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Original subtitles

Www.SubAdictos.Net presenta:

Una traducción de Lilith Diez.

Edición de Fernando355.

Anoche soñé contigo, Armand.

Soñé que estábamos en Bougival...

paseando por los campos estivales.

Nos amábamos.

¿Volveré a verte alguna vez?

Tonta esperanza.

Me queda ya poco tiempo.

Aun para los sueños.

Esta mañana apenas tengo fuerzas...

para anotar esto en mi diario.

¿En quién más puedo confiar?

El amor vino y se fue.

Hasta tú me dejaste, Armand.

Una vez te dije: Ámame menos o compréndeme mejor.

¿Cómo podías comprender?

Nunca te conté cómo fue mi vida antes de venir a París.

¡Zorra!

Dejaste el cobertizo abierto...

y los conejos escaparon.

¿Vive aquí, Mademoiselle?

Oh, no. He caminado toda la noche.

¿No temía que la atacaran desconocidos?

No es a los desconocidos que temo.

¿Tiene familia en París? ¿Adónde va?

No, no tengo a nadie en París.

¿Y su madre le permite ir así?

Mi madre ha muerto. Murió cuando yo era niña.

Lástima. ¿Y su padre?

Mi padre ha vivido demasiado.

Gracias, Monsieur.

Tenga cuidado, chica.

¡Ahí está, papá!

¡Armand!

Ansiaba que vinieran.

¿Creías que tu hermana se perdería esta ocasión?

¿Te ha ido bien en el examen final?

Muy bien, señor. Creo que tiene un primer ministro en la familia.

A lo peor, el poeta dejará de hacer el tonto.

Papá, Blanche, les presento a mi buen amigo, Gaston Dauder.

Armand nos ha escrito tanto sobre Ud. que me parece conocerlo.

Y yo a Ud., señor.

Armand me dijo que tenía una hermana hermosa...

pero no le hizo justicia.

Blanche quiere un ambiente adecuado para sus vestidos nuevos, así que...

esta noche cenaremos en Chez Victoire.

Ud. nos acompañará, a menos que tenga planes con su familia.

Gaston no tiene familia, papá.

¿No tiene tutor designado?

Entonces esta noche nos permitirá ser su familia.

Será un honor, Monsieur.

Veo que tienes cosas fascinantes para contar.

Oh, querida, qué historia.

Tú solías tenerlas parecidas...

Perdone, Madame.

¿Son de la realeza, Madame?

Sólo pícaras.

Son cortesanas, Mademoiselle.

¿No sabe qué es una cortesana?

Es una mujer mantenida.

¿Mantenida cómo?

Mantenida con lujos.

Por hombres ricos que pueden costear una amante gastadora.

Ud. no sabe qué es una amante, ¿verdad?

Sí.

¿Puede aconsejarme, Madame?

Vengo del campo y...

no tengo dinero y...

necesito trabajo y donde vivir.

No hallará nada en un barrio elegante como éste.

Le conviene cruzar el Sena e ir al lado izquierdo.

Hay un puente pasando la Catedral.

Parece tan lejos...

Camino desde que llegué a París, anoche, y estoy muy cansada.

Gracias, Madame.

Espere.

Para la suerte.

Y porque las chicas bonitas deben llevar siempre camelias.

Gracias, Madame.

¿Posaría para mí, Mademoiselle?

Me gustaría pintarla.

¿Qué quiere decir, Monsieur?

Estoy demasiado cansada y hambrienta.

Me gustaría pintarla.

Soy artista, Mademoiselle.

No puedo pagarle...

pero...

puedo pagarle una comida, si quiere.

¡Una comida!

Sí, Monsieur.

Gracias, Monsieur.

Habría sido más barato pagarle.

Proponga un brindis, por favor.

Por las mujeres bellas.

Por las mujeres bellas...

sobre todo la que tengo al lado.

¡Si tu madre pudiera compartir este momento!

Desde el cielo lo está compartiendo.

Yo también lo creo.

Temo que estamos poniendo incómodo a Gastón.

Incómodo no, Monsieur: envidioso.

Nunca vi una familia tan devota.

No me avergüenza decir que amo a mis hijos...

y ellos me aman.

Y espero lo mismo de mis nietos.

Creo que papá espera nietos inmediatamente.

No, a su debido tiempo.

Hijos y nietos son la única esperanza...

de alcanzar la inmortalidad.

Pero basta.

Esta noche celebramos el presente.

Por Armand... y Gastón... y su brillante futuro.

¿Por qué no me dijo que nunca había estado con un hombre?

Lo hice.

Ud. no escuchó.

No me di cuenta, Mademoiselle.

Eso dicen todos cuando toman lo que quieren.

Ya lo he notado, yo.

Lo siento.

De verdad.

Si lo hubiera sabido habría sido más gentil con Ud.

Aun así, habría hecho lo que hizo.

Es la vida de ciudad.

Si prometo no poseerte otra vez...

a menos que tu quieras...

¿te quedarías conmigo?

¿Con lo que hizo espera que me quede?

No tienes dónde vivir.

Nadie a quien recurrir.

Lo hecho, hecho está.

Entonces ¿te quedas?

Me comprarás un vestido.

Y zapatos.

Y en ocasiones especiales...

camelias.

Eres muy decente para pedir.

Ya no soy decente, Monsieur.

De nada serviría pedir más.

Usted tiene tan poco...

Ahora eres libre para divertirte.

Todo joven debería probar la vida antes de sentar cabeza.

Seguiré pagando tu pensión...

y enviaré a Joseph para que te atienda.

La finca de tu madre te rendirá 7.000 por año.

No es una fortuna, pero bastará para mantenerte.

Eres muy bueno, padre.

Hay que marchar, el tren partirá sin nosotros, papá.

- Au revoir. - Au revoir!

Tu padre dijo que te divertirías.

¿Unas copas en el Cap de Rousse?

¿Por qué no?

Y luego a Montmartre, a ver actuar a los negros...

y después...

¿Qué?

¡Un burdel!

Donde las chicas brincan como ponies.

Cada una, un purasangre.

¿La conoces?

En todo sentido, incluido el bíblico.

La chica ha dormido con todos los del Barrio Latino.

Ahora es la amante del Conde de Noyelle.

¿Es rico?

Mucho.

Le ha dado una casa, sirvientes, joyas...

Ojalá fueras rico.

¿En eso piensas hasta cuando te hago el amor?

Tú no me haces el amor.

Me usas.

