All language subtitles for el accidente 3

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Original subtitles

Ya está hecho. Quería contártelo yo.

Ya no hay vuelta atrás. Lo sé.

Te quiero. Pues yo no.

"Bueno, anoche se confirmó el accidente del Boeing-747

que volaba hacia Cracovia desde..." ¿Usted quién es?

Yo soy alguien que busca personas que desaparecen.

Usted no piensa que estoy loca. Las cámaras de seguridad

del aeropuerto. ¿Quién es esa mujer?

Me temo que solo se la ve de espaldas.

¿Sabe qué sería lo más eficaz? Leer su correo,

a ver si tiene algún mensaje. Son todos mensajes de trabajo.

Bueno, excepto este de aquí. Este solamente hay un mensaje.

"Ahí estaré. M." Tía, pues entonces está claro.

M es ella. -¿No os conocéis? Lucía de Boyer.

Encantada. Igual.

Lucía es la mujer de José. José...

Oye, suelta, suelta. (GRITA)

Nakim, ¿a qué estáis jugando?

Júrame que sigue vivo. Te ha caído una buena, Juan.

Vas a enterarte de todo lo de tu hermano empezando por su familia.

-Ahora mismo estoy atado de pies y manos, pero si encuentra

algo extraño en su marido... ¿Algo extraño qué quiere decir?

La droga ya ha sido vendida por desgraciados como el que viste.

-El que me robó ha debido sacar unos 100.000.

-Los quiero.

¿De dónde ha salido esto? Estaban en el garaje.

¿Y de quién son? Digo yo que si fuera de José

y se hubiese ido por otra mujer, se habría llevado el dinero, ¿no?

Por ahora mejor que no le digamos nada a nadie.

Como José haya metido a mi hija en algún problema

y tú le estés tapando... ¿Desconfías de mí?

No, no es eso, pero como eras tan amigo de José,

a lo mejor hay algo que no me estás contando.

No sé si voy a volver a dejarte ir por ahí.

Me prometiste que no me ibas a encerrar en esta granja.

Lo sé. Pero no quiero empezar a imaginarme cosas raras.

Ese chico está muerto. ¿Quieres decir que lo has matado?

Pero, hombre, ¿en qué lío te has metido?

(Claxon)

José... José...

José, cariño... José...

¡Ayuda! ¡Ayuda, por favor!

-¡Lucía! -¡José!

Ya está, mi amor. (JADEA)

¿Estás bien? Sí.

No puedo. -Déjame, déjame.

Vamos, de pie. Arriba, ahí, bien.

Vale, vale. ¿Tienes algo?

No. ¿Seguro?

Mi amor... Mi amor...

¡Qué alegría! ¡Qué susto, coño! Vamos al hospital.

No, estoy bien. Que te vea un médico.

¿Llamamos a la Policía? No, no llamamos a nadie.

¿Seguro? Sí, gracias, Isabel.

Cualquier cosa estamos aquí.

-Vamos, vamos a casa.

# Yo que siempre te seguí,

# que te quise bien.

# Hoy construyes tu vida sin mí.

# Aaaaah... Aaaaaaah...

# Aaaaah... Aaaaaaah... #

Hostia... Deja que te vea, mi amor.

Déjame. ¿Samuel está bien?

Sí. Pero voy a por un ibuprofeno. No, quédate aquí.

¿Qué ha pasado, José? ¿Qué ha pasado?

¿Quién te ha hecho esto?

Espera, es que no sé por dónde empezar.

¿Por qué no cogiste el avión?

Cuando iba a los mostradores, me detuvo una persona.

Me dijo que tenía un mensaje para mí.

¿Un mensaje de qué?

Hay una cosa que no te he contado. ¿Qué?

Que como soy gilipollas,

me metí en un negocio del que no quise contarte nada.

¿Vale? No salió bien.

Y ahora le debo dinero a una gente muy jodida.

En el mensaje decían que querían hablar conmigo.

Ese mensaje te lo dio una mujer.

No, me lo dio un hombre.

Cuando la Policía me enseñó las cámaras del aeropuerto,

estabas hablando con una mujer.

¿Cómo era?

No lo sé, dímelo tú,

porque parecía que la conocías. Yo no sé exactamente

con quién hablé en el aeropuerto, pero a mí se me acercó un hombre.

Y no le conocía de nada.

Me dejó claro de parte de quién venía

y me pidió que le acompañara al parking.

Y no tenía que haberlo hecho, pero como soy gilipollas, lo hice.

Y nada más entrar, me agarraron por detrás. Yo no les vi.

Y no sé si me drogaron o me dieron un golpe,

pero ahí perdí la conciencia. Y te juro que cuando me desperté,

no tengo ni idea de dónde estaba. ¿Te secuestraron?

Pero ¿y dónde has estado todo este tiempo?

Es que no lo sé.

La habitación era como... Era una mierda, minúscula.

No se veía nada. No escuchaba nada.

La sensación era estar aislado del mundo.

He estado dos días así.

No paraba de pensar en ti, en el niño, en...

No sabía si volvería a veros.

¿Por qué te han soltado?

¿Por qué...? Tienes que deberles mucho dinero

para que te hayan hecho esto, José. Sí les debo mucho.

La operación de Samuel en Suiza la pagamos con ese dinero.

¿Cómo que la operación...?

Pero si me dijiste que teníamos dinero.

Ya lo sé. Llevo dos años poniendo parches.

¿Dos años? Sí.

No me lo puedo creer. Cuando pasó lo del niño,

los bancos no me daban crédito. Por eso me metí en esta mierda.

¿Y por qué no me has contado nada?

¿Por qué te comes tú todo esto solo?

¡Papá!

Pero ¿tú qué haces despierto? Es muy tarde.

Te oí y sabía que eras tú. Lo sabía. Lo sabía.

-Vaya aparición, Julián. ¡Qué horror!

Me ha entrado hasta un poco de ansiedad.

¿Qué le estará contando? -Pues no lo sé,

pero seguro que mañana te enteras. Oye, ¿y si nos vamos a la cama?

-No, yo a la cama no.

Yo a la cama no puedo irme porque no me puedo dormir.

No me dejes sola, que acabo con la nevera.

-Bueno, a ver, venga, dame un poco.

-¿Tú crees que se lo estará confesando todo?

Porque estos no van a dormir en toda la noche. Ya lo veo.

Uno no termina lanzado desde un coche

si lo que ha hecho no es muy gordo. Ahora también te digo

que lo de que él se ha ido con otra mujer, a mí no me encaja.

-Pues no, a no ser que sea ella, la que le ha tirado desde el coche.

-Sí, claro, va a ser eso, sí.

-¿Tú crees que todo este lío es por algo de trabajo?

Teníamos que haber llamado a la Policía.

