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Original subtitles

¿Tú conoces la teoría del dominó?

No. Pues es muy interesante.

Viene a decir que en todo accidente

hay un conjunto de causas relacionadas entre sí

como las fichas de un dominó.

Si eliminamos uno de los factores,

podemos evitar que el accidente se produzca.

¿Sabes cuál es el factor

más fácil de eliminar?

Ni idea.

El factor humano.

Ay, se me fue la tijera. Perdóname. ¿Te he hecho daño?

Les invitó a una matanza a su finca.

Dice de ir los tres. Le digo que no.

¿Por qué? Me parece una buena idea.

¿Qué ha pasado?

Yo creo que ayer en esta matanza

Lucía descubrió quién era ella.

¿Cómo pude estar tan ciega?

¿Tan importante es esa para mandarlo todo a la mierda?

El conductor, José Espada,

el transportista

y ahora Chupito, el camello.

Todos tienen algo que ver con los Espada.

Está ahí el coche de Chupito. Lo vieron hoy.

Llamaron a la científica.

¿Sabes qué es chungo? Si te interrogan,

Joâo se va a enterar. ¿Qué pensará?

Hay que sacar el coche ya.

Soy del Audico y estoy aquí para desmontar

una red de tráfico de heroína de Turquía.

-Y los camiones de los Espada tendrán mucho que ver.

Al final, hay un cambio. Es aceite de oliva virgen a Rumanía.

No puedo ir solo.

No me jodas. Papá.

Puedo ir yo contigo.

Quiero ver a dónde va ese camión que tanto les importa

y ver qué se traen esos dos entre manos.

Tomás, puede que os sigan.

Mira si tienes un coche detrás.

José, mira. Seguimos adelante.

No sé qué pasó. Nos quitaron el coche.

El que hizo esto no quería que analizáramos el coche.

En este coche había pruebas de un implicado

en la desaparición de Chupito.

Te prometí hacer este transporte y cumplir.

Cuando esto acabe, no nos veremos más.

¡Tú eres un puto egoísta!

Cariño, ¿qué pasa?

José, está aquí conmigo.

¿Que qué? ¿Un accidente de qué?

Como se te ocurra decir algo,

te juro que no habrá lugar en el mundo

donde ni José ni tú

podéis esconderos. Os encontrará.

¿No sabía que estaba embarazada? -No, no lo sabía.

¿Y de cuántas semanas estoy?

Poco, unas seis semanas.

A mi cuñado ni una palabra.

No, no, no. Ni se me ocurre.

¡Anda, mi móvil! ¿Qué hace aquí? ¿Dónde estaba?

Lo encontró Lula. ¿Lo ves, Lula?

María encenderá su teléfono para quedarte tranquila.

¿Pero te pondrás de su parte en semejante tontería?

Enciéndelo.

No sé en qué mierda te has metido, José.

¿Pero...? María me ha dicho

que como Joâo se entere, estamos todos muertos.

Ahora mismo haces tu maleta y te vas.

No quiero verte más.

Como nos la estén jugando, los matas.

-¿Y a José Espada?

-El primero.

(Puerta abriéndose)

(Puerta cerrándose)

¡Ah!

¡Ay! ¿Pero estás loco?

¿Qué haces aquí tan temprano?

Lo que haces tú, joder. José, casi me estrangulas.

Perdóname, perdóname.

¿Pero tú has dormido aquí?

Sí, tenía mucho trabajo y me quedé traspuesto.

¿Traspuesto? ¿Y qué hace ahí esa maleta?

Uy, uy, uy.

¿No te irías de casa? ¿Te peleaste?

Sonia, lo último que necesito es un interrogatorio tuyo.

¿Sabes lo que necesito? Una toalla grande para ducharme.

¿Una toalla? ¿Y de dónde saco una toalla?

¿No vives aquí al lado?

A ver, ¿quién tiene soluciones para todo?

¿Quién es el ángel de la guarda de los Espada?

¿La secretaria guapa que los tiene atontados?

Que vienen... Escucha. Me dicen: "Me desconcentro.

Cuando la veo, me desconcentro". Qué camelista eres.

Te voy a por una toalla y gel de baño.

Y pasta de dientes. Gracias.

¿Tienes una camisa limpia en la maleta o ni eso?

Sí, tengo.

¿Sí? Y quítate los pantalones.

No te hagas ilusiones. Solo quiero plancharlos.

Espada se hunde sin ti.

¿Qué haríamos sin ti?

Buscarte otra secretaria. En la vida me busco a otra.

(Puerta cerrándose)

¿Sí? Tomás, ¿y el intercambio?

¿Lo habéis hecho ya?

Bien, tío. Qué bien.

¿Volvéis mañana?

Escucha, tened mucho cuidado con lo que pasa en la carretera.

Mañana todo esto acabará para vosotros. Te lo prometo.

Venga, Samuel. Por favor, llegaremos tarde.

¡Estoy cansado, mami! No te preocupes, ya llegamos.

¿Por qué no cogimos un bus? Hay huelga

y yo no lo sabía al salir de casa.

Si papá estuviera aquí, nos llevaría en su coche.

Ya. Llámale, venga. Llámale.

Que no, Samuel. Que no.

¡Llámale! ¡Que no, Samuel! ¡No podemos!

Es muy bueno hacer ejercicio de mañana.

Ven. Buenos días.

¿Os llevo a algún sitio?

No, no te preocupe. Sí, al cole.

Samuel. Sube, de verdad.

No me importa.

Y cinturones, Samuel.

Niño, tú no tienes vergüenza.

No pasa nada.

(Radio policial)

Así que de mayor quieres ser policía.

-Sí, pero no como tú. De los de verdad.

De los que llevan uniforme.

¿Nos deja por aquí ya, por favor? Claro.

Gracias.

Si quiere, la espero y tomamos un café.

Eh... No, mejor otro día.

Venga, Samuel. ¿Puedes?

Sí. Venga.

Claro. Gracias.

Un placer. -Adiós, poli.

