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Corta, corta. Te jodes y me preguntas lo que te he dicho,
que para eso te pago.
Mañana es el aniversario de la muerte de su marido.
Es que esa pregunta me pilla muy de sorpresa.
Yo le juré en su lecho de muerte que conseguiría alcanzar el sueño
que él no pudo conseguir en vida que era ser alcalde.
Consuelo, cuñada, candidata a la alcaldía.
Hablas como un Papa.
Tan solo soy el cardenal Cristóbal de la Vega.
¿A qué has venido?
Ha llegado a mis oídos una nueva información.
¿Sobre la academia de los Carranza?
Sobre lo que llevamos media vida buscando.
¿Acostarme yo? Madre, que eres vip.
¿Con el hermano de mi difunto esposo?
¿Un cardenal de Roma?
Agua, por favor. Perdóneme, madre.
¿Cómo he podido yo pensar esto? Agua.
Agua.
-Vamos, es que ni la madre de Los Soprano.
Mamá siempre dice que la familia tiene que ayudarse.
Y ese niño que está en tu vientre es de mi hermano.
Y eso es de familia. ¿Qué cojones estás haciendo, Lucía?
Pedirle ayuda a tu novia.
Que debemos mucho dinero al banco. ¡Callaos!
(LLORA) ¿Qué te pasa, hija?
Que no estoy embarazada y os he mentido.
¿Y la ecografía? Que me la bajé de Internet,
del hijo de Sergio Ramos.
A la puta calle, niñata.
Esta historia comienza en la cárcel de Soto del Real.
Es como Marina d'Or, pero para corruptos.
Después de la guerra mundial, un tren salió cargadito de oro,
el oro del Tercer Reich.
-Esta es la única prueba de que el oro está en Madrid.
Un papel cebolla. Mira dónde cae la cruz.
¿Cuántas tumbas dijiste que había? -Buscar en la zona de los alemanes.
-Benidorm. -O propones algo
o te vas a tu puta casa.
Me voy. Eres un puto cobarde.
¿Que yo soy un cobarde? # Taca taca, taca taca. #
No se puede profanar el descanso de los muertos.
¡Joder!
Última vez que salgo a robar contigo.
-Que viene alguien. -¡Mierda!
-Esto parece Venezuela.
-¿Qué hacen aquí los De la Vega?
Cuánta gente.
Iván. -Hola, gitana.
¡Suelta a mi marido, hijo de puta!
Ah, que este... ¿Este es su marido?
A ver, esto ha sido una confusión. -Pero qué confusión
ni qué niño muerto.
Aquí hay dos millones de tumbas y habéis reventado la de mi padre
y encima el medio hombre este le arrancó la cabeza.
¡Me cago en...! Andrei,
acaba con estos hijos de puta ahora mismo.
(HABLAN A LA VEZ)
-Tira el puto arma.
Valeria, no te metas, cariño.
Valeria. Lárgate, o los acribillan.
Aquí no van a matar a nadie, huevón.
-Tú tira pistola.
No, no, no, no, quieto.
O nos dejáis salir o lo hago fosfatina.
Por lo tanto, que el ruso deje de apuntar a mi mujer,
que yo no respondo, que esto lo cojo yo...
Primo.
O se le hace caso a mi primo
o revienta la cabeza contra la pared.
Sí, pero que es un mariquita,
que va de farol.
Cárgatelo, ruso.
(GRITA)
Quieto, quieto.
Quieto.
A la próxima lo casco, lo casco como un huevo,
que estoy muy loco.
Andrei.
Baja el arma.
Pero ¿qué haces, mameluco?
Que tú tienes la sartén por el mango.
Que ahora lo importante es padre, joder, que dejen de pisotearlo.
Ya los cogeremos después. Está bien.
El ruso ya ha bajado el arma
y ahora quitaos de encima de mi padre.
-A mí se me ocurre una cosa mejor.
-No os acerquéis o la reviento, coño.
Nada bueno. No se te ocurre nunca nada bueno.
Soltad a mi padre. ¡Hijos de puta!
Esperad. Soltad a mi padre.
Mucho cuidado con lo que le hacéis a mi padre,
hijos de mil Dráculas, ¡cabrones!
-¿Por ahí detrás todo bien? Estoy a punto de darme un ictus,
pero por lo demás todo bien. Valeria, lo hiciste muy bien, prima.
Venga, ahora pásale la pipa a la Fanny.
-Joder, Iván, joder.
-¿Estás bien? -¿Que si estoy bien?
Que acabamos de robar un puto muerto.
-Bueno, son cosas que pasan. Se ha torcido la tarde.
-Tío, de verdad que estáis más locos que yo.
Hay que joderse con la pinta de panoli que tiene ese.
-Mi primo parece tonto, pero tiene fuego dentro.
-Iván, la idea era hacernos ricos, no convertirnos en fugitivos.
Yo no sé vosotros, pero yo paso de ir a la cárcel.
-¿Qué dices? -Que me piro, Iván, me piro.
Fanny.
-Que me voy.
Si quieres, puedes venirte conmigo.
-Si yo tuviera 10 años menos y no estuviera enamorado...
Oye, te ha dado un besito.
Venga, vamos. -Vámonos.
Aquí es donde lo hemos dejado. Sí, mi amor, tranquilo, relájate.
-Estate quieto, subnormal.
Es esta gente que lo pone todo apelotonado.
Andrei, ¿qué coño haces?
Vamos.
-Ay.
-Lo único que hay que hacer es estarse quieto y callaíco.
Tira para casa. ¿Ya?
Sí, se han ido. No te enfades.
Todo el mundo puede tropezar, chiquillo, no pasa nada.
Anda, mira, ¿qué hacéis los tres tan juntitos?
¿De dónde venís?