Es más fácil ser usada como peón por hombres ricos.

A las putas no les gusto.

Según Mimí, no ha nacido el hombre que no guste a Figure.

Armand Duval, mi gran amigo.

Mimí... y Figure.

Enchantée!

El gusto es mío.

¡Bueno, chicas!

¿Cenamos?

¿Antes o después?

¿Por qué no antes y después?

Cortad vuestras rosas mientras sea posible.

Ella hace de todo...

hasta eso, en un polvo.

¡Oigan, vagos!

¡Callen y dejen dormir!

¿Por qué?

Hijo...

¿Estás enojado conmigo, papá?

¿Por qué estaría enojado?

Me pareció que...

No veo señales de disipación...

pero a los veinte rara vez se nota.

Pensé que estarías enojado porque en tres meses no he ido a verte.

No he venido a París para regañarte, querido.

He estado pensando en tu futuro y creo que es tiempo de que viajes.

Decididamente, paso, papá.

París no es el mundo.

Mi padre me dio la oportunidad de viajar...

y yo quiero hacer lo mismo por ti.

Y cuando llegue el momento, tú harás lo mismo por tu hijo.

O hijos, es de esperar.

Pero...

Es importante que amplíes tus horizontes...

antes de hacer carrera. Viajar te dará una perspectiva...

de la que ahora careces.

Es muy caro viajar.

- Verdad. - Será otra carga para ti, papá.

No será carga, he vendido una finca y no necesito el dinero.

Gastón ha recibido su herencia, dijiste.

Quizá podría ir contigo.

Me gustaría.

¡Echa un vistazo a esto!

Deberían quemar al pintor, por no hablar del cuadro.

Se hacen llamar impresionistas.

Los impresionistas franceses.

Dudo que tengan futuro.

¿Por qué has traído tu obra sólo para que se rían de ti?

Todo el mundo se ríe en este sitio.

Es el único lugar donde un artista puede mostrar su obra...

cuando ha sido rechazado por la Academia y los críticos.

Me aburro. No la paso bien.

Maestro, el duque du Charles quiere comprar su pintura.

Dígale que es suya por 200 francos.

Doscientos francos, ni uno menos.

El duque quiere pagar 5.000.

Buenas noches, Monsieur le Duc.

Ha sido muy amable al esperarme levantada.

Le presento a Mlle. Marguerite Gautier.

No necesita hacer reverencias, querida.

Hortense es mi chatelaine, lo maneja todo en mi casa y...

será responsable también de todas sus necesidades.

El cuarto rosa para Mademoiselle.

Descanse bien, mi querida niña.

Haré entrar sus cosas, Mademoiselle.

No he traído nada más.

No tengo nada que valga la pena.

¿Nada? Bueno, venga.

¿Le habló el duque de su hija?

No.

Sólo dijo que le gustaría que yo viviera aquí, y...

yo no tenía motivos para negarme.

Usted no tiene artificios.

No sé qué son artificios, pero con los cerdos no hacían falta.

¿Siempre dice lo que piensa?

Con mentir no se gana nada.

Bueno, ent...

¿Vendrá el duque a mí, esta noche?

Nunca vendrá en ese sentido, Mlle.

No necesita una amante.

Sólo una hija.

La hija del duque.

Murió a los 17 años.

El duque aún la llora y se culpa por su muerte.

¿Por qué?

Cedía a todos sus caprichos.

Ella quiso un caballo fogoso para montar.

Él cedió.

Y ella se partió el cuello en una caída.

Bueno, hay cosas peores que una muerte rápida.

¿Éste era su cuarto?

Era el de ella. Ahora es de usted.

Ésta es mi venganza contra mi padre.

¿Venganza?

¿Por qué quiere venganza?

Era un bruto borracho.

Trataba a sus cerdos mejor que a mí.

Pero todos los hombres son brutos.

Mat era otro.

Le prometo que aquí sólo encontrará bondad.

¿Por qué querría dejarme? No le niego nada.

¿Puedo hablar con franqueza, Monsieur le duc?

Siempre.

Se marcha porque está aburrida.

Pero sus días están llenos:

tiene lecciones, pasatiempos...

paseos por el bosque. ¿Cómo puede aburrirse?

Usted la trata como a una criatura.

¡Pero si es una criatura!

Sé que Ud. prefiere ignorarlo, Monsieur.

Pero antes de venir vivía con un hombre.

Ya había probado la vida y halla estos días tediosos.

Pero a Ud. lo quiere mucho y siempre lo querrá.

Ud. sabe que la amo como a una hija.

Perdone, Monsieur.

Pero si su hija hubiera vivido,

con el tiempo ella también se habría marchado.

Para vivir su propia vida.

Tal vez... ¡Pero no como cortesana!

¿Por qué no estás vestido?

¡Las chicas esperan en el coche!

Mi padre dice que es hora de volver a casa.

¡Armand!

¡Armand!

Escucha: escribe a tu padre que partiste crío y vuelves hombre.

Allí enfrente alguien trata de llamarte la atención.

¿Cómo se habrá metido en el palco del conde de Noyelle?

Él suele preferirlas más tiernas.

¿Quién es ella?

Prudence Debonay.

Antes era cortesana, pero no ahorró para su vejez,

así que ahora se mantiene como sombrerera.

Ella me educó.

La primera vez es mejor con una mujer mayor.

La de las camelias...

¿Sí?

¿Quién es, Gastón?

Marguerite Gautier.

Ya veo cómo es que Prudence se metió en el palco del conde.

Su tienda da a los fondos de Gautier.

Tienen cierta relación.

Tiene que ser mía.

¿Prudence?

No, ella.

Arréglalo.

No seas idiota.

Gautier es una cortesana.

Sólo acepta amantes ricos, muy ricos.

Me gusta. Eres mi amigo, tienes que presentármela.

¡Dios, qué hermosa es!

Me ahogaría en tanta belleza.

Llévame ahí, Gaston.

Marguerite está bajo la proteción del duque de Charles.

¿Qué significa "bajo la protección del duque"?

Nada más que eso.

El caballero la encontró, la cubrió de lujos...

y luego ella lo dejó.

Pero él aún la considera su hija.

No es capaz de ninguna otra cosa.

¡Y Marguerite me cuenta todo!

Y lo que no me cuenta, lo veo yo misma.

Si Ud. vendiera chismes en vez de sombreros...

sería muy rica.

Digamos que todo es broma.

¡Cómo se ha puesto, querido mío!

