? - A por un arma.
- Si es que la encuentra. - No quiero que tenga un arma.
Matt... D�jale.
Esperemos a tener armas todos y seremos cuatro contra uno.
Limey, t� mira en casa de la amable se�ora que nos dej� la navaja.
Y t�, Matt, echa un vistazo donde las mujeres no te vean.
Quiero que todo sea paz y amabilidad, tanto como podamos.
�Y yo, Johnny. �A d�nde voy?
- A ning�n sitio. Si�ntate. - �Por qu�?
Porque t� nos traer�as problemas.
Porque est�s loco, Clyde. Por eso.
Yo no estoy loco.
Siempre me he preguntado si un hombre loco sabr�a que lo est�.
Por ejemplo, �recuerdas todas las cosas que haces?
S�, claro.
Bueno, casi todas.
�Recuerdas que iban a ahorcarte?
- S�. - �Y tambi�n el porqu�?
S�.
Entonces, �sab�as lo que hac�as en ese momento?
No. Eso luego, cuando me lo dijeron.
�Y por qu� no olvidas a las mujeres de una vez?
Si las matas...
No son las mujeres. Es cualquiera que se me enfrenta.
No s� que hacer cuando se enfrentan a m�.
Pero ahora he cambiado. Ya no soy as�.
S�, ya lo s�. Eso ya lo s�.
Pero es que no quiero que te metas en m�s l�os.
Vamos, si�ntate. Est�s enfermo.
Vuelva usted a donde estaba. Vamos.
Supongo que ha venido aqu� buscando esto.
S�lo he venido a interesarme por su salud.
Desgraciadamente para usted, estoy mucho mejor.
Pierde el tiempo si busca armas. Est�n en el fondo del lago.
D�gaselo a los dem�s.
- Se lo dir�, se�orita. - �Ahora tiene prisa por marcharse?
- �Es el que te preguntaba por Rudy? - Es �l.
Venga aqu�, joven. Si�ntese.
�C�mo se llama?
- Canfield. - �Canfield qu�?
James Canfield. �Y usted?
- �De d�nde es? - De Indiana.
- �Qu� es lo que hac�a all�? - Cultivaba trigo. Ten�a una granja.
Pero eso no le bastaba y se vino aqu� buscando fortuna.
As� es.
Y supongo que matar�a a alguien. Eso ahora est� muy castigado.
Eso he o�do.
La patrulla pasar� las monta�as en cuanto la tormenta cese.
Y tambi�n Rudy Schaeffer.
Tiene usted mucho inter�s por verle.
Dudo mucho que alguien tenga tanto inter�s por ver a Rudy.
- �Qu� quiere de �l? - Con su permiso, voy a retirarme.
- �Qu� hace? - �Maldito hijo de Satan�s!
�D�jela! �Me oye?
Su�lteme.
Hab�a olvidado por completo esta sensaci�n.
Su�lteme, por favor.
No sab�a que la horca tuviese tanto por quitarme.
Puede que me equivoque, pero ese hombre no es un presidiario.
�A d�nde vas?
�Espere! �Espere!
�Qu� es lo que quiere de Rudy? Tengo que saberlo.
- No puedo dec�rselo. - �D�gamelo, por favor!
Tengo que matarle.
�Por qu�?
- �Por qu�? - Porque minti�.
Se sent� en el estrado y dijo que me vio matar a un hombre.
Minti� porque... quer�a que me ahorcasen.
- �Por qu� iba a hacer algo as�? - No lo s�.
Por dinero, tal vez. No lo s�.
Rudy no lo har�a. No puedo creerlo.
Es su problema. Eso yo no puedo cambiarlo.
No puede ser cierto. No es posible.
�Le habl� de m� Rudy alguna vez?
No.
Lea esto. Y despu�s preg�ntese por qu� nunca le habl� de m�.
James Canfield fue sentenciado ayer a la horca
por el asesinato de Clifford Morgan tras el testimonio de Rudy Schaeffer.
Schaeffer declar� haber visto a Canfield disparar deliberadamente
contra el Sr. Morgan y despu�s escapar con la bolsa de dinero
que conten�a 40.000 $.
Schaeffer dijo estar a solas con Morgan en su despacho.
