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EN EL TERREMOTO Y EL TSUNAMI DE 2011 EN EL ESTE DE JAPÓN
HUBO 15 897 VÍCTIMAS MORTALES
2532 PERSONAS SIGUEN DESAPARECIDAS
HARU, DE OTSUCHI EN LA PREFECTURA IWATE, TENÍA 9 AÑOS
PERDIÓ A SUS PADRES Y HERMANO EN EL TSUNAMI
AHORA VIVE CON SU TÍA
EN KURE, EN LA PREFECTURA DE HIROSHIMA
El desayuno está listo.
¡Haru!
¿El colegio empieza hoy?
Sí.
¿Han dicho algo de después de la graduación?
¿No? Me pregunto cuándo lo harán.
La vieja señora Sato tuvo una mala caída.
Qué mal.
Espero que esté bien.
Estaba paseando al perro.
Y también es bastante mayor.
¿Tienes el dinero de los libros?
¿Seguro?
Sí.
Gracias.
Gracias.
¿No está la sopa demasiado clara? ¿No te parece?
Está buena.
Este fin de semana largo que viene...
Estoy pensado en ir a Otsuchi.
¿Querrías venir?
¿Yo?
Han reconstruido el centro.
Ya era hora. Han pasado ocho años.
Deberíamos ir.
Tía Hiroko...
Supongo que no, ¿verdad?
¿Tía Hiroko?
¿Sí?
Vete ya.
Piénsatelo.
Adiós.
Buenos días, Haru.
Buenos días.
Allá vais.
-Hasta la vista. -Cuidaos.
Allá vamos.
¿Tía Hiroko?
¿Tía Hiroko?
¿Tía Hiroko?
¡Tía Hiroko!
Buenos días.
¿Estás despierta?
Ahora está descansando tranquila. Puedes entrar.
¿Puedes levantarte?
Tía Hiroko...
PELIGRO DE DERRUMBAMIENTO NO PASAR
Papá...
Mamá...
Quiero veros.
¡Papá!
¡Mamá!
¿Por qué lo pierdo todo?
¡Quiero veros!
¿Por qué?
¡Odio todo esto!
¡Lo odio!
¿Por qué?
Todo.
Lo pierdo todo.
Oye.
Oye.
¿Qué te pasa?
¿Estás bien?
¿Puedes levantarte?
¿Qué te ha pasado?
¿Te encuentras bien?
¿Puedes levantarte?
Arriba.
¿Estás bien?
Entra y podrás descansar.
Vamos.
Yo vivo aquí.
O te llevo a tu casa, si me dices dónde está.
Solo estamos mi madre y yo.
Sube.
Entra.
Lávate las manos.
Las tienes sucias.
Hazlo ahí.
Ya no eres una niña pequeña.
Utiliza esto.
Me has asustado. Creía que estabas muerta.
Siéntate ahí.
Aquí.
Aquí.
¿De dónde has venido?
Después te llevaré a casa.
Y ahora...
¿qué?
Esto debería valer.
¿Te has despertado?
Tenemos compañía.
Mi madre.
Así.
Ayako, has vuelto a casa.
No es Ayako.
Bienvenida a casa.
Bienvenida a casa.
Discúlpala, está un poco senil.
Ayako...
Lo siento.
Lo siento, Ayako.
Suelta.
Suéltala.
No pasa nada.
Así que sabes hablar.
Lo siento. Te soltará cuando esté la cena.
Ayako era mi hermana pequeña.
Murió hace más de diez años.
Mi padre se fue poco después de ella.
Entonces fue cuando mi madre empezó a perder la cabeza.
Mi esposa se llevó a mis hijos y se fue.
Aunque eso fue por culpa mía.
Alto, que luego te llevo a tu casa.
Esta zona siempre fue un lugar tranquilo.
Los terremotos y los grandes tifones
nunca nos han molestado.
Pero la lluvia que cayó el año pasado provocó un derrumbamiento.
Toda la zona quedó barrida.
Incluidas las casas que teníamos al lado.
La nuestra se salvó.
Tuvimos suerte.
Supongo...
que la vida es cuestión de suerte.
Pero para vivir
hay que comer.
Comer y vaciar, comer y vaciar.
¿Quién eres tú?
Me llamo Haru.
Haru.
¿De dónde eres?
De Otsuchi.