Aturdido o enamorado, mi amigo tiene alma de poeta.

Francamente, mi querido Armand,

Ud. no es lo bastante rico ni lo bastante viejo para Marguerite.

¿No ha dicho que ella tenía 20?

120, si nos guiamos por la experiencia.

Lleva un ritmo frenético, nunca descansa...

pese a las advertencias del médico.

¿Está enferma?

¡Lo dice tan desolado!

Quiero decir que es débil del pecho y haría bien en cuidarse más.

¿Y por qué no lo hace?

Una cortesana vive para el momento, querido.

Marguerite vive para el dinero y los amantes.

Cree que será eternamente joven y bella.

Y créanme, eso ya me lo sé.

Cuando una cortesana cumple los 30, está acabada.

Aun así, se las arregla para resistir al conde de Noyalles,

y él es tan rico como Creso.

Ud. debe estar equivocada.

Gastón, ¿de dónde has sacado a este inocente?

Te dije que tiene alma de poeta.

¿Quieres acabar?

Si ella es así, ¿por qué se resiste al conde?

Porque lo detesta.

Dice que tiene los ojos muertos.

Si la hubieran oído...

¡Prudence!

¡Prudence!

¡Ella... es imposible!

Pretende que yo esté a su disposición...

cuando se le ocurre.

¡Estoy desesperada! Ven a salvarme...

antes de que el conde me mate de aburrimiento.

¡Tengo visitas!

¡Tráelos! No tolero otro segundo sola con el conde.

No se siente.

Otra vez.

Más tarde. Déme un respiro.

Pediré a M. Duval que baile conmigo.

Será un honor.

Tengo la sensación de que ya nos conocíamos.

¿Puede ser?

Sí, y yo nunca la he olvidado.

Aquí hace más calor.

Tengo calor.

No me sorprende, después de..

esa exhibición atlética.

Me gusta bailar.

En especial con una pareja que no escoja aburridas gavotas.

Trataré de recordarlo en el futuro.

Ahora voy a acostarme, así que Ud. puede marcharse.

Quizá mañana mi compañía le resulte más entretenida.

- ¿Le veré mañana? - Si quiere.

Au revoir, querida.

Es vergonzoso cómo lo tratas.

Y ha sido tan bueno contigo.

Creo que compra sus visitas muy baratas.

Eres muy tonta, querida. No puedes tenerlo siempre colgado.

El viejo duque no te da suficiente para todas tus extravagancias.

Sabes muy bien que no me aprovecharía del duque.

Ya ha sido muy bueno conmigo.

Nosotros también nos vamos.

¡Nada de eso!

¡Nanine!

Nanine, mis invitados se quedan a cenar.

Pollo, espárragos y fresas.

Y champagne. El champagne del conde.

Haría mejor en acostarse.

Es terriblemente mandona, pero no podría sobrevivir sin ella.

Esto es nuevo, Marguerite. ¿Quién te lo regaló?

El conde.

¡Esto no tiene precio!

Puedes quedártelo, si te gusta.

No se me ocurriría privarte de él.

Usa un baúl, por si se te ocurre admirar aquel reloj.

¡Alguien debería atenderla!

Perdone. Estoy preocupado.

Estoy bien, de verdad.

Prudence Debonnay me dijo que Ud. nunca descansa.

Prudence debería ocuparse de su propia vida.

Además, ella sabe muy bien que si una cortesana...

no complace a sus amantes, la abandonan.

Yo nunca la abandonaría.

¿Está enamorado de mí?

Sería mejor que no.

¿Por qué?

Su amigo Gastón me dijo que Ud. sólo tiene 7000 al año.

Yo gasto eso en un mes.

Gastón habla demasiado.

Le hizo un favor.

Amarme sale caro, así que... seamos sólo amigos.

Búsquese una vendedora bonita como amante.

Perdone, Mademoiselle.

Me trató con desdén.

Me dijo que tomara una vendedora como amante.

Buen consejo.

Lo único que le interesa es el dinero.

Te dije que no era para ti.

Olvídala.

No puedo olvidarla.

La amo.

Dormido o despierto, tengo su hermosa cara ante mí.

No sabía que pudiera haber tal atracción en el amor.

Esto es ridículo, no poder quedarme.

Te lo advertí: es todo lo que puedo verte.

Buenas noches.

¿Mademoiselle Gautier?

Primer piso.

Mademoiselle Gautier.

Lo está esperando, doctor.

¿Está aquí?

Gracias por venir.

Hágalo razonar, Monsieur Gastón.

No come, no duerme...

pasa toda la noche caminando por las calles.

Salgo de París por un mes y al regresar...

me encuentro con un lunático.

Ella está enferma, Gastón.

Débil, señor.

Se ha recuperado.

¿Sí? ¿Cómo lo sabes?

Funots. ¿Joseph?

Agua caliente y navaja. M. Armand se va a levantar.

Vístete.

¿Por qué?

A Marguerite el médico le ha aconsejado tomar aire.

Y esta mañana irá a pasear por el Bois de Boulogne.

¿Y a mí qué?

Vela, háblale.

Le soy indiferente.

¿Qué puedes perder?

Ya estás destrozado, puedes estar destrozado más tarde.

Esto es una cita, no un funeral.

No pasa nada. Me voy a casa.

Demasiado tarde.

Pon cara de sorpresa, deleite, cualquier cosa.

¡Qué bonita sorpresa!

Para nosotros también.

¿Verdad, Armand?

Supe que estaba enferma.

No fue nada. ¿Por qué no vino a verme?

No quería molestar.

Pero enviaba flores todos los días.

Y un pequeño poema.

Y Ud. sabía que era yo.

Ahora lo sé.

Estaba adivinando.

Vengan a verme esta noche.

El doctor me recomendó vivir tranquila por un tiempo y...

yo disfruto de su compañía.

Ya podemos continuar.

¿Qué pasa?

De pronto tengo la sensación de haberte ayudado a...

abrir una caja de Pandora.

Me has salvado la vida, hermano.

Te debo una.

Apuesto... diez "raisins glacées".

¿Me queda alguna?

¡Me las debes!

Eso, siempre que ganes.

Gano yo.

Has hecho trampa.

¡Por supuesto!

Me encantan las "raisins glacées".

A mí también.

¡Armand! ¡Qué gusto volver a verle, querido!

Deja, Prudence. ¿Cuánto te ha dado?

Seis mil.

Te dije que pidieras cinco.

Conviene pedir un poquito más.

