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Ya está hecho.
Quería contártelo yo,
Ya no hay vuelta atrás.
"Lo sé". Te quiero.
Pues yo no.
(TELEVISIÓN) "Buenas noches. Confirmado el accidente
del Boeing 747 que volaba hacia Cracovia desde Madrid."
¿Usted quién es?
Yo soy alguien que busca personas que desaparecen.
Las cámaras de seguridad del aeropuerto.
¿Quién es esa mujer? Como verá, sale siempre de espaldas.
¿Sabe qué sería lo más eficaz? Entrar en su correo
a ver si tiene algún mensaje.
Son todos mensajes de trabajo. Bueno, excepto este de aquí.
En este solamente hay un mensaje.
"Ahí estaré. M." Tía, pues entonces está claro.
M es ella.
-¿No os conocéis? Lucía, mi mujer. Encantada.
Igual.
(Frenos y claxon)
¿Qué ha pasado, José? ¿Quién te ha hecho esto?
Espera, es que no sé por dónde empezar.
Tú estás metido hasta el cuello.
Hemos robado a mi marido, hemos convencido a la mafia
de que le vamos a vender su droga en mejores condiciones.
Y hay que cumplir.
Te noto distinto.
Se guarda cosas. No te crees nada de nada, ¿no?
Me creo lo de las deudas, me creo que no cogió el avión.
Lo que no me creo es que no estuviera con una mujer.
Te he echado de menos. Y yo.
El marido de esta mujer ha desaparecido.
Nadie se ocupa de buscarle y pensamos que le ha pasado algo.
Mientras tú estabas secuestrado o lo que sea,
han pasado muchas cosas y me las he comido yo.
Tu amiguito Joâo está buscando a los que le robaron su transporte
y no para hablar con ellos.
Los quiero, y la cabeza del cabrón
que se ha creído que puede tomarme el pelo.
¡Que no me cuentes rollos! Que Joâo se ha cargado a un chaval,
a Chupito.
(GRITA)
Antón, el conductor. José Espada, el transportista.
Y ahora Chupito, el camello.
Y todos tienen algo que ver con los Espada.
# Te deseamos todos,
# cumpleaños feliz. #
Como José haya metido a mi hija en algún problema
y tú le estés tapando...
Tú eres la felicidad de mi vida, lo sabes, ¿verdad?
No vuelvas a desaparecer nunca.
Vale, ve recogiendo para ti.
Vale, más, más, más.
Sube, sube.
Dale, dale un poquito más.
Cuidado. -Dale más para arriba.
-Venga.
Venga, sube, sube.
Dale para dentro.
-¿Es el coche de Chupito?
-Coincide marca, modelo, color y matrícula.
Es.
-Ya me dirá cómo ha acabado en el lago de mi pueblo.
No paramos de encontrar vehículos en sitios raros.
Primero un camión lleno de cerdos despeñado en el monte.
Y ahora esto.
-Llama a la central y que traigan a los buzos.
A ver si encontramos el cuerpo.
-Central.
Necesitamos unos buzos en el lago.
¿Cuándo?
De acuerdo.
(TOSE)
-¿Ya está?
(CARRASPEA) -Ya está.
El muy zumbado se ha tirado del camión en marcha.
Macho, pero si estás más blanco que el botijo de mi madre.
Mira, mira, mira. Sudando a mares, tío (RÍE).
-Algo me ha sentado mal, niño.
-Esos son los nervios, que te comen. Si es que estás muy verde todavía.
Qué susto me has dado, ¿eh?
-¿Dónde está mi dinero?
-Aquí está.
¿Qué vas a hacer ahora?
¿Y a ti qué te importa?
-Vamos, yo lo digo por ti.
Si quieres seguir vivo, vaya. -Y tanto.
-Cuando el Joâo se entere de que le has robado,
te va a buscar hasta en el infierno.
-Tranquilitos, que yo sé lo que me hago.
Suerte, señores.
-Con Dios, hijo.
Oye. -¿Qué?
¿Sabes cómo colocar todo esto?
-Tú tranqui, que lo tengo todo controlado.
-Escúchame.
Ni se te ocurra vender un gramo a este lado de la frontera, ¿eh?
-No me des más la barrila, hermano. No me des más la barrila, ¿eh?
(VOMITA)
Joder, en el coche no, Manuel.
# Yo que siempre te seguí,
# que te quise bien.
# Hoy construyes tu vida sin mí.
# Ah... #
Mira, mamá, mira.
Derecha.
Pero bueno, pero si Superratón es un fiera.
Superchipirón contra su padre, el Pulpo de Extremadura.
Dale.
Diez seguidos. (AMBOS) Uno, dos, tres, cuatro...
Tose.
Samuel, ven aquí. Ven aquí, mi amor, ven. Ya, ya.
Tranquilo, a ver qué pasa. Respira despacio, espera un momento.
(RESPIRA CON DIFICULTAD) Respira despacito.
¡Lucía! ¿Llamo al médico? No, no te preocupes.
Respira despacio.
Ven aquí. A ver. Ya, ya, ya. Venga, una, dos...
Tres.
Venga, ¿otra?
Venga.
Muy bien, venga, así.
Muy bien, ahí, así, despacio.
Bueno, yo creo que el premio mundial se lo tiene que llevar
Superratón, ¿no? Porque... ¿O qué crees?
Victoria clarísima. Estoy bien.
No, no, no.
(CHISTA) No. No estás bien.
Te tienes que quedar un ratito tranquilo, respirando.
Despacito.
Además, hay que darle un respiro a papá, que se ha quedado pálido.
Si es que le has dejado KO.
¿Eh? Te lo has cargado, míralo.
Dale un vaso de agua o algo, ¿no?
Soy idiota yo. No pasa nada.
Tiene que llevar la vida de un niño normal.
¿Eh? Y, además, ya se le irá pasando.
Nos lo dijo el pediatra.
¿Te acuerdas? Sí.
¿Qué haría yo sin ti, me lo dices?
Sobrevivir.
(RÍEN)
Idos a un hotel.
¿Qué?
Es lo que dice la abuela Teresa a los que se besan por la calle.
(Timbre)
Mira, ¿qué te apuestas? Tu madre.
Ah...
Hola, hijo. Hola.
Ayúdame, que vengo cargada como una burra.
¿Qué es todo esto? Tus camisas recién planchadas.
