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Ya está hecho. Ya no hay vuelta atrás.
Te quiero. Pues yo no.
(TV) "Buenas noches. Confirmado el accidente
del Boeing 747 que volaba
hacia Cracovia desde Madrid."
¿Usted quién es?
Yo busco a personas que desaparecen.
Las cámaras de seguridad del aeropuerto.
¿Quién es esa mujer? Solo se la ve de espaldas.
-¿No os conocéis?
Lucía, mi mujer.
Encantada. Igual.
¿Qué ha pasado, Jose? ¿Quién te ha hecho esto?
No sé por dónde empezar. Tú estás metido hasta el cuello.
Hemos robado a mi marido,
hemos convencido a una mafia de que venderemos su droga
y hay que cumplir. Está distinto.
Se guarda cosas.
No te crees nada de nada, ¿no?
Me creo lo de la deuda, me creo que no cogió el avión...
Lo que no me creo es que no estuviera con una mujer.
Te he echado de menos. Y yo.
Tu amiguito João está buscando a los que le robaron su transporte
y no para hablarles. ¡Ah!
-Quiero la cabeza del cabrón
que se ha creído que puede tomarme el pelo.
¡Coño!
-Antón, el conductor.
José Espada, el transportista.
Y ahora, Chupito, el camello.
Y todos tienen algo que ver con los Espada.
El coche de Chupito lo han encontrado esta mañana.
Han llamado a la Científica.
Lo que es chungo es que si te interrogan, João se enterará.
¿Qué crees que va a pensar?
Hay que sacar ese coche.
Soy de la UBICO
y estoy aquí para desmontar una red de tráfico de heroína.
-Y los camiones de los hermanos Espada tienen que ver.
Al final hay un cambio,
esto es aceite de oliva virgen para Rumanía.
Entonces no puedo ir solo.
No me jodas... -Papá.
Puedo ir yo contigo.
Nos ha invitado a una matanza.
Dice que vayamos los tres.
A mí me parece una buena idea.
¿Qué ha pasado?
-Yo creo que ayer en esa matanza,
Lucía descubrió quién era ella.
¿Cómo he podido estar tan ciega?
¿Tan importante es ella como para mandar todo a la mierda?
¿Sabes qué haré? Voy a ir a buscarlo
y le diré que lo sé todo.
A ver si tiene narices de negármelo.
¿En serio vas a pagar 500 pavos
solo por romper un cristal? -Es mejor que no lo sepas.
(Alarma y Sirena)
¡Ese! ¡Ese!
-¡Eh! ¡Oye!
Tomás, que sales en media hora.
¿Han detenido a tu hijo?
Yo te prometí que haría este transporte
y cumpliré con mi palabra.
Cuando esto acabe, no vamos a vernos más.
¡Tú eres un puto egoísta!
¡Eso es lo que tú eres!
¿Qué te ha dicho?
Pues no podemos esperar.
A lo mejor lo tienen un par de días encerrado.
No me jodas, Tomás.
Aunque sea tu hijo.
Hay que ser gilipollas para hacer algo así.
(CIERRA LA PUERTA DEL COCHE)
(ARRANCA)
Que no te preocupes.
No, si no tiene antecedentes, no le pasará nada.
Claro.
Lo sueltan antes de que volvamos, ya verás.
Claro.
¿Qué? No, no anulamos.
Voy yo contigo.
Me paso por casa, y en media hora, estoy en la empresa.
Venga, hasta ahora. Adiós.
(Móvil)
"Hola, soy Lucía,
en este momento no puedo atenderte".
¿Lucía?
¿Lucía? Lucía.
Oye, ¿qué pasa?
Vale, vale, vale. Tranquila.
Tranquila. Vale, tranquila. Vale.
Tranquila, ¿eh? Tranquila.
Cuidado con la cabeza.
Tranquila. Ahí.
Tranquila. Ahí.
Oye, tú me oyes, ¿no?
Vale, tú tranquila.
Vamos al hospital.
Vale, no te... No te duermas.
Bueno, bueno, bueno.
Acabad con lo que estáis haciendo,
que empieza el partido de la Champions.
Si alguien tiene que ir al baño,
es el momento, no quiero distracciones.
Niño, eso va por ti. -Qué raro, Julián,
No aparecen ni Jose ni Lucía a por Samuel.
Y Lucía ni siquiera coge el teléfono.
-Ya vendrán. Tranquilidad. Deja la Play. Cambia de canal.
-No.
-Muy gracioso, niño, muy gracioso.
¿Dónde está el mando de la tele? -No sé.
-Samuel, me cago en...
No lo habrás escondido, ¿verdad?
-Es raro que no avisen, ¿no me digas que no?
Ni un WhatsApp, con lo responsable que es Lucía.
Julián, ¿me oyes? Estoy preocupada.
-Y yo, Isa, ¿no ves que me pierdo el partido?
Samuel, ¿dónde está el mando? ¿Eh?
Seguro que lo has escondido. O me das el mando ya...
La madre que lo parió. ¡Isabel, ayúdame!
¿Hola?
¡Lucía!
¿Jose?
Isabel, oye, ¿tú sabes dónde está Lucía?
No, no, no. Venía a preguntarte yo a ti.
¿No la has visto?
No.
Hemos hablado antes, pero la estoy llamando ahora y no me lo coge.
Además, tengo que hablar con ella sí o sí, me voy de viaje ahora
¿De viaje ahora adónde? Una cosa de trabajo.
(Móvil)
Venga, tío, venga.
¿Por qué no lo coges? ¿No es Lucía? No, no es ella.
Joder, tío.
Cógelo, igual ha perdido el teléfono y te llama desde otro.
No, es un pesado al que no se lo quiero coger.
Me tengo que marchar.
Te vas sin saber dónde está tu mujer.
Una cosa, de mi familia me ocupo yo.
¿De acuerdo? Sí, claro.
Joder.
No, Samuel está conmigo.
¿Por qué? Lucía fue a buscarte.
¿Adónde fue a buscarme?
Venga, a ver si me lo coges ahora.
(Móvil)
¿Qué te dijo cuando fue a buscarme?
Coge el teléfono.
¿Qué te dijo cuando fue a buscarme?
Cógelo. ¿Me lo dices?
Si no lo coges tú, lo cojo yo. Dime qué te dijo.
Es ella, sí es.
Cariño, ¿qué pasa?
Jose, que está aquí, que está conmigo.
Ha tenido un accidente. ¿Que qué?
¿Un accidente de qué? ¿Quién?
¿Qué le ha pasado? Escúchame.
Me la he encontrado en mitad de la carretera. No sé.
La llevo al hospital. Por favor, ve para allá.
¿Era Lucía o no era Lucía?
¿Qué ha pasado?
Ha tenido un accidente. La llevan al hospital.
Voy contigo. No, no, no, no.
Isabel, tú te quedas y te ocupas de Samuel.
De Samuel se ocupa Julián. ¡Por favor!
¡Me voy contigo! ¿Eh? ¡Julián!
Te he dicho que me voy contigo.
