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(LULA) ¿Seguro que no quieres que me encargue yo?
(JOÂO) No.
Quiero hacerlo yo.
¡Lula!
Las condiciones han cambiado.
Para salvar a tu hijo, vas a tener que matar a alguien.
(Tiro)
(Tiro)
Está muerta.
Y, Julián, en serio, ¿tú quieres enfadarme a mí?
-No.
No, claro que no.
¿Tú crees que ha podido hacerlo, Juan?
Y que por eso Joâo nos ha soltado.
Que no, coño, que José no es capaz. Pero es que por su hijo, sí, Juan.
José es capaz de hacer cualquier cosa
por salvar a Samuel.
¿Le has matado?
-Retíralos, hombre.
Hay que hacer algo ahora mismo.
Hay que sacar a José de la cárcel. Sí...
Escúcheme, Teresa, yo ahora voy a ir a verle.
Pero yo soy inocente, de verdad.
¿Y qué le digo a Joâo?
-Lo que quieras.
O nada.
Si me ayudas ahora,
en el futuro podremos hacer muchas cosas juntos.
-¿Me estás pidiendo que le traicione?
-Te estoy ofreciendo libertad, Lula.
Piensa un poco en ti, Lucía, y en el niño.
Coño, os tenéis que marchar ya. Bueno...
Deja que lo piense. ¡No hay nada que pensar!
¡Que dejes de darme órdenes! ¿Ahora os peleáis vosotros?
¿Y mi hijo?
¿Tú crees que José estaba enamorado de María?
¿O solo encoñado?
Porque mi mujer era muy buena en la cama.
¡Espere, espere!
-Quería saber hasta dónde eras capaz de llegar.
Me he acostado con otro.
¿Cómo? Sí.
Sí, sí. ¿Con quién?
No te voy a decir con quién.
¿Cómo no me vas a decir? No puedo decirte con quién.
Dime, por favor, que no ha hablado con José.
¡Estoy rodeado de imbéciles!
Eso sí, tienes enamoradito a Juan.
Pero enamoradito, enamoradito.
Papá ha hecho algo malo y ha tenido un problema.
¿Tú te acuerdas cuando tú rompiste una ventana en el cole?
¡Sin querer!
Claro, sin querer.
Pero tú te acuerdas
que la profesora te llevó a su despacho
porque quería saber si habías sido tú.
¿Que ha roto papá?
Eh...
Un crimen pasional.
-Todos los crímenes son pasionales.
-No crea.
Hay gente que mata sin sentimiento.
-Yo de eso no sé.
-No sea tan amable.
Antes ha sido mucho más directo.
Ha dicho:
"Le comunico que su mujer está muerta".
Hay que ayudar a José. ¿Qué podemos hacer?
-Seguir a ese policía, es lo único que tenemos.
Me estás asustando.
Enseguida lo sabrás.
¿José?
José, ¿qué hacéis aquí?
¿Qué está pasando?
Yo me estoy volviendo loca...
Sí, María está viva.
¿Cómo?
Pero, vamos a ver, José... Escúchame.
Todo es un montaje para engañar a Joâo.
Ramón nos ayudó.
No me lo puedo creer.
No entiendo nada, José.
¡María!
Pare el coche. ¡Párelo!
¡Que pares el autobús, joder!
María, ven.
Tenemos que bajarnos.
Vámonos.
No te puedo dejar marchar.
Tengo que salvar a mi hijo.
Tengo que avisar a la policía.
No puedo hacer otra cosa. No, no.
Eso no, José. Eso no.
Si Joâo se entera, va a matar a tu hijo.
Nos va a matar a los dos.
José, nos va a matar.
Aquí no va a morir nadie. Te lo digo yo.
Pero no puedo hacerlo solo. Necesito ayuda.
¿Qué quieres hacer?
¿Qué quieres hacer? Espera.
Ramón, soy José.
"No me vas a volver a decir que no tengo huevos de hacer algo.
Mira. ¡Suéltame, José!
Eso es lo que querías, ¿no?
¿Que la mate? ¿Eso es lo que querías?
¡Es tu puta culpa!
Estoy en el hotel Norte.
Pero cuando tú llegues, ya no voy a estar.
Y María tampoco va a estar."
¡Así que ve soltando a mi hijo, hijo de puta!
Quítame esto, por favor.
Quítame esto.
Lo habéis hecho muy bien los dos.
Perfecto. Muy convincente.
Nacho, no tenemos mucho tiempo.
¿Recepcionista preparado?
-Sí. -Vale.
Dame el revólver.
Cuando yo te diga, disparas dos veces al techo,
¿de acuerdo?
Ten cuidado.
La pistola de fogueo es peligrosa. Vale.
