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(Gruñidos)
# Yo que siempre te seguí,
# y te quise bien,
# hoy construye tu vida sin mí.
# Ah...
# Ah, ah...
# Ah, ah...
# Ah, ah...
# Ah...
# Ah, ah...
# Ah, ah...
# Ah, ah...
# Ah... #
José, cariño, que... Que no sé dónde estás.
Es muy tarde y me voy a ir a la cama.
"Espero que no pase nada.
He acostado a Samuel, así que cuando llegues
no hagas ruido para no despertar al pequeño.
Un besito, mi amor. (BESO)".
(Teléfono)
¿Va todo bien? Sí. ¿Puedes hablar?
Sí, estoy sola. Sí.
Ya está hecho. Quería contártelo yo.
Bien.
¿Y tú cómo estás?
No lo sé. Nervioso, pero bien.
Lo sé, yo estoy igual.
Y además tengo miedo.
Va a salir todo bien. Ya lo verás.
Eso espero.
Ya no hay vuelta atrás.
Lo sé.
Yo también.
Adiós.
(Ruidos)
¿José?
José, ¿eres tú?
Claro que soy yo. ¿Quién va a ser?
¿Qué haces? Que se me ha fastidiado el coche.
¿Y vienes en camión?
¿Y el regalo del niño cómo lo traigo?
(RÍE) Estás fatal. ¿Qué haces así?
¿Yo? Pues esperándote. Pero qué fresca. Ven aquí.
¡Ay, cuidado! ¡Qué frío hace!
Cuidado, cuidado. ¡Cuidado, cuidado!
(RÍE) Ay, ay, ay, ay.
(Puerta)
(Susurros)
Espera.
Te espero en la cama. Vale.
¿Samuel?
¡Lucía! ¿Qué pasa?
(SUSURRA) Samuel.
Pero ¿qué haces aquí?
Ven, que vas a coger frío. ¿Qué hace el niño en el balcón?
Ha salido dormido. Para haberse caído.
Tápale bien.
Está como un tronco, ¿eh?
Da impresión verlo así dormido
con los ojos abiertos, ¿verdad? Sí.
Venga, vamos a la cama. No, me quedo aquí con él
por si se vuelve a levantar, que me da miedo.
Venga, ven a la cama. ¿Se habrá resfriado?
Que no sé, lo noto...
Lo noto como destemplado, ¿no? No, no se ha resfriado.
Que duermas bien.
Mi niño.
¡Me cago en...! Quietos, quietos, quietos.
Quieto ahí, marrano.
-¡Eh, oiga! ¡Dé media vuelta!
Aquí no se puede parar.
-Soy compañero.
Vaya follón.
-¿Es usted los refuerzos que hemos pedido?
-Espero que no. ¿Qué ha pasado?
-Se ha caído un camión lleno de cerdos.
Esta carretera es muy chunga,
pero la cogen para ahorrarse el peaje.
-¿Y el conductor? -No aparece.
-¿Cómo que no aparece?
-Se habrá largado al ver la que ha liado.
-No creo que estuviera para huir. El camión está destrozado.
-A ver si se lo han comido los cerdos. En serio. Comen de todo.
-Hermanos Espada.
Voy a echar un vistazo. -De acuerdo.
(Gruñidos)
Lucía.
Lucía. ¿Qué?
Buenos días, mi amor. Buenos días.
Mi hermano no puede llevarme al aeropuerto.
Me llevas tú, ¿vale? (ASIENTE)
Eh. Vale.
Os abro esto.
Venga, vístete. Sí.
¿Llevas la magdalena? Sí.
¿Sí? ¡José, ya estamos!
Venga. Vamos, ratón.
Pero bueno, se te ha quedado pequeña la sillita.
Estás enorme.
¡José!
¡José! Voy, voy, voy.
¿No tenías prisa?
¿Y el niño? ¿Lo llevas al aeropuerto?
No, lo dejamos en el cole. Venga. Ah.
¿No se te olvida algo? ¿Qué me olvido?
(SUSURRA) El cumple.
¡Huy! Lucía, hay un señor aquí de siete años que no sé quién es.
¡Pero si es mi hijo! ¡Si es mi hijo!
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis...
¡Siete! ¡Ay, papá!
Venga.
Vamos.
¡Ah! Me voy a un viaje de trabajo.
Pero ¿sabes lo que te he dejado en el garaje?
¿Qué? Un regalo que lo vas a flipar.
Luego mamá te lo da.
Venga, ¿no tenías prisa? Vamos, vamos.
¿Vas bien, ratón? Sí.
¿Eh?
Dame un beso. Ven aquí.
Venga, vamos, ratón.
Venga.
Bien.
Las invitaciones. Le das una a cada niño de la clase.
Tienen aquí los nombres. ¿Lo ves?
Sí. Bien.
¡Espera! ¡Samuel!
¡Samuel!
(Claxon)
Adiós, papá. Adiós, cosa guapa.
Vamos a clase.
Toma, ponte la mochila, venga.
Rápido. Rápido veloz.
Vamos, ratón.
Hola. Nada, hay un pequeño cambio de planes.
No me esperes. No, no, que voy con mi mujer.
Sí, muy bien a todo, pero no puedo hablar.
Muy bien. Hasta luego.
Estamos. Pues hala.
¿Cuánto tardamos en llegar a Madrid?
Tengo que hacer la compra para la fiesta y todo.
Pues unas tres horas. Siento la liada, cielo.
Uno de los camiones ha tenido un accidente.
¿Qué dices?
Mi hermano está bregando solo con todo el marrón.
Pero ¿y está bien? ¿Es grave o...? No lo sé.
Luego le llamo y le pregunto. Pero ¿no hablabas con él?
No, no. Un cliente. Ah. Pues venga.
Buenos días. (GRUPO) Buenos días.
Perdonen la molestia. Solo una preguntita.
¿Qué tal es aquí el café?
-Bueno, hombre. Muy rico. -Aquí en Zarza todo es bueno.
El café, las tostadas y hasta las personas somos buenas.
-¿Y usted? ¿De dónde es? -De Madrid.
Allí hay de todo: buena y mala gente. No como aquí.
Pues ya que estamos, les voy a hacer otra preguntita.
-Que no sea difícil. Tenga piedad de estas jubiladas.
-Estoy buscando una empresa de transporte para un encargo.
¿Alguna que me recomienden? -Hermanos Espada.
-¿Ah, sí? ¿Son de fiar?
-¿Qué le va a decir ella, si son sus hijos?
-Pero también son los mejores. ¿O no?
-Como que son casi los únicos que hay.