# Yo que siempre te seguí.
# Que te quise bien.
# Hoy construiré tu vida sin mí.
# Aaah...
# Aaah...
# Aaah...
# Aaah...
# Aaah...
# Aaah...
# Aaah...
# Aaah...
# Aaah...
# Aaah... #
Espérame aquí.
¿Cómo está?
No lo sé, está inconsciente.
¿Dónde la has encontrado?
Junto a la casa rural. ¿Me oyes?
Estoy segura de que nos ha visto y lo sabe todo.
Como diga algo, estamos muertos. Su bolso.
Lo sabes, ¿no?
¿Cómo está? ¡Un médico!
-¡Un médico!
(Sirenas)
Eso.
Haga fotos.
Sobre todo a este.
Me quedan dos años para terminar de pagarlo.
Malditos sean esos hijos de puta...
¡Ah!
Mierda. -Cuidado.
Destrozarte el pie no te ayudará como terapia.
-¿Y ahora qué hacemos? Nos hemos quedado sin pruebas.
Estamos como al principio.
-No, como al principio, no.
Alguna cosa más sabemos.
Por ejemplo,
que el que ha hecho esto no quería que lo analizáramos.
Así que en este coche
había pruebas de alguien implicado
en la desaparición de Chupito.
Bueno, en la desaparición
o en lo que fuera que Chupito se trajera entre manos.
Y ese alguien no es profesional.
-¿Y eso cómo lo sabe?
-Porque no habría sido tan descuidado.
Por cierto, ese aficionado es bastante listo.
No hay destrozos en la puerta,
así que aprovechó un momento de descuido para colarse.
-Ignacio.
Ignacio, por favor.
Tú conoces a mi hijo, sabes que Lucas no es mal chaval.
¿Es necesario que esté detenido? ¿Tan grave es lo que ha hecho?
-Tu hijo se ha metido en un buen lío, Tomás.
-Pero ¿para detenerlo? -Jefe, es Tomás,
uno de los conductores de los Espada.
-Sí, sí, nos conocemos. -Hola.
-¿Qué tal?
Así que su chaval es el que le ha dado por romper escaparates.
-Sí, pero le juro que jamás había hecho una cosa así. No sé.
No... No me lo explico.
¿Puedo verlo? Solo un momento.
-No. Mañana.
-Venga, Tomás. -Oiga, oiga...
Es que yo necesitaba hablar con él ahora, por favor.
-¿Por qué necesita hablar con él ahora?
A ver, explíquemelo a ver si me convence.
-Si no es convencer... Es que salíamos de viaje, ¿sabe?
-No, no sé.
-Sí, son asuntos de trabajo, ¿sabe?
-Asuntos de trabajo.
-De la empresa. -Ah.
Pues me temo que ese viaje va a tener que esperar.
Váyase a casa y descanse. Mañana podrá verle.
-Joder, joder...
-Ya sé lo que está pensando, jefe.
Otra vez los Espada.
-Vamos a hablar con ese chico.
(Sirenas)
Hombre...
Ya era hora de que viniera alguien, joder.
¿Podrían traerme un vaso de agua?
Tengo sed. -Claro.
¿Y qué más quiere el señor? ¿Un capuchino, por ejemplo?
-No, solo agua, gracias.
-A ver, Lucas, venga.
Ahora dime la verdad.
¿Por qué has roto ese escaparate?
Un intento de hurto no es ninguna broma.
-No era para robar.
-Ah, ¿no? ¿Entonces para qué?
-Es...
Pues por rabia, porque ese joyero es un gilipollas.
-Un gilipollas. -Pues sí.
Le compré una cadena de plata y me tangó.
Y cuando le pedí que me devolviera la pasta, pasó de mí.
-Ya.
O sea, que entonces solo querías joderle.
Ya.
Pues el que está bien jodido eres tú.
Bueno, no solo tú.
Tú padre está ahí fuera
muy preocupado.
-¿Mi padre está aquí?
-Y le has dado un buen disgusto.
Por cierto,...
qué casualidad que mientras tú rompías ese escaparate,
y no para robar,
alguien entraba en nuestro depósito de coches
y nos quemaba toda la flota.
-¿Han quemado los coches? -Incluido el mío.
Cuando pille al que lo ha hecho...
-Que yo no sé nada. -¿Seguro?
-Te lo juro, que no.
-¿Qué le parece, inspector?
-Vamos a hacer una cosa, Lucas.
Tú tómatelo con calma. Mírame.
¿Eh? Piensa un ratito
en lo que hemos comentado,
y luego... Mírame.
Lo volvemos a hablar.
¿De acuerdo?
Qué hambre...
¿Has cenado? -No.
-Te invito a un chuletón. Vamos.
-No. Hostia... Hostia, no me dejen aquí. Oiga.
-¿Qué?
-Que necesito...
Necesito tomarme una medicina. Soy alérgico.
-¿Puedo llamar a un colega para que las traiga?
-Claro, hombre, ahora te traemos un teléfono.
Que venga su colega con las medicinas.
-Si es alérgico, puedo ir yo. Y está su padre.
-Es alérgico a decir la verdad.
No, pero está bien ver a quién pide ayuda.
-De acuerdo.
No. No, no, todavía no sabemos nada
y eso que se la han llevado ya hace un buen rato.
Oye, prepárale algo de cenar a Samuel.
Bueno, pues no sé, una tortilla de queso.
Primero bates los huevos
y después le echas el queso, ¿eh?
Oye, oye, te dejo. Ahora te llamo. ¿Vale?
-¿Familia de Lucía Romero? -Ay, sí.
Sí, nosotros.
¿Está bien? ¿Cómo está? -Consciente.
Ha tenido una pequeña conmoción.
La hemos hecho un TAC para asegurarnos y está todo bien.
Aun así, estará en observación un par de días.
Vale. Vale. ¿Puedo pasar a verla ya?
Puede pasar una persona, pero usted no, lo siento.
¿Por qué yo no?
La paciente ha sido clara conmigo.
Pero, oiga, que soy su marido, ¿eh?
Que... Que quiero verla. De todas formas,
acabamos de sedarla y no podrían hablar con ella.
¿Me acompaña usted? -Sí.
Sí, sí, claro.
(Móvil)
Está bien. Acabamos de hablar con la doctora.
Eh... María.
De todo lo demás no quiero hablar ahora. ¿Vale?
No, no me cuelgues.
Escúchame.
El camión tiene que salir.
Por favor. Yo sé la situación horrible que estás pasando,
pero o ese camión sale esta noche o se va todo a la mierda.
Y, por favor, tienes que hablar con ella.
No podemos dejar que diga nada.
¡No, no! ¡Que no me cuelgues!
¡Que no me cuelgues, coño!
¡Pero que no me cuelgues! ¡Cabrón!
No, por favor.
No, por favor.
Joder.
Por favor.
¡Aaah!
Hola, siento llegar tarde.
Te hemos llamado varias veces, pero no cogías el teléfono.
Me he retrasado en el gimnasio.
Y al salir, he tenido un pequeño accidente.
-¿Cómo? ¿Qué te ha pasado, mi amor?
Me he cortado.
¿A ver?
Abriendo la puerta que da al garaje.
Tenía un alambre salido y no lo vi. ¡Ah!