¿El duque estaba enfadado conmigo?

Muy desilusionado porque nadie le dijo que estabas enferma.

El viejo señor está muy encariñado contigo, querida.

No tienes por qué recompensarme por un servicio...

pero si insistes...

Siempre insisto.

Y tú siempre aceptas.

A veces, aun antes de que yo insista.

Buenas noches, Prudence.

Buenas noches, Marguerite.

Tal vez sea una buena noche para Ud. también, querido.

Te ha insultado.

No seas infantil.

Prudence sabe más que nadie sobre mí.

Quiero cuidar de ti.

Y supongo que no querrás nada a cambio.

Te amo.

Y no espero nada.

No sé por qué te creo, pero así es.

Quédate conmigo esta noche.

Me gustará.

No te he complacido.

¿Es que tienes miedo...

de poseerme?

Casi todos los hombres toman lo que quieren y ya está.

Te amo.

¿No verás a nadie más ahora?

Ya estás posesivo.

Porque te amo.

Vivo como es menester, tengo que...

pensar en mi carrera, mi futuro.

Tu futuro está conmigo, nos amamos.

¿Una noche y ya crees que te amo?

Sé que sí.

No.

No, no puedo, no quiero amarte.

Me amas.

Anoche...

Lo de anoche no significa nada.

Significa todo.

¿Tanto debo?

Más, mucho más.

Llevamos meses sin pagar a los proveedores.

¡Pero he gastado demasiado!

No más que siempre, pero como no entra dinero...

y nadie regala comida, vinos, vestidos nuevos ni sombreros...

Nanine, ¿qué voy a hacer?

¿Tal vez Monsieur Armand?

No.

No aceptaría dinero de él.

Aun si tuviera para dar.

¡Lo amo!

¡No puedo creer que no conozcan Bougival!

¡Les espera un festín, queridos!

¡La mesa de la posada no tiene igual!

¡Y la cuisine es absolutamente divina!

Una costilla de cordero, con un toque de romero y tomillo...

patatitas y zanahorias nadando en mantequilla...

y bollos recubiertos de pasta...

¡Vean, ahí está! ¡Es un encanto!

Ya se me hace agua la boca.

Hermosa, ¿verdad, Armand?

Viene amoblada, Mademoiselle. Puedo mostrársela, si quiere.

¿Qué quiere decir?

Soy el cuidador, Monsieur.

¿No vienen a ver el chalet para alquilarlo?

¡Se alquila!

Sería maravilloso pasar el verano aquí.

Tan cerca de París, y sin embargo tan lejos.

¿Cuánto piden por la temporada?

Tres mil, Monsieur.

Pensándolo mejor, la casa es un poco pequeña para nosotros.

Gracias, Monsieur.

Fui dos veces por ti, anoche. ¿Estabas todavía en la cama?

¿Por eso me dejaste la nota para que te viera aquí?

¿Para sermonearme?

¿Qué te importa a ti dónde duermo?

Necesito ayuda, Gastón.

Tú conoces los salones de juego.

Llévame a uno.

No sabes nada de apuestas.

Por eso necesito tu ayuda.

Necesito ganar lo suficiente para alquilar...

un chalet en Bougival para Marguerite.

¿Has perdido la cabeza?

Si no me ayudas iré solo.

Sólo dime cuál es el mejor lugar.

Perderás hasta la camisa, idiota.

Tal vez sea mejor.

Así aprenderías algo.

Señores, hagan sus apuestas.

Messieurs, marquez vos jeux.

Estás abusando de tu suerte.

Voy ganando y seguiré ganando.

Des jeux sont faites, rien ne va plus.

17 el negro.

Gain payement.

Dix, Monsieur.

Vámonos. Ganaste uno a diez, es hora de ir a casa.

Te digo que la suerte me acompaña.

Señores, hagan juego.

Les jeux sont marqués, rien va plus.

Disset noir.

17 el negro.

85.000 francos, Monsieur.

Al 17 otra vez.

Todo al 17.

Messieurs, hagan sus apuestas, por favor.

Messieurs, marquez vos joux.

Retíralo, idiota.

Tienes todo en contra.

Te digo que esta noche no puedo perder.

Hoy quiero ganar 100.000 francos.

Les jeux sont faits, rien va plus.

¿Cuánto has perdido?

¿Quién te lo dijo?

¿Qué importa? Un amigo.

Tu amigo debería ocuparse de sus cosas.

¿Por qué lo hiciste, Armand?

¿Por qué?

Para poder alquilar el chalet de Bougival para ti.

¡No lo quiero si tienes que apostar para tenerlo!

Acabarás en las manos de usureros.

Prométeme que no volverás a apostar.

Por favor, por favor, Armand.

No.

La próxima vez ganaré.

Quieres un verano en el campo.

¡No!

¡Éste sí!

El terciopelo azul queda divino con tu color.

¿Te parece?

¡Sí!

¿Qué opina Ud., Monsieur Duval?

Soy mal juez para estas cosas.

¿Puedo verla a solas un momento?

Ve pues, Prudence.

Mi prometido quiere que compre cuanto menos tres sombreros...

Así que pasaré horas aquí.

Tu prometido es un hombre generoso.

¡Prometido mi abuela!

Ese viejo idiota tiene mujer y tres hijos.

Y Nicole va camino de arruinarle.

Mejor que te cuides de esa zorrita.

Nunca perdonó a Marguerite por robarle al conde...

y nada le daría más placer que vengarse.

Robándote a ti.

El portero de Marguerite me dijo que partió temprano con Hermine.

¿Sabes adónde fue?

Por supuesto.

¿Adónde? Lleva todo el día ausente.

Ha ido a Bougival con el viejo duque.

Él le va a alquilar el chalet.

¿Crees que aceptaré vivir en el campo a expensas del duque?

Él no se enterará. Podrías quedarte en la posada.

¿Y eso lo arregla todo?

No sé por qué te enojas tanto, Armand.

El duque estaba feliz de alquilar el chalet para mí.

¡Soy yo el que debe pagar!

¿Cómo? ¿Apostando y perdiendo lo poco que tienes?

Perdona. No debí decir eso.

¿Por qué no? Es verdad.

No te enojes, Armand.

Pedí al duque que alquilara el chalet...

porque no quería que siguieras apostando.

Sabía que seguirías.

Le diré que he cambiado de idea.

No. Veranear en el campo te hará bien.

Es que quiero dártelo todo.

Me das todo lo que importa.

El desayuno.