Estábamos dando un paseo, tita, que es una mañana preciosa,
Claro. ¿Y no os habéis cruzado con Esteban de la Vega?
¿Con Esteban? No, no, no. N, no hemos tenido el placer.
Es que ha venido a hacer una visita con el ruso.
Estaba bastante enfadado.
Parece ser que alguien ha robado los huesos de su padre.
¡Qué poca vergüenza!
La gente cada día respeta menos.
Hay mucha crispación, mamá.
Sí, eso mismo lo he dicho yo.
Pero luego pensando, me he dicho:
"¿No habrán sido los idiotas de mis hijos y mi sobrino?".
¿Nosotros? Tita, por favor.
Sí, sí, mamá, sí, hemos sido nosotros. Ha sido él.
¿Me queréis decir qué coño estabais haciendo
en el cementerio? Estamos presentando nuestro respeto
al tío Baldomero. Mira, Iván,
no me toques los ovarios.
Mamá, estábamos buscando un tesoro.
¿Un tesoro? Sí, oro nazi, Pepa.
Pero ¿no os dais cuenta que habéis secuestrado el cadáver
de don Emilio de la Vega?
No, sí, el plan muy consistente no era, la verdad.
Teníamos una transparencia... No me digáis nada.
No quiero ni escucharos. Solo una cosa.
¿Dónde habéis metido el cadáver de ese señor?
Estate tranquila, que está en un lugar seguro.
¿Qué haces ahí, Jimmy?
-Pues un adorno de Halloween
que me han dejado unos amigos.
-¿Qué realismo? ¡La Virgen!
-La verdad es que sí.
Tú estate tranquila,
que lo hemos secuestro en defensa propia.
Ahora mismo lo cogemos y se lo devolvemos a su dueño
en su sitio. De eso nada.
¿No? No.
Vamos a hacer algo mejor.
Ahí están. Ahí están.
¿Nada? No, pero pienso encontrarlos.
Pienso encontrarlos y devolverle el honor a la memoria de padre.
No, hijo.
No vas a hacerlo.
¿Y por qué tiene que decir ahora eso?
Porque tienes los huevos del tamaño de una bacteria.
Como uvas pasas. Consuelo,
esta familia necesita estar unida.
Pero si ha dejado que se lleven el cuerpo delante
de sus narices, pinchamierda.
No me provoque, hoy no.
No me provoque porque podría decirle un par de barbaridades
que no quiero decirle. Venga, dilas.
Julieta, mejor vámonos.
Venga, vete, cobarde. ¿Cobarde yo?
Tu padre era un inútil,
pero por lo menos hacía dos cosas bien.
No dejaba que los pobres se rieran de él en su cara.
Y lo más importante,
a las zorras que se tiraba no me las metía en casa.
Cállese, cállese la boca, madre, cállese la boca de una vez
que llevo aguantando su veneno, su ponzoña y sus improperios
desde que soy... No te pongas nervioso, hijo,
No te pongas nervioso. Déjele hablar.
Zorrón, sacando colmillo.
Que no la insulte más, madre, que ya está bien, que estoy harto.
Que me tiene usted más que harto.
Y yo no soy Chiquetete, yo no soy su gato, así que me largo.
Me voy a esta casa. Se acabó. ¿Adónde vas a ir?
Me da igual, a la playa de Benicasim
o a la meseta o una caseta en el Teide.
Es que me da exactamente igual.
Con tal de estar lejos de usted, yo me largo.
-Andrei, vete a prepararme las maletas.
-¿Usted irse? -Sí, yo irme, Andrei, yo irme.
Pero deja de hacer el ridículo, hijo.
No he hablado más en serio en toda mi vida.
-Andrei, date prisa, vete a hacer mis maletas y las de Julieta,
que se viene conmigo,
que es la única que me hace a mí feliz.
-Yo me voy contigo al fin del mundo.
-De momento nos vamos a un hotel,
que no quiero aguantar en esta casa ni un minuto más.
Así que, adiós, tío Cristóbal.
No, tú no puedes hacerme esto. Perdone,
el que no podía hacerle eso a lo mejor
era el antiguo Esteban de la Vega.
Pero es que este nuevo Esteban de la Vega,
¿sabe lo que le dice, madre?
(HACE UNA PEDORRETA)
Eso es lo que le digo, así que se acabó su dictadura.
Eres tú. Eres tú la que has puesto a mi hijo en mi contra.
(Móvil) Se lo ha hecho usted solita.
-Lo que faltaba ya.
Sí. Esteban, soy Pepa Carranza.
Mira, Pepa, te voy a pasar con mi madre mejor.
Julieta, vete recogiendo nuestras cosas, que nos vamos.
Ahí tiene y a Sarita también me la llevo.
Pepa. ¿Le pasa algo a tu hijo?
Habéis secuestrado el cadáver de su padre.
¿Te parece poco?
Ni siquiera yo hubiese sido capaz de hacer algo así, Pepa.
Y mira que puedo ser hija de puta.
No te confundas, no estoy orgullosa de lo que ha pasado.
¿Lo has ordenado tú? ¿Es tu forma de hacerme daño?
Si lo hubiera sabido, lo habría parado.
Tengo límites. Pues yo no. ¿Qué quieres?
El cadáver de tu marido
a cambio de que el banco nos perdone la deuda.
¿Perdonaros la deuda?
Secuestradora.
Hija de puta. Vamos, no pienso ceder al chantaje.
Te agarro y te doy la vuelta como un calcetín, so puta.
Consuelo. Vamos a ver, soy Cristóbal de la Vega,
el hermano de don Emilio. Hombre, el cardenal.
Mi cuñada está demasiado dolida como para pensar con claridad.
Ahora lo importante es recuperar los restos de mi hermano.
