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Ah...
Y anoche iba hacia el molino...
Y a la molinera vi.
Y anoche iba hacia el molino...
Y a la molinera vi.
Y encima de una talega...
El polvo le sacudí.
Y el polvo le sacudí.
Y anoche iba hacia el molino.
Rubita tienes la cara, rubito tienes el pelo.
Rubita tienes la cara, rubito tienes el pelo.
Rubitas tienes las cejas, y rubio tendrás aquello.
Rubitas tienes las cejas, y rubio tendrás aquello.
(Música)
¡Satanás! ¿Qué pasa?
Satanás. Ahí. Ama...
Satanás, juro.
Ama.
¡Doña Isabel! Vamos a ver.
Jesús... Jesús, Jesús.
¡Jesús!
¿Y Satanás? Pozo. Ahí.
Ande, ama, ande.
Ay...
Ay...
Otro.
¿Otro? Otro.
¡Jesús!
Madre parió.
¿Otra vez?
Harta, harta me tenéis.
Sa... Sa...
¡Sa! (RÍEN)
(TODOS) -Izquierda, izquierda, derecha, izquierda.
(Gruñidos)
(TODOS) Izquierda, izquierda, derecha, izquierda.
Mi hija, ¿dónde está mi hija?
Traidora.
Mi hija, ¿dónde está mi hija? -Sa... Sa...
-Mi hija. -Sa...
-Mi hija. -Sa...
-Traidora.
Y tú estate quieta, leches.
(Cánticos)
Chatigua.
-Pitas, pitas, pitas.
(Canción en valenciano)
(Tambores)
Anda que no son lentos. -Y sucios.
-¡Ah!
-No les dejes pasar.
-No hay más Dios que Dios. -Y Mahoma su profeta.
-¿Dónde vais? -Al mercado de esclavas.
-¿A comprar o a vender? -A vender.
-Está bien, pero todos no podéis pasar.
-Es que venimos juntos. -Me da igual.
-¿Y cuántos podemos pasar? -Solo dos y sin armas.
-La otra vez pasamos cinco. -No estaría yo de guardia.
-¿Y tres? ¿No podemos pasar tres? -No, señor, solo dos.
(GRUÑE) -Luis María, tráete a la cristiana.
Los demás, esperarse aquí.
-Vamos, vamos. -¡Amo don José!
(GRITAN)
Con la venia, señor marqués. Con la Denia, señor marqués.
-Con la venia, señor marqués. -Tiene usted la venia.
-Tiene usted la venia. -Tiene usted la Denia.
El caballero aspirante don Fernando solicita la venia.
No le des la venia. Tiene la venia.
-Tiene la venia. -Tiene la Denia.
Don Fernando Bastardos.
Don Fernando bastardos. -Don Fernando bastardos.
(Gruñidos)
Transido por el dolor y a vuestros pies rendido
un hombre sin apellido, reclama vuestro favor.
Un mal nacido. Si el moro provocador
raptar a Isabel se atreve, mancillando así la nieve
y ultrajando nuestro honor.
Releches, Don Fernando, ya está bien.
Hábleme usted en cristiano. Perdón, señor marqués.
Al grano, ¿qué es lo que pretendéis?
Rescatar a doña Isabel. Jamás.
Marquesa...
Señor marqués de Mocorroño,
¿aceptaríais casar a vuestra hija con un marrano de sangre marrana?
Don Fernando no es un marrano. ¿Cómo podéis probarlo?
¿Yo? Entonces, ¿quién puede probarlo?
Dios. Dios puede probarlo. ¡Don Fernando!
A Dios demando ante la cruz de mis dedos
que si una sola gota de sangre marrana
corre por mis venas,
sepulte mi alma en el más profundo de los infiernos.
(Estruendo)
Y por fin, con esta esclava entramos en la partida más interesante.
Porque Alkanfor siempre ofrece los mejores géneros.
Géneros garantizados, géneros traídos desde los confines del mediterráneo.
Qué hembra, señores. Qué hembra.
No hay en toda Ruzafa carnes más apretadas.
Qué magro, señores. Qué magro.
-¿Sabe escribir? -No sabe.
