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Original subtitles

Dime qué quieres de mí. Lealtad, José, quiero lealtad.

¡Ofrécete a hacer lo que sea necesario!

Lo que tú quieras, si me prometes que mi familia está a salvo.

La Policía tiene pruebas contra José y contra mí

y, si no colaboro, iremos a la cárcel.

Ya me parecía a mí que bajo ese disfraz de hombre de Dios

tenías que seguir siendo un hijo de puta.

Tenés una hija preciosa.

-Ni se te ocurra acercarte a mi familia.

¡Lucas está muerto! -¿Cómo que está muerto?

¡Dios, van a matar a todos mis amigos!

-Señor, te pido templanza para obtener justicia.

Nunca venganza.

¿Qué clase de padre sería si no sé proteger a mis hijos?

Debemos cerrar nuestra casa. Nadie puede encontrarla.

¿Qué es esto? -Nico quería avisarte.

María no es de fiar.

Estoy hasta los huevos de esa monserga de mujer celosa.

-Lo siento. -¡Pruebas! ¡Pruebas, joder!

Definitivas. Y te juro por nuestra madre

que actuaré en consecuencia, pero si te equivocas...

¿Las devuelves tú?

Te echo de menos. ¿Por qué no pasamos una noche juntos?

Nos vamos tú y yo solos y hablamos, o no hablamos, o lo que sea.

He peleado con Julián. Venía a contárselo a Lucía

pero como no está, no tengo nadie a quien contárselo.

No me líes, que no estoy tan borracha.

Pues yo sí, y eso quiere decir

que tenemos que guardar esta botella ya.

Buenas noticias: mis amigos los cafeteros han aterrizado en Madrid.

Son colombianos, ¿no? -Sí, señor.

Por fin han soltado algo.

Debemos meter a alguien en esa cena.

¿Qué?

Han invitado a todos los ganaderos. Me han pedido que vaya.

No te entiendo. Tu trabajo en la finca, no lo entiendo.

¿Cómo voy a averiguar quién es su proveedor?

No van a hablar de droga. Tú llevarías un micro.

Estoy dentro. ¿Me oís?

Tranquila, estoy a dos minutos. Todo saldrá bien.

Eso espero.

Estoy muy contento de que hayas venido.

Puedes ir, estar un rato, quedas bien,

te disculpas, pides un taxi y te vienes conmigo.

Lucía. ¿Me oyes?

Toda la mercancía es mía: de primera, pura y sin manipular.

No dejen cabos sueltos, caballero.

Más de un negocio se ha ido al carajo por un simple detalle.

¡Ah!

Paul.

Te estaba buscando. ¿A mí?

¿O tu teléfono?

¿Haces esto por tu marido? ¿Me das el teléfono, por favor?

Por supuesto. Mira, búscalo.

Tú eliges: por las buenas o por las malas.

¡Déjame! Por las malas.

¡Ah!

Suéltala o te reviento, hijo de puta.

Tranquilo.

Lucía, ven aquí.

Tranquilo.

No ha pasado nada. -Ni hables ni te muevas.

Papá... Lucía, sal de la habitación.

Papá, por favor, baja el arma.

Será mejor que escuches a tu hija.

Si disparas, no vas a salir de aquí vivo.

-¡Calla! Vete a casa, Lucía. No, papá, no me voy a ir.

¡Vete de una vez! ¡Fuera!

¡Ah!

Por favor... Por favor, por favor...

Por favor... ¡Baja el arma!

O tu hija muerte. -Antes te llevo por delante.

Sabes que no fallaré.

¡Di que la suelte!

Por favor.

-Suéltala.

¡Suéltala!

-Vámonos, Lucía.

Déjalos marchar.

# Yo que siempre te seguí,

# que te quise bien,

# hoy construye tu vida

# sin mí.

# Ah, ah, ah.

# Ah, ah, ah.

# Ah, ah, ah.

# Ah, ah, ah. #

(JADEAN)

Madre mía.

Madre mía, ¿qué? ¿Todo bien?

Sí, sí, sí, bien estoy.

Pero... se nos ha ido un poco la cabeza, ¿no?

Un poquito.

Llega a bajar Samuel... Calla, calla.

Y te juro que me da algo, vamos.

Lo sé, ha sido culpa mía.

¡No, hombre, no!

Culpa tuya, no. Hemos sido los dos.

Bueno, sí, los dos. ¿Sabes?

Los dos y esa botella.

Que estoy mareada todavía. ¡Qué barbaridad!

Ven aquí.

Oye, me tengo que ir, ¿eh? Ya.

Solo nos falta que vengan José, Lucía...

Ya. ... y nos pillasen.

Voy a beber agua, ¿eh?

Me he quedado seca. (RÍE)

Me gustaría acompañarte, pero no voy a dejar a Samuel arriba.

No, hombre, no, claro. Tranquilo.

(Puerta)

Coño, si antes lo digo... Tranquila.

Hola. Hola.

Hola, Isabel. ¿Qué tal? Yo me iba.

Isabel ha venido a traer una cosa a Lucía.

Sí. No podía dormir y como he visto que había luz, pues...

Que sí, tranquila. Vale. Bueno, hasta luego.

Adiós. Hasta luego.

José, que ya que has llegado, yo voy a ir tirando.

Samuel está sobadísimo. Tómate algo conmigo.

Quédate un momento, anda. Estoy muy cansado, tío.