¿Mis camisas, y por qué las tienes tú?
Y las sábanas y unas mudas del niño.
¿Estás malito, hijo?
No, le ha dado un poco de asma, nada más.
Pero, Teresa, ¿toda esta ropa te la has llevado sin decirme nada?
Bueno, era... Perdóname, era por ayudar.
Es que tenías ahí un montón de ropa para la plancha.
Y yo sé que si te digo algo, tú me dices que no.
Es que eres de echártelo todo a la espalda, hija.
Se agradece mucho el gesto, pero en esta casa
hay que pedirle las cosas a Lucía o a mí.
O si no, tendremos un problema. ¿Te ha molestado, hija?
No, pero la próxima vez me gustaría que me lo dijeras.
Bueno, yo lo único que quería era ayudar.
Ya, ya.
Oye, ¿este niño no tendría que estar ya listo?
Sí, lo voy a vestir ahora. Venga. Te ayudo yo a vestirte.
-Vale. -Y me lo llevo al cole.
¿Ah, sí? Bueno, si no le parece mal a Lucía.
No, no me molesta, para nada. Vale.
Hasta luego. -Adiós, mamá.
Adiós. Gracias, Teresa.
Ella es así.
Alguien se ha tomado muchas molestias
para hacer desaparecer a Chupito.
¿Llamaste a los de científica para el coche?
-Llegan dentro de tres días,
dicen que tienen mucho trabajo atrasado.
Ya está aquí otra vez el toca huevos.
-Lo he llamado yo, listo.
Muchas gracias por venir.
Estaremos mejor en mi despacho.
-¿Han encontrado ya a Chupito?
-No.
Y no creo que lo vayamos a encontrar.
En mi opinión está muerto.
Por eso le he llamado.
Necesito su colaboración, Raimundo.
Soy nuevo en el pueblo y encima Policía.
Nadie quiere verme ni hablar conmigo.
Son todo, pues...
silencios, evasivas y malas caras.
-Normal que lo hagan.
La Policía nunca les ha ayudado.
Al contrario.
-Usted es una persona respetada en su comunidad.
Y me gustaría que les convenciera para que me ayuden.
-¿Y por qué debería hacer eso?
-Porque soy la única persona que le puede ayudar.
Muchos chavales van a acabar como Chupito
si no lo impedimos y usted no quiere eso, ¿verdad?
Sabe tan bien como yo que, de un tiempo a esta parte,
hay mucha droga por la zona. Más de lo normal.
-Mire, inspector.
Yo no soy un chivato.
-Espere, espere.
Sé perfectamente quién es usted.
Y cuál es su pasado.
Su ficha policial habla por sí misma.
Es admirable
lo mucho que ha cambiado.
Necesito información.
-Pues búsquela.
Ese es su trabajo.
Yo bastante tengo con cuidar de mi gente.
Lo que está cargando Fernando es lo de Guadalajara.
Tiene que ir...
Este palé y ese, ¿vale?
Venga, hasta ahora.
José.
Dime.
Le pagaste a esa gente, ¿verdad? Sí, lo que me dijiste.
Todo controlado, hermano. Que no quiero sorpresas.
Que sí, cojones. No te preocupes.
Me voy con Tomás a la revisión del camión.
Vale. Escúchame, acuérdate de que Joâo
nos ha invitado esta tarde a su casa, a las cinco.
Hostias, ¿Joâo? ¿Y qué quiere ahora?
No tengo ni idea, pero no llegues tarde.
No quiero estar a solas con él. Vale.
Hala, a esto.
Carlitos.
¿Qué está pasando aquí?
¿Qué hace tu hijo con un soplete? Lucas.
Hola.
-Alguien tenía que hacer la caleta, ¿no?
¿Y por qué no la has llevado al sitio de siempre?
¿Qué ha pasado en el otro sitio? Se enteraría Joâo.
Y no quería correr riesgos. Te dije que no pasaba nada, cojones.
José.
¿Tú sabes soldar? Que sí, hombre, tranquilo.
Que Lucas ya ha hecho otras caletas.
Aquí hay un agujero. Esto hay que repasarlo.
Esto tiene que ir herméticamente cerrado.
Si no, se moja el paquete. No he terminado pero, si quieres,
buscamos otro sitio. Este es el mejor.
Esto se me cae dentro y, cuando se llena el depósito,
no lo huelen ni los perros. Luego lo sellamos bien.
Ven para acá, vamos.
Que Lucas sabe lo que se hace, coño.
Sí, pero no me gusta que cambie las cosas sin avisar.
Ya, pero... Solo eso.
A ver.
En el GPS solo hay una dirección.
Es el sitio donde os vais a reunir con los turcos. Sed puntuales, ¿eh?
Esta gente no se anda con tonterías. No te preocupes.
Y estos son los papeles. Al final hay un cambio.
Esto es aceite de oliva virgen que va a Rumanía.
¿Cómo a Rumanía? No, no. Para un momento.
Entonces no puedo ir solo.
¿En Rumanía? ¡No me jodas!
¡Su puta madre! ¡Papá!
Papá, que puedo ir yo contigo. -No, hijo.
No quiero que te metas en esto. -Pero si ya estoy metido.
-Pero no es lo mismo, Lucas.
Coño. Espera, espera. No es mala idea.
José, coño, que...
No tengo ningún chofer en quien confíe.
Que es Lucas. No me fío de nadie.
Joder. ¿A quién se lo digo?
Y, además, os ganáis una pasta.
Mírale.
Bueno, venga.
De acuerdo. Pero porque me lo pides tú, ¿eh?
Gracias, de verdad.
(Teléfono)
Confiamos en ti, ¿eh?
Gracias. ¿Estamos?
(Teléfono) ¿Me voy contigo?
Dime. ¿Qué pasa?
(SUSPIRA)
¿Qué es esto?
Isa, ¿tú puedes venir un momento a mi casa?
No, no pasa nada, pero que si...
No, no es urgente, pero que si puedes venir.
Vale.
(SUSPIRA)
¿Entonces no es tuyo? No, no me suena.
Parece la parte de atrás de un pendiente, ¿no?
Sí. Parece bueno.
Me lo he encontrado enganchado en el jersey de José.
Sí, te va a parecer que estoy paranoica, pero...
Un poco sí, la verdad.
Es que celebraste el otro día una fiesta de cumpleaños.
