All language subtitles for Deudas 1x12 1945 [WEB-DL A3P 1080p h264 AAC Subs][Spanish][GrupoTS]_Subtitles01.SPA

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Original subtitles

Te llamo desde la comisaría.

¿Cómo se te ocurre hacerte camella? En 48 horas esto fuera.

El problema es que me pillen algo más.

¡Ay, Pepa! ¡Familia!

-¡Madrina!

No sé si darte una hostia o un abrazo.

¿Y el excedente? ¿La maría? -Digamos que nos deshicimos de ella.

¡Atención, atención!

¡Ha llegado a su ciudad el camión del tapicero!

(RÍE)

(Música instrumental)

Voy a ser alcaldesa.

-¿Usted quiere convertirse ahora en Jesús Gil?

Pues mira, sí, porque ha sido el mayor emprendedor de España.

(Puerta)

-Estoy embarazada.

Dime que no has sido tan imbécil como para quedarte preñada.

El padre de mi hijo es Javier Carranza.

-¡Vamos a ser padres! -¡Ay!

(TODOS) ¡Oh!

-Pues este es mi churumbelito.

-Pues a mí me parece una cagada de paloma.

-Hola, nieto. Buenos días.

-Andrei. -Usted no moverse mucho.

Señorita tener torrija en el horno.

Abortará, aunque tenga que pasarle yo una plancha por el papo.

-¡Arranca! ¿No te dolían las piernas?

¡Arranca! -¿Qué dice?

Que se ha perdido Chiquetete, hijo.

¡Chiquetete!

Chiquetete.

-¿Dónde está el gato?

-Este gato me lo trajo la hermana de Pepa.

-Tú gritar como si yo pegar paliza. (GRITA)

Voy a ser vuestra nueva alcaldesa.

-¿Tito Iván?

-¿La Fani? ¿La hija del Curita?

-La misma. ¿No te acuerdas de mí?

-A ti te quería ver. -¿Y tú qué?

-Te arranco los ojos. Y a ti también te los arrancaré.

-¡Parad ya, que no me he follado a nadie!

En la cárcel decían que el tío que mató a Curita

le miró el culo a la niña.

(GRITA)

¡Hostia! ¡Estáis aquí!

¿Qué pasa?

(GRITAN)

-Me cago en la hostia. Aquí no se mueve nadie.

La manos quietas, folla-hijas.

Despídete de tu familia.

-Curita, no lo hagas.

Curita, no lo hagas.

(Disparo y gritos)

Curita, por favor.

Fani, dile a tu padre, aquí presente,

que es como un hermano para mí,

que tú y yo no hemos intimado.

-¿Serás cabrón? -No, no, no.

Es que estoy nublado. No me acuerdo.

-Encima niegas a mi cría. Me cago en la hostia.

Deja de apuntar a mi sobrino o no sales de aquí andando, cabronazo.

-Y esta es la hermana con buen carácter.

Como te pille yo, Curita, te arranco las tripas.

Deja que la niña lo haga con quien le dé la gana.

-Qué manía habías cogido. No he hecho nada.

-Antiguo, machista, lorquiano.

Tranquila, Carmina.

Como si fuera la primera vez que me apuntan con un arma.

Anda, dispárame. Ten huevos. Venga, dispárame,

que estoy a punto de darte una patada en mitad de tus dos huevos.

Dispárame, mongolo. -A tomar por culo.

Os llevo a todos por delante.

¡Hostia!

¿Veis lo que habéis hecho?

Habéis sacado a la bestia que hay en mí.

Esto es el fin de la civilización. Lo he matado.

-No, no. Tranquilo, que está bien.

¡Me cago en la leche! Que nadie toque nada,

que esto es el escenario de un crimen.

No, de un casi crimen. -¿Qué dices? ¿Qué has hecho?

Pues salvaros a todos, porque este venía endemoniado

e iba a por ustedes también. Pero como soy cinturón blanco-amarillo,

me he desplazado como un ninja... Iván estaba cagado.

-Te lo tendrá que contar mil veces. -Ya viene la Policía.

-Tío Javier.

Tío Javier, reacciona.

-¿Tío Javier? ¿Es que no eres su hija?

-El plan era tangarte, Iván.

Lo siento. Fue idea de mi tío.

-¿Tangarme para qué?

-Para que te sintieras tan culpable que no pudieras decir que no?

-Joder. Me estás liando, ¿eh?

-Entonces, ¿la hija del Curita, la que conocí cuando era pequeña?

-Viviendo en Valladolid.

-¿Me estás diciendo que te dedicas a dar palos con tu tío

haciéndote pasar por su hija?

Me la habéis metido doblada, Fani.

-No, yo no me llamo Fani.

Yo soy María del Pilar.

-Entonces, ¿no follamos?

-Qué va. Pero si te eché burundanga en la bebida.

-Madre mía. Parezco nuevo.

Joder.

¿Qué coño queríais de mí?

-Que participaras con nosotros en un palo, Iván, que nos ayudaras.

Mi tío me dijo que eras el mejor,

pero que ahora mismo no estabas de servicio.

-¿Y tu tío no podía decirme esto a la cara?

Puto Curita. Siempre tan rebuscado. -Iván...

-No, ni Iván ni hostias. Pitando para tu casa,

antes de que me arrepienta y se lo diga a la Policía.

Tira de aquí, guapa.

Iván, ven para acá.

¿Qué pasa, Tita?

Te quiero mucho y eres muy guapo, pero no quiero más tiroteos.

Y borra de tu agenda a todos tus amigos presidiarios.

-Ahí tiene razón.

Anda, tira. -Os como la cara.

Vamos a sentarnos, Carmina, que llevamos un día...

Madre mía.

Yo no tengo una familia, tengo una banda.

-¿Y lo que te queremos qué?

Anda. ¿Qué haces, loca?

Ya está. Es que no me gusta despedirme.

¿Te vuelves a pueblo?

Tengo que vigilar mis plantitas.

Espero que esas plantitas sean geranios, margaritas y pensamientos.

Que sí. Si ya no tengo maría. Ya no soy camella.

Necesito la tranquilidad de mi casa y vigilar un poco el huertito.

Bueno, y al teniente alcalde.

A ver si me pone golosona, que ya apetece.

Qué bien lo hemos pasado, ¿eh? Qué de emociones.

Normal, te has saltado todo el Código Penal.

Eras más buena de pequeña... Ya.