Mañana hablamos, mejor. Bueno, hablamos mañana.

Venga.

Isa. Isa.

Espera.

No, no, no, me tengo que ir a casa. Que vengas.

Que yo no puedo... Que vengas, coño.

¿Qué quieres?

Nada, que no quiero que nos despidamos así después de...

No sé, ¿te apetece que vayamos a tomar algo

o a dar una vuelta? No, hombre, yo no puedo.

No, yo tengo que entrar.

Bueno, vale, pero ¿vas a estar bien?

Sí. Bueno, no sé.

Supongo que cuando me calme sí estaré bien, sí.

Oye, mira, yo nunca había hecho algo así, ¿sabes?

Me lo imagino.

Yo llevo 15 años con Julián

y ha sido mi único novio, ¿eh?

Aparte de un italiano que conocí en Marbella,

pero que eso no cuenta porque fue una tontería.

¿Sabes?

Oye, Juan, ¿tú crees que José se ha dado cuenta de algo?

No sé, es igual.

Yo no quiero que tú estés mal.

No, no, yo no estoy mal, Juan. No estoy mal, no me arrepiento.

Bueno, sí me... O sea, me arrepiento, pero...

Que te quiero decir que me ha gustado mucho, ¿sabes?

Que me lo he pasado muy bien. Yo también.

Sobre todo porque ha sido contigo. Ya.

Cuando se me calme todo este caos mental, supongo que...

Oye, yo me tengo que ir.

Claro. Solo falta que Julián despierte

y nos vea aquí hablando. Claro, tira.

Bueno.

Pues... Bueno.

(Motor)

Entro contigo y hablamos. No, papá.

José está en casa y no quiero hablar de esto delante de él.

¿Por qué?

¿Tu marido no sabía que estabas en la casa?

Lo sabía. Le dije que iba a una cena.

¡Por Dios, hija! Tú no tienes un pelo de tonta.

Sabes perfectamente que esa gente son alimañas.

Cuéntame algo que yo pueda comprender.

Papá, no puedo.

¿Y tú? ¿Qué hacías tú en la casa?

Quería matar a Joâo. Joder, papá.

No me arrepiento, hija.

Ese hombre tiene controlado al pueblo.

No hay nadie que le controle a él.

Se toma la justicia por su mano.

Estoy seguro de que tiene comprada a la Policía y a todos los jueces,

y mientras siga vivo, Lucía, no estamos a salvo ninguno.

¿Tú estás loco, papá?

¿Te crees que estás en una película del oeste o qué?

Te estoy escuchando y me parece mentira, vamos.

Eso no es lo que nos has enseñado.

Matar al tirano lo justifican hasta los Evangelios.

Escúchame: te estás equivocando.

La Policía está detrás de Joâo y acabará con él si no te metes.

¿Cómo estás tan segura de eso? Lo estoy.

Un momento, un momento.

Lucía.

Mírame a los ojos y dime la verdad. Lucía.

¿Por qué no has ido a denunciar a ese monstruo

que ha ido a denunciarte?

¿Y por qué te metes así en la boca del lobo?

Papá, te lo pido por favor, déjame en paz.

Contrólate y dedícate a tu iglesia, por el bien de todos.

¿Por qué te ha traído tu padre?

Te cuento mañana, José, que estoy muy cansada.

Me voy a la cama. Te estuve esperando.

Eh... Te dije que a lo mejor llegaba tarde.

¿Qué ha pasado, no ha ido bien? ¿Por qué estás así?

¿Qué? Cuéntame qué ha pasado.

No ha pasado nada. ¡Por favor!

¡Lucía! No me toques, déjame.

¿Qué ha pasado?

¿Por qué estás así?

¿Qué ha pasado?

Me han puesto una pistola en la cabeza.

Han estado a punto de matarme. ¿Qué?

No puedo más, José.

No puedo más, de verdad. Ven. Ven.

Ven, cuéntame, por favor.

¿Qué ha pasado?

Colaboro con la Policía. ¿Qué?

Tienen muchas pruebas contra ti y contra mí también.

A mí me propusieron un trato.

Hijos de puta.

Lo saben todo, José.

Todo.

Pero les interesa Joâo, no tú. Por eso colaboro con ellos.

¿Y por qué te lo piden a ti?

Porque yo también puedo ir a la cárcel.

No. Sí.

Un juez podría pensar que lo sabía todo y te he encubierto.

Eso no es verdad. Sí.

Ramón dice que no va a dejar que eso pase.

Sabe que no puedo dejar solo

a Samuel y al niño que viene en camino.

¿Estás embarazada todavía? Sí.

Pensaba que habías abortado. Como... Como no me decías nada...

No pude.

Me alegro de que no pudieras.

Y de que me lo hayas contado todo.

Yo también me alegro de habértelo contado.

Eh... Me voy a la cama, no puedo más.

Vale. Escucha una cosa.

Ya hablaremos de nosotros más adelante,

pero yo ahora no me voy a ir. No te voy a dejar sola.

Esto lo vamos a pasar juntos, ¿vale?

Descansa.

Buenos días.

Buenos días.

¡Qué madrugadora, Lula!

¿Quieres un café?

¿Y ese reloj?

Amor.

Un regalo de tu hermano. ¿A que tiene buen gusto?

Lo que tiene ahora son 100 000 euros menos.

