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(Pájaros)
(Pájaros)
¡Mamá!
¡Mamá!
¡Mamá!
¿Qué pasa, Tobi?
Mira cómo suena. ¿El qué?
Esto. ¿A ver?
Claro, hijo, esto es el corazón.
¿El corazón? Sí.
Todos lo tenemos, papá, mamá, todo el mundo.
Es como un reloj que hace tic-tac, y gracias a él vivimos.
Tic-tac, tic-tac, tic-tac.
¿A ver el tuyo?
¿Lo oyes? Sí, pero más despacio.
¿A ver el tuyo, papá?
El tuyo también va más despacio.
Claro, porque tú has estado corriendo y nosotros no.
¡Mamá! ¿Qué?
Ya sé para qué sirve este agujero. ¿Para qué?
Para darle cuerda al corazón.
(RÍEN)
¡Venga, échate una carrera, gorrión! ¡Corre!
(RÍEN)
Oye, espantapájaros,
¿te ayudo a espantar los pájaros?
Anda, Jaci, guarda todo esto que voy por el niño.
¡Tobi! ¡Tobi, se hace tarde!
¡Qué nos vamos!
¡Jacinto, corre, ven!
(RÍE)
Ángel de la guarda, dulce compañía,
no me desampares ni de noche ni de día.
No me dejes solo... No me dejes solo...
Que me perdería.
¿Te sigue doliendo la espalda, hijo? Sí.
¿A ver, dónde? ¿Aquí? No, más arriba.
Aquí. No, más arriba.
Aquí.
¿Seguro que en el cole no te has dado ningún golpe?
No.
Sóplame, mamá, que me pica. Sóplame. ¿Que te pica?
(RÍE)
Que te gusta, ¿eh? (RÍE)
Sí, pero no te pares, sopla que me gusta mucho.
(RÍEN)
Bueno, ahora acuéstate.
Y si te sigue doliendo, mañana nos vamos al médico.
¿Vale? Sí.
(TV) "Nubosidad abundante en la mitad norte del país,
con nieblas, nubes bajas, con lloviznas..."
¿Has oído eso, María?
Un médico canario, que asegura que ha visto un OVNI
con tres personas dentro, altísimas y con las manos en forma de garras.
Y lo dice un médico, no un cualquiera.
Jacinto. ¿Sí?
Estoy muy preocupada con lo del niño.
Lleva varios días quejándose de esos dolores en la espalda.
Que no es nada, mujer, te lo digo yo.
El chico está creciendo, está sano, tiene ganas de jugar.
Si le dieses unas friegas con linimento, se le pasaría.
Me gustaría que le viese el médico.
Acuérdate de tu pobre hermana.
También empezó con unas molestias en el pecho izquierdo
y luego pasó lo que pasó. Pero mujer,
¿otra vez con la misma historia?
Lo malo de Tobi es que es hijo único
y tú te pasas la vida pendiente de si estornuda
o deja de estornudar. ¡Que no, Jacinto! ¡Que no!
Que al niño le pasa algo y yo estoy muy preocupada.
(Ruido maquinaria)
Jacinto. Te llaman al teléfono. ¿Qué?
(GRITA) ¡Qué te llaman al teléfono!
¿A mí? Sí.
¿Dónde? Allí.
Dígame.
¿María?
¿Qué?
Sí, soy yo.
Qué sí, que soy yo, Jacinto.
Yo a ti sí que te oigo. ¿Qué pasa?
¿Qué? ¡Habla más fuerte!
¿Picores?
¿Pulpos? ¿Que tiene pulpos dónde?
Amarilla...
¡Que sí, que te oigo!
Pulpos con pelusa amarilla.
¿Y que le pican...?
¿Pero dónde le pican?
Sí, de acuerdo.
Llévalo, que ahora salgo yo para allá.
Que sí.
Y tranquilízate, María. No te pongas nerviosa.
Yo no estoy nada nervioso. María,
ha colgado.
Me firma un pase de salida urgente, señor Navazcuez.
Y llévelo usted mismo a personal, hágame ese favor.
¿Y qué le pongo yo donde dice el motivo de la salida?
-Pues pulpos con pelusa amarilla y que además pican.
A ver qué cara ponen en personal cuando lo lean.
Por favor, ¿información? Ahí mismo.
Gracias.
Oiga, ¿sabe usted dónde está un niño que tiene algo en la espalda?
(GANGOSO) ...tología.
¿Cómo dice? (GANGOSO) Planta ...tología.
Gracias. Muchas gracias.
(GANGOSO) P...tología. Venga, suba.
-Mi orina, se me cae mi orina. Perdone.
Perdone, señora. Vamos marchando.
Cuidado con la puerta.
¡Jacinto! Por ahí, da la vuelta.
Por el otro lado.
Jacinto, creí que no ibas a llegar nunca.
Vamos, tranquila, tranquila. ¿Qué pasa con Tobi?
Es que... no lo sé, Jacinto, ni ellos tampoco, Dios mío.
Y si no saben, no me dicen nada. Nadie dice nada.
Se lo están llevando de un lado para el otro.
Bueno, ¿pero dónde está el crío? Ahí dentro lo tienen.
Primero llamaron a dos médicos más, luego otros tres.
Me dice la enfermera que ya son siete los doctores
que están con Tobi. ¿Y qué es lo que hacen?
No lo sé, no me dejan pasar. Pues se aclaran
y nos dicen algo dentro de unos minutos o llamo a la policía.
Quiero saber qué es eso de los pulpos amarillos.
¿Pulpos? ¿Qué pulpos? ¿Cómo que qué pulpos?
Los pulpos esos que me has dicho que tiene en la espalda.
No, Jacinto, bultos, te he dicho bultos.
Desde que me llamaste estoy viendo pulpos amarillos por todas partes.
A ver si te aclaras porque me has dado un susto de muerte.
Señor, Señor, ¿qué le estarán haciendo a mi niño?
Respira.
Respira.
Respira.
Respira.
¿Te duele? Molesta un poco.