No tardes mucho en volver, ¿eh? No, te lo prometo.

-Doña Consuelo, ha montado su candidatura en tiempo récord.

¿Cree que tiene posibilidades de ganar las elecciones

sin pertenecer a ningún partido político?

Me limpio el culo con los partidos. Ninguno se salva.

Malditas sanguijuelas. Están desangrando a este pobre país.

-Y con lo grande que era España, grandísima,

que no se ponía el sol. ¿Y se acuerda de los tercios, madre?

Lo que le gustaban los tercios. Sí.

-¿Cervecita, señora?

-¿Qué dices tú de cervecita? -Que si les pongo un tercio.

Cervecita. -Coño, haber si nos leemos

algún librito, Andrei. ¿Qué cervecita?

Los tercios de Flandes, coño. Deja ya de chupar cámara.

Corta, corta, corta. Qué desastre, por Dios.

Dile al ruso que se calle o le disparo en las rodillas.

Lo has oído, ¿no? -¿Continuamos?

Sí, pero déjate de chorradas y ve a la parte emocional,

que es lo que engancha a la gente. Iba a preguntarle

sobre la situación económica del ayuntamiento.

Te jodes y me preguntas lo que te he dicho,

que para eso te pago. Comunista, rojo.

Todos los periodistas sois unos rojos.

Ferreras.

Está bien, está bien.

Doña Consuelo, mañana es el aniversario

de la muerte de su marido. Siento sacar el tema,

pero sé que todavía lo lleva en su corazón.

Uy, esa pregunta me pilla muy de sorpresa.

-Es oír el nombre de padre y se emociona.

Intente no llorar delante de las cámaras.

El amor de mi vida. Sí.

Yo le juré en su lecho de muerte que alcanzaría el sueño

que él no pudo conseguir en vida, que era ser alcalde.

Ser alcalde, sí.

Ay... Cuántos años.

Cuántos años. Cuánto te echo de menos.

35 años sin su amor.

35 años desde que murió.

¿Qué coño quieres tú ahora? ¿Qué coño quieres?

-Ha llegado el cardenal. -Tío Cristóbal.

¡Tío Cristóbal!

-El mismo.

-¡Hola!

Qué alegría.

Recoged todo esto, venga. Los cachirulos, fuera,

a tomar por culo, que ha llegado mi tío. Venga.

Espérate, que te pago lo tuyo.

Querido Cristóbal.

-Consuelo, cuñada, candidata a la alcaldía.

Vas a cumplir tu sueño. ¿Qué te ha parecido?

¿He estado creíble? Si quieres que te voten...

Una lágrima te hace humana, dos te hacen débil.

Ya hablas como un papa.

Antes tiene que morirse ese cabrón.

Hasta entonces tan solo soy el cardenal Cristóbal de la Vega.

-Usted siempre odiar a santidad, señor Cristóbal.

-Gracias, hijo. Gracias. -Botafumeiro.

-¿Cómo? ¿Qué haces? No huelas.

No huelas, que pareces un perdiguero.

Llámale cardenal, no Cristóbal. Cardenal.

Cardenal. Besa el anillo, vamos.

Estos ortodoxos de Constantinopla...

Vete a guardar el abrigo, que esto es alpaca de la buena.

Cómo está el servicio. ¿Por qué no has avisado?

Pensé que este año no venías a la misa de tu hermano.

-No, no. ¿Cómo iba a faltar a su responso

y a mi cita anual con esta familia? ¿Dónde están los sobrinos?

Jacobo, la bella Sarita...

Me contó tu madre que viene un niño en camino.

-Sí, sí. -Una bendición de Dios.

Un hijo de puta. -Madre, por favor,

no hable así de mi futuro nieto. Perdónela, tío Cristóbal.

Le voy a preparar un jerecito.

Y a ver si quedan cocochas de las que te gustan.

Ha hecho Chao unas cocochas, que no se las salta un gitano.

¿A qué has venido realmente?

Ya te lo he dicho, a apoyarte y a rezar por mi hermano.

El gilipollas de tu hermano está muy bien donde está.

¿A qué has venido?

Ha llegado a mis oídos una nueva información.

¿Sobre la academia de los Carranza?

Sobre lo que llevamos media vida buscando.

Qué falta de...

Lucía. Lucía.

¿Qué pasa, madre?

¿Por qué no estás dando clase? ¿A quién? Si no hay nadie.

¿Cómo pagaremos la deuda en una semana,

si no tenemos ni alumnos?

(Voces)

Mira, alguno queda.

-¿Bob, como Bob Esponja? -No, Sara, coño.

Bob Marley, Bob Dylan... Y si es niña, Niña Pastori.

Esa Sara... Ni con un hijo en camino.

En menudo lío nos ha metido tu hermano.

Bueno, depende de cómo lo mires.

¿Por qué? Somos muy inocentes, mamá.

Hay que saber aprovechar la situaciones

y ese niño es una oportunidad. Ese niño ha hecho que la vieja

nos odie todavía más. Olvídate de ella.

¿No has visto a Esteban? Si se le cae la baba con el nieto.

Está tiernito, tiernito.

¿Me explico?

Sí, te explicas muy bien.

Pero ¿cómo convenceremos al Bigotes?

Primero hay que convencer a otra persona.

-¿Como Freddy Krueger? -No, Sara, Freddie Mercury.

-Ah. -Hay que atender más en clase.

-Javi, yo vengo a verte el culo.

-Bueno, pues piensa tú el nombre para la criatura, ¿eh, bonita?

Venga, dime. A ver.

Este, no.

-Javi, tengo que hablar contigo. -Claro, dime.

Sarita, qué sorpresa. No te hacía yo aquí.

Estoy a punto de dar clases. Vamos, que vengo todos los días.

Fíjate. Y, aun así, somos unas desconocidas.

¿Cómo? Vamos a ser familia, ¿no?

Tendremos que conocernos más. Yo voy a ser la tía de tu hijo.

-Sí, la tita Luci. Tita Luci. Qué bonito.

Me gusta mucho. Pues ya está, os invito a los dos a comer.

Decidido. ¿Sí?

Sí.

(Pasos)

-Fuera de servicio.

Para un apretón, tiene el baño al lado o el callejón.

-¿Y para echar un polvete?

-¿Tú? ¿Qué hostias haces aquí? -¡Ay!

-¿Qué coño quiere ahora el Curita?

