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Original subtitles

Joâo es un maestro del miedo.

Tiene...

un don especial para encontrar las debilidades en las personas.

-¡No! -Y una vez las encuentra,

estás perdido.

-Samuel está bien, solo duerme.

Si queréis volver a verle, no se lo digáis a nadie.

Todo esto es culpa tuya, Jose.

¿Por qué tuviste que meterte en ese negocio de mierda?

Tenías que ser el puto amo, ¿no?

-Mira, tengo el contenedor

en el camión. Si te parece bien, salimos para España.

Los tenemos. Le habla la policía.

Detenga el motor

y tire las llaves por la ventanilla.

-¿Qué mierda es esta? Me han llamado los de arriba

y quieren que dejes la Udyco. -¿Qué?

Se acabó dormir juntos mientras seas un chantajista.

Oye,

mira, yo nunca había hecho algo así, ¿sabes?

Me lo imagino. Yo...

Llevo 15 años con Julián.

He sido injusta contigo y lo siento.

Te encontré tirada en la cama, en ropa interior,

inconsciente.

No sabía si estabas viva o muerta.

Prométeme que le harás pagar lo que se merece.

Se ha enterado... de todo.

Joder.

Me quiere matar.

Las condiciones han cambiado.

Para salvar a Samuel, tendrás que matar.

¿Cómo que no puede respirar?

¿Cómo coño me voy a tranquilizar, Lula? Vamos a ver.

A mi hijo hay que ponerle adrenalina.

Si no, le puede dar un colapso en los pulmones.

¿Cómo quieres que me tranquilice?

(TOSE)

Ya, ya está.

Estoy enamorado de ti.

¿Qué?

Estoy enamorado desde el primer día que te vi en el instituto.

-A ver si yo sé explicarme bien.

Llamo a Jose, no me coge el teléfono,

vengo a casa y veo a Lucía, a tu marido

y a mi Juan que salen corriendo.

Y el niño no está.

No hay que ser una lumbreras para darse cuenta de que pasa algo.

Te queda grande el disfraz de héroe.

Joâo, nos vamos.

¡Ah!

Es tu vida o la suya. Por favor.

Lo siento. No puedo hacer otra cosa.

¡No te gires!

Vale. ¡No me mires!

Joâo, ¿me oyes?

¡Esto es tu puta culpa! ¡Mira! ¡No!

Tráela aquí.

La quiero viva.

-¿No habíamos quedado...? -¡¿No me has oído?!

¡La quiero viva!

(Disparos)

¡Corred!

-Podéis iros.

Pero ¿no me oís?

Jose ha cumplido su parte.

Párate ahí, María. Párate ahí.

¡No te gires!

¡No me mires! Es mi cumpleaños

y me han dejado plantado.

Felicidades. Gracias.

¡Esto es tu puta culpa!

¡Esto es tu puta culpa!

¡Jose!

(LLORANDO) ¡Por favor, Jose!

Atrás, señores. Atrás.

-Vamos dentro deprisa. No les mires ni les contestes.

Adelante. Vamos, Nacho.

-Por favor, abran paso. ¡Abran paso!

-Jose, ¿es cierto que la has matado?

-¡Asesino! -Abran paso.

-¡Asesino! -¡Púdrete, muérete!

-Abran paso, por favor. -Vamos a ver, señores,

voy a realizar una declaración si mantenemos el orden.

Hace escasos minutos,

hemos procedido a la detención de José Espada

como presunto autor

de la muerte de María Ndongala,

cuyo cuerpo hemos encontrado en un hotel.

El sospechoso está bajo custodia policial

y permanecerá en dependencias policiales

hasta que el juez lo decida.

-¿Por qué acudieron allí? -¿El sospechoso se ha resistido?

¿Disparó contra la policía?

-¿Ambos eran amantes? -No realizaremos más declaraciones.

-Inspector. -Por favor.

-Por favor.

# Yo que siempre te seguí.

# Que te quise bien.

# Hoy construiré tu vida sin mí.

# Aaah...

# Aaah...

# Aaah...

# Aaah...

# Aaah...

# Aaah...

# Aaah...

# Aaah...

# Aaah...

# Aaah... #

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

Sí. Dime, papá.

¿Qué dices?

¿Cómo que...? ¿Cómo que han detenido a Jose?

Espera un momento, papá.

Samuel, súbete un momento a la habitación, cariño.

¿Qué dices, papá?

¿Cuándo ha sido eso?

Sí.

Pon la televisión, Juan. ¿Qué pasa?

Tu hermano, que lo han detenido.

¿Cómo? ¿Y por qué? Por asesinato. A María.

Por favor, por la televisión a ver qué dice.

Sí.

Pero ¿cuándo ha sido eso? ¡Mamá!

¡Sí, Samuel, ahora subo, cariño!

(TV) "El horrendo crimen

de Jose Espada, detenido hace apenas una hora,

ha alterado la paz de los habitantes

de este pueblo extremeño de Zarza. -Abran paso.

-Abran paso. -¿Es cierto que las ha matado?

No me lo puedo creer, de verdad.

Vamos a ver qué dice él. No me lo puedo creer, Juan.

-Todo el pueblo está alterado. -¡Mamá, ven!

Viviendo las peores horas ¡Voy!

de la historia de este lugar,

(Puerta)

conocido por la calidad de su ganado porcino".

-Juan.

Jose, que se lo ha llevado la policía.

¿Te has enterado? Sí, lo estoy viendo.

Dicen que ha matado a María. Ya.

Eso... Eso no puede ser, ¿no?

Eso no es verdad.

¿Dónde está Lucía? Arriba, con el niño.

Esto es una barbaridad.

Esto es un horror, ¿qué vais a hacer?

No sé, Isa,

no puedo ni pensar.

¿Y a ti qué te ha pasado?

Una herida.

No es grave, pero me duele. ¿Sabes dónde hay calmantes?

Sí, creo que en la cocina.

Ahora te traigo. Gracias.

-"Un hombre casado, muy familiar, que al parecer mantenía

una turbia relación pasional con esta mujer,

María Ndongala,

una mujer negra nacida en Angola.

Toda una belleza exótica

en medio del árido paraje de la dehesa extremeña.

Una mujer casada".

Juan, bájalo, que no quiero que el niño lo oiga.

A tomar por culo, no dicen más que mierda.

Estoy llamando a tu hermano, pero no contesta.

Dile que ahora vamos.

No, pero si es que no me contesta.

Es que no sé qué pensar.

¿Crees que ha podido hacerlo

y que por eso Joâo nos ha soltado?

Que no, coño, que Jose no es capaz.

Pero es que por su hijo sí, Juan.

Que Jose es capaz de hacer cualquier cosa

por salvar a Samuel.

Que si es verdad que lo ha hecho, no me puedo imaginar

por lo que tiene que estar pasando.

Tiene que estar destrozado,

de verdad.

Esto es una pesadilla. Bueno, bueno, Lucía.

No lo demos por hecho, ¿vale?

Hay que ir a verle y que nos lo explique él.

Mientras, no digas nada a nadie,

no vayamos a empeorar las cosas.

Toma, Juan.

Lucía. Ay, amiga.

Ten.

Amiga...

No, no... No es verdad lo que dicen, ¿no?

No, no puede ser verdad.

Es que tiene que haber un error, Lucía, seguro.

(Móvil)

¡Y el puto teléfono que no para de sonar!

¡Lo voy a apagar, coño! Mi hermano, mi hermano.

¿Manuel?

(Timbre)

¿Estás con los papás?