¿Qué hará José? Por ella.

Lo que le han hecho eso seguro que son peligrosos.

¿Llamo? -No, Isa, no llamamos a nadie.

A saber qué se trae José entre manos. Yo no quiero ni pensarlo.

Y por si acaso, tú y yo al margen. ¿Lo entiendes?

-No, la margen no. Al margen no. Yo no puedo quedarme

al margen. Ella es mi amiga. Y lo de la Policía...

-En este pueblo no hay secretos, Isa.

Se enterará la Policía sin que tú los llames.

Vamos a dormir, mi vida. -No voy a dormir.

¡Qué manía con dormir! Yo no puedo dormir ahora, Julián.

-Has vuelto, mi niño...

Estás aquí. Mamá, no llores.

Siento alegría, hijo. Siento alegría.

Hermano...

Déjame verte. Déjame verte. Ay, Dios, ¿qué tienes en la cara?

¿Te ha visto el médico? Mamá, no es nada.

Además, ya le he contado a Samuel el golpe más tonto que me di.

De una bici. Un porrazo.

Claro, hijo, claro.

Si es que tienes que contárnoslo todo. Tienes que contárnoslo todo.

Eso va a ser mañana porque Samuel se va a ir a la cama, ¿verdad, mi amor?

No, yo me quedo aquí. A ver, koala, ven aquí.

¿Sabes por qué te tienes que ir a descansar mucho?

Mírame, porque a lo mejor mañana celebramos tu cumpleaños.

Pero si ya ha pasado. Pero yo no estaba.

Mañana es un cumpleaños con papá. ¿O no quieres?

¡Qué buena idea! Así celebramos juntos el cumple de Samuel.

Y que tú has vuelto. ¿Cuándo? Pues mañana.

Bueno, lo que diga mamá. No sé.

Vale. Venga, arriba.

¿Lo ves? Yo sabía que volvería.

Te dije que mi hijo es un hombre de una pieza.

Y que nunca va a abandonar a su familia.

¿Te ayudo con el niño, hijo? ¡Sí, sube!

¡Ay, Dios mío!

¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado?

Que lo han secuestrado, Juan, que lo han tirado de un coche.

¿Que lo han secuestrado y tirado de un coche?

¿Has llamado a la Policía? No quiere.

Dice que tiene un problema de deudas. ¿Eso puede ser?

¿El qué, deudas? Sí.

No lo sé. ¿Cómo que no sabes?

Lucía, como en todas las empresas.

Siempre estamos con líos de cobros y pagos para arriba y para abajo.

Pero ¿por qué me preguntas, Lucía? ¿Qué pasa, que no le crees?

No es eso. Aparte, pero... Le noto distinto.

Bueno, mujer, distinto...

Está en shock. Es normal. Se guarda cosas.

Lo conozco, Juan.

Ya hablaré yo con él, descubriremos qué ha pasado.

Vale. Y ahora, si te llevas a tu madre,

te voy a estar eternamente agradecida.

Muy bien. Haré lo que pueda.

(Timbre)

No.

¿Todo bien?

Cielo...

Cualquier cosa que necesites, estoy aquí. Pero aquí mismo.

Mira, la tenía por casa y digo: "Igual le viene bien".

Gracias. Aquí estoy, a cualquier hora.

Ya lo sé. Cielo...

Ánimo. Gracias.

Te quiero.

Hay que llamar a la Policía.

Sin falta, sí. No, a la Policía no vamos.

No podemos. ¿Por qué no podemos?

Pues porque esta gente se enteraría.

Son peligrosos, que saben dónde vivimos.

Pues con más razón, José. ¿Sabes cómo se arregla esto?

Cumpliendo mi palabra y pagándoles. Ya está.

¿Ah, sí? ¿Y cómo les vas a pagar?

¿De dónde vas a sacar el dinero?

Cariño, si no te lo cuento todo es para protegerte.

¿Sabes lo que quiere decir eso? Tienes que confiar en mí.

En cuanto esto acabe, te lo cuento todo. Te lo juro.

Vale.

Me voy corriendo.

¿Estás buscando un sobre con dinero? Sí.

No te preocupes, lo tiene Juan en la caja fuerte de la empresa.

Joder, ¡qué susto me has dado!

¿De dónde has sacado el dinero? Porque digo yo que si te hubiese

tocado la Lotería me lo hubieses dicho.

¿Tú qué crees? No sé.

Es parte del dinero que tengo que pagarle a esta gente.

Se lo tengo que dar en seguida. ¿Por qué no me lo contaste?

¿Y por qué no me dijiste que lo habías encontrado?

(Teléfono)

Buenos días, Lucía, disculpe que vengamos tan temprano.

Buenos días.

¿Se han enterado?

¿Entonces es cierto? Sí, es cierto, llegó anoche.

Buenos días. Buenos días.

¿Qué tal? Él es Ramón Sánchez,

el inspector que nos ha ayudado a buscarte y él es José, mi marido.

Lo primero es pedirles disculpas, por las molestias ocasionadas.

Lucía me ha contado que creyeron que había muerto

y luego descubrieron que no estaba en el avión,

que me han buscado por todos lados y que lo siento.

Por nosotros no se preocupe, es nuestro trabajo.

De todos modos, ya que hemos venido,

¿le importaría contarnos qué le ha pasado?

Por supuesto, es muy sencillo. Fue un tema de trabajo.

Hubo un cambio de planes a última hora y decidieron

que la reunión no era en Cracovia, sino en otro lado. Ya está.

Yo estaba en la puerta de embarque del avión que cayó

cuando me llamaron. Menuda suerte.

¿Por qué no telefoneaste? Sí.

Mis clientes son polacos, ganaderos.

No sé si lo sabe, pero tengo una empresa de camiones.

Lo sé. Estamos especializados

en el transporte de animales. Pues para la reunión

me llevan a una finca encima de una montaña

al lado de un pueblo que se llama Bescasi. "Becansi".

¿A usted le suena? Pues no. ¿A ti?

Ni a usted ni a nadie. Pues llegamos allí,

saco el teléfono y no hay cobertura ni Wi-Fi.

Les pedimos si tenían tele, no tenían ni radio.

¿Tardé 48 horas en enterarme del accidente?

Es que parece mentira, pero es exactamente eso.

Se puede imaginar lo mal que lo han pasado Lucía y el niño.

Sí, lo ha pasado muy mal. -¿Qué te ha pasado en la cara?

Esto es de antes.

Bueno, pues entonces nos vamos. Si está todo solucionado...

De todas formas, si tiene un rato, me gustaría que se pasara

por comisaría para charlar más tranquilamente.

Creo que no podrá ser. ¿Es imprescindible?

No, no. Genial.

Si está todo solucionado, por nosotros perfecto.