-Nada, está en la cárcel, pero tú y yo estamos aquí fuera.

-¿Qué me estás contando?

-Que podemos seguir con el plan del Curita, Iván.

-No voy a escucharte ni un segundo. Ahora mismo te vas.

Si no, me voy a arrepentir y voy a llamar a la Policía.

-¿Tú no querías pagar la deuda de tu tía?

Necesito dinero y vosotros también.

-No me jodas.

-¿Qué tal si empezamos de cero?

Te prometo que si esto sale bien, te retiras tú y toda tu familia.

Encima, con ese dinero le compras una isla a cada uno.

-Tienes un minuto.

(Timbre)

Con delicadeza. Concentración, mamá. Al objetivo.

(Timbre)

¡Ay, hola!

Luci, mira quiénes están aquí, los futuros papás.

-Pepa, muchas gracias por invitarme. No quiero causar molestias.

Calla, mujer. Somos pobres, pero lo poco que tenemos lo compartimos.

-¡Hostia, mamá! ¿Has hecho pisto?

Con huevo encima, como a te gusta. Qué te quiero.

Enséñale la casa a Sara. Yo vuelvo enseguida.

Bueno... Atiende, cuñada. La habitación de la derecha,

la de madre; la segunda, la mía; el baño, la cocina,

aquí el salón... El ala oeste de la casa la tenemos reformándose.

-Es superbonito. Es muy acogedor.

Mira la millennial, qué educadita.

¿Te leo la mano? No, no hace falta. Gracias.

No te voy a cobrar. Además, no te voy a decir lo malo.

-¿Eso qué es, mamá?

El carrito de cuando eras bebé, Javi.

Es para vosotros.

-Qué útil.

¿Y les vas a regalar este trasto, mamá?

Pero si está como nuevo. Le he puesto su mantita,

sus jueguecitos, la bolsa nueva... Y he cambiado las ruedas.

Está como para pasar la ITV, vamos.

Sé que tu familia te puede regalar diez mejores que este,

pero me hacía ilusión regalártelo.

Pepa, esto es...

Es increíble. Me encanta, de verdad.

¿Te puedo dar un abrazo?

Venga, mamá, abrázala. Claro.

Gracias.

(TOSE)

Está buenísimo, Pepa. Gracias.

Cuánto me alegra que te guste. Pero en esta casa

no todo es felicidad. El pisto este tan rico

lo ha hecho mi madre con los dos últimos tomates

que nos podíamos permitir. -Hermanita, tampoco es para eso.

Sí, sí es para eso.

Mamá, dile lo mal que lo estamos pasando.

Lucía, no me parece que sea un tema para sacarlo en la mesa.

Si lo hemos hablado antes. Pero no tan de sopetón.

Anda, come y calla, que está muy rico.

-Tranquila, Pepa, que no pasa nada.

No, no, sí pasa, sí pasa, porque nos estáis jodiendo.

-¿Qué dices, Lucía? Que la familia de tu novia...

Tú me caes genial, cariño, pero tu familia no está jodiendo.

-Te entiendo y lo siento mucho, pero yo no tengo mucho que ver

con los míos. Un poquito sí tienes que ver,

porque estás montada en el dólar. Si nos dejas unos miles de euros,

no te supone nada. Ya lo he dicho, mamá.

-¿Qué cojones haces, Lucía? Pedirle ayuda a tu novia,

pedirle que nos salve. Para eso la has traído,

para invitarla a pisto y sangrarle. Eso está feísimo, hermana.

No. Feísimo está que su familia quiera dejarnos en la puta calle.

Tú no tienes la culpa, que yo te quiero mucho.

Mamá, ¿estás de acuerdo? Yo...

A mamá no le preguntes, que te dirá que no.

Mamá siempre dice que la familia debe ayudarse

y ese niño que está en tu vientre es de mi hermano

y eso nos convierte en familia. -Yo no...

-Cariño, no te disculpes. Vergüenza tendría que darte

usar a mi hijo así. No, vergüenza a ti,

que deberías hacer tú esto. Debemos mucho dinero al banco.

Tú tienes muchas cosillas de esas ahí abajo para hacer niños,

pero cojones para pedir dinero no tienes.

Esto es lo último por escuchar. Eres un chaquetero.

Pírate con los De la Vega, si tarde o temprano

nos vas a dejar tirados. ¡Igual te envío a tomar por culo!

¡A tomar por culo! ¡Ya está bien! ¡Callaos!

En esta familia nunca nos hemos faltado al respeto

y no vamos a empezar ahora, y menos con un niño en camino.

¿Qué te pasa, hija?

-¿Ves? Ya le has herido.

Cariño... Perdóname. Perdona, Sara.

Es que la necesidad me enciende, me lleva al mal.

Anda, cállate, que ya la has liado bastante.

-Pepa, no es por ella, es por mí.

-¿Te ha sentado mal el pisto? No le habrás echado...

Tomate, pimiento, cebolla... Lo que tiene.

-Javi, yo te quiero muchísimo, de verdad.

-Y yo a ti también, cariño. Seremos una familia estupenda.

-Es que no lo vamos a ser.

¿Qué dice?

-No me estarás dejando delante de mi madre y mi hermana, ¿no?

-No, yo jamás te dejaría, pero no quiero seguir mintiéndote.

No estoy embarazada.

¡La madre que la parió!

Te he mentido. Os he mentido. Lo siento muchísimo.

-¿Cómo? ¿No voy a ser padre?

-No, mi vida.

¿Y la ecografía?

Me la bajé de Internet, del hijo de Sergio Ramos.

-¿Cómo has podido, Sara?

-Javi, lo siento muchísimo. Perdóname.

A la puta calle, niñata.

Javi, por favor, perdóname.

Javi. ¡He dicho que a la puta calle!

¡Venga!

-A ver, Raúl, no insistas, que no hay otro remedio.

A lo mejor si nos apretamos el cinturón...

¿De dónde más quieres apretar? Todavía tenemos que pagar

los libros de la niña, arreglar la avería del baño,

la deuda con los proveedores... Cada día nos entran menos clientes.

Tenemos 20 euros y un poquito de cambio.

Ganará más plata él que nosotros. Ya voy, ya voy. Sí, sí, sí.

Estas cosas hay que tomarlas con delicadeza, con psicología.

Dame los 20 euros.

¿Para qué? Algo habrá que darle de finiquito.

Ey, Milton.

-¿Qué tal, patrón?