Pregunta antes de abrir.

(Teléfono)

Sí, escúchame una cosa, por favor.

Dile a mamá que se tranquilice, que la estoy escuchando llorar.

¿Sí?

No sé qué... Es que no sé que ha pasado.

Es que no sé nada. ¿Cómo?

No, perdo... Y...

Espera. ¿Cómo tiene este teléfono?

No, no, no, no. Perdone, no.

No, perdone, me va a escuchar usted a mí.

¿Quién es? Es un tarado, hombre.

Un tarado y un sinvergüenza.

¡Coño, ya!

¿Quién era? Uno que quiere preguntar...

Uno que nada, Lucía,

uno que nada.

-¿Cómo se atreven a detener a mi hijo?

¿Qué es toda esta basura? Mamá... Más bajo, mamá.

Estamos de mierda hasta el cuello.

Hasta el cuello estamos.

Asesino.

Le han gritado "asesino". -¿Quién es un asesino?

Nadie, Samuel, no es nada, no es nada.

Mi amor, vuelve a la cama, ¿vale?

No quiero. Por favor, cariño.

-Me lo llevo a mi casa.

¿Sabes lo que vamos a hacer tú y yo?

Nos vamos a ir

a un sitio divertidísimo. -¿Adónde?

-A una piscina de bolas. -No. Eso es de bebés.

-Lucía.

Hay que hacer algo ahora mismo. Hay que sacarlo de la cárcel.

Sí, escúchame, Teresa, yo ahora voy a ir a verle.

¿Vale? No. Todos.

(Teléfono)

Vamos todos.

Que vean la familia al completo. Me van a oír.

No, no, todos no.

Seguramente va a haber mucha prensa

y ni siquiera sabemos si me van a dejar a mí verlo.

Yo voy, y en cuanto salga, te juro que os llamo.

¿Vale? Bueno.

Pero no te vuelvas sin Jose. Sí.

Venga, vamos. No, Juan, escúchame.

Voy yo sola. Sé que quieres ver a tu hermano,

pero quédate con tu madre.

En cuanto se dé cuenta

de que no le van a dejar salir, se va a venir abajo.

Vale, ve tú,

pero ten cuidado, el pueblo está muy alterado.

Lo sé.

Necesito preguntarle si lo ha hecho él.

Dígamelo otra vez.

Repítame que mi mujer está muerta.

-Siento mucho decírselo,

es desagradable ser el mensajero,

pero...

-No.

No sea tan amable.

Antes ha sido mucho más directo.

Ha dicho: "Le comunico...

que su mujer está muerta".

¿Y estas fotos?

-Lamento habérselas enseñado,

pero necesitaba que reconociera el cuerpo.

-Son tan malas...

La luz... no le favorece en absoluto.

-¿Cuándo puedo ver el cuerpo de mi mujer?

-Me temo que de momento no es posible.

El forense está realizando la autopsia

y no sería agradable.

-Es imposible que no sea agradable ver el cuerpo de mi esposa.

Incluso hecha pedazos,

seguiría siendo la mujer más bella. -Joâo, por favor.

¿Qué quiere preguntarnos, inspector?

-¿Tienen alguna idea de por qué José Espada

haría algo así?

-No.

-No.

-Señor Ferreira,

su testimonio es importante para aclarar el crimen.

-Mándeme una orden.

Con su permiso.

-Lo siento.

Está muy afectado.

-Ya veo. ¿Y usted?

-Mucho.

-No, me refiero a qué piensa sobre las causas del crimen.

-¿Por qué cree que mi hermano no quiere saber nada?

A nadie le gusta saber que su mujer tiene un amante.

-Entonces, ¿lo sabía?

¿Su hermano sabía que eran amantes?

-No digo eso.

Digo que lo sabe ahora.

-Ya.

Pero, aunque fueran amantes,

¿por qué la iba a matar?

-No sé.

A lo mejor ella se cansó de él, y él no pudo aceptarlo.

-Un crimen pasional.

-Todos los crímenes son pasionales. -No, no. No crea.

Hay gente que mata sin sentimiento.

Por encargo, por ejemplo.

-Yo...

Yo de eso no sé. -Ya.

Pues cuide de su hermano.

Cuando se mejore, tendremos que volver a hablar.

-Ya.

-Muchas gracias.

Joder.

Por favor, un momento,

escuchadme un momento.

A ver, atención, que es importante, ¿vale?

He perdido mi anillo.

No me miréis con esa cara.

A ver, me lo regaló mi abuela.

Va a cumplir 100 años y no me puedo presentar sin él,

así que si lo estáis escondiendo y es una bromita,...

no tiene ninguna gracia, ¿vale? Venga, a currar.

¿Qué haces aquí?

Vale, lo siento.

No esperaba que vinieras.

¿Puedo verle?

No.

No puede verle nadie hasta que no tomemos declaración.

Nacho, por favor, necesito verle de verdad.

Lucía...

¿Qué hago?

Ponerte en mi lugar, Nacho.

Vale, está bien.

Dos minutos. Si se entera el jefe, me mata.

Sí.

¿Y dónde está?

Me gustaría hablar con él.

No puedo decírtelo.

Sígueme.

Solo dos minutos y no puedes hablar del caso. Prométemelo.

Prométemelo, Lucía. Sí.

Sígueme.

Sé todo lo que has escuchado de mí,...

pero yo soy inocente.

De verdad.

Jose, cuando estaba con Samuel en casa de Joâo...

¿Samuel está bien? Sí, está bien.

Vale. Tuvo un ataque, pero está bien.

Cuando... Chicos,

no podéis hablar del caso.

Vale, vale, tranquilo.

Olvídate de todo eso. No puedo.

No sabes lo que ha pasado. No sabes. No sabes nada.

¿Lo hiciste por Samuel?

Jose, por favor... No digas nada de eso a nadie.

No puedes hablar de esto.

Prométeme... Prométeme que no dirás nada.

Jose...

Jose, dime la verdad, por favor.

Lucía.

Te he dicho que soy inocente.

Mírame.

Confía en mí, por favor.

Pero prométeme que no hablarás.

Prométemelo.

Prométemelo.

Te lo prometo.

Dile a Julián, por favor, que se pase por aquí.

Necesito un abogado.

Julián, pero, Jose,

Julián no es la mejor opción. Ya lo sé,

pero Julián está bien. Tenéis que acabar.

Un momento, Nacho. Lo siento.

Me estoy jugando el puesto. Vamos.

Te quiero.

Confía en mí.

Esta salida no la han localizado los periodistas.

Espera aquí.

De acuerdo. ¿Estás bien?

Sí.

Dile a Ramón que quiero verle.

Que me llame, ¿vale? Vale.

Gracias. De nada.

Vengo a ver al señor Ferreira.

Lucía.

¿Estás loca? ¿Qué haces aquí? Veta ahora mismo.

Vengo a ver a Joâo y no me pienso ir sin verle.

No se te ocurra tocarme. Vale, pero escúchame.

Está muy mal con la muerte de María,

no sabemos cómo va a reaccionar. Pues me arriesgaré.

Pues como quieras.

Si quieres suicidarte, adelante.

Mierda.

¡Pero bueno!

¡¿Quién te ha dejado entrar?!

-Lucía.

Eres la mujer más valiente de España.

Esta muchacha siempre me impresiona.

¿A qué has venido?

¿A darme el pésame?

No, no he venido a darte el pésame,

pero tampoco me alegro de su muerte.

Yo sí,...

pero hubiera preferido matarla yo mismo.

Íbamos a brindar en su memoria.