De todos modos, si quieren aclarar algo más,

saben dónde estamos. Muy bien.

Buenos días. Gracias.

¿Se ha creído esa historia? -¿Yo? No se la ha creído ni él.

La cosa es si se la ha inventado para nosotros o para ella.

Si ha sido para ella, vaya películas.

En intimidades de familia la Poli no se mete.

-Qué cabrón.

Yo nunca engañaría a una mujer como esa.

-Veo que optas por la segunda opción.

-¿Yo? Qué va. Pero sería fácil comprobar que esa historia

es falsa, a ver por dónde sale. -Todavía no.

No quiero que se dé cuenta que investigamos su empresa.

Gracias.

Esto no puede seguir así, José.

Sabes que no soporto mentir ni que me mientan.

¿Crees que a mí me gusta mentir? Estamos a punto de acabar con esto.

Estoy aquí y lo voy a solucionar. Pues que sea verdad.

(HABLAN ENTRE ELLOS)

Cómo echaba de menos esto. ¿Tú te crees?

Echar de menos el curro.

¿Dónde está Sonia? Le he dicho que se fuera

a tomar un café al bar y así podemos hablar tú y yo.

Muy bien. Y me explicas qué es eso

de las deudas que le has dicho a Lucía.

Las deudas...

Mira, pronto te lo contaré todo, hermano. Te lo juro,

pero ahora mismo no puedo, no puedo.

Necesito el dinero que te dio Lucía,

está en la caja, ¿no?

Esto es increíble, vamos.

¿Qué le pasa a esto?

¿Has cambiado la clave?

Sí la he cambiado. ¿Por qué?

Porque esa pasta no es tuya y no saldrá de ahí.

Dame la clave, anda. Mira, José,

mientras estabas secuestrado o lo que sea

que hayas estado haciendo, que prefiero no saberlo,

han pasado muchas cosas por aquí y me las he comido yo.

Ya lo sé. Dame la clave. Cállate y escúchame.

Tu amigo Joao, está buscando a los que le robaron su transporte

y no es para hablar con ellos. ¿Y esto qué tiene que ver conmigo?

¿A mí qué me cuentas? Seguramente no tiene nada que ver.

Pero es una casualidad muy chunga que de repente aparezca

una cantidad de dinero tan grande escondida en tu garaje.

Yo qué sé. ¿Me das la clave? No te la voy a dar, José.

Pero no te la voy a dar por ti, porque sinceramente

me importa una mierda lo que te pase,

sino por tu familia y por mí. Que no me cuentes historias.

Dame la clave. A ver si te enteras de una vez,

que Joao se ha cargado a un chaval. ¿Qué dices?

Bueno, ¿qué pasa aquí? Nada, Sonia, cosas de hermanos.

Dame un abrazo, guapa. Me alegro mucho de verte.

Adiós. ¿Y dónde va?

No sé, pregúntale a este. A partir de ahora,

si me pasa algo malo, la culpa es suya.

Mira lo que te digo.

¿Qué pasa? Cuñado.

¿Qué haces aquí? Vamos fuera.

Jefe, dos minutos para fumarme un cigarrillo.

No tenías que haber venido. Ya.

¿Qué tal en casa con lo del secuestro?

Más o menos, tu hermana es muy lista.

¿A ver la cara? Quita, coño.

Te tenía que haber dado más fuerte. ¿A que te doy yo a ti?

¿Sabes lo que me duele?

Espera, ¿qué sabes del Chupito? Nada, ¿qué voy a saber?

Me dio la pasta, yo la metí en el garaje.

Estábamos cagados, pero seguimos según el plan.

¿Tú lo tienes? No, pero es otra historia.

¿Crees que está bien? No lo sé, su mujer le está buscando.

Hace un par de días que nadie le ha visto,

pero ya sabes cómo es Toni. ¿Qué pasa?

Es que mi hermano dice que le han matado.

¿Quién iba a hacer eso? El portugués.

Me cago en la puta.

¿Saben que nosotros les robamos la droga?

Que no, que no saben nada. Si no han venido a por ti,

no saben nada. Eso es así. Toni no hablaría,

somos hermanos de sangre. Claro.

¿Pero qué hacemos? Nosotros no hacemos nada.

Déjame a mí. Voy a ver si esto es verdad.

No me lo creo. Este está perdido por ahí.

Mañana celebramos el cumple del peque.

Díselo a tus padres. No sé yo cuando mi padre te vea.

Le va a encantar. Díselo. Que quiero que estemos todos

y que el peque tenga un cumple de la hostia.

Tú lo quieres todo, cuñado. La familia, la pasta,

el gin tonic, el Cola-Cao y todo revuelto.

Es que la vida es esto. O la coges, o se te escapa al vuelo.

¿O no? Yo qué sé.

Yo solo soy un currito.

Deja eso por ahí.

Eso ha sonado a roto. Déjame ver.

Los huevos.

Pues no.

Ah, uno, solo se ha roto uno. Mira qué felicidad.

¿Qué te pasa? Piensa que al menos ha vuelto.

Sí, me lo han dejado tirado en la puerta.

No te crees nada, ¿no? No es que no me crea nada,

me creo lo de las deudas, que no cogió el avión...

Lo del avión seguro. Lo que no me creo

es que no estuviera con una mujer. ¿Crees que ella...?

Es que la he visto en el vídeo. ¿Crees que es ella

la que le ha dado de bofetadas y le ha maniatado en un coche?

Esto es tuyo. Vaya historia de amor.

¿Pero y si es ella la que está metida en el lío

o le ha pedido el dinero a ella? ¿Y si no te crees nada

de lo que él te dice? ¿Por qué no se lo has dicho?

¿Por qué le has mentido a la Policía?

No lo sé. Pues yo sí.

¿Lo sabes? Mira qué lista. Cuéntamelo y deja

de comerte las galletas. Porque le quieres.

Desde que tenías 20 años. Es normal que le quieras

dar una oportunidad. Tienes un hijo al que adoras

y lo has pasado genial con él. A veces mal, no te digo que no.

A veces mal, no, fatal, pero le quieres.

Porque es muy guapo tu marido. Es muy gracioso

y según tú me cuenta, muy buen amante, ¿o no?

Sí, solo que no es mi amante, es mi marido.

Ya. Pero le quiero, sí.

Una putada, pero le quiero.

¿Cuándo pensabas llamarme, asqueroso?

No he podido escaparme antes.

Estaba muy, muy preocupada.

Te he echado de menos. Y yo.

Espera, espera, espera.

¿Qué? ¿Dónde vas?

Esto es para que me llames a mí, y solo a mí.

Te he hecho una perdida con el número que usaré.

Vale, muy bonito.

¿Has traído el dinero?

Los tucos ya nos han dado la cita.

Tenemos la mercancía.

