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Creo que José transporta... Droga.
Tu marido es un peón al que están utilizando.
Yo al que quiero es a su jefe: Joâo Ferreira.
Y si la suerte se pone de mi parte,
quiero a un capo aún mucho más importante: Paul Breson.
Están planificando una de las operaciones
más importantes de narcotráfico en Europa.
-El camión de los Espada está a más o menos
1.500 kilómetros de aquí.
-Vamos a interceptar el camión.
Necesito averiguar
quién les ha suministrado la heroína.
-Hay que sacar la droga de la caleta.
Es nuestro seguro de vida, hazme caso.
(GRITA)
¡Hijo de puta! -Papá.
-Vete de aquí, hijo. -Papá.
Papá...
Joder, José. Están todos muertos, todos.
Quiero que metas los cuerpos en el camión.
Y luego te vas con María a la casa rural.
Ella sabe el camino. Nos vemos allí.
Lo he matado, José.
No tenías otra opción. Los únicos que saben
lo que ha pasado de verdad están muertos.
Lo mejor, lo menos sospechoso es que te vayas a casa
y hagas como si nada.
¿Lucas? Lucas, Lucas.
Raimundo, el chico está perdiendo mucha sangre.
Papá, ¿tú sabes lo que estás haciendo?
Me cago en la puta, no puede ser. No está Nico.
Hay que encontrarle, José, vamos.
Sé que es una putada, pero tienes que encontrar a Nico
antes de que amanezca.
Mira.
Pero qué me estás contando, por favor.
Un herido de bala, una mochila llena de droga.
Eso no lo puedes tener en tu casa.
No con un niño pequeño y otro que viene en camino.
-¿Buscabais esto? Os la voy a dar. 10.000.
¿Que qué?
José, es Nico. Está ingresado y está en coma.
-Voy a encontrar al cabrón que te ha hecho esto
y va a sufrir más de lo que estás sufriendo tú.
-¿Sabe cómo se quedó inválido? -En Angola.
Le dieron una paliza unos guerrilleros
del Ejército de Liberación.
Se hacían llamar Los Ángeles Blancos.
Pero el tercero es mi padre. A tu padre le ha costado mucho
superar lo que vivió allí. Necesito saber qué está pasando,
¿lo entiendes?
¿No te parece curioso que, de todas las empresas de transporte
que hay, Joâo haya ido a buscar a la de José?
¿Qué quieres decir?
No sé, a lo mejor quiere tenerlo cerca por algo.
Y no precisamente para cuidarlo.
Si conseguimos poner unas cámaras dentro de su casa,
tendríamos información de primera mano.
¿A cambio de qué? De ser la mujer de un traficante,
pasarías a ser nuestra colaboradora. Él no debe saber nada.
Si trabajo allí, podría moverme con naturalidad.
Joâo se va a enterar de que tenemos la carga.
Ya está, tú le devuelves la droga. Le dices que ha sido cosa
de los conductores, que tú no tienes nada que ver.
-José, ¿qué voy a hacer contigo?
Quiero ver los cadáveres de Tomás y de mi ayudante.
Busca a Lucas y encuéntralo.
No me falles.
Porque no te lo puedes permitir.
-Hola.
Paul Breson.
Un amigo de Joâo. Si no te importa, te acompaño.
No, no, para nada.
Tenemos que eliminar a una persona, alguien que me ha traicionado.
-"Pas de problème". Martín se encarga.
Solo necesitamos el nombre.
De momento, no le vamos a matar.
Mi hermano tiene otros planes para él.
# Yo que siempre te seguí,
# que te quise bien.
# Hoy construyes tu vida sin mí.
# Ah... #
Perdona un momento.
¿Todo bien?
Bien, pero me quiero ir de aquí cuanto antes.
Vale. José Espada.
¿Verdad? Sí.
Él es mi marido, él es Paul. Es un amigo de Joâo.
Encantado. Encantado.
No eres de aquí, ¿eh? No, mitad portugués, mitad francés.
¿Hace mucho que conoces a Joâo? Hace años, hace años.
Mira, ahí viene.
Yo era un niño, pero hemos vivido muchas cosas juntos.
-Ah, veo que ya conoces a la gente interesante de Zarza.
Paul ha traído un vino que es una joya.
Vamos a celebrarlo. No, disculpa.
Nosotros no nos podemos quedar. Tenemos que ir a recoger al niño.
No, no te preocupes. Se ha quedado Isa con él.
Podemos quedarnos.
Vale. Estupendo.
Id abriendo la botella, Paul.
Tengo que hablar con tu marido un momento.
José, me pregunto
dónde estará el chico que ha huido.
-Hola, María.
Hola.
Hola.
Paul, ¿tú sabes dónde está Joâo?
Sí, está fuera hablando con José.
Ah, aquí está. Gracias. Vamos a probar un vino, ¿vale?
Vale.
Un vino muy especial. Calienta el alma y el corazón.
-Ese chaval no ha salido del pueblo en su vida.
Debe estar solo, asustado.
Debe estar buscando ayuda si no la tiene ya.
Nadie se atrevería.
Quién sabe.
Hay mucha gente a la que le gustaría joderme.
He puesto vigilancia en todas las esquinas del pueblo,
pero, en realidad, ¿sabes lo que me gustaría?
Que me lo trajeras tú.
Sería un buen detalle por tu parte.
Lo intentaré.
Bien, vamos dentro.
La uva se cultiva en un castillo muy pequeño
a las orillas de un río.
Queda muy cerca de mi casa.
Gracias, Paul. Gracias.
A ver si te gusta. Si os gusta.
-Joâo. -Disculpen las señoras.
-Justo a tiempo.
Vamos a hacer un brindis.
Gracias.
Por las mujeres.
Que son lo mejor de la vida. -Por las mujeres.
-¡Joâo!
Joâo, los cerdos están...
-¿Qué?
-Los cerdos están enfermos, no sé qué les pasa.
-Pero, ¿qué dices?
-Pues que... -¿Has avisado al veterinario?
-Sí, pero está en el parto de una yegua
y no puede venir hasta mañana.