Rodero, ahora te toca a ti.
Estás malito. Te tienen que pinchar en el culo.
(RÍEN)
He de entender que el niño ayer no tenía nada. Absolutamente nada.
Y hoy se ha despertado con eso ahí.
Al menos eso es lo que dice la madre.
Respira.
¿Te duele, Tobi?
Que no, que ya le he dicho a ese que no me duele.
Y a este también se lo he dicho.
Respira.
¿Y los análisis? Normales.
Resultados totalmente normales.
Oye, oye tú, ¿para qué me has puesto todo eso en la cabeza?
Cierra los ojos, Tobi.
¿Me vas a cortar el pelo?
Calla y cierra los ojos, has prometido obedecer.
¡No tengo sueño! Ya te lo he dicho.
Yo quiero comer un polo. He dicho que a callar.
Bueno, ahí está. Ya lo veis.
No hay en el mundo un cerebro más normal que el de este chico.
(QUEJIDO) ¡Ay, ay, ay! No te muevas, Tobi.
¿Qué pasa, Tobi? Quieto, Tobi.
Me pica, me pica la espalda.
Espera que te tenemos que quitar esto.
No puedo, me pica mucho. Sóplame como mi mamá.
Estate quieto, coño. Eso no se dice.
Ya sé que no se dice, Tobi, pero te puedes meter en un lío
si no te calmas.
¿Te sigue picando, Tobi? Ya no.
Pero tú vuelve a soplar, que me gusta, "doctor Soplete".
Observe esto, profesor.
Es asombroso.
¿Ha dicho cuarentena? No se asuste, hombre.
Es una medida rutinaria en estos casos.
¿Pero es que ni siquiera podemos ver al chico? Somos sus padres.
El chico está bien. Y ustedes deben tranquilizarse.
Aquí está perfectamente bien atendido.
Pero todavía no hemos terminado el examen clínico.
¿Entonces por qué lo meten en cuarentena?
Aquí hay algo raro y ustedes no quieren decirlo.
Pero yo soy el padre de la criatura y tengo derecho a saber
qué es lo que pasa. Doctor, ¿tiene fiebre el niño?
No, no tiene fiebre, el chico está bien.
Les aseguro que todos los análisis dan resultados normales
pero están ahí esas excrecencias... ¿Esas qué?
Los bultitos amarillos, Jacinto. Exacto.
La señora los ha visto y de momento ignoramos su etiología.
Para establecer un diagnóstico correcto
debemos estudiar algunos datos
por eso el niño debe de seguir en observación.
En nombre del director del centro os pido vuestra colaboración
como padres.
¿Y qué podemos hacer?
Nada, tener paciencia y mucha discreción. No alarmarse.
No comentar con nadie los síntomas de la enfermedad del niño
hasta que la hayamos estudiado y curado. ¿Vale?
-Tengo un recado para ti. Te ha llamado tu mujer.
¿Quién? Tu mujer.
¿Qué quiere?
Que te diga que estés listo a las 17:00.
Que vienen a recogerte en un coche oficial.
¿En un coche oficial? Sí. No te quejarás, ¿eh?
Como a la gente importante.
Importante nada, señor Novazcuez,
eso quiere decir que la cosa es grave.
No, por favor, pase usted atrás.
Buenas tardes. Buenas tardes.
Sí, han tenido ustedes mucha paciencia,
demasiada paciencia, diría yo.
Habrán pasado unos días muy desagradables
porque no hay cosa peor que vivir en la incertidumbre.
Vivir sin saber lo que sucede.
Como director del Centro Médico Nacional,
lamento haberme visto obligado a formar parte
de esta muralla de silencio, en torno a lo de su hijo.
Les pido disculpas por ello.
Cuando vean al niño,
lo comprenderán.
¿Pero qué pasa con Tobi? ¿No pueden decirlo ya de una vez?
Es algo... muy delicado.
¡Somos sus padres, tenemos derecho a saberlo!
Cálmese, por favor. Van a ver al niño dentro de pocos minutos.
¿Pero dónde nos lleva? Por aquí no se va al hospital.
Tobi se halla internado en el Instituto de Biología Molecular.
Allí está siendo estudiado, analizado y examinado
por un importante grupo de especialistas.
(Música de tensión)
(Música de tensión)
(Música de tensión)
Pasen por aquí.
Dr. Burman, por favor.
Encantado de verle, profesor.
Los padres de Tobi. Encantada.
Profesor Burman, director del Instituto.
Les estaba esperando, por favor, síganme hasta mi despacho.
Pase.
Síganme.
Bien, van a ver a su hijo inmediatamente.
Pero él no podrá verles a ustedes.
Al otro lado de la cortina hay un cristal de mercurio.
Lo que para ustedes es un ventanal para el niño solo es un espejo.
Nosotros podremos verle pero él no podrá vernos a nosotros.
Tengan esto muy en cuenta. ¿Están dispuestos?
Bien.
(LLORA)
Ayúdame, por favor.
Así.
La cabeza más arriba.
Un vaso de agua.
-Sí, doctor.
Vamos a ver, tranquila, tranquila, no es nada.
Ya le ha dado la lipotimia. No se preocupe.
Un simple shock emocional.
Tenga.
Haga un esfuerzo y tómese esto. Le sentará bien.
Así.
Y ahora baje un poco la cabeza.
Mejor, ¿verdad?
Bien. Veamos si soy capaz de hacerles comprender
lo esencial del caso.
Esos apéndices que han visto en el niño...
¡Alas! Son dos alitas, profesor, que lo he visto con mis ojos.
Dos alitas.
Conforme, conforme, llámelo como quiera.
El hecho es que Tobi representa uno de los casos más sorprendentes
e interesantes de aberración cromosómica de los últimos tiempos.
Pero cuál es la causa de semejante alteración genética en el niño,
eso es lo que este Instituto, con la colaboración
de otros eminentes biólogos, se propone estudiar.
Los pollos.
Sí, los pollos, porque de lo que se come, se cría.