A ver, sobre nuestra droga. ¿Sobre nuestra droga?

Dirás la droga que le robamos a mi marido.

Me han contado que el tío que la vendía

está muerto y que le ha matado Joao.

¿Joao? Bueno, necesito que lo averigües.

No, porque mi marido trafica, pero no es un asesino.

Pues mejor para nosotros, pero averígualo,

vaya a ser que le coja el gusto y venga a por nosotros.

Que no tiene gracia esto. Te lo estoy contando en serio.

Vamos a ver, aquí los únicos peligrosos que hay son los turcos.

Si no cumplimos con ellos, estamos jodidos.

Yo solo quiero saber dónde me estoy metiendo.

¿Cómo que "dónde me estoy metiendo"? Estás metido hasta el cuello.

Hemos robado a mi marido, hemos convencido a una mafia

de que les venderemos su droga en mejores condiciones.

Tranquila. ¿Cuánto te paga mi marido

por un transporte? ¿30.000 euros?

¿Sabes qué sacarás ahora? 100.000 euros.

Eso te lo he conseguido yo. Lo sé.

Entonces no me digas que te da miedo mi marido.

No me da miedo tu marido. No te preocupes,

conseguiré el dinero. Te lo prometo. Más te vale.

Te juro que lo haré. No te enfades.

Me enfadas. No te enfades.

¡Corre, Putin, que es María! ¡Hola! (LADRA)

Putin.

¡Hola!

Hola, mi amor.

Hola, querido.

¿Qué tal?

¿Qué tal estás? ¿Qué tal el gimnasio?

¿Estás cansada? Bien. No.

Voy a darme una duchita. No.

Acompáñame a dar una vuelta, que hace un siglo que no te veo.

Putin, ven aquí.

Ven aquí, enano.

Pues hoy al final me he ido a correr porque estaba lleno de gente

y yo paso de meterme en una sala... (LADRA)

¡Putin, no! ¡Ahí no!

¡Putin! No importa. Déjalo.

No, a ver si se ha hecho daño.

(Ladridos)

(SILBA)

(Ladridos)

Ahora le ha dado por ti, Nico. ¿Qué está tocando, que le encanta?

María, sal y llévate al perro. Vamos, Putin.

-Yo le saco. Los dos fuera, vamos.

Yo saldré si me da la gana. -Por favor, amor.

Tenemos trabajo aquí.

Adiós.

-Lo he sacado para descongelarlo y debe haberlo olido.

-¿Dónde está?

Abre. A ver.

Joder.

No podemos tenerlo aquí más tiempo.

Un poco más y lo ve mi mujer, carajo.

-Pensaba enterrarlo o tirarlo en el pantano.

-No. Si lo encuentra la Policía, no parará.

Hay que hacer desaparecer el cuerpo. -Este desgraciado

nos va a complicar la vida y encima para nada.

-No, para nada no. El que le ha ayudado

estará muy temeroso y así meterá la pata.

-No.

Sigue sin gustarme. La sangre llama a la sangre.

Lo hemos vivido otras veces.

Y los negocios necesitan tranquilidad.

-Paso. Deshaceros de él.

-Esta noche.

-Déjalo fuera. Cerraremos bien.

Joâo, ¿sabes que ha vuelto José espada?

No se habla de otra cosa en todo el pueblo.

-Vaya, vaya.

Qué sorpresa.

Venga, pasa. ¡Eh!

A ti la tarta de chocolate no te gusta nada, ¿verdad?

Me encanta. ¿Puedes poner mi nombre?

Ponemos tu nombre, las velas y lo que quieras. Dame un beso.

¿Qué tal? Bien.

Ya se ha enterado todo el mundo de que has vuelto

y en la puerta del cole no se hablaba de otra cosa.

Lo siento. Sí.

¿A cuántos amigos puedo invitar? A los que diga mamá.

¿Mamá? Mamá no tiene nada que decir.

Ha invitado a todos los niños de la clase.

Van a venir los niños y sus madres, ¿a que sí?

¡Bien! ¿Bien?

Todo el mundo está deseando venir a esta casa.

(Timbre)

La pesadita de Isabel. ¿Qué te apuestas?

La pesada de tu madre. ¿Qué te apuestas?

¿Qué te apuestas? Venga. Te lo digo.

¿Qué te apuestas? Un beso.

Es mi madre, que la he llamado yo. Ah, entonces es trampa.

No vale.

No vale, no vale.

Hola. ¡Sorpresa!

Hola, mamá. ¿Por qué venís tan cargadas?

Comidita. ¿Comidita?

Sí, para la cena. ¿Para cuántos días traes comida?

(Móvil) La que te a ti te gusta.

Eh...

José, te llama Joâo. Ah.

Dime. Hemos traído comida

para cenar todos en familia. Teresa, yo tengo comida.

¿Para qué te molestas? Como yo estoy delicada

y no me vale cualquier cosa... Mejor no arriesgar

e ir sobre seguro. Joâo quiere que vaya ahora.

Me voy ya y así vuelvo pronto, ¿vale?

¿Te vas, hijo, y nos dejas aquí solos?

¿Cómo solos? Te quedas con Juan, con Lucía y con Samuel.

Ya, pero esta cena es porque tú has vuelto.

En media hora estoy aquí. Va. No te enfades.

Chao.

Toma.

José.

Ten cuidado.

Vale.

Pero vamos a ver, muchacho,

si tenías tantísimos problemas económicos,

¿por qué no recurriste a mí?

Pues porque no,

porque ya haces bastante por mí con los portes que me encargas.

Si el dinero sirve para aumentar la flota de camiones,

es como si estuviera invirtiendo en mi propio interés.

Ojalá te hubiera pedido el dinero a ti,

de verdad. María.

¿Sí? Acércate, cariño.

Os conocéis, ¿verdad? Sí, claro.

Hola. ¿Qué tal? ¿Qué tal?

Siéntate con nosotros. Claro.

Vamos a brindar por el regreso de José.

Ponte una copa y rellena las nuestras,

por favor, cariño. ¿Sabes lo que se decía?

No. ¿Qué se decía?

Que te habías fugado con una mujer.

La gente es muy hija de puta y le gusta mucho hablar.

Y tu mujer es una princesa.

La conocimos el otro día, ¿verdad, cariño?

Sí. Es encantadora. Y muy bonita.

Menos mal que no hiciste una tontería,

porque la familia es muy importante.

Estoy de acuerdo.

Tú la quieres, ¿no?

¿A quién? ¡A tu mujer, coño!

¿A quién va a ser? Claro, claro que sí.

Claro que sí, mucho. Brindemos por el amor.

Todo lo demás se puede arreglar, pero el amor...

Perder a quien amas es peor que la muerte.

Por el amor.

Por el amor.

¿Hablamos de negocios? Muy bien.