-Les gusta hacerme rabiar. No, son de fiar.
-Claro que no hacen transportes pequeños.
Los camiones son grandes. Incluso de transporte internacional.
-Estará orgullosa de sus hijos. -Eso es poco.
Se le llena la boca.
-Si quiere ir a verlos, están en el polígono La Mercedes.
-Muchas gracias.
Así lo haré. Pero primero me voy a tomar un cafelito de esos ricos.
-Dígale que va de mi parte, ¿eh?
Bueno, con que diga doña Teresa ya vale.
-Están ustedes invitadas.
-Gracias. -Muchas gracias.
-Ustedes también.
-Gracias.
Mándame un mensaje cuando llegues, ¿vale?
Vale.
Vale. Buen viaje, mi amor.
Ten cuidado.
Recuerda devolver el camión. Sí.
¿Vale? Venga.
Espérate un momento.
Oye, está para allá. Qué gracioso.
¡José!
Que vas a coger frío. No.
¿No?
Oye, te quiero.
Pues yo no.
Feo.
¡Hala! ¿Tu hijo cumple 7 años o se casa?
Solo te falta la tarta nupcial. Anda, deja que te ayude.
Y ayer le digo que por qué no arregla el grifo del fregadero,
que no para de gotear.
¿Y sabes lo que me dice? No.
¿Sabes lo que me dice? ¿Qué te dice?
Me dice que deje de mandarle y que no paro de criticarle.
Yo, tía. ¿Sabes?
Hombre, un poquillo criticona sí eres.
Hombre, ¿criticona? ¿Criticona, yo?
Si le dijese lo que de verdad pienso...
Que se pasa todo el día en el sofá viendo la tele.
A lo mejor está deprimido. ¿Deprimido? Ahora está él deprimido.
Perdona, deprimida yo,
que desde que él está parado la que no para ni un minuto soy yo.
(Móvil) Mira el móvil, a ver si es José.
Iba a coger un avión. A ver...
(LEE) "Juan cuñado.
Que cuando puedas, le devuelvas el camión."
¿Esto tiene sentido para ti? Pues me temo que sí.
Tomás. -Hombre, jefe, ¿qué pasa?
-Ten. Los nuevos turnos.
Va a haber que arrimar el hombro, macho.
Nos las tendremos que aprender como sea para sustituir a Antón.
-No te preocupes. Hablaré con los hombres.
-No sé qué haría sin ti.
(Claxon)
¿Qué pasa?
Bueno, échale un vistazo a eso bien y luego hablamos.
¡Ah! Escucha, Tomás. -¿Sí?
-Lo más urgente es lo del portugués. -Ya.
-Venga. Luego seguimos.
Gira.
¡Para! ¡Para! ¡Para! ¡Para, para, para!
¡Para!
(Claxon)
Buenos días.
Perdone, tengo una entrega urgente para los hermanos Espada.
Claro. Eres muy graciosa, Lucía. Eres muy gracioso.
Qué soso, ¿no?
Anda, abre.
Bájate, ya lo aparcaré yo bien.
Voy. Si me tengo que fiar de ti...
¿Qué te pasa?
¿Que qué me pasa? Pues tú dirás.
Se me accidenta un camión, desaparece el camionero,
se me escapan los gorrinos y me duele un montón la cabeza.
¿Qué te parece?
Pues me parece que tienes un mal día.
Buenas. Hola, Lucía.
¿Qué tal? Qué raro verte por aquí.
Pues, hija, haciéndole un recado a José.
Voy a echarme un café. Vale.
-Yo ya me iba. ¿Necesitas algo?
-No, nada. Si te tienes que ir, vete.
Pero esta tarde insiste con el móvil de Antón, ¿vale?
-Lo tiene apagado.
-¿Qué pasa, que ese hombre no tiene familia o qué?
-Vivía solo.
Creo que tenía una novia.
Una camarera.
-A ver si localizas a la novia. -Intentaré buscarla.
-Sonia. Sonido. Espera. Espera. Otra cosa.
La carpeta con los turnos de transporte, ¿dónde está?
-Pues no sé.
Creo que se la llevó tu hermano.
-¿Mi hermano? -Sí.
-Bueno, contigo quería yo hablar.
¿Quieres un café?
Sí. Gracias.
¿Tú ves normal que mi hermano se lleve un camión a casa?
No te quejes que por currar se va a perder el cumpleaños.
No sé por qué siempre se tiene que ir de viaje él.
¿Tú por qué no te vas nunca?
Porque él lleva la parte comercial.
Ya.
Qué mañanita llevo.
¿Tú no llevarás nada en el bolso para el dolor de cabeza,
un ibuprofeno o algo de eso?
Cómo no te va a doler la cabeza, si estás todo el día enfadado.
Anda, ven aquí. Te doy un masaje y te relajas.
Déjate de masajes. Juan, hazme caso.
Esto es todo tensión, Juan.
Yo tengo muy buena mano.
Así.
(Claxon)
Para. Para un momento.
Voy a ver qué pasa con el camión que sigue ahí en medio molestando.
Cómo me voy a relajar yo en esta empresa.
(TV) "Perdió contacto con tierra hace aproximadamente una hora.
Fuentes cercanas nos han comunicado
que no se descarta ninguna hipótesis.
Ya se han puesto en contacto con la embajada para informar del suceso
y trabajar en colaboración con las autoridades locales.
El avión se dirigía de Madrid a Cracovia, en Polonia.
Hace dos horas que tenía que haber aterrizado
en el aeropuerto internacional Juan Pablo II
de esa localidad, a las 16:30.
La desaparición del avión puede deberse a motivos técnicos,
aunque todavía no se tienen datos precisos."
Dale para atrás. Ponlo delante de... ¡Cuidado!
Joder, Lucía, por favor, que no miras.
Dame tu coche. Mi coche por qué.
Porque me voy a Madrid. El avión de tu hermano
no saben dónde está. ¿Cómo no van a saberlo?
No lo sé. ¿Me das las llaves o no? Cálmate. ¿Qué te han dicho?
No me lo han dicho, lo he visto en la tele.
Han perdido el contacto hace horas y no saben dónde está.
Está desaparecido. ¿Desaparecido?
¿Nos vamos o no? Sí. Vámonos.
Tomás.
Tomás, me tengo que ir.
Cierra tú. Luego te llamo.
Joder.
No dicen nada nuevo, Juan.
Que hayan perdido el contacto del avión
no significa que se haya caído, ¿verdad?
Pueden pasar muchas cosas
para que un avión pierda el contacto, ¿no?