Si queréis, yo puedo ayudaros. Yo estudié veterinaria.
He trabajado en alguna finca hace años.
Pero hace mucho que no ejerces, ¿no? Bueno.
Lucía, ¿sabes qué? Me parece muy bien.
Si puedes ayudarnos, te lo agradezco.
Claro. Vamos.
(GRUÑE)
Parece una intoxicación.
¿Es grave?
Son mis mejores ejemplares.
No lo sé, tiene la mucosa muy pálida.
Puede ser que se hayan comido alguna bellota en mal estado.
¿Van a morir?
No lo sé, pero están muy débiles. Ahora lo más importante
es que no coman nada hasta que se limpie el organismo
y que beban agua para que no se deshidraten.
Sería un desastre.
Hemos invertido mucho dinero en estos animales.
Si quiere, yo puedo quedarme esta noche a cuidarlos.
Las primeras horas son vitales. No.
No te puedes quedar.
¿Cómo que no me puedo quedar?
Claro que me puedo quedar. A ver.
Joâo, será mejor que se encargue el veterinario,
nosotros nos tenemos que ir. No, no, yo me voy a quedar, José.
Dame, que te doy la llave de casa.
Asegúrate de que Samuel cene antes de irse a la cama, ¿vale?
¿Me explicas de qué va todo esto?
No tengo nada que explicarte.
Adiós.
Voy a ver cómo están estos de aquí.
¿Qué tienes? -No tengo nada.
-¿No tienes nada? -Nada de nada.
Full.
Te estoy metiendo una paliza que flipas, chaval.
No tienes ni idea. -Anda, tira, que me he dejado
porque estás cojito. -Sí, anda. Coge el móvil.
(Teléfono)
Dime, José.
Sí, aquí está a mi lado.
En el sótano de la iglesia, sí.
Estoy seguro, sí.
Vale.
Adiós.
-¿Qué te ha dicho?
-Joâo te está buscando como un loco, tienes que salir de este pueblo ya.
Mañana, ¿vale?
-Vale.
Pero antes quiero ir a mi casa.
-¿No me has oído que te están buscando?
-Me da igual, Manuel, tío.
Necesito tener un recuerdo de mis padres.
De mi madre no tengo ni una foto.
Ni una.
Venga, por favor.
Que no va a ser nada, Manuel, venga.
(Puerta)
-Abre, Manuel, soy yo.
-Joder...
Lucía, te he cogido las cosas y me estoy...
¿Qué te has hecho en la cabeza?
Me estoy tiñendo, que no he tenido tiempo
en toda la semana.
Oye, perdona, ¿tú qué haces aquí?
Es que esto es mi casa. La tuya está al lado.
Sí, sí, pero a mí no me lías. Que tú tienes prohibido entrar aquí.
Pues ya no. ¿Ah, no?
No. ¿Y Lucía?
Lucía está en la finca de Joâo cuidando a unos cerdos.
Venga, sí.
Me estás vacilando, ¿no? Pues no.
Eres muy bueno.
Eres muy bueno, ¿eh?
No, que entiendo que engañaras a Lucía y no se diese ni cuenta.
Te estás convirtiendo en un mentiroso profesional,
pero a mí no me la das tan fácilmente.
Yo flipo... Lucía.
Lucía, que tengo aquí a José.
(ASIENTE)
¡Ah!
Sí, sí.
Vale, vale.
Bueno, luego...
Cuando puedas, me llamas, ¿vale?
Hasta luego.
¿Qué dice?
Bueno, José,
reconoce que la historia de los cerdos
tiene su extrañeza, ¿no? Claro, claro.
¿Samuel dónde está? Arriba, en su cuarto.
Le acabo de dormir.
José, ¿te importa si termino de teñirme?
Es que si no, se me va a quedar cada pelo de un color.
Cierra la puerta cuando te vayas.
Esto tiene buena pinta.
No hay infección.
Está cicatrizando muy bien.
¿Te duele? -Un poco,
pero casi nada ya.
Don Raimundo,
que muchas gracias por todo.
Si no llega a ser por usted, me quedo sin pierna.
-Vamos a dejarla al aire para que cicatrice mejor.
-¿Estudió Medicina? -No.
-Mi padre sabe muchas más cosas de las que cuenta.
¿Verdad, papá? -Escucha, Lucas.
Ahora que estás mejor, deberías ir a la Policía.
Solo te sentirás en paz contigo si haces lo que debes.
-Si va a la Policía, le van a colgar el marrón.
Lo sabes como yo. -No tienes más que decir la verdad.
-Pero ¿qué verdad? Si él no ha hecho nada.
No ha hecho nada.
Ha sido su padre quien le ha metido en todo esto.
-¿Ya te has olvidado de todo lo que te enseñé?
Lucas.
Haz lo que debes.
¿Estás dormido?
Papá.
¿Te quedas? (ASIENTE)
¿Para siempre? Claro.
¿Quieres ir a dormir a la cama grande?
Vamos.
Ven aquí.
Estoy totalmente de acuerdo con el diagnóstico de Lucía,
es una intoxicación.
De hecho, si no fuera por ella, es probable
que algunos hubieran muerto.
-Lo que no entiendo es cómo han podido intoxicarse.
-Es difícil saberlo, pesticidas, alquitrán, incluso arsénico.
A veces, esas sustancias entran en el suelo o en las plantas
y los cerdos entran en contacto con ellas.
Bueno y están fumigando los campos también, puede ser por eso.
Claro, es probable.
Prepararé un complejo vitamínico para que se recuperen.
Debemos tener paciencia.
Hay que hacer un seguimiento diario para ver cómo evolucionan.
Bueno, yo puedo venir todos los días un rato
hasta que se recuperen del todo.
Lucía está perfectamente capacitada.
Además, estaríamos en contacto para cualquier urgencia.
-Muy bien. Desde ahora pasas a formar parte de mi finca.
Joâo. ¡Joâo!
Han llamado del hospital.
Nico ha recuperado totalmente la conciencia.
Señores, tengo que irme.
¡Lucía! Hola. Hola.