-No seas burra, niña.

¿Qué te pasa, Lula, no estás contenta?

Ayer salió todo muy bien,

gracias a ti y a lo bien que lo organizaste.

Qué amable.

Me dan ganas de comprarte otro reloj.

Cuando te pones así, me dan ganas de...

No, la que se va es mi hermana.

Lula, tengo resaca.

No me amargues la mañana, te lo pido por favor.

Te juro que voy a acabar contigo, zorra.

(Tono de llamada)

Sí, ¿Ramón?

Bueno, pues nada, estuvieron hablando en el jardín.

Intenté grabarlos, pero no conseguí nada.

No, porque no pude, ya te lo explicaré.

Además, me gustaría hablar contigo.

Sí.

¿Esta tarde? Vale.

Venga. Adiós.

No quiero que sigas con esto.

Si quieren colaboración, que me la pidan a mí.

Ya hablaremos de esto.

¡Oh, Dios mío! -¡Perdona, abu!

¿Estás bien, mamá? Más o menos.

¿Este niño no sabe que en casa no se juega a la pelota?

Empezó papá. Chivato.

Ponte la mochila. ¿Qué haces aquí? Son las 08:30.

He venido a traer un bocata de tortilla a mi nieto.

Venga, y ahora al cole. Un beso.

Venga. Uf, la cocina sin recoger.

¿Queréis que me quede y os haga la comida?

Lo que quieras, mamá.

Pórtate bien en el cole.

Dame la mochila.

Te quiero.

¡Adiós, mamá! Adiós.

Adiós, mi amor.

¡Lucía! Lucía. ¿Qué?

¿Tienes un minuto? Sí, claro.

Vamos. No, no, mejor en tu casa.

Lo que te tengo que contar es privado.

Pero es que está mi suegra. Ah.

Bueno, pues... ¿Qué?

Bueno, pues aquí.

Mira, me tienes que prometer

que, te cuente lo que te cuente, no va a cambiar tu imagen de mí,

no te vas a escandalizar ni me vas a reñir.

Pero ¿qué pasa? Juan.

-¡Hay que ver qué bien estás aquí!

¿Os importa si me quedo un ratito?

-Bueno... -Puedo sacar café.

Es que Isa me iba a contar algo.

Sí, pero no pasa nada porque...

Bueno, que era una tontería y que en otro momento te lo cuento.

Tengo mucho lío en casa, ¿sabes?

Claro, buscamos otro momento.

-¿Qué le pasa? No lo sé.

Qué rara es.

¿Por qué hemos quedado aquí? Quería pedirte perdón.

¿Perdón? ¿Por qué?

No me perdones si no quieres, pero tenía que decírtelo.

Sé que he sido injusta contigo y lo siento.

¿Joâo te he pedido que hagas esto?

No. Pero sé que le gustaría.

Siéntate, por favor.

Quiero explicarte lo que me pasa. -Hola, ¿quiere tomar algo?

Un té verde, por favor.

Pues tú dirás.

Joâo y yo nos quedamos huérfanos muy pronto

y hemos estado siempre muy unidos. Cuando apareciste tú,

no me lo tomé muy bien.

Lo que me cuentas, ya lo sabía.

¿No me han traído sacarina? Creo que hay allí.

María, desde que murió Nico,

yo estoy muy sola, mucho.

Lo siento.

Le querías mucho, ¿no?

Sí. Era el padre de mi hijo.

La gente piensa que fue cosa de una noche, pero no es verdad.

Yo le quería. Ha tenido que ser duro para ti.

Ni te lo imaginas.

Mira, Nico me pidió un favor antes de morir...

y lo voy a cumplir aunque sea lo último que haga.

¿Qué era?

Nada, cosas nuestras.

(Timbre)

(APAGA LA ASPIRADORA)

Va.

Hola. Hola.

No tendrás ganas de verme, pero no podía esperar.

¿Puedo pasar? Sí, claro.

¿No se supone que no deberían vernos juntos,

o lo estamos haciendo tan mal que ya da igual?

¿Estás bien? No, no estoy bien.

Lo primero que quería hacer es pedirte disculpas.

Ya.

Y decirte que nuestra colaboración ha terminado, por supuesto.

Por supuesto que ha terminado.

Lucía. ¿Qué?

Se supone que iba a tener la mejor vigilancia.

La vigilancia iba bien hasta que noquearon a Nacho por la espalda.

Ya. Aún tiene una conmoción.

La conmoción la tengo yo: casi me matan y me violan,

y me han descubierto. ¿Por qué dices eso?

Cuando se estropeó el micro, dejó el móvil grabando,

Paul lo descubrió.

Pero no ha desconectado las cámaras. Yo eso no lo sé.

Te lo digo yo.

Ahora cree que estoy ayudando a José.

Ah...

¿Sabes cuál ha sido el problema? No, dímelo tú.

Tu padre. Su intervención lo ha descontrolado todo.

¿Me puedes decir qué cojones hacía ahí?

Estos cabrones van a intentar algo.

Uno, dos, tres,

cuatro, cinco, seis,

siete, ocho, nueve y diez.

-Se ha caído. -¿Qué, cariño? A ver, vamos.

No sé, igual deberías de...

salir un poco,

quitarte las botas esas de campo,

arreglarte, ¿no? ¿Tú crees?

Sí.

¡Uf!

¿Te encuentras bien, María?