Lucía, cálmate, por favor, ¿vale?
Vamos a esperar a ver si dicen algo más y...
Pero con calma, ¿vale?
(SUSPIRA)
(Móvil)
No sé quién es.
Cógelo.
¿Sí?
Sí, soy yo.
No, no me lo puedo creer. ¿Qué pasa?
Lo siento, lo siento. Sí, sí, sí.
Vamos enseguida. Sí.
Gracias. Lucía, ¿qué?
¡Coño, he olvidado ir a recoger a Samuel!
Da la vuelta donde puedas.
(Claxon)
Lo siento. Lo siento mucho.
¿Qué pasa, mi amor? No va a pasar nada.
Lo siento, mi vida. No va a pasar nada.
¿Cómo te ha ido la fiesta de cumpleaños?
Quítate la mochila.
¿Qué tal, campeón?
Siete "añazos" ya, ¿eh? ¡Qué tío!
Sí, pero no tengo fiesta por culpa de mamá.
Se le ha olvidado. Ya te dije que la haremos otro día.
Cuando vuelva papá, ¿vale? Claro.
Puta mierda.
-Teresa, ¿necesita algo? -¡Ay! ¡Hija, qué susto!
¿No hay nadie en la casa? He traído la tarta para el cumple.
-Lucía debe estar a punto de volver. Venga y espere en casa.
-Ah, vale.
-¿Le llevo la tarta? -Ajá.
"Y nos llega una terrible noticia de última hora desde Suiza.
Según informa la agencia EFE, un avión de pasajeros español..."
Elián, baja un poco la tele.
-Estoy viendo lo del avión ese que no aparece.
Pinta fatal. -Lo he oído al venir.
Pobre gente. -Sí, qué horror.
-Su hijo también volaba hoy, ¿no?
-¿Mi hijo?
¿Adónde?
"Fuentes cercanas al Ministerio del Interior han comunicado..."
Voy a ver si Elisa se puede quedar con el niño.
No. Espera, Lucía. Espera.
Yo voy a Madrid. Es que si te vas tú, será un follón.
Y en cuanto sepa algo, te llamo, ¿vale?
Venga. Pero vete enseguida, que no puedo con la angustia.
Vale.
Tu madre.
¿No quieres decírselo tú?
Me parece que ya lo sabe. Mejor no la veo, que se pondrá peor.
Y tú no dejes que te angustie, que mi madre es muy dramática.
Sí, mientras que no asuste al niño...
Juan, llámame en cuanto sepas algo, por favor.
Que sí, pesada.
Buenas. Buenas.
No pasa nada, Teresa.
-¿Tú crees, hija?
Yo estoy que no...
Que no. Si ya le dije a Samuel que celebraremos
su fiesta de cumpleaños otro día. ¿Verdad que no hay que llorar?
-Claro que sí. -Si yo no lloro, "abu".
No llores tú. -Claro, hijo. Claro.
Venga. Venga, vamos.
¿Nos acompañáis? Tengo ahí Fanta, gusanitos y...
-Si tienes Fanta, yo no me puedo negar.
Cariño, tranquila.
Julián, vamos,
que te hacemos un sándwich doble de Nocilla y sin corteza.
(Móvil)
Un momento, por favor. Un momento.
Sí, hola.
(CARRASPEA)
Sí, soy yo.
Sí, llamé hace un rato por lo del...
Por lo del cami...
El avión. El avión que ha perdido contacto.
Mi hermano, José Espada, es uno de los pasajeros y...
¿Cómo?
Pero ¿no...?
¿No puede haber un error o...?
(LLORA)
(LLORA)
(LLORA)
(Puerta)
¡Voy!
(Puerta)
(Puerta)
Pero Juan, ¿qué prisas son esas?
¿Tienes cerrado o qué?
No, es que estamos de obras. Voy a pintar.
Bueno, pero un whisky me lo pones, ¿no?
Claro. Para ti siempre, hombre.
Doble. Sin hielo, por favor.
Te he jodido la comida, ¿no? ¿Estabas comiendo?
Qué va, Juan. Es un huésped. Ahora le subo la bandeja.
¿Vas para Madrid o vienes?
Te lo digo porque es que hay controles, ¿eh?
Oye, Juan.
No tienes buena cara, ¿no?
¿Qué te pasa?
Mi hermano, que...
Perdona, tengo que hacer una llamada. ¿Te importaría...?
Nada, tranquilo. Atiende.
(SUSPIRA)
¿Cómo cojones se lo voy a decir?
¡Loli, échame otro, anda!
Loli.
Loli.
¡La madre que...!
¡Loli!
(RESPIRA AGITADAMENTE)
(RESPIRA AGITADAMENTE)
(Puerta)
Loli.
Loli. Vete, Juan.
¿Dónde está Antón? Vete, por favor.
Trabaja para mí y ha provocado un accidente,
necesito hablar con él. Ya, pero vete, por favor.
¡Solo quiero hablar con él, coño! (GRITA)
¿No lo habrás matado, no? -Calla.
No, está bien. Solo le va a doler la cabeza.
Loli. -Ya, ya, me voy contigo.
Ya lo sé, esto no lo cuento. -Eso.
¿Y si es un ataque terrorista y no quieren decir nada
para no alarmar? Por favor.
Es que no sé qué pensar. Pues no, no lo pienses.
No pienses eso que es tontería. Lucía, confía.
(Puerta) -Chicas, las noticias.
Lucía, ¿quieres verlo seguro? Sí.
¿Dónde está mi suegra? Arriba, con el niño.
Ponlo bajito.
(TV) "Buenas noches. Confirmado el accidente
del Boeing 747 que volaba hacia Cracovia desde Madrid.
Las últimas noticias dicen que no hay supervivientes.
Los equipos de rescate continúan trabajando
en la recogida de muestras
que permitan la identificación de los fallecidos.
Por el momento se desconocen las causas del siniestro.
Algunas fuentes aseguran que el avión no explotó
al chocar contra el suelo, lo cual lleva a pensar
que pudo quedarse sin combustible."
Eh...
No le digáis nada a mi suegra.
Lucía, ¿dónde vas?
"No se descarta un error humano.
El Misterio del Interior..." -Lucía.
"Ha organizado un dispositivo para informar a los familiares
de las víctimas en los pabellones de IFEMA, en Madrid."
# ¡Oh!
# ¡Oh!
# ¡Oh! #
Padre, tú eres poderoso.
El dolor y el amor van de tu mano, en ti reposan nuestras esperanzas.
¡Aleluya! (TODOS) -¡Aleluya!