¿Qué tal los cerdos? Bueno, pues muerta de cansancio.
Y con un olor que no me lo quito ni metiéndome en la lavadora.
Oye, lo siento,
a tu marido no le gustó la idea de que te quedaras a pasar la noche.
Bueno, no está acostumbrado a que duerma fuera de casa, ya está.
Pues sí. Con una mujer tan guapa...
Bueno, voy al pueblo; si quieres, te acerco.
No te preocupes, he pedido un taxi.
Taxi, me dijeron que suelen tardar mucho por aquí, aprovecha.
Eh... Vale. De acuerdo.
Además, estoy muy cansada.
Atención.
Se la pasa.
Entra, va a chutar, va a chutar.
Chuta...
¡Ay!
Que no pasa nada, no te preocupes. A ver la boca.
Ve a lavarte los dientes.
(Timbre)
Hola. ¿Qué pasa?
¿Por qué hemos quedado aquí? ¿Has vuelto a casa?
Luego te lo explico.
¿Qué? Joâo quiere ver los cadáveres.
¿Qué significa que quiere ver los cadáveres?
Pues significa que hay que ir, desenterrarlos y enseñárselo.
Y, además, tenemos que hacerlo hoy.
Eso es imposible, José, no podemos hacerlo,
que estamos a plena luz del día. Ya lo sé, pero habrá que hacerlo.
Y hay que darle dinero a Lucas para que se vaya.
Y tendríamos que rezar para que Nico no hable.
¿Quieres que siga con...?
¿Y Lucía?
Lucía ha pasado la noche en la finca de Joâo.
¿Cómo? Cuidando los cerdos.
Eso no es verdad. Lo que oyes.
(Coche)
Hola. ¿Qué pasa, Juan? ¿Qué tal, Lucía?
Pues yo me voy a dar un baño y me meto en la cama, estoy muerta,
de verdad. ¿Qué tal ha ido?
¿Has acabado con eso? Pues no.
Voy a trabajar en la finca hasta que los cerdos se recuperen del todo.
Perdón, ¿que vas a trabajar en la finca?
Sí, voy a trabajar. ¡Lucía!
¿Qué?
¡Sabes lo peligroso que es!
José, me lo ha pedido el veterinario y no me he podido negar.
Además, que me viene muy bien trabajar ahora mismo, la verdad.
Y yo me alegro mucho que vuelvas a trabar, te lo digo en serio,
pero en la finca no puede ser. Ya encontraremos otra cosa.
Lo hablamos en otro momento, estoy muy cansada ahora mismo.
¡Mamá! Hola, mi amor. ¿Cómo está mi ratón?
Hola. Estás sudando. ¿Estás jugando? Samuel, vete con el tío.
¿Lo llevas fuera? Sí, claro. Hasta ahora.
Venga, Samuel, vamos.
¿Qué? ¿Qué tal con el francés?
Bien.
¿Te preocupa algo?
No, pero que ayer lo vi muy atento y muy pendiente.
Sí, puede ser.
Me voy a la cama, que estoy muerta.
José, gracias por quedarte con Samuel,
pero te agradecería que te fueras de casa.
Es que esta también es mi casa.
Alguien tendrá que cuidar de Samuel si vas a trabajar fuera. ¿No?
Haz lo que quieras, José.
Ay, Dios.
Sus constantes vitales se han estabilizado y responde
muy bien a la medicación.
Ha pasado por un coma.
De momento tiene limitadas sus funciones motoras,
pero su mejoría es impresionante.
-Doctora, ¿usted cree que se recuperará totalmente?
-Es difícil saberlo. Ahora tenemos que centrarnos en su rehabilitación.
La pelota de goma y esta pizarra le ayudarán a recuperar
sus funciones psicomotrices. -Déjeme ver.
-¿Cuándo le podremos llevar a casa?
-Hombre, tiene una gran voluntad y mucha resistencia.
Si sigue así, pronto le daremos el alta.
-Gracias, doctora. -De nada. Hasta luego.
¿Qué?
¿Qué quieres, Nico?
Creo que quiere la pizarra.
¿Por qué no le dejáis descansar un poco?
A ver... Espera.
¿Qué quieres escribir, Nico?
¿Quieres decirnos algo?
A ver...
Venga. No, no, no.
Nico, esto hay que tomarlo con calma.
-Tranquilo, tranquilo.
Voy un rato fuera.
Coge una, sin miedo, que no muerde.
Esto es muy pequeño, ¿no? Pues mira,
esta cosa tan pequeña graba imagen y sonido incluso en la oscuridad.
Además, podemos conectarla y desconectarla desde aquí.
Mira, esta es la óptica. Si yo no entiendo de microcámaras.
Conque me digas qué tengo que hacer para ponerla, ya está.
Tienes que colocar las cuatro.
Una, en la planta de abajo, el salón.
Otra, ¿sabes si Joâo tiene despacho?
En la segunda planta hay una puerta que está cerrada,
a lo mejor es el despacho, no lo sé.
Mira, estas son las llaves maestras de las cerraduras más comunes.
¿Y qué más me vas a dar? ¿Cianuro por si me pillan?
No, no te van a pillar, eres demasiado lista.
Ya.
Pues esta lista quiere la inmunidad para mí y para José.
Eso ya lo hemos hablado, lo tiene que decidir un juez.
No, Ramón, me estoy arriesgando mucho.
O nos dan la inmunidad o lo dejo aquí, ya está.
Lo que yo te puedo garantizar es que declararé a tu favor.
Ya, pero eso...
Y contaré que lo que estás a punto de hacer ha sido esencial
para el éxito de la operación, ¿de acuerdo?
Vale, haré todo lo posible, te lo prometo.
De acuerdo, pero me has dado tu palabra.
Es mejor que no vuelvas por comisaría, podría ser peligroso.
A partir de ahora nos comunicaremos a través de este móvil,
solo yo tengo el número. Vale.
¿Alguna duda? Pues... Pues sí.
Creo que deberíamos hablar con José de lo que estamos haciendo.
No, no, echaría a perder toda la operación.