¡Uf! No.

Estoy un poco mareada. ¿Te encuentras bien?

Qué calor.

Ven, María.

¿Está bien? -No pasa nada.

Ya me encargo yo.

Ay, pero ¿qué me pasa? Espera, espera.

Despacio. Cuidado.

A ver.

¿Dónde tienes el coche, María? ¿Eh?

¿Dónde tienes el coche?

Vamos.

Venga, vamos.

Cuidado aquí ahora.

Así. Muy bien.

Venga, María.

Apóyate aquí.

Espera.

Qué ganas tenía de tener cinco minutos para hablar contigo.

Cuéntame. Mira, es que...

¿Qué? Cuéntame.

Ahora me cuentas tú, pero es que necesito desahogarme.

(Teléfono)

Ay. ¿No lo coges? No.

Cuando empiezo a hablar, no paro.

Será publicidad. No te preocupes. Ayer me peleé con Julián.

¿Y eso? Me peleé por lo que os ha hecho.

Porque no puede ser, es que se lo solté todo.

Y al final estaba tan...

Estaba tan enfadada, tía, me sentía tan sola.

Tan harta de Julián, que...

Bueno, hice una tontería.

Perdona, me estoy poniendo nerviosa.

¿Sí? Sí, soy yo.

No, no está en casa.

¿Cómo no va a estar en el colegio?

No lo entendemos. Hemos mirado por todas partes.

Pensábamos que se había ido a casa.

-Nos hemos dado cuenta después del recreo.

Pero ¿cuánto tiempo hace?

Pues como una hora.

¿Una hora? ¿Qué ha pasado?

No lo sabemos. Las puertas del colegio estaban cerradas.

¿Me podéis explicar cómo se puede perder un niño dentro?

Es lo que no entendemos. Los vigilamos todo el rato.

Pues no lo habéis vigilado bien.

¿Puede ser que haya entrado alguien y se lo haya llevado?

No se puede entrar aquí sin más.

¿La Policía qué dice? ¿Les habéis llamado?

Estábamos esperando a hablar con ustedes.

Cojonudo.

¡Como le pase algo a mi hijo os vais a cagar, en serio!

No perdamos la calma, seguro que aparece.

¿Os queréis sentar un minuto? No me quiero sentar.

Vámonos. Llamadles, por favor. Llamadles.

(JADEA) Aguarda.

¿Es posible que saliera solo a la calle?

No, no es posible. Lo habría visto el conserje.

O no. Tampoco lo visteis salir.

Nunca nos había pasado. -Mantengamos la calma, José.

Lo vamos a encontrar seguro. No puede estar muy lejos.

¿Me esperan dentro, por favor? Gracias.

Lucía, por favor, lo voy a encontrar.

Escúchame, quiero a toda la gente en la calle buscándolo.

Que pregunten en gasolineras, polígonos, bares, donde sea.

Me dan igual los pedidos. Haz lo que te he dicho.

Y me vas llamando.

(Teléfono)

He hecho café. Sí.

Vale.

Vale, adiós. No aparece.

¡Dios mío!

A ver, me ha dicho que podemos hacer carteles con una foto actual.

Tranquila, lo vamos a encontrar.

Voy a avisar a los vecinos, que seguro que quieren ayudar.

Esta está bien, se le reconoce, ¿no?

¡Mi niño, qué guapo!

Por favor, trae.

Perfecta, José. Antes de llevársela podemos hacer los carteles.

Sí, hay que poner mi móvil, el de Lucía y el de la Policía.

Debajo. Yo me encargo.

¿Sí? Sí.

Vale.

Ey.

He ido a todos los hospitales y ni rastro.

-Los feligreses están avisados.

He hablado con el periodista para que lo ponga en primera página.

¿Y Lucía?

-Está arriba con Isa. -Estoy aquí.

Lucía no quiere tomar nada, ni me hace caso ni nada.

Yo la veo fatal.

-Voy a verla. Subo yo, perdona.

No me lo puedo creer, José. ¡No me lo puedo creer!

¿Por qué está pasando esto? Lo vamos a encontrar.

Escúchame, mírame.

Lo vamos a encontrar, te lo prometo, ¿vale?

No me lo puedo creer.

(Mensaje)

¿Qué pasa? Mensaje.

¿Qué coño es esto?

¿Qué es eso? No sé.

Hijo de puta.

¿Qué eso, José? Samuel está bien.

Solo duerme.

Si queréis volver a verlo,

no se lo digáis a nadie. Venid a la finca. Solos.

Tenemos que hablar.

José, ¿adónde vas? ¡José!

¿Dónde está mi hijo, hijo de puta?

Ya habrá tiempo para eso.

¿De qué coño va esto? ¿Por qué te llevas a Samuel?

-Lucía, tu padre es un hombre muy impulsivo.

Queremos asegurarnos de que no volverá a hacer tonterías.

¿Esto es por mi padre? Tenemos en marcha un negocio.

No queremos que salga mal.

Me da igual.

¡Me juraste que no ibas a tocar a mi familia! ¿Dónde está?

¡José!

¡José! ¡Déjalo, por favor!

Para, Martín.

Es suficiente. José, ¿estás bien?

Mantened la calma y nadie saldrá herido.

Samuel simplemente va a pasar unos días con su amigo Pablo,

mientras nosotros cerramos el negocio.

Hijo de puta.