-¿Sabe cantar? -No sabe.
-¿Sabe bailar? -No sabe.
-¿Sabe amasar? -Amasa, bate, muele, monta,
pela, calienta, soflama, cuaja, menea...
-Alkanfor, 500 maravedíes. -500 maravedíes ofrece el valeroso
Benalabar sin conocer todavía la mercancía.
¿Qué ofrecerá cuando la conozca?
Señores, esta esclava nacida entre las piedras del desierto,
y es lo voy a demostrar... -A ver qué es lo que se inventa.
-Es poseedora del oasis más fértil que jamás soñaron mentes beduinas.
Señores, he aquí el jardín prometido.
(TODOS) -¡Oh!
-2000 maravedíes. -2500.
-2500 por aquí. -2500 más uno.
-3000.
-3000 maravedíes ofrece el misericordioso Benimamet.
-3001. -3500.
-3501. -4000.
-¡Mierda! (RÍE)
-¿4000 maravedíes por este jardín? ¿Por este huerto? ¿Por este oasis?
¿Por este jazmín? 4000 a la de una. 4000 a la de dos.
4000 a la de tres. ¡Adjudicada! (RÍE)
Jamalajá, venga, llévatela, para Benimamet.
La cristiana, rápido, es para hoy.
Venga.
(Rebuznos)
Señores, cuando un viejo mercader encuentra una rara perla de oriente,
sabe reconocerla y se alegra, se alegra de poderla ofrecer
a sus buenos clientes.
Hoy el mercado de Ruzafa al Parrus está de fiesta,
porque una de esas raras perlas de oriente,
ha llamado a su puerta.
No hay palabras, no hay versos capaces
de describir su belleza. Mirad la perla.
Miradla bien. Pero miradla con recato,
porque ni los rayos del sol conocen sus secretos.
El mar de sus virtudes, encierra todos sus perfumes
y tan solo la brisa de la mañana
ha osado acariciar sus aladares.
-¡Alkanfor! 10 000. -¿10 000 por una paloma?
¿Por un rayo de luz? ¿10 000 por una flor?
-20 000. -Ja, 25 000.
-30 000. -Ja, 50 000.
-50 000 maravedíes. 50 000 a la una.
50 000 a las dos... -55 000.
-60 000. -60 000 maravedíes.
Ofrece el misericordioso Benimamet por esta blanca paloma.
60 000 maravedíes por la estrella de la mañana.
60 000 a la una. 60 000 a las dos. 100 000 maravedíes.
¿100 000 maravedíes? ¿Quién ofrece 100 000 maravedíes?
El marqués de Mocorroño. ¡Alkanfor! Terminad la subasta.
200 000. No podéis pagarlos.
Sí, puedo. No está permitido.
-Sí está permitido. Nuestra ley permite el rescate
y eso es lo que la cristiana ofrece. -La cristiana miente.
-¿Cómo llamáis cristiana? Doña Isabel de Mocorroño, señor.
¿Sois la hija del marqués? Sí, señor.
Ya había oído hablar de vos, señora,
y la verdad es que la realidad supera vuestra leyenda.
Desde hoy, consideraos mi huésped, doña Isabel.
Pero con una condición.
Voy a mandar un emisario vuestros padres exigiendo al rescate.
Y si antes de la próxima luna llena
no están aquí esos 200 000 maravedíes en oro,
esa misma noche y en eso estará de acuerdo Benimamet,
esa noche, adornarás mi rueda de la fortuna.
(RÍE) -Oiga, ¿y a nosotros quién nos paga?
¿Quién nos paga? -Alkanfor, ¿quiénes son esos?
-Los raptores.
-¿Habéis raptado vosotros a la blanca paloma?
-Sí, gran sultán. -¿Acaso no conocéis la ley de Mahoma?
-Regular. Como no somos de aquí... -¿Ah, no? ¿Pues de dónde sois?
-De allá. -De allí.
-Bueno, pues según la ley de Mahoma, tanto es el que da como el que toma.
Así que, por raptar a la blanca paloma...
-¡A las mazmorras!
(HABLA EN LATÍN)
¿Ahí también?
¿No querrás que te maten por el culo?