¿Otsuchi?
¿Dónde está Otsuchi?
¿Tienes familia aquí?
Cuando tenía seis años,
una gran bomba cayó sobre Hiroshima.
La bomba atómica.
Yo solo era una niña pequeña, así que no comprendía nada.
La esposa de mi tío era de la ciudad de Hiroshima.
Y los dos se fueron
a ver cómo estaba su familia.
A Hiroshima.
Mi tío regresó
con la caja de huesos funeraria.
Yo no sabía lo que era eso.
Quería ver qué aspecto tenían los huesos de una persona.
''Enséñamelo, enséñamelo'',
le dije a mi tío.
''Son solo huesos'', me dijo,
''no hay nada que ver''.
Pero yo seguí
dándole la tabarra.
Entonces, abrió la caja
y me dejó mirar dentro de la urna.
Come.
Pero allí no había huesos
como los que yo había esperado ver.
Solo un diminuto botón de uniforme escolar.
Me llevé una decepción.
No había huesos.
Solo un pequeño botón de uniforme.
Lo que yo quería era ver huesos.
Pero cuando pienso en los que fueron bombardeados...
Puede que yo solo fuera una niña,
pero dije cosas horribles.
Todavía hoy
me siento avergonzada.
Venga, come.
A mi familia se la llevó el tsunami.
¿En Otsuchi?
Allí, en Iwate.
¿Esa Otsuchi?
En cualquier caso, tú estás viva.
Tienes que comer
Come.
Vamos.
Tú también, mamá. Despiértate y come.
Venga.
Vamos, come ya.
¿Seguro que estarás bien sola?
Mi hermana, Ayako, se suicidó.
Cuando te vi allí tirada,
tenías su mismo aspecto.
Sigue con vida.
Sí.
Toma.
Los que siguen con vida tienen que comer.
Va.
Hasta la vista.
Gracias.
Está dormida.
Es menor. Deberíamos llevarla a la policía.
¿Por qué?
Alguien tendrá la custodia. Necesita a un adulto.
Por eso la hemos recogido.
A lo mejor nos hemos pasado.
Dices que necesita a un adulto.
¿Y si está metida en algún lío y nosotros nos vemos involucrados?
Tenemos que hablar con alguien
que entienda de estas cosas.
¿Nos la llevamos a casa?
-¿Qué? -De momento.
No podemos hacer eso. Ni hablar.
Caíste rendida enseguida.
No queríamos despertarte.
¿Qué quieres hacer? Pronto cogeremos el desvío.
¿Te dejamos cerca de aquí?
Tengo hambre. Vamos a comer algo.
¿Ya?
Como por dos, ya lo sabes.
Haru te llamas, ¿verdad? Tú también vienes.
-Ya está. - Sí, sí.
¡Ay! Lo siento.
Ten cuidado. Recuerda que estoy embarazada.
¿Saben tus padres que te has ido por ahí sin más?
Seguramente no.
¿Por qué?
-¿Por qué? -Si no lo supieran, sería raro.
Hacer autoestop con el uniforme del colegio
no es muy normal.
Es peligroso.
Vamos a comer.
No. Es peligroso. Quiero decir, ¿y si...?
Peligroso, ¿cómo?
Está bien escaparse,
pero por ahí fuera hay mucha gente extraña.
Por lo que ella sabe, podríamos ser secuestradores.
Pero no lo somos, ¿verdad?
No.
Pero existe gente así, solo estoy diciendo eso.
Ella es lo bastante lista para saber que no lo somos.
Supongo, si tú lo dices.
Come algo. Contigo solo no debería irse.
-Lo sabes, ¿verdad? -Oye.
Me vio conduciendo y se subió.
-Lo que tú digas. -No es malo.
Hablas como un policía.
Come antes de que se enfríe.
Ataca, Haru.
Como quieras.
-Gracias. -Venga.
Come.
Dale un poco.
Perdona. Sírvete tú misma.
Mi hermano no es muy educado.
Dame tu plato.
Tú también te escapaste de casa.
¿Yo?
Sí.
Y fue aún peor.
Yo era un niño, más pequeño que tú.
Ay, gracias.
Qué buena pinta.
Gracias.
Dámelo.
Gracias.
No seas tímida, Haru. Come.
Mira este arroz frito.
Me encanta.
-Espera, espera. -¿Una foto?