Si le decís a alguien lo que está pasando,

el niño muere.

Si se lo contáis a la Policía, el niño muere, ¿queda claro?

¿Queda claro?

Bien.

Ahora Samuel volverá con vosotros

para que todo el mundo se tranquilice.

Martín os acompañará para asegurarse de que todo va bien

y tenéis una hora para volver.

Lo está buscando la Policía.

Bien. Llámalos. ¿Ahora?

Sí, claro.

Diles que el niño se ha escapado del colegio

y lo habéis encontrado cerca de la casa.

Y, Lucía, hazlo bien

porque la vida de tu hijo depende de ello.

Hijo de puta.

Sí, Ramón.

Que...

¡Sí, que hemos encontrado a Samuel!

Sí, estaba en un parque, al lado de casa.

Sí, menudo susto nos ha dado.

Que...

No te preocupes, vamos a ir a casa a estar con la familia.

Para estar más tranquilos, sí.

Muchas gracias. Adiós.

Quiero ver a mi hijo.

Samuel.

Hola, Samuel, mi amor. Hola.

¿Samuel? ¿Qué le pasa? ¿Qué le pasa a mi hijo?

Son los efectos del cloroformo. Está bien.

Samuel.

Lucía.

Haz todo como te hemos dicho, por favor.

Me das asco.

Pues tú a mí no.

A mí me gustas mucho.

Si no fueras tan tonta, nada de esto hubiera pasado.

Podríamos... En fin.

No estoy de acuerdo con esto del niño.

Es idea de Joâo. A mí no me gusta.

Tú solo piensa: son 48 horas, no le va a pasar nada.

Hasta que solucionemos lo nuestro, y luego te lo llevas.

¿Crees que me voy a fiar de ti?

Muy bien. Un consejo:

no hagas más tonterías. Sí, vale.

Vamos a ser convincentes. Cuanto antes se acabe, mejor.

Esto es culpa tuya.

¿Qué? Es culpa tuya, José.

¿Por qué tuviste que meterte en ese negocio de mierda?

No podías ser un trabajador normal, tenías que ser el puto amo.

Voy a ir a la Policía. No vamos a ir a la Policía.

¿Por qué? Lo ha dicho Joâo.

¡Me da igual lo que diga! A mí no me da igual.

No quiero que el niño vuelva a la finca. Vámonos.

¿Adónde vamos, Lucía? No lo sé, no lo sé.

Antes de llegar al final de la calle, nos pegarían un tiro.

Solo les importa su puto negocio.

No le van a hacer nada a Samuel.

Son unos días nada más, y ya está. Por favor.

Ya están aquí.

¡Samuel, cariño!

-¿Está bien? Sí.

-A ver. Se ha dormido en el coche.

Estaba cansado. No ha comido nada.

Le preparo algo. No hace falta, mamá.

-Qué susto, ¿no? Sí.

-¿Cómo estás? ¿Qué te ha pasado en el labio?

Me comí una rama en el parque. Iba corriendo sin mirar.

Todo el mundo a su casa, que quieren descansar.

-Sí. Lucía... -Nos vamos.

Otro día lo celebramos.

-Lucía, me llamas si lo necesitas, ¿eh?

-¿Estás bien?

-Hasta luego, hija.

Adiós. Adiós.

Hasta luego. Adiós.

Venga, mamá.

(LULA JADEA)

¡Mamá! ¡Mi amor, hola!

¿Cómo estás, cariño?

Bien. ¿Sí?

¿Te acuerdas de algo? Estaba en el cole y...

¿Y?

Bueno, es que...

No pasa nada, ya estás en casa, ¿eh?

(Mensaje)

¿Qué quieres cenar? Macarrones con tomate, ¿a que sí?

Qué rico. Es María, quiere hablar conmigo.

Estoy pensado que podría ayudarnos con lo de Samuel.

Sí. No sé, hago lo que tú me digas.

Pues... Pues...

ve a verla y dile que cuide de Samuel mientras esté en la finca.

Es lo mínimo que puede hacer. Vale.

Venga, a lavarse las manos.

A ver cómo te levantas. Venga, como un zombi.

Venga.

Ay, Dios.

¿Qué haces aquí, papá?

¿Qué significa esto, Lucía?

Ahí fuera está el matón de Paul. ¿De qué va todo esto?

Fue Joâo quien se llevó a Samuel. Lo sabía.

Papá, por favor. Se lo llevaron para tenerte controlado.

Así que te pido por favor...

Necesito que me jures que no vas a entrometerte.

Esto no va a funcionar. Lo sabes, ¿no?

Papá, te lo pido por favor.

Si es lo que quieres...

Necesito que te encierres y no hagas nada.

¿Vale? Nada.

María.

¿Hola?

María.

María.

María.

¡María!

¡María!

Joder, mira si está...

María.

Venga, aguanta ahí, ¿eh?

Ahora te vas a poner de pie, ¿vale? Ahí.

Vale, entra despacio.

Ahí, siéntate. Siéntate.

Ya está.

Venga, así.

(VOMITA)

(TOSE)

Samuel, vamos a jugar al escondite, ¿vale?

(Timbre)

¿Ahora? Sí. Te vas a meter en el armario.

¿Vale? Escúchame bien:

no puedes salir ni hacer ruido hasta que mamá no te lo diga.

Vale. Venga, adentro.

Quieto, ¿eh?

Quieto ahí.