¿Te duele? Sí, sí.
Voy a desinfectarme. Mañana iré al hospital.
-Ve ahora mismo.
No, no, si es más aparatoso que otra cosa. No es grave.
Lo que me fastidia
es que he manchado la tapicería del coche.
Es difícil de quitar.
-Pero no te preocupes ahora por eso.
-Mañana, si quieres, lo llevo yo a lavar.
No, no, gracias, Lula, ya me encargo yo.
Me cambio y bajo a cenar.
¿Vale? -Espera.
Tienes algo en la cara.
Un poco de tierra.
Bajo enseguida.
¡No tardes! -¡Mañana te acompaño yo al médico!
Qué cosas tan raras le pasan a tu mujer.
Lucía, de verdad, qué susto nos has dado, ¿eh?
Vaya susto me has dado.
Yo me voy a quedar aquí hasta que tú te recuperes,
hasta que estés estupenda.
Ya, ya sé. Ya sé.
Ya sé que no tendría que estar hablando sola,
que van a venir las enfermeras de psiquiatría y me van a llevar.
Pero es que ahora que no me oyes, puedo decirte
algunas cosas que normalmente me callo.
No, no, no, no.
No te voy a reñir, no.
Al revés.
Lucía, tú eres muy importante para mí.
Y eres una amiga maravillosa.
Yo, si no fuera por ti,
creo que estaría tomando antidepresivos.
Ahora que estamos los dos en paro y...
Y con días...
en los que solo pienso en cómo llegar a fin de mes.
Pero me voy, charlo contigo, me tomo un café...
y pienso que las cosas van a ir a mejor.
Yo...
Si a ti te pasara algo, Lucía...
Si a ti te pasara algo, yo no sé qué haría.
Te quiero mucho, amiga.
Mucho.
Yo también te quiero mucho, amiga.
Lucía.
Cariño.
Pero cállate un poquito, que tengo mucho sueño.
Perdona, ¿eh? Sí, sí, sí.
Perdona. Que pensé que estabas dormida, ¿eh?
Pues no.
Aquí están tus medicinas.
-Toma, tío.
-Salúdale, ¿no?
¿Ves a tu colega detenido y no le preguntas qué tal está?
Menudos amigos...
-¿Cómo estás?
-Regular.
-Tu colega tiene un problema, pero mejor que te lo cuente él.
-He roto un escaparate. El de la joyería.
-Pues muy mal, Lucas.
Muy mal, eso no está bien.
¿Eh?
En fin, yo no soy ni su padre ni su mamá.
Además, tengo muchas cosas que hacer.
-Verás, Manuel,
Lucas... Mírame, Manuel.
Ha roto un escaparate
justo al mismo tiempo que alguien entraba en nuestro parquin
y nos quemaba los coches.
¿Tú qué conclusión sacarías?
-¿Conclusión?
No sé. De entrada, que él no ha sido, ¿no?
-No te pases de listo, anda.
-Eso seguro.
El caso es quién ha sido.
-Ya les he dicho que yo no sé nada.
-Bueno, pues ya lo ven.
No sabe nada.
A veces pasan casualidades.
-Sí.
Eso es cierto.
La vida está llena de casualidades. Y, mira,
como casualmente tu colega tiene un problema,
tú te vas a quedar aquí un ratito a hacerle compañía.
-¿Yo?
¿Por qué? -¿Tú?
Para que le expliques a él
que si nos cuenta quién le ha dado el trabajo,
a lo mejor le dejamos salir.
Cuidado.
-Manuel, tío. -¿Tú eres gilipollas?
¿Eh? Siéntate ahí y cierra la boca.
Me cago en todo lo que se menea.
-¿Agua?
Para las medicinas.
-Gracias. -¿Tú quieres algo?
-No.
Qué jodío eres, cabrón.
(SUSPIRA)
¿José Espada?
Sí, soy yo.
Tengo a mi marido ahí, con neumonía.
Vaya, pues lo siento.
Espero que se mejore.
Yo también deseo que se mejore su niño.
¿Mi niño?
Samuel, ¿no?
-Carmen. Disculpe.
Tengo que comentarle una cosa. -¿Pasa algo?
-Pase. Espera, espera.
-Ay, se me olvidaba. Su abuelo me ha dado este sobre.
Me ha dicho que no olvide
lo del camión.
¿Pasa algo? -Verá, siéntese.
¡Se nos va, nos vamos a quirófano! ¡Ya!
-Apártese, por favor. ¿Dónde está mi mujer?
No lo sé. ¿Dónde está?
No lo sé.
¿Dónde está? La acaban de pasar a planta.
Pero ¿está bien? Sí, está bien,
te estaba buscando para decírtelo. ¡¿Está bien?!
Está bien, Jose, todavía sigue dormida.
¿A ti qué te pasa?
Nada, que me he asustado al no verla.
¿Seguro? Joder.
Sí, ya está.
Oye, cuando la veas,...
le dices que la quiero y que lo siento.
¿Vale? Sería mejor que se lo dijeras tú.
Se lo diré, pero la vas a ver tú antes.
Jose.
Tomás, tenemos que salir ahora mismo.
Vete... Escúchame, cojones.
A tu hijo le voy a poner un abogado yo.
¿Vale?
Tú vete para la empresa. Yo cargo el camión.
Sí, ahora mismo. Adiós.
Si no tengo ganas de comer, amiga, de verdad.
Bueno, pues bébete el té. No.
Un sorbito. Es que no me apetece, de verdad.
En serio. No quiero.
¿Está Jose por ahí?
Da igual. Prefiero no saberlo.
No se te ocurra dejarlo entrar, ¿eh?
No, no, no, no. Tranquila.
Tiene una casa donde se encuentra con su amante, ¿sabes?
Joder. Lo vi anoche.
Tía, qué cabrón.
Digo yo que significará que llevan tiempo juntos.
Pues no sé, Lucía, no sé.
No sé lo que significa,
pero... intenta no darle muchas vueltas.
¿Cómo no le voy a dar vueltas, Isa?
No me lo puedo quitar de la cabeza.
De ella abrazándolo por detrás. Me viene la imagen una y otra vez.
¿Cómo he podido ser tan imbécil de no darme cuenta?
¿Cómo ha podido engañarme así si es que no...?
Cuando desapareció y vino con toda la película que vino...
Hijo de puta, mentiroso.
Da igual.
Qué tempranero.
¿Y este camión?
El del aceite de oliva.
Ah, ya, ya,
pero ¿no salió anoche? No.
El de Ferreira debe salir esta mañana.
Ahora me pongo con el otro. Vale.
¿Has desayunado?
No. Pues venga a desayunar.
Con el estómago vacío no salen los números.
¡Tomás, sigue con esto!
Buenos días.
Buenas.
Algo ha tenido que pasar para que estés aquí a estas horas.
Sí, ya ves.
Tengo que salir esta mañana con el del aceite de oliva.
Iba a ir Lucas con Tomas, pero está detenido.
¿Le han detenido? Sí.
Pero ¿qué...?
Pero ¿qué pasa? ¿Qué os pasa a todos últimamente?
Y otra cosa que prefiero contártela yo.