Ramón, se está poniendo muy nervioso.
No entiende nada y puede ser peligroso.
No y es definitivo.
Es por tu propia seguridad, ¿de acuerdo?
No va a caber, José. Espera, que no lo hemos probado.
Imposible, ¿no ves que no cabe con el otro?
Dóblale la pierna. Que no dobla.
Dóblasela, por favor. Está tieso. Vale.
(Crujido)
¡Oh! Me pongo malo, ¿eh?
¿Ves como sí entra? Si entra uno, tiene que entrar el otro.
Te tenía que haber matado de pequeño.
Venga, vete a por las palas. Me tienes hasta los huevos ya.
Que no se puede, que no se puede. Mira que eres cenizo, coño.
¿Quién me iba a decir a mí que iba a estar así por culpa tuya?
¿Has visto cómo ha crujido el hueso? Sí.
Tú eres muy listo, pero también eres muy tonto.
Cuidado.
No cierra. Bueno, espérate.
¡Me cago en su puta madre! Todo el día vamos a estar aquí.
¿Me dejas un momento? Por favor.
¡Vámonos!
(Timbre)
(Timbre)
Abre. Voy, voy.
Joder.
¿Qué estabas haciendo? Nada.
Has tardado mucho en abrirme. No sé, me habré despistado.
Ahí tienes, secador y el pincel que te cogí ayer. ¿Eh?
¿Qué? ¿Y? ¿No tienes nada que contarme?
Yo no. ¿Qué voy a tener que contarte?
Si tuviera que contarte todo, imagínate.
Bueno, todo no, pero una parte.
No sé. Me da por elegir el...
¿El macizo ese que te ha traído en coche esta mañana?
Anda, hombre, por favor. Si ese es un amigo de Joâo.
¡Un amigo de Joâo! Sí, que es francés, por lo visto.
¿Francés? "Oh là là". Ay, qué pava.
Venga, cuéntame. Cuéntame, ¿no? Que no tengo nada que contarte, Isa.
Que me ha traído a casa y se ha ido. Que no hay nada que contar...
Que te he visto por la ventana.
¿Esto qué es, eh? ¿Esto qué es?
¿Esto qué es?
Pensaba que no ibas a venir. Aquí me tienes.
Tú dirás.
Necesito pedirte un último favor.
Necesito que mates a Nico.
Te juro que, después de esto, se acabó.
María, esto ya está acabado.
No tienes las drogas, no tienes el dinero
y me debes varios favores que no sé cómo me vas a pagar.
Con mis joyas.
Tengo un montón de joyas, auténticas.
Valen una pasta.
Y te las voy a dar todas.
Las joyas no tienen salida, no me interesa.
¿Por qué no le dices a José que lo haga?
Porque no puedo contar con él.
No es fácil hacer esto.
La habitación está vigilada y Nico está despierto,
así que solo lo puedes hacer tú.
Por favor.
Si Nico habla, estoy muerta.
Me gustas mucho, María.
Tienes cojones.
Me daría mucha pena si Joâo te matara,
pero no te voy a ayudar más.
Por favor.
No.
Deberías hacer como yo,
desaparecer mientras puedes.
Es que no te reconozco, Lucía, el otro día con los fardos de droga,
ahora con microcámaras, no sé.
Porque no tengo más remedio, Isa, que la Policía tiene pruebas
contra José y contra mí, y si no colaboro con ellos,
pues iremos a la cárcel.
Madre mía.
Madre mía.
Lo escucho y me parece todo un disparate.
Por favor, Lucía, ten cuidado.
Hagas lo que hagas, ten cuidado.
Que estás embarazada, Lucía. Ya lo sé,
por eso lo hago.
¿Qué va a ser de mi hijo si acabamos en la cárcel nosotros?
Si es que no tengo más remedio, Isa.
¡Hola!
¿Hay alguien?
¿Querías algo? Eh...
Sí, bueno, venía buscando a Lula, para decirle que los cerdos
están mejor, pero que tienen que seguir con el tratamiento.
Están todavía en el hospital.
Voy a buscarles ahora. Vale.
¿Puedo pasar al baño a lavarme un poco?
Gracias.
(Coche)
(Pasos)
¿Qué haces?
Eh...
Pues que iba a coger un libro,
pero resulta que ya me lo he leído.
Mi madre me castiga si me subo con las zapatillas en la silla.
Claro, normal, pero ha sido culpa mía.
Pero por favor, no se lo digas a nadie, ¿vale?
No quiero que me regañen. Eh, vale.
¿Tienes ganas de ir a jugar? ¿Sí? Pues venga, al jardín.
(RESOPLA) No veas cómo huele.
Si no huele a nada, huele a tierra y a hojas secas,
pero te sugestionas, sabes lo que hay atrás
y todo huele a muerto.
Ya, ni sugestión ni hostias, huele mal y punto.
Anda, baja la ventanilla.
(RESOPLA)
(Golpe)
Hostia. ¿Qué pasa?
Que creo que hemos pinchado. No me jodas.
¡No me jodas!
¡Vamos, hostia!
¡Ay!
¡No me jodas! ¡No me jodas!
Me cago en la puta. ¿Qué?
Mira.
Joder.
¿Y la rueda de recambio? ¿Dónde va a estar?
¿Dónde va a estar? En el maletero.
Anda, mira, mira.
No te creo, ¿eh? ¿Es Isabel?
¡José! ¡Juan!
Mierda.
Nos lleváis, ¿no? Que vamos cargados como mulas.
Acabamos de pinchar la rueda. ¡Oh, no me digas!
O sea que no podemos llevar a nadie, mira.
Ya.
Vaya, bueno, pero eso lo arregláis vosotros en un momento, ¿no?
Que os dedicáis a esto.
Sí, bueno, somos camioneros, pero no somos tontos.
Ya que pagamos un seguro, esperamos a la grúa y que trabajen ellos, ¿no?
Bien, vale. Estamos esperando.
Pues esperamos a la grúa.
La esperamos, ¿no? No tenemos prisa ni tampoco tenemos mucho que hacer.