Espero que no est� muy enamorada de Rudy Schaeffer.
- Eso no demuestra nada. - S�, ya lo s�.
Pero Rudy est� en peligro y nosotras lo ayudaremos.
Rachel, �te habl�... te habl� alguna vez sobre dinero?
�Te refieres a este dinero? �A esos 40.000 d�lares?
- �Fue �l, Rachel? - A ti no te importa Rudy.
No puedes quererle y pensar que hizo algo as�.
�No digo que lo hiciera! Pero tampoco puedo asegurar que no lo hizo.
Podr�an matarle, �no lo entiendes?
Si �l tiene el dinero, podr�amos d�rselo a Canfield para que se vaya.
�D�nde est�n las cosas de Rudy?
�No consiento que busques dinero robado en esta casa!
�Y menos que sospeches de mi propio hermano!
Prefieres que le maten, �es eso?
Quiero que salgas de aqu�.
Est� bien, Rachel. Si t� no quieres ayudarle,
lo har� yo.
Hola, Marcia, �a d�nde vas? �Marcia!
- No sab�a que estuviese aqu�. - Tranquila. La estaba mirando.
- �A d�nde iba? - No lo s�.
- �Por qu� me estaba mirando? - S�lo porque me gusta.
Es muy guapa.
- Iba a coger le�a para mi madre. - D�jeme ayudarla.
Si supiese que he hablado con uno de ustedes.
- B�rbara... - Es mi madre. He de irme.
- �No puede quedarse un rato? - Mi madre es muy estricta.
- Seguro que saldr�a a buscarme. - Entonces la ver� luego.
- Ella no me dejar�a. - No tiene por qu� saberlo.
- Nos iremos por ah�. - B�rbara, �no me has o�do?
S�, ya voy, mam�.
Ma�ana muy temprano volver� a salir a buscar le�a.
�D�nde has estado? Te dije que te quedases aqu�.
No quiero que nos causes m�s problemas.
No he hecho nada malo. No te preocupes. He visto algo.
Esa chica, Marcia, iba cabalgando hacia el paso.
- �Est�s seguro? - Acabo de verlo.
Se habr� vuelto loca. �A d�nde habr� ido?
Yo s� a donde puede haber ido. A buscar a la patrulla.
- Matt, coge un caballo y tr�ela. - Por supuesto. Con mucho gusto.
Si�ntate, Anderson. Yo traer� a la chica.
He dicho Matt.
He venido a matar a un hombre. No me importa matar a alguno m�s.
Era un bonito rev�lver.
�De d�nde lo habr� sacado?
�Me buscaba? No tenga miedo. No le har� da�o.
Puede que no sea un buen hombre, pero tampoco soy tan malo como cree.
Lo que pasa es que no he tenido suerte.
A�n no he encontrado a una mujer como usted, por ejemplo.
�Su�lteme!
�Sabe que a�n siento en mi cara el calor de su mano?
Una cosa as� puede hacer que un hombre se sienta muy bien.
�D�jeme! No me toque. D�jeme.
Usted me gusta... de veras.
- �Su�lteme! - Usted no va a ninguna parte.
D�jeme. �D�jeme!
�A d�nde va? �A morir en esas monta�as?
�Por qu�? �Por salvar a Rudy Schaeffer?
Vuelva ah� dentro.
Ahora es libre. Puede marcharse.
�Por qu� no se va? �Por qu� no nos deja en paz?
No dejar� a Rudy Schaeffer en paz, hasta que est� muerto.
- Como se merece. - �Se lo merece?
�Qu� derecho tiene a juzgar a los dem�s?
Es un asesino. Usted mat� a un hombre.
- �No es cierto? - S�. Mat� a Morgan.
Fui a pedirle el dinero que me hab�a estafado.
Su pistola se dispar� en el forcejeo.
�Eso es asesinato?
S�, yo mat� a un hombre.
Rudy lo vio y no lo dijo en el juicio.
No puedo creer eso de �l.
Pero supongamos que Rudy minti�.
- �Qu� conseguir�a con matarle? - Deje de suplicar por �l.
�Qu� clase de mujer se enamorar�a de un hombre as�?
Yo conozco a otro Rudy Schaeffer.