Lucía está en le hospital.
¿Por qué? Un accidente de coche.
Pero ¿qué dices, Jose? Por Dios...
¿Está bien? Está bien. No te preocupes.
Pero se la quedan en observación. Para que estés al tanto, ¿vale?
¿Vale? ¿Cómo te vas a ir ahora?
Porque tengo que ir.
Cuando vuelva, te lo cuento, de verdad. Voy a cargar esto.
Espera, Jose. Espera, espera.
No te puedes ir dejándola allí. Que me tengo que ir.
De Lucas me encargo yo. Voy a comisaría.
¡Que no! El camión saldrá hoy, te lo juro,
pero tú te vas con tu mujer al hospital.
Este camión tiene que salir hoy.
Y saldrá hoy, créeme, pero tú vete con Lucía.
Haz el favor, Jose.
Gracias.
Buenos días.
Buenos días.
Mmm... Qué buena pinta.
Esa para ti.
¿Esta para mí?
¿A ver?
Muy rica.
Qué pena que me tenga que ir. No.
Desayuna conmigo.
No puedo, amor.
Voy a que me curen esto, no quiero que se infecte.
Lula quiere acompañarte.
Ha ido a llevar al niño al colegio.
No necesito guardaespaldas.
Te lo digo en serio.
Se pasa todo el día mirando qué hago y dónde voy.
Es que no la aguanto, ¿eh?
Sabes que en mi negocio todas las precauciones son pocas.
A lo mejor mi hermana se pasa, pero de verdad
que lo hace por cuidarte y por cuidarme.
A las dos os quiero.
Llevaos bien.
Es importante para mí.
Luego te llamo.
-Señor Ferrero, ¿podemos hablar un momento?
-¿Qué pasa?
-Los Espada. Que nuestro porte no va a salir a la hora prevista.
-¿Por qué?
-Según parece, hay otro cliente y su camión debe salir antes.
-¿Otro cliente?
Nico,
teníamos por ahí un localizador, ¿verdad?
-Sí, lo tenemos. -Cógelo.
Cógelo y llévame a la empresa.
Quiero ver adónde va ese camión que tanto les importa
y ver qué se traen esos dos entre manos.
Hola, ratón. ¿Has desayunado?
Sí, estamos los dos bien. No te preocupes.
Oye, ¿sabes qué me apetece?
¿Nos echamos unas carreras esta tarde con el coche?
Eres un flipado...
¿A que no me ganas ni una?
Vale, me lo apunto.
Pues te veo en un rato, ¿vale?
Sí, un beso. Adiós.
Isa.
¿Cómo está?
Pues no está bien, la verdad.
Pero el médico no ha dicho nada nuevo, ¿no?
El médico no ha dicho nada, no me refiero a eso.
Me refiero a cómo se siente.
Lucía está fatal.
Yo...
No sé si eres consciente de que os ha visto, de que lo sabe todo.
Así que imagínate. No va a ser fácil que te perdone.
Tampoco puedo entender cómo le has hecho esto.
Ya está. Esto es entre Lucía y yo. Ah, ¿sí?
Perdóname, no sabes nada.
Sí, sí.
Sé que le has hecho mucho daño.
(Abren la puerta)
Lucía, necesito que me escuches un momento.
¿Qué haces tú aquí? Necesito hablar contigo.
No quiero saber nada. Vete de mi habitación.
Hay algo que... ¡Que salgas de mi habitación!
Hay algo que debes saber.
De verdad. Y no va de tu marido para nada.
Es muchísimo peor.
Escúchame bien lo que te voy a decir.
João, mi marido, no es la persona que parece que es.
Es una persona que ha sobrevivido a una guerra
y sabe lo que es matar.
Como él se entere de lo que has visto,...
podemos darnos todos por muertos.
¿Qué estás diciendo? Sal de aquí. Estoy hablando muy en serio.
Como se te ocurra decir algo,
te juro que no habrá lugar en el mundo donde ni Jose ni tú
podáis esconderos porque os va a encontrar.
Primero me va a matar a mí,
pero luego irá a por vosotros, incluido tu hijo.
Y a él le matará primero para que le supliquéis que os mate también.
No se te ocurra abrir la boca.
No lo he conseguido parar.
¿Qué haces aquí?
Lo siento, tenía que hablar con ella.
¿Qué hago? ¿La echo?
¿La echo? ¿Le doy una hostia? ¿La mato?
Dime qué quieres que haga. Por favor,
no olvides lo que te he dicho.
Vete de aquí, Jose.
Déjame que te lo explique.
No quiero que me expliques nada. Vete.
Necesito hablar contigo.
Vete.
Sal, Jose.
María.
Habíamos quedado en que te iba a acompañar.
Ya, pues ha habido un cambio de planes.
Y además, Lula,
no necesito niñera. Por una vez, déjame en paz.
Por favor.
Juan, dime que está todo bien. Lo de Lucas está solucionado.
Sí.
Le he pagado al joyero los destrozos y es suficiente.
Vale, de nada, pero ya hablaremos de esto con calma.
¿Cómo está Lucía.
Bien, pero tú quietecito con ella
hasta que le den el alta. ¿Me oyes?
Ya me encargo yo. Te dejo. Luego seguimos.
Ya está, denuncia retirada.
Gracias, Nacho. ¿Y el chico?
Enseguida lo tiene aquí. -Gracias.
-Paciencia, Juan.
Perdona, Nacho, tenemos un poco de faena.
Os podéis marchar.
-A ver si debo hablar con un abogado.
A la gente no se la puede retener así, sin más.
-No te hemos retenido.
Viniste voluntariamente a traerle unas medicinas a tu colega,
y como estaba muy nervioso, te quedaste a hacerle compañía.
-Vale, ¿nos vamos o no?
-Qué suerte tener un jefe como Juan Espada.
Le habrá pagado al joyero para que retirara la denuncia.
-Quiere mucho a mi padre y yo no he hecho nada grave.
-Mirad, chavales, yo no sé si solo sois
jóvenes y tontos
o si alguien se está aprovechando de que seáis así de idiotas,
pero no quiero volver a veros por aquí.
-No nos verá. -Que no he terminado.
No me gustaría volver a veros por aquí por una tontería,
pero me encantaría veros en el trullo
como averigüe que estáis ocultando algo más gordo.
Y os aseguro que lo voy a averiguar.
¿Entendido?
¿Sí o no?
Pues venga.
Fuera de aquí.
-Me cago en su puta madre.
Pero... Pero ¿tú eres idiota o qué, Lucas?
¿Cómo se te ocurrió hacer algo así? ¿Tú sabes el lío...?
-Vale. Perdona, papá.
No sé qué me pasó. -No. Ni perdona ni leches.
Parece mentira... Da las gracias a Juan
que te ha sacado de esta.
Le vas a pagar hasta el último céntimo.
Venga, vamos para fuera.
Ya echaremos cuentas, va.
Hasta luego. -Hasta luego.
¿Cree que está metido en algo raro? -Creo que le están utilizando.
Y no solo Manuel.
Por cierto, a ese no hay que perderle de vista.
Era amigo de Chupito
y no me extrañaría que haya quemado todos los coches.