Te dije que no le dieras de comer tanto pollo al niño, te lo dije.
"Le va a sentar mal tanto pollo", y ahí lo tienes.
(Risas)
No, su hijo no es un polluelo monstruoso,
es otra cosa.
Un virus, agentes mutágenos,
radiaciones penetrantes...
Cuál es la causa. Aún no lo sabemos.
Es preciso investigar.
Mire, profesor, ustedes investiguen lo que quieran
pero mi hijo Tobi no puede andar por el mundo con eso ahí en la espalda.
Menudo cachondeo se va a armar.
La gente puede pensar que mi mujer se ha acostado
con el ángel de la guarda. ¡Por Dios, Jacinto!
¡Yo no estoy dispuesto!
Es que... a ver con qué cara me presento yo en la fábrica
con un hijo así, con qué cara.
Menudos son mis compañeros. "Jacinto tiene un hijo Querubín"
Porque si yo fuera de la Democracia Cristiana,
a lo mejor me haría gracia tener un hijo con alas
pero soy de Comisiones, leche.
O sea, que ustedes verán lo que hacen pero a mi hijo Tobi
hay que quitarle las alas.
Sería conveniente que le trasladásemos
al centro médico y preparar cuidadosamente la operación.
Favor, señores, por favor.
No precipitemos las cosas.
El Instituto tiene en marcha una trascendental
investigación genética a escala internacional
que yo ahora no puedo permitirme el lujo de interrumpir.
Perdone, profesor.
Yo comprendo su interés profesional por este caso,
pero lamento discrepar de sus motivaciones personales.
Si los padres quieren que se le estirpen al niño
esos extraños apéndices, yo asumo la responsabilidad de hacerlo.
Dr. Juldain, usted reniega de la ciencia.
Ustedes los cirujanos no tienen más que una obsesión, bisturí.
Este prodigio biológico que tenemos la suerte de poseer
no debe ustedes reducirlo a un par de cicatrices.
Sería lamentable. Escuche, profesor.
Sus padres no desean un prodigio, quieren un niño normal.
Lo que sobran en el mundo son niños normales.
Pero faltan fenómenos para barracas de feria,
¿es eso lo que quieren decir?
Dr. Juldain, ¿está usted llamando barraca de feria
al Instituto Nacional de Biología Molecular?
Voy a decirles algo a ustedes dos.
A su centro médico, al Instituto ese de no sé qué
y si es necesario a la madre que los parió a todos.
¡María! ¡Tú te callas!
Ahora estoy hablando yo.
Solo voy decir esto: es mi hijo y se va a venir conmigo,
con alas o sin alas, como sea.
Pero quiero tenerlo a mi lado porque si ustedes no saben,
no pueden o no quieren hacer algo mejor,
aquí no se va a quedar toda la vida.
Es mi hijo y quiero tenerlo conmigo. ¿Está claro?
¡Tobi!
(LLORANDO) ¡Tobi!
Hijo.
(LLORA)
Vale, María.
Vale.
(LLORA)
Pero Tobi, ¿qué haces a estas horas con la luz encendida?
Estoy aquí, no puedo salir. ¿Que no puedes salir? ¿Por qué?
Estoy dentro. Sí.
Y yo fuera. Venga. A dormir.
Que no puedo, Luci, que estoy dentro. Ven a ayudarme.
Pero Tobi. ¿Cómo has podido quedarte así?
Me he caído. ¡Ay, Dios mío!
Te has caído, te has caído...
Que sí, que me he caído. Anda, ven.
Luci. ¿Qué?
Esto no se llama pito, se llama peine.
¿Qué dices? Me lo han dicho en el cole.
Que el pito no se llama pito, que se llama peine.
¿Peine? No, Tobi, se llama pene, pene.
Pues eso, pene.
Pero a mí me gusta más que se llame pito.
Bien, vale.
Oye, Luci, ¿cuándo voy a ver a mis papás?
Pronto. Siempre dices eso y nunca es pronto.
¡Abrid!
¡Abrid!
¡El niño se ha escapado, abrid!
¿Me están viendo, me están viendo?
El niño, Tobi que se ha escapado.
Abra la puerta, por favor, y den la alarma.
Ay, Dios mío, maldito crío. ¡Abrid! ¡Abrid!
-Venga, otro más. Vamos.
-Venga, chicos, que no terminamos nunca.
-Vamos con otro.
Vaya nochecita.
-Arriba.
Aprisa.
-Vamos, este es el último.
-Y el último.
-Ya podéis iros.
-Vámonos.
(TARAREA)
(Frenazo)
Oye, ¿tú has visto lo que yo he visto?
-¿Y qué has visto?
Bueno, no sé si lo he visto o no lo he visto.
(Motor)
(Frenazo)
-¿Pero qué haces? -He visto lo que he visto.
-¿Qué dices? -Que hay alguien atrás en el camión.
-Venga ya.
(Golpes)
-Un bocata ahora... -Te sablean.
El otro día estuve parando en el mesón nuevo
y me prepararon una sopa de pescado...
-Pues te juro que yo he visto lo que he visto.
¿Por dónde hacéis pis vosotros?
(TARAREA)
¡Achís!
¿Hay alguien por ahí?
¿Quién ha sido?
¿Quién ha sido?
No, no quiero bromas. No quiero bromas.
¡Huy!
(RÍE)
Quiero que me lleves con mis padres.
¡Ah!
(RÍE)
(Música clásica)
(Música clásica)
¡Vuela!
¡Vuela! ¡Vuela!
¡Ja, ja, ja, vuela!
(Música clásica)
Quiero ir con mi mamá.
(BORRACHO) Claro. Naturalmente. Con tu mamá.
¿Pero cómo se puede soltar al niño desde ahí arriba?
(BORRACHO) ¡Un poco más de cuidado, señora!
No te preocupes, no te preocupes.
No te preocupes.
-¿Pero qué es esto?
(BORRACHO) -El angelito, un descuido de su mamá.
Hay que volver a subirle.
-¿Pero tú quién eres?