Podría ser de cualquiera,
de tu suegra, de una amiguita de Samuel, no sé.
Ya, si llevas razón, pero no puedo evitar pensar mal.
Ya está, no puedo.
Ese es el problema, y no el pendiente.
Lucía, tienes que decidirte.
O confías en él y sigues adelante o no,
pero no puedes estar así por cualquier tontería.
Ya está, que llevas razón.
Ya está, se acabó. Venga.
Atención. ¿Qué haces?
Bueno, esto se llama solucionar los problemas. Atención, ¿eh?
Pero Isa... Sí, atención.
Solucionado, ¿ves?
Arreglado.
Vamos a echarnos un piti.
Pero yo ya no fumo.
Pues ahora sí.
¿Ves eso enfrente?
Sí. ¿Sabes qué es, no?
Sí, el parking de la policía. Pues está ahí
el coche de Chupito, lo han encontrado esta mañana.
¡No me jodas!
El cabrón de Joao debió deshacerse de él cuando se lo cargó.
Pero a nosotros no nos pueden relacionar con el coche, ¿no?
Estuvimos dentro con la droga. Ya.
Y han llamado a la científica para que lo examine.
¿Limpiasteis un poco, no sé? No, no.
Nunca nos imaginamos que el coche llegaría a la policía.
Y, además, vomité dentro. ¿Que qué, que qué?
¿Que vomitaste dentro? Coño, me puse...
Hay veces que contigo que lo flipo, Manuel, lo flipo.
Estoy jodido.
Estoy muy jodido.
Es que no es que vayan a saber mi ADN,
es que van a saber hasta lo que desayuné.
Lo malo no es la policía. Estos ya saben que eres colega del Chupito.
¿Sabes lo que es chungo?
Que si te interrogan, Joao se va a enterar.
¿Tú qué crees que va a pensar? ¿Me lo dices o me lo cuentas?
Sale a mear siempre a esta hora, pero tarda 10 minutos solo.
Hay que sacar ese coche de ahí ya.
Esto no está muy vigilado. Poco.
El poli de dentro y el coche patrulla.
Si pudiera hacer que saliera el coche.
(Mensaje móvil)
¡Joder!
Tengo que ir a la casa de Joao.
Bueno, pues yo te llevo.
Y pensamos qué hacer. ¿Eh?
Venga.
Esta es la mejor.
Mira Cervantes. Este es el cerdo que sacrificamos el año pasado.
Es guapo, ¿eh? Guapo el tío. Disculpad el retraso. Perdón, Joao.
Alcalde.
Lula.
¿Qué pasa?
Vaya,
si está aquí el hijo pródigo.
Y como has llegado el último, te va a tocar hacer los honores.
María, por favor. ¿Sí?
Sírvele a José una copa de vino.
Verás,
he querido hoy reunir a un pequeño grupo de amigos y socios,
entre otros vosotros, los hermanos Espada.
Es un honor, Joao.
¿Qué celebramos? ¿Qué celebramos?
Pues esa es la gracia.
Que tienes que adivinarlo.
Y, además, vamos a hacer una apuesta.
Si lo adivinas, te perdono que hayas llegado tarde; y si no,
me quedo con tu empresa. Ah, venga. Vale.
¿Qué?
¿Que es en serio? Es una broma, José.
No, no es ninguna broma. Estoy hablando muy en serio.
Joao, discúlpame, de verdad, por haber llegado tarde.
Joao, les estás preocupando, mi amor.
¿No me digas?
Pues a mí lo que me preocupa es que mis empleados
se permitan llegar tarde cuando les trato como amigos.
Es una falta de respeto.
Y si se pierde el respeto, ¿qué nos queda?
Prueba el vino.
A lo mejor te inspira. Es un Ribera del 75.
Con muchísima historia, como yo.
Vamos.
Que te juegas tu empresa.
Es que no lo sé.
Bueno, Joao, ya está bien, ¿no? Que mi hermano ya se ha disculpado.
¿Estoy hablando contigo, Juan? ¿Estoy hablando contigo?
José, contesta.
¿Qué celebramos?
Ah, pero ¿vas a llegar tarde otra vez?
Que se te está acabando el tiempo.
¿Es lo de Angola?
Has contado muchas veces que estuviste allí.
Eso acabó en el 75, ¿no?
Como el vino.
Yo qué sé.
(RÍE)
¡Ay, pero qué cabrón!
Eso es lo que más me gusta de ti, José,
que tienes salida para todo y que eres muy listo.
Mucho. Muchas gracias.
¿No, Juan?
¿No es verdad que tu hermano es la leche?
Sí es la leche, sí.
¡Uy, qué serio!
¿Y tú tampoco te ríes? Pero ¿qué os pasa?
¿Os habéis creído lo de la apuesta? (RÍE)
Pero ¿tan cabrón os parezco?
Bueno, a eso es mejor que no me contestéis.
Como José nos acaba de recordar, tal día como hoy, en 1975,
se decretó un alto el fuego
en la maldita guerra de independencia de Angola.
María, por favor, dame una copa.
Hoy quiero hacer un brindis por eso.
Mañana estáis todos invitados a la matanza,
vosotros y vuestras familias.
Alcalde, ¿no me fallarás, verdad?
(Puerta)
¡Hola!
Hola.
Hola, mi amor. Hola.
¿Samuel dónde está? Durmiendo.
Vale.
Oye, ¿está bien? Sí, perfecto.
Oye, ¿tú has cenado algo?
Sí, me he comido un bocadillo asqueroso.
Otro día como hoy y lo mando todo a la mierda.
¿Y eso? Hemos tenido que ir a casa de Joao.
Pero ya ha terminado el día, ¿no? Sí.
Me doy un ducha rápida y bajo. Vale.
Oye, tu marido está como una puta cabra, ¿no?
¡María!
¡No me tranquilizo!
¿Tú estás absolutamente segura que no sospecha nada?
Pues claro que no voy a ir mañana.
Lo último que quiero es estar allí con mi mujer y mi hijo.
Vale.
Sí, hablamos.
Yo también. Adiós.
Toma, una limpia.
¿Y qué tal con Joao?
No sé.
Es que es un tío raro, es un pesado. Ya.
Nos ha invitado mañana... Ah, gracias.
Nos ha invitado a una matanza en su finca.
Dice que vayamos los tres. Le digo que no vamos.