José, mírame. Todo va a salir bien, ¿vale?
Vamos a salvar a tu hijo. Te lo prometo.
La mordaza.
Abajo con ella. Ya.
Lo siento, no puede pasar.
¡Señora!
Ya sube.
Vamos, vamos. Fuera, fuera.
(SUSURRA) Ahora.
Está muerta.
Ha soltado a tu hijo.
Gracias.
"Fue arriesgado de cojones, pero lo conseguimos."
¿Lo conseguimos? Sí.
¿Tú te puedes hacer una idea por lo que yo he pasado?
Que pensaba que la habías matado
y que ibas a pasar el resto de tu puta vida en la cárcel.
¿Tú piensas en alguien, José? ¿Tú piensas en tu hijo?
Samuel es lo único que tenía en la cabeza.
Todo esto es para salvarle. Por favor.
No te podía decir nada porque te ponía en peligro.
¿De verdad que no lo ves?
¿Y ahora qué va a pasar? ¿Qué vamos a hacer?
Vale...
Ahora somos testigos protegidos y tenemos que declarar contra Joâo.
Cuando esto pase, estaremos en peligro otra vez.
Nos darán identidades nuevas y tendremos que irnos de Zarza.
¿Cómo has podido tomar una decisión así sin consultarme?
Porque no había tiempo.
No había tiempo.
Tenía que salvar a Samuel, y ahora está bien.
¿Qué querías que hiciera? No tenía otra opción.
Esto también es una oportunidad.
Lo que nos ha pasado es una putada, yo no me quiero ir.
Pero no hay vuelta atrás.
Es una oportunidad para intentar olvidar.
Para empezar los tres juntos en otro sitio.
Hay cosas que no se pueden olvidar. Ya lo sé.
Ya lo sé. Escúchame.
Sé que han pasado muchas cosas, sé que todavía no confías en mí.
Lo sé. Pero no me digas nada ahora.
Solo piénsalo.
Por favor, piénsalo. Nos tenemos que ir, José.
Te veo mañana.
Una vez entres en el programa de testigos protegidos,
nunca más volverás a tu casa ni al pueblo
ni a tu vida tal y como la conoces hasta ahora.
Nos tenemos que marchar.
Cuando llegues, le dices a tu gente que te vas unos cuantos días fuera.
Tienes que tenerlo todo preparado.
# Yo, que siempre te seguí,
# que te quise bien,
# hoy construye tu vida sin mí. #
¿Qué pasa, gitana?
¿Qué haces tú aquí?
Si yo había cambiado la cerradura
para que no me siga entrando gente en casa.
Siéntate y desayuna, que tenemos muchas cosas que hablar.
No tengo muchas ganas de hablar, Manuel.
Vale.
Te he visto en el bosque.
Con José.
¿Cómo?
¿Qué hacía José allí? ¿Lo han soltado?
No.
¿Entonces, eh?
Pues...
Que le estaban trasladando.
Ya, en mitad de la noche.
No cuela, Lucía.
¿Qué es lo que está pasando?
No te lo puedo contar, Manuel, es muy peligroso.
Hermana, te he visto.
¡Y si no me lo cuentas, voy a tener que empezar a preguntar!
¡Manuel, no te lo puedo contar! ¡Que me lo cuentes!
Coño, que soy tu hermano.
Júrame que no vas a decir nada.
Te lo juro.
María sigue viva.
Todo ha sido un montaje de la policía
para que Joâo soltase a Samuel.
Lo sabía.
Sabía que José no era un asesino. ¿Qué van a hacer con él?
Tiene que...
que testificar en contra de Joâo
y se convertirá en un testigo protegido.
¿Y tú?
¿Vas a desaparecer?
¿Con los niños?
Pero eso será una temporada, ¿no?
No, Manuel.
¿No queda otra?
Joder...
Me gustaría despedirme de los papás.
Les llamo.
Podríamos ir a plantar un árbol para el pequeño.
¿Eh?
A ti no te gustan esas tradiciones.
Ya, pero todos tenemos uno.
Y a mí me gustaría que si algún día volvemos al pueblo
que él sepa que tiene aquí sus raíces.
Siéntate y desayuna.
Buenos días. -Buenos días.
-Quiero ver a José Espada, soy su abogado.
-José Espada ya no está aquí, lo han trasladado.
-¿Qué?
No, no, eso no es posible, me hubieran avisado.
-¿Ocurre algo? -Sí.
Me dicen que han trasladado a mi cliente.
-Así es.
-¿Sin una notificación previa?
Eso es una irregularidad muy grave.
Exijo saber dónde está inmediatamente.
¿Qué es eso? -Una reclamación.
La rellena y la presenta en el juzgado.
Le contestarán en 30 días hábiles.
