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¿Nunca me curaré?
El VIH no se cura, pero se puede vivir con él.
Pero hay gente que muere. -Escúchame...
No, quiero saber hasta cuándo aguantaré
metiéndome pastillas... -¿Puedo hablar?
No te morirás por el VIH si te cuidas como debes.
Y tranquilo, pronto empezarás el tratamiento.
¿Por qué tengo yo esta asquerosidad dentro?
No sé, ¡yo!, que follo siempre con condón.
Solo fue con aquel, tres o cuatro veces, ni-ni me acuerdo.
Ya es mala hostia pillar el sida por...
No tienes el sida. -¿Ah, no? ¿Y qué es?
¿Qué es? -El VIH.
Di VIH, que es más bonito, pero es el sida. No jodamos.
No deberías hablarme así.
Entiendo que hayas venido alterado.
Para eso estamos, te informamos y-y te acompañamos.
El sida es lo que acabarías desarrollando si no te medicaras.
¿Hasta cuándo tendré que tomar medicación?
Cada día.
Siempre.
¿Y qué hago ahora?
¿Dónde voy?
¿Tú eres perfecto o qué pasa?
¡Ettienne, joder!
Creo que pronto, me han dicho que... que me llamarán.
No sé ni lo que me ha dicho el médico, la verdad.
Paramos aquí.
Octavi es genial.
Sus clases son muy interesantes
y estoy enganchadísimo a sus artículos del periódico.
Creo que le caigo bien.
Este es un famoso cruce de la judería.
Hay muchos vestigios judíos, aunque no se ven a simple vista.
¿Los conocéis?
Bueno... a mí me suena que en los marcos de las puertas
la piedra estaba hundida.
Muy bien. Lo hacían para colgar un pergamino con versículos.
Ahora veremos algunos.
Las leyes del Talmud dictan:
"El pueblo judío no está sujeto al Mazal".
¿Alguien recuerda qué es el Mazal?
Significa...
un goteo desde las alturas.
¡Eso es! Un goteo que cae de lo alto.
Un goteo que no podemos controlar.
Por lo tanto, no estar sujeto al Mazal significa
que tenemos la libertad de cambiar
nuestra suerte mediante nuestras acciones.
"Tu destino es tu carácter", decía Heráclito.
En cambio, recordemos los versos de los monjes goliardos:
"O fortuna velut luna, statu variabilis".
La fortuna es tan variable como la Luna.
En este caso, estaríamos sujetos al azar
de fenómenos que no podemos controlar.
Y yo pregunto:
ante las contingencias de la suerte, ¿cómo reaccionamos?
Con resignación.
Esta es una posibilidad.
Y otra... asumir que nos puede cagar una paloma...
y agarrarnos a aquello que realmente depende de nosotros.
Bueno... y que, aunque las cosas te vayan mal,
puedes aprender de las adversidades.
Muy bien. Y aquí va la gran pregunta:
¿Es una suerte tener mala suerte?
Que no.
Que sí, hay que pintarlos.
Los medallones están bien conservados.
Yo no los pintaría.
Te recomiendo que mantengas... -No, déjate de recomendaciones.
Tu padre dijo que había que repasar los medallones.
Te recuerdo que lo incluiste todo en el presupuesto
que enviaste al Patronato.
Y quiero que las inscripciones queden relucientes.
Sobre todo, el lema de la universidad.
"Libertas..."
"Perfundet". -Per...
"Libertas perfundet omnia..." -"Luce".
"Luce".
"Libertas perfundet omnia luce", que significa:
la libertad lo llena todo de luz.
Axel, ¿cuándo piensas terminar?
¡Cuando termine!
Hay que atarlo en corto, pero es un crack.
Yo soy más de juegos de rol. -¿Sí?
Yo siempre de juegos de construcción;
siempre, siempre, siempre.
Tú eres el típico tío que queda bien para presentar a los padres.
Sí. Sí, sí.
Y nos casamos el mes que viene.
Vale, vale, un momento, te cuento.
Necesito un favor. Favorazo.
Hoy viene mi madre.
¿Y el favor?
Pues eso que... que te hagas pasar por mi novio delante de mi madre.
Hablamos mañana. Un abrazo. Hasta luego.
Hola.
He pensado como animar a los alumnos
para que se apunten a la Liga de Debate.
Apárcalo.
¿Qué?
Que lo dejes.
Olvídate.
Al final... lo llevará otro alumno.