-Huele mal, ¿no?
-Huele como tu coche, calcinado.
¿Te encargas? -Sí.
Qué cabrón.
¿Y esta tía cómo coño se atreve a colarse en tu habitación
y a presentarse aquí por la cara?
Perdona, pero alucino, no me lo puedo creer.
¿Y a qué ha venido? Se ha intentado justificar, ¿no?
¿Te ha pedido perdón? No, eso seguro que no.
Ha venido a darte pena.
Ya está, ya ha pasado. ¿Qué quería?
¿Qué quería? Ya está, ya ha pasado.
No tenía que haberte dejado sola.
Pero te digo una cosa, ¿eh?
Lo del hospital también tiene tela.
Porque es que tiene tela, tía.
¿Dejan entrar a cualquiera? ¿Colarse en la habitación paciente?
¿Sin ningún control?
No, es que estoy por ir y montar un cirio.
Fíjate. Ven un momento, por favor. Para.
Para.
Para. ¿Vale?
Sí.
Eh... Ve a llamar a la doctora, ¿vale?
Que... ¿Te encuentras mal, cariño?
No, quiero que me den el alta.
No, Lucía, no.
El alta no.
No llevas ni 24 horas ingresada
y has tenido una conmoción, cariño.
Mira.
Nos lo pensamos un poquito, ¿vale?
Voy a ir a tu casa, cojo ropa,
la traigo,
y ya cuando venga, hablamos y llamo a la doctora, ¿eh?
Quédate tranquila, por favor.
Oye, ahí dentro está João.
Gracias, Sonia.
Mira a ver qué pasa con el camión y salid ya, ¿vale?
Buenos días, João.
Ah, ¿son buenos?
Mira, muchacho,
yo soy el primero en alegrarse de que el negocio os vaya bien,
pero lo que no voy a aceptar
es que retraséis un porte mío
para beneficiar a otro cliente. ¿Me entiendes?
Tienes razón, João, y te pido disculpas,
pero es que ese camión...
Ahora mismo nos ponemos con el tuyo, de verdad.
Y si quieres, les meto más prisa. No, no.
Espera.
Las prisas
nunca son buenas para nada.
¿Qué ha pasado con tu cuñada?
Eh... ¿Es grave?
Sí. Bueno, tuvo un accidente de coche, pero... ya está bien.
Gracias por preguntar.
No me gustan los accidentes. Traen mala suerte.
¿Tú conoces la teoría del dominó?
No. Pues es muy interesante.
Viene a decir que en todo accidente,
hay un conjunto de causas que se relacionan entre sí
como las fichas de un dominó, ¿me entiendes?
Pero si eliminamos
uno de los factores,
podemos evitar que el accidente se produzca.
¿Y tú sabes cuál es el factor más fácil de eliminar?
Ni idea.
El factor humano.
No, no, no.
Déjalos que sigan con lo que están haciendo.
Y a su tiempo,...
ya nos ocuparemos de lo mío.
¿Qué pasa, jefe? ¿Necesita ayuda?
-No, gracias.
El mechero, que se me ha caído. Todo bien.
¿Qué es eso de que quiere irse?
Eh...
Bueno, si no hay ningún inconveniente
y está todo bien, la verdad... Está todo bien,
pero ha sufrido una conmoción
y no estaría de más que siguiera en observación.
Ya, pero preferiría estar en casa,
la verdad.
La analítica está bien,
pero en su estado es muy precipitado darle el alta.
Ha tenido suerte que no ha afectado al embrión.
Me gustaría que por lo menos... ¿Qué?
Eh... Perdone, eh...
¿Cómo que el embrión?
No sabía que estaba embarazada.
-No, no lo sabía.
¿Y de cuántas semanas estoy?
Poco, unas seis semanas.
Doctora, ¿me podría dar el alta voluntaria?
Me quiero ir a casa. Con la condición de que vuelva
en un par de días, ¿vale? Sí, se lo prometo.
¿Sí? Sí.
Ahora mismo aviso para que le quiten la vía.
Gracias.
-¿Tú pides el alta y yo voy a tener que pedir el ingreso.
Lucía, qué día.
Es que no... No ha faltado un detalle.
Bueno. Hola.
No he dicho nada.
Lo siento, Lucía, no he podido venir antes.
Me han entretenido. ¿Cómo estás?
Bien. Estoy mejor.
¿Qué haces que no estás descansando?
¿Te han dado el alta ya?
Sí. Juan, ¿tú nos podrías llevar a casa?
Sí, claro. Pero ¿y Jose?
Jose está en casa con Samuel.
Voy a cambiarme.
Muy bien.
Os espero fuera.
Venga.
A mi cuñado ni una palabra.
No, no, ni se me ocurre.
Tampoco sabría ni por dónde empezar.
Papá, ¿qué te pasa?
¿Qué?
No me has hecho bromas en todo este rato.
Es que tu padre es un tío muy serio, hijo.
Te hago bromas para disimular solo.
¿Qué está pasando aquí?
¡Ahí va, que se ha hecho de noche! ¡Está oscuro!
¡Que no se ve nada!
¡Que se ha hecho de noche otra vez!
¡¿Qué ha pasado ahí?!
¡Papá! (RÍE) ¿Qué?
¿Qué? Mira, una cosa.
Ya soy mayor.
Me puedes contar lo que tú quieras.
¿Por qué me dejaste en casa de Julián?
A ver, niño mayor,...
ayer mamá se dio un golpecito con el coche
y la llevamos al hospital.
No te contamos nada,
primero, porque no es grave, y segundo, para no preocuparte.
Volverá a estar en casa enseguida.
¿Seguro que va a volver?
Si no vuelve, te llevo a verla. ¿Vale?
Papá, quiero que sepas una cosa.
¿Qué cosa? Que si tú o mamá no estáis,
os echo de menos.
Y quiero que los tres estemos siempre juntos.
Claro que vamos a estar juntos.
¿Sabes que a mí me pasa lo mismo?
Si no estáis conmigo, os echo mucho de menos.
Bueno, ¿y qué te han dicho?
Eh... Nada, que tengo que volver a revisión mañana
y ya está. Estoy bien.
No te preocupes.
No me estará mintiendo, ¿verdad?
No, no te está mintiendo. Está bien.
Hombre, yo... Yo no hubiese dejado el hospital,
y sobre todo...
¿Sobre todo qué?
Sobre todo porque ha tenido una conmoción grande.
Una conmoción.
Entonces, te diste un buen golpe. Sí.
Ajá...
¿Y cómo fue? ¿Qué te pasó?
Una tontería. Me despisté y ya está.
Ya.
¿Y qué hacías por ahí?
Eh... Juan,
dando una vuelta, no sé.
No tengo ganas de hablar ahora, además.
¿Y tú, Isa?
¿Yo qué?
Que si tampoco tienes ganas de hablar
y explicarme lo que se calla. No, yo tampoco.
Pero vamos, que no es por ti,
es que hemos pasado mala noche y estamos reventadas.
Juan, no pasa nada. Vale, sí.
Muy bien. Muy bien. Escuchadme las dos.