Pues, caballeros, os voy a abandonar.

Adiós. Adiós.

Ay, esta mujer mía es un ángel.

¿Sabes cómo la conocí?

Sus padres vivían en Cuita,

una ciudad angoleña que fue exterminada.

De los 70.000 habitantes que tenía,

50.000 murieron por los bombardeos, los gases paralizantes...

Y su madre... Pobre mujer.

Me la entregó cuando ella era un bebé.

No sé cómo aquella mujer sabía que yo protegería a la niña.

Lo que no sabía es que terminaría casándome con ella.

Si lo llega a saber, a lo mejor no me la entrega,

¿no crees? A lo mejor no.

(Móvil)

-Sí, estoy ahora mismo en el almacén.

Todo listo para esta noche. Espera, Nico, que te ayudo.

Perdón. Señora, perdón.

Sí, ahora te llamo.

(Puerta)

-Buenas tardes. Vengo a molestarle.

-¿Perdón? -Ahí fuera me han dicho

que no se le puede molestar, así que vengo a hacerlo.

Pasa, Ainhoa. Siéntate. -Permiso.

-Soy Raimundo Romero, pastor evangelista.

El marido de esta mujer ha desaparecido.

Nadie se ocupa de buscarle y pensamos que le ha pasado algo.

-Caballero, ¿no le hemos dicho...? -Tranquilo, Nacho. Cierra y quédate.

Cuénteme, ¿cómo se llama su marido? -Toni.

Le dicen el Chupito. -Es un camello

y no es la primera vez que desaparece.

-Pero yo siempre sabía dónde andaba.

-¿Cuándo fue la última vez que lo vieron?

-Fue a Portugal a hacer un negocio. -Compraventa de chatarra.

-Volvió, me llamó y me dijo lo de siempre,

que se iba a tomar unos chupitos. Le gusta mucho.

-Al menos ya sabemos por qué le pusieron el apodo.

-Pero me dijo que luego iría a casa y no vino.

-Supongo que se movía en coche, ¿no?

-Un Ford Fiesta rojo muy viejo.

-Necesito la matrícula y una foto de su marido.

Nacho, quédate aquí conmigo.

-Yo se la traigo, pero ya lo tienen de frente y de perfil al muchacho.

-Mire, Chupito no es mala gente.

Le conozco bien. Fue al colegio con Lucía y con Manuel, mis hijos.

-¿Y usted es...? -Raimundo Romero.

-El padre de Lucía, la mujer de José Espada.

-Sí, señor.

-A ver, tres desaparecidos en este pueblo perdido

en el culo del mundo. (CARRASPEA)

Dicho sea con todo cariño.

Y aunque Zarza sea un pueblo maravilloso,

que lo es, es demasiado pequeño para tener tres desaparecidos

en tan poco tiempo y que no tengan relación.

Antón, el conductor;

José Espada, el transportista;

y ahora Chupito, el camello.

Dos podría ser casualidad, tres son multitud.

Y todos tienen algo que ver con los Espada.

-Y de los tres solo ha reaparecido uno y contando un cuento chino.

-Activa el protocolo de búsqueda de Chupito y de su coche.

Cuando tengas la foto, hacemos copias

y ponemos el número de la comisaría. Lo pondremos por todas partes.

Ah, y pide también que nos traigan un panel grande de corcho.

-¿Corcho?

-Para pinchar las fotos, las notas y todo eso.

-Un corcho, sí, sí.

Está anticuado, jefe.

¿Para qué están las nuevas tecnologías?

Tenemos la tablet. -Déjate de tablet.

Donde esté un corcho que se quiten esas chorradas.

Voy a por un café. Y otro para ti, que estás empanado.

Ya, ya, voy con el postre.

Siento mucho la invasión.

Ya sabes cómo es mi madre.

No, ya está, lo entiendo. Es su hijo y quiere verlo.

A ver si llega.

Oye, ¿has hablado con tu hermano de las deudas?

Por encima.

¿Y?

¿Qué, Juan? ¿No te lo crees o...?

No sé si cuenta toda la verdad, pero de lo que estoy convencido

es de que no se ha ido con otra mujer.

¿Y eso por qué?

Hombre, porque José no es tonto y sabe bien lo que tiene en casa.

Anda, que eres un zalamero.

Toma.

¿Traéis el postre? Ya, ya voy con el postre.

¿Qué cree tu madre que estamos haciendo aquí,

conspirando contra el mundo, cotilleando...?

No. Teme perderse el cotilleo, que es muy diferente.

A ver... Venga, vamos.

¿Eso es helado de vainilla? Sí. ¿Quieres?

Toma, coge un poco. Bueno, así, ya está.

Vale. Un poquito más.

¡Eh! Juan, es que no llega a la mesa, que queda muy poco.

Un poquito. No.

No hay postre en esta casa. ¿Cómo que no?

Si tenemos postre siempre. Pero helado no.

¿Por qué tienes tanto morro? Mi madre no quiere helado.

Juan, Juan, Juan, no, no. Dame. Oye, en serio.

¿Os lo estáis pasando bien o qué, eh?

Hombre, ya iba siendo hora de que volvieras, ¿no?

No me seas llorón, que te diviertes mucho cuando no estoy.

Toma, Juan.

¿Qué? Cómo me gusta verte reír.

¿Sí? Sí.

Pues no se nota.

Con lo fácil que sería que fuéramos felices, ¿no?

Yo quiero que seas feliz conmigo.

Dime lo que tengo que hacer, por favor.

¿No lo sabes? No.

Anda, vamos, que lleva tu madre toda la noche esperándote.

Vale.

(GRITA)

(Puerta)

No, señora, yo no la dejé abierta.

Aquí no hay nadie, pero voy a mirar bien.

No hay nadie, señora.

No sé.

A lo mejor no la dejé cerrada. Lo siento.

Voy a por ello.

(Golpe)

(Golpe)

(Golpe)

(Mensaje)

¿Que no has dormido con él? ¿Y dónde has dormido?

En el sofá. José estaba croquis, ni se ha enterado cuando me he ido.

Yo no podía pegar ojo, de verdad.

Yo creía que después de estos días no querrías despegarte de él.

Debería ser así, pero...

¿Pero?

Pues que no estoy a gusto con él. Es como si un extraño

se hubiese apoderado del cuerpo de José.

Lucía, no te montes películas raras. Porque si no cambias eso,

se va a ir todo a la mierda.

Hace tres días casi te vuelves loca porque pensabas que estaba muerto.

Yo lo único que quiero es volver a confiar en él y que todo

vuelva a ser como antes. Ya está.

Y será, será como antes, pero necesita un tiempo.

Es muy raro todo lo que está pasando.

¿No?

(Móvil)

"Hello".

(HABLA EN INGLÉS)

Son ellos.

