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¡Pierrot!
Iré directo después de la cita.
Nos vemos en el notario.
¿A qué hora llega el chalado?
A las 11 está bien, perfecto.
Lo cerramos antes de que él llegue.
Que firme y se acabó. Eso es.
De acuerdo, hasta luego, Diane.
- Dos y medio. - Lo sé.
- Qué tal, cielo. - Hola, papá.
- ¿Ya estás listo? - Sí.
- Si Léo quiere que la lleve, que baje. - No te preocupes, vete.
No te preocupes, todo irá bien.
Todo irá bien...
¿Así está bien?
- Sí, muy bien. - ¿Sí?
Todo va a ir bien.
- Buenos días. - Buenos días, Guy.
- ¿Diga? - ¿Toshiro? Hola, soy Pierre Pastié.
Otra vez.
Estaba pensando en lo de los pilares.
Me tiene preocupado.
Pero si ya lo hemos vistos juntos, Sr. Pastié.
- No pero... - No podemos tocar los pilares.
Sí, sus deseos son órdenes y acabaremos haciendo lo que Vd. decida.
¡Así no funcionan las cosas!
- Toshiro, escúcheme. - Ya le escucho.
He acudido a Vd. porque sus casas parecen dibujos de niños.
- Y es lo que me gusta. - ¿Y qué hago con la ley de la gravedad?
No habla como un arquitecto sino como un ingeniero.
¿Hola, hola?
No le oigo.
- Yo tampoco le oigo. - No puede coger el ascensor.
Dijimos tres cosas.
- Una: luz. - Se necesitan pilares.
Porque para hacer un edificio igual que los demás, perdone pero...
Bueno, Toshiro, qué se le va a hacer.
Tengo otra llamada.
Escriba a Diane y póngame en copia.
Lo hablamos mañana en el despacho.
Pierre, soy yo. Estoy con Hulot, la notaria.
Te estamos esperando.
Está todo verificado. Falta firmar. Te esperamos. Llámame.
No oigo nada.
Estoy en un ascensor y no oi...
Pero qué...
El Sr. Pastié.
Aquí está.
He subido por la escalera, menudo lío hay abajo.
- Adrien. - Diane Bonamy.
Abogada del grupo Pastié.
Y la Sra. Hulot, la notaria de su primo.
Y de la familia, ya nos conocemos.
Por favor, siéntese.
Mientras llega Pierre, recordemos el motivo de la firma.
Hace cinco años, Adrien Pastié y su madre, la Sra. Françoise Pastié,
firmaron un acuerdo de accionistas que les prohibía vender las acciones del grupo
sin permiso de su presidente, Pierre Pastié.
- Sr. Pastié... - Sí, si pudiera usted...
ayudarme a moverlo a la ventana, es una pena...
Por tres metros, salvamos la vida a este ficus.
Solo un poco... porque si no...
- Yo solo no puedo. - Sí, claro.
¡Esperen, esperen! Cuidado con el parqué.
Vamos, una, dos y tres.
Es un crimen ponerlo ahí.
Necesita luz.
Despacio. Ya está.
Son como nosotros. Sin el cielo...
Claro.
¿Me oye?
¡Sí! Me he quedado atrapado.
¿Tiene luz ahí?
¡Qué más da la luz! Sáquenme, es lo único que quiero.
Soy el capitán Keller, de los bomberos de París.
El ascensor está bloqueado entre dos pisos.
¿Qué?
No hay trampilla de evacuación. Hay que cortar el techo.
¿Que van a cortar el techo?
¿Y cuánto va a durar esta gilipollez?
Usted firmó, hace cinco años, con su madre,
un pacto que les prohibía vender las acciones del grupo
sin permiso del presidente, Pierre Pastié.
Habiendo llegado a término el pacto, y tras fallecer la Sra. Pastié,
le corresponde firmar a usted, Adrien Pastié,
la prórroga del acuerdo que le compromete de nuevo
durante los próximos cinco años con Pierre Pastié.
¿Van a tardar mucho?
Así mismo, se hace constar que Adrien Pastié
no podrá hacer valer sus derechos ante cualquiera.
Sr. Pastié...
Solo tiene que firmar en la casilla.
¿Hay algún problema?
Quiero esperar a Pierrot.
Vamos, un poco más.
Gracias.
Tengo cita con la notaria.
Ya voy yo.
Ya estoy aquí.
Buenos días, señora notaria.
¿Dónde está?
- ¿Dónde está el loco? - Se acaba de ir, ¿no le has visto?
No. ¿Ha firmado?
- No. - ¿No ha firmado?
Pues no.
¡Pierre!
- ¿Está usted bien? - Sí, muy bien.
¡Adrien!
¡Cuidado!
¿Está usted bien?
¿Está bien?
Sí...
- Buzón de voz. - No puede ser. Tiene que haber alguien.
Una mujer, un amigo, una dirección.
Ni idea, si nunca lo veo, y mira lo que me pasa cuando lo hago.
La empresa está en bolsa, dirijo 45 filiales, empleo a 9000 personas
y estoy en manos de un loco, ¡mi puto primo!
Es él.
¿Diga?
Sí, Adrien.
Sí, me lo han dicho, nos hemos cruzado, qué rabia.
Pues donde tú quieras.
- ¿En la notaría en...? - Media hora.
En media hora.
Sí, claro.
¿Esta noche?
Sí, puedo, puedo.
Vale. Muy bien.
Pues...
Hasta esta noche.
Adiós.
- Hasta la noche ¿dónde? - Viene a cenar a casa.
- Perfecto, llamo a la notaria... - No, ni se te ocurra.
Ni se te ocurra. Está loco pero no es idiota.
Quiere cenar en familia.
Si viene la notaria, puede empezar a imaginarse...
Todo irá bien.
Si hubiera un problema, no iría a cenar a tu casa.
El problema es él, ¿no lo ves?
Si ese chalado no firma el puto pacto ya, se sabrá,
la compra del Château d'Ez peligrará, y los ingleses me darán por culo.
Sin miramientos. Mientras no firme, silencio.
Si se filtra, estamos muertos. ¿Me oyes? Muertos.
- Hola, Yung. - Hola.
- ¿Dónde está el invitado? - Con la señorita, en la biblioteca.
Gracias.
Gracias.
¡Pierrot!
Mi Pierrot...
¡Querido primo! ¡Cómo te he echado de menos!
Te he echado mucho de menos.
¡Cómo me alegra verte!
A los niños, a ti, a Olivia.
Mi primo querido, que no vuelvan a pasar cinco años.
Ah, Olivia... ¿Has acabado la clase de piano?
- Sí. - Caray, eres una fenómeno.
Guy hará cena tailandesa, como a Adrien le gusta.
Formidable.
- ¿Para mí? - Sí.
- ¿Tomamos algo antes en mi despacho? - Yo, por ahora, prefiero no beber nada.
Y además, me gustaría escuchar el final de la canción
de nuestra pequeña Léo.
Es un privilegio que Léo acepte tocarle sus canciones a alguien.
Pues ya no me apetece seguir.
Espera,
- me apetece tocar una. - ¿Sabes tocar?
¿Y quién no sabe?
Tocaré en mí.
Si tu no existieras,
dime por qué tendría yo que existir.
¿Para ir por el mundo sin ti
sin esperanza y dolor?