Voy cargando, ¿en el maletero? No, atrás, no, está cargado.
Ah, pues aquí, venga, porfa.
Madre mía, qué olor.
José, qué olor, por favor, esto lo tenéis que...
Oye, ¿por qué no vamos cambiando la rueda nosotros?
Mientras esperamos. Huele fatal. Tenéis que limpiar.
¿Me ayudas con eso? Malísimo.
¿Sí? ¿Qué habéis estado haciendo?
-José, ¿te ayudo?
¿José?
-Del campo parece que venís, ¿o qué?
Como cuentes lo que has visto, ya sabes dónde vas acabar.
Tú verás.
La finquita que tenemos.
Ah, ¿tenéis una finca?
No lo sabía, no me lo habías dicho nunca.
-Toma, coge las bolsas.
-No, Julián, yo prefiero quedarme, ¿eh?
-No, toma, coge, nos vamos.
-No, de verdad, que no me porta esperar un rato.
-¡Isabel! Joder.
Hazme caso por una vez en tu vida, venga.
Chao, venga, vámonos, vámonos.
-Pero Julián, ¿qué ha pasado? -Hasta luego, vámonos.
-Hombre, cuéntame, ¿qué ha pasado?
Ya está, ¿no? ¿Y ahora qué hacemos con los cuerpos?
Ya nos encargamos nosotros.
Vale.
¿Y el chico?
¿Dónde está el chico? No lo sé.
¿Qué haces, tronco? Que es más allá, que es a mi casa, el 18, joder.
-Ya, ya lo sé, no quiero que nos vean, baja.
-Pero que parece todo tranquilo.
-Demasiado, no tenía que verte traído.
-Venga, cojo unas cosas y salgo, será un momento.
-Espera, espera, espera, dame tu chupa.
-¿Para qué? -Venga, dámela.
Vente para acá, vamos.
¿Quieres ganarte unos chiles? -Claro.
-¿Sí? Mira, tienes que ir ahí, el 18, tienes que ir al portal
y me dices que no hay nadie. -Eso está tirado.
-Toma, te regalo la chupa,
que me has caído bien, ponte la capucha.
-Tronco, le has dado mi chupa.
-Sí, se la he dado, se la he dado, ¿eh?
Si hay alguien, le veremos la jeta. Ponte el casco y a la moto.
-Es un paranoias, que lo sepas.
-Pesado.
-Joder.
Hostia.
-¡Joder! ¡Eh, eh, eh!
-Hostia, tío.
Puta mierda, tío, pobre hombre, le hemos matado nosotros, colega.
-Ya, ¿eh? ¿Yo qué iba a saber que lo iban a matar?
Ibas a haber tenido razón, tío, me estaban buscando, tronco.
-A ver, ya está.
Lo que hay que hacer es sacarte de aquí como sea, ¿vale?
(Puerta)
Soy José.
(Puerta)
¿Qué? ¿Cómo estáis?
Acaban de matar a un tío delante de nuestras narices
en el portal de Lucas. ¿Qué? ¿Qué ha pasado?
Que han apuñalado a un tío, creyendo que era yo.
¿Y qué hacíais ahí? ¿Qué os dije? ¿Qué os dije yo?
Quería una foto de su madre. Me da igual, ¿quieres que lo maten?
¿Quieres que lo maten?
Os dije que no salierais, coño. Estáis vivos de milagro, idiotas.
Es que no pensáis.
Bueno, Lucas.
Escúchame.
Mañana por la mañana, te metes en un taxi
y te vas directo al aeropuerto.
¿Tienes algún sitio que esté lejos al que puedas ir?
No.
Pues mira ese panel, buscas algún país que te llame la atención
y te vas lo más lejos posible.
Esto es para ti.
Tu padre era amigo mío.
Y era un hombre bueno de verdad.
Se sacrificó por ti, ¿lo sabes eso?
Pues no te metas en líos, estudia algo.
Muchas gracias.
Muchas gracias, de verdad, José. Nada.
Samuel, deja de saltar.
Samuel, venga, ya está, eso o irse a dormir, se acabó.
No. No, ¿qué?
Quiero ver la tele.
En otro momento ves la tele, a tu cuarto,
estoy muy cansada. Que me vas a hacer daño.
No te estoy haciendo daño, Samuel. Oye.
¡Papá!
(RESOPLA) Me ocupo yo, ¿vale? Sí, vale.
(SUSPIRA)
Voy a coger una camiseta y la almohada, que duermo abajo.
Sí, vale.
(Móvil)
(Móvil)
¿Sí?
Dime.
Claro, las puse cómo me dijiste.
Pues claro que están conectadas. No sé, habrá salido defectuosa esa.
No me pidas por favor que la vuelva a poner.
Dile al taxista que te lleve directo al aeropuerto.
En menos de cuatro horas estarás montado en el avión
y todo habrá terminado.
-Te he hecho un bocata para el viaje.
Disfrútalo que en Bogotá no vas a comer jamón como este.
-Qué gilipollas.
¿Sabes que mi primo ha alucinado cuando le dije que le visitaría?
Así que no me conoce, ¿sabes?
-Todo irá bien, ya lo verás.
-Joder.
Cómo voy a echar de menos este pueblo.
-Anda, tira. ¿Qué cojones vas a echar de menos esto?
-Que sí, hostia. -¡Anda ya!
-Que yo aquí soy muy feliz, joder. Aquí lo tenía todo.
A mi familia, mis amigos.
¿Qué pinto yo en Colombia?
-No le des más vueltas, tienes que irte.
Lucas, lo sabes, no te puedes quedar.
-Ya. -Pues eso.
-¿Sabes algo del tío que mató a mi padre?
-Creo que ha despertado del coma, pero debes olvidarte de esto ya.
Se acabó.
-Ya.
Bueno, me tengo que ir.
Volveremos a vernos, ¿verdad?
Seguro que sí.
-Mucha suerte, compadre.
-Muchas gracias por todo. De verdad, muchas gracias.
(Teléfono)
Lucía.
Estoy en la parte de arriba de la casa.