Y nosotros queremos devolverlos, pero no a cambio de nada.
No vamos a cubrir su deuda.
Lo que sí podemos hacer es conseguirles una prórroga.
¿Una prórroga de cuánto?
¿Un año? ¿Un año les parece suficiente?
¿Y cómo sé que me puedo fiar de tu palabra?
Porque soy cardenal, diácono y miembro de la Curia Romana, hija,
mi palabra es la palabra de Dios. -Pero eres un De la Vega, cabrón.
No nos fiamos de ninguno. -Y de ninguna.
-Bueno, admito que mi cuñada ha cometido errores en el pasado,
pero ahora lo que quiere es solucionar el problema
de la mejor manera posible. ¿Me entienden?
Haremos el intercambio en un sitio neutral.
Si veo algo raro, yo misma prenderé fuego a los restos de tu hermano.
Cardenal, excelentísimo. ¿Quién habla?
Soy Raúl Carranza, de los salesianos,
de los suyos, vamos.
Antes de quedar en el sitio acordado para el intercambio,
si le viene bien,
¿podríamos tener una prueba de buena fe
de lo que viene siendo la prórroga?
¿Y qué es lo que necesitan para fiarse de mí?
Una carta del Papa.
(Llamada interrumpida)
¿Se le cayó un teléfono? Te ha colgado, idiota.
¿Para qué le pides una carta del Papa?
Para tener un aval o algo. Que le has asustado.
¿Y ahora qué hacemos con el muerto? Ay, yo qué sé.
(Móvil)
Venga.
Coño, que Raulito ha hecho muy bien, esto puede ser una trampa.
¿Es que no ha visto D'Artacán?
Los cardenales son una panda de hijos de...
Coño, ¿qué es eso? Qué susto. Es un fax.
-Mamá, ¿nosotros desde cuándo tenemos el trasto este?
¿Qué dice, mamá, qué dice?
Es una carta del Vaticano. ¿Del Papa Bergoglio?
No, del secretario del Tesoro.
El Vaticano avala esta academia.
Ojo, cuidado, ¿eh?
Parece auténtico.
Si el cardenal De la Vega firma ese documento,
tendremos un año de prórroga para pagar la deuda.
Y como siempre, me comprometo a proteger nuestro entorno natural,
porque para nosotros, como ustedes saben, lo más importante es mejorar
la calidad de vida de nuestras ciudadanas
y nuestros ciudadanos de todos los rincones de este municipio.
Muchas gracias.
-Concejala, ¿son ciertos los rumores con Jacobo de la Vega?
-Cariño, no hablo de mi vida personal. Gracias.
-Jacobo, ¿tiene algo que decir?
-Rocío cuenta con mi voto y mi corazón.
-Han vuelto, juntos otra vez. -Estamos mejor que nunca.
En cuanto acaben las elecciones, nos casamos.
-Que se casan.
-Será lo primero que hagamos en cuanto sea alcaldesa.
-¡Qué bien! ¡Enhorabuena! Suenan campanas de boda.
-Así que nos casamos.
Primera noticia. -Si no quieres, no, gitana.
-No me llames así. A ti no te pega.
-Él te lo he dicho bien esta mañana, lo he escuchado.
Pero no te debería importar.
Si no sientes nada por él.
-¿Yo por ese desgraciado?
No siento nada, nada, pero nada, nada.
-Entonces, ¿quieres casarte conmigo, amor mío?
-Sí, sí quiero.
Que le he plantado cara a mi madre, me siento, Julieta,
me siento liberado.
-Jefe, aquí está "malita".
-¿Quién está malita? -"Malita".
-Ah, la maleta, gilipollas.
-¿Maleta gilipollas?
-Madre, usted se va a quedar aquí solita con la chinita,
que es la única que le aguanta.
-Espera, Esteban. -Tío,
no me vas a convencer.
Estamos arruinados.
Si sales por esa puerta, lo único que heredarás
serán un montón de deudas.
Estamos en números rojos.
¿Ya se ha pasado con el anís o es otro invento de los suyos
o se ha vuelto loca o qué coño pasa?
-Tu madre te está diciendo la verdad.
-Es que no es posible. -Sí lo es.
Tu madre me pidió que aprovecharas mi posición para mover
vuestros fondos y, en fin, no tuvimos suerte.
-Joder, ¿y las acciones? ¿Los renovables?
¿Los inmuebles de Ciudad Real?
¿El ático de Marbella? ¿El millón del altillo? Joder.
Nuestras deudas son más grandes que todo eso.
Su puta madre.
-Tu madre lo ha hecho todo por el bien de esta familia.
Por eso llevo unos meses tan mala de los nervios, hijo,
porque yo no quería contároslo.
Yo quería protegeros y pensé que lo solucionaría,
pero no he podido. Vale, ya está, lo solucionaré.
No sé cómo coño lo voy a hacer, pero lo solucionaré.
-¿Por qué se lo tiene que contar a su hijo justo ahora?
A ti también quiero pedirte disculpas, hija,
la de veces que yo te habré llamado a ti putón,
pero ha sido siempre por esta cosa tan mala
que tengo yo aquí dentro.
Perdóname, Julieta, perdóname.
Si alguien merece una segunda oportunidad,
esa eres tú y esa soy yo. Ya, madre, no monte más numeritos
que no hace falta, coño, no dejaré a esta familia en la estacada.
No voy a permitir que seamos pobres.
-Hay una cosa que puedes hacer para saldar nuestra deuda.
-¿Sí? ¿Qué?
-Los Carranza se dejaron esto en el cementerio.
Ese mapa perteneció a tu padre, Esteban.
Tu padre enterró mucho dinero antes de morir.