-¡Hermanos, estamos ante la presencia de Dios!
¡Vamos a dejarnos libres en su poder
Y el Espíritu Santo vendrá a nosotros!
¡Nadie que encuentre a Dios está perdido!
¡Hermanos, poneos en pie!
¡Levantad vuestras manos para honrarle!
¡Gritad su nombre!
¡Oh, Señor! -¡Aleluya!
-¡En ti confiamos!
Estamos en tus manos.
Nada tememos.
Es tu espíritu el que habla por nosotros.
-¡Te amamos, Señor! -Venid los atormentados a mí.
-¡Estás conmigo!
# Gracias, padre.
# Porque tu presencia # va conmigo cada... #
Papá.
Lucía.
Papá, ayúdame, por favor.
(Teléfono)
¿Sí, tío?
Por eso te he llamado.
Escucha, escucha, escucha.
Si hemos actuado es por puntos, ¿eh?
Sí, según el plan.
Olvídate de mi hermana, ella ni puta idea
de las movidas de José. Y no me llames, ¿vale?
-Tranquilo, tranquilo.
No la alteres, ¿eh? Que tu padre ha logrado calmarla.
-¿Está muerto? ¿Es seguro? -Un accidente, hijo.
Tranquilo. Ve con ella.
Venga, ve con ella.
(LLORA)
(LLORA)
Lucía, mi niña.
¡Ay!
Que mierda, hermana. Un tío tan de puta madre.
No me lo puedo creer, Manuel.
No me lo puedo creer.
Ni yo.
Ayer mismo estuve con él. La vida es la hostia.
-Manuel.
¿Has estado de juerga por ahí? ¿Has bebido?
-Estaba trabajando, papá. No empieces.
-Pues lleva a tu hermana a Madrid. No quiero que ella conduzca.
Me ayuda Juan.
Pero me llama.
Nadie me dice nada.
Claro que sí.
Nos vamos cuando quieras, mi niña. ¿Eh?
Vale.
¡Joder!
Lucía no está.
-Lo sabemos.
Teresa, te acompaño en el sentimiento.
-El avión ha desaparecido, no se ha estrellado.
Estamos esperando noticias.
-Teresa, nuestra hija, se ha ido Madrid.
-Espera, Raimundo, espera.
Teresa, ¿no quieres que nos sentemos?
-Estoy harta de estar sentada.
-El avión se ha caído en los Alpes.
Al parecer, no hay ningún superviviente.
-¡No es verdad!
-Son familiares, ¿eh, chicos? -Venga, corre.
-Enciende, enciende.
Hola, ¿son familiares? ¿Son ustedes familiares?
Manuel. ¿Qué les han dicho?
¿Cómo se han enterado? -¿Cómo te sientes?
-¿Saben ya las causas del siniestro? -Ya está, ya está.
Ya está, ya está. -¿Les han explicado ya
las causas del siniestro? -¿Cómo se han enterado?
-Solo dime cómo te sientes, en una palabra.
-¿Les han explicado ya las causas del siniestro?
-Ya está, se acabó. ¿Eh?
-¡Eh! -Se acabó.
-Déjenos pasar.
Vamos.
Aquí no está tu cuñado.
Perdone.
(SUSPIRA)
Hola, buenas noches. Hola, buenas noches.
¿Puedo ayudarla? Sí. Eh...
Mi marido estaba en el avión.
Lo siento muchísimo.
¿Me da el nombre de su persona de contacto?
¿Qué persona de contacto? ¿A usted quién la ha avisado?
¿Quién le ha dicho que viniera? A mí nadie me ha avisado.
A ver, cada víctima tiene asignada una persona de contacto y,
si no la tiene... Pero es que yo le estoy diciendo
que a mí no me ha avisado nadie, que no tengo persona de contacto.
Lo siento, lo siento. Mi intención no es ponerla nerviosa.
Estamos aquí para ayudar. ¿Ah, sí? Pues ayúdeme.
Buenas noches. -Perdón.
-¿Y ahora qué es lo que pasa?
-Creo que van a leer el listado de pasajeros.
Acompáñenme, por favor.
-Lamento mucho la espera.
Vamos a proceder a leer la lista de pasajeros.
Les ruego que, a medida que aparezcan los nombres
de sus familiares, acompañen a la persona de la compañía
que les ayudará a hacer todos los trámites necesarios.
Lo siento mucho. Sé que es un trance muy doloroso.
Les acompaño en el sentimiento.
Ricardo Anglada Martín.
Soledad Pérez Muñoz.
María Martín Pérez.
Rosario Correa Obispo.
José Luis de la Mata Gálvez.
Los menores Desiré Johnson y Fernando Camino Esteban.
Friedrich Górrez.
Peter García Caballero.
Sofía Portal Margallo.
José Antonio García López.
José García Vázquez,
Pedro García Dueñas,
Honorata Travoska,
Lucía García, José Antonio García López,
Mariano Gómez...
Laura Álvarez.
Ana María Gamero.
Beatriz Ahumada.
Martín Gallardo Pulido
y Josefina Gómez Martín.
-¿Josefina ha dicho?
No he oído bien. -Venga, yo le ayudo.
Perdone.
Creo que no ha dicho el nombre de mi marido.
¿Cómo se llama su marido? Eh... José Espada García.
Espada.
No. ¿Está segura de que estaba en este vuelo?
Sí.
No figura en la lista de pasajeros.
Hay un José, pero es Gómez. No puede ser, tiene que estar.
Es el vuelo a Cracovia de las 11:30. Sí.
Pues no sé. Mire, creo que lo mejor que pueden hacer es esperar,
haremos las comprobaciones necesarias,
pero en la lista no está. ¿Me puede dejar que lo vea?
Le digo que en la lista no está.
Señora,
le digo que no está en la lista. No puede ser.
No...
No puede ser.
Manuel, que no está.
No puede ser, es imposible.
Tiene que estar ahí. Míralo tú.
Míralo tú, tiene que estar ahí.
Eso es.
Pijamita.
-Adiós, Samuel.
¿Quieres un cuento antes de dormir?
-No. Los cuentos me dan miedo.
-¿Por qué? -¿Quieres que te cuente un secreto?
-Venga, dale.
-Pero que la abuela se tape los oídos.
-¿Yo? -Ya le has oído, Rosa.
-Hay un monstruo en los arbustos. -¿Sí?
-Nos mira por la noche, está fuera escondido.
Mira, ven.
-¿Por qué dices eso?
-Lo sé.
Mira.
Ahí.
Ah.
-¿Qué?
-Un coche. A lo mejor es papá.