No, señor. Antes la muerte.
(HABLA EN LATÍN)
-Don Barbián, ayudadme.
-Nadie, jamás.
-Nadie, jamás desde que Mocorroño I, el estrangulador, murió envenenado,
ha osado en empuñar su estacada. -Nadie, jamás.
-Esta sacrosanta estaca... -Templada con amor
por el mismísimo apóstol Santiago... -Ha estado esperando 100 años
a que un valeroso cristiano partiera a tierras de infieles
a rescatar a la virgen de Mocorroño.
(Golpes, gritos)
Esta estaca sedienta de sangre pagana te abrirá paso
hasta el mismísimo corazón de la morisma.
hiérelo de muerte y regresa con mi hija.
(Música festiva)
(TODAS) -Uno, dos, tres, ahora. Uno, dos, tres, ahora.
(CANTURREA)
(RÍE)
(TODAS) -Uno, dos, ahora. Uno, dos, ahora.
-No hagas caso, el que quiera mirar, que mire.
(TODAS) -Uno, dos, tres. Uno, dos, tres.
-¿No bebéis, doña Isabel? No.
(ASIENTE) ¿Teméis perder el sentido? No.
Cristiana, ¿no tenéis vino en vuestras tierras?
Sí. Pues bebed.
No. (BORRACHO) A ver... Una teta.
-Todo a su tiempo Alabar,
hasta la luna llena, esta niña es intocable.
Después, ya veremos quién se come su pan de higos.
(RÍEN)
-Recordad que es mi huésped.
Me voy a emborrachar.
(Continúa la música)
(Sonidos naturaleza)
Os lleváis, don Fernando, los mejores hombres
de mis tierras.
Os lleváis con don Barbián, la fuerza colosal de sus...
De su... De su...
Os lleváis con don Barbián la fuerza ina...
Os lleváis con don Barbián... Qué leches.
Os lleváis con don Barbián, la fuerza inagotable de sus brazos.
Os lleva... Os lleváis con fray Jacinto,
la sabiduría inacabable de su cráneo privilegiado.
Os lleváis en fin, don Fernando,
los mejores hombres de mis tierras.
Os lleváis con don Barbián, la fuerza colosal de sus puños
os lleváis con fray Jacinto la sabiduría inacabable
de su cráneo privilegiado.
Os lleváis en fin, don Fernando, los mejores hombres de mis tierras.
¡Cañizares! Música, coño.
(Música)
¡Viva Mocorroño! (TODOS) -¡Viva!
¡Viva doña Isabel! (TODOS) -¡Viva!
¡Viva el papa! (TODOS) -¡Viva!
-¡Viva el marqués! (TODOS) -¡Viva!
(Música)
-¡Viva!
-¡Viva!
(Gruñidos)
Vale, vale, así está bien.
(Música)
(HACEN RUIDOS DE APROBACIÓN)
(TARAREA)
(Paloma)
Paloma, esclava, ¿lloras?
No llores, anda, ven conmigo.
(Música)
Isabel también compra tu libertad.
Un ave triste
y noche de negra luna.
Tiempo de esclavitud,
sola mi alma llora.
Llora mi juventud
que se marchita sola.
Llora mi juventud
que se marchita sola.
-Uh, ah, ah.
Uh, ah, ah.
Uh, ah, ah.
Uh, ah, ah.
No susto.
Isabel, no susto. Amigos, nosotros amigos.
No triste.
Canta, canta con nosotros, por favor.
¿Sí?
(Música animada)
Luna de triste luz
noche de negra luna.
Llanto de esclavitud,
sola mi alma llora.
Llora mi juventud
que se marchita sola.
Llora mi juventud
que se marchita sola.
-Uh, ah, ah.
Uh, ah, ah.
Uh, ah, ah.
Uh, ah, ah.
-Luna de triste luz,
noche de negra luna.
Llanto de esclavitud,
sola mi alma llora.
Llora mi juventud
que se marchita sola.
Llora mi juventud,
que se marchita sola.
-Uh, ah, ah.
Uh, ah, ah.
Uh, ah, ah.
Uh, ah, ah.