Te voy a contar una cosa que es difícil de creer,
pero si sigues paso a paso todas mis indicaciones,
esta noche seremos más ricos de lo que nunca habríamos imaginado.
-Vamos, Andrei.
-Esteban. -Julieta.
Dime. -¿Tú no ves lo que están haciendo?
¿No ves lo que hace tu madre? Que te ha vuelto a engañar.
-No, no, no, no, no, esta vez no me engaña, Julieta.
Lo sé muy bien, pero desde luego es la última vez
que hago un trabajo para ella. Bueno, para esta familia.
-Es que tengo un mal pálpito.
Siento que esto no va a salir bien.
Vámonos, por favor.
-¿Tú no me querías por mi dinero?
-Ya no.
-Espérame, Julieta.
Si no vuelvo, sé feliz.
Profanar una tumba, hermano, profanar una tumba.
¿Cómo voy a mirar a mi hija? Primo, nos hemos pasado.
Sí. ¿Que tendremos que dormir en el calabozo? También.
Pero míranos, vivitos y coleando, es lo importante.
¿Cómo se nota que no tenéis valores ni tenéis una capacidad moral?
(CHISTA)
No me chistes, amoral. Que eres un amoral.
Cállate, coño, déjame que escuche.
La concejal más prometedora de la Comunidad de Madrid
va a ser hoy nuestra invitada.
Ya teníamos ganas de hacerle muchas preguntas.
¡Anda!
¿Qué? ¿Qué?
Que sé que la concejala te tiene loquito perdido, ¿eh?
Que te escuché en el cementerio llamarla mi gitana
delante de todo el mundo.
Igual que en el mensajito: mi gitana.
No niegues más que te ha pillado.
Mira, primo, esa mujer está con otro y no con un tío cualquiera.
Está con el heredero del emporio De la Vega.
¿Y?
Iván, está en otra liga.
Ay, que no se va a fijar en un chorizo como tú.
Pues se fijó, primo, se fijó. Tanto, que se casó con él.
¿Estuvisteis casados? Sí.
Tres meses enteros. Los más maravillosos de mi vida.
La cagué como un imbécil.
Olvídalo ya, Iván.
De verdad, está con otro, que eso es sufrir por sufrir.
Coño, Raulito, que la conozco como si la hubiese parido.
Y todo esto lo está haciendo para hacerme rabiar.
Es imposible que se case con ese tolái.
Bueno, me vas a perdonar, pero ese tolái...
(CHISTA)
¡Que no me chistes!
Estamos mejor que nunca.
En cuanto acaben las elecciones nos casamos.
-¿Que se casan de verdad?
-Será lo primero que hagamos...
-Sí se van a casar.
-¡Qué bien! Enhorabuena a la pareja.
-Ya lo saben. Les esperamos a la misma hora de siempre.
Chicos, mamá dice que nos vamos.
Entonces, ¿qué hacemos nosotros aquí?
-Andrei, a ver si comemos rabito de pasas, coño.
¿Es que ya no tienes memoria?
No retienes ni 20 segundos. -Ser historia complicada.
-A ver, presta atención.
En algún momento mi padre debió perder la cabeza
porque se puso a jugar a los tesoritos.
Entonces enterró un dinero y marcó el lugar con una X
en este plastiquete.
Mi padre tenía que estar completamente loco
para hacer estas chorradas.
-¿Y cómo llegar al mapa de los Carranza?
-Pues eso no lo sé. Lo que sí sé es que esos idiotas lo leyeron mal,
que por eso estaban cavando en el cementerio los gilipollas,
porque si le hubieran dado la vuelta,
se habrían dado cuenta que el tesoro
en realidad está enterrado justo aquí.
O sea, en su misma academia.
-Por eso su madre querer academia.
-Claro, por eso mi madre y mi tío estaban empeñados en hacerse
con la academia, pero no les interesaba el local,
les interesaba lo que había enterrado.
-Pues ya me he enterado.
-Pues muy bien, Andrei. (CHISTA) Baja, baja.
Baja, que sale.
Vía libre, Andrei.
Coge las palas que vamos a hacernos ricos.
(Cristales rotos)
Vale.
Bueno, pues esto es el sótano.
Y está... Sí.
Esta debe ser la habitación del musiquito.
A ver. Según mi tío, que es cardenal
y los cardenales no suelen equivocarse,
excepto cuando se trata de inversiones ajenas,
me cago en su...
Había que caminar dos metros debajo del primer ventanuco.
Uno y dos.
Tiene que ser por aquí, Andrei. A ver.
¿Has oído?
Ayúdame a quitar esto.
Vamos.
Vamos.
Es aquí. -Un agujero profundo.
parecer cueva de oso.
-Es el típico refugio de la guerra civil, Andrei.
No eran nadie los rojos escondiéndose.
-Mi único refugio cariño de la gente.
-Pues nada.
Te coges el pico y la pala y te pones aquí a cavar
con todo el cariño que tú quieras.
Quita, coño, eso de mis ojos.
Y deprisita.
Pesa como un quintal.
Cogedlo a hombros.
-Venga.
(GRITA)
Raulito, eres un inútil.
(GRITA)
Colocadlo bien, que lo van a mirar.
Ese es mi marido.
Dejadme verlo.
¿Qué pasa? ¿Que no te fías de nosotros?
Vosotros sois capaces de hacer un caldito con mi Emilio.
¿Y por qué te iba yo a engañar?
Eres muy mala, cabrona.
Y tú eres un pedacito de pan envenenado.
A ver,
¿dónde está tu cuñado, el cardenal?
Solo hablaré con él.
Ahí lo tienes.
¿No me vas a dar la enhorabuena por lo de la boda?
-¿Sabes lo que te voy a dar?
Un hostión que vas a estar recogiendo dientes
del suelo una semana.
Traedme a mi marido.