(HABLA EN INGLÉS)

Joder, no pensaba que fuera a estar tan nervioso yo.

Va a salir bien.

Tú deja que hable yo, que me conocen, ¿vale?

(HABLA EN INGLÉS)

(HABLA EN INGLÉS)

No me jodas.

¿Qué haces? Vamos. Se ha estrellado mi avión.

Este es mi avión.

"¿Se sabe ya cuánta gente viajaba en el avión?

-Estamos comprobando los nombres de los pasajeros..."

¿Qué hago? Coño, le dije a Lucía que iba en ese avión.

0896. Hostia, no me lo puedo creer.

No me lo puedo creer. Necesito un momento.

Tengo que llamarla para decirle que no iba en el vuelo.

Que no, no. ¿Qué le digo?

Nos están esperando, vámonos.

Tengo que llamar ahora.

José, escúchame, tranquilo.

Vamos con él, luego llamas, por favor.

Te lo juro. Venga, vamos.

María. No hables.

Que no te vean nervioso. Y no te pares.

Espero, no puedo, tengo que llamar. Lo siento.

¿Qué haces? No teléfono.

No, no, no. Dame teléfono.

Voy a hacer una llamada. No teléfono.

Voy a hacer una llamada.

Olvidémonos de todo esto.

No podemos seguir con el plan.

No, José, sí. Nos va a matar a todos, ¿no lo ves?

La que no lo ve soy yo, la que vive con él.

Pues le dejas. Te vas ahora. No le puedo dejar.

Si me voy ahora, me va a encontrar, José.

Si por eso hemos hecho esto, para tener dinero de verdad e irnos.

Yo nunca he dicho que me fuera a ir contigo.

Tampoco te lo había pedido.

¿Tú sabes lo importante que eres en mi vida?

Sí lo sabes.

Y no quiero cambiar nada de lo que tenemos, nada.

¿De lo que tenemos?

Lo que tenemos son citas clandestinas una vez al mes y...

un plan desesperado... No es verdad.

Tenemos mucho más que eso.

Y lo voy a proteger porque me importa.

Pero tengo una familia.

Y lo sabes. Te acuerdas un poco tarde de eso.

Me acuerdo cuando empiezan a matar gente.

Es que hasta ahora esto ha sido... Estaba chupado.

Pero a partir de este momento estoy poniendo en riesgo

la vida de mi mujer y de mi hijo, yo no puedo seguir.

Yo lo hice por ti.

¿El qué?

¿El qué?

Jugarme la vida.

Tú no tienes ni idea de lo que me costó que te sacaran de allí

esa gente.

Estaba dispuesta a todo.

Confío en él. Por favor, déjale marchar.

Y lo volvería a hacer.

Pero no te puedes echar a atrás ahora.

Porque si hay alguien peor que Joâo, es Nakim.

Sí, pero Nakim está muy lejos.

Nakim es el que menos me preocupa. ¿Y yo qué, yo?

Tú me haces feliz y a ti te quiero.

No te estoy diciendo que dejemos lo nuestro.

Te estoy diciendo que dejemos el plan.

Que no. Te juro que encontraré la manera

de que dejes a Joâo. Que no hay otra manera.

Que no la hay.

José, por favor te lo pido. Por favor, María, te prometo...

El dinero. Lo siento, no puedo.

José, por favor. No puedo.

María, no puedo. Por favor.

Así no puedo, así no puedo.

Tú, tú, tú eres un hijo de puta.

Escucha, María. Tú eres un hijo de puta.

Tú.

Hola. Soy yo. Necesito que me ayudes.

(Teléfono)

Policía local. Dígame.

¿Y dónde dice que vio el coche?

¿No me quiere decir su nombre?

De acuerdo. Gracias.

Buenas. -Hola.

-¿El señor Ramón Sánchez? -Sí, aquí es.

-Firme... Fírmeme aquí, por favor.

Gracias. -Gracias.

Deberíamos preguntar en los... -Disculpe, inspector.

Acaba de llegar una nueva caja a su nombre.

Déjalos ahí, junto a los demás.

DVDs.

A mi exmujer, que no le gustan las series de policías.

¿Algo más, agente? -Sí, la llamada sobre Chupito.

Hay de todo, desde locos de atar y videntes a gente seria.

La mayoría lo ubica en la zona del Algarve, Portugal.

-La Policía portuguesa está sobre aviso. Si hay noticias, avisará.

-El último que ha llamado

dice que lo ha visto en la finca del Portugués.

-Gracias, Ramírez. Avíseme si hay alguna novedad.

-De acuerdo.

¿Alguna idea, inspector?

-Hay que revisar todas las llamadas, todas,

incluyendo las de los locos y los videntes.

El Portugués este es toda una institución en el pueblo, ¿verdad?

-Sí, le ha dado trabajo a mucha gente.

Es muy popular y tiene muchas influencias.

Una especie de cacique, pero bueno.

-Pues vámonos. Ya es hora de que nos presentemos.

-Sí que pesa esto, inspector.

¿Tanto le gustan las series de polis?

-Que sí, Nacho. Que sí. Ya te dejaré alguna. Tira.

(Móvil)

¿Oiga? Oiga, ¿quién me manda esto?

¡Oiga!

Dinosaurio. ¿Dinosaurio?

No, mejor no. Mejor fútbol. ¿Sí? Vale. ¿Seguro?

Sí. ¿Seguro?

(Móvil) Sí.

¿Sí? Lucía, ¿estás bien?

Sí, ¿por qué? ¿Qué pasa? ¿Dónde estás?

Pues estoy en el híper de los cumpleaños. ¿Por qué?

Vale. Escúchame una cosa. Sal ahora mismo de ahí

y me esperas, que voy a buscarte, ¿vale?

Pero ¿por qué? ¿Qué pasa?

Escúchame, hazme caso. No pasa nada, pero espérame, ¿vale?

Voy para allá. Eh... Vale.

José, ¿va todo bien? No me cuelgues.

(Claxon)

José, ¿me puedes decir qué pasa? Que me estás asustando.

Lucía, fíjate en una cosa.

¿Ves a alguien que te esté grabando?

Eh... Pues no, no veo a nadie.

Bueno, yo casi estoy llegando. Cuando salgas, quédate ahí, ¿vale?

Eh... Vale.

Venga, vale, vale. Sí.

Pero, mamá, ¿por qué dejamos las cosas atrás?

Oiga. No les hagáis daño, por favor.

Haré lo que queréis, pero no les hagáis daño. ¡Oiga!

No pasa nada, cariño. Papá, que viene a recogernos.

Lucía, ¿estás ahí? Sí, sí.

Estoy aquí, sí. ¿Habéis salido?

Vamos a ver, José, estoy en la puerta.

Me estás asustando. ¿Me quieres decir qué está pasando?