¿Quieres acompañarnos?

No.

He venido para que me respondas a una pregunta, Joâo.

-Pero qué cara tienes. -Tranquila.

No te voy a responder si no te sientas y bebes con nosotros.

Quiero brindar

con la otra cornuda de esta historia de amor.

Dime una cosita,...

¿tú crees que Jose estaba enamorado de María

o solo encoñado?

Porque mi mujer era muy buena en la cama.

Cuánta pasión, pero no me has respondido.

Vete a la mierda.

Joâo, ¿sabes lo que sé?

Que Jose no la hubiese matado sin una razón.

Hay más razones para matar que para amar.

Mira mi hermana y yo.

Toda la vida buscando a alguien que nos quisiera,

y jamás lo hemos encontrado.

¿Mandaste a Jose matar a María?

¿Era la condición para soltar a Samuel?

Pregúntaselo tú.

Aunque ya lo has hecho, ¿verdad?, y Jose sigue callado.

Y tú has venido aquí

a sacar tus propias conclusiones.

Escúchame una cosa, Joâo,

no pienso dejar que nos sigas haciendo daño.

(Mensaje de móvil)

¿Sabes lo que más me gusta de ti? Que eres feroz.

Feroz en tu amor...

y feroz en tu ceguera.

Me voy. Adiós.

-¿Y ahora qué?

-Jose no hablará, la quiere demasiado.

Qué hombre tan afortunado.

Cómo me gustaría verle muerto.

Dile a Paul

que suba esa botella a mi cuarto.

Quiero hablar de hombre a hombre, y no te ofendas, hermana.

(Claxon)

¡Es ella!

¡Es ella!

-¡Lucía, Lucía!

Por favor. -Por favor.

-De verdad...

-Somos del periódico de Extremadura.

¿Le has visto? -¿Nos puedes atender?

Por favor... -¿Sabías que te engañaba?

-Contéstanos. -Dejadla, coño, dejadla.

-Por favor, Lucía,

contéstanos. -Por favor.

-Por favor. -Lucía.

-Por favor. ¿Y Samuel?

-Pues por eso te he llamado.

-Mamá,

¿te han hecho daño? No, cariño, no.

Estoy bien. -No he podido apartarlo.

Ven, te lo explico, cariño.

A ver... Eh...

Ven aquí.

Eh... Mira.

Esa gente de ahí fuera son periodistas.

¿Tú sabes...? -Julián dice que son buitres.

Eh...

No. Eh...

Ellos quieren preguntar.

Solo quieren preguntar. ¿El qué?

Pues porque, bueno,

papá ha hecho algo malo

y ha tenido un problema.

¿Tú...?

¿Tú te acuerdas cuando tú rompiste una ventana en el cole?

Sin querer.

Claro, sin querer, pero tú te acuerdas

que la profesora te llevó a su despacho

porque quería saber si habías sido tú.

¿Qué ha roto papá?

Eh...

Mamá. ¿Qué?

¿Estás llorando? No, mi amor.

Si no está papá, te cuido yo.

¿Sí?

¿Tú me quieres ayudar?

Vale, pues...

¿Qué te parece si te vas con...?

Te vas con Isa

y que te lleve donde los abuelos. No.

-Sí, sí, hombre, sí.

Porque, ¿sabes qué? Nos vamos a llevar la Play.

La Play de Julián. Que te la va a prestar.

No, no se la va a prestar. Te la va a regalar.

¿Qué te parece? -Isa, que es mi Play 4.

-Bueno, pues por eso.

¿Tú sabes desmontarla? Pues, hala, ayúdame, venga.

¿Podemos hablar un momento en la cocina?

-Claro.

Gracias.

Lucía, siento muchísimo lo que estás pasando.

Julián, Jose quiere verte.

¿Verme a mí?

Sí.

Como abogado.

¿De verdad?

Pero yo...

Lucía, sabes lo que pasó.

Claro que sé lo que pasó, que nos robaste 10.000 euros,

nos chantajeaste... Sí.

Pero Jose ha insistido mucho.

Es estupendo.

-¿Qué pasa? -Jose quiere que lo defienda yo.

-¿Tú? -Voy a verle ahora mismo.

Necesito un traje.

Isabel, ¿tengo algún taje planchado?

-Sí, sí, ponte el gris que está al fondo del armario.

-Bien.

-A ver si... A ver si le sienta bien todavía.

Que en estos dos años, ha engordado un poco y eso.

Gracias, Lucía.

Está Samuel listo.

¿Sí? Sí.

¿Estás preparado?

María, ven, siéntate aquí a mi lado.

Anda, eso.

Bueno.

Pues ya estamos todos.

Raimundo, podemos empezar. -Muy bien.

Como sabéis, la próxima semana,

es la tómbola solidaria. Necesitamos vuestra colaboración

para que acuda todo el barrio.

-Eso, y que la gente traiga

cosas buenas para la rifa. -Muy bien. Yo lo recordaré hoy.

-Raimundo... -Espera un momento, Antonio.

Veamos primero quién se encarga de cada cosa.

-Perdón.

Papá, que nos traen al nieto.

Para que se lo quede la abuela. -Es verdad.

Mirad, si os parece, hoy terminamos un poquito antes.

Ya sabéis lo que ha pasado. -Sí.

Lo sentimos, y a todos nos preocupa.

-Gracias.

La verdad es que lo estamos pasando fatal.

Y mi niña, ni te cuento. -Y tanto.

Es un problema muy grande, Raimundo,

a tu yerno le acusan de asesinato.

No es lo mejor para el buen nombre de la comunidad.

-No te preocupes, Antonio.

Mi yerno no es de este barrio

ni pertenece a nuestra iglesia.

-Por eso, mantente a distancia.

-¿A distancia?

¿Queréis que abandonemos a mi hermana?

-Haced lo que queráis, pero que no nos veamos mezclados.

-Cuando detuvieron a tu chico, nos pediste ayuda.

-No era lo mismo,

mi hijo no era un asesino. -Ni mi cuñado ha matado a María.

Os creéis todas las putas mentiras. -Calla.

-Qué mierda de comunidad. -Calla, Manuel.

¡Siéntate!

Antonio, haz el favor de sentarte.

Te he escuchado y te entiendo,

pero no voy a abandonar a mi hija.

-Pues dimite como pastor.

-Pero bueno...

¿Cómo podéis pedirle algo así?

¿Cuántas veces os ha ayudado él?

María.

¿Quién te consiguió el trabajo? -Tu marido.

-Y a tu niño, también.

-Así es. -¿Y a ti, Rafa?

¿Quién organizó la colecta para la operación de tu bebé?

-No importa, Rosa.

Solo quiero saber una cosa, Antonio,

¿tú hablas por todos?

-Ajá. Se ha reunido el consejo.

Por respeto a todo lo que has hecho por nosotros,

preferimos que seas tú el que lo deje.

No tiene por qué ser definitivo, pero hasta que esto no pase...

-Qué asco, por favor.

No hace ni un día

que han cogido a Jose. No hay nada.

-Vale, vale. -Perdón.

¿Molestamos?

-Samuel.

-Mira, Antonio,

ese que ve ahí es mi nieto,

al que quiere que abandone.

-Lo siento, Raimundo.

No importa lo que yo piense, es por la comunidad.

-Está bien.

Tiene mi renuncia.

¿Te basta con mi palabra?

-Gracias.

-Vámonos de aquí. -Vamos, vamos.

Yo me tengo que ir, Teresa. -Vale, muchas gracias.