¿Qué haces aquí a estas horas?
Yo quiero ir con mi mamá.
-¿Es suyo? (BORRACHO) -Que no, es de la señora.
-¿Cómo te llamas, pequeño?
(LLORIQUEANDO) Tobi.
No llores más, que ahora mismo te llevo a tu casa.
Pero, esto es sensacional.
-No hay duda de que la gran noticia
que domina el panorama informativo español
es la de Tobi López, el niño de cinco años
que en la noche del miércoles apareció desnudo y con dos alas
por las calles de Madrid.
Al principio se pensó en un posible truco publicitario
pero sucesivas investigaciones han demostrado
la veracidad de los hechos.
Tobi López es un niño que misteriosamente
posee dos auténticas alas y que durante la noche del miércoles
escapó del Instituto Nacional de Biología Molecular
donde se hallaba sometido a tratamiento.
Nuestro compañero Joaquín Prat nos amplía datos
de este insólito suceso.
(TV) Tenemos ante nosotros al eminente profesor Burman,
director del Instituto Nacional de Biología Molecular.
Nuestro amigo el barbas debe estar subiéndose por las paredes.
(TV) ...su opinión...
¿Se sube por las paredes el profesor?
Calla, hijo y escucha. A ver qué dice este.
Creo que se está especulando demasiado
y de una manera muy frívola sobre el asunto del niño con alas.
-Es un caso insólito, un portento biológico,
una auténtica mutación genética
cuya génesis estábamos investigando en nuestros laboratorios
dado su enorme interés científico.
-Entonces, según usted, profesor, ¿cuál es el camino a seguir
en este sorprendente caso?
-Es preciso crear un estado de opinión favorable
al estudio del mismo.
El niño debe volver a nuestro centro de investigación
por lo menos hasta que consigamos un análisis perfecto de su anomalía.
Ya sabemos que existe la patria potestad,
pero en un caso así y, temporalmente al menos,
esa patria potestad debe ejercerla una institución
de carácter científico.
¡La patria potestad es mía, me lo ha dicho un abogado!
A mi hijo no le vuelve a sacar nadie de esta casa.
Mamá.
Yo no quiero volver a ese hospital. No.
No volverás, hijo. No te preocupes. Ven.
(TV) ...Algo maravilloso que puede ser el principio
de una nueva especie.
Si primero fue el Pitecantropus y luego el Homo Sapiens,
¿no podemos encontrarnos ahora ante la eclosión del Homo Angélicus?
¡No te digo! ¿Tú oyes lo que dice el barbas este, María?
Está pirado.
¿Qué es pirado, papá? Loco, "chalao", algo así.
Tú también estás un poco pirado, papá.
(Ríen) ¿Ah, sí? Mira qué gracioso, hombre.
-Que no me lo creo, ¿a que no, Pablo?
-Yo tampoco.
-La contaminación, esto es de la contaminación.
¿Es para No-Do?
-Esta inocente criatura demuestra que España, pese a la democracia,
continúa siendo la reserva espiritual de occidente.
-Me parece horrible, si le pasa una cosa así a mi hijo me muero.
-A mí esto del niño de las alas me cae gordo.
-Fenómeno. A mí me parece fenómeno eso de las alitas.
Nos deberían de salir a todos.
Es la única forma de liberarse de los atascos.
Yo, que vivo lejos, en 10 minutos con un par de alitas bien puestas
estaría en el curro.
-Eso es un cachondeo. Como lo del Palmar de Troya.
-De operar, nada. Lo que Dios nos da no se corta.
Es pecado.
-Publicidad, nada más que publicidad.
Esto de niños con alas es cosa de Iberia.
-Se ha convertido en el tema polémico del momento
y la popularidad de Tobi crece...
Ha dicho Tobi, mamá.
(TV) "Según informa la agencia Europa Press,
desde que se conoció la noticia grupos de personas se agolpan
diariamente en la cercanía del domicilio del niño".
-Mirad, es el padre.
(Teléfono)
¿Dígame?
Sí, aquí es.
Lo siento mucho, pero no hacemos ninguna.
No, ni con ustedes, ni con ninguna otra.
Sí, mi marido piensa lo mismo.
Lo siento.
Lo siento.
Si no es una cuestión de dinero.
Ya, ya, pero ya le digo que no es una cuestión económica.
No, lo siento. Adiós.
Qué pesados.
De otra revista que quieren un reportaje en exclusiva.
Han llamado ya de Garbo, Lecturas, 10 minutos.
Yo qué sé de cuantas más.
¿Es que se han propuesto todos no dejarnos vivir?
Esta hablaba de 1 millón de pesetas.
¿Cómo?
Sí, decía que por la exclusiva estaban dispuestos a pagar
alrededor del millón de pesetas.
¿1 millón, dices?
Sí, 1 millón.
Caray, eso es para pensarlo.
Jacinto, hemos dicho que con la enfermedad del niño
no jugamos. Que no hacemos mercantilismo, ¿no es eso?
Sí, sí, María, de acuerdo.
Pero reconocerás que 1 millón es una pasta gansa, ¿no?
¡Basta, Jacinto!
Ea, ea, ea, mi papi se cabrea.
(Teléfono)
¿Quién eres?
Sí, espera.
¿Quién es?
Es la televisión, preguntan por papá.
Vete a avisarle, debe estar en el cuarto de baño.
¡Papá!
¡Papá! ¡Papá!
Te llaman al teléfono la televisión.
Bueno.
Televisión, mi papá no se puede poner, está cagando.
Pero, Tobi, eso no se dice.
Pero si es verdad, mamá, papá está haciendo fuerzas.
Bueno, aunque sea verdad se dice que está
en el cuarto de baño y basta.
Está en el cuarto de baño y basta.
(Claxon)
¡Jacinto!
¡Jacinto! Tú no te asomes a la ventana.
El profesor Burman acaba de llegar. ¿Qué?
¡Vienen por el niño! ¡Vienen por el niño, Jacinto!
Tranquila, tú esconde a Tobi.