¿Por qué? A mí me parece una buena idea.
¿Qué?
Pero Samuel no está bien. Samuel está perfectamente.
Además, conoce a Pablo, el hijo de Lula.
Ya lo sé, pero... Pero ¿qué?
Nos vendrá bien un día fuera, cariño,
que no hemos salido desde que llegaste.
A mí me apetece. Dicen que monta unas fiestas
por todo lo alto. Eso seguro.
Pues mira, vamos allí,
nos tomamos un vino, echamos unos bailes...
¿Qué? ¿Le digo que sí?
Claro.
Anda.
¿Qué pasa, Lucas?
¿Cómo va todo? -Pues no tan bien como tú, cabrón.
Pedazo de burra que te has agenciado. Está guapa.
-¿Quieres que te la deje un día para irte con tu piba?
-¡Uy! ¿Y esa amabilidad?
Tú quieres pedirme algo.
-Bueno, es una gilipollez.
Una tontería. -¿Queréis algo?
-Dos cervezas. -Que es por la mañana.
-¿Qué pasa, coño? Dos cervezas. -Bueno, vale, pues dos cervezas.
Bueno, cuéntame. -Es...
Ven.
-¿Qué?
-¿Ves la joyería?
-Sí.
-Necesito que rompas el cristal. -¿Para qué?
-Para que salte la alarma. -¿Para qué?
-¿Qué más te da? -Habla claro o te buscas a otro.
Quiero saber en qué me meto. -Para que venga la poli,
pero tú te largas antes. -¡Nos ha jodido!
Que no. No me mola.
-¿Y por 300 euros?
-Que no. Además, si entra mi padre, ¿para qué quiero más?
-Tú querías sacarte el curso de mecánico, ¿no?
¿Cuánto cuesta?
-500. -Venga, yo te lo pago.
Venga tío, joder, solo un escaparate.
-Joder.
¿En serio me vas a pagar 500 pavos solo por romper un cristal?
¿Hay algo que no me cuentas? -Mejor que no lo sepas.
Solo tienes que romper el escaparate y ya está.
Anda, dame un cigarro.
¿Has visto esto? No tengo nada.
Tengo que ir a comprarme ropa la semana que viene.
Que no cunda el pánico, aquí tienes cosas monísimas.
Tía, lo que daría yo por estar en esa finca hoy.
Dicen que el portugués ha tirado la casa por la ventana este año.
Mira. ¿Así?
¿Qué? Anda que no.
Hombre, para ir a recoger al niño al cole, ideal;
pero yo me arreglaría un poquito más, ¿sabes?
Vamos, no sé.
Un... Un vestidito sencillo, pero...
Este. Este con unos taconazos.
No me voy a poner taconazos para ir a una matanza.
Pero es una matanza pija.
¿Has visto a alguien en vaqueros en los toros? No.
A ver si te crees que la mujer del alcalde
va a estar escurriendo las tripas del guarro.
No me líes, no me líes. Me pongo esto.
Me pongo una chaquetita mona y voy mona y sencilla.
Bueno, vale. ¿Te da tiempo a ir a la peluquería?
No voy a ir a la peluquería. ¿Estás loca?
Entonces, me dejas que te maquille y te arregle un poco el pelo.
¿Desde cuándo eres maquilladora?
No soy maquilladora, pero tengo estilo.
¿Estilo? Me vas a poner como una puerta. Como una puerta.
Mamá es una tardona.
Eso no se lo digas cuando baje.
¿Por qué?
Porque no.
Y te voy a contar una cosa que es para toda la vida.
A las chicas, aunque tarden un poco,
jamás se les mete prisa cuando se están arreglando. Jamás.
Y cuando bajan, se les dice siempre que están muy guapas.
¿Y si es mentira?
Pues se lo dices igual.
A ver.
Ya estoy.
¡Toma mami! ¿Qué te parece?
Cómo mola. (RÍE)
¿Qué? ¿Te gusta? Sí.
¿Pero estoy bien o me he pasado? Oye, pibón,
estás guapísima. ¿Sí? ¿Seguro?
¿Esto qué es? Bueno...
Papá, ¿estás diciendo mentiras?
Oye, perdona...
¿Te has enterado de lo que te he contado?
Mira esto, mira mami.
¿Me quito el pintalabios, me recojo el pelo...?
Mi amor, no te quites nada. ¿No?
Oye, oye, oye, menos besos, que se estropea mi obra de arte.
Y daos prisa, que no llegáis. Venga.
Venga, vamos. Samuel, llévate eso, que luego hace frío.
Dale. Vas muy guapa.
Gracias.
(Guitarra)
¿Qué tal? ¿Lo estáis pasando bien?
¿Qué tal, querido?
¿Todo bien?
Fantástico.
Hola, buenas, Joâo.
Hola. Está todo muy bonito.
¿Qué tal, Juan? Cuánto tiempo. Hola, María.
El alcalde quiere hablar contigo en privado.
-¿No será para otra donación? Ni siquiera estamos en elecciones.
¿Te ocupas tú? Por supuesto.
Vamos allá.
Ya está aquí el Espada que faltaba.
Y viene con su mujer.
-Nacho, no hace falta que me retransmitas lo que yo veo.
(Guitarra)
Familia. ¿Qué tal? Muy bien.
Bienvenidos. Hola.
Qué guapa. Muchas gracias.
Gracias por invitarnos a la fiesta. Gracias por venir.
¿Qué tal, Samuel? Muy bien.
¿Muy bien? (ASIENTE)
Me alegro mucho de verte.
Hay un sitio superchulo para jugar. ¿Quieres ir?
Sí. Genial.
Vamos con Pablo y los demás, ¿vale? Bien.
Pasadlo bien. Hasta ahora.
Hasta luego.
Bueno, vamos a la fiesta, ¿no? Sí.
Todo el que es alguien en esta comarca está en esa finca.
El alcalde, los concejales, empresarios...
No falta ni uno.
-¿Qué más sabes de Joâo? -Portugués.
Que lleva una pila de años en el pueblo.
Y que tiene mucha pasta.
Lo cierto es que siempre se porta muy bien con la gente.
Hace donaciones para el polideportivo, las fiestas.
-¿Y da para tanto una empresa de jamones?
-Eso parece.
¿Sabe cómo se quedó inválido? -En Angola.
Le dieron una paliza unos guerrilleros
del Ejército de Liberación.