Aquí está todo controlado. Despejado, ¿de acuerdo?
María y Joâo están en el hospital, me lo ha confirmado Nacho,
y Lula, Paul y Martín en el pueblo. Solo queda el servicio
y algunos operarios. ¿Seguro?
Que sí, tranquila.
Recuerda, la que nos interesa es la del despacho.
Las otras están bien. Entras en el despacho y la cambias.
Vale.
Yo estoy en la entrada de la finca. Te daré cobertura desde aquí.
Tú no cuelgues, estaremos en contacto todo el rato
hasta que termines, ¿de acuerdo?
Sí, ya estoy dentro. ¿Lucía?
¿Me oyes, Lucía? ¿Qué?
Inhibidores.
(Interferencias) Lucía...
No te oigo nada. Lucía, ¿me oyes? Lucía.
¡Lucía!
Lucía, se acerca un coche. Es el francés.
Necesito que salgas ya. Joder.
Joder.
¡Lucía!
Me cago en la puta.
Ya está hecho.
Lucía.
Lucía, necesito que salgas de ahí ya.
¿Me oyes, Lucía? ¿Cómo?
Venga, no nos va a dar tiempo.
-¡Lucía!
No te...
No te oigo bien.
Buenos días.
-Mierda.
Mierda.
No me jodas, Ramón, no me jodas.
Vamos, vamos, vamos.
-¿Qué haces aquí? -Lula.
Nada, la puerta estaba abierta.
Así que esta es la guarida de Joâo.
-No le gusta que le anden en sus cosas.
Ya lo sabes.
-Es verdad.
(Teléfono)
Lucía, ¿estás bien? ¿Qué ha pasado? Sí, estoy bien, estoy fuera.
Estoy buscando un sitio de bodas, bautizos y comuniones,
pero creo que me he equivocado.
-¿Qué? ¿Quieres practicar con la pizarra?
No te preocupes, pronto lo conseguirás.
Abuelo, ¿estás bien?
¿Está bien, señor? ¿Estás bien?
¿Estás bien? ¿Sí? (RÍE)
-¿Te acordabas de mí?
Mataste a mi padre, hijo de puta. Mataste a mi padre.
Muérete.
Muérete, cabrón.
-¿Seguro que está bien?
¡Eh!
Que alguien baje por el ascensor.
¡Alto, Policía!
¡Eh!
¡Abran paso! ¡Abran paso! ¡Alto, Policía!
¡Alto!
¡Lucas!
Se acabó, no te muevas o disparo.
No me jodas, Lucas.
No te muevas.
¡Quieto!
¡Lucas!
¡Lucas!
Dale.
(Timbre)
Buenas tardes, ¿puedo? Buenas tardes.
Sí. ¿Ha habido algún problema? No, has hecho un trabajo genial,
pero no venía a hablar contigo. ¿José está en casa?
Sí, ¿pero ha pasado algo? Pase.
Buenas tardes.
Samuel, ¿puedes subir a hacer los deberes?
Papá, dile algo. Ni papá ni nada, sube.
Venga.
Hola. Hola.
¿Nos podemos sentar un momento? Sí.
Gracias.
Estamos buscando a este joven. Es Lucas. Su padre trabaja para mí.
¿Sabe dónde podemos encontrarlo? Al padre digo.
El problema es que pregunto y nadie le ha visto hace tiempo.
Últimamente no estaba bien. Me pidió un tiempo.
Unas vacaciones adelantadas. ¿Y cuándo tiene previsto volver?
No se lo puedo decir exactamente porque le dije que volviera
cuando se encontrara mejor. ¿Y cuándo fue eso?
¿Cuántos días hace de eso? No sé.
Una semana a lo mejor.
Sí que eres generoso con tus trabajadores.
¿Me dice dónde quiere ir a parar? Sí, claro, claro.
Hace unos días, Nicolás Ortiz, el ayudante de Joâo,
ingresó en el hospital con una herida de bala.
¿Y eso qué tiene que ver conmigo? Contigo nada.
Pero hace un rato Lucas ha entrado en el hospital
y ha matado a Nicolás. ¿Cómo?
Sí, no sabemos por qué, todavía. ¿Alguna idea, José?
Es que...
Si quieres, te doy mi teoría.
Un asesinato así solo se hace por venganza.
Tomás no aparece, no da señales de vida,
así que lo más seguro es que Lucas viera algo raro
entre Nicolás y su padre y se vengara por su cuenta.
Lo más probable es que se ponga en contacto contigo.
Si lo hace, lo mejor sería que me avisaras, ¿de acuerdo?
Lo haré, descuide.
Pues nada más, muchas gracias. Gracias a usted.
Le acompaño.
(CARRASPEA)
Si oyes algo... No me pida que vigile
también a mi familia. Vale. Lo siento.
-Mamá, dime tres palabras con H.
Voy.
Manuel, ¿te has enterado de lo que ha pasado?
Puñeteras moscas.
Es que no respetan ni a los muertos.
(Puerta)
¿Sí?
-Señora, acaban de traer la caja del hospital
con sus efectos personales.
-Déjala ahí.
Venga, ayúdame a lavarlo.
Esto lo tienen que hacer los de la funeraria.
Esto no se hace así.
En mi tierra se encargan las mujeres de la familia.
Ay, déjalo, ya lo hago yo.
Tú vete a encargar un traje, uno muy elegante.
Hay que prepararlo para su velatorio.
Va a venir todo el pueblo, Nico.
Con la corbata.
¿Qué?
¿Tú crees que está bien el nudo?
A ver, trae.
Mira a ver.
Ahí está.
Muy bien, muy guapo.
Gracias, ¿qué tal trabajando para Joâo?
Pues bien, los cerdos ya están casi recuperados del todo,
la verdad.
Me alegro. Sí.
Escúchame una cosa. ¿Qué?
Yo sé que te sabes cuidar muy bien, Lucía.
Pero José tiene razón.
No te fíes de esa gente, son muy peligrosos.
Que no te preocupes, Juan. No pasa nada, está todo bien.
Bueno, ¿y José?