Un hombre honrado como el que yo necesitaba. Decente.
Un hombre que me dio cobijo cuando no ten�a
ni amigos ni a donde ir.
�Y por eso se casa?
- No. - Yo creo que s�.
Usted no le ama, �verdad?
- �Verdad? - No s� de qu� me est� hablando.
Yo no s� lo que es el amor.
S�lo busco una vida sencilla. Simplemente.
Pero no voy a encontrar ni eso. Gracias a usted.
Yo har� lo que deba hacer.
Lo llevo pensando mucho tiempo. Y tengo raz�n.
Mi padre tambi�n la ten�a. Y mi hermano.
Fueron a cobrar venganza.
Pero despu�s de muertos ya no importaba quien la tuviese.
No para mi madre, ni para m�,
tampoco importaba cuando vagaba por las cantinas y los casinos.
Ya no importaba quien tuviese raz�n.
Regresaremos al amanecer. Intente descansar un poco.
Vuelva junto al fuego.
No lo pido s�lo por su vida. Lo pido por la tuya tambi�n.
Y por la m�a.
Ya es tarde, Marcia. He esperado mucho tiempo.
Me llevar�s contigo, �verdad? �verdad, Johnny? �verdad?
- Ya te he dicho que s�, cari�o. - �Oh, Johnny, Johnny...!
�Pero d�nde est�n las armas?
No puedo decirte eso. Por favor, no me lo pidas.
Tengo que saberlo.
Las... tiramos al lago.
- Est�n bajo el hielo. - No me mientas.
�Quieres quedarte aqu� durante el resto de tu vida
amargada porque no tienes un hombre?
No puedo... No puedo dec�rtelo.
Est� bien. Entonces qu�date.
Qu�date aqu� y p�drete, si eso es lo que quieres.
�Johnny...! �Espera, espera!
La abuela tiene las armas debajo de su cama.
�A d�nde vas, Johnny? �No te habr�s enfadado?
�Me llevar�s contigo?
- Claro. - Yo puedo ayudarte.
- Tengo 200 d�lares. - �200 d�lares?
Qu�date con tus ahorros. Aqu� hay mucho dinero.
40.000 d�lares. Es lo que he estado esperando toda mi vida.
�Qui�n es?
- �Qu� quiere? - Lev�ntese, abuela.
- �Qu� buscan? - Lev�ntese.
No puedo. Soy una pobre anciana que descansa en su cama leyendo la Biblia.
- �Malditas sanguijuelas! - Adelante, muchachos.
- �A qu� esper�is? - Vamos, se�ora. Arriba.
�Arder�n en el infierno por esto!
- Y las ratas les devorar�n. - Aqu� est�n.
Atacar a una anciana enferma e indefensa.
Si tuviera un hacha, les partir�a en dos.
Listo, muchachos. v�monos.
Tenga. Lo siento, se�ora. Perd�n por las molestias. Adi�s.
Espero que os caigan las siete plagas de Egipto.
Y las maldiciones del Lev�tico y del Deuterenomio.
Un momento.
Fijaos en el cielo, chicos.
Est� despejando. Deber�amos marcharnos por la ma�ana.
Hay que esperar a Canfield.
�Seguro que volver�?
Desde luego. Lo dicen 40.000 d�lares.
Ya era hora de que lleg�semos a un sitio calentito, �eh, Rudy?
Tengo los pies como dos barras de hielo.
Vamos a tomar algo, chicos.
Deber�amos irnos a casa en vez de perder el tiempo.
Llevamos tres d�as cabalgando con esa maldita tormenta. D�janos divertirnos.
A ti no te importa, pero est� Susan y al beb�.
No te preocupes por Susan, las dem�s cuidar�n de ella.
- Venga, vamos. - Hola, muchachos.
- �C�mo est�s, preciosa? - Igual que t�, sedienta.
Hoy me siento muy generoso. Ven conmigo. Te invito.
�Sabes? Me alegro de haber parado aqu�.
Me llamo Rudy Schaeffer, �y t�?
Tess. �ven�s de buscar plata en las monta�as?
- As� es. - �Y has tenido suerte?
No me quejo. Pudo ser peor.