Me lo dijiste a mí.
Yo no tengo nada que ver con eso. Viene de arriba.
Un compañero tuyo habló con el rector...
y se ve que lo ha convencido.
Lo siento.
Ah... vale.
¿Prefieres no saber quién es?
Te entiendo.
Sí, sí, sí.
Es del año pasado.
Yo que sé, no tengo ni idea.
¿Tú qué? ¿Dónde te metes?
¿Eh?
Ayer apareció tu padre y te piraste sin decir nada.
Ah... sí.
Quería explicarte mejor
lo de Minerva y Cosmo, porque creo que no me...
No hay nada que explicar. Minerva no vuelve
y tu perro te importa una mierda. -¿En serio, tío?
¿Vas de este palo?
Perdona, estoy muy nervioso.
Sí, ya lo noto.
Tranqui, es el último examen.
¿Estás bien?
A mi padre le han metido un multazo de Hacienda.
No jodas. -Siete mil pavos le han metido.
¡Hostia! -Defraudó con trampas cutres.
Y busca trabajo, como un niñato. ¡Por su puta mala cabeza!
Joder, soy muy fan de Alfonso, tío.
Cállate y cómprate tres perros.
Siempre me han dado un poco de pena estos peces de colores.
Tan... naranjas,
sin ambición.
Pol Rubio.
¿Qué?
El "puenteador".
La Liga de Debate depende del decanato,
pero tú fuiste a hablar directamente al rector.
Te saltase al decano,
mal aconsejado por una profesora que...
Mira, no debería decirlo, pero esa mujer no está bien.
Y te alentó a saltarme con la pértiga de la insolencia.
Mira, yo no sabía nada.
No...
No, no, claro que no,
ni tampoco sabías que a principio de curso
renunció a encargarse de esta actividad.
Y cuando sabe que depende de mí...
va y se anima, jugando sucio.
Tú eres alumno mío.
¿Cuántos años estarás aquí?
¿Cuatro?
No lo sé.
Los que se dedican a puentear, no pasan de dos.
Hola. -Hola, Axel. ¿Qué tal?
¡Eh, eh, eh!
¿Qué tal el examen?
Espero que no sea por mi culpa, que el sábado te distraje.
No, no. Bien, bien.
Me he encontrado a tu amiga Oti, el examen le ha ido muy bien.
Me ha dicho que luego tomaréis unas birras.
Tú vas a ir, ¿no? -Supongo.
Pues quedamos tú y yo antes y vamos juntos.
O, no, ya nos veremos allí; vamos que...
¿Estás bien?
Sí, sí, muy bien.
¡Pol! ¡Pol, Pol!
¡Eh!
¿Qué? -¿Cómo te ha ido el examen?
Fatal. -Pues a mí perfecto.
Estoy aprendiendo mucho en la uni.
Biel, no puedo... -No, tranqui, será un momento.
He aprendido que soy imbécil.
Que hablo demasiado. Y que ya no eres mi amigo.
Venga, déjalo... -Primero haces
como que la Liga de Debate no te interesa,
y luego me la robas. -He hablado con Bolaño
y abandono el proyecto. He durado un día.
¿Vale? Te lo puedes quedar. No voy a hacer nada,
no tengo ganas de hacer nada. -Ah, no, no. ¡Vaya si lo harás!
¿Y sabes qué? Espero que sufras mucho.
Es que no lo entiendes. A mí todo me cuesta el triple que a ti.
Los amores, los estudios, ¡todo!
¡No nací con una flor en el culo!
Pol... -Hola.
¿Qué haces aquí? ¿Horas extras o qué?
No, venía a decirte que dejo el trabajo.
No me jodas. ¿Y eso?
Bueno, tengo que centrarme en la carrera.
Tengo cantidad de exámenes. -Joder.
No te trato tan mal.
No, hombre; es que no me lo puedo combinar bien con la uni.
Pues, me dejas con el culo al aire.
Esta semana tienes que venir, hasta que encuentre a alguien.
No, no, imposible, no puede ser.
Pero... conozco a alguien que...
que podría venir hoy mismo.
¿Quién es? ¿Un amigo?
No, es-es mi padre. -Joder...
¿Qué?
Lo que yo hago, también podría hacerlo él.
Ha trabajado toda la vida. -Que no, que no.
Prefiero darle una imagen juvenil al negocio.
Lo dices por ti.
Venga, lárgate.