Bien. Te quería comentar una cosita.

Vaya por delante que eres un excelente trabajador

y estamos contigo contentísimos. Patrón,

le agradezco mucho lo que me dice, porque me estoy esforzando muchísimo

en tenerle contento. Ah, mira qué bien, sí.

Mira, Milton, hay una serie de aspectos que...

Tengo que hablar contigo de tu contrato.

¿Qué pasa con mi contrato?

-¿Qué miras tan atenta, prima? ¿Qué está haciendo Raulito?

-No nos cuadran las cuentas y está despidiendo a Milton.

-Oye, mira, parece que no se lo está tomando tan mal.

-¿Qué tal? ¿Cómo ha ido?

Bien, se lo ha tomado bien. De momento, le he subido el sueldo.

¿Cómo que le has subido el sueldo, Raúl?

No lo voy a echar así a la calle. Este mes se relaja

y el mes que viene... Raúl, que nos vamos a la ruina.

¿Y los 20 euritos? Se los he dado.

Es que me ha dicho: "Tengo al hijo malo".

-Tranquila, prima. Este, de bueno, es tonto.

Ponme una cerveza y un montadito. -Pero me pagas ahora mismo, carajo.

¿Y esta qué hace aquí?

-Hola, familia.

-Hija de puta, ¿tú no eres la que casi mata a mi marido?

-No era yo. En realidad fue mi tío.

-Mira, pelo pintado, no queremos... -Baja eso ya, bonita,

que todavía te meto una hostia. -Tranquilas, coño.

Aquí no queremos guerra de panteras, ¿vale?

Vamos a ser amigos. Fani ha venido porque tiene algo que ofrecernos.

Un plan que nos puede dar mucha pasta y salvarnos a todos.

-Cariño, tengo que confesarte algo.

He estado con muchos cardenales, pero nunca con uno de verdad.

-Pero para todo hay una primera vez.

No pasa nada, tío Cristóbal es muy simpático

y campechano. -Ya, pero es que...

Es que me impone un poco, no te lo puedo negar.

-Esto no es nada, mujer. Esto es todo liturgia.

Le quitas el eco de la Iglesia y la sotana y se queda en nada.

-Papá. -Uy, Sara.

¿Qué tal? -¿Podemos hablar un momento?

-¿Ahora? -Sí, es importante.

-¿No puedes esperar? -Es importante, papá.

-Julieta, ¿te importa esperar...? -No, no te preocupes.

Vete con tu niña. Yo voy a hacer una entrada triunfal.

-Vale. Tampoco te pases de triunfalismo.

Y recuerda que hay que besarle el anillo.

-Vale. -Son cosas de...

Bueno, pues tú dirás.

-Mejor hablamos en el jardín, que no quiero que nos oigan.

-Uy, uy, uy, uy, uy.

¿Qué me vas a pedir?

-No pasan los años. Igualita.

-Buenas tardes. -Hola, buenas tardes.

¿No me presentas? Sí.

La que te va a poner las tetas en la cara es la novia de mi hijo.

Consuelo, ¿qué dices? -Soy Julieta.

Encantada. -Igualmente.

-Señoría...

Mira cómo se inclina.

Cuidado con esta, que empieza chupándote el dedo

y acaba chupando... Mi querida suegra

no lleva bien que antes me dedicara al cine erótico.

"Erótico", dice. Lo único que no le han penetrado es la oreja.

-Dios perdona a quien se arrepiente. Mira María Magdalena.

Otro putón. Pero qué cosas tienes.

¿Qué ocurre? -¿Qué? Nada.

María Magdalena tuvo una relación con nuestro Señor, Jesús, ¿no?

-Una relación de admiración mutua. -¡Ya no entiendo nada en esta casa!

¿Esta es la educación que te he dado? Anda, anda...

Ahora se lo cuentas a todos, que yo no sé ni por dónde empezar.

Venga, que estamos esperando. -Que no, que...

Que yo no... -Que no está embarazada.

Ya está, ya lo he dicho. ¿Cómo os quedáis?

-¿Has perdido al niño? -No ha perdido al niño.

Nunca ha habido embarazo. Nos ha engañado.

Es una mentira, una "fake news".

-Cálmate, por favor. Cálmate.

¿Te lo habías inventado?

-Lo siento. No quería casarme con el hijo del marqués

y fue lo primero que se me ocurrió. -Tócate los cojones.

-La abuela se está volviendo loca. ¿Querías eso? ¿Ya estás contenta?

Ella no sé, pero yo estoy...

Yo estoy feliz. Que no hay bastardo.

Esos muertos de hambre se quedarán donde estaban.

Ven aquí, putilla. Ven aquí.

Sí. Encima, apláudala usted. Apláudala.

Hija de puta, has conseguido engañarme a mí también.

Tienes que reconocer que la putilla ha tenido gracia.

Le gusta porque es igual que usted,

que se inventa la realidad a su antojo.

Perfecto, ya está. Ahora tenemos dos psicópatas en la familia.

-Vosotros sí que sois unos psicópatas,

que me queríais casar con un gilipollas.

-No, aquí el único gilipollas que hay soy yo,

que no se entera de nada y que siempre os reís de mí.

Esto se ha acabado. Vete a tu habitación.

Vas a salir el año que viene. ¿Qué coño el año que viene?

Le voy a decir al tío que te encierre en un convento.

Venga, vete a tomar por culo.

-En Siberia conocer internado de mujeres muy bueno.

-Mete ahí interna a tu puta madre. Mientras tanto,

vete al jardín para ver cuántas cacas del gato encuentras.

-Tranquilízate, Esteban.

Vámonos, porque me han entrado ganas de rezar un rosario.

"Un rosario", dice. ¿Un rosario a estas horas?

¿Qué dice? Sí, hijo.

Tengo ganas de agradecerle a Dios esta buena noticia.

Vámonos, Cristóbal.

Adiós, padre. Tío.

Tío y padre, dos cosas.

-¿Estás bien? -No.

¿Cómo voy a estar bien? ¿Cómo quieres que esté bien?

No te puedes hacer a la idea

de la ilusión que me hacía a mí ese chiquillo.

Ya me lo imaginaba correteando como un patito por el jardín.

Hay que joderse.

¿Qué hago yo ahora con todo este cariño?

-A lo mejor todavía lo podemos aprovechar.

-No, Julieta. Yo ahora no tengo cuerpo para...