Quietos.
Primero lo primero.
Que el curita me firme este papel
y te daremos a tu querido marido.
Un hombre de Dios siempre cumple con su palabra.
-Tita, no me fío un carajo del curita.
Yo tampoco.
A la mínima empieza a repartir hostias.
(CHISTA) ¿Dónde vas?
Necesito hablar con Javi. -¿Qué pasa, Sarita?
¿Te has quedado embarazada otra vez?
¿Firmáis o no firmáis? Por supuesto.
En la historia de la humanidad siempre
ha habido más años de guerra que de paz,
pero solo hemos sido felices en los de paz.
Así que hágase la paz.
Muchas gracias.
No me lo puedo creer. ¡Hijo puta!
(HABLAN GRITANDO A LA VEZ)
¡Callaos!
Te prometí que no usaría lo que voy a decir,
pero no me dejas otra opción.
Sé que estuvisteis liados los dos mucho antes de la muerte
de tu marido.
Puedo joderte la vida haciendo así.
¿Pretende usted hacer esto?
(Sirena)
Quietos.
Tú ni te muevas.
Tira eso.
Pero nosotros no hemos hecho nada.
No venimos a por vosotros.
Venimos a por él. -¿Cómo que a por mí?
¿Qué coño hacéis? -Ivancito, Ivancito.
-Hostias. -Podría deteneros a todos
por profanación de tumbas, salvajes de mierda.
Pero aquí la familia De la Vega es buena gente
y no quiere denunciar. -¿Por qué coño me detienes?
Desde que saliste de la cárcel,
has robado un cuadro, una estatua, un banco,
has traficado con marihuana
y te liaste a tiros con unos rumanos.
¿Tienes pruebas? No, no lo detengo por eso.
Lo detengo por exceso de velocidad. -¿Cómo?
Ayer, cuando llevabas el cadáver, ibas a toda hostia
y te pasaste tres radares.
Tengo hasta una fotito tuya.
Te has saltado la condicional, vuelves al trullo.
-Pero qué hijo de puta que eres. Llévatelo.
(HABLAN GRITANDO A LA VEZ)
-Secuéstrame. Que me secuestres.
(GRITA)
-¿Qué coño haces?
-Soltad a mi primo o me cargo a la niñata.
Pero que no vas a hacerle daño.
Si la quieres todavía, desgraciado.
¿Qué mierda la voy a querer?
Yo no la quiero.
Soltad a mi primo o me cargo a la niñata esta.
-Chaval, que te estás jugando 10 años de cárcel.
Suelta la puta navaja. -Libertad para mi primo.
¿Te has enterado, vieja?
-Abuela.
Suelta al presidiario.
¡Que lo sueltes, coño!
Venga, coño.
-¿Qué coño haces? -Ya tienes libre a tu primo.
¿Qué quieres ahora?
-Quiero que mi hermano Raúl encienda la furgoneta.
¿Yo? Sí.
Ay, que si tengo yo las llaves.
Anda.
Sí, es verdad. Mi amor, mi amor.
¿Qué coño haces? No me dejes sola.
Acéptalo, Valeria, estás en una familia de delincuentes.
Espera, que me voy con vosotros. Y así los controlas.
Como le hagáis algo a mi nieta, me da igual dónde os escondáis,
en Siria o en el Polo Sur.
Hasta luego, tita. Te quiero.
Aunque tenga que salir de escudo de un pingüino,
¡cabrones!
Un besito, Miranda.
(GRITA)
Venga. -Vale.
-Vamos.
-Entonces, ¿usted va a irse a vivir con señora "porno"?
-Que no la llames así, que es mi novia, joder.
Se llama Julieta
Sí, me voy a vivir con ella. -Yo querer decirle algo de corazón.
-A ver, nos hemos colado en casa ajena,
hemos reventado la puerta.
Estamos haciendo un pedazo de agujero en el sótano
para buscar un tesorito.
¿Te crees que este es un momento para hacer confidencias?
Venga, vale, dime, ¿qué?
¿Qué quieres decirme de corazón?
-Yo querer mucho a usted y señora Consuelo y partirse mi alma
entre los dos.
Pero si va a haber divorcio, yo querer irme con usted.
-Oh, gracias, Andrei.
Anda, ven aquí.
Coño, muchas gracias.
Gracias, de verdad.
Qué bonito es que le quieran a uno, coño,
pero lo siento mucho, Andrei.
No, no va a poder ser, eso no puede ser.
Si yo contigo me iría al fin del mundo, majo,
pero es que es mi madre, coño; y si no estoy, se va a quedar sola.
Necesito a alguien que esté con ella para protegerla, para cuidarla.
Coño, yo solo confío en ti, Andrei.
¿Lo entiendes?
-Entiendo.
Será un honor.
-¿Eh?
(Golpe)
-Sonó clon. -Ahora cava por los lados,
pero con cuidado, despacito, con cuidado.
Vale, vale, vale, vale, fuera, déjame a mí.
Sal, sal. Sí, parece que sí.
Tira a ver si podemos.
Una, dos y... ¡Dios!
¡Cómo pesa!
Está aquí, Andrei.
Joder, joder, joder, joder, joder.
-Joder. -Joder.
Esta mierda de nazi, ¡me cago en mis huevos!
Vámonos, vámonos de aquí echando hostias.
-¿Qué hace su padre con tesoro nazi?
-¿Yo qué cojones sé?
Vámonos, coño, vámonos.
-Limpio. -Venga, vamos.
Vamos rapidito, Andrei.
¡Cómo pesa esto! Su puta madre.
Como vea alguien la esvástica de este barrio nos van a tomar
por skins y aquí nos crujen los rojos.
¡La hostia puta!
Vamos. Venga, vamos, Andrei.
Date prisa, coño.