- Joe Dassin. - Claro.
- ¿Seguimos? - Sí.
¿Estás bien?
¿Qué pasa?
¡Que si mañana decide vender, me quedo sin mayoría y en pelotas!
- No venderá, ¿no ves cómo te quiere? - ¡Me da igual que me quiera!
- ¡Quiero que firme! - Cálmate. Si te estresas, te pones fatal.
Vale, ya vale.
¿Qué es eso?
Es importante ver las cosas al revés.
- Sí. - Me lo enseñaste tú.
Venga, papá, hazlo tú también.
- Se me ha olvidado. - Vamos, Pierrot.
Que se me ha olvidado, no insistas.
Tío, ¿me enseñarás a hacer el pino?
Pues claro.
Es muy fácil.
Aquí es.
Justo encima de nosotros.
Este es el vestidor.
Aquí tienes ropa.
Eso será para decorar.
Sírvete, coge lo que quieras.
Esto...
es el aire acondicionado pero funciona mal.
- Si lo quieres más flojo... - Lo bajo.
Eso es.
Esto...
es el baño.
Es todo.
- ¿Pasa algo? - No, qué va.
Bueno pues, buenas noches.
Buenas noches, Pierrot.
Gracias.
- ¡Pierrot! - ¿Sí?
¿No podrías...?
¿Podrías llamarla y decirle que me quedo a dormir aquí?
Gracias.
- ¿Quién es la doctora Vonet? - Mi médico.
Es maja, pero un poco cuadriculada.
Dile simplemente que...
que no vuelvo.
Que no vuelves ¿dónde?
A casa.
¿Y a ella qué más le da eso?
No, hombre, no...
Es...
Es como un sanatorio.
Pero en plan guay ¿eh?
Y bueno, les gusta que... Son un poco cuadriculados.
Es que, tras morir mamá, se me...
Como todos ¿no?
¿Y por qué no llamas tú?
Porque a ti no se atreverá a...
- ¿No se atreverá a? - Decirte que no.
Nunca he hecho algo así.
No le va a gustar nada que no vuelva.
Bueno.
Gracias, Pierrot.
Es un puntazo.
Te debo una.
¿Que habla continuamente de mí?
Usted es lo que llamamos una figura de apego.
Desde la muerte de su madre, usted es la figura de apego principal
de su primo.
Está Vd. en lo alto de su jerarquía.
Es muy positivo que esté con Vd. Eso puede acelerar su recuperación.
¿De qué? Pregúntale.
Cuando dice "recuperación", ¿significa que está enfermo?
No, no está enfermo, está al límite.
Por eso quiso ingresar aquí. Por supuesto, es temporal.
Pero si está al límite, sinceramente yo...
Su primo es muy sensible.
Muy inteligente. Muy rápido. Y, la otra cara de la moneda,
es su hiperemotividad, su inestabilidad,
y su dificultad de adaptación.
Yo lo llamo el síndrome de la palomita.
¿El síndrome de la palomita? ¿Qué es eso?
¿El síndrome de la palomita?
Adrien es como un grano de maíz.
Cuando el aceite se calienta,
el maíz se convierte en una palomita que salta como loca.
Y entonces...
Mejor cerrar las ventanas.
¿Qué significa "cuando el aceite se calienta"?
Doctora, cuando dice que el aceite se calienta, ¿qué significa?
Puede ser cualquier cosa.
Una observación que él no considere adecuada,
o incluso un detalle anodino para nosotros
pero que, en él, actuará como un detonador.
Puede cambiar de humor en cualquier momento.
Usted me está describiendo a alguien peligroso.
No.
No para los demás, en principio.
Solo hay que estar alerta.
No contrariarle.
No estoy preocupada, me alegra que esté con Vd.
Usted es su familia. Y, la familia,
para personas como él, es insustituible.
Sé que esto es bueno para él.
- Y que esto es mejor para él pero... - Venga.
Bueno, ¿solo será una noche, verdad?
Adiós.
¿Doctora, hola?
Ha colgado.
Ten cuidado.
Perdona que te moleste. Buenas noches.
Por cierto, tu nuevo maquillaje es muy original.
No es maquillaje.
¿Y qué es?
Se llama tatuaje.
Sí, pero es de mentira, ¿no?
Es maquillaje... No es permanente.
Pues no... es un tatuaje.
Ya vale. Son las 23:00 h.
Mañana se levanta a las 7.
Venga.
Buenas noches, cariño.
Buenas noches, tío.
Venga.
¿Un beso?
Que descanses.
Venga, ya está.
- Le he visto un poco agobiado antes y... - Has hecho bien.
Pero es que ahora, va a estar dos horas desvelado.
Porque está excitadísimo.
Pero bueno, no pasa nada.
Así es la vida. Bueno, venga.
- Buenas noches, Adrien. - Buenas noches.
- Pierrot. - ¿Sí?
- ¿Has hablado con Vonet? - Sí.
- ¿Y? - Por esta noche le parece bien.
Eso es excelente para nosotros. All right.
Pero solo por esta noche.
Es lo que me ha dicho.
- Son de verdad. - ¿Cómo?
Las lágrimas de Léo.
Es una tatuaje de verdad, para siempre.
Ha decidido que estará triste las 24 horas del día, de eso se trata.
¿A ti no te preocupa?
Lo hecho, hecho está.
Quizá sea su forma de decirnos...
¿Qué? ¿Que está harta de ir cuatro veces al año a esquiar?
No la habrás regañado ¿no?
No, eso ya se acabó.
No sirve de nada hablar con ella, siempre acabamos igual.
"No te metas, no eres mi padre."
- ¿Qué está haciendo? - No sé.
Y me da igual.
Me da igual.
Adrien, perdona, ¿puedes decirme qué estás haciendo?
Así está mejor, ¿no?
¿No podía esperar a mañana?
- ¿Quieres despertarnos a todos? - En absoluto.
Pues para.
En absoluto podía esperar.
Yo no puedo dormir así.
Hay demasiadas cosas, demasiada energía.
Y no te ocultaré que tengo un gran problema con la cama.
A veces, me pregunto...
¿Nunca os habéis preguntado dónde está el norte en esta casa?
¿Dónde quieres poner exactamente la cama?
Más, una pizquita más a la derecha.
Joder...
¿Así vale?
¿Sabes que debajo de tu casa hay un manantial?
- ¿Lo sabes o no? - Debajo de casa no hay ningún manantial.
- A mucha profundidad. - Eso quizá, vete tú a saber.
Buenas noches.
¿Pierre?
¡Pierre!
¡Pierre!
¿Qué haces?
O firma...
o le destrozo el cráneo.
Pierre...
- ¿Es usted Pierre Pastié? - Sí.
- Soy la doctora Vonet. - Sí.
No se preocupe.
- Estoy acostumbrada. - Perdone pero no entiendo bien.
¿A qué está acostumbrada?
Llevaremos a Adrien a la clínica, será lo mejor para todos.
¡Doctora Vonet!
¡No!
¡Déjeme, se lo suplico! ¡Aquí estoy muy bien!
Estoy con mi Pierrot, con Olivia, con los niños...
Pierrot... ¿Qué pasa?
Nada, no pasa nada.
¡Va todo bien!
Adrien se quedará aquí. Le queremos mucho.
La vida nos lo ha devuelto. ¡Ni en broma le dejaremos irse!