Puede presentar una denuncia, pero...
va a tardar más.
Ya sabe cómo va la administración.
-Esto no va a quedar así.
(Timbre)
Hola, Lucía.
¿Qué estás haciendo?
Pues mira, me pillas de zafarrancho.
Que tengo que tomar una decisión y limpiar me ayuda a pensar.
Pues ya veo.
Tiene que ser una decisión muy importante, ¿no?
Y tanto.
Separarme.
¿Cómo?
Pero ¿tú estás segura de eso?
No.
Segura no estoy.
Por un lado, pues quiero otra vida, ¿sabes?
Y me digo: "Bueno, pues ya está, te mereces ser feliz y ya está".
Pero por otro lado, pues...
aunque estoy cansada de Julián, porque estoy cansada, tía,
pero son 18 años juntos y...
y le quiero y...
sobre todo, no quiero hacerle daño.
Ya está...
Pero, bueno...
No pasa nada.
Ya tendremos tiempo de hablar de este tema.
Primero necesito aclararme yo.
¿Tú a qué habías venido?
A que me dejases una maleta.
Así, chica, que se me ha roto la mía.
Sí.
Te la bajo, ¿vale?
Mira.
¿Qué te parece? ¿Eh?
Te queda a ti fenomenal.
Pero fenomenal.
Pero ¿tú no ves que me queda como un poco...?
(Villancico)
No te creo.
Le quito un poco el polvo...
¿Y para qué la necesitas?
Pues porque me voy a ir unos días con Samuel.
Así me quito un poco de en medio.
Es que hay un ambiente muy tenso ahora.
Me parece muy bien.
Anda.
¿Qué es?
¿Esto dónde era?
Esto es Torremolinos, ¿no? Anda.
Pero si hace por lo menos diez años.
Qué bien nos lo pasamos ese verano. Menudo fiestón.
Y la cantidad de espetos que comimos, ¿no?
Madre mía...
Si es que llevamos una vida juntas.
Lucía, ¿qué te pasa?
Eh...
Nada.
Te quiero mucho.
¿Sabes una cosa?
Que te mereces ser feliz.
Si te tienes que separar, pues te separas.
Que la vida son dos días, Isa.
Hay que disfrutar.
Que tú no has disfrutado nada.
Pásalo bien.
Y vuelve pronto.
-Hola, Lucía. Hola.
¿Qué tal José?
En comisaría.
Ah, ¿sí?
Sí, acabo de hablar con él.
"También en zonas del tercio norte..."
¿Puedes apagar esto, por favor?
Me estoy poniendo enferma.
¿Cuánto tiempo nos vamos a quedar aquí?
Supongo que hasta que se tramiten vuestras nuevas identidades.
¿Los policías que nos vigilan son de confianza?
A ver, entiendo que estéis preocupados, ¿vale?
Pero somos profesionales y estamos aquí para protegeros.
Intentad estar tranquilos en la medida de lo posible.
¿Cuándo habéis tenido un hotel para vosotros solos?
Bueno.
Voy a hacer una ronda.
Luego os veo. Vale.
Gracias por ayudarme.
No te lo había dicho todavía.
Bueno...
Tampoco tenía más opciones cuando me bajé del bus.
Me alegro mucho de que tu hijo esté bien.
¿Te han dicho dónde vas a vivir?
(ASIENTE)
Se supone que no te lo puedo decir.
San Sebastián, creo.
Ah, ¿sí? Es muy bonito.
Se come muy bien. Lo sé.
¿Qué voy a hacer allí? Es que no me lo imagino.
Siempre he estado a la sombra de Joâo.
Esto es totalmente nuevo para mí.
Me da un poco de miedo.
Tú eres una superviviente.
Siempre he pensado que te las apañarías
para salir adelante.
La verdad. Sí.
Pienso en mi madre.
Le voy a dar el disgusto de su vida.
Y mi hermana no me va a perdonar que no se lo contara.
Bueno...
Tienes a tu hijo.
Y a Lucía.
Sí.
Qué suerte.
La gente como tú siempre consigue lo que quiere.
(Timbre)
Solo venía a ver cómo estabas.
Iba a ir a verte, me ahorro un viaje.
Pues ves qué bien.
Ya hemos hablado de esto.
Fírmalo, Juan.
No.
Mi padre nos dejó la empresa a los dos.
Y así seguirá siendo pase lo que pase.
Ya, pero es que tu hermano confía en ti,
te quiere dar su parte.
¿Dónde está el problema? El problema está en la cárcel.
Que mi hermano está ahí metido y no puede pensar con claridad.
De verdad, Lucía, ya habrá tiempo...
No, es que no lo estás entendiendo, Juan.
No hay tiempo, eso es lo que intento decirte.