-¿Andrei? -Hola, Jimmy.
-Andrei, ¿qué haces aquí?
-Venir a hacer recados. Hacerse tarde. Adiós.
-No, no, no, no, espera, no te vayas todavía.
Tú y yo tenemos que hablar. -No tenés nada que decir.
Ya. Andrei, ¿qué pasa?
¿Por qué no me devuelves las llamadas?
-Compañía telefónica. Hijos de puta.
No pasa llamadas. Yo irme.
-Lo nuestro fue importante para ti, Andrei.
Lo sé.
-No saber de qué hablar tú.
-Mira, Andrei, yo no quiero ser un estorbo en tu vida.
Ya sé que tu profesión es muy importante para ti
y que no puedes estar con alguien como yo.
Ya ves, al final somos
como dos trenes que se cruzan en la noche.
Aunque a mí lo que me hubiera gustado...
Lo que me hubiera gustado es que fuéramos compañeros de viaje.
-Yo quería ser compañeros de viaje,
a Chernóbil, a Zaragoza, a donde sea.
Yo tener que trabajar ahora.
Pero buscarte luego. -Vale.
Pero búscame luego.
-Señor Esteban, yo tenía que decir que...
-No, no, no, no, no, no, no, no,
no me expliques nada, Andrei.
Tu vida es tu vida, ¿de acuerdo?
(Sirena)
-¿Cómo se te ocurre secuestrarte?
-Lo siento mucho.
-Sara, has metido a toda mi familia en la fuga del siglo. ¡Joder!
-Lo he hecho por ti. -¿Por mí?
-Porque te quiero, Javi.
Joder, qué bonito. ¿Bonito?
Que fingió un embarazo. Joder. Bueno, eso estuvo feo, sí.
Pero porque quería
que nuestras familias estuvieran juntas
y así poder estar tranquilos y felices.
-¿Sí?
Si me viera mi hija delinquiendo que soy un J. Simpson.
Para, Raulito, que no quiero que os me metan en la cárcel
por mi culpa. Ya os he jodido bastante.
Que tienes razón, Raulito.
Soy un veneno para esta familia.
Todo lo que toco lo jodo.
¿Te quieres entregar? Sí.
-Que no, primo. No te puedes entregar,
eso no lo vamos a permitir. A la familia no se deja tirada.
Prima, coño, que es lo mejor.
Raulito, que tú tienes una familia, tienes una niña, una hija.
Os tenéis los unos a los otros.
No os jodáis la vida por mí.
Venga, para, Raulito, para el coche.
Raulito, por favor.
Mis cojones 33.
(GRITAN)
¿Qué haces? ¿Se te va la pinza? Habla.
Somos primos y somos primos para lo bueno y lo malo.
Para el coche, coño, que nos va a perseguir
hasta la Armada española. Me da igual.
Te meto en un barco, te mudo a Andorra
o te opero la cara, pero tú no vuelves a la cárcel.
Como que me llamo Raúl Reyes Carranza.
Antes nos encerramos contigo, primo.
Siempre justos, siempre primos.
-Me cago en la puta, Raulito, acelera el coche.
Acelera. Somos fugitivos.
Sí, pero también... ¿Para dónde vamos?
¿Qué hacemos, primo?
¿Qué hago? ¿Tiro por la salida de Burgos o la de Badajoz?
¿Qué? Aclárate, que pareces Maradona.
Derecha, derecha.
¿Ahora qué? Hay algo muy importante
que tengo que hacer.
Confiad en mí.
Para, para, para, para.
Gracias por traerme. Por todo. Gracias por todo.
Gracias por estar en mi vida.
Os quiero mucho.
Siempre primos.
Muy buenas noches.
Falta justo una semana para que se despeje
una de las grandes incógnitas del poder en España.
En una semana sabremos quién va a gobernar
en los ayuntamientos de España.
Y esta noche está con nosotros la protagonista de la semana.
Rocío Burgos. Muy buenas noches. -Muy buenas noches, Ana.
Señora, ha repetido mucho estos días
que va a ganar las elecciones.
¿Por qué cree que va a ganar el domingo?
-Bueno, por varias razones.
La primera es que contamos con el apoyo de la gente,
que es fundamental,
mientras que otros capitalizan la crispación.
Nosotros siempre hemos optado por la...
-¡Rocío, Rocío!
-¿Qué está pasando?
-¡Rocío Burgos! ¡Rocío!
-Pero vamos, que vamos a seguir en ello.
-Hola, Ana. -La madre que le pa...
-Por favor, tendré que pedir disculpas a la audiencia.
-No, no, espera, un momento, soy su exmarido, soy el exmarido.
-¿Le conoce? -No.
-Gitana, por favor, no me niegues, por lo que más quieras.
Bueno, sí, un poquito.
-Necesito hablar contigo, gitana. Un minuto. Un momento.
No sé si te pillo bien.
-Hombre, pillarme bien no me pillas muy bien.
-Es que dentro de un rato igual a mí me pillas un pelín ocupado.
-¿Con las esposas? -Un malentendido.
Luego te lo cuento, gitana. -Que no me llames más así.
Estamos en la tele. Esto es laSexta.
Perdona, que te estropeé el programa, Ana.
-Un poco, la verdad. Lo siento mucho.
Es un minuto, ¿eh?
Valeria, llama al abogado de la familia.
Lo quiero en la comisaría a la voz de ya.
¿Dónde tienes el teléfono? En la agenda.
Manuela, ¿has hablado con tu padre? No, no lo coge.
(Móvil)
Sí. No, Jimmy, ahora no puedo hablar.
¿Qué? ¿En laSexta?
¿Este programa lo ve gente? -Bastante, la verdad.
¿Se puede saber qué están haciendo ahí?