Combatió con grado de capitán de 1969 a 1975.
Después trabajó como mercenario para una petrolera.
Y se retiró.
Hasta que apareció en este pueblo.
-Y si sabe tanto, ¿por qué pregunta?
-Me gusta contrastar información.
(Guitarra)
¡José! ¿Qué pasa, Juan?
¿Qué pasa? ¿No te animas?
Venga, vamos. Venga.
(Guitarra) ¿Qué pasa, Paco? Vamos ahí.
¡Vamos allá, Lucía! No, no, no.
Pero si acabo de llegar... Más tarde, cuando me tome algo.
Venga, dale. No.
Venga, súbete. Baila un poquito. ¡Ea!
¡Vente para acá! ¡Eso es! -Que bailas muy bien.
¡Olé! ¡Olé las guapas!
# Estar a tu lado...
# Por un beso de los tuyos, # vendo el oro que me han dado.
# De si soy la princesa...
# y esa que te ha enamorado.
# Porque el invierno # se me hace eterno
# si no estoy a tu lado.
# Siendo...
# fuente fría como la mañana
# que no estoy contigo...
# Siento que vivo engañada.
# Como el día, como la mañana
# que no estoy contigo...
# Siendo clara como el agua,
# fuente fría como la mañana
# que no estoy contigo... #
-¡Toma, toma, toma!
¡Toma, toma, toma!
¡Olé!
-¡Guapa! -¡Olé!
-¡Olé! Qué vergüenza.
Lucía.
Acérquense todos.
Todos, por favor, que vamos a hacer un brindis.
Todo el mundo con su copa en la mano. Bien.
Hay un proverbio, africano, que dice:
"Después de recorrer el mundo entero en busca de la felicidad,
te das cuenta de que estaba en la puerta de tu casa".
Supongo que algo parecido debió pensar y sentir
nuestro amigo José al regresar a su hogar.
Quiero hacer un brindis por una pareja que ha pasado
por momentos difíciles y desearles todos
una felicidad duradera. Salud.
(TODOS) Salud. Muchas gracias, Joâo.
Lucía.
Pero un baile espectacular.
Gracias. Bienvenida de nuevo...
a mi casa.
Totalmente de acuerdo con mi marido.
Hacéis una pareja maravillosa.
Eh... ¿Estás bien?
Eh... Me acabo de marear un poco.
Pues vamos al baño. Eh...
Ven, te acompaño al baño. Vente conmigo.
No, no.
Perdón.
¿Qué pasa? No lo sé.
(Guitarra)
# Dice la gente # que tus amores son...
Mira, el baño está aquí.
Cualquier cosa que necesites, me avisas, ¿vale?
Gracias.
# Dice la gente que tus amores...
# son embusteros.
# Son embusteros...
# Son embusteros...
# Son embusteros...
# Tú me prometes, niño, la Luna, # y yo me lo creo.
# Tú me prometes, niño, la Luna,
# y yo me lo creo.
# Yo me lo creo.
# Yo me lo creo.
# Yo, que te quiero.
# Mira...
# Las luces que da la tarde.
# Las sombras en las paredes.
# Y hasta el agua de los mares.
-¡Olé! ¡Toma que toma!
-¡Vamos allá!
Oye, tú. ¿Qué?
Tu mujer está como muy guapa, ¿no?
Como especialmente guapa, ¿no?
María, por favor, puede entrar cualquiera, en serio.
Es que estoy un poco celosa, José.
No seas tonta. Mi mujer es mi mujer. De verdad.
¿Qué pasado? ¿Qué me quieres contar?
# Y me roneas porque vales...
# Me roneas porque vales... #
(Cante flamenco)
¿El camión ha salido ya o...?
No, hemos tenido un problema con la caleta,
pero ya lo están arreglando.
Pues, José, no nos podemos retrasar más.
(Golpe) Ya lo sé.
(Gritos)
(GRITAN)
Sí, señora. Llega a las nueve.
Bien.
¿A las diez?
Voy a ello.
¿Tú qué haces aquí?
¿Qué haces aquí?
Cállate, que me van a pillar, que estoy jugando al escondite.
¿Quién te ha dejado entrar? Nadie.
¿Con quién estabas hablando?
Con nadie. Si aquí no hay nadie. Sal y lo ves.
Vamos a buscar otro escondite.
Esto está lleno de cerdos muertos y cosas raras.
Aquí no puedes estar.
¿Qué haces aquí?
Eh... Es tan grande todo esto que me he perdido,
estaba buscando el baño.
(HABLA EN PORTUGUÉS) Gracias, Lola.
¡Samuel! Samuel, venga, que nos vamos.
No te vayas. Venga, vamos.
¿Ya? Sí, ya.
Lo estaba pasando superbien. Te lo estás pasando muy bien,
pero es que no paras. Además, estás supersofocado, hijo.
Venga, vámonos. Me lo estoy pasando...
Samuel, no tengo ganas de liarla, ¿vale?
Así que venga, vámonos ya.
Mi amor, venimos otro día.
¿Vale?
Lucía, toma. ¿Te encuentras mejor?
No me encuentro muy bien, sigo un poco mareada.
Dile a tu hermano que me he ido y despídeme de la gente, ¿vale?
¿Quieres que te acompañe? No, déjalo.
¿Seguro? Sí, seguro. Gracias.
¿Dónde va Lucía, te ha dicho algo?
No sé, dice que se va, que no se encuentra bien.
Mamá, un poquito más. Por favor, Samuel.
Samuel, vámonos a casa, por favor. Lucía.
¡Lucía!
¿Qué pasa?
Pues nada, que sigo mareada y que me voy a casa.
Te quedas tú con tus cosas y yo me llevo a Samuel
y así no se cansa. Si no tienes la llave del coche.
Bueno, pues dámelas.
Lo llevo yo, déjame que os lleve yo.
No hace falta, me las puedo apañar sola.
Ya lo sé, cariño, que te puedes apañar sola,
pero no te encuentras bien, déjame que os lleve yo. Por favor.
Venga, Samuel.
¿Te lo has pasado bien tú? (ASIENTE)
Mamá, ¿estás enfadada?
No, mamá está un poco cansada nada más.
¿Sabe, jefe?
A mí lo que siempre me hubiera gustado es ser bailarín.
De claqué.
Pero para vivir de eso aquí, En Zarza, échele cuentas.