Hijo, ven.
Ven.
(Timbre)
¿Quién es?
¿Con quién hablo?
¡Con la patria potestad!
Por favor, señor López, venimos en son de paz.
Ni son de paz, ni gaitas.
Le he oído hablar por televisión y sé lo que usted quiere.
Haga el favor de marcharse o llamo a la policía
por allanamiento de morada. Seamos civilizados, señor López.
Seamos civilizados.
No venimos por el niño.
Venimos a dialogar.
Simplemente a dialogar.
Y por favor, abra la puerta.
Los hombres hablan cara a cara.
Voy a ser muy breve.
Quiero que sepa en muy pocas palabras
la gran responsabilidad que como científico...
Hola, Tobi, buenas tardes.
Hola, barbas.
¿Quieres un chicle, Tobi?
La doctora Ruíz tiene un chicle de fresa para ti.
Creo que no es necesario hablar más, profesor Burman.
Buenas tardes.
¿Ya se han ido? Sí.
(Algarabía)
¿Qué hacemos, Jacinto? Yo que sé.
Si no los dejan en paz, no sé.
¿Por qué me llaman, papá?
Porque quieren verte, hijo.
Pues sácame para que me vean y se van.
¡Tobi!
¡Hola, Tobi!
-¡Hola, Tobi!
¡Queremos verle las alas!
¡Dele la vuelta, señora!
¡Queremos verle!
María, vamos.
Vamos dentro, venga.
(VARIOS) ¡Adiós, Tobi!
¡Qué bonito!
A ver si escribes, macho.
Pasa, Jacinto.
¿Están dentro, Maite? -Adolfo ha preguntado por ti.
-Pásanos unos güisquis.
-Oye, Marga. -No, ahora no tengo tiempo.
Hablaremos luego.
Entra.
Hola, chicos. -Fíjate lo que han hecho.
¿No te parece horrible?
En mi vida he visto algo tan hortera.
Que inventen otra cosa. -¿Vale o no vale?
-Que te lo diga Adolfo. -Es que ha vuelto
a rectificar el "storyboard". No me toquéis más los "storys".
-¿Yo tocarte a ti los "storys"? Ni lo sueñes.
-Bueno, este es Jacinto, el padre del niño.
Un amigo.
Y tengo que hablar un momento a solas.
-Vaya, pues para ser el progenitor de la criatura lo veo muy normal.
-Querido, ¿por qué no liquidas el casting
antes de que estos chicos se coman la moqueta?
-Lo que mande, princesa.
-Ponte cómodo, Jacinto.
-Con permiso.
-Pasa, Jorge.
Quieres hielo, ¿no? Bueno.
No te han caído muy bien mis chicos, ¿verdad?
No.
Por nuestra recién nacida amistad.
Salud, camarada O Sullivan.
Pero mi hijo, no se alquila.
Ya sé que has tenido otras ofertas, pero...
¿Tú sabes cuales son las mejores aceitunas?
Sí, las que están al lado de las pequeñas.
Exacto. Exacto.
Y O Sullivan tenía que enseñarte una cosita muy agradable.
Eso.
¿Las aceitunas?
El papelito.
Pero...
Pero esto es una broma.
Solo hace falta firmarlo.
Una firma y ya está.
TÚ, como representante natural de Tobi
firmas un contrato en exclusiva.
Y O Sullivan te firma ese papelito.
Ya te he dicho que los anuncios de la tele no me gustan.
En confianza, Jacinto, a mí tampoco me gusta.
Es mi trabajo y me pagan por ello.
Y hablando de trabajo,
¿cuánto te pagan a ti por estar ocho horas al día
jugando con las bombillitas?
Porque me han dicho que es un trabajo apasionante.
Ahora va de cachondeo, ¿no?
¿Te lo pagan bien?
¿Y qué tendría que hacer mi chaval?
Sencillamente, dejarse retratar.
¿Dejarse retratar?
Bueno, pero el niño no enseñará las alas a no ser
que lo exija el guión.
Cupido tres, decimoséptima.
Brisa.
Niebla.
Otoño.
¡Acción!
Mujer, para tus días críticos, desodorante Cupido.
¡Corten!
Pero, hijito, ¿por qué te rascas el culo?
Porque me pica.
Primero te picó la nariz, después la oreja y luego el culo.
Vamos otra vez, silencio, todos preparados.
Motor.
-Cupido tres, decimoctava.
-Brisa.
Niebla.
Otoño.
¡Acción!
Mujer, para tus días críticos, desodorante Cupido.
¡Corten!
Tobi, amorcito, ¿por qué cerrás los ojos?
Porque me molestan los focos.
17 tomas y ahora te molestan los focos.
Es que para lanzar la fecha tienes que apuntar
y tienes que tener los ojos muy abiertos.
¿Comprendes, amor?
Sí.
Vamos a intentarlo.
-Cupido tres, decimonovena.
-Brisa.
Niebla.
¡Otoño!
¡Acción!
Mujer, para tus días críticos, desodorante Cupido.
Corten.
Yo no quiero estar aquí.
Llévame con mi mamá.
Tranquilito que no ha sido nada.
Que venga mi mamá.
Enseguida acabamos y podrás irte con tu mamá.
-¡Maquillaje!
Ten un chicle, monín.
-Hala, guapo.
-Vamos, se puede rodar.
Se puede rodar. -No me lo puedo creer, queridos.
Preparados todos.
Silencio.
¡Silencio!
Tobi, amor, ¿podrías escupir el chicle?
Es mío, me lo ha dado esa.
Ya sé que es tuyo, pero es que el dios del amor
no mascaba chicle, ¿comprendes, pequeñín?
Todavía no había llegado la influencia americana.
Me lo guardas para luego.
Vale.
-Vamos, preparados.
¡Motor!
-¡Cupido tres, vigésima!
-¡Brisa!
¡Niebla!
¡Otoño!
-Pase, señor López.
-¡Acción!
Mujer, para tus días críticos...
Hola.
Hola, mamá.
¡Corten!