(Continúa la música)
(Voces en latín)
"Cuni lingüis". (TODOS) "Liber anus domine".
"Felatio pecatorum". (TODOS) "Liber anus domine".
"Mamas tentacione". (TODOS) "Liber anus domine".
"Cuni lingüis". (TODOS) "Liber anus domine".
"Sexus pecatorum". (TODOS) -"Liber anus domine"
"Mamas tentacione". (TODOS) -"Liber anus domine".
"Sexus pecatorum". (TODOS) -"Liber anus domine".
"Sexus pecatorum". (TODOS) -"Liber anus domine".
"Felatio pecatorum". (TODOS) -"Liber anus domine".
"Cuni lingüis". (TODOS) -"Liber anus domine".
"Felatio pecatorum". (TODOS) "Liber anus domine".
"Mamas tentacione". (TODOS) "Liber anus domine".
"Cuni lingüis". (TODOS) "Liber anus domine".
"Sexus pecatorum". (TODOS) "Liber anus domine"
"Mamas tentacione". (TODOS) "Liber anus domine".
"Sexus pecatorum". (TODOS) "Liber anus domine".
"Sexus pecatorum". (TODOS) "Liber anus domine".
¡Alto! ¡El Alcázar! (TODOS) "Liber anus domine".
¡El Alcázar!
(Música tensión)
Vaya mierda.
Dentro de él se encuentra doña Isabel.
Perdón, no quise ofenderla. Ya lo sé, amigo fiel.
Y donde tú dices mierda, yo oigo miel.
Hermanos, sea mierda o sea miel, tenemos que entrar en él.
Así que, manos a la obra.
Don Barbián, abra usted el baúl y vaya sacando los disfraces.
Arre, arre, burreta.
(Canción en valenciano)
(Gallo y burro)
(Bullicio)
¡Hala!
(Bullicio)
No hay más Dios que Dios. Y Mahoma es su profeta.
(GRUÑE) -¿Ha dicho usted algo?
No, señor, ha sido la gorda.
¿Le pasa algo? Esto... Pues sí.
Se comprende. Ande, pase, pase.
Qué barbaridad.
(Bullicio)
¡Miren qué arrope, dulce como la miel de romero!
(Bullicio)
Vamos, vamos. Venga, venga, venga.
Hermanos, esperadme aquí, que voy a preguntar.
Pero...
(Música)
Pase, hombre. Pase.
(Continúa la música)
Siéntese. Ahí.
(Continúa la música)
El fraile no viene.
-Cerdo, guarro, cochino, puerco, traidor, perro, gorrino, gusano...
-¡Cuidado!
(Bullicio)
(GRUÑE) -¡Chist!
(GRUÑE) -¡Chist!
(Música)
¡Jesús!
(Continúa la música)
(VOZ FEMENINA) La leche.
(VOZ FEMENINA) Vamos, reinas, que es para hoy.
(Música)
Buenas.
(Continúa la música)
¿A qué habrá venido este? -¿Quién, el fraile cristiano?
-Sí. -Pues a lo que todos,
a olerte el bacalao.
Verá usted, señor guardia. Dos moras, que no son moras. Así.
Así los tiene el grande. Al bastardo no se los he visto. Así. Así, ¿eh?
Pues con un cantarito; y yo les digo: "Quietos ahí, parados". Y yo.
Y vuelvo, y oiga: 1000.
1000. Todas así, todas juntas, todas cantaritos. Todas así.
Las bolas, ¿eh? ¡Zas! Nada.
Todo vacío: ni cantaritos, ni bolas, ni leches.
¡Milagro! ¿Usted las ha visto? Yo tampoco. ¿Pero cómo puede ser eso?
¿Dónde están? Milagro. ¿Y los cantaritos? Milagro.
¿Y lo del humo? Milagro. Todo milagro. Y yo, ¿eh? ¿Y yo qué?
¿Usted? Usted, detenido. (RISAS)
(Música)
La leche de burra, ra-ra. Y el rayo de luna, na-na.
Atraen la fortuna, na-na. Atraen la fortuna, na-na.
La leche de burra, ra-ra. Y el vino de uva, va-va.