-No me puedo entretener. -Pero ¿quién está aquí?

-El abuelo, el abuelo.

Ah...

¿Quién le da un beso al abuelo?

-Venga. -Toma ya.

¿Qué vamos a hacer mi niño y yo? ¿Qué vamos a hacer?

¿Te hago...? ¿Hacemos un pastel de zanahoria,

del que te gusta? -No.

-Ay, ¿no? -Mejor jugamos a la Play.

-Ah, sí, se la ha traído porque no quería venir.

-Vale.

Idos con Isa, me quedo con el niño.

-Sí, os llevo. -Gracias, Isa. Vente, chico.

Yo tengo el coche ahí, un poquito más adelante.

-Espera, ahora vamos. -Vale.

-Oye, papa. -Dime.

-Que te han hecho dimitir.

-No te preocupes, hijo, yo estoy bien.

-Lo sé.

Quería decirte que aunque...

-¿Qué?

-Que aunque tú y yo no nos entendemos mucho...

-¿Qué?

-Que eres el tío más de puta madre que he conocido.

Y el tío más valiente, joder.

Ven aquí.

-Mira.

La próxima vez que me digas algo tan importante,...

que sea sin tacos.

Venga.

Tranquila.

Samuel va a estar bien.

¿Hasta cuándo voy a poder seguir ocultándoselo?

Hay algo que no te he contado.

¿Qué?

He ido a casa de Joâo.

Pero ¿tú estás loca?

Estoy segura que fue Joâo quien ordenó que la matase.

Pero no se lo habrás dicho así.

Sí.

Pero qué estupidez, Lucía, ¿por qué? ¿Para qué?

Porque necesitaba ver su reacción.

Que todos mienten, Juan,

todos, incluso Jose también.

Si no sé la verdad, ¿cómo voy a ayudar?

Así seguro que no ayudas.

Una tontería.

Ahora Joâo puede ir a por ti.

Parece mentira, Lucía.

Con lo lista que tú eres...

Os tenéis que marchar, ¿eh? Tú y el niño, pero ya, ¿eh?

Jose me necesita.

De Jose me ocupo yo, es mi hermano

y no le fallaré, pero piensa en ti y en el niño.

Os tenéis que marchar ya.

Bueno, déjame que lo piense. ¡No hay nada que pensar!

¡Que dejes de darme órdenes! ¿Os peleáis vosotros?

Estamos bien, ¿eh?

¿Y mi hijo?

Hay... Hay que esperar un poco, Teresa.

¿Esperar?

¿Por qué?

¿Lo van a acusar?

Eh...

Mamá. Escúchame un segundo.

No. Teresa.

No puede ser, no.

Escúchame un segundo, Teresa.

No nos puede pasar esto.

Teresa, ven aquí.

No puede pasarnos esto. Ya está.

¿Seguro que no quieres este zafiro? Mira qué magnífico.

Para una de tus amiguitas.

-No quiero nada de eso, Joâo.

¿Te has enterado de lo que te digo?

No hay tiempo. El camión tiene que salir hoy.

-Ay, que sí.

El camión tiene que salir, me lo has repetido...

114 veces y me estás agobiando, Paul.

¡Imelda!

¡Imelda!

¿Dónde se ha metido?

Trae otra botella, rápido.

¿Estás seguro?

Oye, espera, espera un momentito.

Toma, mira. Esto para ti.

Para ti, para tus hijos,

para tus nietos,

para tu santa madre y para tu abuela si tienes.

Porque mi hermana,

mi hermana no...

No quiere las joyas

de mi mujer muerta.

Sabes que está muerta, ¿verdad? -Ni caso.

Se lo llevas a la hermana del señor.

-Oye, Paul, deja de murmurar con la criada, que te estoy oyendo,

coño... -Mira, Joâo,

vamos a salir un poco.

Te aireas, te tranquilizas... ¿Te parece bien?

-Pero ¿a ti qué te pasa?

¿No te gusta verme así?

¿Eh? ¿Te aburro?

¿Te repugno? -No.

Solo creo que eso no sea bueno para ti, amigo.

-Estás pensando en mí.

(RÍE)

¿Tú qué vas a pensar en mí?

Tú solo piensa en el puto negocio

y no te gusta verme destruido, hecho una mierda, débil.

Pues te jodes. -Perdón.

-¡Y si no te gusta, de verdad te lo digo,

en serio, te vas de aquí, joder!

-Perdón. -¡Te vas!

-Acaba de llamarnos nuestro contacto.

José Espada ha pedido un abogado y ahora está con él.

Jose.

Gracias por la confianza. ¿Estás bien?

¿Te han tratado correctamente?

Estoy perfecto.

Te han interrogado. Sí.

Me hubiera gustado estar presente.

No te preocupes. ¿Te quieres sentar?

Bueno.

Sí.

Bueno.

Vale. Joder.

¿Qué? Pues...

que se me ha roto el pantalón. Espera.

Me gustaría escuchar de tus labios el relato de los hechos.

No te he llamado para que me defiendas.

Lo que quiero que hagas

es que pongas la empresa de transportes a nombre de Juan.

La empresa y todos mis bienes.

¿Y tu caso? Da igual.

¿Vas a buscar otro abogado?

No lo sé.

Si no te fías de mí... Yo no tengo ningún problema,

al contrario. Vale.

Puedes tener confianza.

Conocemos nuestras mierdecillas.

(RÍE)

Yo las tuyas y tú las mías.

Eso une mucho, ¿no? Sin duda.

Pero solo quiero que hagas eso.

Y Lucía no se puede enterar.

¿De acuerdo?

Sí, sí, claro, claro.

Te cuento un poco.

La empresa era de mi padre. Un momentito, que busque...

Sí. Gracias.

Dime.

El cambio de titularidad tiene que ser del año...

2.005 o una cosa así. Ajá.

José Espada es un hijo de puta.

Que le den por culo. Yo paso.

(Móvil)

Hola, Isabel, sí.

Acabó de salir. Ajá.

Todo muy bien.

Es un caso muy difícil, pero tiene su fe puesta en mí.

Sí, luego te explico con detalle. Oye, por cierto,

dile a Lucía que esté tranquila. -Buenas.

-¿Te conozco?

-No, pero a mi jefe sí, y quiere verte ahora.

-Dile a tu jefe que estoy ocupado.

Le das mi tarjeta. -No, no, no, no, no.

No le gustan las tarjetas

ni que le digan que no.

-¿Quién es ese jefe tuyo tan especialito?

-Joâo, el portugués.

Vamos, tengo el coche ahí mismo.

Uf.

Ahí siguen.

Si queréis, podemos bajarnos en el garaje

y pasar a casa de Lucía por detrás,

saltando la valla. -Y una mierda.

A mí me dejas en la puerta de su casa.

-Manuel, no montes lío. Hay que mostrar calma y dignidad.

-Claro, la misma que ellos tienen.

-Bueno, ¿qué queréis que hagamos?

-Que tires "p'lanate", coño.

-Páranos delante de la puerta de Lucía, nos bajamos y tú sigues.

-Vale.

-Vamos a acercarnos a ver qué pasa.

¿Quiénes son? ¿Quiénes son? ¿Son familia?

Buenos días. -¡Manuel!

Estudiamos juntos. ¿Te acuerda?

-No. -¿No?

Son el padre y el hermano de Lucía. Una foto.

Una foto. -Perdón.

-¿Qué te parece que a tu hermana le pusieran los cuernos?

¿Es verdad que como gitanos

os vais a tomar la justicia...? -Ya me acuerdo de ti.