-Adiós, figura.

¡Papá!

¿Qué haces aquí? He venido a verte.

¿Tú qué crees? Vinimos en coche de Policía.

Ah, ¿sí?

¿Y eso? Nos trajo Ramón, el inspector.

Ah.

¿Y qué tal? ¿Te ha gustado?

Tenía una pistola real.

Me dejó tocar las sirenas.

Hola, buenos días. Hola.

Hola. Vamos, Pablo.

Tengo el coche ahí. ¿Hablamos? José, nada que hablar

y menos delante de todos.

Donde quieras. Lucía, escucha. No tengo nada que hablar contigo.

Te lo digo. ¿Para qué? ¿Para mentirme otra vez?

Déjame en paz.

Lucía, un segundo. No me toques, coño.

Nos miran todos. José.

Ya.

¿Estás bien? Claro que estoy bien.

Con cuidado, José.

Que no te vuelva a ver pasarte.

Lo siento, fue una gilipollez. Me da igual.

¿Estamos? Estamos.

Buenos días.

-Le tengo una sorpresa, jefe.

No son más cajas de su mujer.

Mire esto.

Es una grabación de cámaras de la fachada de la comisaría.

Manuel pasó cuatro veces poco antes del incendio.

La última vez cinco minutos antes de quemar los coches.

Justo cuando su amigo Lucas rompía el escaparate

y hacía salir del parking al coche patrulla.

-Se confirma. Manuel le pidió a Lucas

distraerlos y quemar el coche de Chupito.

-Eso parece.

Suficiente para pedir una orden judicial

y pinchar el móvil de Manuel.

Buen trabajo, Nacho.

-Bien. ¡Sí, sí, sí! ¡Zarza Madrid!

Ahora sube a descansar. El médico te mandó reposo.

Perdona.

Perdona.

¿Me puedes dar cambio para la máquina?

Un momento, por favor.

(Móvil)

Dime.

Entonces, ¿no podrás venir?

Pero a ver, ¿no se iba a quedar

tu madre en el hospital con Samuel?

Pero si el médico...

Si nos dijo que está bien.

Joder.

Es una puta noche lo que pido, no pido tanto.

Una noche al año.

Vale.

Perdona.

Sí, te aviso luego. Sí.

Adiós.

Perdona.

¿No te hace caso?

¿Necesitas cambio?

No, no. No, gracias. Cinco euros.

Si te van bien, todos tuyos.

Gracias. De nada.

Oye, que muchas gracias.

Perdona.

Sonará muy triste, pero es lo que hay.

Es mi cumpleaños y me acaban de dejar plantado.

Felicidades. Gracias.

¿Te tomarías una caña conmigo?

Eh...

Venga, una y me voy.

Perfecto.

Oye, ¿nos pones dos cañas, por favor?

Disculpe, su mesa está lista para cenar, caballero.

Cuando quiera. Vale.

Bueno, dejamos esa caña para otro día.

Oye, oye.

Aquí estamos. ¿A cenar no te quedarías?

No, no. Lo siento, pero no.

No puedo. Vale.

Encantado. Igual.

Perdona, no me quedo a cenar.

¿Me traes el abrigo? No, no se lo traigas.

No se lo traigas.

¿No?

¿Has traído el champán? No.

¿No? Pues hay que pedir champán.

Una cena de cumpleaños merece un buen champán.

Perfecto.

Por favor.

(BUZÓN) Hola, soy José. No puedo atenderte.

Deja un mensaje después de la señal.

(Pitido)

José, soy yo.

Sé que no quieres que te llame, pero necesito hablar contigo.

Me va a matar.

No sé cuándo, pero me va a matar.

Por favor, eh... Por favor.

Te pido que me ayudes a salir. Por favor, llámame.

Por favor, por favor.

Llámame.

¿A qué hora tienes cita con el ginecólogo?

Esta tarde.

¿Quieres que te acompañe? Hola.

Pues...

Te dije que quería volver a hablar contigo.

No me contestas al teléfono.

¿Y no se te ocurre esperar fuera? No.

Perdóname.

Tampoco es tan raro.

Bueno, yo me voy. Me voy a ir y luego te llamo.

Venga.

¿Vas al ginecólogo?

Sí, voy a una revisión. Dame la llave, José.

¿Qué llaves?

La llave de casa.

¿Las mías? Sí.

Tú parece que no te enteras de qué va esto, ¿no?

Que ya no vives aquí.

José. Pero...

Cuando me quieras ver, me llamas antes.

No quiero volver a verte aquí si no estoy.

Lucía, por favor. ¿Lucía qué?

¿Qué?

Ya sé que no me quieres escuchar y no pasa nada.

Yo te pediré perdón las veces que haga falta.

Lo siento, lo siento.

Lo siento muchísimo.

¿El qué sientes, José? Todo.

¿Qué sientes? No sé, dime. ¿Hacerme creer que moriste?

¿Ponerme los cuernos con otra

o que tu hijo y yo estemos en peligro?

¿Qué mierda sientes, José? Dime.

¿Recuerdas que dormimos dos años en el hospital?

Cada puto día.

Y daba igual. Era que Samuel estuviera bien.

Lo demás...

Pero tú y yo no nos mirábamos.

No nos tocábamos. ¿Tú te acuerdas?

Nos olvidábamos de nosotros.

Hablábamos para discutir.

Yo pensé que no lo íbamos a superar.

Fueron unos años horribles, sí.

Y entonces conocí a María.

No lo digo como excusa.

Yo estaba muerto de miedo.

Pensaba que ya no...

que ya no te tenía conmigo.

Fui cobarde y me equivoqué.

Te equivocaste no. Fuiste un puto niñato de mierda.

Un puto niñato. Un puto niñato.

Un puto niñato, pero te quiero. Ah.

Te quiero y haré lo que sea para que me perdones.

No sé vivir sin ti. No sé.

Lucharé para recuperarte. ¿Qué quieres que haga?

¿Qué quieres que haga?