Hola, hijo, ¿cómo estás?
Estoy muy cansado, papá.
Lleva lanzando flechas desde las 9 de la mañana.
Pues son las 19 de la tarde.
Aquí hace mucho calor.
Adolfo, que descanse un poco.
-Está todo preparado. No tengo ninguna buena.
Es mejor continuar, si no perdemos el ritmo de trabajo.
Que me va a dar, que me va a dar, que me va dar.
¡Silencio!
¡Motor!
-Cupido tres, vigésimoprimera.
-Acción.
Mujer, para tus días cupidos, desodorante crítico.
(LLORA)
¡Ah!
¡Ay, qué dolor!
-La flecha lleva porpurina.
Deberías ponerte la antitetánica.
-Se la voy a poner yo a ese monstruo.
Eso no es un niño, es un monstruo.
Oiga, ¿usted que se cree?
Vente para acá.
¡Mamá, mamá!
¡Paren ese ventilador!
¡Papá, papá!
Vámonos, mamá, quiero irme a casa.
Sí, hijo, ahora mismo.
Jacinto, vámonos de aquí.
Me parece que has perdido al niño. -No lo creas, cielo.
Hay un contrato y tengo al angelito bien atado.
El padre no ha debido leer la letra pequeña.
Cuando yo compro un limón, lo exprimo.
Ven, Tobi.
Eso es.
Vuelve.
Pero te quieres estar quieto. No muevas las alas.
¿Te he hecho daño? No.
Ala, Tobi, prepara tu cuaderno y tus pinturas,
yo me arreglo y nos vamos al colegio en seguida.
Sí, mamá.
Mamá, abre.
Me hago pis y caca. Abre, corre.
Corre.
Que no puedo, mamá.
No puedo andar, que me lo hago.
¡Niño!
Pero niño.
(RÍE)
(Timbre)
Tobi, ya puedes ir al baño.
Buenos días, señora. Buenos días.
¿Sabe que su niño se está haciendo pis desde la ventana?
¿Mi niño? Sí, su niño.
Y mire usted cómo me ha puesto.
Le podría poner una buena multa.
Fíjese bien, una buena multa.
Es que eso, no se puede consentir.
Perdone agente, es que los niños ya sabe usted cómo son.
No me he dado cuenta, estaba en el cuarto de baño.
Yo le prometo que esto no volverá a ocurrir.
Una buena educación y unos buenos azotes,
eso es lo que le vendría bien al niño.
Y mi casco. ¿Dónde está mi casco?
¿Qué casco? Mi casco.
El que traía puesto, que lo he dejado aquí.
Espere, espere un momento por favor.
¡Por Dios, Tobi!
Hola, guardia.
Pero si es Tobi.
(Bullicio)
Hombre, pero si es Tobi.
Qué guapo.
No se preocupe.
ven conmigo Tobi.
Toma. ¡Ay!
¿Qué pasa ahora?
-Señorita, Andrés le ha vuelto a tirar de las alas a Tobi.
-A ver, vamos a ver.
Ven aquí Tobi.
A ver si terminamos de una vez con este estúpido juego.
Siéntate aquí.
(Sirena)
Despacio.
Sin correr, vamos.
Con orden.
Vamos, vamos, al recreo.
No empujes Maricuqui.
¿No sale Tobi? No.
Espérame unos minutos, que enseguida vuelvo
y sales conmigo, ¿eh?
Nadie te hará daño.
(Niños jugando)
-Hola.
Hola.
¿Te gusta este boli? Sí.
Pues te doy este boli y este Chupa Chups,
si me dejas ver tus alitas.
¿Para qué quieres verlas?
Pues para verlas. Anda, déjame.
Pero no le digas a esos que te las he enseñado.
Te lo prometo.
Solo una.
Quítame la funda.
¿La has visto ya? Sí.
Es preciosa Tobi.
¿De verdad que te gusta?
Sí, de verdad.
¿Puedo tocarla?
Sí, pero con cuidado.
Me gusta mucho.
Qué suave.
Deberías de lavarla con champú todos los días.
Me da un repelús.
¿Y qué es repelús?
Gustirrinín.
Bueno pues ya la has visto.
Ponme la funda.
(Niños jugando)
Quieres una chupada.
Bueno.
¿Y a ti por qué te ha salido eso en la espalda?
No sé, yo no he hecho nada.
Entonces igual que a mi hermana.
Le están saliendo ya las tetitas.
¿En la espalda?
(Puerta)
Enséñanos eso a nosotros.
No.
-¡Enséñanos he dicho!
No.
Eso tuyo, puede ser contagioso macho.
Lo ha dicho mi padre.
¡A por él!, ¡cogedlo!
¡Ay, ay, ay! ¡Fuerte!
Que no se escape.
-¡Quietos todos!
¡Gamberros, pero qué le hacéis!
-Señorita, ese quería cortarle las alas con la navaja.
-Dame la navaja.
Dámela.
Y los niños, que lo sabe tan bien como yo,
son irresponsables, es ley de naturaleza.
Si usted tiene 20 pollitos blancos
y echa entre ellos un pollito negro, ¿qué pasa?
Que todos van a por él.
Por delicadeza, podría haber buscado otro ejemplo.
Sí, bueno, lo siento, perdone.
Realmente no es una comparación demasiado afortunada.
Pero usted entiende lo que trato de explicar.
La presencia de Tobi, nos crea demasiados problemas.
Tendríamos que destinar a una persona constantemente
para protegerle de los demás.
Y eso créame tampoco sería bueno para Tobi.
Esta mañana.
A no ser por la señorita aquí presente.
Sí, ya lo sé.
Ella mismo me lo ha contado.
Si hablamos de operar, los médicos no se aclaran.
Si le traemos al colegio, causa problemas.
Entonces, ¿cuál es la solución?
Meter al niño en una jaula y enseñarle a cantar.
Señora, son las circunstancias.
Sí, ya lo sé no me digan nada más por favor.
Lo comprendo todo.
Me estoy volviendo muy comprensiva.