- Ni en broma. - Puede irse, doctora.
Adrien se quedará a vivir aquí para siempre.
- ¡Para siempre! - Pero Pierre...
Confíe en mí, por favor. Escuche a Pierre.
- ¿No es un poco precipitado? - ¡No, al contrario! ¡Al revés!
¡Quiero mucho a Pierrot! ¡Doctora!
Somos familia.
- ¡Adrien! - ¡Pierrot!
- ¡Adrien! - ¡Pierrot!
- ¡Adrien! - ¡Ven!
- Pierrot... - Yo te quiero más que tú a mí.
Adrien...
¿Ve, doctora Vonet? No miento.
Mi Pierrot...
Derecha, derecha.
Doble, doble, sigue.
Mete un gancho. ¡Muy bien!
Ah, estabas aquí.
Adrien, mi primo.
Hacía 35 años que no dormía así.
Y cuando descanso, luego tengo las ideas muy claras.
Pierrot.
- ¿Sí? - Tengo que hablar contigo.
Te escucho.
No merezco esas acciones.
Todo ese dinero que me cae del cielo
y yo sin hacer nada.
No sé lo que haces.
No es justo que hagas tú todo el trabajo.
No se trata de justicia.
El abuelo fundó la empresa, nuestros padres casi quiebran.
Cuando me hice cargo, no valía nada. Y ahora sí, así es la vida.
Si quieres que firme, tienes que dejarme ayudarte.
Adrien, si quieres ayudarme,
firma, solo eso me ayudará.
Pero lo que yo quiero...
es aportar mis habilidades.
No líes las cosas. Pierrot, somos primos.
Lo único que te pido es que firmes, nada más.
Perdona pero me estás diciendo que no confías en mí.
Claro que confío en ti, pero no se trata de eso.
También hay un consejo de administración e inversores.
Quieren solidez, firmeza.
Entonces ¿solo valgo para eso? ¿Para nada más?
¿Firmo y me devuelves a mi caseta?
Pues no firmo.
Pero ayer estabas de acuerdo en firmar.
Ayer era ayer.
Hoy es hoy.
De todos modos, yo estoy aquí y no me voy mover.
Y debes saber
que sigo abierto al diálogo.
Decidiré según me dicte la conciencia.
¿Qué se cree?
Esto es un pulso en toda regla.
¿Qué pasa?
- ¿Algún problema con Guy? - Ninguno.
Le he pedido que se tome un par de días. Estoy de problemas hasta arriba.
¿Así está bien?
Prefiero las mías.
- ¿Has pedido a Adrien que sea tu chófer? - No.
Ha sido idea suya. Quiere que le enseñe cómo es mi trabajo, la empresa...
Como solo tengo tiempo en el coche, le he propuesto...
Adrien, me pongo delante.
No, Pierrot... Ahora soy tu chófer, no tu primo.
No.
Si cambias tus costumbres por mí,
esto no tiene sentido.
Bueno, hasta la noche.
- Iré directamente. - Sí.
- ¿Nervios por el concierto? - Muchos.
Entonces, todo va bien.
- Que tengas un buen día. - Hasta la noche.
Besitos.
Bueno, ahora que estamos en el coche,
¿me cuentas cómo funciona la empresa?
¿Pierrot?
Ahora no, luego.
Adrien, quita la radio, por favor.
Quita la radio.
Está en verde. ¿A qué esperas?
Perdona, ¿puedes arrancar, por favor?
Sé que las acciones están bajando y que perdemos dinero,
pero no firmará mientras no lo entienda.
- Entender ¿qué? - Todo: mi trabajo, el dinero, la empresa.
Quiere que aproveche sus habilidades.
- No puedo negarme, porque debe firmar. - ¿Y qué quiere exactamente?
¡Quiere ser yo! En el coche, en casa, en todas partes.
- Quiere ayudarme y estar siempre conmigo. - Eso dice, pero ¿qué hay detrás?
¿Quiere tu puesto? ¿No trabajará para los ingleses?
¿Qué coño hace?
Hola, soy Adrien, soy Adrien.
Y sigo siendo Adrien.
Encantado.
Hola, Adrien Pastié, soy el primo de Pierre.
- ¿Y usted? - Jean Dellac, me ocupo de Asia.
Espero que tengamos la oportunidad de ampliar...
- Hola, Jean. - Sr. Pastié.
- ¿Puedes venir a mi despacho? - Te sigo.
Tengo cita con Dirección.
- Los dejo. - Hola, Diane.
- Hola. - Siempre tan encantadora.
Ese vestidito azul noche le sienta genial.
Gracias.
Caramba con Pierrot, se cree importante.
¿Una colección de manos?
- ¿Coleccionas manos? - Entre otras cosas.
¿Por qué manos?
No sé, porque es...
- ¿Humano? - Eso es.
Es el ser humano.
Cinco dedos, un pulgar prensil, unido a un encéfalo muy desarrollado.
Así comenzó la gran historia.
Siéntate.
Así salimos de la selva.
¿Para ir dónde?
Eso me pregunto yo.
Bueno.
Me has pedido ser mi chófer.
- Has sido tú... - Tú o yo, da igual.
Mi chófer nunca sube aquí.
Igual que mis colaboradores nunca bajan al sótano.
Hay distintas plantas, una especie de organigrama,
de estructura, llámalo como quieras.
Si no, menudo lío.
Soy consciente de que quieres implicarte.
Que me quieres ayudar.
¿Puedes poner un mínimo de buena voluntad?
- Pero... - ¿Podrías o no?
Precisamente por eso he subido.
Mira, lo he pensado bien.
No puedo ser tu chófer.
Si soy tu chófer, en consecuencia estoy abajo.
Y si estoy abajo,
no trabajaré contigo porque estás arriba.
¡Pase!
Perdone, la agencia está esperando.
- ¿Sí? - La película, por el 90. aniversario.
- Sí. - ¿Les digo que esperen?
- No, no, voy. - Vamos.
Venga, vamos.
Estamos a los pies de los Pirineos.
Max Pastié visita los bares en nombre de su padre...
¡El abuelo!
Será en Bearn donde se le ocurrirá...
Normal que fueras su ojito derecho.
Es increíble lo que os parecéis.
Nace el licor Pastié.
Es...
impactante.
París, Londres, Roma, luego Nueva York y América.
La leyenda dice que el presidente Roosevelt
celebró el fin de la prohibición tomándose un Pastié.
Al morir el fundador, en 1988,
será su nieto, Pierre Pastié, quien asumirá el reto.
Con 25 años, siente que la empresa necesita
conquistar otros mercados.
En el año 2000, es de los primeros en entender
que los Grand Crus Classés se convertirán en marcas de lujo
codiciadas por los nuevos mercados, empezando por China.
Si tuviera que resumir al grupo Pastié en una palabra,
me gustaría usar la palabra "gusto",
es decir "sabor", "aromas",
pero también "predilección", "afición".
Pastié es el gusto por el gusto.
We have the taste of taste.
¿El gusto por el gusto...?
No me parece... No me ha convencido.
No se ajusta bien.
Fue idea del Sr. Pastié y las primeras reacciones son muy positivas.
- ¿Es idea tuya? - Sí. Es idea mía.
Bueno es una idea colectiva.
Pero se te queda en la cabeza, es potente.