Yo no voy a hacer más preguntas, de acuerdo,
pero si Lucía necesita algo,
y sabiendo cómo es que no pide ayuda,
tú, Isa, me llamas, ¿vale?
Sí, claro. ¿Vale?
Vale.
Vale. Muy bien.
Gracias, Juan.
Toma.
Te voy a decir una cosa. ¿Qué?
Tu cuñado es un pedazo de tío,
pero un pedazo de tío.
Lástima que no le puedas contar nada.
No, ni pudo ni quiero y tú tampoco lo vas a hacer.
No. No, no.
Ahora me da no sé qué dejarte sola.
No te preocupes, que estoy bien. ¿Sí?
Sí.
¿Le vas a contar a Jose lo del embarazo?
Seguro, ¿no?
Gracias, amiga. Venga, descansa, ¿eh?
¡Mamá, has vuelto! Hola, mi amor.
¿Qué tal?
Claro que he vuelto, cariño, aquí estoy.
¿Te has curado del todo? Ha sido un pequeño susto,
pero estoy bien, la verdad.
¿Y tú qué tal? ¿Qué has hecho?
Julián me dio una cena asquerosa. No quiero que nunca más
me dé él la cena. Vale, perfecto, pues ya está.
¿Y qué es lo que más te apetecería comer?
Que yo te lo preparo. A ver... Macarrones con tomate y huevos.
Anda, ven aquí. Ay...
Macarrones con tomate y huevos.
Me voy a lucir.
¿Qué?
¿Me acompañas? Sí.
¿Me ayudas?
Muy bien.
(Tono de llamada)
¿Sí? -Acaban de salir de la empresa.
Estoy detrás.
-Bien.
Pero mantén la distancia. Sigue así.
Si se desviara o hiciera algún movimiento extraño,
me avisas.
Todo en orden.
-Mírala.
¿No es preciosa?
-Sí.
Es tan guapa, que da miedo.
-Solo tú podrías decir algo así, Lula.
Vamos con ella.
-Por cierto,
esta mañana fui a buscarla al hospital.
Quería acompañarla. -No la agobies demasiado.
-El caso es que vi allí a José Espada.
-No es extraño.
A su mujer la han ingresado. Ha tenido un accidente de coche.
¿No pasaste a verla?
-No.
No lo sabía.
Pero tal vez María sí, pregúntale. (TARAREA)
-Están preciosas tus rosas, mi amor.
Sí.
Las que han sobrevivido al frío.
Porque este invierno
está siendo muy duro. Oh...
¿Has visto a Lucía en el hospital?
¿Lucía?
Sí.
No, ¿por qué? ¿Le ha pasado algo?
Un accidente de tráfico.
Esta familia
está pasando por un ciclo de mala suerte.
-Nosotros tampoco nos libramos. Mira María.
Ay, Lula, por favor,
no me compares un accidente con un arañazo.
¿Te ha dolido la inyección?
¿Las antitetánicas son dolorosas? ¿Dónde te la han puesto?
Pues ahí, como todas. No se te habrá inflamado. ¿A ver?
¡Ay, Lula!
No se me ha inflamado, no.
Estoy perfectamente.
Me voy a hacer el centro de mesa.
No sé por qué, pero te miente.
-Estás obsesionada y celosa.
Como vuelvas a acusarla sin pruebas,
te mando de vuelta a Portugal.
-Te equivocas, hermano.
Obsesionado estás tú.
Y tal vez deberías estar también celoso.
¡Ríndete!
Ahora lucharemos debajo del agua. ¡Inmersión!
¡Samuel! ¡Samuel! ¿Qué haces?
¡Que te puedes quemar!
Que esto es para la comida, cariño.
¡Qué ideas tienes!
No te enfades.
No, no me enfado, mi amor, pero...
Toma. Vamos a secarlos.
Estos ya se han bañado.
Perdóname, cariño, que estoy muy nerviosa.
Ya está.
Lucía, ¿podemos hablar?
Estoy preparando la comida.
Ya lo sé, pero...
necesito hablar contigo.
Por favor.
No pasa nada, mamá,
tú habla con papá que yo me voy a lavar las manos.
Sé que me odias y me lo merezco.
Y sé que no puedo cambiar eso en dos días.
Te he faltado al respeto.
A ti y a Samuel, a nuestra familia.
Y lo siento.
Quiero que sepas que lo de María se ha acabado
y que siento asco y vergüenza por mí mismo,
por haberte engañado.
Pero ¿sabes lo que es más absurdo?
Que lo hice porque te echaba de menos.
No porque dejara de quererte.
Te quiero tanto...
Siempre he sabido que eres la mujer de mi vida.
¿Has acabado ya?
¿Sabes qué me pasa, Jose?
Que no me creo nada de lo que dices.
O sea...
Y lo peor de todo es que me da igual.
Me da igual que sea verdad o que sea mentira.
Me da igual.
Escúchame, por favor. No.
Ya sé que no me puedes creer
y que solo me ves como un gilipollas...
Y... no te puedo decir nada porque tienes razón.
Claro. Pero sé que lo que tenemos,
lo que hemos construido,...
eso no le pasa a todo el mundo.
Por eso lo mandas todo a la mierda, ¿no?
Sé que me quieres.
Si me dejas, te juro que lo voy a arreglar.
Por favor.
Déjame arreglar el daño...
¡Que no hay manera de arreglarlo!
Que no se arregla. Que ya está hecho, Jose.
Ya está hecho, ya está.
¡Coño, se me está quemando la comida!
Quiero que te vayas ahora mismo. Vete.
¿Dónde quieres que me vaya?
Que te vayas de casa. Y sin montarme
ningún lío delante del niño. ¿Cómo?
Que te vayas.
Lucía, no puedo hacer eso. Esta...
Esta es mi casa,
es mi familia. ¡Habértelo pensado antes!
¿Eh? No me puedo ir.
Déjame quedarme y lo arreglamos aquí, por favor.
Lo arreglamos tú y yo.
Si me voy, se rompe todo, joder.
Si me voy, te voy a perder
y no quiero. Que me has perdido.
No digas eso. Que me has perdido.
Se ha ido a la mierda. No digas eso.
Y te voy a decir una cosa.
Si quieres mi silencio, ya sabes lo que tienes que hacer.
¿Tu silencio de qué?
No sé en qué mierda te has metido, Jose,
Pero... pero María me ha dicho
que como João se entere, estamos todos muertos.
Así que ahora mismo haces tu maleta y te vas. Haz tu maleta
y vete.
¡Mamá!
Seguro que la culpa fue de alguno de esos tarados
que circulan por ahí.
Parece que les ha tocado el carné en una rifa.
Porque Lucía será lo que sea, ¿eh?,
pero es una mujer sensata.
Y bien sabe Dios que las mujeres conducimos mejor que los hombres.
Lucía se salió de la carretera, pero no sé por qué.
Desde luego, no gana una para sustos con ellos.
Parece que nos ha mirado un tuerto.
Oye, ¿Jose y Lucía están bien?
Pues sí.
Hombre, todo lo bien que pueden estar,
pero yo creo que sí que están bien.
¿Qué hacéis aquí?
¿Adónde vas?
¿Otra vez de viaje?