Lucía, dime qué quieres.

¿Qué quieres?

Dime qué quieres.

Con lo que pasamos, no se puede romper así.

No.

Ya se ha roto, José.

(Móvil)

-Con lo bien que pagan los de Badajoz,

¿por qué está pendiente?

-Perdón, señor Ferreira.

Comprobé el localizador.

El camión de los Espada está a unos 1.500 kilómetros.

¿Pensó ya qué quiere que hagamos?

-Coge a José y mata a ese "filho da puta".

-No.

Con la Policía por aquí no quiero un solo muerto.

-¿Y qué vas a hacer? La jugada está clara.

El camión se salió de la ruta y estuvo dos horas parado

en una zona desierta.

Cargaron la heroína.

-Eso ya lo sé de sobra, hermana.

Supe que me la jugaban

al decirme que el nuevo cliente era un olivarero. Hay que joderse.

-¿Y te quedarás con los brazos cruzados?

-De momento, Nico,

vamos a interceptar el camión.

Necesito averiguar, Nico,

quién les suministró la heroína.

¿Cómo contactaron con ellos?

¿Cómo?

-Voy a ir.

María.

¿Sí?

¿Acabas de llegar y ya te vas?

Sí, voy a la peluquería. Con la mano así no...

no puedo hacerme el pelo.

El médico ha dicho que descanses.

Estoy bien. Me alegro.

¿Ya no te duele?

Bueno.

Me marcho, que me cierran.

Nico.

Síguela y no la pierdas de vista.

José, venga. José, venga. José, venga. Venga.

(Tonos de llamada)

(BUZÓN) Hola, soy José... ¡Mierda!

Mierda, mierda, mierda.

Joder, joder.

Joder. Hijo de puta.

Bueno. Vamos, sígueme. Hijo de puta.

Sígueme.

José, José. Lo siento, lo siento, lo siento.

Tienes a tu madre en tu despacho.

Vale, vale. No te preocupes.

Mamá, ¿qué buscas en mis cosas? ¿Me lo cuentas?

Te vienes a casa conmigo.

Aquí no te puedes quedar.

Ayúdame.

No me voy a ningún lado. No. Sí, hijo. Sí.

Claro que te vienes. ¿Sabes qué pensarán todos si no?

Bastante que os vieron discutir en la puerta del colegio.

Sois la comidilla de todo el pueblo.

Te lo pido por favor, José.

¿Qué, qué?

Quiero poder tomarme una copa con mis amigas

sin que toda la cafetería se gire a mirarme, ¿vale?

Por favor, José.

Os pensáis que soy gilipollas.

De verdad.

Supongo que no puedo convencerte de que me dejes en paz

y decir a mi marido que estoy en la peluquería.

Ya sabe que no me gusta mentir a su marido.

Ya.

Ya que me jodiste la sorpresa, al menos, acompáñame.

Venga.

¿Flores, flores? Sí, flores.

Yo no sé qué le hiciste a Lucía para echarte de la casa.

Unas flores ayudan a una reconciliación.

Y si no, hijo, pues una joyita.

Hijo.

¿Tú me estás escuchando? Sí.

Un momento, ahora vuelvo.

¿Cómo que ahora vuelves?

Hablamos de cosas serias.

Me alegra que no sea nada grave y que haya quedado en un susto.

Gracias.

¿Podemos ayudarle en algo?

Hola, ¿qué tal? Hola.

Pues sí, la verdad es que sí. Mira, a mí me gustaría

encargar un transporte personal. Yo sé que generalmente

trabajáis con cantidades muchísimo más grandes.

Yo necesito transportar solamente un mueble

que le quiero regalar a mi marido y no sé si sería posible.

Sí, sí. No creo que haya problema. ¿No, José?

No. ¿Pasas a la oficina y te enseño las tarifas?

Sí, perfecto. ¿Me esperas aquí?

Mejor la acompaño, señora.

(Móvil)

Disculpadme un segundo. Tomás.

Eh, perdona. Mira.

Te dejo aquí la dirección y el número de cuenta.

Sí.

Dime, dime.

Sí.

Oye, que estamos a mil y pico kilómetros de Zarza.

De momento, todo tranquilo.

¿Y por ahí?

Bien, sin problemas.

¿Sabes quién podría ser el que nos seguía al salir?

Porque no dejo de darle vueltas. Olvídate de eso, Tomás.

Céntrate en llegar bien. Ya falta poco.

Mira, José. Yo prefiero entregarte la mercancía

cuanto antes. No quiero entrar en Zarza con...

con esto en el camión. Me da mala espina.

¿No podías pensar un sitio donde quedar y me dices?

Pero lejos del pueblo, ¿vale?

Vale, lo pienso y te vuelvo a llamar.

-Papá. -¿Qué?

-Échate a dormir si quieres y sigo un rato.

-Ay, hijo. No tengo sueño. -Llevas toda la noche conduciendo.

Venga.

-No debí traerte, coño.

No sé en qué mierda estaba yo pensando, joder.

Lucas,

me gustaría que cuando llegáramos, olvidaras todo para siempre.

¿Eh? -No le contaré nada a nadie.

Tranquilo. -No me refiero solo a eso,

que también.

Quiero decir olvidarte de este trabajo.

Mira, Lucas.

Tú nunca te esforzaste por nada.

Por nada de provecho digo.

Si quisieras, ¿eh? Si quisieras, podrías hasta estudiar una carrera.

-¿Qué? Siempre me metiste caña con que era un paquete.

-Porque es lo que debe hacer un padre.

Tú eres muy listo, Lucas. Muy listo.

Mamá siempre lo decía.

Y tenía razón.

Aprovecha y búscate un trabajo y un futuro.

Mejor que el de tu padre, que esto...

¿Estamos?

Ay. Lucas, Lucas, Lucas.

¿Vas bien? ¿Estás cansado?

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

Dime, José.

Cortado a daditos con pimentón de La Vera...

-Jefe, José Espada llamando a Manuel.

-Ahora seguimos.