Bueno, si me lo han enseñado es para conocer mi opinión, ¿no?
Se la voy a dar.
Es perfecto.
Si estuviéramos en 1952, no habría que tocar nada,
pero para la gente de ahora...
No.
Lo siento, no funciona.
Para nada, está pasado de moda.
Acabo de ver un anuncio viejísimo.
Demasiada información, una hora hasta llegar a mí,
y encima parece que hablo inglés como un macarra.
Lo de "el gusto por el gusto", sí, muy bien, perfecto.
Lo demás...
Debe ser más potente, más directo.
Más corto. Un minuto máximo.
Y encima...
No habla del Château d’Ez.
Claro, no hemos firmado.
Lo sé, pero firmamos el viernes.
Lo importante es que vamos a comprar un vino grand cru classé.
Los chinos y los ingleses quisieron comprarlo
pero lo vamos a comprar nosotros. Eso es lo importante.
Lo de las fotos del abuelo es una ideaza.
Es la identidad de la empresa, nuestro ADN, la casa Pastié...
Adrien, por favor.
De eso estoy convencido.
Bueno, no voy a hacer yo el anuncio por ustedes, ¿no?
¡A trabajar!
Gracias.
Lo siento mucho.
Luego os doy mis comentarios.
Todo irá bien, Caroline.
Pues yo creo que le ha gustado.
Pierrot es así, yo lo conozco.
Pero tenéis que confiar más en vosotros.
- Y él también. - Sr. Pastié...
Vámonos.
Venga.
No os rindáis.
¿Para qué sirve este muro?
Sujeta la estructura.
- Y si lo quitamos, ¿qué pasa? - No se puede.
Pero el edificio no se sostiene solo en este muro, ¿no?
¿Puedo quitarlo?
¿Podemos quitarlo?
Sí.
Ya está.
Así se verán solo las obras de arte.
Y la luz. Es formidable.
¡Pase!
Hola.
¿Qué tal, Pierrot? ¿Nos vamos?
¿Adónde?
A comer.
¿No dijimos ayer de comer juntos?
Ayer dijimos que comeríamos juntos para celebrar la firma.
¿Has firmado?
No...
Entonces no comemos juntos.
Pues nos vemos luego.
Un beso.
Toshiro, ¿se podría quitar uno de cada dos pilares?
Aquí... ¿Podemos quitar uno de cada dos?
De acuerdo.
¡Pase!
Luego le llamo.
De acuerdo. Eso es, gracias.
- ¿Qué pasa? - Hay un problema con Château d'Ez.
Te he pedido cien veces que evites decir "problema".
Tema, situación, conflicto, cuestión...
Di "tema", "situación", no "problema", te lo ruego.
Sí. Ya no venden.
- ¿Cómo que no venden? - Se lo quieren pensar más.
Si estaban de acuerdo. Iba a ir a Burdeos a firmar.
Lo sé.
No puede ser...
Los ingleses han debido de hacer una contraoferta.
Quizá por eso están bajando las acciones.
El mercado se ha olido algo.
- ¿El mercado? - Sí.
Yo le enseñaré al mercado quién soy.
Mañana me voy a Burdeos.
- A las 8. - De acuerdo.
¿Y ahora qué gilipollez es esa?
- ¿Por qué llevan todos una planta? - Ni idea.
No puede ser.
¡Jean, Jean!
Es una salvia sclarea.
- ¿Para mí? - Claro.
- Gracias. - Un placer.
Es una salvia que crece en Turquía. Es buenísima para la piel.
He visto que tenías un poco de eccema...
En la India, los marajás la usan para curar la lepra.
- Ah, entonces... - Cuando haya crecido,
cortas una hoja, haces una infusión, mojas una compresa y te la aplicas.
Eso debería aliviarte.
- Gracias. - Para mí es un placer.
Laura, llegas a tiempo.
Tengo una cosita para ti. Si la encuentro...
Aquí está.
Es una crassula ovata, el árbol de jade.
Trae suerte en la vida familiar.
Para ti.
- ¿Qué coño es esto? - Ni idea.
Te noto frágil.
Adrien, ¿qué es esto?
- ¿Qué estás haciendo? - Sí, ¿qué pasa aquí?
- Laura, ¿qué le pasa? - Va todo bien, es la emoción...
Es emotiva.
Yo quería hacer un regalo,
y pensé "puestos a hacer un regalo, mejor regalar...
una planta, algo personalizado".
Diane, precisamente... Aquí está.
Ten.
- Para ti. - Gracias.
Para tu despacho. Cuando se decida a abrirse,
ya verás.
- Ah, genial... - Adrien...
¿Qué?
¿No debería haberlo hecho?
Sí, es muy amable por tu parte.
Claro, pensé... que nadie lo olvide.
¿Olvidar qué?
Que aquí antes había un bosque.
Bueno, Adrien, tenemos un problema.
Sí, Diane, tenemos un problema.
Mañana a las 8 nos vamos a Burdeos.
Puedes venir o no. Tienes la noche para pensarlo.
¿Vale?
¿Vamos? Tengo que trabajar.
¿Tú vas?
Por supuesto. Hasta mañana, cuento contigo.
Y gracias.
De acuerdo a lo de Burdeos.
Quieres que firme, ¿no?
Buenas noches.
Buenas noches.
"Para mi Pierrot, de tu primo, que te quiere".
¿Pero qué le he hecho yo?
Precisamente, quizá no hayas hecho nada.
¿Qué quiere decir eso?
¿Por qué crees que se hacen regalos?
¿A esto lo llamas un regalo?
Un regalo es una muestra de amor.
La música también es amor.
La gente necesita amor, necesita amar, necesita que le muestren que le aman.
Pero si yo amo tu música.
- ¿Qué tiene que ver eso con este regalo? - ¡No somos de piedra!
Vivimos, sufrimos y nos hundimos.
- ¿Qué se hunde? - Tú te hundes.
Y no me quiero hundir contigo.
Solo cuentas tú, tus acciones y tu absurdo licor.
¡Tu nuevo chiringuito! Oh, perdona, tu fundación...
¿Dónde vas? ¿Qué haces?
Todos tenemos un primo.
No es un primo, es un alienígena.
No pasaré de esta noche...
Debes ser fuerte, Pierre.
Los contratos...
Lo he firmado todo.
Estás loco.
No hacía falta.
Solo son contratos, ¡papeleo!
Si tu no existieras,
dime por qué tendría que existir yo.
Joe Dassin.
Falta tu firma.
Mira.
Debes firmar aquí.
Debes firmar.
¡Pierre!
Ah, nos vamos.
No, no nos vamos.
En tu casa duermo como un lirón.
¡Estoy en plena forma!
¡Adelante! ¡Estación Montparnasse!
Vamos al aeropuerto.
- ¿Has traído los contratos? - Por supuesto.
- Ahora no digas nada, lo vemos al llegar. - Muy bien.
Es aquí.
Mira, he añadido esta cláusula para evitar problemas.
Léela y dime si estás de acuerdo.
Pierre...
¿Lo visualizas?
¿El qué?
Nuestro aterrizaje.
¿Lo visualizas o no?
- ¿Cómo que si lo visualizo? - Pues eso.
- ¿Nos visualizas en una hora en Burdeos? - Claro, ¿por qué no?
¿Desde cuándo tienes este avión?