-¿Qué? -Eras la putilla del colegio,

¿verdad? -¿Qué dices?

-¿Qué opinas de ganarte la vida jodiendo a los demás?

-Yo no mato a nadie.

-Me cago en tu puta madre. -¿Qué pasa?

-¡Tira para casa! -Lo habéis visto.

¡Me ha amenazado! -¡Tira para casa!

-¿Qué?

Tu actitud no ayuda, Manuel. No nos ayuda nada.

No me des lecciones, no tengo ganas.

¿Dónde está mi hermana?

Manu.

Estamos aquí, ¿eh?

-Lo siento, Juan,

ya sabes que es de sangre caliente. Pues que se le enfríe un poquito.

No nos hace falta un provocador. Oye, no te pases con el chico.

No tiene la culpa de todo el lío que se ha montado.

Lo siento mucho, pero no, señor Joâo.

No puedo traicionar la confianza entre cliente y abogado.

-Un abogado incorruptible. -Anda, Joâo, tómate el café.

-A ver...

¿Cuánto te ha pagado? -¿Cómo?

-Hijo,

¿que cuánto te ha pagado?

Lula,

alcánzame el dinero de la caja.

Un buen abogado gana 500 euros a la hora.

Uno normalito, la mitad.

¿Y tú?

Puedes no cobrar nada de ese desgraciado cliente,

al que tanto defiendes, y además,

enfadarme a mí.

Y, Julián,

en serio,

¿tú quieres enfadarme a mí?

-No, no, no, no. Claro... Claro que no.

No, señor Joâo, no.

-Este chico es listo, ¿ves? Se nota que ha estudiado.

Entonces, trabaja conmigo y llévate un buen dinero.

-Así la vida te sería... menos difícil.

Los enemigos de mi hermano no tienen clientes...

ni crédito en el banco

ni amigos.

Algunos, por no tener, no tienen ni familia.

-De acuerdo.

¿Qué tengo que hacer? -Primero,

consigue la declaración que ha hecho ante la policía.

¿A ti qué te ha dicho?

-Que ponga la empresa a nombre de su hermano.

-Pues va a tener que decirte algo más o no tocas el dinero.

Vete

y empieza a trabajar,

si es que aún te acuerdas de lo que significa eso.

Ven aquí. Espera.

Ven.

Cómprate un traje nuevo.

Mis abogados no van con el culo al aire.

-Sí, señor.

Manuel.

¡Manuel!

Hombre...

-¿Qué haces, chiquilla? -Ayúdame, que traigo...

Que traigo unos...

Que traigo unos tranquilizantes para Teresa.

Ay, por Dios. -¿Y por qué saltas?

-Porque no quiero que me vean los periodistas.

-Esto es absurdo. -No, hombre, absurdo no.

-Pasa de ellos. -Si es que me ponen histérica.

Me he tenido que tomar una de estas.

-Estoy sin batería, ¿me dejas tu móvil?

-Me lo he dejado en casa.

Y otra que me voy a tomar ahora.

¿Te importa? -Sí, pero...

Es un cubata.

Y cargadito, ¿no?

Oye, por mezclar esto no me pasará nada, ¿no?

-No, solo le has dado un trago. -Solo uno, es verdad.

No.

Te he dicho que no.

No, mañana tampoco.

Hasta que no se calme la cosa, no abrimos.

Venga, hasta luego.

¿Qué hacéis aquí con todo el frío?

¿No entráis? -No, yo ya me iba.

Estas son para tu madre.

-Oye, ¿me dejas tu móvil?

¿Para qué?

Para mandar un WhatsApp.

Ojito.

Gracias.

Isabel, la escaladora.

Ole tú. -¿Qué haces?

¿Qué haces?

No, no, no, no, no. Esa...

No, fotos no. -Para que te veas. Fotos no.

Para que te veas. -Lo borras, que yo vea

que lo has borrado. Venga. Vamos.

-Bueno, vale. Lo borro. -Hombre...

Borra.

-Borrar. -Eso.

Manuel, déjalo.

Manuel.

Manuel, Manuel.

No sé lo que van a hacer. No tengo ni idea, papá.

Es que no tengo ni idea, vamos. No lo sé.

Pero vamos a ver...

-Perdón, ¿molesto?

No, no, amiga, al contrario.

-¿Entonces no te explicó lo que había pasado

ni qué hacía él en ese hotel?

-Dijo que es inocente. -Ya, ya, Teresa.

¿Y ni siquiera te dijo quién creía él que la había matado?

Pero ¿qué va a saber él, papá? De verdad...

¿Y habéis contratado ya a un abogado?

Sí, va a ser Julián.

-¿Qué Julián? Julián, el...

-Es que va a ser Julián, mi Julián, ¿sabes?

Mi marido.

Mi marido Julián, vamos. Amiga.

Amiga. ¿Quién va a ser?

Amiga.

¿Qué? Ay, no sé, creo que me río un poco

de los nervios, ¿eh?, pero...

Ha sido cosa...

Ha sido cosa de Jose. ¡De Jose! ¡Ha sido idea de Jose!

Que no te lo puedes creer, vamos.

-Yo quiero saber una cosa.

Estamos todos de acuerdo en que es inocente, ¿verdad?

No me jodas que tenéis dudas.

¡Jose es incapaz de matar a nadie, y me...!

Y menos a esa mujer. -Eso digo yo.

¿Por qué va a matar a esa chica?

Se están diciendo barbaridades de mi hijo.

-Teresa, tranquila, ¿eh?

Tranquila, de verdad.

Oye, esto es muy suave, ¿no?

-Mira, Teresa,

no importa lo que diga la gente,

lo que importa es saber la verdad.

-¿Qué verdad?

Jose es un hombre casado.

¿Por qué dicen que estaba con esa mujer?

Es una ofensa a Lucía y a mi hijo.

Teresa.

Te vas a enterar antes o después,

pero tu hijo tenía una historia con esa mujer.

Dios mío. -Que fueran amantes no cambia nada.

A María la mató su marido.

El portugués.

A ver si se atreven con él.

-¿En serio? ¿La mató Joâo? ¿En serio?

A mí esto me parece superfuerte.

Por favor, esto es muy fuerte. Perdonadme un segundo.

Voy contigo, Juan.

-No, Lucía. Que voy a la cocina un momento.

-Qué tonta he sido.

Mi hijo es un desgraciado.

Es igual que su padre, igual que su padre.

Tenemos que contar la verdad. No, a mi madre no.

Ya sabes tú que adora a Jose. Como se lo cuentes, la matas.

Pues si no es a tu madre,

a mi hermano y a mi padre.

Vámonos al baño, también me va a sentar bien lavarme la cara.

-¿Qué es lo que pasa?

¿Por qué no puedo escuchar a mi hermana?

-Calma, Manuel, que te veo venir.

-Ay.

Ay, ay, ay. Venid.

Venid, que...

Que se ha mareado. Teresa. -Tranquila.

Teresa. -Yo tampoco me encuentro muy bien.

Se lo voy a contar a mi hermano. Lucía.

¿Has pensado lo de marcharte?

No. ¿Molesto?

No.

¿Cómo vas a molestar? Iba a ir a buscarte ahora.

¿Puedes salir fuera? Quiero hablar contigo.

¿Por qué?

¿No se lo puedes decir delante mía? ¿Qué pasa?

No te metas, son cosas de tíos. ¿Perdona?

¿De verdad que quieres sacar a tu hermano de la cárcel?

Mira, Manuel,

paso de tus tonterías.

¿De qué estás hablando ahora, Manuel?