(Timbre)

(Timbre)

Vámonos.

Perdona, ¿me puedes dar un minuto más?

Es que estoy terminado de hacer la maleta.

Oye, por favor, ¿adónde vas? Perdona.

¡No, no, no, por favor!

Hija de puta.

-¡Mamá!

-O vas a por él ahora u os pego un tiro a los dos en la sesera.

Vamos.

Baja al niño. Voy.

Mamá. ¿Qué?

¿Estás llorando? No, mi amor.

Si no quieres, no me quedo.

No, cariño, te han invitado. Estaría muy feo.

Venga, vamos.

Mamá.

¿Qué? No estés triste.

Es un fin de semana.

Ya lo sé, cariño. Pásatelo muy bien, ¿vale?

Vale.

Ve a saludar a tu amiguito.

Tu amigo.

Mi tío me ha comprado un quad, ¿quieres verlo?

-Sí.

-¡Mira, el pistolero más bravo del Oeste!

Lucía.

Martín me ha dicho que has sido una chica mala.

Mira que me gustas, Lucía. Mira que me caes bien.

Pero como vuelvas a hacer otra tontería me voy a enfadar, mucho.

Pórtate y enseguida tendrás a tu niño en casa.

¿Cómo estás?

¿Qué hacemos aquí? Esperaba que me lo contaras tú.

Me mandaste un mensaje para que viniera.

¿Sí? Desde tu móvil.

No me acuerdo.

María,

te encontré tirada en la cama, en ropa interior, inconsciente.

No sabía si estabas viva o muerta.

¿Qué has hecho?

¿Me cuentas qué te has tomado? Que no me he tomado nada.

No me he tomado nada.

¿Y cómo llegaste a la casa?

No lo sé.

¿De qué te acuerdas?

No sé.

Lo último que recuerdo

es que estaba con Lula

tomándome algo en la cafetería

y ya está.

Mi hijo está secuestrado.

¿Qué? ¿Cómo que está secuestrado?

Joâo no quiere que nadie entorpezca sus negocios.

Ay, lo siento.

Escucha. Dime.

Te vengo a pedir un favor. Lo que quieras.

Que vuelvas a casa y cuides de Samuel.

Vale.

Que te asegures de que está bien. Vale.

Tranquilo, ¿vale?

Gracias.

Yo no le he llamado. Mucho cuidadito con lo que haces.

Ya sabes lo que hay.

Hola. Hola.

¿Pasa algo? Dímelo tú. ¿Qué hace este aquí?

Que Samuel va a pasar el fin de semana con Pablo.

Se me ha olvidado el pijama y hemos venido a recogerlo.

El fin de semana con su amiguito, el sobrino de Joâo.

Sí, son muy amigos. Claro, claro.

¿Me invitas a pasar? No puedo, Martín me espera.

Subo y lo bajo enseguida, ¿vale?

He encontrado esto en los alrededores del colegio.

Creo que es de Samuel. Sí.

Qué raro que la perdiera en el cole, si iba al parque...

Buenas tardes. Buenas tardes.

(Disparo)

(Disparo)

(Disparo)

¿Qué haces, Joâo?

Espantando a esos bichos, me están destrozando el tejado.

¡Qué asco, son como ratas con alas, las muy hijas de puta!

No las mates.

No seas tan sentimental, solo las estoy espantando.

¿Qué? ¿Qué?

¿Que cómo te ha ido?

Me ha dicho Lula que has salido de compras.

Sí, pero no he comprado nada.

¿Pablo tiene visita? El hijo de Lucía y José

va a pasar unos días con nosotros. Muy bien.

(NIÑO) ¡Quien no se haya escondido tiempo ha tenido!

Voy a saludarle a ver si necesita algo.

No, no, no.

No te preocupes.

Ya se ocupa Lula. Vale.

Si me necesitas, estoy en mi dormitorio.

Lucía.

José. ¿Qué?

¿Has visto a María? Sí.

¿Te ha dicho algo de Samuel?

Me ha dicho que está muy bien,

que come mucho,

que está con Pablo, que ni pregunta por nosotros.

Vale. Saldrá bien, ya lo verás.

Cuando estuvimos en el hospital le hice una promesa a Samuel.

¿Te acuerdas de aquella noche?

Sí.

Recuerdo que pensé:

"¿Cómo se le puede decir a unos padres que no hay esperanza?

No me digas eso".

No he pasado más miedo en mi vida.

Pues le...

Le prometí que si era fuerte y salía adelante, no...

No le iba a dejar nunca solo.

Le dije que no le iba a dejar solo.

(LLORA)

Mis ojos están fijos en Yahvé.

Vuélvete a mí, tenme piedad.

Mis ojos... están fijos en Yahvé. Vuélvete a mí, tenme piedad.

Mis ojos están fijos en Yahvé. Vuélvete a mí, tenme piedad.

Mis ojos... están fijos en Yahvé. Vuélvete a mí, tenme piedad.

Mis ojos...

(GRITA)

¡Dios!

-Papá, ¿qué pasa?

Juan, no me digas lo que tengo que hacer,

que precisamente de niños no entiendes nada.

Deja que lo eduquen como les dé la gana,

para eso son sus padres, coño. Claro.

-Hola, buenos días, Teresa. -No tan buenos.

Perdona, tengo prisa.

No la hagas ni caso. Está bien, ¿no?