No, no quiero que me hagas una foto.
Muchas mujeres se hacen.
Pensé que tú también.
Para ya. Me duele cuando me río.
Dale un poco a Haru.
¿Quieres arroz?
¿Para publicarla?
Toma.
Acaba de empezar a comer.
Sí, es verdad.
¿No publicas en redes sociales?
Para nada.
Gracias.
A comer.
Está bueno.
¿Sí?
Los fugitivos tienen hambre.
Sí.
Pero yo no fui una fugitiva.
Pues eso parecía.
¿Cómo?
De repente se fue de casa y ya no volvió.
Cuando tenía tu edad.
Yo no pensé que me hubiera escapado de casa.
Es que ya no podía soportar seguir allí.
Eso piensas tú.
Tú crees que no te escapaste, pero yo sí.
-¡Ay! -¿Estás bien?
Has hecho que me ría demasiado.
Has comido demasiado.
¡Ay! Me duele muchísimo.
-¿Estás bien? -Sí.
A veces me dan calambres.
¿Quieres tumbarte?
Casi que sí.
¿Te encuentras bien?
Vete a la sala de estar.
¿Podemos ir? Gracias.
Ve a tumbarte.
Perdonadme. Acabad vosotros.
Sigue comiendo.
Gracias.
Voy a llamar a mamá.
Vale, gracias.
¿Te encuentras bien?
Sí, gracias.
Se está moviendo. ¿Quieres sentirlo?
Solo...
Un momentito...
¿Lo has sentido?
Se ha movido.
Haru te está saludando.
Es increíble, ¿verdad? Quiere decir que está despierta.
Es una niña.
¿No es increíble que podamos hacer otra persona?
Es como si, dentro de ti,
hubiese un pequeño universo al completo.
Es una persona, Haru.
Empieza siendo una pequeñita babosa de mar.
Se está moviendo.
Es una chica.
No va a tener padre,
pero la voy a tener de todas maneras.
Ya tengo 43 años.
Todos me dicen que no debería tenerla porque soy demasiado mayor.
Pero mi corazón me dice...
que la tenga.
Algún día quiero que cantemos juntas.
Ahí va otra vez.
¿Y qué dices tú? ¿Vas a tener uno?
¿Quieres tener un bebé?
¿Estás bien?
Que si estás bien.
Muy bien, pues. Entonces, esto es la despedida.
Vuélvela a sentir.
''Nos volveremos a ver''.
Espera.
Dame la cartera.
No hace falta.
Haru,
llámanos cuando llegues a casa.
Mándame una foto.
Lo haré.
Bien.
Tienes 5000 yenes.
Gracias.
Ya me los devolverás.
Aquí podrás encontrarme.
Mantén el contacto.
Cuídate.
Adiós.
Gracias.
Vámonos.
Adiós.
Buenas noches.
¿Estás sola?
¿Estás en el instituto?
Tenemos un coche. Podemos llevarte a casa, ¿vale?
Oye, ¿tienes hambre?
-¿Lo tienes? -Lo tengo.
No pasa nada. Sube al coche.
¡No seas tímida!
¿Qué te gustaría?
Sube.
¡Parad!
¡Oye, espera!
¡Espera!
¿Hola?
Ahí no hay nadie.
Demos una vuelta.
¡Suelta!
¡Vamos!
Solo salir un rato por ahí.
¿Hola? Abra la puerta, por favor.
-Vamos a comer algo. -Oye.
¿Qué te gustaría hacer?
¿Qué está pasando?
¿Por qué? Está con nosotros.
-Esfúmate. -Oye.
¿Qué? Esto no es asunto tuyo.
Sube.
Pero ¿qué coño?
Me acordaré de ti.
Eres menor de edad.
Te dejaré donde me digas.
Esto no es asunto mío.
¿Dónde vives?
Lejos.
Lejos, ¿dónde?
En Iwate.
¿Y te has dado cuenta de dónde estás?
¿En serio?
Toma.
Coge esto.
Gracias.
¿Vas a Fukushima?
¿A Fukushima?
Ah, por la matrícula. No, qué va.
¿Dónde está tu casa?
No tengo. Esta es mi casa.
¿En qué sitio de Iwate?
En Otsuchi.
¿Otsuchi?
Ahí también pegó fuerte.