¿Por qué? ¿Qué pasa?
No te lo puedo decir.
Firma esto, Juan, por favor.
A la mierda los papeles.
Cuéntame qué está pasando ahora mismo.
Que no puedo. ¿Quieres confiar en mí?
No, confía tú en mí. ¿Qué pasa?
José no mató a María.
Está colaborando con la policía.
Lo vi anoche.
¿Qué?
Nos van a dar una nueva identidad como testigos protegidos.
Y no podemos quedarnos aquí.
Nos vamos hoy.
Para siempre.
Espera, espera.
¿Me estás diciendo...
que mi hermano y tú vais a desaparecer para siempre?
Pero esa decisión...
la ha tomado José, no tú, ¿verdad?
No.
Es lo mejor para todos, Juan.
Ya.
¿Tú quieres irte?
Es que no se trata de lo que yo quiera, Juan.
Eso no es lo que importa ahora.
Somos una familia, ¿entiendes?
Que no es lo que importa...
Pues claro que importa, Lucía.
¡Joder, que José nos ha metido a todos en esto!
¡Y nosotros no hacemos más que pagar por él!
¡Y eso lo dijiste tú, coño!
Juan, por favor.
Juan...
No puede ser.
Lucía...
Yo no quiero que te vayas.
Te lo suplico.
Yo...
No puedo vivir sin ti.
Perdona que te lo diga así, pero es la verdad.
Juan, por favor. Quédate.
Lo siento.
Lo siento mucho, de verdad.
Lo siento de verdad.
Juan. Juan, por favor.
Juan.
Me encanta este olor.
¿A vosotros no?
-Este es el dinero para pagar a los proveedores.
Tú te encargas de la distribución
y nos entregas el 50 por ciento de las ganancias.
Ya sabes que nosotros nos retiramos del negocio.
-No sé cómo agradeceros la confianza.
-Me gusta este chico.
Es un sentimental. No te preocupes.
Ya encontraremos la manera.
Estas son las llaves del camión.
Y esta la del contenedor.
Pero primero...
tienes que ocuparte de José Espada.
-¿Dónde lo hago?
-Aquí hay alguien que nos puede ayudar con eso, ¿verdad?
Pero, Julián, ¿qué te pasa?
¿Te encuentro un poquito agobiado?
-Pues verá, señor.
Señor Joâo, la...
La verdad... -No, no.
No me tartamudees porque no te entiendo.
Respira.
Cuéntame.
-Vengo de la comisaría.
Han trasladado a José Espada.
He llamado a varias cárceles, pero no hay nadie con ese nombre.
-Conclusión: no sabes dónde está.
-No.
-¿Tu mujer está bien?
-¿Mi mujer?
Bien, muy bien.
-Toma.
Cómprale algo bonito.
Hay que cuidar a quien se quiere.
-Gracias, señor Joâo.
-Lucía, la mujer de José, ¿está en el pueblo?
-Sí.
-Bien.
Esto es un transmisor.
Si alguien sabe dónde está José, esa es su mujer.
Y la tuya.
Porque son íntimas amigas.
Te quiero mucho.
Y yo a ti.
Venga, ayúdame a poner la mesa.
Niña...
¿Has visto lo precioso que está tu árbol?
Sí.
Como tú.
Que cada día estás más guapa.
Ya ves.
Oye, ¿has vuelto a hablar con José?
No.
Bueno...
Tienes que pensar lo que le vas a contar a Samuel.
Ya, pero es que no tengo ganas de pensar en eso, mamá.
Bueno, cariño.
Yo estoy muy contenta de que estemos todos juntos.
Después de todo este tiempo. Y yo.
Venga, vamos, que esto ya está preparado.
¡Samuel!
Ven para acá.
¿Me vas a ayudar?
Escucha, Samuel.
Desde siempre, los árboles han simbolizado la vida.
Por eso vamos a plantar uno para tu hermano.
-¿Igual que el mío? -Claro.
Y que el del tío Manuel y el de mamá.
Todos tenemos un árbol.
Mira.
El tuyo, ¿lo ves ahí? -(ASIENTE)
-Ha crecido mucho.
Se ha vuelto grande y fuerte, como tú.
Venga, vamos a echar la tierra.
Echa tierra, echa tierra.
Muy bien, así, muy bien.
¿Lo terminas tú? -Sí.
¿Estás bien, hija?
Bueno, regular, la verdad.
Lo de José ha sido un golpe muy duro.
Solo quiero que sepas que estamos contigo.
Y que juntos vamos a salir de esta, ya verás.
Lo sé.
Gracias, papá.
¿Gracias por qué, niña?
Pues porque...
yo sé que soy muy testaruda, y que a veces, pues...
cuesta trabajo que entre en razón,
pero sé que lo has hecho por mi bien
y no he sabido agradecértelo.