Pues José dice que tarda un minuto, pero ya sabes tú cómo es.
O sea, 20 minutos. Cómo puede ser que siempre
llegue tarde a todos lados. ¡José, espabila!
(Puerta)
Va.
Ay, qué bien que os he pillado. Pensé que ya os habíais ido.
Pero, amiga, ¿dónde vas así vestida? ¿También vienes al velatorio?
¿No estoy bien o qué? No, estás guapísima, vamos.
Ah, no. Ya sé lo que estás pensando. Casi no conocía al muerto, ¿no?
Hombre... Pero, mujer, es que es del pueblo.
Y, no sé, voy casi por una cuestión de educación,
de humanidad. Claro.
¿Sabes lo que tiene que ser que te asesinen a un ser querido
y encima en un hospital?
Hola, Juan.
Que no te había visto.
Que va la mitad del pueblo.
Me ha dicho Rosa, la charcutera, que ella también se iba a pasar
a dar el pésame. ¿Que Rosa también va?
También, yo no voy a ser menos.
¿Tú también vas?
¡Ah!
Pues mira, cabemos todos en el coche, ¿no?
Pues sí cabemos.
¿Y a quién esperamos? A José.
Santa María, madre de Dios...
-Le acompaño en el sentimiento. -Gracias.
-Te acompaño en el sentimiento. -Gracias.
-Lo siento. -Gracias.
Joâo. Lucía.
Lo siento.
Gracias.
Lo siento. Vengo con Lucía.
Siento muchísimo la pérdida.
-Gracias.
Gracias.
Lo siento mucho.
La casa es impresionante, ¿eh?
Sí. Impresionante, ¿eh?
Fíjate qué cuadros.
Lo siento.
Gracias.
Lo siento. Gracias.
Tía, el francés ese no deja de mirarte.
Anda, qué dices, por favor. Hombre, no, me está mirando a mí.
Claro, no para, vamos... No para de mirarte.
¿Te quieres callar ya? Hija, que no nos está escuchando.
No nos está escuchando él, pero ahí tienes una cámara.
¿Dónde?
-Tanto duelo me está dando dolor de cabeza.
¿Quieres un café? -No.
A ver.
¿A ti qué te pasa? ¿Estás más callado que el muerto.
-Lo tenía frente a mí a tiro y desarmado y, ni aun así,
he sido capaz de detenerle.
Jefe.
¿Usted cree que yo valgo para esto?
Nacho, no le des más vueltas, ya lo pillaremos.
Para usted es fácil decirlo.
Siempre sabe lo que tiene que hacer, nunca se equivoca,
pero yo no, no hago más que cagarla.
¿Sabes lo que más recuerdo de cuándo empecé? El miedo.
-¿Miedo?
-La primera vez que apunté a alguien con una pistola,
sentí el miedo como no lo había sentido nunca.
Tienes en tu mano la vida de una persona.
Tú decides si vive o si muere.
Es una gran responsabilidad.
Y me sigue pasando cada vez que empuño un arma.
Lo que te ha pasado a ti es lo más normal.
Pero has hecho lo correcto.
Nacho, mírame.
Has hecho lo correcto. -Está bien.
Está bien. Va.
-Vamos a ponernos los cascos, a ver qué nos cuentan las plañideras.
Gracias.
Por acompañarnos en un momento tan duro para nosotros.
Hay una canción que dice: "Si me voy antes que tú,
no llores por mi ausencia,
alégrate por el tiempo que hemos vivido juntos".
Y eso es lo que quiero que hagamos, brindar por Nico.
Estés donde estés, buen viaje, amigo mío.
Algún día nos encontraremos.
Tía, pues sí que ha venido todo el pueblo.
Pero ¿qué hacen aquí?
Joâo.
Te acompaño en el sentimiento.
Eres la última persona que esperaba ver.
-No me quería perder este momento.
Dice la Biblia: "El día de su calamidad se acerca,
ya se apresura lo que les está preparado".
Ya me parecía a mí que bajo ese disfraz de hombre de Dios,
tenías que seguir siendo un hijo de la gran puta.
A Paul le va a encantar volver a verte.
-¿Paul está aquí?
No me digas que no lo sabías.
No te acercas aquí en años y ahora apareces diciendo gilipolleces.
¡Paul, muchacho, que han venido a verte! ¡Venga!
Hay mundo.
Mamá, ¿estás triste? -No, cariño, estoy bien.
-Perdone, señora, se me ha escapado. -No pasa nada.
Ve con Carmen, mi amor. Después paso a verte.
Estás pisando el cable. -Perdón.
Está todo el pueblo en el velorio. -¿Qué?
-El velorio, que está todo el pueblo.
-Sí. Y no creo que estén ahí por amistad con el muerto.
-No. Era el rarito del pueblo.
¿Sabe lo que se contaba de él, de Nico?
Que una noche llegó a casa con tal tajada,
que acabó en la cama de la portuguesa.
Vamos, que es el único amorío que se le ha conocido a Lula.
-Pero ¿Lula no tiene un hijo?
¿Has querido decir que Nico es el padre del niño de Lula?
-No, no, no. No quiero decir nada, eso solo lo sabe ella.
Además, son chismes de pueblo, vaya usted a saber si es cierto.
Pero vamos que... Fijo que sí.
Voy a acompañar a María, le duele mucho la cabeza.
-Normal, de tanto llorar, ¿verdad?
No entiendo qué haces aquí, mamá.
Tu padre, que se ha empeñado.
(SUSPIRA)
Yo no quería venir.
La cantidad de muertos que hemos enterrado tú y yo.
Juntos.
¿Qué haces tú en Zarza? ¿A qué has venido?
-¿Dónde quedaron los buenos modales, aquello de "cómo te va la vida",
"me alegro de verte"?
¿Qué haces hablando con ese hombre?
No tenías que haberle dejado venir, mamá.
Chicas, ¿habéis visto las toallas de los cuartos de baño?
Vamos, que se nota que son portugueses.
Bueno, portugueses y con dinero, claro.
(SUSPIRA)
¿Está bien? -No.