¿Te ibas a tu casa?
Yo voy a Saitama pasando por Tokio.
Te dejaré donde me digas.
Come.
Entra conmigo. No tardaré mucho.
Hola.
Pasa.
Una taza de té y...
¿Un refresco?
Un ginger ale.
Sentaos.
Disculpa.
¿Conoces a este hombre?
Mehmet.
Creo que viene por aquí.
Me parece que lo he visto.
Pero no sé cómo se llama.
No.
No lo he visto nunca.
Yo tampoco.
Disculpa, ¿conoces a este hombre?
No.
Aquí tienes.
Hola.
¿Así está bien?
Sí, está bien. Te lo harán enseguida.
Disculpa.
Este hombre...
Es Mehmet.
-¿Lo conoces? -Sí.
Me gustaría verlo.
¿De qué lo conoces?
Después de la catástrofe
nos ayudó a salir de Fukushima siendo voluntario.
Sí, se fue hasta allí.
De voluntario.
Ahora no puedes verlo.
Inmigración lo ha detenido.
¿Por qué?
No hay un motivo real.
Sencillamente lo cogieron y se lo llevaron.
-¿Cuánto tiempo hace? -Un año.
¿Y aún sigue allí?
Sí.
Su familia,
su esposa y sus hijos,
viven cerca de aquí.
Pero no podrás verlo en un tiempo.
No hay manera.
¿Y cuándo saldrá?
Ni idea.
Lo tiene Inmigración retenido.
No existe un límite de tiempo.
Un año, dos, tres... Nadie sabe cuánto tiempo será.
No.
¿Qué tal le va a su familia?
Bueno, viven cerca de aquí.
Él es el sustento de la familia. Tiene hijos.
Van al colegio y todo.
Podemos llamarlos, si quieres.
¿Los llamo?
Sí.
Llámalos.
Pimientos secos.
Calabaza y calabacín.
¿Cómo haces esto?
Este es diferente, ¿verdad?
No, este. ¿Vale?
Este lleva sésamo.
-¿Lo haces tú? -Mi madre.
Esto es ternera.
Conocí a Mehmet
después del terremoto.
Era voluntario.
Sí.
¿Dónde está ahora?
Lo tienen en un centro de detención como refugiado.
Ha solicitado el estado de refugiado
y ahora lo tienen bajo custodia.
¿Hasta cuándo?
No lo sé.
No hay fecha de liberación.
Hay un cristal entre ellos cuando van a verlo.
Después de más de un año, por fin consiguió verlo
en una habitación
que no tenía un cristal divisorio.
Así por fin pudo abrazar a sus hijos.
¿Por qué Inmigración
tiene que atormentarnos así?
¿Qué hemos hecho?
¿Por qué tienen que separar así a las familias?
Tal vez los curdos deberían ser independientes.
Si tuviéramos nuestro propio país,
todos podríamos irnos a casa.
Si tuviéramos una casa propia.
Todo el que quisiera podría irse allí.
No tenemos por qué sufrir de esta manera.
Tampoco pasa nada
por no tener un país propio,
pero quiero seguir viviendo en nuestra cultura.
Esta es mi familia.
¿Madre, padre, hermano pequeño?
Tu hermano es monísimo.
¿Cuántos años tiene?
Es una monada.
Se los llevó el tsunami.
Nunca los han encontrado.
¿El de 2011?
Entonces iba al colegio de primaria.
Yo volvía del colegio con mi hermana mayor.
Los mayores estaban alterados.
Nosotros nunca habíamos visto un terremoto, y no lo estábamos.
Pero detesto pensar en toda la gente que resultó dañada por aquello.
Lo peor que nos pasó a nosotros
fue que el yogur se derramó dentro de la nevera.
Fue mucho peor para mucha gente.
Es muy mono.
Se parece a tu madre, ¿verdad?
-Sí. -Se parece.
Voy al hospital a hacer de intérprete para los parientes de mi madre.
Entre los turcos y los kurdos,
las mujeres no trabajan.
No van al colegio, no hablan japonés,
por eso necesitan un intérprete.
En el hospital he visto a médicos y enfermeras con problemas.
Tengo la sensación
de que podría hacerme enfermera
para ayudar a esta gente.
¿Qué harás tú cuando acabes el instituto?
Aún no me he decidido.
Pues lo haremos lo mejor que podamos.