Yo soy tu padre.
Los padres estamos para eso.
Ya, pero si te hubiese escuchado más,
a lo mejor las cosas hubieran sido de otra manera.
No, no, no.
Los hijos deben seguir su camino.
El que ellos deciden.
Le he llamado yo
y le he dicho dónde estabas.
Llévale unas migas y dile que es bienvenido.
Cómo huele eso. ¿Verdad?
Manuel, ven.
Llévate esto.
Te quería pedir perdón por lo que te he dicho esta mañana.
No tengo ningún derecho a pedirte que te quedes.
No pasa nada, Juan. No, sí que pasa.
Sí que pasa.
Necesito que te quede muy claro.
Yo me enamoré de ti
antes de que fueras la mujer de mi hermano.
Por eso no he podido sacarte de mi cabeza.
Llevo peleando con el amor que te tengo
desde que me dijiste que te casarías con José.
Y me avergüenza el no haber podido superarlo.
Juan, eh... No, escucha.
Sé que te digo todo esto demasiado tarde
y sin ninguna esperanza.
Pero esta mañana he sido un egoísta y he pensado solo en mí.
Por eso he venido a hablar contigo, porque estoy preocupado.
Estoy preocupado por ti.
Lucía, piensa por ti misma si quieres irte o no.
Que no te arrastre José.
Ni con sus acciones ni con sus decisiones,
porque ya has visto que mi hermano va de mal en peor.
Ya, pero es que no puedo pensar solamente en mí, Juan.
Tengo que pensar en los niños también.
Los niños te tienen a ti, Lucía.
De verdad, vete.
Si es lo que quieres, vete.
Pero hazlo por ti.
No por José. ¿Vale?
Y una cosa más.
Dile de mi parte que le quiero.
Que...
Que no le perdono por todo lo que nos ha hecho pasar,
pero, que aun así,
pensaré en él siempre.
Todos los días de mi vida.
Y que le deseo lo mejor.
Igual que a ti.
Juan...
Si se pudiera rebobinar... Ya, pero no se puede.
Te quiero mucho.
¿Te puedo dar un abrazo?
No, porque no te abrazaría como a mi cuñada.
Juan...
Suerte, Lucía.
Lucía.
Lucía.
¿Qué pasa?
Nada, que...
que vuelvas pronto.
Que te necesito cerca.
Te quiero, amiga.
Y yo a ti.
Te voy a echar de menos. Sí...
Llámame.
Y me vas contando.
Vamos, chicos.
¿Os ha seguido alguien? No, creo que no.
Mejor.
Todas las precauciones son pocas, venga.
Al coche, al coche. Los dos al coche.
¿Lo tenemos todo?
Sí.
No, falta una maleta.
Falta una maleta.
Vamos, venga. Ya está.
Pero ¿qué coño...?
Vamos, cariño.
No me jodas...
No me jodas.
Señor Joâo.
María... María está viva.
Repítelo, que mi hermana no te cree.
"María está viva."
No puede ser.
Te está engañando.
Yo la vi muerta, Joâo, ¡te lo juro!
¡Te lo juro, Joâo! -Cállate...
¡Y tú, picapleitos!
¿Estás seguro?
"(TARTAMUDEA) Señor, sí."
Señor, la he visto con mis propios ojos, está viva.
No.
No, Joâo.
Joâo, de verdad, que no.
¡Te lo juro, yo la vi muerta!
Estaba allí la policía...
Y cuando le iba a tocar...
-¡Cállate!
¡Reúne a los hombres!
Nos vamos hacia allí.
¡Martín!
Bueno.
¿Está todo listo?
-Sí, todo listo. -Vale.
Ya está todo en marcha.
¿Mando a alguien a por el abogado? -No.
Ese está a cien kilómetros de aquí, no hablará.
Sabe lo que le conviene.
¿Qué haces?
¿Y esa maleta?
-Me voy.
-¿Cómo?
-Nos vamos. No cojas nada, que no hay tiempo.
-¿Irnos adónde?
-Mueve el culo, joder, Isabel, estamos en peligro.
-Julián, eh...
Me estoy asustando.
¿Qué ha pasado?
-En el coche te lo explico, pero, por favor, vámonos.
-Yo no me pienso ir de aquí hasta que no sepa qué está pasando.
Julián... -Isabel...
He hecho algo horrible.
-¿Qué has hecho, Julián?
-Isa... -¿Qué has hecho?
-Isa...
He pedido a Ramón que se quede con Samuel.
Así tú y yo hablamos un rato.
¿Te parece?
Sí.
¿Qué hacen mis maletas aquí, José?
Bueno, es nuestra habitación.