- No sé, qué más da... - Cuatro años.
Pues eso, cuatro años, ¿te parece bien?
A mí también me da miedo volar, pero no pasará nada, confíe en mí.
El avión pasa seis revisiones anuales. ¿Vale?
¿Prefieres que no lo pidamos?
¿Qué haces?
¿Dónde está el chaleco?
Adrien,
sobrevolamos La Creuse.
No el Atlántico.
Ya, perdona, Pierre pero...
Burdeos está junto al Atlántico...
Si el avión hace un bucle,
sobrevolaremos el mar.
Es inevitable.
Estese tranquilo.
Perdona, Pierrot.
- Aquí está el chaleco. - Dáselo.
Todo va bien.
Señores, vamos a atravesar una zona de turbulencias.
- Abróchense los cinturones. - ¿Cómo sé que funciona?
- Funciona, Adrien. - Claro que funciona.
Vamos a verlo.
Como el avión esté igual, vamos listos.
¡Quiero bajar!
Digan a la torre que volvemos. Llévenme a París, es urgente.
Adrien, por favor.
No digan nada.
Todo va bien. Seguimos.
Seguimos. Adrien, ven conmigo.
Yo no voy a Burdeos en este avión, quiero volver.
¿Pero por qué?
Siento, siento...
- ¿Pero qué sientes? - ¡Que no lo siento! ¡Confía en mí!
- ¿Tú no lo sientes? - Ve a sentarte, por favor.
¡Siéntense!
Haga lo que le dicen o acabaremos mal.
- ¡Siéntele! - ¡Quiero irme!
Tú has querido venir conmigo. ¡Pues me acompañas!
Ahora siéntate y cállate de una vez.
Lo que me estresa es el limón.
- Mejor tomaré manzana. - Estupendo, tómese la manzana.
Me estabilizará.
Puestos a morir...
mejor morir ya, ¿no?
- ¡Adrien! - ¡Mierda!
¡Voy a saltar, así no te molestaré más!
- ¡Para! - ¡Déjame!
Neutralízale.
¡Déjame!
Vamos a tener que calmarle hasta el aterrizaje.
Vale, yo me ocupo de él.
Es mi primo.
Se pondrá el cinturón y se quedará quieto.
¿Ves como el chaleco funciona?
Se ha inflado.
¿Puedes dar tu palabra al comandante
de que no te vas a levantar hasta que lleguemos a Burdeos?
No te oigo.
Sí.
¿Está ya mejor?
Gracias.
¿Quiere otro?
No.
Ocas.
Las ocas están migrando.
Fenomenal... Mejor para ellas.
No volamos muy alto.
¿Sabías que son el mayor riesgo de accidente?
He estudiado el tema,
sobrevuelan el Himalaya y... Sabes...
he hecho más de 55 horas en simulador por mi miedo a volar.
Del tirón.
Así que yo, avioncitos como el tuyo,
los aterrizo con los ojos cerrados.
No lo dudo.
Deberías avisar al comandante.
Que suba a 40000 pies.
Me estáis acojonando.
"Trabajo, trabajo, trabajo...". Pues verás qué pronto dejas de hacerlo.
Diane, ¿aterrizas o qué?
¿Qué pasa?
¡Avería en el motor!
¿Qué pasa?
Hemos colisionado con unas ocas.
¿Qué?
- Lo sabía... - Mayday.
Aquí Fox Hiver-Kilo. Colisión con pájaros. Dos motores averiados.
- ¡Déjales trabajar, Pierrot! - Comandante.
- ¿Qué pasa? - Dos reactores estropeados.
Tenemos que aterrizar.
Vaya a sentarse. Quizá haya que evacuar de emergencia.
Pobres ocas...
¿Y si eran bebés oca? ¿O si mamá oca estaba embarazada?
- Vamos a morir, ¿verdad? - Pues ellas ni nacerán.
- Hemos perdido el tercer motor. - ¿Cómo?
Siéntese, Sr. Pastié.
Adiós al tercer reactor.
No es lo ideal, pero estos aviones pueden planear, aunque tampoco es...
...y el fruto de tu vientre...
Desátele, por favor.
¡Déjales en paz!
- ¿Le desato? - Sí, hágalo.
...hay una pista de planeadores...
- Tengo que desatarle. - ¿Por qué? ¿Qué han dicho?
Pierre, mis testículos.
Vamos a darnos ánimo, cantemos juntos.
Vamos a emitir una nota mantenida, que sale de aquí, del vientre.
Todos juntos, ¿vale?
Vamos, venga.
Venga, Pierre.
Una, dos y...
Pierrot...
¡Pierre, confía en ti! ¡Vamos!
- Aterrizaje inminente. ¡Prepárense! - ¡No hay pista!
¡Ya lo sé, los planeadores aterrizan en el césped!
- ¡No hay pista! - ¡Preparados para el impacto!
¡Adrien!
¿Estás loco?
No seas mojigato, soy yo, Adrien.
¡Adrien!
¿Pero qué te pasa?
Para.
Casi nos cargamos a una oveja al aterrizar.
Íbamos así, así...
Durante cinco minutos creí que...
Pensé que si nos estrellábamos, no habríamos podido reconciliarnos.
Así que...
nunca más volveremos a separarnos así.
Sr. Pastié, el helicóptero se aproxima.
Gracias, voy.
Te quiero.
Diane, siento mucho lo que ha pasado antes.
Estamos vivos, eso es lo importante.
- Hablo de la actitud de Adrien contigo. - No pasa nada.
La peli de Tom Hanks, cuando entran las ocas en el motor.
¿Fumas, Pierre?
Ah, sí, bueno...
- Coge de este. - No, no.
Hay un helicóptero en camino.
¿Algún problema con los helicópteros?
Pierre, hoy el cielo no nos quiere, hay que dejárselo a los pájaros.
- Vale. - Bueno.
Donde vayas tú, voy yo.
Vale, entonces, vamos.
Sr. Pastié, por aquí.
Aterrizará cerca de los árboles.
- Habrá que caminar un poco. - Sí, bueno...
Un helicóptero puede aterrizar en cualquier sitio ¿no?
Pero hay un avión en la pista, debe haber un perímetro de seguridad.
Es el procedimiento.
No, no, ¡no!
¡No! ¡Estáis locos!
¡No!
¡No!
¡No!
- ¡Asesino! - ¡Para!
- ¡Criminal! - ¡Para!
Putos pájaros.
- ¡Para! - ¡Déjame en paz!
¡No se sobrevuelan los árboles en época de reproducción de los estorninos!
- ¿No te lo han dicho nunca? - Ey, un momento.
¡Gilipollas!
- ¿Me hablas a mí? - ¡Gilipollas!
¿Me lo dices a mí? ¡Ven aquí, hijo de puta!
- ¡Ven aquí, tío, que te destrozo! - ¡Ese tío está de la olla!
Ya vale. ¿Podemos irnos?
- No podemos despegar así. - ¿Qué lo impide?
Aunque fuera Vd. el presidente, tampoco podríamos.
Eres un asesino, tío, es lamentable.
- ¡Ven aquí! - Además, los habías visto.
Puedes estar orgulloso.
- Está loco. - Hace 30 segundos volaban...
- Adrien, para ahora mismo. - Menudo gilipollas.
Que pares.
- Está loco. - Sí.
Voy a matarle.