(Timbre)

¿Qué tal? Bien.

Bien.

Ya que te tengo aquí, ¿te puedo pedir un favor?

Sí, claro.

Es sobre lo de anoche, que no sé si se lo has contado a Lucía...

No se lo he contado.

Ah. Bueno, pues mejor.

Es que yo preferiría que no... Juan.

¿Qué? Que no me abren.

¿Tienes llaves? Ahora voy.

Está nerviosa. Ya.

Bueno, ¿te parece bien? Sí, como tú...

Imagino que como sois tan amigas, a lo mejor...

Bueno, pensaba contárselo. ¿Sí? Pues yo... Hombre...

No me preguntes por qué, pero me sentiría más cómodo...

Tranquilo, sí, sí.

Gracias. Nada, nada. Adiós.

¿De qué hablabais tanto? Nada. ¿Has llamado bien?

Sí.

Hola. Hola.

¡Hijo! Estaba en la ducha, ¿no ves?

Ya. Es que tardabas mucho.

No he pegado ojo en toda la noche por el disgusto que nos dio tu hijo.

Ya me imagino.

¿Cuándo se ha visto que un niño de siete años se escape del colegio?

Me hacéis esto vosotros y os mato, fíjate lo que te digo.

Mamá, ¿qué te he dicho? ¡Si es verdad!

Di a Lucía que baje, tengo que hablar con los dos.

No, déjala tranquila. No tienes que hablar con nadie.

Muy bien.

¿Te parece bonito que después de la que lió ayer Samuel

lo premiéis mandándole dos días a casa de un amigo?

¡Samuel es mi hijo!

¡No me digas cómo tengo que educarle!

¡Y ahora vete de mi casa, por favor!

¿Cómo te atreves?

(GIME)

Creo que me voy a desmayar.

Ay, ay, que no me encuentro... Tendrás que desmayarte en la calle.

Anda, vamos. Ay, que me encuentro mal, hijo.

¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!

Buenos días, Lula. Buenos días.

María, disculpa, venía a traerle una cosa a mi hermano.

Déjaselo ahí, luego se lo doy yo.

No, tranquila, no hay prisa.

¿Tú no habrás visto mi reloj nuevo?

¿El que te regaló Joâo? Ajá. Lo llevaba ayer.

O eso creo, no lo encuentro por ninguna parte.

Pues no sé, ayer fuiste de compras.

A lo mejor se te cayó probándote algo.

No lo sé.

La verdad es que de ayer, cuando me dejaste,

no recuerdo nada más. Qué extraño.

Sí. ¿Y desde cuándo recuerdas?

Recuerdo que de repente estaba en mi coche.

Pero poco más.

Cuando te dejé, estabas un poco mareada.

A ver si te va a tener que ver un médico.

Qué raro. No sé.

O a lo mejor estás un poco estresada.

¿Hay algo que te preocupa?

No.

Bueno, haber perdido el reloj. ¿Ves?

Pues por eso no te preocupes.

Joâo no se va a enfadar. Le preocupan más otro tipo de cosas.

Qué buena pinta tienen. Sí.

Son de mantequilla, de los buenos. Nada de bollería industrial.

Tienes mala cara, Lucía.

Es que no... Estoy fatal con la migraña, no duermo bien.

No te preocupes. Cuéntame lo que me ibas a contar.

Ah, no, nada. Sería lo de que me enfadé con Julián.

Pero vamos, que el enfado gordo ya se me ha ido pasando.

No, era algo de Juan.

¿De Juan? Sí, ¿no te acuerdas?

No. Ah, bueno, sí, nada.

Una curiosidad que he tenido desde hace tiempo.

Que vosotros, cuando erais jovencitos,

¿hubo algo entre vosotros?

No. Juan ha sido mi mejor amigo siempre, pero...

¿Y tú no le gustabas?

Pues... Pues no lo sé, ¿por qué me preguntas eso?

Lo digo porque tú eres muy guapa, él no es gay... No sé.

¿Qué tiene que ver eso? ¿Quieres leche?

Sí, sí. No sé.

Ya, ya, ya. Vamos, no lo sé, si...

Si le gustaba, no me lo dijo nunca. No sé.

Además, luego empecé enseguida con José.

Ya. ¿Por qué me preguntas eso ahora?

Bueno, no sé, porque...

a Juan le importas mucho.

Fíjate, se preocupa hasta por lo que puedas pensar de él.

¿Qué iba a pensar yo?

No, nada. No sé, nada, nada.

Bueno, yo ya he hablado.

Ahora te toca a ti. ¿El qué?

Contarme lo que te pasa. Y no me vale la migraña.

Eh... Son cosas mías, Isa.

Ya te las contaré, ahora no te las puedo contar.

(RÍE)

¡Oh! ¿Y ese detallito? -¡Los colombianos!

Que quieren que probemos la mercancía

antes de cerrar el acuerdo.

-¿Podemos hablar, Joâo?

A solas.

Sin problema.

¿Qué es eso? -Ábrelo.

¿De dónde has sacado esto?

Les he seguido a una casa rural que tienen alquilada para verse.

¿Quién más lo sabe?

-Juraría que nadie.

Prométeme que le harás pagar lo que se merece.

# Son tus labios rojos # los que me empujan.

# Pero más me vuelvo loco # si te desnudas...

# conmigo. #

¿Recordáis la chapa que daba Lucas con esta canción?