¡Hostias!
-Si me da un minuto, esto es una cosa del corazón
que me tengo que quitar de encima. -Dale, dale.
-Venga, Iván, di lo que tengas que decir
y lárgate ya. -Te lo diré delante de toda España.
Rocío, estoy muy orgulloso de la mujer
en que te has convertido.
Tú me puedes pedir lo que quieras, lo que sea,
pero lo que no me puedes pedir es que deje de quererte.
No puedo, no me sale.
Y lo intenté, gitana, de verdad que lo intenté,
pero no puedo. No puedo.
Nos conocimos hace unos años. Yo estaba muy mal.
Mala vida, mala influencia.
Y esta mujer me levantó como va a levantar esta ciudad
porque sabe amar, porque es honesta,
porque tiene un corazón que no le cabe en el pecho.
No hagan como yo, luchen por ella.
Vótenla, no la dejen escapar.
Gitana, te quiero mucho.
Ya sé que estás prometida con el tonto del capullo de Jacobo,
pero...
Te amo tanto.
¿Te quieres casar conmigo?
-Ay, di que sí, niña.
Ese es mi primo, carajo,
esa es la familia Carranza, no jodas.
-Di que sí.
-Yo, visto lo visto, casi le diría que sí.
¿Qué está, llorando?
Yo no. ¿Y tú? Tampoco.
Pues yo me muero de la emoción. Yo también.
Quieto, Iván Carranza. Sacadle de aquí.
-Lárgate, vamos.
Pero bueno.
Que no me toques. -Espere, espere.
Oye, que tengáis suerte. -Gracias.
-Iván Carranza.
Estás arrestado por romper la condicional, fuga, secuestro.
Por no hablar del ridículo
que acabas de hacer en la televisión. Tira, chaval.
Me parece que no vas a ver la luz del sol en mucho tiempo.
¿Qué te dije? Que sería yo
quien te volvería a meter en el trullo.
¡Mamonazo!
¿Cuántos secretos más me va a ocultar, madre?
Es que me ha mandado a por un tesoro nazi.
Joder, que me podía haber detenido la ONU.
No seas exagerado, hijo.
Era un detalle menor. ¿Un detalle menor?
Me acabo de enterar que mi padre era nazi
y es un detalle menor.
-Vamos a ver, Esteban, tu padre solo era un correo entre Hitler y Franco.
Era el encargado de trasladar el oro alemán.
Tu padre le hizo la 13/14.
Ruso. Ruso.
Venga, dale a la tenaza.
Quiero ver ese oro en su esplendor.
Ya, ya, ya.
Pero ¿qué...? No, no, no, no, no, esto es...
Esto es imposible.
Esto es... Es avena.
-Ver esto de fondo. -No toques.
-Es una carta de padre.
"Querida Consuelo, hermano Cristóbal,
si estáis leyendo esto, enhorabuena.
Sé que lleváis media vida buscando el oro que escondí.
Espero que Estebancito se haya convertido
en el hombre que siempre soñé que sería.
Pero sobre todo que sea feliz.
Hijo, el mayor tesoro es la felicidad y espero
que la hayas encontrado.
Y a vosotros, querida Consuelo y hermano, si me leéis, solo deciros
que os den muy bien por el culo,
pero que muy muy, muy bien, que lo sé todo,
adúlteros miserables, que sois unos miserables.
Que sepáis que me he gastado todo el dinero, hasta la última moneda.
Un saludo afectuoso de don Emilio de la Vega.
Posdata... Mira que sois cabrones."
-Esteban, tiene que haber una explicación.
-Me cago en la pared; o sea, que sois adúlteros.
Es que lo sabía, coño, lo sabía.
-Esteban, tu padre estaba loco.
Estaba loco. ¡Maricón!
¡Hijo de puta, cabronazo!
Madre. Madre, ya pare.
Madre, ya, se acabó.
Ya está bien.
Ya está. Esta vez va en serio, madre.
Me voy, me voy de esta casa.
Tú te vienes conmigo, Andrei. -¿Yo con usted?
-Sí, tú conmigo al fin del mundo
y nos vamos a llevar el cuadro de padre,
no vaya a ser que se mancille en esta casa de lujuria
y descoque.
¡Qué vergüenza!
¡Qué vergüenza!
Tío, con Dios.
Madre,
hasta nunca.
No, no te vayas.
Esteban, Esteban, que estamos arruinados.
Esteban.
No se te ocurra salir por esa puerta.
¡Esteban, Esteban! (LLORA)
No me dejes sola.
Esteban, vuelve.
¡Ay!
(LLORA)
¡Vuelve aquí!
¡Esteban!
(GRUÑE)
Ahora descojonas el cuadro. Venga, tira ese aunque sea.
Vamos.
Hostias, que somos famosos.
-¿Quiénes son? ¿Por qué los detienen?
Soy Raúl Reyes Carranza. Es una conspiración
a nuestra familia que nos quieren echar
de nuestra academia. ¿Quién?
La familia De la Vega. Es la típica historia de pobres contra ricos.
Que esta detención sea la llama que enciende la revolución.
Hermano, tampoco te pases.
-Hola, soy Javi Carranza, soy cantante de música.
Y yo soy Lucía Carranza y echo las cartas muy baratito.
¿Han secuestrado a la hija de la familia De la Vega?
-Que no, que me he secuestrado yo, que es distinto.
Libertad para los Carranza. Valeria, Manuela, os quiero.
Te voy a sacar, te lo juro. Te quiero.
-Te quiero, Sara.
¡Ánimo! Primo.
Ánimo. Te queremos, primo.
La que habéis liado, cabrones.
Raulito, eres un máquina.
Ay, lo que te ha dicho.
Siempre primos. Siempre.