Fruta de la huerta...

café...

y brioches.

Nanine puede traerme el desayuno.

Me gusta hacerlo.

¿Qué haremos hoy?

Lo mismo que ayer.

¿Dos semanas haciendo siempre lo mismo?

Quiero que todos los días sean iguales.

Y que el verano dure eternamente.

Anoche soñé, Armand.

Esto es mejor. No quiero despertar.

¿Qué soñaste?

¿Seguro que no te molesta que hayamos venido, Marguerite?

Me alegra que vinieran.

¡Ahí tienes! Te dije que estaría deseando compañía.

El aire fresco siempre me marea.

Ya has bebido suficiente, Prudence.

Nunca hay suficiente de lo bueno.

Hablando de lo bueno...

tengo noticias: a Nicole la ha abandonado el amante.

Fue por el abrigo de marta.

¿De qué está hablando?

El abrigo de marta que compró por 20.000 francos.

Su amante se desmayó y luego huyó para siempre.

Merecido lo tiene, esa zorrita.

Está cambiando el tiempo; te traeré abrigo.

Marguerite, no debí tratar de convencerte de que lo dejaras.

Ya veo lo feliz que eres.

Amor entre vacas y pollos. Qué aburrimiento.

Pero yo no me aburro.

Aquí está todo lo que quiero.

Las chicas del Molino Rojo han inventado una danza nueva.

Hace furor en París. Lo baila todo el mundo.

Os mostraré, gorrioncillos.

Esto es para Marguerite.

Me alegra mucho verle.

Lo dudo.

Mis amigas, Julie y Prudence, me han dado la sorpresa de visitarme.

Y ese joven caballero, ¿también es una visita inesperada?

Monsieur Armand se hospeda en la posada.

Seré viejo, querida, pero todavía no estoy senil.

No me hacía ilusiones sobre tu moral.

Nunca traté de ocultar lo que era.

Pero al menos hasta ahora no me engañabas.

Alquilé este chalet para que descansaras...

no para que recibieras a mujeres lascivas... y a jóvenes amantes.

Me temo que de mí no puedes esperar nada más.

Lo lamento.Y cuidaré de ti.

Espero que estés satisfecho.

Ella rechazó al conde de Noyells por ti y ahora el duque la abandona.

Basta, Prudence.

Es mejor así.

¿Cómo puedes decir que es mejor así?

Me sentía culpable por engañar al duque.

Y ahora ya no hace falta.

¿Dejarás tus cuartos en la posada?

Nada nos impide vivir juntos abiertamente.

¿Qué derecho tienes a enfadarte?

Fuiste tú quien insististe en visitar a Marguerite.

Cuando pienso en todo lo que he hecho por esa chica...

y nunca vi un céntimo.

¿Todo lo que has hecho por ella?

No has hecho otra cosa que aprovecharte de su generosidad.

Por no mencionar lo que le has robado.

Lo poco que tengo es como para que cualquiera robe.

¡Y no porque yo lo haya hecho!

A pesar de lo que pasó, me alegro de haber visto a Marguerite.

Se la ve radiante.

¿Viste el color de sus mejillas? Y no era pintura, seguro.

Los tísicos suelen tener esos colores.

Es síntoma de su enfermedad.

Dudo que Marguerite llegue a los 30.

Deseo ver a Mlle. Marguerite Gautier.

Ha ido a la feria Soy su ama de llaves.

¿Puedo preguntar para qué desea verla?

Represento a varios comerciantes a quienes Mlle. debe mucho dinero.

El duque se encar...

Ya he hablado con el duque.

Me ha dicho que ya no es responsable de las deudas de Mlle.

Eso cambiará en cualquier momento.

Tengo entendido que no.

Sírvase informar a su ama que...

a menos que pague dentro de los diez días...

se iniciarán acciones legales contra ella.

Buenos días, Madame.

¡Diez días! Sólo diez días.

Eso dijo, ese gusano miserable.

¿Cómo puedo conseguir ese dinero?

¿Dijo cuánto era?

Cuando se fue repasé las facturas.

Si pagamos sólo las más viejas, las más urgentes...

suman casi 40.000 francos. Lo mismo podrían ser 40 millones.

¡No! ¡Sus joyas no!

No hay otra salida.

Mañana irás a París y las empeñarás por mí.

Pero querida, las joyas son su seguridad.

No hay remedio. Empéñalas y paga a los comerciantes.

Armand...

No debe saber nada.

Buenos días.

Bonito pastel, Nanine.

Sí, ha salido bien.

El desayuno estará listo en minutos.

No hay prisa, ella aún duerme.

¿Quiere ver el regalo de cumpleaños?

Es una flor de cristal.

Cuando la mire será como estar viendo the tomblers...

¿Le gustará?

¿Cómo podría no gustarle...

viniendo de usted?

¿Marguerite?

¡Marguerite!

Buen día.

¿Qué haremos hoy?

¿Dónde están tus joyas?

¿No puedes decírmelo?

¿Qué importancia tiene?

¡Respóndeme!

¿Qué te pasa?

Quiero saber qué has hecho con tus joyas.

Ya no las necesito para nada.

Nunca las uso.

Nanine las empeñó por mi, ayer.

¿Por qué?

No te enfades, Armand.

Necesitaba dinero para pagar algunas de mis deudas.

¿Por qué no me lo pediste?

No hay modo de que pudieras pagar lo que debo.

No me importan las joyas, Armand.

Sólo me importas tú.

- ¡Sólo puedo darte vidrio! - ¡No!

¿Por qué la apreciabas?

Porque venía de ti.

Quiero amarte a mi modo, Armand. Permítelo.

No tienes que pagarme.

Lo siento. Es que te amo tanto...

Entonces ámame menos o compréndeme mejor.

Te he hecho daño.

Preferiría morir a hacerte daño.

Di que me perdonas.

No hay nada que no te perdone.

Es un día precioso.

¿Tienes que ir a París?

Tengo que cobrar un giro.

¿Hay algo que pueda hacer por ti?

Volver esta noche.

En el último tren.

¿Quieres que te traiga algo?

Raisins glacées.

Traeré la caja más grande que consiga.

Hasta la noche.

Bueno, al menos ya no está enfadado por las joyas.

Pero ¿cómo viviremos cuando volvamos a París en el otoño?

He estado pensando en eso, Nanine.

Voy a vender todo lo que tengo.

¡Pero si vendió las joyas!

¿Sus pieles? ¿Todos sus tesoros?

Todo.