¡Coño! ¡Lucía!

¡Lucía!

¡Imbécil! ¡Lucía!

¡Joder!

Mamá, ¿se ha roto?

Espero que no se haya roto, mi amor.

(Derrape)

¡Papá!

¡Hala, cómo mola!

¡José!

¿Qué pasa?

¿Estás bien? Sí.

¿Por qué me has colgado? No te he colgado.

Que ha pasado un tío con una moto y me ha tirado el móvil.

¿Me puedes decir qué está pasando, José?

José. Ven.

¿Por qué estás tan preocupado, eh?

¿Qué pasa?

Alguien os estaba grabando con un teléfono

y me lo ha mandado. ¿Quién nos estaba grabando, papá?

Nada, Samuel. Un vídeo de esos que manda la gente por YouTube.

¿Estás bien? Sí.

Cierro, cuidado. ¿Qué pasa, eran ellos?

No lo sé. ¿Cómo que no lo sabes?

No lo sé. ¿Les has dado el dinero?

No. He discutido con Juan y no me lo ha querido dar.

¿Cómo que has discutido con Juan?

Me da igual lo que diga Juan.

Ahora mismo vamos por el dinero a la empresa y solucionamos esto ya.

Venga, vamos.

¡Mierda! Son los huesos. No puede con ellos. Quítalos.

Sigue tú, yo voy a deshacerme de esto.

Disculpen, ¿ustedes son?

-Inspector Sánchez, Ramón. Como Bond, pero a la española.

Te dije que tu chiste no funcionaba.

Venimos a ver al señor Joâo Ferreira.

-Soy su hermana. Esperen acá, que ya le aviso.

-Hemos avisado fuera, pero de todos modos...

-Le está goteando la bolsa.

Lo digo por sus zapatos. -"Obrigado".

Ya estoy acostumbrada aquí, en la finca.

-Buenos días. -Buenos días.

-Mira, estos son el inspector... -Lo sé, lo sé.

-Sánchez. -¿Qué se les ofrece?

-Nos han dicho que este hombre ha sido visto por aquí.

-¿Quién es?

-Antonio Salazar, le conocen como Chupito.

Conduce un Ford Fiesta rojo.

-No. -¿No?

-¿No lo conoces? -No.

-Ni idea.

-Disculpen, voy a alimentar a los cerdos.

-¿Por qué lo buscan? -Lleva días desaparecido.

-¿Como dice que se llama?

-Antonio Salazar, Chupito, del barrio San Cosme.

-Naturalmente, yo no frecuento ese barrio,

pero algunos de mis empleados son de allí.

Les puedo preguntar. -Hágalo, por favor.

-No lo dude. -Se lo agradeceríamos.

-Usted no es de aquí, ¿verdad? -Se me nota mucho.

-No, pero huele a ciudad. -No se crea, ¿eh?

Me crié en un pueblo muy parecido a este,

pero más al norte, más de vacas que de cerdos.

Por cierto, ¿qué tal el negocio? Bien, ¿no?

-"Muito bem".

Nuestros ibéricos son cada vez más apreciados.

-No me extraña; sobre todo, si los alimentan con carne.

-¿Perdone? -Su hermana.

-Oh, ya lo ve.

Los cuidamos como si fueran nuestros hijos.

Sé dónde encontrarle.

Bueno, pero ¿ese pedido ha salido o no?

-No lo sé, ¿no ves que han cambiado la fecha?

Hola, Sonia. Hola.

¿Te importa ir un momento fuera?

He dejado ahí a Samuel, y le echas un vistazo.

No te preocupes, tu hijo es un encanto.

Gracias. Hola, Lucía.

Dame el dinero ahora mismo.

Eh, eh. Dámelo.

¿Por qué? Nos han amenazado, Juan.

Dale el dinero. ¿A ti?

¡A ella y al niño! ¡José, por favor!

Sí, nos han grabado imágenes en el centro comercial

y se las han mandado a tu hermano.

Estarás contento, ¿no? ¿Qué dices?

En menuda mierda nos has metido a todos.

Si me hubieras dado el dinero, esto no hubiera pasado.

Si no te hubieras metido...

Y "si" y "si"... ¿Qué?

Si hubiésemos llamado a la Policía, no estaríamos aquí.

Así que, dáselo, venga.

¿Sabes dónde encontrarlo? Sí.

Voy contigo. Tú no vienes.

Tú acompañas a Lucía y a Samuel, si quieres.

No me fío un pelo.

Bueno, Juan, confiemos en él, ¿vale?

Ya sabe él que si hace alguna tontería o no vuelve,

se queda sin familia.

¿Por qué me dices eso? Digo lo que hay.

Nos vemos ahora en el cumpleaños del niño.

(Móvil)

Tengo que verte ahora mismo, tengo el dinero.

Te acabo de mandar la localización, ¿vale?

Hola, abuela.

-Niño, ya era hora. ¿Dónde estabais?

¿Has visto la hora que es? Los invitados no tardarán.

Bueno, mamá. ¿Y José dónde está?

José viene enseguida. Samuel, venga, vamos a vestirte.

Acompáñame un segundo, Juan. Quiero mover un sofá.

¡Virgen santa! Esta casa es un completo desastre.

(Timbre) Ya abro yo.

Hola, Teresa. ¿Está lucía? -Sí, pasa.

-Venimos con provisiones.

-¿Ves? Tú sí que eres un ejemplo.

Vienes arreglada, traes comida y hasta un marido.

A ver si le sirve de ejemplo a tu amiga, ¿eh?

-Bueno, que todos sabemos que su José no es tan fácil como Julián.

-Bueno... -¿Yo soy fácil?

¿En qué sentido lo dices, cariño? -En el de facilidad, ¿eh?

Lleva la bolsa, que hay cosas de nevera.

-Sí.

¿Me lo cuentas? Eh... Comida aquí, bebida aquí.

Lucía, que dónde está José. No se habrá vuelto a liar, ¿no?

No, le he dado una última oportunidad,

y espero que llegue a tiempo al cumpleaños del niño...

Bueno, si no, siempre te quedará Internet.

Te lo digo porque hay muchísimas páginas para encontrar pareja.

Sí, claro. Mira, podemos poner:

"Se busca buen padre de familia; a poder ser, que sea feo, aburrido.

Aventureros, abstenerse".

No, que no nos gustan aventureros; gordos, sí.

(Timbre)

Hola. Hola, hija.

-Hola. Buenas, mamá.

¿Qué pasa?

¿Qué te cuentas? Nada.

Oye, que me he dejado el regalo en casa, pero mañana se lo traigo.

Vaya por Dios. ¿Otro año se te ha olvidado?

No eres liante ni nada.

¿Dónde está José? Eh... José viene ahora.

¡Ah!