-No, me refiero a que aún se te veía muy joven para ser abuelo.

A lo mejor podrías volver a ser papá.

-Y por eso el Curita intentó tangarme,

para que le ayudara.

¿A conseguir qué? A ver, esta es la historia.

Yo la cuento como a mí me la ha contado Fani.

Luego, que cada uno saque sus propias conclusiones.

Esta historia comienza en la cárcel de Soto del Real.

En Soto de Real ha estado la fauna mayor del reino.

Bárcenas, Pujol...

Eso es como Marina d'Or, pero para corruptos.

Y ahí es donde el Curita conoce al bibliotecario.

Parece un chiste. Falta un gangoso.

Que no, primo, coño. El bibliotecario era otro preso.

Le metieron en chirona porque se dedicaba a robar

archivos secretos de la Almudena. Y le contó una historia al Curita.

Después de la Guerra Mundial, un tren salió desde Berlín

camino a Madrid. Un tren sin pasajeros,

cargadito de oro. El oro del Tercer Reich.

Ese tesoro es mitiquísimo.

Lo he leído yo en la Wikipedia. Lo que sale ahí no falla.

Se habla de lingotes y lingotes de oro

que desaparecieron y que a día de hoy

todavía nadie ha encontrado. ¿Y dónde están?

Aquí, en Vicálvaro.

-A ver, Iván, ¿te estás quedando con nosotros?

Creo que el burundanga te ha hecho polvo, ¿eh?

-Yo tampoco me lo creía, pero conozco al Curita.

Si ese cabrón se tomó tantas molestias en liarme,

es por algo. Hay que ser tonto.

Es tonto, Valeria. ¿Quién es el tonto de la familia ahora?

"Hola, soy Iván y creo cosas nazis".

Saluda a tu amigo el bibliotecario, rubia.

-El bibliotecario ha muerto.

Lo mataron porque estaban buscando algo,

su posesión más preciada.

Pero no la encontraron, porque el bibliotecario

se la dio a mi tío y mi tío me la dio a mí.

Esta es la única prueba de que el oro está en Madrid.

¿Un papel cebolla?

Este dibujo es de la iglesia de Vicálvaro,

Santa María la Antigua, y se supone que esta cruz

marca el sitio donde se encuentra escondido el tesoro.

-Mi niña, ¿no crees que has visto demasiado "Los Goonies"?

Iván, ¿tú te crees esto? Te está dando un aire o algo.

-Primo, esto me lo cuentan hace dos meses

y mando al carajo a la Fani.

No me fío un pelo ni de ella ni del Curita,

pero ¿a ti se te ocurre otra opción para que paguemos la deuda?

¿Tenemos algo que perder? ¿La dignidad?

Tú no has tenido de eso en tu puta vida.

-A ver, chicos, ¿esto cómo funciona?

¿Lo pongo encima de un mapa y ya está?

-Sí, pero no vale un mapa cualquiera.

-¿Y entonces?

-Necesitamos un mapa de Vicálvaro a escala 1:500 del año 1945.

Pues es una lástima, porque acabo de vender el último.

Normalmente tengo una caja llena.

Primo, esta tía es una choriza. Te está estafando, pero bien.

Que os den por culo a los dos. Uy, qué educada.

Y que sepáis que moriréis pobres. -Fani, espera, coño.

Fani. Fani, espérame.

Vaya novedad. Ahí va Indiana Jones y su novia.

"Indiana Jones en busca de la novia perdida".

Primo, te cojo y te parto el pecho. Te parto el pecho.

(Puerta)

-Sí, dime.

-Concejala,

ha venido alguien que dice que es su amigo de toda la vida.

-¿Amigo mío? ¿Cómo se llama? -Gitana, que soy yo.

-Cierra la puerta, Cristina, por favor.

-Gracias.

Aquí huele a democracia.

Sí, señora.

Tu propio despacho. Qué nivel, Maribel.

-Iván, tengo que terminar este informe

y tengo que hacer tres llamadas antes de media hora, así que...

¿Qué quieres?

-Que dejes al pijo y te vengas conmigo.

Cristina, avisa a Seguridad.

-Que no, que es broma.

Tranquila. Ya sé que lo nuestro se ha terminado.

Cristina, no avises a Seguridad. Olvídalo.

A ver...

Dime, Iván, ¿qué es lo que quieres?

-Nada, es una tontería. Es un papelillo.

-¿Un papelillo?

-Llámalo un mapa. -¿Un mapa?

¿De qué, de la isla del tesoro?

-De momento, de Vicálvaro.

-¿Perdón?

-Necesito un mapa de Vicálvaro del año... 1945.

Escala 1:500.

-¿En serio?

-Es que desde que ya no pienso en ti tengo una barbaridad

de tiempo libre y me he dicho: "Iván, céntrate

y ponte a estudiar la historia de tu ciudad".

¿Por qué no? -Anda.

-Pero sin agobios. Cada cosa a su tiempo.

-¿Sabes qué pasa, Iván? Te lo voy a contar.

-Sí. -Me has mentido tantas veces

y has sido tan mentiroso, que no sé si te estás riendo de mí,

si vas a robar un banco o te vas a poner a hacer el Indiana Jones.

-Soy un desastre, tienes razón. Te pido perdón.

No te quiero molestar más. Me voy.

Tú, como concejala, tendrás cosas más importantes que hacer

que ayudar al imbécil de tu marido.

Ya veré yo dónde encuentro un mapita de hace 100 años.

-Iván. -¿Sí?

-Cristina.

-Concejala.

-Consígueme una copia de un mapa de Vicálvaro de 1945

y se la das a mi amigo.

-Muchas gracias, Cristina.

-¿Qué? ¿Cómo ha ido?

-¿Dudabas de mí?

-Genial.

-¿Será cabrón?

Leche con cacao para mi niño.

Y con grumitos, como a ti te gusta.

Mamá, qué mal rollo me da ese trasto.

Parece un ataúd con ruedas. Tranquila, me lo llevo.

-¿Cómo estás, criatura? -Huérfano, pero al revés.

He perdido un hijo y no hay palabra que lo exprese.

No digas tonterías, Javi, no has perdido nada.

-Mujer, el muchacho se había hecho ilusiones.

Como me la encuentre, le arranco los pelos uno a uno.

-Sarita lo ha hecho con su mejor intención,

para unir a las dos familias. Pues lo ha hecho de puta madre.