Es la que nos han dado.
Me lo podías haber consultado, ¿no?
Hace ya mucho tiempo que tú y yo no dormimos juntos.
Vale, pues yo duermo en la butaca
y tú duermes en la cama con el niño.
Como tú quieras. Como tú quieras.
¿Qué pasa?
Pasa que no estamos juntos, José.
Eso pasa, que es que parece que no te enteras.
No me digas eso, por favor.
¿Perdona?
Te estoy diciendo la verdad.
¿De verdad lo tienes tan claro?
¿En serio?
Entonces, ¿por qué estás aquí?
Piensa, por favor, por qué estás aquí.
Pues no lo sé, José.
Porque...
Porque tengo algo tan fuerte que me une a ti
que es que no sé cómo romperlo.
Es que no sé.
Porque eres el amor de mi vida, porque lo seguirás siendo,
por Samuel, por el niño que viene en camino.
Porque yo me había imaginado la vida contigo,
y es que ahora no sé cómo imaginármela sin ti.
Yo tampoco me la sé imaginar sin vosotros.
¿Tú?
Tú has hecho lo que te ha dado la gana.
Y te has equivocado porque pensabas que iba a estar siempre ahí.
Pero no voy a estar.
No voy a estar, José.
Perdóname.
Tienes razón, perdóname.
Perdóname.
Perdóname. Es que...
Es que no puedo confiar en ti.
Es que no puedo ni quiero irme contigo a ningún sitio, José.
Y menos con Samuel. No puedo.
Lo siento.
Bueno, yo tenía que intentarlo.
Pero ya me imaginaba que no querías venir conmigo,
y con razón.
Yo también he aprendido algo de todo lo que ha pasado.
Que no...
Que no todo se puede olvidar.
Y que aunque yo me empeñe...
no siempre se puede empezar otra vez.
Y que por mucho que quieras a alguien,
hay cosas que no se pueden perdonar.
Yo no sé si tú me vas a perdonar a mí algún día...
Pero yo no me voy a perdonar jamás...
perderte a ti y a Samuel.
No sé cómo voy a hacer para vivir sin vosotros...
y no voy a volver a veros cuando os vayáis.
Porque si pienso que no voy a volver a veros más...
os voy a abrazar y no voy me a soltar.
Lo siento...
No sé despedirme de ti.
Martín.
Quiero que entres en el hotel.
Necesitamos saber cuántos son exactamente.
-¿Y ellos?
-¿Ellos?
Esperarán aquí conmigo hasta que se haga de noche.
-Como quieras.
-No olvides cuál es nuestro objetivo.
Mi mujer y el hijo de puta de José Espada.
A poder ser, vivos, ¿está claro?
-La mía.
Vamos.
Vamos, vamos.
-¡Gol!
-¡Gol, claro que sí!
(Televisión)
Ramón, ¿podemos hablar un momento?
Claro.
Bajad un poquito la tele.
¿Todo bien? Eh...
El niño y yo no nos vamos a ir con José.
Me gustaría que nos llevase a casa, por favor.
¿Cómo dices?
A ver...
Espera...
¿Por qué no vamos a dar una vuelta?
Y lo hablamos tranquilamente.
La decisión que tomes no tiene vuelta atrás.
Es que la decisión ya está tomada.
Y me gustaría irme ya, por favor.
Vale, vale, si no quieres ir con José, está bien,
pero tampoco podéis volver al pueblo.
Con o sin José,
vosotros también sois testigos protegidos.
Lucía, cuando se sepa la verdad, y ten por seguro que se sabrá,
tomarán represalias.
Irán a por ti...
y a por Samuel.
Nuestra obligación es sacaros de Zarza y protegeros.
¿Y no podemos ir a otro sitio hasta que nos trasladéis?
Es que necesito estar sola, por favor.
Por favor.
Vale.
Vale, déjame que lo mire.
Gracias.
¿Qué? ¿Vais ganando?
¿Sí? Sí.
El inspector me ha dicho que podéis esperar aquí
mientras os busca otro sitio donde quedaros.
Vendrá en cuanto te pueda.
Para lo que necesitéis, estoy en la puerta, ¿vale?
Gracias.
¿Quieres algo?
Ver el partido, pero ¿por qué nos vamos ya?
Porque se nos ha hecho tarde, cariño.
Me lo prometiste.
Ya, lo siento.
Hola.
¡Papá!
¿Te vienes con nosotros?
No.
Eh...
Papá se va de viaje un tiempo.
¿Con los camiones?
Algo así, pero me voy más lejos.
¿Por qué me miras así, papá?
Porque quiero recordarte tal como estás ahora.
Oye.
¿Te acuerdas el día que empezamos a hablar y mamá no nos entendía?
Sí.