El camión a punto de llegar. ¿Tienes el distribuidor?

Dame la mercancía y en dos días te doy la pasta.

No me preguntes más.

Venga, de acuerdo.

Vamos hablando.

Venga. Chao.

-A ver si lo he entendido bien.

José utiliza a su cuñado y vender la mercancía de sus camiones.

-Eso parece, sí.

-¿Y la mercancía es...? -Es.

-No, hombre. No, no puede ser.

No sé qué pasa en este pueblo. Conozco a José de siempre.

Desde que yo era un niño. -Ya, pero los traficantes

también tienen familias y amigos.

-Ya, pero es que José... José es José.

José es un poco mujeriego, mentirosillo, un poco liante.

No le diré que no. Lo fue toda la vida.

¿Pero esto? Y utilizando a su cuñado.

José Espada, el Pablo Escobar de Zarza.

No se lo creerá nadie.

-Tranquilo. No se lo contarás a nadie.

¿Verdad?

-Que me mande a la mierda.

¿Y ahora? Habrá que detenerle.

-No, no tenemos pruebas suficientes. A seguir escuchando.

-Por la que más lo siento es por Lucía.

Pobre muchacha, ¿no?

Parecía que tocó fondo y no sabía la que se le venía.

¿Qué más te dijo el ginecólogo?

Pues nada, que estoy estupendamente.

Es increíble lo que se ve en las ecografías.

No se ve nada, Isa. Estoy de seis semanas.

No, no, no. Digo que luego esto

se desarrolla y son los pies y...

¿Sabes?

Oye, que... que...

¿Has pensado ya lo que harás?

No puedo tenerlo, Isa.

Es que así no.

Bueno.

Hagas lo que hagas, estarás bien.

-Pero bueno, ¿qué me dice el cerrajero

de que cambias la cerradura?

-Hola, Teresa. ¿Qué tal? Buenas tardes.

Qué alegría verla. -A ver, Lucía.

¿Qué demonios te pasa conmigo?

Teresa, esto es entre su hijo y yo.

Ya, ¿pero qué te ha hecho?

¿Tan terrible es para montar este numerito?

¿De verdad, Lucía? Venga.

Siéntate. Vamos a ver.

¿Por qué no le preguntas a él? ¿Por qué a mí?

Te lo pregunto a ti porque tú lo echaste de esta casa

como un perro. Ya está bien, Teresa.

No puedes entrar pidiendo explicaciones sin tener idea.

Te pido por favor que cojas la puerta y te vayas.

Ya está bien, hombre.

Lucía. ¿Qué?

No estarás embarazada, ¿verdad?

No, esta... esta ecografía es mía.

Esta es mía.

Estoy embarazada, Teresa.

-Pues...

enhorabuena.

Menos mal que alguien trae buenas noticias a este pueblo.

-Gracias.

Huele esto.

¿Qué? ¿No quieres?

Venga, te invito a cenar.

Va. En eso estaba yo pensando.

Llevo todo el día encerrado y ahora cenar también.

Tú te lo pierdes. Esto está de la hostia.

El salami lo traen de Sicilia me ha dicho.

De Sicilia. Vamos.

¿Por qué no te quedas unos días

en casa de mamá y descansas bien?

No mola que estés aquí, José, en el sofá.

No me quedo en casa de mamá.

¿Por qué no, coño? Siguen tus pósteres de Kurt Cobain

y aquella, la Claudia Schiffer. Están los dos muertos,

pero bueno. Claudia Schiffer no murió.

No está muerta, tío.

Oye, ¿tiraste los gusanitos de seda?

Eso tiene que oler... Vamos.

Esto será cosa de unos días. No te preocupes.

No me contarás qué pasó, ¿no?

¿Tanto la has cagado?

Bastante, sí.

¿Pero qué cojones le hiciste, José?

Parece mentira que no veas la suerte que tienes. Si yo...

¿Si tú qué?

Nada, nada.

Joder, lo siento.

Lo siento. Me revienta que seas tan...

¿Gilipollas?

Si soy un gilipollas, ya lo sé.

Esto está de la hostia.

La masa fina esta.

No sé, es como...

meterte a Sicilia en la boca.

¿No quieres seguro? No te atragantes con Sicilia.

O con Cerdeña. Hasta mañana, hermanito.

Apaga las luces.

Al señor le quitas el plato hondo. No tomará caldo.

Ya era hora. Date prisa. En cinco minutos está la cena.

Voy a dormir, estoy muy cansada.

(JOÂO) ¿Sin cenar?

No tengo hambre, es por la medicación.

¿Pero te encuentras bien, mi amor?

¿Dónde estuviste hasta ahora?

Pregúntale a Nico. Le mandaste seguirme.

No debería de ser tan duro con ella, señor Ferreira.

-Nico,

no te pago para darme lecciones.

¿Qué ha estado haciendo? -Fue a la empresa de los Espada

para encargar transporte privado.

-¿Un transporte privado?

-Va a hacerle un regalo.

Un mueble.

-¿A mí? -¿Un regalo?

¿A santo de qué?

No es tu cumpleaños ni Navidad.

-Ay, Lula. No empieces con obsesiones.

¿No te das cuenta

que es su manera de hacer las paces?

-Te digo una cosa, hermano. Te estás ablandando.

Eso también afecta a los negocios.

-Y naturalmente, ¿María tiene culpa de todo?

-Estás embobado con ella.

Y ciego.

-Debe ser duro no haberte enamorado nunca.

(Timbre)

Lucía, soy yo.

(Timbre)

(Timbre)

¡Lucía!

¡Lucía!

Joder.

¡Lucía!

¿Qué haces?

Perdón, que he me asustado.

Deja de gritar. Despertarás al niño.

Baja. Baja, por favor.

Te debo contar algo importante, por favor.

¿Estás borracho?

Escúchame. Baja y escúchame.

José, no hablaré contigo en estas condiciones.

Luego me voy.

No quiero que el niño te vea.