Pero tendrías que pagarme lo que me debes.
¡Hostia! Te vas de repente, ¿y va a costarme dinero?
No, págame las horas que he trabajado.
Tú eres idiota.
A ver si te queda claro: no a tu padre y no a la pasta.
En mi parking no trabajan viejos.
¿Es necesario esto?
Sí, tío, eres muy pijo; no cuelas como perroflauta.
Si mi madre me viera, le daría algo.
Ten. Cógelo como si fuera un porro.
Y no estés tan recto.
Quítate este aire de pijorrín, venga.
Así, ¿no? El rollo...
Ah, mira... Coge la alfombrilla y le das vueltas.
Uy... Vale, y no digo nada, ¿eh? Nada.
No, tú calla. Me dejas a mí... -Así, ¿no?
Sí. Mira, ahí viene.
Oti.
¡Oti!
¿Quién es ese?
Ay, mamá. Tengo una vida, eh.
¿Por ese colgado has abandonado a Arnau?
Mamá, basta. No es un colgado.
Su padre es psiquiatra.
Estamos bien, es buen tío.
Viviré con él. Tiene mucho sitio.
¡Qué dices!
No, bonita no, ¿cómo que vivirás con él? ¿Dónde?
Bueno, en una casa de unos amigos suyos.
¿¡Una casa okupa!?
Está ocupada desde hace años; que se jodan los del banco.
Es una casa, así cultural,
hacen actividades, revitalizan el barrio.
¿Pero qué mierda de mentalidad tienes?
¡Tú no te vas con okupas piojosos!
Bueno, mamá, ¿y qué voy a hacer?
Si papá me echa del piso, pues... no dormiré en un cajero.
Y en esa casa, pues, hay ducha. -¡Basta!
De papá ya me encargo yo.
Continuarás en el piso.
Pero a ese porrero...
ya puedes dejar de verlo. ¿Está claro?
Yo no digo nada.
María, no quiero causar problemas entre tú y Sílvia.
Soy silencioso.
Escribo mis artículos, corrijo exámenes y me voy.
No molesto.
Hola.
Nunca había visto a Ettiene así.
Parecía un loco.
¿Qué os ha pasado?
¿Se puede?
Pero ya te digo que el Pol está en la universidad.
¿No os habéis visto?
¿Me invitas a algo?
Si me invitas a una birra, brindaré por tu salvación.
¿No te persigue Hacienda?
Me lo ha dicho Pol.
Pues te ofrezco un trabajo.
No nos engañemos, la diferencia entre...
un alcohólico que está en la cárcel por conducir borracho y yo...
es, simplemente, que a mí no me pillaron.
Por muy extraño que parezca,
en el fondo,
puedo decir que tuve suerte.
¿Cómo te sientes, María?
Está muy bien.
Aquí en el Centro Cívico hay de todo.
Estoy muy encerrado en casa, Gloria.
Es Pol.
Gracias a Rai seguiré en este piso. -Sí.
¿No jodas que se lo pagas tú?
¡Y dale! Que no. -¡No, hombre!
Se ha hecho pasar por mi novio perroflauta
delante de mi madre. -Me llega a ver bien
y no cuelo como okupa. Con esta cara no. Ni de broma.
Pues ha colado. Mi madre es idiota.
¡Tía! No hables así de tu madre.
Seguro que es Pol.
No creo.
Ettiene le ha dejado.
¡Hostia! ¿En serio?
Hola.
¿De qué coño vas, tú?
¿De salvador del mi padre? ¡Estoy hasta los huevos
de que te rías de los pobres!
No le he regalado dinero a tu padre;
solo le he dado trabajo. Tampoco es un problema, vamos...
¿Quieres que te ponga sales en la bañera?
Pol... -¡Calla! ¿Qué te corte el césped?
¿Que te quite la mierda del váter?
Espero que le pagues una buena pasta,
porque si no te acordarás de mí toda tu puta vida, chaval.
Hostia, qué bien. ¿Qué, subimos? ¿O mejor nos vamos tú y yo...?
Me voy solo. -Eh...
Aparta. -Eh, ¿qué ocurre?
¡Aparta, joder! -Calma...
No, calma no. Imposible.
Sí, tío, tranquilo. Vamos donde quieras y hablamos.
¿Vas de experto en la vida, tú?
¿Porque eres mayor y más maduro que yo?
No voy a perder un segundo contigo. -Eh... ¡Eh!