¿Y Lucía dónde está, está arriba?
Se fue para Madrid.
Te hemos llamado mil veces, hijo.
(LLORA)
¿Está en Madrid sola?
Debería estar con ella. No, hijo, no.
Tú no vas a ninguna parte.
Soy tu madre.
Quédate conmigo, hijo.
Por favor.
Quédate conmigo.
Vale. Vale, mamá, me quedo contigo.
Dime, Tomás.
No, no, no me molesta, solo que estamos hechos polvo
esperando noticias que no llegan.
Dime.
¿Quién?
¿La Policía? ¿Qué quería?
Tomás, cuando pasen estas cosas...
Cuando pasen estas cosas, me llamas de inmediato.
¿Qué quería?
¿La hoja de los turnos de transporte? No la tenemos.
Se lo llevó mi hermano.
Te tengo que dejar. Ya hablamos luego.
Venga.
¿Tenéis problemas en la empresa?
No. Bueno, lo de siempre.
¿Lo de siempre incluye visitas de la Policía?
Es por el accidente.
Ayer se nos estrelló un camión.
Ya ves que no ganamos para disgustos.
Oye, Juan,
mira, vamos a hablar sin tapujos.
Yo sé que tú siempre has querido bien a mi hija.
¿A qué viene eso? A que no la engañes.
Si tenéis problemas, si su marido andaba en líos,
tiene derecho a que se lo cuentes, ¿de acuerdo?
De acuerdo, Raimundo.
Pero no hay nada, de verdad.
Como tú digas.
Acompáñame, por favor.
Le he traído un café.
Muchas gracias.
Lucía Romero, la mujer de José Espada, ¿correcto?
Sí.
¿Usted quién es?
¿Yo?
Yo soy alguien que busca a personas que desaparecen.
¿Usted no piensa que estoy loca?
De momento solo sé que usted insiste en que su marido iba en un vuelo
que se estrelló, pero su nombre no figura en la lista de pasajeros
y no encuentra su equipaje ni ningún objeto personal.
Digo que, si no hubiese cogido ese avión y estuviera vivo,
me habría avisado.
Sería lo lógico.
Sí.
¿Por qué no me habla de su marido un poco?
¿Cómo?
¿Qué quiere que le cuente?
Sobre a qué iba a Cracovia.
¿Qué tipo de negocios tenía allí?
¿A quién iba a ver?
No entiendo por qué me hace todas esas preguntas.
Quiero saber si mi marido estaba o no en el avión.
De momento no sabemos nada definitivo,
esperemos a tener los resultados de ADN. ¿De acuerdo?
No. ¿Estaba o no en el avión? A ver,
primero pregunto yo y luego su turno.
Ya.
O sea, tampoco me ayudará.
Muy bien.
Muchas gracias.
A la mierda.
Manuel.
¿Te puedes creer que me meten en un despacho
y en lugar de darme respuestas me hacen miles de preguntas?
Despacio. No, despacio no.
Mira, me meten en un despacho. ¿Quién?
Un inspector, no sé quién.
Me hace preguntas de José, que si la empresa de camiones...
Ya está. No, ya está no, coño,
Manuel, que estoy harta.
Es que no sé qué hacer. Ya está.
Manuel, no lo sé.
Ven aquí. Ya está.
Espera un momento.
Eh... Perdone, ¿puedo hablar con usted un momento?
Bueno, soy la mujer de José Espada, uno de los pasajeros.
Mi marido iba en ese avión y no lo encuentran
en la lista de pasajeros.
¿Y qué información te han dado? Ninguna.
No me dicen nada absolutamente.
O sea, parece que les importa una mierda
por la angustia que pasamos.
¿Qué cree que está pasando?
Que no tienen idea de quién iba y no en ese avión.
No tienen ni idea.
Nosotros somos una familia humilde, normal,
en Zarzal nos conoce todo el mundo,
mi marido tiene una empresa pequeña de camiones
y lo único que ha hecho es trabajar.
Ay, mierda.
Hay que joderse.
-Joao.
¿Qué pasa?
-La mujer de José Espada,
que nos ha salido lista.
-¿Qué habla? -Tonterías.
Nico.
¡Nico!
Ve a buscarle.
-¡Nico!
¡Nico!
Ya verás que ahora me hacen caso.
Sales en la tele y se ponen las pilas.
Lucía, Lucía, ¿y si te dicen la verdad?
Puede que José no fuera en el vuelo. ¿No te das cuenta?
No estaría muerto, hermana. ¿Sí? ¿Y qué pasa,
se lo tragó la Tierra o qué?
No lo sé. ¿Y si no sabe dónde está?
Se ha dado un golpe en la cabeza y no sabe quién es.
Que lo busquen. Si no lo buscan, no aparecerá.
Lucía, escúchame. Mira,
desgraciadamente, sé que iba en el vuelo,
le saqué el billete, lo llevé al aeropuerto
y me dijo adónde iba.
¿Sabes lo que pasará?
¿Eh? Que se han equivocado
y que mi hijo y yo no sabremos de él.
Ahí está ese tío.
Qué pesado.
Venga, vámonos.
Lucía.
¿Ha encontrado a mi marido?
Hasta que no lo encuentre, no me hable.
Yo estoy de tu parte, no te equivoques.
¿Ya no me habla de usted?
¿Somos amigos?
Mire, ya me voy más tranquila.
Cariño, ¿qué quieres?
Me ha salido solo, la costumbre.
Es lo que tiene 15 años de matrimonio.
A ver, Cristina, que no te llamé para discutir,
sino para decirte que me voy un tiempo.
Perdona, que me entra otra llamada.
Hola. Te voy a enviar una foto de un vehículo.
Sí, quiero que busques la información posible
sobre la propietaria.
También necesito un contacto en la comisaría de Zarzal.
Exacto, frontera con Portugal.
Sí. Me quedo un tiempo.
Bueno, te dejo, que tengo a mi ex en la otra línea.
Eh... Ca... Cris, Cris, eh...
Si necesitas algo, tienes mi destino en comisaría central.
¿Mis cosas?
No sé.
Bueno, cuando vuelva a casa me las llevo, te lo juro.
Son cuatro cajas.
Venga.
Damos un golpe seco debajo de la cadera para separarlas.
Hola, Juan. Hola.
Buenos días, Joao.
Buen género tienes aquí.
Los que no me perdéis por los montes.
¿Te tengo que llamar para que vengas a explicarme
qué pasa con mis transportes? Te pido disculpas.
Pensaba venir para explicártelo todo.
Eso está bien. Vamos fuera.