-Perdonad las molestias. -No es molestia.
-Gracias. -Gracias.
Pásate por aquí cuando vuelvas.
Gracias.
Hasta la próxima.
Cuídate.
¿Me dejas ver la foto
que le has enseñado a esa chica?
Gracias.
¿Murieron en el tsunami?
Nunca los encontraron.
¿Adónde vas?
A Fukushima.
¿Te parece bien?
Sí.
Yo trabajaba ahí.
Estaba aquí cuando ocurrió.
¿Aquí?
La central nuclear.
¿De quién es esta casa?
Es mía.
Ya estoy en casa.
¡Ya estoy en casa! ¡Hola!
Hayato...
Aparta, Haru.
¡Ya estamos en casa!
Tíramelo, Hayato.
Hola, Haru.
Haru, has vuelto.
Allá va.
Mitsuyo, wasabi.
¿Perdona? ''Mitsuyo, wasabi''. Daos cuenta de cómo me habla.
Toma el wasabi.
Yo ya me he puesto.
Estos palillos resbalan mucho.
Tengo que hacerles muescas.
Te pones demasiada sal.
-Qué bueno. -Solo un poquito, ¡eh?
Ya basta.
Voy a traer el té. ¿Quieres un poco de té?
-¿Té? -¡Té no! No seas tonta.
Sake.
-Sake. -¿Cerveza?
Cerveza no. La cerveza es para el aperitivo.
¡Papá! -Tú tráeme el sake.
Acabas de empezar a comer.
A esto le va muy bien el sake.
También hay wantanes.
Tráelos después.
-Solo un poco. -Medio vaso.
Solo quieres beber porque Morio está aquí.
Sí, pero en todo caso,
¿has dado una vuelta por aquí?
Han arreglado un montón de cosas,
pero aun así
la cosa está difícil.
Aquí es donde ocurrió el accidente nuclear.
Para mí también.
Por eso, mucha gente que era de aquí
ya se fueron.
Ahora ya no queda nadie por aquí.
La mayoría de ellos
no han regresado.
Los que decidimos vivir aquí, como yo,
somos los únicos que volvieron
y que quisieron vivir
en el sitio donde nacieron.
Yo decidí vivir aquí,
pero la mayor parte de las casas que hay aquí están vacías.
Solo han regresado las personas mayores.
¿Qué me dices del señor Sato, el de la puerta de al lado?
¿Kiyoshi? La familia de su hijo se mudó a Yokohama.
Me contaron una cosa
que me dejó conmocionado.
Tenían una hija que iba a primero de primaria.
La metieron en el colegio de allí.
El colegio de Yokohama.
Cuando ella se presentó en la clase,
dijo que era que Fukushima.
Y en el momento en que dijo eso
uno de los niños levantó la mano
y preguntó si la radiación era contagiosa.
¡Como si fuera contagiosa! ¿Te lo puedes creer?
Como seas de Fukushima,
siempre te preguntarán
si pasa algo con la radiación.
Como si pudieras contagiarles la radiación
y caer enfermos por tu culpa.
No saben nada sobre ese tema.
Igual que no ven nada de malo
en que los niños de Fukushima sufran abusos.
Eso me cabrea mucho.
¿Por qué sufren eso los niños de Fukushima...?
¿Cómo se llama?
¿Discriminación?
-¿De los otros niños? -Sí, de los niños.
Sí, pero ya sabes,
cuando hubo fusión en el reactor, todos preguntaban por qué.
TEPCO, la empresa de energía,
no contó nada.
Se dice que los forasteros, los periodistas y demás,
lo supieron antes que TEPCO.
Lo de la fusión.
No nos han contado nada.
No.
Pero ¿tú te sientes
culpable por eso?
¿Como si fuera culpa tuya?
Yo me siento fatal.
No fue culpa tuya.
No pienses eso.
Si sigues echándote la culpa de esa manera,
nunca conseguirás tener un trabajo fijo.
Seguirás rebotando de uno en otro como te pasa ahora.
Él tiene sus propias ideas sobre eso.
Todo eso está muy bien,
pero ¿no ha llegado el momento de que sientes la cabeza?
Aunque volviera aquí, sigue sin haber trabajo, papá.
Ya.
Mientras se es joven se está bien.
Uno puede irse a la ciudad a trabajar, a divertirse,
a lo que cada uno quiera.