Mientras, busca una solución, sácanos de aquí.
¿Cuántas veces hemos cogido ese avión?
¿100, 200? Y nunca ha pasado nada.
Desde que está él, todo se viene abajo.
¿Qué te has creído?
¡Vamos, ven!
Ascensores, aviones, acciones, helicópteros, el Château d'Ez...
Yo no tengo capacidad para gestionar estas situaciones.
Creo que tiene razón, hay que escuchar las señales.
- ¡No hay señales! - ¿Y esto qué es?
Eres fuerte, has visto cosas peores. Por un poco de sangre no...
Joder, Pierre, que por ti he congelado mis ovocitos.
- ¿Qué? - Mis óvulos. Los he congelado.
Cada año, cuando pienso que es el momento de descansar,
de conocer a alguien, de tener un hijo,
vamos, de tener un vida, pues siempre apareces y me pides algo.
Y te digo que sí porque no sé decirte que no. Porque mi vida eres tú.
Es la empresa.
Y el resultado es que no tengo vida.
Y todo lo he hecho porque creía en ti.
Y yo también creo en ti. ¿Ya no crees en mí?
Arregla tu problema.
- No. - Porque eso sí que es un problema.
Y yo, mientras, voy a tomarme un descanso.
Toma, los contratos.
Lo siento, adiós.
Diane...
- ¡Diane! - ¡No!
Ahora sí que es no. Ya basta.
¿Has visto su cara? ¡Está loco!
Es un genocidio.
Ellos no habían hecho nada.
Señor, ¿puedo ir con usted?
Gracias.
Gracias.
Adiós.
Diane es una bella persona, no es eso.
Si al menor problema, pone pies en polvorosa... olvídate.
- Buenos días. - Buenos días.
- ¿Alquilan coches? - Sí, claro.
¿Cuál es el más potente que tienen?
Venga a verlos. Pase por aquella puerta.
Por aquí, por favor.
Síganme.
¡Jojo!
- ¿Todo bien? - Genial.
- Currando a tope. - Eso es.
Pierre.
¿Quieres llegar con un Chevrolet rojo?
Sí.
Quiero decir...
¿Lo visualizas?
Sí, perfectamente.
Nos lo quedamos.
- Pierre, espera. - ¿Qué?
¿No te parece raro que este coche esté justo aquí?
¿Para nosotros?
¿Hoy?
Es verdad. Lo tenemos desde ayer. Era de una familia suiza.
- El padre se partió la espalda. - ¿Nada te llama la atención?
Ese sí. Ese es otra cosa.
Este está descartado, no tiene sentido.
Mira eso.
- ¿Eso? - Sí.
Ese no se alquila, es mi coche.
No se preocupe, llegaremos a un acuerdo.
En tres ahora estamos en Burdeos.
Bueno, ¿qué le pasa?
Lo que yo pensaba.
Tenía yo razón.
Es la junta, y por eso el cardán se ha salido.
- ¿Lo has arreglado? - Pues no.
¿Pero se puede arreglar?
Sí, se puede.
¿Cuánto tiempo necesitas?
Es difícil de decir...
Como media hora.
Entre 20 y 25 minutos, para ser exactos.
¿Qué puedo hacer para ayudar?
- Salvo levantar, nada más. - ¿Que hay que levantarlo?
- Sí, se necesita un elevador. - ¡Pues entonces, no se puede arreglar!
- Se puede arreglar en un taller. - ¡Ya sé que en un taller se puede!
- En teoría, se puede arreglar. - ¡Me da igual la teoría!
- La verdad... - ¡Adrien!
Déjame llamar, déjame trabajar,
déjame organizarme y no digas nada más, punto.
¡Mierda!
Es la ley de Murphy.
Hola, Laura.
Sí, soy Pierre.
Sí, Pierre Pastié.
- ¿Me oye? ¿Hola? - Porque sí...
- Si es... - Para.
¿Me oye? Yo no la oigo.
Pregúntale qué tal la operación de su hija.
Estaba preocupada.
Yo sí la oigo.
¿No me...? ¡Ya me estoy moviendo!
Muévase usted. ¿Hola?
¿Hola?
Joder...
¡Lo encontré! Con esto estamos salvados, en la India lo usaba mucho.
- ¿Dónde vas? - Me voy.
Estoy harto.
Pero... ¿por qué te enfadas?
No es culpa mía.
¡Sí es culpa tuya! ¡Y sí, me enfado!
Yo quería coger el otro coche, así que ahora me dejas decidir a mí.
¡Porque soy yo el que decide!
¡Estoy harto de las bobadas!
¡Harto de los locos!
- Pierre... - ¡Joder!
¿Puedo ir contigo?
¡Pero Pierrot!
¿Qué haces?
¡No!
¡Oiga!
¿Diga?
Ah, Laura.
¿Me oye?
Vale.
Avise a Jansen, en Burdeos.
Que vengan a buscarme con lo que sea,
un coche que ruede, un helicóptero que vuele...
Lo que sea mientras me saque de este agujero de mierda.
Apunte:
dentro de veinte minutos estaré
en un pueblo que se llama Souplard... ¿hola?
¿Hola?
¿Hola?
¿Estás bien?
- ¿Qué te has hecho en la mano? - No, nada...
Me he cortado.
Se me ha resbalado el gato.
¿Quieres conducir?
Hola.
Sr. Pastié.
- Hola. - Hola.
- ¿Qué tal? Un placer volver a verle. - Bien.
¿Has averiguado cuánto proponen los ingleses?
No es un tema de dinero sino de principios.
Es lo mismo. Solo que los principios son más caros.
Mire, Evelyne y Roland Lancelin son la aristocracia de los vinos.
El Château d'Ez lleva cinco generaciones en la familia.
Tradición, familia, valores.
¿Y acaso Pastié no es familiar?
- Sí, lo es, precisamente por eso. - ¿Precisamente por qué?
Hay quien dice que su primo se va del negocio.
Claro que no, la prueba es que está en el cuarto de al lado. No se va.
Los ingleses se lo han dicho a los Lancelin, que vende sus acciones.
¡Qué va! ¡Está ahí!
Es mi primo, estamos juntos, es como mi hermano.
¿Qué gilipolleces son esas? ¡Estoy harto!
Pierre, cálmese, encontraremos un solución.
Pierre, ¿me oye?
Ahora te llamo.
¡Mierda!
- ¿Qué pasa? - Voy al hamam.
Genial.
Bueno, ¿nos vemos luego?
- No sé, creo que me voy a ir. - ¿Adónde?
¿Pues dónde va a ser? A mi sitio, donde los locos.
- A casa, vamos. - Pero no te vas a ir ya, ¿no?
¿Vas al spa?
Sí pero ir solo es un rollo.
Ya es suficiente ¿no?
Estamos asados.
Pero si solo llevamos dos minutos.
Pierre...
Venga.
- Dame la pierna. - ¿Qué haces?
- ¿Has visto? - Suéltame el pie, por favor.
Esto es el cerebro.
Tienes fuego dentro.
Demasiado estrés.
- Demasiada ira. No es bueno. - Suéltame, por favor.
Dame el otro pie.
- No. - Sí.
Dame la otra pierna.
Confía en mí.
Alivia, ¿no?
Sí, alivia, alivia...
- Eso es, ¿notas la diferencia? - Sí, alivia.