Tu cuñada está contando historias sobre los camiones,
en la tele.
Mira, yo no sé de qué me hablas.
No es un buen día, la verdad.
Mi hermano José ha muerto en un accidente de avión.
(HABLA EN OTRO IDIOMA)
Lo siento, no lo sabía.
Anda, ven, dame un abrazo.
Te ha caído una buena, Juan.
Ahora vas a tener que encargarte de todo lo de tu hermano
empezando por su familia.
Él tiene un niño, ¿no? ¿Cómo se llama?
¿Cómo se llama? Sí, cómo se llama el niño.
No habrás olvidado el nombre de tu sobrino.
Samuel. Se llama Samuel.
Bueno, tendrás que cuidar de Samuel, que no le pase nada,
tendrás que cuidar de su madre, pobrecilla, que estará muy triste,
pero...
Debería aprender a estar calladita,
no está bien que las mujeres hablen de los negocios de los maridos.
Y de mí.
Vas a tener que cuidar de mí
porque tu hermano también cuidaba de mí.
Y lo hacía muy bien.
¿Eh?
¿Qué te parece?
¿Crees que podrás?
Yo haré lo que me digas. Por supuesto.
Estaba seguro.
Vamos a llevarnos bien, Juan.
Veo que eres un hombre de familia, como yo.
Bueno, Joao, pues si no necesitas nada más,
yo ya tendría que ir tirando, que tengo faena, ¿vale?
Un momento.
Antes me vas a hacer un primer favorcillo.
Vas a ir... Nico.
Vas a acompañar a Nico a la casa del conductor del camión
que se ha estrellado para ver cómo está su gente.
¿Sabes qué pasa, Joao?
Que creo que ese hombre no tiene familia aquí en España.
Y además...
¿Y además?
No, nada. ¿Nada?
Pues empezamos mal. Es lo primero que te pido, ¿y no me puedes ayudar?
Nico, acompáñale.
Hasta luego, Lola. Hasta luego, Juan.
-Este no sabe nada y el hijo de puta del conductor
no lo vamos a encontrar. -¿Por qué?
-¿Extranjero y sin familia? Le han elegido bien.
Mais, pregunta por la mercancía.
A ver si se atreven a moverla en mi territorio.
-Cuando acabes con eso me picas una cebolla.
Pero bien finita.
Oye, Raimundo, ¿qué hacías ahí fuera en el descampado tan temprano?
-Nada. No podía dormir y he salido a dar una vuelta.
-¿Una vuelta? Tú a mí no me engañas.
¿Qué tienes en la cabeza?
-Mira, esta casa está muy aislada y ahí fuera hay un buen sitio
para esconderse y vigilar.
-Anda, que tienes más imaginación que tu nieto.
-¿Qué pasa con mi nieto?
-Teresa, buenos días.
No hemos querido despertarte.
¿Cómo estás?
-Qué bien que hayas podido descansar.
-¿Descansar? Me tomé una pastilla y no he podido pegar ni ojo.
Ni salir de la cama quería. ¿Para qué?
-¿Quieres que te haga unos huevos? Tendrás que comer algo.
-Solo café.
¿Qué es esto?
-Puchero.
Mira.
-Se nota. Huele toda la casa.
Para mí no, que soy de estómago delicado.
De todas formas no me entraría nada.
-Aquí tienes tu café.
-Voy a tomar un poco el aire.
Aquí dentro me ahogo.
-Qué humos, ¿no?
-Proverbio: el que oculta el odio tiene labio mentiroso.
-No exageres, Raimundo. No nos odia, solo nos desprecia.
Peor para ella.
-Hombre, Juan.
Ay.
Buenos días, Teo. Un botellín.
¿Cómo estás? Ahí voy tirando.
Juan, te acompañamos en el sentimiento.
Gracias, Pedro.
Estamos todos jodidísimos.
Joder, qué pena, un hombre tan joven y tan apreciado.
Estábamos pensando que a lo mejor deberíamos crear
algún día de luto en el pueblo. Gracias.
Si podemos hacer algo, dínoslo.
-Lo que sea. -Ay, Juan. ¿Cómo está tu madre?
Estábamos pensando que nos íbamos a acercar a verla.
¿Pues cómo va a estar, María? Fatal. ¿Y tu cuñada?
Oye, ¿eso que dijo en la tele es verdad?
Eso de que no le localizan a José.
-Es que es colmo, que te maten al marido y no se responsabilicen.
No sé de qué me habláis. Todavía no he visto a Lucía yo.
Ay, pues cuando la veas le das un abrazo. Qué sola se queda.
Y con ese niño tan pequeño.
Perdonad, pero tengo que irme.
Teo, ponme otro, que me lo llevo. Y dime qué te debo.
No, hombre, no, no, no. Tú no pagas nada, faltaría más.
Gracias. Venga.
-Venga, hasta luego. Hasta luego.
Hasta luego. -Qué desgracia.
(SUSPIRA) Pesados, coño.
Hola, Teresa, buenos días.
-No tan buenos, hija. -¿Cómo se encuentra?
-Mal. Y encima aguantando que me hayan tomado la casa.
-Bueno, piense que son los padres de Lucía, que a ella le viene bien.
-No, si yo pienso en todo el mundo.
Pero ¿quién piensa en mí?
Soy yo la que ha perdido un hijo y es lo peor que te puede pasar
en la vida. Es antinatural.
(LLORA) Hija.
Ya está, Teresa.
Mi pobre hijo, mi José.
Ya está, Teresa. Cálmate.
Escúchame. No saben si su hijo estaba o no estaba en el avión.
¿Qué me dices? ¿Qué me dices, Lucía?
Lucía. Yo no me lo creo.
¿Cómo que no te lo crees?
Lucía.
¿Cómo que no te lo crees?
-Vamos dentro, doña Teresa. Yo le cuento más despacio.
-Yo os acompaño y os ayudo con lo que haga falta.
-Dame el brazo, que no me tengo.
-Sí, sí.
Hola, ratón.
¿Qué haces?
Jugar. Ah, qué bien.
¿Y eso qué es? Un jardín de bichos.
Ah, qué bonito. El abuelo va a traer grillos.
Ah. Y aquí van las hormigas.
Anda, qué bien.
¿Los pájaros son bichos?
No, los pájaros son aves.
Y los abuelos de los pájaros eran dinosaurios.
¿De verdad? Sí.
Yo de mayor quiero trabajar como tú.
Lo mismo que tú. ¿Ah, sí?
¿El qué, veterinario? Sí.
Ah, qué bien.
¿Te has tomado la medicina?