Javi, eres muy joven. Estoy segura de que tendrás niños,

pero con la mujer adecuada. ¿Qué quieres decir, mamá?

Quiere decir que no puedes volver con la pija mentirosa esa.

¿No? No.

Javi, lo que Lucía quiere decir es que la mentira

ha pinchado vuestro amor como un globito.

¿Por qué no te quedas a dormir con nosotros?

Sí, y vemos una película de miedo. -Bueno, no sé.

(Móvil)

¿Es ella? No lo cojas.

A lo mejor quiere pedirme perdón y está arrepentida.

¿Arrepentida? Mis cojones. Que te la lía, ¿eh?

Trae. Ya está. Se acabó el problema.

Mamá. Mamá, joder.

-Joder, Javi.

(Puerta)

¿Qué?

¿Te manda mi padre a espiarme?

-Yo hacer tortillita francesa. -Pasa.

Gracias, Andrei.

-Usted comer un poquito. -Vale.

-De pequeño, yo hacer como usted.

-¿Tú también fingiste un embarazo?

-No. Yo fingir pie roto.

Mi padre querer enseñar a cazar oso, pero yo mucho miedo.

-Lo siento, Andrei.

-Usted no hacerse ni idea.

Mi padre no ser como el suyo.

No quererme.

-Ahora el mío tampoco me quiere.

-Ojalá mi padre ser como el señor Esteban.

Cuando usted nacer, señor Esteban hombre más feliz del mundo.

Usted ser su ojito derecho.

Yo contento verla sonreír.

-Eres un cielo, Andrei.

-Cuando usted meterse en problemas, no huir con mentira.

Próxima vez confiar en padre.

-¡Andrei! ¡Ruso de los cojones!

¿Dónde te metes? ¡Baja de una vez!

-Papá, está aquí conmigo.

-Hola, jefe.

-Andrei, dile a mi hija...

Dile que no quiero hablar con ella.

-Sara, tu padre decir que no querer hablar contigo.

-Pero no grites, Andrei. No grites dentro de la casa.

Y baja ya. ¡Baja!

-Sí, señor.

-Andrei, ¿qué...?

¿Qué te ha dicho mi hija?

No es que a mí me importe. A mí me da exacta...

Anda, mira, mi madre, que se va a ir ya a la cama.

Se recoge prontito. Cuando se porta bien, es más mona...

-Señorita estar bien. Usted ser el que me preocupa.

-¿Quién te ha dicho que te preocupes tú por mí, coño?

¿Para qué te preocupas? Yo estoy perfecto.

Estoy cojonudo, maravilloso. Nunca he estado mejor.

¿Tú me ves a mí de padre?

-Usted ser padre putativo para mí.

-¿Qué dices, coño? Además, no hablo de ti.

Digo que si tú me ves a mí teniendo un chiquillo.

Cuando yo tuve a mis niños, yo era un crío, joder.

Yo solo trabajaba. Estaba lleno de preocupaciones.

Vamos, que no les hice ni puto caso.

-En Chernóbil, Papuska tener niños con 104 años.

-¿Qué me estás contando, imbécil, de Papuska y 104 años?

A los 104 años no se pueden tener hijos.

Además, coño, yo no tengo ni la mitad.

Mira, el tío.

Qué nostalgia. Qué recuerdos, Andrei.

Cuando yo era chiquitín, ahí, donde están mi madre y mi tío,

nos poníamos a rezar aquello de: "Cuatro esquinitas tiene mi cama.

Cuatro angelitos que...".

¿Qué cojones...?

Pero ¿qué coño están haciendo?

-A mí parecer que curita comer la boca de doña Consuelo.

-¿Qué guarradas dices, coño? No digas eso.

-¿Cómo le va a comer mi madre la boca al cardenal?

No. Eso es que estará...

Está rezando.

Le está confesando y le está dando la absolución.

Eso es lo...

No, no, eso sí que no.

¡Dios!

-Cardenal va a poner a su madre mirando a Monte de los Olivos.

-No retransmitas, coño. No retransmitas.

-Cardenal bien dotado.

Buen campanario.

-Pero ¿qué...?

(BALBUCEA)

-Señor jefe...

(Timbre)

¿Manuela no estaba en casa de su amiga?

¿Tú has quedado con alguien? -No.

-Mansión con piscina, helipuerto y 200 criados.

Y la deuda, hala, a tomar por culo. Pasa, primo.

¿Estás fumando otra vez o qué? El cabrón de Hitler

nos va a pagar todo eso y mucho más.

¿Qué dices? Que era verdad.

Que la Fani tenía razón.

Primo, vas a cagar en un puto váter de oro.

Este mapa es de Vicálvaro del año 1945.

Me lo han dado en el ayuntamiento. -¿Quién?

-Un contacto que tengo yo. En este mapa del 45

está la clave que se necesitaba. Mirad.

¿Mirar qué? ¿Ahora eres maestro cartógrafo?

Lo tienes al revés. Es que...

Eres un cenizo, de verdad. ¿Te quieres callar, coño?

Ojo.

¿Veis como la iglesia coincide con la del mapa?

¡Uh, la prueba definitiva!

Cállate. Mira.

Mira dónde cae la cruz.

-¿El Cementerio de Santa María?

-¿Y quién hay enterrado en ese cementerio?

Ya te lo digo yo. Mi abuelo y un montón de gente más

de diferente condición y... Y alguno más rubio que otro.

Confirmado, estás fumando otra vez.

¿No habéis leído la Wikipedia de Vicálvaro?

No. Por lo que sea me ha pillado mal y no.

¿No habéis oído hablar de la zona de los alemanes?

En el cementerio hay una zona que llaman la zona de los alemanes.

Un montón de tumbas con nombres raros.

Cuando emigraron y salieron zumbando de la Segunda Guerra...

Esto que sale en "El soldado Ryan".

Todos los que están enterrados ahí son alemanes

que vivieron y murieron aquí.

Menuda patada a la historia, primo.

O sea, que ahora somos vecinos de nazis, ¿no?

Que te calles, coño. Si el oro está en algún sitio enterrado,

es aquí. -¿Y cuál es el plan?

-Ir mañana. Visitamos el cementerio, nos quedamos dentro cuando cierren

y nos ponemos a buscarlo. -Iván, si ese oro existiese,

que lo dudo, ¿cómo haremos para encontrarlo?

Porque no podemos ponernos a cavar sin más.

-1945.