No, me quedo en el pueblo.
¿Qué ha pasado, Jose? Nada.
¿Te ha echado de casa?
No me ha echado.
Han pasado muchas cosas.
Estamos nerviosos...
y hemos decidido pasar unos días separados.
¿Unos días? Sí.
¿Cuántos días? No sé.
No, tienes un hijo,
y una mujer que acaba de tener un accidente.
Vale.
No es momento para abandonar el barco.
Vamos a hablar con ella.
¡No vas a ningún lado! Vamos fuera, por favor.
¡Vamos fuera!
¿Ha pitado ya el horno?
-No sé, pero Jose acaba de salir de su casa con una maleta enorme.
Ahí está su madre y su hermano.
-Bueno, Julián, no seas tan cotilla.
-No soy cotilla, estaba mirando y lo he visto.
Isa, ¿qué está pasando en esa casa?
-Bueno,
pues que Lucía ha tenido un accidente.
Por lo demás, todo normal. -¿Normal?
Esos no saben lo que es la normalidad.
Venga. ¿Están peleados? -¿Has visto un tupper
que es así, alargadito, con la tapa verde?
No sé. Cada vez que necesito algo en esta cocina, desaparece, ¿eh?
-No creo que se vaya de viaje, ella acaba de salir del hospital,
así que... -¿Así que qué?
¿Así que qué? A ver qué conclusiones sacas tú
de la vida de los demás.
-O ella le ha echado o él se ha ido.
Una de las dos.
Pero detrás de esa maleta, hay una pelea.
-En todo caso, no es asunto nuestro.
-Eso digo yo.
Que tú que estás tan unida a Lucía,
no te dejes influenciar por el ambiente.
-Pero ¿qué dices de dejarme influenciar? ¿Qué ambiente ni nada?
Por favor, Julián, de verdad, ¿eh?
-Madre mía, qué pinta tiene eso.
-¿A que sí?
-¡Quita!
Que esto no es para nosotros.
-¿No es para nosotros? Me gusta el brownie.
-Las manos fuera. -Bien.
-Ya te haré uno a ti. -Bueno.
-Déjame. -Es para Lucía.
-Ah, ¿para Lucía?
-Sí. -Algo pasa con Lucía y con Jose.
-Que acaba de salir del hospital. -Isa...
-Que acaba de salir.
A ver, Samuel.
Papá va a volver, ¿vale?, así que no te preocupes.
¡Sí me preocupo porque cuando papá no está,
el monstruo del jardín vuelve! Vamos a ver, no hay monstruos.
¡Sí existe el monstruo!
Le has echado tú. ¡Eres mala!
Vamos a ver, ¿lo podemos hablar?
¡Samuel!
Venga, y ahora me dejáis solo, ¿vale?
Que no, hijo, que no.
¿Cómo voy a irme tranquila sin saber lo que pasa?
Dale. Te lo cuento otra vez, mamá.
Una bronca de pareja.
¿Tú nunca discutías con papá o qué?
Claro que sí. Ya está.
Pero nos perdonábamos enseguida. Y nunca dormía uno fuera de casa.
Bueno, mamá, relájate.
Perdonabas a papá porque aguantabas lo que no está escrito,
pero Lucía no es como tú, ¿eh?
¿Qué le has hecho esta vez, Jose?
No tienes ni puta idea, pero gracias por el apoyo.
Es verdad, Julito, deja en paz a tu hermano, hombre.
Lo está pasando mal. No hurgues en la herida.
Juanito se va.
Os vais los dos a discutir fuera. Venga.
Mamá, por favor, por favor.
Bueno... Bueno, pero te vienes a dormir a mi casa esta noche.
Esta noche duermo aquí. Pero ¿cómo...?
Pero ¿cómo vas a dormir en un despacho, hijo?
Porque hay un sofá y van a ser dos días. Por favor te lo pido.
(Timbre)
Hola. ¿Qué pasa, amiga? Pasa.
Oye, Lucía,...
Julián ha visto a Jose salir con una maleta
y me he preocupado.
Pues...
Nada, que le he dicho que se fuera de casa.
Lo siento.
Vaya... Vaya trago.
¿Tú cómo estás, cariño?
Pues no lo sé.
Ahora que estás aquí, mucho mejor.
Mira, yo no sé si servirá de algo,
pero aparte de a mí misma,
te he traído un kit de primeros auxilios.
¿Qué?
Brownie.
Lo acabo de hacer.
Oye, que el chocolate es muy bueno para el estrés.
Y este cura el mal de amores. Ay...
Gracias.
¡María!
¿Sí, querido?
Cariño, siéntate un ratito con nosotros.
¡Mi móvil!
¿Qué hace aquí? ¿Dónde estaba?
Lo ha encontrad Lula.
¿Qué móvil es ese?
No es el tuyo.
No.
Es uno desechable que compré un día.
Me dejé el mío en la casa
y tenía que pedirle cita a la fisio.
Qué bien, lo había perdido.
-Estaba en un sitio muy raro
para guardar un teléfono.
Ah, ¿sí? ¿Dónde estaba?
Quiero decir que cómo lo encontraste
si estaba en un sitio tan raro.
-No me estarás ocultando nada, ¿verdad?
¿Desconfías de mí?
Si desconfiara de ti, no estarías aquí.
A mi lado.
En esta casa,
todos somos familia.
¿Lo ves, Lula?
María va a encender su teléfono para que te quedes tranquila.
Que lo encienda.
Pero ¿te vas a poner de su parte en semejante tontería?
Enciéndelo.
(Móvil)
¿No vas a contestar?
Pues no, porque a mí
nadie me llama a este teléfono.
Ya, pero...
Contesta.
(Tono de llamada)
(Móvil)
María.
¿Eh?
Contesta.
(Tono de llamada)
Contesta.
(Tono de llamada)
¿Quién es?
Colgaron.
¿Lo ves? Equivocación.
¿Y Samuel?
Pues en su habitación.
Enfadadísimo conmigo.
Me ha visto discutir con su padre y echarlo de casa
y no entiende nada el pobre. Bueno,
pues explícaselo.
Explícaselo porque no es justo que piense que tú eres la mala.
Claro. ¿Y qué le digo?
¿Que se ha enamorado su madre de una especie de top model?
Bueno, bueno...
No creo que se haya enamorado. Y una top model tampoco es.
Es delgadita, sí, pero vamos, tú también.
Y altita también.
Sí. Y negra.
Sí.
Eso sí. Ahí no puedes competir.
Pero tú tienes un moreno precioso, ¿eh?
Ya.
De todas formas, ¿qué más da, Lucía?
¿Qué más da cómo sea ella?
¿Eh? Si ya sé que da igual, si lo sé...
Pero bueno, no es lo mismo
que te pongan los cuernos con una normalita,
que te los pongan
con un pibón así. Eso es así. Sí, eso es así.
Hombre...
Lo importante es qué le vas a decir a Samuel.
Eso es lo importante.
Yo qué sé lo que le voy a decir.
Por ahora, me voy a comer el brownie este.
No voy a dejar ni para el desayuno, creo.
No, hombre, no, pues para, paramos y le dejas al niño.