Ni estudiarlo he podido.
Porque allí, en Madrid,
¿usted no me podía promocionar?
A mí, un poco.
-¿Promocionar yo? ¿De bailarín de claqué?
-No, hombre, no. De lo nuestro.
De lo del baile me encargaría yo. -Calla. Calla.
¿Qué tal, se divierten?
-Gracias, pero estamos e servicio.
-Dice el señor Ferreira que la próxima vez
no se queden aquí, inspector. Que pasen.
A dormir, venga. Quítate las zapatillas.
No quiero dormir, quiero jugar un poco más.
Es muy tarde. Venga, echa para allá. No.
Nunca me dejas hueco. Bueno.
¿Esto qué es? Que os vais a la cama sin darme un beso.
Ven. Buenas noches, papá.
Buenas noches, guapo.
¿Te quedas aquí? Sí.
¿Estás mejor? Sí.
Pero prefiero quedarme, por si le vuelve a dar un ataque.
Ha estado todo el día bien, ¿no?
Ya, pero prefiero quedarme.
Vale. Te apago aquí.
Sí.
Buenas noches. Buenas noches.
Pero ¿qué está pasando aquí? Que son las nueve.
Todo el mundo está en la cama, venga, arriba.
¿Y mamá dónde está? No sé.
Déjame dormir un momento más. No se duerme más.
(Platos)
Mira, está preparando el desayuno.
¿A qué huele?
¿A qué huele eso?
A mí me huele a las tortitas que te gustan.
Tú verás. Venga, te espero abajo.
A mí me huele que me dejes dormir un poquito más.
¿Hola?
Lucía.
Buenos días, hijo. Mamá, ¿y Lucía?
No sé.
Yo he ido a tirar la basura, porque, Dios bendito, qué olor.
No sé cómo podéis vivir con esa peste.
Anda, siéntate, que te he preparado el desayuno.
Gracias. Yo llevo aquí más de una hora.
Y no la he visto. ¿No estará durmiendo?
Arriba no está.
¿Qué? Nada, hijo, nada. Nada.
Solo que en mis tiempos las cosas eran de otra manera.
(Móvil)
Lucía. Perdón.
Señora Romero.
¿Puedo ayudarla en algo?
Sí, quería hablar con el inspector, por favor.
Está en su despacho, espere aquí y ahora le aviso.
Gracias.
Me han dicho que me buscaba. Sí.
Imagino que tendrá cosas más importantes que hacer, pero...
Es que necesito su ayuda.
Pare cuando habla con ella.
¿Y acercarlo ahora?
Para, para.
Lucía, sabe quién es ella, la reconoce.
No sé quién es.
Pues si tiene dudas, debería hablar con su marido.
Lucía.
Sí. Muchas gracias, inspector.
Hasta luego.
¿Qué ha pasado?
-Que su marido es un hijo de puta, eso ha pasado.
Yo creo que ayer en esa matanza Lucía descubrió quién era ella.
Quién coño será.
-Bueno, lo tenemos muy fácil.
Cualquiera de las 50 mujeres que estuvieron ayer en la fiesta.
-Muy fácil, sí. Bueno...
Yo me voy a desayunar, que si no, no pienso bien.
¿Te vienes? -No, voy a hacerle unas fichas.
Usted no las conoce a todas, pero yo sí.
-Bien hecho. Aunque no sé si lo haces por mí
o por Lucía.
-Hombre, ella es 1.000 veces más guapa que usted, jefe.
Pero lo hago por usted.
-No te pases de listo. Ciérrate.
¿Qué es esto?
Tu puta madre.
¿Se puede saber qué es eso? -Te he mandado investigar.
-¿A mí? ¿Ahora soy sospechoso?
-Es el protocolo habitual.
Siendo tú del pueblo tenía que...
Pero...
Al ver tus fotos de Batman y del...
mosquetero justiciero,
me di cuenta de que eras un tío de fiar.
Por no hablar de tu vocación de bailarín de claqué. (RÍE)
Perdón.
-Y yo que pensaba que hacíamos un bien equipo.
Es usted un cabronazo. -Sigo siendo tu superior,
un respeto. -Ha sido usted
el que me lo ha faltado a mí.
Si no le importa, voy a solicitar un cambio de compañero.
-Espera. Nacho... Nacho, siéntate. Nacho.
Siéntate.
Nunca he desconfiado de ti,
pero tenía que estar seguro. 100% seguro antes de contártelo.
-¿Contarme el qué?
-No soy de la brigada de desaparecidos, soy de la UDICO.
Estoy aquí para desmontar una red de tráfico de heroína
que viene desde Turquía. -¿Me dice que en Zarza
tenemos una red de narcotráfico internacional?
-Hombre, dicho así...
-Bien.
-¿Bien?
Te gusta tener una red de narcotráfico en tu pueblo.
-Hombre, no. Pero entiéndame,
todo policía tiene la ilusión de trabajar en un caso importante.
Y aquí, en Zarza... Sería imposible.
Ya me callo.
Y supongo que los camiones de los hermanos Espada
tienen mucho que ver en todo esto.
-Ahora conoces las verdaderas razones
por las cuales los estoy investigando.
-Y Lucía, la mujer de José Espada, ¿cree que también...?
-No, no. No creo.
Hay miradas que son imposibles de fingir.
¿Qué pasa, Lucía?
¡Hombre, Juan! ¡Ay!
Juan, qué bien que hayas venido.
He venido en cuanto he visto tu mensaje.
¿Estás bien? Bueno, pues no.
Bien no estoy, pero la verdad es que estoy mucho mejor.
Camarero, ponle una copa a mi cuñado y ponme a mí otra.
No, Dani. Espera, espera. ¿Cuántas llevas?
¿Cuántas lleva?
¡Oye! ¿Qué más da? Llevo tres. ¿Qué pasa?
¿No me ves que estoy bien? Hombre, por favor.
No sabía a quién llamar.
Iba a llamar a Isa, pero seguro que me iba a reñir,
así que... Tú no me vas a reñir, ¿a que no?
(Móvil) ¿A que no?
No, yo no.
Cuéntame un chiste.
¿Un chiste? Claro, un chiste.
Tú antes contabas unos chistes buenísimos.
Venga, cuéntame un chiste, que tengo ganas de reírme.
No sé. Ahora mismo no se me ocurre ninguno.