Alivian las penas, na-na. Alivian las penas, na-na.
(Música)
La leche de burra, ra-ra. La flor de la adulta, ta-ta.
Los pechos perfuman, ma-ma. Los pechos perfuman, ma-ma.
La leche de burra, ra-ra. La horchata de chufa, fa-fa.
¿Quién acaricia tus pelos? ¿Y tus ojos? ¿Eh, cariño?
¿Quién ha bebido en tus ojos?
¿Y tus labios?
¿Quién ha mordido tus labios?
La leche de burra, ra-ra. En la voz de punta, ta-ta.
A todas nos gusta, ta-ta. A todas nos gusta, ta-ta.
¿Y tu cuello?
¿Alguien ha besado tu cuello?
¿Y tu pecho?
¿Quién ha encendido tu pecho?
Anda... Anda, dímelo.
¿Quién ha encendido tu pecho?
Tu cintura,
¿quién se ha abrazado a tu cintura?
¿Quién ha cabalgado tus caderas?
¿Y en tu parrús?
¿Quién ha entrado en tu parrús? ¿Eh? (RÍE)
(JADEA)
¡Cielos, qué horror! Es doña Isabel, ¡enseñando el moscatel!
1000 veces morir prefiero, que vivir como un cabrón.
-Muy bien. -Vamos. Seguidme, don Barbián.
(GRITAN) ¡Quietos!
No los matéis. ¡Por allí!
(AMBOS GRITAN) -¡A la mierda!
(RÍEN)
-¡Socorro! -¡Socorro!
-¡Socorro! La horchata de chufa, fa-fa.
La piel estimula, la-la. La piel estimula, la-la.
Mocorroño.
Por Dios, respétame. (CUERVO)
Mocorroño. (Cuervo)
Por Dios, la promesa.
Mocorroño. (Cuervo)
Aquí, no. Bestia.
Animal.
Mocorroño. La promesa.
Nuestra hija. Mocorroño. (Cuervo)
Aquí no.
Mocorroño.
Aquí no. La promesa.
¡Los moros, los moros! ¡Los moros, señor marqués!
¡Los moros! ¡Los moros! Ya lo he oído, leches.
¡Los moros! ¡Corred, corred!
(Música)
¡Alarma! ¡Alarma!
(Continúa la música)
Al Parrús.
Al Parrús.
(Continúa la música)
Al Parrús.
Mi hija, ¿qué sabéis de mi hija? ¡Hablad, por Dios!
¡Hablad! El gran sultán Aben Amir...
(TODOS) -Al Parrús.
-Os quiere hacer saber que vuestra única hija, doña Isabel,
se encuentra presa en el Alcázar... (TODOS) -Al Parrús.
-Y que si sana y salva queréis volverla a ver...
(TODOS) -Al Parrús.
-Deberéis pagar un rescate de doblones, 200 000.
(TODOS) -Al Parrús.
¡Ni Al Parrús ni leches! ¡No pienso pagar!
Mocorroño. (GRUÑE)
Cerdos, cochinos, ¡marranos!
Cerdos, cochinos, marranos. Cerdos, cochinos, marranos.
Cerdos, cochinos, marranos, puercos. Cerdos, cochinos, marranos, puercos.
Cerdos, cochinos, marranos. Cerdos, cochinos, marranos.
Cerdos, cochinos, marranos. Cerdos. ¡Sí! Cerdos, cochinos, marranos.
Cerdos, cochinos, marranos. Cerdos, cochinos, marranos.
Eso es lo que sois. (Cuervo)
Decidle a vuestro sultán
que el marqués de Mocorroño pagará por su hija los 200 000 doblones.
Pero el que se atreva a ponerle ¡a mi Isabelita una mano encima...!
Al Parrús. ¡Fuera!
Al Parrús. ¡Fuera!
(Pájaros)
¿Está todo dispuesto, Jamalajá? -Sí, señor.
-Hoy no quiero fallos. -No, señor. Yo mismo he pesado
la pólvora. -Está bien.
El sultán os habrá perdonado, pero lo que es yo, tururú.
¿Qué habéis hecho con don Fernando?
Nada, hijo. Qué le vamos a hacer.