¿Dónde está Tobi?
(Murmullos)
Bueno, solo quiero decirle... -¡Corred!
Qué Tobi, es un buen chico, me parece un niño encantador.
Y que si usted quiere, iré a su casa todos los días
y le daré clase. No tengo mucho tiempo libre.
Pero me gustaría hacerlo si usted me da permiso para ello.
Tiene que haber otra solución.
No se puede ir por el mundo con un par de alas blancas.
(Llanto)
¡Tobi! ¿Pero qué te ha pasado?
¡Tobi, hijo!
¿Qué tienes?
¿Qué pasa?
No hace ni 10 minutos que está durmiendo,
y ya se ha despertado dos veces.
¿Está malo?, ¿le duele algo?
Está asustado.
Tiene pesadillas.
¿Le hicieron algo en el colegio?
Sí.
Te lo advertí.
No debías haberlo llevado.
Pero es que...
Algo hay que hacer Jacinto.
No podemos tenerle entre cuatro paredes toda la vida.
Paciencia y barajar María.
Hasta que lo operen no podemos hacer otra cosa.
¿Y cuándo se van a decidir, a qué esperan?
Y yo que sé. Siempre me dicen lo mismo.
Que quieren más análisis, más informes.
Han llamado unos señores esta mañana.
Para que le prestemos al niño para lo del misterio de Elche.
Y los de vuelo sin motor, han mandado una carta y un diploma.
¿Qué es eso del misterio?
Si hombre, si lo vimos una vez en la tele.
Es una bola que se abre y tiene dentro un angelito,
y lo bajan desde el techo.
Estoy de vuelos, de angelitos y de diplomas,
hasta los mismísimos...
(GRITANDO) ¡No, no, mamá!
¡Mamá!
Mamá.
No llores hijo, mamá está contigo.
No te vayas otra vez.
Mamá, tengo mucho miedo.
No llores Tobi.
Esta noche, dormiré aquí.
Mamá, ¿Dios lo puede todo?
Sí, hijo.
Entonces, ¿por qué no me quita las alas?
Le decimos a Dios que me quité las alas y ya está.
Se lo diremos, corazón.
¿Por teléfono?
No, por teléfono no.
Yo quiero hablar con Dios por teléfono.
No, con Dios no se puede hablar por teléfono.
¿Por qué, porque no está en la guía?
No, no está en la guía.
¿Y en las Páginas Amarillas?
Tampoco.
En las Páginas Amarillas tampoco.
Bueno, pues le ponemos un telegrama.
Vale.
Pues le ponemos un telegrama.
Ahora mi niño va a ser muy bueno
y se va a dormir enseguida, ¿verdad que sí?
Sí, pero tú conmigo.
Claro, yo contigo.
¿Es la casa del doctor Juldain?
Tobi.
Usted dígale Tobi, con eso vale.
(Música intriga)
¿Es usted doctor?
O lo hacen ustedes ya, o nos vamos a volver locos.
¡O se las quitan ustedes, o se las cortó yo!
(Música intriga)
Enhorabuena. Enhorabuena a todos.
Todo ha sido sencillo.
Demasiado sencillo tal vez.
Una base de cartílago blando, sin ninguna complicación.
Cuando el niño se despierte.
Procure que no se vuelva sobre la espalda.
Mañana temprano, le haremos el reconocimiento.
Muchas gracias, doctor.
Pase usted.
Adiós. Adiós.
Ya es un niño corriente.
Un niño como los demás.
Tobi, Tobi, de perfil.
-De espaldas Tobi.
¡Levántale la camisa, por favor!
-¡Cójalo en brazos!
-¡Otra vez Tobi, otra vez!
Es la primera vez que observo, una cicatrización tan rápida.
Pero ya está.
Si supiéramos a qué obedece tal poder de recuperación
en los tejidos de este niño.
Nuestro trabajo sería, coser y cantar.
¿Y el niño doctor, tendrá que volver por aquí?
Hombre, si usted quiere que intentemos ahora
volver a poner las alas en su sitio.
(RISAS)
Vamos a ver qué nos dice Tobi, el niño más famoso del mundo.
Tobi, ¿estás contento?
Sí. ¿Por qué?
Porque esto de las alas es un rollo.
(RISAS)
¿Eres tú Jacinto?
Lo siento majo, pero te has metido en un buen lío.
No te hagas el bobo, lo sabes muy bien.
Los negocios, son los negocios cariño
y vosotros os habéis metido en cirugía
sin contar con la agencia para nada.
Pues claro que eres el padre y como tal
has firmado un contrato en exclusiva por un año.
Para el desodorante Cupido o para lo que sea.
¿Lo habías olvidado?
Pues hay una cláusula que lo dice, Jacinto.
Y una póliza de seguros sobre la integridad de las alitas.
No, no es cosa de que hayas devuelto el dinero,
tendrás que hacer frente a una demanda judicial
por daños y perjuicios porque yo también estaba comprometida
con mis clientes, ¿comprendes?
Toda una campaña de ventas que se va al garete
con mucho dinero en juego, mucho más del que tú puedes devolver.
¡Ay!
-¿Te ha colgado?
-El muy grosero, ¿pues no me ha llamado sanguijuela?
-Educación proletaria, ya sabes.
-Desde luego...
Hay gente que no merecía salir de pobres.
Tobi, ¿qué haces? Vamos.
Mamá, ¿sabes qué dicen esos pájaros?
No me hables de pájaros para nada. ¿Entendido?
Es que están diciendo que va a llover.
Desde hoy queda prohibido entre nosotros
hablar de cualquier bicho que tenga plumas.
¿Y de los indios tampoco? Los indios tienen plumas.
Bueno, los indios no son bichos.
¿Dónde te vas a montar primero?
En los caballitos.
(RÍEN)
Hola, mamá. Hola, pequeñajo.
(Música tiovivo)
Adiós.
(Música tiovivo)
Mamá.
¿Qué, hijo?
Es que me pica la espalda.
Es que me pica mucho, mamá.