¿Cómo va a ser eso?
Te voy a decir una cosa, Juan. Tú antes era un tío muy gracioso
y muy divertido. Yo no sé qué te ha pasado que no te ríes.
Anda, ríete. Sonríe.
Venga, sonríe. Mira.
¡Ay, qué guapo! Míralo.
(RÍE)
Ay...
Juan. Dime.
Muchas gracias por acompañarme
y, sobre todo, por no preguntarme qué me pasa;
aunque de todas maneras no te lo iba a decir, la verdad.
¡Vaya!
Ay...
Ay...
Qué bueno eres.
Te quiero mucho a ti, ¿eh?
¿Cómo puede ser, Juan, que tú y yo...?
¿Eh?
¿Qué?
Pues yo qué sé.
Anda, ven, dame un abrazo.
Dame un abrazo. Ay...
Ay, qué bueno eres.
Venga, Lucía, va.
¿Adónde vamos? A casa.
¿Cómo nos vamos a ir? No te han puesto la copa aún.
Yo no tengo sed. ¿Qué prisas tienes?
Vamos. Dani, luego me paso.
De verdad... Hasta luego.
"Hola, soy Lucía. En este momento no puede atenderte."
¿Lo coge o no?
No, qué va. Me estoy empezando a preocupar, ¿eh?
Anda, vete para casa. No, que no puedo.
Oye, ¿lo del coche está arreglado?
Casi, pero necesito 500 euros.
Ah, yo también.
¿En serio? Cuñado, que ya los he adelantado.
Además, ¿quién es el capitalista? El capitalista soy yo,
pero tú eres el que pota por todos lados.
Te doy un cheque. Me vale.
Oye. ¿Qué?
¿Quieres que te cuente lo que vamos a hacer?
No. Quiero que me asegures que, sea lo que sea,
lo harás muy bien eta vez. Claro.
Vamos dentro.
Tira tú, ahora voy.
Tomás. -¿Sí?
¿Todo bien? Sí.
Falta cargar el aceite. He pensado que voy a hacer
turnos de cuatro horas con mi hijo para no tener que parar. ¿Te parece?
Cojonudo. Bien.
Escucha. ¿Sí?
Nadie puede saber dónde irá realmente.
Que ya lo sé.
Y Rumanía es el último destino que constará en vuestra ruta.
José... Que parezca
que habéis entregado el aceite y habéis vuelto inmediatamente.
José, que todo saldrá bien, coño. Tranquilízate.
(RÍE)
Ay, Juan.
Qué bueno eres.
Nos lo hemos pasado fenomenal, ¿eh?
Creo que nos podíamos ir a tomar otra copilla por ahí.
Otro día, otro día. Tú ahora directa a la camita,
a descansar. ¿Por qué? Si es temprano.
Que no. Yo te acompaño dentro. (CHISTA)
Tranquilo, que yo voy sola.
¿Seguro? Hombre, mira.
Mira.
Ya estoy. Venga.
(RÍE)
Gracias, Juan.
Métete en casa. Ya voy.
A ver...
Lucía, ¿qué haces?
Amiga, ¿tú qué haces en mi casa?
Perdona, esta es mi casa.
Así no me entraba la llave.
Amiga...
¿Qué? ¿Dónde has estado?
Estás muy guapa. ¿Sí?
Tú también. ¿Qué te ha pasado?
Me he ido a tomar unas copillas. Ah, mira.
Que...
Te tengo que contar una cosa. ¿Sí?
No se lo he contado a nadie porque no confío en todo el mundo,
pero en ti... En ti sí, que tú eres mi amiga.
(RÍE)
¿Qué? Oh...
¿Qué pasa?
Juan.
Digo... José.
¿José? ¿Qué? ¿Ahora qué?
José, que...
Que se ha liado con...
Con María, la mujer de Joâo.
Joder.
Sí. Ay...
¿Quieres que te cuente cómo me he enterado?
Sí, quiero que me lo cuentes todo. Pero es superfuerte, ¿eh?
Vamos para casa. Te preparo un café...
¿Yo a tu casa? Sí, vamos a mi casa
y te preparo un cafelito, cariño.
Cariño...
No me encuentro bien. Su puta madre.
¡Uy!
Ahora te refrescas. Sí.
¿Qué pasa, Tomás? ¿Qué pasa, Juan?
¿Estás cargando tú solo? Será mucho para mí, ¿no?
Eso creo yo. Después viene mi hijo a ayudarme.
Es que José quiere que salgamos esta misma noche.
Ya. Le ha dado por mimar al nuevo cliente, ¿no?
¿Está ahí dentro. Ahí está.
Hasta ahora. Hasta ahora.
Mario...
Venga.
Manuel...
¿Qué pasa? ¿Qué hacía ese aquí?
Nada, una cosa de familia.
¿De familia? Sí.
¿Sabes de dónde vengo? No, no lo sé. No tengo ni idea.
Vengo de ver a tu mujer. ¿Dónde está?
Llevo todo el día llamándola. Una cosa, José,
¿tú te enteras de lo que le pasa a Lucía o ya ni eso?
Joder.
Pues no, parece que no me entero, pero cuéntamelo tú,
que estás tan pendiente de ella. Cuéntame.
No voy a discutir contigo. Porque tengo razón.
Sí, tienes razón, Lucía me importa, me importa mucho.
Claro, sí. Se merece que la cuiden
y tú no lo estás haciendo. ¿Tú escuchas lo que dices?
Ponte las pilas, si no quieres perderla.
¿Qué te ha dicho? Nada, ella no me ha dicho nada,
pero la conozco perfectamente. ¿Y crees que me quiere dejar?
Lo que creo es que no está bien contigo, José,
porque lo ha pasado fatal por tu culpa.
Es la verdad. Jode, pero es la verdad.
Ya lo sé.
No he estado a lo que tenía que estar.
Bien.
¿Sabes?
¿Qué?
Que tienes razón, que lo voy a arreglar.
Mejor. Tienes una mujer que no te la mereces.
Pero no me lo digas tanto, que al final me lo voy a creer.
Por algo me eligió, aunque sea un cafre, ¿no?
Ahora vuelvo.
María, tenemos que vernos.
No, no, esta noche.
¿Cómo estás, cariño?
Después de vomitar cuatro veces, mucho mejor, la verdad.
Me va a estallar la cabeza, te lo juro.