Don Fernando, como es poeta, conservará intacta la bragueta.
Jamalajá, dame la mecha. Que los malos ratos, cuanto antes se pasen,
mejor.
(Música)
Alto, alto, Isabelita. No. Es demasiado...
La danza es solo una promesa. No marques tanto los movimientos.
Insinúa. Insinúa tan solo.
Promete. Es que se me van las caderas.
Las ganas que tienes, cariño.
¿Ganas de qué? De agarrar al sultán.
¿Yo? No sé para qué.
No me irás a decir ahora que estás empeñada en aprender a bailar
solo por amor al arte, ¿verdad? Pues no veo...
¿Esos truenos qué son? No son truenos.
¿Qué son? Están capando a los esclavos.
¿Qué les hacen? Lo que a ti no te importa. Venga.
Levántate.
Vamos.
(Música)
Suave.
(Continúa la música)
Levanta los brazos más.
(Continúa la música)
(CANTA EN LATÍN)
Eso está muy bien.
(CANTA EN LATÍN)
¿No seréis músico?
Sí, señor.
¿Y sabéis tocar la chirimía?
Puestos a tocar, lo toco todo.
Como encima de tocarlo todo andéis bien de pulmones...
Os quedáis a mi servicio.
Vamos a ver, vamos a ver... Vamos a ver, vamos a ver...
Vamos a ver... ¡Oh! Uhm. Sí, señor. Eso son pulmones.
Jamalajá, me lo quedo. (GRUÑE)
¿Otro músico?
-Sí, señor. -¿Y también lo tocas todo?
-Sí, señor.
Está bien, en esta vida todo es cuestión de pulmones. Vamos a ver.
Usted zumba mucho, ¿verdad? -Sí, señor.
-Está bien. Me lo temía.
(GRITA)
(VOZ FEMENINA) Ya viene.
(SE LAMENTA)
(VOZ FEMENINA) ¡Ay!
¡Uh! ¡Uy!
No llores por tus cojo... No, no, no. No, no, no.
No llores por tus cojo... No, no, no.
Que muchos se han dado capado, sí, sí, sí. Sí, sí, sí.
Que muchos se han dado capado, llegamos a Capitón.
(Música)
No llores por tus cojo... No, no, no. No, no, no.
No llores por tus cojo... No, no, no.
Que muchos se han dado capado, sí, sí, sí. Sí, sí, sí.
Que muchos se han dado capado, llegamos a Catenón.
No llores por tus cojo... No, no, no.
No llores por tus cojo... No, no, no.
Que muchos se han dado capado, sí, sí, sí.
Que muchos se han dado capado, llegamos a Diputón.
(Aplausos)
(Cerdos)
¿Usted es que no ha visto a mi hija? No, señor.
Eso no lo niego.
Pero es que 200 000 doblones son muchos doblones.
El título de Mocorroño es un título coronado.
En esta ocasión con dos cuernos, señora marquesa.
Señor Esteve... No se ofenda, señor marqués.
Pero ¿quién me garantiza a mí que su niña no viene ya...?
Oiga usted, que mi hija es una santa.
Su hija de usted sí, pero... Y los moros, ¿eh? ¿Y los moros?
No me negará usted que corro un gran riesgo.
200 000 es un precio justo.
Usted es que no ha visto a mi hija. Mire usted, señor marqués,
a mí lo que me interesa es el marquesado.
Yo me caso con su hija de usted, ¿eh? Yo pago el rescate, ¿eh?
Pero si su niña viene sin el...
¿A mí quién me indemniza?
Se la vendo por 250 000.
Por 250 000 me llevo a su hija y a la mitad de los cerdos del Castillo.
¡Señor Esteve! De acuerdo. Pero con una condición.
Usted corre con los gastos de la boda.
Una boda modestita. Con banquete.
Con banquete, señor marqués. Y modestia aparte, si la niña viene
entera, de viaje de novios me la llevo a Montserrat.
(Trompeta)
¿Las reglas son las de siempre? -No. Hoy hacemos una excepción.
Esta noche no solo nos jugamos el morbo del azar erótico,
sino que hay entre nosotros quién se juega el honor.