Primo Iván, qué buena cara tienes, cabronazo.
-Baja. -¿Que baje?
-Sí. -Pues ya estamos otra vez.
-Lo que te he echado de menos, la Virgen.
Vámonos. -No, un momento.
-¿Qué?
-Rosi.
-Tú y yo tenemos una cuenta pendiente.
¿Tú sabes lo que me hiciste pasar delante de media España, cabrón?
-Lo que se han reído de mí ahí dentro.
Lo siento mucho, Rocío.
-Calla.
Yo venía a decirte una cosa. -¿Qué cosa?
(CHISTA)
-Sí quiero. -¿Qué quieres?
-¿Cómo que qué quiero?
¿Qué pasa, desgraciado, se te ha olvidado o qué?
Que sí quiero.
Que me caso contigo, Iván.
-Gitana.
-No me digas gitana, imbécil, o me voy a arrepentir.
-Antes me muero. -Antes te mato.
Familia. -Ay.
"En este cuento, los pobres al final
consiguieron pagar la deuda con el banco y mantener su academia.
Os preguntaréis cómo lo conseguimos."
Bienvenido a casa, sobrino. Tita.
¿Te vas a portar bien? Sí.
"Resulta que la que lió mi sobrino en la televisión
se hizo trending topic.
Gente anónima y no tan anónima se rascó un poco el bolsillo
y en menos de una semana pudimos pagar la deuda
y le dimos en la boca al banco, a Miranda
y a todos nuestros enemigos.
Esteban saldó la deuda que tenía con su madre
y se fue de casa.
Se independizó a los 50 el muy panoli.
Dicen que se hizo productor."
Corta.
Buena.
(RÍE)
¡Ay!
-¿Qué tal? -¿Qué tal?
-¿Qué tal he estado? -Estupenda, maravillosa, magnífica.
Espectacular.
Esta novela va a ser un éxito.
-¿Sí? -Sí, sí, sí.
Es que trasmites tanta verdad.
Eres como un cristalico transparente, transparente.
"El ruso dejó de ser matón y se hizo doble de escenas peligrosas."
Entonces, ¿yo saltar?
-¡Acción!
(GRITA)
"Si ya estaba medio tonto,
imaginad ahora que le pagan por darse golpes."
Corta.
En el colchón, Andrei,
tienes que caer dentro de la colchoneta.
Coño, hacemos otro.
"El ruso también se enamoró.
Pero eso es otra historia.
Mi hijo Javi y Sara saldaron la deuda que tenían consigo mismos,
decidieron quererse y ahora viven en la academia.
Al final le dimos techo a una De la Vega.
Lucía continuó usando su don y desde que salimos
en la televisión hasta vino gente de otros barrios.
Yo no sé si mi hija habla o no con los espíritus, pero sí sé
que hace un poquito más feliz a todos los que acuden a ella."
¿20? Pero ¿no eran 15? El IPC, reina,
es que hay que regularizarlo cada lunes.
"Y esto podría ser un final feliz de la leche, ¿verdad?
Los buenos ganan, los malos pierden
y la más mala de esta historia se quedó sola como se merecía."
Raúl, no seas aguafiestas.
Mi amor, por favor, papi, ya está.
Hay que tener todas las opiniones
para luego tener una opinión objetiva.
Quiero agradecer a todos mis votantes su confianza
para hacerme alcaldesa de Madrid.
En estos seis meses hemos conseguido bajar los impuestos,
la delincuencia y el paro.
"La cabrona ganó las elecciones."
Pero todavía tengo que limpiar esta ciudad
de la mugre y la escoria que la inunda.
Vete a tu casa, anda, sinvergüenza.
(HABLAN A LA VEZ)
"Cuando decía mugre y escoria,
se refería a nosotros.
¿Creíais que esta historia había terminado?"
Pues os aseguro que esto no acaba aquí.
Ustedes mejor que nadie saben que yo nunca he sido
una persona vulgar.
Que he disfrutado especialmente en estos últimos años
de lo mejor de la vida.
(TODOS) -¡Sorpresa!
(GRITAN)
La academia está hipotecada.
Vuestro padre pidió un préstamo y lo avaló con el local.
Estamos jodidos. Hemos cabreado a los De la Vega.
Que has robado un monumento.
¿Qué va a ser lo siguiente, la Puerta de Alcalá?
Habrá guerra en Madrid.
El pobre es tontito.
¿Verdad? -Toma una piruleta.
Ya he merendado.
Voy a quedarme con tu academia. Cuidado con esa tensión.
(GRITAN)
Hostias, que era vodka.
Señora, esto no es lo que parece.
Calla o te vuelo los cojones. Los cojones no.
(GRITAN)
# De los cuatro muleros. # ¿Y eso a qué viene?
Que no puede ganar el capital, mamá.
Activa un desahucio.
Quiero a los Carranza en la calle en 48 horas.
"¿Sabéis por qué los débiles a veces ganan a los poderosos?
Por el instinto de supervivencia."
Soy gilipollas y robo bancos.
Estoy haciendo lo que puedo.
Quieto todo el mundo.
Buscando pruebas.
La sede de Vox. Ponme con Santiago.
Con Abascal, ¿con quién va a ser?
Vas vestido como Chimo Bayo. Voy de runner.
¿Qué me miras, anormal? -No me hables así,
que te calzo hostias y te quedas con ella.
-Sopla, llénala de aire. No se infla.
Que me he hecho camella.
¿De verdad que tienes lo mío?
Lo tengo, hermana.
200.000 lebros calentitos, calentitos.
(GRUÑE)
Muy bien.
Yo no tengo una familia.
Tengo una banda.
Y te quiero a ti.
Te quiero.
Me han entrado ganas de rezar un rosario.
Cabronazos.
Esa es mi última palabra.
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