¿Contento?
- Adrien... - ¿Sí?
Si no firmas, estoy acabado.
Pierre...
¿Pensabas de verdad lo que has dicho antes?
¿Cuándo? ¿Qué he dicho antes?
En la carretera.
Has dicho... Que estabas harto de los locos.
No, no estoy harto de los locos...
Yo también lo estoy.
Sí pero...
- tú no vives en un sanatorio. - No.
Por ahora no.
Pero falta poco...
- ¿Sí? - ¿Pier...?
- ¿Pierre? - No, soy Adrien.
Salimos del hamam y he cogido su albornoz.
Nos hemos equivocado.
Ah, vale.
- ¿Va todo bien? - Sí, sin problema, todo bien.
En cuanto le vea, le digo que has llamado y que te llame.
Vale, bueno, pues...
Me alegra oírte.
A mí también.
- Un beso, Olivia. - Adiós.
Besos.
¿Cómo vas con la palomita?
Cita el lunes a las 11 con el loco. Estoy en la notaría, esperando al loco.
- ¿Puedo entrar? - Claro, adelante.
- Se te olvidó en el albornoz. - Ah, aquí está.
Por eso... Claro, entonces esta es tu tarjeta.
Antes no me abría. Toma.
- ¿Puedes ponerla ahí? - Sí.
Siempre las pongo ahí.
Y...
He pedido urgentemente esto para ti.
Es solo un traje...
Es una bobada pero...
Para que te lo pongas esta noche.
Toma.
- Estaré más elegante. - Sí.
Y esto...
- Son los contratos. - Ah, sí.
Bueno, es un memorando, los verdaderos los tiene el notario.
Lo he visado todo.
Qué detalle, muchísimas gracias.
- Hasta luego. - Hasta luego.
Y gracias por el masaje, me ha...
Sí, sí.
Palomita.
Palomita.
La verdad es que ha sido épico.
- ¿Seguro que estás bien? - Sí, muy bien. Algo cansado pero...
Ahora...
Estamos encarrilados, de verdad.
Vamos por el buen camino.
Ya te contaré, ya verás.
- ¿Volvéis mañana? - Sí.
- Tengo que dejarte. - Vale.
Te quiero.
¿Estás bien?
¿Por qué no iba a estarlo?
- ¿Vamos a la playa? - ¿Ahora?
A nuestra playa, estamos al lado.
- Pero... - ¿Vamos?
Está a una hora y cuarto.
Vamos después, si quieres. Y también dormiremos en casa.
Pero ahora vamos a trabajar, los dos.
Palomita.
¿Qué has dicho?
Antes de llegar al castillo,
toma el camino que yo te diga, quiero enseñarte algo.
Y comprenderás lo que nos jugamos.
Ahí está.
El Château d'Ez.
Noventa hectáreas de viñedos. Un siglo y medio en la misma familia.
Es un vino extraordinario.
Aunque comparado con eso... El Château Le Cèdre.
El viñedo más pequeño de Burdeos, cinco hectáreas.
Es inaccesible.
3000 euros la botella.
Pertenece a Gilles Saint-Martin.
No tiene mujer ni hijos. Vive solo para sus viñas.
Y está completamente loco.
Es una forma de hablar.
Es para decir que es original.
Es bonito.
Es caro.
¡Pierre!
- Estoy aquí. - Hola.
- Hola, bienvenidos al Château d'Ez. - Gracias.
- Adrien, mi primo. - Encantado.
Somos como hermanos.
Venga, estamos en la bodega.
Celebramos el final de Vinexpo con unos amigos.
- Nuestro enólogo, Jacques. - Sr. Pastié.
Encantado.
Hola.
- Encantado, Adrien Pastié. - Nuestro vecino, Gilles Saint-Martin.
Del Château Le Cèdre.
Los hombres pasan, las viñas permanecen.
El sol, el viento, el granizo.
Lo demás no tiene importancia.
¿No cree?
- Es el Sr. Saint-Martin, de quien te he... - Ya nos hemos presentado.
- Venga. - Todo va bien.
- Venga. - Por favor.
- Espero que nos volvamos a ver. - Claro.
- Hola, Pierre. - ¡Gilles!
Hola.
Mi primo, Adrien Pastié.
- Roland. - Mi hijo.
Señores...
- Gracias. - Es un delicioso foie de oca.
Parece ser que han tenido un viaje algo ajetreado.
Sí, muy ajetreado pero lo importante es que...
estamos aquí y que Adrien y ustedes se han conocido.
Château d'Ez, 1961.
El año del siglo.
- ¿Por la familia? - Por la familia.
- Y por el Château d'Ez. - Y por el Château d'Ez.
Tiene carácter.
Es...
seductor.
Tiene notas a cuero, a sotobosque.
El barón de Rothschild decía que un vino se aprecia más
con la segunda copa.
Hacía como Vd., la primera de golpe,
y la segunda ya...
Ya entonces...
La saboreaba.
- La cena está servida, señora. - Muy bien.
Gilles, Adrien, Pierre, ¿vienen conmigo?
Adrien, ¿me puedes explicar a qué juegas?
No aguanto más tu tabaco.
Pierre, debe convencer a Roland.
Los ingleses le han hecho una oferta difícil de rechazar
y se le ha subido a la cabeza.
Por eso estoy aquí y por eso está Adrien.
Por eso hemos venido los dos.
Adrien, ¿qué hace cuando no está con su primo?
¿Puedo llamarle Adrien?
Claro, Solange.
- Evelyne. - Evelyne, perdón.
Es que Pierre y yo conocimos a una Solange
que tenía el mismo tipo de...
- ¿El mismo tipo de...? - Pierre, ¿te acuerdas de la Solange?
No, no me acuerdo de "la Solange".
Sí, hombre.
En el local de esquí náutico.
Ya te lo he dicho, no me acuerdo, no insistas.
Lo que me gusta de su vino
es el diálogo que hay entre el granate
y la cabernet franc, es emocionante.
Eso son veinte años de trabajo entre Alexandre y nosotros.
Es un equilibrio entre la merlot, la cabernet franc y la cabernet sauvignon.
Las tres.
Un trío, vamos. Como nosotros con la Solange.
Porque le diré que la trincamos a medias y no se nos escapó.
Adrien, cállate ya.
¿Vale? Cállate.
¿Que me calle?
Que me calle.
La verdad, ¿a mí qué coño me importa vuestro vinacho a 500 la botella?
¡Qué me importará a mí!
Me la traen floja sus tradiciones, su historia,
su barón Rothschild del carajo.
La verdad, ¿les digo una cosa? ¡Váyanse a la mierda!
No digas bobadas, has bebido demasiado, siéntate ahora mismo.
Claro que digo bobadas, porque estoy loco.
¿No es verdad? Pero si lo has escrito tú. ¡Enséñaselo!
Enseña tus mensajes. ¡Vamos!
"No aguanto más al loco, me vuelve loco".
"Es como una palomita". "¡Nos estallará!".
Sí, les voy a estallar en la cara.
Ahora sí, se hace el buenecito, claro, me necesita.
Me pasea como a un perrito.
Pero no dos veces al día, cada cinco años.
- Adrien... - Ven, Adrien, vamos a firmar.
- Para. - Ese es el verdadero Pierre.
Perdone, Sra. marquesa, con el debido respeto,
es aberrante que le dé a probar su prestigioso meado.