Podré pagar todas mis deudas...

y alcanzará para alquilar una casita en Passy...

donde Armand y yo podamos vivir.

¡Passy! ¡Una bataclana podría vivir en Passy!

¡Ud. está habituada al lujo!

Pues me desacostumbraré.

Amo demasiado a Armand como para ser una carga para él.

Nanine... me parece que quiere casarse conmigo.

Lo percibo.

Los hombres no se casan con cortesanas.

Ya sé lo que fui, y él lo sabe.

Lo que fui antes era otra Marguerite.

No la que ama a Armand.

¡Créeme! Es verdad.

¿Los ingresos por la propiedad de su madre?

No habla en serio, Monsieur Armand.

¿Me da un minuto para terminar, Monsieur Robert?

A partir del 1 de octubre...

los cheques irán a la orden de Mlle. Marguerite Gautier,

Rue d'Antin, 9.

¡¿La cortesana?!

La mujer que amo.

¡Su padre se va a horrorizar!

No ha de saberlo.

Además, uno tiene que hacer lo que le parezca.

Y no quiero que se envíe ningún aviso a Mlle.Gautier,

Yo le informaré a su debido tiempo.

Sin duda Ud. sabe qué escándalo provocará esto.

Bien podría perjudicar las perspectivas de su hermana.

Mi hermana me ama.

Comprenderá mejor que nadie.

Perdone... pero sin ese ingreso...

¿de qué vivirá Ud.?

Pienso buscar empleo cuando vuelva a París, en el otoño.

Pero ése es asunto mío, no suyo.

Le ruego que lo piense mejor, M. Armand.

Su padre...

Asunto terminado.

Buenos días, M. Robert.

Deja de preocuparte tanto, fue sólo un chubasco de verano,

Te vas a enfermar y no hay médico en la aldea.

No me voy a enfermar.

Nanine puso mucho coñac en la leche y me hace toser.

¡Pero si te has empapado!

Y fue como un baño caliente.

Acaba de llegar esto.

No tengo fiebre, me siento de maravilla.

Aun así, le haré un emplasto de grasa de oveja para el pecho.

¡No, que apesta!

Lo rociaré con agua de rosas.

¿De quién es la carta, Armand?

De mi padre.

Llegó al apartamento y la han reenviado aquí.

Estará en el hotel de París toda la semana y quiere verme.

- ¿Dice por qué? - No.

Daré aviso al hotel y lo veré en otra ocasión.

¿Por qué no vas?

¡Porque no quiero dejarte si no estás bien!

Estoy perfectamente y odio que me traten como a una inválida.

Si tu padre quiere verte deberías ir.

Saber si se ha enterado de lo nuestro.

Mi padre me ama.

Sólo quiere mi felicidad, y yo soy feliz contigo.

¿Cómo osas insultar la memoria de tu madre?

Mi madre habría comprendido.

Te equivocas.

Ella valoraba el honor y la decencia que tú has desechado.

Gracias a Dios no sabrá lo que has hecho.

Tampoco lo sabría yo, si no fuera por Robert, que se considera...

mi amigo, además de mi abogado.

No tenía derecho a decírtelo.

¡Era un caso de conciencia!

Sólo lamento que no me lo haya dicho antes.

Por Dios, ¿cómo has podido entregar la finca de tu madre a una cortesana?

¡Marguerite no es una cortesana!

¡Ya no!

Me ama.

Esas mujeres son incapaces de amar.

Ella me ama.

Y te diré: pienso casarme con ella.

¿Has perdido el juicio?

¿Darías tu apellido... nuestro apellido a una mujer como ésa?

No tengo más que mi nombre para darle.

¿Cómo puedes juzgarla sin conocerla?

¡Todo París la conoce, y no sólo París!

La noticia de tu sórdida aventura ha llegado a casa.

Fue el padre de Paul Moreau quien me informó,

el mismo día en que llegó la carta de M. Robert.

Y corriste a salvarme como si fuera un crío.

Pierdes el tiempo.

Jamás me separaré de Marguerite.

Puedes volver a casa.

Pienso quedarme en París hasta que recobres el tino.

Entonces estarás aquí para siempre.

No debería haberte dicho que reñimos; te has inquietado.

Me inquieto porque no me dices por qué riñeron.

¿Puede haber sido por mí?

No tiene nada que ver contigo. No mencionamos tu nombre.

¿Qué, pues?

Bueno, fue por mi futuro.

Mi padre piensa que es hora de que me decida por una carrera.

¿Eso es todo?

¿Por qué te costaba tanto decírmelo?

Porque no sé qué hacer y me siento tonto.

Bueno, podrías ingresar en el servicio exterior.

No, podrían enviarte lejos. ¡Ya sé!

Podrías ser escritor.

Así podrías trabajar en casa...

Y... ¡tendríamos un salón!

Y serías brillante.

Y te elegirían para la Academia.

Y usarías una cinta en la solapa.

¡Pase!

La ha traído un mensajero.

Es de mi padre.

Dice que lamenta lo que pasó, que viene a París y si puedo ir.

Cuánto me alegro. Irás, por supuesto.

¿No irías, Armand?

Quiero que hagas las paces con tu padre.

Bien.

Iré porque tú lo quieres.

Realmente no comprendo, Monsieur.

¿Por qué pidió a Armand que le viera en París y luego vino aquí?

Porque era la única manera de verla a Ud. a solas.

¿Por qué quería encontrarse conmigo a solas?

No perdamos tiempo, Mademoiselle. Ud. sabe por qué he venido.

No lo sé. Y cuando Armand vuelva le diré de su visita.

No voy a engañarle.

El engaño debería ser fácil para alguien de su profesión.

Esa vida se acabó para mí, Monsieur.

Las mujeres como usted no cambian.

Y me niego a dejar que mi hijo se arruine por una cortesana.

¿Cree que hice que Armand se arruinara por mí?

Sabe perfectamente que está dando los primeros pasos.

Que ha ordenado al procurador enviarle a usted...

los ingresos por la finca de su madre.

No lo sabía.

¿Espera que le crea eso?

¡Pues es verdad, no sabía nada de eso!

Y cuando Armand regrese, le diré que lo anule.

No quiero su dinero.

No lo aceptaría.

Eligió mal la profesión, Mademoiselle.

¿Cómo puede ser tan cruel?

El único que me interesa es Armand.

Puedo entender este enamoramiento.

Ud. es muy hermosa, Mademoiselle.

Y mucho más experimentada que mi hijo.