Que no me vea, que no me vea, pero...

déjame contarte lo que debo contarte, por favor.

Vete, te digo.

¡Por favor!

Me voy luego. Que...

¡Por favor, déjame que te cuente lo que te debo contar.

A tomar por culo.

Madre mía.

Madre mía.

Me ha cambiado la llave de casa. Me has cambiado la llave.

Me cago en mi...

¡Esta es mi casa!

¡No puedes cambiarme la llave de mi casa!

La he cagado yo.

No se puede hacer eso, Lucía. ¡Me cago en...!

(GRITA)

Mamá.

¿Por qué no le dejas entrar?

Eh...

Mi amor, porque... papá no se está portando bien.

No se piden las cosas gritando.

Lo entiendes, ¿verdad?

Ven conmigo, cariño.

José. ¡Baja y ábreme!

José, deja de aporrear la puerta.

Como la rompas, la tendrás que pagar.

Vale.

Estoy bien.

Vale, que es...

Perdón por el jaleo. Iros a vuestra casa.

Has bebido un montón. Vale.

Hala, ven.

Mira, no te preocupes. Yo mañana hablo con él

y así lo puedes ver.

Vale.

No te preocupes, mi amor.

Tranquilo tú también. Vale.

Vamos, José. Venga. -Vete de aquí.

-Venga.

Estoy bien. ¡Fuera de mi casa!

Iros a vuestra casa. Ya está bien.

Siempre malmetiendo aquí.

-José. -Ya está.

¿Qué pasa aquí? Le diré lo que pasa.

No, no, no. Ya se iba, agente.

Esta es mi casa y mi mujer no me deja entrar.

José, nos conocemos de niños. No me compliques la noche.

Hombre, Mariano.

Ya estamos todos. Vete a dormir a otra parte.

Venga. ¡Lo siento, vecinos!

Baja el tono. Lo siento.

Perdón.

No me iré porque es mi casa.

Al final te deberé detener. No me...

¿Me vas a detener a mí? Pringado, llevas uniforme,

pero eres el pringado del colegio.

¡Vete para allá!

-Oye, esto es brutalidad policial.

¡Que ya está, que ya está!

(Discusión)

¡Lucía! por favor, está un poco achispado.

¡Lucía, mira lo que me hacen!

¿Qué pasa?

Eh... Nada, mi amor. Que...

Que está enfadado.

Se le pasará, ya verás. Tú duérmete.

¿Qué? ¿Qué he hecho? Deja de gritar, que va a ser peor.

Es mi casa. ¿No puedo estar en mi casa?

Qué pesado estás. Díselo tú.

¿Qué me vais a hacer?

Pasarás la noche en una celda.

Hasta que se te pase la cogorza.

¿Qué haces? Deja tus cosas en la bandeja.

Apunta.

José Espada García.

Hijo de José y de Teresa.

Nacido en Zarza, provincia de Cáceres.

DNI: 73...

Cero, cinco, ele.

Fecha de nacimiento...

¿Dígame?

José, por fin. José, escúchame un momento.

Nada de llamadas personales.

José.

Estás detenido. Yo qué sé.

Yo qué sé si se puede llamar. No te lo tengo que decir.

Yo no lo sé, nunca he estado aquí.

-Lleva un pedo que te cagas.

-¿Qué ha hecho?

-Pues montaba bronca porque su mujer no le dejaba entrar en casa.

Luego intentó agredir a un agente.

¿Le apartamos un poco?

-No, hombre. No.

No tiene nada que ver con el caso.

Oh, las 2:30.

Ya hablaré con su mujer. Me vuelvo a la cama.

Buenas noches. Buenas noches.

¿Y mi hermano?

¿Por qué está ahí?

Escándalo y resistirse a la autoridad.

Hasta que no lo diga el juez, no sale.

¿Puedo hablar con él?

Sí, hombre. Sí.

Gracias.

Anda que estás bonito tú.

Parece que te pasara un camión nuestro por encima.

Oh.

Cómo cantas a whisky.

Solo a ti se te ocurre mezclar whisky y pizza.

No es lo peor que hice últimamente.

No. Ya me imagino, ya.

No.

No te lo imaginas.

Lucía no me dejará volver a casa.

José.

No es para tanto. Le pegarías cuatro gritos.

Cuando se te pase, lo verás diferente.

Es que no consigo verla de otra forma.

Lo que hice no se puede perdonar.

¿Qué has hecho?

Tuve una historia con María.

Lucía lo sabe.

¿María? ¿Qué María?

José, dime que no es la mujer de Joâo.

Ay, la madre que te parió.

¿No había otra? Estás como una puta cabra.

Te van a matar. Juan,

¿me escuchar por una puta vez?

Sin echarme la bronca, tío.

Traigo droga con ella a espaldas de Joâo.

Ha salido mal.

La puse en peligro a ella y a Samuel.

Me lo he cargado todo.

¿Cómo pudo pasar, José?

Dime, ¿cómo ha podido pasar?

Hala.

No me jodas. ¿Otra vez?

No pasa nada.

¿Por qué cojones te hace esto?

No lo entiendo. Por favor, deja el tema.

No lo puedo dejar.

¿Te duele?

Es que no lo entiendo.

Es que me...

O sea, ¿te debe hacer daño?

¿Te deje dejar marcas en la espalda para estar contento?

Creo que ya está bien, ¿no?

Ya aguantaste suficiente de cosas raras y perversiones.

María, es momento de dejarle.

Acabar con esto, ¿no?

Tú le conoces perfectamente.

Sabes que él jamás va a permitir que yo le deje.

Bueno.

Encontraremos la forma de dejarle. Siempre hay una.

Sí, la hay.

Y lo he pensado

cien mil veces.

Es muy peligrosa.

Cuéntamela.

Tú y yo podríamos hacer un transporte de droga

sin que Joâo se enterara.

Así yo podría conseguir el dinero para irme.

¿De dónde conseguiríamos la droga? De sus proveedores.

De los turcos.