-Hace mucho tiempo que tú y yo dejamos de ser amigos.
-Pues parece que fue ayer.
Te recuerdo perfectamente con tu uniforme,
apuñalando a aquel niño en el poblado de Angola.
¿Te acuerdas?
Cómo gritaba el pobre.
Papá.
Mamá dice que quiere irse. Gracias, hija.
Enseguida dentro y nos vamos.
Vale.
(SUSPIRA) Tienes una hija preciosa.
-Ni se te ocurra acercarte a mi familia.
Paul.
Sube, tenemos que hablar.
Siempre tuve mis dudas contigo, José,
te faltaban cojones,
pero he de reconocer
que el asunto de los conductores lo has llevado
con bastante entereza.
Sí, y no era fácil.
Por eso he convencido a Paul
para que te deje entrar en nuestro próximo negocio.
No, gracias.
Enhorabuena, José.
Vas a ganar muchísimo dinero.
¿De qué va el negocio?
Estamos preparando un nuevo transporte, algo...
Muy importante.
-Sí, la semana que viene cerraremos un acuerdo muy lucrativo para todos.
Pero necesitamos de gente con experiencia, y tú la tienes.
-Sería más fácil que lo que estás haciendo hasta ahora,
porque los envíos vendrían de Portugal.
Ya.
(CARRASPEA) Me halaga mucho, Joâo,
que quiera seguir trabajando conmigo, de verdad,
pero estos últimos meses han sido muy jodidos, lo sabes.
Y había pensado tomarme un descanso.
No te precipites.
Piénsalo con calma.
De acuerdo.
Y ya nos dirás lo que has decidido.
Muy bien.
José. Gracias.
La pérdida de Nico ha sido un golpe muy bajo.
Necesito gente de confianza.
De acuerdo.
¿Crees que lo aceptará?
-Y habrá que motivarle un poco, ya sabes.
-¿Qué vas a hacer con él? -Utilizarlo.
El imbécil cree que me está engañando.
Y cuando haga el trabajo que le hemos pedido,
lo matamos y en paz.
Hay que avisarles a los dos.
Y ponerles protección. -No.
-¿Cómo que no? Pero ¿no le has oído?
Lo van a matar. -¿Ahora me hablas de tú?
Los cogeremos antes de que eso suceda.
-Es demasiado arriesgado.
No estoy de acuerdo con usted.
-No tienes por qué estar de acuerdo, solo tienes que obedecer.
Siéntate.
Estamos muy cerca.
Tenemos las cámaras y no sospechan nada,
los tenemos controlados, los tenemos controlados.
En cuanto den un paso en falso, los cogeremos,
pero necesitamos esperar a que hagan el envío.
Confía en mí.
(RÍE)
Ven aquí, cobarde, venga.
Venga, cobarde. ¿Qué hacéis?
¡Papá!
¿Qué tal con la abuela, enano? Muy bien.
¿Sí? ¿Te lo has pasado bien?
Me ha comprado un helado, dos huevos sorpresa
y también me ha dejado ver todos los dibujos que yo quería.
Anda. Qué exagerado.
Un beso, ¿no? ¿Y qué más?
Me ha dejado saltar dentro de las camas.
¿Ah, sí? ¿Y eso?
Pero se ha comido toda la cena, Lucía, y no como contigo,
que hace lo que le da la gana, ¿eh? Mamá.
¿Qué?
Conmigo por lo menos no salta en la cama.
Bueno, no te preocupes, las camas estaban sin hacer.
Ya. ¿Qué te parece si lo acostamos?
Es muy tarde para un niño tan pequeño.
-No. -Venga, dile adiós a papá
y al tito, venga. -Adiós, papá.
Adiós, chipirón. Buenas noches, tío.
Buenas noches, golfo.
Bueno, ¿qué? ¿Qué te ha dicho Joâo en la finca?
Me ha propuesto otro negocio.
¿Otra vez?
Esto no se va a acabar nunca.
Pero tú le has dicho que no, ¿verdad, José?
Le has dicho que no. Yo le he dicho
que quería tomarme un tiempo y él me ha insistido.
Es que no sé si podré decirle que no.
Claro que se puede, José. Se planta un con un par delante
y se le deja claro que no. ¿No has visto por lo que hemos pasado?
Juan, ya lo sé. Ni Juan ni hostias.
Que tienes una familia. Casi nos matan a todos.
(Timbre)
¿Quién es?
Nadie.
¿Y eso?
Lo han dejado aquí. No había nadie en la calle.
¿No lleva remite ni nada?
No lleva nada.
¿Qué hago? ¿La abro?
Ábrela.
¿Qué pasa? ¿Qué hay?
¡Dios!
Hablaba con unos amigos de Paul, cafeteros, que acaban de llegar.
Eso quiere decir que son colombianos, ¿no?
-Sí, señor. Ya han soltado algo por fin.
¿Cómo voy a llevar un micro? Me muero de miedo.
No, no. Lucía, estarías cubierta.
A la menor sospecha de que algo va mal, estaríamos allí en dos minutos.
Vas a hacer todo lo que yo te pida, y digo todo.
Lo que tú quieras. Tenemos que cerrar nuestra casa.
Pero a lo mejor la necesitamos para algo.
No, no volveremos allí nunca
y no podemos permitirnos que nadie la encuentre.
Quiero protegerte. -Pruebas definitivas, joder,
y te juro por nuestra madre que actuaré en consecuencia.
Pero si te equivocas... Si te equivocas...
-¿Ese que trae a Lucía es el francés del que habla todo el pueblo?
Exactamente.
-Que te vayas, Julián, que no quiero ni verte.
-¿Sí? Pues ya te puedes ir tú,
porque a mí de mi casa no me sacan ni a empujones.
-¿Me lo vas a negar?
No es que te lo vaya a negar... Me lo vas a negar.
-Mira cómo ha acabado. Todo esto es culpa tuya, José.
¡Me cago en todos tus muertos!
¿Me das...? ¿Sabes lo que he visto?
Dejaste la grabadora puesta,
pero no te preocupes, lo he borrado todo.
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