Y aunque no compartamos tal desatino, vamos a darle algunas ventajas.
Por lo pronto, descubriremos
que el culo que adorna la Luna es el de doña Isabel.
-¡Vaya novedad!
-No todo el mundo entiende tanto de culos como tú, Venimámen.
(RÍEN) -Además,
don Fernando tendrá la oportunidad, si tuviera la suerte
de que le tocara la Luna... -Que está por ver...
(RÍEN)
-Tendrá la oportunidad de escoger entre hacer efectivo el premio,
o cambiarlo por otra Luna. Me explico, es decir.
Concederle a doña Isabel otros 28 días de respeto
en espera del rescate prometido. -¿Y si me toca a mí la Luna,
y luego la cristiana se niega a complacerme?
-Le cortamos el cuello. (RÍEN)
-Sigo. Esta noche,
iluminan mi firmamento los mejores frutos de Ruzafa.
Los mejores tamaños. Los mejores colores.
Los mejores aromas. Los mejores... -¿Está Zoraida?
-Aben Amir no miente. Y cuando dice que están los mejores,
es que están los mejores. ¿Entendido? (MURMURAN)
-Comenzamos. Alkanfor, adelante.
-¡Vamos allá! -Alkanfor.
-A ver si los planetas me son propicios y me toca un buen boniato.
Que ya estoy harto de tanta perita en dulce.
(Música)
Y se ha pedido al fraile. -Ya lo sé.
¿A mí quién me ha pedido? Tú calla, y pon bien el culo.
(Música)
¡Saturno! (RÍEN)
Me están tocando el culo. Y más que te lo van a tocar.
Zoraida, ¿qué me van a hacer? Nada malo, cariño.
Alkanfor es muy cariñoso. -Verás cómo te gusta.
-Dios es grande. -Por fin has tenido suerte, Alkanfor.
Saturno es un planeta inexplorado. -Gracias, Al Parrús.
(Música)
Tiene morbo, sí señor, tiene morbo.
(Pedo)
Un poquito cargadito de aroma. -El aroma salvaje de los cristianos.
(RÍEN)
Oh, Dios.
Venga, don Fernando, levantaos, no seáis trágico.
La noche es larga y la suerte, mudable.
Además, aún tenéis en vuestras manos el futuro de doña Isabel, venga.
(Música)
Vamos, ánimo, vamos.
(Música)
El cristiano don Fernando, ese es el tuyo, Zoraida.
-No me falléis. -No, mi reina.
(Música)
Dios mío.
Ha tenido usted suerte, don Fernando.
Venus es el planeta del amor.
(Música)
Yo quería la Luna. ¡La Luna va a ser para mí!
-O para mí. -O para mí.
-La Luna es una paloma y a las palomas solo llegamos
los gavilanes.
Señores, me toca a mí.
(Música)
El gran sultán Ruzafa Al Parrús. Mío, mío, mío.
Sí, cariño, no te equivoques.
-Por supuestísimo.
(Música)
La Luna. Isabelita.
La fortuna siempre favorece a los poderosos.
-Sí. -El juego es el un juego.
-Pero a vosotros siempre os tocan las mejores.
-Hay que saber perder, Benimamet.
-Pero siempre perdemos los mismos.
-Hagan juego, señores, hagan juego,
que se nos van a constipar los planetas.
Venga, Benalabar, que esta noche mojas.
Ale, rápido.
(Música)
(Pedo)
(Cuco)
(Ladridos)
(Música)
Redondas son las carnes que incitan al amor,
alzando mil pasiones
su aroma embriagador.
Además, gozarás mucho más si me das.
Al compás con el zas. -Por detrás.
(Música)
Ardientes son las carnes que incitan al amor.
Alzando mil pasiones
su mágico calor.
Además, gozarás mucho más si me das.
Al compás con el zas. -Por detrás.
(Música)
Además, gozarás mucho más si me das.
Al compás con el zas. -Por detrás.
(Música)
Sabrosas son las carnes que incitan al amor.
Alzando mil pasiones
su cálido licor.
Además, gozarás mucho más si me das.
Al compás con el zas. -Por detrás.