Me conocen perfectamente y se fían de mí.

¿En serio?

Sí.

Si tú estás conmigo,

yo puedo hablar con ellos y convencerles. Sé cómo hacerlo.

Si tú estás conmigo.

Claro que estoy contigo.

Mañana llegan Tomás y Lucas con la carga.

No me lo digas, no quiero saber. Por favor, por favor.

La traen a una nave del polígono.

La número 22.

Vete y comprueba que todo sale bien.

Te lo suplico.

Si esto sale mal, estoy muerto.

Es la última vez que te echo una mano, José.

Vale. Que te quede claro.

La última.

(Timbre)

Amiga. Pasa.

¿Cómo estás? Bien, aquí estoy de lío.

Madre mía, qué terremoto.

Cuando estoy mal, me da por limpiar, por ordenar.

Llevo así toda la noche dale que te pego.

¿Nos tomamos un café?

¿Eh? Anda, para un poco.

Sí.

Bueno, lo dije un poco pronto. Cualquiera encuentra la cafetera.

Tengo cita esta tarde en la clínica.

Cielo. No puedo tener ese niño

con todo lo que tengo. ¿Viste José la que montó?

Sí, sí. Estaba como loco.

No puede ser.

Bueno, pues te acompaño esta tarde.

Sí.

Va a ir bien.

(Timbre)

Espera. Sí.

Hola, necesitaría hablarle cinco minutos.

¿Puedo pasar? Sí, claro. Pase.

Gracias.

-Bueno, yo ya me iba.

Hablamos. Vale.

Hasta luego. Perdone, estoy de limpieza.

¿Quiere un vaso de agua? Sí.

¿Sí?

Eh... Siéntese, por favor.

Gracias. Mis compañeros me comentaron lo que pasó anoche.

Sí. ¿Cómo está José?

Bien, bien. Eh... Gracias.

Sigue en comisaría, pero bien.

Sabe que puede denunciarle.

No, no se me pasó ni por la cabeza.

O sea, vamos a ver. José nunca hizo una cosa así.

¿Y sabe por qué podría estar así de alterado?

¿Tiene problemas?

Eh... Bueno.

Problemas tenemos todos.

¿Me lo pregunta como policía o...?

Solo intento ayudar.

José y yo no pasamos por nuestro mejor momento.

Eso es todo.

¿Alguna cosa más?

Sí, hay un problema con el juez.

Está muy sensibilizado con casos de violencia machista.

Como es lógico.

No quiere soltar a José.

Si quiere que salga,

vaya a comisaría y testifique a su favor.

Bien, iré lo antes posible.

Gracias.

Si necesita algo, puede llamarme. Sí. Ya, ya sé que puedo llamarlo.

Gracias.

Buenos días.

Buenos días, Paco.

¿Un café?

Vale.

¿Cuándo me soltaréis?

Depende del juez.

Ya.

Oye, siento lo de ayer.

Al calentarme, soy un gilipollas. Lo siento.

No se puede ser tan chulo, José.

Mira que te lo dije. Ya.

Mariano.

Mariano, perdona. ¿Y ahora qué te pasa?

Necesito ver a mi hermano. ¿Te importa llamarle?

¿Crees que soy tu recadero?

No. Ya estuvo anoche.

Ya lo sé. Es importante llamarle.

Mariano. Tío, por favor. Llámale. Ahora voy a desayunar.

Deberías tranquilizarte un poco. Me tranquilizo.

Por favor, llámale. Si armas jaleo,

pasarás otra noche aquí.

Escúchame.

¡Mariano, escúchame!

¡Mariano!

¡Me cago en tu puta madre!

¡Cojones!

¡Mariano!

-¿Algo interesante?

-El crucigrama cada vez más difícil.

-Ya. ¿Y si lees anuncios clasificados?

Lo digo porque igual hay algún trabajo para ti.

-Lo dudo.

(Timbre)

-Hola, Teresa.

-¿Dónde está Lucía?

-Pues no lo sé, no tengo ni idea.

-Vengo a por la ropa de mi hijo. De hoy no pasa.

-Bueno, ¿pero...?

¿Pero a dónde vas?

Pero Teresa.

Que no está Lucía. ¿No lo ves?

-Yo no esperaba esto de Lucía.

Dejar a mi hijo como un mendigo durmiendo en la empresa.

-Sus razones tendrá.

Y ahora, si no quieres nada más,

eh... Yo tengo la... -Sí.

Un vasito de agua.

Estoy acalorada con el disgusto.

Felicidades.

Estarás contento después de tanto tiempo.

-¿Felicidades por qué?

-¿Por qué va a ser?

Al fin vais a ser padres.

-Señora, creo que se equivoca. Yo no puedo tener hijos.

-¿Entonces?

¿La ecografía era de Lucía?

-No, no, no, no.

-Lo sabía.

Sabía que Lucía estaba embarazada.

¿No te avergüenza encubrir una cosa así?

Mi hijo tiene todo el derecho a saber esto.

-¿Lucía está preñada?

Buenos días. Buenos días.

Ahí está. Lucía.

¿Qué haces aquí?

Vine a declarar. Me dijeron que así te soltaban antes.

Gracias. De nada.

Una cosa, una cosa.

Es que... José, no hablaremos aquí ahora.

No es el momento ni el lugar.

Ya hablaremos. La que montaste no tiene nombre.

Me asusté de verte así.

Ya lo sé, lo siento.

Quédate, por favor. Quédate un rato más.

Te debo pedir un favor.

¿Qué?

¿Le puedes dar esta nota a Juan?

Y le dices que llame a María.

¿A María? Sí.

Si no fuera importante, no te lo pediría.

O sea, me parece increíble, José.

Vengo a ayudarte y me metes en tu puto lío nada más llegar.

O sea, no escarmiento. Escúchame.

Lucía, escúchame. No tengo otra opción.

No tengo otra opción.

¿Qué coño significa esto?

Dime qué coño significa. Dale la nota a Juan.

¿Vale? Solo dásela.