-Se le echa de menos.

-Puta mierda de vida, joder.

Le han cortado la cabeza y nadie ha hecho nada.

El portugués sigue como si nada.

Los que tienen pasta siempre se libran de todo.

No puede ser, cojones.

No podemos quedarnos de brazos cruzados como si nada.

-Ese tío es muy peligroso. No podemos hacer nada.

-O sí. -¿En qué coño estás pensando?

-No tenéis pelotas a entrar a la finca y joderle la vida.

-¿Que no hay? ¡Por ti, Luquitas!

-Por Lucas. -Por Lucas.

Ya no hay marcha atrás. Lo sabes, ¿verdad?

¿Seguro que no quieres que me encargue yo?

-No.

Quiero hacerlo yo.

¡Pam, pam, toma!

¡Alto al ladrón!

Pablo, ¿de dónde has sacado este reloj?

Del joyero de mi madre.

(Golpe)

¡Lula!

¡Lula!

Apaga el coche.

¡Apaga el coche! -Buenas tardes.

-Buenas. -Perdone que venga sin avisar.

Espero no molestar. -No, qué va.

Sr. Ferreira.

Buenas tardes, señor inspector. Buenas tardes.

Siento no poder atenderle. Debo resolver un asunto.

No le hagas este feo, ya irás luego.

-No se preocupa, váyase tranquila. No es nada importante.

Vale. ¿Todo bien?

Sí.

(Motor)

Deja, ya lo hago yo.

-Gracias.

-Usted dirá.

-Simplemente comprobar que todo fuera bien.

Como hace mucho que no se dejan ver por el pueblo.

-Será porque no se fija. Nosotros pasamos continuamente.

(RÍE)

(NIÑOS) ¡No, es mía!

-¿El crío ese no es...? -El hijo de Lucía y José.

-¿Sí?

-Está pasando unos días aquí. -Ah.

Supongo que no les importará que le salude un momento.

(RÍEN)

-Por supuesto. -Samuel.

-Pablo.

-¿Qué pasa, figura? -Hola, poli.

-¿Qué, cómo estás? -Muy bien.

El tío nos ha montado una cometa. -Ah, ¿sí?

-Cuando haya viento, la echaremos a volar.

-¡Anda! -¿Sabes qué más?

-¿Qué más? -Hemos limpiado el coche a todos.

-¿A todos? ¿Tú también?

-Si quieres te lavamos el tuyo por un euro.

-¡Pablo! -¿Por un euro?

Pues mira, no te digo yo que no.

Lo que pasa es que hoy me viene mal. Me lo voy a pensar.

¡Ja, ja! Je, je... Venga, a jugar. Cuidado con las pistolas, ¿eh?

¡Venga para allá! ¡Venga! -¡Ay!

Bueno, pues visto que está todo bien, yo me marcho.

-Muy bien.

-Gracias por su visita. Se deja el abrigo.

-¡Uy! No me fijo.

Gracias. Buenas tardes. -Buenas tardes.

José.

¿Qué haces aquí? ¿Mi hijo está bien?

Joâo quiere hablar contigo.

Vamos.

¿Samuel está bien?

Tu hijo está estupendamente. Te traigo un mensaje de su parte.

-Hola, papá.

¿A que no sabes qué? He aprendido a cazar mariposas.

Pablo dice que se me da muy bien.

Os voy a enseñar a ti y a mamá.

Te quiero, papá.

-Es una pena que tengan que crecer, ¿verdad?

Son tan tiernos así... ¿Cuánto va a durar esto?

Eso depende de ti.

Mírame.

Mírame, joder.

Quiero que entiendas perfectamente lo que te voy a decir.

Las condiciones han cambiado.

Para salvar a tu hijo vas a tener que matar a alguien.

Ahora mismo está desaparecida,

pero seguro que se te ocurre cómo encontrarla, ¿verdad?

Supongo que no tengo que explicarte...

por qué te cuento a ti precisamente esto.

(Cerdos)

Tú aquí, tú aquí. -Eh.

Javi.

Ahí, David.

-¡Vamos, vamos, vamos!

(GRUÑEN)

Hijo de puta...

-Venga. ¿Qué haces, tío? -No sé si es buena idea.

(Chillidos)

¡Tú!

¡Tú, vamos, que se van a despertar! ¡Manuel!

¡Manuel!

-Hijo de puta, ¡imbécil!

José.

¿Qué pasa?

"O que você estava fazendo?".

"O que você estava fazendo?".

¿Qué van a hacerme?

¡Ayuda!

¿Qué haces aquí? Necesito que me ayudes.

Se ha enterado de todo.

Vamos a buscarte un sitio, pero no te puedes quedar.

Lucía, por favor, es el único... ¡No podemos! ¡Explícaselo tú!

Este no es un envío cualquiera.

Traemos coca para abastecer a media Europa.

No quiero un solo contratiempo más.

-Vienen por la nacional 114.

-No hay tiempo. Cada uno ocupa la posición señalada en el operativo.

¡Vamos, señores! -¡A posición!

¡Que pares el autobús! María, baja, por favor.

¡Abre esta puerta! Vámonos. Vámonos.

La quiero viva.

-Habíamos quedado... -¿No me has oído?

¡La quiero viva!

María, párate ahí.

¡No te gires! ¡No te gires! ¡No me mires! ¡No me mires!

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