Amo a Armand.

No quiero nada de él, excepto...

que me ame.

Conmovedor, pero difícil de creer.

Estoy dispuesto a pagarle para que ponga fin al asunto.

Nunca he aceptado dinero de Armand, tampoco lo aceptaré de Ud.

Insulta mi inteligencia, Mademoiselle.

Tiene reputación de gastadora...

Dígame cuánto debo pagar, pese al corazón que dice tener.

¿Conoce al agente de Fabourg St.Antoine, Monsieur?

¿Quiere que haga arreglos con él?

Véalo, pídale ver la carta que le escribí el otro día.

No me interesan sus asuntos...

salvo en cuanto afectan a mi hijo.

Le dije que buscara comprador para todo cuanto poseo.

que pague todas mis deudas...

y me busque una casita donde vivir con Armand...

sencillamente y sin gastos.

Ud. me toma por tonto.

¿Por qué le cuesta tanto creer que amo a Armand?

¿Qué no me importa dónde ni cómo viva, mientras sea con él?

Es el primero, el único a quien he amado.

Moriría por él, si fuera preciso.

Tal vez sí que ama a mi hijo.

Pero eso no cambia nada, Mademoiselle.

Armand no tiene futuro con Ud. ni usted con él.

Con el tiempo la dejará.

Está equivocado, Monsieur.

No soy deprimente, pero conozco el mundo.

Con el tiempo, él la dejará para casarse con una chica de su clase.

¡Jamás!

No tenemos una gran fortuna...

Armand querrá hijos que perpetúen el apellido.

¿Puede Ud. darle hijos que lleven nuestro apellido con orgullo?

Lamento haberle causado un dolor.

Lo digo sinceramente.

Armand no es el único afectado por esta relación.

La vida de su hermana puede quedar en ruinas.

Está comprometida con un joven de familia prestigiosa...

y la boda jamás se realizará si hay un escándalo.

Armand ama a su hermana.

Por favor, Monsieur.

Él vivirá con la culpa por haber robado la felicidad a su hermana.

¿Es eso lo que Ud. quiere para él?

¡No siga, Monsieur!

Armand pertenece a un mundo donde Ud. nunca podrá entrar.

Un mundo en el que Ud. nunca será aceptada.

Si de verdad ama a mi hijo, renuncie a él.

Ya puede marcharse, Monsieur.

Armand jamás sabrá que nos vimos.

Puedo prometérselo.

No sólo dejará de amarme...

me despreciará.

¿Está seguro de que mi padre dijo que lo esperara aquí?

Sí, Monsieur. Yo debía decirle que surgió algo imprevisto...

y que Ud. debía esperar y cenar con él.

Si espero más perderé el último tren a Bougival.

Tenga la bondad de decir a mi padre que le escribiré.

Sí, Monsieur.

¡Marguerite!

Ya hemos cerrado, Monsieur Duval.

Mademoiselle Gautier. ¿Está aquí?

Se ha ido. Dejó una carta para Ud.

Yo debía despacharla en la mañana.

Armand: Nuestra relación ha terminado.

Cuando leas esto iré camino al sur...

con el conde de Noyelles.

Prefiero no pasar el invierno en París...

y tú no tienes medios para pagar un clima más cálido.

Trata de no pensar demasiado mal de mí.

Soy lo que soy.

Es mejor así, muchacho.

Era todo mentira.

Ha actuado así para marcharse sin confrontación.

Conmigo habría extrañado el sur.

Quería más de lo que yo podía darle.

Fui estúpido al creer que me amaba de verdad.

Para ella todo es un juego.

Se aburrió del juego.

Eres muy joven, Armand.

Y la pérdida del primer amor,

la pérdida de la inocencia, pueden destrozarte.

Ven conmigo a casa, Armand.

El tiempo sabe curarlo todo.

Algún día tendré mi venganza.

Le haré lo mismo que ella a mí.

Cuando eras niño y volvías de vacaciones...

lo primero que querías hacer era cabalgar conmigo.

Ahora cabalgaremos juntos todos los días.

El mundo gira, pero vuelve siempre al mismo lugar, ¿no?

El tiempo es como las lágrimas: las mujeres que lloran me aburren.

Quizá eres tú el que me aburre.

¿Eso también te aburre?

He sido maltratada por otros.

Si ya no te complazco, ¿por qué no me echas?

No tengo intenciones de echarte.

Te deseo, por supuesto, te adquirí y pienso conservarte.

Continuaré satisfaciendo todos tus caprichos.

Y a cambio tú serás la criatura alegre y encantadora...

que me cautivaba.

¿Y si no?

Lo harás, porque sabes que nunca tendrías un modo...

más lujoso de resbalar en el lodo.

Y ahora, para dejar atrás esta sórdida escenita...

Precioso.

Esto se acompaña con un brazalete.

Por supuesto. Me ocuparé de que lo tengas.

Y esta noche, como muestra de gratitud especial...

quiero un poco más de entusiasmo que en el pasado.

¿Qué menos puedo hacer?

¿Te complace lo de la boda?

Estoy contento. Es todo lo que Blanche quería.

Y lo que Blanche quiere, Paul también.

Hay otras noticias, además.

Monsieur Moreau va a ofrecerte empleo, muchacho.

¿Qué clase de empleo?

Yo lo sé. Los barcos de Moreau hacen la ruta del Mediterráneo...

y como estudiaste Ley Marítima,

quiere que atiendas sus intereses en Alejandría.

No tengo ganas de vivir en Egipto.

¡Alejandría! Es una ciudad fascinante...

impregnada de antigüedad y muy cosmopolita.

Pero no hay por qué decidir de inmediato.

Piénsalo.

Bueno.

He decidido volver a París por un tiempo.

Quiero elegir un regalo para Blanche y Paul.

Me gustaría ver también a Gastón.

Tengo que decidir lo de mi apartamento.

Rescindir para que Joseph pueda empacar.

Entonces ve. Ve, por supuesto.

¡Armand!

Armand, chico travieso, nos abandonaste.

Dime que has vuelto a París para quedarte.

Hay una terrible escasez de jóvenes atractivos.

Marguerite ha regresado a París, ¿lo sabías?

¿Y eso en qué me afecta?

Sí, claro.

Francamente, querido, suerte que te separaste de ella.

Esa chica se ha vuelto loca.

Vive cada día como si fuera el último.

Fiestas, teatro, bailes cada noche. ¡Y compras sin fin!

Disculpe.