Por el culo te la hinco. Que te centres, cojones.

Venga ya. Ya está bien de "Patrulla Canina", de tesoritos

y de "Piratas del Caribe". Valeria,

si encontramos una tumba de ese año, el oro está ahí.

Y te digo yo otra cifra. De cinco a ocho.

Esos son los años que pueden caernos por exhumar un cadáver.

-Mi amor, que nos comen las deudas. ¿Tú tienes otro plan?

Entre pedir un préstamo y buscar un tesoro escondidito,

se me ocurren un montón de cosas que no son una gilipollez.

¿Cuáles, por ejemplo? ¿Así, concretamente?

Ahora me ha cogido a traspiés, pero...

Quiero decir que... Si tú te vienes, tu marido se viene,

que este es como un perro tonto. Estoy aquí.

Ya. -Iván, ¿qué necesitas de nosotros?

-Cavar y buscar ese oro.

Total, lo más que podemos perder es el tiempo.

¿Qué me dices, prima? ¿Te apuntas?

-¿Qué? ¿Qué te han dicho?

-Están dentro. Mañana iremos a ese cementerio.

Más te vale tener rezón, Estefanía.

-María del Pilar. Anda, invítame a una cerveza, ¿no?

Celebremos que seremos ricos de cojones.

-Contigo cerca no bebo ni agua del grifo, que me echas burundanga.

-No seas rencoroso, hijo.

Además, todavía nos quedan muchas horas para irnos para allá.

¿Qué tal si hacemos algo íntimo tú y yo para matar el tiempo?

-Sí, sí. Yo me voy a mi camita solito

y tú salpicando para tu casa, guapa, pero ya mismo.

-Es que no tengo dónde ir. -Joder.

-¿En serio vas a dejarme sola en la calle, en la ciudad?

Es de noche. -Vale, vale, pero estate quietecita.

Te dejo que duermas en el sofá. Tápate con la manta, que hace frío.

-O puedo follar contigo.

-No me líes, por favor.

-No seas tonto. Hasta dejo que me llames Rocío.

-No, eso sí que no. A mi gitana no se le nombra.

Ni mencionarla. -Entonces una cosita

para que me aclare. ¿Tu mujer no está prometida con otro?

-Esto no está claro, ¿vale?

-Vale. Entonces ella puede follarse a quien le dé la gana y tú no, ¿no?

Y, la verdad,

es que yo a ti te consideraba más que un simple cachorrito.

-No...

No vas a jugar con mi mente.

-Si no es con tu mente con lo que quiero jugar.

-A ver, a ver...

-Además, va a ser solo una noche

y nadie se va a enterar.

-Qué hija de puta.

-Oye, ¿nos vamos ya o qué?

-¿Y tiene que conducir esta?

Yo qué sé.

¿Qué tal, tontito? ¿Cómo te has levantado?

-De puta madre. Bueno, una...

¡Ostras! ¿Eso es una pistola?

¿Llevas una pipa? -La vida es dura, Ivancito.

Con ella me siento más segura. -Vamos a por ese oro nazi.

-Cuñada, allí nos vemos.

-Señora, usted todos los años hablar de su marido.

¿Qué va a contar hoy?

Pues creo que voy a recordar las palabras tan bonitas

que me dijo en nuestro viaje de novios.

-Madre, no me sea hipócrita.

¿A qué te refieres, hijo?

¿A qué me refiero? Andrei, lárgate a por unas flores.

-¿Ahora? -No, ahora no, mejor pasado mañana.

Claro que ahora, gilipollas. Vete a por flores, ya.

¿Qué te pasa, hijo? ¿El putón no te da lo tuyo?

A ver cómo le digo esto, porque esto no me lo puedo quedar dentro.

Como me lo quede dentro, me explota la cabeza.

Anoche les vi.

¿Qué es lo que viste, hijo?

A usted y al tío.

Y no estaban precisamente rezando.

Y ahora con la lagrimita a dar pena.

Que si la noche de boda, que si quería muchísimo a padre...

Pero de acostarse con su hermano, el cardenal, no decimos nada, ¿no?

¿Acostarme yo con el hermano de mi difunto esposo,

un cardenal de Roma? Sí, madre. Les vi por la ventana.

Yo estaba en la fuente con Andrei y les vi a través de la cortina.

Les vi perfectamente. Primero, el tío se sacó la chaqueta;

y luego, se sacó la... La estola.

¿Qué pasa? ¿Me lo va a negar?

Tu tío nos ha ayudado siempre.

Ha sido el apoyo espiritual de esta familia.

Ha sido el hombro donde he podido llorar.

Me ha dejado hasta dinero. Y tú mancillando su santo nombre.

Perdone, pero aquí la única que ha mancillado ha sido usted

el nombre de padre. ¿Sabes qué hacíamos, hijo?

¿Sabes qué hacíamos? Le pedía consejo.

Consejo para que me guiara para ser mejor madre

y mejor abuela, como la Virgen María,

porque yo a veces siento que os fallo, hijo.

Lo siento.

Ay... No, madre, no se atore.

No, no. Que no le dé el sofoco, madre.

A lo mejor me confundí por el contraluz.

La perspectiva... Eran como sombras chinescas.

No había definición y puede que yo...

Agua.

¿Eh? Agua, por favor.

Perdóneme, madre. No sé cómo he podido pensar esto.

Agua. ¿Cómo he podido...? ¡Chao!

¡Chinita!

¡Agua! Agua.

¡Agua para madre! Agua.

¡Agua para madre!

-Qué maravilla.

De Óscar.

Es que ni la madre de "Los Soprano".

Usted se está zumbando a ese cardenal desde hace años.

Cállate, zorrón.

Agua. -¡Madre!

Ay...

-Cerramos. Nos vamos yendo, por favor.

Vayan saliendo. Gracias.

-Vamos.

Bueno, pues ya estamos solos en un cementerio.

Qué buena idea, máquina.

¿Ahora qué hacemos, la ouija?

-No, buscar la zona de los alemanes. Benidorm.

Hay que encontrar una tumba de 1945.

-O sea, que no sirve del 46 o del 44.

-No, porque trajeron el oro en el 45.

Mira, aquí hay una del 45.

-Andrés Martín Soto. Si este es alemán, yo soy polaco.

¿Qué más da, si hemos venido a hacer el gilipollas?

Primo, positividad y buena cara, que te doy dos hostias.