Sí. Qué pesada.
Bueno, pues qué pena que sea una pesada, porque te pensaba dar
tu regalo de cumpleaños.
No eres una pesada.
¿Seguro? Seguro no es.
(RÍE)
Cuánto me alegro. Pero si son muy buenas noticias.
-Sí.
-El señor ha escuchado nuestras oraciones.
Hija, dame un abrazo. Luego, luego, mamá.
Pero ¿qué le pasa?
-Parece que no se alegrase de que mi hijo esté vivo.
-No es eso. No es eso. Es que no se lo cree.
Piensa que en cualquier momento le darán la mala noticia.
-Yo la entiendo. Todo esto es muy raro.
-Yo no lo veo nada raro.
Mi hijo seguramente estará por ahí desesperado, intentando comunicarse.
-Bueno, me voy a ir. Si necesitáis algo, estoy aquí.
-Voy a hacer algo de comer. Teresa, acompáñame, vamos.
-Sí. -Vamos.
-Manuel, ven conmigo.
Pasa.
¿Tú me estás ocultando algo?
-¿Yo? Qué manía de pensar mal de mí.
-Escucha, hace seis meses que tu hermana se peleó con José
y se fue de esta casa.
No me mires así. Lo sé por tu madre.
-Solo fue una noche.
-Pero tú hablaste con José, ¿no es verdad?
-Era una pelea tonta por el niño.
Lucía decía que le estaba malcriando, vaya.
-Pues yo oí otra versión: que José gastaba mucho,
que se quería ir de esta casa y que había dado la entrada
para un chalé de lujo y no se lo había dicho a Lucía.
-Bueno, pues ya sabes tú más que yo.
-No lo creo.
Mírame.
Como José haya metido a mi hija en algún problema,
y tú le estés tapando... -Pero ¿de qué hablas?
-De todo lo que no me contáis.
(Timbre)
-Y esa moto nueva, ¿de dónde la has sacado?
-¿Qué tal?
(Pitido)
Quita eso, mamá. Quítalo. Ya voy.
Quítalo. Ya voy, mi amor, espera un momento.
Lo quiero quitar, pero es que no sé cómo quitarlo.
"Suit off". ¿Qué significa "suit off"?
Desenchufa ahí, mi amor.
¿No funciona?
No, ahora no funciona nada, Samuel.
Yo quiero conducir. Ya lo sé que quieres conducir.
Ya lo sé. Ahora mismo no podemos poner eso, Samuel.
Ya sé que eso va ahí, pero ahora lo ponemos.
Lucía. Sí.
¿Y esto? ¿Qué quieres ahora?
Hermana.
Hermana, ¿qué pasa? ¿Que qué pasa?
Que mira la que estoy liando, que no sé montar el puto coche este,
que no sé cómo montarlo, Manuel, mira.
Y viene todo en inglés. ¿Cómo lo voy a montar? No puedo.
Lucía, aquí hay una persona que quiere hablar contigo.
-Hola. Hola.
Puedo esperar.
Lo que haga falta.
Por cierto, hay que desenchufar la batería para poder colocar
el motor. Mis sobrinos tienen uno igual.
Tardamos dos días en ponerlo en marcha.
Pero eso es todo.
-Venga, vete con él, que yo me apaño con esto.
Espéreme un momento. Vente, Samuel, ya verás,
que esta noche vamos a hacer un rally tú y yo...
A ver...
-Vaya lío ha montado con lo de la tele.
¿Ah, sí?
¿Y ha servido para algo?
Para algo.
Espere aquí un momento, por favor.
-Inspector, soy Nacho Hervás. Bienvenido.
-Encantado. -Le he preparado aquí su despacho.
-Muy bien. Quiero que sepa que es un honor
poder trabajar con usted. -Vale, Nacho, luego me lo cuentas.
¿Puedes o llamamos a un cerrajero?
-Sí, no hay problema.
Disculpe.
He dejado aquí unas cajas que han llegado para usted
de Madrid. -¿Unas cajas?
-Sí, como de mudanza. -Es personal. Luego las miro.
-De acuerdo. Lo he dejado todo como usted pidió.
-Que no nos molesten ahora, ¿vale?
Por favor. Adelante.
Nacho, el cuello.
¿Trabaja usted aquí? Solo de momento.
Me ha prestado el despacho ese policía guapo de ahí fuera.
Póngase cómoda, que vamos a ver cine.
¿Cómo?
Las cámaras de seguridad del aeropuerto.
Ahí está.
Cuando usted dijo. Supongo que acaba de dejarlo en la terminal.
Bueno, ahora vamos a ver la puerta de embarque del vuelo a Cracovia.
No sé si quiero ver esto.
Ánimo.
No, no le veo.
Espere.
Ahí está.
Es... Este es él, ¿no?
No es él.
Su marido no cogió ese avión.
Pero lo pudo coger antes o después o justo antes de despegar, ¿no?
La lista de pasajeros y de víctimas está cerrada.
Sabemos quién era cada uno de los ocupantes de ese avión
con total seguridad.
Pero...
Pero entonces, si no cogió ese avión,
está... está... está vivo, ¿no?
Vamos a ver otra grabación.
Esa es la dirección opuesta
a la que debía ser la puerta de embarque.
¿Por qué haría eso?
Pues no lo sé, se equivocaría.
¿No?
No, no... Si no... ¿Sí?
Bueno, a ver si esto nos aclara algo.
¿Quién es esa mujer? ¿No la conoce?
No, no se le ve la cara.
¿Qué le da? No lo sabemos.
¿Y se van juntos?
Eso parece.
Después, desaparecen.
No he podido encontrar más imágenes de ellos.
Entonces, si no cogió ese avión... No lo cogió.
¿Y usted cree entonces... No, yo no creo nada.
¿Seguro que no quiere contarme nada más?
¿Qué quiere que le cuente? Dónde está su marido, por ejemplo.
¿Dónde está mi marido?
Ojalá supiera dónde está mi marido.
Increíble.
No parece muy contenta.
-¿Has grabado la conversación?
-Sí.
-Voy con ella. No quiero perderla.
Lo siento mucho. Habrá sido una locura.
Seguro que en dos días vuelve a casa.
No debo decir esto pero, si puedo hacer algo, si puedo ayudar...
Es ahí.
Le voy a hacer una pérdida, por si necesita mi número.
(Teléfono)
¡Hombre, por fin!
¿Por fin? Tú lo sabías, ¿verdad? ¿Verdad que lo sabías?
¿Qué pasa? ¿Por qué no fuiste a Madrid?