¿Enseñamos a ella tu móvil? ¿Qué le pasa a mi móvil?

Tiene cientos de fotos, hermana, pero todo fotos tuyas.

¿Cómo? Mira, míralas.

¿De qué estás hablando, Manuel? Fotos que no sabes que te ha hecho.

En el fondo, lo sabía,

sabía que siempre habías ido a por Lucía.

Manuel... Estás feliz con Jose encerrado.

La madre que te parió. ¡Manuel! ¡Manuel, por favor!

¡Oye, quietos! ¡Quietos!

¡Manuel! ¡Manuel! -¡Quieto!

Quieto. Tú, tira para el salón.

¡Juan!

Tu madre está arria, mareada, la hemos tumbado.

No, no, no, no. (HABLA EN PORTUGUÉS)

-Me lo debes. -¿Qué dices?

Ya lo sé que te lo debo.

¿Y tú qué me debes a mí?

-Marcel. -¿Marcel? ¿Qué hablas de Marcel?

Por favor.

Tienes que tener calma, ¿vale? Estás conmigo.

¿Vale? -(HABLA EN PORTUGUÉS)

-No pienso hacerlo.

-¿Qué os pasa? -Nada,

que es un pesetero.

Quiere un extra por llevar el camión.

¿Has hablado con tu hermano?

-No te va a dar el dinero.

Dice que el transporte

puede esperar. -Lula.

¡No me jodas!

¡Que vamos a perder el negocio!

Mira, si fracasamos, nadie volverá a fiarse de nosotros. ¿Comprendes?

-Sí,

pero Joâo es el jefe.

-Es tu hermano.

Lula, por Dios.

Sois familia.

No tienes que seguir sus órdenes ciegamente,

Sobre todo si se vuelve loco y se lo carga todo.

Escúchame. -¿Qué?

Tú tienes acceso a la caja.

Dame el dinero.

Hacemos el transporte y acabamos con esto.

-¿Y qué le digo a Joâo?

-Lo que quieras... O nada.

Tú llevas la contabilidad.

Si me ayudas ahora,

en el futuro podemos hacer muchas cosas juntos.

-Me estás pidiendo que le traicione.

-Te estoy ofreciendo libertad, Lula,...

y el 50 % de todo lo que hagamos juntos en el futuro.

Es el momento.

Piénsatelo.

Si te decides,

estaré por el hangar luego.

Manuel. Manuel, para.

¿Adónde vas?

-A averiguar la verdad.

Hay que ayudar a Jose. -No, no, no, no, no.

No se merece que le ayudemos.

-Esto no es solo por Jose, papá.

¿Eh?

Si le cae este marrón, Lucía no va a levantar cabeza.

Al niño le va a marcar de por vida.

-Tienes razón.

Mira, yo no siento ninguna simpatía por Jose...

y no creo que esto pasara como lo están contando.

Le han pillado demasiado pronto

y tu cuñado tonto no es.

-Ya.

¿Qué podemos hacer?

-Tengo una idea.

Vamos a por tu moto.

¿Cómo está mi suegra? Está bien.

Tu suegra está bien. Se ha mareado un poco la mujer.

Vamos, yo creo que es de la cabeza, ¿sabes?

Porque yo creo que lo ha so...

En fin, que lo ha "sicomatizado" todo mucho

y la situación, ¿sabes?

Eso.

Pero está bien.

¿Qué te pasa?

Bien, estoy bien.

Es que me he tomado una pastilla.

O... O dos.

O tres.

Y me he tomado también...

Ay...

Eh...

Mira a ver aquí si hay alcohol y esparadrapo.

Oye, ¿y qué les ha pasado?

Pues nada, mi hermano Manuel.

Ha empujado a Juan y se han medio enfadado.

Yo qué sé.

Ha sido por lo de las fotos, ¿a que sí?

¿A que ha sido por las fotos del móvil?

¿Tú también lo sabes?

Sí.

Yo también.

Pero, vamos, que eso no tiene gravedad.

Esas fotos son inocentes, inocentes.

Que no hay maldad ninguna, no te vayas a asustar ni nada.

Eso sí,

tienes enamoradito a Juan,

pero enamoradito, enamoradito.

Coladito, vamos, coladito. Vamos a ver,

yo sé que yo a Juan le gusto,

pero de ahí... Hombre, ¿ves?

¿Ves? ¿Ves?

No lo niegas.

Eso quiere decir que te lo ha dicho.

¿Te lo ha dicho?

Sí.

Tía... ¿Cuándo?

Bueno, ¿y qué más da cuándo, Isa?

No, por poder imaginarme la situación

y por verlo... No, no, no, no.

Es que no hay situación.

Hay situación, y romántica.

Hombre...

Romántica. A mí me lo parece, vamos.

Que Juan es un hombre muy tierno, tía.

Tiene mucha sensibilidad.

A mí los calvos me parecen muy guapos.

Escúchame una cosa, amiga,...

esas pastillas que te tomas,... ¿Sí?

no te las tomes más.

No, me han hecho bien, ¿eh? Es que estás muy tonta.

Sí. Escúchame.

Encárgate tú de curar a Juan, ¿vale?

Voy a ver cómo está mi suegra. Oye,

¿y si ha sido el cubata?

¿Te has tomado un cubata también?

Me he tomado un cubata, sí.

Me he tomado un cubata por, por...

Por mantener la calma,

¿sabes? Ya.

Pero bueno,...

que estoy bastante mejor.

Me he lavado la cara y ya me he calmado un poco.

No, no, no, no.

Uf, uf...

Venga. (VOMITA)

Teresa.

¿Estás bien? Me han dicho que te habías mareado.

Ven aquí, hija.

¿Qué te pasa?

Nunca te he dicho antes lo que ahora te voy a decir.

Mi hijo no te merece.

Eres... una mujer maravillosa.

No lo eras cuando te conocí.

Bueno...

Eras una cría.

Demasiado... guapa.

Demasiado todo.

Yo creo que hasta celos te tenía.

Tú sabes que Jose siempre ha sido mi ojito derecho.

Sí, lo sé.

Le he mimado demasiado.

Le he hecho creer que el mundo era pequeño para él.

He educado a una mala persona. No.

No, Teresa, tu hijo no es una mala persona.

¿Ves qué buena eres?

Tengo que pedirte un favor.

La gente no puede saber...

que Jose tuvo una historia con esa...

furcia.

Lo entiendes, ¿verdad? Escúchame una cosa, Teresa,

lo sabe todo el mundo.

Pues tú lo niegas.

No serías la primera mujer que lo haga.

A ti te creerán.

No voy a mentir.

¿Cómo que no?

Que no voy a mentir.

Tienes que hacer lo que haga falta

para que mi hijo salga de la cárcel.

¡Lo que haga falta, Lucía!

¡Lo que sea! Lo siento.

¡Joder, joder, joder!

¡Aaah!

(LLORA)

Voy a subir a ver a Lucía.

Está muy nerviosa, la veo fatal.

Muy bien.

Pues yo me voy

y me llevaré a mi madre.

Necesita un poco de paz.

O sea, que huyes, ¿no? Sujétate aquí.

No es que huya, Isabel,

pero Lucía es mi cuñada y estoy avergonzado.

Muchísimo.

No sé cómo voy a volver a mirarla a la cara.

No, si te entiendo. Te entiendo.

Es como si te hubiesen dejado en pelotas

delante de todo el mundo.

Pues sí.

Pues ya está. ¿Ya?

Oye, Juan,

¿cómo se te ocurrió semejante tontería?