- Empieza a servir. Y que no falte. - S�, se�or. �Qu� van a tomar?
�Qu� es lo que te pasa?
Le he preguntado qu� van a tomar.
�Lleva mucho puesto?
S�lo unas semanas. Hubo una fuga masiva en la c�rcel de Carson City.
- �Qu� sabe de ellos? - O� que iban hacia Monte Diablo.
- �A Monte Diablo? - S�.
- �Cu�ndo? - Hace una semana.
El sheriff tuvo que dar media vuelta.
Dijo que morir�an de fr�o en las monta�as.
Tiene raz�n. Es casi seguro.
�Pero y si se equivoca y no han muerto congelados?
No s� vosotros, pero yo vuelvo a casa ahora mismo.
Espera, Luke. Nos vamos todos. Vamos, muchachos.
Vamos, Rudy.
B�rbara.
B�rbara.
B�rbara.
B�rbara.
�B�rbara!
Mary, �has visto a B�rbara? No la veo por ninguna parte.
No, no la he visto.
- No s� por qu� no me contesta, - �Cu�ndo se ha ido?
No estoy segura.
- �No ser� que esos hombres...? - No pienses tonter�as, Harriet.
�B�rbara!
- Mary, �qu� ha pasado? - Harriet ha perdido a B�rbara.
�D�nde est� B�rbara? �La han visto?
�A su hija? No, no la hemos visto.
- �Y Maxwell? - Est� con Limey. O eso dijo.
B�rbara.
- �No estaba Maxwell contigo? - No. Me dijo que volv�a aqu�.
Te dije que le vigilases.
�B�rbara!
B�rbara.
B�rbara.
B�rbara.
- �No es esa B�rbara? - S�.
T� vete por delante.
B�rbara.
Eh, mira. Las llaman piedras de fuego.
He o�do decir que los indios pueden hacer fuego con ellas.
- Pero yo no lo he visto nunca. - B�rbara.
Tengo que irme ya. Mam� se va a enfadar conmigo.
- No te vayas, por favor. - No le gusta que est� fuera de casa.
- Pero hoy hace un d�a precioso. - Oh, s�.
- Eso es cierto. - Claro que s�. vamos.
�No hagas eso! �No!
�Te hab�a besado antes un hombre? No. Lo veo en tus ojos.
Nunca te hab�an besado.
- Tengo que irme. �Mi madre...! - Olv�date de ella.
Ya la ver�s luego.
�D�jame en paz!
- No te resistas, por favor. - �Su�ltame! �Mam�...!
�Te lo he dicho! �Te lo he advertido!
- �Qu� vas a hacer? - �Clyde!
Dame ese cuchillo.
No quiero que te busques m�s l�os, Clyde.
- Yo soy tu amigo. - Entonces, �por qu� me apuntas?
De acuerdo. Ya est�.
Venga, Clyde. Dame el cuchillo.
Clyde, vamos. Dame el cuchillo.
�Corre, B�rbara! �Corre!
�Mam�! �Mam�!
�No, mam�! �No, espera!
�l me ha salvado. No.
Jim... Jim...
Qu�tale la pistola.
Nos ocuparemos de �l.
Creen que sabe donde est� el dinero. Si no lo encuentran le matar�n.
D�jame buscarlo. Te lo ruego.
Ya lo encontr�.
Entra.
D�selo. Que se vayan de aqu�.
�Qu� ocurre, Marcia?
�Mirad!
�Tom! �Tom!
�Tom!
Coge las armas. Hay muchos hombres y est�n armados.
�Basta! Van a matarle.
Aqu� est� el dinero. C�jalo y v�yanse.
- �Est� todo? - �Por qu� no lo cuenta?
Jim... Jim...
- Dios m�o, mira eso. - S�.
- Creo que est� todo. Vamos. - S�.
- �No lo repartimos? - Haremos tres partes iguales pronto.
Cuando estemos lejos.
- Quiero lo m�o ahora. - No hay tiempo. Debemos irnos.
Un momento.
�Qu� pasa? �No conf�as en m�?
Con conf�o en nadie.
Claro que conf�a en ti. Vamos. Vamos, Matt.
- Te voy a vigilar, Johnny. - Claro, Matt.