Tómate una pastilla, anda.
¿Cómo he podido estar tan ciega?
Llevamos diez años juntos.
Nos ha pasado esto...
¿Tan importante es esa mujer para mandarlo todo a la mierda así?
¿Tú crees que él se ha parado a pensarlo?
Pues no.
Es que no lo reconozco. Es como si...
Es como si estuviese con un extraño.
Lo único que puedo pensar es que José está
como todos los hombres a su edad, en plena crisis de los 40.
Me importa una mierda la crisis de los 40.
Se ha portado como un gilipollas y como un puto egoísta, y punto.
Sí, sí, eso es seguro.
¿Sabes qué voy a hacer? Voy a ir a buscarlo
y le voy a decir que lo sé todo. Yo no sé si es buena idea, Lucía.
Me da igual que no sea buena idea. A ver si tiene narices de negármelo.
¿Tú te puede quedar con Samuel a las 19:00?
Sí, sí puedo. Vale.
Ya está. ¿Estás segura?
Sí, claro.
(Móvil)
¿Sí?
Joder, por fin te pillo. ¿Estás bien?
Sí, es que me había quedado sin batería.
Vale, no te preocupes. No pasa nada, cariño.
Oye, una cosa. Tengo un lío con unos clientes en la oficina
y me voy a quedar aquí como un par de horas más, ¿vale?
Sí. ¿Y sabes qué?
¿Qué? Eh... ¡Joder!
Te lo quería contar luego, es una sorpresa,
pero no me aguanto. Te lo cuento ahora.
He hablado con mi madre. Se queda con Samuel
y tú y yo nos vamos el fin de semana solos.
¿Te apetece? ¿Te acuerdas de la última vez
que nos fuimos solos los dos? ¿Cuánto hace de eso?
Eh... Hace mucho.
Muchísimo.
Muchísimo. (RÍE)
Creo que nos lo merecemos, ¿no? Sí.
Te dejo, que me llaman estos.
Eh... Nos vemos luego, ¿vale?
Vale. Te quiero.
Y yo. Chao.
Vamos.
(Móvil)
-¡Ay! ¡A ver si tienes cuidado! -Vale, joder.
-¡Qué susto me has dado! -¡Hostia!
Lo siento. -¡Hombre!
(Alarma)
-Pero ¿qué pasa?
(Ladridos)
(Sirenas)
Joder.
(Sirena)
(Sirena)
-Sargento, ¿qué ha pasado aquí, eh?
(Alarma)
¡Ese es, ese es!
¡Sargento, es ese chico que va por ahí!
¡Ese, ese! -¡Eh, eh!
¡Vuelve!
(Sirena)
-¡Alto!
¡Quieto!
¡Alto ahí!
(Explosión)
(Explosión)
¡Joder!
¡Suelta, coño!
(Sirena)
-¿Qué ha pasado?
Extremadura independiente.
-Vaya tontería.
¿Independiente de quién?
¿Hay nacionalismo también aquí o qué?
-Sí. Un nacionalismo muy interesado
en hacer desaparecer el coche de Chupito.
Manda huevos. Tres días la Científica.
Tres días para venir a analizar un coche.
-Se acostumbrará al ritmo que llevamos aquí.
Hasta que vino usted,
lo más grave que había sucedido era que se perdiese un cerdo.
Hostia.
Hostia, no puede ser. -¿Qué pasa?
-¡Mi coche, joder, que me han quemado el coche!
Hostia.
No puede ser. ¡Joder!
Que no pueda ni aparcar el coche ni en comisaría tiene cojones.
-¿No querías emociones fuertes?
-¡Me cago en la madre que los parió!
¡Hijos de puta!
¡Cuando pille a esos desgraciados los voy a reventar!
¡Vamos que si los voy a reventar!
¡Les voy a dar de hostias que ríete de las cárceles chinas!
(RESPIRA ENTRECORTADAMENTE)
He traído un Chardonnay.
Espera un momento.
Te voy a poner una copa, ¿vale?
María, necesito que me escuches.
¿Qué?
Por favor.
Te escucho.
Te prometí que haría este transporte
y cumpliré con mi palabra.
Vale.
Pero cuando esto acabe, no vamos a vernos más.
¿Lo...?
¿Lo tienes claro ya?
Sí.
Te quiero mucho.
Tú
no me vuelvas a decir
"te quiero mucho" en tu vida.
porque tú no me quieres,
¡ni a mí, ni a tu mujer, ni quieres a nadie!
¡Tú solo te quieres a ti mismo! Vale.
¡Sí, porque eres una persona egoísta, que engaña a la gente,
eso es lo que eres! ¡Tú eres un puto egoísta!
¡Eso es lo que tú eres! ¿Vale? Vale.
(Teléfono) ¿Vale?
¡No cojas el teléfono, José, ahora no lo cojas!
Que es Tomás, cojones. ¡No!
¿Qué?
¿Cómo que han detenido a tu hijo?
Tomás, que sales en media hora.
Vale, vale. Que sí, te llamo yo. Que sí.
Ese camión va a salir hoy sí o sí.
Si hace falta lo conduces tú, me da igual.
¡Lo conduces tú, me da igual! ¿Vale?
Qué raro, Julián.
No aparecen ni José ni Lucía por Samuel.
Y Lucía ni siquiera coge el teléfono.
-¿Ahora qué hacemos?
Nos hemos quedado sin pruebas. Estamos como al principio.
-Como al principio, no. Alguna cosa más sabemos:
el que ha hecho esto no quería que analizáramos el coche.
-Tío, ¿tú eres gilipollas, eh? Siéntate ahí y cierra la boca.
¿Qué te ha pasado, mi amor?
Me he cortado, abriendo la puerta que da al garaje.
Tenía un alambre salido y no lo vi.
¿Te duele? Sí, sí.
-No sé por qué pero te miente.
José, ahora tenemos una moto detrás.
¿Qué hago?
Estoy segura de que nos ha visto, José,
y como diga algo estamos muertos.
¿Lo sabes, no?
¡Un médico, un médico! ¡Sí, un médico!
-Lucía, te vas a poner bien.
Abuelo me ha dado este sobre para usted,
y me ha dicho que no se olvide de lo del camión.
¡Ah, ah!
¡Lula!
Vamos, por favor, se nos va. ¡Nos vamos a quirófano! ¡Ya!
-Apártese, por favor.
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