Sóplame, mamá.
Sóplame.
(Truenos)
Sóplame más.
(Truenos)
(Música tiovivo)
(TV) El asunto del niño de las alas ha vuelto...
-Dale más voz a ese aparato.
(TV)... Tomando nuevos y sorprendentes derroteros.
"Según informa la agencia EFE hay algún testigo ocular
que asegura que al niño Tobi López le han vuelto a salir las dos alas.
Todos nuestros intentos de comunicar con la familia López
han sido baldíos y tanto en el Centro Nacional Médico
como en el Instituto de Biología Molecular
guardan absoluta reserva sobre el caso.
Lo que sí podemos asegurarles es que entre la población
crece cada vez más la idea de que algo mágico o sobrenatural
incide en el niño Tobi López".
-El niño vuelve a ser nuestro.
(Jaleo)
(MEGAFONÍA) "Pasen, señores. Pasen y vean.
Hoy solenme inauguración.
Lo asombroso, lo insólito, lo maravilloso,
Tobi, el ángel del siglo XX, un niño con dos auténticas alas.
¿Es un fenómeno de la naturaleza?
¿Es un ángel venido del cielo?
Descúbralo usted mismo por un precio módico.
Solo mirar, 10 tickets.
Mirar y tocar alas, 20 tickets.
Universitarios y militares sin graduación, 50% de descuento.
Y regalo de globito.
Pasen, señores, pasen y vean".
(MEGAFONÍA) "Pasen, señores. Pasen y vean.
Hoy, solemne inauguración. Lo asombroso, lo increíble,
lo maravilloso. Tobi, el ángel del siglo XX.
Un niño con dos auténticas alas.
¿Es un fenómeno de la naturaleza?
¿Es un ángel venido del cielo?
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Solo mirar, 10 tickets.
Mirar y tocar alas, 20 tickets.
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Pasen, señores. Pasen y vean".
-Vamos, circulen.
Habrá para todos. Vamos.
-¡Qué guapo! -Vamos, circulen, circulen.
-Tobi, ¿no nos miras un poquito?
-Pobrecito, mira qué guapo es.
-Tobi, sonríe a los señores.
-¡Qué rico! - Vamos, por favor, siguientes.
Vamos. -¿Me firma una foto?
-No, el ángel no firma.
Vamos, circulen. -Nosotros somos de tocar.
-A ver, Tobi, las alas. A ver, Tobi, acércate.
-Toquen alas. -Mira, mira.
-Qué suave. -Qué guapo es, ¿verdad?
-No, ricas, no. Vosotros sois de mirar.
-Sí, sí, es increíble. -Tobi...
-Lo siento, señora, está prohibido hablar con el niño, por favor.
A ver, Tobi, sonríe a los señores.
Tobi, súbete al podium.
Circulen, vamos, vamos.
Los siguientes. Vamos.
Vamos.
-Míralo, Quique, es como tú. Háblale, dile algo.
Dile "hola, Tobi".
-No se puede hablar con el niño, señora, está prohibido.
-Si es un momento. -Ni un momento ni dos, señora,
no se puede.
¿Me das una chupada?
A tu sitio, Tobi, no hables y sonríe a los señores.
Circulen, los siguientes.
No se apelotonen. No empujen.
Vamos, habrá para todos. Vamos.
Dejen paso, vamos.
Vamos, circulen, circulen.
Vamos, Tobi, las alas.
-¡Oh!
Pídele a Dios que me cure, angelito, que me quite esta cruz.
Que me la quite.
Mira, Ana María está prisionera de los sarracenos.
-Caballeros, por favor, no está permitido hablar con el niño.
Tobi, sonríe a los señores.
Tobi, súbete al podium. Circulen, vamos.
Esto es horrible.
Es algo repugnante.
Te juro por mis muertos que esta noche tú, yo y el niño
nos echamos a la carretera y cuando amanezca
nadie podrá encontrarnos.
¿Y a dónde vamos a ir? Eso es lo de menos.
Lejos, cuanto más lejos, mejor.
¿Y después? ¿Qué vamos a hacer después?
No lo sé, María. No lo sé.
Entreguen los tickets. -Tengo verdadera curiosidad
por verle. -Yo también.
-Mírale. -Y es monísimo.
-Parece un ángel de verdad.
-Sí, toma. Dale esto, Arturo.
-Quieto Tobi, y sonríe a los señores.
¡Qué le sonría tu padre!
-Vaya, parece que se ha enfadado. -Vámonos.
-¡Qué alas tan bonitas! Dinos algo hermoso, hijo.
(Flatulencia)
-Tobi.
¿Qué ha sido eso?
Un "pedete".
Pues no vuelvas a hacerlo, ¿me oyes? ¡No vuelvas a hacerlo!
Pues, quiero hacer pis. Bueno.
Perdónenme, lo siento, el ángel del siglo XX, Tobi,
va a hacer sus necesidades.
Vamos, Tobi.
("Aleluya")
Ahí.
¡Suelta!
¡No mires!
¡Tobi!
¡Tobi!
¡Tobi!
¡Tobi!
¡Marga, Marga! Tobi, el niño, que se ha escapado.
-¿Pero qué dices? -Sí, salgamos por allí.
Permítanme, por favor. -Dejen paso.
(MEGAFONÍA)"Atención, atención, Tobi, el niño con alas
se ha escapado. Se ruega a quien lo encuentre,
lo deposite en información.
Repetimos, lo deposite en información
o en la caseta de su mismo nombre."
(Ambiente feria)
(Ambiente feria)
(Ambiente feria)
(Pájaro)
(MEGAFONÍA) "Atención, atención, Tobi, el ángel del siglo XX,
se ha escapado. Se ruega a quien lo encuentre,
lo deposite en información.
Repetimos, lo deposite en información
o en la caseta de su mismo nombre."
Vamos, vamos.
Vamos, vamos.
¡Tobi!
¡Tobi!
(GRITA)
(Pájaros)
¡Tobi!
¡No te vayas!
¡Vuelve, Tobi!
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