¡No tiene gusto! De pequeños tuvimos un accidente.
Estuvimos a punto de ahogarnos y él perdió el sentido del gusto.
¡No puede oler!
Así que "el gusto por el gusto", Sr. Pierre Pastié...
¡Pero si no tiene gusto! "El gusto por el gusto" no tiene gusto.
Pero tranquilos, que lo finge. Y muy bien.
Escúchame: los contratos están en tu cuarto.
Visados y firmados. Puedes ir a buscarlos.
Solo me queda hacer una cosa.
Desearles una buena cena.
¡Adrien!
- ¿Señora? - No.
Son cosas que pasan. Lo siento.
¿Qué le hace gracia?
Pierre, se lo ruego.
¿Qué me ruegas?
¿Se acabó? Lo sé, se acabó.
Lo sabes bien, Roland.
Vas a firmar con los ingleses, lo sabemos todos.
Me da igual.
En el fondo, me viene bien.
Me siento aliviado.
Vuestro vino me da igual. Es una inversión.
Sí, perdí el gusto. Ya os lo ha dicho él.
Tú no dices lo que haces y no haces lo que dices.
En cambio mi primo es un príncipe.
Claro que sí.
Es un príncipe.
Y tú, Roland, eres un mierda.
- Pero... - Cállate.
- Pida perdón. - Siéntate.
Hazte un favor. Siéntate.
- No. - Siéntate.
No, va usted a disculparse.
Delante de mi madre, mis amigos e invitados.
Por el comportamiento de su primo, el simplón, porque si no...
Si no, ¿qué?
Aquí me salvaste la vida.
Me salvaste y perdiste el gusto.
Nunca me lo has perdonado.
En 24 horas, he hablado más con tu equipo
que contigo en 35 años.
¿Te parece normal?
Tú no eras así.
Eras gracioso,
nada te daba miedo, todos te querían.
De los dos, tú eras el loco.
No te preocupes, volveré allí.
Me curarán.
¿Curarte qué?
No estás enfermo.
Yo también puedo estar loco.
Hacerse el loco es fácil.
Nuestros padres hicieron el loco y nunca hemos dicho nada.
Hasta que no me hice cargo de la empresa
no vi que íbamos a quebrar.
Nuestra deuda era de seis veces la cifra anual.
Así que, perdóname por trabajar.
Perdona por preocuparme por la empresa y por mis empleados.
Por mis accionistas.
Y perdona por no estar pendiente de lo demás.
Perdona.
Toma.
Al menos he intentado recomponerla.
Si bastase con un rollo de celo
para arreglar 30 años de una relación rota
la gente ya estaría al tanto, ¿no crees?
¿Adónde vas?
¿Adónde quieres que vaya?
Allí, otra vez.
Es lo único que sé hacer.
Joder.
¿Diga?
No, no.
Llamaría yo.
Y le diría: "Ya está...".
- ¿Qué tal, cielo? - Bien.
- ¿No está Adrien? - No, no está.
Señor, hay inundación en el salón. Manantial muy profundo.
Ya lo sé, Yung.
"EL GUSTO POR EL GUSTO" PIERDE EL GUSTO
Pasa.
Pasa, siéntate.
- Son muy duros ¿no? - Sí.
Pero no te preocupes,
la semana que viene ya estarán con otra cosa.
Sabes, yo también...
finjo siempre.
Finjo...
estar enfadada, finjo odiarte.
Finjo estudiar.
Finges estar triste.
Sin lágrimas también queda bien.
¿Tú no tenías que hacer...
...una especie de prácticas?
He pensado que podrías hacerlas en la oficina, sería buena idea.
No pero es que ya...
Eso fue hace dos años.
¿Ah, sí?
Bueno pues...
Hazlas antes de entrar en la universidad.
¿Sí?
Sí.
Tengo mucho que estudiar y mañana madrugo, así que me voy.
- Buenas noches. - Buenas noches.
¿Sí?
Sr. Pastié, está...
¿Puede decirle a Diane que venga, por favor?
Claro.
Su primo acaba de llegar.
- Puedo pasar luego, si estás ocupado. - No, no, pasa.
- Gracias. - De nada.
Toma. Para ti.
Gracias.
¿Qué es esto?
Promesa de venta del Château Le Cèdre.
Entre los abajo firmantes, G. Saint-Martin y A. Pastié.
Pero Adrien, ¿cómo lo has hecho?
Entre locos...
Ahora podemos elegir.
O bien pido un préstamo con mis acciones de Pastié como aval,
o bien...
lo hacemos juntos.
Y el grupo Pastié compra
el burdeos más caro del mundo.
Tú decides, Pierrot.
Gracias.
Eres un príncipe, Adrien.
Te quiero, Pierrot.
¿Estás bien?
Sí, estoy bien.
¿De verdad dices eso?
Que tu primo es un príncipe,
¿lo piensas de verdad?
Sí.
Ah, Diane.
- Tengo que irme. ¿Nos vemos luego? - ¿Adónde vas?
A comer.
¿No quieres que comamos juntos?
No puedo porque ya...
Ya he quedado a comer.
Yo también he quedado a comer.
Pero podemos anularlo.
Sí, pero...
yo lo tengo complicado porque lo había prometido...
Podemos vernos esta noche, si quieres.
Vale.
¿Vienes a casa a cenar?
Ellos se alegrarán ¿no?
Sí.
Pierre, ¿querías verme?
Sí. Adelante, puedes besar a Adrien.
Porque...
Mira.
Ah, sí, estoy al tanto.
¿Estás al tanto?
Sí.
Necesitaba a un profesional y...
Bueno, pues...
Entonces, ¿te vas?
Tiene una comida, lo digo por eso.
Sí, sí.
Estoy al tanto.
- Bueno, hasta luego. - Hasta luego.
Cualquier cosa que quieras,
lo que sea que te guste,
cualquier cosa que digas, tú pagas, tú eliges.
Cualquier cosa que necesites,
lo que sea que utilices,
lo que sea que ganes,
lo que sea que pierdas.
Estás fanfarroneando,
te estás exhibiendo,
buscas problemas, date la vuelta y pégame un grito.
Yo me llevo todo,
me exprimiste
y hoy no puedes ni decirme adiós.
Podría llevarte a casa otra vez en el tren de medianoche.
Podría hacerte una oferta que no puedas rechazar.
Cualquier cosa que quieras,
lo que sea que te guste,
cualquier cosa que digas, tú pagas, tú eliges.
Cualquier cosa que necesites...
¡Adrien!
¡Adrien!
Ahora vengo.
- ¿Has visto el tiempo? - Sí.
Por mí, adelante.
Pero hay una condición.
Confío en ti.
Puedes hacerlo.
...y hoy no puedes ni decirme adiós.
Podría llevarte a casa otra vez en el tren de medianoche,
podría hacerte una oferta...
- ¿Lo visualizas? - ¿Qué pasa, qué visualizas ahora?
En menos de tres horas estamos en La Rochelle.
¿En La Rochelle? ¡Lo prometiste!
- Confiaba en ti. - ¡Vamos, Pierrot, en marcha!
¡Estás loco!
Cuando me dices que estoy loco, me pongo como loco.
EN MEMORIA DE CARLO DE BOUTINY Y DE ERIC NÉVÉ
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