Pero tenéis que saber
que conforme uno se hace mayor,
lo que uno busca es regresar
al lugar donde nació y fue criado
y tomárselo todo con más calma.
Sencillamente relajarse y respirar ese aire.
Como hago yo.
Y las personas mayores están regresando.
Eso es verdad.
Aquí nacieron y aquí quieren morir.
Querer morir en el mismo lugar en el que uno nació
es un sentimiento muy humano.
¿Cómo lo llamas?
Es lo más lógico, lo más natural.
Bien. Sacude el agua.
¿Nunca habías probado los pepinillos de matsumae?
-¿De matsumae? -Sí. ¿No los habías probado?
No.
¿Nunca? ¿De verdad?
Aquí los hacemos en Año Nuevo y en fiestas así.
A papá le encantan.
Seca eso bien.
Se me ha caído un poco.
No te preocupes. Lo apartaré para que no esté en medio y luego lo cogeré.
Sí, así está bien. Luego sacúdelo y mételo en ese bol.
Bueno, ¿cómo es viajar con Morio?
¿Habla contigo? No cuenta muchas cosas, ¿verdad?
¿Es divertido?
Morio tenía esposa
y una niña pequeña.
Murieron en la catástrofe.
Él trabajaba en la central eléctrica,
así que allí estuvo a salvo.
Las otras dos estaban en un coche conduciendo junto al océano.
Nunca las encontraron.
Todo este tiempo ha estado buscándolas.
Si su hija siguiera viva, ahora iría al instituto.
Yo ya lo había visto
cuando era joven.
El diario de un policía,
filmada aquí, en Fukushima.
En ella
salía Hisaya Morishige
y Rentaro Mikuni,
cuando era joven.
Y gente así.
La canción popular ''Soma''
sonaba todo el rato.
No sé por qué, pero los ojos se me llenan de lágrimas.
¿Por qué?
Muy lejos
En la distancia
Los cielos
De Soma
Es lo que hay
Es lo que hay
Con lágrimas
La joven esposa enciende el fuego
Para calentar agua para el baño
Es lo que hay
Es lo que hay
Es más que el humo de la hoguera
Lo que la hace llorar
Es lo que hay
Es lo que hay
Los campos y los arrozales
que salen en esa película
relucían al sol.
Aquellos arrozales,
aquella campiña,
todo relucía.
¿Regresará eso algún día?
Toda la gente se pasea por ahí
como si nada hubiera pasado.
¿Has pensado alguna vez en suicidarte, Morio?
Sí, claro.
¿Y así volver a estar con ellos?
Sí.
Pero no lo he hecho.
¿Por qué no?
Buena pregunta.
Haru...
Si tú murieras,
¿quién recordaría a tu familia?
Desapareceríais todos.
Puede que yo vuelva a casa.
Estoy cansado de vivir en este trasto.
Al menos tienes una casa.
Llena de mierda de gato.
Costará mucho limpiarla.
¿Recuerdas dónde estaba tu casa?
Creo que sí.
¿Puedo bajar?
Quiero pasear.
Claro.
¿Hola?
¿Eres la madre de Asuka?
Sí.
Soy Haru.
Asuka y yo éramos amigas.
¿Haru?
Sí.
¡Eres tú!
¡Cuánto has crecido!
¿Has vuelto?
Sí.
¿En serio?
¿Hoy?
Sí.
¿Dónde vives ahora?
Ahora vivo en Hiroshima,
en casa de mi tía.
-¿Solas vosotras dos? -Sí.
Y ya te has hecho mayor.
Vaya.
Ahora ya serás estudiante de bachillerato.
Sí, claro que sí.
Perdona. No pasa nada.
Perdona.
Ahora ya serás...
estudiante de bachillerato.
Perdona.
Lo siento.
No, lo siento yo.
Me has sorprendido.
Lo siento.
No pasa nada.
Eh...
Aquel día...
Aquel día...
estuve con Asuka todo el rato.
Estábamos asustadas, cogidas de la mano.
Pero...
cuando salimos huyendo a la carrera,
le solté la mano.
Y después...
ya no pude encontrarla.
Lo siento.
Si la hubiera agarrado fuerte...
Haru...
Lo siento.
Gracias.
Gracias por cogerle la mano.
Lo siento.