Por favor.

Joder. Por favor.

Si es tan grave, ¿y la Policía? No puedo, no puedo.

¿No puedes?

La vida de Lucas y Tomás peligra.

¿Vale?

Joder, José. Por favor.

Es el último favor que te hago.

Gracias. Gracias y una mierda.

Hola, Lucía.

¿Qué pasa? ¿Sabes algo de José?

Más de lo que quisiera. Estuve en comisaria. Es para ti.

¿Y de qué carga habla? ¿No te dijo nada más?

Me dijo que llames a María. Te lo explicará ella.

¿Me dices qué pasa, Juan?

Cosas de trabajo.

Ya, trabajo. Sí.

¿Tú también me mentirás?

Es mi hermano, Lucía. Mi hermano pequeño.

Ya.

Me necesita.

Tu hermano no te merece.

Cometes el mismo error que cometí yo, Juan.

Creerle.

Pero bueno.

Que te vaya bien.

María, soy Juan, el hermano de José.

No, él no puede. Por eso, te llamo yo. Estoy solo.

¿Ir a la finca a buscarte?

Vale, vale, vale. Voy, voy.

A ver cómo lo hacemos. Ya voy, ya voy.

-Quiero saber de dónde sale el envío. No me importa cómo.

Sácales a esos conductores toda la información que puedas.

-¿Qué les hacemos después?

-Les sacas la droga y te los cargas.

Y Nico, te lo pido por favor.

Esta vez asegúrate bien de que no aparezcan los cuerpos.

-Voy a ello.

(Claxon)

Buenos días.

¿Qué haces aquí?

Traigo un encargo.

Ábrela.

No puedo.

Me dijeron que es una sorpresa.

¿Quieres hacer el puñetero favor de abrirla?

Traigo el regalo.

Un váter japonés.

Última generación,

tiene un mando y todo por si quieres que te salga un chorro

cuando has acabado.

Se...

Se calienta la tapa también.

Por si... Bueno, para sentarte.

Se ve que es muy práctico y más en invierno.

Una maravilla.

¿Es este tu regalo?

No, no. Este no es mi regalo. Vamos a ver, Juan.

El inodoro que yo encargué

es de color acero y es diseño de Star.

No es esta vulgaridad. No es esto.

Perdóname, mi amor. El que yo elegí

es un modelo carísimo.

Carísimo y bellísimo. No parece un váter.

Lo siento. No, lo siento no.

Lo dejé muy claro.

E iremos ahora a por él porque es de importación.

Solo hay uno.

Faltaba ya que se lo lleven.

Voy a por mi bolso y nos vamos, joder.

Sí.

No puedo más, mamá. De verdad.

No puedo más. ¿Qué pasa, hija?

¿Qué pasa?

José ya no vive en casa.

¿Qué ha pasado?

Pues que...

que tenía un lío con otra mujer. Tenía o tiene.

No sé. Madre mía.

Así que lo eché de casa.

Normal, yo hubiera hecho lo mismo.

Pero eso no es lo peor, mamá.

Me estás asustando, Lucía.

Estoy embarazada.

Ay, niña.

¿Pero por qué te lo tomas así?

Estar embarazada es una bendición. Eh... No. Ahora no, mamá.

No, ahora no. Estoy sola.

No puedo con todo. Samuel está delicado.

Aún me necesita, me estoy separando.

No, no lo voy a tener.

No sé para qué me dices nada, Lucía. Ya sabes lo que yo pienso.

Esta tarde voy a la clínica.

Eh... Tomé una decisión, mamá.

¿No hay nada que pueda hacer para convencerte, hija?

Mira, yo te ayudaría

en todo. Ayúdame con la decisión, mamá.

¿Puedes recoger a Samuel esta tarde en el cole y traerlo?

Por favor.

Está bien.

Ven aquí.

No le digas nada a tu padre. Ya sabes cómo es.

Para él solo hay un camino recto.

Gracias, mamá.

¿Un váter? ¿Un váter?

No tenía otra cosa a mano. Lo siento.

Venga, vamos. Llama a Tomás. Que se paren donde puedan.

Que nos esperen ahí. Venga.

Voy aquí. Tira.

Tomás.

A ver, sí. Juan, dime.

¿Te has fijado si os siguen?

No. De momento, vamos solos por la carretera.

Necesito que nos veamos. ¿Qué pasa?

Estás en peligro.

No me jodas, Juan. ¿Qué pasa ahora?

¿Qué hacemos? Oye, ¿dónde está José?

Calma, calma. Os ayudaremos.

Para en cuanto puedas y mándame tu localización.

Vale. -¿Qué pasa?

-Nada, tranquilo.

Tú sigue hasta que indicarte.

Nos salimos de la carretera. No aquí.

(Llaman a la puerta)

Hola, Lucía. Pasa. Hola.

Isa está arriba. Un segundo. Vale.

Isabel, ha llegado Lucía. -¡Voy!

-Ay.

¿Quieres? No, gracias.

Vale.

¿A dónde vais?

A la revisión del médico, por lo del accidente y eso.

Tienes buena cara.

¿Sí? Estás guapa.

Gracias. ¿A que está guapa, Isabel?

-Sí. -Qué bien les sienta a las...

-El blanco te sienta fenomenal.

Al ser tan morena, le da muchísima luz.

¿No? ¿Vamos un poco justas o qué? Sí.

Súbete. El grifo de arriba no para de gotear.

Anda.

Tú no habrás contado nada, ¿no?

No, no, no. Yo no abrí la boca.

¿Sí?

Isa, no quiero que lo sepa nadie. Es bastante desagradable.

Lo sé, lo sé.

Pero de todas formas, Lucía, si alguien...

si alguien lo supiera...

¿Qué?

Bueno, ya dentro de un rato no vas a estar embarazada.

Así que esto se va a acabar ya, ¿vale?

Estás segura, ¿no? Sí.

O sea, creo que sí. No sé. No le quiero dar más vueltas.

Vámonos ya. Vamos.