(Música)
Además, gozarás mucho más si me das.
Al compás con el zas. -Por detrás.
(Música)
Por detrás.
Por detrás.
Por detrás.
Por detrás.
(Pájaros)
Tengo miedo, Zoraida. Venga, mujer.
Bailó muy mal.
Es una danza de amor, la bailadora es bien, muy bien.
¿Y cuando no queden velos qué pasará?
Cuando ya no queden velos,
tendrás todo el hechizo de una hembra enamorada.
Y Al Parrús, el gran sultán Al Parrús, estará perdido.
Y otra cosa, no me lo agotes, que aquí hay que repartir, ¿eh?
Suerte.
(Música árabe)
Venga.
(Música)
Vamos.
(Música)
¿Te gusta? -Riquísimo.
-¡Yema de huevo!
(Música)
¿Te gusta? -Riquísimo.
-Yema de huevo.
(Música)
¿Te gusta? -Riquísimo.
-Yema de huevo.
(Música)
¿Te gusta? (CON LA BOCA LLENA) -Yema de huevo.
(Música)
(RONCA)
(Música)
Zoraida.
(Música)
Zoraida.
(Música)
Zoraida.
(Música)
¡Zoraida!
(Música)
Buenas noches, cariño. ¿Todas?
Hasta donde llegues. Primero tú.
Sí, cariño.
(Música)
¿Cuántas son? Primero yo.
Sí, cariño. Yo la segunda.
-Después yo. -A mí.
(Música)
(Tambores)
Aquí no viene nadie. Insista usted, Cañizares.
-A la orden.
(Tambores)
¿Qué pasa? -Soy el marqués de Mocorroño.
-Bueno, ¿y qué? -¿Como que y qué?
Que me abran inmediatamente las puertas.
-Aquí no le abrimos las puertas a nadie, fuera.
-Está drogado.
Soy la marquesa de Mocorroño, vengo con el rescate
y exijo que salga inmediatamente mi hija y todos los demás cristianos.
No pueden salir, porque están todos reunidos,
así que lárguense.
-Al Parrús, Al Parrús, que salga Al Parrús.
-Está reunido con su hija de usted.
¡Puta!
¡Que salga don Fernando! -Ese es el que más está reunido.
-Cerdos, drogados, asquerosos, delincuentes,
¡maricones! -A la mierda.
-¡Soy el marqués de Mocorroño, soy el marqués de Mocorroño!
Cañizares, al castillo. Soy el marqués de Mocorroño.
Volveré.
-Volverás, pero hasta entonces que nos quiten lo bailao.
Ven, ven, ven, cariño ven con nosotros.
Ven, ven al harén.
Pásatelo bien con nuestro vaivén.
¡Los corsarios!
Ven, ven, ven, cariño ven con nosotros.
Ven, ven al harén.
Pásatelo bien con nuestro vaivén.
¡Los marqueses de Mocorroño!
Ven, ven, ven, cariño ven con nosotros.
Ven, ven al harén.
Pásatelo bien con nuestro vaivén.
¡La guardia mora!
(Música)
Ven, ven, ven, cariño ven con nosotros.
Ven, ven al harén.
Pásatelo bien con nuestro vaivén.
¡Los eunucos!
Ven, ven, ven, cariño ven con nosotros.
Ven, ven al harén.
Pásatelo bien con nuestro vaivén.
¡Las moritas del meneo!
Ven, ven, ven, cariño ven con nosotros.
Ven, ven al harén.
Pásatelo bien con nuestro vaivén.
(Música)
Alcanfor y Fray Jacinto.
Ven, ven, ven, cariño ven con nosotros.
Ven, ven al harén.
Pásatelo bien con nuestro vaivén.
Isabel y Fernando.
Ven, ven, ven, cariño ven con nosotros.
Ven, ven al harén.
Pásatelo bien con nuestro vaivén.
Zoraida y las favoritas.
Ven, ven, ven, cariño ven con nosotros.
Ven, ven al harén.
Pásatelo bien con nuestro vaivén.
Ven, ven, ven, cariño ven con nosotros.
Ven, ven al harén.
Pásatelo bien
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