Dios sabe que esperó mucho por ese placer.

A propósito: ¿tienes planes para esta noche?

Espero ver a Gastón.

No está en París.

No lo sabía. ¿Dónde está?

¡Deauville! Con una u otra bataclana tonta.

¿Por qué no toma una amante como Dios manda?

¡Dime que serás mi acompañante!

¿Adónde quiere que la acompañe?

Nicole da una fête de jardín.

En este momento no tiene amante y quiere conseguir otro.

Y Marguerite estará allí, por supuesto.

Y si prefieres no verla...

Será un placer acompañarla esta noche.

¡Prudence! ¡Vieja pícara!

No dijiste que vendrías con Armand Duval.

- Si molesto... - De haber sabido que estaba en París...

lo habría invitado yo misma.

Diviértete, Prudence.

Te robo a Armand.

¡Zapatos en la tierra!

Imagínense a Julie, a caballo, con una fortuna en los pies.

Una vez casi atrapé una trucha.

Hagan sus apuestas, por favor.

Es tarde, Joseph; deberías estar en la cama.

Aún quedan cosas que empacar.

Te queda la mañana.

Ud. también debería ir a la cama.

En cuanto termine de revisar mis papeles.

¿Seguro de que no quieres venir conmigo?

Soy muy viejo para empezar una vida nueva...

en un sitio extraño, Monsieur.

Bueno.

Creo que en Charmont estarán felices de tenerte otra vez.

Buenas noches, Joseph.

Buenas noches, M. Armand.

Disculpa, sé que es tarde.

¿Puedo pasar?

Si quieres...

¿A qué debo este placer?

Sabes por qué he venido.

No lo sé.

¡Quiero que dejes de atormentarme!

Dondequiera voy, allí estás.

En el Bois, en fiestas, en todas partes.

¿Es raro que cortesanas y amantes frecuenten los mismos círculos?

Lo haces para castigarme.

Exhibiendo tu aventura con Nicole.

¿Esperas que haga vida de célibe mientras tú sales con otro?

No. Pero sé que no amas a Nicole.

¿Y eso qué te importa?

Sigue tu camino, tú lo elegiste no yo.

No podía elegir.

Te amaba.

Aún te amo.

Pruébalo.

Lo he dicho. ¿No basta?

No.

¿Cómo puedo hacer que lo creas?

Quédate conmigo esta noche.

Me preocupó ver su cama vacía esta mañana.

Lo siento. Debí avisarte.

Nanine, estoy feliz.

Estuve con Armand.

Pasé con él toda la noche.

Estoy feliz, y quiero que tú te alegres por mí.

- ¡Pero nada ha cambiado! - Todo ha cambiado.

Ahora sabemos que nos amamos.

Demasiado como para separarnos otra vez.

Nanine, ¿cómo pude dejarlo?

¿Qué otra cosa podía hacer?

Podría haberle dicho lo de la visita de su padre.

Él nunca me hubiera dejado.

¿Pero anoche se lo dijo?

No.

No tendría sentido, ahora.

Sé lo que es odiar a tu padre y no se lo deseo a nadie.

Menos aún a Armand.

Oh, Nanine, lo de anoche fue como Bougival.

Nunca creí que volvería a ser feliz.

Bueno, lo que deba ser, será.

Calma. ¡Sus manos están heladas!

Le haré leche caliente con brandy.

Un mensajero lo trajo cuando yo dormía.

Ya dormirá bastante cuando se muera.

Es de Armand.

¿Qué dice?

"Parto hoy hacia Egipto...

y puesto que nunca volveremos a vernos...

adjunto 500 francos por tus servicios de anoche."

¡Desfachatado!

No... No si es verdad.

Pase.

El "Elibet" ha atracado, Monsieur,

y el capitán está aquí.

¡Bien! Hágale pasar.

¿Buen viaje, capitán?

Partir siempre es bueno.

El viaje de vuelta, un asco.

Simún, desechos y remos hacen un olor repugnante.

Pruebe el transporte por camellos.

¿Brandy?

¿Alguna vez me ha visto rechazarlo?

Vi a su padre poco antes de embarcar.

Fui a ver a Monsieur Moreau por negocios...

y allí estaba su padre, visitando al nieto.

Está loco por él. Aún no tenía dos días...

y mi padre ya estaba seguro de que sería presidente de la república.

Yo le desearía un futuro mejor.

Su correo. Ahí tiene una carta de su padre.

Y otra de su amigo, Monsieur Daudet.

Ya era hora. Gastón es un corresponsal miserable.

Le he escrito 5 cartas antes de ésta.

También le he traído los diarios de París.

¿Puedo?

Contienen fascinantes series de artículos.

Un estudio sobre una cortesana muy conocida.

Supongo que la intención fue hacer un relato de moralidad.

Parece que la mujer está en aprietos,

acosada por los acreedores, abandonada por sus amantes,

porque se está muriendo de una larga enfermedad.

El nombre se ha disimulado...

pero se sabe que es Marguerite Gautier. Quizá Ud. la haya oído nombrar.

Se ha puesto pálido, Monsieur Duval.

¿Se siente... mal?

¡Más rápido, maldición, más rápido!

¿Puedo verla, Nanine?

Ya no la reconocerá.

A nadie, en realidad.

A veces, sólo por un minuto, parece reconocerme.

pero tal vez es sólo mi imaginación.

Mil francos. Ojalá fuera más.

Gracias.

¿El guardia todavía está aquí?

Y cuando se va, otro viene a reemplazarlo.

Vigilan todos mis pasos, para asegurarse de que no venda nada...

que pueda servir para saldar sus deudas.

¡Como buitres, esperando que ella muera!

Volveré mañana.

Marguerite...

No puede escucharle.

Mi diario...

Envíaselo a Armand.

Él está aquí, tesoro.

Ha venido a ti.

Envíaselo a Armand.

por qué lo dejé...

que nunca dejé de amarlo.

Nanine...

Llevas corbata de seda, Nanine.

Tantos años... Es extraño, cómo viene cada octubre.

y se queda junto a su tumba.

Me han dicho que ella era una vulgar cortesana.

Cortesana sí, pero vulgar no.

Mi amigo nunca dejaría de amarla.

Tal vez fue mejor que muriera cuando aún era joven y bella.

Para una cortesana, la pérdida de la belleza y la vejez...

es la peor de las muertes.

Anoche soñé contigo, Armand.

Soñé que estábamos en Bougival,

caminando por los campos estivales.

Nos amábamos.

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