¡Eres gilipollas! ¿Así tratas a todo el mundo?
Déjame.
Pasas de ser amable a ser un imbécil, ¿no?
No me dejes, por favor.
¿Qué te ha pasado?
Me habría ido mejor pasando droga.
Pol.
¡¿Qué haces?!
Deja, deja, lo conozco.
Pol, tío... Pol. No me hagas esto, por favor.
Pol, hostia puta, no...
no me lo hagas... Por favor...
Tío, no puedo volver atrás. No puedo hacer nada.
A mí me pasó lo mismo. No...
Pol...
Ya era hora.
Llevó media hora esperando.
Perdone. -Ande, venga, pase.
Ahí está el paquete.
Pesa mucho.
¿Dónde tiene el camión aparcado?
Señora, he venido en metro y en bus.
¿Y cómo lo llevará a la casa de subastas?
A mí Rai no me ha dicho nada de ningún camión.
¿Rai? ¿Pero quién es usted?
Alfonso Rubio Escobar.
Rai me ha dicho que me presentara aquí,
¡La madre que lo parió!
Vamos a ver,
usted a su edad,
¿puede encargarse de siete habitaciones,
tres salones y un jardín?
No es tan fácil.
La persona que lo hacía tiene 30 años y mucha energía.
Estaré a la altura; no se preocupe.
Le voy a dar la primera tarea:
recuérdeme que mate a mi hijo.
¡Hola, Amy! -Hola, Arnau.
¿Y qué?
Pues que sabe que estoy colgado
y me ha explicado que el gabacho se ha pirado, ¿no?
Ah... -¡Ua! Es supergrande.
Mola. Me quedo. -¿Arnau...?
¿Qué pasa, Biel? Vaya casa de locos, ¿no?
Todo el mundo se pira. A ver cuánto aguantamos.
¿Aguantamos?
Si os mola, me quedo el cuarto del francés.
¿Oti no os lo ha dicho?
No. -No.
No, pero yo no quiero meterme en vuestras cosas, ¿eh?
Genial.
¿Has empezado hoy?
Para tener las manos ocupadas, así no te estrangulo.
Mamá, que exagerada...
¡Se va Henry y me envías un viejo débil y raquítico!
¡Joder, que es nueva!
Cómprate otra, bobo; o envía al viejo a que te la compre.
¿Querías un jovencito de 20 años?
¡Eres idiota! -¡Vale!
Es el padre de Pol. Hay confianza, mamá.
Lo que me jode es que no me avisaras.
Tengo este toque infantil, de dar sorpresas.
Ya.
La muerte de Cosmo no... no me afectó.
No es obligatorio amar a los perros...
ni a las personas.
Uno siente lo que siente.
Lo sabes mejor que yo.
¿Cuándo vuelve Minerva?
¡Pol!
¿Te acuerdas del relleno de los canelones?
Sí. -Sí.
Sí, sí. -Sí, que son...
Toma.
No he cambiado mucho, ¿no?
No, no, estás igual... -¿Cenas con nosotros?
Sí. Sí. Que bien que hayas venido.
Sí, tú. Me gusta quedar con Gloria. -Ya.
Oye, estaba observando el piso de turistas...
¿Tela, no?
Sí, sí... Por suerte dormimos al otro lado.
¿Cómo estas, Millán?
Pues, mira, hoy estoy bien.
Llevo unos días buenos.
A veces me despisto y me lo tienen que decir.
Pero recuerdo ciertas cosas perfectamente.
Como la frase que os escribí en la pizarra el primer día.
Siempre que tenía alumnos nuevos, empezaba la clase así:
Tristeza.
Me han hecho la prueba del VIH y soy positivo.
Estoy acojonado.
No me atrevo a hablarlo con nadie.
Con nadie; no se lo expliques, por favor.
Tranquilo.
Puede que mañana ni me acuerde.
¿Qué te ha dicho el médico?
Que todo está bien, que me calme y que...
y que tendré que tomar pastillas toda la vida.
Pues tómatelas.
Mira, si yo no me medicara...
no recordaría los polvos que he echado.
El año 1989, en Berlín,
con una rubia increíble de 30 años. No me lo creía ni yo.
12 horas seguidas encerrados
en la habitación, zumba que te zumba.
Y su marido, como loco, buscándola por el hotel.
La noche siguiente...
cayó el muro.
Nos tenemos que cuidar, Pol Rubio.
Me alegro mucho de verte, Millán.
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