Ya estoy en casa.
Ya estoy en casa.
Ya estoy en casa.
Contestadme.
¿Por qué no me contesta nadie?
¡He vuelto a casa!
¿Dónde estáis?
Ya estoy en casa.
Ya estoy en casa.
Ya estoy en casa.
Espera.
Vete derecha a casa.
Gracias, te lo devolveré.
No te molestes.
Adiós, Haru.
Haruka.
Ese es mi nombre.
Se escribe como ''primavera fragante''.
Adiós, Haruka.
Gracias.
De nada.
Te irá bien.
Eh...
¿El tren que va a Playa Namita pasa por esta vía?
Por aquella.
Gracias.
¿Adónde vas?
Al teléfono de viento.
¿El teléfono de viento?
Es una cabina telefónica.
No está conectada a la red,
pero desde ella se puede hablar con los muertos.
¿Se puede hablar con los muertos?
Leí sobre ella en un libro.
¿Puedo preguntarte
con quién quieres hablar?
Con mi padre.
El año pasado murió en un accidente de coche.
Y necesito hablar con él.
¿Puedo ir contigo?
Claro.
Gracias.
Por cierto, ¿sabe tu madre que has venido hasta aquí?
Se lo conté,
pero me dijo que no quería venir,
así que me he venido sin decírselo.
Estará preocupada. ¿No deberías llamarla por teléfono?
Pero se enfadará.
Por eso no pasa nada. Ahora ya estás aquí.
Es que estará preocupada.
¿Hola, mamá?
Perdona.
Ahora mismo
estoy en un sitio llamado Playa Namita.
Perdona.
Estoy yendo al teléfono de viento.
Volveré a casa después de hablar con papá.
Perdóname. Lo siento mucho.
¿Es este el camino?
Creo que sí.
Déjame ver.
Es por aquí, ¿verdad?
Por aquí.
¿Por ahí?
Sí.
Allí.
Allí está.
Pasa tú.
¿Hola?
¿Papá?
¿Mamá?
¿Hayato?
Soy Haru.
¿Cómo estáis?
Acabo de cumplir 17, ya lo sabéis.
Estoy en segundo de bachillerato.
Entonces pensaba que con 17 años sería mayor.
Vosotros tres,
¿dónde estáis ahora?
¿Dónde estáis?
Yo...
he hecho
un largo viaje hasta aquí
desde Hiroshima.
La tía Hiroko se ha puesto enferma
y por eso me fui de su casa
yo sola
y he vuelto a Otsuchi.
En este viaje
he conocido a mucha gente.
Muchas personas me han ayudado.
Todos estos años he intentado hacerlo lo mejor posible.
Todos...
Todos están vivos.
Y yo estoy viva.
Y como estoy viva,
os recuerdo a todos.
Hace un rato
he estado en nuestra casa.
''Ya estoy en casa'', he dicho,
pero no había nadie que me diera la bienvenida.
Me siento tan triste...
Es un lugar que recuerdo con todos vosotros allí.
¿Por qué...
tuvo todo...
que ser barrido?
¿Por qué me habéis dejado sola?
¿Por qué me habéis dejado sola?
¿Por qué soy yo la única
que tiene que estar sola?
Me siento muy deprimida
teniendo que vivir un día tras otro,
durante todo este tiempo,
siendo la única que se sigue haciendo mayor.
Es horrible.
Quiero veros.
Quiero veros.
¿Estáis en alguna parte del mar?
¿O estáis arriba, en el cielo?
¿Es bonito el mar?
¿Hay muchos peces?
Algún día
me reuniré con vosotros.
Me reuniré con todos vosotros.
Pero...
hasta entonces
voy a seguir viviendo.
Voy a seguir con vida.
Cuando nos volvamos a ver, seré una ancianita muy mayor.
Ya tengo ganas.
Y ahora, adiós.
EL TELÉFONO DE VIENTO ESTÁ EN UNA COLINA
EN NAMITA, OTSUCHI, PREFECTURA DE IWATE
DESDE EL TERREMOTO Y LOS TSUNAMIS DE 2011
MÁS DE 30 000 PERSONAS HAN VENIDO
PARA CONTARLES CÓMO SE SIENTEN
A AQUELLOS QUE YA NO ESTÁN AQUÍ
www.subtitulam.com Traducción: agrepa
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