Para desayunar.
Es que a mí me pasa como a ti.
Que los problemas me dan hambre.
¿Yo te he contado que en el entierro de mi abuela
me empaché de bombones?
Imagínate... Imagínate los bombones que me comí.
Habría que verte, vamos.
Malísima me puse.
(Móvil)
¿Sí?
¿Señor Espada? Sí, soy yo.
Su transporte... ¿Con quién hablo?
No importa, estoy de su parte.
Escúcheme bien.
Su porte no es seguro, está vigilado.
Un coche sigue al camión.
Lo estoy viendo en la carretera.
Voy a ayudarlos. ¿Que va a ayudarnos?
A ver, ¿a qué se refiere?
Oi...
(Móvil)
¿Sí? Dime, Jose.
Tomás, oye, una cosa.
Os están siguiendo.
Fíjate si tienes un coche detrás.
Sí, creo que sí.
Hay un coche y me parece... Me parece que ya lo he visto antes.
Tampoco estoy seguro.
¿Qué hago? -¿Y esa moto?
-Jose.
Ahora tenemos una moto detrás. Y no nos adelanta.
¿Qué hago?
Vale, sal de la carretera a ver qué hacen.
-Papá, una gasolinera ahí.
-Vale.
Vosotros mantened la calma y no salgáis del camión.
Si os siguen, abortamos.
¿Qué?
¿A ti qué te...?
¡Hijo de puta!
-¿Qué pasa?
-Hostia, pero ¿qué...?
-Vámonos, papá. -Hostia.
Sí. -Papá.
-(ARRANCA)
Jose. Jose, mira,
seguimos adelante.
Nos han quitado el coche de encima.
Parece que tenemos un amigo.
Pero hija,
que tendrías que habernos avisado antes.
¿Te ingresan y no nos dices nada?
Sé que llevas razón,
pero no estaba para avisar a nadie.
Además, me sedaron y todo. ¿Que te sedaron?
Sí. Ay, Dios mío.
Y tu madre sin saberlo. -Mamá, por favor,
que la han sedado,
que no la han operado a corazón abierto.
Sois dramáticos. -Tú cállate, delincuente.
Para ti nada tiene importancia.
De verdad, papá, por favor.
Nos tenía que haber avisado tu marido.
¿Dónde está? No está, papá, no está en casa.
Te deja sola el día que más le necesitas.
Papá, que está trabajando.
Además, ¿no me ves que estoy bien? -Bueno, vamos a ver...
Vamos a ver. ¿Qué te han dicho los médicos?
Te han hecho las radiografías, te han mirado todo...
¿Y estás bien?
Pues claro que estoy bien.
-Con todo y con eso, hija,
a mí no me parece bien que estés aquí sola. Nada bien.
¿Tú qué dices, Rosa?
-Que tampoco me parece bien, pero...
¿A qué hora viene Jose?
Nos podemos quedar aquí hasta que vuelva.
No hace falta, de verdad.
-Vamos a la cocina a tomar una cerveza.
Ten cuidado. -Oye, ¿adónde vais?
Estamos hablando. -No.
Estáis criticando.
-Pero bueno.
No me lo puedo creer. ¿De verdad que os vais?
-Déjalo, déjalo.
Que le he pedido a la niña que hable con el hermano.
Venga, vámonos nosotros a ver a Samuel.
-¿Cómo la niña con el hermano?
¿No podemos hablar los cuatro? -Sí. Ay, Raimundo, por favor.
¿Quieres algo? No, gracias.
Oye, ¿el coche qué? ¿Tiene mucho?
Joder, eres el único que me ha preguntado por eso.
Yo qué sé, es por echarle un vistazo en el taller.
Bueno... Fue una hostia grande, ¿no?
Bueno, más o menos.
Me ha dicho mamá que has pasado la noche en comisaría.
¿Y eso?
Puto pueblo... Joder.
Todo Dios te controla, ¿eh?
Ya. Fui a hacer compañía a un colega.
Mamá se piensa que he matado a alguien. Yo qué sé.
Hombre...
Entenderás que lo de hacer compañía suene un poco raro.
Si fuera mentira, me hubiera inventando algo mejor.
Pues no lo sé, pero toda la verdad no parece.
Ni tampoco es verdad que Jose esté trabajando.
Pues no.
Y yo no te pregunto, ¿no?
Tú tienes tu vida, hermana.
Cuando quieras contarme algo, pues me lo cuentas.
Y yo, lo mismo.
Vale. ¿Eh?
Te quiero igual, ¿eh?
No eres liantes ni nada... A ver...
Lo que nos dejan.
No me gusta que discutamos, mi amor.
Dame un beso.
¿Sabes lo que estoy pensando?
Que quizá... deberíamos hacerle un ramo de tus rosas a Lucía.
¿A Lucía? ¿Por qué?
Porque está en el hospital, mi amor.
Sería un buen detalle, ¿no te parece?
Elige tú las rosas.
¡Ven!
Estas.
Esta.
Esta.
Esta.
Sujeta.
¡Ah! ¡Aaah!
¡Ah!
Ay, se me ha ido la tijera. Perdóname.
¿Te he hecho daño?
¡Oooh! ¡Lula!
Si casi te arranco el dedo.
Perdóname, mi amor. ¡Lula!
¡Lula!
-¿Qué pasa?
¡Lula!
-Llévala a curarse. -¿Qué pasa?
Ven, que te vendo y te llevo al hospital.
-¡Que se cure!
Vamos. Venga, vamos.
Señor Ferreira, tenemos un problema.
Hemos perdido el camión.
Les ha ayudado alguien, un motorista.
-El factor humano.
Siempre el jodido factor humano.
¿El localizador sigue en el camión?
-Sí, mire.
Los tenemos localizados.
-La técnica.
Es lo único de lo que te puedes fiar,
como no tiene corazón,
no comete errores.
-¿Qué hacemos?
-De momento, dejar que sigan su camino.
Vamos a ver qué intenciones tienen, pero...
como nos la estén jugando,
los matas.
-¿Y a José Espada?
-A José Espada...
A él...
el primero.
Tengo una sorpresa para usted, jefe.
Mire esto. Manuel pasó cuatro veces por delante
antes del incendio. La última vez, cinco minutos antes.
Lucía. Vamos a ver. ¡Que no me toques!
¡Nos mira todo el mundo! Jose. Ya.
¿Estamos?
Vamos a interceptar el camión.
Necesito averiguar quién les ha suministrado la heroína.
Has cambiado la llave.
¡Que esta es mi casa!
¡Lucía! ¡Que no se puede hacer eso!
¡Me cago en la puta!
Lucía, dime qué quieres. Lo siento muchísimo.
¿Qué sientes? No sé.
¿Sientes haberme hecho creer que estabas muerto?
¿Haberme puesto los cuernos con otra?
Necesito, por favor, hablar contigo.
Me va a matar.
No sé cuándo, pero me va a matar.
Si sale mal, estoy muerto.
Es la última vez que te echo una mano, Jose.
Los traficantes también tienen familias y amigos.
-Pero es que Jose... Jose es Jose.
Por favor.
Por favor, no.
(Disparo)
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