¡Porque sabías que no estaba en ese avión!
¡Me has dejado parecer una imbécil! Pero ¿qué dices?
Digo que tu hijo es un cabrón. Ven conmigo.
Esto no se lo voy a perdonar en la puta vida. Déjame.
Cálmate.
¿Me quieres contar que te han dicho, que no entiendo nada?
¡Que no me lo han dicho, Juan, que lo he visto con estos ojitos!
¿Viaje de trabajo? ¡Y una mierda! ¡Estaba con otra y tú lo sabías!
¿Qué? Pero ¿cómo?
¿Qué otra? ¿Qué otra? Ah, qué otra.
No sabes quién es ni dónde están ni nada.
Pero ¿qué coño voy a saber?
¿Qué coño voy a saber, Lucía, si estoy tan alucinado como tú?
Por favor, si os pasáis el día juntos.
Si sabéis hasta cuándo uno de los dos va a mear.
¿Cuánto tiempo llevas tapando esto? Lucía, por favor.
¿Cuánto? No me toques. Dime. Yo no tapo nada.
Lo que estoy viendo que hay un montón de cosas de José
que yo no sé. ¿Sí? ¿Qué no sabes?
Si es tu hermano y tu socio.
Que no te creo, Juan, que no te creo.
No me esperaba esto de ti. Por favor.
Contadnos qué está pasando. Que se lo cuente él.
Yo no quiero saber nada de su hijo, nada.
Lucía.
Lucía.
¿Qué pasa?
Mamá, necesito estar sola. Idos a casa, por favor.
Pero niña...
-Déjala, Rosa.
Hija, nos vamos.
Pero que sepas que aquí estamos para lo que haga falta.
Vale.
Hasta mañana. Hasta mañana.
¿Qué se ha ido con otra? ¿Mi hijo? ¡Venga ya, Juan!
Que está segura, mamá, que tiene pruebas, que por eso está así.
Mira, Juan, conozco perfectamente a tu hermano
y sé que está muy enamorado de Lucía.
¡Pero si se enfrentó a mí y al mundo entero para casarse con ella!
¿Y cómo quiere a su hijo?
Que no me lo creo, Juan. Que es imposible.
Bueno, ya está bien. Que José no es un santo, ¿eh?
Ni tú tampoco. ¿Qué le has dicho a ella?
Porque lo que tienes que decirle es que no se crea nada,
que tu hermano va a aparecer. Pero ¿cómo le voy a decir yo eso?
Y si luego es verdad que se ha ido con otra, ¿qué?
Que mi hijo no se ha ido con otra. ¡Y dale, mamá! ¡Que lo han visto!
Si lo han visto, alguna explicación tendrá.
Mamá, yo flipo contigo, flipo.
Lucía.
Doctor.
-¿Qué?
-Bolígrafos, post-it y unas carpetas.
No sé si necesita algo más. -Sí, que te sientes un momento.
-Usted dirá.
-¿Te gustaría trabajar conmigo?
-¿A mí?
Claro, por supuesto. Quiero decir, sería un honor.
-No estés tan seguro.
Más que un honor, va a ser un dolor de cabeza.
Te aviso que soy tan perfeccionista como desordenado,
así que te voy a dar mucho, mucho trabajo.
Necesito que seas absolutamente discreto.
No quiero que nadie en el pueblo sepa que estamos investigando.
-Estoy dispuesto. Cuando quiera empezamos.
-No, ya hemos empezado.
Presta mucha atención y toma nota, que no quiero errores.
Necesito un informe detallado
de dónde se come bien en este pueblo,
qué piso hay para alquilar, no muy caros,
y qué supermercados te llevan la compra a casa.
-¿Supermercados? -Sí, supermercados.
Si como mal y duermo peor, no vamos a avanzar nada.
Así que necesito que me ayudes a instalarme.
-Ahora lo hago. -Otra cosa, Nacho.
Prepara también un informe exhaustivo de la empresa
de los hermanos Espada. -¿Los hermanos...?
Enseguida, por supuesto. -No, enseguida no.
Primero, lo del piso.
¡La puerta!
-Disculpa.
-Laura, necesito que hables con asuntos internos.
Sí, sobre un policía local.
Nacho Hervás.
Comprobad si está limpio.
Es que no me lo puedo creer. Normal.
¿Tú crees que José ha podido tener una historia todo este tiempo?
Pues no sé. No sé, cariño.
Pero ¿tú nunca te habías olido nada?
No sé. Hombre, hemos pasado malos momentos,
sobre todo cuando el niño estaba en el hospital.
Casi no nos veíamos, luego yo he estado
muy estresada encerrada en casa cuidando de Samuel, pero yo qué sé.
Yo pensaba que me quería. Oye, ahora no te vayas a echar
tú la culpa de lo que está pasando por qué no.
Es que no te lo consiento. Solo faltaría.
No, si no es eso.
¿Sabes que hay una cosa que no paro de darle vueltas
y vueltas y vueltas? ¿Qué?
¿Por qué no me llama?
(RESPIRA AGITADAMENTE)
Vamos a ver.
Si tú mientes y te vas con tu amante pero tienes la mala suerte
de que ocurre un accidente y el avión que decías
que iba a coger se cae... Sé lo que estás pensando.
Pues tú no tardas ni un minuto en llamar a tu casa, inventarte
lo que sea para que justifique que tú no estabas en el avión.
¡Un momento, por favor! ¡No te vayas! ¡Solo quiero hablar!
¡Escucha!
Que si no quieres que te busquen, lo último que haces es desaparecer.
¡Tengo una mujer y un hijo
que no saben dónde estoy!
¡Puto trabajo! ¡Mierda! ¡Hijo de puta, mentiroso de mierda!
¡No, no!
José va a volver. Lo sabes, ¿verdad?
Tienes que mantener la cabeza fría y pensar en Samuel.
-Yo vigilo. No me sé la contraseña. ¿Qué más da?
Pregunta a su secretaria, seguro que se sabe las claves.
Que secretaria viene de secreto, ¿eh?
Soy Joao.
¿Tú eres?
-¡Mamá! Buenos días, Lucía.
Y yo te digo que esa familia solo te va a traer problemas.
Obedece por una vez a tu padre y vuelve a casa.
-No sé si voy a dejarte ir por ahí.
¡Ah!
¿Ahora también desconfías de mí? No, pero a lo mejor hay algo
que no me estás contando.
Ahora mismo estoy atado de pies y manos pero suena algo extraño
que su marido... ¿Algo extraño? ¿Qué?
Deme un hilo de que tirar y le ayudaré.
¡Lucía!
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