T� vigila.
Al menos podr�a salir alguien a despedirse de nosotros.
Tiren las armas y no habr� heridos.
�Cuidado!
Arriba las manos. No te des la vuelta.
�Canfield?
- Por fin te he encontrado. - No lo hagas, Canfield.
No me mates. Qu�date con el dinero. Te lo dar� todo.
No puedes matarme a sangre fr�a.
Te coger�an. Tenemos tiempo antes de que vuelvan.
No. Les esperaremos aqu�. Te dar� una oportunidad para vivir.
Nos la dar� a los dos.
Cuando vuelvan vas a decirles la verdad.
Les dir�s lo que sabes. Si no lo haces, te matar�.
Ser� un asesino, como t� dec�as.
Jim. �No, no!
Intent� hacer lo que dijiste, pero no pudo ser.
Diles que estoy esperando. Ya no la necesito. Ten.
- Es la patrulla. - Eso parece.
- Tendr� que acompa�arles. - No, Jim.
Tengo que hacerlo, Marcia.
No voy a rendirme.
No tan f�cilmente.
Ten�is que decidirlo ahora. Se acab� el tiempo.
- �Vais a entregarle o no? - Tenemos que entregarle.
Lo siento, pero no hay m�s remedio.
�Aun sabiendo que es inocente y que Rudy cogi� el dinero?
Nosotros no somos jueces, Marcia. Tiene que volver a Carson City.
- Le ahorcar�n. - No digas eso, Marcia.
- Tendr� un juicio justo. - �C�mo? �Qu� pruebas tiene?
�Tiene a alguien que Vaya a hablar en su defensa?
- Nosotros lo haremos. - �Desde aqu�?
�A 300 Km. de distancia?
�Dejar�is vuestras granjas para ir a testificar a Carson City?
Suponiendo que le hagan un juicio.
Y aunque fueseis all�, �qui�n iba a creeros?
Es in�til, Marcia. Esto debe resolverlo un juez y un jurado.
Vosotros deb�is ser juez y jurado. S�lo vosotros sab�is la verdad.
Si quer�is que tenga un juicio justo, debe ser aqu� mismo y ahora.
Delante de vosotros.
Es un hombre de bien.
Os pido que le deis una oportunidad.
Actuad en conciencia.
- Mat� a mi hermano. - Le dispar� en defensa propia.
Yo lo vi.
Le mat�. Vino aqu� a eso.
Lo hizo intencionadamente.
La patrulla est� muy cerca. Terminemos el entierro.
- Pero abuela... - Terminemos el entierro.
Eran seres malignos. Nos han tocado a los dem�s por su maldad.
Pero no podemos juzgarles nosotros.
Porque ninguno de nosotros est� libre de pecado.
As� que pido a Dios que se apiade de nosotros y de ellos.
Que nos libre del mal y del odio.
- Am�n. - Am�n.
Buenas tardes, amigos.
Buenas tardes, se�ora. Siento interrumpir el entierro.
No lo ha interrumpido. Ya ha terminado.
Entiendo. Soy el sheriff Cromwell. Busco a cinco presos fugados.
Hay cinco tumbas y un cuerpo en cada una.
Entonces ya est�n todos, muchachos.
Eran seis. Encontramos al otro congelado en la nieve.
- �Lo han pasado muy mal? - Muy mal.
�Alguien quiere declarar algo?
- Para el informe. - �Nosotros?
- No lo s�. �Tom? - No, no tengo nada que decir.
- �Mary? - Yo tampoco.
�Steve?
No. Nada.
�Rachel?
No.
Nuestra �nica declaraci�n son estas cinco tumbas.
Bien. Creo que con eso ser� suficiente. Adi�s, amigos.
Esta ha sido una historia real.
Si miran un mapa de California, ver�n que el lago de Monte Diablo,
ahora recibe el triste y siniestro nombre que le dio esta historia.
El lago de los convictos.
En cuanto a Marcia y James Canfield,
no sabemos exactamente qu� pudo ser de sus vidas.
Hay quien dice que se asentaron en Utah y formaron una familia.
Pero no hay ninguna constancia de ello y no podemos estar seguros.
S�lo podemos imaginarlo.
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