Sí, vamos.

Toma, saca la droga. -Papá, que con la droga...

-Es nuestro seguro de vida, hazme caso.

Dame las llaves del camión.

-Mierda.

-¿Qué? ¿Qué pasa?

-¿Y el otro conductor?

-¿Qué otro? No sé de qué...

No sé de qué me hablas. Voy solo.

Pero, pero...

No.

No, no.

No, no.

No.

-La mochila. -No me mate.

No me mate, por favor.

-Primero, la droga. Después, te mato.

-¡Ah! ¡Hijo de puta!

-¡Papá! -Lucas, ¿estás bien?

¿Te han herido? -Sí.

-Vamos a andar. Ponte de pie.

Cógete a mí. -Papá.

-Tranquilo. Tranquilo, Lucas. Tranquilo.

-Ay, papá.

-Aguanta, tranquilo.

Vamos.

-Papá.

Papá.

Papá. -Vete.

-No. -Vete, hijo.

-Papá, papá.

Papá.

¡Papá!

¡Papá!

¡Despierta, te llevo al hospital! ¡Por favor, papá!

Mamá, ¿qué haces aquí? ¿Por qué no esperas dentro?

Me daba vergüenza.

Lo siento.

Anda, vámonos. No, hijo.

Espera un minuto. Mamá, no puedo quedarme a hablar.

Vámonos. Lucía está embarazada.

¿Qué dices?

Que vas a ser padre otra vez.

¿Cómo sabes eso?

He visto la ecografía.

¡Para, para, para, para!

No te muevas del coche, no te muevas.

¿Está muerto? ¿Te dije que salieras del coche?

Joder, ¿qué ha pasado aquí?

¿Y Tomás y Lucas? No, no. Falta Nico también.

Falta Nico.

¡María, quédate en el coche!

¿A dónde vas? Juan.

Ay.

Ay, Dios mío.

No, no.

(LLORA)

Juan.

Juan, debemos coger la droga.

¡Me importa una mierda la droga!

Lo han matado.

Vámonos ya. Métete en el coche. Yo llevo el camión.

Para, Juan.

Nico, por favor.

Se acabó.

¡Ah!

María.

Gracias.

Gracias.

¿Me estás escuchando? Claro.

Claro. No dices nada.

¿Tienes el teléfono ahí?

No tengo batería. Debo llamar. ¿Me lo dejas?

¿Ahora? Sí, mamá. Ahora.

¿A quién?

Mamá, ¿me lo dejas o no?

¿Vas a llamar a Lucía?

No, voy a llamar a Juan.

Mamá, a ver. ¿Te lo busco yo? José.

Gracias.

Guárdame esto, por favor.

(Móvil)

José. Juan.

Joder, José. Tomás está muerto.

¿Que qué? Están todos muertos. Todos.

Tomás, Nico, otro tío.

¿Qué ha pasado? No lo sé.

No sé, está todo lleno de sangre.

Lucas ha desaparecido.

¿Estáis bien? ¿María y tú bien?

Sí. Estamos bien, estamos bien. Estamos...

en un área de descanso en la nacional.

José, ¿qué hago?

Vale.

Vale. ¿Tenéis el camión?

Sí. De acuerdo. Juan, escúchame.

Ahora hay que tener la cabeza fría.

¿Me oyes?

Quiero que metas los cuerpos en el camión.

No, no, no.

No. Sí.

Mira a tu alrededor y no dejes nada que os relacione.

No, José. Escúchame.

No me pidas, no me pidas eso. No puedo hacerlo.

Puedes. Está lleno de sangre.

Juan. José, por favor.

Juan.

Sé que lo que te pido es una putada, pero lo harás

porque no hay otra opción.

Lo sabes, ¿a que sí?

Por favor, haz lo que te he dicho.

Luego te vas con María a la casa rural. Sabe el camino.

Nos vemos allí.

¿De acuerdo? Dime que lo harás. Dime que lo harás.

Sí, sí.

Sí. Bien.

Gracias, te veo ahora.

Hasta ahora.

Gracias, ya está. ¿Has hablado con Juan?

Sí. ¿Qué le dijiste?

Una cosa de trabajo, mamá. Me debo ir, ¿vale?

Te dejo. ¿Cómo? ¿Pero a dónde?

Gracias por el teléfono.

Buenas. ¿Y Samuel?

Ha subido tu padre a acostarlo.

Qué rico.

¿Cómo estás?

¿Eh? Bien.

¿Pero has ido?

¿Lo has hecho? Eh...

¿Que has hecho qué, hija?

Eh... Siéntate un momento, papá.

Debo hablar contigo.

Me asustas, Lucía. No, no te asustes.

Solo quiero...

hablar.

A ver. Eh... Bien, tú dirás.

(Forcejeo)

¿Y eso? Parece que es en el garaje.

Esperad un momento. Voy.

No, no te preocupes. Voy sola.

¿Lucas?

Lucas, ¿qué te pasó? Por Dios. ¿Qué ha pasado?

Los únicos que saben qué pasó están muertos.

No te preocupes. Nos encargamos de los cuerpos.

Y luego vamos a ir al aeródromo.

Quiero recoger a un viejo amigo.

-¿Quién viene? -Paul. Se quedará unos días.

-¡Compañero!

Me cago en la puta, no. ¿Qué pasa?

No está Nico. ¿Cómo no?

Debió saltar del camión. No sé, mira.

Mira, ¿qué me cuentas? Un herido de bala y una mochila de droga.

Pero es...

es como en una peli de narcos.

Vamos al hospital, han llamado. Nico está ingresado.

Está en coma. De momento, no sabemos más nada.

Nico, ¿me oyes?

Encontraré al cabrón que te ha hecho esto

y va a sufrir más de lo que sufres tú.

José, por favor. A ver.

Nico intentó matarte, ¿vale?

¿Qué crees que pasará si habla?

Nico, soy yo. Lula.

-Debemos eliminar a una persona, alguien que me ha traicionado.

-José Espada.

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