¿No ves que un móvil

puede verlo cualquiera?

Si te despistas, hasta lo ve tu hermano.

Mira, no sé.

He pensado muchas veces en borrarlas,

pero al final, nunca lo hago.

Debo ser un tarado.

No, hombre, no.

Un tarado no.

¿Puedes? Sí.

Anda, dame un abrazo.

¿Sabes? Me caen bien los que se enamoran sin esperanza.

Ah, ¿sí? Sí.

Eres una tía estupenda, Isabel.

Pues preferiría ser una tía buena.

Te lo digo en serio, ¿eh?

-¿Interrumpo?

-Qué susto, Julián.

Pareces un fantasma. ¿De dónde sales?

-De la terraza, para evitar a los periodistas.

Necesito que me firmes estos papeles.

Ahora no, Julián. Por lo menos, llévatelos.

Hasta luego.

¿Vamos a casa, Isa?

-No, ahora no.

-¿Alguien sabe decir algo más que "ahora no"?

(Puerta)

¿Sí? Lucía.

¿Puedo pasar?

Claro.

Que sé que te encuentras mal, ¿eh?

Lo que está pasando es horrible, Lucía, horrible.

Y no sé, no sé si el momento de hablar de mí,

pero... Pero ¿podemos hablar de mí?

Claro, amiga.

Por favor, ¿qué te pasa?

Pues que no... puedo más con Julián, tía.

¿Y eso? No puedo.

Y, además,...

me he acostado con otro.

¿Cómo? Sí.

Sí, sí. Pero...

¿Y con quién? No te lo voy a decir.

¿Cómo que no? No.

No puedo decírtelo.

No. No te lo voy a decir. Amiga.

Si es que, además, da igual, eso no tiene más importancia.

Pero me ha servido como para abrir los ojos,

para darme cuenta de que hay...

De que hay mundo más allá de Julián.

Y eso me da fuerzas.

Y te digo esto...

porque también hay vida más allá de Jose, Lucía.

Yo sé, yo sé, Lucía, que tú te sientes en la obligación

de estar ahí, a su lado,

pero no es verdad.

Tienes que pensar en ti, Lucía.

En ti y en Samuel.

No, no es bueno que asumas las culpas de tu marido.

Ya.

Pero ¿sabes lo que pasa? Que...

Yo tengo la sensación de que lo que ha hecho Jose

ha sido por Samuel.

Se ha metido en ese negocio de mierda

por nuestro hijo. De verdad que lo creo, ¿eh?

¿Sabes lo que creo yo?

Que lo ha hecho por él.

Lucía, nadie,

nadie está obligado a ser un delincuente por sus hijos.

Ya.

Se marchan seguro ustedes, ¿no? Vale.

De verdad que lo siento.

Un segundito, señora, ya la atiendo.

Su factura y... -¿Cómo podemos saber dónde fue?

-Pues el hotel solo tiene dos plantas.

La habitación estará precintada, así que sube,

y mientras yo controlo que no te sigan.

-Vuelvan en otro momento.

Ya, bueno, tampoco está en nuestra mano.

-No.

-Bueno, de verdad que lo siento,

y espero que les podamos atender en otro momento. Un segundillo.

-Buenas tardes. -Espere su turno, por favor.

Se marchan teniendo toda la semana pagada.

-Nos queremos ir. Con lo que ha pasado...

Fue en la última planta.

Allí no metemos a nadie, de verdad.

-Ya, pero con lo que ha pasado... -Sí. Vale, bueno.

Lo siento mucho y que tengan ustedes buen día. Lo siento.

Buenas.

-Buenas.

-¿Quiere una habitación?

¿Una habitación?

-No, no, no. -Ah.

-Quería reservar una sala de reuniones

para una congregación cristiana.

-Vale. Vale, un segundillo

y le digo la disponibilidad que tenemos. Un momentito.

Y los precios.

Vamos a ver. -Gracias.

-Nada, un momentillo, que tengo un lío...

(Puerta abriéndose)

(Móvil)

Ay...

Coño, qué susto me has dado.

¿Cómo has entrado?

-Pues como tú,

por la otra puerta.

-Estoy flipando, nunca había visto algo así.

-No toques nada.

-¿Hay algo raro?

-Lo más raro ya lo hemos visto.

Un policía que vuelve solo al escenario del crimen.

Y estas dos habitaciones comunicadas.

-Ay, papá, yo no te estoy entendiendo.

pero me estoy poniendo malo. ¿Qué hacemos?

-Seguir a ese policía. Es lo que tenemos.

Venga, vámonos.

Pasa, pasa, pasa, no seas tímido.

¿Dónde has estado?

¿Yo? -No, el Sursum corda.

-¿Cómo?

-Sí, hombre, tú, tú, tú. ¿Dónde? Y no me mientas,

que te veo por dónde vas.

-No sé si lo va a entender, jefe. -Prueba.

-He vuelto al hotel.

-¿Qué?

-Me dejé un anillo.

Lo siento, necesitaba recuperarlo. Es importante.

Tranquilo... -¡¿Que es importante para ti?!

-No he tocado nada ni me han visto. -¡Sal de aquí!

-Jefe...

-¡Que no me hables!

-Lucía ha venido y ha preguntado por usted.

-Nacho,

dime, por favor, que no ha hablado con Jose.

¡Estoy rodeado de imbéciles!

Por favor. -Inspector, ¿hay novedades?

-Por favor, ¿puede atendernos?

¿Van a interrogar a su mujer? -La ventanilla.

-¿Qué pasa? -¿Van a interrogar a su mujer?

-A usted le voy a interrogar. -¿Cómo?

-Pero no ven que están cortando la calle

e impidiendo la circulación. -Estamos trabajando.

-¿Y eso cómo va a ser? No hay ninguna noticia que dar.

-Que haya venido usted es noticia.

-¿En serio? -Sí.

-Pues le voy a dar una exclusiva.

La última noticia

es que les voy a multar a todos por obstruir la calle,

por molestar a los vecinos y por coaccionar a los ciudadanos.

¿De acuerdo?

Quiero el DNI de todo el mundo. Carné de prensa.

Y los recibos del supermercados de las últimos meses.

¿Estamos? -Vale, vale.

-Pues circulen. ¿Qué? -Que no se ponga así.

Si dice que no hay novedades, no hay novedades.

-Circule.

¡Vamos!

Bravo.

La actuación de sheriff te ha quedado increíble.

Un poco tarde, pero muy bien.

¿Se puede saber dónde estabas?

Solamente me debías una llamada,

una llamada, Ramón.

¿Quieres que me vaya? No, quiero hablar contigo.

Jose me ha prohibido que te lo diga, pero no puedo más.

No, a ver, a ver... No me digas nada.

Está prohibido que te comuniques con él.

Mira, me importan una mierda tú y tus prohibiciones.

Joâo secuestró a mi hijo,

y durante dos días, nos estuvo chantajeando.

Cualquier cosa que haya hecho Jose, tiene que ver con eso.

Te pido, por favor, que detengas a Joâo y que le interrogues.

Te doy las gracias por la información, es muy valiosa,

pero yo te pido, por favor, que me dejes hacer mi trabajo.

¿Tu trabajo?

¿Y cuál es tu trabajo?

Hasta ahora, solo has metido la pata.

Tienes parte de responsabilidad en todo esto

por no detener a Jose en su momento.

A ver, Lucía,...

¿cuál era ese momento? No lo sé.

Cuando fui a verte o antes de que pasara todo esto,

pero, claro, no querías detenerle

porque así me podías chantajear.