¿Y te acuerdas el verano que fuimos a la playa, hacía frío,
nos metimos al agua con abrigos y pillaste resfriado?
Quiero que te acuerdes de todas las cosas que hemos hecho.
¿Vale? Vale.
Y quiero que cojas una libreta y apuntes todo lo importante
que vas a hacer a partir de ahora.
Y así me lo cuentas cuando vuelva, ¿vale?
¿Vale?
No quiero perderme nada de lo que te pase.
¿Vale?
Pero ¿puedo jugar contigo antes de irme?
¿Quieres que juguemos?
¿A qué jugamos?
A polis y cacos.
Y que los polis nos presten una pistola de verdad.
Una pistola no nos van a prestar, pero a lo mejor un chaleco.
Un gorro para esta cabecita.
¿Te parece?
¿Vamos a ver lo que dicen?
Vamos.
Perdona, no sabía que estabas aquí.
Ya me voy.
Espera un momento.
Eh...
No sé si lo sabes, pero...
no nos vamos con José.
Imagino que...
que le quieres mucho.
Sí.
Así que cuídalo.
Porque ya solo te tiene a ti.
Puede que se pase un tiempo triste...
y enfadado.
Puede ser insoportable cuando se pone así.
Pero se le va a pasar.
No... No sé qué decirte.
No digas nada.
Lucía.
Me dice Ramón que vuestro coche está llegando.
Ve a por tus maletas. Sí.
¿Y ese coche?
-Están intentando sacarlos del hotel.
Avisa a Martín y a los hombres.
Hay que actuar inmediatamente.
Vamos, que arranca la segunda parte.
¿Qué pasa? -No lo sé, voy a ver.
Escóndete, no vaya a ser que nos pillen.
-Vale.
Espera, espera.
Quiero deciros adiós.
José, habías dicho que era mejor que no nos despidiésemos.
Lo sé, pero prefiero veros hasta el final.
Escúchame una cosa.
Si en algún momento puedes,
y no sé de qué forma se puede hacer,
pero déjame saber qué estáis bien, ¿vale?
¿Samuel?
Está con una policía en el baño.
Ahora viene.
Vais a estar bien, ya lo verás.
Voy a buscar al niño.
Buenas tardes. Buenas tardes.
(Tiro)
(Bocina)
(Alarma)
¡Rápido, dentro!
¡Rápido!
Agachaos, agachaos.
Alejaos de las ventanas.
Atención, ¿me oís? Necesitamos ayuda, ¿me oís?
Quieta. Quieta ahí.
Alto.
Nos están atacando, ¿me oís?
¿Estáis bien?
El niño...
¡No, Lucía! ¡Lucía!
¿Estás herido?
¡Lucía! ¡Lucía! ¡Joder, Lucía!
¡Lucía, cuando tengas al niño, vas a cafetería!
María.
María, soy Nacho.
¿Estás bien? Sí, sí.
Vale, sal de ahí.
Hay que salir por la puerta trasera del hotel, ¿vale?
Venga.
Sígueme.
Vamos.
¡Samuel!
¡Samuel!
¡Samuel!
¡Samuel!
Vamos.
(Televisión)
María, quédate ahí, quédate ahí.
Vamos. Vamos.
Corre hacia el bosque y no pares, ¿vale?
Yo te cubro desde aquí.
Gracias. De nada.
¡Samuel!
¡Samuel!
¡Mamá! ¡Samuel!
¡Mamá! ¡Samuel!
Lucía.
¿Qué? ¿Estáis bien?
Hay que salir de aquí.
Hay que llegar a la cafetería.
Vamos.
Mamá, me haces daño. -Vamos, rápido, rápido.
Detrás de la barra. Vamos, Samuel.
Agacha la cabeza, ¿vale?
Agáchala. Venga. Agáchate.
Escúchame.
Ponte la música, ¿vale? No, ¿qué pasa?
No pasa nada, Samuel.
¿Quiénes son esos señores con pistolas?
Eh... Nadie.
Samuel, escúchame.
Esto va a ser como jugar a polis y a malos, pero en serio.
¿Vale? Eso no es verdad.
Escúchame un momento, mi amor.
Esos señores son unos hombres malos,
pero que no nos van a hacer nada porque está aquí la policía, ¿vale?
Lo único, tienes que ser muy valiente y ayudarme.
¿Vale, mi amor?
Escúchame, te vamos a esconder ahí abajo.
Y pase lo que pase, tú no sacas la cabeza para mirar.
¿Me oyes? Pase lo que pase. Ponte la música. La música, cariño.
Vale, no te muevas.
"Inspector.
¿Está usted por ahí?"
Ha montado un espectáculo brillante.
"Mi más sincera enhorabuena a todos los actores."