-¿No se podía haber organizado para estar aquí a su tiempo?

-Raimundo, por favor, tengamos la fiesta en paz.

Bueno, mientras charláis, yo me voy a tomar una birra,

si es que hay birra en un cumpleaños de críos.

Sí, sí hay. ¿Y vosotros qué queréis tomar?

Estar con su hijo en los momentos señalados

debería ser lo más importante para un padre.

Bueno, y más cosas, ¿no?

También debería serlo apoyar a los hijos en sus decisiones,

respetar sus ideas... Lucía, no empieces.

No empieces tú. ¿Dónde está Samuel?

Samuel está en el jardín, jugando con un amigo.

Venga, vamos a darle su regalito.

(Timbre)

Hola. Hola, Lucía.

Oye, pero ¿y esto, Pablo, para quién es, para mí?

No. Ah, ¿no? ¿Para quién?

Para Samuel. Ah, vale.

A ver, espera, toma.

Mira, llévaselo, que está allí, al fondo, ¿vale?

Muchas gracias por venir, Lola. Gracias a vosotros por invitarnos.

A ver, ¿qué quieres tomar?

Qué bien.

Cuánta gente ha venido. Sí, la verdad es que sí.

¿Quieres una cerveza? No veo a tu marido.

Es que es invisible.

¿Cómo dices?

Eh...

Mira, come el de salchichón, que está muy rico.

Hasta ahora.

¿Y este cambio de opinión?

Pues han amenazado a mi mujer y a mi hijo.

(SUSPIRA)

José, lo que pasa es que siguen sin fiarse de ti.

Yo ya te dije que con nuestros socios no...

¿Qué socios? No hables de socios.

Son unos hijos de puta. Eso es lo que son.

Han grabado a mi hijo con un teléfono.

¡A mi hijo que no se acerquen! ¡Que no toquen a mi hijo,

que me cago en su puta madre! José, ya.

Cálmate.

José, escúchame. Va a salir todo bien,

pero te tienes que calmar.

Te tienes que calmar y cumplir paso a paso.

Bueno, pues págales. Yo prepararé el camión, ¿vale?

Es que me tengo que ir.

¿No me das un beso?

José, no quiero que estemos mal.

Tú tienes a tu familia, pero yo solo te tengo a ti.

# ...por detrás, pispás.

# Ni lo ves ni lo verás, pispás.

# Mirad para arriba, # que está en cuclillas.

# Mirad para abajo...

# A dormir, a dormir, # que los Reyes van a venir. #

¿A qué hora?

-A las... cuatro.

(TODOS) -Uno, dos, tres y cuatro.

¡Ay!

(RÍEN)

-¡Venga ahí! -¡Vamos!

¡Uy, uy, uy! ¡Bien!

-¡Bien! Corres mucho.

Oye, vamos a merendar, ¿no? -Sí.

Voy a comer.

-Ay, qué alegría verte.

Igualmente.

Siento mucho todo el lío y siento mucho haberos preocupado.

¿Os ha contado Lucía lo que...? -Sí, hijo, sí,

y no sé qué es más increíble, la película que se ha contado aquí

o lo que tú has contado al volver. Entiendo que no me creas.

Hay cosas que... No importa lo que yo crea.

Importa el bienestar de mi hija. Eso está por encima de todo

y no voy a permitir que nada ni nadie lo ponga en peligro.

¿Entendido? Perfectamente.

Me alegra que estemos de acuerdo en algo.

A mí me importa lo mismo.

Papá, te agradezco mucho que te preocupes por mí,

pero si alguien tiene que cuidar de nosotros es José.

Bueno, ya está. ¿Vamos?

Vamos.

Pasa, Patricia.

Me acabas de salvar de la hoguera de tu padre.

Oye, una cosa, ¿cómo te ha ido con esa gente?

Bien, muy bien. Les he dado el dinero y ya está.

Se acabó. ¿Seguro?

Te lo prometo.

(SUSPIRA) Ven aquí.

-¿Dónde estabas, hijo?

Samuel quiere la tarta. Vamos a cantarle

el "Cumpleaños feliz" a nuestro hijo.

Están aquí las velas, Teresa.

¿Qué?

(RESOPLA)

A ver...

¿Preparado?

# Cumpleaños feliz.

# Cumpleaños feliz.

# Te deseamos todos,

# cumpleaños feliz. #

(TODOS) ¡Bien! Sopla.

Pide un deseo. Eso.

-Venga ya. No lo pienses tanto.

-¡Fuerte! Muy bien.

Otra, otra. Otra más.

(TODOS) ¡Bien!

Que no cumple uno,

que no cumple dos,

que no cumple tres,

que no cumple cuatro,

que no cumple cinco,

que no cumple seis,

que sí cumple siete.

(Aplausos y vítores)

Ha salido todo perfecto.

¿Viste qué bien se lo pasó Samuel? Le vi un momento andando así,

haciéndose el mayor. Que son siete años, ¿eh?

Cómo pasa el tiempo. Se está haciendo mayor, sí.

¿Qué?

Tú eres la felicidad de mi vida. Lo sabes, ¿verdad?

¿Ah, sí? (ASIENTE)

¿De verdad?

No vuelvas a desaparecer nunca.

Nunca.

Sube, sube, sube.

Dale un poquito más para dentro.

Venga.

Sube, sube.

Dale para dentro.

Venga. Sube, sube.

Cuidado.

-¿Es el coche de Chupito?

Coinciden marca, modelo, color y matrícula.

Es.

¿Tú estás segura de que no sospecha nada?

Lucía, tienes que decidirte.

O confías en él y sigues adelante o no.

-Alguien se ha tomado muchas molestias

para hacer desaparecer a Chupito.

¿Sabes lo que es chungo de verdad? Que si te interrogan,

Joâo se va a enterar. ¿Qué crees que va a pensar?

Tenía que estar 100% seguro antes de contártelo.

-¿Me está diciendo que en Zarza

tenemos una red de narcotráfico internacional?

-Hombre, dicho así...

Le pagaste a esa gente, ¿verdad? Sí, claro. Está todo controlado.

Cuando Joâo se entere de que le has robado,

te buscará hasta en el infierno.

-Eso es lo que más me gusta de ti, José,

que tienes salida para todo y que eres muy listo, mucho.

-¿Qué ha pasado?

-Que su marido es un hijo de puta. Eso ha pasado.

Sé perfectamente quién es usted y cuál es su pasado.

¡Tú eres un puto egoísta! ¡Eso es lo que tú eres!

Necesito información. -Yo no soy un chivato.

Lucía me importa, me importa mucho. ¿Te escuchas lo que estás diciendo?

Ponte las pilas, si no quieres perderla.

Es usted un cabronazo.

-Sigo siendo tu superior. Un respeto.

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