O más bien, daros otra oportunidad. No.

Tú querías tu medalla, pero se te ha ido de las manos.

Lucía. Ni Lucía ni hostias.

¿Sabes qué creo?

Que no eres la persona adecuada para llevar este caso.

Se lo pienso decir al juez.

No quieres saber por qué he venido.

No.

Imagino que para, no sé, que para volver a liarme.

¿Dónde está Samuel? ¿A ti qué te importa?

No debe estar en esta casa. Y no está.

Sé que no es seguro.

¿También me vas a decir a mí

que me tengo que ir de esta casa? No, no.

Solo te voy a decir que te tranquilices

y que confíes en mí.

No te estoy abandonando.

Lucía.

(Móvil)

Perdona.

Es mi hijo.

Si no te importa... Claro.

Hola, mamá. Hola, mi amor.

He jugado con la abuela a la Play. ¿Con la abuela? ¿De verdad?

Es buenísima. Ha matado a un montón de malos.

Oye,

¿cómo está papá?

¿Sigue castigado? Eh...

No.

¡Dile que es el mejor papá del mundo!

Sí, él dice también

que eres el mejor hijo. Te manda muchos besos.

¿Mañana voy al cole? No.

Te doy un día más de vacaciones.

¡Bien!

Pero quiero ir después, que me aburro sin mis compañeros.

Claro, cariño.

Bueno,

adiós, mamá, te quiero.

Yo también te quiero mucho, ratón.

¡Pero, hombre, si está aquí la reina del mambo!

¡Bravo, Lula!

Bravo, bravo.

¿Quieres probar la mercancía, socia?

Te aseguro que es de primera. -No.

Aquí tienes el dinero.

¿Quieres contarlo?

-¿Sabes lo que te digo?

Que no me hace falta, me fío.

-¿Por qué?

-Confío.

¿Sabes por qué?

Por lo buena que estás.

(RÍE)

Perdona, Lula.

Perdona, perdona.

Es que te has puesto así tan...

Bueno, la verdad,

te he elegido porque podrías darme el dinero.

Un dinero que yo no tengo.

Martín.

-¿Qué haces?

-¡Terminar la operación, Lula!

Verás. Desde hace meses, estoy bastante jodido y lo sabes.

La policía me pisa los talones,

la Interpol ha congelado mis cuentas en Francia y Suiza.

Estoy jodido y en bancarrota.

Y me acordé de tu hermano.

El hombre que me convirtió en lo que soy, mi mentor.

El hombre que me convirtió

en un hijo de la gran puta.

Como sé que tu hermano es un sentimental,

pues pensé que a él

le podía sacarle el dinero,

y con su dinero, hacer el último transporte

y largarme de una puta vez.

-Y ahora vas a matarme.

-Lo siento, Lula, no es nada personal.

-¿Aunque te suplique?

¿Aunque te recuerde que somos socios y que hay dinero

para todos? -Me estás agobiando.

Martín, terminémoslo de una vez.

-Como quieras.

-¡Ah!

¡Ay! ¡Hijo de puta!

-Dame la pistola. -¡No, no, no, no!

¡No, espera, espera!

¡Espera, espera!

-Quería saber hasta dónde eras capaz de llegar.

Por mi hermano.

A un amigo no se le traiciona.

Juan.

Pasa.

Lucía, no sé si me apetece el...

No.

Tú tomas una, y yo, otra.

No me digas que no, que menudo día.

Imagino lo que estarás pensando de mí y tienes razón.

De hecho, si no fuera porque...

tengo que enseñarte algo, no habría aparecido.

¿Qué es eso?

Jose quiere que ponga la empresa a mi nombre.

Muy bien. Que haga lo que quiera.

Ya. No lo voy a firmar.

¿Por qué?

Porque dejo la empresa y me voy del pueblo.

Yo prefiero no verte más.

Eh... ¿En serio, Juan?

O sea, ¿siempre igual? O te callas o sales corriendo.

¿Qué?

Dame el móvil, quiero ver las fotos.

No, ni hablar. Lucía, por favor.

¿Hay alguna que no pueda ver o qué?

No, ¿por quién me tomas? Venga, pues déjamelo.

Tu cumpleaños. Cuando Jose te dio la fiesta.

Esa es antes de que Samuel se abriera la cabeza en el parque.

Esa es con tu abuela en el campo.

Pero, eh...

¿Te acuerdas de...?

Me acuerdo del momento exacto de cada foto.

Si hay algunas que ni me acuerdo. Ya.

Pensarás que estoy loco, pero...

Las miraba y me imaginaba una vida contigo.

Y era yo el que te daba la fiesta sorpresa,

el que estaba contigo en la playa.

Lo siento, no quería asustarte. No,

si no estoy asustada, estoy...

sorprendida.

¿Sabes una cosa, Juan?

Cuando...

Cuando éramos críos,

yo sospechaba que te gustaba y eso, pero...

como no decías nada,

me entraron dudas.

Pero no te decía nada porque no me atrevía.

Pues ya ves.

Pero no pudo ser.

En cambio, ahora tengo al mejor amigo del mundo.

No me puedes dejar sola ahora, Juan.

Por favor.

Te necesito.

Haré lo que tú quieras siempre, Lucía.

Muy bien.

Pues yo me voy a la cama que como no me acueste ya,

me voy a desmayar.

Claro que sí, descansa.

Buenas noches.

Buenas noches.

No te asustes, no te asustes. Soy yo, Ramón.

No te asustes, ¿de acuerdo?

Nos tenemos que ir ya.

Tranquila.

No hagas ruido.

No enciendas la luz. Luego te lo explico.

Tranquila.

¿Me puede decir dónde vamos?

No puede haber llamadas mías en tu móvil.

Ni siquiera borradas. No pueden vernos juntos.

Y esto que estamos haciendo nunca ha sucedido.

¿Qué es lo que estás diciendo?

Espera, no quiero perderme.

Pero ¿esto cómo va a ser? Es que...

Me está asustando.

Enseguida lo sabrás.

Está... Sí, sí, María está viva.

Somos testigos protegidos y debemos declarar contra Joâo.

Nos darán identidades nuevas y tendremos que irnos.

Quiero ver a José Espada.

-Ya no está aquí, lo han trasladado.

-¿Qué? ¿Cuánto tiempo estaremos aquí?

-Hasta que se tramiten vuestras nuevas identidades.

¿Los policías que vigilan son de confianza?

¡Gol! -¡Gol! ¡Gol!

¡Claro que sí!

¿Qué está pasando?

No te lo puedo contar, Manuel.

¿Qué tal Jose?

En comisaría.

Ah, ¿sí? Vengo de comisaría.

Han trasladado a José Espada.

He llamado a varias cárceles, pero nada.

¿Por qué me miras así, papá?

Porque quiero recordarte tal y como estás ahora.

-¡Idiota! -¡Joâo!

¡Te lo juro!

Cuando le iba a tocar... -¡Cállate!

¡Martín! Juan, por favor.

Quédate.

No puedo vivir sin ti. He pedido a Ramón

que se quede con Samuel.

He hecho algo horrible.

-¿Qué has hecho, Julián? -Isa.

-¿Qué?

No sé si tú me vas a perdonar algún día,

pero yo no me voy a perdonar jamás.

Inspector,

¿está ahí? -¿De dónde ha sacado el walkie?

-Se lo he pedido prestado

a uno de sus hombres, pero no se preocupe,

no va a necesitarlo más.

¡Rápido! ¡Ah!

(Disparos)

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