Venga, ese tesoro. Vamos ahí.

(SILBA) -¡Eh!

Peter Hans Schultz,

Susanne Wegscheider... -Esta es la zona de los alemanes.

Fani, ¿cuántas tumbas dijiste que había?

Tenemos que encontrar la tumba de un alemán enterrado en el año 45.

No creo que yo que aquí haya muchas. Vamos a separarnos.

-Venga, vamos.

(Música instrumental)

-¿Qué?

Anda, Raulito, busca tú por ahí.

Si encuentras algo, me silbas. No.

¿Cómo que no? Que no sé silbar. Mira.

(SOPLA)

Todo las palmas o me voy a mi casa, joder.

Eso es, o propones algo o te vas a tu puta casa.

Pues me voy a mi casa. Venga, que yo lo vea.

Pues me voy. Te estás pasando.

Ya me tienes... -Papi.

Papi, ¿crees que es momento de ponerse a pelear?

-Eso. Disculpa, cariño. Ahora...

Es que... Es que... ¿Qué?

Te tengo mucho aprecio, primo, pero hoy...

Hoy me tienes ya harto. Harto me tienes tú a mí, coño.

Si fuese por ti, la familia viviría debajo de un puente.

Mírame a la cara. Eres un puto cobarde.

¿Que soy un cobarde? Un cobarde.

¿Que soy un cobarde? Sí, cobarde.

Sé que hacemos esto porque la rubita

te ha puesto la porra a tope. No me toques, que...

-¡Eh! ¿Qué pasa?

-Tu marido me tiene harto.

Siempre a la contra. No hay quien lo aguante.

¡Oh! Yo nunca voy a la contra.

Siempre, a la contra todo el rato, tocapelotas.

¿Sí? Sí.

Te propongo una cosa. Cogemos los huesos de los alemanes

y nos hacemos un caldito, ¿eh? Venga, un aquelarre.

¡Aquelarre a lo loco! Mira, mejor, como en la canción.

Me pongo aquí y bailo una rumbita. # Tacataca, tatacata, tacatata. #

¡Que no se puede profanar el descanso de los muertos, joder!

(GRITA) ¡Raulito!

¡Primo!

¿Qué cojones haces? ¿A quién se le ocurre bailar encima de una tumba?

¿Eres gilipollas? -Mi amor, ¿estás bien?

Me he hecho daño en la L4.

-Dame la mano. Ahí vamos, ahí vamos.

Tira. Un poquito más. Tira.

¡Ay! ¡Hostia!

¿Qué coño hace ahora?

¿Qué cojones haces, primo?

-Pero saca el pie de ahí, por favor. Un momento.

Que me he encallado.

La culpa es mía. Última vez que salgo a robar contigo.

-¡Viene alguien! ¡Ah!

-Gracias por abrirnos el campo santo y así poder ofrecerle

un merecido homenaje a mi hermano.

-Sacad al gilipollas ese de aquí ya.

-¡Mierda!

-¿Qué haces? -Ayudar a este subnormal.

-Ni subnormal ni gilipollas. Date prisa, coño.

-Genaro, tenga.

-Muchas gracias. -Que el Señor le proteja siempre.

Gracias. ¿Cuánto le has dado, hijo?

Madre, lo que hay que dar. No lo quiera saber todo.

¡Oh! Espera.

Lo estoy profanando, pero a tope. Estoy escuchando las costillas.

-Joder, primo. -Son los De la Vega.

-¿Los De la Vega? ¿Qué coño hacen aquí?

Mira cómo tienen esto. Tendrían que poner cemento.

-Eso son cosas de los alcaldes y los ediles,

que no hacen lo que tienen que hacer aquí.

Mucho dinero ponemos para que esto no esté asfaltado.

-Vámonos. -No, no me voy sin mi marido.

-Tenemos que escondernos. Valeria, sálvate tú

y dile a nuestra hija que... -Venga, que esto no es "Titanic".

Nos quedamos aquí callados y esperamos a que pasen de largo.

Valeria, tira.

-Con el dinero que nos dejamos aquí esto podía estar asfaltado

y con pasos de cebra, coño. Esto parece Venezuela.

-No hagas el gilipollas. ¡Ay, ay!

Creo que he encontrado hueco.

¡Coño! Ay...

(GRITA)

(GRITAN)

¡No lo quiero! ¡Yo no lo quiero!

Ni un puto ruido.

No vomites.

-¿Qué cojones estáis haciendo ahí?

-¡Anda!

¡Suelta a mi marido, hijo de la gran puta!

Ah, que este es su marido.

-¡Hijos de puta! ¡Nosferatu!

Soy Pepa Carranza. Pepa, ¿lo has ordenado tú?

Ni siquiera yo hubiera sido capaz de hacer algo así,

y mira que puedo ser hija de puta. Cardenal.

-¿Quién habla? Soy Raúl Carranza,

de los Salesianos, de los suyos. ¿Podríamos tener

una prueba de buena fe? Una carta del papa.

-Pesa como un quintal. (GRITAN)

¡Ese se mi marido!

Puedo joderte la vida haciendo así.

-¡Quietos!

Venimos a por él. -¿A por mí?

¿Qué coño hacéis? -Vuelves al trullo.

Llévatelo. -¡Que le soltéis!

-Estamos mejor que nunca. En cuanto acaben las elecciones

nos casamos. Entonces, ¿quieres casarte conmigo?

-Sí.

-Así que se van a casar.

-Rocío Burgos, buenas noches. -Buenas noches, Ana.

-¿Por qué cree que ganará el domingo?

-Nosotros siempre hemos optado... -¡Rocío!

¡Rocío! -No sé qué está pasando, pero...

-Hola. -¿Le conoce?

-No. -Siento que esto no saldrá bien.

-Espérame, Julieta. Si no vuelvo, sé feliz.

Es una carta del Vaticano. ¿Del papa Bergoglio?

-Tú y yo tenemos que hablar. -Compañía telefónica hijos de puta.

-¿Este programa lo ve gente? ¿Qué hacen ahí?

-Gracias.

(GRITA) ¡Hijo de puta!

-¡Joder!

¿Adónde vas? ¡Callaos!

-¡Huevón!

-¿Qué hace eso ahí, Jimmy? -Pues un adorno de Halloween.

-Siempre juntos, siempre primos, ¿eh?

-¡Acelera el coche! ¡Corre, hermano!

¡Mis cojones! ¡33!

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