¿De dónde ha sacado ese walkie, Ferreira?
"Se lo he pedido prestado a uno de sus hombres."
Pero no se preocupe, que no va a necesitarlo más.
(CHISTA)
¿Qué es lo que quiere?
Está muy claro.
Usted tiene a mi mujer y a José Espada.
"Yo tengo a mis hombres rodeando el hotel."
Así que a los dos nos interesa encontrar una solución.
Está muy confundido si cree que los voy a entregar.
A ver, no está en condiciones de ponerse digno.
Por si no lo sabe,
usted ha perdido ya a todos sus hombres.
Ferreira, usted y yo no tenemos nada más que hablar.
"Adiós."
Usted lo ha querido.
¡Nacho! ¡Nacho!
Si no me entrego, nos va a matar a todos.
¿Qué hacemos? Nos va a intentar matar igualmente.
¿Sabes disparar, José? Sí.
Nacho.
Pues no dudes, porque ellos no lo van a hacer.
Quiero una pistola.
Dame una pistola.
Vamos, vamos, Nacho.
José, detrás.
Detrás de la barra, Lucía.
Agachaos.
(GRITA)
(GRITA)
¡Hay que salir de aquí ya, hay que salir!
¡Al patio!
¡Lucía, coge al niño!
¿Estáis bien? Sí.
¡José, Nacho, los cubres por detrás! Mi amor.
Tranquilo, ¿vale? Cuando os diga, ¿vale?
¿Preparados?
-¡Jefe!
-Mierda, mierda.
-Nos van a acribillar.
(Latidos de corazón)
(LULA) Dispara.
Dispara, vamos.
¿A qué estás esperando, Joâo? -Suelta el arma, Joâo.
-¿Qué haces tú aquí? -¡Suelta el arma!
Manuel, cógela.
Juan, la pistola.
Esto es una cosa entre tú y yo.
Dile a tus hombres que paren ahora mismo
y resolvamos esto tú y yo solos.
-¿Y si no?
-Si no...
te juro que os mato aquí a los dos.
-Hazle caso, Joâo.
-Es un poco tarde para hacer caso a nadie.
¿Quieres que te cuente
lo que están haciendo mis hombres a Lucía ahora mismo?
-Como le hayas hecho algo a mi hija, te mato.
Te lo juro por Dios.
Raimundo, déjale, no le escuches.
Vamos a ayudar a Lucía.
¿Sabes lo que pasa?
Que estoy deseando que me mates.
Y créeme.
Tú también desearás estar muerto
porque no volverás a ver a tu hija con vida.
Jamás.
(Disparo)
-Entrad a por Lucía.
¡Vamos, coño, venga! -Vámonos, Juan.
Un helicóptero.
Un helicóptero.
¿No lo estáis escuchando? Demasiado tarde, me temo.
¿Cómo que demasiado tarde?
¿Cómo que demasiado tarde, Ramón? ¡Lucía, escóndete, por favor!
No pienso dejar que maten a mi hijo.
Tiene que haber una salida. ¡Lucía, que te escondas!
Estoy sin munición, dame otro cargador.
Nacho, Nacho, el niño.
Ramón, escúchame, tiene que haber alguna salida.
Vamos, campeón, que nos vamos.
¡Tiene que haber alguna salida, Ramón!
(Helicóptero)
¡José! ¡José! José, ¿dónde vas?
¡José! ¡José!
José, ¿dónde vas?
Por favor, ¿dónde vas?
Tranquila. No, José.
Te quiero. ¡José, no! ¡José!
¡José, no lo hagas!
(Tiros)
¡No, José! ¡José!
No...
José... Nacho.
José...
No... ¡Lucía!
No... ¡Lucía!
No... ¡Lucía!
(Helicóptero)
(Truenos)
¡Lucía!
¡No, no, soy yo!
(NARRA) "Dicen que el mar y el tiempo tienen el mismo ritmo,
cambiante, subjetivo.
A veces los días son como grandes olas que nos derriban.
Y otras, el tiempo nos arrastra hacia el futuro
como una marea ingobernable.
Mi presente es ahora esta playa,
donde las olas acarician la arena
y borran con lentitud las heridas del pasado.
Tengo dos hijos y una vida por delante,
una vida nueva que construyo día a día.
No he olvidado el pasado.
Pero intento mantenerlo presente todo el tiempo.
Tal vez sea una fantasía,
pero creo que si olvido a los que tanto daño me hicieron,
tal vez ellos se olviden de mí.
Y eso es lo único que deseo."
¿Qué tal? Bien.
Mira.
Venga, vamos a la playa.
Sí, vamos a la playa.
# Mi certeza está en saber
# que le quise bien.
# Hoy construyo mi vida sin él. #
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